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REBECCA Autor: Un Mundo Cultural http:/unmundocultura.blogspot.com/


Ficha Técnica Título original: Rebecca Director: Alfred Hitchcock Guión: Robert E. Sherwood & Joan Harrison (Novela: Daphne du Maurier) Reparto: Laurence Olivier, Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson, Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith, Gladys Cooper País y año de producción: Estados Unidos, 1940 Productora: Selznick International Pictures Otros datos: 2 Oscars: Mejor película, fotografía. 11 nominaciones (1940)

Sinopsis

Tras un brevísimo romance, una joven dama de compañía contrae matrimonio con un apuesto y adinerado viudo al que ha conocido en el sur de Francia. De regreso de su luna de miel, la joven recién casada descubrirá casi de inmediato que la impronta dejada por la primera esposa de su marido es demasiado poderosa como para ser olvidada por todos aquéllos que la conocieron, especialmente su esposo, quien parece no haber superado todavía su terrible pérdida.


Director y Reparto Director

Alfred Hitchcock (1899 - 1980) FilmografĂ­a

Reparto Laurnece Olivier (1907 - 1989) Personaje: 'Maxim' de Winter Filmografia

Joan Fontaine (1917 - ) Personaje: Mrs. de Winter Filmografia

Judith Anderson (1897 - 1992) Personaje: Mrs. Danvers Filmografia


Crítica Para su primera incursión en Hollywood, el gran mago del suspense, Alfred Hitchcock, adaptó una novela de una compatriota, la escritora Daphne du Maurier. El resultado fue una película que, producida por David O. Selznick tras el éxito de Lo que el viento se llevó, se ha convertido en una de las piezas más valoradas del cine clásico de Hollywood. Fuente: Wikipedia

Gran parte de ese éxito se debe a que Rebecca contó con un reparto de lujo encabezado por una actriz entonces en alza – Joan Fontaine -, un icono de la gran pantalla con una sólida carrera teatral a sus espaldas – Laurence Olivier-, y una actriz -Judith Anderson- que supo encarnar, con una convicción inquietante, a una de las peores villanas de la historia del cine. Sin embargo, si Rebecca ha resistido bien el envite del tiempo se debe principalmente a que se trata de uno de los films más embrujadores jamás filmados; una película en la que, aunque el suspense no alcance la intensidad de otras obras de su director, su sabia mixtura de intrigas, cuento gótico, drama romántico y terror psicológico la han convertido en fuente de inspiración de numerosas adaptaciones más o menos confesas.


Crítica De hecho, pocos films tienen inicios tan brillantes como el flashback onírico con el que empieza Rebecca y en el que la cámara, de manera sinuosa y acompañada por la dulce voz en off de Joan Fontaine, conduce al espectador por un bosque brumoso que va a parar a una gran mansión inglesa, Manderley, la cual, tan sólo al final de la escena, se revela como una construcción en ruinas.

Fuente: Warner Home Video

El embrujo del film, apreciable ya en este inicio, radica en su envolvente trama, que gira, de principio a fin, alrededor del personaje que le da título, la primera y difunta señora De Winter, cuyas iniciales, bordadas en almohadas, pañuelos o servilletas, están presentes por todos los rincones de Manderley, la magnífica mansión donde también se halla, en el ala con mejores vistas, su habitación, convertida en mausoleo por obra y gracia de su fiel ama de llaves. Para llegar a profundizar en el personaje de Rebecca, de la que no se muestra imagen alguna – quedando así para la imaginación del espectador la recreación de su belleza sin igual-, Hitchcock centró la mayor parte de su atención en los dos personajes magníficamente interpretados por Joan Fontaine y Judith Anderson.


Crítica Así, la contraposición de escenas entre la frágil e insegura segunda señora De Winter - un personaje cuyo nombre no se pronuncia jamás- y la pérfida ama de llaves - a la que, al contrario que la primera, jamás vemos llorar ni reír-, se suceden a un ritmo inquietante en el que la curiosidad de la recién casada – y, en consecuencia, la del espectador, gracias al uso de la cámara subjetiva del que hace gala Hitchcock -, se ve saciada a través de la pasión insana y enfermiza del dama de llaves al describir a su señora, una mujer a la que llega a equiparar a un ser sobrenatural (ella era el mar, le espeta a la frágil segunda señora De Winter antes de incitarla a cometer suicidio). Esa comparación es especialmente interesante porque encadena con uno de los momentos fílmicos más brillantes de esta obra, el de las olas del mar rugiendo ferozmente y chocando de forma violenta contra las rocas, como si quisieran mostrar una ira capaz de sobrevivir a la propia muerte. Una muerte, la de Rebecca, descrita con un magnífico travelling, que constituye, además, otro de los grandes aciertos del film. Curiosamente, el relato de ese fallecimiento es la mayor infidelidad de la obra de Hitchcock con respecto a la novela de Daphne du Maurier, quien no describió la muerte de Rebecca como fruto de un accidente sino, por el contrario, como un homicidio inducido, lo que la censura de la época no hubiera permitido filmar sin estropear el final feliz. A pesar de ello, el film superó el texto literario y se convirtió en lo que es hoy, un clásico imperecedero de la época más dorada de Hollywood al que todo cinéfilo militante debería acudir de tanto en tanto.


Crítica Curiosidades Como todo clásico, Rebecca ha dado pie a historias cuya veracidad puede resultar un tanto dudosa. Entre ellas, destaca la tortura a la que se vio sometida Joan Fontaine tanto por parte de su pertenaire Laurence Olivier (que, al parecer, quería para el papel a su esposa, Vivien Leigh, la famosa Escarlata O’Hara de Lo que el viento se llevó) como por parte del propio Hitchcock, quien supuestamente habría ahondado en esa animadversión para forzar aún más, si cabe, la fragilidad del personaje de Fontaine. Sea como fuere, lo que sí está constatado es que el éxito del film en España dio pie a que la RAE acuñara el término rebeca (con una sola c, eso sí) para denominar el modelo de chaqueta de lana que luce Joan Fontaine a lo largo de toda la película. Por último, destacar que Daphne du Maurier (a cuya imaginación se deben otras dos películas del mago del suspense) se inspiró, para elaborar su Rebecca, en el clásico de Charlotte Brönte, Jane Eyre. Un clásico literario que, curiosamente, ha sido objeto de numerosas versiones cinematográficas, entre ellas la ya clásica Alma rebelde, protagonizada por Orson Welles y la gran Joan Fontaine, ya una estrella consagrada tras haber rodado unos años antes Rebecca.


Autoras: Sonia Fortes y Rosa Fortes

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