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ENCUENTROS PROFESIONALES Médica endocrina y autora de Mujeres invisibles para la medicina (Capitán Swing)

Carme Valls Llobet: «Sería fantástico que el código deontológico de la profesión tuviera en cuenta la cuestión de género» Elisa G. McCausland Comenzamos esta entrevista preguntándote por la recuperación de Mujeres invisibles para la medicina, libro publicado en 2006 que, hace más de una década, ya se cuestionaba por el lugar de las mujeres en la investigación médica. En estos últimos quince años ¿qué ha cambiado? La reedición revisada y ampliada de Mujeres invisibles para la medicina tiene precisamente como objetivo preguntarse qué aspectos de la denuncia previa —las mujeres no están incluidas en los trabajos de investigación médica, particularmente, en cardiología, y más adelante, en otras muchas disciplinas— se mantienen. Revisando esta problemática hemos visto que ha habido mejoras en algunos aspectos, como es el caso de cardiología, que ha pasado de no tener mujeres como objeto de estudio a incluirlas en casi un 40% de las investigaciones realizadas hasta la fecha. Pero nos queda todavía más de un 60% de investigaciones y análisis en las que solo se incluyen hombres, o no se especifica el sexo de la persona. Una inercia, la de no investigar a los dos sexos, que también se da en los animales con los que se experimenta en el ámbito sanitario. Cierto es que, desde principios de los dosmil, ha habido ámbitos en los que se han detectado mejoras, pero otras partes de la medicina —la relación del ciclo menstrual y las alteraciones en la salud, el campo del dolor o la sexualidad de las mujeres— han quedado olvidadas, por no decir menospreciadas. Se puede afirmar que, globalmente, la exigencia de investigar las diferencias por sexo en los estudios que se están llevando a cabo en estos momentos no se ha mantenido. De tal manera que algunas revistas médicas de prestigio sí lo exigen, sobre todo si están dirigidas por mujeres; pero, llegamos a la epidemia de COVID-19 y vemos que la mayoría de trabajos que se han publicado no diferencian por sexo. Retrocedemos.

nada porque no se haya podido introducir la perspectiva de género en las facultades españolas de ciencias de la salud. Hay excepciones, claro. Profesoras que, como otras compañeras o yo misma, hacemos el esfuerzo por visibilizar un enfoque que entendemos capital. Insisto en ello porque lo considero fundamental: creo que hace falta que la universidad exija a sus catedráticos y profesores de ciencias de la salud la incorporación de la perspectiva de género en todas las asignaturas. Esa sería mi reivindicación.

Como profesional de la medicina e investigadora de la salud, ¿qué cambios y tendencias has detectado en estos últimos años y cómo han influido en tu trabajo? ¿Qué consideras que queda por hacer? Hay mucho más interés ahora por estos temas, eso es evidente. Que las mujeres nos hayamos reivindicado en todos los campos es importantísimo, al igual que las denuncias de los abusos y las violencias hacia las mujeres que se han dado en el último lustro de maneras diversas. Pero, concretamente en el ámbito científico, nos sigue haciendo falta ciencia de la diferencia que nos permita llevar a cabo una mejor docencia y, por ende, una mejor asistencia sanitaria. Como profesional e investigadora, he de decir que me siento reconfortada y reconocida por las investigaciones científicas que se han realizado en estos últimos años, aunque decepcionº 188 g noviembre-diciembre 2020

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