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Métodos de investigación Dos temas clave al inicio de una investigación científica son la forma en que se elegirá a los participantes y la manera en que se recolectarán los datos. Esas decisiones a menudo dependen de las preguntas que desea responder el investigador. Todos esos temas forman parte del diseño o plan de investigación,

Los investigadores del desarrollo humano trabajan dentro de dos tradiciones metodológicas: cuantitativa y cualitativa. La investigación cuantitativa maneja datos "duros" objetivamente mensurables; por ejemplo, cuánto temor o ansiedad sienten los pacientes antes de una cirugía, según la medición de pruebas estandarizadas, cambios fisiológicos o análisis estadísticos. Los conductistas por lo general usan la investigación cuantitativa. La investigación cualitativa maneja datos "suaves" acerca de la naturaleza o cualidad de las experiencias subjetivas, los sentimientos o las creencias de los participantes; por ejemplo, cómo describen los pacientes sus emociones antes de la cirugía (Morse y Field, 1995), o, igual que la investigación de Margaret Mead, : la forma en que las muchachas de las islas de los Mares del Sur describen su experiencia de la pubertad. El método clínico de Piaget es otro ejemplo de investigación cualitativa. La investigación cuantitativa se basa en el método científico, un proceso global que caracteriza a la indagación científica en cualquier campo. El uso cuidadoso del método científico permite a los investigadores llegar a conclusiones firmes acerca del desarrollo humano. Los pasos usuales del método son: • • • •

Identificación del problema a estudiar, a menudo parte de una teoría o de una investigación previa. formulación de hipótesis que serán puestas a prueba por la investigación. Recolección de datos. Análisis de los datos para determinar sí apoyan o no a la hipótesis. Divulgación de los hallazgos de modo que otros observadores puedan revisar los resultados, aprender de ellos, analizarlos, repetirlos y construir sobre ellos.

La investigación cualitativa toma una ruta exploratoria más flexible. En lugar de generar hipótesis a partir de la investigación previa reúnen datos y luego los examinan para ver qué hipótesis o teorías pueden surgir. La investigación cualitativa es altamente interpretativa; no puede arrojar conclusiones generales, pero puede ser una rica fuente de información sobre las actitudes y conducta del individuo.

La selección de métodos cuantitativos o cualitativos depende de varios factores: el tema a estudiar; qué tanto se sabe ya respecto al mismo, la experiencia y orientación teórica del investigador y el escenario. La investigación cuantitativa a menudo se realiza en escenarios del laboratorio, donde condiciones controladas pueden producir resultad os replicables (repetibles). La investigación cualitativa es más apropiada en escenarios sociales cotidianos para investigar temas acerca de los cuales se sabe poco. La cualitativa puede ser sumamente costosa y consumir mucho tiempo.


Los investigadores pueden combinar ambos métodos. A menudo la investigación cualitativa produce hallazgos que señalan el camino a la investigación cuantitativa. Por ejemplo, las descripciones que hacen los pacientes de su experiencia pueden sugerir formas de reducir el estrés antes de la cirugía, cuya efectividad puede luego probarse y compararse (Morse y Field, 1995).

Muestreo En la investigación cualitativa las muestras tienden a ser pequeñas y no necesitan ser aleatorias. Los participantes en este tipo de investigación pueden ser elegidos por su habilidad para comunicar la naturaleza de su experiencia -como, qué se siente pasar por una cirugía- o por qué han sido sometidos a un tipo particular de cirugía. El muestreo es un tema más complejo para la investigación cuantitativa.

Para asegurar que los resultados de su investigación son ciertos en general y no sólo para los participantes específicos, los investigadores cuantitativos necesitan controlar quién entra al estudio. Como el estudio de una población entera (el grupo al cual pueden aplicarse los hallazgos) es demasiado costoso y consume mucho tiempo, los investigadores seleccionan una muestra, un grupo más pequeño dentro de la población. La muestra debe representar adecuadamente a la población objetivo, es decir, debe mostrar las características relevantes en las mismas proporciones que en la población entera. De otro modo los resultados no podrían ser generalizados apropiadamente o aplicados a la población como un todo. Para juzgar qué tan generalizables son los resultados, se necesita comparar las características de los integrantes de la muestra con la población como un todo. Con frecuencia los investigadores buscan lograr la representatividad mediante la selección aleatoria, en la cual cada persona de la población tiene una oportunidad igual e independiente de ser elegida. Si se desean estudiar los efectos de un programa educativo, una forma de seleccionar una muestra aleatoria sería poner todos los nombres de los niños participantes en un gran recipiente, mezclarlos y luego sacar cierto número de nombres. Es probable que una muestra aleatoria, en especial una grande, represente bien a la población. Para averiguar cómo afectaron los ataques terroristas del 11 de septiembre a la salud mental de los residentes de Manhattan, los investigadores se pusieron en contacto con 1 008 hogares marcando los dígitos al azar y realizando entrevistas telefónicas con el adulto de la casa cuyo cumpleaños fuera más reciente. En las entrevistas, que fueron realizadas dos meses después de los ataques, 9.7 por ciento de la muestra informó de síntomas actuales de depresión, y 7.5 por ciento parecía sufrir del trastorno de estrés postraumático (TEPT). Entre los adultos que vivían cerca del World Trade Center, 20 por ciento reportó síntomas del TEPT. Los investigadores generalizaron los hallazgos para estimar la extensión de dichos trastornos entre la población de Manhattan (Galea et al., 2002). Por desgracia, suele ser difícil obtener una muestra aleatoria de una población grande. En lugar de ello, muchos estudios utilizan muestras seleccionadas por conveniencia o facilidad de acceso (por ejemplo, los niños nacidos en un hospital particular o los pacientes de una casa de reposo). Los hallazgos de dichos estudios pueden no aplicarse a la población como un todo.


Formas de recolección de datos Las formas comunes de recolección de datos (véase la tabla 2-3) incluyen autorreportes (informes verbales de los participantes del estudio), pruebas y otras medidas conductuales y observación. Los investigadores pueden utilizar una o más de esas técnicas de recolección de datos en cualquier diseño de investigación.

Tabla 2-3 Características de tos principales métodos de recolección de datos

Tipo

Autorreporte: diario, entrevista o cuestionario

Características principales Se interroga a los participantes

acerca de algún aspecto de sus vidas; las preguntas pueden ser altamente estructuradas o más

Ventaja

Pueden proporcionar información de primera mano acerca de la vida, actitudes u opiniones ,

una persona.

flexibles.

Desventajas El participante puede no recordar la información con precisión o puede distorsionar las respuestas de una manera socialmente deseable; la forma en que se plantea la pregunta o quién lo hace puede afectar la respuesta.

Medidas conductuales

Observación naturalista

Se evalúan las capacidades, habilidades, conocimiento, competencias o respuestas físicas de los participantes. Las personas son observadas En su escenario normal, sin tratar Tratar de manipular la conducta conducta.

Proporciona información que se puede medir objetivamente; evita las distorsiones subjetivas. Proporciona una buena descrip. de la conducta; no somete a A la gente a escenarios no naturales Naturales que pueden

No puede medir actitudes u otros fenómenos no conductuales; los ser resultados pueden afectados por factores extraños. Falta de control; sesgo del observador.

distorsionar Distorsionar la la conducta. Observación de laboratorio

Se observa a los participantes en el laboratorio, sin tratar de manipular la conducta.

Proporciona buenas descripciones; mayor control que en la observación naturalista ya que todos los participantes son observados bajo las mismas Condiciones.

Sesgo del observador; Situación controlada que Puede ser artificial.

La investigación cualitativa tiende a depender más de las entrevistas y la observación en escenarios naturales, mientras que la investigación cuantitativa hace uso de métodos más estructurados. Una tendencia actual es hacia el mayor uso de autorreportes y la observación en combinación con medidas más objetivas.

Autoreportes: diarios, entrevistas, cuestionarios La forma más simple de autorreportes es un diario o registro. Por ejemplo, pueden pedirse a los adolescentes que registren lo que comen cada día o las veces en que se sienten deprimidos. Al estudiar a niños pequeños es común utilizar autorreportes de los padres-diarios, boletines, entrevistas o cuestionarios-, a menudo en combinación con otros métodos como la filmación en video o grabación. En una entrevista personal o telefónica los investigadores plantean preguntas acerca de las actitudes, opiniones o conducta. En una entrevista estructurada (como la empleada en el estudio de las reacciones al 11 de septiembre, descrita en la sección precedente de Muestreo"), a cada participante se le formula el mismo conjunto de preguntas. Una entrevista abierta, usada más a menudo en la investigación cualitativa, es más flexible el entrevistador


puede modificar los temas y el orden de las preguntas y puede hacer preguntas de seguimiento de acuerdo con las respuestas. Para abarcar a más gente y proteger su privacidad , los investigadores distribuyen un cuestionario impreso que los participantes llenan y regresan. Al interrogar a un gran número de personas los investigadores obtienen una imagen amplia, al menos de lo que dicen creer, hacer o que hicieron los interrogados. Sin embargo, personas dispuestas a participar en entrevistas o en llenar cuestionarios tienden a no ser representativas de la población como un todo. Además, confiar en exceso en los autorreportes puede ser poco prudente, ya que la gente puede no haber pensado en lo que siente o piensa u honestamente puede no saberlo. Algunas personas olvidan cuándo y cómo sucedieron realmente algunos acontecimientos, y otros distorsionan, con consciente o sin ella, sus respuestas para ajustarlas a lo que se considera socialmente deseable. La forma en que se plantea una pregunta y quién la formula puede afectar la respuesta. Cuando los investigadores del National Institute on Drugs Abuse replantearon una pregunta acerca del consumo del alcohol para indicar que un "trago" significaba "más de unos cuantos sorbos'; el porcentaje de adolescentes que informaron beber alcohol descendió significativamente (National Institute on Drug Abuse, 1996). Cuando se les pregunta acerca de conducta riesgosa o socialmente desaprobada, como los hábitos sexuales v el consumo de drogas, los interrogados pueden ser más sinceros al responder a una encuesta computarizada que a una de lápiz y papel (Turner et al., 1998).

Medidas conductuales y de desempeño En la investigación cuantitativa los investigadores a menudo usan medidas más objetivas en lugar o además de los autorreportes. Una medida conductual o de desempeño muestra algo acerca de una persona en lugar de pedir a la persona o a alguien más (como un padre o un amigo) que hable al respecto. Las pruebas y otras medidas conductuales y neuropsicológicas, incluyendo dispositivos mecánicos y electrónicos, pueden utilizarse para evaluar habilidades, destrezas, conocimiento, competencias o respuestas fisiológicas, como la tasa cardiaca y la actividad cerebral. Aunque esas medidas son menos subjetivas que los autorreportes; factores como la fatiga y la confianza en uno mismo pueden afectar los resultados. Algunas pruebas, como las de inteligencia, comparan el desempeño con el de otros examinados. Dichas pruebas pueden ser significativas y útiles sólo si son válidas (es decir, si las pruebas miden las habilidades que afirman medir) y confiables (es decir, si los resultados son razonablemente congruentes de un momento a otro). Para evitar el sesgo, las pruebas deben ser estandarizadas, es decir, aplicadas y calificadas con los mismos métodos y criterios para todos los examinados. Cuando se mide una característica como la inteligencia, es importante definir con exactitud lo que se va a medir, de tal manera que otros investigadores puedan entender y comentar los resultados. Con este propósito los investigadores usan definiciones operacionales, definiciones planteadas únicamente en términos de las operaciones o procedimientos usados para producir o medir un fenómeno. Por ejemplo, la inteligencia puede ser definida como la habilidad para obtener cierta puntuación en una prueba que cubre relaciones lógicas, memoria y reconocimiento de vocabulario. Algunas personas estarán en desacuerdo con esta definición, pero nadie puede afirmar razonablemente que no es clara.


Observación naturalista y de laboratorio La observación adopta dos formas: observación naturalista y observación de laboratorio. En la observación naturalista, común en la investigación cualitativa, los investigadores observan a la gente en escenarios de la vida real. Los investigadores no tratan de alterar la conducta o el ambiente, simplemente registran lo que ven. En la observación de laboratorio los investigadores observan y registran la conducta en una situación controlada, como un laboratorio. Al observar a todos los participantes bajo las mismas condiciones, los investigador pueden identificar con mayor claridad diferencias en la conducta no atribuibles al ambiente. Ambos tipos de observación pueden proporcionar descripciones valiosas de la conducta, pero tienen limitaciones. Por un lado, no explican por qué se comporta la gente como lo hace, aunque pueden sugerir interpretaciones. Además, la presencia de un observador puede alterar la conducta. Cuando la gente sabe que está siendo observada puede actuar de manera diferente. Por último, existe el riesgo del sesgo del observador.

La tendencia del investigador a interpretar los datos para ajustarlos a sus expectativas o enfatizar algunos aspectos y minimizar otros. Durante los sesenta era más común usar la observación de laboratorio para obtener control más riguroso. Ahora los dispositivos tecnológicos como videograbadoras y computadoras portátiles permiten a los investigadores analizar cambios conductuales momento a momento por ejemplo, en la interacción entre cónyuges (Gottman y Notarius, 2000)- haciendo a la observación naturalista más precisa y objetiva de lo que sería de otra manera.


Diseños de investigación básicos Un diseño de investigación es un plan para conducir una investigación científica: qué preguntas deben ser contestadas, cómo deben seleccionarse los participantes, cómo deben levantar e interpretar los datos, y cómo pueden derivarse conclusiones válidas. Cuatro de los diseños básicos utilizados en la investigación del desarrollo son los estudios de caso, los estudios etnográficos, los estudios correlacionales y los experimentos. Los dos primeros por lo general son cualitativos, los dos últimos cuantitativos. Cada diseño tiene ventajas y desventajas y cada uno es apropiado para ciertos tipos de problemas de investigación (véase la tabla 2-4 en la página 52).

Estudios de caso Un estudio de caso es un estudio de un individuo, como el de Víctor, el niño salvaje de Aveyron (revisado en el Enfoque del capítulo 1). Varias teorías, la más notable de Freud, han surgido de estudios de caso clínicos, los cuales incluyen la observación e interpretación cuidadosas de lo que los pacientes dicen y hacen. Los estudios de caso también pueden ser medidas conductuales o neuropsicológicas y materiales biográficos, autobiográficos o documentales.

Los estudios de caso ofrecen información a profundidad que es útil. Pueden explorar fuentes de conducta y probar tratamientos. También pueden sugerir otras investigaciones. Otra ventaja es la flexibilidad: el investigador tiene la libertad para explorar vías de indagación que surgen en el curso del estudio. Sin embargo, los estudios de caso tienen desventajas. Por ejemplo, del estudio de Víctor aprendimos mucho acerca del desarrollo de un solo niño, pero no la forma en que la información se aplica a los niños en general.

Además, los estudios de caso no pueden explicar la conducta con certeza porque no hay forma de probar sus conclusiones. Aun cuando parece razonable suponer que las graves carencias en el ambiente de Víctor causaron o contribuyeron a su deficiencia de lenguaje, es imposible saber cómo se habría desarrollado con una educación normal.


Estudios etnográficos

Un estudio etnográfico busca describir el patrón de relciones, costumbres, creencias, tecnología, artes y tradiciones que componen la forma de vida de una sociedad. La investigación etnográfica puede ser cualitativa, cuantitativa o ambas. Utiliza una combinación de métodos, incluyendo la observación participante. La observación participante es una forma de observación naturalista en la cual los investigadores viven o participan en las sociedades o grupos que observan, como hizo Margaret Mead (1928, 1930, 1935), a menudo por periodos prolongados; de esta forma, sus hallazgos son especialmente propensos al sesgo del observador. A pesar de las disputas posteriores acerca de los métodos de muestreo de Mead y de sus hallazgos sobre la adolescencia (D. Freeman, 1983; L. D. Holmes, 1987). – el antropólogo Robert LeVine escribió "el mensaje básico de Mead al campo del desarrollo infantil sigue siendo hoy tan válido como en 1930: Para entender cómo crecen los niños bajo diversas condiciones ambientales uno debe estar dispuesto a ir a donde esas condiciones ya existen, a examinarlas con respeto y en detalle y a cambiar las propias suposiciones en vista de las nuevas observaciones" (LeVine et al., 1994, p. 9). La investigación etnográfica puede ayudar a superar sesgos culturales en la teoría y la investigación (véase el recuadro 2-2). La etnografía demuestra el error de asumir que los principios elaborados a partir de la investigación en las culturas occidentales son de aplicación universal.

Estudios correlacionales

Un estudio correlacional es un intento por encontrar una correlación, o relación estadística, entre variables, fenómenos que cambian o varían entre las personas o que pueden ser variados para propósitos de investigación. Las correlaciones se expresan en términos de dirección (positiva o negativa) y magnitud (grado). Dos variables que tienen una relación positiva incrementan o decrementan juntas. Existe una correlación positiva, o directa, entre la violencia televisada y la agresividad, sí los niños que miran violencia en la televisión golpean, muerden o patean más que los niños que miran televisión menos violenta. Dos variables tienen una correlación negativa, o inversa, si a medida que una se incrementa la otra disminuye. Los estudios muestran una correlación negativa entre la cantidad de escolaridad y el riesgo de desarrollar demencia (deterioro mental) debido a la enfermedad de Alzheimer en la vejez. En otras palabras, entre menos educación más demencia (Katzman, 1993). Las correlaciones se reportan como números que van de -1.0 (una relación negativa perfecta) a +1.0 (una relación positiva perfecta). Las correlaciones perfectas son raras. Entre más se acerque una correlación a +1.0 o -1.0 más fuerte es la relación positiva o negativa. Una correlación de cero significa que las variables no tienen relación. Las correlaciones permiten predecir una variable sobre la base de otra. Por ejemplo, si se encuentra una correlación positiva entre ver violencia televisada y pelear, es posible predecir que los niños que observan programas violentos tendrán mayor probabilidad de involucrarse en peleas. Entre mayor sea la magnitud de la correlación entre dos variables, mayor es la capacidad de predecir una a partir de la otra. Aunque las correlaciones fuertes pueden sugerir causas posibles, dichas relaciones causales necesitan ser examinadas con mucho sentido crítico. No se puede estar seguro a partir de una correlación positiva entre violencia televisada y agresividad, de que ve violencia en la televisión causa juego agresivo; sólo se puede concluir que las dos variables están relacionadas. Es posible que la causalidad vaya en el otro sentido: el juego agresivo puede llevar a los niños a ver más programas violentos. O una tercera variable -quizá una predisposición innata hacia la agresividad o vivir en un ambiente más violento- ocasiona que un niño vea programas violentos y se comporte de manera agresiva. De manera similar, no se puede asegurar que la escolaridad protege contra la demencia; quizá otra variable, como la posición socioeconómica, explique los menores niveles de escolaridad y los niveles más altos de demencia. La única forma de demostrar con certeza que una


variable causa a otra es a través de un experimento, algo que, al estudiar a los seres humanos no siempre es posible por razones prácticas o éticas.

Experimentos Un experimento es un procedimiento controlado en el cual el experimentador manipula variables para saber cómo afecta una a la otra. Los experimentos científicos deben ser conducidos y reportados de tal forma que otro experimentador pueda replicarlos , es decir, repetirlos exactamente de la misma manera con participantes diferentes para verificar los resultados y conclusiones. Grupos y variables Una forma común de conducir un experimento es dividir a los participantes en dos tipos de grupos. El grupo experimental, integrado por gente que es expuesta a la manipulación experimental o tratamiento , el fenómeno que el investigador desea estudiar. Más tarde, el efecto del tratamiento se medirá una o más veces para averiguar qué cambios, si acaso, produjo. El grupo control está integrado por personas similares a las del grupo experimental, pero no reciben el tratamiento o reciben un tratamiento diferente. Un experimento puede incluir uno o más grupos de cada tipo. O, si el experimentador desea comparar los efectos de diferentes tratamientos (tal vez dos métodos de enseñanza), la muestra completa puede dividirse en grupos de tra tamiento , cada uno de los cuales recibe uno de los tratamientos bajo estudio. Un equipo de investigadores (Whitehurst et al., 1988 ) deseaba averiguar qué efecto podría tener sobre las habilidades lingüísticas y el vocabulario un método especial lectura de libros ilustrados para niños muy pequeños, la lectura dialogada. Los investigadores compararon dos grupos de niños de clase media de edades entre 21 y 35 meses. - En el grupo experimental los padres adoptaron el nuevo método de lectura en voz alta (el tratamiento), el cual consistía en alentar la participación activa de niños y en darles retroalimentación frecuente basada en la edad. En el grupo control los padres simplemente leyeron en voz alta como lo hacían usualmente. Después de un mes los niños del grupo experimental estaban 8.5 meses adelante del grupo control en el nivel de habla y seis meses adelante en vocabulario; nueve meses más tarde el grupo experimental seguía seis meses adelante. Es justo concluir entonces que este método de lectura en voz alta mejoró las habilidades lingüísticas y el vocabulario de los niños. En este experimento el tipo de método de lectura fue la variable independiente y las habilidades lingüísticas de los niños fueron la variable dependiente. Una variable independiente es algo sobre lo que el experimentador tiene control directo. Una variable dependiente es algo que puede cambiar o no como resultado de cambios en la variable dependiente; en otras palabras, depende de la variable independiente. En un experimento, un investigador manipula la variable independiente para ver cómo sus cambios afectarán a la variable dependiente. Asignación aleatoria Si un experimento encuentra una diferencia significativa en el desempeño de los grupos experimental y control ¿cómo se sabe que la causa fue la variable independiente, en otras palabras, que la conclusión es válida? Por ejemplo, en el experimento de lectura en voz alta, ¿cómo se puede asegurar que el método de lectura y no otro factor (como la inteligencia) causó la diferencia en el desarrollo lingüístico de los dos grupos? La mejor manera de controlar los efectos de los factores extraños es la asignación aleatoria: asignar a los participantes a los grupos de forma tal que cada persona tenga igual oportunidad de ser colocada en cualquier grupo. Si la asignación es al azar y la muestra es lo bastante grande, las diferencias en factores como edad, sexo, raza, C.l y posición socioeconómica se distribuirán uniformemente de manera que al inicio los grupos serán tan parecidos como es posible, salvo en las variables a ser probadas. De otro modo, las diferencias involuntarias entre los ; grupos podrían confundir o contaminar los resultados y tendría que verse con suspicacia cualquier conclusión derivada del experimento. Además, en el curso del experimento el experimentador debe asegurar que todo, salvo la


variable independiente, se mantiene constante. Por ejemplo, en el estudio de lectura en voz alta los padres de los grupos experimental y control debían pasar la misma cantidad de tiempo leyendo a sus De esa forma, el experimentador puede estar seguro de que cualquier diferencia en las habilidades de lectura de los dos grupos se deben al método de lectura y no a otro factor. Cuando los participantes en un experimento se asignan al azar a los grupos de tratamiento el experimentador puede tener bastante confianza en que se ha establecido (o no) una relación causal. Sin embargo , no siempre es posible aplicar la asignación aleatoria a algunas variables, como edad, género y raza: no podemos asignar a Terry que tenga cinco años de edad y a Brett que tenga 10, o que uno sea un niño y la otra una niña, o que uno sea negro y el otro blanco. Cuando se estudia una variable así –por ejemplo, si los niños o las niñas son más fuertes en ciertas habilidades- los investigadores pueden fortalecer la validez de sus conclusiones seleccionando a sus participantes al azar y tratando de asegurar que son estadísticamente equivalentes en otras formas que puedan hacer una diferencia en el estudio.

Experimentos de laboratorio, de campo y naturales El control necesario para establecer causa y efecto se obtiene más fácilmente en los experimentos de laboratorio. En un experimento de laboratorio los participantes son llevados a un lugar especial donde experimentan condiciones manipuladas por el experimentador. El experimentador registra las reacciones de los participantes a esas condiciones, comparándolas quizá con su propia conducta o con la conducta de otros participantes bajo condiciones diferentes. No obstante, no todos los experimentos pueden realizarse con facilidad en el laboratorio. Un experimento de campo es un estudio controlado conducido en un escenario cotidiano, como el hogar o la escuela. El experimento en el cual los padres probaron una nueva forma de lectura en voz alta fue un experimento de campo.

Los experimentos de laboratorio y de campo difieren en dos aspectos importantes. Uno es el grado de control ejercido por el experimentador; el otro es el grado en que los hallazgos pueden


ser generalizados más allá de la situación de estudio. Los experimentos de laboratorio pueden controlarse con mayor rigor y de esta forma son más sencillos de replicar. Sin embargo, los resultados pueden ser menos generalizables a la vida real. Debido a lo artificial de la situación, los participantes pueden no actuar como, harían normalmente. Por ejemplo, si los niños que ven programas violentos de televisión, cuando están en el laboratorio se tornan más agresivos, no se puede asegurar que los niños que ven muchos programas violentos en casa golpean más a menudo a sus hermanos o hermanas pequeños que los niños que ven menos de esos programas. Cuando por razones prácticas o éticas es imposible conducir un verdadero experimento, un experimento natural puede proporcionar una forma para estudiar ciertos eventos. Un experimento natural compara a personas que han sido accidentalmente "asignadas" a grupos separados por circunstancias de la vida, un grupo que fue expuesto a situaciones como a una hambruna, al sida, a un defecto de nacimiento o a la educación superior y otro grupo que no lo fue. A pesar de su nombre un experimento natural en realidad es un estudio correlacional ya que no son posibles la manipulación controlada de las variables y la asignación aleatoria a los grupos de tratamiento. Los experimentos tienen ventajas importantes sobre otros diseños de investigación: la posibilidad de establecer relaciones causales y de permitir la replica. Sin embargo, los experimentos pueden ser artificiales y tener un énfasis demasiado estrecho. Por ende, en las décadas recientes muchos investigadores se han concentrado menos en la experimentación de laboratorio o la han complementado con otros métodos.

Diseños de investigación del desarrollo Las dos estrategias de investigación más utilizadas para estudiar el desarrollo son los estudios longitudinal y transversal (véase la figura 2-2). Los estudios longitudinales revelan la forma en que la gente cambia o permanece igual a medida que envejece; los estudios transversales muestran semejanzas y diferencias entre grupos de edad. Debido a que cada uno de esos diseños tiene desventajas los investigadores también han elaborado diseños secuenciales. Para observar directamente el cambio pueden usarse estudios microgenétieos.


Estudios longitudinales, transversales y secuenciales En un estudio longitudinal los investigadores estudian a la misma persona o personas más de una vez, en ocasiones con años de distancia y a veces a lo largo de décadas. Pueden medir una sola característica, como el tamaño del vocabulario, la estatura o la agresividad o abarcar varios aspectos del desarrollo para encontrar relaciones entre ellos. El Estudio de Crecimiento (Adolescente) de Oakland (remítase al capítulo 1) inicialmente fue diseñado para evaluar el desarrollo social y emocional desde la preadolescencia a los últimos años de la secundaria; al final, muchos de los participantes fueron seguidos hasta la vejez. El estudio encontró que los participantes que en la adolescencia mostraron confianza en sí mismos, compromiso intelectual y efectividad confiable hicieron buenas elecciones en la adolescencia y en la edad adulta temprana, lo que a menudo les llevó a oportunidades prometedoras (becas, buenos trabajos y cónyuges competentes). Los adolescentes menos competentes tomaron decisiones tempranas y menos adecuadas y a llevar vidas agobiadas por las crisis (Clausen, 1993).

En un estudio transversal se evalúa, en uan ocasión, a personas con edades diferentes. En un estudio transversal los investigadores preguntaron a niños de tres, cuatro, seis y siete años de edad acerca de lo que hacía una mujer de aspecto meditabundo o acerca del estado mental de alguien. Con la edad hubo un incremento sorprendente en la conciencia que tenían los niños de la actividad mental (J.H. Flavell, Green y Flavell, 1995). Esos hallazgos sugieren que conforme los niños se hacen mayores mejora su comprensión de los procesos mentales. Sin embargo, no se puede derivar dicha conclusión con certeza. No se sabe si la conciencia de la actividad mental que los niños de siete años tenían a los tres años era la misma de la que actualmente tienen los niños de tres años en el estudio. La única forma de ver si ocurre el cambio con la edad es un estudio longitudinal de una persona o grupo particular. Tanto los estudios transversales como los longitudinales tienen fortalezas y debilidades (vease la tabla 2-5). La investigación longitudinal, al estudiar repetidamente a la misma gente, puede seguir los patrones individuales de continuidad y cambio. Evita confundir los efectos del desarrollo con efectos propios a la cohorte (las diferentes experiencias de personas nacidas, por ejemplo, antes y después del advenimiento de Internet). Sin embargo, un estudio longitudinal hecho en una cohorte


puede no aplicarse a otra. (Los resultados de un estudio de personas nacidas en los años veinte, como el Estudio de Crecimiento de Oakland, puede no aplicarse a personas nacidas en los noventa.) Además, los estudios longitudinales por lo general consumen más tiempo y son más costosos que los transversales. Otro problema es el desgaste: los participantes pueden morir, mudarse o abandonar el estudio. Además, las muestras longitudinales tienden a ser sesgadas; quienes permanecen en el estudio tienden a poseer inteligencia y situación socioeconómica superior al promedio. Por último, los resultados pueden ser afectados por las pruebas repetidas: los participantes quizá tengan mejor desempeño en las últimas pruebas debido a su familiaridad con los procedimientos de evaluación. Algunos estudios longitudinales son retrospectivos (que ven hacia atrás). Por ejemplo, en un grupo de adolescentes puede medirse alguna variable como la conducta antisocial. Luego preguntar a los padres acerca de una variable hipotéticamente relacionada, como las técnicas disciplinarias que usaron cuando sus hijos eran pequeños. La investigación retrospectiva permite a los investigadores derivar correlaciones de inmediato, sin esperar años para ver, por ejemplo, qué sucede con los niños que recibieron zurras o que no las recibieron. Sin embargo, esta investigación tiene deficiencias: mala memoria de los interrogados y, quizá, el fracaso para identificar otros factor: que pueden haber participado en la conducta estudiada. Por esas razones, siempre que es posible los investigadores intentan hacer estudios prospectivos (que ven hacia adelante). Las ventajas de la investigación transversal incluyen la rapidez y la economía; los datos pueden obtenerse muy rápidamente y prevenir de un gran número de personas. Además, dado que los participantes son evaluados una sola vez, no hay problemas y desgaste o por pruebas repetidas. Una desventaja de los estudios transversales es que pasan por alto las diferencias individuales al concentrarse en los promedios de grupo. Pero su principal desventaja es que las diferencias de cohorte pueden afectar los resultados. En ocasiones se interpreta que los estudios transversales arrojan información acerca de los cambios del desarrollo, pero esta interpretación puede ser engañosa. Por ende, aunque los estudios transversales aún dominan el campo -sin duda porque su realización es mucho más sencilla- la proporción de investigación dedicada a los estudios longitudinales, en especial los de corto plazo, está creciendo (Parke et al., 1994) El estudio secuencial -una secuencia de estudios transversales y/o longitudinales- es una estrategia compleja diseñada para superar los inconvenientes de la investigación longitudinal y transversal. Los investigadores pueden evaluar una muestra transversal en dos o más ocasiones (es decir, en una secuencia) para averiguar cómo han cambiado los miembros de cada cohorte de edad. Este procedimiento permite a los investigadores separar los cambios relacionados con la edad de los efectos de la cohorte. Otro diseño de este tipo consiste en una secuencia de estudios longitudinales que se traslapan, que corren al mismo tiempo pero que empiezan uno después del otro. Este diseño permite a los investigadores comparar diferencias individuales así como cambios en el desarrollo. Una combinación de secuencias transversal y longitudinal ,como se muestra en la figura 2-3) proporciona una imagen más completa del desarrollo, a diferencia de lo que sería posible con la investigación longitudinal o transversal separados. Los principales inconvenientes de los estudios secuenciales implican tiempo, esfuerzo y complejidad. Los diseños secuenciales requieren grandes números de participantes y la obtención y análisis de enormes cantidades de datos a lo largo de los años. La interpretación de sus hallazgos y conclusiones demanda un alto grado de sofisticación.


Estudios microgenéticos Los estudiosos del desarrollo rara vez observan el cambio directamente en la vida cotidiana debido a que por lo general ocurre con mucha lentitud. Pero ¿qué pasaría si el proceso pudiera ser comprimido en un marco temporal corto? Un estudio microgenético hace justo eso, expone a los participantes a un estímulo repetido para cambiar, u oportunidad para aprender, en un periodo corto de tiempo, así permite a los investigadores ver y analizar el proceso por el cual ocurre el cambio. Vygotsky, por ejemplo> usaba lo que llamaba "experimentos de microgénesis" en los cuales manipulaba condiciones para ver qué tanto podía mejorarse el desempeño de los niños en un periodo breve. En una serie de experimentos que utilizaban condicionamiento operante (RoveeCollier y Boller,1995; véase el capítulo 5), niños pequeños de dos meses de edad aprendieron a patear para poner en movimiento un móvil de colores brillantes al que estaba atada una pierna, si los bebés eran expuestos a una situación similar repetidamente en unos cuantos días o semanas. A partir de este trabajo, Esther Thelen (1994) ató las piernas izquierda y derecha de niños de tres meses de edad con una tela elástica suave. ¿Aprenderían a patear con ambas piernas a la vez, para activar el móvil? Los movimientos de los bebés fueron grabados en video y la frecuencia y

rapidez de las patadas, usando una o ambas piernas, se analizaron luego con la ayuda de una computadora. Los resultados demostraron que los pequeños cambiaron gradualmente a patear con ambas piernas cuando esto demostró ser más efectivo, y los investigadores pudieron identificar con exactitud cómo y cuándo ocurrió este cambio.

Ética de la investigación ¿Debe llevarse a cabo una investigación que puede dañar a sus participantes? ¿Cómo equilibrar los posibles beneficios contra el riesgo de daño mental, emocional o físico a los individuos?

Las objeciones al estudio del "pequeño Alberto" (descrito antes en este capítulo) así como a otros estudios tempranos, dieron lugar a los estándares éticos actuales más estrictos. Los comités exigidos federalmente en colegios, universidades y otras instituciones revisan la investigación


propuesta desde un punto de vista ético. Las directrices de la Asociación Psicológica Americana APA- (1992) y de la Society for Research in Child Velopment (1996) cubren temas como el consentimiento informado, la evitación del engaño, la protección de los participantes para evitar el daño y pérdida de la dignidad, las garantías de privacidad y confidencialidad, el derecho a declinar o a retirarse de un experimento en cualquier momento, y la responsabilidad de los investigadores para corregir cualquier efecto indeseable. Aún así, en ocasiones persisten dilemas éticos. Diferentes tipos de investigación pueden implicar distintos problemas éticos. Por ejemplo, un estudio en el que se prueba un nuevo medicamento o se está comparando con un tratamiento establecido implica más riesgo que un estudio observacional de niños que juegan juntos en un escenario de laboratorio con sus padres presentes. Se observarán más de cerca algunas consideraciones éticas que pueden presentar problemas.

Derecho al consentimiento informado El consentimiento informado existe cuando los participantes que aceptan voluntariamente participar en un estudio son competentes para dar su consentimiento, están plenamente conscientes de los riesgos y de los beneficios potenciales y no están siendo explotados. La National Comisión for the Protection of Human Subjects (1978) recomienda que se pida a los niños de siete años o más que den su consentimiento para participar en la investigación y que las objeciones de los niños sólo deben descartarse si la investigación promete un beneficio directo para el niño, como el uso de un nuevo fármaco experimental.

Sin embargo, algunos especialistas en ética argumentan que los niños pequeños no pueden otorgar un consentimiento voluntario significativo ya que no pueden entender del todo lo que está implicado; tan solo pueden asentir, es decir, aceptar participar. Por ende, cuando se involucra a niños menores de 18 años el procedimiento usual es pedir a los padres o tutores legales y en ocasiones al personal de la escuela, que den su consentimiento. Algunos estudios dependen de participantes que pueden ser especialmente vulnerables. Por ejemplo, los estudios que buscan las causas y tratamientos para la enfermedad de Alzheimer necesitan participantes cuyo estado mental puede impedir que tengan conciencia plena, o incluso parcial, de lo que está implicado. ¿Qué pasa si una persona da su consentimiento y luego se olvida de haberlo hecho? La práctica actual; para estar seguros, consiste en pedir el consentimiento tanto a los participantes como a los cuidadores.

Evitación del engaño ¿Puede existir el consentimiento informado si se engaña a los participantes acerca de la naturaleza o propósito del estudio o acerca de los procedimientos a los que serán sometidos? Suponiendo que se les dice a los niños que están probando un nuevo juego cuando en realidad se están probando sus reacciones al éxito o el fracaso. Experimentos como esos, que no pueden realizarse sin engaño, han sido realizados, y han dado un significativo aumento en el conocimiento, pero a costa del derecho de los participantes por saber en qué estaban involucrados.

Las directrices éticas requieren que la información se retenga sólo cuando sea esencial para el estudio; además, los investigadores deben evitar métodos que puedan ocasionar dolor, ansiedad o daño. Los participantes deben ser informados después para permitirles conocer la verdadera naturaleza del estudio, la razón por la cuál fue necesario el engaño y para asegurar que no hayan sufrido como resultado del mismo.


Derecho a la privacidad y la confidencialidad

¿Es ético usar espejos de una sola vía y cámaras ocultas para observar a la gente sin su conocimiento? ¿Cómo se protege la confidencialidad de la información personal que los participantes pueden revelar en entrevistas o cuestionarios? ¿Qué sucede si al aplicar alguna prueba el investigador advierte que un niño o adulto parece tener una discapacidad de aprendizaje o alguna otra condición tratable? ¿El investigador está obligado a compartir dicha información con el participante, o con los padres o tutores, o a recomendar servicios que pueden ser de ayuda cuando compartir la información puede contaminar los hallazgos de la investigación? Semejante decisión no puede tomarse a la ligera, ya que compartir la información de validez incierta puede crear concepciones erróneas acerca de un niño. Por otro lado, los investigadores necesitan conocer, e informar a los participantes, de su responsabilidad legal para reportar el abuso, la negligencia o cualquier otra actividad ilegal de la cual se percaten.

Una última palabra en estos capítulos introductorios; este libro está lejos de tener la última palabra. Aunque se ha intentado incorporar la información más importante y actualizada acerca de cómo se desarrolla la gente, los científicos del desarrollo constantemente aprenden más. Mientras usted lee este libro se planteará sus propias interrogantes. Al pensar en ellas, y quizá al conducir investigación para encontrar respuestas, es posible que usted mismo, que en este momento se embarca en el estudio del desarrollo humano, algún día aumente nuestro conocimiento acerca de la interesante especie a la cual todos pertenecemos.

Papalia, D. Desarrollo Humano, 2004. 9ª Edición, p. 47 – 61. México

Desarrollo Humano  

Lectura para la materia "Conocimiento de la Niñez"

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