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BOLETIN “EL CINCEL”

Preuniversitario Popular y Revolucionario

Edición Especial

...”Que Chile vuelva a ser el País de los Trabajadores, el de los más humildes y el de los Luchadores Incansables...”


INDICE 2.-

Indice.

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Editorial.

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Notas sobre el Chile del Bicentenario y sus Recursos Naturales.

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Paradigmas Educativos.

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Bolivia, un hermano Bicentenario.

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Alcances de la Organización Territorial al Bicentenario.

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La otra Patita de Cueca

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Entrevista.

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A 100 años de “Lo Popular” en el discurso de la prensa. 1910-2010

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La Ciudad del Hoy

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Dos Fotos sin Maquillaje

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Glosa Propósito de la Revolución en Latinoamérica.

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Agenda Cultural

EQUIPO EDITORIAL EQUIPO EJECUTIVO: -Roberto Vargas, Rodolfo Quiroz, Gerardo Pando, Bernardo Toledo. EQUIPO EDITORIAL: -Laura de las Heras, Andrés Celis, Alejandro Urbina, María Fernanda Olivares DISEñO Y DIAGRAMACION: -Joaquín Campillay

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EDITORIAL “Chile será para el Bicentenario un país mejor”, Michelle Bachelet. Estimados amigos y amigas, compañeros y compañeras, trabajadores y trabajadoras, pobladores y pobladoras. Con esta frase de la popular ex Presidenta de Chile, queremos iniciar la Edición Especial Bicentenario del boletín El Cincel. Por la contundencia e ignorancia contenida en la afirmación, no nos permitimos postergar ni un momento la siguiente interrogante: ¿Es en verdad Chile un país mejor ahora que nos encontramos sumidos en el año del Bicentenario? Para contestar la pregunta habria que repasar primero cuál es el Chile que tenemos hoy; luego, ver a quién le conviene este “mejor país” y finalmente, reflexionar sobre si es el Chile que queremos, que soñamos y por el cual luchamos. A 6 meses del terremoto y maremoto que sacudieron nuestro ámbito geográfico, las familias de las regiones más dañadas todavía viven en precarias condiciones, esperando la llegada de una vivienda digna y de un trabajo estable. A su vez, la pobreza del país se ha incrementado un 1,4% entre 2006 y 2009, pasando del 13,7% al 15,1% según la Encuesta Casen. Está claro, que la alegría nunca llegó. Hay 33 mineros atrapados bajo 700 metros, quienes han sobrevivido debido a la experiencia de trabajar siempre bajo precarias condiciones y a la fortaleza que tienen como grupo. Por otra parte, la justicia quiere obligar a comer a 32 comuneros mapuche en huelga de hambre, detenidos por defender sus tierras. Se siguen aprobando construcciones de termoeléctricas e hidroeléctricas para solucionar el problema energético de Chile, con costos de alto impacto para el ambiente, el trabajo de amplias comunidades, y sobretodo, para la salud de la población. Y así un largo etc. de contingencias y problemas arrastrados por décadas, que develan una y otra vez, las fallas estructurales de un país controlado por una clase minoritaria que busca su beneficio económico en la explotación y la inseguridad de la gran masa trabajadora. Frente a todo este panorama actual, ¿habrá algo que celebrar en el Bicentenario? Para empezar sería bueno hacer un leve repaso a lo que han sido estos 200 años. En términos institucionales, hay que señalar que en 1810 la discusión a atajar era Monarquia o Republica; luego, en 1910, el interrogante pasaba por ser industrializados o productores de materias primas; 100 años después, sigue siendo esta la misma pregunta, lo cual nos hace entender que hay una intención clara de no querer avanzar en esta problemática. Ahora, también hay que señalar que en este último siglo los trabajadores chilenos, dieron grandes muestras de ser capaces de levantar un proyecto institucional de gobierno -como lo fue el de la Unidad Po-

pular- de organizarse, de ser solidarios con los de su clase, de producir, de culturizarse… En sí, de ser y hacer un país realmente desarrollado y efectivamente para el bienestar de todos y no de unos pocos. Si bien, todo ese poder creador fue aniquilado bajo las feroces garras de una dictadura nunca antes vista en el país. Dictadura que asesinó a su propio pueblo para sostenerse, y que bajo las sombras de los fusiles introdujo un sistema político-económico que como suma, ha perpetuado el poder de una clase económica y política minoritaria que hasta el día de hoy sigue gobernando bajo distintos dizfraces y nombres. Con todo lo anterior podríamos entonces declarar, que más que celebrar, hay que reflexionar sobre el Bicentenario de la patria. Perder el miedo, sacarse los fantasmas de la derrota que por años nos han seguido como pueblo, pues a pesar de todo, hemos sido capaces de ser un ícono de lucha dentro de nuestra América. De este modo es como nos imaginamos un Chile mejor. Ese Chile inexistente para las luces del exitismo oficial del Gobierno y su Bicentenario. Un Chile solidario, trabajador, cariñoso, luchador y humano. Ese Chile que vemos en los mineros y sus familias con su inagotable espíritu de lucha y capacidad de salir adelante; ese Chile solidario y comprometido con los más pobres y con los golpeados por todas las catástrofes naturales; el país de los trabajadores jóvenes que aún a riesgo de perder lo poco y nada que tienen de trabajo, se lanzan a levantar sindicatos, defender sus derechos y apoyar a otros compañeros; el país que asume que Chile surge de pueblos originarios, y que por lo tanto, merecen respeto, reconocimiento y tierras donde desarrollar su cultura; país que logra vencer el individualismo cuando apoya y solidariza con trabajadores o estudiantes en huelga o movilización, e incluso, cuando cede el asiento a alguien que es mayor; país que logra organizarse en pos de los suyos, cuando en los barrios y cerros se hacen platos únicos para la alivianar una enfermedad de algún vecino; país que sabe reclamar por lo que es de todos, como lo ocurrido últimamente con Punta de Choros y, hace ya varios años, con lo de los cisnes en Valdivia, Ralco y Pascual Lama; país que sabe divertirse, cuando en septiembre los cielos se cubren de volantines de colores; ese país que valora lo popular como lo propio y lo más noble y que no considera que lo revolucionario es parte de un pasado, sino el desafío de un prometedor futuro. Un país aún joven, pero sabio, que es capaz de entender que estos 200 años no son sólo 4 dias de fiesta y “tomatera”, sino una invitación a cuestionarse porqué después de tanto años, y de tanta riqueza producida, tanta pobreza y angustia aún es vivida por gran parte de los chilenos. Inevitablemente esto nos hace preguntar, ¿hasta cuándo seguiremos siendo las manos que producen las riquezas de unos pocos? ¿Por qué no reemprendemos la lucha para que desde este Bicentenario, Chile vuelva a ser el país de los trabajadores, el de los más humildes y el de los luchadores incansables?

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Edición especial - BOLETIN EL CINCEL

NOTAS SOBRE EL CHILE DEL BICENTENARIO Y SUS RECURSOS NATURALES Gisela López López- Eduardo González Navarro No cabe duda que el mal llamado ‘Bicentenario de la Independencia Nacional’, es una buena excusa para reflexionar sobre lo que ha sido el proceso de construcción de la historia chilena. Al respecto, las reflexiones desarrolladas ante este hito se podrían agrupar entre aquellas ligadas a las clases dominantes, cuyo fin es legitimar, valorar e imprimir un aire de triunfalismo a lo que ellos llaman fiesta nacional, mientras que, de otra parte, están aquellas reflexiones que se esfuerzan por desenmascarar este discurso hegemónico y por construir un discurso alternativo. Las siguientes notas se inscriben en este último horizonte. Diversos son los temas que se podrían considerar para una reflexión crítica en torno al bicentenario. Por lo general, el grueso de los análisis se enfoca en las organizaciones de trabajadores, en la clase dominante, en los proyectos políticos etc. En otras palabras, el eje de análisis es la ‘sociedad en sí’, no existiendo un conocimiento acabado de las relaciones de base sociedad-naturaleza que son primordiales en el contexto de surgimiento y desarrollo de tales organizaciones y proyectos. Pues bien, a través de estos apuntes intentaremos ampliar el arco reflexivo incorporando esta idea. Nos esforzaremos por esbozar cuál es el carácter de las interrelaciones entre naturaleza y sociedad en una determinada fase de desarrollo del capitalismo chileno: la fase neoliberal del Chile del Bicentenario. Este estilo de crecimiento y de organización social impuesto en el país, ha determinado una particular forma de interacción sociedad-naturaleza , donde el uso de los recursos naturales del país está íntimamente vinculado con un estilo de crecimiento economicista definido por la explotación ‘privada – depredadora’ de los recursos naturales; explotación que los defensores de este modelo, por más que lo han dicho, no han podido diversificar, ya que la economía local sigue sosteniéndose fundamentalmente en la explotación minera del cobre, que representa hoy el 51% de las exportaciones . A fin de comprender su origen, se delineará el carácter de la interrelación sociedad- naturaleza, desde la perspectiva capitalista y luego se procederá a contrastar cómo dicha relación se expresa hoy.

En principio intentaremos esbozar brevemente, dos

visiones antagónicas acerca de cómo se puede plan-

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tear, tratar de estudiar y entender la relación sociedadnaturaleza . La primera, parte del hecho de que la realidad objetiva es una totalidad compleja en constante transformación, de ahí que: a) se conciba al hombre como parte de la naturaleza y a su desarrollo histórico condicionado por el tipo de relación que se establece entre ambos. Existe, en consecuencia, una dependencia del hombre, respecto a los recursos naturales, b) los estudios socio-históricos deben incluir el estudio del ambiente y sus recursos naturales y de esta manera, evitar una abstracción a-temporal, ampliando las posibilidades de reflexión, c) desde este enfoque se deben examinar sociedades históricas concretas, puesto que las diferentes maneras de interacción con la naturaleza y sus recursos, condicionan distintos comportamientos y formaciones económico sociales. Contrariamente a la óptica señalada, encontramos hoy, la visión hegemónica planteada desde el capitalismo. Ésta se caracteriza, al menos, por lo siguiente: a) la naturaleza es entendida como una fuente de recursos explotables, económicamente rentables y no en su condición sistémica; b) desde aquí se establece una división entre recursos naturales de otras partes de la naturaleza ‘no valiosas’ como fuente de valorización del capital, y c) en la lógica de valorización del capital, se establece un raciocinio de búsqueda por el ‘crecimiento permanente de la economía’ o por el desarrollo unidireccional y ascendente, es decir, por acumular y acumular riqueza a partir de la explotación de ciertos recursos naturales, lo que conlleva el supuesto -erróneo por cierto- de que la naturaleza es ilimitada. Véase Brailovsky, Antonio y Foguelman, Dina. Memoria Verde. Historia ecológica de la Argentina, Editorial Sudamericana S.A, Buenos Aires, 1991, pp., 9-21 González, Raúl y Trautmann, Marilú. “Minería privada, el saqueo en números”, Diario UNO, 23 de mayo de 2010, p., 8. Vitale, Luis. Hacia una historia del ambiente en América Latina, Editorial Nueva Imagen S.A, México DF, 1983, pp., 9-25.

Por su parte, la ‘novedad histórica’ del Chile del Bicente-

nario radica en que el país está en “manos extranjeras”. Es decir, los ejes fundamentales de su economía son controlados por capitales foráneos que se expresan en su dominio de recursos como el agua, electricidad, gas y por supuesto, en la minería del cobre. Este proceso se explica por las privatizaciones sistemáticas impulsadas por el neoliberalismo pinochetista y concertacionista. Sobre el cobre cabe recordar que Chile tiene una larga tradición de explotación de este recurso natural por parte de sociedades extranjeras, sólo interrumpida por el ‘interregno’ de la nacionalización realizada por el gobierno de la Unidad Popular. En la actualidad, la Gran Minería Privada produce la mayor proporción del Cobre que se exporta. CODELCO, la empresa Estatal, ha pasado de producir el 95% del cobre (luego de


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL la nacionalización) a poco más de una cuarta parte. Sin embargo, CODELCO aporta al fisco más de 4 millones de dólares por tonelada extraída, mientras que el sector privado lo hace solo en 1,7 millones de dólares . Hoy la humanidad no puede vivir sin electricidad y esta última sin el cobre es inviable. Es decir, el mundo no puede vivir sin cobre y el 50% del cobre que necesita la humanidad es chileno . Los estudios de proyección de explotación de cobre afirman que Chile tiene una capacidad extractiva, sólo hasta 150 años más, es decir, algo así como dos generaciones. Si consideramos que el cobre es un mineral no renovable, debemos entender que su extracción implica que parte de la riqueza natural y económica del país disminuye para siempre. En el esquema neoliberal de privatización, vía concesión, estas riquezas van a la burguesía transnacional y no quedan en el país.

de movilizaciones sociales, en fin, ensanchar el espacio de construcción política. Tal tarea es un imperativo del actual proceso de lucha de clases; es por consiguiente, un desafío de aquéllos que nos identificamos con los anhelos de transformación radical de la sociedad en un sentido anticapitalista. En el ‘Chile de Bicentenario’ se hace más urgente que nunca poner en el centro de la lucha política el rescate de la propiedad nacional de los recursos naturales. El rescate de lo que Eduardo Galeano, inteligentemente llamara, “las fuentes subterráneas del poder” . González, Raúl y Trautmann, Marilú. “Chile en Manos extranjeras”, Diario UNO, 6 de junio 2010, p., 8-9. González, Raúl y Trautmann, Marilú. “Minería privada, el saqueo en números”, Diario UNO, 23 de mayo de 2010, p., 8. Alcayaga, Julián. Manual del defensor del Cobre, edición electrónica, www.defensadelcobre.cl p., 16 Esto es lo algunos marxistas han llamado “teoría de la segunda contradicción del capital”, Galafassi, Guido. Reseña de “Causas Naturales. Ensayo de marxismo ecológico” de James O’connor, Revista Theomai, Argentina, Edición electrónica, N° 5, 2002. Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Edición electrónica, www.rebelión.org, p., 114.

La mirada del Chile del Bicentenario, desde la interrelación sociedad chilena-naturaleza es preocupante, dado que en la actual formación social capitalista, la humanidad ve amenazada su existencia ya sea por el impacto del cambio climático o bien porque importantes fuentes de riqueza proporcionadas por el ambiente están en vías de desaparecer. El capital debilita y destruye sus propias bases de producción . Nuestro país, controlado por el capital extranjero, realiza su aporte en esa dirección.

La lógica de “crecimiento sostenido y permanente” impulsada por esta (i)rracionalidad que ve a la naturaleza como una fuente inagotable, sin límites de riquezas, adquiere hoy más que nunca signos alarmantes. De lo anterior se desprende la tarea de convertir los temas de ecología en un reto político, es decir, ampliar la reflexión, la generación de planteamientos, 5


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PARADIGMAS EDUCATIVOS Boris Padilla G. Una realidad cierta en el ámbito educacional, pero que no es posible advertirla inmediatamente por la concepción predominante de sentido común (lo neutro, lo objetivo)- es el hecho de que cualquier proyecto educativo es el resultado de una ideología dominante que articula una imagen de sociedad que es necesaria de adquirir y reproducir en toda la población y sobretodo, en las clases dominadas. Con esto se refiere Gramsci al concepto de hegemonía al mencionar que el poder de una clase sobre otras, no está dado simplemente por el control y aplicación de aparatos represivos del Estado como la policía o el ejército, pues si así lo fuera dicho poder sería relativamente fácil de derrocar (bastaría oponerle una fuerza armada equivalente o superior que defendiera dichas clases). Dicho poder está además sostenido y reforzado por la cultura que aquellos que están en el poder logran ejercer sobre la población, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación. Dentro del ámbito educativo, el paradigma constructivista importado desde España como esquema educativo ideal de una sociedad desarrollada de habla hispana, representa desde hace años en Chile la batuta pedagógica. Dentro de los países en vías de desarrollo –en el que se incluye Chile- uno de los argumentos más reiterados para aplicar este paradigma es que si este modelo lo usan los países desarrollados, a los países en vías de desarrollo les debiera funcionar de igual manera. Así de básico. A grandes rasgos, el paradigma Constructivista, representa el imaginario posdictadura de sociedad democrática, en la cual se intenta romper con la relación vertical entre profesor y alumno, dándole mayor protagonismo y autonomía a este último, mientras que el docente sería sólo un “mediador” del proceso de enseñanza-aprendizaje. Todo sostenido bajo el precepto de que cada estudiante construye de manera individual su propio conocimiento, pues representa una estructura que relaciona los saberes adquiridos en la educación formal con sus experiencias previas. Esto, que haría pensar que la formación de profesores y el sistema educativo en general, poseen un fuerte respaldo estatal, como lo es en los países desarrollados que hoy se miran como ejemplo, en realidad no es más que el desligue creciente del Estado en materia de educación. En el plano docente, refor6

mas como la LGE que han permitido que el profesor no sea necesariamente un profesional de la educación para poder impartir clases, ha generado que el mercado educacional siga creciendo en desmedro de políticas estatales, pues se le permite ofrecer variados programas de validación docente en períodos de formación irrisorios o bastante cuestionados.

Ello no ha hecho más que desprestigiar y desvalorizar la labor del profesor dentro del mundo educativo en particular y de la sociedad en general; al borde de ser considerado casi un fracaso profesional. Estas modificaciones educacionales, bajo la retórica de la “igualdad de oportunidades” -que en realidad es la apertura del mercado de la educación- lo que ha ido develando paulatinamente es la clara intención de formar solamente una masa de obreros altamente productivos, en vez de la formación de ciudadanos intelectuales, profesionales y/o técnicos (pero no menos productivos por cierto) a cargo de una planta docente de alta formación y preparación. Esto viene a consolidar la visión empresarial de sociedad, que en todo ámbito busca disminuir costos, optimizar la producción y aumentar la renta. En el caso educacional, se privilegian determinadas asignaturas por sobre otras, los profesores se contratan por horas o por meses, pero se le intensifican sus exigencias laborales, y se busca la mayor cantidad de logros en mediciones como el SIMCE, la PSU y PISA para captar más estudiantes y lograr reconocimientos e incentivos financieros. Ejemplos de ello, son la reducción en los contenidos de filosofía para incluir aspectos de psicología. Mientras que por otro lado, se reduce considerablemente las horas que puede dedicar un profesor a planificar y evaluar su trabajo, dedicando gran parte del tiempo a hacer clases. Hoy en día, el sentido común suele preferir aquello que no está “contaminado” por influencias políticas o de otra índole, ya que da la sensación de que no puede haber malas intensiones en aquello que se hace desinteresadamente. Pero, ante este escenario, resulta, sino


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL de una ingenuidad extraordinaria, de una pasividad preocupante (o sospechosa), el aceptar que el actual ámbito educativo sea una práctica neutra y alejada de cualquier influencia o propósito. Los grupos económicos y empresariales chilenos y mundiales tienen claro el porqué de esta práctica educativa o de este modelo de educación. Más aún cuando la economía de Chile hace ingreso formal a la OCDE, el grupo de los más “ricos del mundo”. En definitiva, habría que reflexionar quién realmente se ve beneficiado de esta supuesta ausencia de influencias que el modelo educativo actual pregona. Esto además nos lleva al análisis de la situación actual de los planes y programas, que si bien están enfocados a un aprendizaje cada vez más complejizado, no buscan bajo ninguna circunstancia intervenir matices que afecten de manera estructural los conceptos sociales, morales, ni muchos menos políticos o económicos de la manera actual de concebir la sociedad, promoviendo una concepción desligada de la historia, de su entorno y de cualquier aspecto a posteriori medular sobre nuestra forma de entender el mundo. Lo que se traduce en sujetos pasivos y con criterios e intereses exclusivamente pragmáticos. De esta manera, el sector dominante de la sociedad, busca mantener su poder sobre el sector oprimido, imponiendo sus creencias, valores e ideología, y por sobre todo, conservar y reproducir la sociedad en que tiene lugar esta dominación, consiguiendo así un estado de homogeneización en el pensamiento y en la acción y restringiéndose la producción cultural e intelectual a todo aquello que conserve dicho estado de las cosas. Es por ello que se utilizan planes y programas únicos para todo el país, con dinámicas que se repiten un año tras otro e impidiéndole o dificultándole al profesor innovar, debido al poco tiempo que posee para pensar su quehacer, optando finalmente por adoptar, contradictoriamente al modelo constructivista adoptado, dinámicas verticales y paternalistas.

queda de metodologías, enfoques y consideraciones que apuntan a otorgar una dirección, un porqué a aquello que está escrito en la pizarra, aterrizando el contenido a lo cotidiano. Sin embargo, aún no logran regenerar una razón de vida para dicho contenido y para quienes los adquieren, sucumbiendo rápidamente frente a la calidad y cantidad de algoritmos que deben ser repetidos y, en el mejor de los casos extrapolados a otras situaciones similares. De esta manera se consagra la formación de sujetos que se remiten exclusivamente a la ejecución y perpetúan además la monopolización de las instancias donde se construye nuevo conocimiento. Finalmente, en el ámbito de la práctica educativa, se hace fundamental el reconsiderar, analizar y criticar los planes y programas actuales. Entender qué imagen de sociedad representan y ver cómo se relacionan estos planes y programas con aquellos aspectos que resultan centrales a la hora de entregar una educación estandarizada, con el fin de volcarlos hacia una práctica educativa que otorgue un panorama global del contexto donde se encuentran los estudiantes que reciben educación formal, con vistas hacia el desarrollo de sujetos críticos y con conciencia del lugar que ocupan en la sociedad, inclinando la balanza en el sentido de la construcción de una sociedad que supere las injusticias y la explotación. Una práctica educativa que entienda al conocimiento y la sociedad de forma integral, permitiendo entregar a los estudiantes conocimientos, dinámicas y capacidades asociadas a una mirada crítica y acorde con un rol protagonista en sus roles dentro de la sociedad, tanto en la actualidad como en el futuro. Antonio Gramsci: Teórico marxista italiano. Su principal aporte fue el considerar a la cultura como un factor crucial en la dominación de un sector de la sociedad por sobre otro.

Una vez asegurada la persuasión de un sistema de creencias por sobre otro, esta contradicción pasa discretamente a un segundo plano y es así como se entiende que la educación actual y la sociedad en general se posicionan como la única posible. Es de esta manera como se hace evidente el hecho de que una sociedad, una cultura y en particular, una educación deshistorizada no podrían jamás considerar concepciones y situaciones históricas que no sean las propias inmediatas, facilitando de esa manera el mantenimiento y la reproducción del status quo. En el plano educativo, esta ausencia de contexto ha sido causal de diversas fuentes investigativas, la bús7


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BOLIVIA, UN HERMANO BICENTENARIO Leonardo “…no queremos, ciertamente, que el Socialismo sea en nuestra América calco y copia.Debe ser creación heroica…” José Carlos Mariátegui

Bolivia es más de lo que su imagen internacional vende, es decir, es más que altiplano, charangos, zampoñas, cholas y llamas. Es un país que tiene una historia condimentada con vastas luchas y combativos episodios, luchas que hasta el día de hoy perduran y gracias a las cuales tienen hoy de presidente a Evo Morales Ayma. El Estado Plurinacional de Bolivia, extraordinariamente rico en recursos naturales, está a la vanguardia de los procesos de izquierda latinoamericanos y reconstructores del socialismo, con una clara lógica comunitaria, gracias a su elevado componente indígena-campesino. Hablando de democracia, Bolivia puede sentirse orgullosa en al menos dos aspectos fundamentales para nuestras repúblicas latinoamericana: tener una Constitución que realmente contempla e impulsa el accionar político y social de todos sus ciudadanos y reconocer con todas sus derechos a sus 36 naciones originarias reconocidas. Sin embargo, para los Estados Unidos, los países donde se benefician las grandes mayorías y no sólo un puñado de personas como suele suceder, los consideran piedra de tope o enemigos para sus intereses; de ahí todo el andamiaje comunicacional y financiero que se ensambla para desprestigiarlos y desestabilizarlos. Según algunas investigaciones , Estados Unidos mediante la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) tiene destinado para este año 2,2 mil millones de dólares para Latinoamérica, y es en Bolivia donde se utiliza gran cantidad de aquel presupuesto. Cabe agregar, que se suma a esto lo consignado para las zonas de catástrofe en Chile a raíz del terremoto. En Bolivia, la USAID ha ejercido su injerencia de distintas maneras. Por una parte está el financiamiento a movimientos opositores a Evo Morales enraizados básicamente en la zona oriente, sobre todo en Santa Cruz . En el último tiempo se han experimentado una serie de movilizaciones de trabajadores públicos, campesinos y pequeños comerciantes. También, se ha financiado a un grupo paramilitar en Bolivia, liderado por Eduardo Rózsa Flores, donde se preparaban personas de la Unión Juvenil Cruceñista. Otra manera de 8

operación de USAID en Bolivia es mediante las ONG’s (Organizaciones No Gubernamentales), forma que hoy por hoy es la más acentuada. Estas ONG’s financian proyectos sociales, sobretodo campesinos con el fin de “ayudarlos”. Pero como nada es gratis en la vida, su objetivo es eminentemente político y por supuesto pretende generar contradicciones con el gobierno. Hace muy poco, del Departamento de Pando ha sido expulsada la USAID, que por palabras del mismo Evo Morales es definida como “…una agencia de penetración ideológica-política en organizaciones sociales que busca consolidar intereses específicos del imperialismo en territorio nacional” Es cierto que todas estas acciones y movilizaciones han golpeado al gobierno en su popularidad, pero también es completamente verdadero que algunas demandas y reivindicaciones son justas, y que el pueblo en su conjunto tiene todo el derecho de presionar para que se cumplan, pues muchas de ellas –y aunque sea un gobierno de izquierda- están obstaculizadas por la burocratización del Estado. El problema es que estas justas demandas se entremezclan con las maniobras desestabilizadoras promovidas desde Estados Unidos. En el último tiempo, el gobierno boliviano ha sufrido reveses que más que alarmar, son señales que deben ser subsanadas. Por una parte, están las elecciones recién pasadas de Alcalde, Concejales, Gobernadores y Asambleístas, donde el MAS (Movimiento Al Socialismo, el partido de gobierno) no pudo ganar las alcaldías de La Paz, de Achacachi y El Alto. En este último, el movimiento derechista Unidad Nacional sacó un 40% del electorado. Estas 3 zonas son del Departamento de La Paz y eran consideradas bastiones del MAS, debido a las movilizaciones producidas históricamente a favor de los intereses del pueblo y en los últimos años, en apoyo a Evo, quien fue ratificado en las elecciones presidenciales pasadas con un 81%, consolidando al binomio presidencial de Evo Morales y Álvaro García Linera. Uno de los factores que hay que considerar para comprender el alto nivel de representatividad del Gobierno (63% a nivel nacional en las presidenciales y un 68,5% en las municipales), y que luego se transforma en leve baja electoral o en una sensación de “retroceso” o “estancamiento” es que muchos de quienes pertenecieron anteriormente a la derecha y al centro político, desde un tiempo a esta parte se han ido alistando en las filas del MAS, con el fin de conseguir un puesto de trabajo y beneficiarse personalmente del proceso, no teniendo un real interés o conciencia del camino para generar el Socialismo Comunitario en Bolivia. En esto, el propio gobierno y amplios secto-


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL militantes como del pueblo, para así dar un salto cualitativo de sentidas, pero simples demandas reivindicativas a la defensa del gobierno como la consecución de una sociedad realmente justa y digna para todos. Aún así, y a pesar de que falta mucho, estos problemas son aún menores con respecto a los grandes e indiscutibles avances de Bolivia. Por lo mismo, y para evitar derrotas o crisis insostenibles, el gobierno de Evo y el MAS, como su principal fuerza política, saben que hay señales que se deben escuchar y reconocen que tienen el desafío de profundizar su proceso y en ello superar sus falencias en virtud de repensar su continuidad. Sin duda que en este país se ha avanzado, no obstante falta mucho por profundizar, eliminar y crear para poder decir con real certeza que este proceso avanza a paso firme y de vencedores.

res políticos y sociales reconocen que estos son ejemplos de los mezquinos intereses particulares que aún existen, y que a ello se suma que todavía existe una élite dirigente que sólo designa y no se preocupa demasiado de formar políticamente a sus militantes y a las bases populares. Saben que deben afrontar e ir erradicando desde hoy esos males para evitar duros y complejos procesos a mediano y largo plazo. En este sentido, el MAS no es el típico y tradicional partido político de izquierda que encontramos en Chile. El MAS, en definitiva, es una gran confederación de organizaciones sociales; por tanto su lógica de crecimiento y de desarrollo político es de tipo sindicalista, de presión y negociación. Si a eso le sumamos las corrientes políticas existentes dentro, podremos entender que sus pasos sean más lentos y falentes. Que sea una gran confederación de organizaciones sociales tiene su arista más positiva en la extraordinaria inserción que tiene en la población; la masividad con la que cuenta es gigante, pero encuentra su punto frágil en cuanto a la consolidación política y en la aún minoritaria cantidad de cuadros que puedan avanzar política e ideológicamente a nivel masivo. En cuanto a esto, una de las maneras que se manejan y atisban como trascendentales es la decidida formación política tanto de sus

Reconocemos que Bolivia es una realidad distinta a la nuestra. Hay muchos tópicos que pueden ser analizados en extensión y por cierto, de manera distinta, debido a las grandes diferencias que guardan ambos países en su estructura económica, social y cultural. No se puede analizar este proceso con lentes chilenos o desde lo que uno idealmente espera que se haga. Cada proceso tiene su ritmo, tiempo y métodos; pero lo legítimo es que se mantenga el horizonte, y este horizonte no traspase los límites de la dignidad humana, como menciona con firmeza el Che, que hoy renace en las conciencias de este pueblo hermano en el que murió. Si estamos convencidos de que Chile tiene que cambiar. Y debe hacerlo en el sentido y en los intereses de los trabajadores y el pueblo latinoamericano; debemos aprender mucho de Bolivia. De cómo avanza, de cómo construye a niveles masivos la conciencia del pueblo e incluye sus falencias y errores para lograr superarlos satisfactoriamente en todo el andar de su lucha y movilización.

“USAID, NED y CIA: La agresión Permanente” Eva Gollinger y Jean-Guy Allard. Ed: Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, del Gobierno Bolivariano de Venezuela. Intervención que también se hace en África, el medio oriente y varios países latinoamericanos, bajo –entre otros- el argumento de ser gobiernos “antidemocráticos” y que atropellan los derechos humanos. Artículo Evo y USAID, en www.rebelion.org

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ALCANCES DE LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL AL BICENTENARIO. Rodolfo Quiroz. Hablar de la geografía del Bicentenario es una aventura colosal y necesaria. Esto porque tendríamos que describir y explicar la distribución de los chilenos, de sus actividades y sus interacciones con la naturaleza a lo largo y ancho de los doscientos años del territorio nacional. Y en efecto, existen diversas posibilidades geográficas para pensar un bicentenario. Sin embargo, hay una dinámica que trasciende. Se trata de los conceptos operacionales que la clase política dominante articuló para la organización territorial del país. Conceptos que en cierta forma, dieron vida a la República y se reinventaron a partir del pulso de la economía internacional. Es necesario aclarar que el trazado del territorio chileno, no ha sido una línea rígida, sino cambiante e impuesta

por la fuerza. De ello muy bien lo sabe el Pueblo Mapuche, que dentro de su historia con la Colonia Española, tuvo una cierta autonomía territorial que progresivamente fue anulada por la ocupación del Estado chileno. No es muy original decir que Chile es un Estado centralista. Más interesante es reconocer que este hecho es uno de los ejes centrales del poder político chileno. Cuando Diego Portales impulso la Constitución de 1830 marcando el carácter unitario del país ya habían pasado seis constituciones (1812; 1814; 1818; 1822; 1826; 1828). En todas ellas, salvo el intento federalista de 1826, se daba un énfasis a la concentración de las decisiones políticas en Santiago. La pieza clave de este proceso, fue el hecho de que los Intendentes fueran (y aún lo son) designados por el presidente de la República (1844). Este centralismo, fácilmente palpable, si analizamos el trazado del ferrocarril que anexaba y buscaba solo aquellas localidades vinculantes a Santiago, generaba irritación por parte de algunas elites de ciudades emergentes. De ahí los conflictos por autonomía en las provincias de Concepción (1851) y Atacama (1859), siendo rápidamente contenidos por Santiago. Haciendo un oficio simbólico por estos sucesos, la Constitución de 1925 definió asambleas provinciales, que finalmente nunca fueron legisladas. Tras la segunda guerra mundial, se concibió la idea 10

Edición especial - BOLETIN EL CINCEL del Estado de Bienestar. Para el caso chileno, se articuló en función de la sustitución de las importaciones. Este proceso gatilló las mayores transformaciones urbanas regionales de estos doscientos años. Asociado a la industria, afloraron los servicios, el comercio y la construcción. El país se volvió más complejo y al mismo tiempo las principales economías capitalistas del mundo concibieron el “ordenamiento territorial”, que vendría siendo la aplicación espacial de la economía keynesiana. Los Estados (entre ellos el chileno) debían ser capaces de ejercer una mayor democracia de sus territorios. En la década del sesenta, por primera vez en Chile la organización territorial del país era parte de la agenda política (campaña de Eduardo Frei Montalva). Se creó la Oficina de Planificación Regional que planteó once regiones más la Metropolitana. Se dio un impulso productivo de inversión regional a través de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO). Sin embargo, no hubo ruptura del proceso anterior y se siguió prevaleciendo el carácter centralista. Con la Dictadura Militar (1973-1990) el plano no fue tan diferente. Se implementaron las primeras formulas econométricas del territorio. La regionalización militar se basaba en la idea de los polos de desarrollo, que en definitiva establecieron un mayor tramado de desequilibrios territorios, haciendo más extensivamente la explotación de recursos naturales y una recomposición de centros y periferias regionales. Aunque indirectamente del proceso regional, cabe destacar que en este proceso se descentralizaron ciertas funciones del Estado, como lo fueron algunas decisiones en Intendencias y Gobernaciones, y se buscó desconcentrar ciertas atribuciones del estado central a otros organismos territoriales, como fue el traspaso de la educación y la salud a los municipios. Pero toda esta dirección del proceso se debió a la llegada de economistas de la escuela de Chicago, quienes desde fines del setenta, dieron los sustentos teoricosideologicos, para transformar el Estado de Bienestar en el actual Estado Neoliberal. Con los Gobiernos de la Concertación la historia es la misma, aunque simbólicamente se generan dos nuevas regiones, pero sin tocar ni un margen de la Constitución que rige los términos territoriales del país. Raya para la suma, existe consenso político del cómo se organiza el país. ¿Será que es conveniente a las lógicas del poder existente? Pues bien, más allá que la regionalización y la organización del territorio al Bicentenario sea fuente de jolgorio o crítica, hay que tener claro que no es azarosa, por el contrario, ha sido el resultado de fuertes reflexiones y mutaciones donde la clase política dominante ha diseñado su propia lógica de poder y sin duda que lo ha hecho bien. Por tanto, ¿No sería conveniente reflexionar qué organización territorial podría ser más pertinente para el proceder político de los que se organizan para hacer de este país, uno más justo y solidario? A los 200 años aún no existe una propuesta, habrá que hacerla pronto,


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL porque el que instala al espacio dentro de su proyecto social, instala el deseo insoslayable de la conquista. Capsula: Extracto de Informe de Regionalización de 1975. Creemos que este primer esfuerzo documentario de la Comisión Nacional de Reforma Administrativa (CONARA) servirá de útil guía a los niveles nacionales, regionales, provinciales y comunales para comprender el esfuerzo denodado que realiza nuestro país en esta etapa, iniciando el despegue económico paulatino, después de una dura coyuntura derivada del caos de todo orden que heredamos. Tenemos fe en el destino de Chile: su juventud, sus hombres, sus mujeres; su inmenso territorio, pleno de riquezas complementarias, muchas aún sin explotar; el mar de Chile con sus insospechadas fuentes de recursos; la Antártida chilena; el Pacífico, océano del futuro; su cultura y su unidad nacional. Creemos que la regionalización sin ser la solución a los problemas que arrastran por años, es la llave maestra que ha generado la motivación de técnicos y profesionales que, con el sistema antiguo, debían vegetar en las zonas alejadas de la capital, pues sus ideas y proyectos se desvanecían en el embrollo burocrático; y las largar y tediosas tramitaciones de documentes hacia y desde la capital que, una correa sin fin, dilataban toda solución, hasta que el cansancio hacía muchas veces abandonar positivas ideas. Ahora el panorama se ha revertido. Las nuevas responsabilidades, las futuras delegaciones de atribuciones y el incremento presupuestario que traerá pronto la recuperación económica del país, más el panorama fértil de las inversiones extranjeras y de la diversificación de las exportaciones, junto con despertar las iniciativas regionales, representan un desafío para todos los chilenos, a fin de ofrecer un terreno propicio a las inversiones mediante proyectos, estudios y capacitación humana. El desafío es positivo y los chilenos siempre han crecido en los momentos estelares de nuestra ejemplar historia patria. Ahora somos actores de ese desafío y nuestros hijos serán los orgullosos herederos de este proceso pionero. Esperamos este libro sirva de orientación de los complejos y variados estudios que componen la Reforma Administrativa integra y el proceso de Regionalización en que se encuentra abocado el Supremo Gobierno y, en especial, S.E. el Presidente de la República, general de Ejército don AUGUSTO PINOCHET UGARTE, con el asesoramiento de esta Comisión Nacional, con el fin de transformar a nuestra Administración Pública en un instrumento ágil, moderno y eficiente, que sirva como impulsor de los planes de desarrollo económicos, físicos y sociales que llevaran a Chile a recuperar el sitial que le corresponde en el concierto de la naciones iberoamericanas.

LA OTRA PATITA DE CUECA Andrés Celis Que hay características propias de cada pueblo, eso sin lugar a dudas, pero de que se pueden ver más en la superficie, cuando este pueblo festeja, eso es una verdad que no se puede ignorar. Nosotros, como buenos chilenos, solemos festejar para las fiestas patrias con algún asado o su empanada, vino o chicha. Pero existe todavía un mayor distintivo; y es que incluso el más “Pokemon” de nuestro pueblo no se queda con las ganas de bailar una buena cueca. Y es ahí donde viene un enredo, pues, de pequeños, nos enseñan ese enjambre de movimientos nuevos como el ocho, el escobillado, la media luna, el zapateo, el pañuelo y tantos otros términos para poder traspasarnos este baile de tierra (como precisara Margot Loyola), cuyo origen hasta hoy es desconocido, pero que no sólo se practica en Chile, si no que en una gran parte de nuestra América del sur.

folclórico; tradición del pueblo, pura y neta: El nieto que bailaba más zapateado que su padre, pero que le gustaba más la vuelta corta , o que en el norte es interpretada por bandas de bronces o que en Chiloé es mas larga o que en el centro existía la cueca larga obligatoria o voluntaria, ( como explica V. Parra en la introducción de su disco de la cueca) o incluso que se puede bailar solo si es en un velorio, eran un sin fin de gracias populares que se cortaron, cuando en el año 1979, bajo el Decreto No 23 de la Dictadura militar, se declaró que la cueca como baile nacional, tan solo debía ser bailada de una forma, una sola estructura y sólo unos pasos. Olvidando así, toda la tradición del pueblo, dañándola de esta manera en lo más profundo de su ser. Pues, a modo de ejemplo, se puede hacer una sola receta del pebre, pero no se puede obligar a todo un país a que se usen las medidas que ahí se indican. Entonces ahora un baile de origen y variable popular, esta determinado a que sea una coreografía fría y única. Extraño caso es lo que le siguió a esta orden de la dictadura: la proliferación de clubes de cueca que enseñaban el baile “oficial” a lo largo de todo Chile. Un país tan largo, con tantas características distintas: el clima, la comida, la ropa, las fiestas religiosas, las tradiciones por herencias o cercanías a pueblos originarios, etc. se ve sometido, además de la represión fáctica de aquellos años, nuevamente, pero en su expresión de fiesta, por tanto una represión ideológica . Así fue y así ha quedado. Pero no me decaigo por esto, por que el pueblo chileno (como lo ha demostrado muchas veces) esta formado por hombres y mujeres creadores, por tanto, el pueblo igual baila la cueca agachado, como robándole la mirada a la compañera, y la baila de “jeans” en cualquier tipo de superficie, no sólo en salones o pretendiendo estar en ellos. Lo hace sobre tierra o sobre pasto o simplemente donde quiera, aún cuando la cueca haya sido impuesta como un icono nacionalista de aquella triste época de nuestro país. Durante este Septiembre, que se promete pan y circo, carnaval y desfiles, donde se escuchará, se cantará y por sobre todo, se bailará la oficial “Cueca del Bicentenario”. Por el contrario, hagamos una celebración dándole un verdadero sentido folclórico; bailemos como nos nazca, pues así es la cultura popular: heredada y transmutada de boca en boca y de paso en paso por el propio pueblo.

Mas, por falta de conocimiento en nuestras enseñanzas básicas o por simple exacerbación patria, nos sentimos orgullosos, por que la cueca como baile, es el oficial de “Chilito”, y nos representa a todos. Ahí precisamente radica un problema. No siempre ha sido así. Desde fines del siglo XIX, bastante antes de ser declarado baile nacional, la cueca ya era popular en todo el país, sin embargo, no se había cerrado su forma, ni su estructura como coreografía. Se bailaba como al pueblo le nacía, heredado en el más estricto rigor 11


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“…PONER NUEVAMENTE EN PIE DE COMBATE AL PUEBLO TRABAJADOR CHILENO...” Entrevista a Jorge Gonzalorena Döll Por Bernardo Toledo y Roberto Vargas

quistando mayores derechos para la población trabajadora. Simultáneamente, se ha destacado como el más claro defensor de los intereses de la nación en la lucha por recuperar su soberanía frente al dominio imperialista y terminar con el saqueo de nuestras riquezas. La progresiva incorporación a la vida política de la mujer, de los jóvenes, de los analfabetos, de los campesinos y los pobladores ha sido posible por iniciativa de las organizaciones sociales y políticas de los trabajadores.

En esta edición especial, se ha hecho necesario realizar un diagnóstico y fijar algunas perspectivas del movimiento popular y de trabajadores que contemple, desde el último siglo, los triunfos, derrotas, aprendizajes de la clase trabajadora y los desafíos que emergen a la luz de las nuevas luchas que deberá enfrentar. En este sentido también es clave el papel que desempeña la juventud, la organización y la teoría revolucionaria. Sobre estos temas, el profesor Jorge Gonzalorena Döll, sociólogo, historiador, economista y catedrático de la Universidad de Valparaíso –entre otras casas de estudio- y que hoy colabora con la Universidad Popular desarrollando una cátedra abierta sobre las escuelas del pensamiento económico, hace expresa su visión comprometida y militante en una entrevista que entrega varios elementos que hoy son relevantes para la reconstrucción de una alternativa popular, clasista, anticapitalista y antiimperialista. Desde una perspectiva histórica circunscrita a Chile, durante el siglo que va de 1910 a 2010, ¿cuál es el diagnóstico que hace hoy del movimiento de trabajadores? Me parece necesario situar la respuesta en dos planos diferenciados. Por una parte, el movimiento obrero ha sido en este último siglo un actor protagónico de la historia de la nación, habiendo llegado a adquirir en ciertos momentos un peso gravitante sobre el curso de los acontecimientos. Su rol ha sido el de constituir la principal fuerza democratizadora del país, permitiendo abrir progresivamente mayores espacios de libertad y con12

Sin embargo, abordando el segundo plano, tras la derrota de 1973 el movimiento obrero se vio seriamente debilitado. No logra sobreponerse aún, ni en el plano social ni en el plano político. Ello a pesar de algunas luchas muy significativas como las desarrolladas en los últimos años por los mineros de La Escondida, los mineros subcontratados, los trabajadores forestales, etc. Aún siguen en pie las disposiciones legales que precarizan el empleo, los salarios y la previsión. Se observan, además, los efectos de la erosión provocada sobre su conciencia y disposición de lucha por la progresiva pérdida de su anterior identidad política. Ello se expresa en la debilidad y dispersión actual de las organizaciones sociales y políticas que se reclaman del movimiento obrero, el alto grado de confusión que reina en ellas, el escepticismo en las posibilidades de la lucha, las ilusiones basistas en unos, el espíritu de conciliación en otros, el debilitamiento del sentimiento antiimperialista, etc. En este mismo periodo, ¿cuál cree usted que ha sido el mayor triunfo y la mayor derrota de la clase trabajadora en Chile? Ideológicamente, el mayor éxito de los trabajadores ha sido siempre el desarrollo de la capacidad de irse transformando progresivamente en una “clase para sí”, adquiriendo conciencia de sus intereses, defendiendo tenazmente sus derechos y levantando la aspiración de forjar una sociedad mejor, democrática, justa y solidaria. Ello cobra expresión en un accionar dirigido a construir organizaciones de lucha en sus lugares de trabajo y también en sus poblaciones. Pero lo realmente decisivo ha sido la creciente toma de conciencia para constituirse también en sujeto político a través de la organización de poderosos partidos de clase. En definitiva, afrontando y sobreponiéndose a las dificultades y altos costos, los sectores más conscientes y abnegados de los trabajadores lograron poner en pie una lucha política capaz de convocar y poner en marcha un vasto movimiento


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL popular que alcanzó las puertas mismas del poder. En cuanto a la principal derrota ha sido, obviamente, el aplastante triunfo de la contrarrevolución en 1973 que, como sabemos, no sólo representó un enorme costo político y social para los trabajadores sino también un enorme sufrimiento físico y la pérdida de muchas vidas a manos de la represión desatada por los guardianes del gran capital. En efecto, el golpe de 1973 no estuvo dirigido sólo contra el gobierno del presidente Allende sino, ante todo, contra la amenaza que llegó a representar para los intereses dominantes el liderazgo alcanzado por el movimiento obrero y popular, sus organizaciones sociales y políticas, poniéndolos en pie de lucha por sus intereses, derechos y aspiraciones, levantando un proyecto histórico de transformación social que estaba comenzando a abrirse paso a través de la movilización popular. Pero si bien la más inmediata derrota es la de 1973, no es la única ni la más importante en una escala histórica más amplia. Ha habido también otros reveses: la represión desencadenada por la dictadura de Ibáñez (1927-1931), la “ley maldita” que desde 1948 a 1958 proscribe al PC, el encauzamiento de la movilización antidictatorial hacia el escenario escogido por la dictadura en la década de 1980, la degeneración política e ideológica del PS que se extiende desde mediados de la década de 1970 hasta 1990, etc. Además, hay que considerar que, en el plano internacional lo más grave ha sido, sin duda, la degeneración burocrática del Estado soviético surgido de la revolución de octubre de 1917 y la subsecuente degeneración política del movimiento comunista internacional a manos del stalinismo. Ello no sólo tuvo por efecto desaprovechar las enormes potencialidades revolucionarias generadas por la crisis del capitalismo, particularmente en el periodo de entreguerras, facilitando con ello el accionar y la victoria del capital en los más diversos escenarios, sino que conllevó también un enorme descrédito del proyecto socialista ante los ojos de millones de trabajadores, culminando finalmente con la restauración en frío del capitalismo en Europa oriental y en gran parte de Asia. Aun el movimiento obrero y popular no se sobrepone de esa derrota. En base a lo ya comentado, ¿cuáles han sido las lecciones fundamentales que es posible extraer de estas victorias y derrotas? Las lecciones son fundamentalmente políticas y tienen que ver con las debilidades de diverso orden que exhibía el proyecto histórico de la clase trabajadora a través de los partidos políticos que la lideraban. El comportamiento de la clase dominante frente a la amenaza que para

la preservación del poder y privilegios llegó a representar el movimiento obrero y popular era completamente esperable y había que prepararse para hacerle frente e intentar derrotarlo en todos los terrenos. El que la izquierda se mostrara en definitiva incapaz de hacerlo es una responsabilidad imposible de eludir. Lo que fracasó en 1973 fue, entonces, la política tradicionalmente reformista de la que estaban empapados los viejos partidos de la izquierda chilena, así como a escala internacional lo que realmente fracasó no fue el proyecto socialista sino el régimen de despotismo burocrático presentado por el stalinismo como un sinónimo del socialismo ¿Qué papel asigna usted a los diversos partidos políticos en estas derrotas? Ellos fueron los que con sus pueriles ilusiones reformistas y sus constantes vacilaciones políticas pavimentaron el triunfo de la contrarrevolución. En momentos de crisis social generalizada y aguda como la que se vivía en Chile en 1973, lo clave es, precisamente, la calidad de la conducción política de las fuerzas populares, la lucidez, responsabilidad y coraje político que ésta sea capaz de exhibir. Como dijo el revolucionario francés, Saint Just, “quien hace revoluciones a medias no hace sino cavar su propia tumba”. ¿Cuáles serían entonces los elementos necesarios para el fortalecimiento y rearticulación de la clase trabajadora? Resulta clave el rearme ideológico y programático de la vanguardia obrera y popular. Es en la claridad política, en la capacidad organizativa y en la decisión de lucha de esa vanguardia que descansa la posibilidad de avanzar en la recomposición del movimiento obrero como sujeto social y político; en su disposición a llevar adelante una orientación de lucha inconfundiblemente unitaria, clasista y democrática que vaya sentando la bases de esa rearticulación del sujeto popular. El despliegue de tales esfuerzos a su vez reclama la construcción de un partido político revolucionario que pueda darles la continuidad y coherencia debidas. Lo que plantea la imperativa y urgente necesidad realizar un trabajo paciente y perseverante de reelaboración programática en el plano político y de reeducación, reorganización y movilización en el plano social que permita poner nuevamente en pie de combate al pueblo trabajador chileno. Comprendo que, en vista de todas las experiencias fracasadas y de las dificultades que conlleva una empresa política como esta, obligada en las circunstancias actuales a marchar a contracorriente, esta es una decisión difícil. Pero constituye un paso indispensable por representar una ineludible necesidad y que, como tal, terminará por abrirse camino de una u otra manera. Lo 13


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL lo que realmente fracasó no fue el proyecto socialista sino el régimen de despotismo burocrático presentado por el stalinismo como un sinónimo del socialismo ¿Cuáles serían entonces los elementos necesarios para el fortalecimiento y rearticulación de la clase trabajadora? Resulta clave el rearme ideológico y programático de la vanguardia obrera y popular. Es en la claridad política, en la capacidad organizativa y en la decisión de lucha de esa vanguardia que descansa la posibilidad de avanzar en la recomposición del movimiento obrero como sujeto social y político; en su disposición a llevar adelante una orientación de lucha inconfundiblemente unitaria, clasista y democrática que vaya sentando la bases de esa rearticulación del sujeto popular. El despliegue de tales esfuerzos a su vez reclama la construcción de un partido político revolucionario que pueda darles la continuidad y coherencia debidas. Lo que plantea la imperativa y urgente necesidad realizar un trabajo paciente y perseverante de reelaboración programática en el plano político y de reeducación, reorganización y movilización en el plano social que permita poner nuevamente en pie de combate al pueblo trabajador chileno. Comprendo que, en vista de todas las experiencias fracasadas y de las dificultades que conlleva una empresa política como esta, obligada en las circunstancias actuales a marchar a contracorriente, esta es una decisión difícil. Pero constituye un paso indispensable por representar una ineludible necesidad y que, como tal, terminará por abrirse camino de una u otra manera. Lo más probable es que una organización revolucionaria se vea, por un espacio de tiempo que puede ser prolongado, reducida a la condición de pequeño grupo de propaganda, forzado a hacer una larga travesía por el desierto antes de arraigar de manera sólida y conquistar el reconocimiento y respeto de la clase trabajadora. Pero normalmente uno no puede elegir las condiciones en que se debe desplegar la lucha. Sólo se elige el modo en que uno mismo se planta sobre ese escenario.

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¿Cuál es la importancia y qué función debe desarrollar la juventud en esta tarea? Los jóvenes han constituido siempre, con su energía, coraje, decisión y espíritu de sacrificio, la fuerza que ha sido capaz de derribar los mayores obstáculos y por eso han desempeñado un papel tan protagónico en todas las revoluciones. ¿Qué función cumple la teoría revolucionaria en esta tarea? Como sostuvo Lenin, sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. De las condiciones de existencia que sobrellevan los trabajadores bajo el capitalismo, sometidos al despotismo y las arbitrariedades de sus patrones, puede emerger a lo más una rebeldía espontánea frente a la explotación y diversas formas de resistencia. Pero para pasar de la rebelión a la revolución se torna indispensable contar con un proyecto político que potencie, unifique y oriente ese descontento hacia el objetivo de transformar a la clase trabajadora en clase dirigente de la nación. Ese proyecto revolucionario de emancipación del trabajo sólo puede surgir y tener posibilidades de éxito si se apoya en un conocimiento profundo y acertado de la realidad social en todos los planos. Afortunadamente contamos con una formidable herencia teórica sobre la cual podemos apoyarnos, pero ello no nos exime de la necesidad de pensar por cuenta propia y esforzarnos por actualizar nuestra visión teórica de la realidad para descifrar el significado de las nuevas e inéditas situaciones que encaramos en esta lucha.


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A 100 AÑOS DE “LO POPULAR” EN EL DISCURSO DE LA PRENSA. 1910-2010 Israel Fortune El lenguaje es básicamente una codificación de la realidad que nos permite abstraerla, retenerla al interior de nuestra conciencia y así darle entendimiento. Pero no hacemos lenguaje solamente para entender la realidad, sino también -y tal vez principalmente- para comunicarla, lo que hace de este un hecho intrínsecamente social, una cuestión de producción colectiva. Ahora bien, en términos políticos, vale decir, de las relaciones que establecen los individuos o grupos en torno a sus intereses, la definición de lo real, de aquello que existe, la manera en que existe o debería existir, es también una conquista que debemos lograr quienes luchamos por modificar las relaciones de producción existentes en el actual estado del desarrollo capitalista, el que contempla dentro de sus mecanismos de reproducción, la existencia de sólidos aparatos ideológicos a través de los cuales ejerce la hegemonía cultural. Es así que Voloshinov sostenía que “el signo [como componente del lenguaje] llega a ser arena de la lucha de clases”. De esta manera quienes controlan hoy los medios de producción, poseen también potentes medios a través de los cuales difunden la ideología dominante, en la que está contenida no sólo la fundamentación de su permanencia en el poder, sino también -lo que es más grave- la definición de lo que nosotros mismos somos y el cómo debemos actuar en tanto sujetos de la dominación. Uno de los principales aparatos ideológicos son en este sentido los medios de comunicación de masas, entre los que, a pesar de las nuevas tecnologías y de su larga data, la prensa sigue cumpliendo un importante papel en la medida que marca diariamente en lo inmediato, la pauta de aquello que a criterio de sus propietarios es conveniente informar (lo que se conoce hoy como la “agenda” noticiosa) y genera en el largo plazo corrientes de opinión que son asumidas como lo natural o lo común por el conjunto de la sociedad. Trayendo a esta reflexión el contexto del bicentenario nacional en que nos encontramos (y qué mejor semillero que este para el afloramiento de ideas tan ideológicas como la chilenidad, el espíritu patrio, el mítico concurso de banderas en que Chile habría quedado segundo y el discurso de que esta vez si estamos a las puertas del desarrollo, todo aquello en nombre de la llamada “unidad nacional”),

puede resultar de particular interés la visión que sobre este asunto tenían las organizaciones y movimientos sociales de hace cien años, que para las alturas del 1910, ya se constituían orgánicamente para pasar de manera concreta desde las reivindicaciones sociales a las políticas en un contexto que a priori resulta no poco similar al actual: un modelo económico que beneficiaba a un reducido porcentaje de la sociedad, diseñado para insertar a nuestro país en la “pujante” economía mundial, que generaba una población flotante y sin futuro que vivía (o sobrevivía) al día en un clima de creciente inestabilidad laboral

Quizás la gran diferencia que puede constatarse es la existencia y el alto nivel organizativo de los movimientos sociales a los que se hizo referencia (principalmente formados por trabajadores, pero que contaron con la solidaridad y el apoyo de otros grupos, como artesanos y pobladores), los que en su acción “concreta” fueron capaces de poner en jaque al modelo oligárquico constituido en el llamado período parlamentario (1891-1925). Pero paralelamente a esta acción concreta, existía también la conciencia de estos movimientos en cuanto a su identidad como sujetos populares, entendidos como sujetos de la dominación. Es así que se desarrolló una fuerte “prensa obrera”, la que si bien era de carácter local, de periodicidad irregular y de producción artesanal, pudo hacer frente a la prensa más “instituida” tanto en lo político como en lo económico (a principios de del siglo XX, la empresa periodística El Mercurio S.A.P. se consagraba como la más importante del país), principalmente porque la mayor tecnología que poseían las empresas periodísticas todavía no se distanciaba tanto de los viejos métodos de impresión, también porque en ese momento aun no aparecía el fenómeno conocido como “cultura de masas” y finalmente porque la situación de algidez social existente era compatible con los discursos que esta nueva prensa –la obrera- impulsaba. El mayor representante de la prensa obrera fue El Despertar de los Trabajadores, fundado en 1912 por Luis Emilio Recabarren como órgano de difusión del también naciente Partido Obrero Socialista (POS), el que fue publicado hasta 1926. En la editorial de 15


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL su primer número se dejan en claro las dos principales funciones que dicha publicación –así como toda la de este tipo- se proponía cumplir: la organizativa cuando sostiene que “Informará esencialmente a los trabajadores de todas las acciones que realice la clase trabajadora en el mundo”; y también –y he aquí el énfasis- la función pedagógica, pues “desde el punto de vista social, la misión de este periódico será especialmente educativa, procurando elevar cuanto más sea posible el nivel de cultura del pueblo”. Ahora bien, echando una rápida mirada al presente, es fácil notar la inexistencia actual de este tipo de prensa. Ello obedece a motivos políticos, económicos y culturales cuyo desarrollo a lo largo del siglo posibilitó el surgimiento y consagración de otro tipo de prensa popular que en lugar de basarse en la racionalidad y la culturización con fines políticos y sociales, inclinó su discurso hacia una matriz que operaba desde lo dramático en dirección a lo recreativo para satisfacer intereses económicos. Es así que en la actualidad el panorama se dibuja de la siguiente manera: en lo político el acuerdo logrado por la clase dirigente en torno a la mantención del modelo neoliberal impuesto por la dictadura militar, ha imposibilitado la conformación de un sistema de prensa democrático y representativo de todos los sectores sociales, pues para los medios de comunicación se han asumido las lógicas del mercado como los mejores reguladores de dicho sistema. Esto conduce directamente a hablar de lo económico, pues al no haber un apoyo desde el Estado y considerando la masividad que hoy necesita alcanzar todo medio de comunicación para ser solvente, se requiere para el caso de la prensa diaria, el contar con costosas tecnologías y con una cadena eficiente de elaboración de material informativo, producción física del medio (impresión) y distribución del mismo, proceso que requiere un patrimonio que supera la decena del millón de dólares. Por ello ni siquiera la prensa alternativa más organizada ha podido salir de su carácter de periódica. Pero la masividad no sólo tiene que ver con lo económico, sino también con lo cultural -entendido esto en el campo de lo discursivo- pues la desventaja de los discursos alternativos en el espacio público, termina por favorecer a aquel que sostiene el orden político y económico existente. Los elementos recién descritos se traducen en la actual existencia del llamado duopolio de la prensa en Chile, el que está conformado por las empresas periodísticas El Mercurio S.A.P. y COPESA, cuyos medios estandarte de publicación diaria y distribución nacional son respectivamente El Mercurio y La Tercera. Desde ellos se difunde de manera explícita el proyecto de desarrollo que la clase dominante sostiene: autoritario en lo político y neoliberal en lo económico. Sin embargo existe otra faceta de este duopolio, al que pocas veces se hace referencia, su faceta “popular” conformada por 16

Las Últimas Noticias y La Cuarta (siguiendo el mismo orden de propiedad). En ella los sectores populares son interpelados desde un lenguaje vulgar y recurriendo a un estilo sensacionalista por medio de material informativo mayoritariamente consistente en crónica roja y espectáculo. Así se aleja la definición de “lo popular” de la perspectiva entendida por la prensa obrera de principios del siglo XX y se acerca a una más coherente con el neoliberalismo: la de una masa ignorante cuyo único propósito de vida es consumir entretención, pues para este sector de la sociedad ni siquiera es una opción el progreso individual por medio del emprendimiento –discurso estrella de la ideología neoliberal- cuestión que agudamente sintetiza Jacques Chonchol (quien fuera Ministro de Agricultura de Salvador Allende) al señalar que para el neoliberalismo “las desigualdades que existen en toda sociedad son consideradas algo positivo porque constituyen una fuente de dinamismo económico”. Por consiguiente el desafío que se plantea de aquí en adelante consiste en situar en el espacio público un discurso alternativo que aglutine las diversas reivindicaciones que los distintos actores sociales levantan. Esto sólo es posible mediante el encuentro de dichos sectores en el terreno de lo discursivo en la medida que hacen frente a la ideología dominante, lo que como ya se ha señalado, es también una dimensión de la lucha de clases. En tal sentido, una de las tareas más urgentes es la de reasignar a “lo popular” su valor como un elemento sobre el cual la dominación es ejercida. A dicho fin puede ser muy útil observar la experiencia de la prensa obrera de hace cien años Olivares. como una pauta de María acción Fernanda que en el escenario actual, debe asumir nuevas características que hoy es necesario pensar. Esto además teniendo siempre en cuenta la perspectiva general, la cual en materia discursiva, consiste en resignificar la realidad actual desde una perspectiva que haga posible pensar que las cosas son posibles de otra manera: una manera digna y justa.

“LA CIUDAD DEL HOY” “El espacio, además de ser un instrumento de conocimiento, es por excelencia, el medio del que se vale la experiencia individual y colectiva para materializar sentimientos de pertenencia e identidad.” I. Kant

El ser humano desde sus comienzos de existencia ha buscado un lugar o un espacio para asentar sus vivencias individuales y colectivas. Por la necesidad de comunicar y exteriorizar sus experiencias una de estas manifestaciones ha sido la generación de las ciudades. la ciudad como concepto constituye un paradigma y un objeto, como objeto es una sucesión de territorios en los que la gente, de manera más o menos efímera, establece un arraigo, se repliega,


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL lugar en que desenvuelve su vida y pone en marcha sus experiencias. Mi preocupación en esto, es que la ciudad ha dejado de ser vivida y comprendida por nosotros como la poseedora de las vivencias y experiencias de cada uno y de las de nosotros como comunidad, precisamente porque como habitantes cada día pareciera que nos hemos hecho más ajenos a ésta.

busca cobijo y seguridad. Como paradigma, la ciudad va constituyendo la identidad del habitante, se proyecta como reflejo del acto y una cultura social. En la era moderna se definía sólo como la distinción espacial entre lo rural de lo no rural, rápidamente fue adquiriendo relevancia y mayor contenido con la emancipación y traslado de grandes contingentes de habitantes que laboraban en el campo hacia las grandes fábricas y espacios que el desarrollo industrial fue levantando vertiginosa y concentradamente en otros territorios. Así, la ciudad fue siendo considerada como el lugar donde primaba la técnica. Hoy, a la luz de sucesivas revoluciones en la industria y en las relaciones sociales, la ciudad ha ido tomando otra concepción, denominándose sólo como una aglomeración de sistemas que permiten una funcionalidad de acuerdo a las actividades que se desarrollan en ella. Sin embargo, esta concepción de ciudad, que hoy está sumida en un profundo enfoque funcional a la modernidad y la tecnología, y donde es considerada sólo como un objeto de uso o de mero circuito de circulación de personas o cosas, se le hace necesario agregar o considerar complementariamente el cómo se ha constituido o formado la identidad de sus habitantes. Asumiendo esa necesidad y poniéndome en esa situación, enfrentarme y ser parte de la ciudad, en primer lugar implica colocar mi persona dentro de la expansión de este territorio del cual obtengo información y por el cual entiendo su cinética. No obstante, cuando observo a los demás y los reconozco como parte de esta misma dinámica, suelo pensar si todos somos conscientes de ser, pertenecer y ver a este territorio como algo propio y en constante transformación. Conciencia tal que de algún modo nos afecte y nos genere preguntas al respecto. Dentro de los recorridos y conversaciones que tengo a menudo, lo más recurrente es ver que el habitante de estas ciudades ha dejado de sorprenderse. Es decir, ya no se interroga en profundidad sobre el

Dicho de otro modo. Siendo habitantes de nuestras ciudades, caminamos como solitarios visitantes e indiferentes de las acciones y transformaciones sociales que cotidianamente le suceden, disponiéndonos de manera pasiva a los factores que invisiblemente nos impone la modernidad y la tecnología y donde prima lo político-económico para determinar nuestro modo de cómo organizarnos, vivir y pensar. Debido a las nuevas formas de vivir que tenemos, y que se centran en un exacerbado individualismo propio de los antivalores e ideas del sistema capitalista, la ciudad hoy se ha convertido en espectadora de la amnesia que tenemos frente a sus constantes transformaciones. A diferencia de décadas pasadas, donde el valor de lo social, de lo colectivo era fundamental en nuestras ciudades, hoy el marco personal y privado marcan la pauta. Acá debemos reconocer que todo modelo de sociedad trasciende de su matriz política particular, al desarrollo y planeamiento de los espacios y territorios en que se desarrolla -en nuestro caso las ciudades- y por lo tanto, si este modelo cambia, también se transforman los lugares y modos en que las ciudades se desenvuelven con el actuar de su colectividad social respectiva. Tarde o temprano, toda la constitución de la cuidad cambia, ya que calles, plazas y edificios pasan a ser significantes de la memoria colectiva en su cultura y desarrollo actual o presente. Si hacemos un balance de la actualidad de Chile en comparación con el período de los años ´40 o ´60, en el cual las ciudades tuvieron su máximo avance en planeamiento urbano y social, hoy constatamos que nuestras ciudades, al igual que las grandes metrópolis globales, expresan los profundos quiebres y graves situaciones sociales que el actual modo de vida genera. Algunos de los siguientes criterios nos demuestran esta realidad: Agravamiento: Gustavo Remedi , plantea que los diversos procesos y componentes que el nuevo modelo cultural genera se expresa en la ciudad, entre otras formas, con el agravamiento de la desigualdad, la marginalidad y la polarización es¬pacial de los habitantes; la tendencia a la fractura urbana; la suburbanización como forma de escape y como otra forma de «modernización disfrazada»; el impacto del automóvil y las «vías de circulación rápida»; la consolidación del «barrio-mundo» y de la «casa-mundo», reforzados, respectivamente, por una 17


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL concepción clasista e in¬dividualista del mundo; el vaciamiento, abandono y deterioro de la infraestructura y los espacios públicos tradicionales en contraposición a la emergencia de «pseudo-espacios públicos» como supermercados, templos religiosos, shoppings, etc.; la formación de nuevas zonas especializadas (de residencia, producción, consumo, recreación, etc.); la tendencia a la concentración de la propiedad y control de los flujos y espacios virtuales principales (televisión, computadora). Dominio de la Modernidad: La ciudad se ha ido mecanizando, respondiendo a la consolidación del modelo capitalista en nuestro país y en el mundo en general; es decir, la modernidad ha permitido que el habitante pertenezca a una “sociedad del espectáculo”, donde la ciudad como espacio del desarrollo comunitario se volcó a ser un espacio preparado para el consumo, la valoración del individuo y el dinero y para la idiotización funcional que promueven los medios de comunicación. En consecuencia, aquellos espacios que fueron recuperados en el pasado por organizaciones cívicas y movimientos sociales, por la prensa opositora, las movilizaciones y marchas, y por la vida en torno a los almacenes de barrio y la conversación de la esquina, hoy bajo diversos argumentos son negados o invalidados por el sistema para así privatizar la ciudad, excluyendo de paso, la participación activa y protagonista del habitante en la composición de ésta. Desarraigo a favor del modelo. El desarrollo económico entre 1979 y 1984 requirió que el suelo urbano sea declarado bien no escaso, suprimiendo así muchos controles que el Estado poseía sobre la expansión urbana del suelo. Se eliminaron las restricciones, de modo de permitir que el crecimiento natural de las áreas urbanas sea siguiendo las tendencias del mercado. Esto produjo aceleradamente la densificación poblacional de la ciudad y la apropiación de zonas rurales para aportar al acelerado crecimiento. El atochamiento y el caos comenzaron a ser parte constitutiva en la imagen de ciudad. Aparecieron las inmobiliarias como grandes actores de convulsión de las ciudades y por lo tanto el suelo urbano se volvió un próspero negocio de suculentas ganancias y no como un derecho adquirido para el desarrollo del ciudadano. Preferencia a los espacios de consumo. Las normativas municipales comienzan a desvirtuarse, permitiendo grandes edificios y grandes espacios de consumo dentro o sobre zonas patrimoniales y espacios públicos característicos de la ciudad, quedando éstos como el patio trasero de estas grandes moles de concreto. La ciudad se vuelve una copia de las metropolis globales y la cultura se vuelve una sola, girando en torno al consumismo e individualismo desenfrenado. Lo común, lo colectivo queda en la 18

memoria de aquellos que se volcaban hacia la ciudad y la vivían en sus acto más intimo. El paseo dominical a la plaza de la ciudad en donde todo el pueblo se juntaba ahora se vuelve expresión de la composición socioeconómica del espacio urbano. Ahora el sector privado es el principal encargado de materializar las iniciativas de desarrollo urbano, de dar vida a la ciudad El desarrollo urbano no puede ser concebido como un proceso aislado, de índole privada y donde se percibe a la ciudad como una variable independiente a la sociedad que se establece en ella, donde no se considere fundamental una inserción y participación social activa en una estrategia integral del ordenamiento espacial de las actividades económicas, políticas, artísticas, culturales, entre otras. La planificación coherente y sostenible del desarrollo urbano sólo puede ser efectiva si se le otorga poder para desarrollar acciones en que no se omita el tratamiento estratégico de los procesos que operan a nivel de la estructura social que le darán vida y movimiento. Por lo mismo, la colectividad que somos, la comunidad que constituimos por habitar y vivir en nuestras ciudades, debemos volver a comprenderla dentro de la polis, como sociedad viva, una sociedad urbana, una sociedad de verdaderos y plenos ciudadanos políticos.

Cápsula informativa. Existen ciertos períodos de desarrollo urbano, en consonancia a las políticas de desarrollo que el país ha vivido y que permiten tener más elementos para comprender el actual estado en que las ciudades y nosotros como sus habitantes nos encontramos. Así, para Rosas Vera , las políticas de planificación física en nuestro país desde los años 40 en adelante se agruparían en tres períodos o enfoques históricos. 1. Enfoques Higienistas: Iniciados a principios del siglo XX y motivado por preocupaciones higienistas ante la crisis de las ciudades, se refieren básicamente a luchas sociales y sindicales por establecer normas, leyes y reglamentos sobre la vivienda y el entorno construido. Esta etapa finalizaría en la década del 40 a causa de dos factores: El terremoto del 39, que provoca la creación de normas y reglamentos más integrales acerca del desarrollo y construcción de ciudades y por otra parte, la consolidación de la CORFO que para dar impulso industrial, requirió de normativas más exigentes en materia de planificación urbana. 2. Enfoques progresistas y desarrollistas: El auge de estos enfoques se da en los años 60´ que coincide en Chile con el período del desarrollo económico e industrial hacia adentro, y en el mundo capitalista occidental, en un crecimiento económico evidente, un apogeo del Estado asistencial y un desarrollo orientado hacia el consumo interno de los países. 3. Enfoques estructurales de base económica: Se refiere a dos modelos antagónicos entre sí: Uno basado en la concepción socialista, donde el Estado asume un rol protagonista tanto en el control sobre los medios de producción, la redistribución del ingreso y la planificación económica. El otro modelo, basado en la concepción capitalista, asigna al mercado el rol de ser el mejor ente asignador de recursos y relegando al Estado a un papel meramente indirecto, subsidiario y de defensa. En Chile, mediando dictadura militar y por otras diversas razones, se implementó el segundo modelo y el primero solo quedó en un nivel teórico genera.


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DOS FOTOS SIN MAQUILLAJE Gerardo Pando 1910 es el año en que sucedieron en Chile distintos sucesos, que vale la pena recordar con el único afán de refrescar nuestra memoria histórica y tener una imagen de lo que fuimos hace ya cien años. Este es el año en que se ven desfilar por el sillón presidencial, cuatro mandatarios. Pedro Montt falleció en el mes de Agosto en Alemania; inmediatamente asume Elías Fernández Albano quien fallece el mes entrante; a este lo sucede Emiliano Figueroa, quien fuera el encargado de la presidencia para la “importante celebración centenaria”, y dos meses después asume el cargo Ramos Barros Luco. Este año es el Centenario, en donde la clase dominante se celebra a sí misma, donde se regocija de sus logros republicanos. Es el tiempo en que se jactan del “progreso de Chile” como fue llamado en ese entonces. Mientras que en el olvido quedan los sectores encargados de progresar. Quienes forjaron la república se hacen invisibles ante el ojo del rico, pues, no se celebró la declaración de independencia lograda por los militares que lucharon contra los invasores españoles, tampoco se celebró al militar que murió en la “Guerra contra la Confederación Perú-Bolivia”. Se festejaba el 18 de septiembre de 1810 momento en el que los nobles de Santiago, se autoconvocan y toman el control de Chile, aprovechando el encarcelamiento del rey español. Sería por lo tanto, el lugar común para los ricos, que siendo ya, los dueños del “negocio” en Chile, instauran su institucionalidad, normalizando mediante leyes la protección de su poder económico. Basta sólo con observar la cantidad de constituciones que fueron dictadas desde los distintos sectores políticos entre 1810 y 1910. La clase dominante encontraba un sitial histórico privilegiado para conmemorarse, aprobando la entrega de 5 millones de pesos de parte del Congreso Nacional, cosa que para la época es una suma, a todas luces, escandalosa, puesta en duda incluso desde la prensa y por cierto, desde distintos sectores sociales que veían

todo este despilfarro de dinero y de celebraciones como una gran burla a los sectores populares para los que el centenario no significaba progreso, sino dolores y sufrimientos. No olvidemos que en 1901 fue la Huelga de la Mancomunal de Iquique, en 1903 la Huelga de trabajadores portuarios en Valparaíso donde la represión provocó 50 muertos; en 1905 fue la Huelga de la carne en Santiago que se calcula en alrededor de 70 muertos y 300 heridos; en 1906 fue el devastador terremoto en Valparaíso; en 1907 fue la horrenda Masacre de obreros y familias salitreras en la Escuela Santa Maria; y por último, cabe agregar que la hacienda y el inquilinaje en el campo chileno todavía condenaba a los campesinos a un régimen de vida como el de la Colonia Española. Tal desolador escenario patrio fue el que los sectores oligárquicos y acomodados se vistieron de gala para su cena centenaria, donde celebraron y derrocharon hasta la embriaguez. La Iglesia Católica, otro de los actores de este endeble Chile del centenario, se encaramaba en la escena pública agradeciendo -como le es costumbre- a Dios por las bondades de este progreso; denunciando a los rebeldes de la época; excomulgando a quienes critican y santificando a los gestores de la Matanza de la Escuela Santa Maria. El mismo 18 de Septiembre realiza un gran “Te Deum” donde la polémica se centra en la “pataleta” del Monseñor Sibila quien sale indignado en medio de la ceremonia, al darse cuenta que no tenía un lugar reservado entre las autoridades en la lujosa Catedral de Santiago. En un renombrado texto que fue publicado en el año de la celebración, “Sinceridad: Chile intimo en 1910” del controversial Alejandro Venegas, se expone un particular y lamentable dialogo entre este escritor y el Vicario Eclesiástico de Tarapacá quien culpa a la falta de fe religiosa en la Pampa a la famosa matanza en el norte grande chileno, y por consiguiente, propone a los gobernantes una suma de dinero considerable para aumentar los misioneros que lleven “el verbo” a esas almas vacías y alejadas del consuelo religioso. Por otro lado, este mismo autor hace un pequeño paisaje de lo que son las cárceles y de la función de la iglesia en ellas, pero ante todo demuestra el hecho de 19


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL que ahí, nadie que entre como delincuente sale como un civil reformado sino como un delincuente más audaz, más temerario, doblemente peligroso. Que no sería casual verlo pasar nuevamente por juzgados de crímenes. En este mismo sentido, cuenta que en Chile habían 24 cárceles y de ellas, 23 contaba con un Capellán fijo, en 8 de ellas contaban con Médicos y solo en 5 de ellas contaban con Profesores. Lo “anecdótico” es que en todas ellas los Capellanes recibían un sueldo muy por encima que los demás profesionales, y “trabajaban” la mitad de horas que estos últimos. La prensa es otro actor importantísimo en la época. Vanagloriando la fecha y trabajando desde un comienzo en su titánica empresa por ocultar la barbarie chilena, la desigualdad evidente, la insalubridad de los servicios básicos y el inmenso problema de los obreros salitreros del norte, donde muchos mueren quemados y sufren el robo sistemáticos de las cajas de ahorro, entre otros abusos. La prensa, con el rigor de la buena pluma, baña y limpia la imagen de la clase dominante. Los diarios de aquel entonces se esmeraban en mostrar la vida social, al publicar casamientos, los resultados de la hípica, funerales de personeros de renombre, al mostrar la vida de Vicarios y Capellanes, del asenso al poder de Duques, Varones y Condes europeos, entre otros tantos del mismo corte. Se logra entender entonces, el calibre de la crítica en aquel año hacia quienes llevaban las riendas de este país. Es Luis Emilio Recabarren que en su texto “Ricos y Pobres a través de un siglo de vida republicana” publicado en el mismo año, destruye el discurso hegemónico de unidad nacional que se estaba desarrollando en torno al centenario, sosteniendo que desde 1810 a 1910 no se han producido grandes transformaciones, que la “Guerra de Conquista” (como él denomina a la Guerra del Pacifico) es una muestra más de la ambición con la que se mueven los gobernantes chilenos alentados por el capital extranjero, mandando a obreros y campesino chilenos a matarse por tierra vendida a otros. Además sostiene que el llamado “progreso” por el que se lucen tanto los ricos, se traduce sólo en que ahora más obreros saben leer, pero ello no significó erradicar la miseria e ignorancia que predominan en su clase social. En palabras del propio Recabarren: La última clase, (...) vive hoy como vivió en 1810. Si fuera posible reproducir ahora la vida y costumbres de esta clase de aquella época y compararla con la de hoy día, podríamos ver fácilmente que no existe ni un solo progreso social” . Cabe recordar que desde fines del 1800 se fueron creando las Mancomunales Obreras y las Sociedades de Socorros Mutuos que aglutinaron a gran parte de los trabajadores del norte para apaciguar la dura vida 20

que llevaban y enfrentar como clase las necesidades comunes. Y en 1909 fue fundada la Federación Obrera de Chile. Importante resultó para la posterior organización de trabajadores, el Congreso Social Obrero, llevado a cabo en Valdivia el año de las celebraciones, compuesto por distintos sectores de la producción y presidido por Recabarren. Éste último, fue el personaje encargado de dar dirección política a los obreros, entregando herramientas para que ellos desde sus penurias levanten organizaciones obreras alejadas de la mano de las instituciones estatales. Fue así que el año 1912 fundó el Partido Obrero Socialista, que después, luego de la influencia de la revolución bolchevique, tomaría el nombre de Partido Comunista. Y así una sucesión de instancias de congregación entre los explotados de Chile, que fueron dando forma al naciente movimiento obrero que a lo largo del siglo pasado tuvo avances y retrocesos. Ahora bien, ¿cuál es el Chile que se presenta a los trabajadores, su movimiento y organización, cien años después? No podemos hacer un paneo general de este Bicentenario sin tomar en consideración el nefasto retroceso que significó para los trabajadores y el poder popular, la dictadura militar. Proceso en el cual se cortó violentamente todo aquello que se forjo con sangre, dolor, paciencia y esfuerzo durante décadas y que fue madurando con grandes frutos durante el Gobierno de Salvador Allende. El 2010 se nos presenta con un Gobierno de Derecha, con un movimiento de trabajadores aún débil y fragmentado, donde no se puede, por ejemplo, bajo las distintas figuras legislativas, hacer negociación por rama de producción, donde la flexibilización y la precariedad se ha instaurado como norma en cada forma que se adopte un trabajo, en que cada vez que se discute sobre el salario mínimo se arma un escándalo de proporciones, más ahora con un Gobierno-empresa. Un 2010 en que un terremoto de magnitudes hizo notar todas las grietas que este país tiene, un país en que cualquier Padre o Madre se sentiría irresponsable por llevar a su hijo(a) a los servicios de salud publica por el riesgo que se corre. En donde no tiene mucho sentido ni rumbo la educación municipal (ya ni siquiera llamada Estatal). Con el mismo Partido que fundó Recabarren en 1922 que se hace parte del discurso de los Más, pero que actúa y se vincula sin asco con lo Menos. Y peor aún, con una Central de Trabajadores con dirigentes que van a contracorriente de los intereses de su clase y de quienes dicen representar, obedeciendo o siguiendo lineamientos partidistas; una CUT alejada totalmente de la combativa central que fundó Clotario Blest en 1953, con


Edición especial - BOLETIN EL CINCEL un lineamiento totalmente clasista y de lucha constante. En este mismo sentido, todo el abanico de partidos de la Concertación y la Alianza, que desde su arraigo oligárquico, aristócrata, liberal-burgués o conservador dan forma a nuestro mal evaluado y corrupto parlamento. Por otro lado, si bien la hegemonía de la Iglesia católica se ha visto mermada cien años después, sin embargo y a diferencia de otros países vecinos, aún tiene voz y tribuna importante para decir qué hacer y establecer parámetros de la vida común de este Chile de 200 años. Plantea con gran eco, la negación a ciertas libertades individuales, la negación a la ley de divorcio, la negación al aborto terapéutico, la negación al uso del preservativo, el argumento de anti-natural que le cuelgan a los homosexuales, el resguardo en su seno de tendencias absolutamente retrogradas como el Opus Dei y Los Legionarios de Cristo. Si observamos de forma general su influencia en el Chile actual, resulta aún asombrante su gran poder. La prensa que se ha masificado y logrado llegar a sectores que hace cien años no sospechaba llegar, sigue infantilizando, embobando y desinformando a la población. Como acostumbraba hace cien años, sigue ocultando la realidad con temas vacíos e introduce en la población prolongada y repetitivamente el discurso de quienes ostentan el poder económico. Vea usted los noticiarios estelares, los periódicos de mayor tiraje, escuche las radios, la mayoría comprada por grupos económicos españoles, donde se ha tenido una larga disputa por la escasa cantidad de música chilena que se transmite o difunde. Chile bicentenario, donde la lenta y silenciosa guerra que el Estado ha declarado al Mapuche ha cobrado vidas, odio y vergüenza por parte de quienes vemos que esto parece ser un síntoma más de lo atomizados que estamos. Que olvidamos de un santiamén nuestros orígenes y que miramos en menos a nuestros hermanos peruanos y bolivianos por sus rasgos de aborigen, cargando semánticamente lo Latino como ejemplo de lo malo. Este país que a 200 años de su nacimiento y mediante los tratados de libre comercio, entrega al capital extranjero lo más bello de su tierra, dejando para ella, miseria, hambre y angustias, muestra que sus actuales gobernantes y sus socios internacionales tienen el mismo afán de los peores españoles que llegaron a América en busca de oro. Lo demuestra el cobre que está regado con sangre y sufrimientos de mineros, la escasa o nula preocupación por los costos ambientales y sociales que implica hacer enormes represas o dinamitar cerros para acumular más y más riquezas, e incluso, un verdadero Royalty que

a esta altura les suena como un chiste desubicado. En este 2010 se celebraran cien años más de Chile. La actual oligarquía política y económica, sacará una nueva foto desde distintos ángulos, retocando las partes que no se deben mostrar. Pero si le sacáramos a Chile una radiografía, sabríamos que existen muchos huesos rotos y varios tumores todavía. Aún así, y de todas formas, queda la difícil, pero noble tarea para quienes pensamos y queremos un Chile realmente independiente, realmente soberano en sus decisiones de construirlo donde el trabajador tenga el sitial importante que le corresponde. Queda aún en nosotros, en la generación de este bicentenario, el anhelo firme para cuando el pueblo se haga poder.

GLOSAS A PROPÓSITO DE LA ReVOLUCIÓN EN LATINOAMÉRIRoberto Vargas M. “La revolución latinoamericana será, nada más y nada menos, que una etapa, una fase de la revolución mundial. Será simple y puramente la revolución socialista”. José Carlos Mariátegui

En el aniversario de la independencia nacional, la clase gobernante ha intentado cubrir con una imaginería exitista las precariedades y estancamientos que ha vivido el pueblo trabajador en estos últimos cien años. Ciertamente, y no es de extrañar, que los trabajadores no tienen nada que celebrar. Ya Luis Emilio Recabarren, en la conmemoración del Centenario, con una astucia propia de su pluma perspicaz, insiste y logra establecer que sólo los burgueses tienen justa razón a tal bullada fiesta, en tanto que festejan la emancipación política de la clase capitalista Así como en el pasado los padres de la patria no pensaron en extender las libertades conquistadas a las clases populares, hoy los “oficiales” representantes y su “oficial” oposición, no piensan abrir ni en un milímetro libertades al pueblo trabajador. La razón es evidente: el interés clasista. El interés de los trabajadores es también un interés clasista. Y en virtud de tal mentado interés se han elaborado estrategias políticas para y desde Latinoamérica. No todas parecen ser pertinentes, ni mucho menos aplicables. Sin embargo, personas como Recabarren, José Carlos Mariátegui, el mismo Ernesto “Che” Guevara y Fidel Castro, entre otros, son exponentes y partes constituyentes del punto de inflexión, frente a las dos posturas más fuertes sobre el carácter de la Revolución

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Edición especial - BOLETIN EL CINCEL en Latinoamérica en el siglo XX: El eurocentrismo y el excepcionalismo indo-americano. En estas breves líneas buscamos retomar algunos elementos en torno al mentado carácter de la Revolución en Latinoamérica. Una figura sin duda heterodoxa y revolucionaria adquirió Mariátegui al enfrentarse a estas posturas que surgen en Latinoamérica. El amauta peruano, consideraba que si bien en los países europeos sólo la clase obrera industrial tiene posibilidades de desarrollar el socialismo, en Latinoamérica los partidos revolucionarios deben comprender al campesinado y a los trabajadores indígenas. Para Mariátegui, la revolución en Latinoamérica será socialista o sencillamente no lo será, y si bien la burguesía, contingentemente, se puede mostrar anti-imperialista en la lucha político-económica, proponiéndose a la cabeza en un frente amplio, incluyendo fuerzas populares, obreros y campesinos, esta lucha, por sí sola, no soluciona los problemas fundamentales de la realidad peruana ni Latinoamericana, puesto que considera en un sólo interés a dos clases, que en sí mismas son contradictorias, y por tanto irreconciliables . Generalmente, se considera a Mariátegui como el antecesor político e ideológico de Guevara, y es posible identificar tal vínculo en la absoluta desconfianza de ambos en la política anti-imperialista de la burguesía nacional, la pequeña burguesía y los deEl excepcionalismo indo-americano se basa en una visión de la historia que avanza por etapas imposibles de saltar. Esta visión fue defendida por el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), quienes absolutizaron la especificidad de América Latina y de su cultura. Para Haya de la Torre, su fundador, el espaciotiempo de América Latina es diferente al espaciotiempo europeo, por lo cual el capitalismo no podría destruirse, sino que habría que desarrollarlo plenamente, fortaleciendo las burguesías nacionales. Y organizándose en un frente amplio, no sólo de trabajadores, sino que pluriclasista y antiimperialista.

El eurocentrismo se basa en una visión evolucionista y lineal de los procesos históricos (en el desarrollo social se sucederían rígidas etapas), transportando mecánicamente a América Latina los modelos que explican la evolución histórica de Europa en el S.XIX. Como según ello, las condiciones en Latinoamérica no están suficientemenete maduras para una revolución socialista, hay que bucar una etapa histórica democrática y antifeudal como la que de Europa de los siglos VVII y XIX. Esta visión predominó en nuestro continente desde mediados de la década del ’30, luego que en el VI Congreso de la Internacional Comunista (Moscú, 1928) se estudiaran los problemas de A. Latina, a través de la óptica mecanicista

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fensores de sus intereses. Mientras Mariátegui pudo observar la experiencia mexicana donde la burguesía pactó con el imperialismo Estadounidense; Guevara por su parte, identificó la experiencia de la burguesía cubana, boliviana y guatemalteca, permitiéndose, desde ésas y otras experiencias, establecer que el campo popular es el enemigo principal de la burguesía, ya que ésta no tiene necesariamente un raigambre nacional y está dispuesta -inclusive- con toda la fuerza militar del aparato represivo del Estado, a arremeter en contra de sublevaciones radicales que representen los intereses de los trabajadores, como lo fue el ejemplo de las dictaduras latinoamericanas. Efectivamente, hemos dicho, que el carácter de la revolución en Latinoamérica es socialista, necesariamente socialista, y como lo expresara Mariátegui,es una sola fase de la revolución mundial. De igual manera, Guevara insiste en el Mensaje a la Tricontinental, cuando plantea que No hay cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución. […] En estas breves palabras nos hemos propuesto –sintéticamente- abordar algunos elementos correspondientes a lo que se conoce como el problema de la naturaleza de la revolución; y que de ninguna manera lo consideramos acabado. Menos aún en momentos donde la crisis económica mundial parece no haber terminado, donde los fenómenos emergentes de la economía mundial se proyectan como los nuevos imperialismos y donde existen virajes hacia la izquierda y radicalizaciones de la derecha en algunos países de Latinoamérica. En nuestro país, las evidentes desigualdades económicas, expresadas en la insatisfacción de las necesidades mínimas, la precarización del trabajo y la flexibilidad laboral, pero sobre todo el inmenso potencial que ha demostrado el movimiento obrero chileno, nos llama con ímpetu a volver sobre este problema que es, en definitiva, el que nos permite trazar tácticas y estrategias coherentes de lucha. Los textos que hemos recogidos para esta breve palabras son de Néstor Kohan (El capital. Historia y Método. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 2005, Ni calco ni copia, ensayos sobre el marxismo argentino y latinoamericano –disponible en el sitio Web: http://www.rebelion. org/docs/13312.pdf-); de Adolfo Sánchez Vásquez (Filosofía, praxis y socialismo. Tesis 11 grupo editor. Buenos Aires, 1998) y Michael Löwy. (El marxismo en América Latina. LOM Ediciones. Santiago, 2007 y “Las etapas del desarrollo social en la ‘visión del mundo’ marxista en América Latina”, en Dialéctica y Revolución. Siglo veintiuno editores, 1975) Maestro o sabio, en lengua quechua. José Carlos Mariátegui nació en Perú en 1894.Fue un hombre ilustrado que apoyó la Reforma Universitaria. y las causas obreras. Fue escritor y profesor de la Universidad Popular González Prada. Fue perseguido y encarcelado por la defensa de causas comunistas, A fines de los años ‘20 rompió con el APRA, fundó el Partido Socialista peruano, la revista proletaria Labor, publicó su obra Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana y fundó la Confederación de Trabajadores de Perú. Su legado es importantísimo para nuestro continente, y que fue capaz de construir una lectura latinoamericanista del marxismo, alejándose del dogmatismo y preocupándose de un asunto de suma importancia, sobre todo para su país: la “cuestión del indio”.


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AGENDA CULTURAL Laura de Las Heras

CHARLAS -IV Jornadas de Historia Política Fecha: 19 y 20 de Octubre Lugar, Valparaíso (por definir) Descripción: Las IV Jornadas de Historia Política tienen por finalidad avanzar en la praxis académica de los estudiantes y/o recién titulados, sobre temas relevantes del pasado inmediato de nuestro país. Por ello pensamos que cada ponencia y/o cátedra magistral, debe estar enfocada en expresar una nueva práctica de la historiografía política, que dé cuenta de la necesidad de vitalizar este ámbito disciplinario en vistas de hacer patente su utilidad teórica y práctica, orientadora de la realidad social.

CINE -Muestra “Una Década de Cine Chileno” Lunes 6: La vida de los peces Dirección: Matías Bize Año: 2010 Duración: 84 minutos Martes 7: Dawson Isla 10 Dirección: Miguel LittinAño: 2009 Duración: 112 minutos Miércoles 8: Turistas Dirección: Alicia Scherson Año: 2009 Duración: 105 minutos

TEATRO -Estreno de “Las Sillas”, de Eugene Ionesco. 14 y 15 de Septiembre a las 19:00 horas. Calle Condell, 1349, Valparaíso. Presenta: Teatro Anónimo de Valparaíso. Dirección Teatral: Antonio Poblete Adhesión: 1.000 pesos -”Circo el Gran Parrón” Teatro Mauri. Cerro bellavista, Av. Alemania 6985, Valparaíso Teléfono de reserva: 089690948 Desde el 21/08/2010 hasta 12/09/2010

Jueves 9: Desierto Sur Dirección: Shawn GarryAño: 2008 Duración: 108 minutos

Sábado

Viernes 10: La Buena Vida Dirección: Andrés Wood Año: 2008 Duración: 108 minutos

MÚSICA

Miércoles 15: El Brindis Director: Shai Agosin Año: 2007 Duración: 100 minutos Miércoles 22: Cachimba irección: Silvio Caiozzi Año: 2000 Duración: 127 minutos Todas las funciones son a las 19:00 horas. Entrada liberada. Ingreso por orden de llegada hasta alcanzar capacidad de la sala. Avenida Brasil 2830, Valparaíso.

19.00

hrs

y

domingo

19.00

hrs

$2500 general y $1500 estudiantes y tercera edad -Ciclo de recitales de música popular “Todos los Viernes”. Sala Escuela Moderna de Música, sede V Región , ubicado en 1 Oriente 584, esquina 7 Norte, Viña del Mar, a las 18.30 horas. La entrada es liberada. Algunos grupos que participarán son: · Lomofilia , viernes 3 de septiembre ( pop) · La Rompepaga, viernes 15 de octubre (blues, rock) · Veraguas, viernes 22 de octubre, (rock) · Carlos Caamaño Trío, viernes 29 de octubre (jazz) · Hogtrema, viernes 5 de noviembre (rock)

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“RICOS Y POBRES” Extractos de la Conferencia dictada por Luis Emilio Recabarren en Rengo la noche del 3 de septiembre de 1910, en ocasión del Centenario de la Independencia de Chile. “Un pueblo que vive así sometido a los caprichos de una sociedad injusta, inmoral y criminalmente organizada, ¿qué le corresponde celebrar en el 18 de Septiembre? Nada. El pueblo debe ausentarse, debe negar su concurso a las fiestas con que sus verdugos y tiranos celebran la independencia de la clase burguesa, que en ningún caso es la independencia del pueblo ni como individuo ni como colectividad.” “…La fecha gloriosa de la emancipación del pueblo no ha sonado aún. Las clases populares viven todavía esclavas, encadenadas en el orden económico, con la cadena del salario, que es su miseria; en el orden político, con la cadena del cohecho, del fraude y la intervención, que anula toda acción, toda expresión popular y en el orden social, con la cadena de su ignorancia y de sus vicios, que le anulan para ser consideradas útiles a la sociedad en que vivimos. ..” “… ¿qué cosa es lo que celebra el pueblo en este aniversario? Lo que en realidad hace el pueblo en esta fecha, estimulado por la burguesía, es gastar su dinero en torrentes de licor que la misma clase burguesa le vende para guardar el dinero en sus cajas insaciables.” Yo canto la Diferencia Violeta Parra (1960) Tonada al estilo chillanejo, pueblo natal de Violeta Parra, compuesta en 1960 para las fiestas de conmemoración del 150° aniversario de la Independencia de Chile. Constituye, en cierta forma, la declaración pública de su manifiesto artístico, su “toma de posición” frente a la sociedad. Yo canto a la chillaneja Si tengo que decir algo. Y no tomo la guitarra Por conseguir un aplauso. Yo canto la diferencia Que hay de lo cierto a lo falso, De lo contrario no canto. Por eso, Su Señoría, Dice el sabio Salomón, Hay descontento en el cielo. En Chuqui y en Concepción Ya no florece el copihue Y no canta el picaflor. Centenario de dolor. Les voy a hablar enseguida De un caso muy alarmante. Atención el auditorio Que va a tragarse el purgante: Ahora que celebramos El dieciocho3 más galante, La bandera es un calmante. Un caballero pudiente, Agudo como un puñal, Me mira con la mirada De un poderoso volcán, Y con relámpagos de oro Desliza su Cadillac10. Cueca11de oro y libertad. Yo paso el mes de setiembre Con el corazón crecido De pena y de sentimiento De ver mi pueblo afligido: El pueblo amando la Patria

Y tan mal correspondido. El emblema por testigo. De arriba alumbra la luna, Con tan amarga verdad, La vivienda de la Luisa Que espera maternidad. Sus gritos llegan al cielo, Nadie la habrá de escuchar En la Fiesta Nacional. En Comandos importantes, Juramento a la bandera. Sus palabras me repican De tricolor las cadenas, Con alguaciles armados En plazas y alamedas Y al frente de las iglesias. La Luisa no tiene casa, Ni una vela, ni un pañal; El niño nació en las manos De la que cantando está. Por un reguero de sangre mañana irá el Cadillac. Cueca amarga nacional. Los ángeles de la guarda Vinieron de otro planeta, ¿Por qué su mirada turbia, Su sangre de mala fiesta? Profanos suenan tambores, Clarines y bayonetas. Dolorosa la retreta. La fecha más resaltante, La bandera va a flamear. La Luisa no tiene casa, La parada militar.

Edición Especial  

Edición Especial del Boletín "El Cincel"