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Universidad Autónoma de Chihuahua Facultad de Contaduría y Administración Materia: Ergonomía “Trabajadores de Edad Avanzada” Docente: Daniel Arturo Solares Guevara Alumno: José Carlos Frías Torres 221724 12/04/2018


Ergonomíía Trabajadores de Edad Avanzada La categoría de los trabajadores de edad avanzada varía según su condición funcional, que a su vez está influida por su historial laboral anterior. También depende del puesto de trabajo que ocupan y de la situación social, cultural y económica del país en que viven. Los trabajadores que realizan un trabajo puramente físico, con frecuencia los que menor nivel de escolaridad y preparación profesional tienen y están sujetos al estrés causado por un trabajo agotador que puede causar enfermedades, y riesgos de accidentes de trabajo, y los trabajadores que tienen un periodo más largo de escolaridad seguido por una formación profesional, suelen dedicarse a actividades en la que pueden poner en práctica los conocimientos adquiridos y aumentar progresivamente su experiencia. La dimensión temporal en la relación edad-trabajo La relación entre los procesos de envejecimiento y el trabajo engloba una gran variedad de situaciones que se pueden considerar desde dos puntos de vista. Por una parte, el trabajo parece ser un factor de transformación para el trabajador a lo largo de su vida activa. Estas transformaciones pueden ser tanto negativas por ejemplo, desgaste, pérdida de habilidad, enfermedades y accidentes como positivas por ejemplo, adquisición de conocimientos y experiencia. Por otra parte, es el trabajo el que revela los cambios relacionados con la edad, lo que da como resultado la marginación e incluso la exclusión del sistema laboral de aquellos trabajadores mayores expuestos a exigencias laborales excesivas para su capacidad de trabajo en decadencia o, por el contrario, les permite avanzar en su carrera profesional si en el contenido del trabajo se valora mucho la experiencia. Así pues, la edad avanzada desempeña la función de “vector” en el que se registran cronológicamente los hechos de la vida de un trabajador, tanto dentro como fuera del trabajo. Alrededor de este eje se engranan los procesos de decadencia y progreso, que varían de un trabajador a otro. La relación edad-trabajo se puede considerar a la luz de la evolución de tres elementos fundamentales:


Ergonomíía 1. El trabajo evoluciona. La tecnología avanza; la mecanización, la automatización, la informatización y los métodos de transferencia de información,

entre

otros

factores,

se

están

convirtiendo

en

algo

generalizado. 2. La población laboral cambia. Las estructuras de edad se modifican a la par que los cambios demográficos, los medios de acceso al mercado laboral, la jubilación y la actitud ante el trabajo. El número de mujeres que se incorporan al mercado laboral sigue creciendo. 3. Los cambios individuales se producen a lo largo de la vida laboral y con frecuencia se cuestionan los procesos de ajuste entre las características de un trabajo determinado y las personas que pueden realizarlo. Algunos procesos de envejecimiento orgánico y su relación con el trabajo Las principales funciones orgánicas implicadas en el desempeño del trabajo se desarrollan hasta alcanzar su plenitud alrededor de los 20 ó 25 años y declinan de manera apreciable de los 40 ó 50 años en adelante. Se puede observar un decaimiento en la fuerza muscular máxima y en el recorrido de las articulaciones. La reducción en la fuerza es del orden del 15-20 % entre los 20 y los 60 años. Pero esto es únicamente una tendencia general y hay una variación muy considerable dependiendo de las personas. Además, esto ocurre con los esfuerzos y capacidades máximas; en trabajos que exigen un menor esfuerzo físico, el declive es mucho menor. Una de las funciones más sensibles a la edad es la regulación postural. La dificultad no es evidente en las posturas de trabajo más comunes y estables (de pie o sentado), pero resulta obvia en situaciones de desequilibrio que requieren ajustes precisos, contracciones musculares bruscas o el movimientos de articulaciones con un ángulo muy pronunciado. La regulación del sueño se hace más irregular de los 40 ó 45 años en adelante. Se es más sensible a los cambios del horario de trabajo (tales como el trabajo nocturno o el trabajo por turnos) y a los entornos molestos (por ejemplo, el ruido o la luz). La vista, como tal, sufre diversos cambios: se da una reducción en el grado de acomodación (que se puede corregir con el uso de lentes apropiadas) y también en el campo visual periférico, en la percepción de la profundidad, en la resistencia


Ergonomíía al deslumbramiento y en la transmisión de la luz a través del cristalino. El deterioro de la función auditiva afecta al umbral auditivo a frecuencias altas (sonidos más agudos), pero se manifiesta especialmente en la dificultad para diferenciar y reconocer las señales sonoras en entornos especialmente ruidosos. Envejecimiento cognitivo: ralentización y aprendizaje Por lo que se refiere a las funciones cognitivas, lo primero que cabe observar es que la actividad laboral pone en juego los mecanismos básicos para recibir y procesar información, por una parte, y los conocimientos adquiridos a lo largo de la vida, este conocimiento tiene que ver principalmente con el significado de los objetos, señales, palabras y situaciones y también con la manera de hacer las cosas. El envejecimiento actúa sobre estos mecanismos de varias formas: en virtud de la experiencia, enriquece el conocimiento, así como la capacidad para seleccionar el conocimiento más útil y el mejor método para procesarlo y el tiempo utilizado para procesar esta información se prolonga debido al envejecimiento del sistema nervioso central y a la mayor fragilidad de la memoria a corto plazo. Estas funciones cognitivas dependen mucho del entorno en el que hayan vivido los trabajadores y, por tanto, de su historia pasada, su formación y las situaciones laborales que hayan tenido que afrontar. Los cambios que se producen con la edad se manifiestan, como hemos visto, en una combinación muy variada de fenómenos de deterioro y reconstrucción, en los que cada uno de estos dos factores puede estar más o menos acentuado. Envejecimiento de hombres y mujeres en el trabajo Las diferencias entre hombres y mujeres en función de la edad se sitúan en dos niveles diferentes. A nivel orgánico, las expectativas de vida suelen ser mayores para las mujeres, pero, la llamada expectativa de vida sin discapacidades es muy similar para ambos sexos: hasta los 65-70 años. Más allá de esa edad, las mujeres suelen estar en situación de desventaja. Además, la máxima capacidad física de las mujeres es un 30 % menor, como media, que la de los hombres, y


Ergonomíía esta diferencia generalmente persiste con el paso del tiempo; aunque hay una gran variabilidad en ambos grupos y superposiciones entre las dos distribuciones. A nivel de carrera profesional hay grandes diferencias. En general, las mujeres han recibido menos formación profesional que los hombres cuando comienzan su vida laboral, suelen ocupar puestos para los que se requiere una menor capacitación y están peor pagadas y consideradas profesionalmente. Con la edad, estas personas tienden a ocupar puestos con mayores limitaciones, tanto a nivel de horarios, como en su contenido, que tiende a ser repetitivo. Envejecimiento de la población activa: utilidad de los datos colectivos Hay al menos dos razones para abordar de forma colectiva y cuantificable el problema del envejecimiento de la población activa. La primera razón es que estos datos son necesarios para evaluar y prever los efectos del envejecimiento en un taller, servicio, empresa, sector o país. La segunda razón es que los principales componentes del envejecimiento son, en sí mismos, fenómenos sujetos a la probabilidad: no todos los trabajadores envejecen al mismo tiempo o al mismo ritmo; así pues, por medio de herramientas estadísticas podremos revelar, confirmar o valorar diferentes aspectos del envejecimiento. El instrumento más simple que se utiliza en este campo es la descripción de las estructuras de edad y su evolución, expresada en términos relevantes para el trabajo: el sector económico, profesión, grupo de trabajos, etc. Diferentes formas de acción Las medidas encaminadas a mantener a los trabajadores de edad avanzada en el mundo laboral, sin consecuencias negativas para ellos, deben seguir unas líneas generales: 1. No se debe considerar a este grupo de edad como una categoría aparte, sino considerar la edad como un factor de diversidad, entre otros, en la población activa. 2. Se deben anticipar los cambios individuales y colectivos relacionados con la edad, así como los cambios en las técnicas y organización del trabajo.


Ergonomíía 3. La diversidad del desarrollo individual durante la vida laboral es otro de los factores que se debe considerar para poder crear condiciones de diversidad equivalente entre situaciones y profesiones. 4. Se debe prestar atención a favorecer el proceso de aprendizaje de habilidades propias del trabajo y ralentizar el proceso de deterioro. La identificación sistemática de este tipo de restricciones en los puestos ocupados por trabajadores de edad avanzada, nos permitirá crear un inventario de problemas y una lista de acciones prioritarias. Este proceso de identificación se puede llevar a cabo por medio de listas de comprobación de inspecciones empíricas. También puede ser útil analizar la actividad realizada por los trabajadores,

lo

que

permitirá

relacionar

sus

comportamientos

explicaciones que ellos mismos dan de sus dificultades.

con

las

Trabadoresedadavanzada  
Trabadoresedadavanzada  
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