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fMEDIO AMBIENTE Las mascotas y las cosas Juan José Badiola Presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios La salud y el bienestar de los animales son las señas de identidad y el objetivo de la profesión veterinaria. La idea de salud animal, entendida como el adecuado funcionamiento de su organismo, apenas tiene margen de discusión. En torno al bienestar animal, sin embargo, se citan aspectos científicos, éticos, económicos, socioculturales, religiosos e incluso políticos que pueden conducir a discusiones sin fin. Para zanjarlas, el colectivo veterinario se guía por una tabla de derechos de los animales que se han bautizado como las 'cinco libertades'. Cinco libertades A saber: el animal debe estar libre de hambre, sed y desnutrición; libre de dolor, lesiones o enfermedades; libre de incomodidades físicas o térmicas; libre de miedos y angustias; y libre para expresar las pautas propias de comportamiento. Estas pautas están inspiradas, obviamente, en algunos de los derechos inalienables del género humano. Podría incluso llegar a pensarse que se trata de equiparar especies, lo cual no está en la voluntad del colectivo veterinario. Pero sí reflejan la idea que late con fuerza en el ánima veterinaria, cual es la interdependencia entre el hombre y el animal. Somos compañeros de viaje en el Planeta Tierra y por tanto, grandes y pequeños animales merecen un trato harto diferenciado del que damos a las 'cosas' inanimadas que nos rodean. Nuestras leyes ya tipifican como delito la tortura o el abandono de los animales de compañía. El Código Penal asume y respalda un clamor que existe en la sociedad contemporánea, cuya sensibilidad por el bienestar de los animales no tiene parangón con ninguna etapa de la historia, y se irrita sobremanera con las agresiones, en ocasiones salvajes, que con frecuencia sufren los animales.

Inembargables, indivisibles e intrasferibles Esta concepción se da de bruces con la mayor sensibilidad que muestran las sociedades desarrolladas, y en particular la española, hacia las mascotas, a las que en un elevado número de hogares se considera un miembro más de la familia o, en otros casos, la única compañía y el último referente emocional. Las mascotas son, y millones de españoles lo saben y sienten, algo más, mucho más que un objeto, sino un valor extrapatrimonial de los derechos de la persona.

La profesión veterinaria celebra la reciente aprobación de una proposición no de ley para que el Gobierno promueva la reforma del Código Civil y ubique a los animales de compañía fuera de la masa patrimonial a todos los efectos legales De ahí que la profesión veterinaria celebra la reciente aprobación de una proposición no de ley, impulsada por el Grupo Parlamentario de Ciudadanos y apoyada unánimemente en la Cámara a mediados de febrero, para que el Gobierno promueva la reforma del Código Civil y ubique a los animales de compañía fuera de la masa patrimonial a todos los efectos legales, «de forma que resulten inembargables, absolutamente indivisibles en situaciones de comunidad e intransferibles en negocios onerosos». La profesión veterinaria solo puede ver con buenos ojos cualquier reforma que camine en la dirección que inspira sus actuaciones: la salud y el bienestar de los animales. Y, por tanto, de las personas.

Somos compañeros de viaje en el Planeta Tierra y por tanto, grandes y pequeños animales merecen un trato harto diferenciado del que damos a las 'cosas' inanimadas que nos rodean El Código Civil, bicentenario, mantiene en su cuerpo doctrinal el concepto de bien patrimonial que se tenía de las mascotas cuando fue redactado: un animal de compañía es un bien de carácter mueble. Esta calificación jurídica conduce al absurdo de que una mascota, llámese perro, gato o loro, puede ser embargada y ejecutada por los acreedores, subastada para liquidar una comunidad de gananciales, o acumulada a un lote hereditario para su sorteo. nº 166 g marzo-abril 2017

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Profesiones 166  

Celebramos en portada los 60 años de las profesiones en la Unión Europea.

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