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Contenido PRESENTACIÓN

Revista de la Fundación UNIR Bolivia para promover la información, la negociación, el diálogo y la deliberación con las transversales de interculturalidad, participación y equidad. Año 2, No. 4, julio de 2007-enero de 2008 Dirección Ana María Romero de Campero

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Medios en conflicto Los media en Bolivia en tiempos de crisis

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ERICK TORRICO VILLANUEVA

El conflicto de enero: un análisis a partir de algunas herramientas - NATALIA CAMACHO BALDERRAMA

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11 de enero en Cochabamba: de los medios, miedos y otros demonios - YURI F. TORREZ

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Los medios en el conflicto autonómico

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LUZ MARÍA ORDOÑEZ

Gerencia de Diálogo y Gestión Estratégica Antonio Aramayo Tejada

Asamblea Constituyente y conflicto por la capitalidad: cuando los medios justifican el fin FRANZ FLORES CASTRO

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Gerencia Sociocultural César Rojas Ríos

Páginas en rojo sobre el cabildo paceño

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Edición Gabriela L. Ugarte Borja Correción de estilo Helen Álvarez Virreira Ilustraciones Juan José Serrano María Isabel Blacutt gordamedia@yahoo.com Diseño SALINASÁNCHEZ

salinasanchez@entelnet.bo UNIR Bolivia recibe el respaldo de las cooperaciones de Bélgica, Dinamarca, Holanda, Suecia y Suiza.

OSCAR MENESES BARRANCOS

Los medios y la política: relaciones subjetivas y simbólicas - HELENA ARGIRAKIS JORDÁN

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Pluralismo con límites: derecho a la vida antes que libertad de expresión - ANDRÉS GÓMEZ VELA

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Sucre, la violencia y sus ciclos - IVÁN RAMOS

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Facilitación y mediación La mediación: instrumento para la solución de conflictos - WALDO ALBARRACÍN SÁNCHEZ

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La facilitación, un instrumento que contribuyó al proceso democrático - MONS. JESÚS JUÁREZ, SDB

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Momentos bajos de la política, momentos altos de la mediación - ANA MARÍA ROMERO DE CAMPERO

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MIRADAS EXTERNAS Fundación UNIR Bolivia Av. 6 de Agosto #2528 entre P. Salazar y L. Gutiérrrez (591-2) 2117069 - 2153021 info@unirbolivia.org www.unirbolivia.org Casilla 135, La Paz - Bolivia ISSN: 1991-9506 Depósito legal: 4-3-88-06 Primera impresión de 1000 ejemplares

Informe 2007 de la libertad de expresión

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JEAN-FRANÇOIS JULLIARD

BIBLIOTECA / Librero UNIR

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WWWs DESTACADOS

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Presentación oy la credibilidad de los medios de comunicación está en discusión, por propios y extraños. Hecho nada casual: en los poco más de 25 años que tiene de vida la democracia boliviana los medios masivos fueron ganando un sostenido protagonismo, pero al mismo tiempo perdiendo su mayor capital: la confianza del público. En este cuarto número de LAZOS buscamos desentrañar las causas y razones de esta situación, desde experiencias concretas desarrolladas en situaciones de conflicto. Previamente, Erick Torrico nos ofrece un recuento de los roles asumidos por los medios, desde relatores hasta “víctimas”, haciendo además mención de los “modelos de información” que utilizan en la cobertura de los conflictos, es decir, de las pautas típicas que les guían, las formas en que los conflictos son convertidos en materia noticiosa, de opinión y eventualmente de interpretación. Posteriormente, se exponen cinco artículos sobre casos concretos de cobertura en situaciones críticas. Los dos primeros, de Natalia Camacho y Yuri Tórrez, presentan a Cochabamba en torno a la jornada violenta del 11 de enero de 2007. Camacho como socióloga y Tórrez como comunicador social aportan elementos trascendentales para tener una mirada íntegra sobre el rol de los medios en el conflicto con matices de enfrentamiento civil. Luego, Luz Ordóñez se sitúa en el desempeño de los medios en el cabildo del 28 de enero de 2006 en Santa Cruz, haciendo un recuento sobre los días previos y preparatorios de un acontecimiento que tuvo impacto en el rumbo de la agenda nacional. Franz Flores hace un repaso sobre el desempeño del periodismo en el proceso constituyente vivido en Sucre y, en especial, sobre el tema de la capitalidad plena, sustentado en su conocimiento como investigador social, respecto a las percepciones de los periodistas capitalinos en torno a las dinámicas locales y nacionales. Para completar esta mirada, Oscar Meneses, desde La Paz, muestra el cabildo paceño desde la mirada de los periódicos Correo del Sur, El Deber, El País, La Patria, La Razón y Los Tiempos. Para redondear la reflexión de los media en coyunturas de conflicto, solicitamos a Andrés Gómez, abogado y periodista; Iván Ramos, periodista y Helena Argirakis,

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En este cuarto número de LAZOS buscamos desentrañar las causas y razones de los medios en conflicto, desde experiencias concretas desarrolladas en situaciones de confrontación.


politóloga y docente universitaria, que nos hablen sobre la relación de los medios masivos con la generación de un pensamiento único y la erosión del pluralismo democrático. ¿Los medios están contribuyendo a la generación de discursos homogéneos y “políticamente correctos”? o, ¿cuánto aporta al pluralismo democrático y al equilibrio informativo el desempeño de éstos?. Se plantean diversos argumentos como posibles respuestas. Cerrando esta primera parte, LAZOS ofrece una síntesis del Informe 2007 de Reporteros sin Fronteras sobre el estado de la libertad de expresión, con énfasis en el caso boliviano. Para redondear el tema “Medios en conflicto”, incluimos los primeros resultados de la consulta ciudadana “Tu palabra sobre las noticias”, realizada por el Observatorio Nacional de Medios (Onadem), efectuada en cuatro ciudades de nuestro país. Los hallazgos preliminares desde ya sorprenden, y no sólo apelan a la ética de los medios sino hacia la proactividad de las audiencias. El segundo bloque de LAZOS recoge las reflexiones y lecciones de la triada conformada por la Iglesia Católica, el Defensor del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), sobre sus experiencias en facilitación y mediación. Las tres instituciones –a fines de la década de los noventa y principios del 2000, en el marco de una alianza interinstitucional estratégica empezaron a intervenir de forma decidida para permitir la instalación de mesas de diálogo entre las partes en conflicto, en el empeño de viabilizar acuerdos y, desde luego, sofocar la alternativa desastrosa y negativa de la violencia. La importancia de la intervención de estas tres entidades radica en la aceptación que cada una tiene del Estado y la sociedad civil. La Iglesia, en un país tradicionalmente católico y cristiano, genera consideración y respeto de las partes. El Defensor del Pueblo, como organismo estatal encargado de la defensa de los derechos humanos, que nació en marzo de 1998, logró ser percibido por la población como una institución creíble y de reconocido compromiso social. Y la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia, desde la sociedad civil, con una trayectoria de lu-

¿Los medios están contribuyendo a la generación de discursos homogéneos y “políticamente correctos”? o, ¿su desempeño cuánto aporta al pluralismo democrático y al equilibrio informativo?


cha por los derechos de las personas, tanto en dictadura como en democracia, ya contaba con un perfil idóneo para integrar esta troica que desarrolló acciones coordinadas en aras de consolidar al diálogo como instrumento válido e imprescindible en el escenario de la conflictividad nacional. Es así, que desde la voz de los protagonistas/representantes de ese entonces (Jesús Juárez, Waldo Albarracín y Ana María Romero de Campero) se hace un recuento sobre los hechos, los modos, los logros y también los aprendizajes de sus intervenciones en situaciones de conflicto, en un primer esfuerzo por sistematizar esas experiencias y extraerles el zumo a fin de orientar aquellos momentos altos de la mediación y bajos de la política partidaria. La invitación a la lectura está hecha, aceptarla está en sus manos.


Medios en conflicto El rol de los medios de comunicación masiva en situaciones de conflicto es objeto de análisis en este acápite. En su primera parte reflexiona sobre los tipos de cobertura en coyunturas extremas. En la segunda, presenta cuatro casos conflictivos que marcaron agenda nacional. Este análisis procura responder a las consultas: ¿Qué es lo que más destacaron informativamente los medios?, ¿cuál fue el rol de los medios: protagonistas o mediadores?, ¿cuánto de la cobertura contribuyó a pacificar o a profundizar el conflicto? En la tercera parte, el pensamiento único y el pluralismo democrático son los temas que los autores revisan sobre la base de consultas como: ¿Los medios están contribuyendo a la generación de discursos homogéneos y “políticamente correctos”?, ¿existe “fascismo mediático” y cuanto daño le causa a la democracia?, o ¿el desempeño actual de los medios aporta al pluralismo democrático y al equilibrio de cobertura?


Los media en Bolivia en tiempos de crisis El conflicto no puede considerarse una anomalía circunstancial ni hay razón para sacralizar la acción periodística respecto a su imparcialidad. Ahora se tiene la certeza de que toda representación mediática de lo real es intencional, selectiva y modificadora. ERICK TORRICO

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ólo una visión ingenua o interesada de la realidad social puede desconocer la inherencia del conflicto en la vida colectiva o la creciente participación de los medios de información masiva —los media— en esa conflictividad. En la todavía inconclusa evolución de las teorías sobre el conflicto existe un cada vez mayor consenso respecto a la presencia permanente del conflicto en toda sociedad, al igual que acerca de la insuficiencia de reducir todas sus causas a una única y exclusiva (por ejemplo, la apropiación clasista del excedente en Karl Marx o la distribución desigual de la autoridad en Ralph Dahrendorf ). A su vez, los enfoques comunicacionales más integrales asumen como un hecho que el periodismo, como mediación que es y como producto al mismo tiempo de una serie de otras mediaciones (percepciones, lenguajes, valoraciones, beneficios, coberturas, despliegues, etc.), supone una intervención significante que va más allá de los anhelos positivistas de la “objetividad”, la “neutralidad” y la “independencia”. Ahora se tiene la certeza de que toda representación mediática de lo real, con lo que implica de construcción de sentidos, es siempre intencional, selectiva y modificadora. Así, el conflicto no puede ser considerado una anomalía sistémica o un desajuste circunstancial ni hay razón válida para sacralizar la acción periodística en las presuntas asepsia e imparcialidad que algunos suelen atribuirle.

Democracia conflictiva y medios No debiera sorprender que, a causa del pluralismo que contiene (o que debe contener), la democracia resulte conflictiva por naturaleza, al margen de la paradoja que la constituye en su forma moderna derivada de la compleja coexistencia que propone entre libertad e igualdad (Mouffe, 2003) y que como sucede en estos días en Bolivia lleva a contraponer las nociones de “estado de Derecho” y “gobierno del pueblo”. De todas maneras, esa tensión capaz de generar continuamente equilibrios distintos es la que caracteriza el régimen político más apto para gestionar el conflicto —la democracia, precisamente—, a diferencia de las pretensiones de anularlo, acallarlo o desviarlo que distinguen más bien a los modos autoritarios. De ahí que la conflictividad, es decir, una situación constante de conflicto, sea propia de una sociedad democrática abierta a la

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VILLANUEVA

participación ciudadana, lo cual sin embargo, ha de quedar claro, no da cuenta Director del del desarrollo institucional que en ella Observatorio exista ni de su correspondiente fortaleza. Nacional de Medios Si el conflicto es originado por la in(ONADEM), iniciativa compatibilidad de objetivos entre los de la Fundación UNIR participantes de una relación social Bolivia y la (Entelman, 2005), la vida plural en demoAsociación Boliviana cracia dará lugar a variados y variables de Carreras de conflictos, de los cuales tendrán más sigComunicación. los nificación para media aquellos de ínMaster en Ciencias dole política o social (en la información Sociales y presidente general, en la opinión y el análisis). Los de la Asociación conflictos de carácter individual o famiLatinoamericana de liar, proclives a ser tratados de forma senInvestigadores de la sacionalista, conciernen más a la inforComunicación. mación especializada policial, del deporte o el espectáculo. En la democracia boliviana reciente, iniciada en octubre de 1982 y luego de casi dos décadas de silenciamiento dictatorial, prácticamente no ha habido tregua en la dinámica de los conflictos de efecto público, consecuencia de la vigencia de múltiples desarreglos de orden estructural, de la falta de producción de constitución de lo político en palabras de René Zavaleta (1987): tal es la normalidad última del país. Y los medios no ahorraron tiempos ni espacios para tomar esa conflictividad intensa y extensa como referente básico de sus contenidos noticiosos, al punto de que varios de ellos, sobre todo en la televisión, decidieron además aprovecharse de su ocurrencia para afianzar sus audiencias y, consiguientemente, sus ingresos por anuncios.

Interacciones medios-política Sin llegar al extremo de creer que la vida pública es inexistente al margen de los mass-media sí es posible convenir en que éstos se han convertido en uno de sus factores centrales, en particular porque conectan el “mundo íntimo” de los individuos y familias con el “mundo exterior” de los procesos sociales (y, privilegiadamente, de aquellos de naturaleza política). Esto se vio enfatizado en Bolivia tras la ya aludida redemocratización y con la emergencia y expansión de la TV privada desde 1984.


A partir de entonces, la trayectoria de la interacción entre medios y política —focalizada en torno a los momentos de conflicto ante todo— ha seguido cuando menos cuatro etapas. En primer término, los hechos y personajes políticos fueron visibilizados mediáticamente como no había sucedido en el pasado inmediato. Luego, los estudios de la televisión y la radio se erigieron como ámbitos propicios para la realización de la política “en directo”. El tercer paso consistió en que no sólo alguna gente de los medios se enroló en las filas de las organizaciones partidarias para postularse a cargos públicos sino, igualmente, en que determinados medios propiciaron campañas para enfrentarse al poder político a la vez que algunos políticos se insertaron en espacios mediáticos o en el control propietario de periódicos, radioemisoras o televisoras. Hoy, finalmente, los medios están siendo llevados a fungir como portavoces —más propagandistas que informadores— de los polos identificables en el intrincado antagonismo ideológico, social, regional y cultural que está terminando por recomponer el “empate político” que supuestamente iba a superar la victoria electoral de Evo Morales en diciembre de 2005. Así, junto a los juegos de escalada de los conflictos registrados en los poco más de cinco lustros de la democracia boliviana los media fueron ganando en protagonismo, siquiera hasta el año 2002, al mismo tiempo que perdían en credibilidad. Las polémicas coberturas que los “grandes medios” hicieron de las elecciones de ese año, de las protestas populares de febrero y septiembre-octubre de 2003, de las movilizaciones regionales de junio de 2005 y enero de 2006 al igual que de las elecciones de 2005 alimentaron la tendencia al descrédito que se fue acumulando desde que la gente, a principios del decenio, empezó a advertir que política, negocios y medios (no todos sino los mayores, por supuesto) iban de la mano. De esa forma, después de haber ascendido notablemente en la apreciación ciudadana durante los años noventa, los mass-media registraron un evidente retroceso que en las circunstancias presentes está conduciéndolos a una instrumentalización que afectará aún más su debilitado profesionalismo informativo y la imagen que la ciudadanía tiene al respecto.

Papeles y modelos informativos en la conflictividad A medida que las fórmulas de la “democracia pactada” (acuerdos pos-electorales para conformar gobierno y repartir cuotas de poder) y de la “democracia de mercado” (primacía del mercado sobre el Estado en las lógicas política y económica) se fueron estableciendo en el país también se hicieron visibles sus resultados más negativos: irrepresentatividad de los representantes electos, mayor concentración de la riqueza, corrupción, despolitización y participación formalista. El descontento y las críticas se sumaron a las demandas y movilizaciones sociales aumentando la intensidad de los conflictos hacia fines de 1999. No sólo que el uso de recursos para la protesta y la represión se fue incrementando progresivamente, sino

Así, junto a los juegos de escalada de los conflictos registrados en los poco más de cinco lustros de la democracia boliviana los media fueron ganando en protagonismo, siquiera hasta el año 2002, al mismo tiempo que perdían en credibilidad. que se dio la posibilidad de que los reclamos se articularan hasta hacerse consigna con efectos de poder —como en octubre de 2003— además de que la conflictividad operara tanto sobre temas (“objetos de deseo”) como sobre personas (“adversarios, enemigos”). Los medios informativos recogieron y procesaron de distintas maneras los hechos ocurridos en ese marco de confrontación y se habituaron, en la práctica, a tenerlos como un componente primordial. No obstante, pese a convivir con las pugnas desde el retorno de la democracia, los media mostraron un bajo nivel profesional de preparación para enfrentar su cobertura y acometer su análisis. El manejo noticioso y opinativo de los sucesos críticos de febrero y septiembre-octubre de 2003, que marcaron el cierre del ciclo de la democracia del ajuste estructural instalada en 1985, proporcionó suficiente evidencia al respecto. Fue patente entonces que el periodismo boliviano no estaba listo para hacerse cargo de enfrentamientos tan crudos —las Fuerzas Armadas contra la Policía, en un caso; el Ejército contra el pueblo inerme, en el otro—, pero fue patético que, al margen de ello, algunos medios usaran descarnadamente la mortal violencia desatada para congraciarse con ciertas audiencias, en tanto que otros, más preocupados en proteger los intereses del statu quo, se desentendieran de lo que ocurría. De ser relatores de conflictos al empezar el período democrático, los medios pasaron a constituirse en uno de sus escenarios, en particular durante lapsos electorales o en trances de crisis entre oficialismo y oposición (el caso paradigmático fue la pacificación de la “guerra del agua”, en abril de 2000, alcanzada “en directo” en el estudio de una red televisiva en Cochabamba). Su posterior propulsión a la condición de actores protagónicos aconteció ya en los años dos mil, cuando por ejemplo una alianza implícita entre diarios, estaciones de radio y TV impulsó la remoción de un ministro de Estado o cuando otra acción semejante frenó una de las reiteradas elevaciones de dietas auto-decididas por los parlamentarios, y también cuando un influyente periódico le dio lecciones de administración estatal a un gobernante, o cuando el mismo medio ocasionó un remezón en el escenario

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electoral nacional con la publicación de unos datos de encuesta inesperados. Pero ese ascenso de su importancia política fue alejando a los medios de la población y les acercó a la percepción descalificadora que la ciudadanía se había formado del mundo político en general, a lo que se agregó una cierta sanción social que mereció su uso exacerbado de las formas sensacionalistas. Ahí apareció un imprevisto cuarto papel para los media en relación a los conflictos, el de víctimas, pues distintos sectores de la colectividad comenzaron a expresar su desencanto con el trabajo periodístico, no solamente retirándoles su confianza en los estudios de opinión sino incluso con acciones de hecho (insultos, graffiti irónicos, agresiones físicas a reporteros, fotógrafos o camarógrafos, impedimentos para el acceso de éstos a algunas fuentes, pedreas a vehículos o instalaciones de canales de TV). Un punto culminante en este tema estuvo representado por la reprensión de Evo Morales en su discurso de investidura presidencial, en enero de 2006, a la conducta discriminatoria o sensacionalista de algunos medios televisivos de la que él mismo había sido objeto. A los roles ya señalados que asumieron los media en el contexto de sus coberturas de la conflictividad, hay que añadir una mención de los “modelos de información” que utilizaron preferentemente para ello, es decir, de las pautas típicas que guiaron, en los hechos, las formas en que los conflictos fueron convertidos en materia noticiosa, de opinión y eventualmente de interpretación. En líneas gruesas, esos “modelos” fueron tres: 1) el de (in)visibilización, que supone criterios de inclusión o exclusión de los conflictos en la agenda mediática para hacerlos de conocimiento público o no dejar ninguna memoria al respecto; 2) el de (des)legitimación, que implica una previa visibilización, pero se desdobla en al menos dos opciones valorativas contrapuestas: “autorización” respaldatoria o trivialización inhabilitadora; y 3) el de azuzamiento, que incita a una o más de las partes en conflicto a acrecentar la

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La traducción informativa de los conflictos, por tanto, sirvió a varios medios para que nutrieran su opción por el show en franco distanciamiento del periodismo responsable. tensión existente. Salvo en la primera posibilidad, y cuando la labor periodística se limita a la descripción de los hechos, las otras variantes llevan a un inevitable alineamiento de quien informa respecto del objeto/sujeto de la información.

El conflicto, factor de raiting La traducción informativa de los conflictos, por tanto, sirvió a varios medios para que nutrieran su opción por el show en franco distanciamiento del periodismo responsable. Fueron fundamentalmente las redes televisivas —sin que queden eximidas algunas radioemisoras y publicaciones periódicas— las que compitieron en las situaciones extremas por ofrecer el mayor espectáculo y lograr el mayor público posibles. La dramatización exagerada (y musicalizada), la reiteración abusiva de imágenes o declaraciones impactantes, la confrontación maniquea de posiciones, la telenovelización de los sucesos (fragmentación seriada de un hecho noticioso) fueron, entre otros, los recursos frecuentes a que apelaron los medios para rendir culto celebratorio al conflicto, transformándolo así en factor de raiting (porcentaje de audiencia que consigue un programa en una zona dada). Como uno de sus subproductos, ello trajo una múltiple desfiguración de la actividad periodística: (i) el modelo original del periodismo impreso fue suplantado por el anti-modelo de la TV,

(ii) los noticieros perdieron ordenamientos y jerarquías internos, (iii) el espectáculo, la crónica roja y la opinión precipitada se impusieron sobre la información, (iv) la noticia desdibujó sus formas y valores, (v) la información, en negación de su propio sentido, comenzó a producir incertidumbre y (vi) los medios impresos buscaron aproximarse al “estilo” televisual reduciendo sus contenidos y calidad al mínimo. Ese “enfoque mercadológico” (Pedroso, 2001) contribuyó con creces a que, a pesar de la subida en los niveles de audiencia —y, por tanto, de captación de ingresos por concepto de publicidad y propaganda—, se derrumbaran la credibilidad, el profesionalismo y el prestigio de los media informativos. La exaltación del anti-modelo televisivo y el tratamiento de los conflictos es preocupante por esos daños causados al periodismo y a la ciudadanía necesitada de información en general; pero asimismo porque la confusión que ha generado incluso está dejando sin capacidad de respuesta ni iniciativa a los medios escritos, cuna y escuela de la noticia “bien hecha”. Por ello parece indispensable en este tiempo no sólo trabajar para gestionar la transformación de los conflictos sociales efectivamente sino, de igual modo, para recuperar el periodismo y sus funciones informativa, analítica y documental en los procesos históricos que marca la conflictividad.

Bibliografía Borrat, Héctor. El periódico, actor político. Barcelona: Edit. G. Gili, S.A., 1989. Entelman, Remo. Teoría de conflictos. Barcelona: Gedisa Edit., 2005. 1ª reimp. Mesquita, Mario. “Teorias e práticas do jornalismo. Da era do telégrafo ao tempo do hipertexto”, en Revista Brasileira de Ciencias da Comunicaçao. Vol. XXVIII Nº 2. Sao Paulo: INTERCOM, pp. 11-41, 2005. Mouffe, Chantal. La paradoja democrática. Barcelona: Gedisa Edit., 2003. Pedroso, Rosa. “Elementos para conhecer algumas das condiçoes de construçao do discurso jornalístico”, en Comunicaçao & Sociedade. Nº 36. Sao Paulo: Universidade Metodista de Sao Paulo, pp. 33-52, 2001. 2001. Zavaleta, René (Comp.). Bolivia, hoy. México: Siglo XXI Edit., 1987. 2ª edic.

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El conflicto de enero: un análisis a partir de algunas herramientas La autora plantea las herramientas, como “etapas del conflicto” o “línea de tiempo”, para comprender mejor el conflicto que surgió en enero de 2007 en la ciudad de Cochabamba y de cómo usar el diálogo en estos casos. NATALIA CAMACHO

Puede haber muchas abejas, pero debes saber cuál es la que te ha picado. Malawi

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na de las ideas centrales cuando se habla del conflicto tiene que ver con la necesidad de entenderlo antes de intervenir en él. De esta forma, este proceso, no exento de complejidad, es al mismo tiempo una manera de prepararse para la acción o, lo que es lo mismo la búsqueda de una determinada estrategia para enfrentar el conflicto. Como parte del mismo resulta importante conocer lo que ha sucedido en el marco del conflicto, determinan sus antecedentes y su historia, identificando a todos los actores involucrados (directa e indirectamente), estableciendo sus diferentes percepciones (el sentido que le dan al conflicto y a sus acontecimientos) y determinando factores y posibles tendencias. Precisamente, con la idea de comprender la complejidad del conflicto de enero, suscitado en el departamento de Cochabamba alrededor de la Prefectura, realizamos un análisis con la ayuda de algunas herramientas que permiten visibilizar los factores antes mencionados. Una vez hecho el diagnóstico, identificadas las dificultades y limitaciones, así como los logros y potencialidades, es mucho más fácil preparase para la acción. Nuestro enfoque se inscribe dentro la visión constructiva del conflicto, por esa razón consideramos que cada conflicto constituye una oportunidad, en el sentido estricto del término, oportunidad de cambio, mejora, crecimiento, aprendizaje y conocimiento. Desde esa perspectiva, consideramos que los conflictos pueden ser transformados constructivamente, a partir de la consideración de sus raíces sociales y políticas y de la transformación de “toda la energía negativa” en cambios sociales y políticos1.

El conflicto Una de las definiciones clásicas del conflicto apunta a señalar que éste es una relación entre dos o más partes (individuos o grupos) que tienen o consideran que tienen objetivos incompatibles. En otras palabras, cuando somos parte de un conflicto tendemos a creer que nuestros intereses o aspiraciones y los de la otra parte no podrán ser alcanzados simultáneamente.

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BALDERRAMA

Los conflictos son parte de nuestra vida y son inevitables. Estos tienen lugar Socióloga, experta cuando esas discrepancias, reales o solaen gestión de mente percibidas, se hacen evidentes. Peconflictos y ro, es importante considerar que los desaresponsable del cuerdos y los conflictos pueden resolverequipo de se sin violencia y que muchas veces éstos Cochabamba de pueden desembocar en cambios positila iniciativa vos de las condiciones para la mayoría o Capacitación a para todas las personas involucradas. Organizaciones de En muchos casos, los conflictos son la la Sociedad Civil raíz del cambio personal y social, pueden en Transformación contribuir a cohesionar a los grupos, ayude Conflictos, dar a establecer identidades, promover el de la Fundación modos de responde nuevos aprendizaje UNIR Bolivia. der a los problemas, coadyuvar a construir mejores relaciones y más duraderas, o promover el surgimiento de nuevos liderazgos. Tomando en cuenta esas posibilidades, los conflictos pueden ser positivos; el carácter negativo se manifiesta cuando la violencia2 constituye una de las estrategias a la que recurren las partes involucradas con el objetivo de alcanzar sus metas o aspiraciones.

Y, de pronto enero… ¿entre el temor y el desconcierto? “El país está polarizado entre oriente y occidente”, “Hay diferencias irreconciliables entre oriente y occidente”, etc., son algunas de las afirmaciones con las que la prensa reflejaba la tensión que desde hace algunos años ha vivido nuestro país. Así, si uno de los principales conflictos era el que enfrentaba a oriente y occidente, Cochabamba, ubicada en el centro del país, aparecía como la región “mediadora” o “conciliadora” entre ambas partes. No otra cosa se podía pensar de la ciudad “símbolo del mestizaje” del país. Como varios analistas han mencionado, el desconcierto se dio frente a la manera tan cruda en la que apareció en el enfrentamiento de enero el odio cultural y racial. ¿Quién hubiera imaginado que este rencor surgiera precisamente en una de las ciudades que es el “emblema” del mestizaje en Bolivia y donde aparentemente las diferencias étnicas se habían diluido? ¿Quién iba a pensar que la ciudad se convertiría en un “campo de batalla” donde los adversarios buscaban eliminarse?


Tratando de entender el conflicto de enero Como mencionamos anteriormente, el análisis del conflicto es un proceso práctico para entender la realidad del conflicto, paso preliminar antes de desarrollar una estrategia y planificar acciones para hacerle frente. Sin embargo, este análisis puede quedar limitado si es que no se toma en cuenta el contexto y los procesos en los cuales el conflicto se produce. Este es un proceso continuo, que debería hacérselo permanentemente, ya que la realidad es dinámica y cambiante. Otro elemento importante tiene que ver con considerar que esas herramientas no constituyen procesos rígidos. a) Herramienta “Etapas del conflicto” En el conflicto de enero, se pueden identificar las siguientes etapas: Pre conflicto Es el período de incompatibilidad de objetivos entre las partes, lo que puede llevar a un conflicto abierto. El conflicto en esta etapa no es visible para la generalidad, es decir para todos los involucrados, aunque una de las partes esté consciente del potencial que existe para una eventual confrontación. Se inicia en enero y se extiende hasta el mes de julio aproximadamente de 2006. Este período se caracteriza por la relación de “tensión” entre el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el Prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, originada en dos hechos: la línea política de este último y, desde la perspectiva del Movimiento al Socialismo (MAS), el “riesgo” de pérdida de uno de los reductos políticos de ese partido, nos referimos a Cochabamba. El siguiente gráfico refleja las características del conflicto en ese momento: sus actores, objetivos y estrategias. GRÁFICO 1 /

Pre conflicto Alusión a su pasado político: “Octubre Negro”

Evo Morales Presidente

Respeto a Ley de Convocatoria a la Asamblea Constituyente (2/3 sistema votación)

Manfred Reyes Villa Prefecto

Declaraciones públicas

Fuente: Elaboración propia con base a información hemerográfica.

Como se advierte, en esta etapa se establece un juego de acusaciones y contra acusaciones entre las partes, donde uno de los temas objeto de controversia está relacionado con las demandas autonómicas y la realización del referéndum sobre el mismo tema.

GRÁFICO 2 /

Confrontación Huelga de hambre Consejeros Deptales.

Manfred Reyes V. Prefecto

MAS

FSUTCC Org. Prod. Coca

- Utilización de presupuesto prefectural - Intromisión en municipios - Falta de obras en provincias.

Declaraciones públicas

Fuente: Elaboración propia con base a información hemerográfica.

Confrontación En esta etapa el conflicto se ha vuelto más abierto, aun cuando sólo una de las partes sienta que hay un problema; es probable que quienes la apoyan se involucren en demostraciones o en otro tipo de comportamiento confrontativo. Puede que ocurran peleas ocasionales o que cada parte esté acumulando sus recursos o estableciendo alianzas con la expectativa de aumentar la confrontación o la violencia. Otra característica de esta etapa es que las relaciones entre las partes se han vuelto en extremo tensas. En el caso del conflicto que nos ocupa, la etapa de confrontación se inicia después de julio —aproximadamente— y se extiende hasta diciembre de 2006. En esta etapa el conflicto se concentra alrededor de la institución prefectural y los temas planteados por las partes tienen que ver con cuestiones relacionadas a su funcionamiento (distribución de los recursos departamentales, utilización del presupuesto prefectural, cumplimiento de funciones y otros). Por otra parte, esta etapa se caracteriza por la presencia de “aliados” que refuerzan a una de las partes. En este caso, nos referimos a los consejeros departamentales adscritos a las filas del MAS, quienes en esta etapa son la contraparte del Prefecto de Cochabamba. A los consejeros del MAS se suman también organizaciones como la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba (FSUTCC) y las de productores de coca, que, en declaraciones a la prensa, refuerzan las denuncias de no ejecución de obras en la provincias por parte del Prefectura; gastos elevados en comunicación, intromisión de municipios, etc. La estrategia es la presión expresada en una huelga de hambre en el caso de los consejeros departamentales y en amenazas y ultimatums al prefecto en el caso de las organizaciones sociales. Dentro de esta misma etapa también está el cabildo convocado por el Prefecto a mediados del mes de diciembre, donde éste se pronuncia públicamente a favor de las autonomías y propone realizar un nuevo Referéndum Autonómico en el departamento de Cochabamba.

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GRÁFICO 3 /

Confrontación - Autonomía - Referéndum Autonómico

Media Luna

En este caso, una de las partes —nos referimos al Prefecto— recurre a otro tipo de estrategia (el cabildo), a objeto de buscar mayor visibilidad pública y ganar adeptos o aliados. Asimismo, como puede advertirse, la contraparte opositora al Prefecto ha sido reforzada con la incorporación de cocaleros y regantes, quienes a partir de este momento adquieren visibilidad en el conflicto a través del desarrollo y despliegue de acciones con un tinte más llamativo y provocador (cabildos, movilizaciones, etc.).

Cocaleros

Manfred Reyes V. Cocaleros COD Defensa 2/3 Regantes Comité Cívico - Acusan a Prefecto de apoyar a “Media Luna” y defender intereses de oligarquía - Alusiones al pasado político del Prefecto - RENUNCIA del Prefecto

Cabildos, vigilias, movilizaciones

Fuente: Elaboración propia con base a información hemerográfica.

GRÁFICO 4 /

Crisis

Búsqueda de aliados

Manfred Reyes V.

Alianza

Población citadina

Cocaleros

Prefecto se retracta de su postura inicial

Paro cívico

Mov. Sociales (regantes, maestros, constructores, universitarios, fabriles, etc.) COD

Comité Cívico

Defensa de institucionalidad

Campo vrs. ciudad Jóvenes por la Democracia

Org. Prod. coca

- Apoyo a “Media Luna” - Defensa de intereses de oligarquía - Contrario a interés general (de mayorías) Cabildos, vigilias, acciones de hecho

Acciones de hecho

Fuente: Elaboración propia con base a información hemerográfica.

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Crisis Es el punto culminante del conflicto, cuando la tensión y la violencia son más intensas. En un conflicto de gran escala éste es el período de guerra. La comunicación normal entre las partes ha cesado y éstas buscan afectarse abiertamente. Se inicia en enero de 2007, con la convocatoria a un cabildo en el cual los movimientos sociales, liderizados por la COD y otras organizaciones como las de regantes, productores de coca y maestros urbanos —entre otros—, determinan instalar una vigilia permanente en la Prefectura del departamento, hasta lograr la renuncia de Reyes Villa. En esta etapa se destaca la aparición de nuevos actores en el conflicto, nos referimos al Comité Cívico de Cochabamba y la población citadina, que parecen como contraparte de los denominados movimientos sociales, en cuyas filas están adscritas organizaciones como la COD, magisterio urbano, productores de coca, regantes, universitarios, etc., además de algunas autoridades del nivel departamental y nacional (consejeros departamentales y senadores). De otro lado, una característica de este momento es la radicalización de las acciones de las partes involucradas en el conflicto, quienes recurren a la violencia, poniendo a prueba la fuerza y resistencia de la otra parte. En este momento se destaca la búsqueda de aliados por parte del prefecto del departamento, siendo los principales los Prefectos del bloque de la denominada “media luna”, incluido el de La Paz, y además del Comité Cívico de Cochabamba. Asimismo, en esta etapa aparece también la población citadina, que se manifiesta en defensa de la institucionalidad y el respeto a la democracia, adscribiéndose al paro o realizando bloqueos y movilizaciones. En el gráfico 4 se muestra la complejidad del escenario en esta fase. Por otra parte, ya desde la anterior etapa, se destaca la intervención de actores externos, estamos hablando de autoridades del gobierno (Viceministro de Descentralización y Ministro de la Presidencia) y también eventuales mediadores, como el Defensor del Pueblo y la Iglesia Católica. Resultado Sea cual fuera el contexto, la crisis siempre lleva a un resultado. Puede ser que una de las partes se imponga sobre la otra, o que una de éstas capitule ante la otra. Asimismo, es posible que, por la fuerza de las circunstancias, las partes acuerden


negociar, con la ayuda de una mediación o por sí mismas. De todas maneras, en esta etapa los niveles de tensión, confrontación y violencia descienden, y surge entonces la posibilidad de un acercamiento o un acuerdo. En el caso del conflicto que nos ocupa, el anuncio gubernamental de elaboración de una ley para un referéndum revocatorio determinó que la tensión bajara y que las partes se replegaran, abandonando el “campo de batalla”. Pero, si hablamos de resultados no podemos dejar de mencionar el hecho de que los violentos sucesos de enero avivaron esos sentimientos de rencor, miedo y desconfianza en el otro, creando una muralla que ahora separa a los cochabambinos y en particular, a los bolivianos en general. El principal resultado es el recuerdo del enfrentamiento, donde la consigna era aniquilar al otro sin pensar que ese otro también es boliviano. Post conflicto En esta etapa, la situación se ha resuelto con la finalización de la confrontación violenta. Sin embargo, si los elementos y problemas que surgieron debido a la incompatibilidad de metas no fueron abordados, hay grandes posibilidades de que esa etapa se revierta hacia otra situación de pre conflicto.

Los violentos sucesos de enero avivaron esos sentimientos de rencor, miedo y desconfianza en el otro, creando una muralla que ahora separa a los cochabambinos y en particular, a los bolivianos en general.


CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS DESDE DOS PERSPECTIVAS

Los hechos desde la perspectiva del prefecto

Los hechos desde la perspectiva de los movimientos sociales - Gobierno 2006 Ampliados de la FSUTCC determina exigir renuncia del Prefecto por vulnerar autoridad de consejeros

Julio

Presidente acusa al Prefecto de hacer propaganda política con Misicuni, de culpar al MAS por los avasallamientos de tierras (Incachaca), de haber provocado inestabilidad social al impulsar el "Sí" a las autonomías y de permitir la fuga del ex presidente del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB).

19 Julio

Los consejeros departamentales rompieron negociaciones con la Prefectura de Cochabamba sobre el presupuesto de inversión para la gestión 2007 debido a que el gobierno departamental ya presentó el Plan Operativo Anual (POA) de 2007 al Ministerio de Hacienda, sin antes haber sido aprobado por el Consejo Departamental.

20 de octubre

Gas lacrimógeno lanzado por personas no identificadas, provocó el desbande del cabildo convocado por la Central Obrera Departamental (COD). La movilización pedía la renuncia del prefecto y la mayoría absoluta en la Asamblea Constituyente y repudiaba afanes divisionistas de la "oligarquía" del oriente del país (LT, 16.12, 2006).

15 de diciembre

Reyes Villa anuncia que seguiría haciendo campaña por el Sí y que no renunciaría a su cargo, como se lo pidieron los sectores campesinos (LT, 19.07, 2006).

Reyes Villa reclama “una interacción entre Gobierno central y la Prefectura porque, al fin y al cabo, nosotros somos la institución rectora de desarrollo" (LT, 19.07, 2006).

El secretario general de la Prefectura de Cochabamba, Jhonny Ferrel, quien además funge como prefecto en ejercicio en ausencia temporal de Manfred Reyes Villa, respondió que la actitud de los consejeros, de mayoría masista, es "irresponsable" y movida por afanes políticos (LT, 20.10, 2006).

Prefecto convoca a cabildo en defensa de los dos tercios y anuncia la convocatoria a un nuevo referéndum autonómico en el departamento. Los sectores vinculados al Gobierno del MAS causaron destrozos en el edificio de la Cámara de Comercio, donde se había instalado un piquete de huelguistas por los dos tercios, hecho que fue repudiado y denunciado por los directivos de la entidad empresarial.

2007 Movimientos sociales se movilizan en defensa de la unidad nacional y contra los intereses de la oligarquía…

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Enero

La Prefectura de Cochabamba fue “devastada” por grupos afines al Movimiento al Socialismo (MAS) que buscaban la renuncia del prefecto, Manfred Reyes Villa…


Sólo conociendo las causas y el proceso del conflicto, vamos a ser capaces de encontrar una solución efectiva que tome en cuenta lo que quienes están involucrados ven y escuchan lo que sienten (…), lo que necesitan (…) y lo que necesitan hacer. Herramienta “Línea el tiempo” Es una herramienta que muestra los hechos respecto del tiempo. Incluye fechas (años, meses, días, etc.) y representa los hechos en orden cronológico. En un conflicto las distintas partes involucradas tienen experiencias y percepciones completamente diferentes; en otras palabras ven y entienden el conflicto de forma distinta, esto es desde el lugar donde están parados. Así, no es raro que haya historias distintas de una misma situación o que, al término del conflicto, los que son reconocidos como héroes por una de las partes sean considerados villanos por la otra y a la inversa. En el marco de este análisis lo que debe quedar claro es que el objetivo de utilizar las líneas del tiempo no es intentar arribar a una historia “objetiva” o “correcta” o establecer “culpables” o “inocentes”, sino entender las percepciones de la gente que está involucrada.

Y entonces el conflicto… Entender el conflicto no significa encontrar la verdad o determinar quién o quiénes tienen la razón, ni quiénes son culpables o inocentes, sino comprender cuál es el significado que éste tiene para cada una de las partes involucradas. En suma, cuál es el sentido que le asignan, qué cosas están en juego y cuál es la importancia real o simbólica que le asignan. Cuando hablamos de conflicto es necesario considerar que todos tenemos diferentes perspectivas sobre la vida y sus problemas, y es precisamente en ese ámbito donde estas diferencias se contraponen y confrontan, reavivándose y cobrando par-

ticular importancia. Cosa similar sucede con nuestros valores, los cuales, guiando nuestro comportamiento, nos impulsan a llevar adelante ciertas acciones o a condenar otras. Es necesario tomar en cuenta que nuestro origen, antecedentes y experiencia de vida nos llevan a ver una misma situación de manera particular. Así, como todos tenemos una experiencia de vida distinta interpretamos de modo diferente los conflictos. Por otra parte, el desentrañar el conflicto, desmenuzándolo, entendiendo sus causas y consecuencias, comprendiendo nuestro propio punto de vista y el de los otros, permite actuar con mayor eficacia en él, concentrándonos en los intereses reales más allá de las posiciones. No olvidemos que la comprensión del conflicto es la base sobre la cual se puede pensar en construir estrategias más efectivas para abordarlo. Y ésa es precisamente la utilidad de las herramientas que presentamos, las cuales no son ni deberían ser una “camisa de fuerza”, sino más bien un instrumento flexible y práctico que ayude, a quienes son parte de un conflicto y a quienes están fuera de él, a comprender una situación particular. Ya que los conflictos son únicos, con sus características particulares, dinámica propia, historia y actores. Sólo conociendo las causas y el proceso del conflicto, vamos a ser capaces de encontrar una solución efectiva que tome en cuenta lo que quienes están involucrados ven y escuchan (con la cabeza) lo que sienten (con el corazón); lo que necesitan (con el estómago) y lo que necesitan hacer (a dónde deben ir con los pies). 1 Extractado de Trabajando con el Conflicto. Habilidades y Estrategias para la Acción: 2000. 2 Con frecuencia pensamos en la violencia únicamente como un comportamiento (golpizas, agresiones, etc.); pero no se debe olvidar que hay otras formas de violencia menos obvias que pueden ser igualmente dañinas que las anteriores (discriminación, exclusión, etc.). En ese sentido, puede haber un tipo de violencia que está relacionado con procesos mentales menos visibles: los sentimientos, actitudes y valores de los individuos, los que, sin ser violentos en sí mismos, pueden incubar conductas violentas.

Bibliografía Fisher, Simon et. al. 2000 Trabajando con el Conflicto. Habilidades y Estrategias para la Acción. CEPADE – CIDECA – RTC: Guatemala.

Hemerografía LT = Los Tiempos

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11 de enero en Cochabamba: de los medios, miedos y otros demonios Los hechos acaecidos en Cochabamba el 11 de enero dan cuenta de que en un contexto de conflictividad social lo que reluce en la tarea periodística es su inclinación a la espectacularidad, descuidando los factores socio/políticos causales que hacen al conflicto. YURI

Soy culpable de la guerra. Cuando muestro indiferencia con respecto a los derechos de los demás Graffiti pintado en varias paredes de la ciudad de Cochabamba después del 11 de enero de 2007.

P

robablemente los cochabambinos, el 11 de enero del año 2007, han revelado sus reservas de insensatez para que, en pleno verano, bajo temperaturas saharianas, acudan o permanezcan en los alrededores del puente de Cala Cala y posteriormente den rienda suelta a sus demonios internos que desembocarían en un enfrentamiento entre cochabambinos. Hoy, recordar esos hechos luctuosos provoca miedo, ya que significó uno de los acontecimientos más dramáticos sin parangón alguno en la historia regional por el derrumbe de varios mitos que se tejía alrededor de la identidad local, como aquella que connotaba mestizaje y, en consecuencia, procesos de interculturalidad. En todo caso, los hechos de esa jornada se explican por la polarización ideológica y sociocultural que signa hoy el campo político boliviano. Esos sucesos del 11 de enero, con el saldo de tres víctimas fatales, se tienen que comprender en el marco general de la disputa hegemónica no resuelta aún. El enfrentamiento entre ciudadanos urbanos y ciudadanos del área rural fue originado, entre otras cosas, por las tensiones político/ideológicas de la lucha por el poder en curso: por una parte, la acción colectiva de los movimientos sociales afines a la línea ideológica y política del Movimiento al Socialismo (MAS) con el propósito de presionar para la renuncia del Prefecto cochabambino y, por el otro, la abierta adscripción de esta primera autoridad departamental a la oposición, mediante la convocatoria a un nuevo referéndum y el apoyo a la denominada “media luna”. En este contexto, la pregunta central estriba en saber ¿cuál fue el papel de los medios de comunicación en los procesos de representación del conflicto y de los diferentes actores que intervinieron en él? De inicio se hace insoslayable hacer una referencia sobre el rol de los mass media en la configuración de una específica realidad en un campo de conflicto dado. Veamos.

Homo videns y mass media Se conoce que los medios de comunicación protegen y construyen todo lo que se puede mercantilizar. Se asume, asimismo,

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F. TÓRREZ

desde una perspectiva de la democracia liberal que el homo videns (Sartori, 2001) sociólogo. Docente es más objeto que sujeto de tales ofertas o universitario e interpelaciones. Sin embargo, como diría investigador social el semiólogo estructuralista Charles Pierdel Centro Cuarto ce, minimizando la capacidad de interIntermedio (CCI) pretante de los interlocutores, o como di(Cochabamba) y ría Luis H. Antezana “se descuida de hedel Centro cho que estos media tampoco saben muy Latinoamericano de bien todo lo que hacen y, por ahí, suceden Ciencias Sociales otras cosas más que las canónicamente (CLACSO) (Buenos reconocidas” (2005: 10). Aires). En esta intangibilidad ideológica de los mensajes que emiten los mass media discurren, entre otras cosas, procesos de representación del “otro” que están impregnados, sobre todo, por estigmas estereotipados. Más aún en coyunturas conflictivas en la que la construcción de realidades es una tarea asumida por los medios, ya que éstos, más que escenarios donde se visibiliza la conflictividad social, se convierten en actores que van posicionándose en un específico locus de enunciación periodística a partir de la cual van configurando la(s) realidades(s) sociopolítica(s). Los medios, al ser parte inherente de una sociedad, no son entes angelicales desprovistos de cualquier posicionamiento ideológico; sino todo lo contrario, son vehículos a través de los cuales van circulando mensajes que construyen imaginarios o significaciones, mucho más si esas realidades tienen rasgos socio/políticos. Los medios de comunicación social, más allá de su función informativa convencional, a la vez interpretan una determinada realidad bajo los cánones ideológicos y culturales; los medios, de manera directa o indirecta, responden a intereses políticos/económicos específicos en una correlación de fuerzas dadas. Vale decir, los mass media son inherentes a un campo social del cual deviene su propia acción de “representar” la realidad, modelada ésta por intereses de diversas aristas. Ahora bien, bajo este esbozo somero del papel de los medios articulados, sobre todo, a construcciones de representaciones sociales, localizaremos su acción informativa en el curso de los hechos luctuosos del 11 de enero del 2007. Una primera aproximación a estos hechos y al papel de los medios de información masiva da cuenta de que en un contexto Comunicador y


de conflictividad social lo que sale a relucir en la tarea periodística, casi de manera ipsu facto, es su inclinación a lo espectacular del hecho, descuidando, especialmente, aquellos factores sociopolíticos causales que hacen al conflicto. Este rasgo de los medios se explica fundamentalmente por la ausencia de un periodismo analítico con la capacidad de desentrañar las causas de un determinado conflicto. En el caso específico del 11 de enero, los medios cochabambinos se enfocaron a la exacerbación de la violencia, particularmente en los medios televisivos, que por las características de su lenguaje se orientan a las sensaciones y se convierten en un mecanismo para hallar a los chivos expiatorios del conflicto. Así, por ejemplo, un análisis realizado por el Equipo Permanente de Reflexión Interdisciplinario (EPRI) señala “que el poder simbólico de la muerte ha sido elevado potencialmente; los muertos y los heridos de ambos bandos han recorrido las pantallas de todo el país, y también a nivel internacional. La muerte y el enfrentamiento violento han servido para realizar acusaciones mutuas entre los distintos actores y establecer una suerte de pruebas sobre su responsabilidad frente a los hechos” (2007: 25). En esta misma dirección, según un estudio del Observatorio Nacional de Medios (ONADEM), una de las características de la cobertura realizada por los medios en el conflicto de enero fue la búsqueda de “culpables”. Ciertamente, esta posición ha derivado en privilegiar una específica fuente informativa para fortalecer a un determinado culpable político de los hechos acaecidos en la jornada del 11 de enero en Cochabamba.

Pluralidad e independencia, las ausentes En este sentido, la pluralidad de fuentes que debe ser imperativo fundamental para un trabajo periodístico ecuánime, en el caso del conflicto del 11 de enero ha estado ausente. Esta falta de rigor en la tarea noticiosa en el curso de este desencuentro es explicable por la existencia de actores en una confrontación política donde los mass media no fueron ajenos a esta realidad sociopolítica; más aún, en un escenario signado por la polarización política/ideológica, se convirtieron en protagonistas fundamentales. En este contexto, los medios no solamente fueron escenarios donde discurrió la disputa sociopolítica, sino que asumieron una posición política/ideológica determinada que derivó en una determinada agenda informativa a favor y en contra de un determinado actor sociopolítico. Vale decir, los medios, más allá de su tarea de orientar la opinión, instalan discursos en la sociedad que en un momento de alta conflictividad social pueden contribuir –voluntaria e involuntariamente– de manera decisiva a reforzar algunas estigmatizaciones que anidan en el imaginario social, más aún en una coyuntura marcada no solamente por una alta polarización política; sino también por una fuerte diferenciación social y racial. Ciertamente, la monopolización de las fuentes informativas reflejadas posteriormente en las propias agendas de los medios

es señal inequívoca de la cobertura parcializada que asumieron. Al respecto, la investigación El prefecto de Cochabamba y los movimientos sociales, elaborada por Erick Butrón, con el auspicio del Centro para Programas de Comunicación (CPC), analizó el tratamiento periodístico de seis cadenas de televisión, en el contexto de la crisis sociopolítica de Cochabamba entre diciembre y principios de este año, y concluye que los noticieros televisivos habrían asumido roles tradicionalmente vinculados a instituciones de socialización e instituciones públicas, así como representaciones políticas y sociales “que cuestionan sus propios principios de equilibrio, imparcialidad, objetividad y libertad de expresión”. Otra de las conclusiones de este estudio da cuenta que los nuevos actores emergentes en este conflicto, como es el caso de la Prefectura de Cochabamba y el Comité Cívico departamental se enfrentaron al Gobierno defendiendo intereses muy particulares. En este proceso de crisis política, estas minorías, económicamente poderosas, ponen a disposición de los nuevos actores recursos de diversa naturaleza y los medios de difusión que son de su propiedad. Ahora bien, el posicionamiento político abierto de la mayoría de los mass media, particularmente televisivos, provocó, entre otras cosas, el repudio por parte de varios sectores sociales, lo que se tradujo en provocaciones y agresiones no sólo a las instalaciones de una red televisiva, sino a los propios periodistas. Al respecto, un reportaje periodístico sobre el 11 de enero en Cochabamba dice: “Si bien las condiciones de cobertura no fueron de las mejores durante los conflictos de enero, es posible que la reacción de la ‘masa’ tampoco fuera del todo injustificada. Así reflexiona la socióloga María Teresa Zegada, para quien la manera como los medios retrataron dichos sucesos es cuando menos ‘cuestionable’” (La Prensa: 15.07.07). De la misma manera, el documento del EPRI 11 de enero: ¿Cochabamba a la deriva? da cuenta de que “en el conflicto del 11 de enero en Cochabamba, los movimientos sociales apostados en la plaza principal impidieron la cobertura abierta de la noticia, más allá del reproche a esta actitud intolerante tratándose de un escenario democrático donde rige la libre expresión, debemos ser conscientes de que la desconfianza hacia la información difundida por algunos medios ha cobrado magnitudes

Según un estudio del Observatorio Nacional de Medios (Fundación UNIR Bolivia - ABOCCS) una de las características de la cobertura realizada por los medios en el conflicto de enero fue la búsqueda de “culpables”. 19


considerables. Es el caso de la Red Unitel, por ejemplo, que en distintas ocasiones cobra signos de periodismo militante y se enfrasca en una franca lucha contra el gobierno central, por lo que, en los conflictos de enero, fue uno de los objetivos de los movimientos sociales afines al gobierno, que se lanzaron a quemar sus instalaciones. Por el contrario, cabe mencionar que el papel que jugó la Televisión Boliviana fue el de un medio que cubrió los hechos desde la mirada de los movimientos sociales afines al oficialismo” (2007: 25-26). Por último, el periodista Víctor Hugo Romero realizó varias entrevistas a periodistas cochabambinos sobre el papel de los medios el 11 de enero y concluye que “el mal manejo de la información resulta ser el hilo conductor, en gran parte de las respuestas obtenidas. Algunas de ellas mencionan también a la ‘censura’ ejercida por la gente que estaba en las calles, cualquiera fuera el sector al que apoyara o perteneciera, la de los propios protagonistas del conflicto que no permitían se los cuestione a la hora de realizar sus declaraciones (…). La posición del actual gobierno, en relación a los medios de comunicación, también fue un elemento que promovió la agresión en las calles, el error fue generalizar “a todos los medios” sobre los ataques mediáticos que constantemente recibe la gestión del MAS. A la hora de acusar, no se individualizó lo suficiente y este detalle creó una confusión en la sociedad, todos los ‘medios’ cayeron en la bolsa, ‘cometieron el mismo pecado’. Uno de los camarógrafos agredidos señala que “a los ojos de la gente, todos éramos de Unitel’” (2007: 8). Ciertamente, la agenda informativa de los mass media ha estado establecida por una posición política que fue determinante para la representación mediática del conflicto social, es decir, el 11 de enero por la intermediación de los medios se construyó, a la vez, una “realidad mediática del conflicto”. En rigor, en la representación se configuran las diferentes clasificaciones o “etiquetas” con relación a los distintos actores involucrados en un determinado hecho social.

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Los medios de información y comunicación son inherentes a un campo social del cual deviene su propia acción de “representar” la realidad modelada ésta por intereses de diversas aristas. Así, por ejemplo, los procesos de selectividad son insoslayables en la tarea periodística y hacen que un específico hecho social –o político– sea enfocado de determinada forma por los medios. Evidentemente, la polarización social/racial presente en los hechos del 11 de enero, hizo que los mass media también asumieran una posición determinada que se plasmó, por ejemplo, en los procesos de configuración de “sentidos” sociales provenientes de la representación mediática de características maquiavélicas, determinando a los “buenos” y a los “malos” del conflicto.

In/visibilidad de las víctimas Un elemento que necesita reflexionarse, y que está articulado al posicionamiento periodístico en torno a los sucesos acontecidos post 11 de enero, es el proceso de visibilización e invisibilización de las víctimas del conflicto. A mi juicio, si bien ese jueves de enero de 2007 se produce una violencia fáctica, después en los mass media se da una violencia simbólica con un cariz racial, ya que se configura una realidad usando para ello una lógica binaria: “ciudadanos versus cocaleros”, a la que se apeló recurrentemente en el caso de los tituladores de los noticieros televisivos. Vale decir, se va reduciendo a los cocaleros casi a un “estado de naturaleza”, mientras los “Jóvenes por la democracia”, inclusive en la óptica de varios influyentes líderes mediáticos, fueron catalogados no sólo como “ciudadanos” sino como “los héroes” de esa jornada luctuosa. Esta situación se ilustra en la cobertura, por ejemplo, de la muerte del joven Christian Urresti, que invisibilizó a la otra víctima de los enfrentamientos, el cocalero Juan Tica Colque, cuya muerte ocasionó un daño colateral ya que dejó a dos hijos menores en la orfandad y a una esposa joven de bajos recursos. En la revista “Datos” aparece en la portada la imagen del joven Urresti, que hoy, gracias a la intervención mediática, se convirtió en un “héroe de la democracia”. Mientras, el cocalero Tica Colque permaneció en el anonimato mediático (Torrez, 2007). En consecuencia, los medios masivos de información restablecen una matriz excluyente que implica la configuración de un patrón civilizatorio dominante en los procesos de jerarqui-

zación de representación cultural/identitaria por la vía de la violencia simbólica, elemento constitutivo de la construcción del imaginario de la “civilización” que exige necesariamente la producción de su contraparte: el imaginario de la “barbarie”. Esto se explica, sobre todo, en un contexto signado por una polarización racial. Posiblemente esta característica hizo que los medios, en vez de cumplir el papel de “alerta temprana” del conflicto —consciente o inconsciente— contribuyeron decisivamente al conflicto. Incluso en vísperas del disturbio algunos medios televisivos se convirtieron en la palestra para que los líderes de los autodenominados “Jóvenes por la democracia”, al mismo tiempo de convocar a la “Marcha por la paz”, profirieran un ultimátum a los campesinos —apostados tanto en la plaza principal como en la plaza de las Banderas— para que abandonen la ciudad hasta el mediodía del 11 de enero. Como esto no ocurrió se cumplió la amenaza, con los resultados ya conocidos de heridos y muertos. Al respecto, el periodista Víctor Hugo Romero afirma: “Los pocos espacios de ‘análisis’ que existen especialmente en los medios televisivos, se dedicaron a difundir y/o amplificar las acciones del sector prefectural/empresarial cochabambino. Al brindar cobertura a sus voceros, no se cuestionó el por qué no se buscaba la pacificación; al contrario, algunos llegaron al extremo de convertirse en una tribuna libre en la que los actores confrontados podían canalizar/informar sus acciones organizativas (medidas) de sus respectivos sectores” (2007: 13). No es casual, en este contexto, que el comunicador cochabambino Xavier Jordán fuera crítico en una entrevista periodística sobre el papel de profundización del conflicto del 11 de enero, por parte de los mass media: “En Cochabamba ha despertado un racismo escondido que se ha tornado en violencia. Los que podían haber evitado esto no lo han hecho: los hipócritas de los medios”.

Bibliografía Antezana, Luis H. 2005. “Desplazamientos poéticos y mass medias” en Boletín Literario Nº 6-7. Centro pedagógico y cultural Simón Patiño. Cochabamba. Butrón, Erick. 2007. El prefecto de Cochabamba y los movimientos sociales, en “11 de enero: ¿Cochabamba a la deriva?”, en Revista Intercambio. Segunda Época Año V. Nº 12. Centro Cuarto Intermedio-EPRI. Cochabamba. Sartori, Giovanni. 2001. Homo videns. La sociedad teledirigida. Ed. Taurus, 3ª edición, Madrid. Pierce, Charles Sanders. 1998. El hombre, un signo. Crítica, Barcelona. Romero, Víctor Hugo. 2007. “Periodismo: Medias verdades, desequilibrio y algunas reflexiones” en Cochabamba. 11 de enero… Análisis y Reflexiones. Revista Para no acostumbrase Nº 4. Editorial Verbo Divino. Cochabamba. Tórrez, Yuri. 2007. “El discurso del mestizaje hecho trizas” en Cochabamba. 11 de enero… Análisis y Reflexiones. Revista Para no acostumbrase Nº 4. Editorial Verbo Divino. Cochabamba.

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Los medios en el conflicto autonómico Las imágenes de la cobertura durante los conflictos tienen tres características: multitud y totalidad, por el uso de planos generales; impacto al denotar emociones y tragedia, y exaltación de sentimientos mediante tomas en detalle de personajes en huelga y movilizaciones. LUZ MARÍA

¿

Cuál es el rol de los medios de comunicación en los conflictos sociales? Existe cada vez más consenso entre teóricos e investigadores, en que los medios de comunicación masivos cumplen diferentes roles en la sociedad, al definir la realidad social y política, seleccionando los acontecimientos e inclusive a los personajes protagónicos. Teniendo una capacidad ontológica al dotar de sustancia a las cosas, pues en el mundo de la televisión la nueva ley que prima sería aquello de lo que aparece existe, lo que no aparece no existe. Y hacen algo más que observar: dramatizan, crean imágenes vivas, atribuyen el liderazgo de los movimientos e intensifican la sensación de conflicto. Pero no hay duda de que desempeñan un papel muy importante en la orientación de la opinión pública, sobre todo en acontecimientos de tipo procedimental o de carácter crítico dentro el accionar social de un país. Lo cierto es que los conflictos sociopolíticos que se iniciaron el 2000, no sólo marcaron un punto de inflexión de la democracia, sino también la necesidad de repensar la labor de los medios de comunicación en nuestro país, pues son muchas las observaciones y críticas que se les han hecho a lo largo de estos conflictos, a partir de la hipótesis de que los medios se convirtieron en movilizadores, organizadores del conflicto y mercantilizadores de la información, lo que derivó en que muchos sectores sociales se enfrentaran de manera abierta con los medios, interrumpiendo la labor periodística. Un contexto bastante interesante para analizar el comportamiento de los medios de comunicación en situaciones de crisis social, es el conflicto autonómico de enero del 2005 en la ciudad de Santa Cruz1, caracterizado por la movilización de decenas de actores y sectores sociales en el oriente y occidente del país, en el que se juegan también elementos de orden institucional, estructural, económico, de control de recursos naturales, de tipo territorial, social, y hasta componentes de discriminación racial, dando como resultado la necesidad de pensar en una reestructuración y cambios en la Constitución Política del Estado.

Lo que se ve y no se ve entre lo dicho y lo no dicho Lo más destacado informativamente en los medios de comunicación es reflejado a partir de dos ángulos: discursivo y visual. El discurso periodístico tiene un papel fundamental a la hora de legitimar o crear una realidad social y política, al develar las implicancias existentes en torno al conflicto; parte desde el uso de las

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ORDÓÑEZ

terminologías en la construcción de los titulares y la definición de los ejes temáticomunicadora cos de la redacción misma de la noticia. Social. Los elementos del discurso periodístiActualmente co durante el conflicto autonómico son: coordina el área de la autonomía, Carlos Mesa, Comité Cívicomunicación del co, Santa Cruz y Bolivia, sobre los cuales Centro Cuarto se tejen diferentes cargas argumentatiIntermedio en la vas. En cuanto a las temáticas de autonociudad de mía y Comité Cívico se da una suerte de Cochabamba. justificación favorable en los medios cruceños; en cambio en occidente, el argumento va por el cuestionamiento de su funcionalidad, legitimidad o legalidad, y a los cívicos se los describe como al sector representativo y causante del conflicto. Sin embargo, existe un discurso unánime sobre el Presidente, caracterizado por la negatividad, el serio cuestionamiento a su accionar frente al conflicto, su capacidad y, sobre todo, su personalidad. En los titulares los elementos principales que se presentan son: la descalificación, en los medios cruceños aparece sobre todo en mensajes referidos al presidente Carlos Mesa, mientras que en occidente va por dos flancos, los cívicos y el Presidente. También hay una tendencia a totalizar la información, porque se engloba a todo un conglomerado social dentro de una postura; se habla de la situación del grupo de modo general, constituyéndolo como actor importante del hecho que además está asumiendo una posición, cuando en realidad sólo se trata de la voz oficial de unos cuantos entrevistados. Otro elemento está constituido por los vacíos o ausencias de información, por ejemplo, las movilizaciones contra la autonomía y en apoyo al Presidente, protagonizada por diferentes sectores sociales del occidente del país, no figuran como noticia en los medios de comunicación cruceños; por tanto, se observa una clara tendencia a minimizar y borrar la otra realidad de los ojos del lector o televidente, y así mostrar una suerte de visión parcializada de la realidad. Las imágenes más frecuentes de la cobertura fueron las relacionadas a movilizaciones, huelgas de hambre, toma de instalaciones y el cabildo. Estas imágenes denotaron las siguientes características: multitud y totalidad en las diferentes acciones asumidas en el conflicto, mediante el uso del plano general. También fotografías de impacto y que denotan intensas emociones y tragedia, a través de imágenes de los actores principales en primer plano —al Presidente en los medios de occidente y a Rubén Costas en los de oriente—; de exaltación del sentimiento de los diferentes actores, mediante la puesta Socióloga y


en escena de tomas en detalle de pancartas (emotivas) y rostros de los personajes en las huelgas y movilizaciones.

La cobertura del conflicto Otro elemento central a tomar en cuenta en el análisis del papel de los medios en el conflicto es el relacionado con la forma de cobertura y tratamiento que se le dio a los hechos. En cuanto al espacio, tiempo y frecuencia, la cobertura periodística es bastante considerable en los medios en general, aunque en una primera etapa los del sector occidental le asignan apenas notas de mención y apertura compartida, pero esto cambia a medida que crecen y se agudizan las medidas. La mayoría de las notas durante el conflicto ha tenido una contrastación correcta de la información, que se basa sobre todo en el uso equilibrado de fuentes; pero en esta no sólo intervienen dos actores (parte y contraparte), como usualmente se utiliza, pues su estructura es piramidal, sino que se establece la relación de pluralidad a partir de tres actores: comité cívico, gobierno y otros actores involucrados en el conflicto, lo que da la idea de triangulación de fuentes. En la cobertura de actores, los medios cruceños dieron más peso a temas relacionados con el comité cívico y en ínfima cantidad a lo concerniente con las movilizaciones de actores adversos al comité. En cambio, en medios de comunicación occidentales se habló más acerca del gobierno y la participación de los actores en contra del movimiento autonómico. Hoy los medios se han convertido en protagonistas y hacedores de la realidad social, creando escenarios, personajes y discursos. Y la opinión pública se va construyendo a partir de las estrategias de producción de los medios y a través de las distintas formas de expresión y representación. En el análisis del proceso de cobertura de la representación mediática del conflicto autonómico se han identificado con claridad siete tipos de roles diferenciales entre los medios de comunicación: informadores, que es la base del perio-

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dismo, esta función ha sido muy bien trabajada durante el conflicto, porque se ha dado bastante cobertura al tema; lo cuestionable en este punto es la forma del tratamiento y presentación que cada una de las redes informativas le ha dado a la noticia. Sugestionar a las audiencias, su objetivo es llamar la atención del receptor por todos los medios posibles, comprometerlo con lo sucedido y alimentar continuamente sus ansias de estar informado, lo que da como resultado un sensacionalismo informativo (que podría ser parte de la política del medio). También legitiman y deslegitiman al mostrar y crear una realidad manipulada, recortando, reestructurando, seleccionando temáticas, personajes y términos discursivos en el tratamiento de la información de los hechos. Son interlocutores entre la sociedad, el Estado y las fuerzas sociales convergentes. Pero también reveladores, al develar las contradicciones internas de orden cultural, económico, territorial y racial que envuelven a nuestro país. Orientadores, porque tienden a guiar la lectura, instalando discursos y enunciando criterios sobre la realidad. Y finalmente cumplen el rol de control social, porque actúan como mecanismos reguladores de valores en la sociedad a través de la selección de los temas que deben entrar en discusión, como por ejemplo las “autonomías dividen al país”, “refrendación del país”, “el país al borde del abismo”. Pero los diferentes roles que asumen los medios de comunicación, sobre todo en situaciones conflictivas, están fuertemente ligados a otros elementos externos e internos que afectan a la labor periodística y que determinan la forma final que tomará la noticia (donde el eslabón más débil de la cadena es el periodista), como el jefe de prensa, el propietario del medio, los políticos, los auspiciadores y los anunciantes, que subvencionan espacios con distintos intereses, no propiamente comerciales, y que muchas veces se imponen, logrando mostrar lo que quieren y a la manera en que quieren, fenómeno que es evidente en las empresas mediáticas de nuestro país.

algunos titulares se menciona a ciertos grupos sociales como parte del movimiento cívico cruceño y en otro medio de comunicación se ubica a estos mismos actores en alineación al bando contrario de los cívicos. Otro aspecto es la falta de seriedad en el manejo de fechas y tiempos, pues en algunos medios se habla de 12 días de conflicto y en otros de 16, o cuando se dice que una reunión se llevó a cabo ayer y en otro figura como hoy, esto sobre todo en los medios impresos. Las imágenes televisivas también muestran algunas veces contradicciones notorias, cuando algunos medios muestran violencia en las diferentes movilizaciones del comité cívico, y otros difunden tomas limpias, imágenes de gente transitando libremente, gente marchando con civismo organización y orden. Esto muestra al televidente dos ideas polarizadas. Las noticias difundidas de esta manera generan una contradicción informativa para el ciudadano que siempre desea ser bien informado y crean en las audiencias una suerte de confusión y decomprensión de los hechos, e incertidumbre en la opinión pública, lo que podría llevar a una confrontación entre sectores.

Efectos negativos en la práctica del periodismo en los conflictos sociales

El regionalismo noticioso es otro aspecto negativo que se evidencia en la cobertura del conflicto, pues los medios se alinean o parcializan hacia lo regional, lo que se expresa en el tratamiento de la información y en el discurso. En el discurso cuando los medios de comunicación de occidente asumen una tendencia crítica hacia el accionar y figura de los cívicos cruceños, mientras que en Santa Cruz la tendencia va más bien por defender y legitimizar las acciones del comité. O cuando en el tratamiento se le da mayor espacio a un determinado actor en desmedro del otro, negando al ciudadano la posibilidad de conocer la generalidad de los hechos y de ser él mismo quien juzgue, seleccione y valore. Todos estos aspectos negativos de la cobertura de prensa nos estarían llevando a una cultura de agudización de los conflictos, cuando el objetivo principal de los medios en estas situaciones debería ser la apaciguación, bajando la sensación de conflictividad al tema y la carga con el uso adecuado de términos, en lugar del sensacionalismo al que suelen recurrir.

La mala práctica o exageración en el tratamiento de la información durante los conflictos tiene las siguientes consecuencias: la confusión de las audiencias y la decomprensión, este hecho se da cuando entre los medios de comunicación existen contradicciones en la transmisión de la información de un mismo hecho, ya sea en el contenido o en la forma de la noticia; principalmente se registran dos tipos de contradicciones entre los medios de comunicación durante la cobertura del conflicto: en el discurso y en las imágenes. En el discurso se producen contradicciones entre corresponsales de una misma red, cuando dicen, por ejemplo, “el comité cívico, en representación de los intereses del pueblo cruceño, está asumiendo la huelga de hambre”; tras esta nota ingresa otra en la que se habla del paro cívico como “el paro de las logias fascistas y oligarcas que buscan sus propios intereses”, o cuando en

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Las imágenes televisivas también muestran algunas veces contradicciones notorias, cuando algunos medios muestran violencia en las diferentes movilizaciones del comité cívico.


No se trata de decir que el periodista sea la objetividad personificada, porque cada uno tiene diferentes Conclusiones Los medios de comunicación le dan un enfoque diferente a las noticias, en cuanto a contenido y forma, durante épocas de crisis. A partir de ello se puede decir que la relación entre medios y conflictos perturba el escenario mediático de presentación, transmisión y decodificación de la noticia, sobre todo en un contexto sociopolítico como el nuestro, con una sociedad boliviana heterogénea, de constantes divergencias entre las partes que componen la sociedad y el Estado, con profundas desigualdades y con disputas hegemónicas no resueltas, que se constituye en el escenario del conflicto autonómico de enero 2005. En el conflicto autonómico los medios de comunicación han revelado con bastante claridad las brechas culturales, económicas, sociales y raciales que existen en nuestro país, al evidenciar la desunión y polaridad discorde existente entre las regiones de oriente y occidente. En el conflicto se dio una suerte de confrontación polar de actores y sectores, de la que también llegaron a formar parte los medios de comunicación como protagonistas; al asumir posturas regionales en la presentación de las noticias, mostraron al país y al mundo una realidad boliviana que se constituye en el punto negro y frágil de la estructura del país. Si no se tiene un adecuado manejo de la información en situaciones de conflicto, los resultados negativos serán de doble vía. Primero, los medios de comunicación pierden los principales valores del periodismo, reemplazando veracidad por subjetividad, ecuanimidad por la parcialidad, equilibrio noticioso por alineamiento. Y en cuanto los periodistas se apartan o corrompen esos valores, tenemos una práctica informativa irresponsable, deshonesta, distorsionada, parcializada, y en ese trayecto se produce la pérdida de credibilidad de la sociedad hacia los medios y la información. La consecuencia directa es el segundo resultado de esta doble vía, la desinformación y confusión de las audiencias, lo que contribuye a profundizar el conflicto creando un clima de incertidumbre en la sociedad frente a qué creer y qué no creer. No se trata de decir que el periodista sea la objetividad personificada, pues cada uno de nosotros como individuos partimos de diferentes marcos interpretativos que definen nuestra forma

marcos interpretativos que definen nuestra forma de ver y de percibir la realidad. de ver y percibir la realidad; en ese contexto, el periodista y el medio mismo, dentro de su política de comunicaciones, debe buscar, en el ejercicio de sus funciones, aproximarse lo más posible a la objetividad, pues de lo que se trata es de resguardar el profesionalismo periodístico. 1 El conflicto autonómico se produce a raíz de un sentimiento de frustración de expectativas, por un conjunto de acciones del gobierno y demandas insatisfechas de los sectores de la élite cruceña, representados por el Comité pro Santa Cruz; se inicia coyunturalmente el 5 de enero, con movilizaciones a raíz del alza de precios de los hidrocarburos, a las cuales se adhiere el comité cívico cruceño, para luego liderar el movimiento, cambiando los objetivos de la protesta de la FEJUVE y la COD por la demanda autonómica y la elección de prefectos por voto directo. El conflicto se prolonga durante 23 días en los que se realizan una serie de acciones y medidas de presión, cuyo punto de inflexión final está marcado por el cabildo abierto del 28 de enero que aglutinó a miles de personas.

Bibliografía Echeverría. Javier. Teleópolis, Ensayos y destino. 1985. Gusfiel, Joseph. Los nuevos movimientos sociales: de la ideología a la identidad. CIS, 1994.

Fuentes hemerográficas La Razón, del 5 al 29 de enero, 2005 El Deber, del 2 al 31 de enero, 2005. Los Tiempos, del 6 al 30 de enero, 2005.

Noticieros centrales RED ATB: “ATB Noticias”, del 03 al 31 de enero 2005. RED UNITEL: “Telepaís”, del 11 al 31 de enero 2005. RED UNO: “Notivisión”, del 10 al 31 de enero 2005.

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Asamblea Constituyente y conflicto por la capitalidad: cuando los medios justifican el fin El costo de la alineación de la prensa con el pedido regional causó en algunos medios de comunicación la pérdida de la objetividad y el desapego a los mínimos criterios de tratamiento de la información, como el equilibrio de fuentes, el seguimiento. FRANZ

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n su discurso informe del seis de agosto de 2007, la presidenta de la Asamblea Constituyente (AC), Silvia Lazarte Flores, se quejaba de las acciones de los periodistas que, en su opinión, la habían acosado continuamente tratando de mostrar todo lo que de negativo tenía la AC sin informar correctamente de sus actividades. Estas palabras expresaban los tensas y, al final, distantes que habían sido las relaciones entre la directiva del cónclave y los periodistas chuquisaqueños desde que, el 6 de agosto de 2006, comenzaron las sesiones. En realidad, era una muestra más de un relacionamiento polémico entre el gremio periodístico y el gobierno de Evo Morales que, como otros, veía en el periodismo críticas infundadas y mero afán mercantil, cuando no oscuros intereses ligados a la oposición política y regional de la llamada “media luna”. El presente artículo, trata de realizar un acercamiento a la relación que se establece entre la AC y los medios de comunicación de Sucre. Para ese efecto, realizamos un recorrido de las etapas por las que pasó este relacionamiento para, finalmente, lanzar algunas hipótesis que puedan explicar éste actuar.

FLORES CASTRO

tructura jurídica; temas importantes y de fondo que tenía que tratar la AC. Economísta. Realizó Sin embargo, pronto la AC se vuelve la Maestría en monótona. Enfrascada en la discusión Ciencias Políticas. sobre el sistema de votación, las únicas Realizó una noticias que refleja la prensa son respecinvestigación sobre to a las discusiones sobre la mayoría abCultura Política de Son los meses en soluta o los dos tercios. Periodistas en la los que el periodismo local reproduce ciudad de Sucre, los momentos menos encomiables de auspiciado por el caracterizadas por las sesiones de la AC, PIEB. Docente en la la intolerancia, la ausencia de mecanisUniversidad Mayor mos de negociación, de predisposición de San Francisco. al consenso y, a veces, la apelación a la violencia. Esto, que es reproducido, agrandado y repetido hasta la saciedad por los medios de comunicación, repercute en los niveles de aceptación y de legitimidad del proceso constituyente.

La capitalía plena en la agenda regional Constituyente y periodistas: de la expectativa al desencanto Como en general ocurrió con Sucre, una gran expectativa recibe la inauguración de la AC. Los medios de comunicación locales destinan importantes espacios en sus noticieros para dar a conocer las actividades de la AC e, incluso, se hacen propuestas periodísticas especializadas en el cónclave, como el suplemento “Pacto” del periódico Correo del Sur y los programas “Cristina en la Constituyente” conducido por la periodista Cristina Corrales que se presenta por radio y televisión, y “La Asamblea” dirigido por Mario Delfín Ustárez emitido por TV. Se suponía que la AC sería un permanente generador de noticias de interés no solo local, sino nacional. Como gustaba decir en los medios de comunicación: “los ojos de Bolivia y del mundo están fijados en Sucre”. Hay entrevistas a constituyentes, políticos, dirigentes y personajes locales donde se discuten, analizan y ensayan los probables escenarios y salidas antes temas diversos como autonomías, tierra y territorio y es-

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Una vez que el 15 de enero de 2007 se logra un acuerdo sobre el sistema de votación, y cuando se creía que el camino para el desarrollo de la AC estaba expedito, un nuevo tema empieza a incomodar su desarrollo: la demanda del retorno de los poderes a Sucre o el pedido de la “capitalía plena” En rigor, el tema de la capitalía no es nuevo, mucho antes había sido planteado por personajes de las élites empresariales y políticas como Gastón Solares, Jaime Ponce Caballero y Mariano Méndez Roca, y también por periodistas como Víctor Hugo “Chicho” Evia, quien antes de ingresar a la política, en su programa “Ultimas Noticias”, insistía en el tema del retorno de los poderes a Sucre1. Aquí es útil aclarar que la demanda del retorno de los poderes estaba referida sobre todo, al Poder Legislativo y no así al Ejecutivo. Por ello es que las discusiones se centraban en las dificultades o beneficios de tener un Poder Ejecutivo en una ciudad distinta de donde sesiona el Poder Legislativo. A favor se mostraban países como Chile y Brasil donde sus órganos legislativos estaban situados lejos del lugar de trabajo del Presidente de la República.


Sin embargo, y pese a estos esfuerzos, la propuesta del retorno de los poderes, era nomás un discurso que no tenía mayor capacidad de interpelación en la ciudadanía sucrense, por tanto, era un discurso que ganaba simpatías pero nunca adherentes, ganaba amigos pero no militantes. Esto fue claramente demostrado cuando los candidatos para constituyentes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) lanzaron una consigna-propuesta de tintes guevaristas: “capitalía o muerte”, que no tuvo mayores réditos electorales. Pero esos eran otros tiempos, ya que a partir de un trabajo coordinado entre varias instituciones nucleadas en torno al Comité Interinstitucional por la capitalía plena, en marzo de 2007, se da un nuevo impulso a la añeja demanda del retorno de los poderes a la ciudad de Sucre, colocando a la AC como el espacio ideal para el logro de esta demanda, lo que da una nueva fuerza al movimiento, ya que el retorno de los poderes deja de ser una propuesta inviable de tintes románticos, sino una demanda que puede cristalizarse a través de la AC. El discurso de la capitalía plena circula rápidamente en la sociedad sucrense, tiene capacidad de convocatoria y de movilización, porque remueve uno de los aspectos de la identidad regional como es el de ser Capital de la República, porque, además, puede reunir tras sí problemas irresueltos como la pobreza de la ciudad de Sucre, que tiene uno de los peores Índices de Desarrollo Humano de todas las ciudades capitales del país (PNUD 2007: 548), pero también porque se comprende, dentro de una lógica rentista, que el hipotético retorno de los poderes traerá riqueza y empleo a una región postergada. Es la reacción de regiones como Chuquisaca, que son víctimas de un centralismo económico que privilegia el desarrollo de un eje económico constituido por departamentos como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, que genera escases, de inversión, debilidad productiva y pobreza, en departamentos como Chuquisaca (PNUD-Prefectura 2007: 13-27). Sucre no critica, como lo hace Santa Cruz, el centralismo político sino el centralismo económico, que a través de una inequitativa asignación presupuestaria, no permite el desarrollo de la región. Es a partir de marzo de 2007 que el tema de la capitalía se hace central en la política regional. Mientras la AC realiza visitas a los nueve departamentos del país, en Sucre se establece una estrategia para el logro de la inclusión de la capitalía en la AC, que implica una gira de sus dirigentes por algunas ciudades del país, para buscar respaldo a la demanda; la búsqueda de alianzas en el seno de la AC para que en distintas comisiones se incluya el asunto y, por supuesto, la socialización de la propuesta para el logro del apoyo de la población sucrense, aspecto donde los medios de comunicación tienen una importancia vital. Este conjunto de acciones tiene sus efectos: a fines de marzo se logra el apoyo del Prefecto de Santa Cruz, del Concejo Municipal de la ciudad de Santa Cruz y de la Cámara de Industria y Comercio de ese departamento (CAINCO), al que se van sumando los prefectos de Cochabamba, Tarija, Beni, Pando y el Alcalde de Potosí, al margen de otras instituciones. Consiguen

un pleno respaldo de la oposición política y regional al gobierno de Evo Morales. En lo que se refiere al espacio político de la Asamblea Constituyente, a mediados de marzo se presenta el tema de la capitalía en el foro territorial, posteriormente se logra incluir el tema en la comisión del legislativo y en el de autonomías y, luego de varios debates, en el mes de julio, en logra incluir el tema de la Capitalía en seis comisiones, aunque como informes por minoría. En lo que respecta al frente interno, con el imprescindible apoyo de los medios de comunicación se logra el respaldo y la adhesión mayoritaria de la población sucrense a la propuesta del retorno de los poderes. El 11 de mayo se logra convocar a una multitudinaria marcha que recorre la ciudad y que reafirma el pedido de Capitalía; el 28 de junio la presión es directa sobre la AC con constantes vigilias en inmediaciones del Colegio Junín y, un mes después el 25 de julio, en inmediaciones del Estadio Patria se realiza una concentración multitudinaria que sin duda patentiza el respaldo de la población. Son los momentos en que los que la multitud grita: “ni un paso atrás” como expresión de una convicción de lucha, pero también como una constatación de que la presión sobre la AC, era un mecanismo que no se presentaría más y que había que aprovecharlo. “Ahora o nunca” era la frase que se escuchaba en los medios de comunicación.

Los comunicadores sucrenses entienden que su “misión histórica” es el estar junto a la demanda regional y, por tanto, usan los medios para concienciar a la gente y hacer llegar el mensaje de las reivindicaciones. En todo este proceso, las acciones del bloque masista en la constituyente y del gobierno central, son de permanente negación a la discusión del tema de la Capitalía. Bajo los argumentos de que la demanda sucrense está influida por las oligarquías de los departamentos de la “Media luna” con el claro interés de bloquear la AC, y de que la discusión sobre la temática de la sede de los poderes, podía generar la división del país, se tilda de deslegítima e impertinente la demanda de la Capitalía Plena. En los primeros días de marzo el Vicepresidente Álvaro García Linera menciona que el tema no está en agenda, posteriormente, desde la directica de la AC, se trata de impedir su tratamiento en las diferentes comisiones de la AC, y finalmente, hay un alineamiento explícito del gobierno con la ciudad de La Paz, no solo discursivo (el vicepresidente en julio de 2007 dijo “la sede no se mueve), sino también objetivo ya que el gobierno respalda el cabildo paceño

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del 20 de julio, donde se lanza un “ultimátum” a la AC para que no trate el tema. Por otro lado, en la prensa nacional, asentada en la ciudad de La Paz, nunca se intentó comprender la naturaleza del movimiento cívico y, sin mayores argumentos, se repitió el discurso oficial afirmando que el movimiento cívico chuquisaqueño no respondía a una demanda propia sino que era un movimiento impulsado por la “media luna”. Dejando de lado todo tipo de análisis histórico y sin referencia alguna a la construcción identitaria de la región, uno de cuyos referentes es la de ser Capital de la República, los columnistas simplificaban al máximo las causas del movimiento con expresiones como las siguientes: (…) la élite política de la capital está rendida en cuerpo y alma al poder del oriente que le cobija, le apoya y, mucho me temo, hasta le financia” (La Razón 6.7.07). (…) tras de esto hay mucho de oculto que no tiene que ver, precisamente, con la discusión sobre el lugar de la sede de gobierno. Otros intereses, políticos, no de los pueblos paceños y/o chuquisaqueños son los que lanzaron este globo de ensayo” (La Razón 14.7.07). (…) porque, vamos a ver, no hay quien crea que la idea del retorno de los tres poderes del Estado haya sido idea de los chuquisaqueños. Sin el afán de ofender la sensibilidad de los capitalinos, convengamos en que está clarísimo que la ocurrencia viene de un soplo al oído proveniente de los “cívicos” de la “media luna” (La Razón 26.7.07). O también opiniones cargadas de paternalismo, no exentas de menosprecio donde se dice: (…) basta un somero análisis para comprender que ni en el pasado ni en el presente ni el en futuro, la apacible ciudad de Sucre puede ser sede del Poder Ejecutivo. Es una ciudad pequeña, mal situada y fuera del eje central de la República, constituida por La Paz, Cochabamba y Santa Cruz” (La Razón 2.5.07).

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Si bien este no es el espacio para discutir estas posturas, es menester admitir que este tipo de afirmaciones, junto con una postura radical y poco proclive a la negociación de parte del gobierno, reforzar con las posturas radicales en el movimiento cívico sucrense y aumentar el deterioro de la imagen y popularidad del gobierno que, de pronto, para el 6 de agosto de este año, se encontró con una ciudad hostil con el presidente Evo Morales, muy diferente a la que lo recibió un año antes, cuando se inauguraban las sesiones de la AC.

Los medios en el conflicto por la capitalía En todo este proceso la simpatía de los periodistas hacia la Asamblea Constituyente sigue un proceso de deterioro constante. Los medios reciben las posturas de la bancada del MAS y de la directiva de la AC, como una afrenta a los intereses regionales y como una muestra de su falta de sentido democrático. Los comunicadores entienden que su “misión histórica” es estar junto a la demanda regional y, por tanto, usan los medios para concienciar a la gente y para hacer llegar el mensaje de las reivindicaciones regionales. El tema de la “capitalía plena” copa todas las noticias respecto a la AC y el periodista sucrense pasa de ser un generador de noticias a ser un actor más en el conflicto.

…asistimos a una época en que algunos comunicadores sociales y periodistas pasan de ser testigos a ser actores del conflicto, y de ser transmisores de la información a ser emisores del discurso político. Son los momentos en que la prensa argumenta, debate y defiende la postura regional; en la que se hace constantes llamados a la población para que apoye la demanda por la capitalía plena y donde el discurso cívico es amplificado al máximo. Esto, además, cuenta con la plena simpatía de la población, que los respalda y alienta. Es el margen de disponibilidad que las sociedades otorgan cuando se necesitan certezas pero no verdades. Por ello nadie dijo nada y lo vio natural cuando se lanzó la consigna, en algunos medios de comunicación, de que “si hay alguien que no está de acuerdo que se calle”, lo que significó en los hechos que los periodistas sucrenses, preferenciaran aquellas noticias u opiniones que ratificaran el pedido por la capitalía plena. Los constituyentes que mostraban puntos de vista divergentes recibían el flagelo mediático, lo que era peor en el caso de los constituyentes por

Chuquisaca cuando tenían una opinión contraria a la demanda de capitalía: se los tildaba de traidores a la región y de vendidos a los intereses paceños. El costo de la alineación de la prensa con el pedido regional causó, en algunos medios de comunicación, la pérdida de la objetividad y el desapego a los mínimos criterios de tratamiento de la información, como el equilibrio de fuentes y el seguimiento de la información. Hay dureza y hasta torpeza en los comentarios, en los cuales se pierde el respeto a la dignidad del otro. En los medios locales hay expresiones muy duras respecto al accionar de la presidenta de la AC, Silvia Lazarte. En una columna de la prensa local un artículo decía: Si hasta parece cuento. La inocencia y la tierna candidez de la presidenta de la AC, provocó la risa de sus colegas… que con una banda presidencial similar a la del Presidente de la República reclamaba a los periodistas por haberle tomado fotografías durmiendo en las plenarias (10.8.07). Pero el acontecimiento que marca un antagonismo evidente entre el periodismo local y la AC se remite a lo sucedido en la sesión del 15 de agosto, cuando en una maniobra política se decide impedir la discusión del tema capitalía, lo que no sólo genera un rechazo contundente de la población sino también del periodismo local. El 16 de agosto el editorial de Correo del Sur decía lo siguiente: Al promover y permitir semejante atropello a la legítima aspiración de Sucre y de gran parte de Bolivia, la mayoría oficialista le ha dado al país una nueva y contundente demostración de que la AC no es sino una patraña política para saciar la sed de poder del esquema gobernante (…) en consecuencia, tal humillación no puede sino merecer la más enérgica y firme reacción del pueblo chuquisaqueño y de todas sus instituciones y autoridades (…) a Chuquisaca le toca, ahora, salir por los fueros de la libertad y la unidad nacional como lo hizo durante el proceso de creación y consolidación de la República. Lo que reflejaba no sólo el grado de deterioro al que llegaron las relaciones entre los medios de comunicación y la AC, sino también al nivel de identidad de la prensa local con el pedido de capitalía plena. A partir de ese momento, los espacios de comunicación entre la AC y los medios locales se perdieron completamente. Los medios sobre todo nacionales, logran establecer espacios para la discusión entre las partes en conflicto, pero, creemos, no para el logro de soluciones, sino para convertir el espacio mediático en una especie de teatro donde los personajes, lo que hacen es recriminarse e insultarse mutuamente. Es la clásica banalización del conflicto que busca niveles de audiencia y no necesariamente la información y la orientación al público, lo sustancial es opacado por lo anecdótico y el argumento razonado es sustituido por la diatriba.

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El periodista sucrense tiene una imagen sobrevalorada de sí mismo en relación a la política. Se considera como defensor de los desposeídos, paladín de la justicia, sancionador moral, guía de la sociedad y genuino representante de la sociedad capitalina. Algunas reflexiones finales Los acontecimientos narrados ponen en debate el rol del periodista en conflictos como el de la capitalía, que también se presentan con sus propias características en varias ciudades de Bolivia. Al parecer, asistimos a una época en que algunos comunicadores sociales pasan de ser testigos a actores del conflicto, y de ser transmisores a emisores del discurso político. Sin embargo, aquí nos interesa más bien tratar de explicar, aunque de manera breve, las razones por las que este actuar se hace legítimo, tanto para los propios ojos del periodista así como para la sociedad. ¿Por qué se hace “normal” la actuación del periodista en situaciones como la descrita? Una de ellas guarda relación con la legitimidad que adquiere el discurso regional, que al estar recubierto de una aparente apoliticidad y de intereses personales o de grupo hace que el mismo pueda ser emitido desde los medios y con los medios y que goce de aceptación por parte de la población. Si el fin mayor es la defensa de los intereses regionales, esta postura puede ser enarbolada por los medios de comunicación casi de manera lógica. A esto se debe aditamentar que, en la actualidad, la polarización política obliga a los sujetos sociales a una toma de posiciones casi obligada.

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Otro aspecto tiene que ver con la cultura política. El periodista sucrense tiene una imagen sobrevalorada de sí mismo en relación a la política. Se considera como defensor de los desposeídos, paladín de la justicia, sancionador moral, guía de la sociedad y genuino representante de la sociedad capitalina. Por ello, cuando actúa bajo el precepto de que defiende una injusticia, puede dejar de ser objetivo o imparcial ya que habría un fin mayor que lo justificaría. Estamos ante el defensor de la sociedad, que por salvar a la sociedad le es lícito acometer acciones, a veces reñidas con la normativa profesional (Flores et. Al. 2004: 46-53). En suma, cuando el periodista sucrense se encuentra cubriendo el conflicto por la capitalidad, lo hace portando el conjunto de conocimientos y percepciones que tiene respecto de la política y también llevando consigo un conjunto de actitudes cargadas de intolerancia y de negación del otro, que también son las percepciones y actitudes del conjunto de la población. Por tanto, lo que hizo el conflicto por la capitalidad y su crisis es revelar de manera, a veces dramática, estos rasgos de la cultura política del periodista sucrense. 1 Estos esfuerzos, de una u otra manera, lograron que la sesión inaugural del Congreso Nacional, así como el discurso informe del Presidente de la República, tuviera lugar en Sucre.

Bibliografía Flores, Franz et.al. 2004 La cultura política de los periodistas en Sucre, La Paz: PIEB PNUD y Prefectura de Chuquisaca 2007 Chuquisaca situación actual, evaluación y perspectivas, La Paz: PNUD, JICA, Prefectura de Chuquisaca. PNUD 2007 El estado del Estado, La Paz: PNUD


Páginas en rojo sobre el cabildo paceño El tratamiento noticioso del cabildo, antes y después de su realización, estuvo ligado al marcado de un punto de interés en el calendario concebible dentro de una lógica de guerra. ÓSCAR MENESES

D

esde mediados de marzo de 2007, la agenda deliberativa de la Asamblea Constituyente reunida en Sucre anticipó su propia ampliación ante la inminencia de la inclusión del tema del traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo a Sucre. Asumido como una demanda de interés regional y llevado por los chuquisaqueños ante dicho cónclave, generó un unánime rechazo de parte de sus pares paceños. Sin duda, uno de los acontecimientos de mayor trascendencia registrado por cuenta de los últimos en la línea de su posición de respeto a La Paz como sede de gobierno fue el denominado Cabildo de la Unidad que efectuaron el 20 de julio en la ciudad de El Alto. Indisolublemente ligada a la masiva concentración en que derivó —para muchos la más grande de toda la historia de Bolivia—, la trascendencia de tal manifestación colectiva estriba en el afloramiento que, a la luz de la proclama aprobada en el evento, experimentó la hasta entonces dispersa y descentrada posición de La Paz, a propósito del tema del retorno de los poderes a Sucre. De ahí que, sin excesivas concesiones, el reciente decurso de las fricciones entre paceños y chuquisaqueños por la sede de dos poderes estatales pueda ser, legítimamente analizado en congruencia con el reconocimiento de un antes del cabildo del 20 de julio y un después de él. Puesta en esos términos la significación de ese suceso, resulta fundado el interés por indagar sobre su tratamiento en el ámbito informativo de la prensa, considerado éste como espacio convencional de la re-producción/re-presentación de la conflictividad y sus actores. Principalmente, desde una perspectiva

GRÁFICO 1 / Distribución de la producción

noticiosa sobre el cabildo 12

8 7 6 5

5 4

3

3

3

3 2

Correo del Sur

El Deber

El País

Antes del cabildo (13-19 de julio) Fuente: Elaboración propia.

La Patria

La Razón

Los Tiempos

Después del cabildo (21-27 de julio)

BARRANCOS

de la producción de un discurso de interés y consumo públicos, adquiere singuComunicador social lar importancia la siguiente pregunta: y docente de la ¿qué rol jugó la prensa nacional dentro Universidad Mayor del conflicto sobre la capitalidad, conside San Andrés. derando la composición del producto inTrabaja en el formativo que ofreció con motivo del caseguimiento de la bildo del 20 de julio? conflictividad en la Para dar respuesta a esa interrogante Fundación UNIR se recurrió al análisis de 61 noticias preseBolivia. Desde 2006, leccionadas que publicaron seis periódicumple funciones cos nacionales —Correo del Sur de Sucre, como profesor El Deber de Santa Cruz, El País de Tarija, investigador en el La Patria de Oruro, La Razón de La Paz y Observatorio Los Tiempos de Cochabamba— en las inNacional de Medios y posterior al mediatas semanas anterior (ONADEM). día en que se llevó a cabo el cabildo paceño (en el Gráfico 1 se muestra la distribución de notas de acuerdo con esta correlación). Con un antecedente procedimental de tales características, en los apuntes que siguen se presentan, depurados, los principales resultados de ese trabajo previo.

Reportes a cubierto Si hubo alguna concepción común en el enfoque asumido por la cobertura informativa de los preparativos y las repercusiones del cabildo del 20 de julio por parte de la prensa nacional, ésa fue la de la visión, tanto en el trato de la proximidad de su verificación como en el de la consumación de esta última, de un evento de intrínseca connotación bélica. En efecto, el tratamiento noticioso del cabildo, antes y después de su realización, estuvo ligado al marcado de un punto de interés en el calendario concebible dentro de una lógica de guerra. La lectura de su trascendencia y de sus implicaciones últimas, así, quedó circunscrita en el reconocimiento del encuentro de dos fuerzas recíprocamente identificadas como adversarias. De ello, si bien la lectura del conflicto desatado entre La Paz y Chuquisaca por la capitalidad fue la lógica mayor, la del cabildo concentró las perspectivas que sobre el primero podían avizorarse en perspectivas tanto de cálculo como de balance. Dentro de esa lógica, la representación del cabildo paceño del 20 de julio fue una extensión condensada de la comprensión — no sólo medial, hay que reconocerlo— de que con su concreción se tejía, además de los hilos del conflicto por la sede de los poderes, las coordenadas del enfrentamiento concreto entre paceños y chuquisaqueños.

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Una de las derivaciones más importantes de esa caracterización representacional fue la figuración de un acto colectivo sintetizable en la estampa de una pulseta: un momento en el que La Paz medía fuerzas con Chuquisaca en un tan inusitado como impredecible lance que reservaba para el ganador el derecho moral de la imposición en el tema del destino de la sede de los dos poderes asentados en La Paz. Antes y después del cabildo, pues, las noticias retrataron un panorama en el que ese encuentro de paceños por la inamovilidad de la sede de los poderes se presentaba como un hito con una doble gravitación específica: por una parte, interesaba el direccionamiento —según las consecuencias de esa movilización— de la cuestión del pedido de capitalidad plena para Sucre y, por otra, conllevaba la cristalización —según su contundencia— de una pequeña muestra del poderío que La Paz se disponía a poner al servicio de sus intereses regionales. Todo ese enfoque subtendido por la cobertura informativa de seis diarios bolivianos no solamente entronizó a la beligerancia y a la fuerza como códigos descriptores de la manifestación popular del 20 de julio, sino que atemperó la representación de la misma, por raigambre referencial, como el summum de la arremetida anti-chuquisaqueña del pueblo paceño. Varias piezas del rompecabezas descrito pueden ser reconocidas en el desglose de sus principales elementos. Junto a otros componentes de interés, a continuación se retoman las piezas más importantes.

El olor a pólvora como pauta Una de las dimensiones en que el descrito panorama puede verse fielmente reflejado es la de la valoración noticiosa del cabildo mismo y/o de sus elementos referenciales de circunstancial interés informativo. En relación con ello, en la semana previa a la fecha fijada para la concentración en El Alto, valoración noticiosa mediante, la concesión de un excepcional relieve informativo hecha por los rotativos estudiados favoreció a los siguientes dos elementos referenciales del cabildo:

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En la semana previa al cabildo paceño, valoración noticiosa mediante, la concesión de un excepcional relieve informativo hecha por los rotativos estudiados favoreció a los preparativos y las expectativas. i) los preparativos para su realización, aspecto en el cual incidió temáticamente el 47% de las noticias ofrecidas por los seis periódicos considerados, y ii) las expectativas en torno a su verificación, asunto que fue el hilo conductor del relato informativo del 37% de las noticias entregadas entre el 13 y el 19 de julio. Complementariamente, el restante 16% de los materiales ofrecidos estuvo integrado por noticias sobre tópicos de menor representatividad individual comparativa, como es el caso ligado a las medidas de seguridad previstas para el día de su realización. Después del 20 de julio, los principales aspectos destacados informativamente por los medios a propósito de la anunciada movilización en la ciudad de El Alto fueron los siguientes cuatro: i) el ultimátum dado por el cabildo a la Asamblea Constituyente, elemento que los diarios de la muestra destacaron prioritariamente en sus noticias (el 30% de éstas reflejó esa elección informativa) y que, en varios casos, fue incluso referido en primera plana; ii) el número de asistentes al cabildo, faceta de la movilización paceña a la cual los impresos pusieron en primer plano en el 19% de los materiales informativos que en conjunto entregaron la semana siguiente a su realización; iii)la respuesta de Sucre al cabildo, asunto que fue recogido de manera privilegiada por el 17% de las noticias publicadas sobre el cabildo de La Paz, y iv) el mensaje de unidad dado por el cabildo, aspecto que en titulares y primeros párrafos (leads) realzó el 10% de las noticias. Para el caso, el destaque de rasgos remarcables de menor frecuencia individual —como el de la intervención de los oradores— fue el común denominador de las noticias representativas del restante 24%. En esos términos conformado el cuadro de priorización informativa aplicado por la prensa en la formalización de sus noticias relativas al cabildo, queda clara la orientación de la percepción institucional con que se trabajó tras la realización de esa histórica concentración. Más aún si se considera que el plazo dado por el cabildo para que se eliminara de los debates de ese foro el tema de

la capitalidad no fue el único punto de la proclama aprobada en esa oportunidad y si, en relación con ello, se considera que el ultimátum que implicaba era, justamente, un asunto potencialmente conflictivo que podía fácilmente agravar la por sí sola tensa relación que en ese momento existía entre La Paz y Chuquisaca. En todo caso, la graficada común inclinación de los periódicos por ofrecer una versión periodística depositaria de un procesamiento informativo interesado en la recuperación del signo conflictivo mismo como insumo conformador de la noticia da cuenta, en esa lógica, de una compartida apuesta institucional por la reproducción exacerbadora de la referencialidad contenciosa supuesta por la movilización del 20 de julio. De allí en más, aquella inclinación de la prensa dejó sentado un explícito registro de la estructuración de un frente antagonista cohesionado alrededor de un único interés, y —lo que es central en todo esto— afirmado en su propia capacidad de movilización y fortalecido al calor de su amenazante interpelación a la Asamblea Constituyente. En la línea que ocupa, todo ese dispositivo representacional, operativizado en el plano informativo por los impresos nacionales, no podía sino acabar en la justamente entregada forma ver en el cabildo paceño a un concurrido acto promotor de una inédita y directa provocación a toda una región. Los detalles de los mencionados panoramas informativos presentados a propósito del cabildo se aprecian, en su correlación cronológica, en la Tabla 1 y el Gráfico 2, y en la Tabla 2 y el Gráfico 3, respectivamente.

TABLA 1 / Panorama informativo pre-cabildo

Aspectos destacados

Noticias que fueron destacados

Preparativos

9

Espectativas

7

Otros

3

Total

19

Fuente: Elaboración propia

GRÁFICO 2 / Aspectos destacados antes del cabildo Otros 16%

Preparativos 47%

Expectativas 37%

Fuente: Elaboración propia

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TABLA 2 / Panorama informativo post-cabildo Aspectos destacados

Noticias que fueron destacados

Ultimátum a la Asamblea C.

13

Otros

10

Número de asistentes

8

Respuesta de Sucre

7

Cobertura coja

4

Mensaje de unidad

42

Total

Fuente: Elaboración propia

GRÁFICO 3 / Aspectos destacados después del cabildo Mensaje de unidad 10%

Ultimátum a la AC 30%

Otros 24%

Respuesta de Sucre 17%

Número de asistentes 19% Fuente: Elaboración propia

GRÁFICO 4 / Presencia de fuentes Ninguna 3% Más de dos 16%

Una sola 53%

Dos 28%

Fuente: Elaboración propia

GRÁFICO 5 /

Carácter representativo de dos o más fuentes referidas

Durante el par de semanas contemplado en la revisión del trabajo periodístico-informativo de la prensa nacional, dos factores comunes en el anteriormente cuantificado panorama informativo fueron el procesamiento de sus contenidos a partir de la tenencia de datos originados en una sola fuente y, en los casos excepcionales, el de la reproducción de los hechos a partir de una preponderante inclusión de una sola parte interesada e/o involucrada en los mismos. En efecto, de un total de 61 noticias, 32 (53%) refieren una sola fuente consultada, mientras que 27 (44%) citan en sus textos a dos o más fuentes. Existen, por otra parte, dos (3%) que no dan cuenta de la procedencia de los datos que presentan. Los resultados que deja un segundo nivel de análisis de la anotada disposición de los soportes de la información es francamente llamativo: de esas 27 notas en que se deja implícita la consulta a dos o más fuentes, 21 (79%) son ejemplares de una concesión de cobertura a fuentes representativas de una misma parte. Si, como ejercicio final, esta última porción se fusiona con la de la consulta mínima realizada, se tiene que la reproducción de los hechos con base en la inclusión de una sola parte involucrada es el elemento común de 53 de las 61 noticias de la muestra, o sea, del 87% del referido conjunto (en los gráficos 4, 5 y 6 se pueden visualizar estas consideraciones). Como quiera que se los vea, los anteriores resultados de la medición de la recurrencia a fuentes muestran en conjunto una predominante ausencia de pluralidad informativa al momento de dar cuenta periodísticamente de las distintas aristas temáticas que envolvieron a la realización del cabildo del 20 de julio. En sus propias características, al informar acerca de la medida de presión de los paceños no sólo que se procesaron los elementos de interés referencial en función de una extendida consideración de un solo origen de la información, sino que, en la mayor parte de los casos en que se traspuso esa unicidad referencial de la información ofrecida, se lo hizo paralelamente a la

GRÁFICO 6 / Carácter representativo de fuentes referidas De parte y contraparte 13%

De parte y contraparte 22% De una sola parte 78%

Fuente: Elaboración propia

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De una sola parte 87%

Fuente: Elaboración propia


Los diarios cumplieron un papel más próximo al protagonismo mediático, sobre todo en la representación del incorporación de no más de una de las versiones reconocibles a propósito del hecho destacado. Si se las ve en perspectiva, más que en una de hecho parcial(izada) representación del acontecer ligado al cabildo paceño, esas dos dimensiones inherentes a la composición de la procedencia de los datos presentados en el relato informativo cuentan en la apuesta generalizada de los diarios nacionales por una reproducción del conflicto La Paz-Chuquisaca a prueba de un circunstancial vaciamiento del antagonismo definitorio de su factura. Así dadas las cosas, esa elección por la eliminación de toda incidental relativización de las implicaciones directamente reconocibles en el retrato de los principales rasgos del acontecer ligado al cabildo paceño no hizo sino proveer de los resguardos argumentales necesarios a la substanciación del frente conceptual subtendido por la prensa nacional en relación con el sentido mismo de un acto colectivo que, por su propia significación, importaba una inflexión en el curso de un conflicto que se anunciaba de proporciones.

Páginas en rojo Las noticias tienen el don de representar al hombre y a sus conflictos. Lejos de suponer una mística capacidad de pintar de un cierto color al mundo, ese don no proviene sino de la intrínseca cualidad discursiva de las noticias, precedente a la representación del mundo y de sus protagonistas, de sus acciones y proyecciones. Una lectura reflexiva de lo anotado conduce, inevitablemente, al reconocimiento de que la producción de la información atraviesa, de extremo a extremo, la atmósfera de lo político y, por ende, el espacio de la democracia en aquélla instalado. Si se sitúa en el marco de este ajustado tendido de tapete de análisis al rol que cumplió la desagregada producción informa-

sentido manifiesto, los alcances explícitos y los pormenores reproducibles del cabildo paceño. tiva que ofreció la prensa con motivo del cabildo de La Paz se pueden tener en formalización propia a dos planos mínimos inherentes a la plasmación del mencionado rol: al del papel cumplido por los periódicos en tanto productores (enunciadores) de información y al relativo a la función social del producto noticioso entregado. En cuanto al primer plano, los diarios cumplieron un papel más próximo al protagonismo mediático que a la mediación orgánica, sobre todo en lo referente a la representación del sentido manifiesto, los alcances explícitos y los pormenores reproducibles del cabildo paceño. No otro valor tiene la presentación de una reconstrucción sopesada y evaluadora de esa medida de presión, y su sostenimiento sistemático por lo menos durante los siete días que siguieron a su verificación. En cuanto al segundo plano, el producto noticioso entregado por seis medios de prensa en igual número de distritos, ciertamente con mayor contundencia una vez trascurrida la anunciada movilización por la permanencia en La Paz de los poderes Ejecutivo y Legislativo, contribuyó a la generación de un ambiente de tensión social a través de la refracción de la vigencia de un estado de cosas signado por la amenaza y la provocación procedentes de La Paz. Tal fue, en líneas generales, el peso específico de la producción informativa impresa que miles de bolivianos recibieron de primera mano en los 14 días que flanquearon cronológicamente al de la realización del cabildo paceño. Tal es, en fin, el sentido generado por decenas de páginas que pintaron de rojo al conflicto La Paz-Chuquisaca.

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Los medios y la política: relaciones subjetivas y simbólicas Algunas cadenas, redes nacionales y locales de emisión televisiva parecieran estar alentados a perseguir el contexto de la incertidumbre, fomentar la polarización y el antagonismo irreconciliable entre posiciones políticas extremas. HELENA ARGIRAKIS

A

ctualmente Bolivia se encuentra atravesando una serie de profundos procesos de transformación: procesos de naturaleza institucional, económica, política,; pero a su vez, procesos societales, identitarios, culturales, que coinciden con la crisis de historicidad, pertinencia, contenido, eficacia y legitimidad que están atravesando los Estado Nación y las democracias representativas liberales occidentales. El enfoque (paradigma) normativo - institucionalista dominante de la política actual, desde sus usos “normales”, sus contenidos “tradicionales”, desde su institucionalidad rígida y formalista, es incapaz de comprender la compleja y “abigarrada” (en sentido zavaletiano) naturaleza de la problemática que plantea la inflexión histórica en que estamos inmersos, sobre todo dada su concepción “fundacionalista”, “esencialista” y estática de la política. Ya no existen puntos de vista “objetivos” que garanticen el conocimiento del mundo o “verdades únicas”; ya no se pueden hacer “eternos”, universales y generales contenidos abstractos a imaginarios colectivos diversos con particularismos, ya que las representaciones de la realidad son “socialmente construidas e históricamente contingentes”1. “El universalismo, el racionalismo y el individualismo de la Teoría Liberal de la política le provocan un fuerte bloqueo ante la especificidad, particularidad de lo político, principalmente frente al papel esencial que desempeñan los antagonismos y el poder 2 en la vida de la sociedad” . Frente a esta situación de desgaste, incapacidad y falta de adecuación del viejo paradigma de la política a la realidad, existe el desborde del campo de lo político hacia ámbitos (hasta ahora) considerados “no propios” o ajenos al campo político: lo simbólico, lo subliminal, lo irracional, lo inconsciente. Como el rol considerado “normal” de la política ha sido sobrepasado y la realidad social fluye e influye de manera mucha más ligera y veloz que la capacidad de contener, formalizar e institucionalizar contenidos, éste ha fluido hacia el campo de lo subjetivo y lo simbólico. Si bien la racionalidad e irracionalidad, lo tangible e intangible, lo material y lo simbólico están en permanente sobreposición en la política, debido a la situación de incertidumbre, inestabilidad, riesgo y miedo hacia lo desconocido en un contexto de cambio, la política (desde sus guiones, repertorios y contenidos normales) no alcanza para dar respuestas a las nuevas demandas y se desborda hacia lo subjetivo y lo simbólico. Esto se da especialmente cuando la percepción del cambio es muy am-

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JORDÁN

bigua ya que se realiza de manera acelerada y con contenidos muy diversos o alterPolitóloga, analista nos. Por ende, existe la tendencia a sobresociopolítica, dimensionar los alcances del cambio y especialista en sus consecuencias en nuestras vidas, esanálisis y manejo pecialmente cuando lo que esta en juego de conflictos y es la (re) distribución de las estructuras catedrática del poder, y la exclusividad al acceso del universitaria. poder. Si bien el símbolo (simbolismo) político pertenece, en gran medida por su naturaleza, al ámbito de la psicología social, su esencia y expresión es eminentemente política, por los efectos que plantea. En esta situación de cambio o proceso de transición en que nos encontramos, el sistema político partidario se ha desgastado y sufre un colapso en su capacidad de intermediación entre la sociedad civil y el Estado,; como consecuencia surgen manifestaciones nuevas y alternativas de representación, participación y acción colectiva, como los movimientos sociales y otras instancias como las representaciones regionales a través de las prefecturas y bloques regionales. Por otro lado, se resucitan viejas formas de expresión, representación, y movilización cívicopolítico a través de los comités cívicos, que fungen en los hechos, como partidos regionales y supraregionales. Si bien cada instancia de representación, participación y acción colectiva tiene sus diversos repertorios y guiones de acción colectiva en el espacio de lo público (marchas, manifestaciones, huelgas, paros, bloqueos, etc.), los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión, se constituyen en los operadores políticos por excelencia de los bloques de poder que pugnan por la hegemonía en el país. Una de las grandes transformaciones ya patrimonializadas en el país es la conciencia de que la disputa política, que es la esencia y constituye la centralidad del juego político democrático, se ancla en el campo de la construcción de hegemonía, desligándose (la política) de la exclusiva búsqueda de dominación o el uso de la fuerza. El camino o la ruta del cambio no se puede, ni se debe dar por la vía de la fuerza; por ende, no puede ser un “juego de suma cero”, donde existan ganadores absolutos y perdedores absolutos y donde la sociedad se mantenga como espectadora pasiva de la disputa por el poder. Según Antonio Gramsci3, la construcción de hegemonía no sólo se basa en la coacción, sino en el consentimiento cultural e


Hoy en día los medios masivos de información, y especialmente la televisión, han transmutado el campo ideológico de los subordinados. Esto significa que el campo de batalla de la construcción de la hegemonía ya no es (preponderantemente) la calle, ya no es (mayoritariamente) el repertorio de acción colectiva material, ya no se ancla en la fuerza pura y dura, es decir la dominación, sino que el nuevo campo de batalla o escenario de la (disputa) política es la mente, voluntad, conciencia, instinto, sentimiento,; pero también los esquemas de miedos, incertidumbres, prejuicios, preconceptos y estereotipos, desde donde se articula la construcción de hegemonía. Ingresamos en el campo político de lo subjetivo y de lo simbólico, y como consecuencia debemos estar atentos y conscientes a los contenidos de los mensajes políticos, que comunican no sólo por sus esencias, sino por sus contextos, significados y significantes ambiguos y abiertos, lenguajes no verbales y capacidad de ejercer influencia y persuasión ajenos a la racionalidad y voluntad manifiesta. Los operadores políticos, las herramientas o punta de lanza para este fin son los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión, que “cierran” dichos contenidos, asignándoles esencias y dotándoles de significados fijos a través del juego de la palabra y la imagen. Hoy en día los medios masivos de comunicación, y especialmente la televisión, han trasmutado el campo clásico de la comunicación, donde sus roles eran informar, comunicar y entretener, para ingresar en el campo de la propaganda política abierta, como operadores políticos de bloques de poder antagónicos en polarización. La propaganda política hace referencia a la difusión de ideas e información con el fin de inducir o intensificar actitudes y acciones específicas. Aquí es donde la comunicación social se convierte en un elemento de influencia y acción política, ya que la propaganda busca la persuasión a través de la razón o los sentimientos. Los medios de comunicación masivos, especialmente la televisión, tienen la capacidad de contribuir al rol de la “socialización política”; proceso por el cual el individuo es expuesto a ciertos elementos socioculturales, jerarquía de valores, principios, cosmovisiones, normas de conducta, pautas de comportamiento, estructuras acerca del poder y su distribución en la sociedad, conjunto de elementos que integra a su personalidad para adaptarse a la sociedad. Este proceso de integración de pautas socio culturales y políticas a la personalidad del sujeto, se debe dar para ser “aceptado” socialmente y para que la sociedad cumpla sus roles y funciones armoniosamente. Por ende, los medios masivos de comunicación difunden normas y tendencias culturales, y tienen una enorme influencia en las percepciones y opiniones del público. El filósofo Roland Barthes4 alerta de los riesgos implícitos en el manejo comunicacional, al generar “mitos”, dotando de significados falsos a las cosas fútiles, como se evidencia en las campañas publicitarias. Se busca influir, persuadir a un universo de personas por medio de una campaña publicitaria cargada de imágenes, eslogans y un concepto central que identifica a determinado producto. Si se logra el efecto deseado y se influye, y persuade al público meta, se vende el producto. Se busca provocar

clásico de la comunicación para ingresar al campo de la propaganda política abierta. reacciones o respuestas colectivas automáticas e inconscientes, saltando por encima del análisis racional y simplificando o reduciendo la realidad. La propaganda política actúa de igual forma, simplificando temas sociales complejos. Para el profesor Pierre Bourdieu5, la comunicación social es un “campo” mediático, es decir un universo propio con autonomía, provisto de capital simbólico, que le coadyuva a construir su identidad, en base a la función social y la ética profesional. Sin embargo, ésta no corresponde con la conducta de la práctica profesional, debido a que los medios masivos de comunicación están insertos en las “condiciones mercantiles de la producción de las industrias mediáticas y culturales”. Existe entonces una separación entre el campo propio de la comunicación y la conducta o práctica profesional. “El periodismo y los periodistas transforman su posición, su función social, sus prácticas profesionales con el despliegue de la televisión comercial. La competencia se mide aquí con los audímetros y los valores de audiencia determinan los contenidos. Pero los periodistas se muestran fascinados por el medio, ajenos a un análisis crítico de su nuevo papel. La lucha por la audiencia lleva a la banalización, a la búsqueda de valores discursivos que lleguen al mayor número posible de espectadores y eso se consigue con la degradación de los contenidos. Los intereses de los emisores se convierten en un filtro deformador para satisfacer a las audiencias masivas. Para Bourdieu, más que hablar de ‘sociedad de la información’, es necesario hablar de ‘sociedad del espectáculo’. El poder no es tanto el “poder de hacer”, el poder político, como el “poder contar”, el poder mediático”6. Algunas cadenas y redes nacionales de emisión televisiva, además de algunos canales locales parecieran estar alentados a perseguir tres objetivos fundamentales, relacionados con el contexto de incertidumbre y cambio en el que estamos inmersos: en el ámbito político, fomentar, aumentar y profundizar la polarización, y el antagonismo irreconciliable entre posiciones políticas extremas; en el ámbito social, postergar y desplazar un proceso de toma de conciencia, y construcción de escenarios racionales y objetivos de la realidad, provocando un divorcio entre representación y realidad social; en lo económico; lucrar y conseguir réditos económicos sobre la base de una política mediática del terror y el ejercicio de la violencia simbólica. Al analizar la presentación de los principales noticieros, en sus tres emisiones diarias, parecieran existir fases para la construcción de conflictos mediáticos televisivos, armados para entretener, disuadir, confundir, polarizar, antagonizar y dividir a la opinión pública.

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Existe un primer momento de diseño estratégico, es decir detectar un conflicto mediático con potencialidad y “vida útil”, “levantarlo” en la agenda mediática de la semana, quincena o mes, y posicionarlo en el imaginario social. Un segundo momento persigue la polarización del conflicto para lograr el efecto político deseado, generando un “debate” o “dilema” entre representantes de las posiciones antagónicas en cuestión. Esta fase puede ir acompañada del análisis de “expertos” o “profesionales independientes”, que son inducidos (o no) por el medio en cuestión a “explicar” el fenómeno, cayendo a su vez en reducciones y simplificaciones de la realidad, que son favorables a la construcción de las visiones únicas. El tercer momento consiste en la “pretorianización” del conflicto, es decir el ejercicio de una influencia política abusiva, con tintes de encuadramiento mental, para conseguir la adhesión de voluntades en torno a una posición política específica. La confluencia hacia el “pensamiento único” o los discursos homogéneos – homogeneizantes. Como hemos visto, existe una relación íntima entre los medios masivos de comunicación y la preservación del equilibrio democrático,; existe un efecto directo entre comunicación social y cultura política. Por ende, la comunicación social y los medios masivos de comunicación tienen una importante bifurcación en el campo de lo político, a pesar de pertenecer a un campo con universo y autonomía propia;, de ahí que el periodismo no se puede convertir en una actividad orientada exclusivamente al lucro y en los quinta columnistas de algún bloque hegemónico de poder. Siguiendo a Bourdieu7, debe existir una “sociología de la acción” por medio de la autocrítica, el análisis de la profesión y el cambio de su capital simbólico, que reconduzca y reinserte al periodismo en la democracia, abandonando la defensa de los intereses sectarios de las corporaciones mercantiles, el oportunismo, sumisión y el secuestro de los medios y del espacio público.

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La comunicación social, los medios masivos de información y el periodismo tienen la responsabilidad sociohistórica de contribuir a la cualificación de la cultura política, construcción de interculturalidad y mayores niveles de pluralismo. La comunicación social, los medios masivos de comunicación y el periodismo tienen la responsabilidad sociohistórica (compartida) de contribuir a la cualificación (o devaluación) de la cultura política, construcción de interculturalidad, mayores niveles de pluralismo, para alcanzar niveles sustanciales de democracia política, social, económica y cultural. Son el condicionante para que el frágil equilibrio de construcción de hegemonía — contrahegemonía no se desborde hacia la burda utilización de la violencia simbólica y la grosera manipulación de mentes, voluntades, conciencias e instintos. La información objetiva, veraz y oportuna es imprescindible para el proceso de formación y toma de conciencias colectiva, para que el ser humano opte libre y responsablemente por la opción política que considere mejor, entre todas las alternativas disponibles. Con el fenómeno de los medios masivos de comunicación y el creciente acceso a mayor información, se pensaría que tendríamos sociedades más abiertas, pluralistas, descentradas y emancipadas de esquemas de manipulación; sin embargo, al contrario, pareciera que más información ha conducido a mayor caos, debido a la diversidad de aristas que se muestran de la realidad. La realidad se construye y se percibe de múltiples y diversas maneras, la clave está en los mecanismos subjetivos y de subjetivación que cada individuo posee para realizar, de manera emancipada y autónoma, su propia lectura e interpretación de

la “realidad”, constituyendo éste el parámetro de consolidación de una comunidad de lenguaje, identidad, comunicación y acción, que nos resguarde de la injerencia grosera de la violencia simbólica de los medios masivos. La arbitrariedad e imposición de la violencia simbólica por los medios se rompe en la elección cultural de significados y significantes, en las particulares articulaciones discursivas, en el “carácter relacional de la identidad”8, que hace referencia a que los significados sociales tanto de palabras como de alocuciones, acciones e instituciones, se entienden en y con relación al contexto (socio cultural) y práctica general que está teniendo lugar según un determinado discurso. Los significados son abiertos y determinados desde afuera, no vienen diseñados e impuestos como visiones únicas, pensamientos homogéneos, mitos, simplificaciones y caricaturizaciones de la realidad.

1 Marsh, David y Stoker, Gerry (edit.). “Teoría del Discurso” en Teoría y Métodos de la Ciencia Política. Madrid, España: Alianza Editorial, 1997. 2 Mouffe, Chantal. El Retorno del lo Político: Comunidad, Ciudadanía, Pluralismo y Democracia Radical. Madrid, España: Editorial Paidos Estado y Sociedad. 3 Marsh, David y Stoker, Gerry (eds.): “Teoría del Estado Marxista” en Teoría y Métodos de la Ciencia Política. Madrid, España: Alianza Editorial, 1997. 4 http://www.infoamerica.org/teoria/barthes1.htm 5 http://www.infoamerica.org/teoria/bourdieu1.htm 6 Página web citada. 7 Página web citada. 8 Mouffe, Chantal. El Retorno de lo Político: Comunidad, Ciudadanía, Pluralismo y Democracia Radical. Madrid, España: Editorial Paidos Estado y Sociedad.

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Pluralismo con límites: derecho a la vida antes que libertad de expresión La sociedad boliviana debe construir, a partir del pluralismo, un pensamiento común para defender al ser humano. Este objetivo obligará, a su vez, a regular la actividad informativa en algunos medios de comunicación que atentan contra la dignidad del hombre. ANDRÉS

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l pluralismo irrestricto y sin límites tiende a derivar, paradójicamente, en un peligroso pensamiento único porque insemina la idea de que la única razón de la democracia es la libre circulación de ideas. No cabe duda, es una visión de libre mercado. Desde la esfera pública y la buena convivencia, el pluralismo debe ser comprendido como la cristalización cotidiana de la libertad de expresión con un fin último: la humanización de la sociedad. En este marco, el pensamiento posmoderno, que comprende al ser humano como fin y no como medio de todo sistema político y económico, genera un duro cuestionamiento a las bases filosóficas que rigen el pluralismo desde el siglo XVI y nos obliga a revisar algunos de sus soportes teóricos, y plantear otros más adecuados a la exigencia del nuevo ser humano erigido en libertad desde hace casi dos siglos y en franco proceso de construcción global.

Tolerancia y racionalidad En el siglo XVI, antes de que el ser humano conozca la democracia en los términos actuales, John Locke1 acuñó el concepto soporte del pluralismo: la tolerancia, bajo el razonamiento de que “nuestro conocimiento de la verdad nunca es lo bastante completo como para arrogarnos la verdad, detentada en exclusiva, con rechazo de las opiniones de los que disienten de esa verdad, a los que se considera irremediablemente descarriados”. Javier del Rey Morató2 comulga con esta posición y acude a la madre de las ciencias para defender el pluralismo en el marco de la democracia. “La filosofía puede decir a hombres y grupos, partidos y naciones que cuando se actúa según una hipótesis incierta, y que se sabe incierta –y en política todas la son–, la acción debería ser tal que no tuviese resultados demasiado perniciosos si la hipótesis resulta a la postre, ser falsa”, escribe el investigador y aconseja, en un afán de superar los dogmatismos, reproducir de la Ciencia la libertad para la investigación, para la opinión libre y la libre crítica, para la tolerancia y para el respeto a las opiniones que disienten, presupuesto básico de la sana convivencia y del progreso en el conocimiento. El ejemplo de la Ciencia no se reproduce con facilidad en la realidad, será que por eso Karl Popper3 señala que el problema intelectual y moral más importante de nuestro tiempo es el que enfrenta el racionalismo contra el irracionalismo. Cada día se refle-

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GÓMEZ VELA

jan muestras de esta conducta intolerante en ciertos espacios políticos y medios de Periodista y comunicación que, en muchas ocasiones, abogado; docente selección a sus fuentes de acuerdo con sus de las materias de intereses grupales y convierten la opinión Ética y Deontología de un sector en información general, sin en la Universidad contribuir a la solución de la mayor cantiCatólica Boliviana dad de problemas recurriendo al pensar (UCB) y de claro y distinto, a la experiencia y a la coRedacción II en la municación, más que al universo de las Universidad Mayor pasiones y de las emociones. En resumen, de San Andrés no sobreponen el logos ante el pathos y el (UMSA); ethos como debe ser. Coordinador Popper sostiene que el racionalismo Nacional de la Red de aquella actitud supone el predominio Erbol; y columnista que quiere escuchar y escucha los argudel periódico La y que está siempre dismentos críticos, Prensa de La Paz. puesta a aprender de la experiencia, y que se basa en el principio de que “yo puedo estar equivocado y tú puedes tener razón, y, con esfuerzo, podemos acercarnos los dos a la verdad”. Javier del Rey Morató considera que aquí radica el fundamento epistemológico y filosófico de las libertades de expresión y de prensa, que viabiliza la libertad de debatir aspectos socialmente controvertidos, en los que se ven implicados no sólo los actores visibles, detentadores de los símbolos de legitimidad –Gobierno, instituciones, estados– sino también sindicatos y patrones, partidos de la oposición y la sociedad entera. Popper encuentra analogías entre la actitud científica y el racionalismo. La actitud de la “razonabilidad” –escribe– se asemeja a la actitud científica, “a la creencia de que en la búsqueda de la verdad necesitamos cooperación, y que con la ayuda del raciocinio podemos alcanzar, con el tiempo, algo de objetividad”. De hecho que la actitud razonable la adquirimos en la interacción con los demás. “Al igual que el lenguaje, le debemos la razón a la comunicación con otros hombres”, agrega y consolida así el fundamento de la libertad de expresión en el sistema abierto. La racionalidad que propugna excluye de hecho todo tipo de autoritarismo y propone la argumentación como base de la razonabilidad. Javier del Rey sostiene que el autoritarismo en los “mass media” no admite la argumentación que se oponga o cuestione los


acontecimientos que tienen que ver con el poder y los comportamientos ligados a ellos. Esta realidad nos conduce a valorar más aún el pensamiento de Popper, quien con todo acierto explica que “el hecho de que la actitud racionalista tenga más en cuenta el argumento que la persona que lo sustenta es de importancia incalculable”. “Él (razonamiento) nos lleva a la conclusión de que debemos reconocer en todo aquel con quien nos comunicamos una fuente potencial de raciocinio y de información razonable. Se establece, así, lo que podría llamarse la unidad racional del género humano”, escribió el pensador alemán. El racionalismo popperiano toma como raíz la frase de Sócrates: “sólo sé que nada sé”, porque a partir del reconocimiento de esta realidad podremos dar el siguiente paso: superar nuestras limitaciones escuchando a los demás. Así se explica la razón de la libertad de pensamiento de la sociedad, que debe cristalizarse en la circulación amplia de las ideas a través de los medios de comunicación masivos, cuyos estatutos los definen como defensores institucionales del pluralismo.

Medios, aliados del pluralismo Guiados por la razón, partimos de la premisa de que la democracia es un proceso continuo de información y comunicación de temas y hechos públicos entre gobernantes y gobernados, para que éstos puedan debatir acerca de las causas y efectos de aquellos en el afán de buscar, por obligación social, soluciones o acuerdos colectivos que beneficien o contribuyan en el desarrollo de la persona humana. Esto significa que la democracia no es un sistema acabado sino un proceso dinámico y perfectible, y por ello, básicamente, pluralista. En este propósito, los medios de comunicación cumplen un papel vital; sin ellos, el pluralismo no sería más que un concepto hueco y con pocas posibilidades de materializarse en la cotidianidad democrática. Por es razón, como dice Ángel Benito4, en el escenario democrático, los medios de comunicación cumplen el papel de amplificadores de los universos individuales y del diálogo social porque desde ellos es posible actuar racionalmente sobre los destinatarios de los mensajes y sus categorías de interpretación para conseguir una opinión pública más sana y más crítica. Respaldado en este supuesto, Javier del Rey Morató señala que sólo se consigue una mayor democratización en una sociedad democrática, en razón de sus instituciones, mediante un aumento de la calidad y de la racionalidad de la comunicación social que en ella se produce. “Dicha racionalidad postula pluralismo, y el pluralismo supone que, más que evitarse el punto de vista, hay que ver como un bien social la instalación de un emisor en un punto de vista porque nos ayuda para adquirir un mejor conocimiento de la realidad social”, añade. En criterio de Popper, renunciando al punto de vista no obtendríamos una descripción más “objetiva”, sino tan solo un mero cúmulo de enunciados totalmente inconexos. Por esta razón,

la circulación de diferentes puntos de vista en los medios de comunicación debe ser una obligación social si pretendemos construir una democracia participativa. En resumen, el pluralismo tendría que ser considerado como el capital de la sociedad mediática y democrática. Para Javier del Rey, el pluralismo en los medios de comunicación es el que hace posible que circulen por el cuerpo social distintas versiones sobre lo que acontece. “Es previsible –escribe el profesor– que los medios de una sociedad coincidan en los referentes a partir de los cuales se producirán los mensajes, y, en consecuencia, no es en el plano de referentes donde hay que buscar la posibilidad del pluralismo, sino en el de búsqueda de sentido para los mismos, en la interpretación y el tratamiento periodístico que el medio presta a aquellos acontecimientos considerados socialmente relevantes”. Del mismo modo lo entiende John Stuart Mill5, quien dice que “la supresión de un enunciado considerado “heterodoxo” no se limita a causar un daño a la voz suprimida, sino que afecta a toda la sociedad: ésta padece un hurto en sus posibilidades de contrastar distintos enunciados sobre referentes a los que no tiene acceso directo, como son casi todos los referentes sobre los que nos hablan los medios de comunicación social”. En criterio del pensador inglés, la única manera que tiene el hombre de acercarse al total conocimiento de un objeto es oyendo lo que pueda ser dicho de él por personas de todas las opiniones.

Los medios de comunicación cumplen un papel vital; sin ellos, el pluralismo no sería más que un concepto hueco y con pocas posibilidades de materializarse en la cotidianidad. En este sentido y ante el peligro del pensamiento único proveniente del poder, Javier del Rey manifiesta que la función primordial de los periodistas es hacer circular versiones distintas, confesando su estatuto epistemológico, vale decir, si se trata de interpretaciones, conjeturas, hipótesis más o menos probables o verdades verificadas y contrastadas. Bajo esta línea de pensamiento, y parafraseando a Bertrand Russell6, podemos describir el credo liberal del pluralismo en la comunicación como un credo de vivir, de moderación y ausencia de fanatismo en los “mass media”. Javier del Rey añade que el credo liberal apuesta por una sociedad de consenso en el disenso, de disenso en el consenso, esto es, de acuerdo social sobre el tratamiento civilizado del conflicto, desde una concepción del conflicto social que no supone su aplastamiento, o su tratamiento por la fuerza, sino que

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apuesta por el entendimiento desde el diálogo y la razón, para mantenerlo bajo límites tolerables y, si es posible, darle adecuada solución. Entonces, podemos colegir que en una democracia con medios de comunicación que propugnan el pensamiento único es imposible construir acuerdos sociales porque la libertad sólo circula en el megasistema y no en las instituciones productoras de cultura política. Esta anomalía puede incrementar la intolerancia, el fanatismo, el dogmatismo y la violencia, porque el ciudadano o ciudadana estará mal “formateada”, entonces no podrá participar en ese proceso de comunicación. Para superar esta deficiencia, Javier del Rey propone “que en la formación de los periodistas –en quienes descarga la producción de la comunicación social en una sociedad democrática y su reproducción– ha de ocupar lugar prominente la filosofía empírica, la epistemología y la educación del espíritu en el rigor que proporciona el manejo del método científico”.

Opinión, enemigo del pensamiento único Basados en que la democracia no contiene verdades absolutas, podemos señalar que la libertad en el ejercicio de la comunicación es el mejor camino para construir una cultura democrática bajo la filosofía de John Stuart Mill, que resalta con bastante insistencia el valor de la opinión como oponente desestructurante del pensamiento único. Pues, si bien las condiciones básicas de la información son la inteligibilidad y la verdad, el principio de la comunicación es la opinión, sin ella es imposible poner en común ideas y discutir sobre los temas y hechos públicos. En ese sentido, John Stuart Mill escribió que “si toda la humanidad, menos una persona, fuera de una misma opinión, y ésta fuera de opinión contraria, la Humanidad sería tan injusta impidiendo que hablase como ella misma lo sería si teniendo poder bastante impidiera que hablara la humanidad. (...) La opinión no es solamente una propiedad del que la emite, sino un bien que supone el enriquecimiento de toda la sociedad, su prohibición conlleva un empobrecimiento de la comunidad, supone un robo a la raza humana y la posibilidad fatal de cambiar una verdad por un error”. El pensador inglés lega de este modo a la humanidad una teoría del conocimiento basada en la verdad y la libertad, la cual es considerada por Javier del Rey Morató como el núcleo epistemológico de las libertades de opinión y de prensa, fundamento de todas las libertades sociales, que han de concebirse como un todo indivisible, lo que significa que a la verdad se llega por la libertad, razón por la cual toda prohibición de una opinión, por discordante que sea, constituye un hurto y un empobrecimiento para la humanidad, a la vez que un atentado a la búsqueda de la verdad, tarea en la que ninguna voz puede aplastarse. En esta opción filosófica se enmarca la tarea de los medios de comunicación para convertirse en grandes espacios públicos de debate sobre temas y hechos públicos a fin de construir una sociedad intelectualmente activa y con pensamiento crítico. Sobre

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estos cimientos se edifica la participación ciudadana en las instancias de decisión pública, cuya aplicación engendrará una cultura de la comunicación de la democracia y de la democracia de la comunicación. Bajo esta lógica, Alejandro Llano7 sostiene que sin los ámbitos de la comunicación y la cultura, que constituyen generalmente enclaves olvidados, la sociedad no tendría oportunidad de adquirir riqueza espiritual y sano ejercicio del pensamiento crítico, sin adherencias partidistas ni empecinamientos dogmáticos; por tanto, la consolidación y perfeccionamiento de la democracia pasa por esos dos ámbitos. Según Javier del Rey Morató, esta tarea no es ajena al quehacer periodístico, y que al análisis de los medios y los fines el periodista añade a su obligación profesional la responsabilidad de conseguir una comunicación y un conocimiento de la realidad que transcurra por cauces de racionalidad, consiguiendo una comunicación que renuncie a la siempre fácil explotación de lo emotivo y pasional en que a veces incurren los mensajes de los medios.

No todas las opiniones deben ser respetadas Del soporte teórico revisado es posible colegir que el pluralismo equivale a la irrestricta circulación de ideas en un libre mercado regulado por naturaleza propia. También se puede deducir que es oponente inmediato del denominado pensamiento único, entendido como soporte pragmático de los gobiernos dictatoriales o sociedades autoritarias. La nueva realidad política demuestra que el pluralismo ha sido convertido en un dogma que incluso defiende la producción intelectual, comunicacional e informativa que va en contra del propio ser humano, lo que lo convierte en un elemento antidemocrático y altamente peligroso para una sociedad con ambiciones de constituirse en condiciones de igualdad y libertad. De hecho que ni Locke, ni Mill y menos Popper lo comprendieron en ese sentido. El pensamiento preclaro de estos filósofos estuvo destinado a preconizar la libertad del ser humano para edificar una sociedad abierta y con luces democráticas en un determinado contexto político, económico y social.

La nueva realidad política demuestra que el pluralismo ha sido convertido en un dogma que incluso defiende la producción intelectual, comunicacional e informativa que va en contra del propio ser humano.


En este nuevo tiempo es prudente concebir el pluralismo en el espacio público antes que en el simple mercado de ideas. Entonces, comprenderemos con urgencia y necesidad que el pluralismo debe tener límites en su materialización cotidiana y en la construcción de una sociedad destinada a los seres humanos, antes que a los simples agentes económicos. De este modo, coincidiremos en que el pluralismo debe ser limitado no con el fin de imponer el pensamiento único en términos homogeneizadores, sino propugnar desde el terreno de las ideas el desarrollo integral del ser humano. No puede ser un fin en sí mismo o explicarse por sí mismo. Tiene que ser un medio que busca un único fin: humanizar la sociedad. Más aún en una sociedad como la boliviana que experimenta un cambio paradigmático, una transformación político-cultural. En el escenario político y económico boliviano no pueden ni deben ser respetadas todas las opiniones. Por ejemplo, no pueden circular con total impunidad, al amparo de la libertad de expresión y el pluralismo, las ideas que propugnan el racismo, la discriminación por género u otra naturaleza, la infravaloración del ser humano, la sobreposición del interés económico a la sobrevivencia de millones de seres excluidos del futuro y el bienestar. En otras palabras, la sociedad boliviana debe construir a partir del pluralismo un pensamiento único destinado a defender al ser humano como fin último de toda organización social, política y económica. Este objetivo obliga a regular la actividad informativa de medios de comunicación, como la Red de Televisión Unitel, y el trabajo de periodistas que desarrollan, amparados en el pluralismo, programas de desprecio al ser humano, como sucede en radio Guadalquivir de Tarija. Es necesario crear el silencio de excepción y redefinir el interés del bien común o interés nacional para limitar la libre circulación de ideas que buscan destruir la sociedad en beneficio de intereses particulares o de grupos privilegiados como sucedió con la infointoxicación que produjeron algunos medios de

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En otras palabras, la sociedad boliviana debe construir a partir del pluralismo un pensamiento común destinado a defender al ser humano como fin último de toda organización social, política y económica. comunicación de Sucre, en particular el Canal Universitario, durante los tristes sucesos del 23 y 24 de noviembre. Los bolivianos deben defender la libertad de producción de ideas en los términos que propone Savater8, que básicamente puede resumirse en la concepción del ser humano como un ser infinito y siempre posible; por tanto, el pluralismo debe estar destinado a reforzar todo el tiempo a ese ser siempre posible e infinito. En este propósito son fundamentales los medios de comunicación social porque son los amplificadores de los pensamientos y sentimientos individuales, sin ellos, las personas más racistas y propugnadores del desprecio a la vida, se envenenaron solas con sus ideas al no poder inocularlas en la sociedad. Es un imperativo ético entender el pluralismo como el fomentador y productor de ideas dirigidas a acondicionar mejor el mundo y hacerlo más habitable, como dijera Adela Cortina9. En esta línea, no es adecuado sobreponer la libertad de expre-

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sión sobre el derecho a la vida, pues aquella se explica o fundamenta en ésta. Primero es la vida, luego la libertad de expresión; y todo mensaje pluralista que atente contra la vida no puede ser comprendido como materialización de la libertad de expresión. El único “pensamiento único” tolerable es aquel que comprende al ser humano como principio y fin del desarrollo de las sociedades, el resto raya en el totalitarismo. El pluralismo tiene sentido en la medida que prohíba o halle mecanismos eficaces para frenar todas las ideas que infravaloran al ser humano, e induzca a sus operadores, ubicados en la esfera pública (medios, partidos políticos, instancias de decisión del Estado, etc.), a hacer cumplir este imperativo ético e histórico. De otro modo, el pluralismo va camino a convertirse en un arma mortal contra el ser infinito y siempre posible.

1 Locke, John. Carta sobre la Tolerancia. Madrid, España: Tecnos, 1985. 2 Del Rey Morató, Javier. La Comunicación Política. Madrid, España: Eudema, 1989. 3 Popper, Karl. La Sociedad Abierta y sus enemigos. Buenos Aires: Paidos, 1967. 4 Benito, Ángel. Teoría General de la Información. Madrid: Guadiana de Publicaciones, 1973. 5 Mill, John Stuart. Sobre la Libertad. Madrid: Alianza Editorial, 1979. 6 Bertrand Russell, Ensayos Impopulares. 7 Llano, Alejandro. Libertad y Sociedad; Ética y Política en la sociedad democrática. Madrid: Espasa-Calpe, 1980. 8 Savater, Fernando. Invitación a la Ética. 9 Cortina, Adela. El mundo de los valores


Sucre, la violencia y sus ciclos La reciente migración de capitales mediáticos hacia el Oriente, hace visible la demanda de autonomía regional, a través de mensajes de los medios, que opacan a los partidos tradicionales. IVÁN RAMOS

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l cuerpo cayó pesado, como plomo, en medio de la arena y de las piedras. Herido en el pecho el joven apenas respiraba. Los manifestantes pedían a gritos el cuerpo de su compañero para tratar de revivirlo pero ya era demasiado tarde. Entre policías antimotines, ramas de eucalipto, piedras y arena manchada de sangre, la primera vida se perdía antes de caer el crepúsculo sobre La Calancha, aquel 24 de noviembre de 2007. Llegó la hora de contar los muertos. El hospital se inundaba con el olor de la ropa que despedía aún el gas lacrimógeno de los feroces enfrentamientos. Los proyectiles dirigidos hacia los rostros, piernas, pechos y brazos provocaron unos 500 heridos. ¿Dónde estaban los agitadores? En cualquier lugar menos en la línea del fuego, menos llamando a pacificar el conflicto. En el Tejar hervía una olla rojeando de ají de fideo. El guerrero cansado tiene más hambre, el plato de plástico se debe dejar sobre una piedra de rato en rato; se había perdido el miedo, al grito de “¡gas!, ¡gas!, ¡gas…!” se buscaba la humeante grada para sumergirla en agua o echarla al fuego para evitar lágrimas entre los manifestantes. Más tarde, ya en la noche, un periodista preguntaba en medio de la carretera, ¿alguien tiene un pan? “Ni un pedazo”, fue la respuesta. Los estómagos crujían. No se escuchaba nada en la colina, en la carretera. El río quedó como el único testigo de la batalla, de los neumáticos ardiendo, de los cócteles molotov que llegaban como fardos de trago hasta ahí, eso sí llegó, un bocado de comida ya no.

Policía La fotografía que queda grabada. Dos cuadras llenas de policías. Van primero los hombres y mujeres de baja graduación. Escuchan la voz del Mayor Miranda “¡Nos vamos de callado!”, repite llenando con su eco a calle Bustillo. Atrás los oficiales disparan contra las ventanas de casa particulares. En el segundo piso de una vivienda un niño de 13 años mira atento el repliegue policial ordenado por mandos superiores. Enseguida una ensordecedora ráfaga de balines es disparada, ninguno logra impactar, el disparo fue calculado, el objetivo es dar miedo, deshacerse del que llevan dentro, dejarlo en Sucre. Al final, sus miedos no se quedan, lo queda es el centenar de pillos, rateros, estafadores, narcotraficantes y violadores liberados por los propios policías a tiempo de partir. La violencia se ensaña con uniformados y con vehículos indistintamente. Una vagoneta gris deja su esqueleto en medio de la cuadra. Las piedras también llueven sobre sus escudos, sobre sus cascos. De los rostros la sangre brota haciéndose coágulos en medio del calor del inicio de la tarde.

Entre las columnas de los verdes, sobre un distintivo azul, se lee en letras altas Trabaja en la Radio sostenidas PRENSA: es un periodista; lueLoyola Fides, en go de identificado es encañonado por un Sucre. arma. La turba de policías se arremolina y responsabiliza de todo, y de nada a la prensa; para dejar sentado su prejuicio están dispuestos a llenar su cuerpo de perdigones. “¡Por culpa de la prensa!”, gritan sin pausa los centenares de policías; escupen sin cesar, escupen rabia, balbucean contra los trabajadores de la prensa, atrás están en llamas todas sus unidades de seguridad, sus vehículos en medio de cenizas y sus armas en manos ajenas. ¿Qué rol jugó la prensa en estos días aciagos en la Capital? ¿Se escucharon sus voces prudentes? ¿Hicieron más eco los estridentes llamados a la violencia en las calles? Periodista.

Conservadores versus liberales Una herencia violenta nos persigue hasta nuestros días. La lucha de liberales contra conservadores que enfrentaron a Bolivia en la bisagra de los siglos XVIII y XIX. Ni la Guerra del Pacífico, pudo lograr un sentimiento de reconciliación nacional, ni aun en la derrota. Al retornar de la guerra el pensamiento liberal fijó sus bases sobre la hegemonía del altiplano (Ferrocarril Arica - La Paz, la inversión de las 300 mil libras esterlinas que se recibieron a cambio de la salida al mar). La fuerza liberal junto al “temible” Zárate Villca, consolidaron entonces la sede de los poderes en La Paz. Sucre era una ciudad que vivía gracias a la acumulación de los patriarcas de la plata (Pacheco, Arce y Aramayo), pero la emergencia de la riqueza del estaño paulatinamente desplazaba a Sucre, desviando el centro de decisión nacional hacia el norte. La política acompañaría a la economía y la línea de fuego empezaría en la guerra civil de 1898 y 1889 con el intento de Sucre de interponer la Ley de Radicatoria de los poderes políticos. Ayo Ayo, Paria, Cosmini, son los nombres que operan como ejes simbólicos de una herida en el corazón de los chuquisaqueños que no sana. Para dejar clara esa verdad, erigieron un monumento a sus héroes en el cementerio de esta ciudad con un tranco roto que simboliza que la lucha no ha terminado. Las distancias entre La Paz y Sucre se agudizan con el paso del tiempo. No es casual que también la primogenitud del Grito de Libertad en América, haya sido puesta en duda por la sede de gobierno; así Sucre siente que se le disputa su historia, su patrimonio y confirma su sospecha histórica de tener un vecino abusivo y codicioso.

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Así, la violencia es el signo que persigue a Sucre y a La Paz desde Ayo Ayo a las colinas de La Calancha, donde se fijaron los recientes enfrentamientos policiales, campesinos y citadinos. “Cuando todo terminó, el templo de Ayo Ayo estaba sucio. La pampa parecía un inmenso baldío, silencioso, grande e inútil, el pueblo era un cementerio. No había quedado un solo signo de vida”, describe Ramiro Velasco Romero en su libro “La sangre de todos”.

Asamblea Constituyente La Asamblea se propuso volcar al pastel, cambiar de nombre a Bolivia y los colores de la bandera, para descolonizar el país, según el partido de gobierno. Hasta que llegó el 15 de agosto de 2007 para decidir que el traslado de los poderes políticos no cambian de sede. “¡La sede no se mueve!”, era el grito que acompañaba a las multitudes paceñas. La respuesta saltó con la misma firmeza y la misma violencia simbólica: “¡La sede sí se mueve!” Era el antecedente de la confrontación, la negación encarnada en dos frases. A Sucre se le negó el foro para imponer sus demandas; ante tal despreció y muestra de poder, una cohesión institucional nacía alrededor de la lucha por la capitalidad. Las banderas de uno y de otro lado eran cada vez más evidentes, camisetas estampadas en las calles, las bufandas, las gorras, los afiches, los adhesivos libraban su propia batalla en las distintas concentraciones respondiendo a la negativa de discutir el tema que había sido insertado en seis comisiones de la Asamblea Constituyente.

Centralismo – autonomía Desde el siglo XIX La Paz tenía la sartén por el mango y el centralismo terminaba por estrangular a todas las regiones sureñas. Chuquisaca vivía momentos de angustia por los altos índices de analfabetismo, desnutrición, desempleo; con las carreteras que llevan a ninguna parte, desvinculada con los polos de desarrollo marginada del eje central.

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Los puños de los medios se endurecían hasta que la violencia pasó de las pantallas y micrófonos a las calles. Tres El federalismo con el que empezó José Manuel Pando se quedó en el balcón de la Plaza Murillo, la revolución liberal terminó en el conservador criterio de La Paz y el resto del país librado a su suerte. El centralismo también arrinconó las cámaras de televisión, los micrófonos, las antenas y la tinta de los periódicos, en La Paz primero y luego Santa Cruz; por lo tanto, el país y el mundo tienen una mirada parcial del país. Es claro el ejemplo, cuando la selección boliviana juega fuera de la raya de nuestras fronteras, el relator se refiere al equipo nación como el altiplánico. La reciente migración de capitales mediáticos hacia el Oriente hace visible la demanda de autonomía, a través de mensajes de los medios; la denominada concentración del millón, el impulso de la elección de prefectos y la creación de una oposición cívica regional opacan a los partidos tradicionales golpeados por el triunfo de Evo Morales con más del 50 por ciento.

Mediático: medios El cuadrilátero de los medios de comunicación tiene un cartel de excepción: La Paz versus Sucre. Mientras los asambleístas de Chuquisaca pensaban que tenían la llave para discutir el traslado de poderes políticos, Presidente y Vicepresidente se alineaban a la frase: “La sede no se mueve”. El inicio de la presión empezaba con los instrumentos mediáticos del poder, incluyendo una campaña que enfatizaba las razones para darle condición de tabú al tema de la capitalidad. El presidente Morales había sentenciado que Sucre sufriría las graves consecuencias tras los abucheos en contra de su persona (7 de agosto de 2007). El mensaje calaba en términos de descrédito y las partes se alejaban ante una posibilidad de diálogo; la universidad con su

muertos y todo el desperdicio de más de un año para aprobar una Constitución en un cuartel…. canal de televisión presionaba y emitía mensajes llamando a la violencia. “No le tenemos miedo a la guerra civil”, enfatizaba su propio director, incluso al estilo de “La Voz del Sinchi” en la novela de Panta y “las visitadoras” de Mario Vargas Llosa. El canal estatal ya no tenía retorno señalando a los cuatro principales dirigentes como los responsables de “trancar la Asamblea Constituyente”. No era un mensaje aislado, sino una verdadera campaña contra los “cuatro gatos” de Sucre minimizando su movilización. Los puños de los medios se endurecían hasta que la violencia pasó de las pantallas y micrófonos a las calles. Tres muertos y todo el desperdicio de más de un año para aprobar una Constitución en un cuartel, es el saldo de jornadas en las cuales Sucre intentó defender su derecho a ser escuchada y a encabezar una movilización que fue utilizada por unos y por otros, negándole su carácter independiente y autoconsciente. Tal vez esa sea la peor forma de violencia ejercida contra todo un pueblo. Por supuesto, esto es algo de lo que ahora no se habla mucho en el nuevo escenario que no termina de cerrar el ciclo violento en nuestro país. Nos subalternizaron a través de las palabras, cuando niegan a Sucre la madurez para dirigir su propio destino y tomar las decisiones por cuenta propia. La lucha por el reconocimiento, en el espacio físico y simbólico, es algo que ha unido a los chuquisaqueños, y eso es algo que no puede despreciar Bolivia.

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Facilitación y mediación La facilitación y la mediación en nuestro país han sido herramientas muy utilizadas durante los recientes 25 años. Estos temas son desarrollados a continuación por entendidos en la materia como el ahora Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín; el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Bolivia, Jesús Juárez, y la Directora Ejecutiva de la Fundación UNIR Bolivia, Ana María Romero de Campero. A través de sus artículos el lector hará un repaso de los más recientes momentos históricos con los mayores índices de conflictividad, marcados por una crisis en el sistema político, pero que fueron superados gracias a un trabajo interinstitucional que buscó –y sigue buscando– una cultura de paz en la sociedad boliviana. Así cerramos la presente edición de la revista Lazos, buena lectura.


La mediación: instrumento para la solución de conflictos Un recuento del aporte de la mediación en la construcción democrática y cómo ésta cambió la forma de canalizar la conflictividad, desde sus inicios a fines del siglo XX. Un repaso a la institucionalidad que se fue formando en torno a la mediación. WALDO ALBARRACÍN

Antecedentes

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olivia, sociedad abigarrada como la describió René Zabaleta Mercado, se ha caracterizado por su permanente situación de conflictividad interna, con sectores tradicionalmente contestatarios al poder constituido, ello por causa de la exclusión social, política y económica de la que fueron víctimas importantes sectores de la población boliviana, frente a un Estado que no fue capaz de tornarse accesible ante las mayorías nacionales. Se puede afirmar que se trata de un Estado que desde su fundación mostró una estructura y un perfil de identificación plena con sectores minoritarios, pues se redujo a satisfacer las demandas de éstos, siendo esa la causa para que, en la medida en que transcurrían los años, se vaya consolidando el distanciamiento con importantes sectores de la sociedad civil. En ese contexto de inaccesibilidad efectiva hacia los servicios que presta el Estado, a través de sus diferentes entidades, se fue incrementando el descontento social; el Estado, paralelamente a su pérdida de legitimidad en unos casos o desprestigio en otros, mostró un escenario de interpelación a diferentes instituciones. Llegó así un momento en que el conjunto de la población le perdió confianza a los partidos políticos, no cree en la justicia o en los servicios que presta el Poder Judicial, censura la labor parlamentaria, condena la burocracia de la administración pública, máxime si es víctima de sus actos de corrupción, interpela las actuaciones de los órganos coercitivos estatales como la Policía y las Fuerzas Armadas. O sea que no obstante la vigencia de regímenes constitucionales, esos sectores mayoritarios de la sociedad boliviana marginados, coinciden en que los encargados de dirigir el Estado y/o administrar la cosa pública, no actuaron con sensibilidad para incluirlos y garantizarles la plena vigencia de sus derechos fundamentales, sean éstos individuales o colectivos. Ante esas circunstancias, muchas organizaciones de la sociedad civil, en el afán de reivindicar sus derechos, optaron por implementar diferentes medidas de presión ante las instancias estatales, con la finalidad de ser escuchados o de reivindicar, precisamente, sus más elementales derechos. Comprendieron que la única forma de llamar la atención del Estado, era a través de este tipo de protestas que la democracia sí les permitía (a diferencia de las dictaduras) y de esta manera se fue consolidando una lógica de actuación y un razonamiento elemental, pero útil,

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SÁNCHEZ Abogado. Diplomado en Derecho Humanos. Fue presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia. Actualmente es Defensor del Pueblo de Bolivia y Presidente del

o sea que ante la insensibilidad del Estado, la única forma de hacerse escuchar y/o de que sus demandas sean atendidas era la medida de presión, la misma que podía materializarse a través de huelgas de hambre, bloqueo de carreteras, marchas, costura de labios (especialmente en los recintos carcelarios), la toma de alguna oficina estatal, crucifixiones, etc.

El uso de la fuerza y su inefectividad

Frente a este panorama de permanentes movilizaciones sociales, muchas de ellas Defensores del afectando el estado de derecho, las difePueblo. rentes gestiones gubernamentales acudieron a distintas medidas de fuerza, amparados en la potestad legal que tienen. Sin embargo, la mayoría de estas acciones no proporcionaron el resultado esperado, por el contrario agudizaron las contradicciones entre sociedad civil y Estado, o, específicamente, entre el gobernante de turno y el sector social en conflicto. Gobiernos como el de Víctor Paz Estenssoro (última gestión gubernamental), Jaime Paz Zamora, Gonzalo Sánchez de Lozada (primera gestión), Hugo Banzer (régimen constitucional), llegaron a dictar la medida del estado de sitio para imponer o reestablecer el orden interno, incluso sin que se cumplan estrictamente los requisitos previstos en la Constitución Política del Estado; mas, no resolvieron el problema y por el contrario lo agudizaron. Recuérdese que en este caso se llegó a confinar a muchos ciudadanos a regiones alejadas y malsanas del territorio nacional. Asimismo se acudió en muchos casos a la utilización de las instancias jurisdiccionales para criminalizar la protesta social y eventualmente promover el encarcelamiento de dirigentes sindicales, digitando la actuación de jueces y fiscales, debido a la ausencia de independencia real del Ministerio Público y del Poder Judicial, estrategias que tampoco dieron resultado. Se optó por la represión policial y en algunos casos se promovió la intervención militar, pero el saldo de violencia, de la cantidad de muertos y heridos, sólo logró confrontar a ambas Consejo Andino de


instituciones con la sociedad civil, en el escenario de una impunidad preocupante de los autores de los hechos cometidos. Queda evidenciado, entonces, que el uso de la fuerza, peor si es desmedida y desproporcional, no sirvió para resolver los diversos conflictos suscitados en el país; por tanto, se seguía advirtiendo que era necesario continuar buscando alternativas más eficaces y pacíficas para allanar estas controversias entre los gobiernos de turno y sectores sociales en pugna.

Surgimiento de las acciones de mediación Frente a un panorama preocupante, donde el inevitable escenario de la conflictividad mostraba la necesidad de aplicar procedimientos diametralmente distintos a los anteriores, es que fue emergiendo el instrumento de la mediación, consistente en un conjunto de acciones y gestiones que faciliten y viabilicen la instalación de sesiones de diálogo entre las partes en conflicto, generalmente encarnados, por un lado, en las autoridades gubernamentales y, por el otro, en diferentes sectores de la sociedad civil organizados en sindicatos, federaciones, que acudieron a diferentes medidas de presión para ser escuchados y atendidos por las autoridades. El objetivo fundamental de las gestiones desarrolladas era procurar una solución pacífica a través del instrumento del diálogo, el cual permitía juntar a las dos partes en una mesa de concertación, para que el sector en conflicto, a través de sus representantes, exponga ante las autoridades las razones de su movilización, el contenido de sus demandas, generalmente de orden económico social (aunque no exclusivamente de esa naturaleza) y realicen sus planteamientos, y los representantes de la instancia estatal protagonista del conflicto, escuchen y analicen esas propuestas y expongan sus argumentos, dando lugar a que en el marco de la dinámica que posibilita el diálogo, se vayan encontrando puntos de coincidencia que finalmente deriven en acuerdos escritos, denominados convenios, mediante los cuales, la autoridad se comprometía a atender efectivamente la demanda planteada. De esta manera se empezaba a sustituir la violencia a través de un mecanismo idóneo, democrático, pero fundamentalmente pacífico –el diálogo–, gracias a las gestiones de instituciones

Frente a un panorama preocupante, donde el inevitable escenario de la conflictividad mostraba la necesidad de aplicar procedimientos distintos a los anteriores, emerge el instrumento de la mediación.

que empezaron a convertirse en instrumentos aptos y eficaces para el cumplimiento de esta labor. El diálogo permitía (aún permite) una relación absolutamente horizontal entre gobernantes y dirigentes del sector social en conflicto, eliminando esa visión paternalista de los primeros hacia los segundos. Asimismo, daba lugar a un aprendizaje mutuo, en sentido de entender lo que sucede con el otro, con la contraparte, interiorizarte de su realidad, los problemas por los que atraviesa, la razón de sus demandas, en el caso de los reclamantes, o las limitaciones que adolece el gobernante para atender el pliego de peticiones. Gracias a los resultados obtenidos, el diálogo empieza a tomar carta de ciudadanía en el país, se lo ve como el procedimiento más idóneo para la solución pacífica de los conflictos; sin exagerar, permite evitar el derramamiento de sangre, evita la muerte de personas, resguarda la integridad física y seguridad de quienes forman parte de un conflicto, hace innecesaria la acción represiva del Estado, extingue resentimientos y, lo que también es importante, tiende a preservar la vigencia de los derechos humanos.

Instituciones mediadoras Si bien los regímenes democráticos consecutivos tienen vigencia desde octubre de 1982, es evidente que el diálogo impulsado por la acción mediadora de una determinada institución de prestigio, sólo se había presentado durante el gobierno de don Hernán Siles Zuazo. En este caso, la mediación de la Iglesia Católica permitió un gran acuerdo político entre los protagonistas del conflicto, el gobierno y la oposición, a través del cual el Presidente renunciaba a un año de su mandato y se convocaba a elecciones para julio de 1985. Los años posteriores no muestran testimonios de acciones mediadoras similares, hasta que, al finalizar la década de los años noventa y principios del 2000, tres instituciones que mostraban enorme preocupación por las secuelas de la violencia y la confrontación —me refiero a la Iglesia Católica, el Defensor del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia—, en el marco de una alianza interinstitucional estratégica, empiezan a actuar en forma decidida para permitir la instalación de mesas de diálogo entre las partes en conflicto, que viabilicen acuerdos trascendentales y, desde luego, extinga la alternativa desastrosa y negativa de la violencia. La importancia de estas tres entidades radica en la aceptación que cada una ostenta respecto al Estado y la sociedad civil, es así que la Iglesia Católica, en un país tradicionalmente católico y cristiano, genera una consideración y respeto natural de las partes. El Defensor del Pueblo, como organismo estatal encargado de la defensa de los derechos humanos, pese a que su funcionamiento efectivo data de marzo de 1998, para el 2000 ya se había constituido en una institución de enorme credibilidad y compromiso social y la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), organización de la sociedad civil,

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con una trayectoria de lucha por los derechos de las personas, tanto en dictadura como en democracia, ya contaba con un perfil idóneo ante el país para integrar esta troica que empezó a desarrollar acciones coordinadas en aras de consolidar al diálogo como instrumento válido e imprescindible en un escenario de conflictividad permanente.

La experiencia personal en la mediación La defensa de los derechos humanos en cualquier parte del mundo es una labor noble, altruista, muchas veces controversial e incomprensible, pero meritoria por su orientación humanista y humanitaria, porque prescinde de los clásicos parámetros de diferenciación y discriminación, porque está por encima de las ideologías, prejuicios raciales, opciones religiosas; está bajo el principio universal de que “basta ser humano para tener derechos”, ello significa que no existe argumento alguno para justificar acciones denegatorias de impidan a toda persona, independientemente de su condición, reivindicar sus derechos. Sin embargo, esa defensa puede tener muchas veces serias dificultades, precisamente cuando se presentan conflictos, donde las partes protagonistas de la beligerancia, reclaman para sí el reconocimiento de sus derechos, aún haciendo abstracción de los derechos del otro.

La defensa de los derechos humanos, en cualquier parte del mundo, es una labor noble, altruista, muchas veces controversial e incomprensible, pero meritoria por su orientación humanista y humanitaria. Esta circunstancia nos permitió comprender, que era preferible un diálogo constructivo a tener que sufrir la triste experiencia del enfrentamiento violento, muchas veces con saldos de heridos y muertos, o personas privadas de libertad a causa del conflicto. En ese sentido, el diálogo se convirtió en uno de los instrumentos más eficaces de defensa de los derechos humanos; así lo comprendimos y por ello valía la pena realizar cuanta acción sea necesaria para lograr su instalación ante diversos conflictos. Si bien no nos referiremos a todas las experiencias vividas al respecto desde períodos anteriores, sin embargo considero importante mencionar lo acontecido en determinados conflictos. En ese sentido, vale la pena hacer referencia a las experiencias vividas en el año 2000, con dos acontecimientos: los hechos de abril, vinculados a la “guerra del agua”, y los sucesos de septiembre.

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En el primer caso si bien los acontecimientos y acciones de confrontación se suscitaron en Cochabamba, el centro de las gestiones para solucionar el problema fue La Paz; recuérdese que el gobierno de Hugo Banzer había declarado estado de sitio y varios dirigentes fueron confinados, entre ellos el dirigente máximo de la Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) Felipe Quispe. Es así que se impulsaron reuniones en el Ministerio de Gobierno cuando su titular era Wálter Guiteras, precisamente para permitir una solución dialogada al conflicto. Las largas sesiones con la concurrencia de dirigentes campesinos de Cochabamba y La Paz, y demás dirigentes de la CSUTCB no detenidos, permitieron suscribir un convenio dando fin al conflicto. Simultáneamente, la entonces Defensora del Pueblo, Ana María Romero de Campero, había interpuesto un Recurso de Hábeas Corpus contra el estado de sitio, cuyo fallo, al declararse procedente, aceleró la puesta en libertad de los confinados y el resto de los detenidos. Es a través de este primer diálogo que se empieza a comprender la importancia del mecanismo, por los efectos positivos del mismo. En el segundo caso, corresponde referirme a los sucesos de septiembre del mismo año. El país mostraba un panorama desolador, gran parte de las carreteras estaban bloqueadas por decisión de la CSUTCB, encabezada por Felipe Quispe (El Mallku), particularmente las de la zona occidental. La otra parte del territorio nacional también estaba inmovilizada, debido al bloqueo de carreteras realizado por los productores de coca del Chapare, encabezados por Evo Morales. Este bloqueo, al tener su centro de acción principal en el departamento de Cochabamba, con énfasis en el Chapare, cortaba la conexión entre oriente y occidente, con lo que se consolidaba una total inmovilización a nivel nacional. Ante esas circunstancias tan delicadas, las tres instituciones antes mencionadas impulsamos el diálogo en las oficinas de Caritas, citando a las autoridades gubernamentales del régimen de Hugo Banzer; recuerdo que para entonces Wálter Guiteras ya había dejado la cartera de Ministro de Gobierno y fungía de Ministro de la Presidencia, su presencia fue clave para la solución del problema. Recuerdo que los campesinos estaban divididos, unos bajo el liderazgo de Felipe Quispe y los otros seguidores de Evo Morales. Antes de juntarlos con las autoridades gubernamentales, tuvimos que realizar gestiones para lograr acuerdos previos entre ellos, de modo que lleguen al diálogo con una posición unificada. Conseguido ese propósito se logró instalar la mesa de diálogo entre campesinos y autoridades. No fueron sesiones tranquilas, por el contrario, muy agresivas por momentos. Una mañana, Felipe Quispe pateó el tablero, retirándose del lugar, seguido por otros dirigentes; se tuvo que ir a buscarlo hasta las oficinas de su organización para persuadirlo de que retorne. Es en este evento que los campesinos mostraron ante el país la existencia de dos Bolivias, una de ellas la ignorada, la clandestina,


interpelación que dio lugar a una profunda reflexión en el país. Finalmente se suscribió un convenio de gran envergadura, a través del cual la CSUTCB reivindicaba importantes conquistas económico sociales para su sector; y así se levantaron las medidas de presión, entre ellas el bloqueo de las carreteras. Sin embargo, restaba atender el otro conflicto, también de considerables proporciones, pues continuaba bloqueada la carretera que unía Cochabamba con Santa Cruz, con enormes perjuicios económicos para el país. Ante esa circunstancia, se convocó inmediatamente a las partes, una vez más las tres instituciones facilitaron un diálogo entre el Ministerio de Gobierno, cuyo titular era Guillermo Fortún, y los campesinos, apuntalados por cocaleros, encabezados por Evo Morales. Este diálogo, si bien empezó en La Paz, culminó en el Chapare, donde se suscribió un acuerdo definitivo que extinguió el conflicto, desbloqueó carreteras y permitió que el país retorne a la normalidad después de semanas de incertidumbre y paralización. Posteriormente se suscitaron otros conflictos donde las tres instituciones cumplieron similares trabajos de facilitación del diálogo; en otros casos la actuación de éstas fue en forma individual, no siempre conjunta, pero con el mismo objetivo. En lo personal recuerdo la participación en representación de la APDHB, durante la marcha de los jubilados desde Oruro quienes reclamaban el incremento de sus rentas; en Patacamaya se logró un acuerdo importante con el gobierno de Hugo Banzer, que hasta ahora mantiene vigencia. Otra, la intervención de urgencia en las proximidades de Achacachi, concretamente en las regiones de Calachaca y Rojorojoni, ante la circunstancia apremiante de un plazo de 72 horas otorgado por el ministro de Gobierno, Guillermo Fortún, a los campesinos para que levanten el bloqueo en 72 horas; cumplido el plazo acudimos al lugar para evitar un fatal enfrentamiento que podía producirse entre efectivos militares y campesinos, ya que, además, de manera fáctica se había declarado estado


Vale la pena reflexionar, más allá de las virtudes expuestas en este artículo, sobre la mediación y el diálogo, ambos constituyen un aprendizaje, porque son experiencias valiosas. de sitio en el lugar. Se logró el repliegue de ambos cuando el choque ya era inminente. También recuerdo las acciones de mediación junto a la Iglesia y el Defensor del Pueblo en Cochabamba para lograr acuerdos entre productores de coca y gobernantes. Asimismo, es menester recordar una nueva gestión facilitadora, a nombre de la APDHB, para lograr un segundo acuerdo entre Felipe Quispe y las autoridades de la misma gestión gubernamental, año 2001, con la característica de que en este caso se aplicó un nuevo procedimiento, es decir, no se reunió a las partes en un recinto, sino que hicimos el papel de mensajeros, recogiendo y trasladando propuestas y contrapropuestas, hasta lograr que se firme el acuerdo, que fue complementario al de septiembre del 2000, lo que evitó violencia y enfrentamientos. En la gestión de gobierno de Jorge Quiroga también se realizaron varias acciones de mediación; la de mayor relevancia fue la desarrollada durante la marcha indígena proveniente del oriente boliviano, cuando fungía de ministro de Gobierno Javier Lupo, faltando dos semanas para las elecciones del año 2002. Los indígenas exigían la instalación de una Asamblea Constituyente y amenazaban con impedir las elecciones. Podríamos decir que fue la primera exigencia seria desde la sociedad civil sobre este tema. Se intentó resolver el problema en el trayecto de la marcha, pero no fue posible; finalmente, una vez que los marchistas arribaron a La Paz, se instalaron varias sesiones hasta la suscripción de un acuerdo, con las autoridades, que puso fin al conflicto. Instalado el régimen de Gonzalo Sánchez de Lozada, nuevamente las tres instituciones juntas intervinieron en un diálogo entre las autoridades gubernamentales, con la participación personal del Presidente de la República. Estamos hablando de enero de 2003, en la ciudad de Cochabamba. Como contraparte estaba un conjunto de organizaciones sociales, incluida la de cocaleros encabezados por Evo Morales. Durante el desarrollo de esta labor mediadora, conjuntamente la entonces Defensora del Pueblo y el representante de la Iglesia Católica, sostuvimos reuniones paralelas con el Presidente de la República para acelerar la suscripción de un acuerdo con las

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organizaciones sociales. Acá se pudo advertir con claridad el grado de influencia negativa que tenía el entonces ministro de la Presidencia Carlos Sánchez Berzaín, sobre el primer mandatario. Posteriormente continuaron otras acciones de mediación; sin embargo, vale la pena señalar las más emblemáticas, me refiero a la realizada durante los conflictos de febrero de 2003, cuando ocurrió el enfrentamiento entre policías y militares, que dejó muertos. Estuvimos junto a Sacha Llorenti en las instalaciones del Grupo Especial de Seguridad para persuadir a los policías amotinados que acepten un diálogo con el gobierno. Después de convencer a ambas partes para este cometido, cuando salíamos del lugar para acudir al diálogo previamente concertado, fuimos atacados por disparos de franco tiradores lo que nos obligó a buscar refugio, allá murieron dos policías. Estuvimos cobijados mientras continuaba la balacera hasta el final de la tarde. Por la noche instalamos una negociación en las oficinas de la APDHB, la sesión duró hasta las cinco de la mañana del día siguiente, pero se logró la firma de un acuerdo entre los representantes de los policías amotinados y el gobierno, con importantes reivindicaciones económicas para el sector en conflicto. En septiembre de ese mismo año, junto con la Defensora interina, la acción mediadora logró rescatar a 200 personas de la localidad de Luquisani, las cuales se encontraban imposibilidad de retornar a sus hogares por el bloqueo campesino. El diálogo con el gobierno y el sector en conflicto permitió la salida de estos ciudadanos, sin derramamiento de sangre, todo lo contrario a lo acontecido días antes en Warisata, cuando las autoridades intentaron sacar a turistas de Sorata. Es justo destacar la actuación del Dr. Gonzalo Párraga del Defensor del Pueblo. La iniciativa mediadora también se hizo presente durante los sucesos de octubre de 2003, promoviendo reuniones entre organizaciones sociales y autoridades; sin embargo, pudo mças la tendencia a las soluciones violentas impulsadas por el entonces ministro de Defensa Carlos Sánchez Berzaín, y el ministro de Gobierno Yerko Kucoch, junto al Presidente de la República, para ocasionar un desenlace tan funesto como el que se dio y que todos conocemos, saldo de muertos, heridos y la renuncia presidencial. Las posteriores acciones de mediación corresponden a la gestión como Defensor del Pueblo, que deberán analizarse por cuerda separada. Vale la pena reflexionar en sentido de que, más allá de las virtudes expuestas en este artículo sobre la mediación y el diálogo, ambos constituyen un aprendizaje, porque son experiencias valiosas que se van asimilando conflicto tras conflicto, y una forma diferente de construir democracia, así como una manera particular de defender y promover los derechos humanos. Finalmente, una alternativa altruista de valorizar la paz como requisito para una convivencia fraterna entre seres humanos.


La facilitación, un instrumento que contribuyó al proceso democrático Una explicación sobre el trabajo de facilitador que se impuso a sí misma la Iglesia Católica desde los años ochenta. Hace un llamado para buscar el diálogo y la concertación. MONS. JESÚS

El contexto histórico que vivíamos

JUÁREZ PÁRRAGA,

clima de diálogo buscando superar las condiciones adversas. La Iglesia Católica en Bolivia ha jugado Obispo de la un rol importante en momentos difíciles Diócesis de El Alto, del país, contribuyendo a su pacificación, Secretario General y al respeto de los derechos, no sólo indide la Conferencia viduales, sino también colectivos. No poEpiscopal Boliviana. díamos, por nuestra misión, estar ausenLicenciado en tes de estas situaciones de conflictividad teología, filosofía y social que nos planteaba la dura realidad letras. en la que viven amplios sectores de nuestra población. Más aún, en mi calidad de Pastor de una jurisdicción eclesiástica, no podía estar ausente o separado de lo que vive día a día nuestro pueblo. Desde los años ochenta, con el retorno del país a la democracia, la Conferencia Episcopal Boliviana tuvo que cumplir una tarea de facilitador que permitiera el acercamiento de las partes en conflicto, y, en otros casos, coadyuvara a la búsqueda de salidas a las graves situaciones de crisis política que, inclusive, pusieron en riesgo el proceso democrático que vivimos. De los hechos más importantes en los cuales tuvimos que participar, cito, por ejemplo, movilizaciones históricas e importantes que han marcado la vida de organizaciones y sectores del país: SDB

L

a historia no es sólo un conjunto de hechos pasados, sino un cúmulo de lecciones aprendidas, que, además, son parte del desarrollo de una sociedad en su proceso de transformación en la búsqueda de una convivencia, cada vez, más justa, fraterna y solidaria. No podríamos hablar de las experiencias vividas en estos cinco años, que transcurrieron desde entre el 2000 y el 2005. Estos fueron momentos de inflexión social y política, que han conducido a lo que vivimos hoy. Constatábamos una situación de convulsión social cada vez más creciente, que finalmente nos llevó a una crisis de Estado, con poca credibilidad, condicionados a la falta de respuestas, a las demandas de distintos sectores sociales, demandas de carácter estructural que se entrecruzaban con demandas coyunturales y sectoriales que complejizaban el ambiente social y político. En este escenario es que ingresamos a cumplir una tarea que contribuyó, en momentos críticos, a prevenir la violación de los derechos de las personas y, en algunos casos, inclusive, evitar enfrentamientos con saldos lamentables que podían comprometer la pérdida de vidas humanas.

Las lecciones aprendidas La experiencia vivida nos muestra que es fundamental que las partes en conflicto hayan reconocido en el facilitador capacidad moral y credibilidad para que éste pueda desarrollar tal acción. Por lo tanto, el pedido o solicitud debe venir de ambas partes como una condición fundamental para cumplir esta tarea tan delicada. En algunos casos, se han desencadenado hechos de violencia y muertes, que llevaron a buscar los esfuerzos supremos que permitieran sentarse en la mesa de negociación. Estas situaciones nos llevaron a cumplir tareas de persuasión con las partes. No podíamos estar ausentes al dolor y muerte que acarreaban estos conflictos. Por lo tanto, tampoco era asumir de manera pasiva una actitud de espera a que nos llamasen. Las situaciones de conflictividad social que hemos acompañado, nos demandaban previamente un conocimiento cabal de la problemática, identificación de los actores y conocimiento sobre las demandas planteadas. En otros casos, la situación del conflicto traía consigo medidas de presión y represión de las partes, donde nuevamente la capacidad de persuasión era fundamental para mejorar el

– La Marcha por la Vida, protagonizada por trabajadores mineros frente a la relocalización minera., – La Marcha por el Territorio y la Dignidad cuando se visibilizaron tantos pueblos que vivían en las tierras bajas, indígenas y pueblo originarios, que nos hicieron un llamado a la inclusión y participación, al respeto de la diversidad cultural y étnica. Marcha histórica que sentó las bases de lo que hoy debatimos en la Asamblea Constituyente. En temas de carácter político, también han implicado la presencia facilitadora de la Iglesia, especialmente en tres momentos importantes de estos 25 años de vida democrática, ingresamos a un ámbito donde surgen intereses creados, visiones limitadas al afán de poder o protagonismo que han llevado a peligrar la democracia en el país. Lastimosamente, hasta hoy, el sistema político no ha asumido con responsabilidad esta tarea de fortalecer la institucionalidad, y brindar mayores espacios de participación a la sociedad en democracia. Este rol, a veces, era criticado por unos y apoyado por otros; lo único que se hizo, fue poner al servicio del pueblo boliviano la

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capacidad de credibilidad y convocatoria que el propio pueblo le otorga a la Iglesia, para contribuir en a la búsqueda de salidas a en momentos tan difíciles que vivíamos. Y en esos momentos, la presencia contribuyó a la transmisión de orientaciones éticas y morales, poniendo a prueba los valores, y principios humanos y cristianos que deben existir en una sociedad. Desde el año 2000, hemos participado prácticamente en todos los conflictos, con el apoyo de laicos comprometidos en esta tarea, quienes nos aportaron con contenidos, metodologías y otros instrumentos necesarios que pudieran responder a cada una de las situaciones que nos tocó abordar. A veces, los conflictos se desencadenaban por una falta de información de las partes. La transmisión de la información era fundamental, pero una información clara, transparente, sin intereses de por medio, que nos buscaran distorsionar los procesos de diálogo. Quienes participaron en los diálogos traían consigo un cúmulo de actitudes y comportamientos que influían positiva o negativamente al mismo. Siempre reflexionábamos sobre la enorme responsabilidad que tenían en sus hombros quienes estaban sentados en una mesa de diálogo y donde, varias veces, primaron más los intereses personales o de pequeños grupos, que de las bases a las cuales estaban representando. La actitud de quienes venían de parte de los gobiernos, expresaban poco interés de buscar salidas, sino más bien de distraer o desmarcar las peticiones planteadas por los sectores. Ya la experiencia nos mostraba en qué terreno estábamos. Existen otras experiencias muy humanas y de expresiones solidarias, donde los valores y los principios han primado ante intereses y deslealtades. Éstos los rescato y doy gracias a Dios por permitirme compartirlos, ya que enriquecen nuestra vida. La capacidad de negociación es otro factor importante. Son tantas las demandas y hay una ausencia de prioridades, que acababan siendo un conjunto de peticiones sin estrategias claras. En algunos casos, las negociaciones donde estaba

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La lógica de conseguir todo sin ceder nada, es otra lógica de la suma a cero, que obstaculiza un ambiente de muy claro el pliego a ser tratado, pero por los hechos de violencia que se habían suscitado antes de llegar a la mesa de diálogo, hubo detenidos o procesados por estos conflictos, y este asunto éstos ingresaban a la de negociación, dejandose de lado muchos temas del su pliego por esta emergencia. A veces, este tema era usado como una especie de chantaje por los gobiernos. Ya lo había expresado anteriormente, si no existen actitudes y voluntades claras para dialogar y ceder por ambas partes, es muy difícil el diálogo. Este es uno de los obstáculos más importantes. El encuentro de unos con otros, aunque no piensen lo mismo y que tengan la capacidad de escucharse y respetar sus opiniones, deben ser las condiciones más importantes para lograr consensos y no la actitud de que cada uno de ellos tiene la verdad o la razón absoluta. El entrelazamiento que existía entre lo sindical o sectorial, y lo político partidario era otra dificultad, porque a veces la negociación respondía más estaba respondiendo a intereses políticos partidarios de quienes estaban en la mesa que al sector que representaban. La actitud de irresponsabilidad, porque no hallo otro término para los gobernantes que suscribieron acuerdos y convenios, sin tener la capacidad de cumplirlos, hicieron un gran daño al país, a la credibilidad, no sólo del sistema político, sino de la propia institucionalidad del Estado. En otros casos, la radicalidad de los dirigentes sociales, a veces motivada más por protagonismos personales y políticos, los llevaba a asumirían similar actitudes que llevaban al fracaso los acuerdos establecidos. La suscripción de acuerdos imposibles de cumplir, que crearon falsas expectativas en los sectores sociales, hizo que todos perdamos: los dirigentes en su credibilidad ante sus bases; los gobernantes ante todo el país y los facilitadores afectados en su imagen. Procesos como los que vivimos, pueden ser altamente peligrosos, pues dejando abierta la posibilidad de la confrontación y la violencia.

Una mirada de esperanza hacia el futuro Esta situación ha llevado a buscar cambios urgentes en el país. Cambios que impliquen transformaciones políticas, económicas, sociales y, lo más importante, un cambio de mentalidad de esa vieja lógica de la prebenda y la manipulación. Promover dirigencias capaces de representar y servir a sus bases, con un sentido de responsabilidad, y unos gobernantes que sean verdaderos servidores públicos, buscando permanentemente el bien común, el diálogo y la concertación como caminos para buscar avanzar hacia mejores rumbos para el país. La agenda que vivimos hoy, tiene características estructurales y, por lo tanto, un ambiente de conflictividad, porque existen muchos intereses de grupos o sectores que están en juego. Habrá que tener la capacidad y habilidad para que todas estas situaciones de conflicto que vivimos, logren llegar a buen término., Siempre busquemos desde el conflicto la oportunidad de mejorar la situación.

acercamiento y diálogo entre partes. El proceso que vivimos, esperamos, fortalezca la institucionalidad y la legitimidad, priorizando el diálogo y la concertación como los instrumentos adecuados para una convivencia pacífica. El enfrentamiento y la polarización son procesos de desgaste, no sólo para quienes estáén en uno u otro bando, y además sino que los efectos de los mismos los padecemos todos. La lógica de conseguir todo sin ceder nada, es otra lógica de la suma a cero; que obstaculiza un ambiente de acercamiento y diálogo entre partes. Se deberá tener en la estrategia de negociación la capacidad de ceder, de negociar; caso contrario, la situación será cada vez más conflictiva con los efectos negativos que viviremos los bolivianos. Estamos ante un marco de posibilidades históricas, por las condiciones económicas internacionales. Un giro de procesos de cambios en la región que tienen una mirada de desarrollo regional y geopolítico, que deberían ser las prioridades de atención de todos, y no deben limitarnos a un discurso de polarización que viene de uno y otro lado, pues lo único que nos provoca es incertidumbre y desaliento. Siguen siendo la pobreza, la exclusión, el desempleo y la desigualdad los graves retos que tenemos en el país, y ellos deben ser los puntos de encuentro entre todos, mas allá de las diferencias ideológicas y partidarias que puedan existir. Es cierto que hay que crear condiciones estructurales e institucionales en el Estado boliviano para encarar en mejores condiciones estos desafíos, pero no nos podemos quedar en sólo esta discusión, mientras las demandas y necesidades nos interpelan día a día. Aprovecho este espacio para hacer un llamado a todos, gobernantes y gobernados, actores políticos, cívicos, empresarios, dirigentes sociales, campesinos e indígenas, a buscar el diálogo y la concertación como los instrumentos ideales para buscar resultados. Exige desprendimientos y renuncias que cada uno deberá considerar. No todo se puede conseguir y, a veces, mejor ceder en beneficio de todos. Estamos viviendo en democracia. Pese a sus imperfecciones, considero que estamos avanzando y transformándola en más incluyente y participativa. Este legado de tantas instituciones y personalidades que han dado hasta sus vidas para que nuestro país viva en libertad y en el goce pleno de sus derechos, siga siendo la guía para una convivencia armoniosa entre todos nosotros, buscando el bien común, la paz con justicia y un desarrollo humano para todos. Seguiremos acompañando el proceso de cambio, siendo fieles a nuestra tarea evangelizadora que está íntimamente ligada a la promoción humana, al respecto de la dignidad de toda persona y a la protección de sus derechos y a la formación ciudadana, como fundamentos importantes en la construcción de una sociedad justa, solidaria y fraterna que todos buscamos.

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Momentos bajos de la política, momentos altos de la mediación A pesar de que algunos hitos históricos críticos fueron desperdiciados por políticos, dejando de lado las bases para una convivencia en paz, equidad y justicia, se ganó experiencia en la mediación de conflictos. ANA MARÍA ROMERO

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sta ponencia gira en torno a la tesis de que los momentos altos de la mediación son los momentos bajos de la política. Cuando funcionan los mediadores naturales entre la sociedad y el Estado, que son los partidos, no se requiere de una intervención externa pues los conflictos discurren y se resuelven en ese ámbito. Para sustentar este punto de vista veamos el ejemplo de Bolivia en los últimos años. Mucho de lo que voy a esbozar se ha vivido en otros países pues la crisis de la política ha recorrido toda la región. Quizás uno de los puntos de partida sea el derrumbe del Muro de Berlín que, entre otras cosas, envió a la izquierda al limbo durante el tiempo en que se implementó el modelo neoliberal e hizo que quienes lo administraron carecieran de una oposición real. Las consecuencias de ese concierto a una sola voz fueron múltiples y las hemos sufrido estas últimas décadas. Para definir mejor ese estado de cosas, diremos como Jacques Ranciere, que Bolivia tuvo estos años una democracia que fue perdiendo “esa dimensión adversarial entre dos o más corrientes de pensamiento que es consustancial a lo político y que proporciona a la política democrática su dinámica inherente”1. Como resultado surgió un sistema centrípeto (por su cultura patrimonialista: cuoteo, corrupción y otras deformaciones) que fue generando una sociedad centrífuga con fuertes brechas sociales. El rol de puentes que cumplen los partidos entre la sociedad y el Estado se fue devaluando cuando estos hipotecaron su capacidad crítica y de propuesta a favor del modelo. El individualismo convertido en doctrina de fe, acentuó las tendencias corporativas en la medida en que entraron en crisis organizaciones que aglutinaban a varios sectores como la Central Obrera Boliviana. Aunque dispersas, las protestas se hicieron cada vez más fuertes pero inconexas. Cada sector reclamaba (y aún reclama) por lo suyo. El fenómeno revelaba la aparición de una lenta pero gradual toma de conciencia sobre la exclusión. Se empezó a dar así la contradicción de que si bien una mayoría de la gente no tenía las condiciones para ejercer derechos humanos fundamentales como el del trabajo y el de vivir con dignidad, la democracia le proporcionaba un espacio de libertad impensable en las dictaduras que permitió un proceso de articulación de las demandas sociales. Quizás si el modelo hubiera cumplido con sus promesas las cosas hubieran sido distintas pero al inicio del nuevo milenio Bolivia alcanzó el coeficiente Gini más alto de región que mide la brecha entre los más ricos y los más pobres. El dato duro es que sobre nueve millones de habitantes cinco millones son pobres

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DE CAMPERO

de los que 3.500.000 están debajo de la línea de la pobreza2. Periodista y El año 2000 fue evidente que la concomunicadora fianza que el pueblo le dio a la clase polítisocial. Fue la ca se venía abajo. Habían transcurrido 15 primera Defensora años desde que el modelo neoliberal sendel Pueblo de tó sus raíces en Bolivia. Quince años desBolivia. de 1985 en que multitudes de mineros reActualmente es corrieron las calles de La Paz y otras ciuDirectora Ejecutiva dades de Occidente para evitar el cierre de de la Fundación la empresa minera estatal COMIBOL. Los UNIR Bolivia. precios del estaño y de otros minerales se habían derrumbado en la bolsa de Londres dejando en la calle a 40.000 trabajadores y sus familias que migraron masivamente hacia El Chapare y las ciudades del eje (El Alto, Cochabamba y Santa Cruz) cuando no a la Argentina, Brasil u otros países. Los dirigentes que cuestionaron las medidas fueron confinados y los trabajadores consiguieron unos bonos consuelo pero no la devolución de sus fuentes de trabajo. Pronto seguirían la “relocalización” de otros sectores con la privatización de las empresas públicas. Era la derrota de los trabajadores y de su máximo órgano sindical la COB. La inutilidad de la protesta. Y hasta la sensación de que Fukuyama tenía razón pues, el fin de la historia parecía haber llegado. Al menos para los trabajadores. Pero, como diría Galileo: “e piur si muove”. Y la historia echó a andar. Primero fueron los cocaleros del Chapare que dieron una batalla tras otra cubriendo de piedras y troncas los caminos del eje que comunican a Santa Cruz con La Paz y los puertos del Pacífico. Su lucha buscaba impedir que bajo presión de los Estados Unidos, distintos gobiernos (Banzer, Quiroga y Sanchez de Lozada) erradicaran los cultivos de coca, la llamada “hoja sagrada de los incas” que les habían permitido sobrevivir al invierno neoliberal. El año 2000, el detonante mayor provino del dirigente campesino Felipe Quispe, apodado El Mallku, quien liderizó un bloqueo de caminos que dejó incomunicada a La Paz durante más de quince días. Entre sus principales demandas estaba la anulación de un proyecto para la Ley de Aguas (que debía respaldar la privatización de este recurso) y de la Ley del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). Pero en realidad su reclamo era de tipo más estructural buscaba poner en evidencia que en Bolivia la mayoría de los indígenas son pobres y una mayoría de los pobres son indígenas. La protesta era política pero tenía un fuerte elemento socio-cultural. Tocaba las fibras mismas del problema étnico en Bolivia.


El bloqueo movilizó a varias comunidades y provincias del altiplano que procedieron a obstruir los caminos y apostarse en ellos masivamente. El ex dictador Hugo Banzer estaba nuevamente en la presidencia, esta vez por la vía democrática e intentaba mostrar que había cambiado, que no volvería a violar los derechos humanos. Su período empezó a marcar el agotamiento del modelo que exhibía grietas sociales que dos décadas de democracia mal administrada habían contribuido a profundizar. En esa oportunidad empezó a visibilizarse la existencia de las “dos Bolivias” que Quispe presentaba como antagónicas. La mediación, en esas circunstancias, se convirtió en un sustituto funcional de la acción estatal y tomó la forma de una “prótesis” destinada a suplir las carencias de la política que no fue capaz —no quiso o no pudo— canalizar las demandas sociales a través del Congreso ni las incorporó a la gestión de gobierno. Se trató de procesos singulares por las connotaciones que alcanzaron. El pueblo empezaba a intuir la fuerza de la mayoría frente a un gobierno que estaba notoriamente afectado en su ejercicio del poder, primero por el desgaste del modelo que habían ejecutado sus antecesores y luego porque en democracia no era posible usar de la violencia impunemente. La anomia había llegado a distintos niveles de la sociedad que cada vez más, actuaba al margen de la norma. A la debilidad de un esquema cuya legitimidad se erosionaba a ojos vista, se agregaba el afán del entonces presidente, Hugo Banzer Suárez que se había propuesto marcar una diferencia entre su etapa autoritaria y ésta a la que accedió mediante el voto popular. Haciendo esfuerzos por mantener el manejo de la situación, más de una vez los mediadores o facilitadores del diálogo (o sea la Iglesia Católica, el Defensor del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos) debieron espolear la capacidad de escucha y de visión de funcionarios que parecían vivir en otro planeta. Otras veces tuvieron que aupar a los sectores sociales para que su obcecación por determinados temas no les hiciera perder oportunidades claves para avanzar. O hacer esfuerzos por mitigar su principal déficit que es la dificultad para ponerse de acuerdo. La capacidad de escucha era casi inexistente y por lo mismo tenía que potenciarse para hacer que sean tomadas en cuenta propuestas de quienes no habían sido escuchados durante largo tiempo. Para evitar la tentación de usar la violencia era preciso desarrollar un enfoque muy cuidadoso donde el tino, la empatía cultural y el respeto fueran elementos imprescindibles para acercar a las partes y ponerlas a negociar. Sin duda que uno de los elementos para el éxito de la facilitación del diálogo fue la ductilidad y complementariedad que exhibía la troica mediadora que trabajaba a distintas bandas moviéndose ágilmente según fuera necesario. Todo esto usando el olfato y el sentido común pues no se contaba con el apoyo de mediadores especializados ni el conocimiento de técnicas de análisis y gestión de conflictos, capacidades que hoy intenta desarrollar en el país la Fundación UNIR Bolivia. Estas instituciones desarrollaron una suerte de co-mediación, pues construyeron, sin proponérselo, una instancia múlti-

ple que se distribuía las responsabilidades y conjugaba distintas experiencias, pero que, sobre todo, logró construir una gran credibilidad. En determinadas oportunidades hubo necesidad de hacer de mediadores, en otras de simples facilitadores, en las más se cumplió el curioso papel de ser una suerte de Notarios de Fe Pública que con su sola presencia avalaban que todo se había hecho correctamente. Que no se había pactado nada a espaldas del pueblo ni por debajo de la mesa. Mientras la Iglesia, por ejemplo, hacía valer su autoridad institucional y moral especialmente a nivel de ministros y otros funcionarios del gobierno, el Defensor del Pueblo y la Asamblea de Derechos Humanos tenían una mejor llegada a los sectores populares. Esto le daba al equipo una gran capacidad de movimiento junto al equilibrio que es fundamental para cualquier diálogo exitoso. La troica facilitadora compartía información, se distribuía tareas, empleaba sus mejores recursos humanos para realizar valiosas gestiones simultáneas, medía el ánimo de los participantes aproximándose a ellos bien sea en los descansos de las reuniones o en medio de ellas, aceitando el diálogo a fin de que pueda llegar a buen término. Esto se hacía tanto en la etapa de premediación como cuando el diálogo había empezado. Por ejemplo, en el esfuerzo por equilibrar fuerzas, la troica de mediadores logró convencer a sectores campesinos claramente rivales (el de Evo Morales y el de Felipe Quispe) a llevar adelante una sesión conjunta antes del diálogo con el gobierno en la que se logró consensuar una agenda única. El haberse presentado divididos además de debilitar la posibilidad de ser atendidos por el gobierno hubiera ido en perjuicio no solo de la imagen sino de los temas estratégicos que se deseaban exponer y avanzar con las autoridades. En esta y otras oportunidades se actuó según lo que aconseja John Paul Lederach quien considera que “un alto nivel de desequilibrio entre las partes pone seriamente en duda el funcionamiento de la mediación, dado que la parte más poderosa suele recurrir a otros métodos para conseguir sus fines”. María del Carmen Boqué3 anota que “sin un mínimo de reconocimiento entre los protagonistas no hay mediación posible, mucho menos si éstos no son conscientes de su mutua interdependencia”. En tal situación, continúa, un mediador inactivo poco puede hacer si no ha logrado antes “un cierto equilibro de poder ayudando al mas débil a que muestre mayor firmeza y recordando al mas fuerte los riesgos y las responsabilidades de las demostraciones excesivas de su poder”. Mirando estos hechos en perspectiva, se hace visible que una cosa es intervenir en la resolución de conflictos con temas puntuales y actores bien definidos, y otra muy distinta tener que improvisar soluciones de coyuntura para enfrentar conflictos “profundamente arraigados” que sólo la buena política puede resolver. Aquellos que salen a luz en determinados momentos históricos poniendo en jaque no solo al gobierno de turno sino a toda una sociedad. Es posible también advertir que estos afanes mediadores no estuvieron exentos de un interés mayor. Tanto el Defensor del Pueblo

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como la Iglesia y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) apostaban por una salida pacífica al conflicto, lo que significaba también una apuesta por la construcción de una ciudadanía intercultural y activa y por una democracia participativa en la que los sectores invisibilizados de la sociedad pudieran hacerse oír en vivo y en directo. Como es común afirmar entre los expertos el poder de la mediación radica principalmente en su no poder pues como lo plantea Boqué, “este no poder se apoya en la toma de conciencia de que las decisiones deben tomarse en base al consenso construido conjuntamente”. En resumen la tarea de los mediadores se concentró en hacer posible la comunicación y la toma de conciencia alrededor de una solución negociada. Uno de los elementos de permanente reflexión en las mediaciones sociales estaba relacionado con la neutralidad de los mediadores, facilitadores o como se les llame. En el caso del DP, ésta ha sido analizada incluso doctrinalmente y se ha llegado a la conclusión de que no puede ser neutral porque la propia Constitución le da el mandato de defender al ciudadano frente a las arbitrariedades o abusos del Estado. No obstante, tanto en el desarrollo de su labor específica de defensa de los derechos humanos como en su función de mediador, el Defensor debe esforzarse por tener un comportamiento imparcial y ecuánime para mantener su Autorictas. Su natural proximidad con una de las partes no puede hacerle perder la noción de que necesita actuar sin pre conceptos, a fin de “construir esa empatía que requieren las partes para comunicarse de manera horizontal”. Sin esas condiciones ningún mediador podría ser útil ni merecer la confianza de las partes. Nadie, que hubiera pasado por una experiencia semejante, puede salir de ella incólume. Intervenir en la solución del conflicto requirió sumergirse en el meollo de fenómenos sociales complejos y tomar conciencia de que se requerían otros protagonistas, procesos y escenarios para que los problemas empezaran a encararse, así como lucidez, voluntad y políticas de Estado para que pudieran resolverse.

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Es posible también advertir que estos afanes mediadores no estuvieron exentos de un interés mayor. Tanto el Los sucesos que se iniciaron el 2000 y los que siguieron hasta fines del 2005 se llevaron consigo a tres gobiernos antes de que Evo Morales Ayma ganara las elecciones con un inédito 54%. Los pobres habían decidido autorepresentarse y votar por sí mismos junto a otros sectores sensibilizados que apoyaban la necesidad de una democracia diferente. Ya durante el 2000 se había dicho que los movimientos sociales más que desafiar al Estado, buscaban ser parte de él. De alguna manera el pronóstico se cumplió. Lo que estaba en la base de tamaña votación, lo que unió a diferentes clases sociales, era el anhelo de devolverle al Estado el rol o más bien la responsabilidad social que tenía antes de que impusieran las recetas del FMI y el Banco Mundial. Desde el 2003 en que un movimiento social iniciado en El Alto logró la renuncia del presidente Sánchez de Lozada convertido en el ícono del fallido modelo liberal, la mediación de terceros se ha hecho innecesaria. La política ha empezado a recuperar su espacio, aunque los escenarios y los protagonistas no sean los tradicionales. En el interín se han desperdiciado espacios privilegiados para el diálogo como el de la Asamblea Constituyente donde se anunció que se encararían temas no resueltos que arrastra Bolivia desde su fundación. Se estimaba que su accionar pudiera expresar tanto la pluralidad política como la étnica, o sea la multiculturalidad de la sociedad boliviana. En términos de la representación y de las propuestas sí lo hizo porque ahí estuvieron por vez primera hombres y mujeres, indígenas venidos de distintas regiones, etnias y culturas junto a representantes citadinos de diversos sectores. Lamentablemente estamos hablando de un proceso que representa otro gran fracaso de los políticos que desperdiciaron la oportunidad que teníamos las y los bolivianos de lograr un pacto social que nos permita sentar las bases de una convivencia en paz, equidad y justicia. La Constituyente surgió como antídoto para la conflictividad, se pensó que sería una fórmula para su resolución, una expresión al interior de la propia conflictividad pero resultó ser, también, una instancia generadora de conflictos que siguen sin resolverse. Bolivia está hoy en medio de un parto con sus dolores y retortijones. Podría decirse que durante el ciclo de los partidos tradicionales, se lograban acuerdos con minúsculas con apoyo de la mediación; pero cuando todo se fue por la borda porque no se corrigieron los males y más bien se los agravó, entramos a la Asamblea Constituyente como el gran escenario para ejercitar la Política y lograr acuerdos con mayúsculas. Una tarea cuya envergadura debía acometerse usando un gran angular histórico que, está visto, muy pocos actores poseen. Esto ha puesto en evidencia lo difícil que es la concertación de intereses en un período de tiempo corto y donde el diálogo estuvo ausente. La Asamblea debía producir algo más que ese gran marco de principios que es la Constitución, tenía que haber sido capaz de lograr un pacto social para los próximos 50 años. Para los optimistas esto es parte del proceso de construcción democrática que debe seguir adelante. El dilema es ahora saber si es que la política va en camino de recuperar su lugar confirmando aquello de que las democracias

Defensor del Pueblo como la Iglesia y la APDHB apostaban siempre por una salida pacífica al conflicto. son regímenes más ruidosos que las dictaduras pues “el elemento que da dinamismo a la democracia es precisamente el conflicto” O, por el contrario estamos nuevamente estancados porque la práctica desaparición de los partidos tradicionales que ocuparon el escenario este cuarto de siglo, ha dado lugar a la aparición de actores como los comités cívicos o sectores sociales que no conocen ni reconocen las reglas de juego de la política. El conflicto ha tomado otro cariz pero no ha desaparecido, sigue siendo el pan de cada día. Si bien es cierto que una sociedad sin conflictos no funciona tampoco funciona una donde el epicentro de todo sea el conflicto. Si el supuesto con el que empezamos este ensayo es cierto, o sea que los momentos altos de la mediación son los momentos bajos de la política, vemos que lo inverso es igualmente evidente. Hoy se vive en Bolivia un claro reposicionamiento de las funciones del Estado que se supone debe lograr que los conflictos se resuelvan a través de las medidas políticas. El presidente Evo Morales tiene una legitimidad que le permite crear conflictos con la aplicación de sus políticas y también resolverlos. Buena parte de la tarea de su gobierno se concentra en equilibrar (o desequilibrar) esa balanza en la que sólo funcionó uno de los platos. Paralelamente, ha surgido una oposición engendrada curiosamente en el seno mismo del Estado y que está representada por los prefectos que son las autoridades y los dirigentes de los ejes políticos regionales. En un caso así la mediación, tal como se realizó en años anteriores, no parece posible. Hace falta la política porque lo que se juega no es algo de coyuntura que pueda transarse alrededor de una mesa. Son temas que para resolverse requieren de transformaciones profundas y de consensos de gran envergadura. Para desterrar a la pobreza y cambiar las injustas estructuras sociales y económicas que la hacen posible hace falta un liderazgo lúcido. Con las distancias del caso, se puede decir que los bolivianos tenemos nuestro Mandela pero nos falta el Leclerk, o sea, una derecha con visión de futuro. Lo que está en juego es más que una simple pulseta, es la resolución de un pleito histórico y de un conflicto de poder que sólo la buena política puede resolver. Ahí la mediación no tiene cabida. 1. Jacques Ranciere, El desacuerdo. Política y filosofía, Buenos Aires, Nueva Visión 1996 2. La economía más allá del gas, PNUD-Bolivia, 2004 3. María Carmen Boqué, Cultura de Mediación y Cambio Social, Editorial Gedisa, Barcelona 2007 Ponencia presentada en IV Encuentro de las Américas organizado por la Fundación Mediadores en Red, Buenos Aires, Argentina de 2007.

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MIRADAS EXTERNAS

INFORME 2007 DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN En el mundo y en Bolivia JEAN-FRANÇOIS JULLIARD / RESPONSABLE

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on muchas las preocupaciones que nos asaltan con respecto a la futura evolución de la situación de la libertad de prensa en el mundo. 2007 fue un año violento en todos los aspectos. Primero por el cada vez mayor número de periodistas muertos. Hay que remontarse hasta 1994 para encontrar una cifra más alta. Una violenta consecuencia del radicalismo de las decisiones de algunos gobernantes. A varios periodistas les condenaron a la pena capital, o podrían hacerlo; dos murieron en la cárcel por falta de cuidados y otros fueron condenados a largas penas de encarcelamiento, sin siquiera haber podido defenderse. Y, además, los Estados represivos no son los únicos enemigos de la libertad de prensa. La lista es incluso muy larga: grupos religiosos extremistas, narcotraficantes, mafias, bandas, movimientos independentistas, rebeliones armadas, políticos corruptos, agresivos servicios secretos… todos ellos dieron muestras de brutalidad con los periodistas que se interesaron demasiado por sus actividades. Por eso, el año pasado fue muy duro para los periodistas. Desgraciadamente 2008 debería serlo aun más. Sin ninguna resignación, tenemos que reconocer que es extremadamente poco probable que, en el curso de los próximos meses, mejoren las condiciones para ejercer el oficio de periodista. Nuestra primera preocupación tiene que ver con el calendario electoral del año. Se van a celebrar algunas elecciones fundamentales en países cuyos dirigentes desprecian a los periodistas independientes. Son muy pocos los Estados que todavía se atreven a manipular groseramente las votaciones. Los fraudes son menos visibles, preparados con mucha

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DE INVESTIGACIÓN DE REPORTEROS SIN FRONTERA

Una síntesis de dos capítulos tomados del Informe Anual 2007 de Reporteros sin Fronteras, que, desde su sede en París, presenta datos y reflexiones en torno a las condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión. En la primera parte se ofrecen referencias a nivel global y en la segunda una específica que involucra a nuestro país. antelación, y lo más frecuente es que consistan en una sabia mezcla de falsificación de las listas electorales, presiones sobre las comisiones que revalidan la votación y control de los medios de comunicación. En los períodos de campaña la prensa ocupa el centro de todas las atenciones, y sirve de chivo expiatorio a los partidarios descontentos de los candidatos en liza. La inmediata elección en Pakistán del 18 de febrero debería contar con su correspondiente cuota de agresiones y detenciones de periodistas. Los canales privados de televisión continuarán formando un bloque para preservar su frágil libertad de hacer comentarios. Pervez Musharraf hace todo lo necesario para asegurarse ganar las votaciones y todavía no ha digerido la revuelta de los abogados de la primavera de 2007 a la que siguieron, en noviembre, los movimientos de protesta de los propios periodistas. A principios de marzo Rusia va a elegir a su nuevo presidente. La dependencia energética de la Unión Europea refuerza a Moscú. Vladimir Putin siente que le crecen alas y sabe que es libre de conducir al país a su aire, sin tener que rendir cuentas a nadie. Sus detractores no pueden hacer otra cosa que callar. Y si no lo hacen de buen grado, el dinero y las amenazas se encar-

garán de obligarles. Todos los años matan a periodistas rusos y se producen numerosas agresiones. Por otra parte, personas cercanas al poder han comprado todos los medios de comunicación importantes. Incluso la radio Ecos de Moscú, bastión del periodismo independiente ruso, ha caído en manos del gigante gasístico Gazprom. El fuerte carácter de su director le permite conservar una auténtica libertad de tono. Pero, ¿por cuanto tiempo? La política rusa va dejando manchas de aceite por toda la región. Todo el antiguo imperio soviético —con la notable excepción de los países bálticos y, en menor medida, Ucrania— endurece el tono con la prensa, cuando deja de estar a las órdenes. Los periodistas de Azerbaiyán que cubrirán la reelección, más que probable, de su presidente Ilham Aliev, en octubre, tienen pocas esperanzas. Ya se esperan que se produzca una oleada de violencia, protagonizada por las fuerzas del orden, y que haya condenas abusivas dictadas por unos tribunales que miden sus decisiones con el mismo rasero que las declaraciones del poder ejecutivo. En el vecino Irán esa represión ya se ha puesto en marcha. Más contestado que nunca, incluso en su campo de los conservadores, el presidente Mahmud Ahmadinejad intenta reducir el impacto de los me-


INFORME 2007 DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

dos y no esperan ninguna mejora notable antes de que pasen años. También los problemas de los Territorios Palestinos y Somalia van a continuar afectando a la población civil. A los periodistas, locales y extranjeros, que trabajan allí se les ve como a espías, a sueldo del campo contrario. Sri Lanka acaba de festejar el 60 aniversario de su independencia bajo las bombas. En 2008 los periodistas tendrán que evitar los golpes de los Tigres Tamules, el ejército y las milicias que controla. Los periodistas caídos en el atolladero afgano, y los que penetran en las caóticas zonas tribales paquistaníes, viven en una inseguridad permanente. Los movimientos rebeldes de Chad y Níger hacen temer que se produzcan represalias con los periodistas que van a cubrir esa inquieta actualidad. Los gobiernos se radicalizan a medida que sus enemigos se aproximan a la capital, y la tolerancia de los Jefes de Estado con los medios que dan la palabra a los rebeldes alcanzó sus límites al final del año pasado.

Promesa vanas y juego de engaños El hecho de que eludan la ley precisamente quienes debería hacerla respetar tiene tendencia a convertirse en norma.

Muy preocupados por dar una buena imagen, uno tras otro los gobiernos se comprometen a no volver a dictar penas de cárcel para sancionar delitos de prensa. Sólo los más autoritarios se afanan en poner a los periodistas entre rejas por “difamación” o “desacato”. En otras naciones, las que la comunidad internacional denomina púdicamente “democracias en vías de consolidación”, la justicia se vale de la astucia. Cambian los cargos, no las prácticas. Hoy, a los periodistas les condenan a penas de cárcel por “alteración del orden público” o “subversión del poder del Estado”. Mañana será, sin duda, por “complicidad en terrorismo”. Cuba figura en vanguardia de esa justicia de la finta, desde que sus magistrados inventaron el crimen de “peligrosidad social predelictiva”. Ahora detienen a los periodista a título preventivo, incluso antes de haber escrito una línea, en nombre del “riesgo potencial” que representan. Una forma nueva de censura previa. Una censura que, globalmente, va ganando amplitud. Ahora están controlados los nuevos medios de comunicación y las nuevas maneras de informar. Los teléfonos móviles son objeto de una creciente atención, desde que permiten grabar imágenes y vídeos. Lo vimos en Birmania,

FOTO: AIZAR RALDES

dios antes de las elecciones legislativas de mediados de marzo. Los periodistas que no están en la cárcel reciben convocatorias de los jueces, quienes les recuerdan que se encuentran en libertad con fianza, o con la condena aplazada. Los sitios de Internet más libres y críticos van cerrando uno tras otro, víctimas de la censura oficial. El guión se repite en Zimbabwe, donde el Jefe del Estado desde hará pronto treinta años, Robert Mugabe, no consigue la unanimidad dentro de su partido. Las votaciones de finales de marzo darán lugar sin duda a marchas de protesta en las que los manifestantes, como los fotógrafos y los camarógrafos que estén haciendo reportajes, tendrán que vérselas con los diferentes servicios encargados de vigilar “el orden público” en las calles de Harare. Los asesinos de periodistas no se sientan en los banquillos de los acusados. La impunidad es nuestra segunda gran preocupación. Las investigaciones sobre la violencia cometida con representantes de la prensa raramente terminan en juicios. Cuando eso ocurre, quienes dan las órdenes escapan a la justicia, protegidos por una inmunidad debida a sus funciones, o a sus relaciones. En 2008 deberían celebrarse dos juicios determinantes. Se trata de los de los asesinos de Hrant Dink, en Turquía, y Anna Politkovskaya, en Rusia. Ambos crímenes, cometidos a las puertas de Europa, tienen que resolverse de forma ejemplar. Tanto los autores materiales, como los intelectuales, deben ser severamente castigados. De como acaben esos juicios depende, en parte, el futuro de los periodistas, y no solo turcos y rusos sino también todos los que llevan a cabo investigaciones sensibles en países peligrosos. Y países peligrosos para los profesionales de los medios de comunicación cada vez hay más en el planeta. Cinco años después de la invasión norteamericana Irak continúa enterrando a sus periodistas. Todas las semanas, o casi, matan deliberadamente a un reportero iraquí, o muere en un atentado. Los enviados especiales extranjeros, mejor protegidos y menos numerosos que al comienzo de la guerra, se ven menos afectados. Al parecer, los periodistas iraquíes son muy lúci-

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MIRADAS EXTERNAS

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BOLIVIA Con 60 agresiones a periodistas y una decena de ataques a distintas redacciones, el balance del año 2007 hace temer una polarización de los medios de comunicación, a imagen y semejanza de la que existe en la sociedad. La reforma constitucional, emprendida por el presidente Evo Morales, ha provocado violentas reacciones en los movimientos de oposición, en particular en seis de los nueve departamentos, cuyos prefectos son hostiles al gobierno. Tanto los medios públicos como los privados se han convertido en rehenes de la crisis política. Superficie : 1.098.580 km2. Población : 9.354.000. Idioma : español. Jefe del Estado : Evo Morales Ayma. Ya se sabe que en Bolivia la inestabilidad política es algo habitual. En el país se registraron más de 150 golpes de Estado desde a su independencia, que tuvo lugar en 1825, y ninguno de sus últimos presidentes ha conseguido finalizar el

FOTO: AIZAR RALDES

durante la represión de las manifestaciones de septiembre. La policía se puso a requisar los aparatos cuando comprendió que se utilizaban para llenar de imágenes los medios de comunicación de todo el mundo. En Internet, los sitios de videos compartidos y las redes sociales son las nuevas víctimas de los cibercensores. En Siria, Egipto e incluso Brasil, esas originales formas de comunicación no han escapado a las mallas de la red. Por no hablar de China que, pionera en el terreno, legisla a marchas forzadas para recortar su alcance. En el verano todos los ojos estarán puesto en el Imperio chino. Los Juegos Olímpicos comenzarán el 8 de agosto en Pekín, mientras estarán en la cárcel un centenar de periodistas, internautas y bloggers. Aparte del Comité Olímpico Internacional nadie más parece creer que, antes de la ceremonia de apertura, las autoridades harán algún gesto significativo en el terreno de los derechos humanos. Cada vez que liberan a un periodista otro le reemplaza. Y la policía tiene orden de atacar a todos cuantos cuestionen la celebración de los JJOO en el país. El blogger Hu Jia, detenido al acabar el año 2007, es de esos. Va a haber más detenciones y podemos apostar que los disidentes chinos no estarán de fiesta durante el verano. A pesar de todo, algunas buenas noticias podrían alegrar este año difícil. En Etiopía quedarán en libertad al menos tres periodistas, una vez finalizado el cumplimiento de su condena. Probablemente, las negociaciones en curso para conseguir la libertad del camarógrafo sudanés de Al-Jazira, Sami Al-Haj, encarcelado en Guantánamo, llegarán a buen puerto el próximo mes. Quizá U Win Tin, encarcelado en Birmania desde 1989 y cuya puesta en libertad está prevista para julio de 2009, podrá disfrutar de la reducción de condena que le corresponde desde hace ya varios años. Y después, el año 2008 finalizará con las conmemoraciones del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo artículo 19 garantiza “el derecho a la libertad de opinión y expresión”. Esperemos que esas ceremonias auguren un período más propicio para la libertad de prensa.

mandato. Cercado por una oposición intransigente, Evo Morales, primer Jefe del Estado de origen indígena, se comprometió en el mes de diciembre a someter su mandato a un referéndum revocatorio a lo largo de 2008. La contrapartida esperada es que los gobernadores de los departamentos, seis de los cuales pertenecen a la oposición, también pongan en juego su mandato. Pero nada hace presagiar una salida a la crisis, mientras el gobierno de La Paz choque con los apetitos autonomistas de las cuatro regiones más ricas: Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni. La aprobación, en la Asamblea Constituyente, del proyecto constitucional - que también será sometido a referéndum en 2008 -, el 24 de noviembre en Sucre (Sur), en ausencia de la oposición, ha agravado aun más la polarización ideológica entre “pro” y “anti” Evo Morales. La prensa es uno de los objetivos preferidos del conflicto, y se han dado muchos enfrentamientos en los que a habido periodistas agredidos y amenazados, por razones partidistas.

La prensa en la línea del frente La violencia comenzó el 8 de enero de 2007, cuando los productores de coca de la región de Cochabamba (Centro, de la


INFORME 2007 DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

que procede Evo Morales, que también fue cocalero) se manifestaron contra las veleidades autonomistas del prefecto Manfred Reyes Villa. Los enfrentamientos causaron ocho heridos en las filas de la prensa. Algunos, como Jorge Abregó, fotógrafo de la agencia Fides, Efraín Muñoz, de la Agencia Boliviana de Información (ABI) y también Efraín Gutiérrez, de la radio La Chinawa, resultaron heridos en los asaltos de la policía local. Otros, como el equipo del canal privado Univalle Visión, sufrieron violentos ataques de los cocaleros. Los ataques a los medios culminaron cuando se iba acercando la votación en la Asamblea Constituyente, en particular en el departamento de Santa Cruz, vivero de la oposición más radical. El 28 de agosto, dos periodistas del diario regional El Mundo recibieron los golpes de unos manifestantes, contrarios a la huelga general decretada en los seis departamentos en que gobierna la oposición. En el mismo momento, unos colegas de los canales Canal 7 TVB y Red Uno, y un fotógrafo de la agencia EFE, recibieron amenazas e intimidaciones atribuidas a la Unión Juvenil Cruceñista, un grupo autonomista radical que ya se hizo famoso por algunos atentados a redacciones de medios públicos. Los días 18 y 19 de octubre, una gran operación de las

La aprobación, el 24 de noviembre, del texto global de la nueva Constitución desencadenó una serie de motines en Sucre. La radio educativa católica ACLO suspendió su emisión ante las amenazas civiles. fuerzas de policía y el ejército del aire, destinada a terminar con la ocupación del aeropuerto de Santa Cruz, arrojó un saldo de seis periodistas heridos. El 19 de octubre se manifestaron los profesionales de los medios de comunicación de la región, para exigir el derecho a trabajar libremente, y con seguridad. En el mismo momento, en Sucre, algunas personas opuestas al proceso constitucional agredieron a tres periodistas de los medios públicos Televisión Bolivia y Radio Red Patria Nueva, así como a un fotógrafo independiente. La aprobación, el 24 de noviembre, del texto global de la nueva Constitución desencadenó una serie de motines en Sucre y en La Paz. La radio educativa católica ACLO, cercana al gobierno y que emite una parte de su programación en lengua quechua, se vio obligada a suspender los programas ante las amenazas de la Unión Juvenil Cruceñista. Tres pe-

riodistas de la emisora, Grover Alejandro Pilco, Franz García y Johnnatan Condori, tuvieron que macharse de la ciudad. Dos días después de la votación, en La Paz, algunos partidarios del gobierno tomaron por asalto los locales de los canales privados ATB (propiedad del grupo español Prisa), PAT y UNITEL (perteneciente a unos empresarios de Santa Cruz) y las emisoras Radio Fides y Radio Panamericana. El Viceministro de Movimientos Sociales, Sacha Llorenti, intentó calmar los ánimos. La tensión se rebajó ligeramente al final del año y la Asociación Nacional de Prensa (ANP), que agrupa a los propietarios de los medios de comunicación, ha hecho una nueva oferta de diálogo al Gobierno, a los diferentes protagonistas del conflicto.

Reporte anual de 2007 de Reporteros Sin Frontera, disponible en www.rsf.org

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BIBLIOTECA LIBRERO UNIR

Beatriz Martínez de Murguía

Karen Grover Duffy, James W. Grosch y Paul V. Olczak

MEDIACIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

LA MEDIACIÓN Y SUS CONCEPTOS DE APLICACIÓN

Una guía introductoria Ed. Paidos, 1999, p. 207

La mediación es una técnica de resolución pacífica de conflictos que consiste, a grandes rasgos, en la búsqueda de un acuerdo a través del diálogo con el auxilio de un tercero imparcial. Cobró ímpetu al finalizar la Segunda Guerra Mundial,explica la autora,como parte de una nueva sensibilidad opuesta a la violencia,y en los últimos años encontró un ámbito amplio de aplicación. Si bien en los países europeos y en Estados Unidos se recurre habitualmente a la mediación para resolver conflictos empresariales, laborales, familiares y comunitarios; en el mundo de habla hispana se trata de un campo que apenas comienza a explorarse. En este libro se ofrece un punto de partida para el estudio de la mediación y la resolución de conflictos,con ideas para adecuar las técnicas a las condiciones latinoamericanas, partiendo de que su difusión traería consigo cambios sustantivos en la convivencia de nuestras sociedades al propiciar una reorientación de las relaciones sociales hacia la cooperación, la confianza y la solidaridad,y hacia formas más espontáneas,libres y maduras de resolver las diferencias; al fomentar, en fin, una cultura de diálogo y tolerancia. Éste es un texto introductorio que expone, en una visión amplia, los distintos problemas que ofrece la mediación.No es un libro técnico. Ofrece una guía, un punto de partida para el estudio de la mediación a partir de la experiencia y reflexión.

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Una introducción para profesionales e investigadores Ed. Paidós, 1996, p. 413

Vivir en armonía en un mundo lleno de conflictos requiere mucha energía. Los individuos necesitan ciertos mecanismos que les ayuden a resolver sus problemas cotidianos, las familias exigen métodos simples y prácticos para aumentar su capacidad de comunicación, y las comunidades están ávidas de recursos que resuelvan las disputas y suavicen los conflictos más frecuentes. Con el gran incremento de la violencia en nuestras sociedades, las personas tienden a contemplarse unas a otras como adversarios reales o potenciales,de modo que resulta urgente darles una oportunidad para que respeten las ideas de los demás y acepten con naturalidad la diversidad social. En este contexto, el libro ofrece la ocasión idónea de aprender muchas cosas sobre las técnicas para la resolución de conflictos, a la vez que proporciona a los lectores un espléndido resumen de las últimas investigaciones sobre el tema.Y,en este sentido, no sólo evita el tradicional enfrentamiento entre teóricos y prácticos –que,en el fondo, persiguen los mismos objetivos: la transformación pacífica de los conflictos– sino que además lo supera a través de un diálogo,sumamente útil y productivo,entre ambos grupos destinados sin duda a entenderse en un futuro no demasiado lejano. Una obra,en fin,cuya lectura proporcionará deleite y, sobre todo, una gran seguridad a todo aquel que quiera entenderla.

María Carme Boqué Torremorell

CULTURA DE MEDIACIÓN Y CAMBIO SOCIAL Gedisa Editorial, 2003, p. 137

Bajo su título,este libro con un lenguaje claro y directo remueve las aguas de la práctica y la teoría de la mediación.Así,se presenta una aproximación controvertida y polémica a lo que, tanto en entornos profesionales como en el ámbito social,se entiende hoy en día como mediación. La mediación se considera un proceso emergente, un fenómeno con vida propia que evoluciona y crece sin cesar. Precisamente a causa de su versatilidad se convierte en una estrategia valiosa para nuestras sociedades cambiantes y colmadas de conflictos. Sin embargo, el continuo desarrollo de la mediación y su extensión a diversos contextos conlleva cierto grado de dispersión y confusión teórica que, asimismo, resta rigor a su ejercicio práctico. Esta obra intenta realzar el desconocido potencial de la mediación. Entre sus contenidos está un recorrido sistemático por los significados que comúnmente se asocian al concepto de mediación, el estudio de diferentes modelos prácticos y un análisis detallado de las fases del proceso mediador, finalmente una propuesta hacia una concepción cultural no libre de controversia. Este libro es un alto en el camino de la mediación, una invitación a reflexionar, un espacio para tomar un respiro y avanzar, luego, hacia la construcción de un entorno humano plural donde la disensión no sea sinónimo de violencia o exclusión.


Josep Redorta

Robert A. Baruch Bush y Joseph P. Folquer

Francisco Diez y Gachi Tapia

CÓMO ANALIZAR LOS CONFLICTOS

LA PROMESA DE LA MEDIACIÓN

MEDIACIÓN

La tipología de conflictos como herramienta de mediación

Cómo afrontar el conflicto a través del fortalecimiento propio y el reconocimiento de los otros

Herramientas para trabajar la mediación

Ed. Paidos Ibérica, 2004, p. 227

Ed. Granica S.A., 2006, p. 227

El campo de la gestión de los conflictos es un área emergente en este mundo cambiante en el que se precisan nuevas respuestas para preguntas aún mal formuladas. El conflicto es una realidad de perfiles borrosos, insidiosos y mal estudiados de la que todos tenemos experiencia.La literatura es dispersa o reiterativa en este nuevo campo multidisciplinar al que yase empieza a llamar “conflictología”y que se orienta a enseñarnos cómo comprender y manejar mejor nuestros conflictos con los demás. El libro presenta una herramienta de fácil uso orientada al análisis y diagnóstico de los episodios de conflicto. Su fundamento tiene que ver más con las formas que adopta un conflicto que con sus causas.El patrón que sigue un conflicto tal vez sea el elemento que aporta mayor información con vistas a la predicción de la posible evolución de una situación concreta. A escala internacional, no se había escrito aún casi nada de forma sistemática sobre esta área metodológica.De ahí el interés de este libro más allá del campo de la mediación,pues su versatilidad y posibilidades de aplicación tienen que ver con cuestiones como qué está pasando, hacia dónde puede conducirnos esta situación o cuál es la evolución probable. El texto está organizado en dos partes. En la primera ensaya la conceptualización del conflicto desde diferentes ópticas. En la segunda busca identificar sus patrones económicos, de poder, de autoestima, de valores, de identidad,entre otros.

La mediación no es sólo un método para la resolución de conflictos y el logro de acuerdos. En este libro, Baruch Bush y Folger sostienen que la dimensión más importante del proceso de mediación es el desarrollo del potencial de cambio que cada persona inmersa en un conflicto lleva consigo, descubriendo sus propias habilidades y desarrollando una mayor apertura hacia las otras partes litigantes. El texto explora la fuerza transformadora de la mediación, demostrando como ese potencial puede llevarse a la práctica a través del trabajo de mediación. Los autores presentan un marco teórico alternativo a las visiones tradicionales, ofreciendo a la vez información detallada e ilustrada con casos y ejemplos sobre la práctica de la mediación transformativa. Bajo la concepción de que los conflictos no se resuelven, sino se transforman, se establece este enfoque, que descansa en la posibilidad de que la gente crea en el valor que dinamiza la mediación con un enfoque comunitario antes que individualista. Los autores ofrecen a quienes trabajan en los múltiples escenarios de la mediación –mediadores profesionales, administradores, funcionarios públicos, investigadores y profesionales que enfrentan el conflicto en sus actividades cotidianas– una nueva y útil perspectiva sobre cómo se practica actualmente la mediación, qué otros logros pueden obtenerse a través de su aplicación y cómo pensar su evolución para el futuro.

Ed. Paidos SAICF, 1999, p. 227

“La magia de la mediación consiste en ayudar a la gente a cambiar sus ‘percepciones’ acerca del problema que las aflige.Y modificar la percepción del problema significa poder mirarlo desde otro lugar”, afirman Gachi Tapia y Francisco Diez, autores con amplia experiencia como mediadores profesionales, que dan cuenta en este libro de las diversas herramientas comunicacionales que posee el mediador para abrir el camino hacia un acuerdo que logre no sólo satisfacer a las partes en conflicto sino sostenerse en el tiempo. Preservando la confidencialidad del procedimiento, el texto muestra de forma concreta cómo funciona una mediación y desarrolla paralelamente un cuerpo de ideas que combine diferentes modelos teóricos, entre los que se cuentan el modelo de Harvard,el transformativo y el narrativo. Pero dicho análisis no impide la búsqueda de un modo propio de ejercer la profesión en nuestro medio y, en tal sentido,la impronta local se convierte en uno de los rasgos distintivos de esta obra. Los autores invitan a reflexionar sobre el modo en que influyen en el conflicto las percepciones de los sujetos, las formas de generar confianza entre las partes, y entre éstas y el mediador, la realización de reencuadres y legitimaciones, el tipo de formaciones que resultan operativas y las que generan el efecto no deseado, todo ello apoyado en fragmentos de casos reales.

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BIBLIOTECA LIBRERO UNIR

Daniel Santoro

Franz Flores, Javier Calvo, Edgar Iñiguez y Verónica Soza

Daniel Sinopoli

TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN Métodos desarrollados en diarios y revistas de América Latina

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DEMOCRACIA:

Ensayos sobre responsabilidad social

Editorial para un Nuevo Periodismo Ibericano, 2006, pp. 287

La cultura política de los periodistas en Sucre

Recopila las experiencias y los apuntes de muchos años de esfuerzo periodístico. Se trata de un texto de ayuda para los jóvenes periodistas, según lo dice Tomás Eloy Martínez en el prólogo: “Quienes se acercan por primera vez al periodismo encontrarán aquí una pasión que puede retenerlos en el oficio para siempre”, para luego hacer una alusión a los supuestos “sabelotodo”. Quienes creen que ya lo conocen todo, descubrirán un cambio con tantas vueltas, que no alcanza una sola vida para terminar de aprenderlas”. Para entender la importancia de este aporte bibliográfico, debemos recordar que la investigación es la esencia del periodismo, pero también una también una especialidad: su rama más aventurera y costosa, en términos de esfuerzos y de riesgos. En los últimos años, la investigación periodística creció en América Latina al hacer grandes aportes a las instituciones democráticas revelando graves casos de corrupción, muchas veces contra la voluntad del Estado y los poderes económicos y políticos responsables de esos hechos. “Salgan de las redacciones y vayan a las calles a atrapar las historias de los Fujimori,los Menem, los Collor de Mello”, aconsejó Gabriel García Márquez y este manual de su Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) facilita las herramientas fundamentales para hacerlo: técnicas y estrategias (el cruzamiento de datos,la búsqueda de documentos públicos, el uso de internet, entre muchos otras.

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Ed. PIEB, 2003, p. 24 Cuadernos de resumen.

Una de los rasgos notables de nuestra sociedad actual es el papel creciente y central de los medios de comunicación en diversos órdenes de la vida política y social, lo cual necesariamente ha cambiado la forma de pensar y de hacer política.Por ello,gran parte de los procesos políticos están ligados o giran en torno a los medios de comunicación, cuyos rasgos básicos están dados en que éstos legitiman o deslegitiman al sistema político y a sus actores. Esta investigación propone caracterizar la cultura política de los periodistas sucrenses, además de conocer su autoimagen en relación a la política,sus percepciones de la democracia, del sistema de partidos, de las instituciones políticas y de las organizaciones de la sociedad civil. El estudio desarrolla un estado del arte de la relación entre periodismo, política y democracia, incidiendo especialmente en generación de cultura democrática. Entre los hallazgos encontrados (en base a una encuesta aplicada el 2003 a los periodistas capitalinos). Es bastante notorio que su autoimagen contenga rasgos fiscalizadores, sancionadores morales y orientadores de una población a la cual habría que señalarle el camino que habrían perdido los políticos”, afirman los autores.Destaca también,como resultado de la consulta, una marcada insatisfacción con la democracia, la justicia social y la equidad regional.

ÉTICA PERIODÍSTICA Ugerman Editor, 2006, p. 198

“He aquí una concentrada y ágil antología sobre un tema axial de nuestro agitado mundo”, menciona el prologuista del libro, Marcos Aguinis.Y continúa:“Su abordaje no sólo es vasto, sino seductor por su inteligencia de enfoques y desarrollo. Respaldado por una información maciza, el autor consigue hacernos recorrer un laberinto iluminador y nutriente, al cabo del cual se percibe que el viaje ha valido la pena”. El texto brinda una lúcida aproximación al encauzamiento y jerarquización del periodismo, aportando severa y espigada bibliografía junto a sus agudas observaciones sobre los medios de comunicación. Desmenuza la crítica coexistencia entre la exacta información y el negocio editorial; advierte sobre la descontextualización y la omisión de datos, mientras reclama el imprescindible componente didáctico que debe contener todo acto de comunicación. Paralelamente cuestiona a las audiencias a las que “desnuda”por su débil demanda y, de algún modo, hace corresponsables de la baja calidad educativa y de contenidos, ante su apego al entretenimiento. Plantea temas como los múltiples medios y las pocas voces, o la ausencia de la “comunicación que educa”, la estrecha relación entre poder y entretenimiento, la reducción de los mensajes a su versión residual, y la insistencia permanente sobre la profesionalidad de los periodistas en medios pequeños o grandes. En síntesis, un libro que se debe leer. Los periodistas para sincerar su autocrítica, y el público para ser más exigente.


WWWs DESTACADAS

www.mediosparalapaz.org MEDIOS PARA LA PAZ El portal Medios para la Paz es impulsado por periodistas que realizan permanente análisis y reflexión sobre la realidad colombiana y sobre los hechos cotidianos de la paz y de la guerra. Asimismo mantiene un intercambio constante de información sobre el “oficio más bello del mundo”. Se encuentran herramientas de trabajo para los periodistas,su programa especializado que se difunde por radio, publicaciones, investigaciones y documentales al día con la realidad de Colombia.

Pretende propiciar el ejercicio ético y con responsabilidad social del periodismo como instrumento de construcción de democracia y cultura de paz,con énfasis en el conflicto armado que vive este país desde hace más de 50 años. “Aspiramos a desarmar el lenguaje y a romper la pasividad y la indiferencia frente al conflicto armado, a despejar la ignorancia de sus causas, a estimular la sensibilidad frente a sus consecuencias y posibles soluciones”, indican en su presentación.

www.institutobasiri.org COMUNICADORES POR LA PAZ Comunicadores por la Paz es una ONG integrada en su mayoría por profesionales del ámbito periodístico y tiene como objetivo prioritario potenciar el uso de los medios de comunicación (entendidos en sentido amplio) para favorecer la transformación pacífica de conflictos. Vinculados a diferentes medios españoles están en la línea de investigación en comunicación para la paz de la Cátedra UNESCO de Filosofía para la Paz (cuya se-

de está ubicada en la Universitat Jaume I de Castelló). En la web se encuentra información sobre el proyecto “Comunicación y Paz en el Sahara Occidental”, que se inició en el año 2004 con una estancia en los campamentos de refugiados saharauis del desierto de Tinduf (Argelia). El trabajo continuó en el año 2005 con una nueva estancia que permitió la formación de 15 mujeres y hombres saharauis en periodismo y comunicación para la paz.

www.libertad-prensa.org/Director.aspx INTERNATIONAL CENTER FOR JOURNALISTS (ICFJ) Con el fin de fomentar el contacto y ayudar a los periodistas para que intercambien información sobre las condiciones de la libertad de prensa y sus posibles alternativas, ICFJ publica una página electrónica dedicada a este tema.Ofrece materiales,videos y varios libros de trabajo.Esta iniciativa busca facilitar discusiones informativas y el debate entre profesionales de la prensa, sin ninguna intención de promocionar acciones individuales.Es una iniciativa para incrementar el conocimiento del derecho a la libre expresión en socieda-

des democráticas,y asistirá a periodistas en el apoyo, defensa y sostenimiento de una prensa libre en las Américas ICFJ organizó 22 seminarios-talleres a través de la región durante los últimos tres años con la intención de que los profesionales de los medios escritos en América Latina obtuvieran rudimentos básicos de cómo cubrir historias / noticias relacionadas al delicado tema de la libertad de expresión y su eterna defensa. Además, el Centro examinó maneras de ayudar a los periodistas a compartir los conocimientos recientemente adquiridos con sus demás colegas y multiplicar así el efecto del programa.

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www.rsf.org REPORTEROS SIN FRONTERAS Investigar, denunciar y apoyar.Reporteros sin Fronteras, defiende a los periodista y colaboradores de los medios de comunicación encarcelados o perseguidos por su actividad profesional, y denuncia los malos tratos y la tortura que sufren en muchos Estados, lucha; para que retroceda la censura y combate las leyes destinadas a restringir la libertad de prensa. Concede anualmente un centenar de becas de asistencia (expuestas en la web) para ayudar a un periodista o a un medio de comunicación en dificultades (gastos de abogados, gastos médicos, compra de material, etc.), así como a las familias de los reporteros

encarcelados y trabaja por la mejora de la seguridad de los periodistas, especialmente en las zonas en conflicto. La actuación de RSP se extiende a los cinco continentes, gracias a sus secciones nacionales, sus oficinas en Bangkok, Londres, Nueva York, Tokio y Washington, y su red de más de ciento veinte corresponsales. La organización trabaja igualmente en estrecha colaboración con asociaciones locales o regionales de defensa de la libertad de prensa, miembros de la “Red de Reporteros sin Fronteras”, en Afganistán, Belarús, Birmania,Colombia,,Eritrea,Estados Unidos,Kazajistán, Pakistán, Perú, República Democrática del Congo,Rumania,Rusia,Somalia y Túnez.

www.saladeprensa.org SALA DE PRENSA (SDP) Sala de Prensa es una iniciativa independiente,no lucrativa,realizada gracias a la colaboración de periodistas profesionales y académicos de 40 países de América, Europa y Asia. Impulsar la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información en la región, mediante la promoción de la ética, la investigación, la precisión y el uso de nuevas tecnologías en el ejercicio periodístico iberoamericano, así como la protección de los periodistas.

La base de SdP es su especialización;ofrece a cualquier periodista la posibilidad de acceder sin costo a fuentes de información en línea, consultar bases de datos,participar en foros internacionales,actualizarse en el uso de nuevas tecnologías, ampliar su acervo bibliográfico e intercambiar experiencias y recursos para desarrollar sus propios conocimientos y habilidades. Reflexión de alto nivel, documentos referencial para nuevas tendencias e impulso vigoroso a periodismo de investigación, son algunas de las características de esta web.

www.bancotematico.org BANCO TEMÁTICO Es un portal de periodistas para periodistas, desarrollado por la Fundación UNIR Bolivia. Aspira a mejorar la calidad de información que llega a las audiencias. Se ha reunido material sobre Temas Clave, que son el corazón del portal y reflejan los asuntos estratégicos para la sociedad boliviana, como Asamblea Constituyente, hidrocarburos, la problemática de tierra y territorio, interculturalidad, migración, entre otros.

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Informes confidenciales, documentos temporalmente clasificados, investigaciones y ensayos con valor noticioso estarán incluidos en “De primera mano”, como un aporte a los periodistas acuciosos que buscan la noticia no sólo en las tradicionales fuentes de información, sino más allá del diario acontecer noticioso. Destaca también el sector del “Calendario” con sus ofertas de cursos y talleres para periodistas, conferencias y foros, además de becas y premios.


Instrucciones para publicar en la Revista LAZOS

La presentación incluirá el nombre completo del autor, su título profesional, ocupación, en su caso la institución desde donde desarrolle su actividad profesional, ciudad y país de residencia.Estos datos serán publicados junto con cada artículo,y deberán incluirse como nota al pie en la página 1 del artículo.En caso de que el autor lo desee, puede incluir su dirección de correo electrónico para posibilitar el contacto personal de los lectores interesados.

al pie), y según el formato que se detalla a continuación. – Libros: apellido del autor, nombre. Título. Lugar, editorial, año. – Artículos en una compilación: apellido del autor, nombre.Título del artículo entre comillas, en mayúsculas el título del libro, compilado por apellido y nombre del compilador.Lugar, editorial, año. – Artículos en una revista:apellido del autor, nombre.Título del artículo entre comillas y en cursiva. Nombre de la revista, número y año.Lugar, editor: páginas. – Documentos tomados de un sitio web: apellido del autor, nombre. Título del artículo entre comillas y en cursiva, año de la publicación. Copiado en (fecha en que fue copiado de Internet), del sitio web: (dirección de la página web).

RESÚMENES

SELECCIÓN

Cada trabajo deberá incluir un resumen de 150 a 200 palabras como máximo, en castellano, el que será publicado en el sitio web de la Fundación UNIR Bolivia, con la referencia a la edición correspondiente. El resumen debe ser escrito en forma impersonal, y transmitir únicamente el contenido esencial del artículo.

Cada trabajo enviado será recibido,aprobado o rechazado por el concejo de redacción de LAZOS en la medida en que responda a las indicaciones formales que se detallan en estas instrucciones. Una vez confirmada su recepción será considerado por LAZOS, cuya decisión será comunicada al autor a la brevedad posible. En caso de que el trabajo no sea elegido para el número en preparación, LAZOS podrá reservarlo en sus archivos durante un año desde su recepción,para publicarlo en un número posterior, salvo que el autor lo requiera antes por e-mail.

ENVÍO

Los trabajos, para ser considerados, deberán enviarse por correo electrónico a LAZOS (lazos@unirbolivia.org), adjuntando el artículo en un archivo en Microsoft Word, con una extensión mínima de 12000 caracteres con espacios y una máxima de 14000 DATOS PERSONALES

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Es responsabilidad del autor presentar con precisión las referencias bibliográficas.Deberá incluirlas al final del artículo (no como nota

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Revista Lazos 04  

Ilustraciones Juan José Serrano María Isabel Blacutt gordamedia@yahoo.com Los media en Bolivia en tiempos de crisis 8 Edición Gabriela L. Ug...

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