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Revista

UKÉMBELE CENSURADO

Número 1 - Marzo de 2014 - Órgano Reproductor del GdM “El Biopoder desea tu felicidad. Y si es necesario, la deseará en contra tuya”. Ultima advertencia para el Partido Imaginario (Comité Invisible, 2001)

Editorial:

¿Ukémbele o la vida? Medicalización y Disease Mongering:

medicina del siglo XXI Recensión de

“Hombresmáquina: modo de empleo” (TIQQUN, 1999)

¿Ukémbele o la vida? Nobody dies a virgin, life fucks us all. Kurt Cobain

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ice el chiste que iba un grupo de exploradores adentrá ndose por la jungla cuando repentinamente son interceptados por unos nativos que los amenazan con sus lanzas y los obligan a elegir entre Ukémbele o la vida. Ukémbele o la vida!? les espetaban los salvajes. Ante la amenaza de muerte, los exploradores respondieron Ukémbele, sin chistar. Acto seguido, los salvajes procedieron a culearse a los aterrorizados exploradores para inalmente dejarlos en libertad. Vivos. Los desgraciados exploradores continuaron su camino y no habiendo avanzado mucho trecho, vuelven a encontrarse con otro grupo de nativos, aparentemente de otra tribu, pero con la misma violenta pregunta. Ukémbele o la vida!? vociferaron. Los exploradores, temiendo una vez má s por sus vidas, vuelven a elegir Ukémbele y vuelven a ser ultrajados por los salvajes. Ante la posibilidad de que por querer acabar con su aventura terminen desgarrados, los exploradores deciden emprender la huida, con tan mala suerte que vuelven a ser detenidos por un nuevo grupo de aborı́genes los cuales vuelven a amenazarlos con la pregunta Ukémbele o la vida!? A esas alturas, los exploradores, rendidos ante el infor-

tunio deciden poner in al martirio y eligen la vida… (continuará ) ¿Ukémbele? La historia de una aventura hacia territorios inexplorados y del encuentro con seres desconocidos, es una historia acerca del otro, de lo Otro. El otro, el desconocido, el extrañ o, el diferente, ese-que-nosoy-yo, es lo medular de esta historia. “No hay nada má s permanente y obsesionante que la imagen del Otro”, nos dice Lucian Boia1. El otro, lo Otro, la diferencia, la alteridad, reconoce en su distancia con lo semejante, a lo Otro pró ximo o familiar y a lo Otro lejano y extrañ o. Los salvajes del chiste, aparecen en primera instancia encarnando la imagen del Otro familiar (pues podemos imaginar que los exploradores pudieron reconocer en ellos eventuales rasgos relativamente familiares con los cuales identi icarse) sin embargo el desconcierto da paso al espanto cuando se ven conminados a elegir entre Ukémbele o la vida. Ukémbele, alteridad radical ¿Qué será Ukémbele? Bueno, antes que morir mejor averiguarlo, habrá n pensado los exploradores. Nadie sabe qué es Ukémbele. Ukémbele no es googleable. Los exploradores se debaten entre la vida y Uké mbele. “El miedo es una de las emociones má s antiguas y poderosas de la humanidad, y el miedo má s antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido” decı́a H.P Lovecraft2.


Elige seguir vivo La enfermedad y la muerte siempre concitan el miedo. Son la vara con la que se miden los profesionales formados bajo el dogma del modelo biomé dico. Son tratadas como un enemigo a vencer a pesar del hecho de que actualmente los mé dicos ya no traten enfermos si no personas en riesgo y que ya no curen enfermedades sino que corrijan trastornos. Paradó jicamente su omnipotencia se ha visto incrementada en sintonı́a con el aumento del retail enfermocoló gico y su estado de campañ a de liquidació n permanente, donde los bienes má s codiciados son la adaptació n, la normalidad y la felicidad. En paralelo, la industria de la gestió n de los riesgos y de administració n del malestar, lucra codi icando toda desviació n. Todo debe ser codi icado, nada debe quedar afuera de la etiquetació n generalizada. Y en la medida en que a cada descubrimiento e innovació n le acompañ e el efecto de profundizació n de la ignorancia, má s se hará presente una sensació n de peligro que nos hará correr tras la zanahoria de la seguridad perpetua. Sin embargo, sabemos que lo reprimido, vuelve. No en un discurso sino má s bien en el cuerpo y su lenguaje ininteligible. Tan ininteligible como Ukémbele, que al igual que el cuerpo nos interpela de manera indescifrable. Intentar saber qué signi ica Ukémbele es ponerse en aprietos ya que, con su anonimato particular, resiste el incesante afá n de normalizar, de homogeneizar, de uniformizar, de protocolizar, de identi icar, de etiquetar, de clasi icar, de diagnosticar3. Ukémbele, la alteridad radical frente a la cual no hay respuesta, no hay certeza, só lo el olor del hueso duro de roer que no podemos ni pensar ni imaginar. He aquı́ el peligro: Ukémbele y una manifestació n corporal, pueden ser en principio, cualquier cosa. El peligro que tiende a conjurar este dispositivo articulado de expropiación reside en esto: todo aquello que nuestro cerebro de esclavo alcanza a tolerar, nuestro cuerpo, insu icientemente dócil, lo rechaza, porque en él algún residuo ancestral del instinto de rebelión se oculta todavía; ¿pero dónde? He aquí lo que los conquistadores de la

industria farmacéutica se han jurado descubrir4. La vida es lo primero Una manera de exorcizar al revé s la presencia inquietante y/o aterradora del otro, de lo Otro, es visibilizá ndolo asigná ndole arbitrariamente un lugar. Se ha puesto de moda, en nombre de la seguridad, la retó rica del excluido, que asigna cuantos lugares sean necesarios al otro, a lo Otro, que por de inició n no tienen lugar, no encuentran su lugar o que dicho lugar ha sido denegado. Como señ alan Laplantine y Nouss, la restitució n del Otro tiene la apariencia de reivindicació n, “ocupa con insistencia los campos de lo social, lo polı́tico y lo ilosó ico. Es el ú nico tema de conversació n: el oprimido, el colonizado, el dominado, el refugiado, el sin techo, el desocupado, el que escapa a los marcos y sistemas, el-que-no-tiene, no-posee, iguras del otro.”5 El gesto polı́ticamente correcto de la inclusió n impone rotundamente un condicionamiento moral. El excluido ya no necesita hacerse un lugar (incluso violentamente si es necesario) ya que desde siempre ha sido y será militante del “partido plural ú nico.”6 En estas condiciones, cada lucha tiene un procedimiento asignado: só lo hay que sacar un nú mero y esperar el turno (y llevar consigo toda la documentació n requerida, por supuesto). Tenemos la mejor patada para su culo, decı́a La Polla Records. Elige Morir Sano La medicina ha sido penetrada por el delirio de clasi icar la alteridad y por la obsesió n de controlar la alteració n. El riesgo, que destituyó a la causa desde el trono de la certeza, no cumplió su cometido y ha desencadenado el frenesı́ de la salud, el paroxismo de lo saludable, otra forma de enfermedad respecto de la cual carecemos de tratamientos efectivos. En este contexto cada hallazgo y cada elecció n es una loterı́a. Como la loterı́a a la que se ven confrontados nuestros exploradores. Elegir para ellos es cosa de vida o Ukémbele. Elegir seguir vivo tiene sus costos. Elegir signi i-

ca tomar posició n y sobre todo, hacerse cargo de las consecuencias. Si bien para nuestros exploradores no estaban contempladas las desdichadas consecuencias de sus elecciones, no hay que menospreciar el hecho de que pagaron el precio de seguir vivos. Para concluir el chiste, decı́amos que a esas alturas, los exploradores, rendidos ante el infortunio deciden poner in al martirio y entre Ukémbele o la vida, ellos esta vez eligen la vida. Perfecto! Dijeron los salvajes, pero primero Ukémbele! Distinta hubiera sido su suerte si desde el principio hubieran sabido lo que Kurt Cobain dijo una vez: nadie muere virgen, la vida nos coge a todos. Moraleja: Ukémbele o la vida no es ni UNO ni el gran Otro, sino todo lo contrario. Sugerencia: vuelva a leer el chiste de corrido y cambie todas las veces la palabra explorador por la palabra explotador. Verá como la historia se pone má s entretenida. (N.del T.) — 1 Entre el Angel y la Bestia, Lucian Boia, Editorial André s Bello, 1997, pá g. 11. Queda para otra ocasió n la monserga aclaratoria del uso de minú scula o mayú scula en la primera letra O de la palabra (está n los que sostienen que El Otro no existe, por citar un ejemplo).

Citado en Filosofı́a Zombi, Jorge Ferná ndez Gonzalo, Anagrama, 2011, pá g. 17 2

3 Diagnosticar: competencia adquirida en la Escuela de Medicina que permite ingresar al mundo laboral reproducido al alero de la Enfermedad. Existen distintas performance diagnó sticas; no es lo mismo el diagnó stico de un mé dico general que el diagnó stico de un mé dico psiquiatra (cobran distinto). Diagnosticar generalmente no implica hacerse cargo de sus consecuencias, para eso existe la gimnasia derivativa. 4 Primeros materiales para una Teorı́a de la Jovencita, Tiqqun, 2012, pá g. 176. 5 Mestizajes, De Arcimboldo a zombi. Françoise Laplantine, Alexis Nouss. Fondo de Cultura Econó mica, Argentina, 2007, pá g. 64

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Lé vy, 2006.


parte del arsenal terapé utico que posee un mé dico son los fá rmacos. La salud es otro de los derechos que las polı́ticas neoliberales (con el apoyo de las é lites polı́ticas y empresariales mundiales) han considerado como un negocio, logrando que la producció n de fá rmacos sea una de las industrias má s lucrativas, junto con la industria inanciera1. Y si en un principio la investigació n de esta industria logró desarrollar fá rmacos que explican en parte los progresos de la biomedicina, sobretodo los antibió ticos, gran parte del nicho de negocio actualmente está enfocado en la prevenció n de las enfermedades, in luyendo sobre há bitos que representen un riesgo para la salud. Incluso sobre aquellos que no representen un riesgo real pero que si son muy rentables.

Medicalización y Disease Mongering: la medicina del siglo XXI

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uando se piensa en el futuro de la medicina suelen venir a la mente pastillas má gicas que detienen el envejecimiento, ingenierı́a gené tica sobre enfermedades antes incurables o cirugı́as con robó tica avanzada. Pero dejando de lado la ciencia icció n y relacionando la medicina con el acontecer social y polı́tico que estamos viviendo, el futuro podrı́a verse mucho má s sombrı́o: en estas breves palabras explicaremos por qué . Segú n la concepció n que la biomedicina tiene sobre la salud (como la ausencia completa de enfermedad) podemos de inirla como un valor inalcanzable y anhelado por todos, siendo la misió n de la medicina la lucha constante en contra de la enfermedad. Algo que resulta por lo menos paradó jico, ya que é sta es una constante normal de la vida del ser humano. Frente a esto, la biomedicina se encarga de prevenir, tratar y en lo ideal eliminar aquellas situaciones que representen un riesgo para la salud. Es en esto que la in luencia de la Industria Farmacé utica es trascendental para con igurar el futuro de la prá ctica mé dica, ya que gran

La medicalizació n es el proceso mediante el cual aspectos normales de la vida cotidiana se transforman en enfermedad, siendo necesario tratarlos con medicamentos y otros tratamientos que en realidad no otorgan un bene icio al paciente, o mejor dicho consumidor.

(por ejemplo el controvertido uso de terapia de remplazo hormonal en mujeres menopá usicas que se relacionaban con cá ncer de mama) ; La exagerada reacció n de las autoridades mundiales frente a la pandemia de la gripe AH1N1 y la compra de Tami lú por millones de dosis3, considerando sus dudosos bene icios reales en la progresió n de la enfermedad; Considerar al desorden en la sala de clases como Transtorno de Dé icit Atencional. Podrı́amos seguir enumerando situaciones similares, y lo má s probable es que có mo futuros mé dicos se enfrenten al desafı́o de diferenciar lo patoló gico de lo normal frente a la in luencia de la Industria Farmacé utica. Posiblemente esta tendencia se incremente en el futuro, que de seguro resultará menos sombrı́o con la crı́tica, la acció n y la participació n en contra de situaciones que claramente, no esperaban al momento de embarcarse en los rumbos de la Medicina. — 1 El Gran Secreto de la Industria Farmacé utica, Philippe Pignarre, pá g 19

Medicalizació n y Sociedad. Lecturas crı́ticas sobre un fenó meno en expansió n, Adrian Cannellotto y Erwin Luchtenberg, pá gina 24. 2

Y el Disease Mongering (o promoció n de enfermedades) es una tá ctica que ha ocupado la industria farmacé utica para utilizar fá rmacos para tratar estos problemas (ojo, NO enfermedades) “descubriendo” nuevos usos de aquellos fá rmacos antiguos que al cumplir 10 añ os pierden la patente y se transforman en dominio pú blico, por los que las ganancias disminuyen considerablemente, o “adornando” los fá rmacos con mejores presentaciones, mejor sabor o mayor duració n del efecto, que en realidad no tiene bene icios objetivos. Ejemplos hay muchos: un grupo de psiquiatras australianos consideró la timidez como una enfermedad psiquiá trica, recomendando el uso de antidepresivos, derivados de la luoxetina2; Existen fá rmacos con efectos secundarios graves como la esterilidad para tratar la calvicie; Todo el desarrollo isioló gico de la mujer, como la menarquı́a, la menstruació n, el embarazo, el parto y la menopausia son alterados con procedimientos que no representan bene icio rea

3 Neuraminidase inhibitors for preventing and treating in luenza in healthy adults and children, Cochrane Collaborations

Presentación del libro

“La salud dividida. Chile 1990-2010” del Dr. Carlos MontoyaAguilar.

Jueves 3 de abril / 18:30 Auditorio Enrique Fröemel Organiza Unidad de Bioética y Subdirección de Extensión de la Escuela de Medicina USACH.


Recensión de “Hombresmáquina: modo de empleo“ (Tiqqun, 1999)

La Asombrosa hipó tesis consiste en que “vosotros”, vuestras alegrı́as y vuestras penas, vuestros recuerdos y vuestras ambiciones, vuestro sentido de la identidad y del libre albedrı́o, todo esto no es en realidad má s que el comportamiento de una vasta reunió n de cé lulas nerviosas y de las molé culas que está n asociadas a ellas” Hoy por hoy se pretende transformar los verdaderos momentos de intimidad con uno mismo en factores o comportamientos de riesgo, los que pueden atentar con nuestra salud. Todas las “recomendaciones” emanadas del discurso cientı́ ico (si fuesen ubicadas en una especie de decá logo) quedarı́an justi icadas por la a irmació n de que “es por nuestro bien”. La salud-mercancı́a es inalcanzable, no nos pertenece, y para preservarla hay que someterse a las ló gicas de su de inició n pobre (completo bienestar fı́sico, social y psicoló gico). Adherir a estos estilos de vida propuestos por la ciencia moderna es entregar las dos orejas. La enfermedad se pre igura entonces como el justo castigo a nuestra desobediencia. ¿Quié n de ine la salud?, ¿Quié n de ine la enfermedad?... Pues bien, quien ije los está ndares de lo bioló gico tiene el control. El brazo armado del poder que viene es la Medicina. La medicina en formació n es la medicina gené tica. Bajo esta ló gica se podrá establecer que enfermedades “podrı́amos” padecer. La medicina no será má s terapé utica, será en esencia de initoria, culpabilizante, elaboradora de sentencias, donde no hay nada que decidir respecto del futuro má s que alinearse bajo el discurso de la prevenció n y de las precauciones a tomar para no enfermar… La enfermedad imprevisible y confortable deja de existir como tal para dar cabida al riesgo permanente y predecible.

Surge entonces el partido de los sanos, obedientes de las indicaciones. Y el partido de los enfermos, aquellos que se lo buscan... los primeros huirá n de los segundos. El mé dico se erigirá entonces como el mı́stico capaz de preverlo todo, con inquietante omnipresencia pretenderá tambié n conocerlo todo... la certeza de la predisposició n y de la herencia envenenará nuestra alma.

“Todo aquello que nuestro cerebro de esclavo alcanza a tolerar, nuestro cuerpo, insu icientemente dó cil, lo rechaza, porque en é l algú n residuo ancestral del instinto de rebelió n se oculta todavı́a; ¿Pero dó nde? He aquı́ lo que los conquistadores de la industria farmacé utica han jurado descubrir” apoyados por los tecnomé dicos como leales vasallos en esta innoble tarea.

De Sujetos a Pacientes.

El mé dico se forma té cnicamente para no ser má s que un administrador, un gá s iter muy e iciente en reducir al sujeto a un cuerpo bioló gico y a pensarlo rı́gidamente en té rminos de etiquetas diagnó sticas. El tecno-mé dico no ayuda a nadie, salvo a los dominadores. El terapeuta es por otro lado en primer lugar, al igual que el que le consulta, un sujeto... sujeto del deseo. No del deseo mecá nico asté nico y bulı́mico que no desea los cuerpos vivos ni las cosas animadas, que repite compulsivamente un gesto de consumo. Sino del auté ntico deseo, de la esencia profunda del Yo y existe como aspiració n, como esfuerzo para acrecentar su propia potencia de ser reconocido por otro. No vivir en el deseo es estar exiliado de la propia esencia y corriendo el peligro de devenir cosa, de ser enteramente objetivado.

Frente a la caı́da de la democracia se establece una nueva forma de dominació n, una que cuenta con la complicidad de dominadores y dominados, el biopoder. Cuerpos sin espı́ritu proliferando gracias al avance de la medicina, sobrepoblando el mundo. Cuerpos sin una posició n activa frente a la vida, que es la pasió n misma. Pasió n es lo contrario a padecer. Esta es la nueva polı́tica. La biopolı́tica gestionadora de los cuerpos como continentes de almas trata de reducirnos a aquello por lo que el poder nos sujeta. Estamos reducidos a un cuerpo bioló gico. ¿Qué hay má s necesario, má s inmediato o má s inalienablemente nuestro que nuestro propio y ú nico cuerpo? Es el cuerpo lo que nos permite relacionarnos con el otro, es el cuerpo el lı́mite. ¡Objeto de opresió n!. NUESTRO CUERPO ES PRISIONERO DE UN ALMA PRISIONERA DEL CUERPO Prisioneros al in y al cabo con una “pequeñ a libertad” al interior de una jaula armoniosamente decorada. Lo propiamente nuestro pretende ser expropiado, las pulsiones, los deseos y pensamientos no serı́an má s que neuronas interactuando.

Conclusión La prá ctica, el aprendizaje y la medicina no son nobles en sı́ mismos pues poseen una dimensió n polı́tica que obliga a tomar posiciones frente a los otros. La prá ctica mé dica se puede transformar en una prá ctica esclavizadora y reproductora de discursos, reduciendo al ser humano a hombre-má quina, susceptible de ser há bilmente dominado. Apostamos a lo contrario.


Rev. Ukémbele 001