Issuu on Google+


Nos preocupa lentitud en distribuci贸n de plazas

2


Funcionario de la Caja denuncia presuntos actos irregulares en la institución sólo me percaté que la CCSS aún se recuperaba de los severos efectos derivados de la crisis internacional de la deuda externa que azotó a toda América Latina a inicios de los 80´s; sino también de la voluntad que en ese momento existió para sacar a la Institución adelante y no dejarla sucumbir en tan grave coyuntura 1, como lamentablemente sucedió con no pocos sistemas sanitarios de la región. También ahí empecé a descubrir algunos de sus principales rasgos, mismos que me fueron cautivando; por ejemplo: i) Por sí solo, el gasto en salud de la CCSS explica alrededor del 6% del Producto Interno Bruto anual (PIB), ii) Después de Cuba, Costa Rica posee la relación Gasto Público en Salud/Gasto Total en Salud más elevada de la región, y ello se debe a la CCSS, iii) La distribución del gasto institucional en servicios de salud es progresiva; es decir, proporcionalmente favorece más a los que menos ingreso tienen; constituyendo un poderoso instrumento para la equidad y la estabilidad social, iv) Su cobertura de servicios ─tanto horizontal como vertical─ es significativamente amplia, sin parangón en la región, v) Por su naturaleza de servicio, dispone de un profuso contingente de funcionarios, mismo que al constituir el 16,1% del total de la PEA ocupada asalariada pública, ubica a esta institución dentro de las entidades con mayor fuerza de trabajo a nivel nacional; circunstancia que entraña ─en términos monetarios─ un egreso anual equivalente al 3% del PIB, y alrededor del 65% del gasto total del Seguro de Salud. vi) En el ámbito de las pensiones, el Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte posee un fondo de reserva cercano a 1.6 billones de colones, cifra que equivale a 5% del PIB, esto es, la veinteava parte de la riqueza que produce el país en un año, constituyendo este uno de los regímenes de mayor dimensión económica y cobertura de América Latina y el Caribe.

Daniel Muñoz Corea, funcionario de la Caja Costarricense de Seguro Social, denunció en los meses de mayo y junio de 2012 a altos jerarcas de esa institución por actos de corrupción y desidia que presuntamente dañaron gravemente el patrimonio de los seguros de Salud (antiguamente conocido como Seguro de Enfermedad y Maternidad) e Invalidez, Vejez y Muerte; al punto que se requiere de la adopción de importantes reformas de impacto a corto plazo para garantizar la sostenibilidad financiera de ambos regímenes y, por ende, la prestación de los servicios de salud y pensiones a la población asegurada.

Así, pese a la gran complejidad de la Caja, paulatinamente fui comprendiendo su accionar e identificándome con su misión, visión y principios doctrinarios, pues gracias a la buena actitud y aptitud que en mi trabajo mostraba, mis superiores me recomendaron para ocupar puestos de mayor responsabilidad, vinculados a los ámbitos financiero, económico, bursátil y de administración de riesgos.

Pero antes de entrar en el detalle de los hechos y pruebas que fundamentan su denuncia, quisiera que usted brinde un breve perfil sobre su persona. ¿Quién es Daniel Muñoz Corea dentro de la Caja?, ¿cuántos años tiene de laborar en esta importante institución? R/ Laboro desde hace 25 años para la Caja. Inicié mi relación laboral en junio de 1988 siendo aún estudiante de la carrera de Economía de la Universidad de Costa Rica, ello ─confieso─ conociendo muy poco de su historia y de su contribución a la estabilidad social del país, y convencido que mi paso por ella sería transitorio ─sólo para adquirir experiencia─ pues mi anhelo en ese entonces era trabajar para el Banco Central.

¿En qué puestos concretos se ha desempeñado? R/ A lo largo de más de dos décadas de carrera administrativa, tres Gerentes Financieros de la Institución ─Licenciados Jorge Arturo Hernández Castañeda, José Alberto Acuña Ulate y Manuel Ugarte Brenes─ me brindaron la oportunidad de trabajar directamente con ellos;

Me desempeñé originalmente en un puesto de Oficinista 1 del Departamento de Presupuesto adscrito a la Gerencia Financiera. Ahí no

3


también colaboré directamente con dos Gerentes de Pensiones (Licenciados Róger Aguilar Gutiérrez y José Alberto Acuña Ulate).

Vejez y Muerte; siendo que en consideración a la actitud y aptitud que desde un inicio mostré hacia el trabajo, el Lic. José Alberto Acuña Ulate me recomendó para ejercer la jefatura de esa nueva unidad, la cual se denominó “Departamento de “Estudios Económicos”.

Adicionalmente, laboré directamente con tres funcionarios que han ejercido el cargo de Director Actuarial: Licenciados Róger Aguilar Gutiérrez, Fabio Durán Valverde y Luis Guillermo López Vargas. Asimismo, con la Directora de Presupuesto, Licda. Sara González Castillo, y con el Director Financiero Contable, Lic. Iván Guardia Rodríguez.

Tal nombramiento me resultó altamente significativo y gratificante, toda vez que la Dirección Actuarial─de la cual ahora formaba parte─ es la instancia técnica asesora de la Junta Directiva, de la Presidencia Ejecutiva y del Consejo Financiero y de Control Presupuestario, cuya función sustantiva es garantizar la sostenibilidad financiera del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte y del Seguro de Salud.

De esta manera, según consta en mi expediente laboral, en mi trayectoria administrativa ejercí los cargos de Director a.i de Inversiones del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, Jefe de los Departamentos de “Estudios Económicos”, “Administración del Riesgo y Bienes Inmuebles”, “Control y Evaluación del Gasto” y “Análisis y Control Gerencial”. También me desempeñé como Asesor/Asistente de las Gerencias Financiera y de Pensiones, y como analista de presupuesto y de las inversiones en títulos valores realizadas con recursos del fondo de reserva del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte.

Fue en este momento, cuando sentí que dadas nuestras afinidades, ambas partes ─la CCSS como patrono y yo como trabajador─ hicimos “match” al punto que ─como si se tratase de un matrimonio─ nuestra relación laboral perduraría hasta que mi jubilación nos separase. Ese mismo año, 1994, fui seleccionado para concursar por una de las becas del programa de Maestría en Economía y Políticas Públicas que ─con auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo─ el Instituto Di Tella, ubicado en Buenos Aires, Argentina, otorgaba bianualmente a postulantes latinoamericanos.

¿Cuáles son sus atestados académicos? R/ Obtuve el grado de Licenciado en Economía con énfasis en Administración de Negocios de la Universidad de Costa Rica; siendo que mi tesis de graduación versó sobre las implicaciones de la Política Económica sobre el rendimiento de los fondos de reserva de los Regímenes de Enfermedad y Maternidad e Invalidez, Vejez y Muerte; misma que fue considera como un valioso e inédito aporte a la Institución.

Dentro del numeroso conjunto de aspirantes a tales becas, logré obtener una de ellas y partí a la República Argentina en abril de 1995, siendo que el Lic. Róger Aguilar Gutiérrez, Director Actuarial, garantizó por escrito a las autoridades académicas del Instituto Di Tella, que mi persona mantendría su posición de Jefe del Departamento de Estudios Económicos después de la conclusión del programa de estudios.

Así, conforme crecía en conocimiento y experiencia, gradualmente me convencí que permanecer en la CCSS tenía mucho sentido, pues en ella tendría suficiente espacio para aplicar mis conocimientos en materia económica, financiera y bursátil, y ─simultáneamente─ “ejercer” una vocación que me es innata: el estudio de los temas sociales (generación de oportunidades, distribución justa del ingreso, combate a la pobreza); lo cual me suscitaba un sentimiento de realización personal. De este modo, mi aspiración inicial de trabajar para el Banco Central se fue desvaneciendo.

En tan enriquecedora experiencia, fui el único estudiante de mi generación que logró obtener las dos especialidades del programa académico, a saber: i) Economía del Sector Público, y ii) Desarrollo Económico y Comercio Internacional. Asimismo, fui uno de los cinco estudiantes que obtuvo calificación de honor en la tesis de graduación, misma que intitulé “Hacia la reforma del sistema costarricense de pensiones”; siendo que ─con la convicción de dejar en alto el nombre de la Caja Costarricense de Seguro Social, institución a la que orgullosamente representaba─ logré ubicarme dentro del conjunto de estudiantes con mejor desempeño académico.

Pero recíprocamente, la Institución ─representada por mis superiores─ paulatinamente me catalogó como un funcionario valioso para el logro de su visión, misión y objetivos. Ello quedó patente cuando en 1994 el Lic. Róger Aguilar Gutiérrez, Director Actuarial, visualizó la necesidad de crear en esa Dirección una unidad especializada en el análisis de los efectos del entorno socioeconómico sobre las finanzas de los seguros de Salud e Invalidez,

4



Voz Médica UMN