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La Gruta

Enero de 2014

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BOLETÍN del SANTUARIO NACIONAL de La Gruta de Lourdes Avda. de las Instrucciones 2223. MONTEVIDEO - Uruguay. Tel.: 2222 3532

La Paz

Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo. Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo. Ya me oyeron decir que me voy y que vendré para estar otra vez con ustedes. Si de veras me amaran, se habrían alegrado al saber que voy al Padre, porque él es más que yo. Les digo esto de antemano para que, cuando suceda, entonces crean. Juan 14,6-7.27-29

La Gruta n.445

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Actualidad

Sínodo de la Familia Pino Puglisi: mártir de la mafia El papa Francisco ha convocado su primer Sínodo de Obispos, representantes de todos los países del mundo, para octubre del año próximo del 5 al 19 de ese mes. El tema elegido es la familia; las conclusiones y orientaciones definitivas serán celebradas en un Sínodo posterior, en el año 2015.

Estamos acostumbrados a recibir con sumo respeto todo lo que nos llega del Papa y de los obispos, que son nuestros pastores. Pero el papa Francisco quiere retomar con fuerza el espíritu del Concilio y “caminar juntos” (esto es lo que significa la palabra griega “sínodo”) como Pueblo de Dios. Por la importancia del tema y tratándose en muchos casos de “problemas inéditos” (como la convivencia prematrimonial, la difusión de las parejas de hecho, las uniones gay con o sin adopción de hijos, los divorciados vueltos a casar, los matrimonios interreligiosos, la debilitación o abandono de la fe en el sacramento del matrimonio, la anulación del matrimonio por falta de preparación y condiciones básicas…), se ha decidido dedicarle al único tema de la familia dos Sínodos con el aporte de todo el Pueblo de Dios a lo largo de dos años. Los obispos han recibido un documento y un cuestionario con 38 preguntas para que puedan ser respondidas no solo por los obispos sino también por los feligreses. Se quiere saber sobre la aceptación o no de la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad, el matrimonio y la familia. No es un plebiscito o un referéndum que vincule al Papa y a los obispos; es una consulta, una encuesta, un estudio para un diagnóstico de la realidad que no apunta a cambiar la moral sino los enfoques pastorales. Ha dicho el relator general del Sínodo, Peter Erdó: “La moral no es tema a plebiscitar, pero es necesario saber lo que piensa la gente y ver qué diferencia hay 2

entre lo que piensa y lo que practica. Se trata de obtener datos concretos y reales para saber cuáles son los desafíos más urgentes”. Y el arzobispo Lorenzo Baldisseri, secretario del Sínodo: “Este esfuerzo de discernimiento que se hace desde las bases no quita nada a la autoridad del Papa y de los obispos, sino que ayudará a formular con más acierto las decisiones finales en favor de la familia”. Hay contextos nuevos como la nulidad muchas veces del vínculo matrimonial, la reformulación de la misma idea de matrimonio y familia, propuestas legislativas que atentan contra la familia tradicional. Por un lado se quiere rechazar un excesivo rigorismo (como cuando en un colegio o en una parroquia se impide la enseñanza o el trabajo a personas divorciadas, a madres solteras o a homosexuales, o como cuando una adolescente embarazada es expulsada de la escuela) y por otra parte evitar interpretaciones superficiales, y marcar los valores de la familia cristiana con propuestas positivas. Se tratará también el caso de personas casadas por Iglesia que han roto con su pareja y se han vuelto a casar civilmente, pero quieren seguir con la práctica sacramental formando una familia bendecida por el sacramento. La Iglesia siempre ha sido defensora de la familia y hoy a los problemas conocidos que la afectan (pobreza, violencia doméstica, machismo, droga...) se han añadido otros nuevos. La Iglesia, animada por la misericordia, quiere completar y actualizar el Concilio sobre todos estos temas relacionados con la familia.


Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo

La Paz Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre. Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo. Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo. Ya me oyeron decir que me voy y que vendré para estar otra vez con ustedes. Si de veras me amaran, se habrían alegrado al saber que voy al Padre, porque él es más que yo. Les digo esto de antemano para que, cuando suceda, entonces crean”. Juan 14,6-7.27-29

El problema de la paz fue muy discutido en * el Concilio. El papa Juan XXIII en Pacem in

La paz por la que rezamos a veces, es la * ausencia de guerra, de violencia. Pensemos por un instante que no hubiera más armas mortales en el mundo, que no se hiciera más negocio con su venta… Nos damos cuenta que la guerra tiene muchas causas: para algunos es el orgullo, la búsqueda del poder, para otros está provocada por los que venden las armas y financiada por aquellas empresas que invierten el dinero en algo muy rentable. Cómo buscar la paz sin advertir la existencia de estos intereses disimulados…

terris, lo había planteado en forma radical, con el rechazo de toda guerra. El Concilio no llegó a tanto y defendió la “guerra justa”. Pero reconoce que la existencia de armas científiPreguntas cas “nos obliga a examinar la guerra con mentalidad totalmente nueva, ¿Cómo te preparas para enfrentar las porque acrecienta inmensamensituaciones que te provocan impotencia, te el horror y la crueldad de la dolor o las situaciones en las que te sientes guerra”. Condena la carrera aratacado por el otro? mamentista y pide un desar¿Crees que se necesita impedir, sin armas mortales, me progresivo, una educaque el otro haga daño? ción para la paz en todos los niveles y afirma que “debemos Evangélicamente hablando (a través preparar una época en que, por de los ojos de Jesús): ¿desde cuándo la acuerdo de las naciones, puevida nuestra vale más da ser absolutamente prohibique la del otro? da cualquier guerra”. La Gruta n.445

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Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo ¿Cuándo se empieza a justificar la muerte del otro ser humano? ¿Cuándo se empezó a justificar el portar un arma en nuestro hogar?

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Jesús nos da la Paz que tanto pedimos en nuestras oraciones. Sin embargo nos subraya que la paz dada por Él, no es como la dada por el mundo. Aquí nos detenemos, parece que la paz de Cristo es algo distinta: la que tiene ausencia de angustia y temor, aun en presencia de la cruz: Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

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Hay que pensar, discernir sobre estos temas. Hablar entre nosotros sin angustia ni temor. Creer solamente en lo que dijo Jesús: amar al otro. Tenemos límite para el amor, por eso damos rienda suelta a nuestra imaginación cuando pensamos en una situación que

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nos toca, una violación, un robo, una amenaza de muerte, cuando alguien nos apunta con el arma… Algo “injusto”. Jesús insiste que la vida del otro tiene que ser importante para nosotros en el momento de decidir. Pero ¿cómo se evita una reacción impulsiva ante el peligro? ¡Tenemos que hablarlo antes de que suceda! Educar nuestra conciencia, nuestro modo de pensar, para que sólo quede nuestra defensa sin que ello implique la muerte del otro. “Nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta”, decía Santa Teresa de Ávila. Buscó la paz a la manera de Dios, y llegó a esta oración. El camino que recorrió no habrá sido fácil, pero seguro que no lo hizo sola: buscó conocer a Jesús en su sufrimiento y compartió con Él la cruz y la paz.

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Salmo 122 ¡Qué alegría cuando me dicen: “Vamos al templo del Señor”! Jerusalén, ¡ya estamos dentro de tus puertas! Jerusalén, ciudad construida para que en ella se reúna la comunidad. A ella vienen las tribus del Señor para alabar su nombre, como se le ordenó a Israel. En ella están los tribunales de justicia, los tribunales de la casa real de David. Digan ustedes de corazón: “Que haya paz en ti, Jerusalén; que vivan tranquilos los que te aman. Que haya paz en tus murallas; que haya seguridad en tus palacios”. Y ahora, por mis hermanos y amigos diré: “Que haya paz en ti. Por el templo del Señor nuestro Dios, procuraré tu bien”. 4


Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo

La Paz y la Guerra Puede decirse que el movimiento por la paz, la cultura de la paz, la teología de la paz, el compromiso activo por la paz, en la Iglesia han nacido con Juan XXIII y el Concilio. Es un camino todavía abierto que implica una profunda conversión de mentalidad y un esfuerzo de educación para la paz que ha de difundirse en toda la Iglesia y más allá de ella. Hubo voces aisladas antes de Juan XXIII (La Pira, Milani, Dorothy Day, Thomas Merton, Helder Cámara..), pero el obispo de New York, Francis Spellman, bendecía solemnemente a las tropas que iban a la guerra de Vietnam “para defender con las armas la civilización cristiana en Extremo Oriente”. Los objetores de conciencia al servicio militar eran burlados y hasta acusados de traidores a la patria. La cultura dominante entre los católicos era en defensa de la “guerra justa”, olvidando la condena de la Primera Guerra Mundial por parte de Benedicto XV (“inútil masacre”) y de la Segunda por parte de Pio XII (“todo está perdido con la guerra”). El papa Juan XXIII en su encíclica “Pacem in terris” no tuvo reparo en declarar: “En esta nuestra época que se gloría de disponer de la energía atómica, es irracional pensar que la guerra sea un medio apto para resarcir el derecho violado” (n.127); se condenaba no solo la guerra ofensiva sino también la guerra defensiva. El Papa indicaba otros caminos más humanos de solución frente a la existencia de armas científicas (atómicas, biológicas y químicas) capaces de destruir varias veces el planeta Tierra. La Gruta n.445

LA NUEVA DOCTRINA No fue fácil asumir la nueva doctrina por parte de la misma Iglesia. Pablo VI el 4 de octubre de 1965 en la ONU dijo: “Mientras el hombre sea un ser débil, cambiante e incluso a menudo peligroso, las armas defensivas serán desgraciadamente necesarias”. Al mismo tiempo afirmaba que “el bien de la paz es superior a todos los demás valores y que el género humano debe luchar por la paz y contra la guerra”; y terminó su intervención con el grito: “¡Nunca más la guerra!”. En ese mismo mes el Concilio discutía sobre el quinto capítulo de la

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Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo Gaudium et Spes: “La comunidad de los pueblos y la promoción de la paz”. Lo que finalmente dijo el Concilio es lo siguiente: “Mientras falte una autoridad internacional reconocida por todos, competente y provista de medios eficaces y se hayan agotado los medios pacíficos, no se puede negar el derecho de legítima defensa a los gobiernos” (Gaudiun et Spes n.79). El Concilio reconoce por otra parte que la existencia de armas científicas “nos obliga a examinar la guerra con una mentalidad totalmente nueva” (n.80) y a “preparar una época en que, por el acuerdo de las naciones, pueda ser absolutamente prohibida cualquier guerra” (n.82). También afirma que todos los cristianos deben colaborar con los que luchan por la paz porque “cualquiera que obra con seriedad y honestidad por la paz, sea o no creyente, enriquece al mundo y a la familia humana” (n.36). El Concilio condena la “obediencia debida” cuando se trata de crímenes de lesa humanidad, la carrera de armamentos por ser “la plaga más grave de la humanidad, la que perjudica a los pobres de manera intolerable” (n.81) e invita al “desarme simultáneo” de las grandes potencias. DESPUES DEL CONCILIO El Concilio a pesar de todo, no fue un punto de llegada sino de partida sobre un tema que en el postconcilio adquirió cada vez más importancia. En realidad, si hubo una condena en el Concilio, fue únicamente contra la guerra. Hoy son cada vez más los que piensan que así como en el pasado se eliminó la esclavitud y ahora se está a punto de desterrar la pena de muerte, en el futuro también será posible abolir la guerra. Con el Concilio se ha superado mientras tanto el 6

concepto de la inevitabilidad de la guerra considerada en el pasado, igual que la pobreza, como un hecho fatal e ineludible. Fue Giacomo Lercaro que en la última sesión del Concilio cuestionó en profundidad todo el “sistema bélico” y cualquier defensa de la guerra como contraria al evangelio. Afirmaba la inmoralidad no solo del uso sino también de la posesión de armas atómicas. El primero de enero de 1968 desde su catedral de Bologna invitó a terminar unilateralmente los bombardeos norteamericanos sobre Vietnam del Norte. Su postura audaz y profética fue rechazada en el Vaticano; un mes después era destituido como arzobispo de Bologna. Mérito indiscutible del Concilio fue el reconocimiento de los objetores de conciencia al servicio militar: “Parece razonable que las leyes tengan en cuenta con sentido humano el caso de los que se niegan a tomar las armas por motivo de conciencia y aceptan al mismo tiempo servir a la comunidad humana de otra forma” (n.79). En el postconcilio se difundieron los objetores de conciencia, los movimientos no violentos, las jornadas mundiales de la paz, organizaciones como Pax Christi, Justicia y Paz, etc. El viento de la paz sigue soplando todavía hoy en tiempos en que la guerra, por ejemplo en Siria y Medio Oriente, alimenta escenarios cada vez más inhumanos.


Parábolas de HO Y “María y su familia” HOY ...Y la conversación de ese puñado de mujeres seguía animada. Los muchachos se creyeron con derecho a participar. Pidieron permiso a Ana. Esther defendía la idea de que si la vida viene de Dios y los hijos son hijos de Dios hay que tener muchos hijos, siempre cuidando de que sepan de donde vienen, a quienes se deben y adonde vamos. Una fuerte relación y comunicación con Dios es una fuerte preparación y capacitación para enfrentar la vida. La fe es un don irrenunciable para lograr la felicidad aún en la sobriedad, en la pobreza y aún en la enfermedad y citaba a Job con lujo de detalles... Judith en cambio sostenía que “más vale pocos hijos pero bien parados”: que tuvieran una linda casita, una buena profesión, un trabajo digno y un sueldo suficiente. Otro hermano agregó que los hijos no nacen discapacitados sino que todos tienen las capacidades para lograr aquello para lo cual Dios nos los presta. No tenemos que hacerles el futuro, sino ayudarles a descubrirse en el presente con todos los talentos con los que cuentan para el futuro. María escuchaba atentamente la opinión de todos. Una de las actitudes que más valoraban sus hermanos era justamente esa: estar en actitud de aprender. En todos encontraba aspectos buenos, ideas importantes, valores, virtudes. ¡No era que todo estuviera bien, sino que en todo había algún aspecto bueno! Ana aprovechó a decirle entonces: “¡María! ¿Qué opinas del matrimonio y de los hijos?” “¡Mamá! Yo pienso que debemos preguntarle al Creador, lo que piensa. Él que todo lo hace, lo hace para algo. Lo hace para enseñarnos, para que siendo y viviendo lo que Él dice logremos realizarnos y ser felices como se puede, aquí en la tierra para alcanzarlo en el cielo. Yo pienso que el Matrimonio es algo grande. La unión de un hombre y una mujer es algo divino, por eso de allí como de Dios, vienen los hijos, pero si la unión de un hombre y una mujer es algo grande y fecundo... ¿Cómo será la unión de una persona con Dios mismo?... ¡Mamá! Yo desde siempre sentí un gran deseo, te diré, más que La Gruta n.445

Segunda parte (viene del n. 443)

un deseo, una decisión de entregarme toda, siempre y solo a Dios. No desprecio ni al hombre ni al matrimonio, pero siento que solo Dios puede llenar el hambre y la sed que tengo de Él���. Los hermanos de María la miraron fijamente. Habían escuchado muchas veces expresiones como estas de su boca, pero esta vez, en presencia de Ana salían con toda la fuerza. Uno de ellos como para restarle importancia a esa afirmación le recordó que los hijos son una bendición, a lo que ella contestó: “Si Dios quiere compartir conmigo un hijo, aquí me tiene. Yo soy su hija y mi hijo sería su Hijo”. Otro hermano afirmó que el no tener hijos sería triste, doloroso y fuente de soledad. A lo que ella contestó: “¿Te parece que tenerlo a Dios como Padre, no sería compartir su fecundidad y derrotar la soledad?”. Ana, como queriendo que no se radicalizaran los motivos de las diferencias y, recordando la conversación de Joaquín, adelantó: “¡María! Tu padre y yo hemos pensado que te podría ayudar ese tal José, el carpintero. Es un muchacho serio, trabajador y justo. Todos los sábados, en la sinagoga, escucha la Palabra más que con atención, con devoción. Su patio está lleno de frutales, su taller limpio y prolijo y no hay vecino que no recuerde alguna gauchada de él”. “¡Mamá! Ya te dije que me entregué toda, sin reserva, a Dios. Él solo dirá lo que quiere de mi”. Un silencio profundo cortó la conversación. Ana, como restando importancia a lo dicho concluyó diciendo simplemente. “Un día de estos Joaquín va a invitar a José a comer un corderito con nosotros. Será cerca de tu cumpleaños, María. Tu verás que se trata de un hombre santo y bueno. Es un hombre sin doblez”. ¿Comprenderá José? ¿Qué significa virginidad? ¿Qué significa castidad? ¿Qué significa amar? Sabemos que José lo entenderá, no sin sacrificio y asumirá compartir la vocación y la misión de María. Ser uno significa integrar hasta unir, sin eliminar o sacrificar a uno de los dos. Rodolfo 7


Oración a los pies de La Gruta por la alegría del Evangelio

Lunes 3 de febrero y sábado 8 de febrero, a las 19 hs. en el despacho parroquial: formación de los voluntarios del día 11.

NOVENA Desde el lunes 3 de febrero hasta el 10 de febrero: Novena de preparación a la Fiesta de la Virgen. 7:00 hs. Adoración y Laudes. 17:30 hs. Rosario y Misa

Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino. Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz. Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. Amén.

Programa del día 11 de febrero:

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Feliz2014

Santas Misas en el Templo: 7:00; 9:00; 11:00; 18:00; 19:00 hs. Santas Misas en La Gruta: 8:00; 10:00; 15:00; 17:00; 20:00 hs. 17:00 hs. Santa Misa para los enfermos, presidida por mons. Milton Tróccoli, obispo auxiliar de Montevideo. Bendiciones comunitarias en La Gruta: 9:15; 11:30; 12:30; 14:30; 19:00 hs. Rosario en La Gruta: 9:00; 12:00; 14:00; 16:00 hs. Charla espiritual sobre la familia y el sínodo: 16:00 hs en el Templo Adoración eucarística en el Templo: 8:00 a 18:00 Celebración del sacramento de la Reconciliación: durante todo el día


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