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fauna. Festival Artístico Universidad Nacional de las Artes. Ciudad Cultural Konex, Buenos Aires, Argentina. 29 de octubre - 1 de noviembre 2015. fauna.una.edu.ar


nosotros sĂ­


¿Por qué el FAUNA? En el año 2013 se inicia una gestión nueva en lo que entonces era el IUNA –Instituto Universitario Nacional del Arte–. Parte fundamental de esa propuesta era transformarnos en universidad, en la Universidad Nacional de las Artes –UNA– y llamarnos como merecíamos desde el comienzo, desde aquella vieja iniciativa para transformar todas las escuelas de artes en estudios superiores. A esa idea de renombrar el IUNA por la UNA, la acompañaron una cantidad de proyectos para hacer posible que esa transformación no sólo representara un cambio de nombre sino un verdadero cambio institucional. Entre esas propuestas estaba la de hacer un festival, un festival como éste, para que los estudiantes de las distintas disciplinas les mostraran, a los otros estudiantes, a sus profesores y a la sociedad, qué producían, qué hacían, a qué se dedicaban dentro de la universidad. En noviembre de 2014 el Consejo Superior aprobó el evento. A partir de ese momento muchas personas trabajaron para concretarlo: estudiantes, graduados, docentes, no docentes y voluntarios. Se designó un comité de 12 miembros para seleccionar las 180 obras expuestas sobre un total de 500 propuestas, y un jurado de premiación conformado tanto por integrantes de nuestra institución como por colegas externos. El FAUNA era un espacio vacante que nos permitió comprobar el altísimo nivel de producción que tiene la UNA, sus estudiantes y sus graduados. Un nivel que muchos conocíamos pero que muchos otros no. Fue realizado íntegramente por y desde la universidad, y sobre todo por sus artistas, involucrados en todas las tareas que implica una producción artística profesional. En muchos casos resultó una oportunidad para incursionar luego en otros circuitos de exhibición, porque tuvimos el placer de ver obras exquisitas del nivel de las que se muestran en bienales y otros festivales de renombre. El público se enteró de que existimos no solamente dentro de las aulas, sino también fuera, integrados al campo artístico de nuestro país. Fue la primera, habrá entonces próximas ediciones. En cada una aprovecharemos la oportunidad para seguir demostrando que el arte no sólo puede cambiar el mundo: lo cambia, lo crea y lo recrea. Así lo constatamos todos los días tanto en nuestras aulas como en espacios abiertos de exhibición de esta naturaleza, el FAUNA. Prof. Sandra Torlucci Rectora una

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Único en su especie Me proponen escribir para presentar este catálogo de las obras premiadas del FAUNA y acepto encantada. Pienso que lo voy a poder hacer muy rápido, que en un rato nomás voy a encontrar el modo, las palabras y el tono que den cuenta de los 4 días vividos en el Konex, de los más de 2000 artistas –todos graduados y estudiantes de la UNA– que presentaron las 180 obras que conformaron la muestra, de los 70 estudiantes y graduados voluntarios, de los 36 premios y menciones, de los 30 jurados que primero seleccionaron las obras y luego determinaron los premios, de las más de 12.000 personas que pasaron por la muestra… Pero rápidamente advierto que nada va a ser tan fácil, que los números son categóricos pero dicen poco, que el FAUNA fue una experiencia demasiado extraordinaria para reducirla cuantitativamente. Empiezo a sospechar, incluso, que ni siquiera encontraré el modo de describirla cualitativamente. Igual lo intento. FAUNA. Una experiencia extraordinaria, literalmente: un evento fuera de lo común. Y no lo digo por los números expuestos –equiparables, seguramente a distintas muestras y festivales de estos y otros lares–, lo digo porque el FAUNA fue un apasionamiento, un potente entusiasmo. A contrapelo del nombre, el FAUNA fue único en su especie. Ahora que lo pienso, quizá la clave esté en esa palabra que excede la sigla. FAUNA. Conciso, contundente. Acorde a los tiempos que corren consulto en Google la definición de la palabra ‘faunaʼ, y la respuesta incluye el uso irónico: “Conjunto de personas que frecuentan un lugar o realizan una determinada actividad, especialmente si son variopintas o peculiares”. ¡Variopinta y peculiar! Jamás hubiese llegado a adjetivos tan certeros. Pero no alcanzan. Empiezo a sospechar que esta presentación es una tarea imposible. Y ahí nomás me doy cuenta de que si algo nos faltaba para (no) poder definir el Festival, es el artículo masculino que antecede la sigla: el FAUNA. ¡Allí está todo! Ese artículo que disloca el término encierra la posibilidad de lo imposible. El FAUNA, un festival imposible, tan imposible como todo lo que hacemos los artistas. El FAUNA, una apuesta que forzó los límites, que puso en jaque todas las certezas, que nos excedió y nos hizo sentir inmensos. Tan inmensos que seguro vamos a insistir. ¡Nos vemos en la próxima edición del FAUNA! Prof. Patricia Vignolo Productora General del FAUNA Secretaria de Extensión Cultural y Bienestar Estudiantil 2013 - 2015 una

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Crítica en el FAUNA Este proyecto nace a partir del deseo de dar los primeros pasos en nuestra carrera profesional como críticas de arte. Producto de largas noches de armar y desarmar ideas, y ante la noticia de la convocatoria del FAUNA como el primer festival multidisciplinario organizado por la universidad, decidimos darle cauce a este anhelo haciendo uso del conjunto de herramientas que nuestra carrera nos brindó. Con nuestro cuasi-manifiesto bajo el brazo de por qué la crítica debe ser parte fundamental en la organización de un festival, pusimos todas nuestras fichas en juego. Hoy las extensas jornadas de trabajo, análisis e intercambio de ideas, se materializan en estas páginas. A menudo el crítico ve su función reducida a la redacción de textos y al trabajo en solitario, sin posibilidad de intercambio y enriquecimiento con sus colegas; sin embargo somos conscientes y destacamos su importancia como gestor cultural. Dicha tarea se relaciona necesariamente con áreas periféricas al arte, como la industria editorial, el diseño gráfico o la difusión cultural, entre otras. La producción de un catálogo integra estas disciplinas nutriendo y expandiendo así los horizontes de la crítica. Por medio de una mirada analítica se habilita la puesta en valor de las obras, el análisis dentro de la contemporaneidad de su lenguaje y de los que las rodean. Creemos que este tipo de medición crítica permite el cruce horizontal entre distintos participantes del campo artístico-cultural: mientras los críticos acceden a un vasto y heterogéneo corpus de obras, los artistas, a su vez, pueden recibir una mirada analítica y profesional de su producción. Nuestra misión fue despojarnos de la rigidez académica y volcarnos a una crítica cercana a todo tipo de lector. Para ello convocamos a egresados, estudiantes y profesores de la carrera de Crítica de Artes especializados en los distintos lenguajes y categorías que dieron forma al festival. Gracias a su compromiso y a nuestro trabajo, en conjunto con la Secretaría de Extensión del Área Transdepartamental de Crítica de Artes y la Secretaría de Extensión Cultural y Bienestar Estudiantil del Rectorado, este proyecto se hizo posible. Presentamos un catálogo que funciona tanto como registro de un evento donde se visibilizaron más de 2000 artistas y 180 obras, pero también como plataforma de difusión en circuitos ajenos al festival. De esta forma cumple un doble cometido: mostrar a la comunidad obras originadas en la Universidad Nacional de las Artes y conformar una memoria para poder seguir su rumbo. Lic. Carolina De Simone Lic. Triana López Baash Lic. Florencia Wajsman Crítica de Artes UNA 9


Comité de selección Categoría Artes Performáticas: Prof. Analía Couceyro, Prof. Rakhal Herrero, Prof. Leonardo Cuello. Categoría Artes Visuales: Prof. Sergio Moyinedo, Prof. Graciela Olio, Prof. Jacqueline Miller. Categoría Cine y Video: Prof. Carlos Abel Brown, Prof. Paula Coton, Prof. Ezequiel de Rosso. Categoría Música: Prof. Bernardo Di Vruno, Prof. Pablo Freiberg, Prof. Fernando Albinarrate.

Jurado de premiación Categoría Artes Performáticas: Carolina Adamovsky, Mónica Berman, Silvina Grinberg, Luciano Suardi, Carlos Trunsky, Mariano Botindari, Eugenia Estévez, Mercedes Fraile, Gerardo Litvak. Categoría Artes Visuales: Jorge Álvaro, Zulema Maza, Estela Domergue. Categoría Cine y Video: Alejandro Montiel, Eduardo Ruderman, Jorge Sívori. Categoría Música: Laura Maito, Lautaro Vieyra, Teodoro Cronberg.

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categoría

ARTES PERFORMÁTICAS

ARTES VISUALES

CINE Y VIDEO

MÚSICA

área / obra premiada

danza / Acto blanco performance / Proyecto misivas teatro / Rapsodia para príncipe de la locura

grabado y fotografía / Identikit (ficha nro. 1) instalaciones , intervenciones , producciones objetuales , producciones digitales / Noema pintura , escultura y dibujo / Si fuera azul

documental / Las películas ausentes experimental / Caracoles y diamantes ficción / Hasta las entrañas

académica / Voces contemporáneas electroacústica / Cenizas del tiempo popular / Tremenda sanata


ARTES PERFORMÁTICAS CONSTELACIONES Y PUNTOS DE PARTIDA

María Fernanda Pinta Docente de Historia del Arte UNA

La categoría Artes Performáticas reúne a un conjunto heterogéneo de prácticas escénicas (teatro, danza y performance) que, sin embargo, avanzan de forma confluyente en investigaciones y experiencias sobre las técnicas y poéticas interpretativas, los legados de la escena clásica, el imaginario de la cultura contemporánea y el fluido diálogo intermedial de la puesta en escena con otros lenguajes artísticos y tecnologías multimedia. Más allá de unos límites disciplinares rígidos, la categoría busca dar cuenta de espectáculos que, lejos de restringir sus recursos expresivos, se apropian de estructuras dramáticas, personajes de ficción, composiciones coreográficas, formas de expresión corporal y modos de interpelación al espectador según las necesidades singulares de cada puesta en escena, de cada proyecto. El FAUNA convoca, a través de este espacio, a Hamlet (Niño en estado adulto, nieve que arde o lo que quedó de Hamlet; Rapsodia para príncipe de la locura), a Discépolo (Los amantes, sobre el texto Eduardo y Amanda) y a Meyerhold (En otro orden de cosas). Los espectáculos también tematizan el mundo del arte contemporáneo (Body art), el universo cinematográfico (Efímero cine) y la propia producción teatral (Todo hecho). La escena explora, igualmente, elementos del género fantástico (El cruce), de la ciencia ficción en clave peronista (Reina, una nueva líder), o de la estética romántica (Acto blanco). La categoría agrupa, de la misma manera, propuestas que indagan sobre las formas de la memoria (Dios está en casa), las gramáticas de la corporalidad (Cómo volveré a ver; El ocaso de una causa) y los modos de contacto con el otro (Proyecto misivas; De cómo estar con otros). La incompleta mención de los espectáculos sólo busca dar cuenta de algunas líneas temáticas, figuras y lenguajes convocados por una extensa programación. Si por un lado, la inscripción institucional otorga al conjunto de los proyectos una identidad general, por otro, el recorrido compartido por los miembros de cada grupo durante su formación y el trabajo conjunto en estas instancias de producción y exhibición seguramente contribuirán a consolidar futuras asociaciones con búsquedas estéticas propias (ya se reconocen, de hecho, algunas interesantes incursiones en el terreno profesional). A su vez, estas experiencias se nutren tanto de los contactos entre pares como con los docentes y otros artistas experimentados (Matías Feldman, Santiago Gobernori, Rakhal Herrero, Fabián Gandini entre otros) que participan activamente en la dirección de espectáculos o en diferentes formas de colaboración. El recorrido se fortalece, finalmente, con la participación de algunos proyectos en otros festivales y circuitos de exhibición (Bienal de Arte Joven, Festival Shakespeare, Festival Internacional de Buenos Aires –FIBA–, Festival Internacional de Teatro Estudiantil de Porto Alegre, Festival Internacional de Danza Emergente –FIDEBA–, entre otros), dando cuenta del impulso y del interés que despiertan en el ámbito de la producción escénica contemporánea. La escena se vislumbra auspiciosa. Del espacio universitario de la UNA a los escenarios del Konex, de los procesos de aprendizaje a la mirada del espectador, los artistas y espectáculos aquí reunidos dan inicio a la función. El FAUNA resulta un punto de llegada y, también, de partida.


artes performáticas  danza Acto blanco


UN ACTO NO TAN BLANCO

Magdalena Casanova Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   40’ • Idea y dirección: Laura Figueiras y Carla Rímola. • Bailarines: Bárbara Alonso, Julia Gómez, Liza Rule Larrea, Marisa Villar. • Música: Antonio Vivaldi, Johannes Brahms, Amédée Chausson. • Música original y diseño sonoro: Gastón Taylor. • Producción: Grupo del Patio. • Vestuario: Franco Lapietra, Ester Caselli. • Peinados: Darío Calcagno. • Maquillaje: Sebastián Bielous. • Iluminación: Matías Sendon. • Espacio: Alicia Leloutre. • Fotografía: Eleazar Cremona, Mariela García. • Diseño gráfico: Mariana Fossatti. • Asistente de dirección: Lucía Llopis.

Luz. Aparece ella desnuda, con una camisa blanca desabrochada por detrás que deja ver su espalda. Movimientos espasmódicos como de un ave caída, un ser sufriente, una dama de fragilidad dudosa. Las costillas sobresalen, la columna se curva hacia atrás, las manos se crispan, los codos se doblan. La cabeza hace unos gestos cortos, repetitivos y repentinos. Como origen de las extremidades superiores los omóplatos aparecen, se hacen cada vez más visibles, sobresalen de la espalda, se dibujan en la piel. En la piel se dibuja también cada una de las costillas, los huesos de la cadera. La columna se contornea. Luego, los pies dejan de ser un apoyo, ya no son sostén ni herramientas de locomoción del cuerpo. Las rodillas toman su lugar y entonces la curvatura de la cintura se profundiza y aparece un desplazamiento lento pero constante, lento pero atento. La cabeza no deja de agitarse rápidamente con movimientos pequeños y fragmentados. La blusa suelta ahora cuelga de los hombros, desencajada, como ese cuerpo que no encuentra del todo una organización. Otras tres aves humanas con los torsos desnudos y largas polleras blancas, como enaguas del siglo XIX, van apareciendo por diferentes rincones del espacio escénico, algunas desde la altura, otras al ras del piso. La luz tenue y amarillenta y el fondo totalmente negro colaboran para hacer de éste un espacio profundo, perdido en algún mundo recóndito. Las cuatro se entrelazan en una danza que las enfrenta en espejo, corren, se escapan. El acto es blanco, pero estas damas no dejan ver su luminosidad por completo. Al contrario, deforman su cuerpo femenino y delicado. Son mujeres que, aunque puedan ser piadosas como una damisela inocente, muestran su fuerza y su potencia que está allí, en el pecho desnudo que exhiben sin ningún tipo de reserva y hasta con orgullo. A pesar de que son frenadas y reprimidas, bailan en sus vestimentas blancas y se arrastran. Son pájaros en la mañana: un movimiento de aves las transforma, las extraña, pero no desde un lugar cálido y sutilmente misterioso, sino desde otro más concreto y sombrío. Hacia el final, los cuerpos completamente desnudos yacen en el suelo. En esa naturalidad y sencillez que ofrece la figura desnuda todavía hay algo para torcer, para desfigurar. Acto blanco es una obra que hace referencia a ciertos aspectos de la esencia del ballet romántico. Sin embargo, utiliza un lenguaje contemporáneo del movimiento. Éste, con ayuda del vestuario al que siempre le falta una parte, logra trastocar el espíritu clásico de la danza, ligado a la representación de mujeres etéreas y delicadas, y se acerca a damas de carne y hueso que padecen y resisten las contingencias de la vida en sus cuerpos. La obra se organiza bajo lo que podríamos denominar una estructura moderna. Las piezas musicales de autores como Vivaldi, Brahms y Chausson que evocan al Romanticismo, sumadas a la música original de Gastón Taylor, invitan a adentrarse en esa ilusión del ‘hacer creerʼ contra la que tanto luchó Yvonne Rainer. Además, se apela a la identificación del espectador con lo que está sucediendo en escena, a dejarse llevar por los sonidos y movimientos, y que sus emociones precipiten sin quererlo. Acto blanco sin duda propone un reconocimiento desde la emoción, desde la empatía con estas damas-aves que se transforman y acarrean esos cambios sobre sus propios cuerpos.

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artes performåticas  performance Proyecto misivas


LA SUBJETIVIDAD (H)ECHA TINTA

Silvina Duna Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   60’ • Idea y creación: Cecilia Blanco, Sol Correa, Carolina Faux.

Cuando yo era chica, los martes a la mañana era un momento único: el cartero tocaba la puerta. Mis padres recibían, semana por medio, largas cartas con las noticias de sus amigos que habían quedado desperdigados por la provincia de Buenos Aires. Cada carta recibida y respondida iniciaba un período de hermosa espera. Hoy, aquella casa y muchos de los amigos ya no existen, y aunque existieran, las cartas han caído en desuso. La inmediatez de los medios de comunicación ha resignificado completamente el género epistolar y lo ha reinventado en fragmentarios mensajes que, soportados por distintas interfaces, hacen llegar lo que queremos transmitir por distintas vías que ya no son ni el papel ni la tinta. Proyecto misivas es un guiño al pasado; es un gesto de recuperación del tiempo que ya no es, pero también de un tiempo muy concreto: el que demanda la escritura a mano. Es una experiencia que recuerda que cada letra es parte de la subjetividad hecha tinta, que cada palabra/huella escrita a mano nos evidencia presentes y únicos. Este proyecto ideado por Cecilia Blanco, Sol Correa y Carolina Faux se pregunta sobre los límites y las posibilidades de la comunicación, sus modalidades y sus efectos en el territorio de la subjetividad. Una performance que se constituye a partir de la presencia y acción de los propios participantes; experiencias, desde y para los participantes, donde se puedan practicar nuevos modos de sociabilización y de comunicación. Una de las salas del Centro Cultural Konex es intervenida. El espacio vacío es ocupado por pequeñas islas para que la imaginación o la realidad se desplieguen. Cada espectador-participante se sienta en un escritorio adaptado: una silla-bandeja oficia de mesa y una pequeña luz completa el escenario para la escritura recortando y enfocando el lugar de la hoja en blanco. Así, cada ‘jugadorʼ se toma el tiempo de poner en papel un fragmento de su imaginación o de su realidad para que otro lo lea y responda. Cuando empieza el juego, la experiencia comunicacional se torna multidireccional y ambigua: las cartas parecen ser escritas en primer lugar para uno mismo y luego para otro. El discurso, una vez hecho papel, exige un tiempo, un espacio y una expectativa para completarse. Otro recibirá la carta y deberá dar respuesta. Entonces, cuando el sobre se cierra y comienza a circular se inicia otro período; la carta encuentra gran parte de su razón de ser en su propio tránsito. Finalmente todos recibirán su respuesta y cada participante podrá irse a casa con ese retazo del otro que se ocupó de responder. Mientras esperaba mi respuesta, recordé aquellos martes de cuando era chica. Me puse feliz y nostálgica. La urgencia con la que abrí el sobre sugirió lo indispensable de la palabra del otro. Proyecto misivas habilita nuevos –o quizás ya muy antiguos– caminos para que el intercambio intersubjetivo se vuelva nuevamente posible. Es imposible no salir de la sala con una sonrisa; contentos, bajamos las escaleras del Konex y guardamos nuestra carta en el bolso. Quién sabe, quizás es una de las últimas que recibamos en papel.

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artes performáticas  teatro Rapsodia para príncipe especulaciones de la locura (Variaciones, y otras barbaridades sobre Hamlet)


SHAKESPEARE DESPEDAZADO

Natalia Laube Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   90’ • Dramaturgia y dirección: Matías Feldman. • Actores: Victoria Araya, María Ayelén Banfi, Marcia Becher, Clara Elena Breton, Camila Carreira, Verónica Cuenca, Valentina Frione, Gastón Guanziroli, Sol Kohanoff, María Florencia Moreno, Juan Santiago, Pablo Santiago Reyes, Gabriela Silinger, María Florencia Tenaglia, Amalia Tercelán, Romina Triunfo y Gisela Vlatko. • Música original y arreglos: Matías Feldman, Gabriela Silinger, Marcia Becher y Gisela Vlatko. • Intérpretes musicales: Gabriela Silinger, Marcia Becher, Gisela Vlatko, Victoria Araya, María Florencia Tenaglia y Camila Carreira. • Coros: Valentina Frione, María Florencia Moreno, María Florencia Tenaglia, Camila Carreira. • Realización de escenografía: Emilio Muños. • Diseño de iluminación: Jésica Tortul. • Diseño de vestuario: Sofía Etcheverry. • Colaboración coreográfica:

1. Pasaje amplio de un poema épico, especialmente de alguno de los de Homero, compuesto de varios cantos. 2. Pieza musical formada con fragmentos de otras obras o con trozos de aires populares. El diccionario de la RAE ofrece algunas más, pero cualquiera de estas dos definiciones de ‘rapsodiaʼ vale para empezar a desentramar, ya desde el título, ese ejercicio raro, intenso, multiforme que es Rapsodia para príncipe de la locura (variaciones, especulaciones y otras barbaridades sobre Hamlet). La propuesta escénica de Matías Feldman es un monstruo de mil cabezas cuya decodificación crítica implica preguntarse antes que nada qué es lo que se tiene ahí delante: ¿es una obra?, ¿una performance?, ¿un ensayo a puertas abiertas?, ¿el resultado de un montón de pruebas/errores cristalizados y montados en escena para regocijo de amigos y familiares de los actores, primeros espectadores naturales de la puesta? Un poco de todo eso, probablemente. Pero más allá de la pregunta por el género, vale una aclaración importante antes de seguir. Basada en escenas de Hamlet y sazonada con diversos textos clásicos y canciones populares (como en gran parte del teatro posmoderno, aquí Luis Miguel sabe convivir plácidamente con Macbeth), Rapsodia no es una obra reductible a una sinopsis, ni tiene un argumento que pueda volcarse en este espacio de una manera demasiado lineal. ¿Acaso todas las historias son legibles y ordenadas? ¿Acaso es posible preguntarse de qué se trata, por ejemplo, la vida de una persona o de qué se trata el mundo? Así y todo hay un relato que se arma: eso es lo que siempre sucede en el arte. La rapsodia de Matías Feldman y sus alumnos/intérpretes es, como los libros de la colección Elige tu propia aventura, un conjunto de retazos ficcionales que el espectador, según donde ponga el ojo, irá hilando para crear su propio universo de sentidos. Sus actores-cantantes-músicos pasan gran parte del tiempo en escena, tiran texto o hacen sonar sus instrumentos o cantan o corren o gritan o se hunden en ese mar de papel que conforma la escenografía. Casi siempre se mueven superpuesta y frenéticamente, se dan órdenes, ensayan escenas y las repiten hasta agotarse. Se ponen en la piel de Hamlet, Laertes, Gertrudis, Claudio, Ofelia, del conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas, de una profetisa, de un mendigo u otros personajes. Y lo hacen de manera indistinta, alternada, organizadamente caótica: no hay una relación de actor/personaje que se mantenga durante toda la función, ni referencias claras respecto del lugar donde se sitúan los acontecimientos. Pero hay una dimensión más, la simbólica. Rapsodia... es la última cajita del gran juego de cajas chinas que es la formación de un actor universitario, y funciona como una metáfora elocuente de ese recorrido académico que han atravesado sus intérpretes: en la obra, que nació como un proyecto espectacular de graduación de estos inminentes licenciados en Actuación, ellos destrozan un corpus de textos clásicos que tantas veces leyeron y sobre los que tantas veces fueron evaluados para trabajar sólo con sus pasajes favoritos. Y los repiten a coro, los gritan, los ensayan una y mil veces, los desfragmentan. Y crean, ¡al fin!, un lenguaje propio, nuevo, que dialoga con su tiempo y con su generación. ¿No es ese el mejor objetivo al que pueden aspirar los aprendices de cualquier disciplina artística? Profundizar en la historia para aspirar a romperla en miles de pedazos, tantos como esos miles de añicos de papel que el elenco hace volar por el aire casi al final de las dos horas de esta embarullada puesta.

Rakhal Herrero. • Asistente de dirección: Paulo Avello. 21


artes performáticas  obras seleccionadas

galardón

Danza  

Acto blanco  • Cómo volveré a ver. Idea, dirección, iluminación e

premio

técnica: Demián Pozzo y Hernán Cuadrado. • Lo que queda. Idea, concepto y dirección: Paz Ladrón

intérpretes: Cecilia Slamecka, Julieta Tarraf. Música:

de Guevara. Performance: Lucía Toker. Asistencia:

Tavo Doreste. Asistencia: Florencia Aguerreberry.

Helena Cadierno.

• De cómo estar con gente. Idea y dirección: Celia

• Opus Jazz. Dirección coreográfica: Luis López

Argüello Rena. Interpretación y creación: Andrés

Morera. Bailarines: Natacha Israeloff, Sofía Ludmila

Molina, Celia Argüello Rena, Pablo Castronovo.

Montesoro, Sabrina Gauna, Paula Yazmín Sesto, Carla

Asistencia general y colaboración creativa: Romina

Saggese, Agustina Berdugo, Cecilia Petrino, Javier

Padoan. Iluminación y espacio: Matías Sendón.

Conejero, Natalia Troccoli, Jimena López, María Belén

Vestuario: Estefanía Bonessa. Realización de

Martínez Romero. Asistente de dirección coreográfica:

vestuario: Patricio Delgado. Música y preparación vocal: Mauricio Mayer. Diseño gráfico: Pablo Viacava. mención

La Montón. Diseño de luces: David Seldes. Asistencia

María Florencia Cella. • Parádoxa. Dirección general, dirección de video y

Fotografía: Pilar Boyle.

cámara: Silvina Linzuain. Intérpretes: Carla Rímola,

El ocaso de la causa. Idea y dirección: Caterina Mora.

Soledad Gutiérrez. Actriz: Elvira Gómez. Material

Intérpretes y material de movimiento: Alina Marinelli

de movimiento: Carla Rímola, Soledad Gutiérrez,

y Victoria Castelvetri . Iluminador: Matías Payllalef.

Silvina Linzuain. Diseño sonoro: Silvina Aspiazu,

• En otro orden de cosas. Creación, dirección e

Silvina Linzuain. Música y realización de banda

interpretación: Aimé Ailén Ibaldi, Natalia Anselmi,

sonora: Silvina Aspiazu. Edición de video: Gabriel

Astrid Gómez Grosschald, Irina Hayipanteli, Paloma

Beck. Realización de vestuario: Martín Samaniego.

Roldán, María Florencia Novo, Emilia Clara Pujadas.

Iluminación: Sebastián Francia, Silvina Linzuain.

Escenografía y utilería: Mariela Solari. Iluminador:

Fotografías y diseño gráfico: Mariana Fossatti.

Germán Darío de los Santos. Vestuario: Magali Olarte. Asistente de dirección: Macarena Orueta. Finlandia. Dirección e interpretación: Lucía García Pullés, Delfina Thiel, Samanta Leder y Juliana Pongutá. Edición Musical: Demián Pozzo. Vestuario: 22

Performance • Algunos humanos tratando de hacer algo. Dirección: Camila Malenchini. Performers: Alina


Marinelli, Barbara Hang, Facundo Monasterio,

• Helena desnuda. Dirección: Diana Cortés Novoa.

Gabriel Greca, Mariana Montepagano. Asistencia:

Bailarinas: Diana Cortés Novoa, Cinthia Díaz.

Flor Sánchez Elía.

Iluminación: Manuel Vilches Vega.

Concierto para equipaje. Dramaturgia y dirección:

• La pandilla ácrata. Performers y cantantes: Mónica

Tatiana Sandoval. Performers: Bárbara García

Acevedo, Laura Lina. Performer y editora de fanzine:

Di Yorio, Rocío Celeste Fernández, Sofía Galindo.

Sol Correa. Performer y artista visual: María Paula

Iluminación: Jésica Tortul. Música original:

Doberti. Performers, músicos y letristas: Felipe Rubio,

Andy Menutti. Violín: Rocío Celeste Fernández. Asesoramiento en violín: Sami Abadi. Fotografía: Soledad Comini. Asistentes de dirección: Andrea Aguirre León, Miguel Mango. Efímero cine. Dirección: Colectivo la Poderosa

Martín Seijo, Martín Urruty. • Lo que más le gusta a la gente. Creadoras e intérpretes: Quillen Mut Cantero, Melisa Zulberti. • Muro. Dirección y performer: Miguel Ángel Lorenzio. Performers: Ana Borre, Jorgelina Mongan.

Máquina. Performer y efectos sonoros: Flavía

• Mutaciones uno. Dirección y técnica aérea: Maia

Gresores. Performer y bailarina: Gisela Cariola.

Bishop, Emilia Goldín. Intérpretes: Maia Bishop,

Performer y efectos visuales: Romina Cariola.

Bárbara Gorini, Verónica Rodriguez, Rosana Silva.

Asistente de producción: Lucía Figueroa. Asistente

Asistente de producción: Josefina Althabe. Vestuario

de dirección: María Figueroa.

y diseño de luces: Mutaciones Uno.

• Ema. Idea y dirección: Natalia Curcho y Natalia

• Palimpsesto. Realización y performance audiovisual:

Jorquera. Performers: Cecilia Bosso, Nair Noronha,

Alan Santamaria, Janin Bello. Intérprete: Rafael

Luciana Schmit, Natalia Curcho y Natalia Jorquera.

Contreras. Música: Andy Menutti.

Colaboración artística y visual: Mariana Ticheli.

Proyecto misivas 

Diseño de indumentaria: Laura Ponce. Asistente de indumentaria: Luisa Bohorquez. • Estado de la tristeza. Dirección: Ezequiel Bianchi.

• Scenes. Laboratorio de Experimentación en Técnicas de Manipulación de Elementos (L.E.T.M.E). Dirección, coreografía e intérprete: Martín Vieyra.

Autor: Los perros de Pavlov. Actores: María Agustina

Asistente de dirección: Noelia Mitelli.

Mirás, Cecilia González, Elián López, Ezequiel Bianchi.

Música: Für Alina Silentium de Arvo Pärt.

Diseño de indumentaria: Ezequiel Bianchi.

Fotografía: Ada Sacchi, Darío Rial. 23


artes performáticas  obras seleccionadas

mención

premio

galardón

Teatro • Body Art. Texto: Sol Rodríguez Seoane. Dirección:

Lucía Zanone. Diseño gráfico: Agustín Scipione.

Miguel Israilevich. Actores: María Colloca, Ramiro

Coordinación técnica: Leandra Rodríguez. Realización

Giménez y Sol Rodríguez Seoane. Música original:

escenográfica: Emilio Muños, Gabriel Terenzio.

Sol Rodríguez Seoane, Juan Ignacio Bianco, Ramiro

Asistente de dirección: María Eugenia López.

Giménez. Asistente de dirección: Diego Torben.

La Célula –Acto incompleto y orquestado–.

Dios está en la casa. Dramaturgia y dirección: Fabián

Dramaturgia, dirección, música original y vestuario:

Díaz. Elenco: Delfina Colombo, Francisco Grassi,

Arco Voltaico. Actores: Antonella Ipekchian, Claudio

Sofía Martínez, Manuela Méndez, Matías Méndez,

Tornesse, Florencia Marsal, Lucas Ablanedo,

Ana Schmukler. Vestuario y escenografía: María

Lucrecia Sacchelli, Paulina Lita. Diseño y realización

Isabel Gual. Iluminación: Nadia Strier. Diseño de

escenográfica: Arco Voltaico y Estanislao Ortíz.

movimientos: Andrés Molina. Música original:

Diseño de iluminación: Juliana Benedicti. Asistente de

Adolfo Soechting. Asistencia técnica: María

dirección y productor ejecutivo: Javier Torres Dowdall.

Altamirano. Asistencia artística: Muma Casares. • El cruce. Autor: Marina Jurberg. Dirección: Lorena

• Los Amantes. Dirección: Wenceslao Tejerina. Actores: Bruno Amendolaggine, Lara Sol Gaudini, Julieta Koop,

Ballestrero. Actores: Sebastián Kotliar, Carolina

Maily Larisgoitia, Ana María Ricardo, Néstor Segade,

Renzullo, Danae Cisneros, Lucía Calcaterra, Emilia

Wenceslao Tejerina, Santiago Andrés Cottone, Frida

Dulom, Natalia Mena, Rocío Quintana, Laura

Jazmín Vigliecca. Iluminación: Carolina Rolandi.

Capellano, Esteban Kukuriczka, Rocío Guazzaroni,

Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. Audiovisual:

Marilina Castagno, Nazarena Romanelli, Vanina

Cecilia Menis, Pablo Franco. Musicalización: Maily

Dubois, Catalina Lütz. Diseño de escenografía: Cecilia

Larisgoitia. Coreografía: Maily Larisgoitia, Sebastián

Zuvialde. Diseño de vestuario: Lara Sol Gaudini.

Villacorta. Diseño gráfico: Chipy Brasseur. Asistente

Asistente de vestuario: Josefina Romanelli. Diseño

de dirección: Manuel Reyes Montes.

de luces: Ricardo Sica. Asistente de iluminación:

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Juan Ignacio Bianco y Julián Marcove. Fotografía:

• Los quietos. Dramaturgia y dirección:

Matías Roncoroni. Diseño sonoro y música original:

Laura Fernández. Actores: Mercedes Ferrería,

Gustavo García Mendy. Coreografía y entrenamiento

Matías González Bongiovanni, Maite Mosquera,

corporal : Verónica Litvak. Registro audiovisual:

Larisa Novelli, Leandro Rosenbaum, Daniela Salerno,


Tres piezas para piano

Yasmin Sapollñik, Matías Timpani, Andrea Varchavsky. Diseño escenográfico: Cecilia Zuvialde. Asistencia

Iluminación: Facundo Cruz. Asistente: Cecilia Amorosi. • Todo hecho. Dramaturgia y dirección: Santiago

escenográfica: Micaela Franzel, Sofía Etcheverry,

Gobernori . Actores: Margarita Belén Herrera, Julieta

Florencia Petroselli. Realización escenográfica:

Koop, Noelia Larrasolo, Natalia Santoianni, Nicolás

Emilio Muños. Diseño de iluminación: David Seldes.

Giménez, Manuel Reyes Montes, Vanina Dubois,

Asistente de iluminación: Sebastián Evangelista.

Bárbara Massó, Eugenia Blanc, Fernando Contigiani,

Diseño y realización de vestuario: Lara Sol Gaudini.

Natalia Franco, Juan Trentini, Tamara Alfaro, Rocío

Diseño sonoro: Victoria Mc Coubrey. Colaboración

Villegas, Sofía Camerano, Virginia Garófalo, Mai

artística: Julieta De Simone. Asistente de dirección:

García Hervás, Florencia Piterman, Andrea Tondello.

Luciana Caruso.

Vestuario: Lara Sol Gaudini. Asistencia de vestuario:

Niño en estado adulto, nieve que arde, o lo que

Mayte Stevan. Iluminación: Francisco Hindryckx.

quedó de Hamlet. Idea: Martín Gross, Amalia

Coreografía: Manuel Attwell. Asistente de dirección:

Tercelán. Texto, dirección y puesta en escena: Amalia

Fiorella Pedrazzini.

Tercelán. Actores: Mariano Echeconea, Martin Gross, Antonella Grosso, Vivan Luz Piemonte, Franco Planel, Fernanda Zappulla. Vestuario: Belén Parra. Escenografía: Noelia González Svoboda. Diseño de luces: Agnese Lozupone. Diseño sonoro: Lucio Lucchesi. Video: Artemia Films. Música original: Fernanda Zappulla. Asistente de dirección: María Florencia Tenaglia. Rapsodia para príncipe de la locura • Reina, una nueva líder. Autor: Marcelo Camaño. Director: Facundo Suarez. Actores: Nahuel Kreser, Luciana Cruz, Victoria Baldomir, Sabrina Zelaschi. Asistente, Actriz: Cecilia Wierzba. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Escenografía: Juan M. Palazzo Álvarez. 25


ARTES VISUALES PLURAL E INCLASIFICABLE

Federico Baeza Director de Extensión Universitaria, Vinculación Institucional y Bienestar Estudiantil Crítica de Artes UNA

Hace más de dos mil años ya Plinio el Viejo describía concursos artísticos en la Grecia de Pericles. Sin embargo, los relatos sobre estas contiendas alcanzaron mayor intensidad en la primera modernidad. Fue precisamente en el ámbito formativo de las iniciales academias de bellas artes donde aparecieron este tipo de instituciones meritocráticas. Una de ellas fue el Grand Prix de Rome fundada en 1663 con el objetivo de otorgar a los ganadores una estancia de aprendizaje en la meridiana ciudad de la cultura clásica. En lo que podríamos llamar ahora una proto-cultura de la celebridad, aquellos bendecidos por el afamado galardón obtenían rápidamente notoriedad pública. No es extraño que la formación de las academias y las contiendas artísticas estuvieran tan ligadas. El vector principal de esta noción de aprendizaje se asociaba a la idea del decoro, el comportamiento adecuado frente a una determinada circunstancia. Precisamente la formación académica se basaba en una gran enciclopedia de soluciones posibles, relaciones preestablecidas entre medios expresivos, programas iconográficos y públicos destinatarios. En este sentido, el concurso resultaba el dispositivo ideal para organizar el cumplimiento efectivo de este cuerpo reglado, cuya interiorización era entendida como el proceso de educación en sí. Paradójicamente, el FAUNA vuelve a escenificar este vínculo entre educación y concurso artístico, pero el aire que se respira en la antigua fábrica de aceite que hoy aloja a la Ciudad Cultural Konex es sin duda otro. Si las clásicas contiendas artísticas favorecen la fragmentación del campo en disciplinas y lenguajes, el hecho de que todas las producciones de los distintos departamentos convivan en un mismo predio ya desestructura ese lugar común. El carácter multidisciplinario también se hizo presente en la categoría de artes visuales con proyectos que ponían en crisis las habituales clasificaciones. Por ejemplo, Ductus de Gonzalo Silva presenta una descripción de una hipotética pintura escrita sobre un lienzo jugando en un espacio intersticial entre la palabra, la acción y la pintura. Otro ejemplo es la obra Lo que me diga un lapsus de Julia Ivorra en la que una agrupación heteróclita de objetos cerámicos pone en tensión las divisiones entre escultura e instalación. Finalmente, si los concursos suelen fijar temáticas y géneros, el conjunto de las obras aquí presentes también desafía este tipo de categorizaciones. Sin embargo, algunas directrices pueden leerse en este vasto horizonte: por un lado, los contornos de lo urbano son recurrentes en proyectos como Ciudad sustentable de Evelyn Latorre Meza o Melodías Transitorias de Sebastián Zavatarelli; el carácter indiciario de la huella que conforma identidades se manifiesta en Quien de Pía Giri o Identikit (ficha nro. 1) de Heriberto Iván San Jorge, otra de las producciones premiadas; así mismo, los lindes cada vez más problemáticos entre naturaleza y cultura conforman el campo de discusión sugerida por Nidos de Equilibrio de Ana Laura Cantera o Mis Montañas y Bosques de Federico Ruiz. Si los tradicionales premios insisten en la competencia individual y el exitismo de la carrera a la fama, en el área de artes visuales –tan propensa al culto de la creación personal– se observaron varios grupos de trabajo en los que distintos lenguajes interactuaban en comunión. De esta forma, tanto en la curaduría, como en la experiencia diaria del festival, se percibía el clima de interacción y colaboración, de efervescencia caótica de lo grupal.


artes visuales  grabado y fotografía Identikit (ficha nro. 1)

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LA OTRA CARA

Carolina De Simone Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica • Heriberto Iván San Jorge Correa. • Fotografía. • Fotografías en blanco y negro. • Tríptico, 40 × 60 cm cada una.

Tres fotografías componen Identikit (ficha nro. 1), la obra de Heriberto Iván San Jorge Correa. La primera, retrata dos ojos en primer plano y en negativo. La siguiente es una radiografía panorámica odontológica y la última, dos moldes de la mordida superior e inferior. Cercano al ámbito científico, Identikit se asemeja a un retrato, no al clásico sino a uno que se compone principalmente por la huella, tanto de lo existente como de la ausencia. Lejos de cualquier rasgo pictórico, o de la búsqueda por la belleza –siempre refiriéndonos al canon, al paradigma–, escasa es la descripción del sujeto al que alude. Sin embargo, la forma de retratar toma caminos alternativos. La imagen del sujeto se desplaza de la clásica fotografía de tres cuartos perfil. Pese a que la organización formal del tríptico guarda cierta coherencia espacial del rostro (los ojos se ubican en la parte superior, por ejemplo), la representación se parte y se corre de la toma directa. Para ahondar más sobre el acto fotográfico podemos recordar la hazaña del siempre vivo y gran Roland Barthes, quien alguna vez se propuso llegar hasta el fondo de la fotografía, descubrir aquello que llaman esencia, su mínima expresión. En su poético ensayo La cámara lúcida, luego de un recorrido personal y minucioso, logra acercarse lo suficiente a su objeto de estudio y concluye que lo propio de lo fotográfico es su carácter testimonial, aquella imposibilidad de negar que el referente de la imagen fotográfica ha estado allí. Algo necesariamente real ha sido puesto frente a una cámara y fue captado por ésta. Aquí radica su carácter indicial, ese signo que demuestra presencia, acción, realidad; existe en el mundo, y como tal, deja su marca en él. Sin embargo, aunque una huella pueda no parecerse en nada a su referente, la cuota de iconicidad que también caracteriza a la fotografía permite descifrar algo de su anatomía, su estética. Así entonces, la fotografía vendría a ser un combo equilibrado entre esteticismo y realidad. Identikit entonces, aborda su referente haciendo hincapié en aquella marca en tanto fenómeno, descomponiéndolo como puede hacerlo por ejemplo, un estudio médico. Quizá la disposición del tríptico sea la que nos permite imaginar la cara detrás de la máscara, la forma o la ausencia de las piezas dentales las que nos proporcionen cierta información del retratado; quizá la intensidad de la mirada, realzada por el contraste del blanco y negro y el viraje al negativo. De cualquier forma, las imágenes dan lugar a la representación de un sujeto. La obra de San Jorge Correa cambia el abordaje tradicional de un género canónico en la historia del arte. Así como el surgimiento de la fotografía revolucionó al retrato tomando la posta y desligándolo de la tradición pictórica, aquí la descomposición por un lado, y el origen no-artístico de las imágenes por el otro, otorgan una nueva vuelta de tuerca. Pese a que pueda parecer una alternativa trunca, cabe abrir la pregunta: ¿es la simple imagen de un rostro lo que determina la presencia de un retrato o también logran hacerlo las diferentes partes, sus huellas, sus componentes internos?

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artes visuales Noema

instalaciones, intervenciones, producciones objetuales, producciones digitales


EXPERIMENTOS SOBRE EL LENGUAJE

Triana López Baash Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   5’ • Demián Flavio Rudel Rey, Rodolfo Sousa. • Instalación video-sonora.

La sala está a oscuras. Un monitor proyecta una, dos y tres imágenes, intercaladas y en simultáneo. Cuatro parlantes, uno en cada esquina, inundan el espacio de sonidos incomprensibles. Unas manos toman una pila de papeles escritos, la tocan, la hacen un bollo, la tiran al piso, la despliegan sobre la mesa. Una voz recita un texto, quizás un poema: habla del llanto del niño como el origen del lenguaje, del llanto como gesto de apropiación de la palabra. Habla del murmullo incomprensible de los vecinos, como un lenguaje nuevo, desconocido. Un balbuceo de gotas, semejantes al agua que está por hervir, se pierde en el juego incesante del foco de la cámara. Un hombre habla en inglés, otro en francés, otro en alemán. No dicen mucho, se traban, se interrumpen. Repiten algo difícil de descifrar. Una mujer habla, pero su voz no sale, sólo se oye el correr suave del agua. Existen obras de arte llamadas ‘clásicasʼ o ‘miméticasʼ; suelen estar constituidas de un puñado de elementos que concuerdan entre sí y que logran transmitir la satisfacción del entendimiento en un simple y resuelto anclaje referencial: el retrato o paisaje sobre lienzo podría ser uno de los ejemplos más evidentes y quizá predecibles en el vasto recorrido de la historia del arte. La contemporaneidad, por el contrario, juega constantemente a romper con aquello representable e intenta en cada gesto eliminar todo lo que haya de presupuesto en su propia constitución. En el universo del arte hay una variedad de obras que hace uso de dispositivos y lenguajes para despojar al espectador de la comodidad de la armadura que protege y tranquiliza, que provoca la suficiente distancia con respecto a la obra para abarcarla así por completo y en consecuencia, comprenderla. La tarea pareciera consistir, no sólo en este caso sino en cada producción artística de orden conceptual, en desenredar el ovillo lleno de nudos, en intentar, al menos, resolver el gran acertijo del arte contemporáneo. Hay varios elementos a tener en cuenta a la hora de reconstruir el sentido de Noema, la videoinstalación realizada por Rodolfo Sousa, estudiante de Artes Visuales y Demián Rudel Rey, egresado del Departamento de Artes Musicales y Sonoras. Podríamos empezar por el título. El significado del término es, en un primer abordaje, tan relativo como la obra misma. Hay definiciones filosóficas –el contenido del pensamiento, del pensar, de lo pensado– que se terminan entremezclando hasta llegar a definiciones aún más intrincadas –la representación de la experiencia de un significado–. La más apropiada para este caso es quizás la que dice que “un noema es en retórica un discurso poco claro que sólo brinda significado acompañado de reflexión detallada”. En todos los casos, la palabra remite a la percepción y a la meditación sobre lo percibido. La videoinstalación, un contrapunto visual y sonoro de imágenes y sonidos aparentemente inconexos, nos sumerge en un espacio propio a la obra pero ajeno a nosotros mismos. Un espacio de extrañamiento, de deconstrucción. El lenguaje remite a sí mismo, sigiloso pero constante. El metalenguaje (el lenguaje que habla del lenguaje) se filtra entre los sonidos, los gestos y las voces. Lo que se dice, lo que se escucha y lo que se lee son tres formas de la expresión que, en seis minutos en loop, se desmenuzan hasta convertirse en otra cosa, en partículas de lenguaje. La comprensión se vuelve entonces una tarea casi inaccesible, infinita. Sin embargo, en ese reconocimiento de la no comprensión ante un lenguaje desgarrado, surge un nuevo reconocimiento: el de sus infinitas posibilidades, y los infinitos universos posibles que habitan en él. Así, Noema, puede experimentarse como un gesto potencial, como la imagen latente antes de ser revelada. 31


artes visuales  pintura, escultura y dibujo Si fuera azul


LO QUE EXCEDE A LA REPRESENTACIÓN

Florencia Wajsman Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica • María Victoria Pagano. • Pintura. • Acrílico sobre tela. • 100 × 100 cm.

El misterio es el elemento clave de toda obra de arte. Luis Buñuel Para atravesar el bullicio del patio principal es necesario sortear mujeres colgadas de telas, interrumpir filas de ingreso a distintas salas, grupos aglomerados alrededor de café intercambiando experiencias y alguna caravana de artistas corriendo para llegar a tiempo a su presentación. Una vez lograda esta misión, se accede a la escalera que da con el corredor del primer piso. Allí el escenario no es menos caótico: esculturas, pinturas y dibujos se alternan habilitando –y, de alguna forma, imponiendo– en su vertiginoso montaje el descubrimiento de distintas técnicas y soportes. Sin embargo, basta con una mirada rápida y superficial para que Si fuera azul se revele ante al espectador. El magnetismo que propaga entre sus compañeras de sala genera que destaque e imponga su contemplación. Esto puede ser atribuido a propiedades inherentes a la obra, pero también, a factores que la exceden y cobran relevancia en función de la totalidad de piezas exhibidas en la categoría y el papel que cada una cobra en conjunto. El acrílico sobre tela de María Victoria Pagano forma parte de una serie de retratos familiares en los que se intenta representar los sentimientos y roles de los distintos integrantes. Pero en el marco del festival, Si fuera azul es presentada como una pieza única, despojada de un contexto propicio que permita ese abordaje simbólico. Aún así, mantiene su vigor y eso, en parte, se debe a su condición de retrato. La obra suscribe a uno de los géneros más antiguos de la historia de la pintura, un modo de hacer que responde a convenciones establecidas y de fácil reconocimiento para cualquier espectador. Sin embargo, Si fuera azul habilita al misterio; existe algo inherente a ella que se torna inabarcable. Más allá de la paleta de colores grisácea y la textura lograda a partir de la materialidad involucrada, la expresión de ese rostro de ojos caídos y el halo de nostalgia que emana pone en contradicción forzosa a la obra con el clima de sala y dispara una pregunta ineludible: ¿a quién se está observando? Pese a tratarse de uno de los exponentes más arraigados en la expresión figurativa, algo en Si fuera azul se mantiene oculto al mismo tiempo que provoca una mirada familiar; un gusto por ciertas formas de representación que no sólo parecen ser inagotables sino que también poseen el poder de readaptarse e imponerse a lo largo de la historia sin perder la magia.

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artes visuales  obras seleccionadas

galardón

Grabado y Fotografía • Abandonos I, María Emilia Demichelis. • El duelo 1, Cristal Morillo Enríquez. • El oficio, Gabriela Elechosa, Damián López, premio

Mariela Yepes, Ivana Sanmillán.

Instalaciones, Intervenciones, Producciones Objetuales, Producciones Digitales • Al rescate de la huella, Valeria Baudille.

• Ella en caja, Cecilia Martinese.

• AMG Street Art!, Ana Elisa Schürmann.

• Es la fauna abisal, Gisela Losicer.

• Árbol urbano, Mónica Galeotti.

• Frente blanca, Galina Gorokhova.

• Autorretrato II, Laura Zingariello.

• Habitantes de luz, Victoria Lozano.

• Axioma para sueños, Juan Francisco Beltramino.

• Huellas, María Clara Passalacqua.

• Cosa, propósito, cuerpo, finalidad, ente, intención,

Identikit (Ficha Nº 1), Heriberto Iván mención

• Vergel, Santiago Fredes.

• De la serie inconsumible, Claudia Facciolo. El duende del bosque, Claudio Bernardo Mizrahi.

Fernando Giménez Teira.

San Jorge Correa.

• Cuerpo / Cadáver, Ricardo Fabián Valle.

Infiernillo, Soledad Lavagna.

• De la transhumancia, Cinthia Chomski.

• Instantáneas, María Clara Ciraolo.

• El lugar de Kantor, Sebastián Martín Pascual.

• La Boca en Buenos Aires, Swann Maillard.

• Equilibrio, Gisela Bruno.

• María Magdalena, Nazarena Mastronardi.

• Espejos relacionales, Alejandra D’agostino.

• Naturaleza muerta, Ignacio Bechara.

• Experiencia x,y,z, Gabriela Azabache Arévalo.

• Quien, Pía Josefina Giri.

• Grita, Lorena Saúl.

• Realidad, Nadia Albornoz.

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• Sujeto Objeto, Andrea Armoa.

La ciudad sustentable, Evelyn Latorre Meza.

• Retrato 1, Rodrigo Riquelme.

• Lo que me diga un lapsus, Julia Ivorra.

• Selva 1, Ayelén Pylinski.

• Materializaciones de lo inasible (II), Analía

• Serie ‘La grietaʼ, Luciana María Demarchi.

Donadío.

• Sin Título, María Josefina Bilbatúa.

Melodías transitorias, Sebastián Zavatarelli.

• Sin Título, Daiana Orozco.

• Naturaleza textil, Emilia Demichelis.

• Sin Título, Martina Righetti.

• Nidos de equilibrio, Ana Laura Cantera.


• No me des pan, enséñame a amasar, Abraham  

• Joaquín Desabrazado, María Raina Todoroff.

Zunino.

• La ola trajo al navío, Carolina Oliveto.

Noema, Demián Rudel Rey.

• Limbo, Carolina Favre.

• Phonoproyector de recuerdos, Rafael Contreras Fornaris. • Puedo tomar la forma que deseo, María Josefina Bilbatua.

• Lo que ya pasó, Ana Carolina Isern. • Lothus Filtris, Meli Binder. • Marea, Germán Warszatska. • Mc es mi religión, Constanza Abete.

• Quiebre Nº 2, María Clara Ventura.

• Mis montañas y bosques, Fecerico Ruiz.

• Reminiscencia, María Florencia Castelli.

• Paisaje, Gilberto Rodríguez.

• Sin Título, Santiago Julián González Lynch.

• Pantanal, Florencia Rothschild.

• Sin Título o Preservar, María Emilia del Valle. • Sintagma, María Reina Escofet. • Un punto de fuga, Heriberto Iván San Jorge Correa. • Visión de un pájaro, Lucía Esperanza Bianchi.

Recetario, Santiago Fredes. • Secuencia, Daiana Orozco. Si fuera azul, María Victoria Pagano. • Sin Título, Anabella Carla Cerini. • Sin Título, Ailin Macia.

Pintura, Dibujo, Escultura

• Sin Título, Lucio Martínez Ledesma. • Sin Título, María Úrsula Orzanco.

• Abrazo, Carolina Oliveto.

• Sin Título, Rodrigo Riquelme.

• Aditivos, Yanina Signorelli.

• Sin Título, Florencia Rothschild.

• Azul con rayas rojo y amarillo, Nicole Bajdacz.

• Sobre el estado esencial, Camila Pauletich.

Biotecnologia para la muerte, Diego Rena.

• Una mujer, una glorieta y un amor, Laura Zingariello.

• Como pez… saliendo a flote, Carolina Ruscio.

• Utopías, María Belén Sánchez.

• Ductus, Gonzalo Silva.

• Vuelta a casa, Omar Zamalloa Anci.

• El elefante, Juvina Inés Ten. • El mutante, José Antonio González. • Frialdad, Iara Sapira. • Hora del té, Nicolás Rodríguez. 35


cine y video MIRADA ANIMAL

Fernanda Alarcón Docente de Historia del Cine Crítica de Artes UNA

El movimiento continuo del cine propone la simultaneidad vital de formas heterogéneas. Las imágenes acuden a nosotros buscando participación y curiosidad. En ese sentido, la historia de las artes audiovisuales ofrece un encuentro de ritmos, velocidades y formatos; formas lentas o dilatadas coinciden con otras intrépidas y rápidas. Por esta razón, más que revisar la programación del festival bajo el ángulo de la sucesión y la filiación, es preferible considerar alianzas y contagios, trazar una expedición que permita detectar cruces de ficción, documentación y experimentación. Si tomamos prestada la descripción que realiza John Berger sobre nuestra curiosidad hacia los animales –hoy casi extinguida–, podríamos considerar que en esta primera edición del FAUNA, la proximidad y la distancia con la selva-pantalla de cine desató múltiples descubrimientos. En estos días de festival tuvimos al alcance una programación salvaje, poblada de nuevas películas, propuestas atentas a describir la experiencia del mundo desde tejidos de subjetividad nómade, procesos inquietos de multiplicidades, sociabilidades y deseos. En las tres propuestas premiadas, juegos de desdoblamiento, reversibilidad y metamorfosis resuenan y convergen. Caracoles, niños mutantes y viajes de la memoria aluden a identidades complejas y multiestratificadas. Hasta las entrañas de Leandro Cozzi circunscribe un relato siniestro, cargado de suspenso, crujidos y sangre. En el paso tenebroso que comunica la escuela con la familia se entremezclan secretos, violencias, de esas que no estamos muy seguros de querer conocer porque nos sobresaltan. Las películas ausentes de Mariano Uekado propone una desbordante exploración de la memoria y el olvido. La insistencia de este documental en la inestabilidad del cine como juego de pistas, apariciones, desapariciones y persistencias del reconocimiento superpone capas de voz con registro documental y poesía para desplegar la arborescencia creadora del recuerdo de inmigrantes y descendientes en torno a Okinawa. Caracoles y diamantes de Paola Michaels se mueve en una intersección tornasolada, resplandeciente y afectiva de experimentación ensayística. Las imágenes como recreaciones de anécdotas confrontadas crean un fascinante circuito de observación y seguimiento. Mezclan el análisis científico, la innovación formal, el diario de investigación y la reflexión migrante como alianzas esquivas. Un despliegue y repliegue continuo de superficies; diversas texturas, voces y sonidos se yuxtaponen desapegados y complejos como un discurso amoroso fascinante que se impone, arrebata y transforma desde su perplejidad. Como proponen Gilles Deleuze y Félix Guattari, el mejor modo de representar el devenir internamente contradictorio de los sujetos aparece a través de configuraciones animales. Imperceptibles e intensas, no apuntan a la significación, sino que persiguen la potencia de la expresión, el juego de la reinvención y la apropiación abierta de las formas: figuras danzantes como diamantes en la arena, la memoria como el reflujo de las olas y la inestabilidad terrorífica del sonido y la infancia. La programación audiovisual animal de esta primera edición del FAUNA apeló a la movilización de nuestra mirada y, por sobre todo, afirmó una oportunidad en extinción que no deberíamos desatender: la práctica de ser espectadores, compartir el hábito del ver y mostrar, mirar en manada. Sólo en este contexto, sólo con esta fauna, la mirada movediza del cine y el video puede crecer y expandir su virtud crítica. ¡A salir del cautiverio!


cine y video  documental Las películas ausentes


NO SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLÁ

Micaela Gorojovsky Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   19’ • Realización: Mariano Uekado.

La falta de concordancia entre la voz en off femenina y el género del relator da la pauta de que esta historia, aunque narrada en primera persona, no le sucedió a quien la enuncia: detrás de esa voz hay otra. El documental de Mariano Uekado se construye como una polifonía de voces que puede cobrar diversas formas –una vieja foto familiar ajada por el tiempo, un poema de una milenaria dinastía, la danza y el disfraz en una fiesta típica–, pero que finalmente busca desentrañar la identidad propia para tratar de entender el fenómeno identitario en su vasta complejidad y actualidad. Un niño cava la tierra del jardín de su casa intentando llegar al lugar donde, según le contaron, nacieron sus ancentros: Okinawa, Japón. Esta ocurrencia infantil trasluce la añoranza de la tierra originaria y la búsqueda de una ausencia cuya presencia se hará posible sólo mediante la puesta en escena. Durante todo el cortometraje se exhiben como telón de fondo largas secuencias de encuentros entre los miembros de la colectividad japonesa, que conmemoran sus orígenes y hacen gala de sus tradiciones más pintorescas; se exhiben las costumbres de una comunidad. El acervo de toda una cultura se manifiesta de manera semejante a una ficción escenificada para terceros que la desconocen. Estos simulacros son postales que resumen lo típico de una cultura que, al estar amenazada por la desintegración producto de la lejanía, paga el precio de ser ficcional con tal de no caer en el olvido y desaparecer por siempre. En este punto, la identidad se presenta como una escenificación artificial, pero ¿no son acaso las raíces de los pueblos y los individuos parte de cosmogonías o leyendas del origen? Rastrear y desempolvar el germen primigenio de una cultura puede ser una intensa revelación, o lo que el budismo llama satori: ese momento de iluminación en el que se alcanza una comprensión integral. Antes de llamarse Okinawa, las islas más australes de Japón conformaban el reino de Ryūkyū. La disposición pacífica de los habitantes de esas latitudes quedó documentada en las crónicas de algunos conquistadores y su ideología antibelicosa horrorizó al mismísimo Napoleón Bonaparte. En este relato documental Ryūkyū se erige como una tierra mítica en la que no es necesario librar batallas sanguinarias para constituir una nación –tesis jamás puesta en práctica ni en Oriente ni en Occidente– y que por eso mismo sigue siendo una de las más grandes utopías de nuestra humanidad. Sin embargo, hoy en día la identidad se construye en menor medida por un territorio geográfico demarcado que por un conjunto de elecciones que no conocen de límites fronterizos. Percibimos el mundo cada vez con más cercanía; aquello que en un pasado era algo ajeno y exótico hoy ya está naturalizado en una pasta única que se cocina a fuego lento, avivada por las llamas de la globalización y la industria de las tecnologías de la información. En un mismo plano se funden la célebre frase de Theodor Adorno “no se puede escribir poesía después de Auschwitz” con la tapa de un libro de poesías de la dinastía Tang. Como sucede a lo largo de todo el cortometraje, las citas y referencias elaboran nuevos sentidos mediante la combinación de fuentes culturalmente remotas. Al igual que en la máxima adorniana, el director sugiere un cambio de horizonte cultural donde algunas dicotomías –propio o ajeno, inmigrante o nativo– parecerían ser prescindibles en el esquema del pensamiento.

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cine y video  experimental Caracoles y diamantes


LAS FICCIONES DE LO DOCUMENTAL

Gastón Lorefice Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   8’ • Guión, dirección y edición: Paola Michaels. • Imagen y producción: Ignacio Masllorens.

El videoarte como campo de producción resulta demasiado amplio y variado en términos de obras y propuestas. Una de las singularidades de dicha práctica reside en la apropiación indiscriminada de diversos lenguajes, géneros y estilos que se incorporan al formato del video. Es decir que, bajo esta categoría y en el marco del festival, asistimos a expresiones tan variadas como la comedia –con reminiscencias del cine mudo– la danza contemporánea, el universo publicitario o la sátira del registro documental. Caracoles y diamantes de Paola Michaels se ubica dentro de este último ejemplo. Planteado como una parodia del quehacer documental, incursiona en la observación de un grupo de caracoles desarraigados de su hábitat. Articulado en tres secciones, registra casi a modo de anotaciones una serie de anécdotas/fragmentos del comportamiento animal que finalmente sirven a la elaboración de hipótesis y conclusiones. Dicho proceso es acompañado por una fuerte carga descriptiva que predomina en las imágenes: la observación y el registro como estrategia metodológica, prácticamente como si se tratase de un informe científico. A través de una serie de cámaras fijas y planos cortos, apenas iluminados por una pequeña luz de linterna, los caracoles afloran desde la oscuridad como si se tratase de una pintura animada de El Bosco. Se desplazan por el espacio, se alimentan, se reproducen, indagan por aquí, por allá, se amontonan. Estiran sus antenas y se movilizan lentamente a través de una serie de microrrelatos relacionados con su lugar de pertenencia, su historia particular y quizá también, con su destino fatal. Un constante tono ambivalente oscila entre lo serio y lo cómico a través de la obra, tarea compleja en la que parece moverse con naturalidad a la hora de balancear el relato y aprovechar ciertos recursos: la atribución de nombres, tanto banales como rebuscados (Arturo, Emboluto y Exoleto), así como la referencia a sus comidas favoritas o hobbies contribuyendo a la personificación de los animales y a la aparición de elementos emparentados con el universo de la fábula. Trazar un conjunto de rasgos para delimitar personalidades, musicalizar fragmentos de la vida de los animales, como también trocar fecundación por amor –sí, incluyendo un mini diálogo en francés de fondo– forman parte de la poética que predomina. Sin embargo los recursos no se agotan solamente en lo visual: la señalada ambigüedad también es conseguida en gran parte por una voz en off que narra la experiencia a posteriori a partir de un simulador. Esto imprime al plano sonoro la frialdad y la distancia propias de la máquina con sus consabidas pretensiones de objetividad y termina por refutar en clave satírica aquello que podemos ver en las imágenes. Es así que en Caracoles y diamantes se visibiliza una relación dialéctica en constante fricción; por un lado una tendencia objetiva y por otro, el avance y la amenaza de una subjetividad que parece no encontrar límites. El resultado se traduce en una mixtura que tiende a abrir un conjunto de preguntas: ¿cuán imparcial es la labor documental?, ¿cuál es el peso de lo subjetivo frente a aquello que se pretende neutral?

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cine y video  ficción Hasta las entrañas


LUGARES COMUNES

Diego Maté Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   25’ • Guión y dirección: Leandro S. Cozzi. • Actores: Paula Carruega, Sandra Villani, Sergio Ferreiro, Luque. • Jefe de producción: Paola Ianello. • Productores: Germán Sarstotti, Nadia Martínez, Leandro S. Cozzi. • Dirección de fotografía y cámara: Pablo Parra. • Montaje: Andrea Kleinman. • Música y sonido: Martín Matus. • Post de sonido: Daniel Celina. • Dirección de arte: Jimena Labraña. • Vestuario: Majo Fuertes.

Uno de los encantos del cine de terror consiste, antes que nada, en funcionar como umbral hacia mundos cargados de espanto. El director Leandro Cozzi lo sabe y despoja su película de cualquier clase de mensaje o psicologismo que pudiera complicar ese ritual de pasaje. Hasta las entrañas toma el género y lo reduce a sus coordenadas primordiales: Florencia, trabajadora social en una escuela, preocupada por la ausencia prolongada de un alumno, Jesús, decide ir a preguntar por él. La protagonista llega a una casona herrumbrada que evoca a la perfección la imaginería gótica de los castillos malditos; allí la recibe Ángel, el tío del chico y carnicero retirado quien le explica, sin convencerla, que se están mudando y que Jesús ya se fue. Enseguida se instala, entre Florencia y Ángel, una guerra silenciosa: mientras él dispone una red de engaños y celadas, ella trata de obtener información sobre el paradero del chico. La película recrea, gustosa, las convenciones del género, experimentando allí un notorio placer que surge de la lectura y de la evocación y reconstitución de textos previos. El relato se detiene en ese encuentro y se demora en la construcción de la escena: la reacción de ella que oscila entre el pavor y la curiosidad, atraída por el miedo cuando descubre la desolación de la casa, el tío que oficia de monstruo, pero de un monstruo humano, lógico y, por eso mismo, todavía más espeluznante. La oscuridad colma los planos y es interrumpida únicamente por la luz de la tarde que se cuela a través de una persiana cerrada, recortando a los personajes y separándolos apenas del macizo fondo negro que se extiende a lo ancho del encuadre. Todo señala la amenaza que se cierne sobre Florencia, y ahí radica en parte el juego al que nos invita la película: sabemos más, vemos la trampa pero no podemos hacer nada para ayudarla. La segunda parte cambia, ahora la acción transcurre adentro, en el interior profundo de la casa. La protagonista despierta atada y mirando al hombre que afila con empeño unos cuchillos de carnicero. El plano subjetivo marca el establecimiento de nuevas reglas: de la distancia y seguridad que nos confería nuestra anterior posición, pasamos al horror de estar en la piel de Florencia, en sus ojos; el juego se transforma, ahora es la trama la que juega con nosotros. El paisaje genérico también parece reconfigurarse: de la sugerencia y el trabajo con los climas propios del terror, la escena muta hacia la crueldad y el gusto por el detalle más cercanos al gore. El monstruo, decidido, procede a iniciar la tortura: la cámara se enfoca en el cuchillo que destroza lenta y ordenadamente la carne de la víctima. Todo deviene un ritual casi sexual: el cuerpo de Florencia, inmovilizado y disponible, es filmado acentuando lo sinuoso de sus curvas y buscando siempre las zonas descubiertas mientras Ángel lo desgarra suavemente, paladeando cada segundo como un acto amoroso retorcido. Un último giro narrativo termina de inscribir la película dentro del terreno de lo sobrenatural, y sobreviene la normalidad, o lo que queda de ella, con la huida de la casa y su posterior vaciamiento. Si el terror al que suscribe Hasta las entrañas produce alguna clase de disfrute, lo hace al construir puentes hacia otros espacios, buscando una experiencia que sólo el cine y su singular capacidad para la creación de mundos enloquecidos puede proveer.

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cine y video  obras seleccionadas

galardón

Documental • Ave felicidades fénix. Protagonistas: Manuel Embalse, Paula Gómez Monetta, Matías Amarilla, Nicolás Trapanese Solanet, Juan Francisco Reato,

premio

Ezequiel Ávila, Aimará Schwieters, Santiago Carlini.

Ahora. Realización, dirección, sonido y montaje: Isaac Díaz. Poema: Mariano Blatt. • Borró mis pies. Dirección: Ezequiel Ávila. Caracoles y diamantes

Cámara: Aimará Schwieters, Juan Francisco Reato,

• Con disturbio. Dirección y edición: Patricia Teles.

Nicolás Trapanese Solanet. Montaje: Paula

• Deben saber quiénes son. Dirección: Marisol Bellusci.

Gómez Monetta. Las películas ausentes • Surreal.Dirección, producción, sonido, música, edición y post-producción: Eduardo Yattah. • Una escuela. Guión, producción y dirección: Romina Bono. Jefe de producción: Estefanía de

mención

Experimental, Video Arte

Simone. Dirección de fotografía y cámara: Francisco

Sonido: Marisol Bellusci, Julio Lamilla. • Diseminar. Guión y dirección: Camilo Polotto. Dirección de fotografía y cámara: Julieta Javkin, Bárbara Montero Blanco. Sonido: Julieta Javkin. Reparto: Facundo Bargas, Camilo Polotto. Asistente de dirección: Florencia Siaba. • Espejo de Maquiminio. Guión y dirección: Mateo

Asseff. Montaje: Romina Bono. Sonido: Adriano

Garcia Bernal, Camilo Cuestas Moncada. Dirección

Montova. Música: Leandro Barrales. Post de color:

de fotografía: Mateo Garcia Bernal. Música original

Patricia Batlle.

y animación: Camilo Cuestas Moncada. • La televisión que me parió. Realización y montaje: Ayelén Rodríguez. • María va. Realización y edición: Florencia Orban. Coreografía e interpretación: Lorena G. Fiorini. Parte de la serie inconsumible. Realización general, fotografía y edición: Claudia Facciolo.

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Ficción • Antojos. Guión y dirección: Jonatan N. Rodríguez.

Malena Edurne López, Nazarena Romanelli, Juan Carlos Bifulco. Producción: Daniela Marzoratti,

Actores: Ayelén Rodríguez, Santiago Berto,

Giuliana Ricaba. Asistente de producción: Antonella

David Trevissan y Agustina Nuciforo. Producción:

Mastantuono. Dirección de fotografía: Romeo

Lucía Zamboran. Cámara: Pablo Emmanuel

Wong Henderson. Cámara: Romina Pucciarelli.

Rodríguez. Sonido y música original: Jonatan

Sonido: Franco Marenco. Dirección de arte: Micaela

Chodakuwski. Asistente de dirección: Esteban

Ferraro. Asistente: Lucía Czernichowsky. Composición

Salama y Sabrina Sambrotta.

musical: Federico Rossi, Malena Verde. Montaje:

• Como un signo. Guión y dirección: Gabriel Feller.

Romina Pucciarelli, Malena Verde. Asistente de

Actores: Héctor Díaz, Verónica Pelaccini, Carlos

dirección: Martina Solazzi.

Belloso, Sergio Boris y la presentación actoral

Diez mil horas. Guión: Luciano Salerno. Dirección:

de Cardenal Domínguez. Producción: Nicolás

Julián Ignacio García Long. Actores: Francisco

Sandrini. Dirección de arte: Mariana Paredes.

González Bertín, Manuela Iseas, Lautaro Mackinze,

Dirección de fotografía y cámara: Federico Luaces.

Horacio Games, Sergio Mayorquin. Producción:

Montaje: Facundo Jacinto. Diseño de sonido: Ariel

Julián Ignacio García Long, Paula Gómez Monetta,

Litvinov. Música original: Leonardo Fucci. Diseño

Lucía Lamboley, Florencia Azorin. Música: Joan

de vestuario: María Victoria Miranda. Continuidad:

Malandia. Dirección de fotografía: Agustín Boero.

Yamila Rabinovich. Jefes de locación: Camila

Edición: Josefina Llobet. Dirección de arte: Joaquín

Martínez y Rafael Prieto. Sonido directo: Tomás

Maito, Tatiana Mazú. Diseño de sonido: Leandro

Portías. Colorista: Sebastián Guttman. Maquillaje

Prieto. Asistente de sonido: Alan Serué. Cámara:

y caracterización: María Luz Stella y Daniela Corté.

Armin Marchesini Weinhmüller, Francisco Bouzas.

Asistente de dirección: Ignacio Renzi.

1er. asistente de cámara/foquista: Santiago Carlini,

• Día de caza. Guión y dirección: Malena Verde. Elenco: Georgina Pecchia, Natalí Aboud, Sofía Costantino,

Mercedes Incorvaia. 2do. asistente de cámara: Federico Rodríguez Seveso. Gaffer: Delfina Carlota 45


cine y video  obras seleccionadas

galardón

Vázquez. Eléctricos: Catalina Boccardo, José Basoalto

premio mención

Hasta las entrañas • Imposible de leer. Dirección: Daniel Granda Rojas.

Asistente de arte: Emiliano Echevarría. Diseño de

Actores: Marcos Coria, Lola Cafardo, Raúl Zapata,

créditos: Ignacio Mallaviabarrena. Música original:

Horacio Matarasso, José Postorivo, Mateo Matarasso,

Joan Malandía. 1er. asistente de dirección: Ignacio

Isaías Paz, Rafael Pietro, Daniel Rojas, Javier Torres,

Losada. 2do. asistente de dirección: Javier Galán.

Jorge Garibotto, Ezequiel Ábila, Juan Sayez, Álvaro

• Girasoles de Fragonard. Idea original, guión y

46

Ortega, Delfina Aprile. Colorista: Diego Paz Molina.

Hernández, Matías Tamanaha, Abril Cohen Mayer,

dirección: Marcelo Cordero. Actores: Ana Aguila,

Andrea Guevara. Producción: Rafael Prieto, Isaías

Horacio E. Baradacco, Yannick Du Plessis, Laura

Paz. Guión y sonido: Belén Zapata. Guión y asistente

Silberberg, Gonzalo Rodolico, Mariela Maehokama,

de producción: Sebastián Mangione. Dirección de

Ángel López, Nicolás Zucco, Bautista López. Jefe de

fotografía: Sebastían Guttman. Montaje y asistente

producción: María Victoria Malter Terrada. Diseño

de fotografía: Lucas Sancyk. Direccción de arte: Lola

de producción: Ana Abalsa. Asistentes de producción:

Cafardo. Vestuario: Laura Pérez. Asistente de arte:

Verónica Piñeiro, Tamara Vai. Dirección de actores

Sofía Piedra. Asistente de dirección: Mateo Matarasso.

y casting: Andrea Vertone. Dirección de fotografía:

• La revancha. Dirección y edición: Pablo Bochard.

Sergio Fleischer. Cámara e iluminación: Daniela Pereiro.

Actores: Martina Bajour, Tadeo San Martin.

Asistentes de fotografía: Daniel Riveiro, Lucia Ávila.

Producción: Sebastián Guttman, Sabrina Sambrotta,

Camarógrafo: Sebastián Krapp. Diseño de sonido:

Pablo Bochard. Asistente de producción: Lara

Fernando Silva. Grabación de voces en off: Jorge

Rodríguez. Dirección de fotografía y cámara:

Padín, Javier Coy Celis. Diseño de arte: Sebastián

Sebastián Guttman. Jefa de producción y asistente

Krapp. Vestuario: Florencia Torres Barthe. Maquillaje:

de dirección: Sabrina Sambrotta. Dirección de arte:

Elizabeth Romano. Montaje: Lucas Cácere. Asistentes

Tatiana Deis. Asistente de arte: Cintia Iribarren.

de dirección: Sofía Viglioglia, Maximiliano Ávila.

Mujer gallo. Guión, producción y dirección: Bárbara


García Di Yorio. Actores: Víctor Salvatore, Rodrigo

• Sol. Guión, producción, dirección, fotografía y edición:

Ramírez, Milagros Juárez, Eliana Kopiloff. Música

Julio Vega. Actores: Letizia Tomaz, Clara Kreimer,

original: Hugo Cabot. Música: Rocío Planes. Dirección

Florencia Barbelli, Franco Acevedo, Bruno Perotti.

de fotografía, cámara y edición: Pablo A. Varela.

Participación especial de Silvina Tenorio. Sonido:

Cámara, edición y foto fija: Daniela Romero. Vestuario:

Rodrigo Gutiérrez. Dirección de arte: Daniela Draiye,

Monserrat Mejía. Ilustradora: Verónica Kaplansky.

Luciana Bech. Cámara: Ana Cavanagh, Emiliano Vega,

Diseño gráfico: Daniel Bouix. Asistente de dirección:

Diego Osidacz. Coach de actuación: Tadeo Pettinari.

Estefanía Daicz.

Diseño gráfico: Gisela Cukier. Casting: Liza Taylor.

• Oxímoron. Guión, producción, realización y dirección de fotografía: Paula Sánchez. Actriz: Julieta Carrera.

Asistente de dirección: Daniela Caballero. • Toro. Actores: Claudio Rissi, Daniel Cabot , Ernesto

Gaffer, cámara y montaje: Alejandra Rodríguez Revelo.

Claudio, Cecil Caillon. Dirección de fotografía:

Eléctrico: Adrián Nicola. Dirección de arte: Geraldina

Sihuen Vizcaíno. Dirección de arte: Alex Maingard.

Rauwolf. Producción en rodaje: Ana Laura Figueredo.

Producción: Gabriel Genovesi. Edición: Martín

Diseño de sonido: Adriano Mántova. Asistente de

Senderowicz. Diseño de sonido: Jorge Miranda.

dirección: Jorge Ossa.

Sonido directo: Tomás Portías. Música original:

• Santo y seña. Guión: José Luis Santos. Dirección:

Despojados Folklore.

Pepe Peralta. Actores: Santiago González, Ignacio D´onofrio, Matías Díaz. Producción: Constanza Chiappe. Edición: Leandro Bordakevich, Pepe Peralta. Fotografía: Leandro Bordakevich, Gonzalo Laclau. Arte: Paula Magariños. Sonido: Julián Moreno. Música original: Rodolfo Mederos.

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música DE MÚSICA DIVERSA

Santiago D. Saitta Docente de Histora de la Música Crítica de Artes UNA

La música ha ocupado un lugar destacado en las cuatro jornadas en las que se desarrolló el FAUNA 2015. De un total de sesenta y cinco actividades programadas, que no incluyen las exposiciones permanentes de pintura, fotografía e instalaciones audiovisuales, veinticinco estuvieron dedicadas a la música. De éstas, diez fueron de música académica, otras diez de música popular y cinco de música electroacústica. El espectro de obras presentadas en el rubro de música académica fue amplio y diverso. Se interpretaron piezas de diferentes épocas y estilos que abarcaron desde clásicos de célebres compositores como Grieg o Ravel hasta composiciones contemporáneas de autores extranjeros y argentinos. También la música antigua encontró espacio con dos interesantes propuestas como la de Amores en tiempos del barroco musical en Italia, un recorrido por la música italiana de los siglos XVII y XVIII y Les arts florissants sobre música del compositor barroco francés Marc Antoine Charpentier. Destacada fue la actuación del ensamble Voces contemporáneas que, bajo la dirección de la talentosa Mariana Rosas, supo interpretar un repertorio integrado en su mayoría por obras de autores argentinos como Juan María Solare, Mariano Vitacco, Víctor Torres, Claudio Alsuyet, Fernando Moruja y Jorge Maronna. La música electroacústica se dio cita el día domingo e incluyó, además de conciertos, piezas con procesamiento de sonido e imagen en tiempo real. Éste fue el caso de Estudio fractal sonoro-visual, donde la música se conjugó con imágenes de fractales producidas mediante procesamiento informático, y el de la agrupación de computadoras portátiles Ensamble electroacústico. En cuanto a la música popular, se presentaron conjuntos de estilos tan diversos como el jazz, el rock, el folklore y el tango. Se escucharon tanto composiciones originales como clásicas, con arreglos fieles al estilo y otros que implicaron algún grado de fusión. Éste fue el caso de Tremenda sanata que presentó su segundo álbum, Lo que se cocinó en enero, en el que se fusionan elementos del rock con ritmos del folklore argentino, con arreglos vocales dignos de destacar. Un caso diferente fue Valentine’s day a cargo del dúo Sweet lemon jazz, que interpretó standards de jazz en versiones intimistas para voz acompañada por guitarra. Entre otras tantas propuestas cabe mencionar los dos recitales/homenaje, uno dedicado a la música de dos de los máximos referentes del tango, Aníbal Troilo y Astor Piazzolla, y otro a la música folklórica de Ecuador. Como se puede apreciar, el FAUNA brindó la posibilidad de escuchar música de diversos géneros y estilos como así también de diferentes épocas y áreas geográficas. Celebramos el éxito del festival esperando que sea el primero de muchos.


música  académica Voces contemporáneas


FIGURAS MUSICALES

Lorena Rojas Lic. en Crítica de Artes una

ficha técnica   40’ • Dirección: Mariana Rosas. • Intérpretes: Bárbara Perrota, Ticiana Mancini, Agustina Crespo, Adriana Arregui Rodríguez, Nicolás González, Nicolás Cappa, Lautaro Nolli, Juan Kruszewski. • Escena: Ariel Farace. • Obras de: Juan María Solare, Arvo Pärt, Mariano Vitacco, Juhani Komulainen, Fernando Moruja, Jorge Maronna, Claudio Alsuyet, Ola Gjeilo, Víctor Torres.

El ensamble vocal contemporáneo de la UNA fue creado en el año 2011 con el objetivo de producir un espacio de experimentación y difusión de la música vocal contemporánea, especialmente de compositores argentinos consagrados y emergentes. El octeto está integrado por cantantes profesionales y estudiantes de música: las sopranos Bárbara Perrota y Ticiana Mancini, los contraltos Agustina Crespo y Adriana Arregui Rodríguez, los tenores Nicolás González y Nicolás Cappa, el barítono Lautaro Nolli y el bajo Juan Kruszewski. La convocatoria al FAUNA propuso la presentación de obras de carácter performático. Este punto implicó un desafío para el ensamble, que decidió salir del formato tradicional de concierto y realizar una presentación que integrara escena y música conceptualmente. Con el objetivo de gestar un espectáculo de estas características convocaron a Ariel Farace, dramaturgo y director escénico, quien los entrenó y guió. En relación a su labor, la directora musical de la obra Mariana Rosas comenta: “La voz es cuerpo, la música no sólo pasa por lo auditivo, sino también por los ojos. Por eso Ariel trabajó con cada uno de nosotros y el resultado se evidenció inmediatamente, desde la postura para el canto hasta el sonido”. En Voces contemporáneas la escena está organizada geométricamente; cada momento adopta una figura que con sus vértices o modulaciones indica de forma visual cierta rispidez o suavidad de lo que se escucha en ese instante. La presentación comienza con el grupo dispuesto en línea, paralelo al público. La recta luego se transforma en una V, y con el desplazamiento como transición se llega al semicírculo que antecede la intimidad de la forma circular con la que concluye el espectáculo. En este caso la figura del director, que en los conciertos suele estar de frente al grupo, transita dentro y fuera de la geometría propuesta e integra el círculo sonoro. En contraste con lo absoluto y estático de las figuras geométricas –distribuidas de forma aparentemente aleatoria– proliferan las partituras en el piso. Sobre ellas la música transcurre. El programa propone dos momentos: obras musicales y poesías de autores argentinos contemporáneos, y obras de compositores nórdicos con textos sacros. La elección del repertorio no es ingenua. Se trata de artistas con inquietudes similares que compartieron una voz crítica e irónica sensibilizada en la palabra, en su materia y sonoridad y, a veces, en su significado. Las piezas de texto sacro poseen una estética musical con puntos en común de textura homofónica y armonías más amables y consonantes. En las argentinas, en cambio, predomina el roce de voces en sonoridades disonantes, la polifonía y los giros melódicos envolventes. Comienza el recorrido con Preludio invisible Nº 3. Esta obra, compuesta por el argentino Juan María Solare, forma parte de un ciclo de cinco números. Si bien posee un eje común, no tiene una línea narrativa o descriptiva que obligue a realizarla completa o que implique resignar significación al ejecutar un solo número. El título está vinculado a la ausencia de palabras y de semántica. Todo el texto de la obra consiste en fonemas aislados y sílabas dispersas. Preludio invisible Nº 3 nos introduce en línea recta al mundo del sonido. La materialidad se manifiesta, se hace presente en un entramado de sonidos que son efecto. Moviliza. A veces sin narración, pura descripción o materialidad. A veces sólo sonidos áfonos. Sólo y tanto. Nunca aislados. Parte de un todo, de un concepto, de un programa que le da un sentido nuevo, lo resignifica en un manifiesto de presente absoluto.

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música  electroacústica Cenizas del tiempo


DISTENSIÓN Y CONTRACCIÓN EN LA EXPERIENCIA DEL TIEMPO

Facundo Tressols Estudiante de Crítica de Artes UNA

ficha técnica   7’ • Compositor y operador: Demián Flavio Rudel Rey.

Mientras hacemos música, algo en el tiempo deja de suceder. Pascal Quignard Desde que existe el tiempo, existe el hombre –o viceversa–. La experiencia de la temporalidad y su aceleración en la modernidad es indicador de una nueva manera de estar en el mundo que el hombre ha figurado. El advenimiento de la ciudad –esa no-comunidad orgánica– que dirige y rearma nuestra percepción del tiempo, responde en esta dirección y nos impulsa al encuentro de este choque. Cenizas del Tiempo es una invitación de siete minutos para transitar el estado propio de la vida urbana. El contraste tímbrico recrea la superposición de capas sonoras en las que el transeúnte se sumerge cotidianamente. Nos coloca en ese lugar que día a día nos va configurando y destilando nuestro sentido de la temporalidad, tan cercano a su medición con cronómetro, tan lejano, opuesto a la calma del reloj de arena. Dos maneras antagónicas de medir y vivenciar el tiempo: el automatismo como praxis vital se hace presente en nuestra vida cosmopolita. Producto de esto, el carácter evanescente del tiempo –en analogía con la estructuración total de la obra que crece y decrece– se coloca en el primer lugar de nuestra experiencia vital. El tiempo se ha convertido en puro devenir, provisto solamente de direccionalidad y no de sentido; es el mismo rumbo de la fantasmática idea de progreso que ha marcado el pulso de la modernidad desde la Revolución Industrial. Si la concepción progresista ve al tiempo como un poder que avanza sin cesar, los contenidos que retornan pasan necesariamente a segundo plano, mientras que la forma que lo sustenta se vuelve un tanto más valiosa. Este cambio indica no sólo una modificación en el modo de enjuiciarlo, sino la consciencia que se tiene de él, la experiencia inmediata. Es allí donde brota la fuente de toda consideración y se eleva hasta el pensamiento. Los enunciados de Newton sobre el tiempo, así como los de Kant, se alimentan de ella y las modificaciones que producen influyen no sólo en el mundo histórico sino también en el técnico. La unidad del tiempo como pérdida es evocada en Cenizas del tiempo. Esta reflexión propone nuevas dinámicas para entender una posible temporalidad dialéctica de forma lúdica. La mayor potencialidad del arte musical vibra en su tarea perdida. Reformular nuevos modos de abordar la vivencia del tiempo hasta descomponerlo con determinación debería ser su primordial función social, ahora olvidada. Si cumpliera con ella, estaríamos con las puertas abiertas a lo que sería un nuevo modo de habitar el tiempo y el mundo. Es decir, una transformación radical. La música del siglo XXI, si se supone consciente de su tiempo histórico, debería aunar estos esfuerzos, o seguir siendo un mero olvido.

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música  popular Tremenda sanata

Lo que se cocinó en enero


VERDADES CONTUNDENTES

Alberto Rosso Lic. en Crítica de Artes UNA

ficha técnica   45’ • Guitarra y voz: Juan Gris y Martín Formento. • Bajo y voz: José Andrés Pawlin. • Batería y voz: Pablo Renom.

Desde aquel inevitable Jardín de los Presentes, el Flaco Spinetta preguntaba: “¿De qué sirvió haber cruzado a nado la mar?”. Aquellos pioneros, veladamente –o no tanto–, se cuestionaban por un futuro que se mostraba incierto en todos los niveles de la vida. Pasaron muchos años desde ese aciago 1976. En el plano del rock demasiadas respuestas han sido ensayadas. Algunas interesantes, otras descartables. A partir de la estética que inventó junto a otros el eterno Luis Alberto, Tremenda sanata se anima a dar un paso adelante con Lo que se cocinó en enero. Los ingredientes de ‘lo que se cocinó’ evocan uno de los momentos más florecientes del rock argentino. Pero no se quedan sólo con el sabor del recuerdo de lo que alguna vez fue un ejercicio de placer póstumo para una minúscula pandilla de calvos del hoy, melenudos del ayer; hay una propuesta que sacude el polvo acumulado, que se nutre de lo que pasó en la música durante todos esos años. Y, desde esa óptica diferente, los sabores auditivos se advierten renovados. La sorpresa está en el plato terminado: los memoriosos nostálgicos encontrarán aquellos gustos sonoros de los tiempos pasados con una fuerte impronta del hoy. Aquellos que se acercan por primera vez a saborear estas músicas, las descubrirán apetitosas. El mérito es doble. Son muy pocos los que con una obra logran hacer confluir a, por lo menos, dos generaciones de oyentes y unificarlos en una experiencia sonora común. Poéticas que reflejan el presente y se muestran vigentes para todos los tiempos se inscriben en una forma de hacer rock que puede ser considerada clásica. Juan Gris, Martín Formento, José Pawlin y Pablo Renom conforman el cuarteto por excelencia del rock. A medida que transcurren las interpretaciones de los temas de su última producción se agigantan las habilidades individuales, a la vez que se solidifica el trabajo en conjunto. Las fuentes de inspiración se evidencian múltiples y van desde los inicios del rock argentino hasta apuntes hacia el grunge y el rock de garaje, con una raíz profunda en el rock progresivo. El ensamble vocal de la banda sorprende en varios momentos por su variedad tímbrica de alto nivel. Las composiciones apelan a la belleza de un sonido engañosamente simple y muestran una articulación acertada entre poesía e instrumentación. En la actualidad del rock no es común encontrar propuestas musicales equilibradas en el conjunto letra/música. Esta última pasa a ser un ‘acompañante de segundaʼ que da escaso sostén o énfasis a la palabra. El cuidadoso trabajo de los músicos consigue sortear esa trampa y cada tema invita a la apreciación de su lírica, de la música y del conjunto. Las ideas musicales de los diversos temas llegan al oído con fluidez y se perciben con sencillez. Esto no debe confundirse con falta de habilidad compositiva. Al contrario, la escucha atenta revela una elaboración cuidada de todos los momentos de la música y de sus elementos. Lograr que una gran complejidad sonora se experimente con fluidez resulta un plus que, en definitiva, aumenta la apreciación de la obra en su conjunto. Haber cruzado a nado la mar sirvió. Para sembrar ideas y renovar conceptos. Para dejar un acervo histórico al que recurrir cada vez que haga falta. Para crear un hito que demanda continuidad. En ese mar abundan los náufragos de la música, impostores, embusteros, imitadores, espejismos… Tremenda sanata es una idea lúcida y diferente que retoma aquel camino; es la justa síntesis de una serie de pensamientos musicales del rock que entusiasma. Su música lo demuestra. No es un gran engaño, es una verdad contundente.

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música  obras seleccionadas

premio

galardón

Música Académica

• Piezas para theremin y piano. Compositor: Pablo

• 4 danzas noruegas óp. 35 de Edvard Grieg y

Palacios. Intérpretes: Pablo Palacios, Nahuel Palacios.

Rapsodia española de Maurice Ravel. Intérpretes:

TA! otra percusión. Idea, dirección e intérpretes:

María de los Ángeles Turco, María del Rosario Turco.

Santiago Kuschnir, Ska Cuturrufo Pierotic. Visuales

• Amores en tiempos del barroco musical en Italia.

en escena: Lucía Kuschnir. Asistencia en producción:

Evangelina Jurado, Juan Bellagamba, Fernando De

Alan Matías Fryszberg. Vestuario: Edna Mostyszczer.

Gyldenfeld, Luis De Gyldenfeld, Mariano Irchnick,

Tres piezas para piano (Klavierstücke,

Sebastián Strauchler.

Ludwigniana, Memorias en el viento). Compositor

Cuatro en tres. Compositor y sonidista: Daniel Vexlir.

e intérprete: Pablo Borrás.

Intérpretes: Yanina Bacigalupo, Ana Ares Giusti.

Voces contemporáneas

• Estamos. Compositor: Lautaro Julio. Dirección: Mariana Rosas. Intérpretes: Mariana Rosas, Mercedes mención

Mazzino, Lucila Ruiz. • Les Arts Florissants de Marc Antoine Charpentier. Intérpretes: Rocío Gutiérrez, Anabella Petronci,

Cenizas del tiempo • Contrastes sonoros. Compositores: Fernando Kiener,

Rosario Mesiano, Ana Magdalena Giorgeri, Darío

Guillermo Perna, Lucrecia Ugena. Organizadores:

Coletto, Fernando De Gyldenfeld, Luis De Gyldenfeld,

Libia Favaloro, Juan Manual García Grande, Mariano

Soledad Molina, Gabriela Galván, Aníbal Domínguez, Alicia Morán, Mariela Meza, Paula Sadovnik, Marcelo Dutto. Marimba Phase de Steve Reich. Intérpretes: Pablo

56

Música Electroacústica

Piñeiro, Pablo Zoani Heffele. • Despertar de los espacios. Compositor e intérprete: Emiliano Llere. Asistencia técnica: Juan Alves. • Ensamble electroacústico. Dirección: Pablo M.

Daniel Buono, Juan Ignacio Ferreirós.

Freiberg. Intérpretes: Ana Gauna, Diego Roinich,

Mixto. Compositor y sonidista: Daniel Vexlir.

Evelyn Frosini, Facundo Ruggeri Caruso, Fernando

Intépretes: Ignacio Esquiroz, Yanina Bacigalupo, Alina

Kiener, Guillermo Perna, Gustavo Ledesma, Joaquín

Ferrer, Esteban Fioroni, Carolina Grinspan, Melisa

Macedo, Juan Pablo Olivera, Libia Favaloro, Luciana

Sanfelippo, Victoria Wainer.

Calvo, Luciano Maiorana, Lucrecia Ugena, Mariano


Piñeiro, Mario Greco, Matías Niebur, Nicolás Japas,

Palazuelos, Santiago Segret, Federico Siksnys,

Pablo Zoani. Asistencia técnica: Gustavo García Novo.

Jonnathan Vargas, Nicolás Velázquez.

• Estudio fractal sonoro-visual. Dirección: Gustavo

La Criolla - Música popular argentina. Músicos:

Álvarez García Novo. Composición y programación:

José Chacoma, Jorge Gordillo, Ezequiel Mansilla,

Lucrecia Ugena. Compositor: Matías Niebur.

Martín Martínez, Ariel Prieto, Eduardo Rodríguez,

Sensor y microcontrolador: Diego Andrés Moreno.

Jorgelina Rodríguez, Federico Siciliano, Jorge Tabares,

Programación: Rodrigo Javier Valla.

Pablo Trimarchi.

• Sonosaires. Compositor: Felipe Vergara.

• Reminiscencias tangueras. Músicos: Marcos Martignano, Flavio Romanelli.

Música Popular • CantaMadera. Músicos: Laura Beltramini, Maite Fleischmann, Juan José Graziani, Muriel Piaggio. • El juicio final del odontólogo Anselmo Lahr. Autor y director: Sebastián Guzmán. Cantantes: Marianela

• Santos Vega. Composición, dirección musical: Alejandro Brukman. Voz: Marcela López Rotela. Músicos: Sebastián Aldea, Luis Monrocle, Leopoldo Oneto, Román Peusner, Leandro Tactac, Alejandro Brukman. • Silencio de trompetas. Composición e interpretación:

Ángeli, Fabiana Bastos, Leonardo Boechat, Patricia

Mara Ferrari.

Cammarata, Fabio Causin, Paul Deaño, María Donet,

Tawa: Homenaje al Ecuador. Voz: Melanie Cascante.

Luis Escovitch, Natalia Gaitán, Miguel Hanesman,

Músicos: Christian Gómez, Jorge Morales,

Julio G. Hernández, Dora Jaimovich, Hugo Lassalle,

Joaquín Vaca.

Leandro Lozza, Claudia Oszlak, Claudio Rugillo, Oscar Stivelman, Cecilia Sluger, Nancy Storino, Paula y Noelia Terceros, Amanda Vicente, Adrián Zarattini.

Tremenda sanata • Valentine’s day. Voz: Celeste Sayour. Músico: Flavio Romanelli.

• Homenaje a Anibal Troilo y a Astor Piazzolla. Arreglos y dirección: Ariel Pirotti. Músicos: Arantza Abaroa, Dalila Álvarez, Pedro Bustamante, Magdalena Collado, Camilo Flores, Gastón Orlando, Agustín

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Fauna 2015 Premiados / Carolina De Simone ... [et al.] ; compilado por Triana López Baash ; Florencia Wajsman ; Carolina De Simone. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Universidad Nacional de las Artes, 2016. Libro digital, PDF Archivo Digital: descarga y online ISBN 978-987-3946-08-0 1. Artes. I. De Simone, Carolina II. López Baash, Triana, comp. III. Wajsman, Florencia, comp. IV. De Simone, Carolina, comp. CDD 708

coordinación editorial Marina Malfé diseño de esta publicación Gustavo Ibarra Asistencia editorial Jairo Fiorotto


Rectora Prof. Sandra Torlucci

Producción general Patricia Vignolo

Vicerrectora Lic. Diana Piazza

Equipo de producción Fiorella Cominetti

Secretario General Prof. Sergio Sabater

Gabriel Gendin

Secretaria de Asuntos Académicos Mgtr. Yamila Volnovich

Ignacio Sosa

Prosecretaria de Asuntos Académicos Lic. Natalia Lorea Brand

Sergio Tosoratti

Secretaria de Investigación y Posgrado Dra. Mónica Kirchheimer

Lucía Rodríguez Riva Johanna Sporn Responsables técnicos Pablo Iglesias Bruno Lazzarini

Secretaria de Extensión Cultural

Leandra Rodríguez

y Bienestar Estudiantil Mgtr. Cecilia Tosoratti

Colaboradores de producción Adriana Almagro

Prosecretario de Medios

Patricia Dorín

y Comunicación C.A. Daniel Roldan

Adrián Drut

Secretario de Desarrollo

Marcelo Isse Moyano

y Vinculación Institucional Lic. Damián Del Valle

Cecilia Suares

Secretaria de Asuntos

Francisco Tizón

Jurídico-Legales Dra. Verónica Catovsky

Marcelo Velázquez

Prosecretaria de Asuntos

audiovisual Andrea Feiguin

Jurídico-Legales Dra. Mercedes Marinac

Magdalena Fuentes

Julia Thamm

Prensa, fotografía y realización

Guido Lublinsky

Secretario de Asuntos

Lisandro Moriones

Económico Financieros Cdor. Rubén Rielo

Eugenia Ratcliffe

Prosecretario de Asuntos

Pablo Stubrin

Económico Financieros Cdor. Sebastián Werkmann

Mercedes Tennina

Prosecretario de Asuntos

Iván Velasco

Administrativos Tec. Gestión Contable C. Leandro Holubica

Román Volnovich

Secretario de Infraestructura

Daniel Roldán

Francisco Tizón

Diseño gráfico y web Mariana De Nichilo

y Planeamiento Edilicio Arq. Rubén Vera

Ailin Ciepa

Prosecretario de Infraestructura

Valeria Martínez

y Planeamiento Edilicio Arq. Roger Nemesio Jaureguiberry

Viviana Polo

Facundo Marcos

Ana Saldaño

Prosecretario de Desarrollo y Sistemas Lic. Pedro Miguel Paleo

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fauna. Festival Artístico Universidad Nacional de las Artes. Ciudad Cultural Konex, Buenos Aires, Argentina. 29 de octubre - 1 de noviembre 2015. fauna.una.edu.ar

ISBN 978-987-3946-08-0

fauna.una.edu.ar/premiados2015

97 898 7394 608 0

FAUNA 2015 Premiados  

El FAUNA (Festival Artístico de la Universidad Nacional de las Artes) presenta espectáculos de teatro y de danza, conciertos de música acadé...

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