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El Sexenio de las 71 mil ejecuciones “Una vez más nos revelan el gran desorden que traen, se refleja esta gran desorganización que hay en los datos. Por eso también la ciudadanía cada vez tiene menos confianza en los datos que nos da el Sistema Nacional de Información, pero siempre van a la baja sus números. La Secretaría de Seguridad Pública menciona 60 mil, y el INEGI menciona 70 mil" Consuelo Morales Elizondo Directora de la asociación civil Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (www.cadhac.org) en Monterrey, Nuevo León. “Es un síntoma de debilidad de Estado. Es un síntoma de que el Estado no tiene capacidad de investigar, acusar, procesar homicidios. Es el tipo de indicadores que yo veo en Afganistán, que veo en el norte de Pakistán, veo a veces en Sudán, en la zona limítrofe entre Sudán del sur y Sudán. Es un símbolo de Estado débil”. Edgardo Buscaglia Catedrático e investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y de la Universidad de Columbia. Una investigación realizada por el semanario Zeta revela que los asesinatos del crimen organizado pasaron de 2 mil 826 en 2007, a 24 mil 068 en 2011. Por Enrique Mendoza - Miércoles 6 de junio de 2012 Baleados, decapitados, colgados, desmembrados, encajuelados, con tiro de gracia, con narcomensajes, incinerados, deshechos en ácido y desenterrados de narcofosas aparecen todos los días en las 32 entidades federativas. Son ejecutados con las características propias del narcotráfico y el crimen organizado. En lo que va del sexenio de Felipe Calderón, 71 mil personas han perdido la vida en condiciones de violencia producto de la inseguridad provocada por los cárteles de la droga. metodología la consulta de tarjetas informativas de las procuradurías estatales y la federal, de las policías estatales y municipales, y del Sistema Nacional de Información, además de los registros hemerográficos de los estados y las estadísticas de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) del país, Zeta llegó a la conclusión de que, en cinco años y medio de la administración del presidente Felipe Calderón, han ocurrido 71 mil 804 ejecuciones relacionadas con los grupos criminales que se disputan el territorio mexicano para el trasiego y venta de droga. La cifra incluye lo que el gobierno calderonista clasifica como “ejecuciones”, “enfrentamientos” y “homicidiosagresiones”. En total, 71 mil 804 crímenes del primero de enero de 2007 al 30 de abril de 2012. La cifra representa 80.5 por ciento de los 89 mil 114 homicidios dolosos que reporta el Sistema Nacional de Información en ese lapso. Hay que recordar que el 12 de enero de 2011, cuando Alejandro Poiré informó que durante 2010 hubo 15 mil 273 asesinatos vinculados con el crimen organizado –de un total de 20 mil 127 homicidios dolosos reportados por la Secretaría de Seguridad Pública federal–, el funcionario federal reconoció tácitamente que 75.88 por ciento de los casos correspondían a crímenes relacionados con el narcotráfico. Ésos son los muertos oficiales. Lamentablemente, las autoridades estatales y federales prefieren ocultar la cifra real.


Los muertos que le estorban al presidente En los últimos días, el presidente Calderón ha dado la batalla para que la siguiente administración continúe aplicando su estrategia para combatir a los cárteles de la droga y la inseguridad. Ha insistido en que recurrir al Ejército Mexicano fue la estrategia tangible e inmediata, y que no se arrepiente de las medidas tomadas. De lo que no habla el mandatario es de las bajas. De los ejecutados, que contabilizados por estado suman más de 71 mil. Presionado por los medios de comunicación, el gobierno de Calderón, a través de la Procuraduría General de la República (PGR), tuvo que reconocer de manera “preliminar” 47 mil 515 ejecuciones hasta el 10 de enero de 2012. Pero esas cifras “preliminares” son del cierre de septiembre de 2011. De hecho, las estadísticas del Sistema Nacional de Información correspondientes a 2007, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012 tienen la leyenda “preliminar”. Lo cierto es que, entre tantos muertos, ya no les salen las cuentas. No se ponen de acuerdo. Ni el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) del gobierno federal, ni el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Tampoco las procuradurías estatales son consistentes en cuanto a la cantidad de homicidios dolosos cometidos en México durante el sexenio calderonista. Por citar un ejemplo, el Sistema Nacional de Información reconoce 60 mil 148 homicidios dolosos ocurridos entre 2007 y 2010, mientras que en ese mismo lapso, el INEGI reporta 70 mil 968 homicidios dolosos. Haciendo cuentas, la parte administrativa de la seguridad desconoce 10 mil 820 homicidios dolosos en el periodo citado. “Una vez más nos revelan el gran desorden que traen, se refleja esta gran desorganización que hay en los datos. Por eso también la ciudadanía cada vez tiene menos confianza en los datos que nos da el Sistema Nacional de Información, pero siempre van a la baja sus números. La Secretaría de Seguridad Pública menciona 60 mil, y el INEGI menciona 70 mil. “Estamos en una situación donde ya no les podemos creer nada porque no hay un profesionalismo, no contamos con hombres con ética, y definitivamente lo que nos está pasando es que estamos viendo cada vez más muertes, cada vez más violencia, y no vemos ni un ápice de que haya una seriedad en el trabajo que realizan de transparencia”, explica a Zeta la hermana Consuelo Morales Elizondo, directora de la asociación civil Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (www.cadhac.org) en Monterrey, Nuevo León. Otro ejemplo de cómo el gobierno federal está siendo rebasado en el registro de las ejecuciones, es que mientras las procuradurías y fiscalías estatales reportan unas cantidades, el Sistema Nacional de Información da otras, que son más bajas, por supuesto. Por ejemplo, el 28 de noviembre de 2011, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua reportó oficialmente 16 mil 456 homicidios dolosos ocurridos del primero de enero de 2008 al 31 de octubre de 2011. Por su parte, el Sistema Nacional de Información da cuenta oficialmente de 11 mil 588 en el mismo lapso. Existe una diferencia de 4 mil 868 homicidios dolosos no reportados por el Sistema Nacional de Información. Es más, el 11 de marzo de 2012, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua informó que hubo 4 mil 14 homicidios dolosos en 2011. En cambio, el Sistema Nacional de Información registró 3 mil 39. Esto quiere decir que, nada más en el estado de Chihuahua, el Sistema Nacional de Información no reportó 975 víctimas mortales.


A pesar del discurso triunfalista, tanto del gobierno federal como del estatal, sobre el éxito del Operativo Conjunto Chihuahua, lo cierto es que sigue siendo la entidad más sangrienta durante la administración de Felipe Calderón. 109 mil cadáveres ‘Sin Datos’ y ‘Otros’ El gobierno del presidente Felipe Calderón y las administraciones estatales fueron rebasados, no solo en el registro cuantitativo de ejecuciones, sino también en la identificación de cadáveres. De las 71 mil 804 ejecuciones documentadas por Zeta durante cinco años y medio, clasificadas por el Sistema Nacional de Información como homicidios dolosos cometidos “Por Arma de Fuego”, “Por Arma Blanca”, “Sin Datos” y “Otros”, 30 mil 957 corresponden a los rubros “Sin Datos” y “Otros”. Es decir, no se conoce la identidad de 43 por ciento de las víctimas. Los homicidios “Sin Datos” y “Otros” no pertenecen únicamente al rubro de dolosos. El gobierno de Calderón también los ubica entre los homicidios culposos. Resulta que en el actual sexenio federal, 78 mil 185 cadáveres fueron arrojados al rubro de homicidios culposos “Sin Datos” y “Otros”. En pocas palabras, 109 mil 142 homicidios dolosos y culposos han sido clasificados por el gobierno federal como “Sin Datos” y “Otros”. Ante la gravedad de estos hechos, la hermana Consuelo Morales explica a Zeta: “Es una situación muy dolorosa. Estamos viviendo un grave retroceso a pesar de que el año pasado constitucionalmente se aprueba la reforma constitucional de Derechos Humanos en junio de 2011. La verdad es que, en la práctica, esto no se ha venido reflejando en lo más mínimo. “Cuando nos están hablando de 109 mil homicidios nos dejan perplejos, pero, por otro lado, nos deja en una situación en que seguramente son muchísimos más, porque tenemos mucha gente desaparecida que no sabemos dónde está, que no sabemos si ya la mataron o no, si fue la delincuencia organizada o con la complicidad de las mismas autoridades. “La decisión del señor Calderón de cambiar la estrategia que tenía en su campaña, de haber dicho que iba a ser ‘el presidente del empleo’ por un presidente que nos quiso dar la seguridad, pues nos metió en una tendencia abismal donde vamos cayendo rápidamente en situaciones de mayor inseguridad. “Hay un verdadero retroceso en el cumplimiento, en la concreción del respeto a los derechos humanos de la ciudadanía”. Edgardo Buscaglia, catedrático e investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y de la Universidad de Columbia, también opinó sobre este tema. “Es un síntoma de debilidad de Estado. Es un síntoma de que el Estado no tiene capacidad de investigar, acusar, procesar homicidios. Es el tipo de indicadores que yo veo en Afganistán, que veo en el norte de Pakistán, veo a veces en Sudán, en la zona limítrofe entre Sudán del sur y Sudán. Es un símbolo de Estado débil. Homicidios ‘Sin Datos’ es un nivel que se observa en estados del sub-Sahara, en los países más pobres de Asia. Es realmente una vergüenza”.


Los más sangrientos Las 71 mil 804 ejecuciones ocurridas en el sexenio de Felipe Calderón y vinculadas con el crimen organizado han sucedido en estados gobernados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), por el Partido Acción Nacional (PAN) y por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Chihuahua, que es gobernado por el PRI, concentra 21.6 por ciento de los homicidios con 15 mil 513 víctimas. Sinaloa, también con gobierno tricolor, tiene 7 mil 221 ejecuciones. Guerrero, con 6 mil 106 casos, es gobernado por el PAN y el PRD. Baja California, con 4 mil 210 víctimas, tiene administración panista. Y el Estado de México, con 3 mil 894, tiene gobernador del PRI. Precisamente esas entidades son disputadas por el Cártel de Sinaloa y Los Zetas. El primero comandado por la mancuerna de Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada; el segundo por Heriberto Lazcano y Miguel Treviño Morales. Estas dos organizaciones criminales no han sido desmanteladas por el gobierno de Felipe Calderón. En cambio, la actual administración federal sí ha actuado contra otras estructuras delincuenciales que han sido mermadas con aprehensiones, como el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, La Familia y el Cártel de los Arellano Félix (CAF). Desprecio por las víctimas de la guerra de Calderón El gobierno federal también se ha caracterizado por minimizar las muertes de civiles. Los llama “daños colaterales”. Son niños, estudiantes, empresarios, periodistas, amas de casa, activistas sociales. “(El) 90 por ciento de bajas está en la delincuencia organizada. Solo un 10 por ciento de esas bajas son de las instituciones y de blancos civiles”, informó la Secretaría de Gobernación en abril de 2010. Esa ha sido la postura del gobierno calderonista. De las 71 mil 804 muertes registradas por Zeta, el 10 por ciento de “blancos civiles” serían 7 mil 804 personas. Pero no hay autoridad estatal ni federal que informe sobre la cantidad real de víctimas civiles en el sexenio que agoniza. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que dirige Raúl Plascencia, informó el 26 de enero de 2011 que, en 2010, murieron 111 personas en medio de la guerra del presidente Calderón. Un año después, el 25 de enero de 2012, la CNDH informó que 43 civiles fallecieron en 2011 durante enfrentamientos entre grupos delincuenciales y fuerzas de seguridad. De acuerdo con este organismo, 5 mil 397 personas han sido reportadas como extraviadas en la administración calderonista, y 8 mil 898 cadáveres no han sido identificados. Por su parte, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua (CEDH) documentó 12 mil niños huérfanos por la violencia en Ciudad Juárez. Además, 120 mil personas fueron desplazadas por la violencia según información de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados. Y más de 40 mil mexicanos han pedido asilo político, indican los reportes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).


Más muertos que averiguaciones Por Adela Navarro Bello y Enrique Mendoza Ante la gravedad de que el gobierno federal reporte 10 mil 820 homicidios dolosos menos que el INEGI, sucedidos entre 2007 y 2010. Ante los 4 mil 868 homicidios dolosos no reportados por el Secretariado Ejecutivo y ocurridos en Chihuahua entre el primero de enero de 2008 y el 31 de octubre de 2011, así como los 109 mil 142 homicidios dolosos y culposos registrados por la administración calderonista como “Sin Datos” y “Otros”, se buscó la versión oficial de la administración federal. A continuación, las respuestas de Óscar Vega, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, a las preguntas de Zeta. El Secretariado tiene registrados 88 mil 367 homicidios dolosos del primero de diciembre de 2006 al 31 de marzo de 2012, ¿qué porcentaje corresponde al crimen organizado? No lo tengo completo. Se me hizo un corte a –si mal no recuerdo– septiembre del año pasado que hizo público la PGR. Y de septiembre para acá todavía no tengo yo en mi poder por lo menos las cifras que los grupos internos, tanto de las autoridades estatales como del gobierno federal, van registrando de cada caso, cuál es derivado de enfrentamiento al crimen organizado o no. Yo, como Secretariado del Ejecutivo, solamente llevo el conteo de las denuncias de homicidio doloso, pero no tengo el desglose. ¿Y, usted, cuándo va a hacer la actualización? El Secretariado no actualiza esa información. El Secretariado solamente tiene la estadística de homicidio doloso. ¿Y cuál es su estadística de homicidio doloso en lo que va de 2012? Tengo enero: mil 647 casos; febrero: mil 619, y marzo: mil 732. El Secretariado registró entre 2007 y 2010, 60 mil 148 homicidios dolosos, mientras que el INEGI, en ese mismo lapso, reportó 70 mil 968. Hay una diferencia de 10 mil 820 homicidios dolosos no registrados por el Secretariado. ¿A qué se debe la diferencia? ¿No se registra la totalidad de los homicidios dolosos, o el INEGI reporta de más? Nosotros registramos el 100 por ciento de los homicidios dolosos que nos reportan las entidades federativas. La obligación que tenemos nosotros es recibir los informes de las entidades federativas y ponerlos a disposición de la sociedad en nuestro sistema de información. ¿Por qué el INEGI sobrepasa la cantidad del Secretariado si son más de 10 mil homicidios dolosos nada más entre 2007 y 2010 no reportados por el Sistema Nacional de Información? ¿No hay coordinación con el INEGI? ¿Sabe cuál es la fórmula o de dónde obtienen su información? En cuanto a las diferencias entre las fuentes, el formato CIEISP (Comité Interinstitucional de Estadística e Informática de Seguridad Pública), que se ha utilizado para compilar una estadística de incidencia delictiva desde 1997, no recopila el número de víctimas, sino el número de denuncias que se convierten en averiguación previa, a fin de aproximar tanto la incidencia denunciada en la entidad, como el nivel de actividad en materia de procuración de justicia.


Algunas averiguaciones previas refieren a más de una víctima en un solo evento, por lo que es de esperarse que en algunos estados, como Chihuahua, haya más víctimas que averiguaciones previas. La Fiscalía General reporta ambas. Entonces, ¿todas las procuradurías o fiscalías del país no están reportando el total de homicidios dolosos al Secretariado? No sé, te aclaro que no tengo información para confirmar esa aseveración. ¿Cuáles son las cuatro entidades que están cumpliendo con el Secretariado? Hasta el día de hoy son el DF, Puebla, Hidalgo y Colima. Estas entidades ya tienen completos esos requisitos.


El coctel Molotov En plena época electoral, hoy se estrena el documental ‘Gimme the Power’, un filme que narra la historia política del país y retrata la evolución de una de las bandas mexicanas más exitosas y polémicas de los últimos años. Por Paulina Villegas, Stephania Corpi - Viernes 1 de junio de 2012 A un mes de las elecciones. Una semana antes del segundo y último debate presidencial. Un día después del repunte de AMLO en las preferencias y cuando jóvenes universitarios se organizan para rechazar la manipulación y opacidad del sistema… justo entonces cae un Coctel Molotov. De la mano de las protestas juveniles, llega “Gimme the Power”, un rockumental de 101 minutos, contado con ironía y humor negro, que se estrena hoy en 60 salas del Distrito Federal y su área metropolitana. Olallo Rubio, ex locutor y director del filme, no solo cuenta la historia de la banda. También revisa incómodos episodios del pasado político del país que bien podrían explicar la oleada de manifestaciones de descontento de los jóvenes contra un sistema que coarta la libertad de expresión y fabrica candidatos. El sueño de Olallo era contar la historia de Molotov. Y para reflejar la esencia del polémico grupo, optó por ilustrar el contexto social y económico en el que nació y se desarrolló la agrupación. Molotov nace en 1995 en un país abatido por crímenes políticos como el de Francisco Ruiz Massieu y el del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. En un país en crisis por el “error de diciembre” tras el polémico sexenio de Carlos Salinas de Gortari. En un país que despertó un día con la noticia del levantamiento del EZLN en Chiapas. En ese contexto, los mexicanos Miky Huidobro, Tito Fuentes y Paco Ayala, y el gringo Randy Ebright hacen causa común en Molotov, que, en efecto, fue como una bomba que explotó con su música en un país sacudido por tragedias. “Nos tocó ser clase media en picada. Como decía Villoro, no éramos una clase acomodada, sino que estábamos favorecidos económicamente”, confiesa Miky. Rock & contrapropaganda En “Gimme the Power”, Olallo Rubio hace una revisión de los episodios políticos y sociales más dramáticos de la historia moderna de México. “México es un país que no se ha documentado como debería. Además, los medios masivos se encargan de omitir esos episodios. Dicen que México no tiene memoria histórica, y creo que los medios contribuyen a esto”, dice el director. Afirma que su documental sirve para “revalorar a Molotov y recordar lo que pasó con ellos en 1997, y recordar el fenómeno en el que se convirtieron”. A diferencia de tantos documentales oficialistas, “Gimme the Power” es una película de contrapropaganda. Es distinto de la serie de televisión “México Siglo XX”, “donde presentan a Ernesto Zedillo como el artífice de la democracia porque, claro, se hizo durante ese sexenio,” explica Rubio.


“Con Salinas de Gortari prácticamente no se han metido los medios (en) los últimos nueve años. Lo han tratado con pincitas”, agrega. La obra de Rubio muestra una perspectiva histórica crítica desde el punto de vista rebelde y transgresor del rock. No queda títere con cabeza. Igual dice verdades del PRI y del PAN, que del PRD. Olallo califica el sexenio de Vicente Fox como “una trampa”. Una que hizo creer que existía la libertad de expresión. Considera que los medios ahora son más tolerantes con “el lenguaje soez y vulgar”, como lo denomina la Ley Federal de Radio y Televisión. “Poder decir groserías en la televisión, ¿eso es libertad de expresión? ¿En serio?”, cuestiona Rubio en tono sarcástico. Además, los espacios y medios masivos para ejercer esa libertad se han ido cerrando paulatinamente. “Tal es el caso de Radioactivo. Una estación crítica, irreverente, y a veces agresiva con la autoridad, y terminaron por cerrarlo”, dice Rubio, quien trabajó durante 10 años en la radiodifusora. 17 años de historia En 2003, Olallo Rubio vio por segunda vez a Molotov en España. Fue entonces cuando surgió la idea de hacer un documental sobre la evolución de la banda a partir de 1997, cuando lanzó su primer disco. “No se los propuse en ese momento porque sentía que no tenía la experiencia suficiente”, explica el realizador. Pero se aferró a la idea porque además de ser un ferviente admirador del contestatario grupo, quería que Molotov contara su propia historia desde otro ángulo. “El pez no puede verse a sí mismo desde afuera de la pecera, y quería que ellos estuvieran conscientes de lo que les pasó desde una perspectiva histórica y política”, señala el director del documental. En entrevista con Reporte Indigo, Miky confiesa: “Es impresionante ver en la pantalla grande que cuenten la historia de tu proyecto”. Tito añade que es increíble la sensación de recordar los momentos que ha vivido la banda. “Nos gustó mucho cómo la narra porque tiene sentido y congruencia el magniloquio de Olallo”, dice el vocalista. Quién mejor que Olallo para contar su historia, pensaron los integrantes del grupo de rock que marcó un parteaguas en México. Y a Olallo siempre le fascinó la forma en que la banda partía de estímulos adolescentes, no de una conciencia política. “Tito no es como Tom Morello de Rage Against the Machine, que es egresado de Ciencias Políticas de Harvard”, agrega. Molotov era sólo un grupo de chavos inconformes que se expresaban a través de su música.


Con este documental, tanto Molotov como Olallo quieren provocar una reacción en un adolescente de 13 ó 14 años. “(…) que tome una guitarra y haga música desafiando a la autoridad, sea la que sea”. “Sentimos que hay una sequía de ese tipo de música. No todo tiene que ser de protesta, pero creo que sí hay mucha apatía y evasión en los grupos de rock”, explica Rubio. El documental también le da una “refrescadita” a la memoria de quienes fueron jóvenes en los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, de José López Portillo o de Carlos Salinas. Y para los que ni siquiera habían nacido, “que conozcan muchos episodios de la historia de México, pero con imágenes. No es lo mismo que te cuenten una historia, a que te presenten todas las imágenes”, dice el cineasta. Y es que, si no lo recordamos constantemente, terminamos por olvidarlo. Se deslinda de #YoSoy132 El martes pasado, el movimiento #YoSoy132 emitió un comunicado de prensa para anunciar que el himno oficial del movimiento era “Gimme the Power”, canción emblemática de Molotov que da nombre al documental. Pero a Olallo le preocupa que piensen que es un oportunista, por eso decidió deslindarse del movimiento estudiantil a pesar de que los jóvenes son su audiencia target. “Lo que me preocupa es que parezca que nos estamos tratando de aprovechar de las manifestaciones actuales”, aclara. “Si algo tiene Molotov es que no han sido oportunistas en su historia. Nunca se han acercado a movimientos sociales y políticos, se han mantenido al margen”, dice. “Por eso es muy importante para mí y para la banda que no parezca que es oportunismo. “En realidad, se nos adelantaron”, bromea el ex locutor de radio. El tema de las manifestaciones estudiantiles, en especial el movimiento del 68 y la matanza de Tlatelolco, se aborda en el documental, pero el director afirma que la fecha de su estreno –hoy viernes– no es producto de la premeditación estratégica. Tampoco la sincronización del estreno con la cercanía de las elecciones presidenciales. Olallo Rubio asegura que el lanzamiento debió haber sido antes, como estaba planeado, pero se retrasó por cuestiones de producción. Ni el 11, ni Televisa, ni TV Azteca Uno de los obstáculos que enfrentó Olallo fue que Televisa y TV Azteca le cerraron las puertas “de trancazo”. Por eso, muchas de las imágenes históricas del documental serán nuevas para la mayoría de los espectadores. “Imagínate el archivo que tiene Televisa... Pero, obviamente, no nos quisieron apoyar. En el momento en que se enteraron que Molotov y yo estábamos preparando algo, nos negaron el acceso a ese material”, explica el director del filme.


El Canal 11 era la esperanza, pero también se negó. Aun así, Olallo y su equipo lograron rescatar imágenes que ni siquiera tenían las televisoras. “Nos apoyamos mucho en Canal 6 de Julio, esta productora de documentales contestatarios y críticos, (además de) la filmoteca de la UNAM, y así rastreamos el material”. También se muestran imágenes del EZLN tomadas por la documentalista canadiense Nettie Wild. Olallo las vio cuando se presentó el documental, y quedó tan impresionado, que quiso incluirlas en su proyecto. Argos TV, la exitosa productora mexicana de contenidos independientes, también dio su apoyo al proyecto. Los personajes Todos los entrevistados que aparecen en “Gimme the Power” tienen una conexión cercana con Olallo Rubio. Por amistad, por asuntos profesionales o porque también admiran a Molotov. Son intelectuales, periodistas y comunicadores que entienden el rock y su historia. Olallo conoce desde hace años al periodista Javier Solórzano porque trabajaron en estaciones de radio hermanas. Y lo incluyó por ser alguien que “entiende perfectamente el rock & roll”. Juan Villoro es fan de Molotov, periodista e intelectual, y también admirador de la banda de rock británica The Clash. Otro personaje que brinda un análisis de la placenta social y política en la que se gesta el género musical, es el sociólogo José Antonio González de León, padre de un amigo de Olallo y la persona que lo introdujo al rock desde que era “chiquito”. Chava Rock es el periodista de música por excelencia, así que su inclusión era obvia. “En esta etapa de Molotov en la que me centro en el documental, estábamos al aire todos, estábamos en primera fila en Radioactivo y era grupo de la casa, éramos el medio que los cubría”, explica el ex locutor. Ésos son los personajes que dan el preámbulo histórico-político, desde Porfirio Díaz hasta Felipe Calderón, pasando por el auge del rock en México en la década de los 70, hasta llegar a 1995, cuando nace Molotov. Son las voces que legitiman el documental. ¿Cambiarán las cosas? A pesar del momento político en que se estrena el documental, Olallo no cree que esto tenga un impacto decisivo. Y es que vivimos en una “plutocracia donde las estructuras dominantes son las que deciden”, señala. “Va a ganar quien ‘ellos’ quieren que gane”, dice. “Yo siempre digo de broma, y no tan de broma, que Bernardo Gómez ya votó por nosotros”, dice el realizador con su característica ironía. Sería complicado cambiar las cosas porque esta película no le va a llegar a mucha gente, o no le va a llegar rápido.


Y sobre el movimiento #YoSoy132, se pregunta por qué no surgió antes. “Esperemos que no sea una moda, porque el tema no es el primero de julio”, puntualiza. Esto da pie a una bizarra anécdota. Olallo cuenta que un reportero de espectáculos le preguntó: “Oye, ¿tú crees que lo de la resistencia y la denuncia es lo de hoy?”. “Nos volteamos a ver los de Molotov y yo con extrañeza y dijimos: pues más bien pa nosotros ha sido lo de siempre”. A pesar de que Olallo Rubio defiende su trabajo documental como un proyecto completamente apartidista, deja entrever su preferencia por la izquierda, pero no sin expresar su crítica y hasta un poco de pesimismo. “Si ganara López Obrador, habrá que ser muy crítico con él también. Aunque también tendríamos que dejarlo trabajar, siempre y cuando no abuse del poder, como siempre ocurre”. Vislumbra un panorama negro donde “siempre pasa lo mismo” y los gobernantes dejan de ver a los que tienen abajo una vez que llegan al poder. Y pone sobre la mesa el tema de la subordinación de México a la potencia mundial vecina. “Luego llega Washington y les lee la carta, así es como funciona”, lamenta el cineasta. No a las urnas, sí a la utopía Olallo no cree en la democracia representativa, sino en la participativa. Se declara admirador de la organización política y social del movimiento Zapatista de Liberación Nacional que se gestó en 1994. Hace alusión a la propaganda de los militantes y simpatizantes zapatistas que se puede encontrar en Chiapas. Como las mantas y letreros que están en el camino que sube a Ocosingo. La consigna es clara: “Aquí el gobierno manda obedeciendo”. “Aunque sea una utopía, eso me encanta. Creo que así debería de ser”, dice. Y es que para él, la democracia participativa le sirve más al país que un día en las urnas. “Pensar que en un domingo vamos a cambiar algo es absurdo”, afirma. Olallo Rubio se revela como una voz crítica y mordaz ante la clase política mexicana. Tanto en sus podcasts de radio, como en la película “Gimme the Power”, se aprecia su incisiva interpretación de la vida política y social de México. Y lo hace en un momento muy oportuno. Aunque no se asume como activista, es innegable que su documental será visto, y amado o repudiado por la audiencia. Molotov: políticos por accidente La prohibición del rock en los 70, cuando surgieron grupos como el Tri de Alex Lora, produjo un gran impacto en el rock en español. Los pocos espacios que existían para los “toquines” eran los “hoyos funky”. ¿Quién producía entonces el soundtrack del descontento?


No hay que olvidar que la primera vez que Molotov dio un concierto en el emblemático Zócalo del Distrito Federal, en 2010, fue también cuando la música logró la convocatoria más grande que ha habido en el país para protestar contra una iniciativa legal. Se trató de la Ley Antiinmigrante de Arizona. Y 85 mil personas se reunieron en el concierto “Todos Somos Arizona”, que reunió a bandas de rock como Maldita Vecindad, Jaguares y Tijuana Sound Machine, entre otras. Son honestos, no rebeldes Para los Molotov, la rebeldía siempre es la misma. No ha cambiado. Siempre ha sido un instinto natural, una catarsis de las emociones por las que pasa cualquier joven. “Para llamarte rebelde, eso tiene que venir de afuera, alguien debe de etiquetarte como tal. Nosotros no nos considerábamos rebeldes”, aclara Randy, la cuota estadounidense del grupo. Ser honestos y escribir para ellos mismos es el lema del grupo. Pero lo honesto no les quita su poder de influencia e irreverencia. De hecho, nunca anticiparon que sus canciones trascenderían de la manera en que lo han hecho. “Cualquier forma de manifestación a través de la música, la pintura, una cámara o en las calles, como los estudiantes, todo eso es válido. El punto es encontrar el lugar donde escuchen tu inconformidad”, asegura Miky, el bajista de la agrupación. Los ya no tan jóvenes integrantes de Molotov admiten sentirse emocionados por el hecho de que el movimiento #YoSoy132 adoptara “Gimme the Power” como himno oficial. “Mientras que no exista una voz maquiavélica detrás del movimiento, creo que es lo mejor que le puede pasar a una generación, que busquen y tengan la necesidad de expresarse”, comenta Paco. Pero a lo mejor su público no sabe que estos rockeros son ciudadanos conscientes que le pedirían al próximo presidente de México una mejor educación para sus hijos, cultura y el saneamiento de los sindicatos del país. “Yo le pediría que siguiera el ejemplo de Bélgica, un país que duró creo que 300 días sin presidente, y la llevan de poca madre”, dice Miky. La popular e irreverente banda todavía tiene mucho qué decir. Molotov prepara un nuevo disco con varias canciones que ya están escritas. Y dado el intenso momento político y social que vive México, seguramente su música no dejará de sacudir a más de uno. ¿Con qué lo asocian? EPN Molotov: Corrupción Olallo: Robot mal programado JVM Molotov: Medievo Olallo: Mota


AMLO Molotov: Político Olallo: Lucha social Quadri Molotov: No existe Olallo: Hipster Violencia Molotov: Represión Olallo: Narco Democracia Molotov: Utopía Olallo: Palabra sobreexplotada Elecciones Molotov: Transparente Olallo: Fraude


Felipe Enríquez: El compadre incómodo de Peña Nieto Lo ocultó hasta hoy. Pero Reporte Indigo revela un nuevo desarrollo de la familia del candidato del PRI a la Alcaldía de Monterrey. Está en Tulum y se llama Punta Piedra, proyecto que se suma a su fortuna inexplicable. Por Hugo Gutiérrez - Miércoles 30 de mayo de 2012

La ambición le ganó otra vez. Y el priista Felipe Enríquez decidió buscar la Alcaldía de Monterrey arrastrando un pesado lastre de propiedades y fortuna que no puede explicar. Inoportuno lastre, porque con su candidatura por la capital regia también obliga a su compadre Enrique Peña Nieto a llevar a cuestas la pesada carga. Pesada fortuna que empezó con Isla Blanca, al norte de Cancún, siguió con Ucú, al poniente de Mérida, y ahora abre otro capítulo de tráfico de influencias en Tulum, Quintana Roo, donde su cuñado y prestanombres en Isla Blanca es socio. Ésta es la tercera ocasión que Reporte Indigo descubre propiedades de su familia. Tierras todas con litigios ejidales. Claro, sin contar su mansión en El Renacimiento, exclusivo sector de Monterrey. Su yate que desapareció de Cancún y terminó varado en una playa de Florida. O su avión privado Hawker 700 matrícula XA-BYP. Y es que Felipe Enríquez solamente puede explicar su fortuna familiar por el tráfico de influencias y por su compadrazgo con el candidato presidencial Enrique Peña Nieto. O su compadrazgo con la gobernadora de Yucatán Ivonne Ortega, con el ex gobernador de Tamaulipas Eugenio Hernández, o con el ex gobernador de Quintana Roo Félix González Canto. O también con sus lazos con el ex gobernador de Nuevo León Natividad González Parás y su hermano Luis Francisco, quienes son sus socios en el proyecto de Isla Blanca al norte de Cancún. Y es que el aspirante del PRI a la Alcaldía de Monterrey toda su vida se ha dedicado al servicio público. Ha sido desde secretario particular de la titular de la Reforma Agraria, hasta recaudador de finanzas del CEN tricolor. Además, en los hechos y en las pruebas documentadas por Reporte Indigo queda claro que Enríquez primero trabajó en el sector público y después creó una empresa inmobiliaria. Se trata de la compañía Inmobiliaria RCO, S.A. de C.V., constituida en 2006. Ya para entonces, Felipe Enríquez tenía 16 años trabajando como servidor público. Empezó en 1991 como director de Atención a la Juventud del Municipio de Monterrey y luego fue secretario particular del presidente municipal.


Puestos que le concedió el entonces alcalde priista de Monterrey, Benjamín Clariond Reyes, padrino político de Enríquez. Hijo de un hombre que vendía seguros de vida de Aseguradora Azteca, durante sus primeros 16 años como servidor público, Enríquez fue diputado federal suplente y diputado local, pero también ocupó dos cargos que son claves para entender su riqueza inexplicable. Éstos fueron la Secretaría Particular de la titular de la Reforma Agraria María Teresa Herrera Tello en 2001 y la Dirección de Fomento Metropolitano de Monterrey entre 2003 y 2005. Dos puestos desde donde el hoy candidato del PRI a la Alcaldía de Monterrey detectó tierras ejidales en litigio, oportunidades para apropiarse de predios y reservas territoriales del estado de Nuevo León. Ya con ese privilegio desde el servicio público, en 2005 inició su relación con el Grupo Atlacomulco del Estado de México y con quien años después se convertiría en su compadre, Enrique Peña Nieto. Porque Enríquez llevó sus hallazgos, sus oportunidades sobre tierras ejidales, como tarjeta de presentación con el mismísimo padrino de Peña Nieto. Con Arturo Montiel Rojas, a quien Enríquez le coordinó la campaña como precandidato del PRI a la Presidencia de la República. Fue en el año del Tucom (Todos Unidos Contra Madrazo) cuando Montiel Rojas fue exhibido, precisamente por el equipo de Roberto Madrazo, debido a su fortuna inexplicable y la gran cantidad de propiedades que tenía en distintas entidades del país. Claro, al calor de la campaña, porque Madrazo a su vez fue cuestionado por sus contrincantes. De esas experiencias en la detección de propiedades ejidales en litigio o intestadas, factibles de ser registradas a nombre de un tercero, surgió la idea de que el actual candidato a la Alcaldía regia se convirtiera en presunto asesor inmobiliario. Pero, ¿asesor de bienes raíces de quién? De sí mismo, de su familia y de sus compadres políticos. Un estudiante de Derecho de la Universidad de Nuevo León que viajaba en transporte urbano y con un padre que vendía seguros se convirtió en asesor inmobiliario después de trabajar 16 años como servidor público. De la nada, Felipe Enríquez creó la empresa Raíces Consultoría, S.A. de C.V., que usó para adquirir tierras en Isla Blanca, al norte de Cancún, Quintana Roo, así como en el Ejido de Ucú, al poniente de Mérida, Yucatán. Y de ahí ha creado al menos otras tres razones sociales para negociar y apropiarse de tierras en Yucatán y Quintana Roo. Se trata de Desarrollos Punta Piedra, S.A. de C.V., para adquirir casi 4 hectáreas de tierras frente al mar al sur de Tulum. Consorcio GH, S.A. de C.V., en el que aparecen familiares del ex gobernador Natividad González Parás y que a su vez es una compañía socia de otras empresas para apropiarse de varias hectáreas en Isla Blanca.


Y también la empresa RYR, S.A. de C.V., para asociar las compañías ligadas a Enríquez con las de la familia del ex gobernador Natividad González Parás y con las de los socios españoles del grupo hotelero Martinon. En casi todas las empresas que formó el compadre de Peña Nieto, utilizó a su cuñado Hugo César Flores Toba como prestanombres. Incluso, en la empresa Raíces Consultoría aparece una cesión de acciones del candidato a la Alcaldía Monterrey a su cuñado Hugo César Flores Toba. Pero, por más que trató, Enríquez no pudo ocultar su fortuna. Y como candidato a la Alcaldía de Monterrey, está llevándose de encuentro a su compadre Enrique Peña Nieto. Punta Piedra, Tulum… Además del desarrollo turístico de Isla Blanca, ubicado al norte de Cancún, y de las tierras ejidales en Ucú, al poniente de Mérida, surge una nueva empresa turística de la familia de Felipe Enríquez. Se trata de Desarrollos Punta Piedra, S.A. de C.V., en la que nuevamente, al igual que en las empresas ligadas a Isla Blanca, aparece su cuñado Hugo César Flores Toba como miembro del Consejo de Administración. El nombre de Hugo César Flores Toba siempre aparece registrado en negocios que se atribuyen al candidato priista. Y también, al igual que en las tierras de Isla Blanca, en Punta Piedra, la familia del candidato tricolor trata de apropiarse de tierras que están o estuvieron en litigio. Porque el Ejido José María Pino Suárez de Quintana Roo reclama su posesión en Punta Piedra. La compañía Desarrollos Punta Piedra, S.A. de C.V. se encuentra inscrita en el acta 15 mil 971 del Registro Público de la Propiedad de Monterrey, Nuevo León. Fue creada en marzo de 2010 ante la fe del Notario Público Número 26, Gustavo Escamilla Flores. La sociedad mercantil inició operaciones para desarrollar varios predios en la zona de Punta Piedra, un paraje de costa ubicado entre las ruinas de Tulum y la reserva de biósfera de Sian Ka’an. El acta constitutiva indica que el cuñado de Felipe Enríquez, Flores Toba, es socio de los constructores de Nuevo León José María Garza Ponce y su hijo José María Garza Treviño. Y que el área total del terreno, con unos 300 metros de frente al mar Caribe, es de 31 mil 274 metros cuadrados. Se llega al lugar por la carretera a Boca Paila, unos 5 kilómetros al sur de la ruinas de Tulum, camino también conocido como vía a Punta Allen. Según los lugareños, el predio es parte de un hotel denominado Hip-Hotel Tulum, que cuenta con 22 habitaciones frente al mar. De acuerdo al acta constitutiva de Desarrollos Punta Piedra, el terreno fue adquirido mediante la escritura pública número 15 mil 464, con fecha 14 de diciembre de 2009. Y se aclara que su registro se encontraba pendiente de inscripción por lo reciente de la compra.


El documento señala que el terreno será inscrito en el Registro Público de la Propiedad de Chetumal, capital de Quintana Roo. El área donde se encuentra el predio es una zona de hoteles rústicos, casi todos propiedad de extranjeros. Italianos, estadounidenses, canadienses, argentinos y chilenos son dueños de casi todos los pequeños hoteles y restaurantes. Y al estilo del candidato a la Alcaldía de Monterrey, en muchos de los negocios hay inscripciones que hacen referencia a que la tierra todavía es propiedad ejidal. Incluso, en algunos anuncios de restaurantes y hoteles aparecen leyendas que describen las parcelas del Ejido José María Pino Suárez. De hecho, a la entrada de la reserva de la biósfera de Sian Ka’an hay una manta en las que los ejidatarios reclaman que esa zona es de su propiedad. Es justamente la misma maniobra con la que Felipe Enríquez siempre está buscando apropiarse de tierras luego de su paso por la Reforma Agraria en 2001. Porque lo mismo sucedió en el Ejido de Ucú, al este de la ciudad de Mérida, Yucatán. Ahí, al igual que con Enrique Peña Nieto, el hoy candidato del PRI a la Alcaldía de Monterrey buscó el compadrazgo de la gobernadora de Yucatán Ivonne Ortega. Justo en las propiedades hacia donde va el desarrollo de la capital yucateca, Enríquez enredó a los ejidatarios para comprarles tierra a un valor muy por debajo de su precio real. Y lo mismo hizo en Isla Blanca, al norte de Cancún, donde conociendo una serie de litigios sobre la tenencia de la tierra, Felipe Enríquez buscó apropiarse de terrenos que ocupan 30 kilómetros de playas vírgenes. Incluso, el aspirante tricolor fue capaz de buscar al ex gobernador Mario Villanueva en el Reclusorio Norte para negociar parte de la tierra de Isla Blanca. Y como Enríquez no pagó el total del dinero prometido, el ex mandatario de Quintana Roo, hoy detenido en Nueva Jersey por cargos de narcotráfico, presentó una denuncia contra el político regiomontano. Literalmente, Villanueva dice en su querella: “Con el fin de definir los detalles respecto a la venta del terreno, el día miércoles 9 de abril de 2008 vino a visitarme a mi celda en el Reclusorio Norte el señor Felipe Enríquez Hernández, quien me indicó lo siguiente: “Tenían interés de adquirir las 19 hectáreas de nuestra propiedad, pero además deseaban comprar dos predios aledaños, uno de 8 hectáreas perteneciente a la señora Sara Blake de Betancourt y otro de 13 hectáreas del señor Juan Ángel Valle Cárdenas, con lo que la superficie total que deseaban comprar era de 40 hectáreas”. Pero luego de esa visita, Enríquez solamente pagó una parte de lo pactado a Villanueva, quien en aquel entonces todavía no era extraditado a Estados Unidos. De tal manera que ni el ex gobernador detenido por narcotráfico pudo salvarse de la ambición de Felipe Enríquez, el compadre incómodo de Enrique Peña Nieto.


Enríquez responde Contactado ayer por Reporte Indigo, Felipe Enríquez aseguró no tener ninguna participación en la empresa Desarrollos Punta Piedra, donde aparece como socio su cuñado Hugo César Flores Toba. Flores Toba, quien está casado con la hermana del priista, es uno de los socios de Enríquez en el polémico desarrollo de Isla Blanca. “Yo no tengo ninguna relación en Punta Piedra”, aseguró el diputado federal con licencia del PRI. “Mi cuñado tiene negocios en los que él participa, y los Garza Ponce tienen cientos de negocios”. Depredador de ejidos Desde hace un año y medio, Reporte Indigo investiga y documenta el método del legislador con licencia y candidato del PRI a la Alcaldía de Monterrey para negociar con información privilegiada para apropiarse de tierras ejidales a nombre de su familia, o de terrenos que tienen un litigio en proceso. Y todo a través de sus compadrazgos priistas.


21 de enero de 2011 Felipe Enríquez, compadre de Enrique Peña Nieto, junto con el ex gobernador de Nuevo León Natividad González Parás y el ex mandatario de Quintana Roo Mario Villanueva, tejen una historia negra en Isla Blanca, al norte de Cancún. Buscan apoderarse de 30 kilómetros de playas vírgenes con un potencial turístico calculado en cientos de millones de dólares. Para ello, planean una invasión de la isla porque está en litigio y hay un hombre en posesión de las tierras. 25 de enero de 2011 Felipe Enríquez y el ex gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás, usan a familiares como prestanombres y crean varias empresas para litigar los juicios de Isla Blanca. En las empresas Raíces Consultoría y Consorcio GH aparecen Hugo Flores Toba y José Treviño Ruiz, cuñados de Enríquez. En la razón social DIMSA está Isabel Tenorio Romero, esposa del ex gobernador de Quintana Roo Mario Villanueva. Y en la empresa GLS-4 aparece el yerno de Luis Francisco González Parás, hermano del ex gobernador de Nuevo León. 28 de enero de 2011 Como delegado del CEN del PRI en Yucatán, Felipe Enríquez se hizo compadre de la gobernadora Ivonne Ortega. Luego influyó en el Plan de Desarrollo Urbano de Mérida, y justo hacia donde fue planeado el avance de la ciudad, el priista buscó adquirir cerca de 600 hectáreas del Ejido Ucú. Pero no pagó la totalidad de lo prometido a los ejidatarios y el proyecto está empantanado. 4 de febrero de 2011 A través de sus compadres, el ahora candidato a la Alcaldía de Monterrey repite incesantemente una receta. Primero busca el compadrazgo, como con Enrique Peña Nieto, con la gobernadora de Yucatán Ivonne Ortega, con el ex gobernador de Quintana Roo Félix González Canto y con el ex gobernador de Tamaulipas Eugenio Hernández. Después, busca las tierras ejidales y luego invita a sus compadres al proyecto de negocio. 11 de noviembre de 2011 A través de sus influencias, Enríquez y el ex gobernador de Nuevo León Natividad González Parás se asocian con Arturo Bojórquez León, el hombre que está en posesión de Isla Blanca.


Todos unidos buscan luego asociarse con el Grupo Hotelero Martinón y NH Hoteles para desarrollar la isla con cuartos de hospedaje y condominios de tiempo compartido. El consorcio español Martinón denomina al desarrollo ‘Sotolindo’, y Enríquez obtiene un porcentaje millonario del proyecto al poner su tierra. 18 de noviembre de 2011 Ante lo complicado de las negociaciones con otros hombres que reclaman ser propietarios de las tierras de Isla Blanca, el compadre de Enrique Peña Nieto y el ex gobernador de Nuevo León entregan los litigios al hermano de Natividad, Luis Francisco González Parás, integrante del denominado Despacho Divino, de Monterrey, donde hay familiares de ex gobernadores, senadores y diputados. 21 de enero de 2012 Desde su prisión en Nueva Jersey, el ex gobernador de Quintana Roo Mario Villanueva Madrid presenta una denuncia de un hecho que puede tipificarse como fraude. Acusa a Felipe Enríquez y al también ex gobernador quintanarroense Félix González Canto de haberle prometido un pago de 40 millones de dólares por su intervención en el caso de Isla Blanca, pero solo recibió una parte de lo pactado.


REPORTE INDIGO "CALDERON" Y EL COMPADRE INCOMODO DE PEÑA NIETO