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MEMORIA

contenido [ LA VIDA Y EL TRABAJO DE LA UANL EN EL TIEMPO ]

MAYO DE 2011 AÑO 2 / NÚMERO 16

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Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León Dr. Jesús Ancer Rodríguez Rector

El Teatro Universitario

Ing. Rogelio G. Garza Rivera Secretario General

Por Edmundo Derbez García y Magda Hernández Garza

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Dr. Ubaldo Ortiz Méndez Secretario Académico Lic. Rogelio Villarreal Elizondo Secretario de Extensión y Cultura Dr. Celso José Garza Acuña Director de Publicaciones Edmundo Derbez García Director del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL Edmundo Derbez García Editor Responsable Paula Martínez Chapa, Magda Isabel Hernández Garza (investigación), Maricela Beltrán Ríos (asistente) y Rodrigo Guajardo (corrección y estilo) Redacción

Ópera Universitaria. Un acontecimiento cultural Por Edmundo Derbez García

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Leobardo Lozano Benavides

Por Edmundo Derbez García

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Acrecenta UANL patrimonio artístico

Alejandro Derbez García Diseño Efraín Aldama Villa, Esperanza Armendáriz Colaboradores Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL Circulación y administración BOLETÍN DEL CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Y ARCHIVO HISTÓRICO DE LA UANL MEMORIA UNIVERSITARIA, Año 2, Núm. 16, mayo de 2011. Fecha de publicación: 15 de mayo de 2011. Revista mensual editada y publicada por la Secretaría de Extensión y Cultura a través del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL. Domicilio de la publicación: Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Alfonso Reyes 4000 norte, 2º piso, San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, C.P. 64440. Teléfono: + 52 81 8329-4000, Ext. 6578 y 4265. Impresa por: Imprenta Universitaria, Ciudad Universitaria s/n, San Nicolás de los Garza, N. L., México, C. P. 66451. Fecha de terminación de impresión: 10 de mayo de 2011, Tiraje: 1,000 ejemplares. Número de reserva de derechos al uso exclusivo del título Boletín del Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL Memoria Universitaria otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2010-071509450100-106, de fecha 15 de julio de 2010. Número de certificado de licitud de título y contenido: 14,975, concedido ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Título de registro de marca No. 1,200, 209 por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). ISSN en trámite. Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores. Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número. Impreso en México Todos los derechos reservados ® Copyright 2011 memoriauanl@uanl.mx cedah@uanl.mx


El Teatro Universitario Levantada en la Unidad Mederos, la edificación que en un principio se llamó Sala Polivalente respondía a las necesidades de las escuelas del área común de las artes, así como a las de la Orquesta Sinfónica. Su inauguración, hace 20 años, representó una manifestación de la labor de enseñanza artística y difusión cultural de la máxima casa de estudios, que se mantiene hasta el día de hoy.

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ebido a la extensa agenda del Aula Magna, pero sobre todo por el variado mosaico de manifestaciones artísticas de las facultades relacionadas con las artes, la Universidad Autónoma de Nuevo León construyó el Teatro Universitario. Llamado en principio Sala Polivalente, el edificio fue equipado con una infraestructura teatralmente óptima: iluminación, sonido y climatización modernas que significaron excelentes condiciones de trabajo para la docencia, investigación y producción artística. De acuerdo al plano regulador practicado por la Dirección General de Construcción y Mantenimiento, el espacio fue contemplado en la Unidad Mederos; ahí ocupó un área de reserva para expansiones futuras, donde eventualmente fueron agrupándose las escuelas afines: la Facultad de Artes Visuales, la de Música y la aún entonces Escuela de Artes Escénicas. La etapa inicial del teatro se contempló en una superficie de 2 mil 832 metros cuadrados.

Su diseño fue resultado de las observaciones del rector Gregorio Farías Longoria y la arquitecta Rosa Amelia Lozano Zambrano, titular de Construcción y Mantenimiento; en el proceso destacaron especialmente personalidades involucradas en las disciplinas artísticas, entre éstas los respectivos directores de las facultades de Música y Artes Visuales, Ricardo Gómez Chavarría y Salvador Aburto Morales, así como el de la Escuela de Artes Escénicas, Raúl González Morantes, y Jesús Medina Villarreal, de la Orquesta Sinfónica. A petición del rector, este último sugirió ampliar no el fondo sino la boca del escenario a fin de adaptarla acústicamente para el adecuado despliegue de los músicos; sugirió, además, dotarlo de dos pianos de concierto Steinway & Sons de Hamburgo, Alemania, para los concertistas. Se consiguió así una edificación funcional y cómoda, que permitía el fácil desplazamiento en su interior; por ejemplo: desde la tramoya hasta la cabina de control de sonido y audio, desde

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cualquiera de las entradas a los camerinos o desde los salones de ensayo hacia el auditorio; la múltiple accesabilidad de sus espacios permitía programar diversos eventos simultáneamente. Además, en buena medida, el Teatro Universitario respondió a las necesidades de la Orquesta Sinfónica con la

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intención de convertirse en la sede oficial de sus ensayos y conciertos –rasgo por el que se ganó el mote de “Casa de la Sinfónica”. En un edificio independiente pero comunicado con el escenario del teatro, el ensamble dispondría de una sala para ensayo y guarda de sus


instrumentos musicales, oficina para su director, sala de juntas, recepción, baños, vestidores, biblioteca y archivo. En noviembre de 1987 inició su construcción con la cimentación del foso de orquesta, escalera y bodega, colocando la primera piedra el gobernador Jorge Treviño Martínez y el rector Farías Longoria, en las calles de Praga y Trieste del Fraccionamiento Residencial Las Torres. En 1988 continuó esta fase con la taquilla, acceso, vestíbulo, escalera, sanitarios, caseta de proyección, gradería y el auditorio con capacidad para 700 butacas. El escenario giratorio de 14 metros de ancho y 17 de largo –con 60 tiros contrapesados que permiten el montaje de varios espectáculos al mismo tiempo–, podía soportar cualquier tipo de peso y ser montado o retirado según las necesidades. Al estar en uso, el proscenio levadizo servía de protección al foso de orquesta de 108 metros cuadrados, mientras que la tramoya –equipo de mecánica teatral único en el país– de 60 varas contrapesadas permitía su rápida movilidad por una sola persona para los cambios de escenografía. Al igual que todo el sistema de sonido, la concha acústica fue diseñada para proyectar con claridad hacia el público según lo requiriese cada uno de los distintos espectáculos. La acústica fue supervisada por el especialista estadounidense Christopher Jaffe. La iluminación central estaba formada por barras con una variedad de lámparas o licos que precisaba un montaje de calidad profesional, al que apoyaban seguidores y lámparas laterales. La segunda fase del teatro, a partir de agosto de 1989, abarcó la recepción, acceso, escalera, dímers, una ampliación del foro de cinco por 14 metros para el mejor desplazamiento de escenografías, técnicos y actores, la sala de exposiciones temporales, aulas de ensayo para danza y teatro, salones para clases y conferencias, completamente equipados, así como los laboratorios de docencia y el taller de utilería y escenografía. Seis camerinos de tres tipos: para grupos grandes, para cinco a seis personas e individuales; todos contaban con acceso directo al escenario, vestidores, oficinas administrativas, salas de ruedas de prensa, de juntas para el personal interno y de descanso, cafetería, cocineta, almacenes

para escenografía y mobiliario, lavandería del vestuario teatral, cuarto de máquinas, accesos y entradas para escenografía. Además, archivo, la sala de ensayo para la orquesta –que sería ampliada al año siguiente– y la bodega para los instrumentos en el inmueble anexo. En 1990 la tercera etapa consistió en la obra exterior: estacionamientos de 9 mil 928 metros cuadrados, bodegas, alumbrado, plomería, carpintería, pintura, además de las conexiones e instalaciones de sistemas internos y externos. En total, las obras a cargo de la Constructora COPRE abarcaron 6 mil 473 metros cuadrados de construcción, financiadas por tres dependencias federales: Comité Administrativo de Construcción de Escuelas Federales (CAPCE), la Secretaría de

Con un diseño cómodo y funcional el nuevo espacio buscaba reunir excelentes condiciones de trabajo en la docencia, investigación y producción artística.

Programación y Presupuesto y la Secretaría de Educación Pública. El día de su inauguración, el martes 7 de mayo de 1991, se consolidó una manifestación de la labor de enseñanza artística y difusión cultural de la máxima casa de estudios. Al mediodía el rector Gregorio Farías Longoria acompañó al gobernador Jorge Treviño Martínez en la apertura de la muestra retrospectiva de la maestra Saskia Juárez Green en la sala de exposiciones y de los murales de Guillermo Ceniceros realizados en el vestíbulo del recinto. A partir de los ocho de la noche se llevó a cabo el programa inaugural donde Javier Serna, como maestro de ceremonias, afirmó que “desde que nació la Universidad Autónoma de Nuevo León ha avanzado con paso seguro en su misión de difundir la cultura, y el Teatro es un espacio más

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EL TEATRO UNIVERSITARIO

Arriba: Ceremonia de inauguración, el martes 7 de mayo de 1991, con la apertura de la muestra retrospectiva de la maestra Saskia Juárez Green en la sala de exposiciones y de los murales de Guillermo Ceniceros (al micrófono, explicando su obra al gobernador) realizados en el vestíbulo del recinto. Abajo: Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL.

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que permitirá seguir cumpliendo esa importante labor”. La Orquesta Sinfónica de la UANL, con Félix Carrasco como director del ensamble, ejecutó el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven; de ello participaron el Coro Monterrey y el Coro de la Facultad de Música así como la mezzosoprano Martha Félix, la soprano Graciela Suárez, el tenor Flavio Becerra y el barítono Ricardo Santín en la interpretación de la Oda a la Alegría –la cual se repitió la noche siguiente en un concierto extraordinario. Luego de una muestra de “teatro-escuela” donde se hizo visible al público el trabajo de los tramoyistas, siguió un fragmento de la puesta en escena de La sociedad de los poetas muertos, de

Tom Schulman, adaptada y dirigida por Javier Serna, con la actuación de 22 jóvenes actores; hubo además danza contemporánea y la puesta en escena de Yerma, de Federico García Lorca, bajo la dirección de Rogelio Villarreal Elizondo; cerraban el grupo El Tigre con un popurrí mexicano y la Compañía de Danza Folclórica de la UANL. Ese mismo día se inauguraron otros espacios como el Laboratorio de Música Electroacústica en la Facultad de Música, el Centro de Apoyo y Servicios Académicos (CASA) y el Centro de Acondicionamiento Físico Magisterial. Fuentes Consejo Universitario, Acta No. 4, año escolar 1979-1980, junio 2, 9, 16 y 23 de 1980. El Porvenir, 9 de mayo de 1991, p. 1-C. El Norte, enero y agosto de 1989, julio de 1990.

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EL TEATRO UNIVERSITARIO

Celebraron su vigésimo aniversario Centro de Acondicionamiento Físico Costo: 2 mil 500 millones; extensión: 3 mil 500 metros cuadrados. Cuenta con áreas de pruebas, laboratorio de análisis antropométrico, ergométrico, sanitarios, canchas de basquet y volibol, áreas de aerobics y de ejercicios equipadas; administración, cubículo para psicología y nutrición, snack, áreas de control, descanso, almacén y obra exterior. Contemplado para dar servicio a los 7 mil maestros.

Centro de Apoyo y Servicios Académicos Costo: Mil 732 millones 211 mil 897 pesos; extensión: mil 670 metros cuadrados. Cuenta con pórtico, vestíbulo, área administrativa, oficinas, cubículos y accesorios para maestros y visitantes. Laboratorios de computación y de material didáctico, de idiomas, biblioteca y videotecas, área de almacén, cuarto de máquinas y obra exterior.

Laboratorio de Electroacústica Costo: 740 millones (obra 448 millones y equipo 300 millones); extensión: 745 metros cuadrados. Cuenta con laboratorio musical, área de piano normal y de teclado, sintetizador y electroacústicos, así como cubículos de apreciación musical.

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Ópera Universitaria Fue un acontecimiento cultural de gran trascendencia dentro de la institución que comprometió su potencial para organizar eventos de calidad. En ella actuó un joven Plácido Domingo, alcanzando una muy digna interpretación. En memoria de Jorge Rangel Guerra

Por Edmundo Derbez García

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l entusiasmo generado por la exitosa participación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Nuevo León en las temporadas internacionales de la Compañía Ópera Monterrey AC permitió a la institución concebir la creación de su propio conjunto operístico. Al término de la temporada de ópera de 1959, en una cena ofrecida en el Museo del Obispado al maestro Anton Guadagno ―director del ensamble― en la que estaban presentes, entre otros, David C. García, Jorge Rangel Guerra y Lucila Sabella, el rector Joaquín A Mora dijo: “¿Por qué no ponen una ópera?”. La Universidad contaba con artistas, coros y una orquesta que podía seguir trabajando más de una vez al año. “Yo vengo”, contestó entusiasmado Guadagno1 mientras el maestro David C. García recomendó montar La Traviata y La Bohemia.2 Rangel Guerra era un entusiasta de la ópera que, junto a colaboradores como Óscar Garza Treviño, había participado en la temporada anterior de la Compañía de Ópera de Monterrey, y aunque su

experiencia era mínima respecto al tamaño de la empresa puso todo su empeño en cristalizar aquel sueño. Desde su programa de radio “Recinto Universitario”, a través de la estación XEJM, el Departamento de Extensión Universitaria (DEU) anunció el miércoles 19 de abril de 1960 un acontecimiento cultural de gran trascendencia dentro de la institución: Ópera Universitaria. Comprometía en el acto su capacidad para organizar eventos de calidad con la participación de la Sinfónica. La prensa anunciaba que “probablemente la dirección de la orquesta estará de parte del maestro Anton Guadagno”.3 El evento era reflejo de la etapa de bonanza por la que atravesaba la Universidad. Gracias al aumento de subsidios de casi 250 por ciento, contaba con 15 millones de pesos de los gobiernos federal y estatal, decisivos para dar un impulso tres veces mayor a los programas culturales y a los conciertos organizados por el DEU.4 Desde principios de 1961 el maestro David García, con asistencia de Isaac Flores Varela,

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Función inaugural de La Traviata, el 17 de mayo de 1961. Lucila Sabella y Jorge Rangel Guerra en los roles protagónicos.

empezó a trabajar en el Aula Magna con las instrumentaciones por encargo de Guadagno; así iniciaban también los ensayos con el elenco de cantantes locales, entre ellos Lucila Sabella. El mismo Rangel Guerra ensayó las partes de cada uno de ellos al piano “hasta que se la aprendieron”, luego diseñó los vestuarios y la escenografía ―que consiguió de todas partes, de casas de amigos y de la suya propia― realizada luego por Aureliano García Fernández. Para “pulir” el trabajo de coros y orquesta, vino el maestro Eduardo Hernández Moncada,

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fundador en 1941 de Ópera de México y más tarde de Ópera Nacional5, quien se encargó prácticamente de la dirección escénica. “Con artistas, coros y sinfónica propios, la Universidad realiza la proeza de poner en marcha una organización que promete cosechar triunfos para Monterrey”, vaticinaba El Porvenir. Sin pretender equipararse con las figuras internacionales de la Ópera de Monterrey, la universitaria fue calificada como temporada “chica”. Para ella recibieron el apoyo y colaboración desinteresado de Ópera de Monterrey, del


Patronato Universitario, de empresas y banca regiomontana y de autoridades civiles del estado. Para la llamada Sección de Ópera del Departamento de Extensión Universitaria, como expresaba en el programa de mano, un evento de esta naturaleza sobrepasaba “en mucho las posibilidades de una universidad de provincia”. Rogelio Villarreal, titular del DEU, confirmaba en el debut que la intención era mostrar los deseos de superación de la institución al realizar y presentar manifestaciones culturales cada vez más elevadas.

Su propósito no era otro que “difundir en todos los estratos sociales la cultura musical y al mismo tiempo dar oportunidad a los elementos locales de desarrollar su capacidad artística”. Pero también se invitó a cantantes de México como María del Socorro Sala, Beatriz Aznar, Alicia Aguilar y Plácido Domingo Embil. Éste aceptó participar –explicaba Rangel Guerra– porque era una oportunidad muy buena de hacer un papel principal. Era un actor nato con una voz espléndida, pero con la Compañía de Ópera de Monterrey AC había realizado papeles secundarios. El 17 de mayo de 1961 en el Teatro María Tereza Montoya hizo su debut la Ópera de la Universidad con La Traviata de Verdi. El elenco, coros y orquesta, exclusivamente locales, “triunfaron ante el público regiomontano agradablemente sorprendido por la madurez de que hicieron gala. La Universidad ingresó con singular éxito a un nuevo campo cultural: el bel canto”.6 Lucila Sabella como Violeta Valery y Jorge Rangel Guerra como Germont “conquistaron al público”, escribió Hiram Ortiz G.; en su actuación de la tercera función, la primera se creció y el segundo estuvo mejor de voz, “secundándolos con éxito los coros y orquesta, que respondió con disciplina y experiencia a la batuta del maestro Hernández Moncada”.7 “Nosotros habíamos oído una Sinfónica de Monterrey dirigida por Anton Guadagno, pero hasta allí alcanzaban nuestros recuerdos. El maestro Hernández Moncada la manejó con una maestría y un profesionalismo admirables. Va para el maestro Hernández Moncada y para todos los integrantes de la Sinfónica Universitaria, la nota más blanca de la noche”.8 Al respecto, Fra Diavolo consideró que “merece una mención muy especial. Dirigió con mano férrea y a la vez cariñosa, como correspondía a los héroes que tenía por delante. ¡Bien, maestro, muy bien!”.9 Para Fedres, “la Orquesta Sinfónica de la Universidad sonó muy bien, se vio a las claras el estudio; su director, Eduardo Hernández Moncada, la pulió a su gusto, obteniendo en ocasiones muy bonitos matices”. Para el maestro Jesús María Alarcón “La Orquesta Sinfónica de la Universidad, excelente. El maestro don Eduardo Hernández Moncada, a la altura de su fama;

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ÓPERA UNIVERSITARIA

La Traviata Primer reparto, 17 de mayo Violeta Valery.- Lucila Sabella Alfredo Germont.- Jorge Rangel Guerra Jorge Germont.- Jesús Jiménez Gastón.- Salvador González Barón Douphal.- Ignacio Camacho Marqués D´Orbigny.- Mario López Mercado Flora y Annina.- Rosario Garza Morales Giuseppe.- Ángel Huerta Segundo reparto, 19 de mayo Violeta Valery.- Alicia Aguilar Alfredo Germont.- Plácido Domingo Jorge Germont.- Jesús Jiménez Gastón.- Felipe Navarrete Barón Douphal.- Ignacio Camacho Marqués D´Orbigny.- Mario López Mercado Flora y Annina.- Rosario Garza Morales Giuseppe.- Ángel Huerta Tercer reparto, 21 de mayo Violeta Valery.- Lucila Sabella Alfredo Germont.- Jorge Rangel Guerra Jorge Germont.- Mario López Mercado Gastón.- Salvador González Barón Douphal.- Ignacio Camacho Marqués D´Orbigny.- Luis Cobián Flora.- Rosario Garza Morales Annina.- Alma Rosa Piñeyro Guiseppe.- Ángel Huerta

La Bohemia Primer reparto, 23 de mayo Mimi.- María del Socorro Sala Musetta.- Alicia Aguilar Rodolfo.- Jorge Rangel Guerra Marcelo.- Óscar Xavier Garza Treviño Colline.- Carlos Rodríguez Adame Schaunard.- Ignacio Camacho Benoit y Alcindoro.- Salvador González Parpignol.- Ángel Huerta Segundo reparto, 25 de mayo Mimi.- Enedina Huicochea Musetta.- Alicia Hilton Rodolfo.- Gaspar Huicochea Marcelo.- Óscar Xavier Garza Treviño Colline.- Carlos Rodríguez Adame Schaunard.- Ignacio Camacho Benoit y Alcindoro.- Salvador González Parpignol.- Ángel Huerta Tercer reparto, 28 de mayo Mimi.- Beatriz Aznar Musetta.- Alicia Hilton Rodolfo.- Jorge Rangel Guerra Marcelo.- Óscar X. Garza Treviño Colline.- Carlos Rodríguez Adame Schaunard.- Ignacio Camacho Benoit y Alcindoro.- Salvador González Parpignol.- Ángel Huerta

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Alicia Aguilar, arriba, y Lucila Sabella, página siguiente, en el papel de Violeta de La Traviata. Abajo, María del Socorro Sala, Plácido Domingo y Alicia Aguilar.

llevando a su conjunto a una fuerza moderada”. En la segunda función de La Traviata, dos días después, participó Plácido Domingo, considerado por los comentaristas en El Norte como “cantante que apenas empieza”. En su papel de Alfredo estuvo perfecto. “Su voz redonda y pareja en todos sus registros llevaba el ámbito magníficamente”. Además, como tiene muy buena presencia, se roba la administración del público, sobre todo, la del bello sexo”.10 Roger Pompa consideró que “Plácido Domingo –a pesar de su juventud– ya veterano de las tablas, hizo una interpretación muy digna. Voz, figura y actuación estuvieron acordes”. Para otros, despertó dudas en cuanto si era tenor o barítono y “un cantante cuya tesitura ofrece dudas, corre riesgo de malograrse”.


Mientras la soprano capitalina Alicia Aguilar, conocedora del personaje de Violeta Valery, “alcanzó cumbres insospechadas y en el cuarto acto conmovió profundamente”.11 En el acto segundo ocurrió un suceso anecdótico, cuando Alfredo debía recibir una carta de Violeta, el mensajero, olvidando su encargo, bajó del escenario para contemplar el espectáculo junto al público. El cantante se quedó esperando la misiva y, enojado, se las arregló para salir adelante.12 Por su parte el maestro Hernández Moncada hizo “sonar admirablemente a la sinfónica”. En la primera función de La Bohemia de Puccini cantó Rangel Guerra el papel de Rodolfo “haciendo todo lo posible por salir adelante”, mientras María del Socorro Sala, una soprano de bello timbre de voz, para Fedres “no prodiga sus facultades ni en los pasajes dramáticos”.

En la segunda presentación actuaron los esposos Huicochea donde “la Orquesta Sinfónica cumplió bajo la hábil dirección del maestro Moncada”; y en la tercera apareció de nuevo Rangel Guerra con Beatriz Aznar; esta vez no hubo tiempo de ensayar con la orquesta pero, a pesar de ello, la función salió sin inconvenientes. El éxito de esta empresa se reflejó en el entusiasmo del público que realizó buenas entradas y en la cobertura de la prensa, no sólo local, sino de los grandes diarios de la capital de la República, que elogiaron a los artistas; por su parte, el periódico estudiantil El Tigre recordaba que el esfuerzo había sido de conjunto. Para Roger Pompa “parecía increíble que una universidad de provincia lograra cristalizar una empresa de tal envergadura y justo es hacerlo notar, las funciones fueron en extremo decorosas lo que vienen a añadir nuevos lauros a nuestra querida Universidad”.13 Si bien resultó un esfuerzo muy elogiado, la clausura de esta primera ―y última― temporada de ópera universitaria despertó dudas en otro sentido: resultaba incierto sostenerla con los escasos recursos de la Universidad, carestía reflejada al momento en que se vio al secretario general de la Universidad acarreando un árbol de utilería para el tercer acto de La Bohemia. Con la ópera, sumada a la Orquesta, la Universidad consideró completo su programa cultural referente a la música selecta.14 El rector Mora no pasó por alto destacar su “primera temporada llena de elogios” en el informe del año escolar 1961-1962, ante el Consejo Universitario en sesión del 18 de septiembre de 1961.15 Notas 1 Salvatore Sabella. Testimonio, 3 de febrero de 2001. 2 Jorge Rangel Guerra. Testimonio, 7 de agosto de 2000. 3 El Norte, 21 de febrero de 1961. 4 El Norte, 1 de junio de 1961, p. 8-A. 5 Vida Universitaria del 14 de mayo de 1961. 6 El Porvenir, 19 de mayo de 1961, p. 1-C. 7 El Porvenir, 19 de mayo de 1961, p. 6. 8 Vida Universitaria No. 479, del 27 de mayo de 1960. 9 El Norte, 18 de mayo de 1961. 10 El Porvenir, 21 de mayo de 1961, p. 7. 11 El Porvenir, 21 de mayo de 1961, p. 7. 12 Jorge Rangel Guerra. Testimonio, 7 de agosto de 2000. 13 El Porvenir, 23 de mayo de 1961, p. 1-C. 14 El Norte, 21 de septiembre de 1960, p. 10-B. 15 Consejo Universitario. Acta Núm. 1, año escolar 196162/15.

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Leobardo Lozano Benavides Participó en la entrega de la Universidad al pueblo Por Edmundo Derbez García

Siendo alumno de la Facultad de Derecho con inquietudes sociales y vocación de servicio, colaboró junto a un grupo de jóvenes apoyados por el rector Raúl Rangel Frías en iniciativas estudiantiles como la Revista Musical Universitaria y el Centro Universitario, con el que desarrolló brigadas asistenciales a los municipios y campañas de alfabetización.

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Cómo es que se interesa por estudiar en la Facultad de Derecho? Habiendo concluido mis estudios de bachillerato en un colegio particular, empecé a tener alguna conexión o alguna relación con la Universidad, justamente a través de este movimiento que era incipiente entonces: la Revista Musical Universitaria. Yo iba en segundo año de bachillerato, me trasladaba a mi colegio en bicicleta y de regreso pasaba necesariamente por Colegio Civil. Me gustaba mucho la música desde pequeño, tocaba piano y acordeón; entonces algún amigo me dijo “¿Por qué no pasas al Aula Magna, para que entres a la Revista Musical Universitaria? Es una cosa muy bonita”, más o menos me lo explicó. Ahí es cuando empieza

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mi primera conexión con la Universidad. Yo ya traía en mente estudiar la carrera de leyes, de cualquier manera yo hubiera entrado a la Facultad de Derecho de la Universidad, pero menciono esto porque al entrar a la facultad ya tenía la calidez de un grupo de amigos que me había arropado desde que yo estaba en segundo. ¿Quiénes estaban entre ese grupo de amigos? Bueno, principalmente el licenciado Francisco Valdés Treviño, el licenciado Rolando Guzmán, el licenciado José Luis Arroyave, el licenciado Manir González Martos. Lo que originó la Revista Musical Universitaria ―digamos, la causa raíz de la revista― fue la necesidad de financiamiento de un periódico estudiantil que se llamaba el Universitario, un periódico independiente, no


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tenia ningún subsidio de la Universidad. De eso se trataba: de poder tener una voz completamente independiente para manifestar la propuesta estudiantil ante los problemas sociales del país y de la ciudad y, al mismo tiempo, la crítica tanto al poder establecido como a las cosas negativas de la sociedad e, inclusive, de la propia Universidad. Este grupo había empezado a reunirse desde una huelga que había acontecido unos años antes, creo, la de 1949. Empezó a surgir con el liderazgo del ingeniero Noé G. Elizondo, y ya habiendo superado esta etapa de la huelga estudiantil nace este periódico universitario que canalizaba las inquietudes de los estudiantes... pero hacían falta recursos. Y platicando Noé con compañeros suyos de la Facultad de Ingeniería, uno de ellos era el ingeniero Gonzalo Tijerina Gutiérrez ―que tenía mucha afición por el piano pero además tenía mucha creatividad personal y componía música―, entonces hablaron Gonzalo y Noé, y éste dice: “Necesitamos recursos para el periódico Universitario, ¿qué podríamos hacer?”. Gonzalo dice: “En todas las escuelas de la Universidad tenemos gente con inquietudes artísticas, ya sea que toquen instrumentos musicales, que canten o que bailen, ¿por qué no convocamos a estudiantes de diferentes facultades y armamos un grupo y presentamos el espectáculo en el Aula Magna?

Leobardo Lozano Benavides Licenciado en Derecho por la Universidad de Nuevo León. Obtuvo la Maestría en Seguridad Social. Fue secretario particular del gobernador Raúl Rangel Frías. Delegado estatal del IMSS en Tabasco, Morelos, Veracruz y Sinaloa. Se desempeñó como director de Recursos Humanos en Daltile México Socio y vicepresidente de la Asociación de Ejecutivos en Relaciones Industriales (ERIAC). Presidente fundador de la Asociación de Recursos Humanos del Poniente, de la que es consejero. Director de Autoempleo y Pequeños Negocios del Consejo de Relaciones Laborales y Productividad del Gobierno del Estado. Representante del Gobierno del Estado en el Tribunal de Arbitraje.

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Cobramos modestamente una cuota al alcance de la raza y pues así empezamos a obtener fondos”. No quiero omitir que el rector de la Universidad era el licenciado Raúl Rangel Frías y que estos movimientos, el periódico y la revista, no hubiesen nacido sino hubieran tenido el calor, la inspiración que daba al estudiantado nuevoleonés, el estudiantado de la Universidad, el liderazgo del licenciado Raúl Rangel Frías que apoyaba todos estos movimientos con gran simpatía personal y que inclusive buscaba la manera de ayudarnos: que la Universidad, con los recursos limitados que tenía, pudiera ayudarnos. Nace la Revista Musical Universitaria con ese grupo de personas que se empiezan a juntar de las facultades. Por ejemplo, de la Facultad de Arquitectura, recuerdo al arquitecto José González Doris como uno de nuestros elementos claves, que apoyaba mucho la Revista; igualmente el arquitecto Gerardo Martínez, los dos ya fallecidos. Doris cantaba tango, tocaba la guitarra espléndidamente, murió hace algunos años. Gerardo no tenía habilidades artísticas como otros compañeros míos pero era el que diseñaba la escenografía, un estupendo escenográfo. De la Facultad de Medicina, el médico Sergio Benavides; de la Facultad de Ciencias Químicas, Chico Zambrano; de Ingeniería, Gilberto Lomelí. En fin, había de todas las facultades de la Universidad. La primera Revista Musical se presenta en el Aula Magna con puros números sueltos, aislados, sketches; había muchos que tenían una vena cómica: fue un exitazo. ¿Participó en ese debut? No, todavía no, fue hasta que se presentó ya en el teatro. Tuvo tanto éxito que ya no solamente era para allegarse fondos, sino que ya había nacido un elemento, una institución muy superior al propio periódico, además con una amplitud extraordinaria; entonces se empieza a preparar algo más organizado, más completo. El ingeniero Tijerina ya no piensa en números sueltos sino en hacer una trama, un argumento completo que va hilando de tal manera que se van intercalando los diferentes números musicales. Hacían falta coreógrafos, entonces los que se acercaron para colaborar, entre otros, fueron Irma Garza Díaz, Chabelita Treviño y Joaquín Vázquez. Julián Guajardo tenía un papel protagónico muy importante, tenía una vena cómica y dramática,


literarias, otros tenían una participación muy activa en la revista Vida Universitaria. La primera Revista Musical ya formal, con un argumento, se presenta en el Teatro Rex y con un titulo muy su generis: Acá la Uni ―preciosa, muy bien montada, con calidad profesional. Había números que verdaderamente podían haber competido con artistas ya dedicados a eso; todos tenían una función como estudiantes. ¿Ensayaban todos los días? Si, en el Aula Magna, era nuestro sitio; había un cuartito chiquito antes de entrar al Aula Magna que es donde teníamos la oficina de la Revista; ahí teníamos scripts, papeles. Con los ingresos ―porque ya no solamente había recursos

La Revista Musical Universitaria reunió el talento y el entusiasmo de los estudiantes de distintas facultades y se presentó con mucho éxito en el Aula Magna. Arriba, Leobardo Lozano tocando el acordeón.

manejaba la parte de la actuación: después llegó a ser un gran actor y un director de teatro. Dos abogados que tuvieron un rol importante son el licenciado Roque González Salazar y el licenciado Gonzalo Martínez Moreno, estos dos egresados de la Universidad: el primero fue rector interino de la Universidad y embajador de varios países, y el segundo tuvo una participación importante en la política, fue diputado y notario público. Ellos fueron los autores del guión original: tenían una habilidad extraordinaria para manejar con una comicidad original los scripts de la Revista, conocían muy bien el ambiente universitario. Independientemente del rol que teníamos en la Revista, nos asociaba una serie de inquietudes de carácter político-estudiantil para participar en las elecciones en las facultades a las que pertenecíamos; algunos tenían inquietudes

para apoyar al Universitario― empezamos a comprar equipo de iluminación, de electricidad, micrófonos: todo lo que se utiliza en el teatro. Todo este equipo, más todo lo que se siguió adquiriendo a través de los años, fue donado a la Universidad de Nuevo León. Entonces se presenta esta primera Revista con un exitazo: estoy hablando que se tuvieron que desarrollar 12 ó 14 funciones por el éxito que tuvo, era un tema aquí en la ciudad de Monterrey. Claro, eso acentuaba el nombre y la participación de la Universidad no solamente en cuestiones estudiantiles, sino en un movimiento muy sano como era la Revista. A partir de la presentación de Acá la Uni en el Teatro Rex, se empieza a programar una cada año; los dos o tres años subsecuentes se presentaron en el Teatro Florida y la última en el Teatro Montoya. En ese lapso ocurre la gestión del licenciado

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Por primera vez sintió esa gente la presencia de la Universidad, porque hablabamos de eso: de que éramos universitarios. Rangel Frías, siendo rector, para la recuperación de los terrenos del río Santa Catarina y los terrenos donde se construía la Ciudad Universitaria; en medio de todo eso la Revista tiene un rol importante para promover el entusiasmo estudiantil, para ir a la Ciudad de México a plantearle al presidente de la República el donativo de estos terrenos y la construcción de Ciudad Universitaria. Entonces, ya una vez que se obtienen los recursos para que se empiece a construir la Ciudad Universitaria, la Revista Musical llega a adquirir, repito, mucho prestigio. Se presenta la oportunidad de llevarla a la Ciudad de México, se enteran los señores de Televisa de esta novedad ―y la llamo novedad porque fue la primera Revista Musical en México, lo digo sin temor a equivocarme: es la única inédita en el sentido de que el argumento era propio, la música era propia (no se cantaban melodías que se conocían popularmente), tenía el corte estudiantil; la escenografía era propia, la coreografía era propia, era algo novedoso y original―, no sé cómo llamó la atención de Televisa... El hecho es que llegamos un día a la Ciudad de México y se presentó en Televisa una parte de la Revista Musical Universitaria, algunos números aislados, porque para televisión hubiera sido demasiado tiempo. Fue la única vez que se presentó fuera de la ciudad de Monterrey –aunque después fue en Linares. Luego de eso varios

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artistas universitarios se quedaron en la Ciudad de México, fueron contratados y se desarrollaron profesionalmente. Entre los más famosos, los que más se conocieron, fueron Virma González ―Virtudes González― que formó el grupo de “Los tres” junto con Sergio Corona y Alfonso Arau. Entonces regresamos de México, se planeó la siguiente revista en el Teatro Florida: Todo mundo quiere a Nora y le siguió La raza, Nanet y la casa. Esa revista aborda sobre la temática de la casa de asistencia de una mujer guapísima, y ahí había mucha raza universitaria que venía de los pueblos de Nuevo León, del norte y del sur, y se armaban unos relajos padres. Posteriormente, al pasar el licenciado Rangel Frías a la gubernatura se lleva con él a tigres universitarios que habían destacado, que habían apoyado la causa de la Universidad, iban y ocupan algunos cargos en el gobierno; el ingeniero Noé G. Elizondo, gerente de la Revista, fue su secretario particular; el licenciado Gonzalo Martínez Moreno fue diputado; el licenciado Eduardo Segovia, oficial mayor del Congreso y después director jurídico del gobierno del estado. Como ellos iban en años superiores a los nuestros se fueron a colaborar con el licenciado Rangel, pero éste siguió apoyando estos movimientos universitarios a través del rector que lo sucedió, que fue primero el ingeniero Roberto Treviño y


después el arquitecto Joaquín A. Mora. Nosotros continuamos en la Revista, me hicieron el favor de encargarme la gerencia de la Revista, el puesto que ocupaba el ingeniero Noé G. Elizondo. El licenciado José Luis Arroyave fue el continuador de los guiones sin menoscabo de lo bien que lo hacía Gonzalo Martínez y Roque González; tenía una habilidad extraordinaria para manejar la buena broma y plasmarla en los escritos: él fue después gerente de la Revista. ¿En qué consistía su labor como gerente? Relaciones públicas básicamente y un poco la parte de administración, aunque había un tesorero celosísimo: el ingeniero Ernesto Vilchis, pero la función del gerente era básicamente la representación hacia afuera de la Revista Universitaria. La última que hizo el ingeniero Noe G. Elizondo, ¿cuál fue? Todo mundo quiere a Nora; a mí me tocó la de La raza, Nanet y la casa y me tocó llevarla a Linares. Los linarenses dijeron: “Queremos que vengan para acá”. Era muy difícil llevar toda la Revista, equipo y todo eso, sobre todo a las damas: no había manera de que les dieran permiso en su casa, no era como ahora que hay un poquito más de flexibilidad. Entonces armamos una revista especialmente para Linares con números nuestros pero introduciendo algunos aspectos característicos del municipio y se llamó Marquetas marca Marcos. Se presentó solamente una ocasión. Era tanta la inquietud que teníamos que ya no era solamente ocuparnos de la Revista porque era cada año y en medio, ¿qué vamos hacer? Entonces empezamos a pensar qué actividades podíamos hacer para dar el mensaje de la Universidad a una mayor cantidad de gente: es así como nació el Centro Universitario, organismo de actividad social estudiantil de Nuevo León que comprendía las siguientes actividades que empezaron a implementarse gradualmente: la Hora Universitaria en una estación de radio [la XEAR] que estaba por la avenida Pino Suárez, nos facilitó una hora semanal y ahí participaba el licenciado Jesús Puente Leyva, el licenciado Rolando Guzmán, el licenciado Valencia y su servidor con ocurrencias y el sello característico del humor universitario. Pero tenía cosas serias el programa: sección artístico-musical, biografías de

hijos ilustres del Colegio Civil, entrevistas, luego chismes, condenas y aplausos, muy interesante, era el espíritu critico: señalábamos lo que estaba mal del gobierno y de todo, y reconocíamos cuando se hacían obras que realmente se merecían el aplauso. Finalmente teníamos una entrevista semanal a cargo del director del programa; se dedicaba a todos aquellos estudiantes que habían tenido actuación destacada en las actividades de la semana. Empezamos a darle forma a otra idea, no recuerdo quién fue el que la concibió por primera ocasión o a lo mejor entre todos: cómo devolverle al pueblo lo que nos había dado con nuestra educación gratuita, cómo devolvemos a la gente humilde que se sacrificó por nuestros estudios y cómo llevamos al mismo tiempo un mensaje de la Universidad a los campesinos que no tienen ni la menor idea de lo que está pasando en Monterrey. Todavía no empezaba fuertemente la emigración del campo a la ciudad: un alto porcentaje de la población estaba en los municipios. Entonces nació

Todavía no empezaba fuertemente la emigración del campo a la ciudad: un alto porcentaje de la población estaba en los municipios. Entonces nació esta idea de las misiones y brigadas universitarias.

esta idea de las misiones y brigadas universitarias; y, así como en la Revista Musical encontramos inquietudes artísticas en las facultades de la Universidad, pues también para esta función social hay estudiantes de Ingeniería, de Medicina, de Leyes, de Ciencias Químicas: cada uno en su rama puede llevar un mensaje y puede hacer algo. Armamos el grupo de diferentes facultades; por recordar algunos nombres: de la Facultad de Leyes recuerdo al licenciado Jesús Ayala Villarreal,

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Para Leobardo Lozano Benavides, como encargado de la secretaría particular del gobernador Raúl Rangel Frías, trabajar y tratar directamente con el emérito universitario ayudó a constituir en gran parte la base de su filosofía personal.

José Luis Arroyave, Francisco Valdés Treviño y un servidor; era más la participación de los estudiantes de Odontología porque en aquellos tiempos no había servicios odontológicos. Así participaron los doctores Miguel García Cantú, José María González, Rodrigo González y Fernando Campuzano; entonces los odontólogos tenían mucho público, mucho éxito ―lo que hacían técnicamente es la exodoncia, la extracción de piezas dentales. Recuerdo muy bien que decía yo: “¿Cómo le vamos hacer? No vamos a llevar la pasta dental –allá ni la conocían verdaderamente–, o cepillos de dientes”. Entonces se les decía que la tortilla quemada es ideal para la limpieza de los dientes, a aquel campesino que no tenía posibilidad de comprar pasta de dientes o cepillo se los recomendábamos, les insistíamos mucho en el aseo.

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¿Cuántas brigadas se realizaron? Esta difícil, pero vamos a pensar unas 10: Mier y Noriega, Doctor Arroyo, Galeana, Los Ramones, ejido Pueblo Viejo, Mina. El gobierno del estado nos facilitaba uno o dos jeeps, porque solamente así se podía entrar. Salíamos de aquí los viernes, después de ir a clase, para caminar los vehículos de noche hasta llegar a aquellos lugares. Por ejemplo, irse hasta Doctor Arroyo... estamos hablando de 17 ó 18 horas: casi llegamos hasta la madrugada del día siguiente. ¿Qué actividades desarrollábamos? Bueno, los abogados se reunían con los campesinos que planteaban los problemas legales de la tierra; los agrónomos –estaba Adolfo Flores y había un Marroquín– platicaban sobre semillas mejoradas y fertilizantes; pero actuábamos también como gestores ante el gobierno del estado, veníamos


a las dependencias a plantear los problemas que tenían ellos. Eso era durante el día; en la noche había una parte artística porque coincidía que la mayor parte de nosotros le hacíamos al fandango. Entonces se presentaba una función en el teatro, en algunas ocasiones llevamos teatro guiñol y números artísticos: cantar, tocar instrumentos musicales, bailar y sketches ―¡se llenaba, era una novedad en aquellos pueblecitos! Cuando era en la cabecera municipal se cobraba una pequeña cuota a la entrada y, al final, lo que se había recaudado íntegramente se entregaba a la directora de la escuela, por ejemplo, para la construcción de una banqueta, de una ventana. ¿Estas brigadas las hacían con recursos que salían de la Revista Musical? No, eran cosas diferentes. Aquí el gobierno del estado ponía vehículos y gasolina, nada más; los vehículos eran jeeps y una camioneta, íbamos todos apretados: éramos muchachos. Llevábamos latas de comida pero el presidente municipal de alguna manera nos organizaba algún almuercito con alimentos típicos de la región. Lo que más destaco yo de este movimiento es que por primera vez sintió esa gente la presencia de la Universidad, porque hablabamos de eso: de que éramos universitarios y de que íbamos para corresponder el apoyo que habíamos recibido para nuestros estudios. Eso fue muy gratificante. ¿Quién dirigía el periódico Universitario? La primera época creo que José Ángel Rendón. En coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional organizó la campaña alfabetizante que se impartía en el Centro Universitario, un local del que nos pagaba la renta la Universidad. Se acordó con la Séptima Zona Militar que los conscriptos analfabetas asistieran; tomaron los cursos y eso era como cumplir con el servicio militar. ¿Dónde estaba ubicado? En Colegio Civil, entre 5 y 15 de Mayo, a media cuadra del edificio. Ahí en el mismo Centro Universitario teníamos una biblioteca muy modesta que se empezó con una aportación que nos hicieron de libros. El rector ingeniero Roberto Treviño inauguró la sala de conferencias a la que le pusimos el nombre de Santiago Roel; nos traíamos a personajes importantes de la Ciudad de México para dictar conferencias, era otra actividad más.

El hecho era que nos manteníamos bien ocupados, quién sabe cómo nos iría en la clases; no fuimos estudiantes brillantísimos porque la parte social era muy importante para nosotros. Al final de cuentas, eso nos enriqueció: esa otra parte que es la que da al profesionista, al ejercer su profesión, la sensibilidad social. Algo que también tengo que destacar es la calidez, la vocación de servicio de este grupo, la amistad y el compañerismo que se fomentó es algo que se sembró, se construyó, se fortaleció y ha permanecido a través de los años. Es algo extraordinario, sigue esa amistad hasta la fecha. ¿Usted colaboró con el licenciado Rangel Frías? Por el tercero o cuarto año, casi para finalizar la carrera, el ingeniero Elizondo me llamó para que pudiera apoyarlo; primero estuve en la oficina de prensa como auxiliar del jefe de prensa que fue Jiménez Olvera. Gradualmente empezó a asignarme Noé algunas funciones más próximas al licenciado Rangel; me llamaba de cuando en cuando para asuntos administrativos en la secretaría particular. Llegó un momento en que Noé había avanzado mucho en el terreno político, participó en una contienda para diputado federal y tenía que abandonar sus funciones como secretario particular: ahí es donde me quedé yo durante un año como encargado de la secretaría particular del gobernador. ¿Qué representó trabajar con él? No solamente ese año sino todos los años que serví al licenciado Rangel Frías ―indirectamente primero, después directamente― constituye en gran parte la base de mi filosofía personal: para mí fue una formación extraordinaria, un maestro en toda la extensión de la palabra. ¿Cómo era el trato con él como persona? En primer lugar, respetuoso, muy respetuoso; nos hablaba de usted con muchísimo respeto y pues cada plática era una conferencia, pero no con los términos atildados de un filósofo como era él, sino que acercaba mucho su lenguaje al de nosotros. Proyectaba un liderazgo... era una cátedra cada vez que platicaba, aunque fueran 15 ó 20 minutos. En una ocasión me encomendaba ―¡fíjate nada mas!― que le redactara un escrito para un funcionario de México: yo me moría de miedo,

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¿quién le va hacer un escrito al licenciado Rangel? Yo pensé que lo iba a agarrar y aventar. No, lo tomaba y me decía: “¿No cree usted que sería más interesante si aquí le podríamos agregar esto?”. ¿Después del licenciado Rangel hacia dónde se encaminó usted? Me fui a la Ciudad de México para ingresar al sistema del Seguro Social, pero primero tomé una maestría en Seguridad Social. El licenciado Rangel tenía una muy buena relación con el licenciado Benito Coque y le escribió una carta amablemente pidiéndole una oportunidad de incorporarme, y el licenciado Coque dijo: “Me parece muy bien, yo aprecio mucho al licenciado Rangel pero tú no conoces esta materia, ¿qué te parece si te damos una beca para que la estudies?”. Mucho mejor; entonces, tomé la maestría en Seguridad Social y después de eso fui delegado del Seguro Social en varios estados de la República: Tabasco, Morelos, Veracruz... 20 años, hasta que regresé a Monterrey. Llegué aquí y me llamaron de la iniciativa privada y ahí estuve como director de recursos

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humanos de una empresa internacional otros 20 años, y de ahí para acá jubilado pero no retirado: seguí haciendo mis actividades productivas. ¿Cómo puede definir a esa generación de universitarios? Fue una generación con un compromiso con la Universidad, con una visión más global del país: éramos estudiantes que nos enteramos de la problemática del país, la discutíamos y empezamos a tener la sensibilidad de participar en la actividad política. Yo creo que por eso la mayor de nosotros se desenvolvió en la administración publica, por esa misma vocación de servicio que el licenciado Rangel apoyó dándonos oportunidades. Finalmente quisiera hacer una acotación: el licenciado Rangel fue el primer gobernador intelectual que aplicó la filosofía a la política: es un parteaguas en el ejercicio de la función pública en el estado. Antes, era muy diferente; el licenciado demostró que la actividad intelectual no está reñida con la función política y eso le dio más altura y más nivel a la política.


Centro de Documentación y Archivo Histórico de la UANL

IMÁGENES DEL ACERVO

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EFEMÉRIDES

Se instala Consejo Consultivo

SUCEDIÓ EN MAYO

1996 Vincula a la UANL con la

sociedad

4/mayo/1949. A las 10:30 de la mañana, el licenciado Octavio Treviño entrega la rectoría al profesor Antonio Moreno; lo hace habiendo presentado su renuncia voluntaria: manifiesta guardar gran cariño a la Universidad, por lo que desea seguir sirviéndola desde fuera.

31 de mayo. El Consejo Consultivo Externo

12/mayo/1951. El vicepresidente del Patronato Universitario, Manuel L. Barragán, en carta que dirige a los egresados universitarios y a todo aquel con un interés en la cultura, solicita una aportación de 10 pesos mensuales como una forma de saldar la deuda de gratitud que con la máxima casa de estudios contrajeron los profesionistas surgidos de ella.

con la comunidad; entre sus atribuciones están la

de la Universidad Autónoma de Nuevo León fue instalado y su directiva electa bajo la presidencia de Miguel Barragán Villarreal; se empoderan como vicepresidente y secretario, respectivamente, Gregorio Farías Longoria y Raúl Rangel Hinojosa. El consejo tiene por objetivo mejorar la vinculación de emitir recomendaciones, proponer programas y proyectos y participar en los procesos de obtención de recursos financieros alternativos para el mejor cumplimiento de los fines de la institución.

13/mayo/1973. El secretario general de la Universidad, Abelardo Perches Yturriaga; el jefe del Departamento de Personal, Jesús Lozano Díaz, además del arquitecto Gerardo Garza Cortés y el ingeniero Eliud Guadiana, jefe y subjefe de Construcción y Mantenimiento, respectivamente, visitan Cerralvo para levantar el estudio de recursos que posibilitará la creación de la Preparatoria No. 11. Inauguran Cátedra El Colegio Nacional

22/mayo/1957. Por gestiones personales del Rector Roberto Treviño González ante el Gobierno Federal, la Secretaría de Educación Pública otorga un subsidio extraordinario para este año de 600 mil pesos destinados principalmente al acondicionamiento y renta de nuevos locales para escuelas y facultades. 24/mayo/1971. Disturbios registrados en torno a la torre de Rectoría y la plaza del Colegio Civil entre alumnos del Comité de Lucha ― opuestos a la nueva Ley Orgánica― y grupos que pugnan por el respeto al nuevo estatuto, arrojan al menos 85 detenidos y 50 golpeados.

2001 Presencia de notables

científicos

30 de mayo. Con la mesa redonda “Aspectos relevantes de la ciencia y la tecnología en el Siglo XXI” es inaugurada en la Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías la Cátedra El Colegio Nacional. Entre sus participantes, el Dr. Francisco Bolívar Zapata (foto) da a conocer cómo la biotecnología ayuda a resolver problemas importantes de la salud y ambientales; el Dr. Jesús Kumate Rodríguez habla de los avances de la medicina a través del tiempo y el Dr. Octavio Novaro Peñaloza sobre la gran confusión entre ciencia y tecnología partiendo de dos grandes campos: la generación de energía y la industria química de transformación.

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LECTURA RECOMENDADA

BIBLIOGRAFÍA UNIVERSITARIA Anuario 80 aniversario 1930/2010 EIAO, marzo de 2011 El volumen contiene de manera profusamente gráfica las actividades académicas, culturales, artísticas y deportivas que conmemoraron el aniversario 80 de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Álvaro Obregón”. Plasma en gran medida el hacer y quehacer de su mayor fortaleza: el capital humano conformado por personal directivo, administrativo, docente y comunidad estudiantil. Además, incluye una breve reseña histórica de la institución desde su creación en 1930 así como una galería de sus directores. 22.1x28.7 cm

Estudios laborales. Aportaciones docentes. 30 años de Posgrado en la Facultad de Derecho y Criminología Héctor S. Maldonado e Israel Rodríguez Campos (coordinadores) FDyC, 2010 El libro reúne interesantes artículos con análisis y reflexiones de la planta actual de maestros de la especialidad. Con un elevado nivel, las investigaciones exponen los aspectos esenciales del derecho laboral: la primera maestría que se impartió en 1980 a los estudiosos del Derecho, por ser ésta una entidad eminentemente industrial, y que cumplió ―al momento de su publicación― 30 años de labores ininterrumpidas. 16.5x24.4 cm

UANL: nuestros estudiantes por el mundo Emma Melchor (compiladora) UANL, julio de 2009 En esta segunda edición se plasman las actividades, experiencias, logros, dificultades y resultados de los estudiantes universitarios que tuvieron el privilegio y la responsabilidad de participar del intercambio académico en distintas instituciones de educación superior en el mundo. Sus relatos reflejan, además, el esfuerzo institucional a favor de la movilidad como uno de los pilares de la internacionalización. 14.1x21.4 cm

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HISTORIA DEL PRESENTE

1 de abril

Con un gran respaldo histórico y una gran calidad educativa, la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas alcanzó nueve décadas de fructífera actividad.

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28 de marzo

Dona Cora Díaz murales Renaceres I, II y III

Celebra Pablo Livas 90 años de vida

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a Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Livas celebró los 90 años de vida institucional con la develación de la placa conmemorativa del aniversario y de la escultura del Halcón, emblema de la escuela, así como con el corte de un pastel gigante en ambas unidades académicas. “La Pablo Livas, como cariñosamente le llamamos, puede presumir no sólo un gran respaldo histórico, sino una gran calidad educativa que la mantiene como la mejor escuela en su tipo en el estado y el país”, destacó el rector Jesús Ancer Rodríguez acompañado de la coordinadora de la escuela, Gloria Nelly Páez Garza. Actualmente, la escuela ofrece seis carreras de bachillerato técnico (gastronomía integral, diseño de imagen, diseño y comunicación visual, diseño de modas, sistemas computacionales y actividad física y deporte) y el bachillerato bilingüe. Cuenta con una matrícula de mil 630 alumnos en la Unidad Centro y 763 en la Unidad Poniente, atendidos por 141 maestros. (Esperanza Armendáriz) 28 de marzo

Itinera clínica de nutrición

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n la Facultad de Salud Pública y Nutrición se inauguró la Clínica de Nutrición Itinerante que brindará servicios de nutrición y acondicionamiento físico a estudiantes, maestros y trabajadores de la Universidad. La unidad ofrece una evaluación antropométrica que incluye medida de talla y peso, circunferencia de cintura y cadera para estimar riesgos y porcentaje de grasa. De acuerdo a los resultados, se elabora un plan de alimentación para cada tipo de necesidad. La clínica se instala durante dos semanas en cada dependencia universitaria a través de dos consultorios. El proyecto involucra también a la Facultad de Organización Deportiva y el Centro Universitario de Salud. (Esperanza Armendáriz)

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n las instalaciones del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud se inauguraron los murales Renaceres I, II y III, donde su autora, la pintora Cora Díaz, celebra la simbiosis entre ciencia y arte. El rector Jesús Ancer Rodríguez recibió de manos de la artista los documentos de autenticidad de la obra donada en presencia de académicos, investigadores y alumnos. “Es mi manera de hacer un reconocimiento público a esta institución, que es la real esperanza de un pueblo para lograr una mejor calidad de vida y un mundo sano que con dignidad podamos heredar a los hijos y a la humanidad entera”, dijo la artista. Los óleos sobre tela tienen como principal reto propiciar un espacio fresco, relajante e inspirador para las personas inmersas en las instalaciones del centro. La artista agradeció “por el ambiente de libertad, respeto, humanismo y cariño que me brindaron en este tiempo que pasé pintando”. (Esperanza Armendáriz)


9 de abril

13 de abril

Darán atención en salud por telemedicina

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Debutan Avispones de la Prepa No. 6 en Montemorelos

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n nuevo capítulo en la historia del deporte estudiantil de la Universidad Autónoma de Nuevo León se escribió con el debut del equipo de futbol americano Avispones de la Preparatoria No. 6 en la categoría novatos de la liga intrauniversitaria. El equipo dirigido por Francisco Corona, egresado de la Facultad de Medicina, se enfrentó a Diablillos de la Preparatoria 1 en el Parque Deportivo Almazán, en un hecho sin precedentes en Montemorelos. Previo al cotejo, el doctor Pedro Morales Corral, director del Programa de Futbol Americano de la UANL, otorgó reconocimiento a la directora Francisca Rodríguez y al coach Corona por su apoyo a la práctica y desarrollo de este deporte.

través de la telemedicina quedarán integrados 125 centros de salud del estado gracias a la firma del convenio entre la UANL y la Secretaría de Salud en Nuevo León. La telemedicina permite la atención a quienes no tienen ventajas económicas o no pueden desplazarse a un hospital, sobre todo en zonas rurales, además de permitir la educación continua al personal de salud. A esta red están integrados los hospitales de Sabinas Hidalgo, Linares, Cerralvo y Doctor Arroyo, así como los centros comunitarios del estado. Fue testigo del acto el secretario de Salud a nivel federal, José Ángel Córdova Villalobos, quien recorrió las instalaciones del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud de la UANL donde impartió la conferencia “Avances y retos en salud”, ofreciendo un panorama de los desafíos del sector salud en México. Dijo que casi 96 millones de personas tienen acceso a servicio de salud. “Debemos garantizar este derecho”, afirmó.

12 de abril

14 de abril

Entregan Reconocimiento Mérito Editorial

Inicia obra de Sala Polivalente

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n la Preparatoria 1 unidad Apodaca el rector Jesús Ancer Rodríguez realizó el banderazo de inicio de obras del Salón Polivalente; instalación que se construye con una inversión de 8.5 millones de pesos provienentes del Congreso Local gracias a las gestiones del diputado Raymundo Flores Elizondo. La obra contará con una Sala de Usos Múltiples con capacidad para 350 personas en planta baja y un área de tutorías en el segundo nivel: todo en beneficio de los 4 mil alumnos y su cuerpo docente, así como de los directivos de las secundarias del municipio. (Esperanza Armendáriz)

al

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n el marco del Día Internacional del Libro, la UANL otorgó a Alfonso Rangel Guerra el Reconocimiento al Mérito Editorial y Fomento a la Lectura, en ceremonia realizada en la Casa Universitaria del Libro donde participaron el escritor Ricardo Elizondo y la directora del Fondo Editorial Nuevo León, Carolina Farías. “El que logra identificar como lector las muchas riquezas derivadas de la lectura, ya conoce el camino para lograr, con nuevas lecturas, el acceso a esos territorios maravillosos donde conviven ideas y sentimientos, viajes por el mundo del lenguaje y la imaginación, y el descubrimiento de nuevas fronteras para la vida”, apuntó.

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Memoria Mayo 2011  

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