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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIHUAHUA

FACULTAD DE CONTADURÍA Y ADMINISTRACIÓN

Catedrático:

Empresas

Solares

Materia: Ergonomía

Matrícula: a294835 en

Daniel

Guevara

Estudiante: Luis Daniel Andujo Mendoza

Licenciatura

Arturo

Administración

de

Tema: 9.1 Envejecimiento y variabilidad individual Semestre: Octavo Grupo: MV82 Fecha: 14 de abril del 2018


Diseño para todos. “Trabajadores de edad avanzada” La categoría de los trabajadores de edad avanzada varía según su condición funcional, que a su vez está influida por su historial laboral anterior. También depende del puesto de trabajo que ocupan y de la situación social, cultural y económica del país en el que viven. Están sujetos al estrés causado por un trabajo agotador, que puede ser causa de enfermedades, y expuestos al riesgo de accidentes de trabajo. Durante los períodos de expansión económica y escasez de mano de obra, se reconoce que los trabajadores de edad avanzada poseen mayor “Conciencia laboral”, realizan su trabajo con mayor regularidad y pueden mantener actualizada su experiencia.

La dimensión temporal en la relación edad-trabajo. La relación entre los procesos de envejecimiento y el trabajo engloba una gran variedad de situaciones que se pueden considerar desde dos puntos de vista. Así pues, la edad avanzada desempeña la función de “Vector” en el que se registran cronológicamente los hechos de la vida de un trabajador, tanto dentro como fuera del trabajo. La relación edad-trabajo se puede considerar a la luz de la evolución de tres elementos fundamentales: 1. El trabajo evoluciona. 2. La población laboral cambia. 3. Los cambios individuales se producen a lo largo de la vida laboral.


Algunos procesos de envejecimiento orgánico y su relación con el trabajo. Las principales funciones orgánicas implicadas en el desempeño del trabajo se desarrollan hasta alcanzar su plenitud alrededor de los 20 o 25 años y declinan de manera apreciable de los 40 o 50 años en adelante. En particular, se puede observar un decaimiento en la fuerza muscular máxima y en el recorrido de las articulaciones. La reducción en la fuerza es del orden del 1520% entre los 20 y los 60 años. La dificultad no es evidente en las posturas de trabajo más comunes y estables (De pie o sentado), pero resulta obvia en situaciones de desequilibrio que requieren ajustes precisos, contracciones musculares bruscas o el movimientos de articulaciones con un ángulo muy pronunciado. Por otra parte, los trabajadores de edad avanzada pueden compensar sus deficiencias por medio de estrategias personales, que han adquirido con la experiencia, cuando las condiciones y la organización del trabajo lo permiten: El uso de apoyos adicionales para posturas desequilibradas, levantamiento y carga de pesos con el mínimo esfuerzo, organización y sistematización de la exploración visual para obtener información útil, entre otros medios.

Envejecimiento cognitivo: ralentización y aprendizaje. Por lo que se refiere a las funciones cognitivas, lo primero que cabe observar es que la actividad laboral pone en juego los mecanismos básicos para recibir y procesar información, por una parte, y los conocimientos adquiridos a lo largo de la vida, por otra. La memoria a corto plazo nos permite retener, durante unos segundos o minutos, la información útil detectada. Estas funciones cognitivas dependen mucho del entorno en el que hayan vivido los trabajadores y, por tanto, de su historia pasada, su formación y las situaciones laborales que hayan tenido que afrontar.


Mientras una persona joven registra el conocimiento que se le ha transmitido, una persona mayor necesita comprender la forma de organizar este conocimiento en relación con el que ya posee, cuál es su lógica y su justificación para el trabajo que realiza.

Envejecimiento de hombres y mujeres en el trabajo. Las diferencias entre hombres y mujeres en función de la edad se sitúan en dos niveles diferentes. A nivel orgánico, las expectativas de vida suelen ser mayores para las mujeres, pero, la llamada expectativa de vida sin discapacidades es muy similar para ambos sexos: Hasta los 65-70 años. Con la edad, estas personas tienden a ocupar puestos con mayores limitaciones, tanto a nivel de horarios, como en su contenido, que tiende a ser repetitivo. Todas estas medidas se deben tomar, por supuesto, mucho antes de que finalice su vida activa.

Envejecimiento de la población activa: utilidad de los datos colectivo. El instrumento más simple que se utiliza en este campo es la descripción de las estructuras de edad y su evolución, expresada en términos relevantes para el trabajo: El sector económico, profesión, grupo de trabajos, etc. Por ejemplo, cuando se observa que la estructura de edad de la plantilla de un taller se mantiene estable y joven, cabe preguntarse qué características del trabajo pueden desempeñar un papel selectivo con respecto a la edad. De esta manera se puede evaluar la fuerza de este conjunto de relaciones, confirmar ciertos conocimientos básicos de psicofisiológica, y, sobre todo, obtener información útil para diseñar estrategias preventivas en relación con el envejecimiento en el trabajo.


Diferentes formas de acción. 1. No se debe considerar a este grupo de edad como una categoría aparte, sino considerar la edad como un factor de diversidad, entre otros, en la población activa. Si las medidas de protección adoptadas están demasiado dirigidas o exageradas, tenderán a marginar y debilitar la posición de los grupos que se pretende proteger. 2. Se deben anticipar los cambios individuales y colectivos relacionados con la edad, así como los cambios en las técnicas y organización del trabajo. La gestión de los recursos humanos se puede planificar por anticipado y preparar así los ajustes necesarios en la formación y la vida laboral de los trabajadores. El concepto de capacidad de trabajo puede así tener en cuenta, al mismo tiempo, las soluciones técnicas y organizativas y las características de la futura población activa. 3. La diversidad del desarrollo individual durante la vida laboral es otro de los factores que se debe considerar para poder crear condiciones de diversidad equivalente entre situaciones y profesiones. 4. Se debe prestar atención a favorecer el proceso de aprendizaje de habilidades propias del trabajo y ralentizar el proceso de deterioro. Sin embargo, no se pueden describir aquí líneas de acción concretas, ya que son específicas de cada situación laboral. Aparte de medidas inmediatas, tener en cuenta el envejecimiento implica una planificación a largo plazo dirigida a ampliar la flexibilidad en el diseño de las situaciones de trabajo. El envejecimiento de la población es un fenómeno lo suficientemente lento y previsible como para tomar las medidas adecuadas para reducir su incidencia en el trabajo.


Referencias. Laurig, W. & Vedder, J. (2018). Ergonomía, Herramientas y Enfoques. Diseño para todos (Trabajadores de edad avanzada). México: INSSBT.

9.1. Envejecimiento y variabilidad individual.  

Ergonomía.

9.1. Envejecimiento y variabilidad individual.  

Ergonomía.

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