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A N T O L O G Í A DE LA MATERIA

DISEÑO EDITORIAL.


Antología para la materia de Diseño Editorial. La historia del periódico combina función y tecnología.

En la época colonial los primeros editores empiezan como impresores, más tarde inician labores especializadas. Con la Guerra Civil se inició el ímpetu por hacer periódicos más grandes que satisficieran la sed de noticias. El primer editor norteamericano era sólo el impresor. Actualmente, la publicación de periódicos ha recorrido un largo camino hasta regresar a su punto de partida, de tal modo que el editor nuevamente está convirtiéndose en impresor. Durante la colonia los impresores dieron a sus publicaciones una periodicidad semanal más que esporádica, por dos razones: proporcionar trabajo constante al taller y para satisfacer a un público sediento de noticias. El periódico de nuestros días perdura como una singular mezcla de empresa comercial y servicio público. Al aumentar tanto el tamaño como la frecuencia de los periódicos, se requirió mayor trabajo manual del que una sola persona podía desarrollar y, asimismo, hubo una demanda diversificada de habilidades mayor de las que sólo un hombre podía reunir. Ya no eran ocupaciones de un solo hombre o mujer. Aunque la impresión y la edición eran principalmente tareas masculinas, como en la mayoría de los trabajos comerciales de ese tiempo las mujeres se habían infiltrado en ambos terrenos. Mientras John Peter Zenger aguardaba su trascendental juicio, su esposa Anna mantenía activa la operación del “New York Weekly Journal”; en la histórica Williamsburg, Clementina Rind publicaba una de las cinco “Virginia Gazettes” que se producían en esa capital colonial. Así, el editor trasladó la impresión a lo que ahora conocemos como el hombre del departamento mecánico. Después se contrató a alguien para vender anuncios comerciales y, más tarde, también se ocupó de diseñarlos. En el editor se conjugaban las tareas de supervisar el contenido y armonizar todo el intrincado engranaje de la producción del periódico, para que éste marchara sin tropiezos, convirtiéndose así en editor e industrial al mismo tiempo. Cada departamento se concentraba en sus propios problemas, de los cuales raramente carecía, y los jefes de los mismos generalmente se ponían en contacto con otros dirigentes sólo en momentos de tensión o emergencia. Cuando una noticia de última hora llegaba a retrasar el avance de las prensas, el editor sentía la inquietud del taller de prensas y el departamento de circulación. Cuando abundaban los anuncios que reducían el espacio para noticias o cuando un error tipográfico destruía el verdadero sentido de un editorial, el departamento de noticias daba rienda suelta a su disgusto.


Los límites entre las secciones se tornaron tan sensibles como el deslinde entre la U.R.S.S. y China. Los departamentos de impresión frecuentemente estaban sindicalizados; el Sindicato Tipográfico Internacional, fundado en 1852, es uno de los más antiguos de los Estados Unidos. La sala de redacción esperó hasta los años treintas para organizarse, e inclusive hasta nuestros días sólo una minoría de los periódicos tiene sindicato de redactores. Los tabuladores de salarios se inclinaron marcadamente en beneficio de los artesanos y, por supuesto, esto no fue del agrado de los empleados ni de los redactores. Un cisma aún mayor dividió al departamento de redacción del de publicidad. Temeroso de que los publicistas pudieran hacer uso de su influencia económica para alterar el contenido editorial y consciente de la creencia popular de que los periódicos no eran más que voceros del “Establishment” representado por las compañías de publicidad, el departamento de redacción declaró ferozmente su independencia y, como la esposa de César, eliminó toda sospecha al rechazar el mínimo contacto con los publicistas. La fraternidad era más común entre redactores de periódicos rivales que entre los departamentos de una misma publicación. Sin embargo, actualmente existe un mayor acercamiento, quizá en parte debido a la nueva tecnología, o simplemente por razones económicas, aunque siempre por la apreciación de una vieja verdad: las subdivisiones dentro de un periódico no pueden ser más independientes de lo que es el estómago de la tráquea. La noticia más importante desde que el Arca de Noé se posó en el monte Ararat, carece de valor a menos que el periódico sea impreso por la sala de prensas y distribuido por el departamento de circulación. No se puede sufragar la nómina sin los ingresos de la publicidad, no pude venderse publicidad sin un adecuado número de lectores, lo cual depende de una buena cobertura. Cada trabajador dentro del periódico depende del desempeño de sus colegas. Un trabajo deficiente en cualquier fase del proceso, debilita la credibilidad del periódico como órgano de información y liderazgo. La deficiente corrección de galeras, el trabajo de prensas inadecuado, la disminución del nivel de la redacción y de exactitud en las noticias, el descuido en cualquier aspecto de la publicación de periódicos, abre una brecha de credibilidad entre el periódico y sus lectores. El efecto es como cuando se nos da un volante en la calle. Si la impresión es mala, uno ni siquiera se molesta en ver el contenido; piensa que algo de tan descuidada apariencia no puede ser muy importante y lo desecha. Así, el editor se da cuenta de que, le guste o no, está ligado a todos y cada uno de los departamentos del periódico. La eliminación de barreras entre departamentos está tornándose tanto física como intelectual. Muchos redactores están ahora desempeñando trabajos que una vez pertenecieron al dominio del impresor. El reportero al redactar una noticia en una terminal de video está de hecho montando galeras, lo cual equivale al trabajo físico que desempeñó Benjamín Franklin cuando colocó tipos sobre un componedor. La persona que arma un anuncio desplegado con ayuda de la electrónica, está haciendo lo que el cajista hizo hace muchos años con cincel y martillo. El empleado de periódico que toma fotografías Laser de una máquina de la Prensa Asociada (AP), está sobrepasando la labor antes realizada por técnicos del revelado.


El departamento fotomecánico inicia hoy su trabajo en la sala de galeras, pasa por el taller de fotografía y continúa con la función de hacer las placas. Los investigadores están trabajando para eliminar hasta los pasos intermedios del proceso de hacer esas placas. En vez de utilizar una prueba fina o un negativo para hacer una placa, buscan formas de producir la placa mediante un eslabón electrónico entre el paso por la sala de redacción y el grabador. La impresión de tinta a chorro puede eliminar tanto el trabajo de la sala de galeras como el del departamento de hechura de placas. La computadora, que utiliza como entrada el teclado de la sala de redacción, dirige la apertura o el cierre de diminutos agujeros en una placa metálica, a través de la cual se rocía la tinta para formar letras. Los caracteres, es decir las letras, números, puntuación, etc., están compuestos de diminutos puntos de tinta tal como se formarían los focos de una marquesina teatral. Existe un sistema estilo Buck Rogers, expuesto en Chicago en 1980, en el cual se utiliza aire caliente soplado a través de diminutos tubos, parecidos a las agujas hipodérmicas, y se “tuesta” una imagen sobre el papel sin tinta. En otro método llamado “proceso de sonido”, una cabeza de impresión se apoya ligeramente en el papel y la tinta es transferida a éste mediante vibraciones ultrasónicas. Aún más fantástica resulta la idea de mantener las placas permanentemente sobre la prensa. En vez de efectuar cambios físicos en esas placas, simplemente se podría cambiar la ionización de su superficie en forma parecida a como se hace actualmente con una copiadora Xerox. Estos cambios iónicos se realizarían electrónicamente bajo la dirección de la sala de redacción. Después de realizar el tiraje los patrones iónicos serían neutralizados electrónicamente, sin mano de obra, y las placas se prepararían para la siguiente edición. Con el tiempo, quizá sólo habrá impresores-editores. Por lo tanto, el editor de este siglo debe estar tan consciente de los procesos, y las técnicas mecánicas, como lo estuvieron en su tiempo Benjamín Franklin y sus contemporáneos. Tras un largo período de silencio es hora de enaltecer la dignidad del trabajo, ya sea en la habilidad física del impresor o en el talento literario del reportero. Profesionales y alumnos deben conocer y respetar a sus predecesores. El principal de éstos fue Johann Gutenberg, inventor del tipo movible. La enigmática figura de Gutenberg, cuyos documentos personales fueron destruidos por la guerra, parece no haber tenido un carácter muy noble. Sin embargo, a pesar de haber sido pendenciero y “detestable”, su invento marca un gran punto de partida en la historia de la humanidad, tan trascendental como la invención de la rueda o la palanca. Abrió las puertas a la producción de libros relativamente baratos y a otros aspectos de la impresión, se convirtió en asistente del Renacimiento y la Reforma y fue un arma indispensable durante la revolución norteamericana.

Impresión tipográfica. La impresión tipográfica o en relieve es la forma clásica y más antigua. Mientras el editor contemporáneo utiliza los tres procesos, impresión tipográfica, litografía y grabado, Gutenberg usaba sólo la impresión tipográfica, siendo ése el único método disponible para los impresores coloniales. La imagen, es decir letras, fotografías, rayas o adornos, se realzaba sobre una placa metálica. Sólo la imagen capta la tinta y la deposita sobre el papel de impresión. Un ejemplo es el sello de hule.


En el siglo XIV la impresión realzada de ilustraciones se hacía utilizando trozos de madera y a veces también tallaban palabras y frases sobre madera. La impresión común de palabras empezó hasta que surgió el tipo movible, inventado por Gutenberg en Mainz (Maguncia), Alemania. Debido a que no existen documentos precisos, los historiadores fijaron arbitrariamente el año de 1450 como la fecha de este gran logro. Mucho antes de Gutenberg, alrededor del año 770D.C., los chinos ya utilizaban caracteres en relieve movibles, hechos de porcelana; usaban ideogramas, es decir, caracteres que representan palabras completas, en lugar de un alfabeto. Sin embargo, el tipo de porcelana tenía lamentable tendencia a romperse durante el proceso de impresión, así que los coreanos, quienes tomaron prestada la técnica, reemplazaron la porcelana por bronce en el año 1400; pero esa invención, y el uso del tipo movible, no tuvieron gran repercusión en el mundo. En apariencia tampoco fue exportada al Occidente, contrariamente al arte de la fabricación de papel. Debido a su tremendo efecto sobre la humanidad, la invención de Gutenberg, a la cual llegó independientemente, es justamente aclamada hoy en día. Jan Coster, de Haarlem, Holanda, quien inventó el tipo movible también de forma independiente y casi al mismo tiempo que el alemán, no fue tan afortunado. El descubrimiento de Coster sólo tuvo efecto limitado y local y la figura de éste permanece a la sombra del teutón. El periódico no tardó en surgir: la “Gazetta”, impresa en Venecia en 1536, reemplazó a los “periódicos” escritos a mano que databan de la Roma Imperial. La primera prensa del nuevo mundo fue establecida en la Ciudad de México en 1539. Un siglo más tarde Stephen Daye estableció una prensa en Cambridge, Massachussets, la que fue la primera de las colonias inglesas. Medio siglo después el “Publik Ocurrences, Both Foreign and Domestic”, tuvo su debut y despedida en Boston con el único número de septiembre de 1690. El árbol genealógico de muchos periódicos norteamericanos es intrincado, lleno de interrupciones, fusiones, cambio de título e inclusive de sitio. Por lo tanto, muchos “primeros” resultan objetables. La “Virginia Gazette”, que se inició en Williamsburg en 1766, aún sobrevive bajo ese nombre. La “Maryland Gazette” de Annápolis, fundada en 1727 y el “Hartford Courant”, fundado en Connecticut en 1764, tienen patrocinadores que proclaman que sus sucesores actuales son los diarios más antiguos de publicación ininterrumpida en Estados Unidos. La revolución de Estados Unidos fue alimentada por los boletines, el ánimo general de los inicios de la República fue más exaltado que instruido por medio de periódicos que vivieron su corta vida envueltos en la virulencia. La gran expansión hacia el oeste trajo consigo el establecimiento de periódicos en innumerables pueblos de la pradera y en muchas ciudades, el banco y el periódico constituyen las más antiguas empresas que aún perduran. Todos estos viejos periódicos fueron hechos mediante la impresión tipográfica. Todo lo que un joven empresario necesitaba para iniciar un periódico era “una prensa manual y un puñado de tipos”. La prensa, que imprimía sólo una página a la vez, podía ser cargada hasta un carromato por dos o tres fortachones, y los tipos necesarios para conformar esa página cabrían perfectamente dentro de un costal o en la cola de una camisa. Después de imprimir una página el tipo era nuevamente colocado en su caja, para armar la siguiente plana.


Litografía. La primera innovación posterior a la aparición de la impresión tipográfica ocurrió en 1799, cuando el rey de Baviera concedió una patente a Aloys Senefelder para planografía o impresión química. La personalidad de Senefelder era tan complicada como la de Gutenberg, aunque no tan envuelta en misterio ya que llevaba un detallado diario que daba cuenta, casi minuto a minuto, de su gran invento. Mientras buscaba la manera más barata de publicar las obras de teatro que escribía, que por lo demás fueron verdaderos desastres económicos y dramáticos, a no ser la primera, empezó a experimentar con un tipo de piedra caliza que a la larga hubo de dar su nombre al proceso: litografía, es decir, escribir sobre piedra. Este fue el segundo método de impresión de importancia. En la litografía la imagen no está realzada como en el caso de la impresión tipográfica, sino que se encuentra en forma plana sobre la piedra, en el mismo plano que la superficie de impresión, de allí el nombre de planografía. La imagen se coloca sobre la piedra con alguna sustancia grasosa, ya sea crayola, tinta o pintura. Después se salpica con agua a lo largo de la piedra. Con base en las leyes de la física el agua y el aceite no se mezclan, así que mientras el agua humedece la parte descubierta de la piedra, al mismo tiempo es repelida por la imagen aceitosa y queda una capa de tinta que cubre en forma precisa la imagen original pero no toca en fondo húmedo. Cuando se imprime un pedazo de papel sobre la piedra, la tinta pasa al papel y entonces surge la litografía. Los pasos de humedecer y entintar se repiten para cada copia adicional. La imagen original no disminuye con la impresión, aunque se puede llegar a desgastar con el tiempo por la fricción del papel sobre las piedras. Sin embargo, el proceso no resultaba práctico para la impresión de periódicos, aunque tenía potencial periodístico. Se litografiaban y vendían en las calles dibujos a mano de grandes sucesos noticiosos como incendios, desastres navales y maniobras militares que, a veces, eran más fantasiosos que apegados a la realidad. Pronto habría que cambiar esto con la aparición de herramientas de los editores modernos. Trabajando en forma independiente, Louis Jacques Daguerre en Francia, Joseph Nicephore Niepce en Bohemia y otros diversos lugares, descubrieron la fotografía. Nuevamente se fija una fecha arbitraria 1839. El laborioso trabajo de dibujar una escena a mano podía ser sustituido rápidamente y con gran exactitud por la maravillosa cámara. El reportaje fotográfico alcanzó su madurez con la cobertura de la Guerra Civil, de Mathew Brady. A partir de ese momento, la fotografía de combates nos ha legado la clásica escena del izamiento de la bandera en Suribachi, realizada por John Rosenthal, y las conmovedoras de la guerra de Corea por David Douglas Duncan. La fotografía estuvo unida con la litografía de modo que llegaron a formar la fotolitografía. En este caso la imagen se colocaba sobre la piedra caliza por medio de fotografía, casi simultáneamente, en lugar de la lenta mano de obra. La fotografía también abarcaba la impresión tipográfica. Firmin Gillot realizó el primer fotograbado o placa fotográfica en relieve, desde 1850. La imagen se colocaba en una placa metálica por medio de la fotografía y el fondo que no se utilizaba se quitaba con ácido, en vez de hacerlo a mano. Resulta sentimentalmente satisfactorio hacer notar que la primera fotografía impresa mediante fotograbado fue la de Johann Gutenberg.


Los dibujos podían entonces ser reproducidos ya fuera por medio de impresión tipográfica o de litografía. Los sencillos negros y blancos del original se sacaban a líneas en un bloque de madera o se grababan sobre metal. También se podía dibujar sobre la piedra litográfica o colocárseles ahí fotográficamente; pero los grises modulados de las fotografías, en tono continuo, representaban un problema. El impresor no tenía tinta gris, sólo tenía tinta negra y papel blanco para trabajar. En Inglaterra, Henry Fox Talbot descubrió que al reproducir una fotografía a través de una pantalla rugosa que se lograba por medio de sobreponer dos capas de tela diáfana, podría convertir el tono continuo original de la imagen en uno compuesto de diminutos puntos llamado medio tono. Las variaciones en el tamaño de los puntos creaba una ilusión óptica: donde había puntos grandes muy juntos, el observador creía ver un tono gris oscuro; donde los puntos eran más pequeños y había más papel en blanco visible, el efecto era un gris claro. De esta manera, las modulaciones constantes y sutiles de tono podían imprimirse utilizando únicamente tinta negra. El primer medio tono crudo de periódico apareció en el “Canadian Illustrated News”, de Montreal, en 1869. Sin embargo, la fecha que se acepta para la aparición del primer medio tono real es la del 4 de marzo de 1880, cuando se publicó una fotografía llamada “Shantytown” en el “New York Daily Graphic”. Esta publicación fue lo que llamamos “house organ”, es decir, publicación periódica de una empresa, y perteneció a la mayor casa de fotolitografía de los Estados Unidos. Fue impresa mediante litografía medio siglo antes de la aparición de los primeros periódicos de publicación regular y diaria en Offset, en Norteamérica. La escena del “Shantytown” se realizó por medio de lo que ahora llamamos retícula de línea paralela. Stephen H. Horgan, originario de Virginia, realizó la histórica lámina y pronto llegó a producir un patrón convencional de puntos de medio tono utilizando una retícula hecha de cartón perforado. (Más tarde aportaría otros importantes inventos al mundo del periódico, incluyendo el de 1924 en que se podía transmitir la fotografía en color vía alambre telegráfico). El más encarnizado competidor de Horgan fue Frederick Eugene Ives, de Filadelfia, quien hizo una retícula de medio tono para grabado más preciso en 1885 y que quizá haya realizado una lámina de medio tono en relieve antes que el mismo Horgan. Esto fue motivo de constante lucha feroz entre ambos. Las láminas de grabado eran de elevado costo. Se inscribían finas líneas paralelas sobre un cristal ópticamente perfecto. Estas se llenaban con pintura negra. Dos pedazos de vidrio cortado se unían de modo que sus líneas se encontrasen en ángulos correctos y formaran una lámina. En 1886 los hermanos Levy, Max y Louis, también originarios de Filadelfia, perfeccionaron una manera de fabricar esas láminas con bases comerciales. Dentro de una transmutación típicamente yanqui, en menos de cien años las láminas se estaban haciendo de plástico y a un costo menor del original. Actualmente, las láminas de medios tonos se utilizan tanto para impresión tipográfica como para litografía.

Offset. En 1905 se agregó otro adjetivo a la litografía con el nombre de Offset, y el invento de Senefelder pudo aplicarse para uso de periódico. El monopolio alemán de inventos de impresión terminó con un norteamericano, Ira Rubel.


En foto Offset, una lámina de aluminio sustituye a la piedra caliza original. Este avance había sido predicho por el propio Senefelder a principios del siglo XIX. La lámina se enrolla con precisión en un cilindro y se moja y entinta mediante rodillos en el orden tradicional. La imagen se litografía después sobre el hule enrollado en un segundo cilindro. A partir del hule la imagen se realza, es decir, se hace en Offset, sobre el papel de impresión. Este método resulta muy conveniente para periódicos. Es ideal para utilizar el tipo en frío que mencionaremos más adelante. Sus láminas son más ligeras que las utilizadas para la impresión tipográfica, así, se pueden obtener mayores velocidades en prensas menos pesadas. Su mayor cualidad es que puede reproducir detalles finas en lo que en realidad es una superficie de impresión abominable, el papel periódico. Este es el papel de impresión más barato, lo cual realmente es una necesidad si vamos a producir un periódico a un precio de venta aceptable. Aunque el papel periódico parece uniforme a simple vista, visto microscópicamente resulta tan desigual y tan duro como la madera con la que fue hecho. Cuando esta superficie desigual del papel se coloca sobre una lámina de relieve inflexible o sobre una plancha de piedra caliza, la tinta pasa fácilmente a la cima del periódico, pero a menudo no llena los valles intermedios. Cuando se utiliza impresión tipográfica en papel periódico, lo mejor que podemos hacer es imprimir fotografías compuestas por puntos sobre una rejilla de .012 a .018 pulgadas, ya que algo más fino se perdería constantemente en los valles inferiores del papel periódico. Con el Offset podemos imprimir sobre ese mismo papel con puntos más juntos, separados de .008 a .010 pulgadas. La diferencia se debe al intermediario del Offset, el hule. Debido a su flexibilidad se dobla sobre los contornos disparejos de papel periódico y el punto más pequeño recibe su depósito de tinta, ya sea que se encuentre realzado o en bajo relieve en la superficie del papel. La imagen de una página entera se coloca fotográficamente sobre la lámina de aluminio. La repulsión mutua del aceite y el agua se intensifica haciendo más ácida el agua que se utiliza en litografía. Es posible reducir la cantidad de humedad de modo que el humedecimiento puede resultar un término poco adecuado que debe sustituirse por otro que indique el mínimo grado de agua requerido. Pasó mucho tiempo antes de que los periódicos pudieran utilizar eficientemente el Offset. Hubo que esperar hasta que se desarrollara el tipo en frío, pues el proceso era demasiado pesado al usar el metal caliente para hacer las láminas de Offset. Además tomaba mucho tiempo hacer estas láminas y los periódicos tenían que seguir el proceso con muchas páginas, en un tiempo muy limitado. En 1933 el “World”, de Opelousas, Louisiana, era el único periódico impreso en Offset. Ya para 1979 más del 90% de los semanarios de la nación y más del 70% de los diarios se hacían en Offset. Esos 1260 diarios en Offset representaban solo el 31.5% del total de la circulación diaria. Los gigantes aún estaban hechos en impresión tipográfica. De los 36 periódicos con circulación de un millón o más, 32 eran en impresión tipográfica y solamente 4 en Offset. Los cambios no se hicieron esperar y el Instituto de Investigación de la Asociación de Editores de Periódicos Norteamericanos (ANPA) estima que mucho más de la mitad de todos los ejemplares de diarios se harán en Offset antes de 1982 (En México este fenómeno ya ocurrió en 1983. El 70% de los diarios más importantes se imprime en Offset).


Un suceso actual nos está remitiendo a la litografía directa o Dilitho. En lugar de la inflexible lámina de aluminio se utiliza ahora una de plástico flexible, combinando así la función de la lámina original de metal con la de hule. Los resultados, aunque no son tan buenos como en el Offset, sí resultan bastante adecuados. Una ventaja adicional es que en éste método se permite que las prensas de impresión tipográfica puedan convertirse en de litografía.

Prensas. La prensa de Gutenberg, que mantuvo su principio inalterado durante 350 años, sostenía el tipo sobre una mesa plana. Un enorme tornillo presionaba una lámina plana de madera para prensar el papel sobre el tipo entintado. Dos de las primeras versiones norteamericanas de esta prensa de platina, en que se sustituye el hierro por madera, fueron denominadas Columbian y Washington. Un mayor adelanto de el de la prensa de rodillos, inventada en 1810, nuevamente por un alemán llamado Friedrich Koening. Se utilizaba en semanarios y pequeños diarios alrededor de los años sesentas (1960s) y aún la usan múltiples periódicos provincianos y son bastante comunes en tiendas comerciales. En la prensa de rodillos, también conocida con el nombre de prensa plana, el tipo se coloca sobre una plataforma plana y se entinta. El papel se oprime contra el tipo mediante un rodillo de impresión que gira a lo largo del lecho. En aras de la velocidad, el rodillo gira sobre un eje estático y el tipo que se encuentra sobre el lecho se mueve debajo de él. Cuando el lecho regresa a la cabeza de la plataforma después de imprimir, el rodillo se levanta de la forma para que pueda ser reentintado en el viaje de regreso. La primera versión de la prensa de rodillos, utilizada la primera vez por el “Times” de Londres, imprimía 1100 copias por hora, es decir, cuatro veces más de lo que podía hacer una prensa de platina. La primera prensa de rodillos de Norteamérica fue construido por Richard March Hoe, en 1830. En 1846 inventó la prensa rotativa y una máquina cortadora y dobladora que hizo posible que se usara la prensa al máximo de su capacidad. Todas las prensas anteriores trabajan con base en el principio de detener y seguir adelante. El plato de la prensa se bajaba, se detenía y se encendía nuevamente; el rodillo de la prensa plana giraba a lo largo del papel, se detenía y giraba hacia el punto de partida para la siguiente impresión. Se empleaba considerable energía y tiempo para mover la pesada maquinaria contra la inercia y para detenerla contrariamente a su impulso. La prensa rotativa, trabajando constantemente y siempre en la misma dirección, ahorraba ese tiempo y esa energía. En otras prensas, las hojas sueltas se introducen y se imprimen; en la rotativa hay una hoja de papel continua llamada bobina, un rollo que también se mueve continuamente en una sola dirección. Todo el periódico se imprime sobre esta larga tira de papel que más tarde se dobla y se corta para formar la conocida forma de compaginación. En una operación típica, las prensas tipográficas rotativas del “Chicago Tribune” imprimen 40 millones de páginas por hora. La bobina corre a través de muchos pares de rodillos y cilindros, a una velocidad tan alta que llega a dos millas por minuto. Para convertir una forma de impresión plana en la superficie curva requerida por la prensa rotativa, se utilizó el proceso de estereotipo. Inventado en 1829, antes que la prensa rotativa, el estereotipo hace un molde, que antes se hacía de yeso de París y ahora de una sustancia parecida al papel maché o cartón, de una forma, o sea el conjunto de elementos de tipo para una


página o una pieza de impresión más pequeña. De este molde llamado matriz o stereo mat, se saca un duplicado de la página original. La impresión real se hace a partir de esta lámina estereotipada. Esto protege los tipos fundidos originales colocados a mano, contra el desgaste. Cuando la matriz se desgasta, se saca una nueva lámina del molde original. Otra ventaja es que el elemento de impresión es una sola pieza, así, si se cae no se desintegrará en miles de pedazos de caracteres de tipo pequeño, lo cual sería una verdadera calamidad. El estereotipo se usó también entre editores de libros. El estereotipo tuvo una nueva utilidad con la prensa rotativa. Las páginas de periódico se componen en forma plana, como siempre. El stereo mat vacío o flong se prensa sobre el tipo con mucha presión. Actualmente se usa fuerza hidráulica; originalmente se formaba el molde mediante la presión mecánica de un pesado rodillo; todavía hablamos de “rodar un molde”. La matriz plana se dobla para que quepa dentro de una caja de fundición semi-cilíndrica que estereotipa un medio cilindro de aproximadamente media pulgada de espesor, que se sujeta alrededor del rodillo de la prensa rotativa para impresión. La forma plana original regresa a la sala de composición, donde se pueden efectuar cambios para actualizar una noticia, reemplazar noticias de un área por las de otra o corregir errores. Se puede fundir una nueva lámina estereotipada mientras la prensa está corriendo; para sustituir las láminas sólo se tiene que detener la prensa unos segundos. Desde que se puede hacer varias láminas de un mismo molde, los periódicos han tomado por costumbre fundir dos láminas para cada página. En un tiraje corrido, todas las páginas de una edición se imprimen a partir de láminas en la mitad izquierda de la prensa. La mitad de la derecha también imprime un periódico entero de láminas duplicadas. Así se producen dos periódicos completos en forma simultánea. Cuando una edición tiene muchas páginas, la mitad de ellas se produce en el lado izquierdo de la prensa y la otra en el lado derecho. Estas mitades se combinan para formar un solo periódico. El estereotipo, que fue tan importante dentro de la impresión, ya es prácticamente obsoleto; la mayor parte de los periódicos hechos mediante impresión tipográfica utiliza láminas de plástico delgadas y flexibles que fácilmente pueden envolverse alrededor del cilindro de una prensa rotativa para proporcionar la superficie curva requerida.

Intaglio. La prensa de Offset utilizaba el principio de la rotativa. El tercer método de impresión de importancia llamado intaglio o rotograbado también se basa en el mismo principio. La imagen de impresión en intaglio se corta dentro de la superficie de impresión. Se distribuye la tinta a lo largo de la lámina, de manera que cubra la superficie y llene las diminutas incisiones o huecos. Después se retira de la superficie y los huecos quedan llenos. Cuando se prensa el papel sobre la lámina, la tinta es transferida al papel. La primera impresión en intaglio de que se tiene noticia, llamada grabado sobre lámina de cobre, se hizo en Alemania en 1446. Resulta agradable saber que la fotografía más conocida de la prensa de Gutenberg se reprodujo en una impresión en intaglio.


Los periódicos utilizan este sistema para impresión en rotograbado. Karel Klic inventó el grabado en 1879, en Viena. El elemento impresor es un cilindro de cobre. La imagen está compuesta por millones de diminutos hoyos o tinteros, algunos superficiales y otros profundos, todos del mismo diámetro. Entre más profundo sea el agujero más tinta se depositará sobre el papel y el diminuto punto parecerá más oscuro. El rotograbado, como lo indica su nombre, es un proceso rotatorio de impresión. Su alta velocidad requiere de tinta tan clara que casi llega a la transparencia. Esta imprime imágenes luminosas cuando la luz se refleja sobre el papel blanco del fondo. La fidelidad al arte original es elevada y la reproducción de color magnífica, casi tan brillante en el desigual papel periódico como en papeles más finos y caros. El “New York Times Sunday Magazine” es muy conocido y un excelente ejemplo de periódico que utiliza en rotograbado. Ha tenido bastante experiencia en este terreno; en 1914 Adolph S. Ochs, editor del “Times”, importó no sólo el primer equipo de grabado a los Estados Unidos, sino también un grupo de artesanos, de Alemania. El “Parade”, “This Week” y el “Canadian Weekly” también se hacen el rotograbado.

Texto tomado del libro Diseño Total de un Periódico, escrito por Edmund C. Arnold y publicado por EDAMEX, págs. 6 a 15.


DISEÑO EDITORIAL.  

Antologia de apoyo para la carera de Diseño Gráfico.

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