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E

A N T O L O G Í A DE LA MATERIA

HISTORIA DEL ARTE.


Antología para la materia Historia del Arte. La evolución del Arte Occidental.

Introducción. La aparición del arte está directamente relacionada con los principios que rigen la vida humana, los sentimientos estéticos son en última instancia producto de los actos más elementales del ser humano. En los primeros estadios de su vida las huellas de las impresiones y sensaciones experimentadas se almacenan constituyendo los recuerdos, que implican la aparición de una función poderosa: la memoria. Los recuerdos provocan, a su vez, cuadros cada vez más complejos que darán origen a la imaginación y la sensibilidad. Por otra parte, se fijan y perpetúan algunas impresiones, otras son desechadas, y cuando impresiones, recuerdos, imaginación y sensibilidad se enlazan, surgen la inteligencia y el razonamiento. Es entonces que el hombre experimenta un deseo vehemente de comunicarse con los demás, de compartir las emociones que le han provocado los acontecimientos de su existencia, aún los más triviales, y este “instante estético” lo lleva a las primeras manifestaciones del arte. El arte, que es la manifestación del ritmo interior del hombre, está sujeto al ritmo social: contenido y forma, temática y estilo, reflejan inequívocamente las etapas por las que ha atravesado la especie humana; el arte se concibe y se realiza en función de los intereses de la comunidad, el medio social resulta determinante en la relación artística de los pueblos. Así, encontramos que la historia del arte es la historia del hombre: sus luchas, triunfos y derrotas, los sucesos cotidianos, los grandes acontecimientos, las esperanzas y las frustraciones, que integran la vida humana se expresan en el arte.

Elementos analíticos de la evolución del arte. El arte es producto de una determinada situación histórica y social, resultado de la cosmovisión de cada grupo, atendiendo factores geográficos, económicos, sociales, políticos y religiosos, por tanto, se puede afirmar que el rasgo distintivo del arte, ya sea que se le considere juego, lujo, repetición de una práctica unida al trabajo, o resultado de un excedente de energías, es el de reflejar la conciencia social del grupo humano en que se genera.

Arte fisioplástico y arte ideoplástico. Para una mejor comprensión del fenómeno artístico, hay que señalar las diversas maneras como el artista se acerca a la materia para crear la obra de arte. La idea del psicólogo suizo Verworn (citado por el historiador de arte Raymond Stities) es muy significativa: habla del arte fisioplástico y del arte ideoplástico. El arte fisioplástico o representativo, llamado también concreto, realista, naturista, figurativo y de otras varias maneras, es aquel que trata de reproducir con la mayor fidelidad posible al modelo, sea la propia naturales, las “cosas” que en ella existen, la figura humana, etc.; en la base de esta actitud artística se encuentra el efecto que se busca provocar en el contemplador: el placer que se experimenta al hallar objetos reconocibles, de uso cotidiano, o con los que de alguna manera se ha tenido contacto. Sin que esto quiera decir que el artista va a “copiar” exactamente la naturaleza; al ser creador pondrá el “toque” personal de su estilo. Corresponden al arte fisioplástico la mayoría de las pinturas rupestres y los retratos que numerosos artistas han realizado en el transcurso de los años.


La otra forma de arte es el ideoplástico o no representativo, que trata de sugerir con un mínimo de material representativo, reconocible, una idea que sea aceptada por el contemplador. El artista ideoplástico siente con fuerza que el material cargado de “sentido emocional le llega de su interior”. La obra no es expresión de algo perfectamente reconocible, sino de una idea que en ocasiones apenas puede vislumbrarse y que ha sido transformada por el artista; el artista cuenta con la imaginación del contemplador. El mensaje es más difícil de transmitir, y se requiere indudablemente de un mayor conocimiento del fenómeno artístico; sin embargo, muchas obras ideoplásticas, por su composición y su intenso cromatismo, pueden provocar el placer estético. Los “ismos” –cubismo, futurismo, vanguardismo, expresionismo, etc.- característicos del siglo XX pertenecen a esta forma de arte.

Ciclo del arte. El arte, como toda actividad humana, sufre un proceso de evolución conforme la vida va cambiando; el artista y su estilo son impactados por las circunstancias de lugar y tiempo, es decir, en cada época histórica se da una determinada forma de crear, que es el sello característico de la propia época, de una escuela y de un individuo: el estilo es la unidad suprema de la época y comprende todas las manifestaciones artísticas que se agrupan bajo la misma categoría estética, resulta la forma general de realización de la actividad no sólo artística, sino cultural y aun política. La escuela es la unidad y consolida el estilo. La evolución histórica afecta a cada escuela y consecuentemente a cada estilo, se presentan cambios que provocan la aparición y desaparición de los estilos, es un proceso llamado ciclo del arte (Miguel Bueno, 1964). Este ciclo se desenvuelve en tres fases: incubación, madurez y decadencia. Una escuela nace cuando un estilo toma determinadas formas de expresión; con el material adecuado, temas, técnicas y expresiones orientadas en determinado sentido, se crean obras de arte que prolongan las viejas formas y a la vez incorporan elementos novedosos; se aleja cada vez más de la influencia y estilo de la escuela precedente hasta adquirir un sello propio que la caracterizará como una nueva escuela. Este es el período de incubación, durante el cual se hacen obras de ensayo, tanteo y exploración. Posteriormente se vierten los contenidos en nuevas y diferentes formas de expresión, es el período de ruptura respecto de los cánones anteriores, posiblemente aún vigentes, se inicia un estilo nuevo, audaz, diferente de lo realizado hasta entonces. Muchos grandes artistas, sobre todo los genios, inician estos cambios. Cuando el nuevo estilo se ha sistematizado, una vez que la nueva escuela presenta claramente definida una orientación temática, material y formal propias, se llega a la etapa de culminación, entra el segundo período, el del florecimiento, de madurez. Es en esta etapa cuando se producen las grandes obras, las mejores del nuevo estilo, las más sobresalientes de cada artista, es cuando se producen obras maestras. Es el período más fecundo de cada escuela, donde alcanza cada estilo su máxima expresión. El período del apogeo empieza a declinar y da paso a la última etapa cuando la posibilidad de crear nuevas obras se va reduciendo, cuando el estilo va perdiendo brillantez, es el período de decadencia, el cual es sólo un reflejo imitativo de la época de florecimiento; se repiten las obras sin lograr altos valores estéticos ni máximas expresiones, es época infecunda, las obras carecen de originalidad, son imitación de las obras maestras de la etapa de esplendor, se aprovecha la técnica magistral pero sin inspiración propia. Se da lugar entonces a otra escuela, que empezará tomando de la anterior algunos rasgos; la dirección temática formal y material de la escuela decadente influirá en el período de incubación de la nueva, hasta que se desenvuelva con su propia orientación, iniciándose nuevamente el ciclo artístico.

Primeras manifestaciones.


El hombre del paleolítico labró piedras de diversas clases, no tardó en usar, para la misma finalidad huesos de animales y más tarde aprendió a manejar los metales, que además de armas le proporcionaron adornos. En la prehistoria se crea un gran principio: lo útil puede hacerse bello, a esto se unen las ideas y sentimientos mágicos y religiosos que darán origen a la escultura y la arquitectura. En esta época, el hombre pintó en la roca las figuras de los animales que constituían la base de su subsistencia: renos y bisontes, especialmente en color rojo, pardo y negro, obtenidos de la tierra o sustancias orgánicas; aprovechando las salientes de las rocas, en relieve o en bulto, hicieron figuras humanas, que han sido llamadas Venus, representan a la diosa madre, a la fertilidad. Realizaron monumentos funerarios hincando piedras verticales para señalar el sitio en que habían sepultado algún personaje notable, y fueron alfareros. A través del mesolítico y el neolítico diversificaron y mejoraron sus actividades artísticas, lo útil “debía” además ser bello, y la edad de los metales le da la oportunidad de perfeccionar sobre todo sus armas. Todas sus actividades tuvieron un criterio mágico y al convertir las fuerzas naturales en dioses, se une el mito con la religión.

Pueblos antiguos y culturas clásicas. Egipto. La situación geográfica, la forma de producir y gobernarse, y la religión sobre todo, determinaron las manifestaciones artísticas de los pueblos primitivos. Egipto, un pueblo privilegiado geográficamente, fue un pueblo de artistas, unido su arte estrechamente a su religión, consideraban a sus faraones descendientes directos del dios Sol, Ra, por tanto sus actividades se vinculaban completamente a su religión. Su pintura y escultura es realista, los colores de los frisos funerarios, relacionados con la vida futura del alma son vivos y plasmados con gran maestría; la figura humana obedecía a la ley de la frontalidad: cuerpo de frente y cabeza de perfil. Hay infinidad de esculturas monumentales en piedra, y algunas pequeñas de oro, representando faraones, a veces a alguna reina notable. En su música utilizaron infinidad de instrumentos de viento y percusión que acompañaban a las danzas, en su mayoría rituales. Su literatura religiosa y amorosa fue armónica; merece mención El libro de los muertos, que entre recomendaciones relativas a la religión y a la moral contenía el ritual que se debía seguir en el “Más allá de Osiris”, cuando el alma o Ka se presentara ante los dioses que decidirían su suerte. Fueron magníficos ceramistas y orfebres.

Mesopotamia. En la región mesopotámica florecieron varias culturas; los pueblos que ahí habitaron no siguieron un desarrollo uniforme, y aunque se mezclaron, cada uno dejó su propio estilo. Establecieron la dualidad: el principio masculino – el cosmos- y el femenino –la tierra-, que con diferentes nombres persistieron en todos los pueblos mesopotámicos. Los sumerios y los semitas acabaron por fusionarse formando un solo pueblo que construyó ciudades, levantó estructuras religiosas –zigurat-, esculpió, en su mayoría, figuras religiosas con las manos juntas en actitud de plegaria; parte importante son las estelas, láminas de piedra calcárea labradas en relieve, que perpetúan los acontecimientos más importantes. Fueron músicos, incluso construían sus arpas y liras con maderas finas, incrustaciones de oro y figuras de danzantes. Hicieron piezas de alfarería y armas. Su pintura es escasa, en cambio abundan los relieves. En las artes menores hicieron sellos: cilindros decorados con hazañas diversas.


Guerras e invasiones terminan con una civilización poderosa que tuvo grandes períodos de esplendor y que culmina con el dominio de Asiria, cuya pintura y escultura glorifica a sus dioses y a sus monarcas; son notables sus relieves que unen una exquisita sensibilidad con un realismo dramático. Con el dominio persa se construyen palacios con ladrillos de barro cocido y vidriado, con frisos esmaltados y policromados que representan diversos acontecimientos. En las artes menores trabajaron el oro en adornos y alhajas de hermosa factura. Un pueblo notable que no se vio sometido a las contingencias de sus contemporáneos fue el fenicio, que a pesar de haber sido invadido varias veces conservó su religión y costumbres. Dejaron varias estelas de carácter religioso y esculturas en bulto de sus dioses; la costumbre griega de cubrir el rostro de los muertos con láminas de oro, dio lugar a la hechura de máscaras, de tamaño natural o más pequeñas, como ofrendas votivas. Fueron además matemáticos y astrónomos, los primeros comerciantes de arte. En todos estos pueblos, danza y música se unieron y dieron lugar a la poesía que expresó todos sus sentimientos, fundamentalmente religiosos, pero también hubo lírica y épica, hay poemas de la creación, de alabanza y mitológicos, y no faltan los amorosos. Sus héroes y dioses no fueron bellos, sino incluso repulsivos, introdujeron lo grotesco; no hubo en cada pueblo un arte unificado, como el egipcio, ni glorioso como el griego, su interés fue expresar la permanencia, el poder y la fuerza.

Grecia. Dos culturas llamadas clásicas: Grecia y Roma, culminan el arte del mundo antiguo. La cultura griega tiene sus antecedentes en Creta, existen muestras notables de arquitectura, pinturas murales, hermosa cerámica y aun adornos de oro; y en Micenas, cuya arquitectura se expresó en la muralla que rodeó a la ciudad. Grecia mantuvo su unidad, a pesar de su fragmentación territorial, gracias a su religión, tradiciones e idioma; fueron artistas por excelencia. El arte griego tiene épocas de esplendor como el siglo de Oro, siglo V a. C. –llamado de Pericles-, en que florecen todas las artes; su propósito fue expresar la belleza, que se tradujo en la escultura de dioses principalmente, héroes y atletas, con una gran armonía, equilibrio y pureza, que son las características desde la época arcaica. Fueron grandes arquitectos, creando formas que van a perdurar hasta el mundo cristiano; por desgracia, de no ser en su cerámica, no se conserva nada de su pintura. Sus conceptos en literatura y música son válidos hasta la actualidad. Su literatura, que posee contenido filosófico y moral, fue lírica y épica. La música fue considerada como un don divino, la palabra música, derivada de musa, término con el que se designaba a las ciencias y las artes; formaba parte de la educación de niños y jóvenes. Usaron multitud de instrumentos de aliento y, discretamente, las percusiones. Fueron los primeros en establecer un sistema de notación musical. La danza se basó, igual que las demás artes en el equilibrio y la armonía. Es realmente imposible considerar en forma separada música, danza y literatura, ya que convergen en el teatro. El teatro tuvo su origen en las festividades del dios Dionisio. Fue un medio de crítica, esparcimiento y difusión. Hubo escritores de tragedia y de comedia, fue tan popular que se tuvieron que construir teatros para el numeroso público que se congregaba. La literatura además comprendía historia y cosmología. Su filosofía estuvo estrechamente vinculada al arte; de ella surgen los conceptos de belleza, justicia y moral; de lo absoluto, lo perfecto y lo inimitable, estos últimos tres conceptos refiriéndose al Partenón, que por su armoniosa estructura y construcción, y la riqueza de su decoración es la expresión más perfecta del espíritu y civilización griegos.


Todo su arte se distingue por su fuerza moral y estética, un equilibrio entre los sentimientos, las pasiones y el orden racional que gobierna al mundo. El símbolo de este equilibrio, que conciliaba razón, orden, instinto y fantasía, según se deduce de sus conceptos filosóficos es el hombre.

Roma. La evolución histórica de Roma es lenta y difícil de seguir, lo más antiguo de su cerámica y artesanía de bronce tienen un marcado estilo griego, superado por el arte etrusco que es más popular y artesanal, más tumultuoso e instintivo. De su primera arquitectura, por usar materiales deleznables, quedan pocos restos; su mayor aportación fue el arco y la bóveda, traídos de Mesopotamia. Se conservan de su escultura algunos capones –urnas funerariascon el rostro del difunto y algunas esculturas de metal, y de pintura, algunos murales. Al conquistar Grecia, no solo recogieron como botín infinidad de esculturas de bronce y mármol, sino que incorporaron a su vida la cultura, la filosofía, la religión y gran parte del arte de los vencidos. La arquitectura romana, que al principio sufre la influencia griega, define pronto su propio estilo, buscando más que la belleza, la solidez, practicidad y duración; construcción típicamente romana es la estructura circular; iniciaron la construcción de arcos de triunfo conmemorativos. En la escultura aparece el retrato. En Herculano y Pompeya se encuentra lo mejor de su pintura, bellos murales con diferente temática. La técnica del mosaico para decoración desplaza a la pintura. De su literatura puede decirse que, aunque careció de la riqueza y expresividad emotiva de la griega, da poetas épicos y líricos; la oratoria es sumamente popular. Escriben varios libros sobre arte, basados en la filosofía griega, que contienen aportaciones a la estética. Igual que en Grecia, canto, danza y música tienen su mejor expresión en el teatro; dan relevancia a la pantomima. Enriquecieron la música griega usando los mismos instrumentos y se escribió un registro de los “modos” griegos que contribuyó al desarrollo de la música europea. Hubo danzas derivadas de otros pueblos y cabe mencionar que su danza no fue de carácter religioso, sino profano, incluso llegaron a crearse algunas danzas impúdicas. La decadencia de Roma da lugar a una nueva época: el cristianismo, que había de oponerse arrolladoramente a la vida del mundo antiguo.

Arte paleocristiano. La religión cristiana origina un nuevo credo estético expresado en las catacumbas, las cuales fueron decoradas con pasajes y elementos bíblicos: el pez, la paloma, el cordero y la vid adornan los nichos que se excavan en las paredes. Al hacerse oficial la religión cristiana se construyen los primeros templos, en los cuales se aprecian las influencias griega, romana y oriental. La escultura se subordina a la arquitectura, se trabaja el relieve en madera y piedra, se talla marfil, metales preciosos en alhajeros, relicarios, cofrecillos, dípticos y trípticos. Las Biblias se decoran a mano. Al principio del cristianismo, música, danza y teatro fueron repudiados por considerarse paganos, pero se incorporaron poco a poco en la liturgia y costumbres cristianas. Aparecen cantos de alabanza que recordaban la música griega y las salmodias judías, fueron llamados cantos llanos; el Papa Gregorio El Grande los seleccionó y compiló llamándose Cantos gregorianos, son monofónicos. La misa es concebida como un drama que revive la pasión de Cristo y es acompañada por los cantos llanos. Se escribieron los primeros “dramas” religiosos que se representaron en el interior de los templos.

Arte bizantino.


Se denomina así a las manifestaciones artísticas que surgen casi al empezar el siglo IV en Bizancio, centro de la política y la nueva religión, y donde nace todo un mundo de imágenes que brilla en los mosaicos que adornan los muros y techos de los recién construidos templos. La arquitectura presenta los mismos elementos de los primeros templos. La escultura es decorativa, en alto y bajo relieve, coloreada; se talla profusamente el marfil. Florecieron las artes menores: miniaturas de papel y tela, códices, orfebrería y tapices de lino y lana hechos a mano, adornados con metales y piedras preciosas. La pintura es eminentemente religiosa, especialmente vírgenes con rasgos orientales. La escasa literatura presenta influencia oriental a pesar de su contenido profundamente cristiano; la poesía profana tiene su mejor ejemplo en los epigramas, en los que se manifiesta el refinado espíritu oriental. La música con influencia de las provincias orientales, alcanza su esplendor en el siglo X, decayendo paulatinamente.

Milenio artístico. A partir de la mitad del siglo X se inicia lo que los historiadores de arte llaman milenio artístico; comprende los siguientes estilos: románico, gótico, renacentista, barroco, rococó, neoclásico, romántico, impresionista y los “ismos” surgidos en el siglo XX.

Románico. Tiene un largo período de incubación que va desde mediados del siglo X, hasta las primeras décadas del siglo XII, en que inicia su decadencia. Es la primera gran manifestación de Europa Central. Se expresa de modo preponderante en los monasterios, de construcción fuerte y pesada, y en las catedrales. El románico español llega a los conventos de Nueva España y deja rastros en el siglo XVI y aún en el siguiente. La escultura es eminentemente decorativa, pero también didáctica y se encuentra en los pórticos de los templos. La pintura evoca con sus dorados la tradición bizantina, se usa el mosaico y se inician los vitrales. Se compusieron himnos sacros y se compilaron en un Himnario Litúrgico; persistía el canto llano, pero hubo intentos de canto a varias voces que constituyen las primeras formas de polifonía. Aparecieron los juglares y trovadores – cantores populares y cultos, respectivamente-. Los instrumentos procedían de Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma y Oriente. Se creó el primer método de enseñanza, profesionalizando la música, se puso nombre a los signos y se adoptó el pentagrama. La danza perduró, en coro o en filas, y se incorporó al ritual religioso. El teatro, compuesto fundamentalmente por monjes, era escenificado en el interior de los templos y después en los atrios, abordó temas referentes a la vida de la Sagrada Familia y los santos. Florecieron las artes menores: bordados en oro, orfebrería en objetos sagrados y alhajas, herrería, trabajos en cuero y fundición de campanas, resurgió la pintura de retablos y la talla de imágenes sagradas.

Gótico. Abarca de mediados del siglo XII a la mitad del siglo XV, tuvo una gran época de esplendor. Nace en Francia y se extiende a toda Europa. Su mejor manifestación son las catedrales, que constituyen un encaje de piedra, toman el arco apuntado árabe, la ojiva oriental y los ventanales de vidrio policromados árabes; éstos son los elementos característicos del gótico. Las torres se hacen cada vez más esbeltas hasta rematar en una aguja final que se levanta entre filigrana de piedra. Lo más bello fueron sus vitrales, raros y exquisitos, que combinaban, en las escenas religiosas representadas, los colores que sugerían símbolos de alto valor místico.


La escultura paulatinamente dejó de ser arquitectónica y tendió a la verticalidad de las catedrales, los ropajes pesados y estáticos empezaron a dar idea de movimiento; se tallaron esculturas, retablos y altares. La pintura se libera del corte bizantino y aunque hay murales y retablos no esta destinada a cubrir los muros, pues es sustituida por los vitrales. La orfebrería y el mobiliario se inspiran en las grecas, arabescos y flores de los templos. Mimos y juglares llevaron a las calles adaptaciones de las comedias romanas, y en los atrios de los templos donde se representan “milagros y misterios”. El canto llano, gregoriano, monofónico se modifica apareciendo cuatro voces que representan la melodía en forma sucesiva, modalidad iniciada en los Países Bajos y que fue llamada ars nova. Aparecen melodías populares, baladas y romances para ser cantadas, y rondós para bailarse. Las danzas del norte de Francia, con fuertes golpes de pies y movimientos de brazos intentaron imitar las formas geométricas de las bóvedas de crucería de las catedrales. De lo más sobresaliente del gótico es la literatura, que aparte de la mística y algo de trovas sentimentales, nos entrega la obra máxima de Dante Alighieri, La Divina Comedia, que une la sutileza intelectual de la filosofía propia de la época, la espiritualidad de los místicos y la poesía caballeresca y popular de los trovadores. Sin decadencia prácticamente, el gótico va desapareciendo para dar lugar a una etapa clave en el desarrollo de la cultura occidental: El Renacimiento.

El Renacimiento. La palabra fue acuñada en el siglo XVIII, representa no sólo el resurgimiento de la cultura griega sino un intento de significar valores más humanos, un florecimiento de la erudición y desde luego, la vuelta a los valores estéticos grecolatinos. En las postrimerías del siglo XIV perduraban las formas góticas en arquitectura, pintura y escultura, los artistas aún eran considerados artesanos, se habían escrito tratados sobre arte, y el poder de la Iglesia empezaba a resquebrajarse; algunos escritores, los humanistas, empezaron a crear un nuevo concepto del hombre, aparecieron los mecenas que además de proteger a los artistas, divulgaban el arte y la cultura, se organizan los talleres de los artistas y por fin los literatos rompen las amarras del estilo gótico y el hombre se convierte en el centro del mundo; busca por sí mismo los valores de la ciencia, en la moral y sobre todo en el arte, renunciando al apoyo de la religión. El auge comercial e industrial europeo transformó la estructura de la sociedad en los siglos XIV y XV; la cultura de la economía monetaria provocó un florecimiento en las ciencias y el surgimiento de nuevos estilos en el arte. El humanismo literario había llevado al estudio de los poetas griegos y latinos; representan esta tendencia Bocaccio, Petrarca y Dante, considerados prerrenacentistas. Los trovadores cantan los deleites sensoriales, el amor y a la mujer, con un sentido más acorde con la época, surgen figuras como Maquiavelo, cuya literatura es política (El príncipe), Erasmo de Rotterdam (Elogio de la locura) y Baltasar de Castiglioni (El cortesano). En la España del Renacimiento surge un grupo notable de poetas: Juan Boscán, Garcilaso de la Vega, Fernando de Herrera, entre otros. Aparece la prosa didáctica y se escriben novelas pastoriles, picarescas y de caballerías. En el teatro se imitaron las comedias griegas y latinas; el teatro renacentista surgió de las representaciones de los misterios cristianos y de las festividades de sabor pagano, incluso los personajes de la Comedia del Arte Francesa, son seres pervertidos con apariencia respetable. En Inglaterra y en España se mezcló lo trágico y lo cómico, alejándose del teatro clásico y precisamente la obra dramática más característica del renacimiento español es La Celestina o tragicomedia de Calixto y Melibea, atribuida a Fernando Rojas.


En la música, la ars nova se había popularizado en varios países y, aunque en Italia persistía el canto llano, aparecen “aires populares” con lo que se unió exitosamente la música popular. Aparecen nuevos instrumentos y otros como el laúd, se perfeccionan. Los trovadores cantaron madrigales al son de instrumentos de cuerda. Nació el coral y la “camerana florentina” que daría lugar a la ópera. Francisco de Asis escribe el Cántico al hermano sol. En las danzas italianas del Renacimiento lo señorial –danza baja, resbalada- y lo popular –danza alta, saltada- se unen y la danza popular se introduce en los salones, se bailan gallardas, pavanas, zarabandas, chaconas y otras que van a hacer necesario el uso de una coreografía y de un “maestro de danzar”. De estas danzas, coreografía y directores surge el balleto o ballet. En los albores del Renacimiento, que algunos autores llaman prerrenacimiento, el pintor Boticelli une lo gótico y lo clásico en la La Primavera, y el escultor Donatello anuncia una nueva época con sus obras ásperas y tempestuosas, con un inconfundible sello propio. El verdadero resurgimiento de los valores de la antigüedad clásica se inicia entre finales del siglo XIV y el XV, a mediados del cual, comienza en Italia históricamente el Renacimiento, que abarca ciencia, filosofía y arte; la arquitectura fue la primera actividad que incorporó los rasgos característicos de esta etapa, tuvo como modelo las portadas, columnas, capiteles y cornisas de los templos griegos. Igual sucede con la escultura, los escultores lucharon en pro del realismo, la perspectiva y de los valores táctiles, en la manera de tratar la carne y los ropajes. La pintura renacentista reúne una belleza lírica comparable al arte chino, las maneras góticas y clásicas se integraron a la “virtú” que fue el anhelo de completa expresión de sí mismo. En la época floreciente del Renacimiento, afianzada ya la síntesis de lo clásico antiguo con el espíritu de la época, se intentaron buscar bases científicas para en quehacer artístico; se escribieron numerosos tratados sobre arte en general y acerca de arquitectura, pintura y escultura. Es significativa la cantidad y calidad de artistas que surgen, especialmente en pintura; se abren escuelas y la producción plástica es extraordinaria, de entre tantos artistas notables pueden citarse tres, quizá los más conocidos: Leonardo da Vinci, uno de los genios más grandes de la humanidad, fue pintor, escultor, arquitecto, músico, grabador, científico e inventor, no hubo rama del conocimiento en que no hubiese incursionado, su manera de pintar constituyó el llamado “virtuosismo” propio del Renacimiento. Miguel Ángel Buonarroti, prolífico artista, fue pintor, escultor, arquitecto, poeta y músico; estudió con ahínco anatomía para lograr el realismo en su pintura y escultura, no se consideró pintor sino escultor; sigue en la escultura la línea griega. Y, Rafael de Sanzio, pintor y arquitecto, fue partidario de una pintura sumamente delicada, buscando el equilibrio propio del Renacimiento, pintó a la “grand maniera” cuadros radiantes de luz. La arquitectura al igual que en las demás artes, volvió la mirada hacia la antigüedad grecorromana, con un nuevo sentido, ya que incluso formas y materiales arquitectónicos habían evolucionado. Es en Italia donde surgen genios de la arquitectura: Brunelleschi, el iniciador, seguido por Alberti –que escribió un tratado sobre arquitectura- y culmina con Palladio. Cabe mencionar que la cúpula de la iglesia de San Pedro, planeada por Bramante, fue llevada a la práctica por Miguel Ángel, que la transformó. Palladio fue el más brillante arquitecto del Renacimiento; incluso al estilo palladiano fue difundido a otras regiones. Al esplendor del Renacimiento contribuyeron varias circunstancias: los descubrimientos geográficos; inventos como la brújula, la imprenta y el papel de trapo, y el aumento en el comercio. Al Renacimiento sigue un período llamado manierismo que se ha considerado producto del Renacimiento decadente; la grand maniera de Rafael, esplendente y serena y las formas agitadas de Miguel Ángel, produjeron un deseo de originalidad que produce formas exageradas y desbordantes, con figuras humanas extrañas y retorcidas, de un color antinatural, tanto en la pintura como en la escultura; la arquitectura que sigue la línea clásica propia del Renacimiento, se empieza a hacer rebuscada. Florecen las artes menores: orfebrería, platería, herrería, cerámica, cristalería, tejidos, repujado en cuero y metal, esmalte, logrando piezas que aunque recargadas, poseen una original


belleza. Si el manierismo en su principio es afectado, en su última fase llega a la exageración. En la música aparecen nuevas formas: madrigal, motete y cantata y se abre en Venecia el primer teatro público para ópera.

Barroco. Nace en las difíciles circunstancias por las que atraviesa Europa en los siglos XVI al XVIII: se disuelve la organización feudal y surgen los estados nacionales, Francia adquiere gran poder, se establecen rutas comerciales a Oriente, se inicia la reforma religiosa –protestantismo- y la contrarreforma; el arte, como casi cualquier otra actividad, es sometido a un fuerte control eclesial. El barroco se desarrolla entre los siglos XVII y XVIII; surge en Francia y se extiende por todo el mundo llegando hasta las posesiones que España y Portugal tienen en el Nuevo Mundo. Lo caracteriza el desprecio de las reglas, buscó la originalidad y el adorno excesivo. Se expresó en todas las artes. En la arquitectura manifestó una completa unidad en todos sus elementos, que tienden a lo dinámico y monumental; la escultura deja de ser decorativa y se integral conjunto, igual que los grandes murales que acentúan la “teatralidad” del barroco. La arquitectura sufrió un cambio radical, usó la columna salomónica, el estípite, guirnaldas de flores y ocasionalmente artesonados moriscos, es abigarrado tanto en los altares como en las fachadas, fue aceptado en todo el mundo, teniendo en España una particularidad: en el siglo XVI se iniciaron en España dos estilos en la arquitectura, originados en el apogeo del gótico mudéjar: el plateresco y el clásico.

El estilo plateresco surgió cuando se empezaron a labrar los objetos de plata de la liturgia cristiana –de aquí su nombre- y fue después aplicado a las fachadas de los templos. La corriente clásica llamada al principio grecorromana, dio obras como el Alcázar de Toledo y el Primer Palacio Real de Madrid, culmina con el estilo llamado herreriano que es severo pero elegante y distinguido, interior y exteriormente; carece de los ornamentos decorativos de los otros estilos. Su influencia fue grande en España y llega hasta sus colonias de ultramar. En algunas ciudades de España los hijos y discípulos del arquitecto José de Churriguerra interpretaron el barroco, utilizando sus elementos pero creando los retablos de madera, ricamente labrados y sobredorados que va a ser lo representativo de la arquitectura española y de sus colonias. En pintura es una época prodigiosa en Italia, Francia, Austria, España y los Países Bajos. Surgen grandes figuras: Pedro Pablo Rubens, Diego Velázquez, Bartolomé Esteban Murillo y el insigne Rembrandt Van Rijn que perfecciona el claroscuro. Las llamadas categorías menores de la pintura: retrato, paisaje y naturaleza muerta, fueron revaluados. En la escultura se realizan bustos-retratos, la escultura pretende sugerir a través de los ropajes flotantes, los efectos musicales de las óperas; en España es de madera policromada y se hacen miles para las procesiones. La literatura adoptó, según el país, diversos nombres: en España corresponde al Siglo de Oro, en que surgen sobresalientes escritores, Miguel de Cervantes es el ejemplo más notable. En Inglaterra el genio más fecundo fue William Shakespeare. La mejor expresión de barroco en teatro son el ballet y la ópera, que llegaron a ser espectaculares en virtud de los múltiples elementos que incluía: voces, danzas, vestuario, decoraciones y efectos de luz. La música influyó en el temperamento de pintores, escultores y arquitectos, incluso en el trazado de jardines con fuentes bellísimas y “musicales” surtidores. Se crean el piano y el violín y surgen nuevas formas musicales. La música culmina con dos excepcionales compositores: Juan Sebastian Bach, que compone misas, óperas, cantatas, oratorios, entre otras obras, y Wolfang Amadeus Mozart, a quien se ha considerado tanto clásico como barroco; uno de los mas notables, versátiles y prolíficos genios musicales de la humanidad.


En el barroco se registra un gran florecimiento de las artes menores: la decoración se desarrolla y embellece al mobiliario con formas audaces y telas riquísimas, el cristal se usa tanto para vajillas como para “arañas”, nace la porcelana y adquiere gran importancia por la calidad y finura de su decorado. El barroco en su última fase es ostentoso y recargado, da lugar al rococó, que según algunos autores, es sólo la prolongación de un barroco decadente. El rococó es un estilo frívolo y ligero, propio de las cortes monárquicas francesas, lo que originó que después de la Revolución Francesa se le considerara símbolo de la degeneración de la aristocracia. La palabra deriva del francés “rocaille”, roca marina en forma de espiral, adjetivo que designó pedazos de rocas y conchas marinas usados en la decoración, que fue lo que más afectó al rococó. Se usan elementos caprichosos que se complementan con motivos vegetales. La arquitectura aprovecha estos elementos, incluso cubre de estucos paredes y techos que se decoran profusamente, la escultura es rebuscada y artificial, sin embargo hay escultores de valía. La pintura es amanerada, aunque de bellos colores; se populariza el retrato y se representan temas costumbristas y escenas domésticas. Hay varios pintores destacados que tienden a expresar la gracia y elegancia. Música y danza sufren el influjo rococó, la música vocal e instrumental en el siglo XVIII produjo cambios en todas las composiciones, se inicia el reinado de la ópera cómica. La danza continúa lo espectacular del barroco en cuanto a escenarios y decoraciones pero empieza a tender a la dramaticidad. El rococó invade las artes menores, refinando más aún el tono barroco, llega a fuentes, jardines y verjas; la porcelana adquiere mayor importancia, incluso se abren fábricas que además de porcelana, producen cristal de la mejor calidad. Tuvo una vida efímera, desapareció con el advenimiento de la revolución Francesa.

Neoclásico. A fines del siglo XVIII sucedió un acontecimiento que afectó a todo el mundo: la Revolución Francesa, que puso fin a la monarquía. Se leyeron a los filósofos griegos y latinos, sobre todo latinos, y Napoleón, coronado emperador, dedicó Notra Dame a la “Diosa razón”; mandó construir su Arco de Triunfo al estilo romano, para conmemorar sus batallas; el vacío que había quedado al desaparecer el barroco y el rococó fue llenado con una cultura improvisada, llamada neoclásica para significar una nueva vuelta al clasicismo de la antigüedad, que fue más romano que griego, afectó a la mayoría de las artes y llegó incluso a América. La arquitectura neoclásica es severa, con columnas y frontones triangulares, desechó el excesivo adorno y por primera vez se construyeron hospitales, bibliotecas, escuelas, oficinas y mercados. Se utilizaron nuevos materiales para la construcción –el concreto- y nació el urbanismo, para planear las ciudades. Hasta mediados del siglo XVIII, la escultura siguió siendo barroca, Bertel y Antonio Cánova buscan líneas suaves y graciosas intentando el estilo clásico, pero sus obras son frías; los nobles se hacen retratos con atuendos y poses muy romanas. En pintura, Jacques Louis David da a sus obras un carácter político y social, ensalzó los ideales de la Revolución Francesa, gozó de mayor prestigio que los pintores italianos. En España, surgió Francisco de Goya y Lucientes, que si bien es neoclásico por la época en que se creó, final del siglo XVIII y principios del XIX, por su manera de expresarse y la factura de su obra pertenece al romanticismo. Es un pintor magnífico, que dejó abundante y significativa obra. La literatura del siglo XVIII, así como la música suelen ser llamadas clásicas, lo que equivale al neoclásico de la plástica. La literatura, influenciada por los acontecimientos políticos da lugar a nuevos géneros literarios, como el ensayo; más que poesía hay investigación, predomina en toda obra literaria la razón, oponiéndose al sensualismo propio de los estilos anteriores. Los llamados Enciclopedistas representan el neoclasicismo literario: D’Alambert, Diderot y Voltaire, principalmente. Alemania da al mundo uno de los más grandes literatos: Johann Wolfgang Goethe, que escribió comedias, novelas, baladas y poesías de elevada calidad y un drama filosófico basado en una leyenda: Fausto.


En España se escribió fábula y crítica literaria, el teatro tiene una época de auge mezclando elementos clásicos – dioses y temática-, con el drama medieval, donde el hombre no es víctima de los dioses, sino el protagonista en la lucha entre la luz –la sabiduría- y las tinieblas –la ignorancia-. La música no es ajena a los cambios políticos y es representada por Ludwig Van Beethoven llamado el último de los clásicos y el primero de los románticos, que dio una nueva forma a la sintonía y que es considerado como uno de los pocos genios máximos de la humanidad. La danza, que había alcanzado esplendor no ofrece nada nuevo.

Romanticismo. Nace en los primeros decenios del siglo XIX en Alemania y se extiende por todo el mundi europeo llegando a América, es un estilo que se opuso a la frialdad y el culto a la razón propios del neoclasicismo; busca temas “exóticos”. Exquisitos, loaba el amor, la pasión y hasta el suicidio. Afectó más a la literatura y a la música que a las demás artes. Se caracteriza por un gran anhelo de libertad, y en América, donde llega tarde, da lugar en música y literatura al nacionalismo: exacerbación de los valores patrióticos. La pintura pretende sugerir el aroma de las fragancias y las melodías de un bosque, se desarrolla un naturalismo que fue llamado realismo. En París con Corot, Coubert y Millet, se pintan escenas caseras y todo tipo de gente; nace el simbolismo; el máximo representante del romanticismo francés es Eugenio Delacroix. Hay magníficos pintores románticos en Alemania, Inglaterra e Italia. La escultura deja de ser fría como en el neoclásico y se vuelve fogosa y apasionada, como el relieve La libertad guiando al pueblo del Arco del Triunfo. La arquitectura es neogótica en Francia, Inglaterra y Alemania. La música tuvo el encanto del “alma romántica” y hay una pléyade de compositores de todas las nacionalidades, todos destacados. La música romántica es soñadora, poblada de fantasías evocadoras; el amor es la principal fuente de inspiración. Romántico por excelencia fue Federico Chopin, quien usó un instrumento que se perfeccionó: el piano. La ópera alcanzó un gran esplendor con el alemán Richard Wagner y el italiano Giuseppe Verdi. Nace la opereta. La danza también sufre el impacto del romanticismo, que aligeró el vestuario, las bailarinas bailan de puntas, dando una idea de mayor gracia y fragilidad, los escenarios son más complicados. La literatura es abundante, y reflejo fiel de los ideales románticos: libertad, amor, desengaño, pasión, celos y muerte, dan lugar a una poesía, novela y literatura dramática. En todos los países se instaura el romanticismo y la producción literaria es excelente aunque llega en ocasiones a la exageración. El representante más insigne es el español Gustavo Adolfo Bécquer. Nuestro país fue influido fuertemente por el romanticismo. El teatro siguió la tendencia romántica y dio cabida al melodrama de bastante aceptación entre el público.

Impresionismo. En las últimas décadas del siglo XIX, hubo una serie de cambios trascendentales, los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos incidieron en el arte: los pigmentos químicos empezaron a sustituir a los naturales; litografía y grabado permitieron reproducir y difundir la pintura; la imprenta hizo posible una amplia difusión de la literatura y la música; la escultura contó con materiales plásticos y algunas herramientas con sierras y pulidoras eléctricas que facilitaron el trabajo de corte y tallado de los materiales. La arquitectura usó hormigón, estructuras metálicas y fibra de vidrio para sustituir los materiales tradicionales. La música sufre también el impacto del progreso: en los instrumentos de viento se introdujeron modificaciones a las válvulas; los de cuerda, en algunos casos, se empezaron a fabricar en serie. En el ballet se pugna por una renovación,


y por la época de la Exposición Universal de París, que cierra en siglo XIX, aparece Isadora Duncan creando la danza moderna. En la ópera se inició el verismo. En la literatura, Honorato de Balzac, inicia con la Comedia humana un profundo realismo, que fructifica en Francia, Inglaterra, Alemania y América. En el arte hay dos tendencias que aparecen a fines del siglo XIX y llegan a las primeras décadas del XX: impresionismo y expresionismo con lo que se inician los “ismos” característicos del siglo XX. El neoclásico y el romanticismo se fugaron de la realidad, el impresionismo, sobre todo en pintura, pretende ceñirse a ella. Los impresionistas se opusieron a las reglas académicas, basándose en la percepción inmediata de los colores, consecuencia de la luz, lograron un efecto luminoso en la pintura. Rechazaron los temas mitológicos neoclásicos y el retrato, se dedicaron principalmente al paisaje. Se dice que los impresionistas “no quisieron subjetivar lo objetivo, sino objetivar lo subjetivo”. Fueron rechazados del Salón Oficial y se vieron obligados a exponer en un lugar proporcionado por un fotógrafo. Después del auge del impresionismo viene una etapa de crisis en la cual va a germinar el talento de una trágica y apasionada figura: Vincent Van Gogh. En la escultura Augusto Rodin –a quien no puede calificarse en sentido estricto como impresionista, aunque se formó dentro de tal estilo-, es un prolífico escultor, se aleja de todo lo existente y crea una obra de realismo dramático, rico en movimiento, expresado en un lenguaje culto y refinado. Dentro de la música Gustav Mahler es precursor de una nueva expresión musical que conjuga las inquietudes espirituales del romanticismo con los problemas a los que se enfrenta su generación, su música combina bellamente sentimientos contradictorios; agrandó las dimensiones de la orquesta y creó la orquesta de solistas. Richard Strauss, compone poemas sinfónicos de hermosos “colores”. Ocupa un lugar preeminente Claudio Debussy, cuyo poema sinfónico La mar, compuesto de tres “impresiones”, es una obra maestra de gran calidad.

El siglo XX. La vanguardia. Se ha designado con el término vanguardia o vanguardismo a los movimientos artísticos que surgieron o se consolidaron en el primer decenio del siglo XX, y que manifiestan una decidida actitud de rechazo hacia todo arte anterior, así como el propósito de superar el pasado y las tradiciones estéticas. Lanzaron numerosos manifiestos en casi todas las artes, donde expresaron su intención de crear un arte nuevo de validez universal. No puede precisarse cuándo se inició realmente la vanguardia; en pintura, posiblemente con los nazarenos y prerrafaelistas; la escuela de Barbizón significó para la pintura una renovación, como lo fue la técnica impresionista. Surgieron movimientos de vanguardia en la plástica, la literatura, la música y la danza. Nabismo, simbolismo, fauvismo, expresionismo, cubismo, dadaísmo, arte abstracto, surrealismo, arte matérico, informalismo y otros pueden considerarse vanguardias. Hubo tendencia que no llegaron a configurar un estilo como el collage, el assemblage, los happenings, el pop art, el op art, performance, instalaciones y tantos que sería prolijo enumerarlos.

Nabismo. De nadí: profeta. Se ha considerado como la última consecuencia del impresionismo, se expresó a través de las graduaciones del color y mediante las texturas, se lograron obras de gran delicadeza y refinamiento. Se dispersaron hacia 1900.

Art noveau.


Surge al final del siglo XIX como culminación de la decoración. Los arquitectos no sólo diseñaban y construían, sino que tendieron a embellecer con muebles, tapices, alfombras y lámparas; usaron vitrales y artesonados. Influyeron en la pintura y se manifestaron en las artes menores. Fue muy decorativo. Hubo grabados de gran calidad.

Simbolismo. Fue básicamente un movimiento literario que se opuso a las corrientes literarias de fin de siglo que aspiraban a una poesía perfecta o a una literatura con base científica. Buscó una expresión poética que tradujese lo más profundo y secreto del alma humana; recurriendo a símbolos pretendió equiparar las palabras a la música. Fue accesible a unos cuantos. En el teatro, igual que en la literatura, pretendió quitar valor concreto a las palabras para convertirlas en signos poéticos, trató de hallar una síntesis armoniosa entre la realidad y el sueño. Tuvo una vida efímera. En la pintura fue una reacción contra el realismo y recurrió, igual que en las demás artes, a los símbolos.

Fauvismo. El término fue usado en los primeros años del siglo XX en forma despectiva –fauves: fieras-. Fue una gran ofensiva de color al estilo de Vincent Van Gogh y de Paul Gauguin. Usaron la concepción del espacio en planos cromáticos superpuestos. Su ideal fue la búsqueda de lo absoluto, mediante el acto puro de pintar. Fue una violenta reacción contra el impresionismo; su principal exponente fue Henri Matisse.

Cubismo. Se inicia en Francia en el primer decenio del siglo XX, cuando Pablo Picasso abandonó sus períodos “azul” y “rosa”, y se interesó por simplificar las formas naturales a través de un planteamiento más sólido, siguiendo a Paul Cezanne, que pregonó que la naturaleza puede ser presentada analíticamente mediante el cilindro, la esfera y el cono. Atraviesa por varias etapas, llegando a una representación más abstracta, predominando las líneas; sostuvieron que el cuadro debe tener una vida autónoma independientemente de la naturaleza, el color fue usado no en función de la forma, sino por su valor propio. Con la Segunda Guerra, los protagonistas del cubismo se dispersaron, pero su obra ya había tenido difusión y lograron numerosos adeptos.

Dadaísmo. Lo llamó así el escritor Tristán Tzara para significar el “balbuceo” del arte; atacó violentamente todo lo existente en el arte. Fue de corta vida, sin embargo, constituyó una experiencia esencial en el proceso de renovación del arte; fue básico para los estilos que le siguieron. En pintura representó un momento estimulante y pleno de su exaltación hacia lo irracional. Hacia 1922 comenzó su decadencia, sobre todo porque sus principales figuras derivaron hacia otros estilos.

Futurismo. Se inició con un manifiesto lanzado en 1909 que rompe con lo tradicional y exalta la máquina, el vértigo y la velocidad como símbolos de actualidad. En pintura se pronunció por “un cromatismo cromático” análogo al verso libre y a la polifonía musical, y a una síntesis plástica de movimiento y luz. La literatura futurista, para combatir el pasado, es agresiva, rechaza la sintaxis y proclama “las palabras en libertad” como base de toda expresión literaria, usó dialectos, arcaísmos, neologismos, fórmulas matemáticas, químicas y símbolos musicales. Pugnó por un teatro


“sintético, ilógico, atécnico, autónomo e irreal”. En México Julián Carrillo inició, con el llamado “sonido 13”, experimentos precursores de la música concreta.

Expresionismo. Sumamente difícil resulta hablar de este estilo puesto que no fue un movimiento uniforme y definido, tiene muchas facetas, cada una con sus propias características. Surgió entre 1855 y 1933, recibió su nombre de los pintores que buscaban una expresión más personal, diferente a la de los impresionistas. Abarcó la plástica, la literatura, el teatro, la danza, el cine y hasta la escenografía. ¿Qué es el expresionismo? Redundando, podría decirse que es expresar de manera muy personal la sustancia de los seres y las cosas, aplicando el color con énfasis y logrando el efecto visual mediante el contraste entre las áreas cromáticas. Tuvo varias fases, la primera está representada por James Ensor y Eduard Munch. Fue un movimiento muy trascendente que llegó incluso a nuestro país. Hay abundante literatura expresionista; en cine se dieron magníficas películas; en teatro hay distinguidos dramaturgos. La música encuentra su mejor expresión en Arnold Schöenberg, creador de la disonancia atonal y del dodecafonismo. Suprematismo. Fue encabezado por Kasimir Malevich, surgió en Rusia durante la Primera Guerra Mundial, pugnó por eliminar toda alusión a los objetos, todo condicionamiento religioso, político y social, se alejó de las demás vanguardias. Prevaleció la idea de que un cuadro antes de ser un caballo, un paisaje o un desnudo, es una superficie plana cubierta de colores, reunidos con cierto orden.

Arte abstracto. Fue precedido por todos los movimientos de vanguardia que pregonaron la libertad, se le atribuye la paternidad a Kandinsky que expuso la teoría del arte abstracto y su justificación; surgió en 1913 y se extendió por todo el mundo.

Informalismo. Perteneció a la corriente parisiense de vanguardia, fue un intento de comunicar a la pintura y a la escultura la expresión de movimientos adheridos a la razón biológica de las atracciones y repulsiones, trataba de ofrecer una nueva realidad orgánica capaz de expresarse en el arte.

Surrealismo. En los últimos años de la Primera Guerra Mundial y bajo la influencia de la teoría psicoanalítica, varios poetas franceses encabezados por André Bretón, intentaron traducir las revelaciones del subconsciente en expresiones escritas; algunos quisieron escribir en un estado semihipnótico. En 1924, Bretón lanzó el Manifiesto surrealista, muy agresivo, el cual desconocía todo el arte existente y clamaba por el sabotaje a toda regla. Destaca la importancia y predominio de la parte irracional del hombre y reclama el derecho a alcanzar la “surrealidad” que da una visión más profunda y duradera de la propia realidad. El surrealismo pretendió, basándose en el psicoanálisis, dar una tendencia científica, que pudiera transformar al hombre y a la sociedad y, aunque este propósito resultó utópico, su originalidad y su gran carga de inquietudes


humanísticas, lo convirtieron en uno de los movimientos fundamentales del siglo XX. Se considera que tuvo sus antecedentes en el dadaísmo. Muchos de los pintores surrealistas, habían sido dadaístas. Tuvo gran cantidad de adeptos, prácticamente en todos los países. En la literatura se parte de una “escritura automática” que no respeta reglas, puede llegarse a una creación colectiva, se olvida la puntuación y reglas gramaticales; Guillermo Apollinaire con sus Caligramas es el precursor, y André Bretón uno de sus más grandes exponentes. No es fácil establecer cuantas de las obras dramáticas que surgieron en la época surrealista lo sean realmente. Hubo movimientos importantes en Francia, Checoslovaquia y Alemania. El teatro surrealista presenta situaciones en que la conducta de los personajes no puede ser explicada por sus determinaciones externas, sino por motivaciones ocultas más poderosas; su precursor es Eugene Ionesco, iniciador del teatro del absurdo. El más connotado precursor del surrealismo pictórico es Giorgio de Chirico, cuya influencia es decisiva para Salvador Dalí. Proponía una revisión completa de los valores reales de la pintura, debiendo cada artista buscar la visión del mundo por sí mismo; Marcel Duchamps crea los ready made (objetos de uso común elevados a la categoría de arte); Max Ernest, con sus frottages y collages; Paul Klee, que pregonó “el color y yo somos una misma cosa”, creó una pintura mágico-simbólica; Joan Miró, para quien el surrealismo fue un estímulo para su desbordada fantasía. La figura más conocida es Salvador Dalí, que hizo del estilo el motivo integral de su pintura y una plataforma para su excentricidad. Muchos de los pintores de esta época, como Picasso, incursionaron en el surrealismo. La escultura surrealista oscila entre lo figurativo, lo surrealista y lo abstracto, su tema es la figura humana, alargada, delgada, con una apariencia de fragilidad; su obra constituye una valiosa y significativa aportación a la escultura moderna. El surrealismo alcanzó también a la danza, la fotografía y el cine. El cine surrealista surgió en París a finales de 1920, con carácter experimental, buscando, al igual que la literatura y la pintura, descubrir el mundo subconsciente. La primera película surrealista fue La estrella de mar del pintor Man Ray. El director Luis Buñuel y el pintor Dalí realizaron La edad de oro y Un perro andaluz.

Tachismo (manchismo). Se expresó fundamentalmente por medio del color; un cuadro tachista es una composición más o menos equilibrada, más o menos rítmica, de manchas de color expresivas por sí mismas, que logra crear un clima poético.

Arte matérico (matierismo). La búsqueda de nuevas expresiones llevó a algunos pintores a tratar de acentuar las formas mediante texturas. Recurrieron a elementos inusuales para lograr una mayor diversidad de superficies: agregaron yeso, resinas, arena, vidrio, mármol molido, corcho desmenuzado y otras cosas. Con espátula crearon cuadros originales que recuerdan la pintura rupestre, la textura de la tierra o la corteza de los árboles.

“Arte bruto”.


Existe una corriente llamada “Arte otro” o “Arte bruto”, o de otras formas. Es un estilo que tomando como base el arte matérico abre posibilidades inesperadas, resaltó la calidad expresiva de materiales tales como trozos de arpilla, maderas gastadas y quemadas, chapas oxidadas, latas vacías, papel, piedras y otros elementos que encarnan la dramaticidad de la pobreza. Rompieron con el concepto del espacio tradicional convirtiéndolo en un espacio pictórico que cubre la totalidad del cuadro. Usaron la materia y el color con plena libertad.

Collage. Es la incorporación de “cosas hechas” en vez de usar el color: pegan sobre la superficie fotografías, impresos, sellos, papel coloreado y recortado, y lo que se les ocurre. Al principio sólo usaron periódico. George Braque realizó el primer papier collage al que siguieron otros; no es escuela ni estilo, sino una técnica que ha sido utilizada por artistas como Picasso.

Assemblage. Ha dado origen a otro género de realizaciones: los happenings, palabra inglesa que significa acontecimiento. Aspira a crear obras que no se proyectan en el espacio, sino en el tiempo. En 1960, en New York, se expuso una obra “autoconstructiva y autodestructiva” que, realizada con ruedas de bicicleta, resortes, un piano y otros elementos de desecho, animada por un mecanismo invisible, organizó y desorganizó sucesivos movimientos plásticos y al final se destruyó a sí misma incendiándose.

Pop art. Aspira a expresar la realidad de nuestro tiempo; se presenta mediante todo lo que actualmente rodea al hombre: publicidad de cine, teatro o televisión, revistas, periódicos, tiras cómicas, fotografías, carteles, etc.: son pegadas sobre la superficie sin ironía, tratando de llamar la atención sobre los objetos de uso diario, las “cosas populares”, símbolo de la vida contemporánea en las grandes ciudades.

Op art (apócope de optical art). Tiene sus antecedentes en el geometrismo de otros estilos. Se ha dicho que es una “abstracción perpetua”, producto del ilusionismo óptico. El juego de reflexiones y refracciones de la luz anima sus obras. Materiales propios de esta época como el cristal, pexiglas y los metales pulidos proporcionan oportunidades de ofrecer “ilusiones ópticas”. Arte cinético. Alrededor de 1920 se probaron nuevos materiales y nuevas técnicas, alcanzando resultados visuales atractivos a base de movimientos. Se inició el arte cinético representado por Alexander Calder, que creó los “móviles”: un mundo mágico y fantástico elaborado con delgadas varillas y ligeras hojas metálicas de diversas formas, que se mueven con pequeños motores y hasta con el viento. Fue una corriente breve, ejerció influencia en el op art.

Texto tomado del libro: Introducción al arte, de Sara Valdés de Martínez, publicado por la editorial libros del Arrayán en 2004, págs. 63 a 87.


Historia del Arte.