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O3 octubre/ noviembre 2010

redes con visión de género

ellas y el mar creadoras con inspiración marina

¿es amor? amores autores y autoras en díalogo

ellas, políticas ellas, comerciales trabajo, poder y dinero

círculo de mujeres Fotos de Myriam Negre


sumario

03 | octubre-noviembre 2010 UNA Redes con visión de género

Creadoras

y el mar 06 ellas Pinturas de Renée Micoulaud, Regina Saura,

Mariona Esteba. Fotos de Susana Girón, Montse Campins, Anamarija K, Andrea Ferrés, Nicole Gulau. Objetos reciclados de Roberta Scaglione. Cerámicas de Teresa Escayola

de mujeres 58 círculo Myriam Negre

Myriam Negre

58


Renée Micolaud

Montse Campins

06 28

Espacio personal

¿es amor? amores amores peligrosos

Walter Riso

Susana Girón

amores dependientes

Coral Herrera

amores y miedos

Julio Bevione

amores equivalentes

Joan Garriga

amores aprendidos

44 50 72 78

Inma Mora Sánchez

el amor en psicoterapia

José Zurita y Macarena Chías amor por el diseño

Entrevista a Manel Leiva Espacio profesional Ellas, políticas

Isabel Sierra

Ellas, comerciales

María José Segura

80 guía de recursos Quién:

profesionales, creadoras, empresas, redes Cuándo:

congresos, jornadas, másters, festivales Cómo:

claves para actuar


Editorial E

ditar una revista que no se deje gobernar por los estereotipos de mujer habituales, que se abra al diálogo entre gé­

neros y, sobre todo, que no apunte al perfil consumidor de quienes nos leen, es un enorme desafío. Nos definimos en el optimismo como uno de los valores iniciales y lo hemos sostenido. Algunos meses de silencio nos fueron imprescindibles para recoger lo sembrado, redefinir estrategias, afinar puntería. Y aquí estamos con nuestra tercera edición. El eje casi monográfico para los textos ha sido el amor. Citamos a autoras y autores para reflexionar desde lugares diferentes sobre la pareja: Walter Riso, Coral Herrera, Julio Bevione, Joan Garriga e Inma Mora Sánchez. También hablan sobre el amor en psicoterapia José Zurita y Macarena Chías. Y retratamos en palabras a Manel Leiva y su amor por el diseño. Estamos sumergidas en el otoño, pero el mar es una inspiración que no caduca para las creadoras que participan en esta edición. Pinturas

de Renée Micoulaud, Regina Saura, Mariona Esteba. Fotos de Susana Girón, Montse Campins, Anamarija K, Andrea Ferrés, Nicole Gulau. Objetos reciclados de Roberta Scaglione. Cerámicas de Teresa Escayola. Mientras con “Ellas y el mar” intentamos dar un breve recuento de creado­ ras diversas, Círculo de mujeres es el trabajo de una fotógrafa excepcio­ nal que desplegamos en más profundidad y en la portada. Fotos y textos de Myriam Negre nos preguntamos por las mujeres que actúan en dos ámbitos en el que los hombres son mayoría: la política y la venta. Textos de Isabel Sierra y María José Segura. en el espacio profesional

A partir de esta edición hemos rediseñado, diferenciado y separado de la revista nuestra guía de recursos para aprovechar lo mejor de

cada formato. Los reportajes se dejan leer página a página, mientras la guía nos permite buscar con diferentes criterios la información dinámica que se actualiza permanentemente. Quién, Cuándo y Cómo son las secciones de la primera guía de recursos “con visión de género”. Te invitamos a compartir esta edición de UNA. Paula Mattio | Mónica Aldegunde | Andrea Secchi

editoras de UNA

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diana raznovich http://dianaraznovich.blogspot.com/

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ellas y el mar

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susana girÓn MAR FRAGMENTADO. 2007 UNA ALEGORÍA DEL MAR Geometría. Enigma. En esta serie fotográfica Susana Girón se sirve de las posibilidades expresivas del fragmento. El fragmento es el sistema más idóneo para explorar las relaciones intensivas del entorno y rescatar sus sentidos primeros. Está más pegado al curso de los nuevos tiempos, a los ritmos de la modernidad y a las posibilidades de la memoria Saturnino Valladares

www.susanagiron.es/mar_fragmentado.html

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Filets Soller. AcrĂ­lico / plomo 42 x 100. 2006

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renée micoUlaud La poética abstracta del mar La obra de Renée Micoulaud es un viaje abstracto, un recorrido inspirado en la literatura, las redes de pescadores, en la infinita permanencia y cambio de los colores del mar. Su pasión por la palabra se conjuga en colores y paisajes esenciales.

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Fotograf铆as Gelatina de Plata, a帽o de producci贸n 2009. Captura anal贸gica con camara Holga

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montse campins “El viaje con Olga es un viaje a través de capas superpuestas del tiempo y del espacio, de etapas y puntos, de momentos y contenidos, de descubrimientos y hallazgos. Pero también los viajes de Olga poseen el espíritu de la libertad; al optar por el movimiento se libera de las ataduras de lo conocido para entrar en el azar y en el libre albedrío que se reflejan en la apertura interior del viajero en relación a su entorno, su disponibilidad de espíritu para dejarse penetrar por la belleza.” Pedro Vicente

http://www.validfoto.com/espanol/expo-ficha-montsecampins.php

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regina saura “REGina transforma objetos cotidianos en arte. los temas son oportunidades para explicar su actitud ante la vida, siempre intentando y haciĂŠndonos disfrutar de las cosas buenas y simples de nuestro mundoâ€?. Mercedes Durban Monreal, Aficionarte

www.aficionarte.com

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Anamarija K “Observo. Me dejo llevar por la belleza del momento, singular en su espacio-tiempo. No existe más allá de aquel instante. Es como si el momento se hubiese detenido en una burbuja de emociones. Siento necesidad de captar toda esta belleza. Sin pensar respondo a este impulso y aquí está. Una imagen. Un paquete de emociones, codificadas en colores.”

http://www.AnamarijaK.com/

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mariona esteba Mariona vive junto al mar entre una isla mediterránea y la costa del Empordà. En sus creaciones el gesto fluye naturalmente como lo hacen el agua del mar y su infinidad de matices de colores. Éstos se sobreponen en transparencias delimitadas por trazos y líneas que crean movimientos como el de las olas al dejar su rastro en la arena de una playa o como el recorrido que hace el agua al colarse entre las rocas de la costa donde ella vive, aprende y pinta lo que ama: la vida y el mar

http://marionavisual.blogspot.com

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andrea ferrés “La lluvia vuelve al mar y nos recuerda que somos Uno”

http://andreaferres.com/

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Exposición en la galería KM 7, Empordà, junto a José Luis Pascual. 2004.

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teresa escayola “Me inspiro en las formas que la misma naturaleza nos ofrece”. Teresa, con la sensibilidad y el espíritu perfeccionista que la caracterizan, había preparado un conjunto admirable de piezas y esculturas, jarras, bandejas, platos, de una enorme complejidad y una incuestionable belleza. La cerámica es para ella la expresión más auténtica de un estilo donde se funden, con una técnica depurada, su sensibilidad, los sentimientos y las emociones. Maria Luisa Borras. Fragmento del artículo publicado en Diari de Girona en 2009 luego de la inauguración del espacio de exposición de Teresa Escayola en L’Odissea d’Empordà

http://www.odissea-emporda.com

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roberta scaglione retazos, objetos o muebles de mercadillo. en su taller. roberta recorta y pinta con inspiraci贸n y oficio maderas de toda clase que adquieren as铆, bajo sus manos, una vida insospechada, llena de colores alegres. el mar y el campo son su tel贸n de fondo.

http://troppoparticolare.blogspot.com/

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nicole gulau “Cuando en ocasiones me siento a la orilla del mar para escuchar el susurro de las olas me invade una calma mágica y una paz indiscriptible. La sal en el aire, el murmullo de las olas, el tacto de la arena entre los dedos de los pies y la calma del paisaje cautiva todas mis sensaciones y enseguida mi cuerpo se relaja, la respiración es más profunda y pausada, mis ojos se cierran y la mente se queda en blanco. Y me siento feliz.”

http://www.flickr.com/photos/nicolegulau/

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es amor?

amores

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Walter Riso

amores peligrosos Creemos que el amor es infalible y olvidamos algo elemental para la supervivencia amorosa: no todas las propuestas afectivas son convenientes para nuestro bienestar. Nos guste o no, algunas maneras de amar son francamente insoportables y agotadoras, así tengamos instinto masoquista y vocación de servicio.

N

o estoy diciendo que estas personas no sean merecedoras de amor, lo que afirmo es

que cualquier vínculo afectivo donde nues­ tros valores esenciales se vean amenazados es contraindicado para nuestra felicidad, sin importar cuánto amor le pongamos al asunto. Acepto que estar en pareja no es cosa fácil y que todos debemos “sacrificar” algo (se entiende, en un sentido construc­ tivo) para que la relación prospere; no obstante, los modos de amar que describiré en el texto son especialmente difíciles de abordar y tolerar, incluso para los “enamo­ rados del amor” que padecen todo estoica­ mente. Estos estilos afectivos disfuncionales des­ gastan al otro y le quitan su energía vital, lo acaban lentamente o lo confunden, hasta el punto de sentirse irracionalmente culpa­ bles o creer que sufrir por amor es un he­ cho normal y generalizado (como si amar y ser víctima fuera la misma cosa). Es cierto que todos poseemos “pequeñas locuras” personales y que nadie es perfecto, pero las formas de relacionarse que mencionaré van mucho más allá de una simple e inofensiva preferen­cia; no se trata de meras quisqui­ llosidades: son actitudes altamente tóxicas para quienes deciden entrar en su juego

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afectivo. Reconocerlas nos permitiría tomar decisiones más sanas e inteligentes frente a nuestro futuro afecti­vo, ya sea evitando las relaciones, si aún no hemos sido flechados, o enfrentándolas, si ya estamos empareja­ dos o involucrados afectivamente. Prevenir y afrontar, dos estrategias de supervivencia guiadas por la razón. Se nos ha insinuado que hay que aceptar a la pareja tal y como es, y que no

es conveniente pedirle que haga cosas que “no le nacen” o que no quiera hacer; es de­ cir, que hay una esencia que debe acatarse por respeto al otro. En esto hay acuerdo, pero también hay condiciones. Yo diría: aceptar el modo de ser de la pareja, siem­ pre y cuando no tengamos que inmolarnos psicológicamente en el intento.Te acepto como eres, si esto no implica autodestruir­ me por hacerte feliz, porque si tu felicidad es inversamente proporcional a la mía, algo está funcio­nando mal entre nosotros. Frente a una incompatibilidad de raíz, la voluntad y las buenas intenciones no suelen ser suficientes para resolver el problema. ¿Cómo soste­ner una relación sana y apaci­ ble con alguien que se cree especial y único y sólo es capaz de quererse a sí mismo?


¿Cómo lograr una relación siquiera deco­ rosa con quien te considera una persona desechable o con alguien cuyos sentimien­ tos hacia ti oscilan constantemente entre el amor y el odio? ¿Cómo sobrevivir a un amor hostigante que no te deja respirar o a un amor subver­ sivo y ambiva­lente que no puede vivir “ni contigo ni sin ti”? ¿Cómo mantener una relación recíproca y cariñosa cuando tu pareja te impide expre­ sar afecto? ¿Cómo vivir el amor en paz con alguien que te controla porque cree que eres un ser inútil e incapaz? ¡Hay tantos mártires venerados por la cul­ tura del amor incondicional!

Estos estilos afectivos disfuncionales desgastan al otro y le quitan su energía vital.

¿A qué estilos afectivos negativos me refi ero? A un grupo selecto y no tan

célebre, porque la mayoría opera tras bam­ balinas. Quizás hayamos tenido contacto con algunos de ellos (ya sea porque fuimos víctimas directas de esos modos de amar o porque conocemos a alguien enganchado en una relación traumática de la cual no es capaz de salir) o nos resulten totalmente nuevos, así los tengamos rondando nues­ tras vidas y acechándonos en silencio.

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Concretamente, haré referencia a ocho estilos afectivos, que son considerados lesivos y peligrosos para el bienestar emo­ cional de las personas: 1. 2. 3. 4. 5.

Histriónico/teatral (amor hostigante) Paranoico/vigilante (amor desconfiado) Pasivo-agresivo (amor subversivo) Narcisista/egocéntrico (amor egoísta) Obsesivo/compulsivo (amor perfeccionista) 6. An­tisocial/pendenciero (amor violento) 7. Esquizoide/ermitaño (amor desvinculado o indiferente) 8. Limítrofe/inestable (amor caótico). Quienes poseen estas maneras de amar pueden lle­gar a desempeñarse muy bien en ciertas áreas específi cas y, por eso, la socie­ dad los acepta, e incluso, los exalta como modelos a seguir. Pero su mayor inciden­ cia, su verdadera problemática, se hace evidente en las relaciones inter­personales íntimas, básicamente, en el ámbito familiar y de pareja. Por ejemplo: • Los individuos narci­sistas suelen ocu­ par cargos importantes en empresas o en política, gracias a su enorme competiti­ vidad y afán por el poder, pero lastiman profundamente a sus parejas debido al egoísmo y egocentrismo crónico que los ca­racteriza. • Los sujetos obsesivo/compulsivos alcanzarán un excelente rendimiento en aquellas tareas donde el perfeccionismo y el control sean un requisito importan­ te; sin embargo, cuando trasladan a su hogar el mismo patrón de exigencia,

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terminarán presionando a sus seres que­ ridos y creando un clima supremamente estresante. • Las personas histriónicas poseen gran­ des habilidades para realizar actividades relacionadas con el teatro, el cine, la televisión o cualquier otro medio donde sean el centro de atención y les permita “conectarse” con el público, pero en la vida amorosa tendrán serias difi culta­ des para relacionarse tranquilamente y respetar los límites de la pareja. • Un individuo paranoico se destaca­ rá en tareas donde la vigilancia y la desconfianza sean requisitos fundamen­ tales para un buen desempeño, pero la convi­vencia con ellos puede convertirse en una experiencia aterradora y asfi xiante. Las parejas-víctimas de los individuos

que poseen este tipo de personalidades, a veces, tratan de equilibrar la cuestión recurriendo a la táctica del “peris­mo”, una estrategia por compensación muy apreciada por la cultura casamentera que proclama el aguante a cualquier costo: “Es egoísta,pero no tanto”,“Le gusta coquetear,pero no es tan grave”,“Es bastante celosa,pero yo sé manejarla”. La mayoría de estos peros no son otra cosa que formas amañadas de autoengaño y justificación ante el miedo o la imposibili­ dad de resolver el desacople afecti­vo. ¿O acaso deberíamos mantener el amor en cuidados intensivos toda la vida?


Hay cuatro preguntas sobre los estilos afectivos que se repiten con regulari­

dad y que me parece importante aclarar:

¿Es posible tener características de los distintos estilos al mismo tiempo?

Sí es posible. Algunos perfi les pueden superponerse en ciertos aspectos; por ejemplo, la indiferencia es común al estilo antisocial, al narci­sista y al esquizoide, pero sólo en ese último alcanza su máxima expresión. De todas maneras, aunque pue­ das poseer ciertos rasgos de los diferentes estilos al tiempo, siempre habrá algunos que se destaquen sobre otros. ¿No cree que las características de cada estilo son un poco rígidas? Los

estilos que presento no responden a un listado categórico y definitivo (lista de sín­ tomas); más bien, representan la dinámica interna de cómo algunas personas viven y sienten el amor, su modus operandi, sus motivaciones y su estructura cogniti­vo/ afectiva.

¿Qué es entonces un estilo afectivo?

Es una manera de procesar la información afectiva: sentirla, evaluarla e incorporarla a la vida de relación. Si el modo de procesar dicha información es distorsionado y está guiado por esquemas negativos frente a uno mismo, el mundo y el futuro, dicho estilo será dañino para tu salud mental y emocional, y la de tu pareja. Parto de la simple premisa de que amar no es sufrir y que tenemos el derecho a ser felices. Este es el bien supremo que nadie podrá quitarnos, aunque sea en nombre del amor.

¿Los estilos afectivos disfuncionales son más frecuentes en hombres o en mujeres? Las investigaciones recientes

muestran la siguiente variación: (a) los amores caó­ticos y subversivos son más frecuentes en mujeres (más en el pri­ mer caso que en el segundo); (b) en el estilo histriónico/teatral, ambos sexos se pelean el primer puesto (como ve­ remos, el “histeriquis­mo” ya es unisex); y (c) los demás estilos afectivos son más comunes en hombres (una vez más, el sexo masculino lleva la delantera en cuestiones de insalubridad).

walter riso www.walter-riso.com

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Coral Herrera

amores dependientes “La contradicción principal de las mujeres posmodernas reside principalmente en el amor a la libertad por un lado, y la adicción al amor por otro. Esta profunda contradicción entre la autonomía y el deseo de tener pareja nos causa tormentosas luchas internas, por la tensión que existe entre la necesidad afectiva y el miedo a la dependencia”.

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ese a que las mujeres posmoder­ nas estamos más formadas que nunca (y seguimos mejorando continuamente nuestra formación), habla­ mos diferentes idiomas, somos expertas profesionales, lideramos empresas y parti­ dos políticos, criamos hijos e hijas, etc. se­ guimos dando mucha importancia al amor romántico y a las relaciones sentimentales y sexuales. Deseamos conciliar nuestra vida profesional y familiar, tener tiempo para nosotras mismas, y disfrutamos de la libertad que nuestras abuelas no tuvieron, sabiendo que somos afortunadas. Sin embargo, necesitamos sentirnos amadas para sentirnos completas,

seguimos teniendo miedo a la soledad, y avanzamos muy lentamente en el intento de acabar con la batalla de sexos que existe desde hace milenios. Tanto las mujeres he­ terosexuales como las homosexuales han sido educadas para ser dependientes, para permanecer siempre bellas y a la espera de que alguien nos salve de nosotras mismas, de la pobreza o de un entorno familiar asfixiante. Nuestras formas de relacionarnos con el otro sexo en la actualidad oscilan entre el romanticismo idealizado, la pasión turbu­ lenta o los períodos de descanso emocional y desenfreno sexual. Muchas buscan a su príncipe azul y mientras se divierten; otras

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no lo encuentran jamás porque son muy exigentes, otras ya lo tienen y lo disfrutan; cuando el mito cae buscan otro prínci­ pe azul, esta vez “el de verdad”. Y, casi todas, luchamos por tener una relación de igualdad con nuestros compañeros, porque ya no adoptamos el rol sumiso con tanta facilidad como antaño y nos apetece “com­ partir” la vida más que servir, aguantar, obedecer, adorar y cuidar con desmesura­ da entrega al otro. Tras la revolución sexual de los años 60 y 70 en Occidente, las relaciones igua­

litarias se convirtieron en el modelo ideal a seguir, pero desafortunadamente siguen siendo, hoy en día, una utopía emocional. Lo que impera en el romanticismo tradicio­ nal es el deseo de fusión con alguien, y la idea de que una sola es una mitad incom­ pleta. Siempre se ha dado por supuesto que por amor una mujer ha de renunciar a sus aficiones, su red propia de amigos íntimos, su familia, sus creencias, sus costumbres, sus maneras de entender la vida. Y sin embargo, no se entiende que un hombre deba dejar su círculo de amigos, ni sus costumbres ni aficiones por amor; de ahí la recurrente imagen del hombre en el bar, en las reuniones políticas, en espacios deportivos o en reuniones “de negocios”.


Cantas más expectativas tenemos puestas en el amor como la meta ideal de nuestra vida, mayor frustración

Ellos siempre han tenido claro que en una relación amorosa compartir tiempo y aficiones es fundamental, pero no quieren renunciar a tener un espacio y un tiempo propios. Del mismo modo, las mujeres ya no queremos perder la identidad y desea­ mos mantener nuestra independencia; bus­ camos relaciones menos comprometidas y más abiertas con hombres que respeten nuestra libertad, nuestro desarrollo profe­ sional y nuestra autonomía. Y es que cada persona es un mundo dife­ rente; las diferencias entre los enamorados enriquecen la relación, porque el amor es una apertura al otro y al mundo, es una forma de ampliar nuestros estrechos horizontes, es una posibilidad de conocer otra forma de entender la realidad. Sin embargo, hay parejas que se encierran en esa realidad formada por la unión de dos realidades, del mismo modo que el pensa­ miento occidental se encerró en pares de opuestos (masculino/femenino, orden/ desorden, cultura/naturaleza, buenos/ malos, etc.) para entender y clasificar la Realidad. Así se empobrece el pensamiento y las experiencias vitales, la apertura de nuevas puertas y, sobre todo, así es como se incentiva la mutua dependencia, que tanto daño hace a las parejas tradicionales.

La dependencia emocional y la económica van, sin duda, dadas de la mano.

La moral patriarcal estableció que quienes debían postergar sus estudios o desarrollos laborales para hacerse cargo de los hijos en común tenían que ser las mujeres, que con su sacrificio promovían generosamente la ascensión de sus maridos. Y es que la sexuación del dinero sigue estando presente en todas las culturas occi­ dentales judeocristianas, lo que mantiene a las mujeres marginadas del poder, y por lo tanto, deseosas de relacionarse con hom­ bres que eleven su status socioeconómico. En estas condiciones, cuando un hombre abandonaba a una mujer, no sólo perdían el cariño y las relaciones sexuales con su pareja, sino también su estilo de vida ideal (el matrimonio), sus sueños individuales y su proyecto vital (la familia): el eje en el que centraron sus vidas, en fin.

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Hoy no se sabe si realmente todo es diferente, pero quizás es cierto que nuestras aspiraciones son mayores.

Nuestras abuelas admiten que aguantaron demasiado, pero a las nietas independen­ dientes les reprochan: “vosotras no aguan­ táis ná”. La mujer posmoderna es exigente porque desea un hombre que cumpla sus expectativas: un hombre que no sea ma­ chista, que no nos sustituya por su madre, que no nos huya como a las esposas, que sea capaz de relacionarse libre e igualitaria­ mente con nosotras. Quiere hombres segu­ ros de sí mismos, inteligentes, con sentido del humor, independientes, guapos y con habilidades sociales, y huimos del macho ibérico de doble moral, que va perdiendo poco a poco su atractivo. Quiere demasia­ do, quizás. En ese “querer demasiado” residen las frustraciones femeninas; quizás es cierto que empleamos excesivo tiempo y energía en la empresa amorosa, cuando nunca obtenemos de ella más que decepcio­ nes, luchas de poder, traiciones, huidas y sufrimiento. A ellos les pasa lo mismo, quizás porque el amor se ha convertido en una utopía emocional individualista. Una utopía que rescata mitos del amor cortés y del romanticismo decimonónico para ofrecernos unas promesas de felicidad, eternidad, intensidad sostenida, autorrea­ lización, plenitud… que luego se revelan falsas en la Realidad. Y es que cuantas más expectativas tenemos puestas en el amor como la meta ideal de nuestra vida, o como solución a todos nuestros problemas, más nos decepcionamos.

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Sólo amando a los que nos rodean tal y como son podemos realmente crear redes emocionales contra la soledad y hacernos la vida más fácil. Y es que si por algo me­ rece la pena vivir es por las redes de afecto que trazamos a lo largo de toda nuestra vida. Familiares, amigos, amantes, vecinas, compañeros de trabajo, todos los seres humanos que conforman nuestro paisaje emocional valen más que el amor de pare­ ja, que se revela como una parte de nuestra vida, no como un todo. Y es que la pasión suelen ser fugaz, tiene fecha de caducidad y está cubierta de un manto de idealización. La

mitificación del amor pasional o romántico, en el fondo, nos sitúa en un estado de fasci­ nación hipnótica que luego deviene en de­ cepción constante. Por eso las historias de amor se acaban; porque la realidad suele ser siempre más dura, más gris, más monó­ tona. Y utilizamos el enamoramiento para darle intensidad y color a nuestras vidas; además, creemos que es un vehículo para alcanzar otras cosas más grandes, como la felicidad o la eternidad o el asegurarnos la provisión de recursos. Y ello hace que a veces se convierta en una obsesión para la gente que cree que en la pareja está el fin de todos los males, y el paraíso en el que disfrutar para siempre. A las mujeres, sin duda, nos han vendido en mayor medida esta utopía para que la disfrutemos en solitario, contemplando a nuestras semejantes como posibles rivales, y compitiendo por lograr al príncipe azul.


Sin embargo, afortunadamente muchas de nosotras hemos comprendido lo importan­ te que es no centrar nuestros anhelos en una sola persona y la necesidad de diversi­ ficar afectos y emociones. Si consolidamos las redes de solidaridad y ayuda mutua entre nosotras podremos estar activas, no sentadas esperando a que otra persona nos colme, nos quite el aburrimiento y nos ase­ gure la fundación de una unidad familiar con poder adquisitivo. Nos cuenten lo que nos cuenten las películas, series de televisión y novelas, no existe nuestra media naranja, ni

Estoy convencida de que hombres y mujeres tenemos que caminar juntos en la construcción de relaciones amorosas reales e incluyentes, no cerradas sobre sí mismas ni sujetas a la tradicional división de roles y sus consecuencias: las luchas de poder. Sólo así podremos amar desde la libertad, no desde la necesidad. Y es que el amor solo puede darse entre personas que se admiran mutuamente, que se cuidan y se comparten sin jerarquías. Desde la igualdad.

somos seres incompletos, ni debemos basar nuestras relaciones eróticas y afectivas en utopías narcisistas y egoístas. Creo que hay que desmitificar el amor romántico en lugar de deslumbrar a las adolescentes y a las niñas con las mismas promesas falsas e idealizadas. A ellos hay que educarlos para que sean capaces de tener relaciones igua­ litarias y para que no aprendan a ejercer el abuso de poder que les confiere la tradición machista por su fuerza física y su papel de protector y proveedor de recursos.

coral herrera www.especialistaenamor.com

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Julio Bevione

amores y miedos Así como la luz deja al descubierto lo que la oscuridad esconde, la energía del amor libera lo que no es amor. ante la llegada de una persona dispuesta a ofrecernos amor, salen a la luz todos nuestros miedos.

P

uede que no suceda en primera instancia, porque el proceso del enamoramiento, que ocurre en todas las relaciones (con un trabajo, un lugar o una persona) nos mantiene ador­ mecidos viendo en el otro lo que posible­ mente no esté allí. Literalmente, vemos una ilusión. Esto no es amor, sino apenas un simple encantamiento que, como no es verdad, tendrá un final. Porque tarde o temprano al dibujo que habíamos hecho sobre la otra persona o alguna situación se le quiebra una puntita y vamos descubriendo que, debajo, había algo más por revelar. ¡Y ése es el momento en que aparece la energía del amor! Cuando sabemos que

esa persona o esa situación no coinciden enteramente con nuestro ideal y las ilusio­ nes que nos hemos hecho, pero estamos dispuestos a aceptar al otro tal como es y seguir adelante.

Pero ése es el momento en que también se despiertan los miedos, que estaban cómo­ dos, instalados y seguros en el momento del enamoramiento. El miedo ser abando­ nados, a no ser suficientes o no merecernos esa relación, miedos que quizás ni siquiera identificábamos pero que se muestran a través de la tristeza, la ansiedad, la ira o el dolor.

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De todas maneras al amor siempre gana. Esta es la única batalla que vale

la pena emprender porque tenemos garan­ tizado el resultado. Y cuando ganamos, todos ganan, porque nos abrimos al amor, hacia nosotros mismos y la persona que tenemos al frente. Y comenzamos a expan­ dir la energía del amor donde quiera que vayamos. Ser persistentes en mantener la energía del amor hasta que vencemos la resistencia de los miedos que afloran es lo más impor­ tante. Y si bien esos miedos no se irán para siempre, al menos dejarán de ser ellos los que dominen nuestras relaciones. Claves de apoyo

Si bien cada uno escribe su propio guión y esto impide que haya una solución para todos, sí hay un patrón en el contacto con los miedos ante la llegada del amor: la ira. Terminamos siendo más duros con las per­ sonas que más amamos. La ira parece ser el primer formato que toma el miedo cuando comienza a liberarse, asustado ante la lle­ gada del amor. Por eso mantente atento/a a esos momentos de ira recordando que:


La ira parece ser el primer formato que toma el miedo cuando comienza a liberarse, asustado ante la llegada del amor.

no es consecuencia de lo que la otra persona está haciendo o diciendo, sino de la resistencia natural de tus miedos a soltar el control de tu vida –y tus relaciones-. En consecuencia, no alimentes el argumento de culpabili­ dad que tu ego escribirá en segundos.

• La ira que sientes

El miedo es muy denso y tiende a paralizarnos, se siente pesado y caemos en emociones, pala­ bras y actitudes idénticas a su energía. Cuando el miedo aparece sal a caminar, siéntate a hacer respiraciones profun­ das o busca un lugar de silencio donde puedas atestiguar tu resistencia. Y no te enjuicies, ni te critiques, ni analices lo que está ocurriendo. Simplemente atestigua lo que sientes y respira hasta sentirte mejor.

• Moviliza la energía.

busca canalizarla de una manera que no te afecte a ti, ni a tu entorno. Realiza algún deporte de alto impacto, corre hasta el cansancio, baila enérgicamente o canta. Pero busca la manera de liberarla. Recuerda que el contenido que le has dado no es real. Lo que realmente ocurre es que has despertado vieja energía de miedo que busca salir. Y no es necesario entenderla, simplemente ¡dejarla salir!

y há­ blale de todo lo que sientes. Es impor­ tante que lo hagas con una persona que pueda ver tu vida con más claridad de lo que la estás viendo en ese momento. Puede ser un terapeuta o simplemente un amigo. No esperes que la otra perso­ na te brinde una solución, herramien­ tas y menos que te de la razón. Pídele, simplemente, que te escuche

• Busca alguien a quien confíes

• Si la ira persiste

julio bevione http://vivirenlazona.com/

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Joan Garriga

amores equivalentes Son muchas las mujeres que se quejan de no ser suficientemente comprendidas por sus parejas hombres. Al mismo tiempo cientos de hombres se van secando calladamente porque encuentran que sus parejas menosprecian algunos de sus intereses, deseos, costumbres y aficiones, y en lo hondo, piensan que hay algo que no va, que la mujer no se molesta en comprender que el hombre es como es.

L

o que parece claro es que, a pesar de las diferencias, hombres y mujeres aman por igual,

son adultos por igual, exponen su corazón por igual, desean el bienestar, la compren­ sión y la confianza por igual… Aunque son diferentes desean lo mismo, pero de distinta manera: las mujeres están más dotadas de recursos emocionales y afecti­ vos, los hombres de recursos racionales y de acción. Los brazos del amor y la entrega son múltiples y variados, y su conjunto crea una totalidad necesaria y hace que cada quién aporte su especialidad. Sería muy atrevido decir, aunque lo digo, que los hombres aman más que las mujeres pero hacen mucha menos publicidad de ello; sería atrevido pero probablemente no completamente exacto. Ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad pero en distinta manifestación. Pero al menos sirva como reinvidación del pro­ fundo amor y vínculo que sienten muchos hombres.

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Lo que ayuda no es que los hombres comprendan a las mujeres o que las mujeres comprendan a los hombres.

Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa basi­ camente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Esto es regalo y bendición. Además los que reclaman no suelen dar justamente lo que exigen. Son las para­ dojas de las relaciones humanas. Ojalá quién pida comprensión la pudiera dar sin paliativos. Por lo demás cualquier relación entre hombre y mujere está llena de historia. En el encuentro del amor “asciende

una savia inmemorial”, versaba Rilke. En el encuentro de la pareja van muchos. En cada hombre de hoy viven cientos de hom­ bres anteriores, padres, abuelos, bisabue­ los, y muchos otros. En cada mujer, mu­ chas otras, madres, abuelas, bisabuelas, y muchas más. Sucede que algunas madres, abuelas y otras sufrieron el yugo explota­ dor, desconsiderado y machista de sus ma­ ridos y no pudieron ejercer la libertad de vivir su enojo y reorientarse y separarse si


Aunque tengan modos de relacionarse diferentes, hombres y mujeres aman por igual.

lo deseaban. Sucede que algunos hombres anteriores se hicieron culpables de domi­ nación y explotación de sus mujeres. Son ecos del pasado que aún nos impregnan en nuestra realidad actual. Y sucede que hoy en día algunas mujeres están enfadadas en nombre de sus anteriores y algunos hom­ bres están culposos y asustados en nombre de sus anteriores. Algunas mujeres ven­ gan a sus abuelas con su enfado hacia sus parejas actuales. Algunos hombres expían las culpas de sus anteriores debilitándose y empequeñeciéndose hasta estallar con sus parejas actuales. Y la guerra entre sexos y sus luchas de poder se perpetúan. Con el resultado de violencia, fatalidad y desdicha que todos conocemos desgraciadamente.

De hecho el regalo más bello que alguien nos hace consiste en amarnos como somos y el mejor regalo que podemos hacer a alguien consiste en amarlo tal como es. ¿Vamos a por ello? Y logramos un poco más de felicidad.

¿Qué ayuda? Que el pasado pueda quedar como pasado, dignificado con nuestra

buena mirada y con el pleno respeto hacia aquello que fue vivido tal como fue y por los que lo vivieron tal como fue para ellos. Y ayuda mirar el presente con alegría y gratitud. Y nada hay más irresistible para un hombre que el genuino respeto y la sincera sonrisa de una mujer y nada más irresistible para una mujer que ser res­ petada como mujer y amada tal como es, incluyendo su misterio.

joan garriga www.joangarriga.com www.institutgestalt.com

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Inma Mora Sánchez

amores aprendidos las cifras de muertes por violencia machista se han incrementado de forma alarmante y cada vez hay más casos en parejas muy jóvenes. Estos hechos nos hacen reflexionar profundamente sobre las causas por las que este problema no parece mejorar.

A

pesar de todos los cambios y avances que hemos conseguidos en los últimos años, la violencia de género sigue dándose en parejas ado­ lescentes y muy jóvenes. Según el informe del Centro Reina Sofía, de los 60 asesinatos en casos de violencia de género en 2009, el 11,87% de los agresores (7) y el 18,64% de las víctimas (11) tenían menos de 24 años. La vio­ lencia machista adquiere muchas formas dentro de nuestra sociedad pero quizás la más llamativa es la que se da dentro de la pareja. Por ello, una de las claves para po­ der afrontar este problema es saber por qué esa línea entre el amor y la violencia puede llegar a parecer tan estrecha. Cuando hablamos de violencia machista o de género, nos referimos a un tipo de

violencia que tiene que ver con un orden social (patriarcal) y no con unos rasgos o reacciones innatas del ser humano. La vio­ lencia de género es la violencia que ejercen los hombres sobre las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Por ello, “violencia de género” pone de relieve esa condición cultural socialmente aceptada durante mu­ cho tiempo y que tiene unas causas muy concretas: la dominación del hombre sobre la mujer en todos los ámbitos sociales.

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Por supuesto, esta superioridad también se da en el amor y las relaciones personales, en las que se adquieren unos roles des­ iguales aprendidos y asumidos desde que nacemos. Siguiendo a autoras como Marta Lamas (1999), la identidad de género se aprende antes de conocer las diferencias sexuales, es decir, que niños y niñas distinguen y aprenden a comportarse según su sexo sin ser conscientes de sus diferencias bioló­ gicas. En esta construcción intervienen múltiples factores como son la escuela, la familia o el entorno más próximo. Además, no hemos de olvidarnos de un factor que es hoy uno de los principales legitimadores de poder y de orden social o, al menos, el que consigue homogeneizar esa forma de ordenar el mundo: los medios de comuni­ cación. Los medios se regulan por códigos y normas más o menos aceptadas a nivel social, pues desde sus orígenes han

querido ser una especie de “espejo” de la realidad. Sin embargo, ese espejo (algo deforme) muy pronto se convirtió en un modelo a seguir, en un ejemplo de con­ ductas sociales y, por tanto, también en un educador. A través de ellos, no sólo cono­ cemos noticias o sabemos qué ocurre en otras partes del mundo, sino que también


nos influyen a nivel personal y emocional, principalmente, a través de los productos destinados al entretenimiento.

Se adquieren unos roles desiguales aprendidos y asumidos desde que nacemos.

Hasta hace muy poco, no se ha dado importancia al estudio de la representación del amor como elemento funda­

mental para abordar la violencia machista dentro de la pareja -a pesar de que el amor y la violencia sean dos de los temas estrella de las producciones culturales-. Es más, no se discutía la idea de que el amor fuera el destino de todas las personas, principal­ mente las mujeres, que quisieran sentirse “completas” en su desarrollo humano. Sin embargo, en los últimos años, han empe­ zado a proliferar estudios de investigación sobre el amor romántico y su estrecha relación con la violencia machista. En este sentido, las películas, las novelas rosa, las series de televisión, el arte y demás pro­ ducciones culturales han hecho mucho por extender esos mitos románticos que, al final, nos hemos creído y aceptado como reales y que, por tanto, nos han influido en nuestra vida personal y en la forma de relacionarnos con las demás personas.

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La definición del amor ha cambiado mucho a lo largo de la historia, pero, en

pleno auge de reivindicación de los dere­ chos de las mujeres, ¿Qué nos transmiten los productos culturales sobre lo que es el amor? ¿Qué idea del amor tienen los y las adolescentes de hoy? ¿Realmente nos dirigimos hacia unas relaciones más igualitarias? La existencia de una cultura adolescente creada, en gran parte, por el sistema consumista en el que vivimos, hace que sea necesario pregun­ tarse si esta cultura, que se presenta como transgresora, rompe realmente con los esquemas tradicionales.

Tomando algunos de los modelos con los que crecen las personas más jóvenes hoy, podemos encontrar casos

alarmantes. Hace algunos meses, me quedé sin palabras cuando me fijé en qué decía una de esas canciones de reggaeton que escuchamos por todas partes: “tú tienes la boca grande, dale, ponte a jugar”. Otra de las que más se ha criticado y que no es menos explícita dice: “tremenda asesina, se peina y se guilla, se viste y se maquilla/ tranquila, chiquilla o te siento en mi silla/ hoy tú vas a ser mía/ el don te desafía (…) y si tu novio se activa, yo activo la guerrilla”.

Según un estudio realizado por Juan Pedro Agüeda, Silvia González y Áurea Martínez (2008):

• Muchos de los y las adolescentes reconocen los casos de violencia de género sólo si hay una agresión física grave. • De esta investigación, se desprenden otros datos muy interesantes como que, en muchas ocasiones, el maltrato físico y psicológico no implica la ruptura de la pareja. • Asimismo, algunos de los comportamientos que pueden desencadenar un maltrato – como el control excesivo de la pareja o actitudes celosas – se perciben como una forma de expresar el amor o el cariño. • A pesar de que las personas encuestadas decían que no les gustaba ser contro­ ladas ni controlar a su pareja, el 20% lo aceptaban como algo normal y no lo cuestionaban como algo negativo. • Además, más de la mitad reconocieron ser celosos o celosas.

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Sólo en cuatro frases podemos encontrar varias creencias populares que legitiman la violencia machista: • Las mujeres tienen una belleza perversa y una naturaleza cruel. • Los hombres son activos sexualmente y no pueden contener sus impulsos, mien­ tras que las mujeres han de ser “tranqui­ las”, complacer al hombre y, de no ser así, serán castigadas. • Las mujeres son una posesión y moneda de cambio entre hombres.

Referencias bibliográficas ­ Agüera Ortega, J. P., González Vázquez, S., & Martínez Valera, A. (2008). Sexismo en parejas adolescentes II Premio de investigación de género para estudiantes de Bachillerato y Ciclos Formativos de la provincia de Alicante. [Elche]: SIEG, Universitas Miguel Hernández. ­ Lamas, M. (1999). Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género. Papeles De Población. Universidad Autónoma del Estado de México. pp. 147-178. Extraído el 7 de junio de 2009 desde: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=11202105.

Quizá este sea un caso muy escandaloso, pero pone en evidencia lo que a través de otros lugares nos llega de forma más sutil, como en la publicidad, en las películas románticas o en series de televisión. De este modo, las personas más jóvenes siguen creciendo asumiendo estos roles y, por ello, no podemos minimizar

los efectos que tienen sobre personas que están aprendiendo a amar y que quieren cumplir esas expectativas que se espera de ellos y ellas. A pesar de todas las campañas de sensibi­ lización y la mayor concienciación sobre el tema, la violencia simbólica que vemos en los medios de comunicación sigue justi­ ficando la desigualdad en las relaciones personales y sociales. Hemos crecido con muchos dogmas que nos han enseñado el lugar en el que debemos estar y eliminar esos posos del machismo nos está resultan­ do muy difícil. Por ello, si dejamos que los niños y niñas sigan creciendo en un mundo que legitima la violencia hacia las muje­ res, nunca conseguiremos acabar con este problema.

inma mora sánchez http://inmamsanchez.wordpress.com/

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José Zurita y Macarena Chías

El amor en psicoterapia El Amor en la relación terapéutica es el soporte necesario para poder eliminar el miedo y a la vez incorporar ese amor parental incondicional que hace que la evacuación del miedo no tenga vuelta atrás y que la curación sea definitiva.

Lo único capaz de curar es el amor. Y es el amor fundamentalmente de una persona consigo misma, lo que mayor poder curativo tiene.

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La Psicoterapia Humanista Integrativa busca que los pacientes logren dos objetivos: la curación de los conflictos a nivel emocional profundo y la autonomía personal. Para conseguirlo

el psicoterapeuta tendrá en cuenta en el proceso diferentes aspectos en los cinco niveles de intervención (conducta, pen­ samiento social, pensamiento profundo, emociones básicas, emociones profundas). Será en el nivel emocional profundo donde tendrán mayor importancia las reflexio­ nes e intervenciones relativas al amor en psicoterapia. Aunque en cualquiera de los cinco niveles, estará presente el amor en la relación terapéutica, ejerciendo de soporte estructural a cada una de las técnicas y es­ trategias de intervención que se realizarán en el proceso de la psicoterapia. Durante muchos años el hablar sobre el amor en psicoterapia, ha sido y sigue siendo un tema tabú, perseguido, ignora­

do y descalificado. Esto es extraño porque muchos pacientes y sobre todo muchos psicoterapeutas consideramos que el amor en la psicoterapia es la clave, la piedra angular para el cambio permanente en el proceso de la psicoterapia.

Llevamos bastantes años trabajando como pareja profesional (médico y psicóloga, ambos psicoterapeutas), tanto en psicotera­ pia como formando a profesionales y esta experiencia nos ha llevado a la conclusión de que cualquier acto terapéutico, cual­ quier acto curativo, incluye una implica­ ción importante de amor. Después de 20 años de trabajar como psi­ coterapeuta estoy profundamente conven­ cido de que lo único que es capaz de curar es el amor. Y es el amor fundamentalmente de uno consigo mismo, lo que mayor po­ der curativo tiene. Eso es algo que tenemos cuenta, tanto en nuestra labor como forma­ dores como en nuestro trabajo diario como psicoterapeutas. Nuestra función como psicoterapeutas será acompañar al o la paciente en un proceso para que se descubra a sí mismo como algo importante en su vida, rechace todas las prohibiciones que ha recibido en su pasado para atenderse, para ponerse en primera prioridad. Necesitamos conseguir que esa persona reconozca que el amor a uno mis­ mo es lo fundamental para poder incorpo­ rar amor en sus actos, en sus relaciones con las personas y estar apegada a la vida. Si vamos a hablar del amor en psicoterapia será bueno que empecemos por definir los conceptos con nuestras palabras y según nosotros entendemos Amor y Psicoterapia, para después definir el Amor en la Psico­ terapia.

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Para nosotros el amor es la emoción que nos da la vida, que nos sujeta a nuestra vida que nos une a noso­ tros mismos, a nuestros padres, hermanos, amigos, familia, nuestros hijos, descendien­ tes, es el elemento energético que funciona como conexión con todo lo que nos rodea en nuestra vida. ¿Qué es el amor?

Distinguimos dos tipos de amor:

El amor en la psicoterapia es el bien más preciado de todo el proceso y hay que aprender a gestionarlo, a protegerlo y a que cada vez sea mayor y más seguro para paciente y terapeuta.

• El AMOR parental. El amor con ma­ yúsculas, el amor que los padres dan a los hijos y el amor que nos trae vivos a este mundo y nos mantiene vivos. El amor a uno mismo es el desarrollo del amor parental que en su día recibimos, incorporamos y en el que basamos la se­ guridad para afrontar nuestra vida. El amor que se incorpora de los padres a los hijos y permite que estos crezcan, se desarrollen y evolucionen; ese amor nos permite ir completando el desa­ rrollo y presentarnos a la vida, dar los pasos que necesitamos dar para salir a la calle, enfrentarnos a los peligros y re­ lacionarnos con los demás; nos permite trabajar y en definitiva “VIVIR”. La persona que llega a terapia con carencia de ese AMOR, es una persona avocada al miedo y que, aunque sea sin darse cuenta, en vez de vivir está in­ tentando desesperadamente hacer cosas para calmar ese miedo irracional, ese miedo existencial, que provoca la falta de AMOR parental. • el Amor horizontal: el amor a los hermanos, amigos, parejas, objetivos, a las cosas, a las casas, coches, y otros objetos inanimados, mascotas, árboles, al campo,…, ese amor que nos hace movernos y evolucionar. Es una energía que nos mueve.

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Nosotros la entendemos como el proceso de acompa­ ñar a un paciente a calmar su sufrimiento, a curar sus conflictos, y a crecer para llegar a la autonomía personal. Es un tratamiento a través de medios psicológicos cuya clave fundamental es la relación terapéutica, no las técnicas, ni las intervenciones, sino la relación que se establece entre el o la terapeuta con el paciente y viceversa. Una relación que tiene muchísimo de afectivo y que representa la clave para que la psicote­ rapia funcione . ¿Qué es la psicoterapia?

• El amor en la relación terapéutica. El amor es la

base de la relación terapéutica, hasta el mismo Freud animó a sus seguidores a dotar la relación terapéutica de un interés cariñoso hacia su paciente . Si existe un verdadero amor incondicio­ nal del terapeuta al paciente, este lo po­ drá incorporar y al hacerlo suyo pasará a formar parte de su propia estructura consiguiendo salir de las dependencias y facilitando el camino hacia la autono­ mía personal.

El amor en psicoterapia juega un papel importantísimo dado que es el soporte

de todas las intervenciones, de todas las técnicas y los análisis que se realizan en el proceso de psicoterapia. Cuando estoy con un paciente puedo permitirme intervenir de distintas maneras por que los dos nos sentimos seguros, esto permite al paciente abrirse y mostrar quién es, y me permite acompañarle haga lo que haga, diga lo que diga, piense lo que piense, por que en ese acompañamiento cuenta con la seguridad de que el amor de la relación no está en juego.

El amor en la psicoterapia se necesita para avanzar. El amor es el verdadero

antídoto del miedo. Una persona viene a terapia con una serie de síntomas, repre­ sentativos de una serie de conflictos, cuyo material de construcción mayoritariamente es el miedo. Sola no se atreve a enfrentarse a sus conflictos, a sus fantasmas, y va a ser el amor que incorpora de la relación tera­ péutica lo que le va a permitir enfrentarse, en lugar de seguir huyendo toda su vida. Cuando un o una paciente se encuentra frente a una decisión de cambio lo primero que aparece es una resistencia. ¿Qué es la resistencia? Miedo. Miedo al cambio, a ser diferente, a dejar atrás una patología: una decisión de supervivencia que tomó hace muchos años y que le ha servido para sobrevivir, pero que le impide vivir. Ahora con ese apoyo afectivo y protector que le da la relación terapéutica, se va a enfrentar a esos fantasmas y podrá vencerlos.

¿Cómo se gestiona el amor en psicoterapia? El amor en la psicoterapia es el bien

más preciado de todo el proceso y hay que aprender a gestionarlo, a protegerlo y a que cada vez sea mayor y más seguro para paciente y terapeuta. No debe de quedar nada sin resolver entre ambos. Debe haber una comunicación clara y unos límites claros. La relación debe estar lo más limpia posible y son esos cuidados los que van a permitir que el amor se desarrolle, crezca y que cada vez vaya a más. El paciente protegido por esa relación terapéutica y ese amor va poder avanzar en su proceso y llegar a objetivos que jamás se hubiera planteado con anterioridad .

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¿Cuando es importante el amor en psicoterapia? Desde el principio hasta

el final, pero lo más importante es en los mo­ mentos de crisis, de crecimiento, en los que el paciente se está enfrentando a algo tan duro que cree que no lo va a poder sopor­ tar. Sólo el apoyo amoroso de la relación terapéutica le va a contener y va a permitir que continué su proceso y venza todos esos escollos que tiene en el camino. Aún cuando algunos psicoanalistas admi­ ten la importancia del amor, es la psicote­ rapia humanista la que da una posición de mayor importancia a la relación afectiva, aunque generalmente se va de puntillas cuando se habla de este tema. Esto se debe al miedo de la contaminación de esa relación afectiva por otros elementos no puramente emocionales. Podríamos estar hablando del más grave peligro de contaminación que es la sexualización, el enamoramiento y pérdida de control en una relación terapéutica como consecuen­ cia de que el terapeuta no sepa contener y controlar esa relación, y se deje invadir por lo que esté pasando dentro de la relación.

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La relación te­ rapéutica en muchos casos tiene bastante de relación parental en la que el paciente puede incorporar amor. En la medida en que no haya contaminaciones ni sexuali­ zación, le va a permitir crecer, enfrentarse a sus conflictos y vencerlos y terminar su proceso de psicoterapia con la seguridad de que esos cambios no van a tener vuelta atrás, que van a ser permanentes gracias a que incorporó ese amor parental, en un proceso con un o una psicoterapeuta que le amó y que ese amor se quedó incorporado de forma permanente en su corazón pro­ porcionándole una base de seguridad. A modo de conclusión.

La psicoterapia podría considerarse una segunda oportunidad, en la que se limpian las fallas en la relación parental, se incor­ poran los límites necesarios para estructu­ rar la personalidad, se limpian esos miedos profundos que quedaron incorporados por las carencias afectivas de la prime­ ra infancia. Así, vamos acompañando a la persona en ese camino de sanación a través de ese vínculo afectivo, protegido y descontaminado de manera que termine su proceso habiendo incorporado un AMOR parental sano, incondicional y seguro, que le permita afrontar su vida después de la psicoterapia casi con la misma seguridad en sí misma y la tranquilidad de vida que se puede permitir un ser humano adulto que no ha tenido conflictos importantes ni traumas severos, afrontar su vida de forma sana .


BIBLIOGRAFIA ­ Bernie Siegel.- “El Amor es el que Sana” Love & Healing. Nº 16 de la Revista ALCIONE ­ John Bowlby, “Una base segura”, Ed. Paidós 1995 ­ John Bowlby, “El vínculo afectivo” Ed. Paidós 1993 ­ Juan Pablo Jiménez. “El vínculo, las intervenciones técnicas y el cambio terapéutico en terapia psicoanalítica” Aperturas Psicoanalíticas http://www.aperturas. org/20jpjimenez.html ­ Leslie S. Greenber & Sandra C Paivio “Trabajar con las emociones en psicoterapia” Ed. Paidos 2000 ­ Mario Marrone, “La teoría del apego, un enfoque actual” Ed. Psimática 2001 ­ Pamela Levin, “Parentalización correctora: una odisea de desarrollo,” TAJ, Vol. 28, No. 1, January 1998. Traducción: Mario Salvador ­ Peck Scott, “El camino menos frecuentado: aprender a vivir con la vida”http://cabinet.auriol.free.fr/psychanalyse/PeckScott-spanish.htm ­ Richard Erskine, Moursund, J. P. & Trautmann, R.L (1999). “Beyong Empathy. A Therapy of Contact-in-Relationship”. Nueva York: Brunner/Mazel. ­ Richard G Erskine, “Necesidades Relacionales.” http:// www.integrativetherapy.com/es/articles.php?id=21 ­ Richard G Erskine, “Implicación” http://www.integrativetherapy.com/es/articles.php?id=19 ­ Richard G. Erskine “La relación terapéutica: Una Psicoterapia Integrativa en Acción”. http://www.integrativetherapy.com/es/articles.php?id=7 ­ Russell E. Osnes “Reparentamiento puntual” TAJ, 4:3, July 1974 Traducción: Mario Salvador

José Zurita y Macarena Chías Directores del Instituto Galene www.galene.es

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retratos

manel leiva

amor por el diseÑo

Entrevista de Mónica Aldegunde

manel leiva, 45 años dedicado al diseño en marcas internacionales como: Andrè Sardá, Risk; Director de Diseño del grupo Vanity Fair corporation, Vivesa SA / Intima Cherry, Gemma, Belcor, Bolero y NiKE..

(los proveedores) y hacerlos partícipe del proceso. Cuando poco a poco vas viendo los progresos y la ilusión con la que se vive, la recompensa a tales momentos vivi­ dos no es material, es totalmente emocional .

Conozco a Manel Leiva desde hace mucho tiem- Siempre he intentado que las personas que po, he tenido la suerte de trabajar con él diez se dedican a esta maravillosa tarea gocen años, ha sido uno de los jefes que dejan huella. con ella , si gozan, lo pasarán bien, conta­ Potenciador de “EQUIPO”de él aprendí el giarán a los que les rodea y así la obra será amor y el compromiso por tus sueños. Una más bella y tendrá alma propia y emocio­ persona que está siempre disponible y a la que nará a las personas a las van dirigidas. no se lo olvida felicitarte en tu ani- “Cuando te encargan un Hablemos un poco de versario o enviarte proyecto tienes que vivir- tu historia... un diseño especial lo como la pasión de tu para el día de San vida, es .algo genial, tienes Pues nací en Ceuta Jordi. Sensible y que ENAMORARTE de lo el 14 de Febrero de creador, entusiasta 1948... frente al mar que te rodea”, asegura. en los momentos “partido” y el peñón Manel Leiva difíciles. como escultura desta­ cada en el horizonte, el Manel: No me es fácil intentar expresar olor a sal, la luz de un mar azulado y los la pasión que se siente por las cosas que “ ferrys” entrando y saliendo de aquella haces. Mónica, realmente tienes que vivirlo bocana... son sensaciones e imágenes que y los que te rodean tienen que ser capaces que siempre ha permanecido mis recuer­ de captar las expresiones, comentarios y dos. Me introduje en este mundo desde desesperos que te vienen continuamente. la base, conociendo las materias, com­ ponentes y hasta las máquinas de coser. Cuando te encargan un proyecto tienes que Pronto, cuando aquello me pareció poco vivirlo como la pasión de tu vida, es algo evolutivo me inicié en la escuela de diseño. genial, tienes que enamorarte de lo que te Aquello fue un paso más, tampoco es que rodea, empaparte de tu historia, crear los en aquellos momentos tuviera unas metas personajes captar el “para qué momento superclaras. Pero me lo pasaba bien, eso del día”, crear la paleta de color adecuada, era lo importante. rodearte de un equipo interno y externo

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UNA de 3.50o millones “Cada una de las mujeres que habitan éste maravilloso mundo es única ". Diseño de Manel Leiva inspirado en UNA.

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equipo “El entusiasmo tenía que ser compartido con el EQUIPO... todos tenían que sentir que la obra era también parte suya”. Ilustración de Manel Leiva.

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retratos

¿hubo un momento clave, esos que marcan el inicio de una carrera?

y quién te iba a detener ahora...

Poco a poco, nada se produce por gene­ Sí. Digamos que, de manera casual, llegó ración espontánea, mis sensaciones y el a mis manos un anuncio de la empresa amor y deseo por lo nuevo me arrastraban Andrés Sardá, Eurocorset SA y allí me hacia investigar nuevas formas , jugar con fui. No sé lo que vería Andrés en mí , yo materiales atípicos en el vestir interior de era todo un “pardillo”, pero el caso es la mujer. Cada colección , cada concepto que me contrató. Hablo del año 1971, con era como escribir un libro, no podía faltar Andrés entré en un nuevo mundo , él fue una sola página. el que realmente me introdujo en este ma­ El concepto de vestir Muchas veces sufríamos ravilloso mundo del el cuerpo de la mujer las consecuencias de lanproducto innovador se convirtió en real­ zarnos hacia lo demasiado y creativo. mente pintarlo. El “innovador”, pero valía producto tenía que la pena. Antes la prenda convertirse en una interior era corsete­ magistral pintura. ra, realizada en materiales pesados, duros, Pintábamos sobre los patrones realiza­ áspero. La mujer no quería ese tipo de dos, en Como al norte de Milán, teníamos producto y nos lanzamos a la busqueda estudios de diseño para estampados que constante de las novedades internaciona­ trabajaban para nuestros proyectos. Cada les, con lo complicado que en esa época pincelada de color significaba en algunos era conseguir una materia de importación. casos cuatro tonos, lo que nos llevaba a Pues allí estábamos y Andrés, luchador producir hasta dieciséis colores incansable, lograba ganar cada etapa. Y yo por estampado. Ahora con la estampación a su lado, aprendiendo del maestro. digital es infinito, pero en aquel entonces era una aventura. mucha gente trabajando...

El entusiasmo tenía que ser compartido con el EQUIPO.....todos tenían que sentir que la “ obra” era también parte suya. Pero este concepto no quedaba solo en el equipo interno, el proveedor también tenía que ser partícipe de esa apasionante aven­ tura. Y nuestros clientes, las tiendas, que cada día levantan el telón para interpretar la maravillosa obra de dar satisfacción al cliente final

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Era maravilloso vivir esos momen­ tos de complicidad y disfrute por el resultado final. Muchas veces sufríamos las consecuencias de lanzarnos hacia lo de­ masiado “innovador”, pero valía la pena. siempre pensando en las mujeres que luego usarían esa “obra”

Sí, que más podíamos hacer para que los 3500 millones de mujeres de este mundo pudieran tener la posibilidad de sentirse única, la más bella. Pues llegó la era de las formas ¿Quieres mostrar un escote más generoso? Aquí lo tenemos ¿Quieres mostrar un pecho natural? ¿Quieres minimizar tu seno, tu cintura , panchita, culín? No pases por el quirófano, nosotros moldeamos tu figura de acuerdo con tus necesidades . ¿algún desafío sin cumplir?

Mónica ¿Crees que puedo pedir algo más a estos 45 años de dedicación al “pintado” y “esculpido” del cuerpo femenino? Ahora puedo dedicarle más tiempo a mi esposa Tere y estar pendiente de mis hijas: Alicia, que vive en Bruselas con su hijo Nicolás y su esposo Hugo, y Silvia, que vive con su esposo Zoe en Singapur. Y ade­ más la circunstancia de mi padre, a quien me toca cuidar en estos momentos que me necesita mañana, tarde y noche, pero siempre con alegria... y AMOR.

manel leiva “El producto tenía que convertirse en una magistral pintura”.

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’ circulos de

mujeres mujeres de todas las edades y todos los tiempos, nos hemos reunido para compartir nuestras vivencias, sueños, aprendizajes, conflictos y deseos más íntimos.

Fotos y textos Myriam Negre

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Totes les dones son princeses

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honrando la sabidurĂ­a de antaĂąo, caminamos hacia el nuevo equilibrio entre el principio femenino y masculino.

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Totes les dones son princeses

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venimos de la isla del agua, del paĂ­s de las emociones, donde las fronteras estĂĄn delimitadas por la conciencia, donde no existen las creenncias ni los mandatos.

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Totes les dones son princeses

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Ha llegado el momento de reconocernos como portadoras del ciclo infinito de vida, muerte y renacimiento, de la semilla de la transformaci贸n, para que todos podamos acceder a un cambio verdadero enraizado en la Naturaleza.

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Totes les dones son princeses

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Estas doce mujeres, imágenes multiplicadoras de la inmensa matriz, nos invitan a parar, sentarnos y meditar sobre nuestro “hacer”, crucial en esta sociedad contemporánea que nos empuja a identificarnos con una ilusión al servicio de unos pocos, entregando así todo nuestro potencial.

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Totes les dones son princeses

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Somos responsables de nuestra sexualidad, nuestra tierra, nuestro hogar. As铆 no hay v铆ctimas ni verdugos, s贸lo visi贸n y responsabilidad. Podemos escoger, siempre, si lo hacemos desde el miedo o el amor.

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círculos de mujeres 12 representaciones del eterno femenino

*Todos los trabajos están realizados con cámaras analógicas.

Formamos una gran matriz, un cálido contenedor de sabiduría, amor, hermandad, complicidad, lleno del potencial para sanación de la humanidad. Es evidente que el ser humano no goza del equilibrio armonioso entre su lado femenino y masculino, que por ello aparecen como opuestos generando conflictos de toda índole. Abusos, vejaciones, prohibiciones, malos tratos... Es nuestra responsabilidad como gestadoras y creadoras el protagonizar una mutación radical en la conciencia generando el parto de un

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MYRIAM NEGRE Nacida en Asturias, 1971. Estudia Diseño Gráfico en Escuela Elisava entre 1989-1993. Bachelors Degree en Fotografía y Bellas Artes en Art Center College of Design, Pasadena, California, entre 1993 y 1996. Realiza todo su trabajo con cámaras analógicas. Algunos de sus trabajos y exposiciones:

• 1996 Retratos publicitarios para el Annual Report for the L.A Woman’s Foundation. • Foto-fija del largometraje “Julie´s Poem” de Luis Lopez, Los Angeles. • Expone “Cancer and Hope” en L.A Children´s Hospital, Los Angeles.

• 2000 Expone en PhotoEspaña “In & Out” 2001 Expone en PhotoEspaña “On the Road, animales atropellados”

• 2008 Expone “Círculo de Mujeres. 12 representaciones del Eterno Femenino” con motivo del 10º Congreso Internacional de Mujeres del Mundo, en el Centro Cultural Blanquerna, con la colaboración de la Universidad Complutense, Madrid. • 2009 Docente en curso “La construcción de sociedades no sexistas...”, taller práctico introduciendo la fotografía como lenguaje del cuerpo, en la Universidad Complutense de Madrid, 2009-2010. • 2011 “Mirage”, del 4 de Agosto al 4 de Septiembre en Counter Culture, Santa Fe de Nuevo México (USA).

Premios:

• 2010 Premio del Jurado por “Círculo de Mujeres. 12 Representaciones del Eterno Femenino”, V Certamen de Instalaciones “Mujer”, Centro Comarcal de Humanidades de la Comunidad de Madrid. www.myriamnegre.es unaonline.net


Isabel Sierra

ellas politicas ¿una nueva especie de mujer? A veces pienso que el hecho de dedicarse a la política hace que, ante el imaginario colectivo, las mujeres adquieran un halo de incorporeidad, de ascensión hacia las esferas de un poder que, no sólo comparten con los hombres, sino que es público. En ese imaginario, la mujer política dejaría de ser mujer para formar parte

del conjunto de seres que nos gobiernan, toman decisiones y se expresan en público como un todo indiferenciado. Pero no es así. Las diferencias existen y las mujeres no suelen renegar de ellas. Al contrario, les gusta descubrirlas, comprenderlas, acari­ ciarlas y utilizarlas. ¿Desde cuándo saben las mujeres que se dedican a la política que tienen un estilo diferente de entender esa función, de liderar y gobernar? Desde mi experiencia como coach de directivas y políticas, diría que sí hay una diferen­ cia entre unos y otras. A pesar de que la forma de dirigir, en las empresas y en las administraciones, suele haberse adquirido a partir del modelo masculino del ejercicio del poder o bien de la formación –también con visión masculina- ofrecida normalmen­ te por hombres que han sido directivos y basan su docencia en la propia experiencia o académicos que tienen poca o nula expe­ riencia en dirección.

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en ese rol adqui­ rido suelen encontrarse incómodas, por tener que interiorizar un esquema de jerar­ quía, relaciones interpersonales y posicio­ namiento que no se ajusta demasiado a la forma de hacer de la mujer. Últimamente hacemos esfuerzos, por medio de forma­ ción especializada, coaching y orientación individualizada, para conseguir que cada mujer encuentre su propio estilo de di­ rección, no sólo en relación a los objetivos que se plantea en su lugar de trabajo, sino teniendo en cuenta el contexto en el que lo desarrolla (estructura, compañeros/as, equipo, resultados esperados…) y también y especialmente su estilo personal, sus habilidades y puntos fuertes, aquellas apti­ tudes que hacen que su estilo de dirección sea único, efectivo y cómodo, de acuerdo a la personalidad propia. Las mujeres directivas

En cuanto a la función política,

la mujer accede normalmente a partir del activismo y la proximidad con la ciuda­ danía. Ya sea iniciándose en asociaciones, en la agrupación local de su partido en su ciudad o pueblo, a partir del mundo pro­ fesional y de la colaboración desinteresada en organizaciones cívicas y políticas con las que comparte un ideario y un compro­ miso en la transformación del mundo y el bien común.


La mujer se vincula a la política normal­ mente a partir de una voluntad clara de servicio público y, por las dificultades con las que después se encuentra, a costa de varias y continuadas renuncias personales. Esta participación activa en la política

ha estado muy vinculada al movimiento feminista desde sus inicios, en el sentido de que los partidos políticos, herederos y actores de una cultura patriarcal, han mantenido las estructuras, las dinámicas y las culturas internas adaptadas con mayor intensidad a las circunstancias habituales de los hombres, frente a las de las mujeres. Las dificultades derivadas de esa organiza­ ción y cultura internas han llevado, hasta hace pocos años, a la existencia de barreras reales y sólidas para la participación de las mujeres en la vida política.

Actualmente, en Europa, los países escandinavos –con una representación parlamentaria hoy día del 44%- siguen siendo los más igualitarios, mientras en España la proporción de mujeres en el Congreso es del 34% y en Italia, del 12%. Este proceso de incremento progresivo se ha realizado de dos formas: o bien mediante cuotas de discriminación positiva en los partidos políticos (en los que destacan los partidos de izquierdas) o bien mediante normativas gubernamen­ tales en relación a la composición de los órganos de gobierno.

Representación parlamentaria femenina

44%

En los últimos 25 años ha coincidido un momento de integración masiva de la mujer en el ámbito laboral con una mayor intensidad de la presencia de la acción política en la sociedad. Por otro lado, la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el hogar no se ha alcanzado, de forma que la generación de mujeres que nacieron en los años 50 en adelante, como poco han acumulado dos, tres o cuatro funciones sociales simultáneamente.

países escandinavos

34%

Ya en 1.992, se adoptó en Atenas la “Declaración de dirigentes políticas”

para facilitar la conciliación de algunos de estos roles y permitir la participación de las mujeres en cargos de responsabilidad en política, así como después en la Cum­ bre mundial celebrada en Pekín (1995) se adoptaron medidas concretas para incenti­ var la presencia de las mujeres en política, a partir de las diferencias entre países.

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ellas politicas

A

a pesar de todo ese esfuerzo co­ lectivo generado principalmente por interés exclusivo de las mu­ jeres, son cada una de ellas las que, en su vida personal y la excelente gestión de sus intereses, consiguen avances cada día, con alguna o varias dificultades. Destacaremos algunas de ellas, sin entrar en profundizar, porque muchas son de orden similar a las que tenemos todas las mujeres: Ellas aún lo tienen peor para conciliar horarios; las actividades políticas sue­

len organizarse después del trabajo, a par­ tir de las seis o las siete de la tarde, para favorecer la asistencia no sólo de políticos y militantes, sino de la propia ciudadanía. Acaban a las diez de la noche o más tarde, si incluyen fiestas, bailes, celebraciones… Son actividades de doble cara, ya que per­ miten mucha proximidad de la política con las personas, pero requieren estar siempre en forma y accesible y llegar a casa cuando todos duermen. Las mujeres que ocupan cargos municipales, además y según sea la dimensión municipal, no cobran un sueldo, por lo que su tiempo se considera como de­ dicación absolutamente voluntaria, y suele ser imprescindible trabajar como cualquier otra persona, a veces con horarios flexibles pero otras veces con horarios “inflexibles”. Haciendo equilibrios en la cuerda todo el día, vaya…

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Ellas se encuentran adscritas a partidos políticos con los que coinciden en ideología y objetivos pero no tanto

en cuanto a estructura y funcionamiento. Ya hemos hablado de la “cultura mascu­ lina” de los partidos políticos, en cuanto a horarios, relaciones informales, sistema de toma de decisiones y acuerdos, estilos de liderazgo, y un sinfín de “detalles” que configuran la vida política interna, en el que las mujeres a menudo se encuentran fuera de juego, extrañas y diferentes. Ellas configuran un estilo de liderazgo político menos jerárquico, más ba­

sado en las relaciones en red, horizontales y cooperativas. Son más leales en relación a los acuerdos tomados en situaciones formales (reuniones, plenos, espacios de decisión…) y no practican tanto como los hombres las “decisiones paralelas” en espacios informales ¿Será porque al acabar las reuniones y actividades salen corriendo para casa? Les gusta más basarse en el consenso y la negociación pacífica para lle­ gar a decisiones, aunque eso requiera más tiempo. Suelen ser más proclives a tomar contacto con la ciudadanía, las asociacio­ nes, la población en general, con mayor proximidad y compromiso. Suelen ser más estructuradas y un poco exigentes con los demás y consigo mismas. Tienen más dificultades para descubrir las “reglas ocultas” del juego, para configurar estrategias duras de oposición, para dele­ gar en el equipo, entre otras. Hablaríamos de muchos más aspectos diferenciales en cuanto al estilo de dirección y liderazgo… tantas diferencias, a veces sutiles, que ni las mismas mujeres reconocen. En los últimos años, las mujeres han ido tomando con­ ciencia de estas especificidades y diferen­ cias y las están reivindicando como estilo propio.


Ellas son las que han introducido en la agenda política temas que han signi­

ficado grandes avances para las mujeres y la población en general y que nadie antes había tomado en consideración. Las leyes de conciliación, de igualdad entre hombres y mujeres, de la atención a la dependencia, de lucha contra la violencia de género y otras, desarrolladas tanto a nivel nacional como autonómico, han sido propuestas, construidas y defendidas mayoritariamen­ te por mujeres. Y no sólo eso, también en todos los asuntos generales han introdu­ cido la visión de género, en la medida que se ha podido: urbanismo, sanidad, educa­ ción, política social, reformas jurídicas en lo civil y lo penal y otras muchas. Todas ellas impulsadas por mujeres dentro de sus partidos a base de convicción, persis­ tencia y conciencia feminista. De estas tres condiciones, las que más he encontrado en común son las dos primeras (convicción y persistencia) mientras que la conciencia fe­ minista no siempre está presente de forma clara, aunque el hecho de ser mujer siem­ pre configura una visión particular. Ellas se han sentido divididas entre múltiples responsabilidades, culpables

por dejar de lado algunas, inquietas y can­ sadas por mantener en equilibrio todos los platillos girando…. veinticuatro horas al día, despiertas y dormidas. La percepción de sí misma de una mujer que se dedica a la política no es única y concreta: depende del tiempo de experiencia, de la intensidad

de su dedicación, del lugar político concre­ to que desarrolla, pero también de aspec­ tos de su personalidad y su entorno. Son mujeres decididas, con conciencia social y con habilidades para la empatía y la comu­ nicación. Saben negociar consigo mismas y tomar decisiones respecto a sus priori­ dades. A veces para eso, deben renunciar a familia y pareja… aún es así. A veces deben dedicarse a la política por fases en su vida, en función de si tienen hijos o no, un trabajo estable o no, pareja que la apoye o no, un entorno social que la anime a seguir o no. Los hombres no tienen tantos condicionantes externos con los que negociar a lo largo de su vida. Las mujeres conviven con una culpa va­ riable en intensidad en relación al cuidado de los hijos, la familia, la pareja… Soledad en la toma de decisiones o en la defensa de su posición ante entornos muy masculini­ zados… Frustración ante la competencia entre compañeros, también mujeres –por qué no decirlo- para ocupar lugares con significado político… Por éstas razones básicamente es por lo que cuesta tanto consolidar liderazgos femeninos en la política. A pesar de que la afiliación y activismo pueden ocupar toda la vida de una mujer, son pocas las que acceden y se mantienen en lugares de alta responsabilidad política duran­ te buena parte de su vida. Así como los hombres suelen tener una participación más constante, las mujeres entran y salen de la política, incluso la abandonan, según condicionantes personales y su capacidad para adaptarse al “juego del poder”.

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ellas politicas

¿Qué les interesa hoy en día a las mujeres políticas? 1° Que se consoliden los avances realizados y se incrementen las oportunidades para acceder a la política por parte de mujeres en cualquier momento de su vida y no sólo las jóvenes. 2°Que los partidos políticos construyan un pacto de igualdad efectiva entre hombres y mujeres en cuanto a las condiciones de participación, de apoyo personal y de criterios para la asunción de cargos directivos, dentro y fuera del partido. 3°Que mejore la imagen social de la mujer política, que se visibilice, se le de valor y se extienda en el imaginario colectivo. Hace falta que se explicite mucho más el trabajo cotidiano de las mujeres en la política. 4° Que las mujeres reciban apoyo específico en momentos de crisis, orientación, participación en redes, coaching, formación en liderazgo, intercambio de buenas prácticas y todo lo que, desde la condición femenina, es necesario para progresar y mantenerse: apoyo social y visión de género. 5° Que las mujeres en política ocupen responsabilidades en ámbitos diversos y no sólo en aquellos que tradicionalmente han sido competencia de las mujeres. Participación activa en economía, infraestructuras, turismo, justicia, etc. 6° Que las organizaciones políticas reconozcan los beneficios del estilo de liderazgo femenino no sólo para ejercer acciones de gobierno, sino especialmente para mantener una línea de unión con la ciudadanía, para ejercer la proximidad y evitar, así, la desconfianza y desafección de los ciudadanos y ciudadanas hacia la clase política. una 76


La mayoría de las políticas no son famosas ni salen en los medios de comu­

nicación general, cosa que también ocurre con los hombres. Quiero decir con esto que, aproximadamente, el 85% de las personas que se dedican a la política lo hacen en ayuntamientos, diputaciones, y otras ad­ ministraciones locales, por lo que realizan su trabajo en una tarea relativamente invi­ sible, excepto para sus conciudadanos. En este grupo es dónde hay más mujeres, así que se reproduce la diferenciación jerárqui­ ca a pesar de la existencia de cuotas. En el grupo de los altos dirigentes políticos (ministerios, consejerias autónomas, parla­ mentos, dirección de empresas públicas…) no llega a una cuarta parte las mujeres que ostentan esos lugares directivos, si bien es cierto que la tendencia de los últimos diez años ha sido la de equilibrar esa situación. Ahora es el momento de las mujeres en política. Nunca como ahora ha sido necesa­ ria esta visión particular del mundo y este estilo de hacer política. Es el momento de las redes sociales, de las alianzas y negocia­ ciones en positivo y eso lo sabemos hacer mejor las mujeres.

isabel sierra Dra. en psicologia y Coach estratégica. Ha desarrollado su trayectoria profesional en el ámbito de la administración pública, la universidad y la psicologia de las organizaciones. Su experiencia en estos sectores, así como la formación en coaching le ha permitido configurar servicios de apoyo al crecimiento organizativo en el sector público y en sus líderes y equipos. Es conferenciante y docente en relación al liderazgo y la gestión de conflictos en las organizaciones. www.civitasinnova.org/

Nunca como ahora ha sido necesaria esta visión particular del mundo y este estilo de hacer política. Es el momento de las redes sociales, de las alianzas y negociaciones en positivo y eso lo sabemos hacer mejor las mujeres. Lo que me importa y me ocupa a mí es que se lo crean y nos lo creamos.

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María José Segura

ellas comerciales La actividad comercial ofrece una visión muy amplia que te permite descubrir capacidades desconocidas para ti. Es fácil introducirse aun con falta de experiencia. A veces descubres que tienes el don de vender, otras descubres que tienes el don de analizar, otras el don de convencer; pero siempre te das cuenta de que eres una persona diferente, de un calado especial, valiosa.

E

l mundo comercial ha sido dominado históricamente por los hombres. Él estaba a cargo

del sustento familiar, la falta de tecnología provocaba que tuviera que viajar en ocasio­ nes durante toda la semana, durmiendo en hoteles solitarios y añorando a la familia y a los hijos. Ese es el rol que tenía asumido, en un momento en que la imagen negativa de la profesión del vendedor era la de un charlatán, insistente, cuyo único afán era vender a toda costa. Y en ese contexto era una profesión indigna e impensable para la mujer. A medida que la mujer entra en el mercado laboral descubre el mundo comercial, lleno de emociones, de libertad y soledad, reple­ to de novedades, gobernado por hombres y mal visto para las mujeres. Pero lejos de retirarse, se lanza al vacío y descubre una nueva vida llena de sorpresas, de gente diversa y de pasión por el arte de vender: el arte de convencer y descubrir las necesi­ dades de cada uno de los posibles compra­ dores.

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Los hombres han dejado paso a las mujeres y lo comparten poco a poco, haciéndose la idea de que las mujeres son compañeras, amigas, e incluso “jefas”. Esta evolución, este cambio es algo difícil de entender, asumir y aceptar por partes de ellos. Ellos se apoyan mas entre sí, tienen el mis­ mo lenguaje, las mismas aficiones y en ge­ neral la misma visión del mundo. Siempre había sido así, ¿Ahora han de aceptar que les mande una mujer?, se preguntan ellos, que se han visto destronados de un reino dominado por hombres con corbata. Las empresas empiezan a ver el potencial de las mujeres comerciales, vendedoras, a comprobar que contratarlas es rentable porque ofrecen confianza, son responsa­ bles, sacrificadas, organizadoras, analíticas, emocionales, pasionales, rasgos que para un vendedor o vendedora es primordial. Ellas se han formado,

especializado en ventas, en comunicación, en marketing, en todo lo relacionado con el arte de vender y se convierten en líderes.Están preparadas para ese liderazgo, con las cualidades que se necesitan: ser valientes, perseverantes, decididas, emocionales, emprendedoras...


maria jose segura

se sienten realizadas y quieren más. Quieren escalar peldaños, ocupar diferentes cargos directivos, mandos intermedios, gestionar equipos comerciales y estar en igualdad de condiciones con sus compañeros. Ellas se apasionan por su trabajo,

Ellas tienen ahora ese bagaje que da la experiencia de la vida, la experiencia

“de la calle”, como se dice en el mundo comercial.

Desde mi vivencia como mujer comercial puedo decir: atrévete y pierde el miedo a esta profesiónl porque, pese a los obstáculos que pueda haber en el camino, te abre un portal de posibilidades y una independencia económica sin límites.

Ejecutiva Key Account Manager del departamento de Alimentación del Grupo Vichy Catalán, con una gran experiencia en el ámbito de las ventas del sector del Gran Consumo. Postgraduada en Dirección Comercial y Marketing, y Diplomada en Dirección de Ventas por la escuela de negocios de la Universidad IQS Ramón LLull. Postgraduada en Análisis de Mercados Emergentes por la Universidad Internacional de Catalunya. Trainer en Formación para Formadores, Comunicación y Relaciones Publicas. Autodidacta y activa, emprendedora y perseverante, posee una amplia experiencia en formación comercial y por ello dedica un tiempo de su vida a ayudar a las mujeres, mediante la formación comercial, a que descubran una posibilidad laboral donde reinventarse profesionalmente. El objetivo es que la presencia de la mujer se visualice en el ámbito directivo y empresarial, evidenciando sus talentos en ventas, marketing, comunicación y liderazgo. Entre talentos, activando líderes mj.consultora@hotmail.com

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