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Publicación independiente de la Universidad Empresarial Siglo 21 - Año 2009 - Número 2

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Dos modalidades para alcanzar una meta Las modalidades Senior y de Educación Distribuida permiten el acceso a carreras de pre-grado y grado a un mayor número de personas, porque están pensadas para estudiantes que aspiran a alcanzar un título universitario, que se encuentran trabajando y que no disponen del tiempo necesario para asistir todos los días a clases. Por esto, el cursado se adapta a tales circunstancias y brinda diferentes alternativas para que el alumno pueda desarrollar sus actividades universitarias contando con asistencia de tutores presenciales. Por otra parte, ambos modelos educativos fusionan las mejores prácticas de la Educación a Distancia y de la Educación Presencial de la Universidad Empresarial Siglo 21, generando un esquema innovador que utiliza los métodos tecnológicos más vanguardistas del mundo. En este sentido, el aprendizaje de la modalidad Senior consta de materias presenciales, con asistencia obligatoria, y otras libres, con apoyo tutorial en entorno virtual; mientras que la Educación Distribuida se desarrolla mediante tres momentos: la teleclase, el trabajo grupal y el aula virtual. Además, una y otra modalidad se particularizan por ofrecer programas académicos diseñados en función de los requerimientos laborales del mercado, la articulación de niveles, el cursado semestral, el examen final por materia y los módulos de promoción directa. En este número (pág. 2 y 3), seis alumnos de Educación Distribuida cuentan sus experiencias en el aprendizaje y cuáles son las motivaciones, beneficios y posibilidades que les brinda esta nueva manera de poder convertirse en un profesional.

Estudiar y trabajar: ¿se puede? En diversas oportunidades surge un interrogante que, con seguridad, es tema de debate: Trabajar, ¿imposibilita llevar a cabo una carrera universitaria? Las respuestas son tan variadas como experiencias se han presentado en cada una de las personas que intentaron o intentan, al mismo tiempo, responder a los compromisos laborales y cumplir con las exigencias académicas de una carrera de grado. La constante gestión educativa de la Universidad Empresarial Siglo 21 en torno a este particular estudiante, que día a día se multiplica en la sociedad argentina y latinoamericana, permite identificar en ellos dos necesidades fundamentales: conciencia de un proyecto universitario y una casa de altos estudios pensada para quienes trabajan. En cuanto a la primera, es dable que quien trabaje, priorice responder las metas y exigencias que demande la obligación laboral. Pero cuando en su agenda se incluye “estudiar” - concepto que implica otros como responsabilidad, constancia, tiempo y dedicación - puede aparecer, y es natural que suceda, una dicotomía entre el deber

y el querer. En otras palabras, a este “ser trabajador” se le suma “ser universitario”. Iniciar un nuevo camino con estos dos desafiantes roles, impulsado por un sueño, un anhelo o un objetivo incumplido, implica una toma de decisión que no debería definirse sin una previa planificación. Por ello, la conciencia de un proyecto universitario se refiere a preguntarse cuánto, cuándo, cómo, con quiénes y dónde se está dispuesto a iniciar o retomar esta etapa signada por el esfuerzo, la administración del tiempo, el fortalecimiento de la voluntad y la responsabilidad de cumplir ambas prioridades: estudiar y trabajar. Por otra parte, una Universidad pensada para quienes trabajan debe tener una sólida capacidad de renovarse y definir cambios organizativos que flexibilicen su funcionamiento, para facilitar el acceso a la formación académica, responder a las necesidades y propiciar la responsabilidad paulatina del aprendizaje del universitario que trabaja. De este modo, se torna fundamental contar con nuevas tecnologías, que brinden mayores espacios de

transmisión del conocimiento; docentes con alta performance, capaces de motivar, contener y acompañar al alumno; departamentos de orientación al estudiante, donde profesionales de la psicología y psicopedagogía asistan al alumno en mejorar prácticas y técnicas de estudio, administrar sus tiempos, manejar sus emociones en situaciones de examen, y también superar otros factores que obstaculicen el cursado regular de su carrera; políticas y acciones institucionales precisas, que garanticen la confortabilidad en el cursado y optimicen el tiempo de los procesos administrativos; espacios continuos de diálogo universitario, en los que escuchar, analizar e interpretar las necesidades del alumno sean las metas constantes en pos de alcanzar la mejora continua en su formación. En este marco, la base de la formación se encuentra garantizada en la participación y compromiso alumno-universidad; es decir, contando con un alumno convencido de asumir la responsabilidad de “ser universitario” y una Universidad receptora de “universitarios que trabajan”.


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“Estudiar y trabajar sí se puede” Máximo Guillermo Boero, Abogacía en CAU Nueva Córdoba, Córdoba. Realizar una carrera universitaria es cumplir una asignatura pendiente de mi vida. Además, empecé a estudiar por una necesidad de crecimiento tanto en lo humano cuanto en lo profesional. El estudio es una parte muy importante y una de las herramientas fundamentales del camino que lleva hacia un sueño de crecimiento, progreso y realización. A través de la modalidad de Educación Distribuida he podido llevar adelante la carrera, sin descuidar mi trabajo ni perjudicando el rendimiento en ninguna de las dos tareas. Las clases satelitales facilitan la asimilación de los conocimientos y permiten evacuar dudas que puedan surgir durante la semana de estudio. Creo que cuando ya estamos insertos en el mercado laboral, el primer interrogante que se nos plantea al pensar en comenzar alguna carrera universitaria es si se puede estudiar y trabajar. A través de mi experiencia con la modalidad de Educación Distribuida puedo decir que la respuesta a esta pregunta es: ¡Se puede! Además de convertirme en profesional y obtener un título universitario, podré ampliar enormemente las posibilidades de desarrollo y crecimiento, tanto en lo personal cuanto en lo profesional.

“Nos inspiran a realizar nuevos emprendimientos” Cristhian Hugo Márquez, Contador Público Nacional en CAU Neuquén, Colegio A.M.E.N. Comencé a estudiar esta misma carrera en la universidad pública de mi ciudad. Hice hasta primer año y decidí dejar los estudios por ese año. Sin embargo, esto no fue un motivo para que se me fueran las ganas de seguir estudiando. Para mí, era indispensable hacer una carrera universitaria, para continuar con mi formación como persona y como profesional. La carga horaria de cursado en Educación Distribuida me permite también realizar otras actividades y me brinda más tiempo para preparar las materias. Además, cuando tengo que rendir finales cuento con distintas opciones de horarios para elegir. En esta etapa de aprendizaje, nos proporcionan todas las herramientas para formarnos como líderes y nos inspiran a tomar la decisión de realizar nuevos emprendimientos. Creo que la Educación Distribuida es una nueva puerta que se les abre a quienes por alguna razón no pudieron concluir con sus estudios o comenzaron a trabajar. Estudiar es algo muy importante para que el país crezca, porque además de la formación profesional también se enseña sobre moral y valores, elementos fundamentales que hacen a la sociedad.

“Es un sueño hecho realidad” María Florencia Rothen, Abogacía en CAU Red Lincoln, Barrio Norte, Buenos Aires. El interés por la carrera y el haber encontrado esta Universidad fueron mis motivaciones para comenzar a estudiar. Realicé un estudio terciario relacionado con el campo de la salud, y la carrera de Abogacía era una meta pendiente que en este momento de mi vida pude hacer realidad. Estudiar lo que siempre quise es un sueño hecho realidad, porque la metodología de Educación Distribuida me da el acceso de poder llevar a cabo mi objetivo. Además, este método me permite repartir y administrar perfectamente los tiempos del estudio y los laborales. Entre las ventajas de la Educación Distribuida destaco la correcta información en el Campus, lo cual te prepara con un excelente material para la teleclase; el hecho de ir una sola vez por semana, algo importante para quienes tenemos una familia y trabajamos; y la atención de los tutores presenciales y la coordinadora del CAU. A quien todavía no comenzó a estudiar una carrera universitaria le diría que no deje pasar esta posibilidad de formarse profesionalmente, porque además de lograr el título universitario, te prepara para afrontar la competencia laboral con una actitud plena y preparada.


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“Es importante comprometerse con la realidad social y económica” Ricardo Alberto Sarruff Rosales, Abogacía en CAU Instituto Saint Paul Colegio Bilingüe, San Juan. Poder incrementar mi eficiencia y competitividad en la sociedad, tanto en organizaciones públicas cuanto privadas, dentro y fuera del país, en donde tenga la oportunidad de desempeñarme y crecer como un profesional y a la vez como persona. Esas fueron unas de mis principales motivaciones para comenzar a estudiar. Es de suma importancia que todos podamos comprometernos con la realidad social y económica que vivimos, para poder accionar sobre ella en el futuro de forma beneficiosa y positiva. Mi experiencia en el inicio de esta carrera ha sido muy productiva y fructífera, porque he logrado organizarme con mi trabajo y mis tiempos de estudio para poder estar al día. Esto se debe a la organización de la UES21 en la programación, la compilación en un resumen y las facilidades de pedido y envío del material de estudio, estructurado y ordenado, perteneciente a cada materia que compone la carrera; y a la capacidad docente de cada uno de los profesionales en la transmisión de conocimientos que son de didáctica y fácil comprensión y aprehensión para los estudiantes que formamos parte de esta modalidad.

“Mi rendimiento laboral no se vio perjudicado” María Isabel Gaviola Guzmán, Diplomatura en Gestión Contable en CAU Tucumán. Me quedaban seis materias de la Licenciatura en Comercialización en una universidad privada de Tucumán. Por problemas de horarios en el trabajo y por el incremento de los costos tuve que abandonar, pero pensando que algún día lo iba a terminar. Y así fue que descubrí la Universidad Empresarial Siglo 21. Me interesó la carrera de Diplomatura en Gestión Contable y me pareció práctico el sistema de Educación Distribuida. Actualmente, trabajo en un estudio contable muy importante de Tucumán. Desde que comencé, mi rendimiento laboral no se vio perjudicado. Pienso que a todo hay que encontrarle el tiempo y el momento. Quien todavía no empezó a estudiar, tiene que aprovechar la oportunidad de que la UES21 esté en Tucumán. El lugar donde se ubica la sede es muy cómodo y está bien equipado para el dictado de las teleclases. La formación que recibo me forma como líder desde el momento mismo en que el sistema viene de la Universidad de Whitney, la cual es reconocida internacionalmente. Eso pesa mucho al momento de buscar trabajo, porque a las empresas les interesa que sus empleados tengan una buena formación académica.

“La principal ventaja es manejar mis tiempos de estudio” Gustavo Alejandro Neme, Lic. en Administración de empresas, en CAU Fundación Magister, Tucumán. Circunstancias familiares y laborales hicieron que pudiera comenzar ahora y no antes con los estudios. Por eso, estudiar lo que siempre quise, más que un sueño hecho realidad, es la realización de una asignatura pendiente. Esto fue lo que me motivó a empezar, sumado a la necesidad de incorporar herramientas que me garanticen desempeñar de manera exitosa las tareas laborales en la actividad que realizo, y la importancia de tener una formación universitaria. Los tiempos de mi trabajo y de mi estudio no se superponen, por lo que en la actualidad puedo realizar las dos actividades sin mayores inconvenientes. De hecho, la mejor ventaja que brinda la Educación Distribuida es el manejo de los tiempos de estudio. Además, estudiar una carrera relacionada con la actividad laboral, te permite mejorar los rendimientos desde la aplicación de los conceptos adquiridos. Hoy en día, tener una formación universitaria, además del título, te permite incorporar herramientas para tu búsqueda laboral, y la formación recibida te posibilita aplicarlas en el día a día, buscar nuevos horizontes laborales, realizar nuevos emprendimientos, entre otros.


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Mujer del Siglo 21 Cristina Schwander es cofundadora de la Universidad Empresarial Siglo 21 y comparte esta meritoria tarea con Juan Carlos Rabbat, su marido. Además, es la Directora de Relaciones Institucionales y el área de Extensión, y tiene a su cargo la comunicación, la publicidad y el marketing de esta casa de altos estudios. ¿Cómo surgió la idea de crear la Universidad Empresarial Siglo 21? Esta Universidad demuestra y refleja la ideología de su fundador, Juan Carlos Rabbat. Transmite lo que él mismo hizo y lo que actualmente pregona: un país sólo se hace desarrollado y equitativo con educación y promoviendo la libertad y el espíritu emprendedor. Juan Carlos comenzó a los 20 años en un garaje dando clases a compañeros de estudio. En ese momento, descubrió que le apasionaba enseñar y que tenía capacidad para hacerlo, y reconoce que la base de aprender está en el fortalecimiento de la autoestima del alumno. Siendo muy joven, desarrolla un sistema que se aplica para capacitar a miles de estudiantes para ingresar a la Universidad. Así nació AES, luego el IES, hasta llegar a la UES 21. Empezamos con 200 alumnos y hoy tenemos más de 10 mil.

innovadoras y líderes. Nuestro apelativo “Formando líderes” no es un slogan; más bien, es un concepto que está establecido en la misión de la UES21. Líderes éticos, solidarios, creadores de valores. Por esto mismo, en nuestros planes de estudio tenemos incorporadas las asignaturas “Espíritu emprendedor” y “Prácticas solidarias”. Esta última consiste en hacer tareas de voluntariado en Organizaciones No Gubernamentales, lo que les permite a nuestros estudiantes entrar en contacto con una realidad diferente, que no está cuando abren la puerta de sus casas. Los universitarios pertenecen a una minoría privilegiada, menos del 7 por ciento de la población accede a ese estatus. Para nosotros, ese privilegio conlleva a una mayor responsabilidad en trabajar por el bien común.

¿Qué te movilizó para hacerlo? Nosotros pensamos que con convicción, pasión y sueños, todo se puede lograr. Yo soy especialista en comunicación, fui gerente de hotel y estuve en áreas de servicios. A mí me apasiona la comunicación y a Juan Carlos, la educación. Yo podría haber dirigido procesos de comunicación en diferentes áreas, pero Juan Carlos iba a ser un educador dónde y cómo sea. Nos potenciamos al encontrarnos. Además, es muy importante el equipo de trabajo que nos acompaña. Es gente capacitada profesionalmente, apasionada y seria que, como nosotros, siempre busca la mejora continua. Y esto requiere innovar. La Universidad nace con el apoyo de la comunidad empresaria de Córdoba y como una respuesta a la necesidad de colaborar en la creciente internacionalización de las organizaciones.

¿Cuáles son los valores sobre los que se sostiene la UES? Laicismo, democracia y trascendencia, los cuales van acompañados con nuestras creencias de base, como la importancia en la libertad, la necesidad de que un país tenga empresarios generadores de riqueza y un Estado regulador que haga equitativa la distribución de la misma. Esto nos permite ser una Universidad singular, no pretendemos imitar a nadie. Sentimos que tenemos nuestra propia mística, nuestros propios objetivos, y en ellos trabajamos tal como lo define la Constitución Nacional al establecer la libertad de enseñanza. En este sentido, la innovación es una característica de esta Universidad, porque tenemos la capacidad de salir de la tranquilidad de lo hecho para ir a la intranquilidad de lo no hecho pero que hay que hacer. Yo siempre digo que la creatividad es un proceso de incomodidad, porque uno sale de lo conocido a lo desconocido, pero buscando la mejora continua. El mundo requiere de personas capaces de trabajar en equipos, de ser

¿Qué aportó la alianza con Whitney? Nos permitió dar un salto enorme al incorporar tecnología educativa de vanguardia en el mundo. Nos abrió la posibilidad de brindar una educación más accesible y de mejorar calidad. Hoy, el modelo de Educación Distribuida brinda una formación universitaria de alta calidad a bajo costo. Esto nos permite impartir educación a alumnos de todo el país que antes no podían acceder a la formación universitaria, ya sea por distancia, por costoso, por requerimientos horarios, entre otros factores. Paralelamente, formar parte de una red con universidades de distintos países nos facilita el intercambio de alumnos, docentes y mejores prácticas de gestión pedagógica y educativa. El mundo de hoy requiere el aprender constante, el someternos a una reflexión continua, y la internacionalización favorece a ese proceso. Como indica el

conocido aforismo “Think global, act locally”, nosotros, como toda institución en la era de la globalización, debemos hacer justamente eso: actuar locamente, pensar globalmente.

¿Por qué decidieron construir el nuevo Campus con una figura tan destacada como César Pelli? Recuerdo una conversación que tuvimos con Juan Carlos estando en la sede del centro. El espacio ya nos quedaba pequeño y él quería un Campus al estilo norteamericano, porque éstos ofrecen un ambiente de intercambio y una atmósfera distinta a la de un edificio urbano. Él ya tenía la visión de que sería un espacio importante, que tendría un entorno especial para el desarrollo de los claustros, y me comenta que le encantaría que César Pelli lo hiciera. El tema era que no lo conocíamos. Pero Juan Carlos viajó a Estados Unidos, se juntó con Pelli y le contó el proyecto. Él, es un arquitecto que hizo obras destacadísimas, y nosotros, “no éramos nadie”. Sin embargo, sí éramos. Porque teníamos un gran sueño, transmitíamos seriedad, responsabilidad y pasión. Estoy convencida que estos valores, cuando son auténticos, poseen magia. Siempre que eso sucede, hay otros que se unen a tu anhelo. Hoy, Pelli es un amigo personal al que admiramos y queremos mucho, y él también es un soñador empedernido. Se me viene a la mente una anécdota que pinta la grandeza de César: el día de la inauguración, él, personalmente, sacaba fotos y se emocionaba al ver que la gente usaba los espacios tal y como se los había imaginado. Aparte, contamos con la colaboración de Diana Balmori, su esposa, quien nos asesoró en paisajismo. Plantamos árboles que tardan cien años en crecer, pero no nos importa no poder verlos en su plenitud. Creemos que la Universidad debe trascender a quien la funda. El Campus es hoy el corazón de nuestro modelo. Allí están los docentes, los académicos, la base de los sistemas. El Campus ya es un patrimonio de Córdoba y sobrevivirá por muchas generaciones.

Luego de todo lo logrado hasta el momento, ¿cuáles son las próximas metas? Queremos hacer más accesible la educación en Argentina. Que sea de muy buena calidad tanto para la formación de grado cuanto de posgrado. ¿Qué etapa nos queda? Seguir avanzando y aprendiendo. Soñamos con un país desarrollado y esperamos contribuir activamente a ello.

Publicación independiente de la Universidad Empresarial Siglo 21 - Año 2009 - Número 2  

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