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San andrés 17

Número 5 • Noviembre 2010

26 2 ACTUALIDAD 4 XIX CENA ANUAL en apoyo AL fondo de becas

8 PROFESORES catalina wainerman

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12 GRADUADOS maría emilia franchignoni

16 LIBROS

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17 MIRADAS PRISMAS SOBRE EL DESARROLLO EN ARGENTINA Carlos H. Acuña Ernesto Gore María Inés Barbero Bernardo Kosacoff Marcelo Leiras

26 ALUMNOS EZEQUIEL BACHER

28 BIBLIOTECA MAX VON BUCH

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ACTUALIDAD

CEREMONIA DE GRADUACIÓN 2010 El 22 de octubre se llevó a cabo en el Campus de la Universidad, la 18va. Ceremonia de Graduación donde 130 alumnos de grado recibieron sus diplomas. El evento contó con la presencia del Dr. José Lino Barañao, Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, como orador invitado. Durante la ceremonia se entregó el Premio a la Enseñanza 2010 en reconocimiento por su labor como profesores a Alberto Bellucci, como docente de magistrales

y a José Zanca, como docente de tutoriales. Asimismo, el sábado 23 se realizó la Ceremonia de Graduación de Posgrados en la que 300 profesionales recibieron sus títulos de Doctorado, Maestría y Especialización, contando con la presencia como orador invitado del Dr. Daniel Heyman, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de San Andrés. Este año, la Escuela de Educación tuvo el orgullo de entregar el diploma a cinco Doctores en Educación.

Tradicional caminata alrededor del quad encabezada por los gaiteros, autoridades y graduados.

Orador invitado. Dr. José Lino Barañao, Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Resultado de la convocatoria 2010 al Programa de Apoyo a la Educación Con el propósito de fortalecer el desarrollo del conocimiento científico en todas las disciplinas en las que la Universidad realiza su labor académica y docente, se creó a través del Vicerrectorado Académico el Programa de Apoyo a la Investigación (PAI-UdeSA). “Creamos el Comité Interdepartamental de Investigación, que fue el encargado de diseñar el Programa de Apoyo a la Investigación (PAI). Se constituyó un comité permanente que tiene varias funciones, entre ellas, continuar diseñando las políticas de investigación de la Universidad. Pensamos que el año próximo estaremos en condiciones de lanzar una segunda línea de apoyo a la investigación, tal vez una línea para proyectos”, comentó Sergio Serulnikov, Vicerrector Académico. Para su primera convocatoria los profesores-investigadores de tiempo completo presentaron 31 proyectos solicitando apoyo financiero para la producción y difusión de sus trabajos de investigación. El monto total asignado asciende a $220.112, que será destinado principalmente a la contratación de asistentes de investigación, la asistencia a congresos y conferencias y gastos editoriales.

Feria de Iniciativas Sociales de Jóvenes La 2da. edición de la Feria de Iniciativas Sociales de Jóvenes se realizó el martes 19 de octubre en el Campus de la Universidad. Organizada conjuntamente por el Centro de Innovación Social de San Andrés y Compromiso Joven, la Feria es un evento que busca presentar y difundir las iniciativas que desarrollan muchos de los alumnos de la Universidad que tienen un fuerte interés en temas y proyectos sociales, y estimular a quienes no participan en este tipo de iniciativas a explorar oportunidades para comprometerse con proyectos que contribuyan a mejorar la realidad.

+ SAN ANDRÉS es una publicación trimestral de la Universidad de San Andrés. Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Oficina de Relaciones Internacionales.

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Además de la participación de las iniciativas sociales de los alumnos, a través de Compromiso Joven, GAIA, y el Proyecto Minkai, participaron varias organizaciones como la Asociación Conciencia, La Casa de Ronald McDonald, Comunidades Rurales, Cascos Verdes, RECIDUCA, Asociación Mujeres 2000, REDSA (Red San Andrés), Fundación Cruzada Patagónica, Fundación DAD, Cáritas San Isidro, Casa de Galilea, Un Techo para mi País, Sagrada Familia y AIESEC (The Internacional Platform for young people to explore and develop their leadership potential).

Para recibir la edición digital o enviar sus comentarios comunicarse a revistasanandres@udesa.edu.ar


Escuela de Educación

La formación docente como camino para la transformación Del 18 al 22 de octubre el Campus de la Universidad recibió a más de cincuenta directores de escuelas primarias públicas o privadas, con subvención estatal, que participaron del programa de capacitación “Directores: líderes en acción” organizado por la Escuela de Educación de San Andrés y la Fundación Deutsche Bank. El programa fue gratuito y, además, financió el viaje, la estadía y los gastos a todos los directores que asistieron. Estos directores trabajan en escuelas ubicadas en zonas urbanas o rurales con contextos desfavorables: nivel de alfabetización bajo, escaso acceso al secundario, problemas de inserción laboral y problemáticas sociales como el embarazo adolescente o el alcoholismo.

Testimonios. “Los felicito por la entrega, la dedicación, el esfuerzo y el amor a los niños, nuestros alumnos. Por creer que entre nosotros está la posibilidad de una Argentina mejor.”

4ta. EDICIÓN DE LA COPA JORGE GORDON TAYLOR

Pensando en estas realidades el programa de capacitación se organizó para acompañar a los directivos con ideas innovadoras y herramientas para mejorar su gestión; promover la reflexión sobre las prácticas de enseñanza; y fortalecer su desarrollo directivo para enriquecer el aprendizaje y el desarrollo integral de los alumnos. Las expectativas del cuerpo docente y de los directores asistentes fueron superadas por los resultados obtenidos durante los cinco días de intercambio de ideas, capacitación y enriquecimiento a través de las distintas realidades, lo que hará que esta iniciativa continúe creciendo y fortaleciéndose en las próximas ediciones.

Testimonios. “Agradezco infinitamente la posibilidad que me han dado de poder acceder a la excelencia de esta capacitación, que fue la experiencia más completa que he tenido en mis 24 años de docencia. Estoy segura de que con el acompañamiento y la guía podré hacer reales los cambios.”

fútbol masculino y femenino, hockey femenino, básquet masculino, rugby, natación, futsal, tenis, ajedrez, vóley femenino y masculino, y cross running.

>> Nuevo site de las carreras de grado

La apertura oficial se llevó a cabo el sábado 6 de noviembre, con la presencia de los coros de la Universidad de San Andrés y la Universidad Di Tella. En la misma ceremonia participaron la banda de música y el grupo de tango de San Andrés.

Los días 5, 6 y 7 de noviembre se llevó a cabo la 4ta. edición de la Copa Jorge Gordon Taylor que reunió a más de veintiocho universidades nacionales, privadas y estatales de Argentina y del exterior. La olimpíada de tres días convocó a más de 1.000 alumnos que compitieron en diversas disciplinas como

Los resultados finales de este año fueron: 1° Puesto: Universidad de Luján 2° Puesto: Universidad de San Andrés 3° Puesto: Universidad del Salvador De esta manera, la Universidad continúa fomentando el deporte porque entiende que  contribuye a la integración social de los alumnos, potencia habilidades individuales y grupales, y construye espacios deportivos y recreativos para todos.

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XIX Cena Anual en apoyo al Fondo de Becas. Eduquemos juntos al servicio del país.

Estudiar, enseñar y aprender es algo que el país valora EN SEPTIEMBRE SE LLEVÓ A CABO LA XIX CENA ANUAL EN APOYO AL FONDO DE BECAS QUE CONVOCÓ A MÁS DE 700 PERSONAS COMPROMETIDAS CON LA PROMOCIÓN DE LOS PROGRAMAS DE AYUDA FINANCIERA QUE PERMITEN QUE CADA AÑO MÁS ESTUDIANTES CON CAPACIDAD Y TALENTO, PERO SIN RECURSOS ECONÓMICOS SUFICIENTES, ESTUDIEN EN SAN ANDRÉS. ESTE AÑO LOS FONDOS RECAUDADOS EQUIVALEN A 72 BECAS COMPLETAS. “Un ejército que abandona a sus heridos en combate es indigno. Un país que permite que el talento de sus jóvenes se malgaste, también. Ustedes están aquí hoy para ayudarnos a no caer en esta segunda indignidad”, de esta manera inició su discurso Carlos Rosenkrantz, Rector de la Universidad, frente a una numerosa convocatoria de graduados de grado y posgrado, donantes, profesores y benefactores de San Andrés que año a año apoyan con donaciones y contribuciones al Fondo de Becas. La campaña anual de fundraising del 2009 recaudó fondos equivalentes a 67 becas completas para las carreras de grado. Esto representó un aumento del 38% con respecto a lo recauda-

do el año anterior. Este año, gracias al esfuerzo y generosidad de todos los asistentes se recaudaron fondos equivalentes a 72 becas completas. Los resultados académicos logrados por los 383 alumnos que actualmente estudian y reciben algún tipo de asistencia financiera, demuestran que la convicción institucional de reparar la injusta distribución de oportunidades educativas es posible. Hoy en día, de los alumnos que ocupan los primeros diez puestos de su promoción, seis son estudiantes becados. Como así también lo son el 59% de los promedios superiores a 8 en todas las orientaciones que ofrece la Universidad.

“Al apoyar nuestros programas de becas ustedes nos ayudan a construir nuevos patrones de conducta para las escuelas secundarias argentinas. Las becas que ustedes financian demuestran a los jóvenes –de más de seis mil colegios secundarios de todo el país a quienes las ofrecemos–, que más allá del descreimiento que pueden encontrar en muchos lugares de la Argentina, estudiar, enseñar y aprender es algo que el país valora. Su presencia también le muestra a la Argentina que entre nosotros hay gente que se preocupa por el futuro y por otros, y ello es un síntoma importante de que no todo va mal”, concluyó Rosenkrantz.

Lucas Grosman

Marcelo Leiras

Director del Departamento de Abogacía.

Director de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

“El Programa Abanderados Argentinos, como los otros programas de becas, son muy importantes a la hora de permitir el acceso de más personas con procedencias e intereses diversos a una educación de excelencia. Como profesor veo que los chicos que traen bagajes y experiencias distintas enriquecen las clases. Realmente permiten ver la materia que se está tratando desde otra perspectiva. Son estudiantes que tienen una gran capacidad de superación y muchísimo empuje, y sus resultados son muy buenos.”

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“Los programas de becas acercan a la Universidad a alumnos con los que antes no teníamos la suerte de encontrarnos. Si uno observa la distancia que han transitado para llegar hasta acá, comprueba que es gente que tiene mucho compromiso y muchas ganas, además de capacidad. Estoy muy orgulloso de que muchos de los estudiantes que ingresaron este año a través del programa Abanderados Argentinos hayan elegido estudiar Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Todos ellos son muy dedicados al estudio y combinan esa dedicación con sensibilidad e interés por los asuntos públicos. Estos dos atributos son fundamentales para estudiar nuestras disciplinas. El tema no solamente te tiene que resultar curioso o intrigante: te tiene que importar y tenés que tener confianza en que tu conocimiento puede ayudar a que las cosas sean de otra manera.”


Algunos de los programas de asistencia financiera que la Universidad fomenta para que alumnos de todo el país con mérito académico y necesidad económica puedan acceder a San Andrés son: Abanderados Argentinos, Juan Bautista Alberdi, Deportistas Argentinos, PanAmerican Energy-Universidad de San Andrés, Egresados del Colegio Nacional de Buenos Aires, Egresados de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, Egresados de colegios del partido de San Fernando, Finalistas regionales de la Olimpíada Matemá-

tica Argentina y Participantes del Programa Junior Achievement, entre otros. En la actualidad, más del 39,5% de los alumnos que estudian en San Andrés reciben algún tipo de ayuda financiera. La Universidad continúa trabajando para acercar más personas que se comprometan con la misión de otorgar la mayor cantidad de oportunidades para que cada año más estudiantes puedan acceder a una educación de alta dedicación e impacto como la que brinda San Andrés. •

Ayrton Daniel Zazo Girod Alumno de Relaciones Internacionales *.

“Grandes universidades son aquellas que generan excelentes alumnos. Pero aun más grandes universidades son aquellas instituciones educativas donde prevalece la vocación y la dedicación al estudio, más allá de los recursos económicos y posibilidades del estudiante. Carreras y universidades hay para todos los gustos. Pocas, sin embargo, toman en cuenta la importancia de la inclusión educativa como lo hace la Universidad de San Andrés, generando programas de becas que inspiran a la excelencia y el esfuerzo educativo, aún en etapas previas a la universidad. Santiago Stewart, Presidente de la Fundación Universidad de San Andrés.

“Una vez al año nos reunimos un grupo de gente que tiene en común su amor al conocimiento, al estudio, a la inteligencia y a las humanidades. Un grupo de gente que por sobre todas las cosas cree en el poder transformador de la educación. Debemos juntar fondos para becar a argentinos brillantes, abanderados de escuelas del interior, que sin nuestro apoyo, sin el apoyo de todos los presentes hoy no tendrán forma de sustraerse a su medio para alcanzar el máximo de su potencial.”

Sebastián García Dastugue Director del Departamento Académico de Administración.

“Me entusiasma el trabajo activo que hace la Universidad para buscar en todas las provincias del país a los chicos que tienen capacidad y ganas de crecer para darles la oportunidad de desarrollar su talento permitiéndole el acceso a una educación como la que imparte San Andrés. El primer día de clases no me doy cuenta si un alumno es becado o no, pero con el correr del tiempo veo que muchos de los alumnos que más te desafían intelectualmente o más se apasionan son los que tienen algún tipo de asistencia financiera. Estos alumnos no dan por sentado nada, valoran y cuidan lo que tienen porque no siempre estuvo ahí. Por ejemplo, uno no se despierta a la mañana y agradece tener su brazo derecho, porque siempre lo tuvo y lo sigue teniendo. Pero cuando algo falta, se lo empieza a apreciar; esto hace que el foco cambie y la energía que se le dedica sea diferente. Estos chicos se esfuerzan más, se involucran más y por lo general elevan el nivel de cada clase.”

Tales programas no serían posibles sin las generosas donaciones de contribuyentes y graduados, que, en el 2009 reunieron el equivalente a 67 becas anuales de grado. 67 nuevos sueños, 67 oportunidades para no abandonar en el camino a ser profesionales responsables y comprometidos por un país mejor. En el año 2010, la recaudación en la Cena Anual fue mayor que en el 2009. ¿Cuántas nuevas oportunidades traerá el 2011 gracias a la solidaridad de aquellos que sienten el compromiso por una educación para todos? ¿Cuántos nuevos estudiantes ingresarán para engrosar el alto porcentaje de alumnos que reciben algún tipo de asistencia financiera? No puedo escribir una respuesta exacta. Pero, como beneficiario de un programa de becas, puedo brindarles mis mayores agradecimientos. No sólo por darme una oportunidad, sino por demostrarme que el compromiso por un país mejor no se queda en las palabras, ya que día a día, más de un tercio de la universidad lo vive.” * Abanderado de la escuela Educación Técnica Nro. 1 “Fray Luis Beltrán”. Arrecifes, Buenos Aires. Becario del Programa Abanderados Argentinos en San Andrés.

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XIX Cena Anual en apoyo al Fondo de Becas. Eduquemos juntos al servicio del país.

COMPROMISO DE LOS GRADUADOS CON EL FONDO DE BECAS

Nicolás Lanusse, Fabián Torres y esposa, Mercedes Dircie, Alejandra Elías.

Este año 285 graduados de grado y posgrado asistieron a la XIX Cena Anual en apoyo al Fondo de Becas. Su compromiso y colaboración es fundamental para poder continuar construyendo una Universidad inclusiva que pueda ofrecer oportunidades reales a todas las personas con talento y capacidad.

Lucho González Victorica, Miguel Boggiano, Matías Klein.

Promoción 12. Karina Katz, Carlos Tacchi, José Filippini, Damasia Ezcurra, Ricardo Kugler, Alejandra Cordes, María Pierrestegui, Verónica Chwat, Rosario de Riso, María Agustina Memoli y Milagros Limardo.

Cuarta Promoción. Jorge Triaca, Miguel Braun, Nicolás Ducoté.

Geraldine Clarke, María Agustina Memoli, Milagros Limardo mirando fotos del casamiento de Geraldine.

Florencia Villamil, Andrea Vogelbaum, Pamela (Gappsi) Pizzoleo, Martín Meeuwes y Bruno Tocagni.

Segunda Promoción. (Sentados) Luis Pérez Endara, Rolando Leyton, Sebastián Popik, Jerónimo Bosch, Luis Bameule, Javier de Santos. (Parados) Alejandro Tinivelli, Graciela Guzmán y Laura Bidegain.

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María Dolores Scotta y Florencia Iglesias.

Primera Promoción. Guillermo Mulville, Verónica Hughes, Juan Cernadas, Miguel Iribarne.

MBA: Norberto Rial, Sebastián Yoffe, Graciela Guzmán, Alan Gidekel, e Iván Spollansky.

Jacqueline Schrader, Alejandro Yu, Maximiliano D´Angelo, Emanuel Di Carlo, Tomás Hoffmann, Agustín Daviou, Marcos Westphalen.


Promoción 13. Karina Katz, Alejandra Cordes, Matías Mercado, Tomás Romero, Ricardo Kugler, Carlos Tacchi, Francisco Orden, Martín Avola Llaber, Damasia Ezcurra, María Pierrestegui. Participación de graduados. Julio Bestani y Sebastián Popik, graduados de la segunda promoción de Economía llevaron adelante el pledge que logró recaudar el equivalente a 72 becas completas.

Jonathan Szwarc, Iva Trako, Enrique Matarrelli, Darío Nocioni, José Princz, Agustín Demirdjian.

María Dolores Scotta Graduada en Administración de Empresas, 2003. Este año tuve, una vez más, la oportunidad de asistir a la Cena de Recaudación de Fondos que la Universidad de San Andrés ofrece todos los años. Cuando me preguntaron por qué apoyo esta cena, se me cruzaron varias razones por la cabeza. ¿Apoyar la Cena? Si, puede sonar como una locura: salir corriendo del trabajo, cambiarnos de ropa, pagar tanta plata para una comida, acostarnos tarde, seguramente alguna resaca por una que otra copita de vino o champagne de más. Todo esto considerando que nos toque en la mesa alguien agradable, y ni hablar de donar. ¿Harakiri? Nos quedamos cortos.  Esta es la razón que muchas veces nos lleva a desertar. Esta es la tentación de cada año frente al mismo evento. ¿Y por qué apoyo esta Cena?, era la pregunta. Porque existe otro costado que nos hace estar ahí, a merced de Graciela Guzmán y su séquito de colaboradores, para que uno de los actos más generosos y necesarios que puedan haber, suceda. Participo de la Cena de Recaudación porque soy una ex alumna becada y siempre apoyada por muchos de los miembros de esta Universidad. Vine de Tucumán a los 18 años con el sueño de poder acceder a una educación de elite, con todo el esfuerzo que significó dejar a mi familia, a mis amigas del alma y mis raíces. Vine a hacer mi carrera con la inmensa satisfacción de sentirme privilegiada porque “alguien” creía en mí, porque

Victoria Almiroty, Sofía Gancedo, Diego del Río.

“alguien” valoraba mis esfuerzos académicos, porque a “alguien” no le importaba que mi mamá no tuviese los medios para poder afrontar la cuota y que aun así me dijera: “Lola, vení que vamos a darte la oportunidad para que salgas al mundo siendo una profesional y una mejor persona”. Pasé en San Andrés 4 años divinos, que me llenaron de excelentes recuerdos, en los que tuve que sufrir enormemente al verme obligada a salir de mi zona de confort, de todo lo que me era familiar, pero que me ayudaron a crecer de una forma en la que donde estaba no me era posible. En donde pasé horas de clase con todo tipo de gente, con hijos de ricos, de clase media, de gente más necesitada y sin embargo, accediendo todos al mismo tipo de educación. Y al final del día, el haber estudiado en esos claustros me abrió puertas más rápido que si no hubiera ido a esta Universidad. Por el reconocimiento que tiene San Andrés como academia. Me acuerdo que el Dr. De Pablo nos dijo un día que no sólo bastaba con ser egresado de la Universidad de San Andrés, sino que una cuota de picardía era una necesidad imperiosa para salir al mundo laboral y tener éxito en el intento. Aún sonrío cuando pienso en eso. Sabias palabras que cobran más sentido con el paso del tiempo. San Andrés me dio ambas. Vuelve la pregunta. ¿Por qué apoyar la Cena de Recaudación? ¡Cómo no hacerlo si yo, como tantos otros, somos el vivo ejemplo del fruto que tienen nuestras donaciones! ¡Cómo no decir PRESENTE si mi salario se debe en parte a la educación que recibí! ¡Cómo no darle la misma oportunidad a tantos otros tucumanos, porteños,

salteños, santafecinos o neuquinos que al igual que yo no pueden pagarse los estudios y añoran tener una educación de nivel mundial!. Los norteamericanos tienen un nombre para este concepto que hoy nos trae aquí “PAY IT FORWARD”, una suerte de “DEVOLVER EN MANOS DE OTRO”. Maravilloso lo que trae aparejado este concepto, devolver haciendo con otros lo mismo que alguien hizo por nosotros. Una cadena que no debemos romper, sino multiplicar. ¡Una cadena de la que ya somos parte, nosotros, los beneficiados por este sistema! Diría empecemos, pero la palabra es continuemos… a levantar la bandera de la contribución, dando de corazón, generando oportunidades ya generadas en nosotros, cambiando la vida a las personas que quieren esforzarse para salir adelante, y nos necesitan. Los graduados becados deberíamos colmar esas mesas. Nada es poco a la hora del aporte. Nada, porque somos una cadena y en el conjunto TODO SUMA. Continuemos diciendo: ¡Aquí estoy! ¡Contá conmigo Graciela! ¡Contá conmigo becario! ¡Gracias San Andrés por darme la oportunidad de algo tan maravilloso como ser parte activa en el futuro de otros, y aunque estés cansado, lleno de trabajo, con menos plata este año, igual decí ¡PRESENTE! Queridos colegas y miembros de la Universidad, este proyecto nos necesita, en la medida que podamos dar, lo que sea. Somos esta Cena de Recaudación. Somos esta cadena del PAY IT FORWARD. Salgamos de aquí con unos pesos menos y más cansados mañana, pero les aseguro que con el corazón lleno.

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PROFESORES Catalina Wainerman es un referente de las ciencias sociales argentinas. Discípula del fundador de la carrera de Sociología en el país, Gino Germani, su extensa y prolífica carrera es una evidencia del compromiso con la investigación en este campo. La mirada científica jamás abandona su personalidad y su objetivo de alcanzar una mayor comprensión de la realidad social. Por Carolina Aguerre

Catalina Wainerman Antes de comenzar la entrevista habla con orgullo de los cinco doctores en Educación que acaban de recibir su título en la última ceremonia de graduación de octubre. Desde el 2004 dirige el Doctorado en Educación en la Universidad de San Andrés, y en 2005 el Área de Investigación en la Escuela de Educación. ¿Cuándo te decidiste por la vida académica? ¿Fue de entrada a los 17 ó 18 años? No, yo de entrada terminé la escuela secundaria y tenía mis horrorosas dudas entre Arquitectura y Filosofía. 8

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Terminé, después de dolores de estómago, noches de insomnio y todo lo demás, entrando a Arquitectura, pero porque venía de la mano de mi hermana mayor y de sus amigos. Ella era muy sociable y el tipo de vida en Arquitectura era algo muy atractivo para mí: se trabajaba en grupo, se hacían entregas colectivas, se quedaban toda la noche sin dormir y se divertían a lo loco. Creo que me atrajo eso. Estuve tres años y medio. Y me llevó ese tiempo dejar Arquitectura para hacer otra cosa. Me arrepiento del

sufrimiento, no de la apreciación del espacio arquitectónico que adquirí para toda mi vida. Amo la arquitectura y el urbanismo. Y tengo la capacidad de valorar el espacio más allá de lo intuitivo. Pero bueno, sin ninguna facilidad, terapia mediante, que recién empezaba a consumirse en Buenos Aires, decidí irme a Filosofía y Letras. Y ahí otra vez se me planteó si me metía en Filosofía, Sociología o Psicología. En esa época Sociología y Psicología, al igual que Ciencias de la Educación, se cursaban en Filosofía y Letras, y había un primer año de introducción a la Historia, a la Litera-


La consolidación de un campo disciplinar y de una vida académica. cultura. En el caso de la Universidad de Buenos Aires se crean en el ámbito de la Facultad de Filosofía y Letras tres carreras modernizantes: Sociología, Psicología y Ciencias de la Educación. Sociología, hasta el momento, había sido una disciplina que era más similar a la Filosofía Social. Estaba más cerca de la Filosofía que de la investigación empírica. Y Germani crea una carrera, que no solamente era docencia sino también investigación y extensión con el criterio de una Sociología como actividad de producción de conocimiento científico. Es decir, basado en la idea de que es posible, susceptible, el conocimiento científico de la realidad social. En respuesta a mi pregunta, Germani me dijo, en su cocoliche que recuerdo muy bien, que lo acompañara al Departamento de Sociología que quedaba en Florida, entre Viamonte y Tucumán. En el camino, que fueron dos o tres cuadras, me dijo que lo que podía hacer era incorporarme a trabajar en la biblioteca. Yo le dije que en la biblioteca no iba a ver lo que es la Sociología, porque de libros entendía, pero lo que quería era la acción. Entonces me dijo que hablara con Ana María Eichelbaum de Babini. Ella estaba en los comienzos del trabajo de campo de una investigación sobre pautas de crianza temprana en familias de diversas clases sociales.

tura, a la Filosofía, etc. Y bueno, lo escuché a Germani en Introducción a la Sociología. Germani fue el creador de la sociología científica en Argentina. Lo esperé a la salida de una clase… ¿Te acordás de aquel día? Fue en 1957 ó 1958… Las clases eran donde hoy es el rectorado, en Viamonte, entre 25 de Mayo y Reconquista. Lo esperé a la salida y le dije que yo quería saber qué era esto de la Sociología, porque no me podía decidir por una carrera. En el ’57, después del peronismo, hubo un florecimiento en el mundo de la

Ese día te cambió todo. Ese día dije: “Bueno, yo quiero Sociología” ¿Qué hice? Empecé a hacer entrevistas a familias de sectores bajos, medios y medios-altos y me fasciné. Las entrevistas eran con madres acerca de la socialización temprana de sus hijos, porque en su momento se discutía si las pautas de socialización temprana eran diferenciales según clase social, en qué medida formaban la personalidad y eran diferenciales en cada clase social, y además qué efectos podían tener en la estructura de la personalidad, si tenían alguno. ¿En qué cohorte estabas? Entré en el ’58 y creo que la carrera había empezado en el ’57. Pero de alguna manera la primera y segunda se pegotean. Mis compañeros eran gente conocida hoy, que se siguió dedicando a la academia: Elizabeth Jelin, Jorge Balán, Ruth Sautu, Lito Marín, Liliana de Riz, Silvia Sigal…

¿Cómo organizó Germani este nuevo campo disciplinar? Nunca he conocido a una persona con la capacidad organizativa, la visión de lo que es el desarrollo de un campo disciplinar como Germani. Hay otros seguramente, pero yo no he conocido a nadie como él. Creó el área de docencia, el área de investigación y junto con eso, la biblioteca, ámbito de publicaciones producidas dentro del propio Departamento de Sociología. Creó el personal docente con gente que de alguna manera había tenido interés en la Sociología. Tenían estudios de grado en otras carreras, se acercaron a él, y un poco de manera autodidacta, leyendo bibliografía, se convirtieron en docentes de la Carrera de Sociología. Enrique Butelman, uno de los tres dueños de Paidós en ese momento, que estudió Filosofía y allí se había conocido con Germani; Norberto Rodríguez Bustamante, que también venía de Filosofía, al igual que Eliseo Verón, que era el más joven. Ana María Eichelbaum de Babini venía de Pedagogía. Jorge Garciarena venía de Economía. Torcuato di Tella de Ingeniería, pero con conocimiento de Economía. Bueno, con éstos y algunos otros, Germani armó el cuerpo docente. Como tenía clara conciencia de que con este cuerpo docente tenía un límite, primero se propuso hacer la licenciatura. Pero para completar la formación traía gente de Estados Unidos, de Francia, algunos de Brasil. Para ello estableció redes con la Fullbright, redes con el CONICET, que se acababa de crear, redes con instituciones que le permitieran utilizar fondos para traer docentes. De Estados Unidos vinieron personajes como Rose K. Goldsen, con quien yo me formé después en Estados Unidos; Kalman Silvert, politólogo estupendo; Aaron Cicourel, uno de los creadores de la Etnometodología; Paul Baran, economista marxista. De Francia, Alain Touraine que era un joven promisorio en ese momento. De Brasil, Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto. Con ellos completaba nuestra formación de Licenciatura. ¿Cómo se formaban los investigadores? Él sabía que para seguir adelante había que irse a estudiar afuera para hacer la Maestría y el Doctorado. Fuimos a Estados Unidos, Inglaterra, Francia, en ese orden, gracias a que nos presentábamos a becas UNIVERSIDAD DE SAN ANDRÉS

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PROFESORES CONICET y que teníamos la posibilidad de ser recomendados por alguna persona que había venido a dictar un curso del exterior y por docentes locales. Las mismas redes que él ya había tejido, más las redes que se extendían con la gente que venía, permitió contar con referentes y presentadores a las universidades norteamericanas a las que íbamos, que eran de las más difíciles de ingresar. Además, veníamos del sur, de la Argentina, sobre la que no había antecedentes, y por lo tanto, los programas de Sociología en Estados Unidos no sabían qué había por acá. Fuimos abriendo el camino. Germani crea además el Instituto de Investigaciones, donde se hacía investigación bajo su dirección y la de algunos docentes. En ese esquema, los docentes y alumnos hacían investigación. De esas investigaciones salían publicaciones. Hubo dos líneas de publicaciones, una, que está acá en la biblioteca de UdeSA a la que hice una donación, eran los Boletines del Instituto; y otros, creo, eran los Cuadernos del Instituto. La otra cosa que hacía, dado que no había literatura en español, fue armar lo que yo llamo un “ejército de traductores” entre los estudiantes que podíamos traducir de inglés al francés. Traducíamos capítulos de libros y artículos de revistas seleccionadas por él para cada cátedra. Germani incidió además, sobre los programas editoriales de Paidós. Se tradujeron Max Weber y muchas otras obras. Tenía una clara imagen de lo que era armar un campo disciplinar. No puedo decir cuál fue el momento, pero fue claro: muchos de nosotros nos encolumnamos atrás de Germani en una especie de carrera

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de pioneros que abríamos caminos. Teníamos el “orgullo de pertenecer”. Germani nos formateó hacia la vida académica, clarísimo. En esa época recién empezaba la investigación de la opinión pública y la de mercado. Y a quienes se dedicaban a eso, nosotros los mirábamos con desdén. Así que de allí me fui a estudiar a Estados Unidos, ya formateada. ¿Cómo fue la experiencia en una universidad Ivy league como Cornell, viniendo de una carrera nueva en la Argentina como la Sociología? Cornell era una universidad muy cosmopolita y nosotros teníamos un nivel absolutamente estupendo. Por un lado porque la estructura de estudios en Estados Unidos es bien diferente a la de la Argentina. Acá entramos desde primer año en la Licenciatura y seguimos cinco años en una disciplina. Mis compañeros norteamericanos empezaban con la Sociología o especialización en Sociología recién en la Maestría. Lo único que teníamos era un atraso en la bibliografía de unos cinco o seis años. En Cornell, además, aprendí los aspectos profesionales de la vida académica. Esto quiere decir: cómo armar una ponencia, cómo escribir un curriculum, cómo manejarse en una gran biblioteca. Realmente eso es lo que aprendí. Por supuesto que también aprendí cuestiones de contenido, pero como los docentes ya desde hace cuarenta años privilegiaban la investigación por sobre la docencia, nosotros los estudiantes éramos molestos para ellos porque los distraíamos de su tiempo para la investigación y la publicación, que era lo más importante.

¿Y cómo has visto evolucionar la Sociología desde Germani hasta hoy en la Argentina y en el mundo? ¿Otras disciplinas, como la Ciencia Política, le han sacado espacio? Una cosa es la Sociología en los Estados Unidos, otra es la Sociología en Inglaterra o en Francia. En los Estados Unidos, desde hace algo más de 20 años, la Sociología a mi entender se ha convertido en Estadística. La carencia de teoría es impresionante y además, siendo muy drástica, creo que se investiga lo que es susceptible de medición mediante las técnicas de análisis estadístico. Aquello que no es soportado por ciertas técnicas, por ejemplo los valores, el mundo de la cultura, no es estudiado. La Sociología, para mi gusto, en Estados Unidos se ha “desteorizado”. Nunca fue demasiado fuerte en teoría, pero tenía antes la influencia de la Escuela de Chicago de los años ’30, con observación de la vida real. La carne y hueso han desaparecido hace años. Me acuerdo de un artículo que fue muy central en una conferencia de la American Sociological Association de 1964, que dio George Homans, llamada “Bringing men back”. Esto mismo veo que pasa ahora en Ciencias Políticas. Me parece aberrante porque considero que las Ciencias Sociales han tomado el modelo de las Ciencias Naturales, Exactas, llamadas “duras”. Cuando te presentás a solicitar un subsidio para una investigación te dicen que explicites la hipótesis a someter a prueba, pero en realidad nuestra investigación tiene como objetivo muchas veces describir la realidad social, que es poco conocida. Antes de explicar hay que describir. Si no describís y te saltás a la explicación directamente, es un sin sentido para mi gusto. Nos


Publicaciones falta muchísima descripción acerca de cómo funciona la realidad. En el proceso de generación de conocimiento, cualquiera sea el tema, uno empieza por explorar cómo es el elefante, uno sigue por describir al elefante, luego por qué factores pueden tener algún rol explicativo, y después se sigue por la explicación que supone la puesta a prueba de hipótesis. Pero, empezar por una prueba de hipótesis, por una explicación, es una petición de principios. Inglaterra tiene o conserva la capacidad, la virtud de la mixtura entre teoría y empiria. Francia tiene lo contrario, los florilegios y el juego del lenguaje sin demasiada inclinación por la base empírica y el pensamiento racional, con algunas excepciones, como es el caso del profesor Bernard Lahire, que es mi descubrimiento de este año. Fue formado por Bourdieu en los ochenta. Tiene una vasta cultura literaria, histórica y una formación en investigación sociológica y teórica envidiables. En la Argentina, la tradición de Germani de la búsqueda de conocimiento científico en parte se ha perdido. Cuando decís que hay un estilo de vida académico, ¿Cómo lo terminarías describiendo? Bueno, como lo realicé yo. Me pongo no como modelo de lo que debe ser, sino de cómo viví la vida académica. Yo hice mi Maestría y Doctorado en Estados Unidos. Volví, entré al Instituto Di Tella, que aún no tenía universidad, sino varios centros de investigación; yo trabajaba en el Centro de Investigaciones Sociales, el CIS, donde estuve siete años haciendo investigación y docencia. Luego, el Di Tella se fue achicando y cuatro de nosotros nos planteamos hacer un centro de investigación con otros cuatro de afuera. Eran malos tiempos, estábamos en el ’72 y abrimos en el ’74 un centro de investigaciones llamado CENEP, Centro de Estudios de Población, que todavía hoy existe. La alternativa que teníamos en el ’72, cuando salimos del Di Tella, era irnos a Estados Unidos o a Inglaterra, o quedarnos en la Argentina y tratar de vivir de lo que hacíamos. Intentamos esto último. Ahí fue muy importante una persona como Alfredo Lattes, un colega demógrafo, que también tenía una visión institucional notable, y decidimos armar un centro de investigaciones. Ninguno de nosotros estaba en el CONICET ni podíamos aspirar a tener ningún subsidio de allí, porque para Ciencias Sociales

Posee una veintena de libros escritos y compilados, y más de 60 artículos y capítulos de libros. Entre los más destacados por el impacto que tuvieron dentro y fuera de las fronteras académicas, tanto nacionales como internacionales, se destacan: • (1981) El trabajo femenino en el banquillo de los acusados. La medición censal en América Latina, México: Terranova (en colaboración con Zulma Recchini de Lattes). “Este trabajo mostró el subregistro diferencial por género de la mano de obra femenina en los censos de América Latina y el Caribe. Después de ese libro seguí trabajando 8 años en el mismo tema, y terminé incidiendo sobre el censo de población del ’90, en el que se cambió la manera de indagar que se llama en jerga “condición de actividad”, que es la detección de quienes están y quienes no en el mercado de trabajo. Eso se mantuvo hasta ahora y fue tomado también por los censos de otros países de la región”. • (1999) ¿Mamá amasa la masa?, Buenos Aires: Editorial de Belgrano (con Mariana Heredia). “Obtuvo impacto por detectar y poner al descubierto los contenidos sexistas de los libros de lectura de la escuela primaria y también tuvo impacto sobre el sistema educativo. A partir de esta publicación hubo una recomendación de la Comisión de Educación de lo que hoy sería el Gobierno de la Ciudad para que el sistema educativo primario tome en cuenta los sesgos sexistas en los libros de lectura”. • (1997) La trastienda de la investigación, Buenos Aires: Editorial de Belgrano (compilado con Ruth Sautu). “Este es un libro de texto que impactó mucho en la formación de investigadores”. • (2010) El quehacer de la investigación en educación, Buenos Aires: Manantial (con Mercedes di Virgilio). “Este libro se refiere a la educación tal como se la entiende en esta Escuela en San Andrés, que está muy orientada a las políticas públicas. Creo que va a ser muy útil para gente que investiga en políticas públicas, y en otras áreas de las ciencias sociales. Ojalá se transforme en una referencia como fue La trastienda”.

todo eso estaba vedado en esa época. Había dos o tres personas de ese campo nada más dentro de la carrera. Entonces tuvimos la ayuda de la Fundación Bariloche, que era la otra institución pariente del Di Tella, la cual nos dio el apoyo del nombre y de una oficina. Con eso nos dieron un sello para poder empezar a gestionar, armar proyectos y a venderlos. Y ahí aprendimos lo que yo llamo “hacer la calle”: armar proyectos y gestionar subsidios. El primero que tuvimos fue de la Fundación Ford. La Fundación nos tomó el examen más difícil que creo que pasé en mi vida, hecho de la mano de Kalman Silvert, que había sido profesor mío en Sociología y que conocía muy bien Latinoamérica. Él tenía muy claro que lo que había que hacer era formar instituciones en el país y no llevarse a la gente afuera. Silvert, como asesor de la Ford, vino a ver a este grupito de gente que decía querer armar un centro de investigaciones. No me olvido nunca que nos preguntó si sabíamos lo que significaba,

como estilo de vida, mantener un centro de investigaciones. Nosotros le dijimos “por supuesto que sí”. Teníamos alguna vaga noción, pero no teníamos la más mínima idea de que era el club más caro al cual uno puede asociarse, en términos de energía, esfuerzo y soporte de escasez de recursos y de austeridad. De entrada decidimos que íbamos a juntar el medio de vida y el modo de vida. Y así aprendimos a hacer algo que no nos había enseñado la universidad, que era gestionar fondos, armar proyectos, vender proyectos, discutir con los donantes de fondos, tratar de mantener y acomodar a lo que nos decían y de satisfacer lo que nosotros queríamos hacer. Así nació el CENEP, que lo armamos como un lugar para trabajar unos años y que subsiste hoy, si bien como un centro de investigación con características un poco diferentes, porque el mundo de la ciencia y los valores han cambiado desde 1974. •

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GRADUADOS María Emilia Franchignoni, Comunicación. Egresada 2005.

Créditos: Luciana Damiao

Pensar con el cuerpo

“Virginia Woolf fue un referente para mi desde la adolescencia. El primer texto que leí de ella: Un cuarto propio. Después, La señora Dalloway. Siempre me interesó su forma de escribir, la musicalidad de su escritura, la experimentación, los temas que atravesaban su obra. El ensayo Un 12

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cuarto propio se fue convirtiendo en una especie de guía cuando a los 18 años entré a la Universidad, empecé a dedicarme a los estudios de género, a la performance. Volví a leer a Virginia Woolf con Florencia Garramuño, que fue mi mentora en la carrera y en la tesis, precisamente sobre Cuerpo y género en el nuevo teatro argentino. Después obtuve la beca para perfeccionarme en la Tisch School of Arts, de la New York University”, así de claro le explica María Emilia a la periodista que le hace una entrevista para el suplemento “Las 12”, de Página 12. Así de natural es su encuentro con Virginia Woolf, y al mismo tiempo su encuentro con lo performático, un espacio que le permite unir sus dos mundos, el académico y el artístico. Durante todos los domingos de septiembre y octubre, María Emilia produjo y dirigió Freshwater, la única pieza teatral de Virginia Woolf, en Ciudad Cultural Konex.

¿Cómo se puede entender el concepto de performance? El primer recorte que puede hacerse sobre la o el performance consiste en comprenderlo como un concepto bisagra que se utiliza, por un lado,

Watts. Créditos: Sofía Di Nunzio

María Emilia siempre se sintió atraída por las artes y la literatura, pero empezó a estudiar Abogacía, y rápido decidió que no. Pensó en viajar y estudiar algo vinculado a las artes escénicas, pero se dio cuenta que todavía no era el momento. Encontró que la carrera de Comunicación le permitía seguir buscando mientras continuaba con su formación como actriz, cantante, dramaturgista, directora y productora teatral. La verdad sigue siendo la misma. A María Emilia le interesan muchas cosas, pero ahora ya tiene un espacio donde todas ellas se juntan, se alimentan, se dan forma y se transforman.


Pero si pensamos la o el performance desde los estudios culturales y académicos vemos que tiene distintas fundaciones. Podemos entender el concepto a partir del cruce entre la antropología cultural y los estudios teatrales que dio forma al Departamento de Estudios de Performance en Nueva York; o también encontramos el concepto de performatividad en la pragmática inglesa representada en los años sesenta por el filósofo J.L. Austin y su “Teoría de los actos de habla” donde proponía que hablar no era sólo informar sino también realizar algo. Más adelante, el concepto de performatividad es tomado también por los estudios de género. Progresivamente, fue habilitándose el contagio entre las distintas disciplinas como el teatro –y demás artes escénicas–, la antropología, la lingüística y los estudios de género. Se fueron cruzando miradas y se comenzó a explorar a partir de sus mutuas influencias. A esto se lo conoce como el “broad spectrum”, que podría traducirse como el “enfoque expandido”. Por ejemplo, se producen cambios en la manera en que se analiza el contexto social desde una perspectiva teatral y, al mismo tiempo, dentro del teatro se incorpora una mirada vinculada a la perspectiva del ritual siguiendo una línea de investigación iniciada por el antropólogo cultural Víctor Turner. Así, comienzan a crearse y fomentarse espacios nuevos de intervención y experimentación.

teatro realista. Yo buscaba un acercamiento que me permitiera experimentar el teatro desde el trabajo con el cuerpo, alejándome de la interpretación actoral de corte más psicologista y que proponga una relación con el texto teatral menos tradicional y que esté en conversación con otras disciplinas artísticas. Entonces fue natural que encontrara en la performance ese espacio que me permitiera unir la teoría y la práctica, el trabajo interdisciplinario y de esa manera sintetizar mis múltiples intereses. ¿Por qué elegiste el texto Freshwater de Virginia Woolf para transformarlo en tu primer proyecto como directora y dramaturga? Mi historia con Virginia Woolf es larga, y mucho más de lo que recordaba cuando inicié este proyecto. Mientras estudiada en San Andrés viajé a Londres, a la University of Westminster, a través de un programa de intercambio, donde tomé un curso sobre Modernismo Inglés y profundicé mi interés en la obra de Virginia Woolf. Más adelante, fui a Nueva York para hacer la maestría en Performance Studies en New York University, Tisch School of the Arts y conocí el trabajo de Anne Bogart que tiene una compañía que se llama SITI Company, con la que entrené durante mi estadía allí. Su mirada sobre el teatro está atravesada por los Estudios de Performance (ella es egresada del mismo programa que yo), produce espectáculos y ha desarrollado su propia metodología, utilizando estructuras de composición provenientes de la danza y recursos

Ellen Terry. Créditos: Sofía Di Nunzio

para nombrar ciertas cuestiones vinculadas a la crítica cultural, y por otro, para denominar algunas prácticas artísticas o referir a problemáticas relacionadas a los cruces y experimentaciones entre las artes visuales y las escénicas surgidos en los ‘60 y ‘70, como por ejemplo, los happenings.

pertenecientes a las artes visuales. Esa misma directora, llevó la obra Freshwater a escena y eso hizo que vuelva a prestarle atención a ese texto en particular. ¿Cómo trabajaste con el texto para adaptarlo a lo que vos querías proponer a través de la puesta en escena? Freshwater es la única obra de teatro que escribió Virginia Woolf y sufre el estigma de estar marginada del canon literario porque es considerada una obra menor, ya que ella no la escribió para ser publicada sino para ser representada entre amigos en el cumpleaños de su sobrina. Esta obra tiene dos versiones, la primera la escribió en 1923 como un escrito paralelo que llevaba adelante para distender el proceso agónico que atravesaba cuando escribía

¿Cómo llegás al concepto de performance? Sin buscarlo, de manera muy racional o clara, me di cuenta que estaba vinculaba a la performance desde sus dos facetas.

Créditos: Pilar Benitez Vibart

Estaba presente en toda mi formación intelectual que tenía que ver con los estudios de género y la performatividad del género que había llevado a cabo durante mi carrera en San Andrés. Pensando la performance como un concepto que nos permite ir desde el arte hacia lo social y, al mismo tiempo, desde lo social al arte, tanto desde la práctica como la teoría (ver recuadro Cómo lo académico da forma y transforma los intereses y las producciones artísticas).

Y por otro lado, me vinculaba desde mis prácticas artísticas que se alejaban del método y la propuesta del UNIVERSIDAD DE SAN ANDRÉS

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Cuando leí el texto me pareció que le hacían falta ciertos elementos que consolidaran la acción dramática y el desarrollo del relato, y noté, al mismo tiempo, que se sugerían algunos juegos teatrales pero que no estaban acabados. Lo que hice fue tomar ciertos elementos de la primera versión e introducirlos en la segunda, de esa manera pude acercarme más a las problemáticas que caracterizan la obra de Virginia Woolf y también, dentro de la estructura del texto dramático, enfatizar y poner más en evidencia las convenciones y arbitrariedades característicos del teatro del absurdo. Al iniciar el proyecto también comenzó un serio trabajo de investigación. Estudié profundamente la biografía

Créditos: Julieta Ascar

“Las Horas” que después se llamaría “La Sra. Dalloway”. Y en 1935, cuando termina de escribir “Los años”, vuelve sobre la obra pero de una manera completamente diferente: es más larga, con muchas más interacciones y diálogos más cortos.

Créditos: Julieta Ascar

GRADUADOS

de Virginia Woolf porque Freshwater está plagada de referencias. Tiene muchos datos biográficos concretos a los que hace alusión de manera permanente, y también tuve que investigar sobre la cultura victoriana inglesa

porque la obra menciona a personajes y “hechos” históricos reales. Todo ese trabajo me ayudó a armar un dispositivo escénico que me permitió traducir a nuestro imaginario esos chistes internos vinculados a cuestiones localistas del texto. ¿Qué elementos tuviste en cuenta a la hora de armar el equipo técnico y de actores? Ya que se trataba de la única obra de teatro escrita por Virginia Woolf y que iba a ser la primera vez que se haría en español, quise congregar a un equipo creativo de mujeres para hacernos eco del planteo de la autora de encontrar una estética relacionada con lo femenino. Por supuesto que la idea es hacer un homenaje desde otro lugar y ver cómo nos relacionamos con esa propuesta desde las condiciones de producción actuales que alteran y definen la propuesta final que se ve. Para armar el elenco de actores presté atención sobre todo al physique du rôle y también que los actores fueran capaces de tener un registro

El encuentro que se produjo entre María Emilia y Florencia Garramuño, como su tutora de tesis en la Universidad, marcó su desarrollo profesional. El tema de su trabajo de graduación, “Voces fragmentarias, cicatrices de un dolor originario… Cuerpo y Género en el Nuevo Teatro Argentino”, le permitió encontrar un espacio capaz de sintetizar e integrar distintos intereses intelectuales y artísticos. Descubrió el concepto de performance, su campo de estudio y la posibilidad de unir la teoría y la práctica. Para desarrollar su tesis analizó tres obras del nuevo teatro argentino a través de la mirada de tres artistas bastante particulares y diferentes entre ellos. Trabajó con Ricardo Bartís en su versión del mito de Don Juan “Donde más duele”; con Pompeyo Audivert, en su versión de un texto de Griselda Gambaro “La señora Macbeth”; y con Ana María Bovo en su versión del texto de Flaubert “Madame Bovary”.

“Estudié las obras, pero sobre todo las puestas en escena porque es un tipo de teatro que tiene una relación muy particular con el texto, y también está más relacionado a la performance y a lo performático. Mi tesis defendía que ciertos recursos y articulaciones que se venían formulando a partir de los años 90 en el teatro argentino alternativo estaban ligados a las mismas articulaciones y operaciones que se estaban dando dentro del feminismo, y que en esa coincidencia podría plantearse una revisión de la mirada con la que se evalúa al nuevo teatro argentino desde una perspectiva de género”, explica María Emilia. “Entendí que había experiencias personales que entraban dentro de relatos teóricos que tenían que ver con el feminismo, y que había ciertos conceptos y tendencias dentro de los estudios académicos que podían englobar la multiplicidad de intereses que yo tenía. Así llegué al concepto de performance y entendí que muchas de las cosas que yo venía haciendo desde el teatro y muchas otras que me interesaban de mi formación universitaria podían encontrar un espacio para ser contenidas”, concluye. Cuando terminó su tesis tuvo mucho más claro cómo moverse de manera interdisciplinaria dentro del arte manteniendo una misma línea y una misma cohesión. Y se dio cuenta de que lo académico no es antagónico a lo artístico, sino que muchas veces puede dar forma y transformar los intereses y las producciones artísticas.

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Julia. Créditos: Sofía Di Nunzio

Cómo lo académico da forma y transforma los intereses y las producciones artísticas.


actoral que habilite las operaciones del texto relacionadas con cierta disociación entre lo que se dice y lo que sucede, característico del teatro del absurdo. Para mí era importante que los actores pudieran sostener un tipo de interpretación no realista sino más ligada a la caricatura y a la farsa. Y por suerte lo logramos. Dediqué mucho tiempo a trabajar sobre improvisaciones y sesiones de experimentación para poder acercarles sensiblemente a los actores el imaginario y el código de la obra. Además, de trabajo de mesa y lecturas para informarlos acerca del contexto histórico de la obra y los personajes. Todas búsquedas dentro de la metodología en la que a mí me interesaba trabajar como directora. ¿Cómo fue financiado el proyecto? El proyecto lo llevé adelante con la ayuda financiera de un sponsor y también con mi dinero. Esta situación, además de implicar un riesgo, me hizo tomar la decisión de ser la productora y la directora de la obra. Entonces, estar en el lugar de la producción y el de la dirección me dio

cierta fluidez y tranquilidad para controlar los medios con los que contaba y poder disponer de eso creativamente. Otra vez volvemos a lo mismo, las condiciones de producción –incluyendo lo económico– determinan el producto final, lo que se va a ver. Como era mi primera vez produciendo me asocié con otro productor que me ayudó a conocer cómo funciona el circuito de las salas que es bastante complejo. También tuve que aprender a coordinar equipos de personas, cumplir deadlines y al mismo tiempo procurar un espacio de trabajo e investigación consciente y responsable junto a los actores. ¿Cuáles son tus próximos proyectos? Siempre estoy pensando en otras cosas. Hace un tiempo que empecé a escribir lo que podría ser mi primera obra. También tengo muchas ganas de volver a actuar, por lo que estoy pensando en distintos proyectos con algunos colegas. Y también me interesa hacer otras puestas como directora y productora, aprovechando todo lo que aprendí y me equivoqué en Freshwater. •

Links relacionados Comunicación en San Andrés www.udesa.edu.ar/comunicacion Programas de intercambios de San Andrés www.udesa.edu.ar/Ingreso/Programas-de-Intercambio New York University www.nyu.edu Tisch Performance Studies SITI Company, Anne Bogart www.siti.org Virginia Woolf Society of Great Britain www.virginiawoolfsociety.co.uk

Créditos: Luciana Damiao

Centro Cultural Konex www.ciudadculturalkonex.org

Una nueva Virginia Woolf Por Florencia Garramuño Ph.D. Princeton University Profesora Asociada del Departamento de Humanidades de la Universidad de San Andrés.

Toda representación teatral es una interpretación nueva de la obra en la que el director, en este caso la joven María Emilia Franchignoni, interviene en una escena cultural. Observada desde ese sesgo, la producción de Franchignoni exhibe varios movimientos interesantes. El primero es la traducción de la única obra dramática de Virginia Woolf: una traducción impecable, graciosa, inventiva, que trae al español una obra hasta entonces no traducida y que recrea a la perfección el lenguaje de Woolf. El segundo movimiento es la decisión de llevar a cabo una puesta en escena de este texto sostenida en la tradición del teatro del absurdo, distante del teatro realista. El vestuario –con la mezcla de diseños y de telas–, la escenografía –con el minimalismo de unos pocos elementos alusivos casi surrealistas en su onirismo– y la dirección de los actores –que entre serios y paródicos juegan sobre el escenario sus roles victorianos con una distancia que no llega a ser burlesca– hacen aflorar el sustrato más importante de la obra: la mezcla, entre jocosa y paródica, de victorianismo y modernismo que en Woolf siempre estuvo. La obra trata de su tía abuela, la increíble fotógrafa Julia Margaret Cameron, un pintor como Watts y un poeta como Tennyson: tres grandes nombres de la cultura victoriana, tres antepasados ilustres –geniales– y una joven adolescente que quiere, en su deseo de otra vida, un arte también diferente, con un poco más de vida y de humor. María Emilia Franchignoni, con su inteligencia, formación y sensibilidad, hizo de Virginia Woolf una escritora cómica y seria al mismo tiempo; demostró, con su puesta en escena, que hay una Woolf diferente a la trágica escritora feminista y suicida. Woolf, una escritora que en los pliegues de sus libros densos e inteligentes abrigó siempre una brizna de humor ácido y poderoso, merecía una Franchignoni.

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LIBROS publicados

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Curso del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social Adrián Goldin (Director); Jorgelina Alimenti (Coordinadora) Editorial La Ley Buenos Aires, 2009

Se trata de una obra colectiva concebida para la enseñanza del derecho del trabajo y, por tanto, fue necesario asegurar a quien se sirve de ella que ese rasgo de pluralidad autoral le enriquezca por medio de la variedad de las experiencias jurídicas que allí convergen y, correlativamente, que esa misma pluralidad no “juegue” en menoscabo de su integridad sistemática. Para ello –se expresa en el Prefacio– la obra fue objeto de una cuidadosa tarea de coordinación que debió, al mismo tiempo, observar un escrupuloso respeto de la diversidad teórica y doctrinaria siempre presente en toda construcción colectiva sobre el derecho del trabajo. La obra se inscribe en la idea de que es necesario facilitar al estudiante la integración sistemática de sus contenidos, para lo cual, además de la integración conclusiva que

corre naturalmente por cuenta del docente a cargo del curso, se proponen unas notas introductorias para cada una de las unidades temáticas que procuran anticipar al estudiante los contenidos de la unidad de que se trata, de modo de permitirle entender desde el comienzo “de qué va” (de qué se ocupa, qué se propone en su conjunto) ese capítulo cuya lectura está por abordar. La obra concluye abordando el proceso de transformaciones que desde hace algunas décadas afronta el derecho del trabajo y echa incertidumbre sobre cuál será el modo en que emerja de ese proceso. El director de la obra, autor de ese capítulo, se propuso proporcionar al estudiante unas motivaciones para que emprenda su propia reflexión crítica sobre las tendencias actuales del derecho del trabajo y sobre el rumbo en cuyo sentido le conducen. Resta decir que el conjunto de coautores que escribieron este libro está integrado por colaboradores y discípulos del director, muchos de los cuales lo vienen acompañando durante décadas de trabajo académico.

How Democracy Works: Political Institutions, Actors, and Arenas in Latin American Policymaking Editores: Mariano Tommasi; Carlos Scartascini y Ernesto H. Stein Banco Interamericano de Desarrollo Agosto 2010 Este libro tiene una mirada detallada, desde una perspectiva institucional, de cada uno de los principales actores y escenarios de formulación de políticas en América Latina. Se hace hincapié en la medida en que las instituciones facilitan u obstaculizan la cooperación intertemporal y el compromiso.

Analiza los actores políticos oficiales, sus arenas, así como una serie de actores sociales, y explora el papel (formal) de estos jugadores, sus incentivos, capacidades, y la forma en que se ejercen realmente en el juego de policymaking. La conclusión: estas instituciones y estos actores importan en la formulación de políticas en América Latina y dejan una huella indeleble en el proceso político y en las políticas resultantes.

Historia económica de la Argentina en el siglo XIX Roy Hora Editorial Siglo XXI Buenos Aires, 2010

En el siglo que corre entre la Revolución de Mayo y la Primera Guerra Mundial, la Argentina se transformó en uno de los principales exportadores de productos primarios y en uno de los países de mayor crecimiento a escala global. Para algunos autores, el acentuado perfil agroexportador impidió construir un sistema productivo capaz de favorecer una distribución más equitativa de la riqueza; para otros, permitió hacer un uso económicamente eficiente y socialmente legítimo de los vastos recursos naturales del país. El autor toma distancia de esas perspectivas simplistas, y explica la

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historia económica del largo siglo XIX en toda su complejidad. Su trabajo analiza los tres ciclos productivos (el del cuero, el de la lana, y el de las carnes refinadas y los granos) que signaron la expansión exportadora, examinando las características del mercado internacional, las estructuras de comercialización y el marco político e institucional en en el que debieron desenvolverse. Al mismo tiempo, analiza cómo y con qué intensidad el dinamismo exportador se transmitió al resto de la economía y de qué modo afectó a las actividades orientadas al mercado interno, tanto en las regiones del litoral pampeano como en el interior del país. Finalmente, indaga de qué manera el cambio económico se tradujo en nuevos patrones de consumo, y cuál fue la incidencia del crecimiento sobre el bienestar y la equidad.


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MIRADAS

Prismas sobre el desarrollo en Argentina El desarrollo se puede definir como la expansión y EL crecimiento, así como el pasaje hacia un estado de mayor madurez. Con el objetivo de precisar este concepto elusivo, y al mismo tiempo deseado por la sociedad, cinco profesores de la universidad lo abordan profundizando en las dinámicas del desarrollo económico, político y social.

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MIRADAS

Patrones de acción colectiva empresarial en la Argentina: ¿Recurso u obstáculo para el desarrollo? Carlos H. Acuña Ph.D. in Political Science, The University of Chicago. Profesor Plenario del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés.

Algo ha cambiado en las asociaciones empresarias durante las últimas décadas, entre lo que sin duda se destaca el compromiso con la estabilidad democrática. Sin embargo, las propiedades organizacionales de las asociaciones o cámaras empresariales en Argentina exhiben importantes continuidades. Su estilo de gobierno muestra bajos niveles de representación/participación que se expresan a través de la generalizada ausencia (con notables excepciones, como la UIA y alguna otra) de la representación de las minorías en los órganos gubernamentales, listas únicas en las elecciones, baja rotación de los miembros de la comisiones directivas, conflictos que han tendido a resolverse mediante quiebres de las asociaciones; y un liderazgo en manos de una reducida elite. Sus estructuras burocrático-administrativas se caracterizan por: a) contar con pocos recursos materiales y humanos, así como por una división interna de roles que, de existir, no cuenta con una alta densidad burocrática; b) brindar servicios para los afiliados que cubren pocos aspectos de la actividad de las asociaciones y lo hacen en forma insuficiente; c) tener como servicio predominante representar los intereses de sus miembros frente a otros actores. Por ello, su capacidad de generar/procesar información es pobre, siendo una constante en estas organizaciones recurrir a actores externos (consultoras, centros de investigaciones o el propio Estado)

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para contar con información sobre sus propios intereses, particularmente en debates o negociaciones que demandan fundamentación desagregada. Con alta concentración del poder y bajo desarrollo organizacional, la tendencia general de las cámaras empresariales es constituir organizaciones con poca capacidad tanto de responder a los intereses individuales de sus miembros, como de redefinir los distintos intereses que las componen en un interés colectivo. De esta forma, la tendencia es la de “sumar” los diversos intereses de sus miembros y presentarlos en la escena pública como demanda agregada, sin procesar las diferencias y mostrando esta sumatoria como síntesis de intereses supuestamente homogéneos. El carácter “movimientista” propio de una organización empresarial donde predomina esta lógica es, por tanto, resultado y causa de un contexto político-institucional de inestabilidad e incertidumbre. Una estructura “movimientista” se diferencia de aquellas con mayor desarrollo organizacional y racionalidad burocrática, en que “privilegia los aspectos de identificación, inclusión/exclusión, movilización de esfuerzos y recursos en contra de otros grupos que están afuera del movimiento, mientras que la segunda privilegia la consecución de objetivos de largo plazo en función de la coordinación, la interdependencia, y la mediación entre intereses individuales e intereses colectivos” (Alberti, G., Golbert,

L. y C. Acuña, “Intereses Industriales y Gobernabilidad Democrática,” Boletín TECHINT, l984, pág. ll7). Las propiedades de una organización “movimientista” son: a) liderazgos hegemónicos y concentrados; b) decisiones que se toman con altos niveles de exclusión; c) minorías sin participación en el proceso de toma decisiones; d) las diferencias no son procesadas y, cuando son imposibles de soslayar, es común el quiebre o ruptura y excepcional la rotación de elite o liderazgo. Como en toda organización cuya lógica supone estructurar intereses homogéneos, existe poca presencia de mecanismos de administración, negociación y redefinición de intereses contradictorios, y la diversidad se presenta, necesariamente como una amenaza a la unidad (por eso la relativa ausencia de participación de las minorías). Estructuras organizacionales de este tipo actúan como movimientos de demanda o presión y son poco eficientes en contextos de negociación en los que, por definición, es necesario ceder parte de los intereses propios con el objetivo de alcanzar otros que revisten una prioridad mayor. En otras palabras, estas organizaciones tienden a exponer sus demandas incluyendo puntos a veces contradictorios, a veces no factibles de realización, con el objeto de que el actor que enfrentan reprocese “desde afuera” los intereses realizables de los no realizables. De esta forma, los liderazgos empresariales tienden a evitar el conflicto interno que hubiera demandado


procesar o abandonar una demanda no factible o contradictoria con otra de mayor relevancia. La consecuencia de esta dinámica es la proyección de una imagen de homogeneidad de intereses sólo quebrada por las acciones de amenazas externas. En este tipo de dinámica organizacional, la unidad depende en gran medida de poder “mostrar” a los miembros que la línea divisoria entre los objetivos alcanzados y los frustrados, fue marcada por la imposición “autoritaria” de un actor externo (el Estado, los sindicatos u otros grupos empresariales). Es, consecuentemente, dudoso que el mayor aporte empresarial a estrategias de desarrollo (asumiendo la necesidad de que estas sean mínimamente consensuadas y, por tanto, que demandan sistemáticas negociaciones e intercambios entre actores socio-económicos) surja en la actualidad de sus asociaciones

corporativas. Éstas todavía tienen un largo camino que recorrer en términos de maduración y fortalecimiento organizacional. Experiencias alternativas a las Cámaras o Uniones empresarias, como las de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que apuntan en su accionar colectivo a articular diversos sectores y ramas económicas, así como distintos tipos de capital (local, multinacional), en base al poder económico (amalgamando a los principales inversores privados de la Argentina), tienen antecedentes y naturalezas diversas en nuestro país. Por ejemplo, el Consejo Empresario Argentino de los ‘60 a los ‘90 aglutinó a poderosos empresarios en apoyo a regímenes autoritarios y políticas conservadoras, o el grupo de los Capitanes de Industria que estructuró el accionar de las principales empresas manufactureras nacionales con el explícito objeti-

vo de apoyar al naciente régimen democrático en los ‘80 y políticas industrialistas (confrontando con el CEA). Más allá de las enseñanzas históricas que muestran estos antecedentes, en la actualidad todavía es una incógnita si la dinámica colectiva de la AEA, por un lado podrá reproducir su unidad y, por el otro, podrá desplegar el papel de liderazgo económico y flexibilidad estratégica frente al Estado, los trabajadores y otros intereses empresarios, necesarios para constituir un recurso de valía para un desarrollo inclusivo, democrático y sustentable en la Argentina. El empresariado es un actor clave para el diseño e implementación de una estrategia de desarrollo. Sin embargo, como gran parte de la elite argentina, todavía no ha mostrado la capacidad u organización para cumplir el papel que el conjunto social necesita. •

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MIRADAS

Un sistema educativo con sentido Ernesto Gore Doctor de la Universidad de Buenos Aires (Orientación Administración). Profesor Asociado del Departamento Académico de Administración de la Universidad de San Andrés.

Pensar políticas capaces de generar empresarios y dirigentes de organizaciones va mucho más allá de pensar MBA’s, implica pensar un país capaz de formar masivamente gente que pueda imaginar proyectos y llevar adelante los proyectos que imagina. No toda educación es capaz de generar capacidades. El filósofo y matemático John North Whitehead solía preocuparse por lo que él llamaba conocimiento inerte, ese conocimiento que podemos almacenar y repetir pero que nunca sabemos cuándo usar. La política educativa para una Argentina productiva y sustentable es la que, siguiendo a Juan Llach, yo sintetizaría como: “construir escuelas de lujo para los pobres”. Es claro que este principio no es una propuesta edilicia y que sintetiza los objetivos de inclusión, de igualdad de oportunidades y de distribución del poder que un proyecto educativo debe encarnar. Una escuela básica capaz de generar capacidades es la base para construir escuelas medias que puedan dar conocimiento disciplinar, universidades que puedan generar conocimientos y escuelas de negocios que puedan formar hombres y mujeres capaces de generar riqueza. En cuanto a la calidad de la educación básica, quiero ofrecerle al lector este programa de educación para la escuela primaria inspirado en Mahatma Gandhi e incluido por Robert Dottrens en su libro “Cómo mejorar los programas escolares”, del año 1977.

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“Mínimo que deben conocer y saber los alumnos que terminan la escuela primaria: A. Saber orientarse: 1. en el espacio. Saber de acuerdo con un plano dado, encontrar un lugar preciso en la ciudad o en el campo; 2. en el tiempo. Saber calcular el tiempo necesario para recorrer cierta distancia o ejecutar un encargo sencillo; 3. en las dimensiones y en la cantidad. Saber contar, medir y pensar; 4. en las instituciones públicas y sociales. Saber hacer una encuesta sobre una institución pública o de utilidad pública; 5. en todas las formas de locomoción y de transporte y las leyes que se relacionan con ellas. Saber servirse de trenes, ómnibus, tranvías, correos, telégrafos y teléfono. B. Saber expresarse: 1. saber trazar el plano de un pueblo, una casa, una calle, una granja y un jardín; 2. saber dibujar objetos sencillos; 3. saber preparar un informe sobre algo que se hizo; 4. saber trazar un plano de algo que se propone hacer; 5. saber preparar un presupuesto detallado; 6. saber cantar canciones sencillas, solo o en coro; 7. saber dar cuenta de algo que sucedió; 8. saber relatar una historia simple y pronunciar una alocución breve. C. Para la salud: 1. saber desinfectar, ventilar y mantener limpia la casa y sus alrededores; 2. saber remendar, limpiar y lavar sus vestimentas; 3. en caso de epidemias y enfer-

medades domésticas, saber administrar las medidas preventivas. D. Para la vida práctica: 1. saber hacer pequeñas reparaciones en los edificios, muebles, herramientas y utensilios con las herramientas corrientes de carpintero y herrero; 2. saber servirse del gas y de la electricidad; 3. saber preparar una comida ordinaria y hacer o remendar una pieza de ropa; 4. saber desarmar, limpiar y armar máquinas sencillas tales como una bicicleta, una máquina de cardar y una sembradora; 5. saber jugar a los juegos nacionales corrientes. E. Para el campo: 1. saber cuidar a los animales domésticos y a las plantas; 2. saber trabajar en el huerto y en el campo, según sus fuerzas físicas y mentales. F. Para la ciencia: 1. saber observar exacta y sistemáticamente ciertos fenómenos; 2. saber recoger sistemáticamente hechos relacionados con un tema dado; 3. saber servirse de diccionarios, catálogos, diarios, el calendario y un anuario; 4. saber sacar provecho de un museo, una exposición y una biblioteca. G. Para la comunidad: 1. saber formar parte de una reunión y dirigirla; 2. saber, individual o colectivamente, desempeñar diversas obligaciones sociales, por ejemplo, en una asamblea, en un consejo comunal, una cooperativa, una sociedad vecinal o de utilidad pública;


3. saber conducirse según las reglas de la cortesía y las leyes de la etiqueta; 4. saber organizar y que tenga éxito una ceremonia social o religiosa; 5. saber organizar algo instructivo: exposición, cartel manuscrito, revista o charla;

H. Para ganarse la vida: 1. saber ganar un sueldo de 15 a 20 rupias por mes con un trabajo manual productivo.” Uno podría pensar en que aprender otro idioma o moverse en Internet seguramente ayudarían, pero también es necesario pensar cuántos de estos

objetivos se cumplen en nuestras escuelas primarias y cuántos de ellos serían desafíos aún para muchos egresados universitarios. Pensar en una educación para los negocios no es solamente una cuestión comercial, implica relacionarse con la idea de una educación que permita hacer, que habilite para cambiar la realidad. •

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MIRADAS

Los grupos económicos María Inés Barbero Profesora en Historia. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Profesora del Departamento Académico de Administración y del Departamento de Economía de la Universidad de San Andrés.

Los grupos económicos diversificados han sido una forma de organización predominante entre las grandes empresas argentinas desde la segunda mitad del siglo XIX en adelante. Definidos como un conjunto de empresas legalmente autónomas, unidas por lazos formales e informales, que operan en distintos mercados, pueden ser agrupados en distintas generaciones de acuerdo a la etapa en la cual nacieron –la Argentina agroexportadora, el período de entreguerras, la segunda mitad del siglo XX o la primera década del siglo XXI. Los grupos económicos son un fenómeno característico de los países de desarrollo tardío (o emergentes, como se los suele denominar en la actualidad) si bien siguen presentes en naciones altamente desarrolladas como Suecia, Italia o Japón. Las razones de su existencia son múltiples. Por una parte, su nacimiento ha sido producto de determinadas

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condiciones de contexto, entre las cuales cabe mencionar el escaso desenvolvimiento de los mercados de capitales y de recursos humanos calificados (sobre todo gerenciales), las debilidades institucionales que caracterizan a las economías emergentes o la acción de los Estados tendientes a facilitar su accionar. Al mismo tiempo, los grupos más exitosos nacen y se desarrollan porque poseen ciertas capacidades que les permiten competir en los mercados en los cuales operan, y en particular por su habilidad para ir ingresando en actividades diversas en la producción de bienes y servicios. Por último, la estructura de grupo permite, a partir de una organización piramidal, que un número reducido de accionistas controle un gran número de empresas a partir de la propiedad accionaria de una empresa madre (en general un holding). Así como existen distintas explicaciones acerca de los porqué de la exis-

tencia de los grupos, también encontramos posiciones muy diferenciadas acerca de sus consecuencias para los países en los cuales despliegan su actividad, en un amplio arco que abarca desde posturas muy críticas –que ponen el foco en su poder monopólico u oligopólico– hasta visiones más positivas –que centran su atención en su capacidad competitiva y sus contribuciones al crecimiento y la diversificación de las economías–. En lo que respecta al caso argentino, cabe destacar en primer lugar que los grupos económicos diversificados han compartido el escenario de las grandes empresas con otros actores: las empresas extranjeras, las grandes empresas nacionales no organizadas como grupos y las empresas estatales, que a su vez han tenido un papel más o menos preponderante a lo largo del último siglo y medio. Por ello es difícil establecer con precisión cuál ha sido la contribución propia de dichos


grupos al desarrollo del país. Es evidente también que los grandes grupos han sido protagonistas tanto de fases de gran expansión de la economía como de etapas en las cuales la Argentina no creció o lo hizo a tasas inferiores a los promedios mundiales. Por lo tanto, es importante considerar que la condición de grupo no explica por sí sola el desempeño del conjunto de firmas que lo componen, y que en todo caso la pregunta debería ser no tanto la contribución de los grupos como la de las grandes empresas al desarrollo de las naciones. La gran empresa ha sido una institución clave en el capitalismo industrial desde las últimas décadas del siglo XIX, y si bien existen algunos casos de desarrollo exitoso de países con predominio de redes de pequeñas y medianas empresas (desde Taiwan a los distritos industriales italianos) es imposible negar el rol decisivo que han tenido

las grandes empresas en la mayor parte de los países desarrollados. Más que discutir sobre la legitimidad de la gran empresa cabría hacerlo sobre los mecanismos de regulación destinados a impedir el abuso de su poder de mercado. Otro punto a señalar es que los grupos económicos no constituyen una categoría homogénea, más allá de sus rasgos comunes. A lo largo de la historia argentina han convivido grupos eficientes y competitivos, que han contribuido activamente al desarrollo de tareas productivas, con otros de características especulativas, o bien, nacidos y criados al amparo de los gobiernos de turno. La mayor parte de los grupos creados durante la etapa agroexportadora no sólo contribuyó al desarrollo de diversos sectores de la actividad económica sino que algunos de ellos (Tornquist, Fabril, Bunge y Born, Bemberg, Alpargatas) fueron protagonistas clave en el avance

del proceso de industrialización por sustitución de importaciones tras la crisis de 1929, durante el cual, a su vez, nacieron otros grupos de sesgo fuertemente industrial (entre ellos SIAM). En cuanto a la generación de grupos que se formaron desde mediados del siglo XX, han convivido en ella grupos altamente competitivos, hoy convertidos en multinacionales (Techint, Arcor, IMPSA, Bagó), con otros de sesgo más financiero y vida efímera, algunos de ellos surgidos gracias a nexos con el poder político. En síntesis, los grupos económicos no explican por sí solos las luces y sombras del desarrollo económico de la Argentina moderna. Han sido protagonistas de un proceso complejo, liderado por distintos actores económicos y no económicos, en el que se alternaron fases de expansión y contracción y en el que convivieron grandes, pequeñas y medianas empresas altamente competitivas con otras que no lo fueron. •

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Empresa, Competitividad y Desarrollo Bernardo Kosacoff Licenciado en Economía. Universidad de Buenos Aires. Profesor del Departamento Académico de Administración de la Universidad de San Andrés.

El crecimiento de largo plazo se explica en gran medida por la capacidad que tienen las economías para incorporar, generar y difundir conocimientos y tecnologías. En este sentido, resultan elementos clave la educación y el entrenamiento de la mano de obra, los cambios en la organización de la producción y la calidad institucional. Se trata, en suma, de desarrollar capacidades locales para cerrar las brechas de productividad que separa a nuestro país de las naciones avanzadas. Los marcos macroeconómicos consistentes, para sostener los equilibrios externos, fiscales y de financiamiento, son la condición necesaria para el desarrollo. Pero a su vez, una estrategia de desarrollo debe incluir explícitamente el fortalecimiento de las capacidades empresariales, con incentivos y reglas de juego que propendan las decisiones de inversión en el largo plazo, el desarrollo de las ventajas competitivas dinámicas y permitir una mayor cohesión social a través de la igualdad de capacidades y oportunidades, en el marco de una sólida construcción institucional. El país debe recuperar las fuentes de crecimiento con la generación de más riqueza y de mejor calidad. La revalorización de las materias primas y el capital productivo previamente construido, deben ser la base para avanzar hacia los bienes diferenciados más intensivos en la incorporación de procesos de innovación. Esto involucra la generación de las capacidades tecnológicas domésticas, la calificación permanente de los recursos humanos y el fortalecimiento empresarial, en un ejercicio colectivo de conformación de redes de conocimiento y capacidades de producción que den externalidades positivas al desarrollo económico. Construir el mercado –igualando las oportunidades, mejorando las capacidades, desarrollando las

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instituciones y replanteando el papel de la “empresa”– equivale a crear un nuevo entorno para fortalecer el progreso económico. La educación y la innovación son ejes centrales de una estrategia de desarrollo. Avanzar en procesos de dinámica de cambio estructural, generando más y mejor riqueza, con una pauta distributiva progresiva, con la creación creciente de empleo decente, es el camino para revertir la pobreza y la exclusión. La distribución del ingreso y la provisión de bienes públicos que garanticen la

igualdad de oportunidades y el desarrollo de las capacidades impactan en la sostenibilidad del desarrollo. El fortalecimiento de las políticas públicas, con transparencia y evaluación social, son un componente imprescindible para el logro de la equidad, el fortalecimiento empresarial y la creación de mercados competitivos. Todas las acciones públicas y las estrategias de negocios privadas deben ser evaluadas para aportar positivamente a una mayor cohesión social, plena vigencia de los derechos y cuidado del medio ambiente. •


El federalismo y el desarrollo económico argentino MARCELO LEIRAS Ph.D. in Political Science, University of Notre Dame. Profesor Adjunto del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés.

Hay buenas razones teóricas para esperar que el federalismo estimule el desarrollo económico. La primera es que la distribución de las personas en el territorio no es azarosa: los individuos con preferencias semejantes tienden a vivir cerca. De este modo, tiene sentido crear gobiernos sub-nacionales que puedan adaptar la oferta de bienes públicos y el costo de su producción a las preferencias de las poblaciones de cada región. Además, este diseño permitiría concentrar en el nivel nacional de gobierno la producción de bienes para los cuales existen evidentes economías de escala o externalidades y, si para las personas y las empresas es fácil mudarse de provincia, disciplinar a los gobiernos provinciales poniéndolos a competir entre sí por la radicación de trabajadores y de capital. Estas razones y alguna evidencia empírica consistente con ellas abonaron el entusiasmo con las políticas de descentralización, que alcanzó su punto máximo hace algunos años pero sigue vigente. Pero tanto en la teoría como en la práctica, la asociación entre federalismo y desarrollo económico no es perfecta. Primero, porque el desarrollo no depende solamente de lo que hagan los gobiernos. Y segundo, porque los argumentos teóricos que acabo de citar están construidos sobre una visión sumamente estilizada y empíricamente inexacta de cómo funcionan las federaciones. Típicamente, en las federaciones no observamos una distinción nítida entre las responsabilidades de los distintos niveles de gobierno. Registramos, en cambio, responsabilidades compartidas y muchas veces superpuestas. Ello da lugar

a problemas de coordinación y cooperación entre el nivel nacional y el provincial, así como entre las distintas provincias. Por otro lado, cuando hay más de un nivel de gobierno y responsabilidades compartidas entre ellos, a los votantes les resulta más difícil juzgar a cada grupo de funcionarios por lo que efectivamente ha hecho y votar en consecuencia. Por este motivo, los diseños federales pueden dificultar la recompensa a los gobiernos que estimulan el desarrollo y el castigo a los que lo obstaculizan. A estos desafíos generales, el federalismo argentino le suma otros propios. Destaco los que considero más importantes. Uno es la escasa capacidad de recaudación de muchos gobiernos provinciales, que los hace dependientes de las transferencias desde el Estado Nacional. Una de las consecuencias de esta dependencia es la falta de previsibilidad sobre la disposición de recursos, que se traduce, a su vez, en dificultades para sostener políticas en el largo plazo. El otro es la persistencia de enclaves de competencia política limitada y poder político concentrado. Estudios internacionales recientes encuentran que la concentración de poder es tan enemiga de la democratización como del desarrollo económico. El federalismo no es garantía ni obstáculo insalvable para el desarrollo. Puede, en cambio, acelerar o demorar procesos de crecimiento generados por otros motivos. Para que el federalismo argentino acompañe y no trabe el crecimiento es necesario ofrecer certidumbre a los gobiernos provinciales que surjan de procesos electorales más competitivos y sociedades más abiertas. •

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ALUMNOS

3er. año de Comunicación.

Off the record: Ezequiel Bacher

Entrevista realizada por Jacqueline Rosenbach y Daniela Gutman*

Mi papá es ingeniero, y sin ánimos de influenciar, eso marcó una línea que yo estaba seguro que quería seguir. Terminé 5to. año y estaba convencido de que mi carrera era Ingeniería hasta que me tuve que enfrentar a materias como física que me resultaban muy aburridas y que no lograba interiorizar. Resultó ser que mi interés –que era algo chiquito– era lo que tenía que estudiar. Me gustaba Internet, la televisión, pero lo dejaba como un hobbie hasta que me di cuenta que podía llegar a ser algo para estudiar en serio. La persona con el correr de los años no es que cambia sino que se va puliendo, ¿no? va corriendo esas cosas que no le interesan y va encontrando su camino. Y la elección de una carrera tiene mucho de eso. Fui líder juvenil hasta los 20 años. Dirigía grupos infantiles, hacía actividades recreativas, lo que se llama 26

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educación no formal para chicos. Trabajar con gente es algo que me gusta mucho, lo descubrí ahí; me di cuenta que disfruto conocer historias y demás. Era una tarea voluntaria. Yo tengo la postura de que si uno hace algo como voluntario lo tiene que hacer bien, no es que por ser voluntario uno puede hacerlo a medias, esa tarea exige un compromiso, y uno debe asumirlo como corresponde. Siempre que una persona se para frente a otra hay una intención de dejar algo. Espero haberlo logrado con los chicos, generar un interés, una duda… que cuando les pase algo digan: “ah, Ezequiel”. Es una sensación linda cuando unos años después los ves y se acuerdan de vos… Con mis amigos me junto todos los sábados a comer, es un ritual que no se suspende. Nos conocemos desde los 8 años y al principio, cuando éramos más chicos, todos teníamos

los mismos intereses, pero después fuimos creciendo y de repente unos estudian administración, otros arquitectura, economía, medicina, entonces a la mesa se suman mas


todos los días de ser argentinos. Eso es algo que, por ejemplo, personalmente, le envidio un poco a los Estados Unidos, el patriotismo que hay, mas allá de si sos judío, de origen mexicano o asiático, cuando hay que ponerse la camiseta se la ponen todos, acá es algo que justamente creo que no pasa. Me incluyo, ¿eh? No nos ponemos la camiseta cuando hay que ponérsela, lo hacemos cuando nos pinchan a nosotros nada más. Creo que no es algo que vaya a cambiar pronto, es un cambio de forma de pensar. Este año organicé la Semana del Holocausto en la facultad. Pasamos una película, hubo una muestra de fotos, el relato de una sobreviviente, la charla del profesor Dvoskin. El Holocausto es un tema presente, no es un tema que pasó y transmitirlo es la tarea hoy. Hoy tenemos que asegurarnos que todos sepan.

A mi abuelo materno no lo conocí y mi abuelo paterno falleció cuando tenía 4 años, o sea que la figura masculina del jefe de la mesa familiar, el abuelo, nunca la tuve. En mi casa se habló mucho de ellos, de qué decían, qué no decían, su forma de reaccionar frente a diferentes momentos… no es que se armó una leyenda alrededor de ellos, pero se va construyendo un “qué diría tu abuelo en este momento”. Su presencia se dio de una manera distinta, a través de la ausencia y el relato. Durante los últimos 3 años tuve la posibilidad de estudiar con un rabino, que lo rescato por su manera de transmitir lo que sabe, por la humildad de una persona tan inteligente. Para mí el tipo es un sabio.

temas, se debate de otra manera, cada uno opina desde su lugar. Las relaciones van mutando, no es que desaparecen.

Respeto mucho aquello que decida hacer cada uno, no creo que mi verdad sea la verdad absoluta ni que todos deberían hacer lo mismo que yo. Creo que parte de la riqueza que tiene el judaísmo es esa: que no hay una bajada de línea única, no hay una jerarquización. Pienso que están todos a la par en la medida en que uno sepa lo que hace y adhiera a sus valores. Es una elección válida.

Viajar. Creo que es la mejor forma de conocer, uno puede leer un libro sobre un lugar, sobre un momento pero estar ahí es otra cosa. Se incorpora de otra manera. Tuve la posibilidad, hace unos años, de estar en la casa de Trotsky, en México donde estuvo exiliado, y no podía creer estar donde vivió alguien que leí en los libros de historia. Y sí, el tipo estuvo ahí, era una persona real, y esa distancia temporal que existe se va por un rato porque pisás el mismo piso, conocés su casa, son experiencias que me acuerdo hoy a 3 ó 4 años de haber ido. Estoy leyendo Mundo Consumo, de Zygmunt Bauman, excelente, léanlo. Es genial hoja a hoja, los conceptos que plantea y cómo los desarrolla… No creo que la realidad argentina pueda cambiar en el corto plazo, que ningún presidente o que ningún mandato pueda cambiar la forma de pensar de la sociedad argentina, que es justamente tan diversa. La bandera la colgamos en el mundial nada más. No estamos orgullosos

Shoah, no importa si son 6 millones ó 20 millones. Saber una historia, a una persona le pasó esto. Que no quede sólo en estadísticas, números, fechas y lugares sino que pueda bajarse a la tierra. Creo que la riqueza de lo que organicé pasó en gran parte por ahí.

El mensaje que quise transmitir cuando organicé la Semana de la Shoah, invitando a una sobreviviente o repartiendo pasaportes simbólicos, fue cómo se vive y se siente la

“Somos seres humanos”. Esto no quiere decir que por eso me desentiendo de todo y no me hago responsable de lo que hago. Creo que no va por ese lado. Va por el lado de que tengo responsabilidades, debería cumplirlas en todos los órdenes como persona, pero al mismo tiempo soy un ser humano, y entiendo que no somos perfectos. Intentamos pulirnos a través de los años, y eso creo que hace que seamos mejores, pero bueno, el concepto de “mejor” para cada uno es diferente, ¿no? •

*Alumnas de la carrera de Comunicación.

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BIBLIOTECA MAX VON BUCH A simple vista, es el lugar de consultas, lecturas e investigación. Un poco más allá, un lugar de búsquedas, encuentros y desencuentros. Aún más allá, un despliegue de herramientas –algunas conocidas y otras no tanto– a disposición de alumnos, profesores y la comunidad en general. La Biblioteca es uno de esos espacios en donde uno pasa mucho tiempo, transita mucho, pero que de todos modos, siempre deja más por descubrir. En las siguientes entrevistas acercamos la mirada de tres bibliotecarias que apasionadamente trabajan en sectores de nuestra biblioteca que ofrecen recursos quizás no tan difundidos, pero muy ricos y provechosos. Lo que se ve y no se ve pero se hace en nuestra biblioteca. Entrevista realizada por Jacqueline Rosenbach y Daniela Gutman*

Un día viernes de octubre llegamos a la Biblioteca con una razón distinta a la que tenemos normalmente para estar ahí. En el espacio delimitado para las Colecciones Especiales y Archivos de la Biblioteca nos recibe Silvana Piga, la encargada de este pequeño mundo desconocido hasta ahora por nosotras. Nos sumergimos en él. Silvana, ¿nos podés contar a qué se dedican en este espacio de la biblioteca? Acá tenemos como misión conservar, preservar y coleccionar documentos que tengan que ver con la historia de las comunidades inglesas en la Argentina y también archivos de empresas que ya no existen, que pueden ser británicas o no. Esto responde a que naturalmente la gente de la comunidad británica e irlandesa nos empezó a donar sus documentos, sus cartas familiares, los papeles que tenían en casa, sus fotografías; y nos dimos cuenta que en el resto del país no había ningún lugar que sea el reservorio de archivos de esas comunidades. No son solamente documentos sino también muchísimas revistas de la comunidad británica que están en extinción y que mucha gente ni siquiera sabe que existen y que se están donando permanentemente. Entonces se está conformando un fondo documental muy importante para el estudio de estas comuni28

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dades en la Argentina. Además, tenemos documentos sobre la historia de empresas porque en la Universidad funciona el Centro de Estudios de Historia y Desarrollo de Empresas que necesita nutrirse de fuentes originales. ¿Y qué hacen con el material que reciben? Nosotros recibimos las donaciones y hacemos un trabajo de conservación de los materiales. Si la gente dona archivos o material que tiene que ver con la comunidad británica o irlandesa en la Argentina, en general se dirigen a mí y lo primero que hacemos es una evaluación de la donación. Si el material es bueno y pensamos que va a servir mucho a la colección, lo observamos en la casa donde está almacenado, vemos en qué condiciones se encuentra y luego, una vez aceptada esa donación, traemos los documentos en bolsas herméticas que se mantienen fuera de nuestra oficina, como una especie de cuarentena. A ese material se lo inspecciona de manera muy cuidadosa, hoja por hoja, usando lupa y guantes para no contaminarlo. Revisamos que no tengan hongos, bichos o insectos que puedan atacar a la colección. Si encontramos algo, se le hace un tratamiento con una conservadora especializada en papel y una vez que tiene el “apto médico” se lo ingresa

a este sector donde se lo ordena, se hace el inventario y se lo deja como en lista de espera. Finalmente, tenemos un depósito donde están guardados todos los documentos y archivos a una temperatura y humedad equilibrada las 24 horas del día durante todo el año, porque eso es lo que permite que el papel no haga trabajo de expansión y compresión que a lo largo del tiempo hace que vaya resquebrajándose y partiéndose. ¿Ustedes digitalizan todo el material que reciben? Todavía no lo tenemos como objetivo. Pero lo que sí hacemos es microfilmar el material. El microfilm es una fotografía de 35mm en blanco y negro, es la tecnología anterior a la digitalización. En la oficina tenemos una lectora de microfilm que trabaja con una tecnología muy simple y consiste en una lamparita especial con una lupa y juegos de espejos, que amplían la imagen del microfilm en la pantalla. El negativo del microfilm siempre se puede seguir leyendo, aunque se rompiera la máquina lectora, con una lupa y una vela, sin luz eléctrica en el mundo. El microfilm es tangible. De todas formas, en algún momento nos treparemos a la carrera de la digitalización. Hoy por hoy sabemos que el microfilm dura 100 años, y todavía no se puede estimar el


tiempo de vida de los archivos digitales ni qué inversión deberíamos hacer para lograr que dure por lo menos 100 años. ¿Para quiénes está disponible este material? Este lugar es de ingreso libre, es abierto a cualquier persona que quiera investigar. Piensen que la gran mayoría de los documentos que tenemos aquí son únicos. Ideológicamente no tenemos el concepto de que esto es nuestro, creemos que es patrimonio de todo el mundo. Lo único que hay que hacer es pedir una cita antes de venir para poder planificar el espacio y el tiempo. Silvana nos invita a conocer aquel depósito del cual nos habló hace algunos instantes. Entramos y sentimos esa temperatura que nos explicó, necesaria para el mantenimiento de los archivos. Hace frío. De pronto nos encontramos rodeadas de muebles que contienen los rollos de microfilm de los que nos había hablado, los archivos de empresas, fotografías antiguas, copiadores de cartas, “Todas las cartas que salían de una empresa se copiaban, entonces dejaban la memoria de la comunicación, cosa que ahora con la digitalización no se hace. Estamos hablando de 1850, todo esto está acá en este cuaderno… y ¿los e-mails de 1995 dónde están?”.

De una estantería toma un libro antiquísimo de color marrón y tapa pesada que llama la atención por el plateado herraje de un candado que permite mantener el libro cerrado bajo llave. Silvana nos explica que se trata del Log Book del colegio San Andrés: “Sería como el Facebook de hoy en día, ahí ponían todos los comentarios del día, todo lo que pasaba en el colegio. Supongo que lo escribía la regente, y hacía este tipo de comentarios: ‘Hoy faltó fulanita’, ‘se lastimó tal y tuvimos que llamar a la madre’. Es del año 1894 y hoy tenemos en nuestras manos el día a día de un colegio”. Esto nos hace pensar en el avance de la tecnología y también en cómo van quedando los instrumentos de comunicación de otra época. “El

Log Book de 1894 se conserva, pero ¿cómo podes asegurar que el Facebook del colegio San Andrés se conserve por tanto tiempo?”. Silvana nos cuenta que los archivistas en Estados Unidos enloquecen al darse cuenta la imposibilidad de guardar toda la producción que se genera hoy en día…“Entonces una de las cosas que me resultan impresionantes a mí, que trabajo en un lugar donde estoy en contacto con cosas tan antiguas, es que podés decir: esto lo tengo, está acá. Puedo digitalizarlo o fotografiarlo, pero esto está acá”. La visita se está terminando. Descubrimos un espacio y un tipo de trabajo totalmente desconocido para nosotras. Apasionante de hecho. Pero nos queda una última pregunta:

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Biblioteca Max von Buch ¿Te encariñás con los archivos con los que trabajás por tanto tiempo? Al principio cuando recibís un archivo, hay una sensación de mucha intimidad con el mismo. Sentís que tenés que leer todo y esperar a que el archivo te hable, te diga de qué se trata sin ningún preconcepto, porque no es un libro que tiene una estructura ya conocida. Los documentos y archivos son todos distintos. Cuando llega a mis manos el archivo de Cecilia Grierson por ejemplo, puedo averiguar por otra fuente quién fue y descubrir que fue la primera médica argentina, enterarme cuándo nació y murió, pero no tengo idea lo que hay dentro de los archivos hasta que me siento y los veo. Y entonces tengo que leer y leer, dejarme traspasar y ver: “¿es esta la misma letra que esta?, ¿escribió esto la misma persona?”, si hay un número que me parece importante, lo anoto. Reconstruís una historia, casi te diría como cuando un psicólogo escucha a su paciente y va reconstruyendo su vida, como si tuviera que contestar a la pregunta: ¿quién es esta persona? Nos despedimos de ese micromundo de libros antiguos y fotografías marcadas por el paso del tiempo con las palabras de Silvana. “Siempre estamos haciendo algo más, este es un año difícil, pero así y todo nos divertimos”. Al salir de la sala de Colecciones Especiales y Archivos nos dirigimos hacia la Hemeroteca donde nos espera Andrea Saladino con quien pasaremos la siguiente hora sumergidas en un mundo que tanto nos gusta, el de las revistas. Al llegar encontramos también a Gloria Orrego Hoyos que trabaja junto a Andrea en la hemeroteca y casi sin darnos cuenta ya estamos las cuatro hablando sobre la misión de la biblioteca, su pasado y su presente. “Hace 15 años que trabajo acá. La biblioteca arrancó en el año 89, y en ese entonces era una oficinita en el colegio San Andrés, luego fue

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creciendo y antes de que se construyera el lugar en el que estamos actualmente, pasamos por el edificio donde están ahora las aulas. En ese entonces la hemeroteca no existía, había una oficina cerrada y la gente tenia que pedir las revistas ya que no estaban exhibidas. Con el tiempo se fue armando la hemeroteca que tenemos hoy en día y desde que se inició me la asignaron a mí, así que es como mi hijita”, comenta Andrea. ¿Qué se hace específicamente en la hemeroteca? Andrea Saladino: Nosotros suscribimos bases de datos y además participamos activamente indizando revistas, por ejemplo en H.A.P.I (Hispanic American Periodicals Index), que es una base de revistas de temática hispanoamericana. Tenemos asignados diez títulos de revistas y cada vez que aparece uno nuevo estamos comprometidos a analizar los artículos y, entre otras cosas, asignarles temas. Lo que hacemos en otras palabras es ponerlo disponible en esta base de datos para que pueda ser algo accesible. La otra base se llama L.A.P.T.O.C (Latin American Periodicals Tables of Contents), ésta es una base de datos de revistas editadas en Latinoamérica, y nosotros participamos enviando la indización de unas treinta y dos revistas. ¿Y cuál es el criterio de selección de revistas? A.S.: Cuando se creó la Universidad, se fueron seleccionando revistas a medida que se iban armando las carreras. No sólo desde la Biblioteca sino también en conjunto con profesores, se armó un Comité de Biblioteca compuesto por profesores de cada área. Hoy en día se consulta a los profesores de cada especialidad sobre cuáles son las revistas imprescindibles. También tomamos en consideración la demanda, la colección va creciendo por lo que pide el usuario, por actualidad, por variedad. No queremos

tener una sola postura, sino que está bueno dentro de una misma temática tener una visión amplia. ¿Y en qué sentís que se distinguen? A.S.: Siempre tratamos de estar muy enfocados al área de servicio, por ejemplo que los profesores puedan disponer del material que necesitan para sus investigaciones. Si lo tenemos se lo podemos acercar, sino, podemos conseguirlo a través de otras bibliotecas; o sea, a partir del servicio de provisión de documentos llamado préstamo interbibliotecario de libros. En el caso de las revistas, que generalmente no se prestan en ninguna biblioteca porque se supone que es un material de consulta inmediata, participamos con otras bibliotecas de ciertas redes que nos permiten chequear catálogos colectivos y pedir los artículos a partir de fotocopias o escaneo. Gloria Orrego Hoyos: Uno de los temas que nos interesan es el difundir los servicios y que todos aprendan a usar las herramientas con las que contamos. A.S.: Totalmente, si hay algo que no queremos es que la Biblioteca sea considerada como un depósito. Esa es una imagen antigua de lo que representa una biblioteca. G.O.H.: Por ejemplo, algunos profesores del seminario de tesis destinan


Archivo personal de Jaime Rest

una clase para venir a la Biblioteca con sus alumnos y nosotras les enseñemos los mecanismos de búsqueda que les van a servir a la hora de seleccionar bibliografía para sus trabajos. Y yendo a una visión un poco más global, les queríamos preguntar sobre el futuro de la Biblioteca. A.S.: Con respecto a la gestión hacemos proyecciones de uno a cuatro años. Cada sector piensa sus proyectos y los implementa. En nuestro caso buscamos los puntos por los cuales nos distinguimos del resto de las bibliotecas de otras universidades privadas, que son las instituciones con las que es posible compararnos. Con estas palabras nos despedimos y dejamos a Andrea y a Gloria en su amplia oficina de ventanales enormes y de revistas ordenadas prolijamente en estanterías. Nos vamos de la Biblioteca sin la sensación de horas de estudio con la que estamos acostumbradas a dejar ese lugar sino, que esta vez, lo hacemos contagiadas con la inspiración que genera estar rodeadas de gente apasionada por su trabajo. Descubrimos dos mundos totalmente distintos, uno en el cual el pasado protagoniza la escena y otro en el que la novedad y la producción actual va creando colecciones. • *Alumnas de la carrera de Comunicación.

“Un día nos llamaron de parte de la familia de Jaime Rest diciéndonos que hay unos libros que querían donarnos. Decidimos ir a la casa, pero la verdad es que no teníamos ni idea de quién era Jaime Rest. Cuando llegamos nos recibió el cuñado y mientras recorrimos la casa pasamos por una habitación donde ví un placard abierto y le pregunté si se podía ver qué tiene adentro. Él quería vender ese departamento que había heredado, entonces me dijo: “Sí, llévense todo lo que quieran”. E increíblemente lo que había dentro de ese placard es todo lo que ahora es la colección de Jaime Rest, que encontramos de casualidad”, comenta Silvana Piga. Jaime Rest nació el 2 de julio de 1927 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina y murió el 8 de noviembre de 1979 en la misma ciudad. Fue crítico literario, traductor y profesor de Literatura Europea Medieval y Moderna, y Literatura Inglesa y Norteamericana en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca y en la Universidad de Buenos Aires, respectivamente. En esta última institución, compartió la cátedra con Jorge Luis Borges durante varios años. La documentación que se conserva en la Colecciones Especiales y Archivos de la Universidad, refleja la intensa actividad intelectual de Rest, ya que contiene manuscritos de sus trabajos, publicaciones en diarios y revistas de sus reseñas y artículos, apuntes para el dictado de las clases, cuadernos con inventarios de sus libros y discos, libros publicados, traducciones y correspondencia personal y profesional. Por otra parte, la colección también alberga su faceta personal y el ámbito de sus gustos y sus afectos. Una colección de libros y tarjetas sobre gatos, animal que adoraba, y cientos de programas de cine de las películas que se estrenaron en la ciudad de Buenos Aires entre 1930 y 1950, heredadas de su hermano Jacobo Rest, hablan a las claras de estas otras predilecciones. La organización del fondo ha sido realizada, en parte, gracias a la Beca Nacional de Proyectos Grupales otorgada por el Fondo Nacional de las Artes en su edición 2008.

UNIVERSIDAD DE SAN ANDRÉS

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