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Universidad Autónoma de Chihuahua Facultad de Contaduría y Administración Materia: Ergonomía “Alimentación y Gasto Energético” Docente: Daniel Arturo Solares Guevara Alumno: José Carlos Frías Torres 221724 12/04/2018


Ergonomíía El hombre: un sistema Sin duda alguna, el hombre es el elemento principal del sistema hombre-máquina. Todo lo que hace es para sí mismo y, nada ha podido reemplazarlo en su máxima cualidad de creador. Su posición en el sistema es, no sólo la fundamental, sino su razón de ser, aun en los sistemas más automáticos, ya que él los diseña y construye y sus programas son obra suya. A pesar de que toda obra humana tiene el objetivo de servir al ser humano – antropocentrismo, con frecuencia se pasa por alto que su función es estar a su servicio, y no a la inversa, y a veces se diseñan objetos, máquinas, instrumentos, mobiliario, instalaciones, herramientas, etc., olvidando las capacidades y limitaciones del hombre maquino-centrismo y se crean así incomodidades físicas y psicológicas, deficiencias, agentes peligrosos y nocivos, que ponen en jaque su salud mental y física. Los sistemas funcionales del hombre El hombre es un sistema complejo compuesto por numerosos subsistemas interrelacionados, con un objetivo definido y dentro de un ambiente determinado. En el hombre se integran el sistema cardiovascular, el sistema músculoesquelético, el sistema respiratorio, el sistema nervioso; los sistemas sensoriales, visual, auditivo, táctil, olfativo, y otros. Naturalmente, también se cumplen las antes mencionadas relaciones informativas, relaciones dimensionales y relaciones de control, al menos cuando el organismo funciona correctamente, o sea, dentro de los límites previstos para ese organismo. El sistema músculo-esquelético El sistema músculo-esquelético está compuesto por los músculos, los tendones y los huesos. Su función es efectuar los movimientos y esfuerzos necesarios para la vida. De modo que los sistemas de palanca que constituyen los huesos, los tendones y los músculos, garantizan directamente el trabajo físico, siempre que los demás sistemas no fallen en sus funciones: el suministro de oxígeno, alimentos, y electrolitos, y la evacuación de los residuos, por parte del sistema


Ergonomíía cardiovascular; el control de las percepciones y la impartición de órdenes, por parte del sistema nervioso, etc. El hombre y su energía Para que funcione el sistema hombre y pueda vivir, es decir: trabajar, crear, divertirse, educarse, necesita energía y esta energía la produce el mismo sistema. La producción de energía en el hombre fundamentalmente es consecuencia de la combustión de los alimentos con el oxígeno. Existen tres tipos básicos de alimentos: los carbohidratos, las grasas y las proteínas, donde los carbohidratos y las grasas son los que más valor energético proporcionan al organismo, cuando el ejercicio físico es intenso. El hombre obtiene casi toda su energía de las grasas y de los carbohidratos, si dispone de ellos, y cuando éstos se agotan hace uso de las proteínas. Como resultado de esta combustión se obtiene la molécula primaria de la energía, el trifosfato de adenosina, conocida por sus siglas ATP, que se almacena en pequeñas cantidades en los músculos a manera de reserva para iniciar una actividad que requiera un incremento de energía, mientras el organismo se pone a tono con la nueva situación creando más ATP. El gasto energético en el hombre La eficiencia mecánica del cuerpo humano no rebasa en el mejor de los casos en ejercicios muy dinámicos el 20% (según algunos autores, pudiera llegarse al 2530%). Esto significa que de la energía que se consume para realizar un trabajo físico sólo la cuarta parte, en contadas ocasiones, se aprovecha como trabajo útil y el resto se pierde en forma de calor, como vimos en el capítulo 4 sobre confort térmico. Si se diseña un sistema H-M que exija determinado consumo energético al hombre, ignorando cuál es este consumo y la cantidad límite de energía que puede consumir, se habrá diseñado un sistema a ciegas, pues si el consumo energético está por encima de las posibilidades del hombre, éste será incapaz de cumplir habitualmente la tarea, o la cumplirá durante un tiempo hasta que alcance


Ergonomíía su valor límite o modifique su actividad, consciente o inconscientemente, disminuyendo su ritmo o modificando sus métodos de trabajo, quizás en detrimento de la productividad o de la calidad, lo cual sucede con frecuencia. Métodos para determinar el gasto energético de las actividades físicas Existen diferentes métodos para calcular el consumo energético de una actividad física. Éstos pueden ser de dos tipos: 1. Calorimetría directa La calorimetría directa consiste en la medición del calor que pierde el organismo realizando una actividad dentro de un calorímetro. Este método requiere de un costoso calorímetro, y obviamente, que la actividad a medir pueda ser realizada en su interior. 2. Calorimetría indirecta La calorimetría indirecta se puede realizar por cualquiera de los siguientes métodos: 1. Control de los alimentos que consume el hombre durante un período de tiempo relativamente largo. 2. La medición del consumo de oxígeno de la actividad física es otro método de calorimetría indirecta, más práctico que el anterior. 3. Medición de la frecuencia cardíaca. 4. Otros métodos. Otra forma de estimación del gasto energético es mediante la utilización de Tablas confeccionadas por especialistas a partir de investigaciones realizadas. La capacidad de trabajo físico (CTF) El conocimiento del gasto energético que exige una tarea, es necesario para compararlo con el gasto energético que realmente puede permitirse la persona que va a realizar, lo que depende de su capacidad de trabajo físico. Se define la capacidad de trabajo físico (CTF) como la cantidad máxima de oxígeno que puede procesar o metabolizar un individuo, por lo que también se le denomina capacidad aeróbica o potencia máxima aeróbica, pues la cantidad de energía anaeróbica con que puede contar el hombre es muy pequeña, comparada


Ergonomíía con la aeróbica. La CTF se puede medir sometiendo al sujeto, bajo determinadas condiciones ambientales, a un aumento progresivo de la carga de trabajo físico, lo que irá provocando el incremento del consumo de oxígeno hasta que, a un nuevo incremento de la carga de trabajo, ya no se producirá más incremento del consumo de oxígeno.

Alimentacionygastoenergetico  
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