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ÚN EN LA CALLE

Lunes 6 de enero 2014

qUITEÑO

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„„ En la calle Chile, en el Centro Histórico, a diario transitan centenares de personas de los distintos sectores de la urbe.

ÚLTIMAS NOTICIAS

„„ En el Distrito Metropolitano

Historias de gente que hace

En el 2013 se han publicado semblanzas de vecinos que actúan para mejorar la vida barrial

S

i no se participa no somos dueños de nuestras propias vidas; los demás deciden la política. Esta es una cita anónima publicada en la web de La Jornada, de Aguascalientes, México. De esta forma se puede entender que hay ciudadanos que inciden directamente en el bienestar de sus vecinos que viven en su cuadra, su manzana, su barrio... Lo hacen sin tomar en cuenta la participación de los gobiernos nacionales o locales. También dejando de lado la cooperación de la sociedad civil, a través de fundaciones. Ejemplos en Quito y en el

país hay muchos. Esta edición lo que hace es exponer 36 de esos ejemplos publicados a lo largo del 2013. Édgar Herrera, dirigente de La Forestal, en el sureste, destaca que es interesante conocer las cosas que se hacen desde el barrio. No es bueno solo criticar y

alzar la voz en contra de lo que está mal. Es importante resaltar la labor de quienes construyen una mejor sociedad a través de sus acciones. Por ejemplo, barrer la acera y tenerla siempre limpia es una actividad desinteresada que brinda una buena

imagen. Aquí, en La Forestal las personas son muy unidas y por eso hemos avanzado. “Lo mejor es que continuamos haciéndolo y sin temor a equivocarnos esto seguirá”. Una de esas dirigentes es a quienes conocen como doña Luz, quien desde cualquier

puesto que tiene en el comité barrial colabora. Para José Chacha, dirigente de la Ciudadela Nueva Aurora, suroeste, es positivo que exista gente que realice trabajos en beneficio del barrio. Eso permite mantener ordenado el espacio públi-

Los campos de acción de los ciudadanos „„ Ambiente  es uno de los espacios que genera la participación individual de los vecinos. El reciclaje y la reutilización de desechos de plástico, vidrio o papel son ejemplos.

„„ Organización  barrial que conlleva a la participación de otros ciudadanos, para mejorar el entorno en el que viven, también es un campo de acción con muchos protagonistas.

„„ Cultura y arte  son actividades a través de las cuales se logra incrementar la participación ciudadana o sensibilizar sobre problemas como violencia, seguridad y mejoras.

„„ Voluntariado  es un trabajo que se fomenta en función de mejorar la calidad de vida de grupos vulnerables o que no disponen de recursos económicos suficientes.

co y contribuye al cumplimiento de metas de las directivas. “Si hubiesen más personas comprometidas con sus sectores, con sus espacios, la ciudad proyectaría una mejor imagen”. Chacha comentó que la actitud de los buenos vecinos es ejemplar. Él espera que los moradores de otros sectores también repliquen este tipo de comportamientos. Mientras, Leonardo Cuestas, dirigente de la Cooperativa Jaime Roldós etapa I, destaca la participación de los vecinos en tareas que inciden en la comunidad. Esto ocurre a través de una articulación que se genera en el sector.


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EN LA CALLE

Las botellas plásticas  se hacen taburetes

Un artista que hace  maravillas con las plumas

Pablo Tello Ecologista

Abraham Cachago Artista de lienzos

Una forma de contribuir con el planeta es reutilizando las cosas que, para otros, ya no tienen ningún valor”.

Es un joven muy ­preocupado por el medioambiente y muy chévere. Pablo Tello, junto a su compañera Andrea Ruiz, llevan a cabo un proyecto para reutilizar -con arte- las botellas plásticas que son desechadas en varios lugares del Distrito Metropolitano de Quito. Gracias a su ingenio y habilidad, esas botellas son convertidas en lindos taburetes, los cuales son cubiertos con forros de varios colores. El precio es muy cómodo y los venden en ferias y a los vecinos que co-

nocen sobre su arte. Los chicos tienen en su taller botellas de todos los colores y todos los tamaños. Luego de juntarlas, las amarran para darles la forma de un taburete. Hay pequeños, medianos y grandes. Todos los materiales que utilizan Tello y Ruiz son reciclados en varios sectores de la urbe. Esta, dice emocionado, es su forma de contribuir con la preservación de la naturaleza y aportar a su comunidad. Qué chévere que haya iniciativas productivas que cuiden el planeta.

Desde los 10 años guardo plumas de varios ejemplares. Lo que más me atrae son los colores y las texturas”.

La afición por coleccionar plumas de varias especies de aves le motivó a Abraham Cachago, de 35 años, a usarlas como lienzos. Desde hace 15 años usa estas para plasmar paisajes, pájaros, flores y retratos. Para eso utiliza pintura acrílica y pinceles. El material principal que emplea para su trabajo son las plumas y las recicla en los mercados, plazas del Centro Histórico y en el campo. Son de palomas, patos, pavos, gallinas. No las arranca, recoge las que mudan las aves o las

que les quitan a estos animales cuando los pelan para la venta. Lo que más le atrae de las plumas son los colores y texturas. Para él son perfectas. Actualmente, Cachago trabaja en las instalaciones de El Teleférico. Allí exhibe sus hermosas obras. La gente que visita este lugar se puede llevar un recuerdo. Además, puede ayudar a que este tipo de materiales no vaya a parar en un tacho de basura sino que se conviertan en un adorno decorativo y novedoso para su hogar.

La Ronda

Esta tradicional calle del Centro Histórico alberga la esencia misma del Quito antiguo. A lo largo de dos cuadras de la calle Juan de Dios Morales, desde el puente de Los Gallinazos hasta el puente nuevo, hay cerca de 100 locales, entre bares, restaurantes y karaokes. En el lugar también se encuentran la casa de las Artes de La Ronda y otros sitios que rescatan la cultura de la ciudad.

Trabaja por la movilidad  que privilegia al peatón

El servicio social  es el motor de su vida

Alex Naranjo Asociación de Peatones

Catalina Avilés Fundación Jonathan

El peatón y sus derechos no son conocidos por la mayoría. Las personas son más importantes que los autos”.

Tiene 30 años y desde hace 10 trabaja en el tema de la movilidad en la ciudad. Álex Naranjo pertenece a la Asociación de Peatones de Quito. Es común escucharlo hablar sobre los derechos del peatón y de la importancia de pensar en las personas más que en los autos. Ha trabajado en varios proyectos comunitarios. En el 2006, por ejemplo, visitó barrios como Vista Hermosa, donde trabajó con la gente sobre la necesidad de adueñarse de su espacio público. Con charlas e interac-

ción, motivó a la gente a que se involucre en estas actividades. En el 2009 fue al barrio San Juan, en el que trabajó el tema de ‘consuma en su barrio’, buscó que los vecinos usen los servicios en su propio barrio para evitar movilidad innecesaria. En el 2011, en cambio, trabajó en varias escuelas del sector. Estuvo en contacto con colegios como Paulo VI, Americano, Sauce. Allí brindó talleres sobre la movilidad innecesaria y la racionalización del uso del auto.

La ayuda al más necesitado debe extenderse aquí y allá. Solo así se podrán frenar en algo las urgencias de la ciudad”.

Una pasión por servir la mueve desde hace algún tiempo. Hace ocho años, Catalina Avilés creó la Fundación Jonathan, luego de sufrir una fuerte conmoción emocional en su vida. Resulta que uno de sus hijos fue secuestrado y, posteriormente, asesinado. Desde ese doloroso momento, Catalina ­Avilés se comprometió en ayudar, en lo que puede e, incluso, más allá de sus posibilidades, a las personas que más lo necesitan. Ella, a través de la Fundación, ofrece alimenta-

ción, ropa y medicina de forma gratuita; la Fundación está ubicada en la calle Itchimbía, en el sector El Dorado (centro norte de Quito). Diariamente, 250 adultos mayores de escasos recursos reciben el desayuno, almuerzo y atención médica de forma gratuita. Ese número, en ocasiones especiales, se duplica y aun así, la Fundación ayuda a todos los que lo piden. La labor que realiza la Fundación es autogestionada y se financia por donaciones de empresas privadas.


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EN LA CALLE

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Cuida el agua  como el bien más preciado

Una dirigente  con empeño y puro ñeque

Cecilia Chávez Ambientalista

Consuelo Jácome Presidente de Guajaló

El agua es vital y no hay que desperdiciarla, pues en muchas zonas del país escasea y por eso hay que cuidarla”.

El cuidado de los recursos naturales es una actividad cotidiana para Cecilia Chávez. La mujer de 36 años, nacida en Portoviejo (Manabí), creció en un ambiente en el cual el agua escaseaba con frecuencia. Desde hace 13 años reside en Quito, en el sector San Enrique de Velasco, en el noroccidente. En el conjunto habitacional donde vivía hace tres años, la planilla del agua oscilaba entre los USD 20 y los 30 al mes. En su casa actual, donde vive con su esposo sus dos hijos (de

5 y 6 años) y su hermana, el consumo de agua mensual no supera el valor mínimo. El agua que se recoge es utilizada para la limpieza de la casa, lavar la ropa, el aseo personal, asear los sanitarios y regar las plantas. Utiliza el agua de la red pública solo para la preparación de los alimentos. El líquido lo guarda en una cisterna y coloca cloro. Así ayuda al ambiente y a su bolsillo. “Los costos de lo que utilizamos para armar el sistema son bajos y ahorro en la planilla”.

El éxito está en organizar al barrio y pedir a la autoridad competente la entrega de tal o cual servicio”.

Muy diligente acudió a la Empresa de Agua Potable para solicitar el servicio para sus vecinos del barrio Guajaló. Consuelo Jácome es la presidenta del sector. Antes los moradores que viven en el pasaje S29A y avenida Pedro Vicente Maldonado, en el sur de Quito, se abastecían de agua mediante mangueras, pero desde hace un año esa realidad cambió radicalmente. Se benefició a unas 20 familias. Jácome cuenta que el trámite fue largo y engorroso. “Se iba de una oficina a otra y nada

se conseguía. Así estuvimos dos largos años, hasta que al final, tanto caminar y pedir valió la pena”. Por ejemplo, su vecina Carla Moreira ya cuenta con agua potable para preparar la comida del día a día y lavar la ropa sucia de toda su familia. Ahora, la dirigente Jácome está haciendo los trámites para solicitar el servicio de alcantarillado. Esa es otra urgencia que los vecinos piden a gritos y que, con la voluntad de las autoridades, la podrán alcanzar para el bien de todos.

Laguna de La Alameda Es uno de los sitios más visitados de la ciudad. Este año, la laguna fue rehabilitada por el Municipio después de cuatro años. Una de las cosas más sorprendentes que se descubrió cuando se vació este espejo de agua fue el pez ‘cabeza de mono’. Cuando se devolvieron los 3 000 m³ de agua a este espacio el pez volvió al igual que los tradicionales paseos en bote.

El reciclaje es su trabajo  desde hace 10 años

Ayudó a reducir  la delincuencia en su barrio

María Tisalema Recicladora

Teresa Ortiz Dirigente barrial

Hay muchísimos materiales en la calle que bien pueden utilizarse y, con ello, contribuir a la naturaleza”.

Vive en Santa Rosa de Chillogallo, María Tisalema acostumbra a salir todas las tardes en un coche a recorrer las calles del sur de la ciudad. El objetivo: recolectar cartón, botellas plásticas y chatarra. Todo ese material suele trasladarlo a su vivienda. Ahí, en una parte del patio, guarda el material para luego venderlo. Para comercializarlo requiere reunir una cantidad grande. Por ejemplo, necesita 1 000 kilos de cartón, 2 000 envases de plástico, etc. Esa tarea le toma un mes.

La mujer considera que si en los hogares cada familia clasificara la basura, su trabajo sería más fácil. Actualmente, para encontrar este material ella debe abrir las fundas con escombros. Luego de buscar vuelve a cerrarlas. Además, dice que si se reciclara en los botaderos ya no habría tanta basura y eso sería favorable para el medioambiente. “Hay materiales que se pueden reusar”. El reciclaje ayuda a que no se acumulen tantos desechos en los botaderos de basura.

La organización y la unión del barrio son determinantes para frenar la delincuencia u otro mal del sector”.

En el sector del Puente Dos de la Autopista General Rumiñahui, los robos eran cosa de todos los días. Por esta razón, desde hace dos años los vecinos se organizaron para combatir a la delincuencia. Los atracos se suscitaban entre las 14:00 y 16:00, cuando los estudiantes regresaban a sus casas. Cansados de esta situación, los vecinos colocaron tres letreros que presentaban duras advertencias a quienes quisieran hacer daño a los vecinos.

Teresa Ortiz fue parte de la directiva de ese entonces y una de las vecinas que impulsó esta iniciativa. Los letreros fueron una importante estrategia para ahuyentar a los delincuentes, menciona. Los robos disminuyeron considerablemente. Pero no han bajado la guardia. Teresa Ortiz asegura que continuarán vigilantes, unidos y organizados, pues esa es la única arma para poner freno a los delincuentes que roban sin piedad a todos los vecinos de Quito.


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Rescata las bicicletas  y les da nueva vida

Limpia el parque  con sus propias manos

Felipe Páez Recicla bicicletas

Galo Viteri Morador Nueva Aurora

Si las bicicletas ya no tienen solución, incluso les podemos dar las un uso decorativo, convertirlas en maceteros...”.

Felipe Páez es un apasionado por las bicicletas y la movilidad amigable con el ambiente. Por ello, busca ‘caballitos de acero’ que estén abandonados y en mal estado para restaurarlos y devolverles su funcionalidad. Con esta acción evita que estoas vehículos vayan a la basura. Él les da un nuevo uso. Incluso formó el Retro Bici Club, que agrupa a 26 apasionados por este tipo de medio de transporte. Ellos, a más de ofrecer el servicio de taller y restauración de bicicletas, organizan ci-

cleadas nocturnas para incentivar el uso de este medio de movilización en la ciudad. Además, si la bicicleta vieja ya no tiene solución, él les da un uso decorativo. Por ejemplo, Páez contó que a una que restauró le colocó dos floreros y un letrero. Este tipo de decoración también es utilizado en locales comerciales y negocios, como una alternativa novedosa de anuncio. Con sus actos, Felipe espera que más personas opten por pedalear y se usen más las bicicletas.

Hay que proteger al planeta y a los niños. En el parque tenemos juegos infantiles, canchas y una laguna”.

A Galo Viteri, morador de la Ciudadela Nueva Aurora, ubicada en el sur de la ciudad, le gusta que el parque de su barrio esté limpio. Por eso, él acostumbra a llevar fundas de plástico grandes para recoger la basura que botan los visitantes. Fundas, papeles, botellas, vasos plásticos que están esparcidos por doquier, él los va recogiendo, generalmente, con sus manos. Para eso recorre todo el terreno. Para él lo importante es que el parque se vea bonito y que los desperdi-

cios no estén al aire libre, ya que generan una mala imagen y también se contamina el medioambiente. “Hay que proteger al planeta y a los niños”, dice Galo. En el sitio hay juegos infantiles, canchas deportivas y una laguna. El lugar es muy concurrido, por eso Galo considera que se lo debe cuidar más. “La gente trae escombros de las casas y los tachos se llenan”. Mientras no haya un cambio, Viteri está comprometido a ayudar a conservar este espacio recreativo del sur.

Bulevar de la Naciones Unidas Este espacio público se ha convertido en el escenario de las más variadas exposiciones que atraen a grandes y chicos. Las megabestias (foto), bicicleando, las figuras de los quindes, son algunos ejemplos de las muestras que se instalan en ese bulevar. El espacio también contó con una iluminación especial por las fiestas de Navidad.

En vacaciones  trabaja con niños de su pueblo natal

Vende comida vegetariana  pensando en la salud

Jeison González Talleres vacacionales

Geovanna Pérez Comerciante

Esto debemos hacer los jóvenes en lugar de perder el tiempo en vicios, contribuir con el pueblo que nos dio la vida”.

Toda su infancia, Jeison González la pasó en el barrio de Tanlagua, en el extremo norte del Distrito. Hoy, a sus 17 años, vive en San Antonio de Pichincha, pero en vacaciones regresa a su pueblo para hacer talleres con los más pequeños del barrio. Cuida a los niños y los hace jugar. “Cuando estamos en los campamentos vacacionales, intento que los niños se sientan como en su segundo hogar”. Él lidera unos talleres de verano y suele tener a su cargo a cerca de 100

pequeños. Todos los días de vacaciones hacen deporte, juegan en las montañas y quebradas, hacen amigos y aprenden a cuidar el ambiente. “Esto es lo que debemos hacer los jóvenes en lugar de perder el tiempo en vicios, contribuir con la sociedad que nos dio la vida y con la naturaleza de la que vivimos”, dice Jeison con total convencimiento. Tanlahua está ubicada en el noroccidente de Pichincha. Tiene vestigios de construcciones preincaicas.

La fritada vegetariana tiene el mismo sabor que la tradicional y es ideal para quienes no consumen carnes”.

Geovanna Pérez vende una fritada distinta en las bioferias de la capital. La que ella prepara es vegetariana, pues está hecha con proteína de trigo y soya. La mujer cuenta que tiene el mismo sabor que la tradicional hecha a base de carne de chancho y que para las personas que no consumen carnes es una muy buena opción. También lo es para aquellas que sin ser vegetarianas están preocupadas por una mejor alimentación. Ella acude todos los jueves a la Administración Eloy Alfaro,

donde se desarrollan estas bioferias, en las cuales los productores se relacionan directamente con los compradores, sin intermediarios. Normalmente se comercializan productos saludables como legumbres, hortalizas, ‘snacks’ naturales (como chocho con tostado) y productos novedosos como la fritada vegetariana de Geovanna Pérez. La bioferia de la Adm. Eloy Alfaro se desarrolla en la Alonso de Angulo y Cap. César Chiriboga. Hay una en cada administración zonal.


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EN LA CALLE

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Una comuna que cuida  al Parque Metropolitano

Produce fungicidas naturales  en base de ajo y ají

Geovanny Bravo Comunero y voluntario

Gladys Aguirre Elabora plaguicidas

Con los demás comuneros cuidamos la vegetación del parque porque esta fue la casa de nuestros ancestros”.

Geovanny Bravo es uno de los comuneros del sector de la comuna Miraflores, que está ubicada en el interior del Parque Metropolitano Guangüiltagua. Junto con otras cerca de 500 personas, que han nacido y crecido ahí, son los ojos y oídos de los sistemas de emergencia que están pendientes, sobre todo, de posibles incendios forestales. Ellos alertan cuando ven producirse las llamas. Uno de los incendios más graves del 2013 se presentó precisamente en el Metropolitano y

Geovanny, junto con sus vecinos, colaboró en largas jornadas para aplacar las llamas. Usaron ramas de árboles, azadones y machetes. No fue esa la primera vez que lo hacía, pues como los demás, está comprometido con el cuidado del lugar del que disfrutan todos los quiteños. Son, prácticamente, los guardianes de este importante pulmón de la ciudad. Él y sus compañeros comuneros cuidan la vegetación del parque porque esa fue la antigua casa de sus ancestros.

Precautelo que mis amadas plantas crezcan sanas y fuertes. Y de paso evito el uso de fungicidas químicos”.

Gladys Aguirre, de 56 años, combina su amor por las plantas con el ingenio ecológico que la caracteriza: elabora plaguicidas que son totalmente naturales. Ella vive en La Argelia, en el sur de Quito. La preparación de estos ‘repelentes’ para plantas lo aprendió en un curso que tomó en el 2010. Los ingredientes que emplean son ajo y ají. De esta forma, ella precautela que sus amadas plantas crezcan sanas y fuertes. Y de paso evita el uso de fungicidas químicos, que -mal usados-

pueden ser nocivos para la salud. Gladys creó un té de frutas que sirve de abono para las especies vegetales que siembra. Estos productos le resultaron tan beneficiosos, que incluso ella los envasa y los expende a un dólar cada frasco. Para promocionar sus productos acude a las bioferias que se desarrollan en la ciudad. Allí se instala en una mesa y una carpa. En un litro de agua se pone 10 milímetros de té de ajo. Así los bichos se alejan de las plantas.

Parque Metro Sur En el Parque Metropolitano del Sur se inauguró la primera pista ecuestre de la ciudad.   En este lugar los dueños de caballos podrán llevar a sus animalitos y dar un paseo en ellos. El ingreso al lugar no tiene costo pero se debe registrar el ingreso y seguir recomendaciones para que el paseo sea placentero para todos. En un futuro se alquilarán los equinos.

Una lucha a fondo por el resurgimiento de San Blas

Perseverancia,  la clave para tener un barrio mejor

Gonzalo Ponce Dirigente barrial

Guadalupe Lomas Líder barrial

Con los vecinos, la Policía y la Intendencia, logramos enfrentar a las cantinas, discotecas y la venta de drogas”.

Gonzalo Ponce ha vivido durante 54 años en el sector de San Blas. Durante 10 años formó parte de la directiva de este tradicional barrio ubicado en el Centro Histórico de Quito. En ese tiempo, él y el resto de vecinos, en conjunto con la Policía Nacional y la Intendencia de la ciudad, lograron enfrentar con decisión y muy buenos resultados a las cantinas, discotecas y la venta de drogas que se presentaba en el sector. Gonzalo asegura que esos sitios eran un foco de inseguridad tanto

para los moradores como para los visitantes. También se sembraron árboles y se inició una campaña de concienciación con los inquilinos que han llegado a vivir al sector para que no ensucien las calles y saquen la basura en los horarios establecidos por la empresa de aseo. San Blas es uno de los barrios más antiguos de Quito. Tiene la iglesia parroquial más antigua (junto con al de San Sebastián) que data de 1568. Fue también la que tuvo el primer sacerdote mestizo.

Siempre nos tendemos la mano entre vecinos cuando se trata de mejorar la calidad de sus cultivos”.

Guadalupe Lomas, de 59 años, preside la Asociación de Vivienda San Juan Loma Bajo, en Llano Grande, en el norte de la ciudad, frente al sector de Carapungo. También es una de las personas que fundaron el barrio y una de los líderes de la zona. Llegó a vivir al sector hace ya 17 años. Ella recuerda que en los primeros tiempos en que habitaban el lugar no contaban con servicios básicos: ni luz eléctrica ni agua potable ni alcantarillado público ni teléfono.

Poco a poco, organizó a sus compañeros y vecinos y, ahora, tienen todos esos necesarios servicios para desarrollar una vida en mejores condiciones. En el barrio hay cerca de 100 habitantes que buscan no perder el sentido de la unidad y el apoyo mutuo. Suelen organizar eventos solidarios por Navidad y siempre se tienden la mano cuando se trata de mejorar la calidad de sus cultivos. Es que en San Juan Loma Bajo se vive de la agricultura y también de la crianza de animales.


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EN LA CALLE

Una casa cultural  para la felicidad de Chimbacalle

Un ilusionista  que hace magia con la solidaridad

Iván Pino Promotor cultural

Sebastián Jarrín Mago

El propósito es ayudar en la educación de la juventud del barrio. Hacemos funciones de teatro y conciertos”.

Iván Pino siente un ­profundo amor por Chimbacalle. Durante los 27 años que ha residido en ese tradicional barrio del sur de Quito, Pino ha luchado por incentivar la participación de todos los vecinos en actividades culturales. Ese sueño se consolidó, exactamente, el 18 de junio del 2013, cuando a su residencia, que está ubicada en la calle Pedro Gual y Mojanda, la convirtió en lo que se conoce como la Casa Cultural Umucantao. El propósito es ayudar en la educación de la

juventud del barrio. Allí se desarrollan funciones de teatro y también conciertos musicales. Además, los miércoles se proyectan películas y hasta se imparten talleres de Filosofía. No es una casa cultural a la que solo puedan asistir vecinos de Chimbacalle, están invitados todos. Esta iniciativa es una que engrosa el movimiento cultural independiente que se desarrolla en varios barrios quiteños, como Santa Bárbara, Chillogallo, Chilibulo, La Concepción y América.

Busco fusionar la comedia y el ilusionismo con la ayuda ­social y así alegrar el corazón de la gente”.

Sebastián Jarrín ha hecho obra social desde que era un niño. Él busca fusionar la comedia y el ilusionismo con la ayuda social y así llegar alegrar el corazón de la gente. En Navidad del 2012 llenó lo que llamaron cajas de amor, con sus amigos, y las entregaron a personas de escasos recursos económicos. También hizo una presentación benéfica de magia en la Fundación Ecuatoriana de Cuidados Paliativos (Fecupal), para recaudar fondos para la institución que brinda cuida-

dos médicos y espirituales a personas con enfermedades terminales. Sebastián dice que lo que intenta es alegrar y ayudar a las personas que lo necesitan con su oficio de ilusionista. A propósito, quienes deseen colaborar con Fecupal pueden hacer donaciones de diferente índole. Los interesados pueden revisar información en el sitio www.fecupal.com o contactarse al teléfono 240 3959, al correo fecupal@fecupal.com. La sede está en Jorge Icaza Oe 2-34 y Manuel Mathéu.

Un parque que ofrece diversión En el Parque Metropolitano, localizado al nororiente de Quito, se conjugan el juego para los pequeños y espacios para trotar y hacer caminatas. Tras un devastador incendio, en noviembre pasado, el sitio luce renovado. El Municipio lideró la arborización de las zonas quemadas por el incendio que, al parecer, fue provocado.

Fundaron una guardería  para apoyar a las madres

Una vendedora  que no olvida a los jubilados

Josefina Azogues Lideresa

Laura Auz Comerciante

El centro lo creamos para apoyar a las madres trabajadoras de la zona que no tenían adónde llevar a sus hijos”.

El Centro de Desarrollo Infantil Rayito de Vida está ubicado en el populoso barrio de la Lucha de los Pobres, en el sur de Quito. Fue creado para apoyar a las madres trabajadoras de la zona que no tenían adónde llevar a su hijos durante las horas de trabajo. Josefina Azogues, de 60 años, es una de las fundadoras. Ella cuenta que la institución tiene 20 años al servicio de la comunidad de este sector de la ciudad. Inicialmente era sostenida por quienes usaban su servicios pero lue-

go el Estado asumió los costos de su manutención y e pago de profesores. Por eso ahora, la atención es gratuita. y funciona desde las de 07:00 hasta las 16:30. La institución está ubicada en la calle Baltazara Chuiza. Para Azoguesz es una satisfacción haber contribuido a la comunidad cuando ayudaron a crear este centro, que sirve en especial a las madres de la zona que tienen la tranquilidad de dejar a sus hijos en un sitio seguro, cercano y profesional.

Ayudo a los jubilados a pasar la calle, a coger taxi, les hago mandados, les doy cambiando los billetes”.

Laura Inés Auz viuda de Herrera es una sonriente mujer que a diario camina por la Plaza Grande, en el Centro Histórico de Quito. No solo trabaja por ese sitio sino que también está lista para ayudar, en especial a los jubilados que acuden al lugar. Por ejemplo, se apura a parar los taxis en los que se van o les ayuda a cruzar la calle y los deja embarcados en el transporte que vayan a usar. Todos los días está en la Plaza de la Independencia, entre las 07:30 y las 18:30. Si bien se

dedica a vender dulces, también está pendiente siempre de ayudar a las personas de la tercera edad que se reúnen ahí cada día. “Les ayudo a pasar la calle, a coger taxi, les hago mandados, les doy cambiando los billetes”, cuenta, siempre con una tremenda sonrisa. Cuando un jubilado pide ayuda a doña Laurita, ella siempre está lista. Dice que a los mayores a veces nadie les hace caso, no solo en la Plaza Grande, y que eso le parece injusto con gente que ha dado tanto.


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EN LA CALLE

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Arte y cultura,  en las venas de Cotocollao

La reina de las chirimoyas  y de la alegría

María Llumiquinga Promotora cultural

Silvia Cisneros Vendedora de frutas

El objetivo es vi­ sibilizar la cultu­ ra que se fomen­ ta en el sector, que desarrollan los propios mo­ radores”.

A María Llumiquinga, moradora del barrio de Cotocollao, siempre le gustó el arte. Por ello, decidió gestionar en el Municipio de Quito ayuda para realizar encuentros de danza y música en aquel sector del norte de la ciudad. Desde hace 15 años, se hacen estas refrescantes actividades barriales, sobre todo para las épocas de carnaval y las fiestas de fundación de la capital. Como promotora de estos eventos artísticos y culturales invita a los jóvenes de la zona pa-

ra que presenten sus grupos musicales y de baile, para que den a conocer su trabajo. El objetivo, según explica, es visibilizar la cultura que se fomenta en el sector, que desarrollan los propios moradores de este tradicional y antiguo barrio de la ciudad. Las calles Machala y Legarda suelen ser el escenario donde se realizan estas actividades de las que disfrutan la mayoría de habitantes de Cotocollao. El Municipio suele apoyarles, especialmente, con las tarimas y el equipo de música.

A mis 5 años ya iba a las calles a ofrecer las frutas a los vecinos y a los turistas que llegaban a Guay­ llabamba”.

Ella es la mujer de sonrisa amplia que desde hace 48 años vende ­chirimoyas y frutas en Guayllabamba, población ubicada al norte de la capital. Silvia Cisneros empezó a comercializar estas frutas incluso antes de aprender a leer y escribir. A sus cinco años ya se la veía en las calles, ofreciendo su producto a los vecinos y a los turistas que desde entonces ya llegaban a esta parroquia rural del Distrito Metropolitano de Quito. Hoy vende también li-

mas, mandarinas, aguacates y naranjas. Conoce al dedillo el negocio. Todos los días se la ve frente a su casa, con sus coloridas frutas. Cuenta que sus clientes ya la conocen y la tratan con cariño, tal como ella los recibe. Dice que luego de la primera compra siempre regresan satisfechos. Sobre todo en noviembre y en época de Carnaval, cuando es temporada de los aguacates pequeños, que se comen con todo y cáscara. Silvia es soltera. Las frutas, dice, son su vida.

El Pululahua es un volcán que atrae Localizado cerca de la Mitad del Mundo, el volcán Pululahua seduce a los visitantes por su paisaje agreste y verde a la vez. Allí vive una comuna que cultiva la tierra. Desde el filo de la gran caldera se ve un paisaje singular, de casas blancas, árboles y cultivos. El reciente feriado fue uno de los destinos cercanos que convocó a la gente.

Niños comprometidos  con el cuidado del planeta

Con imaginación,  todo puede volver a usarse

María Paula Jara Estudiante

Susy Pesántez Artesana

Tengo a mi fami­ lia de cabeza, ayudándome a juntar más y más botellas plásticas que hayan sido desechadas”.

María Paula Jara es una niña que encontró una gran motivación para hacer más por el cuidado del medioambiente. Ella estudia en el Pensionado Universitario y allí se creó un plan para la reutilización de botellas plásticas. Los niños debían juntarlas para usarlas en un proyecto de arte. Y María Paula, al igual que otros compañeros, se lo tomó muy en serio. Ella contó que tenía a su familia de cabeza, ayudándole a juntar más y más botellas plásticas desechadas para que

la tortuga -que con sus compañeros de clase decidieron elaborar con ellas- les quedara muy grande y muy linda. Su mamá pidió todos los días botellas a sus compañeros de trabajo. Si María Paula veía una botada en la calle, la recogía. Así, otras personas se involucraron en el proyecto, a veces sin saberlo. También suele estar pendiente de que la gente no bote toda la basura en un mismo recipiente. Sabe que es importante clasificar los desechos para volverlos a utilizar.

Me di cuenta de que casi todo material puede volver a usarse, si se cuenta con imaginación y creatividad”.

Para Susy Pesántez reciclar es sinónimo de vida. Para hacer honor a esa certeza, ella da permanentemente ejemplo, empezando por su hogar. En su casa, cuenta, alrededor de un 60% de la basura que se genera la reutiliza para diseñar diferentes figuras artesanales. Su creatividad la llevó a confeccionar muñecos navideños con cáscaras de naranja. Además, utiliza las tapas de botellas de plástico que se acumulan en su casa para transformarlas en los pies de los jugue-

tes que elabora. Ella empezó a tener más conciencia ambiental desde que empezó a desarrollar trabajos en papel artesanal en la carrera de Artes Visuales. Desde esa experiencia empezó a darse cuenta de que casi todo material puede volver a usarse, si se cuenta con imaginación y creatividad. En su casa, ubicada en la Mañosca y América, toda su familia la apoya en esta noble iniciativa ambiental. Ella tiene un taller y allí ofrece sus manualidades al público.


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EN LA CALLE

En Solanda se anticiparon  a la contenerización

Los desechos  sí pueden volverse arte

Martha Arce Dirigente barrial

Mónica Benavides Artista

La gente deposita la basura en fundas selladas y clasificándola en orgánica, plásticos, papel y cartón”.

Los vecinos de las manzanas K, L, M y N de Solanda, barrio ubicado en el sur, se organizaron para clasificar la basura. Esto ocurrió antes de que el sistema de contenerización de basura llegara al barrio. En una parte de la acera de la calle José Barrera colocaron una estructura metálica con divisiones. Allí se depositaban los desechos los lunes, miércoles y viernes, desde de las 19:00, según lo requería el sistema anterior. Martha Arce, coordinadora del sector, contó que el ca-

jón se instaló hace más de dos años. La suciedad y el desorden que se generaban los días de la recolección de basura motivaron a buscar esa salida. Con Arce a la cabeza se contrató a un cerrajero para que construyera el contenedor. En las puertas se pusieron candados. Un guardia era el responsable de abrir las puertas para que la gente depositara la basura ahí en fundas selladas. Y lo hacían clasificando los desperdicios en orgánicos, plásticos, papel y cartón.

Hacer arte con material desechado es prolongar la vida de las cosas. Es un arte que todos pueden hacer”.

La quiteña Mónica Benavides, de 56 años, tiene un don: todo lo desechable, papel, plásticos, madera, platos, vidrios... lo transforma en obras de arte. Por ejemplo, con una botella plástica vieja y papel maché dio forma a una escultura de una bailarina afro, este es uno de sus trabajos más emblemáticos que ha hecho. Ella se dedica a hacer arte desde hace más de 30 años. Sus vecinos de Guápulo la conocen y por eso le donan material hasta cuando va a la tienda.

Para ella, hacer arte con lo que es desechado es una manera de prolongar la vida de las cosas. Es un tipo de expresión artística que todo el mundo puede hacer. Su destreza no se queda en su mesa de trabajo, pues ha visitado barrios de escasos recursos y comunidades indígenas donde ha dictado gratuitamente talleres. Ha colaborado con cursos en su vecindario. Sus obras se han expuesto en el almacén Rayuela, de Guápulo, y hasta en el Museo de Arte Contemporáneo.

Balnearios para los que no salieron Los quiteños que no pudieron viajar a las playas de Esmeraldas, Manabí y Guayas pasaron el fin de año en balnearios cercanos a la urbe. Estos fueron Ushimana, La Merced y Cununyacu. Allí disfrutaron del sol y muchos llevaron comida para servirse en estos lugares que ofrecen buenas piscinas en un entorno de montaña y bosque.

Una mujer que cuida  la casa barrial

La ‘Churona’  tiene su santuario en Chiriyacu

Nancy Cárdenas Dirigente barrial

Nelly Cabrera Devota

En la sede brindan, permanentemente, cursos de manualidades y de capacitación para personas de la tercera edad”.

Nancy Cárdenas, al menos hasta el año pasado, era la tesorera de la Sede Social César Bustillos, de la Liga Deportiva de Amistad Villa Flora. En este espacio brindan, permanentemente, cursos de manualidades y de capacitación para personas de la tercera edad, en especial. Doña Nancy es la encarga de que el sitio esté limpio, ordenado y amigable para quienes lo utilizan con frecuencia. Este es un trabajo que lo realiza de manera totalmente voluntaria. En ocasiones el lugar se

presta para funerales o reuniones de diversa índole, según las diferentes necesidades que se presenten entre los moradores. Sin embargo, uno de los mayores problemas que tiene que enfrentar son los grafitis nada artísticos que aparecen constantemente en las paredes y hasta en las ventanas de la sede social. A doña Nancy le ha tocado realizar gestiones ante las autoridades para que se limpie el espacio y de esta forma se reciba a las personas en un lugar aseado.

Lo que hemos hecho hasta hoy por la Virgen de El Cisne es poco, pues la Madre de Dios nos protege y nos da todo”.

Desde hace cinco años, los devotos de la famosa Virgen de El Cisne que viven en el barrio Chiriyacu no necesitan viajar hasta Loja para dejarle una velita en el santuario que allá existe en honor a la Virgen. Nelly Cabrera junto con su familia y sus vecinos cercanos se organizaron para comprar una imagen de la Madre de Dios y construirle una urna al pie de la cual se le puede rendir homenaje. Además, en cada agosto se realiza la procesión de la Virgen de El Cisne. El recorrido se lo desa-

rrolla, normalmente, por las calles principales de Chiriyacu, barrio ubicado en el sur de la ciudad. Para estos actos todos los devotos ponen una cuota de 10 o 20 dólares. También se organizan eventos benéficos. La urna que contiene a la imagen de la Virgen de El Cisne está junto a las escalinatas centrales del barrio. Para Nelly lo que han podido hacer hasta hoy respecto de su devoción por la Virgen es poco, pues según expresa ella, la Madre de Dios los protege y les da todo.


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EN LA CALLE

Lunes 6 de enero del 2014

Nadie se ‘libra’  de su espíritu solidario

Vende a sus vecinos  alimentos sin químicos

Viviana Galindo Voluntaria

Olga Pérez Emprendedora

Para mí, resulta bastante gratificante saber que puedo brindar apoyo con mi tiempo a quien más lo necesita”.

Viviana Galindo es una persona que se ­caracteriza por hacer obra social de distinta índole, para servir a las personas que están en diferentes circunstancias de apremio. Para ella resulta bastante gratificante saber que puede brindar, oportunamente, apoyo con su tiempo a la gente que más lo necesita. Viviana ha trabajado en varios proyectos de acción social tanto con niños, como con gente de la tercera edad, con jóvenes y con personas que tienen alguna dis-

capacidad. También ha ayudado a quienes sufren enfermedades catastróficas o, incluso, que tienen padecimientos bastante graves como el VIH (sida). Y eso todavía no es todo en lo que consiste su gran acción social, pues, por si fuera poca tanta dedicación, ha hecho donaciones y ha gestionado atención médica para quienes más lo necesitan. Para Viviana lo más importante en la vida es brindar atención y amor, pero en su caso aquello no son solo palabras.

De una manera sencilla contribuyo para que mis vecinos se alimenten sanamente sin afectar sus bolsillos”.

Olga Pérez vive desde hace más de 20 años en Quito. Ella es oriunda de Ibarra, capital de Imbabura, pero como ella mismo lo menciona es una toleña de corazón. El tradicional barrio de La Tola es su hogar. Olga no solo ama a su barrio sino que también ama el emprendimiento. Cada semana ella viaja hasta su tierra natal para cosechar aguacates, limones y tomates de árbol, especialmente. Son alimentos orgánicos, es decir, en su producción no se emplea ningún tipo de fungicidas o abo-

nos químicos. Olga vende los alimentos a precios módicos, en relación con los que se pueden hallar en tiendas y mercados. Los expende entre los vecinos del barrio de La Tola. Ella dice que de esa manera sencilla pero permanente contribuye para que sus vecinos se alimenten sanamente sin que eso suponga una mayor afectación a sus bolsillos. Por supuesto, de esta manera también obtiene ingresos extras para mantener a su familia. Así, todos contentos.

El parque Las Cuadras es ecológico Este espacio verde, ubicado en la avenida Rumichaca Ñan y Matilde Álvarez, en el sur, tiene 20 hectáreas de extensión. Las personas que acuden al lugar pueden caminar, practicar ciclismo, realizar gimnasia al aire libre y usar los juegos infantiles. Ahí también funciona un vivero de donde se abastece de árboles nativos y exóticos a la urbe.

Aprendió a separar la basura  en su Loja natal

200 animales del Zoo  están bajo su cuidado

Olga Supe Madre de familia

Pablo Arias Veterinario

Desde que era niña aprendí la importancia que tiene clasificar la basura, para reutilizar los desechos”.

Olga Supe, de 38 años, es una madre de familia, quien llegó a Quito desde Loja, hace dos años y ahora vive en el sur de la capital. Cuando la encontramos llevaba dos fundas llenas de botellas en las manos. ¿Cómo así? Ella contó que desde que era niña, en su natal cantón Gonzanamá, su familia separaba la basura. “La orgánica servía como abono y el resto lo separábamos”, me contó. La enseñanza la ha pasado a sus tres hijos. “Ellos se sienten algo mal en Quito, dicen que

es una ciudad muy cochina. No sabemos por qué los niños botan la basura a la calle, en los parques... en todo lado”. Ese malestar ha hecho que sus hijos incentiven a sus compañeros de escuela y a sus amigos del barrio para que separen la basura. “El planeta está llorando, ¿cierto mami?”, le dicen los niños a Olga. En casa -comenta- su esposo enseña a los pequeños la importancia del ahorrar el agua. “Si todos pensaríamos en cuidar el planeta, otra sería la historia”.

Cuidar de los animales fue mi pasión desde que era un niño. Desde que recuerdo, quise ser un veterinario”.

Desde hace nueve años es el veterinario que cuida los cerca de 200 animales que son parte del Zoológico de Guayllabamba. Pablo Arias, de 35 años, cuenta que la experiencia de poder servir en ese lugar es única: trabaja con más de 40 especies de aves, mamíferos y reptiles. Sostiene que siempre los animales que son rescatados del cautiverio o de las manos de los contrabandistas llegan enfermos. Una vez, recuerda, recibieron a un águila que estaba muy débil. Esta-

ba deshidratada, no podía moverse y mantenía los ojos cerrados. Pero con tratamiento y vitaminas lograron que se recuperara y la liberaron. En otra ocasión, cuenta, operaron a un águila que tenía seis perdigones en el cuello. Lograron extraerle cinco y el ave se recuperó satisfactoriamente. “No pudimos sacarle el último porque estaba en la médula, sobrevivió y ahora está bien”, contó. Él es quien se encarga de cuidar la dieta de los animales. Definitivamente, esta es su pasión.


Lunes 6 de enero del 2014

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EN LA CALLE

Toda una artista  y una ambientalista

De los restos de árboles  crean artesanías

Narjis Narváez Artesana

Patricia Rivera Artesana

Creo que en mi vida pasada debí ser una artista. A mí me encanta crear siempre con material reciclado”.

Narjis Narváez, de 46 años, combina sus dotes de artista con el amor que siente por el medioambiente. Ella elabora productos decorativos con material reciclado. Hace joyeros, cartucheras, aretes, adornos y sombreros. La materia prima que utiliza es muy diversa: casetes, envases plásticos, focos, etc. Por ejemplo, para tejer un sombrero usa la cinta de los casetes antiguos. Menciona que utiliza este material porque es maleable y se parece a la lana, tanto que para

dar forma a los sombreros usa un croché. Narjis elabora también aretes. Para eso emplea botellas plásticas de colores: azul, café, verde y transparente. Corta los envases en tiras y cruza entre sí cada pieza hasta crear una especie de trenza. Al final coloca los ganchos, luego borda unas hermosas flores para darle un toque especial. “El trabajo es complicado, pero entretenido. Además, se aporta a la conservación del planeta porque se saca provecho de los desechos”.

Ocupamos material de desecho. Nosotros lo reciclamos y así evitamos crear basura y tenemos ganancias”.

Hace dos años, Patricia y su familia decidieron usar los restos de raíces de árboles y vegetación que encontraban en sus propiedades ubicadas en la parroquia de Nanegalito, en el noroccidente de Quito. Estos restos ya convertidos en artesanías, con mucha imaginación, poco a poco, fueron copando el local que tienen en la calle principal del poblado de Santa Elena de Nanegalito, en la vía a Pacto. Allí se pueden encontrar espejos con marcos de mimbre y caballos de made-

ra elaborados con raíces de árboles. También esferas decorativas, portarretratos, canastos, ceniceros, entre otros. Estos ar­tículos se los confecciona con fibra vegetal. Las puertas de este centro se abren los fines de semana y los feriados. Allí se pueden encontrar artículos desde USD 0,80 hasta USD 100. Para Patricia esta actividad es importante, pues se ocupa material desechado. Ellos lo reciclan y lo venden. De esta manera se evita generar basura y hay ganancias.

Bulevar de la 24 de Mayo El bulevar de la av. 24 de Mayo es uno de los sitios más concurridos del Centro Histórico de la ciudad. En el lugar se realizan constantemente exposiciones y actividades de fines de semana, como recorridos de turistas y paseos teatralizados donde se cuenta la historia del sector. En el lugar han guardianía privada y vigilancia policial.

La limpieza  es la marca de su negocio

Él ha probado  que la unión del barrio logra mejoras

Patricio Moya Tendero

Patricio Tamayo Dirigente barrial

Siempre me ha gustado tener limpias todas las cosas. Tengo que dejar todo limpiecito, si no, no soy yo”.

En la calle Selva Alegre, en el barrio Las Casas vive y trabaja Patricio Moya. Es casado y tiene dos hijas. Allí tiene una tienda y el año pasado, su esposa se puso un pequeño restaurante. Los comensales se sienten tranquilos de comprar sus víveres en su tienda y de comer en su salón porque están seguros de que todo estará siempre limpio. A diario, el hombre y su esposa se dedican a limpiar hasta el más pequeño rincón de sus negocios, antes de empezar a atender.

No es raro ver sillas, gavetas y demás objetos en la vereda, que son limpiados rigurosamente por Patricio y por su esposa. “Siempre me ha gustado tener limpias todas las cosas en general. Yo desbarato todo y tengo que dejar todo limpiecito, si no, no soy yo. Hacer eso es importante para que se vea bien para el cliente y porque trabajamos con alimentos. Si no somos limpios, no podemos dar un buen servicio a nuestros vecinos. La limpieza es salud”, dice Moya.

Tuvimos que cerrar el puente de La Vicentina en señal de protesta. Se consiguió el arreglo de la estructura”.

Patricio Tamayo es dirigente del barrio La Vicentina, ubicado en el centro-norte de Quito. En el sector es muy querido porque siempre está pendiente de las necesidades del barrio. Sus logros los ha conseguido por su constancia y, claro, por la ayuda y unión de los moradores. Por ejemplo, se destaca que en cada Navidad organizan con la vecindad actividades para agasajar a los niños de la zona. También no dejan pasar por alto el festejo a las madres en su día. Entre sus labores des-

tacadas está la presión que ejerció para la rehabilitación del puente peatonal del barrio La Vicentina, que cruza la av. Velasco Ibarra, que estaba a punto de desplomarse. Los pilares estaban movidos de su sitio. Los vecinos cerraron el puente en señal de protesta. Se consiguió el arreglo de la estructura. Patricio también fue parte de la gestión para la construcción de la Unidad de Policía Comunitaria de El Dorado. Esta obra brindó mayor seguridad al sector.


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