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Ediciรณn especial aniversario

UBB


Contenido Historia Universidad del Bío-Bío

Vida Universitaria

Logros, sueños y desafíos institucionales

Cuenta Anual: Rector expuso avances y desafíos de la UBB y reiteró compromiso institucional con la reforma

Una mirada al desarrollo académico

Premios Educa UBB destacaron trayectoria de connotados personajes

La unión de nuestras historias

Concierto Aniversario UBB: un presente cultural a la comunidad regional

Dr. Aldo Ballerini Arroyo

Dr. Francisco Gatica Neira

Recuento de su historia y compromiso con sus funcionarios Recursos Humanos

En emotiva ceremonia se presentó libro con la historia de la Escuela de Arquitectura UBB Cena aniversario reunió a la comunidad universitaria Profesionales valoraron formación entregada por la UBB

Perfiles

UBB distinguió excelencia y compromiso de los estudiantes UBB

Víctor Durán Sáez

Alianzas marcaron celebración de aniversario institucional

“La academia y mis años en la universidad, marcaron mi vida”

Entusiastas deportistas participaron de la Gran Carrera UBB

Laura Reyes Cañete

45 años entre libros y anaqueles

Marco Aurelio Reyes

Crónicas de un hombre con historia

Pedro Gajardo Olivares

La docencia en Inglés como camino de vida y realización personal

Luis Cerda Miskulini

“Formar personas es mi vida, por eso sigo aquí”

Representante legal: Héctor Guillermo Gaete Feres. Avenida Collao 1202, Concepción. Director responsable: Pía Lindemann Varoli. Editora: Valentina Álvarez Araya. Periodistas: Valentina Álvarez Araya. André Alvial Arriagada. Paulina Gatica Irribarra. Mariana Gutiérrez Vera. Cristian Villa Rodríguez. Fotografía: David Navarrete Jaque. Diagramación: Daniela Bustos Miranda.


Editorial

N

uestra Universidad del Bío-Bío cumplió, el 9 de abril, 70 años de vida institucional. La fecha se remonta a la creación de la Universidad Técnica del Estado, UTE, nacida en 1947 “para orientar su acción en el sentido de obtener el aprovechamiento integral de los recursos humanos y naturales de cada región del país”. Así, la efeméride da cuenta de la antigüedad y madurez universitaria de la institución y pone de relieve la condición y misión que la Nación le ha asignado. Adicionalmente, el 11 de abril de 1966 se puso en marcha el Centro Universitario de Ñuble de la Universidad de Chile, hito que refuerza nuestra condición de universidad pública y regional: La fusión de la Universidad de Bío Bío y el Instituto Profesional de Chillán -sucesores de la sede Concepción de la UTE y del plantel ñublensino- dieron origen a la actual Universidad del Bío-Bío. Celebramos entonces nuestra historia, que nos demuestra que hemos crecido con responsabilidad y que hemos asumido y preservado nuestro rol. Somos una universidad que representa los más altos valores de la República, a la que se accede por mérito, que privilegia el cumplimiento de su proyecto educativo, con elevados estándares de calidad y altos niveles de transparencia. Estamos al servicio de la integración social y del desarrollo armónico e integral del país y los territorios, adecuándonos a los requerimientos del presente y proyectándonos hacia el futuro. Pero la historia no es solamente el transcurso de los acontecimientos. Es también la reconstrucción consciente de la memoria y, así definida, ejerce un rol fundamental en la conformación de la comunidad universitaria. Lo colectivo trasciende el espacio físico y administrativo. La comunidad supone identidad y sentido de pertenencia; un imaginario del que las personas nos sentimos partícipes; vivencias y valores con los que nos sentimos representados.

Claro que tenemos diferencias. Somos una Universidad pluralista y valoramos la controversia y la confrontación de ideas como método para lograr el mejor resultado. Sin embargo nos une la UBB, su pasado y la importancia de los desafíos de hoy y de mañana. Estamos llamados a seguir avanzando, sin perder el sentido de colectividad ni olvidar nuestra historia y convergencias, generadoras de afectos e incentivo para persistir en los sueños de los antecesores ayer y de los nuestros hoy. La presente edición de la revista Proyección UBB es un número especial dedicado a la conmemoración del septuagésimo aniversario de la Universidad, en abril recién pasado. Durante ese mes, distintas unidades académicas y administrativas y agrupaciones estamentales organizaron actividades destinadas a celebrar un nuevo año de vida institucional. Como ceremonia central, dimos cuenta pública del quehacer desarrollado por nuestra corporación en el año anterior, así como de los objetivos que nos inspiran. La comunidad universitaria reconoció asimismo a quienes se han desempeñado un largo tiempo en nuestra corporación y también a aquellos ciudadanos que contribuyen significativamente al desarrollo de los territorios. Estas páginas registran parte importante de la programación que llevamos a cabo, dejando testimonio de la trayectoria, valores y esperanzas que nos aglutinan y por lo que somos reconocidos por la sociedad. Dr. Héctor Guillermo Gaete Feres Rector


HISTORIA UNIVERSIDAD DEL BÍO-BÍO 1887

1881 Fundación de la Escuela Práctica de Agricultura.

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Inauguración oficial de la Escuela Práctica de Agricultura de Concepción.

1906 Creación de la Escuela Industrial de Chillán. 1928 Traslado de la Escuela Industrial de Chillán a Concepción.


1947

1952 Creación de la Universidad Técnica del Estado, a partir de la fusión de la Escuela de Ingenieros Industriales y de los grados técnicos de la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, las Escuelas de Minas de Antofagasta, Copiapó y La Serena y las Escuelas Industriales de Concepción, Temuco y Valdivia, con la calidad de Escuelas Universitarias.

Apertura oficial de la Universidad Técnica del Estado, con su casa central en Santiago y sedes en Antofagasta, Copiapó, La Serena, Concepción, Temuco y Valdivia.

1966 Apertura del Centro Universitario de Ñuble de la Universidad de Chile.

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Creación de la Universidad de Bío-Bío, a partir de la sede Concepción de la Universidad Técnica del Estado, que a la fecha dictaba la carrera de Arquitectura, considerada como universitaria.

Creación de la Escuela de Arquitectura en la sede Concepción de la Universidad Técnica del Estado y Valdivia.

Creación del Instituto Profesional de Chillán, a partir del Centro Universitario de Ñuble de la Universidad de Chile, que a la fecha sólo impartía carreras entonces consideradas profesionales.

1969

1981

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2017 Creación de la Universidad del Bío-Bío, fruto de 1988 la fusión de la Universidad de Bío Bío y el Instituto Profesional de Chillán.

Acreditada por cinco años, de 2014 a 2019, en Gestión institucional, Docencia de Pregrado, Vinculación con el Medio e Investigación. Entre las cuatro mejores universidades del país en Docencia de pregrado. Primera universidad pública de regiones. Líder en acreditación de pregrado. Más de 12 mil alumnos y 611 académicos. 38 carreras y 2 programas de bachillerato. 5 programas de doctorado y 16 de magíster. 6 facultades en tres Campus con 86.418 m2 construidos. 114 convenios de intercambio con universidades extranjeras.


Campus Fernando May

Campus Concepciรณn

Campus La Castilla

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y desafĂ­os

institucionales Por Mariana GutiĂŠrrez Vera

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n el marco de la celebración del septuagésimo aniversario institucional y ante la presencia de autoridades regionales y locales y la comunidad universitaria, el rector Dr. Héctor Gaete Feres presentó la cuenta anual de la Universidad del BíoBío.

A continuación, algunos de los principales acápites de su exposición:

Compromiso con la reforma “En la UBB sabemos que nuestra sociedad tiene todavía aspectos estructurales perniciosos, que atentan contra el objetivo del desarrollo; pero aquellos importantes asuntos no nos inhibirán para valorar los avances efectivos en diversas materias ni nos desviarán de los necesarios esfuerzos para dar lo mejor que tenemos al servicio de los demás”. “Seguimos comprometidos con las reformas esenciales que nuestro país requiere en educación superior: Calidad obligatoria y demostrable, mayor financiamiento contra desempeño y rendición de cuenta pública, eliminación del lucro en educación, participación de los estamentos en la conducción de las instituciones, respeto a los derechos de estudiantes y trabajadores universitarios, fortalecimiento de las 18 universidades públicas mediante una normativa e institucionalidad renovada y de futuro, con recursos permanentes adecuados a su misión, para eliminar así el nocivo autofinanciamiento”.

Integración sin pérdida de rol “En medio de las incertidumbres, los miedos y las angustias que naturalmente produce un proceso de reformas generales y en particular de la educación superior, la Universidad del Bío-Bío rinde cuenta pública del año 2016, comparte sus sueños para una sociedad mejor y presenta sus desafíos para 2017”, expresó el Rector.

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“Hay tanto por hacer en nuestro Chile, que diluirnos en el escenario al que nos están llevando los intereses de unos pocos resulta ser antediluviano, por ese camino al final se mantendrá el estado de cosas y se buscará frenar los avances que el país requiere”.


“Estamos aquí para buscar articulación, trabajo conjunto y colaborativo entre nosotros y también más allá de nuestra UBB. Buscamos integración en todos los ejes: público - público, público - privado, vertical y horizontal, pero sin pérdida de (nuestro) rol (público). Aquí creemos en la tarea colectiva en beneficio del colectivo, de la nación en su conjunto, partiendo por nuestros territorios”. “Orientados por el Programa de Rectoría 2014 - 2018, en el que valoramos que “nuestros sueños de ayer, hoy son realidad”, nos propusimos “construir juntos una UBB para los nuevos tiempos”. Y en ese marco, con el actual escenario, revisaremos los principales hitos de nuestro aporte del año 2016”.

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Consolidación del modelo educativo

Líderes en acreditación

“Avanzamos en consolidar el modelo educativo centrado en el estudiante, lo que se refleja en las 18 carreras que están implementando los nuevos planes de estudio y mallas renovadas. Además 13 carreras han finalizado el rediseño curricular y están en fase de ajustes para ser presentarlo al Consejo Académico”.

“En acreditación del pregrado, acreditamos el 100 por ciento de las carreras acreditables, con un promedio de 5.2 años, siendo la única Universidad de la región y una de las primeras del país en lograr dicha meta. Ha sido un gran trabajo de responsabilidad social”.

Continuamos fortaleciendo la movilidad estudiantil internacional, con 55 de nuestros estudiantes en pasantías en universidades internacionales y 86 alumnos extranjeros en la UBB, así como de la formación integral, con una oferta de 356 asignaturas y una cobertura de 8.679 alumnos. Con el trabajo de nuestro Centro de Idiomas logramos una cobertura del 48.5%, 5.358 estudiantes.

Gaete Feres registró también los adelantos en acreditación internacional y la vinculación con empleadores y exalumnos, a través de la conformación de consejos asesores externos.

Destacamos asimismo a la creciente adjudicación de proyectos para mejorar las prácticas en el aula y para la investigación en docencia y a los avances del Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación (Pace).

“La pertinencia y calidad de nuestra oferta académica (que) se expresó en la admisión 2017, con una matrícula efectiva de 2.430 estudiantes, de los que 80.7% postularon en primera o segunda categoría. En el contexto de la gratuidad, de un potencial de 72%, en primera etapa el 58.1% de los alumnos nuevos matriculados ya accedió al beneficio, estando en proceso el grupo restante”.

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Modernización de la gestión Tras informar de los acuerdos y avances en materia de evaluación del desempeño académico, abordó la modernización de la gestión en base a la reingeniería profunda de procesos. Destacó la obtención de la propiedad intelectual del Sistema de Información Estratégico de la Universidad del Bío-Bío, para el monitoreo y control de la gestión universitaria. “Un reconocimiento al talento y capacidades de la comunidad UBB”.

Investigación y posgrado En investigación, junto con la obtención de recursos del Fondecyt, Fondef, Corfo y otros instrumentos, mencionó el aumento de publicaciones en revistas indexadas (305 en 2016 -31 por ciento más que en 2015-, incluidas 202 ISi, 57 Scielo y 24 Scopus) y la incorporación de las revistas Hábitat sustentable y Arquitecturas del sur en la categoría Emerging Sources Citation Index del catálogo de Thomson Reuters.

También y como meta alcanzada colectivamente, resaltó la certificación del Sistema de Gestión de la Calidad de nuestra institución, bajo la norma ISO 9001-2008, otorgada por Bureau Veritas.

“Estamos llevando a cabo reformas fundamentales para que la investigación nutra el posgrado y permita alcanzar su acreditación”. “A objeto de fortalecer el proyecto de creación de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Posgrado, constituimos una comisión ampliada para contribuir a su rediseño. Esta nueva institucionalidad es clave y no debemos dilatarla”.

Vinculación con el medio “Avanzamos en la implementación del nuevo modelo de vinculación bidireccional con el medio, que tiene como objetivo impulsar actividades para la generación de conocimiento compartido entre actores internos y externos, que deriven en propuestas de transformación y desarrollo de mutuo beneficio. Para implementar el modelo, se creó un proyecto piloto de asignaturas en vinculación con el medio, que apoya a profesores y estudiantes en actividades docentes que impliquen interacción bidireccional con el entorno”. 12


Igualmente, puntualizó distintas acciones que dan cuenta de la preocupación institucional por la comunidad externa y su aporte en la promoción y preservación del arte y la cultura.

Actualmente, estamos a la espera del envío de un nuevo convenio por parte del Ministerio, con el objetivo de fortalecer la propuesta curricular en aspectos relacionados con el sello intercultural”.

CFT intercultural

Participación y nuevos estatutos

“En 2016, la mesa público privada que preside el intendente, determinó que el centro de formación técnica estatal regional -cuya implementación el Gobierno encargó a la UBB- se construirá en Tirúa”.

“El año 2016 realizamos claustros para analizar el proyecto de Ley de Educación Superior presentado por el Gobierno: Hicimos un alto en nuestras tareas habituales para compartir ideas acerca de la educación superior que queremos y formarnos opinión para contribuir a la discusión”. Asimismo, y en el nuevo contexto que significa el envío por separado de una propuesta de ley para las universidades del Estado, “es oportuno retomar la tarea; ciertamente aquello fortalecerá la posición que como universidad pública tenemos”.

“En agosto del año pasado, nuestra Universidad entregó el informe técnico como resultado de la ejecución del convenio firmado con el Ministerio de Educación, cuyos resultados son: propuesta de cuatro carreras para la primera etapa, competencias genéricas y específicas de los alumnos formados en el CFT estatal intercultural, propuesta preliminar de modelo de gestión y anteproyecto de Arquitectura. 13


“Avanzamos con la firma del decreto de creación de la Comisión Triestamental que buscará establecer la forma de avanzar en la elaboración de nuestros propios estatutos. El proceso a seguir por nosotros incorpora a todas y todos, les llamo a informarse y a participar en la elección universal que deberán hacer todos los estamentos para integrar un representante a tan importante comisión”.

Proyecto colectivo “La UBB está haciendo decididamente su aporte. Seguiremos demostrando y convenciendo que la educación pública es pieza clave para el desarrollo de Chile, que el acceso por mérito a educación superior de alta calidad es esencial para ese desarrollo, que los sectores público y privado son complementarios y claves para el país, que la participación de los estamentos en las comunidades de la educación superior es vital para la conducción de las instituciones, para el fortalecimiento del sentido de ciudadanía, para la formación integral de los estudiantes”. “A pesar de las negaciones, reticencias y trabas que impone el Estado central, continuaremos en el esfuerzo por el desarrollo de nuestras regiones, de nuestros territorios, empresas, organizaciones sociales, sindicatos y organizaciones gremiales, con un norte esencial: la calidad de vida de las personas.

Impacto de la gratuidad Junto con detallar algunas iniciativas que se llevan adelante para fortalecer el clima laboral y el desarrollo y bienestar de los funcionarios, se refirió a la economía interna, señaló: “Mantenemos equilibrada la estructura financiera de la institución”.

“Porque creemos firmemente en el valor del esfuerzo individual, pero en el marco de un proyecto colectivo, fortaleciendo el alma de nuestra Universidad … Aquí y ahora, frente a ustedes, nuestra Universidad renueva su compromiso con la excelencia académica, con la convivencia democrática, la responsabilidad, la integración y la inclusión social”.

“En 2016, fuimos capaces de implementar exitosamente la gratuidad a nivel de nuestros procesos administrativos y financieros … Por nuestra estructura financiera sana y nuestros aranceles definidos con alta responsabilidad social, la implementación de la gratuidad no afectó el ejercicio presupuestario 2016, situación que sí ocurrió en otras instituciones. Estas variables nos permiten enfrentar tranquilos las nuevas definiciones de la política pública en el contexto de una nueva Ley de Educación Superior y de la específica para las 18 universidades públicas”.

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a Universidad del Bío-Bío ha cumplido 70 años de vida institucional y parece oportuno reflexionar sobre las metas logradas en su desarrollo académico y los desafíos que, en este tiempo y en el actual escenario, nos corresponde asumir.

Orgullosos herederos de quienes soñaron con un Chile más armónico territorial y socialmente, nuestra vocación ha sido crecer a partir de las fortalezas alcanzadas, sobre la base fundamental de sabernos reconocer y aunar como comunidad educativa, a partir del genuino respeto e impulsando una permanente contribución a la sociedad. Para la Vicerrectoría Académica ello ha significado mantener un ritmo sostenido de trabajo y ratificar el compromiso de enmarcar nuestras actividades en una aptitud de servicio y apoyo, así como en la participación y diálogo con actores internos y externos. Nos hemos focalizado en el aseguramiento de la calidad, reflejo y formalización de una intencionalidad de mayor aliento: La búsqueda de la excelencia en todo el hacer institucional, de tal modo que la autoevaluación no constituya una actividad aislada y discontinua, sino una actitud permanente. Por otra parte, hemos procurado el fortalecimiento de la oferta académica, no solo garantizando su pertinencia y relevancia respecto de necesidades actuales, sino también anticipando aquellas que pueden vislumbrarse a futuro. No menos importante ha sido la agilización de la gestión de procesos, para acompañar y facilitar la labor académica de las Facultades.

Requerimos de proyectos educativos que desarrollen no sólo el conocimiento, sino también habilidades como trabajar en equipo, comunicarse eficazmente y enfrentar creativamente problemas complejos. Es necesario fortalecer la formación general, flexibilizar currículos, promover el aprendizaje activo y profundizar el intercambio con instituciones extranjeras.

Hemos desarrollado igualmente ingentes esfuerzos en la forma como implementamos nuestro renovado modelo educativo, centrado en el estudiante y en el desarrollo de conocimientos y competencias disciplinarias y transversales.

Para darle concreción a estas ideas, desde la Vicerrectoría Académica hemos impulsado un amplio proceso de renovación de los planes de estudio y la articulación con otros niveles formativos. Hemos incorporado asignaturas de formación integral, que complementan los estudios especializados y fortalecen el espíritu ciudadano de nuestros estudiantes. Hemos fomentado la internacionalización, para que puedan adecuarse a un mundo cada vez más abierto e interconectado.

Sabemos que el progreso de nuestro país depende de que logremos generar actividades económicas con mayor valor agregado y para ello se requiere del talento humano y de la creatividad. El problema de nuestra educación no se agota en la inequidad: para desarrollarnos no solo debemos mejorar las oportunidades de formación de los menos privilegiados, también necesitamos aprender a identificar y desarrollar a fondo todo el talento de nuestros jóvenes.

La capacitación y perfeccionamiento de nuestros profesores ha sido también una constante. La vida académica debe integrar la docencia con la investigación y la extensión. Los buenos docentes deben transmitir, además de información y conocimiento, un sentido y un significado a ese conocimiento. La enseñanza universitaria es superior porque despierta en el alumno una actitud de admiración ante el saber y estimula su conciencia crítica.

Las nuevas exigencias que impone la sociedad de la información, la globalización y las nuevas tecnologías, la desacreditación de los grandes relatos que movilizaban a la sociedad y el aumento de la cobertura han traído aparejada una nueva dinámica al interior del aula, más diversa y menos dócil. Vivimos en una época de cambios que nos presiona a nuevas respuestas y que sitúa a la educación como instrumento de resolución de gran parte de los problemas sociales.

Este proceso de cambios en la docencia, eje central de nuestra misión universitaria, nos ha permitido obtener importantes logros en materias como acreditación, retención estudiantil y titulación oportuna, fundamentados en un proyecto de formación sólido y coherente y con la certeza de que el desarrollo del país se construye también desde lo regional.

Hoy, como nunca antes, la riqueza o pobreza de las naciones –en su más amplio sentido- depende de la calidad de la educación superior.

Dr. Aldo Ballerini Arroyo Vicerrector Académico.

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Víctor Durán Sáez:

Por Valentina Álvarez Araya

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En esos primeros años forjó su gusto por el fútbol y los valores que lo marcarían para tomar las decisiones de una vida que lo puso a prueba a temprana edad. “A los 6 o 7 años fui sacristán en las misas del padre Pedro Campos Menchaca, en la parroquia Matías Cousiño, donde aprendí latín y reforcé los principios entregados por mi abuela. También mi pasión por el fútbol donde jugaba de defensa, con la camiseta de la Católica y con zapatos de seguridad”, expresa. A los 8 años llega a vivir a Palomares, en Concepción, con su padre Víctor y su señora Lidia, integrándose a la familia que llegaría a estar conformada por 10 hermanos, cumpliendo su rol de primogenito. Luego, vendrían Carmen, Lucy, René, Nelson, Carlos, María Luisa, Hugo, Patricia, Alejandro, con quienes tuvo una muy buena relación de hermandad y respeto.

s una larga historia” comienza advirtiendo el académico de la Escuela de Ingeniería de Ejecución en Mecánica, Víctor Durán Sáez, tras cumplir 50 años en la Universidad del Bío-Bío. Emocionado recuerda cuando escogió la Universidad Técnica del Estado (UTE) para comenzar sus estudios y luego continuar su andar en su sucesora, la Universidad del Bío-Bío, la que reconoce como su segundo hogar. Olvidándose ya del tiempo que transcurre, recuerda sus primeros años en Lota, junto a su madre. Hijo de Víctor Durán, militar, y de Juana Sáez, enfermera del Hospital de Lota, nació en 1945, donde se crió con su familia materna, especialmente sus abuelos, en el pabellón número 17, casa 18, afirma orgulloso.

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En la capital penquista realiza sus estudios en el Colegio San Agustín, hasta segundo año de Humanidades, sin embargo, descubre su vocación e ingresa al área Mecánica de la Escuela de Oficios, para posteriormente continuar en la Universidad Técnica del Estado y egresar de la segunda promoción de ingenieros de ejecución en Mecánica, en 1969.


área forestal. Pese a todos los inconvenientes y a la inmadurez de un adolescente, reconoce que su mejor decisión fue volver a Concepción a retomar sus estudios en la UTE. “No bastaba con las ganas, era muy difícil ser aceptado en una de las áreas más cotizadas de la Universidad, pero la asistente social, Helia Hernández, fue determinante para mi reintegro, era 1962. Esa fue la mejor decisión de mi vida, volver era el camino más dificil, si me hubiera quedado en Osorno creo que nunca hubiera sido un profesional”.

Su etapa escolar la vivió entre libros y diversos trabajos que le permitieron mantener a su familia y costearse los insumos básicos para desempeñarse como estudiante. A los 12 años, confiesa, “tuve que hacerme cargo de una carnicería familiar ubicada en calle Baquedano, dedicado a la faena y a todo lo que implica abastecer y atender a un local como ese”.

Los cuatro años siguientes, ya en Concepción, no fueron muy distintos, en 1965 se independizó, buscó una pensión, pero seguía colaborando con su padre y estrechando los lazos con sus hermanos. Entre los años 67 y 70, detalla, se dedicaba de lunes a viernes a estudiar, mientras los sábado y domingo manejaba los buses de la “línea roja” de Talcahuano, lo que debía compatibilizar con las clases de fin de semana que dictaba en la UTE. “Estando en tercer año de la carrera, en 1967, me ofrecieron hacer clases teóricas sobre Tecnología Mecánica y Máquina de Herramientas, como parte de la capacitación que ofrecía la universidad a profesionales de empresas de la zona como Asmar, Huachipato, Enap, Ferrocarriles del Estado, entre otros. Ese año comencé mi carrera docente”, relata.

Tiempo después la vida lo obligaría a retirarse de la UTE al finalizar el primer año de carrera, para apoyar a su padre. Se traslada a Osorno como chofer de camiones en el

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A comienzos de los años 70 es contratado como académico jornada completa de la carrera, incluyendo los cursos vespertinos. “Por esos años, la universidad contaba con 500 alumnos y unos 150 funcionarios, éramos una gran familia, muy unidos y con la camiseta puesta por la institucion. Era un trabajo muy colaborativo y donde el deporte, especialmente el fútbol, y otras actividades recreativas nos unían y amenizaban las largas horas de trabajo en la UTE”, asevera. Fue en una de esas actividades, a fines de 1972, donde conoce a su esposa, Nancy Sepúlveda, profesora de Pedagogía en Inglés, con quien tuvo cuatro hijos: María Victoria (43) Alexandra (39), Víctor (32) y Luis (28). “Fuimos aprendiendo a ser padres y ahora abuelos, ya tenemos 7 nietos, la mayor de 14 años”.

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La pasión por el fútbol de ese niño de 7 años, en Lota, jamás se apagó. Víctor Durán llegó a ser seleccionado juvenil de Concepción, presidente de esa Rama deportiva en la universidad y gestor de las competencias de fútbol que constantemente realizaba la UTE con instituciones de la Región, durante más de una década.

“Estando en tercer año de la carrera, en 1967, me ofrecieron hacer clases teóricas sobre Tecnología Mecánica y Máquina de Herramientas, como parte de la capacitación que ofrecía la universidad a profesionales de empresas de la zona como Asmar, Huachipato, Enap, Ferrocarriles del Estado, entre otros. Ese año comencé mi carrera docente”.


En este largo andar también se destaca como presidente del Consejo de Bienestar de la Universidad, jefe del Área de Manufactura y Materiales, miembro de la comisión de evaluación académica de la Facultad de Ingeniería, director de Escuela, gestión en la que constituyó el primer Consejo de Escuela y el Centro de Titulados de la carrera, y representante de la Facultad ante el Comité de Extensión de la Universidad.

También tuvo otros roles en la academia. En 1971 llegó a ser jefe del Área de Diseño del Departamento de Mecánica y vicepresidente de la Asociación de Profesores y Empleados. Durante los dos periodos de la rectoría de Roberto Goycoolea asumió como director de Asuntos Estudiantiles, logrando gestionar 500 becas Junaeb y establecer una vinculación de afecto con los estudiantes de ambas sedes, jóvenes comprometidos que le exigían permanente atención.

La historia era larga, le advertí, dice sonriendo, “lo importante es que la academia y mis años en la Universidad marcaron mi vida. La UBB es mi casa, me siento bien aquí, estoy acá desde el año 1959 como estudiante y he permanecido viviendo en el barrio. Hoy es gratificante tener una familia constituida y trabajar en una institución que es mi vida”, concluye.

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Laura Reyes Cañete:

Por Cristian Villa Rodríguez

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a actual directora de Bibliotecas de la Universidad del Bío-Bío, Laura Elvira Reyes Cañete, cumplió 45 años de servicio en la institución. El tiempo, según reconoce, ha transcurrido demasiado rápido pues su trabajo le apasiona y lo realiza con gusto. “Al alero de la Universidad formé mi familia, nacieron mis hijas, cultivé amigos entrañables y con el paso de los años también adopté a compañeros de trabajo como verdaderos hijos”, asegura. Laura Reyes Cañete nació el 25 de abril de 1951 en Lontué; en la provincia de Curicó. Sus padres fueron Oscar Reyes Contreras, empleado particular oriundo de Coelemu y su madre, la dueña de casa Elvira Cañete Reyes, de la zona de Molina. Laura fue la menor de cinco hermanos: Bernardita Angélica, Carmen María, Miguel Luis (ya fallecido) y Oscar Benito. Casada desde 1973 con José Reyes Navarro, es madre de Bianka Mariela Paola y de Natalia María Argentina, y abuela de ocho nietos. Pese a nacer en Lontué se reconoce chillaneja, pues su familia se mudó a Chillán cuando ella tenía 9 meses de vida. En esta ciudad realiza sus estudios primarios en el Colegio San Vicente, mientras que las humanidades las cursa en el Instituto Santa María.

Al egresar del colegio rindió la Prueba de Aptitud Académica y su padre, por tratarse de la hija menor, le dijo que debía elegir una carrera que se impartiera en Chillán. Era buena alumna y muy obediente, de manera que al conocer la posibilidad de estudiar la carrera de Bibliotecología que se abría de manera especial en la sede Ñuble de la Universidad de Chile, no lo dudó dos veces. “Entré a estudiar en 1969. Era muy niña y me llamó la atención esta carrera. Lo que puedo decir es que paulatinamente me fue apasionando así es que estudiaba con gusto. En esa época se necesitaban bibliotecólogos en el sur del país y por eso se abrió la carrera en Chillán y en Temuco”, precisa.

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“Era muy niña y me llamó la atención esta carrera. Lo que puedo decir es que paulatinamente me fue apasionando así es que estudiaba con gusto”.

Por tratarse de una profesión escasa, Laura fue contratada por la propia Universidad el año 1972, previa práctica profesional en Temuco, donde debió organizar la hemeroteca de aquella sede de la Universidad de Chile. Desde aquel año, el desarrollo de su vida profesional y personal estaría estrechamente ligado al crecimiento de la Universidad. “Durante estos 45 años de trayectoria profesional en esta querida Universidad, puedo decir que se me han presentado múltiples desafíos. He debido enfrentar situaciones que me obligaron a crecer profesionalmente, así como también he alcanzado importantes logros que me fortalecieron como persona y permitieron que fuera consolidando mi desempeño profesional”, reconoce. Fue bajo el alero de la Universidad, en sus distintas etapas, que Laura formó su familia y proyectó toda una vida. “Nacieron mis hijas, formé amigos entrañables y con el paso de los años también adopté a compañeros de trabajo como verdaderos hijos. Al cumplir 45 años de servicio en esta institución, es el momento de agradecer a todas las personas que

me han acompañado en este transitar, porque me han ayudado con su proceder en el mundo, con sus valiosas palabras, con sus carismas, con sus vivencias de fe, con sus festejos y alegrías. Así, han contribuido a mi progreso con el afán de ser una mejor persona”, valora. Del mismo modo, Laura asegura sentirse privilegiada al poder desempeñarse en la UBB, pues se trata de un espacio diferente, donde el vínculo con académicos, estudiantes, funcionarios administrativos y auxiliares, otorga a lo cotidiano una riqueza difícil de encontrar en otros lugares.

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“El rector de ese entonces, Gerardo Martínez Rodríguez, tenía una especial predilección por los libros. Gracias a él se creó la Sala de Estudios Regionales Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán. Don Gerardo donó libros de su propia biblioteca, que era extraordinaria, y además dio amplias facilidades para adquirir volúmenes en las denominadas “librerías de viejos”, porque quería reforzar el tema de la historia regional y, particularmente, la historia de la provincia de Ñuble. Ahí tenemos material muy valioso porque muchos de esos títulos ya no están disponibles en ninguna parte”, ilustra la directora de Bibliotecas UBB. “Esta trayectoria me ha permitido adquirir una rica experiencia de vida, la que he intentado traspasar con todo mi corazón a las nuevas generaciones que tienen el privilegio de ser parte del crecimiento de esta institución. Trabajar en la Universidad del Bío-Bío me ha permitido ser protagonista de una lucha incansable por la consecución de la mejora continua; en ello he puesto mi esencia y mi tesón, para cumplir la misión que me ha correspondido desempeñar en ésta, mi segunda casa”, asevera. Laura recuerda que sus años de estudio universitario los vivió en el edificio del actual Centro de Extensión de la sede. También rememora clases en “Siberia”, espacio que hoy integra el Teatro Municipal de Chillán y que se caracterizaba por sus gélidas aulas. La Biblioteca de ese entonces consistía en un gran salón que hoy pertenece a la delegación del Serviu en Ñuble y albergaba unos 15 mil ejemplares, muy lejos de los actuales 116 mil de toda la red. Luego de la reforma universitaria de 1981, la sede Ñuble de la Universidad de Chile se transformó en el Instituto Profesional de Chillán (Iproch). La Biblioteca cambia de lugar y pasa a ocupar un amplio edificio ubicado en calle Constitución N°654. En ese entonces debió desempeñarse como directora de Bibliotecas y participó en la incipiente Comisión Asesora de Bibliotecas del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas.

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“Trabajar en la Universidad del BíoBío me ha permitido ser protagonista de una lucha incansable por la consecución de la mejora continua; en ello he puesto mi esencia y mi tesón, para cumplir la misión que me ha correspondido desempeñar en ésta, mi segunda casa”.

El paso del instituto a la Universidad del Bío-Bío en 1988, fue otro momento extraordinario en su carrera, pues supuso el asumir nuevos desafíos y lógicas de trabajo, incorporando fuertemente nuevos recursos tecnológicos a la gestión de bibliotecas. “El director de Bibliotecas de ese entonces, Roberto Paredes, lideró de muy buen modo esta integración y logró que nos conjugáramos los equipos profesionales. También fue muy consciente de la necesidad de incorporar cambios tecnológicos, y fue muy exitoso en ese sentido porque logró convencernos y entusiasmarnos”, evoca. “Hubo que hacer un gran trabajo que implicó la migración de la colección al sistema automatizado. Se creó un sistema integrado de bibliotecas con los aportes de profesionales bibliotecólogos e ingenieros informáticos de la Universidad, que es el origen de Werken Epu. Nos demostramos a nosotros mismos que éramos capaces de aportar y generar soluciones tecnológicas propias, porque comprar un sistema en ese entonces era impensado”, reconoce Laura Reyes. Si se trata de soñar, Laura Reyes sueña con construir una biblioteca diseñada según las necesidades de los bibliotecólogos y de los usuarios. Igualmente, le gustaría dejar sentadas las bases de un nuevo sistema integrado de bibliotecas, puesto que los requerimientos de la tecnología así lo demandan.

“Siempre digo que mi trabajo no es trabajo, porque no me significa esfuerzo, soy feliz trabajando en esto. Como en todo hay cosas buenas y malas, pero en general me siento feliz y creo que por eso lo hago bien. Además, soy una abuela feliz. Adoro a mis nietos y ellos me aman. Siento plenitud por mi vida familiar con mi marido, mis hijas y mis nietos”, concluye.

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n el último tiempo he estado fascinado mirando las fotografías antiguas de nuestra Universidad. Cuando miro esas imágenes lo primero que trato de hacer es buscar los rostros conocidos. Algunos tenían una barba rebelde, otros eran más delgados, algunos usaban patillas, pantalones pata de elefante y otros eran más chascones que ahora. Recordamos también a los amigos y amigas que partieron y que están en nuestra memoria. Algo tienen de solemne las fotografías en blanco y negro, que cuando las miramos y vemos el cambio en los rostros, nos sentimos parte de una historia común. Se refuerza ese activo intangible, ese cemento, que cohesiona nuestra Universidad y que nos permite hablar del “nosotros”. Al mirar esas fotos en blanco y negro también se produce otro efecto, y tiendo a hacer ese ejercicio de comparación. Miro el sitio vacío, la fachada antigua y la comparo con lo que actualmente existe. Es ahí cuando se pone en valor los 70 años de nuestra institución. Nuestra vista se acostumbra rápidamente a lo nuevo y lamentablemente olvidamos que en estos 70 años hay muchas personas que se sacrificaron para contar con lo que disponemos actualmente. Basta conversar con los colegas más antiguos para que ellos comiencen a recordar que en aquel lugar había sólo tierra, que nuestras salas estaban dispersas, que usábamos mesas para dibujar y ahora hay computadores. Alguien me comentó que los más jóvenes creen que los espacios siempre han estado y no logran ver que otras generaciones tuvieron que sacrificarse para conseguir las cosas. Disculpando a los expertos, estas frases tienen un fuerte contenido de patrimonio generacional, en el sentido etimológico de la palabra: “aquello que le dejan los padres a los hijos”. Finalmente tenemos otro efecto “más íntimo”, cuando las personas se reconocen en esas fotos también recuerdan los momentos, las conversaciones, los sabores e inclusive la incertidumbre del momento. Antiguamente, el tomar fotografías era más caro que ahora, se usaban rollos fotográficos y había que gastar en el revelado. Por tanto, el fotógrafo tenía que ser muy selectivo al momento de capturar las imágenes. Entonces, cuando vemos esas fotografías antiguas y nos reconocemos, inmediatamente nos transportamos a ese momento histórico, el que habitualmente era un instante importante, digno de ser retratado.

Con esto, mágicamente conectamos nuestra historia personal con la historia institucional. Entonces concluimos que esas fotos antiguas son un instrumento de aquello que es mucho más importante…de la unión de nuestras historias. Lo que celebramos en estos 70 años es el nosotros juntos. En la ceremonia de reconocimiento por años de servicio celebramos los años de trabajo en nuestra Universidad, que ya estaba cuando el más antiguo de nosotros empezó a trabajar. Lo que crearon nuestros fundadores trascendió su particular vida terrenal. No tenemos que olvidar eso. Todas las generaciones enfrentaron momentos cruciales. Todos vivimos y viviremos esos momentos fotografiables, que serán trascendentes y recordados por las siguientes generaciones. Ese sentido de lo histórico es el que nos llama a tener estos 70 años. Dr. Francisco Gatica Neira Vicerrector de Asuntos Económicos

“Algo tienen de solemne las fotografías en blanco y negro, que cuando las miramos y vemos el cambio en los rostros, nos sentimos parte de una historia común. Se refuerza ese activo intangible, ese cemento, que cohesiona nuestra Universidad y que nos permite hablar del “nosotros”. 30


Por Paulina Gatica Irribarra

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esde su creación, en 2009, la Dirección de Recursos Humanos de la Universidad del Bío-Bío ha trabajado bajo el alero de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos, con el objeto de cumplir su misión de realizar una gestión estratégica de los recursos humanos, que permita promover el desarrollo de las competencias de las personas, a objeto de apoyar los procesos de transformación cultural y el logro de los objetivos de la institución. Las políticas que se han gestado desde la Dirección son guiadas por el Plan General de Desarrollo Universitario, contemplando la modernización en las estrategias que se aplican actualmente. El director de Recursos Humanos, Orlando Aravena Aguilera, destaca, por ejemplo, la materialización de la Sección de Desarrollo de Competencias, Estudios y Desarrollo Organizacional, así como la Sección de Evaluación del Desempeño y Prevención de Riesgos. El sello de la Dirección de Recursos Humanos busca respetar la visión que se le ha asignado, “estar integrada por personas competentes, organizadas en una estructura simple y con autonomía en la toma de decisiones, realizando una gestión integradora, descentralizada y transparente, con procesos de calidad certificada, para dar respuesta a las necesidades de sus usuarios y de la Universidad”, afirma Aravena. Es por lo anterior que a lo largo de estos nueve años se han logrado concretar diversas tareas y logros, bajo los liderazgos de Luis Méndez, Vivianne Hasse, Andrea King, y actualmente Orlando Aravena. Entre ellos están los convenios con Sernameg y Senda, el inicio del proceso de promoción, la incorporación de psicólogos o la creación de la Red de Direcciones de RR.HH y Servicios de Bienestar del Consorcio de Universidades del Estado de Chile, entre otros.

“Como Universidad, rectoría y administración, siempre hemos considerado que el principal capital que tiene la institución es su gente y los logros que tiene es gracias a ella”.

La intención de avanzar en nuevas estrategias, explica Orlando Aravena, responde a la idea de “ir evolucionando en las tendencias modernas de trabajo en personas, dejando atrás la denominación de recursos humanos, que es más bien de tiempos pasados”. Así es como se trabaja por dar continuidad a la carrera funcionaria, mejorar la calidad de vida e identidad institucional, generar mayor participación e integración comunitaria, avanzar en estudios de nueva planta y mejorar continuamente los procesos de gestión de calidad. Es a raíz de la importancia que se les asigna a las personas que, entre otros reconocimientos, la Dirección de Recursos Humanos destaca cada aniversario el compromiso y los años de servicio a decenas de funcionarios, quienes han entregado 10, 15, 20, 25, 30, 35, 40, 45 y 50 años de su vida a nuestra institución. “Como Universidad, rectoría y administración, siempre hemos considerado que el principal capital que tiene la institución es su gente y los logros que tiene es gracias a ella. Reconocer a las personas que han construido tanto, le asignamos un valor central, creo que es nuestra obligación reconocer en ellos los triunfos que tenemos hoy”, reflexiona el abogado.


Reconocimiento 10 años Sede Concepción

Gonzalo Abásolo Gil Pamela Aranda Villegas Franco Benedetti Leonelli Izaúl Parra Pièrart María Risso Sepúlveda César Salazar Espinoza Fabricio Salgado Díaz Marlene Bobadilla Vargas Rita Bustos Flores Mauricio Caamaño Zapata Carlos Sandoval Muñoz Eduardo Solís Álvarez Karen Yévenes Reyes Mª Isabel Cristi Cortés Loreto Esparza Torres Jessica Fuentealba Quilodrán Tatiana Gutiérrez Bunster Bernarda Larenas Parra Carol Molina Ovando


Reconocimiento 10 años Sede Chillán

Andrés Abarca Molina Pamela Acuña Hormazábal Ana Aedo Flores Elsa Arzola Quiñones Angela Astudillo Araya Carla Bustos Novoa Maritza Celis Riquelme Fabiola Cerda Leal Marcelo Escalona Vera Jorge Espinoza Mardones Natanael Guerrero Carrasco Romina Guzmán Loyola Alejandra Hernández Medina Miguel Lagos Vargas José Leiva Caro Luis Linzmayer Gutiérrez Juan Carlos Marín Contreras Sonia Núñez Mora Claudia Palma Salgado Edith Pincheira Henríquez Cecilia Pinto Santuber Alexis Riveros Fernández Salvador Rozas Figueroa Carolina Saldías Méndez Teresita Segura López Mª Margarita Ulloa Toro Claudia Vásquez Rivas Karina Villarroel Álvarez Rodolfo Witker Velásquez

Reconocimiento 15 años Sede Concepción

Leyla Cares Monsalves Juan Carlos Manríquez Garay Sergio Osorio Saravia Nelson Saldías Seguel Miguel Yáñez Campusano

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Reconocimiento 15 años Sede Chillán

Sergio Aguilera Contreras Luis Friz Roa Miguel Garrido Lagos Federico Pastene Labrín Rossana Ponce de León Leiva Rodrigo Romo Muñoz Mónica Torres Torres

Reconocimiento 20 años Sede Concepción

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Pascual Alchao Fuentes

Gabriel Hernández Martrou

Lorena Sepúlveda Araneda

Teresa Careaga Herrera

Víctor Mora Padrón

Franco Hernández Campos

Yuri Caurapán Salamanca

Carlos Obreque Níñez

Valeria Silva Castillo

John Correa Toloza

Rosa Oñate Oñate

Luis Silva Oyarzún

Alex Espinoza Busto

Raquel Pérez Fierro

Luis Vera Quiroga

Juan Espinoza Cid

Eduardo Puentes Bravo

Margot Zapata Osses

Rafael Galdames Fuentes

Luis Santana Oyarzo


Reconocimiento 20 años Sede Chillán

Bruno Bivort Urrutia Juan Cabas Monje Javier Cea Navarrete Margarita Díaz Chavarria Luis Gajardo Díaz Ronald Lagos Ruiz Orietta Segura Badilla Laura Zapata Campos Nelson Zicavo Martínez

Reconocimiento 25 años Sede Concepción

Cristhian Aguilera Carrasco Erik Baradit Allendes Javier Bascuñán Cuevas Mauricio Cataldo Monsalves Marco Córdova Yáñez Hernando Cornejo Felix Nelly Gómez Fuentealba Reinaldo Irribarra Torres Marco Iturra Mella Claudia King Domínguez Juan Carlos Labbé Maurelia Pamela Leal Neira Daniel Maldonado Peña Patricio Martínez Cáceres Héctor Miranda Pérez Carlos Picarte Figueroa Ginette Rivas Velásquez


Reconocimiento 25 años Sede Concepción

Karina Rojas Contreras Luis Sáez González Enrique Soto Campos Robinson Toledo Valdebenito Marcos Turner Camilla Ingrid Vega Cartes Jessica Zagal Alarcón Nayade Zappettini Jara

Reconocimiento 25 años Sede Chillán

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Gino Álvarez Castillo

Jorge Lagos Marín

Froilán Quezada Quezada

Graciela Bugueño Bugueño

Jorge Moreno Cuevas

Alfonso Rodríguez Ríos

Cecilia Gallegos Muñoz

Marlene Muñoz Sepúlveda

Jacqueline Santos Luarte

Carla Henríquez Ramella

Patricio Pérez Romero

Bernardo Vásquéz González


Reconocimiento 30 años Sede Concepción

Mª Eugenia Aburto Acuña Mª Angélica Aedo Smith Guiselda Alid Lagos Héctor Balboa Peña Daniel Careaga Huinca Liliana Caro Rodríguez Carmen Cortés Gasaui Vladimir Esparza Henríquez Marta Flores Esparza Jorge Gatica Sánchez Manuel Labbé Maurelia Carlos Marianjel Sánchez Luis Méndez Briones Nancy Morales Brantes Patricio Morgado Uribe

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Reconocimiento 30 años Sede Concepción

Salvador Ortega Rodríguez Victoria Osorio Villanueva Juan Carlos Pereira Carrillo Milton Ramírez Monárdez Belarmino Rifo Muñoz Gustavo Sanhueza Garrido

Reconocimiento 30 años Sede Chillán

Mª Eugenia Gacitúa Zúñiga Sandra Guzmán Fernández Maritza Leiva San Martín Arturo Matus Hernández Ingrid Navarro Navarro René Pérez Riquelme Rodolfo Quezada Cofré Mario Sepúlveda Garrido

Reconocimiento 35 años Sede Concepción

Jorge Araneda Ruiz Ernesto Astete Varas Arturo Calbul Parra Julio Cares García Luis Ceballos Araneda Mª Elizabeth Cifuentes Inostroza

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Reconocimiento 35 años Sede Concepción

Daniel Cuevas Bustos Pedro Inostroza Laurie Ciro Llanos García Elías Mella Montecinos Rita Rivas Arriagada Flavio Valassina Simonetta

Reconocimiento 35 años Sede Chillán

Alejandro Bancalari Molina

Luis Echeverría Navarrete

Wilson Martínez Norambuena

Ivo Basso Basso

Raúl Escobar Pérez

Manuel Millar Castillo

José Bastías Montes

Javier Gaillard Ortega

Lorelei Rodríguez Navarrete

Enrique Blanco Hadi

Luis Garrido San Martín

José Urrejola Sepúlveda

Gloria Cárcamo Vargas

Carlos Herrera Carrera

Enrique Zamorano Ponce

Pedro Catalán Orrego Rosa Díaz Chavarria

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Reconocimiento 40 años Sede Concepción

Adolfo Cid Henríquez

Reconocimiento 40 años Sede Chillán

Luisa Arriagada San Martín Mª Angélica González Stäger

Reconocimiento 45 años Sede Concepción

Luis Ferrari Figueroa Ricardo Hempel Holzapfel Vicente Pita Vives Soledad Tapia Chávez Eugenio Wernekinck Armstrong Irene Zambrano Hidalgo

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Reconocimiento 45 años Sede Chillán

Pedro Gajardo Olivares Laura Reyes Cañete Marco Aurelio Reyes Coca

Reconocimiento 50 años Sede Concepción

Víctor Durán Sáez Luis Cerda Miskulini

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Marco Aurelio Reyes:

Por Cristian Villa RodrĂ­guez

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l decano de la Facultad de Educación y Humanidades celebró 45 años en la institución. Igualmente, en octubre cumplirá 24 años ejerciendo dicho cargo. Su carácter sociable le ha granjeado la amistad de numerosos chillanejos de los más diversos ámbitos. Historiador, rotario, militante DC, diácono, fanático de la Universidad de Chile y de Ñublense, son algunas de las aristas del multifacético académico. Marco Aurelio Reyes Coca nació en Santiago el 1 de marzo de 1940, en la Clínica Victoria Rousseau, en plena Segunda Guerra Mundial, según le gusta precisar como buen historiador.

En octubre cumplirá 24 años ejerciendo dicho cargo. Su carácter sociable le ha granjeado la amistad de numerosos chillanejos de los más diversos ámbitos.

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Su padre era el abogado Marco Aurelio Reyes Beas, quien se desempeñó durante muchos años en el Departamento Jurídico de la Dirección General de Carabineros y luego en la Dirección General de Pensiones del Ministerio de Hacienda. Su madre, Isabel Coca Carreras, de origen catalán, era dueña de casa como solía ser la costumbre en aquellos años. Marco Aurelio fue el menor de tres hermanos. Isabel, la mayor y Carmen, la del medio, ya fallecidas. “Vivíamos en una población de Carabineros en el barrio Independencia hasta que me casé”, rememora. Se define como un hijo de la educación pública, pues sus estudios los realizó en la Escuela de Hombres N°18 del barrio Independencia en Santiago, mientras que las humanidades las realizó en el Liceo Experimental Gabriela Mistral. Luego, pese a dudar entre Derecho y Periodismo, optó por Pedagogía en Historia y Geografía y Educación Cívica en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.


“Mi padre siempre me dijo que estudiara para profesor. Él tenía un hermano, César Reyes Beas, que era profesor de Castellano y fue director del Liceo Manuel de Salas. Era un hombre brillante. Mi papá y mi mamá me decían que debía ser como él, imagínate el prestigio que tenían los profesores en aquel tiempo. Mis dos tíos eran hombres muy inteligentes, pues Gustavo Reyes era Ingeniero Civil en Minas y trabajaba en Alemania. Tuvo que venirse a Chile porque lo estaban obligando a enrolarse en el ejército bajo el gobierno de Hitler”, asevera. Durante 52 años estuvo casado con Gladys Gutiérrez Troncoso, con quien pololeó durante 5 años, de manera que la vida le unió a ella durante 57 años. “Ella fue mi amor de adolescencia y juventud. Nos conocimos en el Liceo Experimental Gabriela Mistral de Avenida Independencia en Santiago, donde fuimos compañeros”, rememora. Con ella formó una familia compuesta por tres hijas: Gladys, quien es profesora de Historia y Geografía y de Educación General Básica; Jéssica, profesora de Artes Plásticas, y María José de profesión Trabajadora Social. A sus tres hijas suma 7 nietos y 2 bisnietos. “Mi familia es muy unida, nos juntamos siempre. Es la herencia de mi señora, una matriarca, una gallina que aglutinaba a todos sus polluelos. Ella sigue presente; todas las semanas concurro al cementerio. Llevo 3 años de viudo”, comenta. Si bien es santiaguino de nacimiento, ya se considera un completo chillanejo. Arribó a la ciudad en 1972 tras ganar un concurso en la entonces Universidad de Chile. Desde ese tiempo se integró rápidamente a diversos círculos profesionales, culturales y sociales de una ciudad, que dice, le abrió los brazos con generosidad.

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“Chillán debe ser la ciudad más acogedora del centro sur de Chile. Así lo viví yo y creo que uno que es de afuera se da cuenta de esta situación. Uno podía percibir cierta democracia social porque en el mercado, en las cocinerías, se podía ver al patrón de fundo almorzando con los trabajadores, o compartiendo en boliches y en la vida bohemia que también me interesó mucho. En otras ciudades rechazan al afuerino”, comenta. Llegó a una universidad completamente distinta a la actual. En ese entonces, debía compartir una oficina en el cuarto piso del actual Centro de Extensión, con 8 profesores y un solo teléfono. Según dice, vivían una suerte de promiscuidad académica. “Éramos un grupo reducido de académicos, pero todos muy estudiosos porque estábamos convencidos que vivíamos un nivel universitario. Había conciencia de que estábamos construyendo la Universidad porque éramos todos jóvenes, una generación de soñadores que venía de muchos años de una lucha por mayor igualdad. Éramos producto de lo que fue América Latina en aquellos años, del despertar de los pueblos, de las movilizaciones, de construir las utopías que teníamos, porque como todos los jóvenes queríamos transformar el mundo”, rememora. El decano de la Facultad de Educación y Humanidades cumplirá en octubre próximo 24 años ejerciendo el cargo. Sin embargo, previo a ello desempeñó diversas funciones.

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De hecho, fue el primer jefe de carrera de la Escuela de Historia y Geografía en 1972. Asimismo, fue director del Departamento de Historia y Geografía y Ciencias Sociales en 3 ocasiones, y director de Desarrollo Profesional durante 7 años, área equivalente en la actualidad a investigación y posgrado. Además de sus funciones en la Universidad, Marco Aurelio Reyes debió integrar el equipo técnico de la Gobernación Provincial de Ñuble, encargado de delinear los límites de las 21 comunas de Ñuble en el marco del proceso de regionalización. “Me incorporé en 1974 y recorrí prácticamente todos los rincones de la provincia. Fue un trabajo muy agradable y una gran experiencia”, expresa.


La Ley General de Universidades de 1981 supuso un cambio duro en las dinámicas universitarias, pues la sede Ñuble de la Universidad de Chile se convirtió en el Instituto Profesional de Chillán. “Eso fue muy complejo porque nos sentimos menoscabados, pero hubo un rector, el Dr. Carlos Polanco, a quien rindo un homenaje, porque él fue capaz de entusiasmarnos y de decirnos que nosotros seguíamos siendo una Universidad y que debíamos trabajar como tales. Él tuvo una muy buena gestión y de hecho logró incrementar el patrimonio del entonces Instituto”, recuerda. Al conformarse la Universidad del Bío-Bío en 1988, el Decano destacó la posibilidad de fortalecimiento que se abría con ese hecho. “Claramente adquirimos más fortalezas. Desde el punto de vista operacional la fusión fue corta, pero yo diría que la parte emotiva y sentimental fue más prolongada. Felizmente hoy es un proceso consolidado y se avanza a pasos agigantados para convertirnos en una universidad más compleja. Pienso que en el futuro tendremos que explorar nuevas carreras, acrecentar nuestra masa crítica académica. No hay que olvidar que la Región de Ñuble es una oportunidad y nuestra Universidad debe jugar un rol protagónico en ese proceso”, ilustra.

Fanático del fútbol, reconoce en la Universidad de Chile y en Ñublense sus mayores amores deportivos. “Siempre llevo a mis nietos al estadio, sobre todo cuando hay un buen partido. Antes era más asiduo”, asevera. Integrante del Rotary Club, se desempeñó incluso como gobernador distrital. También formó parte del Instituto O’Higginiano y es militante de la Democracia Cristiana, partido que interpreta su sentir de centro izquierda. Este 2017, además, cumple 23 años ejerciendo como diácono en la Parroquia San Vicente. La comuna de Cobquecura, sus playas y parajes son otro de los placeres de Marco Aurelio Reyes. De ese espacio privilegiado guarda múltiples recuerdos y anécdotas familiares. “Ahí me hice amigo íntimo del padre Andrés Lacalle, un tremendo sacerdote. Me encanta Cobquecura y seguimos veraneando en familia en esa playa”, comenta. 45 años es toda una vida, tiempo que para el decano ha sido un periodo extraordinario. “Me gusta mucho mi trabajo porque debo liderar a personas tan diferentes. Los académicos son personas muy distintas, con tantos intereses de conocimiento y proyectos diversos. Y hay que intentar contemporizar todo aquello. Sigo estando muy pendiente de generar y apoyar nuevas ideas. Es la única manera de crecer”, expresa.

En 1987 obtuvo el Premio Municipal de Arte y Extensión Cultural, y también ha contribuido con diversas investigaciones sobre la historia local de Chillán, y de otras comunas de la provincia.

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Pedro Gajardo Olivares:

Por Cristian Villa Rodríguez

En memoria de nuestro destacado docente, Pedro Gajardo Olivares, quien falleció el 19 de julio de 2017, luego de 45 años al servicio de nuestra casa de estudios.

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l académico de la Facultad de Educación y Humanidades, originario de Andacollo, se avecindó en Chillán en 1959. Siempre un espíritu inquieto, se vinculó con instituciones locales como el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura, el Rotary Club, el Instituto Comercial, entre otras. Recuerda los antiguos encuentros de fin de año realizados en la casa de don Miguel Jiménez, donde concurría toda la comunidad universitaria. Pedro Arnoldo Gajardo Olivares nace en la ciudad de Andacollo, provincia de Elqui, el 6 de junio de 1936, en el seno de una familia compuesta por su padre, Luis Gajardo Sepúlveda y su madre, Emelina Olivares Salazar, junto a su hermano Luis, dos años mayor. Sus primeros estudios los realizó en el colegio Don Bosco de Iquique, y luego prosiguió su formación en el Instituto Comercial de la misma ciudad. Siempre destacó por ser un alumno disciplinado, estudioso, muy bien portado y correcto, de manera que habitualmente debía participar en veladas escolares leyendo o declamando poemas. Tras la formación inicial recibida en Iquique, su madre, a quien identifica como la persona más relevante en su formación integral, decide enviarlo a estudiar Pedagogía en Inglés a la Universidad Técnica del Estado en Santiago, casa de estudios antecesora de la actual Universidad de Santiago de Chile (Usach). El jóven Pedro, de sólo 16 años, evidenciaba facilidad para aprender el idioma y le parecía interesante dicha opción. Lo cierto, es que tal como ocurre con muchos jóvenes, él estaba lleno de dudas. “Era muy joven, provinciano y no tenía mucho conocimiento o ideas sobre perspectivas profesionales, pero creo que finalmente le achunté. Al comienzo se me hizo muy difícil, pero luego, una vez que tomé el ritmo todo se hizo más llevadero”, comenta. Como universitario continuó siendo el joven ordenado y disciplinado de siempre. Mantenerse en Santiago no era fácil, de manera que el segundo año de carrera, Pedro comienza a trabajar en un colegio de la orden Salesiana, y como pago el colegio le brindaba alojamiento y comida.

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“Comencé realizando clases de caligrafía a niños más pequeños. Ese trabajo facilitó grandemente el poder estudiar en aquella época. Fue una muy buena experiencia porque pude financiar mi estadía en Santiago y porque además me vinculé tempranamente con grupos de estudiantes a través de las clases”, rememora don Pedro. Una vez egresado de la universidad, como flamante profesor de Inglés, deambula por diversos establecimientos educacionales realizando breves reemplazos, y siempre con la perspectiva de encontrar una opción más estable. Primero trabajó en Talca y luego en Copiapó. En eso estaba cuando apareció un llamado a concurso para proveer el cargo de profesor de Inglés en el Instituto Comercial de Chillán; corría el año 1959. Arribó a una ciudad que no conocía, pero que sería generosa con él, según pudo confirmar con el paso de los años. “Yo siempre he sido inquieto y más cuando era joven. Entonces, además de hacer clases en el Instituto Comercial, me integré como docente al Instituto Chileno Norteamericano de Chillán, y ahí conocí a quien sería mi esposa, María Cristina”.


María Cristina Valenzuela era su alumna y tenía 14 años cuando se conocieron con don Pedro, quien en ese entonces bordeaba los 24. Cuando María Cristina alcanzó los 20 años, contrajeron matrimonio. Llegaron luego las hijas. Primero nació Susana, quien es enfermera y docente de nuestra Universidad; Patricia, artista residente en Francia; y Verónica, quien vive en Curicó. Mucho después arribaron las nietas y nietos. Constanza, ex alumna de Fonoaudiología UBB; Fernando, ingeniero civil; Pedro, profesor de Pedagogía en Educación Física de la UBB; Amaru, de sólo 6 años quien vive en Francia; Benjamín de 13 años y Sofía de 12, ambos en Curicó. Chillán le mostraba una cara amable al joven Pedro. En un par de años había encontrado dos trabajos y además había conocido a su compañera de vida. Pero como él mismo ha reconocido, era un muchacho inquieto. Es así que comenzando la década del 60 participó en un programa de visitas a distintos establecimientos educacionales de Estados Unidos, y después obtuvo una beca de la comisión Fulbright lo que le permitió concurrir a la Universidad de Texas, Austin. Dichas experiencias fueron enriqueciendo su currículo y capacidad profesional, y prontamente se incorporó a la Universidad de Concepción en Chillán, donde dictó la asignatura de Inglés Técnico a los estudiantes de Agronomía, labor que desempeñó por más de 30 años.

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También sumaban las responsabilidades que debía asumir, pues le correspondió ejercer como director administrativo del Instituto Chileno Norteamericano y como jefe técnico del Instituto Comercial. En 1972 surge la posibilidad de incorporarse a la sede Ñuble de la Universidad de Chile, que desde 1966 dictaba la carrera de Pedagogía en Inglés. Era una excelente oportunidad laboral, por lo que no dudó en postular a la vacante, siendo finalmente seleccionado. Cada época de su vida en la Universidad ha sido especial para don Pedro. Aunque reconoce que es particularmente significativo lo vivido durante la década de 1990, así como los años actuales, por la transformación que vivió la Facultad de Educación y Humanidades. “Desde el cargo de Secretario Académico, brazo derecho de los distintos decanos, me correspondió participar en varias cosas que fueron trascendentales para el desarrollo de la Facultad. Al igual que ahora, se trataba de una época de fuerte competencia. Había que competir por tener medios y recursos, más aún cuando en los ’90 las pedagogías estaban muy olvidadas. Todo eso lo recuerdo con gran satisfacción porque fueron épocas en que yo me enriquecí con muchas experiencias y pienso que fui un aporte para el desarrollo de la Facultad, hasta este momento”, asevera Pedro Gajardo. Consultado sobre las diferencias entre los estudiantes de ayer y de hoy, reconoce que en sus primeras épocas tuvo un contacto más permanente y directo con los jóvenes, logrando entablar vínculos estrechos con ellos, conociendo y comprendiendo sus dificultades. En esos jóvenes advertía un fuerte interés por aprender y superar las dificultades.

“Muchos de esos exalumnos aún se hacen el tiempo y pasan a saludar a la universidad o a mi casa. Son visitas cortas, pero ellos mantienen el recuerdo; creo que se generó un vínculo de amistad y afecto con muchos de ellos. Ahora los cursos son más grandes y por el cargo que desempeño cuesta generar más cercanía”, explica. La docencia ha sido para don Pedro el camino que le ha permitido desarrollarse profesionalmente y como persona. Es ahí donde ha volcado todas sus habilidades y virtudes, y son decenas las generaciones de jóvenes que se vieron nutridas por su trabajo disciplinado, ordenado y sistemático.

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“Cuando yo comencé a estudiar pedagogía lo veía como una quimera… Como algo tan difícil de alcanzar, porque la figura del profesor que yo tenía, era la de una persona que infundía respeto, que era considerado por sus estudiantes… La docencia también me enseñó a tratar con grupos de personas y a entender las diferencias entre cada uno. Quizás, cuando uno comienza la vida profesional es más rígido, pero con el tiempo y la experiencia uno va cambiando su estilo y considera más la parte afectiva y quizás no tanto el rendimiento académico”, ilustra don Pedro.

Al consultarle por recuerdos especiales, don Pedro dice que son tantos, que quizás es complejo acordarse. Sin embargo, destaca el espíritu de grupo y comunidad que se tenía en épocas anteriores, cuando la Universidad y la propia Facultad eran más pequeñas. “Todos los años, al término del año, nos reuníamos en un gran asado en la casa de don Miguel Jiménez, en la higuera. Y así como esa, eran tantas las instancias de camaradería, que luego han sido difíciles de replicar porque en grupos más grandes cuesta más. Recuerdo con mucho cariño esos encuentros”, rememora.

A sus colegas más jóvenes les invita a continuar esforzándose para mantener y mejorar el estado alcanzado por la Facultad. Reconoce que si bien existen nuevas tendencias y son todas bienvenidas, no se deben olvidar las prácticas tradicionales.

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Luis Cerda Miskulini:

Por Valentina Ă lvarez Araya

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l teléfono no deja de sonar en la oficina del académico del Departamento de Ingeniería Mecánica, Luis Cerda Miskulini, sus alumnos solicitan una hora en su agenda que suele estar llena de actividades académicas. Aledañas están también las oficinas de destacados profesores, muchos de ellos fueron sus alumnos, con quienes confiesa es un honor trabajar y dar algún consejo si es necesario. Alegre y agradecido de los 50 años como académico en el Departamento, dice estar Luis Cerda. Sabe que es uno de los testigos del desarrollo de esta institución, lugar donde también reconoce haber tomado decisiones que fueron gravitantes para su evolución personal. Estuvo en la génesis de esta casa de estudios, cuando pasar de una formación técnica a la cientifica era un desafío y donde la calidad en la educación ha sido una permanente ocupación. En su escritorio unos apuntes contienen los grandes hitos de su vida, un “ayuda memoria”, afirma, antes de adentrarse a contar algo más de él, sin perder la modestia y franqueza que lo caracteriza.

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“No es fácil hablar de mi vida”, confiesa, pero pronto se remonta a sus recuerdos más preciados en el norte del país, en Chañaral, donde pasó su infancia junto a su familia materna. De esa etapa destaca los valores inculcados por su abuela, los que sembraron los cimientos para afrontar su vida. “Ella me modeló y hasta el día de hoy es mi ángel de la guarda”, reconoce emocionado.


En este pueblo chico, agrega, fueron también importante sus amigos, con quienes pasaba los días jugando. “La imaginación era clave para divertirnos, cualquier cosa servía, bicicleta, caminata a los cerros, pelotas de trapo para el fútbol, las bolitas, el trompo e incluso meterse en un neumático para deslizarse hacia abajo. Era toda una aventura, un periodo bonito”, recuerda.

Escuela de Artes y Oficios, sede central de la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde obtiene el grado Técnico Universitario en Mecánica, el año 1959. Allí encontró su segunda familia en sus compañeros, con quienes vivió experiencias únicas, manteniendo los lazos hasta el día de hoy, con reuniones de camaradería dos veces al año.

A los 11 años llega a Santiago, luego de viajar dos días en un tren a carbón. Los álamos de la Alameda y los transvías eran sus nuevos paisajes. Al poco tiempo ingresa a la Escuela Industrial de Quinta Normal y decide seguir sus estudios en la

“La imaginación era clave para divertirnos, cualquier cosa servía, bicicleta, caminata a los cerros, pelotas de trapo para el fútbol, las bolitas, el trompo e incluso meterse en un neumático para deslizarse hacia abajo. Era toda una aventura, un periodo bonito”.

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“Hay un cariño especial, viajan hasta del extranjero, nos ayudamos mutuamente y la alegría que se vive es maravillosa”. Sus estudios finalizan en 1963 cuando se tititula de Ingeniería Civil Mecánica en la UTE. El 26 de mayo de 1964 ingresa a trabajar a la Dirección de Industria y Comercio del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción, donde se desempeña por casi dos años. En busca de su independencia y pensando en su futuro accede a una entrevista de trabajo en Asmar, Talcahuano, siendo seleccionado para el puesto que le exigía estar en la zona la semana siguiente. Sorprendido, acepta y con la ayuda de amigos encuentra una pensión en Concepción. En ese lugar conoce a su actual señora, Paulina Garrido.

La vida lo lleva a ser padre de tres hijas: Zarela (50), Elizabeth (45) y Daniela (36), a valorar la familia por sobre todo, dice. “Hemos sido una familia muy unida, mi esposa, yo y mis hijas tenemos una relación especial, de confianza, de afecto sincero, que me hace muy feliz”. El 1 de abril de 1967 le ofrecen hacer un reemplazo en la UTE, entra como docente jornada parcial, mientras continúa su trabajo en Asmar. “De ese tiempo recuerdo que preparé mis clases, fue difícil al comienzo, y al cumplir un año me di cuenta que tenía vocación para la docencia”. El director de la Sede, Max Aguayo, y el director del Departamento de Mecánica advierten aquello y le ofrecen trabajar jornada completa, es 1968 y decide hacer carrera en la Universidad Técnica del Estado, donde tenía la posibilidad de desarrollo y un mejor ambiente laboral, asevera. A principios de los 70 asume como secretario general de la sede Concepción de la UTE, cargo de alta responsabilidad que aceptó por sus capacidades académicas, alejado de las ideologías políticas de la época, actitud que fue valorada por sus superiores.

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El control político de la Universidad vino con el Golpe de Estado de 1973, sin embargo, destaca que la unidad de los funcionarios de la institución permitió sortear los difíciles momentos y seguir trabajando enfocados en el desarrollo de la Sede. El año 74, con el apoyo de sus colegas, asume como Director de Departamento, hasta 1980. Otra de sus grandes responsabilidades fue en 1995, cuando el entonces vicerrector Académico, Hilario Hernández, le solicita que sea Director de Pregrado, cargo que desempeñó gracias a “la confianza extrema que tenía Hilario en mí, delegando temas importantes para que los resolviera”. De esos años hasta hoy, analiza, “la evolución ha sido tremenda con más carreras y otras metologías e infraestructura. Es maravilloso. Antes andaban hasta vacas en estas tierras y desde la gestión del arquitecto Víctor Lobos comenzó a surgir una visión de campus, de urbanismo, que fue determinante y agradecimos”, sostiene. A sus casi 80 años y luego de repasar su camino, Luis Cerda se emociona, es un día más que deberá volver tarde a su casa, pero asegura que formar personas es su vida y sobre todo a quienes se atreven a estudiar en algunos de los programas de continuación de estudios. “Admiro a quienes se esfuerzan por cambiar su vida para tener un mejor futuro, eso me complace, por eso estoy aquí y agradezco mil veces a la Univerisdad por todo lo que me ha dado”, afirma sonriente.

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Cuenta Anual: Rector expuso avances y desafíos de la UBB y reiteró compromiso institucional con la reforma El Rector Héctor Gaete rindió la cuenta pública del año 2016 y presentó los desafíos de la institución para el presente año, repasó los adelantos registrados por nuestra casa de estudios en materias como la consolidación del modelo educativo, el fortalecimiento de la investigación y el posgrado y la modernización de la gestión institucional. Se refirió asimismo a la implementación del Estatuto Académico, el mejoramiento de la infraestructura docente, el robustecimiento de las facultades, departamentos y escuelas, la vinculación con el medio, la elaboración de los Estatutos Universitarios y otros temas.

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Premios Educa UBB destacaron trayectoria de connotados personajes Con el objetivo de ofrecer un reconocimiento público a aquellas personas que han realizado un significativo aporte al desarrollo de la educación, arte y cultura, deporte y formación social, se premió a ocho personajes relevantes tanto de Concepción como de Chillán. En Chillán se reconoció a la violinista y directora de orquestas infantiles y juveniles Carmen Gloria; en el área de la formación social la distinción recayó en el voluntario del Cuerpo de Bomberos de Portezuelo, Claudio Navarrete; en educación se reconoció a la profesora Yolanda Canales, y en el ámbito deportivo a la reconocida atleta Catalina Bravo. En Concepción se distinguió a Ester Hernández, en formación social; Rodolfo Cáceres, en deporte; Rolando Saavedra, en educación; y Américo Caamaño, en arte y cultura.

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Concierto Aniversario UBB: un presente cultural a la comunidad regional El gimnasio de la sede Concepción y el Teatro Municipal de Chillán cobijaron los conciertos que la UBB tributó a la comunidad regional en el marco del septuagésimo aniversario institucional. En la ocasión, se reunió a las orquestas juveniles de la Universidad del Bío-Bío y Municipal de Talcahuano, el Coro de Cámara Laurencia Contreras y al solista en piano, Salvador Güenante, quienes interpretaron el concierto n°21 en piano de Wolfgang A. Mozart, los salmos 86 – 148, de Gustav Holst y sinfonía n°5 de Ludwig van Beethoven.


En emotiva ceremonia se presentó libro con la historia de la Escuela de Arquitectura UBB Emotivos momentos se vivieron en la presentación del libro Escuela de Arquitectura UBB. Desde la memoria, que se llevó a cabo como parte de la celebración del septuagésimo aniversario institucional. La ceremonia contó con la asistencia del autor de la obra, el ex rector de nuestra Universidad, Roberto Goycoolea Infante, y sirvió de marco para el reencuentro de actuales y antiguos académicos, alumnos y funcionarios de la carrera, quienes recordaron la génesis y desarrollo de la primera Escuela de Arquitectura del sur de Chile que, con casi 50 años de historia, mantiene su carácter emblemático y se alza como una de las mejores del país.


Cena aniversario reunió a la comunidad universitaria Autoridades y funcionarios académicos y administrativos celebraron el septuagésimo aniversario de la UBB con la tradicional cena aniversario que tuvo lugar en Concepción y Chillán. En la oportunidad se coronó a los reyes de la alianza de México, Camila Valenzuela Pedreros y Cristián Nuñez Durán; y de la alianza Años 50 - Rock and Roll, Jéssica Medina Palma y Hugo Toledo Cárdena, respectivamente.

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Profesionales valoraron formación entregada por la UBB Felices de poder ser parte de la celebración del septuagésimo aniversario institucional y orgullosos de pertenecer a la Universidad del Bío-Bío se manifestaron los titulados que participaron en la cena organizada por la Dirección General de Relaciones Institucionales en Chillán y Concepción, ocasión en la que compartieron con autoridades universitarias y dieron a conocer parte de su trayectoria.


UBB distinguió excelencia y compromiso de los estudiantes UBB La comunidad universitaria reconoció a los estudiantes más destacados de las carreras impartidas en ambas sedes, distinciones que fueron entregadas por el rector Héctor Gaete, la prorrectora Gloria Gómez, el vicerrector Académico, Aldo Ballerini; autoridades universitarias y los decanos de las seis facultades de nuestra institución.

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Alianzas marcaron celebraciรณn de aniversario institucional Funcionarios de ambas sedes participaron en el almuerzo y tarde recreativa, representando a diversas alianzas para animar las jornadas, las que fueron organizadas por el Departamento de Bienestar del Personal de la Direcciรณn de Recursos Humanos.

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Entusiastas deportistas participaron de la Gran Carrera UBB Estudiantes, funcionarios y público externo participaron de la Gran Carrera UBB que se realizó en las sedes Concepción y Chillán. La actividad fue organizada por el Departamento de Actividad Física, Deportes y Recreación y contó con la participación de cerca de mil corredores.

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Proyección aniversario 2017  

Edición especial 70 años de la Universidad del Bío-Bío

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