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Algunos comentarios sobre la fotografía Actualmente nadie pondría en duda que la fotografía, en sus múltiples formas, se afirma cada vez más y de manera completa como un modo de expresión, de información y de comunicación esencial y específico. Aparece en todas partes – lo que no implica forzosamente que se le mire-, en las páginas de los diarios y revistas, contribuyendo al conocimiento de acontecimientos, así como también a la composición visual de los anuncios publicitarios. En un registro completamente diferente, se le utiliza para guardar un recuerdo emotivo de acontecimientos íntimos y, de alguna manera, para ilustrar la propia historia, en el marco de los que se ha dado en llamar el álbum familia. La fotografía es, por su misma naturaleza, plural, importante y objeto de interés en la medida en que es un testimonio artístico o periodístico sobre el mundo, así como también práctica social popular. No se puede decir lo mismo de otros modos de expresión como el cine, la pintura o la literatura.

En reiteradas ocasiones se predijo la inminente desaparición de la fotografía, en especial cuando apareció la televisión. Hoy en día, en el mundo de la práctica de los aficionados, se cree que está amenazada por el video. Sin embargo, sigue acompañando a los hombres en sus diferentes actividades y desplazamientos, en una versión cada vez más automatizada, lo que genera una práctica cada vez más espontánea. Por otra parte, su consagración definitiva como obra de arte ha hecho que ocupe un lugar privilegiado en museos y galerías, junto a la pintura y a otras formas de expresión contemporáneas. Considerada como una especie de octavo arte, casi imprescindible a juzgar por la importancia de las manifestaciones que la representan en el mundo entero, es a menudo hoy en día objeto de comentarios y crítica en la prensa escrita y audiovisual, así como también de investigaciones que la abordan desde diferentes puntos de vista; histórico, sociológico, estético y hasta semiológico, tanto en escuelas como en


universidades. De hecho, existen ya muchos establecimientos públicos y privados especializados es su enseñanza. Así fue como una de las primeras preguntas que se le hicieron la fotografía fue ¿Se trata de arte? Desde el siglo XIX son los fotógrafos mismos quienes se hacen esta pregunta. Luego fueron sucesivamente los críticos y los historiadores de la fotografía. Por otro lado, y desde otro punto de vista, el primer gran trabajo que tuvo a la fotografía por el objeto en el campo de las ciencias humanas fue en el ámbito de la sociología, realizada por Pierre Bourdieu en 1962 con la publicación de La Fotografía. Un Arte Intermedio. Nos encontramos pues, ante una de las prácticas más extendidas. La fotografía es un lenguaje; un fotógrafo, un autor En la actualidad resulta evidente que la fotografía no es una producción de imágenes inocente, casual o mecánica: no es, tal y como muchos pensaban antes, una simple reproducción de la “naturaleza”, del mundo que nos rodea, sino más bien un lenguaje relativamente estructurado en sus formas y significados, y “elaborado” por una historia que fue enriquecido poco a poco. Ya se trate de la fotografía como obra de arte o como documento de actualidad, la noción de autor, en el sentido que se le da en el ámbito de la literatura o del periodismo, terminó imponiéndose hasta tal punto que empezaron a aparecer, en los anaqueles de las librerías, algunos diccionarios de fotógrafos, junto a trabajos sobre historia o estética. Pero lo más destacable fue que empezaron a aparecer cada vez más monografías (retrospectiva de la obra de un fotógrafo o de parte de su obra), en comparación con los libros temáticos que eran más recurrentes en otros tiempos (en los que firma del autor tenía poca importancia respecto del tema tratado) y, sobre todo, respecto de los manuales técnicos que durante mucho tiempo constituyeron el enfoque más importante de la fotografía. Paradójicamente, se manifestó más interés por los instrumentos que por las imágenes que éstos permitían obtener. Dicho interés subsiste aún. La técnica,


en continua evolución, ha ejercido una atracción indudable en los aficionados, pero también, aunque en menor medida, en los profesionales, hasta tal punto que algunos acabaron por olvidar el objetivo de todos esos instrumentos perfeccionados: producir imágenes, de tal modo que la idea fue desplazada en detrimento del instrumento. Casi todas las imágenes llevan hoy en día la firma de su autor, excepto gran parte de las producidas para publicidad, donde la responsabilidad de la creación se comparte cada vez más con los directores artísticos de las agencias. No siempre se respeta el formato y el color como quisieran los fotógrafos, pero muchos más que en otra época en la que la prensa las publicaba sin acreditarlas, cortando a veces más de un tercio de la superficie. Poco a poco se empezó a comprender que reproducir solo una parte de una imagen era como quitarle una palabra a una frase.

REFERENCIA Bauret Gabriel; De la Fotografía; Buenos Aires, Argentina; Editorial La Marca;1999; Introducción; Pág. 11


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