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RETOS DE LA CIUDAD DE HOY Y LA SOSTENIBILIDAD DE MAÑANA. ROQUE JUAN CARRASCO AQUINO* DR. PERE ALAVEDRA RIBOT**

Introducción

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l modelo de crecimiento de las grandes, medianas y pequeñas ciudades, de éste principio de milenio,

están en entredicho. Cuando menos desde hace tres décadas. Sobre todo, por el modelo de ciudad y la tendencia energibora, inversiva, extensiva y expansiva a que ha sido sometida por las diferentes concepciones ideológicas para construir, mantener, vivir y reproducirse en ella. Y son aquellos agentes sociales que han sometido a la naturaleza a ritmos irracionales de explotación, los que también reclaman descargar sus fracasos sobre toda la sociedad en general. No obstante, hoy las consecuencias perversas se socializan, pero, no así aquellos beneficios que aparecen de las ganancias extraordinarias en los libros de contabilidad que han sido beneficios absolutos; de paso, exterminan los recursos que futuras generaciones no podrán utilizar ni disfrutar. La implacable degradación medioambiental que conlleva el concepto de ciudad, sin dirección, ni delimitación que permite expandirse, por todas direcciones del espacio físico urbano, está llegando a sus límites permitidos. Demuestra el carácter irreversible de su origen mismo como la sede de los poderes económicos, políticos y sociales de sus habitantes. Si bien en un principio se entendía la ciudad como el ágora, lugar de reunión, convivencia, del pensar y de decisión; hoy día, quienes la quieren dominar, explotar y subsumir, entran en contradicción con las concepciones de verla en una espiral para le rentabilidad del mercado y, el del mantenimiento para la reproducción de las masas en convivencia con el medio ambiente para la sostenibilidad.

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De las estrategias de crecimiento al freno de la depredación

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xisten algunas investigaciones que hablan de los impactos de la industrialización sobre el medio ambiente

(Rueda, 1998; Naredo, 1998; Odum, 1982; Daly, Goodland, et.al, 1997). Destacan también, que el crecimiento actual, bajo el paradigma para construir la ciudad sin tomar en cuenta realmente los recursos depredados y sin retorno modificarán más temprano que tarde los usos del suelo de las ciudades. De seguir con el ritmo de explotación y de no disminuir los flujos y consumo ingentes de energía y materia, aunado a la polución y la producción incesante de C02, S02, (Nino and Baetz, 1996), llegaremos a autodestruir nuestro mundo y la vida misma en el planeta. Una figura nos demuestra a qué situación se encuentra la capa de Ozono como consecuencia de la producción de C02 (véase figura 1).


Crecimiento del agujero en la capa de ozono Figura 1

Aquí cabe hacernos unas preguntas clave, para establecer una relación con el estado actual que guarda el medio ambiente en las ciudades por el cual nos estamos preocupando. ¿Quién o quiénes están detrás de todas consecuencias y contradicciones que están sufriendo grandes masas de población en los países llamados periferia, dependientes o subdesarrollados? En términos medioambientales, por supuesto. ¿Son realmente los países pobres que buscan sobrevivir en esta contienda del proceso de globalización económica, los que tienen la última palabra para disminuir el deterioro y que no disfrutan de los derroches de los más industrializados? ¿O serán aquellos que preocupados por otras cosas alejadas del ambiente, distribuyen el peso del costo del deterioro haciendo responsables a todos por igual? En el planteamiento que nos hacen Callejas y Wackernagel (1998), sobre el caso especial de la huella ecológica, cuando se mide el consumo que hacemos de la naturaleza. Nos muestran cuánta tierra y agua productivas usamos para obtener los productos que consumimos, así como para absorber todos los desechos que generamos. Según estimaciones de estos autores, un canadiense promedio necesita 7.7 hectáreas (77 mil metros cuadrados), para sustentar su actual estilo de vida y patrones de consumo, y un estadounidense promedio requiere casi de 10 hectáreas. Estos valores contrastan con un mexicano promedio, el cual requiere de 2.6 hectáreas. Un ciudadano de la India sólo utiliza 0.8. Pues he aquí un solo ejemplo de los países que no sólo consumen grandes extensiones de suelo urbano para vivir; sin embargo, la ciudad crece. También el consumo y derroche de otros recursos, que si bien fueran utilizados justamente y de cara a enfrentar la especulación, quizá modificaría nuestro patrón de consumo. La expansión de la mancha urbana, la especulación del suelo, la contaminación ambiental en las ciudades como consecuencia de la concentración de población, de servicios, infraestructura urbana, automóviles, industrias, etc., enrarecen y dañan el habita en general. Una imagen nos muestra parte del caos urbano (Fig. 2). Pero, no todo, el mal se puede recaer en las personas en abstracto. Al tomar en consideración las actuales relaciones sociales de producción, es allí donde posiblemente encontremos las respuestas que hace un buen tiempo investigadores, académicos, profesionales y técnicos medioambientales encontrarían la respuesta que se ha venido ocultando.


Caos Urbano Figura 2

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El impacto ambiental y planteamiento sostenible

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i utilizamos el concepto de Impacto Ambiental para plantear la perversidad del actual modelo de

crecimiento, podríamos delinear posiblemente alguna estrategia en aras de ver hecha realidad una idea que racionalice los usos del suelo y por ende los recursos de la naturaleza. De ahí entonces que, la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), según la C. E. E. es un procedimiento jurídico administrativo que tiene por objeto la identificación, predicción e interpretación de los impactos ambientales que un proyecto o actividad produciría en caso de ser ejecutado, así como la prevención, corrección y valoración de los mismos, todo ello con el fin de ser aceptado, modificado o rechazado por parte de las administraciones actuantes, (C.E.E., 1998). Si en las grandes ciudades, el consumo irrefrenable de los recursos, la quema de energéticos, principalmente provenientes de residuos fósiles no renovables, y el derroche de los mismos, hace aumentar los gases que producen el llamado efecto invernadero. En la siguiente (figura 3) podríamos apreciar los efectos que producen las nubes para que se genere el fenómeno. Si el calentamiento de la tierra deviene justamente porque los rayos del sol se retienen en las nubes como exceso de los gases: (CO2, CH4, N2O, compuestos perfluorocarbonados (PFC), compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) y hexafluoruro de azufre), no se degradan, ni muchos se deterioran tan fácilmente; por otra parte, se está impulsando la reducción de éstos gases: según el Protocolo de Kyoto (diciembre de 1997), concluyó con la adopción de un protocolo de reducción de emisiones de gases de invernadero por los 38 países industrializados.


Efecto de las Nubes para el calentamiento global Figura 3

Sin embargo, la producción de vehículos no deja de aumentar en todo el mundo; principal causa de generación de C02. Por lo que será necesario hacer un replanteamiento sobre la necesidad de revertir la tendencia de crecimiento por una manera de aprovechar los recursos. Que el crecimiento de las actuales ciudades esté más encaminado a satisfacer las necesidades de sus habitantes. Impulsar los autobuses públicos, modificando en lo posible los desplazamientos innecesarios de la movilidad, etc. Encarar de manera jurídica y replantear los planes de desarrollo bajo un paradigma de ciudad sostenible en aras de transformar los uso del suelo para el beneficio de los que menos tengan. Y sí destacar que los actuales recursos de hoy, por cierto, en extinción sea para el usufructo de todos los seres vivos y sin anteponer los intereses de unos pocos en detrimento de las presentes y futuras generaciones de hombres que tendrán que modificar el modelo de crecimiento sin caer en el derroche de los mismos recursos. El vehículo privado está rompiendo con la ciudad llamada compacta. Convirtiendo los espacios urbanos y el campo en un proceso de ciudad difusa, dispersa, segregada, hasta convertirla en dos polos donde uno es el que delinea la dirección y el otro se subordina a la especulación. Donde lo urbano subsume lo que tiene a su alrededor y a cambio denigra el ambiente. Coche y asfalto son dos piezas que componen la selva de carreteras, autopistas, rondas, periféricos, etc. Los kilómetros de infraestructura vial se contraponen a la disminución de recursos. Los recursos actuales como por ejemplo, la energía eólica, la solar entre otros, podría ser una alternativa para la sobrevivencia de la especie, y enfrentar los males que produce el proceso actual de industrialización. Si bien, la tendencia del proceso de globalización desestructura el territorio; corrompe las sociedades de individuos; modifica parámetros culturales; transforma la educación que hoy trata de ver a la humanidad como limitada en el tiempo y en el espacio; absorbe y especula con la naturaleza, valorizando sus instrumentos y expoliando los recursos de los países que dependen de los más industrializados. Ante esa situación latente y en estado de deterioro que sufre el medio ambiente, se debe cambiar el actual modelo de ciudad por uno que aproveche los intersticios de la misma: los espacios sin construir, las viviendas vacías para los que no tienen, se crean instalaciones colectivas como centros de información, de deportes, salas de estudio, de cine, teatro, y demás recursos materiales que sirva como reproducción de los habitantes de las ciudades. En suma un mundo de y para todos. Como una parodia al medio ambiente.


Fuentes de energía natural no contaminante Figura 4

*Profesor Investigador de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Politécnico Na-cional, México, D.F. Actualmente estudiante de doctorado en el Departamento de Ingeniería de la Cons-trucción de la Universidad Politécnica de Cataluña. **Profesor titular del Departamento de Ingeniería de la Construcción, de la Universidad Politécnica de Cataluña. Director de tesis del Doctorando, Roque Juan Carrasco Aquino, con el título: " La ciudad sos-tenible, movilidad y desarrollo metropolitano, su aplicación y análisis comparativo entre las dos áreas metropolitanas del Vallés y Puebla".

Bibliografía - Alejandro Callejas y Mathis Wackernagel, (1998): "La huella ecológica en la naturaleza". En el Diario La Jornada ecológica, suplemento especial. México, D.F. - Daly, Herman, Goodland, Robert, ET. Al. Editores. (1997): "Medio ambiente y desarrollo sostenible. Más allá del informe Brundtland". Editorial Trotta. Madrid, 1997. - Lungo, Mario, Pérez, Marian, Morales, Nunette y Suárez, Alejandro (1998): "Postulados de la red 'viviendo y construyendo' de cara a la conferencia mundial sobre la ciudad Hábitat II". Programa de Ciencia y Tecnología para el De-sarrollo (CYTED). 24 de marzo de 1998. - Naredo, J. M (1998): "Sostenibilidad, diversidad y movilidad horizontal en los modelos de uso del territorio"; en ciudades para un futuro más sostenible. Pági-na Web: http://habitat.aq.upm.es - Nino, Di Tony and Baetz, W. Brian (1996): "Environmental Linkages Between Urban Form and Municipal Solid Waste Management Infrastructure". In Jour-nal of Urban Planning and Development/September, New York. Vol. 122, Nº 3, September, 1996. ASCE. - Odum T. Howard (1982): "Systems Ecology: An Introduction". Avolume in Environmental Science and technology: A wiley-Interscience Series of texts and Monographs edited by Robert L. Metcalf and Wernwe Stumm, USA, 1982. - Real Decreto Legislativo de la C. E. E. (1302/1988): "La evaluación del impacto ambiental". www.ecogestion.org - Rueda, Salvador (1998 a): Habitabilidad y calidad de vida. En ciudad para un futuro más sostenible. Página Web: http://habitat.aq.upm.es - WorldWacht Institute, (2000): "Evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero en España". Página Web.worldwatch.org

RETOS DE LA CIUDAD DE HOY Y LA SOSTENIBILIDAD DE MAÑANA  

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