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PROPEDÉUTICA

está entremezclado con la ignorancia: es una zona de penumbra. Finalmente, la zona de penumbra está rodeada por una zona que no tiene límites, sobre la cual no hay saber alguno: lo desconocido. Como ya hemos visto, el saber del hombre común puede ser o bien impl~cito o bien explícito. Al saber que se encuentra implícito en la acción mIsma, en la conducta del hombre, lo denominaremos, por razones que se explicarán más adelante, practognosis. En cuanto al saber que se encuentra explícitamente formulado en palabras, lo denominaremos opinión (doxa, en griego). El saber implícito en la acción, vale decir la practognosis, no debe ser confu~di?o con actos mecánicos o instintivos. Como veremos en el capítulo sIglllente, la conducta instintiva contiene también conocimiento pero se trata de un conocimiento atesorado en el genoma y en el ácid~ ADN que no constituye una conducta aprendida por el individuo, animal humano o no humano. En cambio, lapractognosis, tanto en los animales humanos como en los que no lo son, es el resultado de un aprendizaje he·· cho por el propio individuo. Por otra parte el hombre tiene unas pocas conductas claramente instintivas y el resto de sus conductas, son conductas aprendidas. Si le diésemos a la palabra "habilidad" o "habilidades" un sentido suficientemente amplio como para comprender la habilidad de permanecer de pie, de gatear, o de caminar, pero también la habilidad de llamar la atención mediante un grito, por ejemplo; entonces todo el conocimiento practognótico de alguna manera estaría comprendido bajo el rubro "habilidades". Sin embargo, es interesante destacar la forma de adquisición de estas habilidades así definidas en un sentido amplio de la palabra. Por lopronto, encontramos la adquisición que se realiza por medio del procedinuento gen~ral del ensayo y del error (o ensayo y supresión de errores), la que se adqUIere por imitación y la que se adquiere por el jlJ~. ;¡odos estos procedimientos de aprendizaje se han observado también ~ti 15~'animales en su vida naturaL En el caso del hombre está también claro que forman parte de este conocimiento no solamente este tipo de habilidades, que comprendería .también una orientación temporoespacial en el sentido que se traduce, por ejemplo, en palabras como "adelante-atrás", "arriba-abajo", sino también habilidades de carácter pos-reflexivo. Vale decir que se trata de conocimientos que previamente han sido adquiridos reflexivamente por medio de la palabra, pero que después pasan al plano practognótico. . Mientras en el saber practognótico implícito en la acción hay siempre cierto grado, mayor o menor, de acierto en el trato con los entes que pueblan el mundo; el saber, que se hace explícito en palabras, que hemos denominado opinión, puede ser verdadero o puede ser falso.

EL CONOCIMIENTO EN LA VIDA COTIDIANA

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El trato con los entes intramundanos es practognótico pero no reflexivo vale decir que los entes no son destacados del conjunto de la situación ge~eral que vive el !ndividuo ..Siguiendo a autores de la lín.ea de la fenomenología existencIal, denommaremos a este.trato 9ue enCIerra un co~o­ cimiento, apertura al mundo propia de la eXIstenCIa. Pero en cual.qlller momento esa relación puede interrumpirse y uno de estos entes mtramundanos con los cuales estábamos en un trato -quizá porque él se muestra defectuoso- puede convertirse en objeto (ob-jecto); algo que nos hace frente, al cual se presta una atención especial y, eventualmente, se lo convierte en objeto de conocimiento. Hemos dicho que el saber que se traduce en palabras -la opinión--, puede ser verdadero o falso: De este mo~o la definición ~ás simple del conocimiento sería "el conjunto de opInIones verdaderas . Pero ocurre que los enunciados, el conjunto de palabras con los cuales se pretende dar cuenta de la estructura del mundo y de los entes intramundanos no tienen un sello que dé una garantía de que tales enu~ciados s~a~ verd~deros. Justamente por este motivo, los hemos denommado opImones \ doxa) y no ciencia (episteme). . De modo que, de acuerdo con este punto de VIsta, la verdad no constituye una posesión segura del conocimiento, sino que es aquello a lo que el conocimiento aspira. Esto nos conecta con las tres zonas de la~ c~ales hablamos al hacer la descripción general de cómo se da el conoCInuento en la vida cotidiana: el mundillo familiar, la penumbra y lo desconocido. En este sentido podemos afirmar que el conocimiento es una relación con lo desconocido que consiste en indagarlo o investigarlo. El hombre en la actitud de conocer trata con lo desconocido ya sea éste parte de la zona de "penumbra" ya sea parte de lo "desconocido total". De este mod? vamos a definir al conocimiento como una actitud, y no como un conjunto de proposiciones o enunciados verdaderos. La actitu.d abi~rta al conocimiento significa que de algún modo se acepta la eXistenCIa de lo des~o­ nacido, que hay algo que no se conoce, actitud que es el pun~o ?e partida de la tarea de conocer. En cambio la actitud cerrada al conoCInuento es la actitud que reduce el cosmos al mundillo familiar, por lo que se pretende que ya nada hay para indagar o investigar porque todo se conoce. Conforme a este segundo punto de vista una enciclopedia, por ejemplo, sería considerada como un libro de ciencia; pero está claro que las enciclopedias no son libros de ciencia, sino recopilaciones de los resultados de investigaciones que efectivamente hicieron los científicos en su intento de escudriñar lo desconocido para conocerlo.

Introducción al Derecho Parte 1 - AFTALIÓN, VILANOVA Y RAFFO  

ENFOQUE EXISTENCIAL: EL CONOCIMIENTO EN LA VIDA COTIDIANA

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