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COMPETENCIA Y ECONOMÍA COMPETENCIA Y ECONOMÍA

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Hacia unos indicadores más inclusivos y cualitativos para con la sociedad «Unas buenas políticas comienzan con unos buenos datos. Necesitamos la información más precisa en el ámbito social. Necesitamos unos datos más actualizados y recibirlos más rápidamente con el fin de diseñar unas políticas sociales que se correspondan con las necesidades reales de los ciudadanos de la Europa actual». Marianne Thyssen, comisaria de Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y Movilidad Laboral de la Comisión Europea. 24 de agosto del 2016 Eugenio Sánchez Gallego Desde el comienzo de la civilización e incluso antes, la interacción entre los individuos y de estos con el entorno en esferas como la económica o política amén de la social, por citar las más generales, ha sido susceptible de generar datos cada vez más complejos y variados paralelos a la evolución de las sociedades. No obstante, muchos de ellos no han podido ser observables, y menos en términos agregados, hasta hace escasas décadas, gracias a la voluntad civil junto con los avances tecnológicos, con el resultante de una amalgama de indicadores —algunos insospechados— de nuestra vida individual y en comunidad. Un proceso de análisis y compendio inspirado fundamentalmente en el imaginario común de que «lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora se degrada siempre» que sentenció el experto en termodinámica William Thomson en el siglo XIX . Sin embargo, y al mismo tiempo, se ha producido una preponderancia de los datos más asociados al ámbito monetario directa o indirectamente y, sobre los cuales, existe un consenso creciente de multitud de sectores sociales que manifiestan la carencia en la medición de la dimensión cualitativa del bienestar. De hecho, esta situación puede incurrir en un menor acierto cuando los gobiernos abordan la implementación de sus políticas. Tan extendida es esta sensación que, en agosto del 2016, la Comisión Europea (CE) adoptó un reglamento marco acerca de las nuevas formas para la recopilación de datos mediante, principalmente, encuestas sociales, con la intención de que los estados miembros de la Unión Europea (UE) puedan elaborar políticas más ajustadas y deseables. «Necesitamos unos datos más actualizados y recibirlos más rápidamente con el

Al abundar en esa nueva tarea de prospección y configuración de los datos para nutrir indicadores más ricos en matices sobre los diferentes aspectos sociales, las organizaciones colegiales tienen, por su esencia característica, un espacio idóneo para acometerla 1

fin de diseñar unas políticas sociales que se correspondan con las necesidades reales de los ciudadanos de la Europa actual», como afirmó Marianne Thyssen, comisaria de Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y Movilidad Laboral de la CE. En cualquier caso, una sociedad debe definir con claridad los objetivos que acuerda alcanzar siempre a través de un relato hilvanador de las distintas sensibilidades y, con esas referencias asentadas, conformar los indicadores pertinentes para su medición y gestión. En otras palabras, «la condición básica es identificar un fin moral para la economía. Necesitamos una economía con alma. Solo así las políticas, las instituciones y las ideas podrán reconciliar crecimiento con progreso social», según sostiene el catedrático de economía Antón Costas. I Foro Mundial de Datos y otros índices de especial interés Bajo esta clave filosófica para la construcción de los indicadores, Naciones Unidas (ONU) celebró el I Foro Mundial de Datos, que tuvo lugar en Sudáfrica del 15 al 18 de enero. Su finalidad, abogar por unos «datos exactos, fiables, oportunos y desagregados para alcanzar las 17 metas económicas, sociales y ambientales recogidas en la Agenda 2030». Un propósito definido por Wu Hongbo, subsecretario de la ONU para los Asuntos Económicos y Sociales. Asimismo, apuntó que para la consecución de estos objetivos será imprescindible la participación no solo de los gobiernos, sino también de las comunidades científicas y académicas, el sector privado y la sociedad civil, donde podrían encajar los colegios profesionales. Por ello, en el foro se reunió a los «stakeholders sobre datos para crear un diálogo y trabajar para crear una nueva arquitectura estadística», como expuso en una de las mesas del encuentro Stefan Schweinfest, director de la división de estadística de la ONU. En este sentido, si observamos otros indicadores que ya ponderan aspectos concretos de la sociedad, cabe destacar el Índice de Progreso Social creado por la ONG norteamericana Social Progress Imperative y que el pasado año aplicó la CE junto con el Instituto Vasco de Competitividad en 272 regiones de

COSTAS, A. (2016). Economía sin alma. El País, 24 de diciembre del 2016

20 g Profesiones

nº 166 g marzo-abril 2017

Profesiones 166  
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Celebramos en portada los 60 años de las profesiones en la Unión Europea.

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