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DEL AMOR ENTRE LOS DOLIENTES Hoy estamos reunidos queridos compañeros de las Unidades de Apoyo al Duelo, compartiendo nuestros dolores y nuestras tristezas, pero también para conmemorar con nostalgia. La muerte trágica, inesperada o la muerte que se espera de nuestros seres amados no puede dejar de ser causa de dolor, del dolor de no tenerlo entre nosotros. Es algo profundamente humano. Los dolientes nos reunimos a orar por esa persona que nos dejó para siempre en términos de vida terrenal. Realizaremos oraciones en grupo, en familia, y asistiremos a actividades religiosas y espirituales rogando por su eterno descanso. En nuestras intenciones de estas actividades especiales buscamos el consuelo, la resignación, el amor y la paz para sobrevivir y vivir en familia. Humanamente, no puede dejar de dolernos la muerte del ser querido, aunque sepamos que la vida eterna es mejor, mucho mejor que la terrenal, que quien se fue en paz interior a la Casa del Padre estará, sin duda, en la felicidad inigualable de la presencia del Señor. Pero hoy y todos nuestros días, sentiremos la presencia de quien nos quiere, nos ama. Cuando se está en la cúspide del dolor de la tragedia, y cuando se recuerda en los momentos especiales la presencia de nuestros seres queridos, nos brindan a los dolientes más cercanos un maravilloso mensaje, algo que no tiene necesidad alguna de expresarse con palabras: “estoy contigo, estoy con ustedes”, y estoy aquí porque así es el amor humano inspirado por el Creador. ¡Qué importante es el calor humano de sentirse acompañado en esos momentos!


Sólo quienes hemos pasado por el dolor de perder de pronto a un ser amado, sabemos lo que significa ver a los amigos llegar a acompañarnos, darles un abrazo. Cuando un amigo llega a compartir con nosotros, sabe bien por qué lo hace. Sabe que no tiene que decir nada; el solo estar allí, el hacer compañía es el mensaje de amor. De esta forma, el amor, la verdadera caridad, se manifiesta entre aquellos que estamos hoy reunidos reconociendo poro a poco esta verdad. Por este acto de amor, que parece quizá tan sencillo, tan trivial, de acompañarnos en este acto de amor tan especial, es que reconocemos que podemos contar con otros y que este mismo acto tiene entonces un gran valor, ante Dios y ante todos nosotros. Si para Jesús visitar a un enfermo tiene tanto valor, más aún lo tiene visitar al enfermo del dolor por perder a un ser querido. “Estamos hoy juntos, acompañándonos mutuamente, en actitud sincera con nuestros dolores y tristezas, pero también nuestras alegrías, nuestros maravillosos recuerdos. Esta novena de unión fraternal, de abrazos y lágrimas compartidas llenas de amor Esto es el amor y hermandad entre los dolientes. Psc. Wilson E. Semanate


Oración para todos los días Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad, y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació, por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. (Se reza tres veces el Gloria al Padre)


Oración Por Nuestros Amados Fallecidos Padre misericordioso, con todos los seres de luz en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas de nuestros queridos fallecidos. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos. Amable Salvador, Jesucristo. Eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas de los familiares y a amigos de las personas que hoy se encuentran con nosotros Llévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria. Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna. Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que buscan tu luz. Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de mis difuntos padres, hermanos, hermanas, esposas, hijos, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria. Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: "¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" (Mt 25, 34). (Tres veces el Avemaría)


Oración a la Santísima Virgen Soberana María, que por vuestras grandes virtudes, y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma, y la de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo. ¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén. (Tres veces el Avemaría)


Oración Por Nuestros Amados Fallecidos Dios de misericordia y de amor, ponemos en tus manos amorosas a nuestros familiares y amigos. En esta vida Tú les demostraste tu gran amor; y ahora que ya están libres de toda preocupación, concédeles la felicidad y la paz eterna. Su vida terrena ha terminado ya; recíbelos ahora en el paraíso, en donde ya no habrá dolores, ni lágrimas ni penas, sino únicamente paz y alegría con Jesús, tu Hijo, y con el Espíritu Santo para Siempre. Amén


Oración a San José ¡Oh Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús!, infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego, por el amor que tuvisteis al divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el Cielo. Amén. (Padrenuestro, Avemaría y Gloria)


Oración Por Nuestros Amados Fallecidos Dios mío, te has llevado una de las personas que más amaba en este mundo; pero tú lo has querido así, cúmplase en toda tu santísima voluntad. El gran consuelo que me queda es la esperanza de que tú la hayas recibido en el seno de tu misericordia, y que te dignarás algún día unirme con él (ella). Si la entera satisfacción de sus pecados los detienen aún en las penas sin que haya ido todavía a reunirse contigo, yo te ofrezco por él (ella) todas mis oraciones y buenas obras, principalmente mi resignación ante esta pérdida; haz, Señor, que esta resignación sea entera y digna de ti. Amén.


Gozos Dulce Jesús mío,mi Niño adorado: ¡Ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto! Oh sapiencia* suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro; oh divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios. Oh Adonaí* potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos; ah, ven prontamente para rescatarnos y que un niño débil muestre fuerte brazo. Oh raíz sagrada de José* que en lo alto, presentas al orbe tu fragante nardo; dulcísimo Niño que has sido llamado Lirio de los valles bella Flor del Campo. Llave de David* que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio; sácanos, oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado. Oh lumbre de Oriente*, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos; Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios. Espejo* sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano; borra nuestras culpas, salva al desterrado y, en forma de niño, da al mísero amparo. Rey de las naciones, Emmanuel* preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño; Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso. Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío* como riego santo; ven, hermoso Niño, ven, Dios humanado, luce, hermosa estrella, brota, flor del campo. Ven, que ya María* previene sus brazos, do su niño vean en tiempo cercano; ven, que ya José, con anhelo sacro se dispone a hacerse de tu amor sagrario. Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado, vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano. Véante mis ojos, de ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos; prosternado en tierra, te tiendo los brazos y aún más que mis frases, te dice mi llanto. ¡Ven salvador nuestro, por quien suspiramos!


Oración Por Nuestros Amados Fallecidos

¡Oh Dios! Nuestro Creador y Redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe especialmente los familiares y amigos de quienes estamos hoy presentes Participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Dales, Señor, el descanso eterno. Brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén. María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor. Amén.


Oración al niño Jesús Acordaos, ¡oh dulcísimo Niño Jesús! que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad, agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado". Llenos de confianza en Vos, oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto... Nos entregamos a Vos, oh Niño omnipotente, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza. Y de que, en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén.


Oración para los dolientes en Navidad “Oh Dios! confórtanos! A ti confiamos el cuidado de las almas de nuestros seres queridos que han abandonado esta tierra. Que conozcan tu perdón y misericordia. Que descansen tranquilos Y mientras los recordamos te agradecemos: Por el ejemplo de sus vidas. Por la dulzura de su compañía. Por su venerada memoria y por la inspiración que dejaron tras suyo en nosotros. Reanima nuestros corazones afligidos. Ayúdanos a elevarnos sobre nuestro dolor. Ayúdanos a sobrellevar nuestra pena con fe en tu eterna sabiduría. Sobrellevando nuestro sufrimiento vamos por la vida comprendiendo a todos los afligidos del mundo. Sostenednos aunque no comprendamos y sostenednos frente a la injusticia humana con tu divina justicia. Afirmamos a pesar de nuestra aflicción y a pesar de nuestra angustia que la vida es buena y que su labor ha de ser realizada. Que en nombre de quienes hoy no están construiremos un mejor presente y lo compartiremos con quienes lo necesiten. Que tu eterna sabiduría obre en nosotros para bien de todos. Otórganos la fortaleza, la constancia y la sabiduría para vivir esta navidad de la mejor manera posible en compañía de quienes nos aprecian y con los maravillosos recuerdos que heredamos de quienes hoy están ausentes físicamente. Que el amor, la Paz y la serenidad habiten en nuestros hogares y en todo nuestro ser” Que así sea.


Oración Por Nuestros Amados Fallecidos DIOS MÍO, estoy ante ti para presentarte a _____ quienes han fallecido. Porque con tu amor infinito les diste la vida, les hiciste conocer este mundo, y Jesús derramó su sangre para salvarlos. Tú les otorgaste el precioso don de ser hijos tuyos, y derramaste tu vida en su interior. Estuviste a su lado en cada momento de su vida para fortalecerlo y alentarlo. Hoy te pido, Señor, que lo purifiques con tu luz divina para que pueda entrar en tu Reino celestial, allí donde Tú secas todas las lágrimas de nuestros ojos y ya no hay pena, ni muerte, ni dolor. Recíbelo Señor en la Jerusalén celestial allí donde reina la paz sin confines, una alegría sin límites, un amor inmenso. Concédele entrar a tu banquete feliz en compañía de todos tus santos, allí donde ya no hay nada que temer, allí donde por fin encontraremos la verdadera felicidad. Mira Señor, todas sus obras buenas, sus mejores deseos, sus acciones generosas, Tú que nos regalas mucho más de lo que nosotros podemos esperar. Y ya que conoces nuestra miseria y eres infinita misericordia, no tengas en cuenta sus imperfecciones. Gracias Señor, porque escuchas con bondad nuestra plegaria. Amén.

Novena duelo 2013  

Novena especialmente organizada para personas que se encuentren pasando por estado de Duelo, para compartir con sus familias.

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