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Ensayo Elisa G. McCausland

«El discurso apocalíptico ha perdido eficiencia porque parece que nada acaba de terminar». Esta cita, extraída de la solapa del ensayo firmado por el profesor de Estética de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Castro, nos sirve para centrar la mirada crítica en el presente continuo y sus manifestaciones estéticas en la era de Internet, de la que dan buena cuenta los textos recogidos en el recopilatorio de bolsillo titulado Estética a golpe de 'like'. «Desde la disciplina de los cuerpos se ha evolucionado hasta un control de la mirada, en un panoptismo electrónico que intenta frenar cualquier rebeldía» reflexiona Castro en Securitas, un primer capítulo en el que se encuentra el grueso de su reflexión que irá desarrollando en los siguientes

episodios dedicados al cinismo, la estética de la obviedad o el selfie como síntoma. Esas «travesuras con las que matar el tiempo» que convierten la plaza pública 2.0 en un «pudridero». No hay sombras en un ámbito que es todo luz, superficie, transparencia. La posmodernidad nos dice que toda vale, nada importa. «Sin utopía no hay resistencia». Como siempre en Castro, las agudas reflexiones son muchas y certeras, pero la salida parece imposible. Tal y como el autor analiza y expone los mecanismos de este presente que no acaba —donde la memoria ha tornado fetiche—, el futuro resulta algo improbable, por no decir imposible, pues se vislumbra a lomos de una imagen híbrida, mutante, freak, pero sumisa. La idiocracia ya está aquí.

Mery Cuesta, comisaria y crítica de arte, utiliza el cómic de una manera estratégica para trasladar sus reflexiones sobre lo que considera es síntoma de los tiempos: el «deseo de flotación» que alimenta y da forma a la cultura digital; nuestro presente continuo, hogar de un sujeto nebuloso, indefinido y grupuscular. Desde el título, que es metáfora visual tomada de uno de los cómics de Francisco Ibáñez más famosos después de Mortadelo y Filemón, hasta las viñetas que funcionan en este ensayo como mapas de ideas, como ordenación del pensamiento, la autora describe un contexto en constante mutación en el que las categorías se difuminan y los potenciales se multiplican. Concreta, a su vez, cómo todo aquello que puede resultar esperanzador para el propio entorno

Estética a golpe de like Fernando Castro Newscastle

digital —como puede ser la generación de un «mosaico de subculturas»—, en una sociedad de mercado está destinado a ser absorbido, convirtiendo así el mosaico de subculturas en «target». No obstante, «la niebla y el estado nebuloso del individuo es una realidad pero a la vez es una visión. Existimos en los albores de la cultura digital pero aún conservamos en nuestras cabezas el patrón de ordenación de ideas que ejemplifica el edificio de la 13 Rúe del Percebe de la Cultura». El fenómeno cultural está cambiando. En este sentido, Cuesta recomienda no dejarse arrastrar por las inercias propias de los cambios tecnológicos —hiperexposición mediática, trabajo constante— y apela, en su nota final, a la introspección; una aventura crítica más subversiva de lo que, a priori, pudiera parecer.

La Rue del Percebe de la Cultura (y la niebla de la cultura digital) Mery Cuesta Consonni nº 160 g marzo-abril 2016

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