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•¿CÓMO SON LAS PERSONAS SUPERDOTA DAS?

LA NIÑA “PSICOPATA”

EL IMPACTANTE CASO DE BETH

•TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO (PERSONALIDA D MÚLTIPLE)

•TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALID AD

ALBERT BANDURA La teoría del Aprendizaje Social

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Rasgos que identifican a un egocentrico


El impactante caso de Beth, la niña psicópata La pequeña tenía totalmente atemorizados a sus padres y familiares. por Alba Ramos Cruz

Muchos ya conocerán el caso de Beth Thomas, una intrigante historia que está impactando fuertemente en las redes sociales y que no ha dejado indiferente a nadie. Beth Thomas: la historia de la niña psicópata

Esta historia trata de una niña que perdió a su madre cuando solo contaba un año de edad. Ella y su hermano quedaron bajo la tutela de su padre biológico, el cual abusó sexualmente de los dos menores. Por suerte, los abusos fueron detectados por médicos y los niños fueron acogidos por una asistente social seis meses después. Por suerte para Beth y para su hermano pequeño Jonathan, ambos fueron adoptados por una pareja cristiana llena de ilusión por ser padres pero que no podían concebir. Todo parecía ir bien hasta que Beth empezó a manifestar que tenía pesadillas muy extrañas, y estos se dieron cuenta de que algo no marchaba bien. Pesadillas, un preludio de la conducta antisocial de la pequeña Beth

Las pesadillas de la pequeña trataban sobre un hombre que se “caía encima suyo y la hería con una parte de él”. En adición, Beth manifestaba conductas violentas hacia su hermano, sus padres y animales (a los cuales llegó a matar). Además de ira, también encontraron que Beth manifestaba conductas sexuales inadecuadas: la niña se masturbaba públicamente y de manera excesiva, llegando a producirse sangrado. Estos hechos hicieron considerar a los padres la posibilidad de acudir a un psicólogo. Precisamente en el transcurso del diagnóstico y la terapia psicológica a Beth se graba el vídeo que ha recorrido el mundo: una entrevista a Beth realizada por el Dr. Ken Magid, un psicólogo clínico especialista en el tratamiento de niños víctimas de severos abusos sexuales. Lo que descubrió este psicólogo sobre las causas y los efectos del abuso sexual es objeto de estudio en todas las facultades de psicología.


Los escalofriantes diálogos entre Beth y su psicólogo

Esta es una pequeña transcripción del inicio de la entrevista: -“Dr. Ken: ¿Las personas te temen Beth? -Beth: Sí. -Dr. Ken: ¿Tus padres tienen miedo de ti? -Beth: Sí. -Dr. Ken: ¿Qué harías con ellos? -Beth: Apuñalarlos. -Dr. Ken: ¿Qué harías con tu hermano? -Beth: Matarlo. -Dr. Ken: ¿En quién te gustaría meter alfileres? -Beth: En mamá y papá. -Dr. Ken: ¿Qué te gustaría que sucediera con ellos? -Beth: Que murieran.” La pequeña admitió haber maltratado físicamente a su hermano

Beth admitió, en sus conversaciones con el Dr Ken y con total frialdad, haber maltratado a su hermano desde siempre, dándole cabezazos contra el suelo, clavándole alfileres en todo el cuerpo y en sus partes intimas, estirando y pateando sus genitales... Incluso llegó a explicar que una vez lo intentó matar, y solamente paró debido a que sus padres la descubrieron. Admitió que también había pensado seriamente en matar a sus padres en varias ocasiones y que maltrataba a sus mascotas habitualmente. No contenta solo con eso, llegó a matar a varios animales que merodeaban por el patio de su casa. Ante todos estos hechos que ella misma iba relatando, Beth reconoció no sentir ningún tipo de remordimiento ni culpa, su tono de voz ante todas sus declaraciones era frío y calmado, como si estuviese explicando cualquier anécdota trivial. Preguntada sobre el motivo por el cual actuaba de esta forma, respondía que quería hacer sentir todo lo que ella sintió en el pasado durante los abusos de su padre. Asimismo, ante todas las preguntas del doctor referidas a si ella era


conciente de que estos actos producirían sufrimiento en la otra persona, admitió con serenidad que sí, que era eso, precisamente, lo que ella desea. Internamiento en un centro especial y tratamiento psicológico

Después de una larga entrevista, el psicólogo obtuvo la información suficiente como para llevarle a decidir internar a la niña en un centro de tratamiento de niños con distintos trastornos de comportamiento. Beth fue diagnosticada con un grave trastorno del apego, el cual se caracteriza por el desarrollo de la incapacidad de establecer relaciones sanas y adecuadas, debido en este caso a la historia de abuso sexual y maltrato por parte de su padre. El trastorno del apego precisa recibir atención psicológica urgente, pues sino podría convertirse en un peligro para la propia Beth y para sus familiares, debido a la completa falta de empatía que manifestaba, que podría ser equiparable a trastornos como la sociopatía o la psicopatía. El motivo por el cual Beth no fue diagnosticada como psicópata en ese momento es porque en esa época aún no se conocía la existencia del trastorno disocial de la personalidad (trastorno antisocial de la personalidad antes de los 18 años), sobre el cual todavía perdura un extenso debate entre los académicos de la salud mental. Tratamiento psicológico para controlar sus impulsos antisociales

El tratamiento que le impusieron a Beth fue muy estricto y ordenado. Especialmente diseñado para niños con su mismo trastorno, a los cuales les es muy complicado respetar reglas y hábitos. Durante la noche, y para impedir que lastimase a otros niños, Beth era encerrada en una habitación. Asimismo, debía pedir permiso para todo, desde ir al baño hasta incluso para beber agua. Con el paso del tiempo, las restricciones fueron siendo menos estrictas y Beth fue mejorando progresivamente. Beth pudo recuperarse totalmente y hoy en día es una persona con una vida común

Al final del video podemos observar el gran avance del tratamiento a Beth. Al cabo de los años, podemos ver a Beth como una persona con capacidad para empatizar y para ser conciente de las consecuencias de sus actos. Obviamente, su aparente 'maldad' tenía su génesis en el maltrato continuado del que fue víctima siendo un bebé, y su caso sirve para ilustrar las calamitosas consecuencias del maltrato físico y psicológico a corta edad.


Actualmente, Beth lleva una vida normal y trabaja como enfermera. Sus méritos profesionales le han hecho merecedora de varios galardones. Este caso nos hace llegar a las conclusiones siguientes: la importancia de una buena crianza, especialmente en los periodos críticos del niño. Pero también nos habla sobre la efectividad (al menos en este caso) de la terapia psicológica, incluso en casos de extrema gravedad y que pueden parecer irreconducibles.

¿Cuáles fueron las claves psicoterapéuticas de su recuperación?

Esta total recuperación psicológica de la pequeña Beth pudo lograrse haciendo tomar conciencia a la niña sobre sus actos, aumentando su autoestima, además de cimentar los hábitos y conductas sociales funcionales, por ejemplo consiguiendo que fuera capaz de aceptar ciertas normas y poder gestionar, canalizar y entender el motivo de su ira. Os recomendamos ver el documental del caso de Beth entero, llevado a cabo por la cadena HBO en 1992. Es realmente interesante y conviene conocer a fondo este caso, por todo lo que nos puede enseñar como profesionales y como seres humanos.


La Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura Analizamos uno de los cuerpos teóricos más influyentes en psicología social. por Adrián Triglia Puede que el concepto de "aprendiz" pueda parecer plano y sin matices, pero lo cierto es que ha evolucionado mucho a lo largo del tiempo. Al fin y al cabo, si nos ponemos filosóficos, no existen respuestas fáciles para ninguna pregunta. ¿De qué hablamos cuando hablamos de aprender? ¿El hecho de llegar a dominar una habilidad o tema es un mérito únicamente nuestro? ¿Cuál es la naturaleza del proceso de aprendizaje y qué agentes intervienen en este? En occidente, lo habitual era considerar al hombre como el único motor de su proceso de aprendizaje: la idea del hombre en busca de la virtud (con permiso de la deidad correspondiente). Luego, llegaron los psicólogos conductistas y revolucionaron el panorama: el ser humano pasaba de ser el único responsable de su propio desarrollo personal para pasar a ser un trozo de carne esclavo de las presiones externas y los procesos de condicionamiento. Se había pasado en pocos años de creer en un libre albedrío ingenuo a sostener un determinismo feroz. Entre estos dos polos opuestos apareció un psicólogo canadiense que hablaría del aprendizaje en términos más moderados: Albert Bandura, la mente pensante que hay detrás de la moderna Teoría del Aprendizaje Social (TAS).

La Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura: interacción y aprendizaje

Tal y como hizo Lev Vygotsky, Albert Bandura también centra el foco de su estudio sobre los procesos de aprendizaje en la interacción entre el aprendiz y el entorno. Y, más concretamente, entre el aprendiz y el entorno social. Mientras que los psicólogos conductistas explicaban la adquisición de nuevas habilidades y conocimientos mediante una aproximación gradual basada en varios ensayos con reforzamiento, Bandura intentó explicar por qué los sujetos que aprenden unos de otros pueden ver cómo su nivel de conocimiento da un salto cualitativo importante de una sola vez, sin necesidad de muchos ensayos. La clave la encontramos en la palabra "social" que está incluida en la TAS.


Los conductistas, dice Bandura, subestiman la dimensión social del comportamiento reduciéndola a un esquema según el cual una persona influye sobre otra y hace que se desencadenen mecanismos de asociación en la segunda. Ese proceso no es interacción, sino más bien un envío de paquetes de información de un organismo a otro. Por eso, la Teoría del Aprendizaje Social propuesta por Bandura incluye el factor conductual y el factor cognitivo, dos componentes sin los cuales no pueden entenderse las relaciones sociales. Aprendizaje y refuerzo

Por un lado, Bandura admite que cuando aprendemos estamos ligados a ciertos procesos de condicionamiento y refuerzo positivo o negativo. Del mismo modo, reconoce que no puede entenderse nuestro comportamiento si no tomamos en consideración los aspectos de nuestro entorno que nos están influyendo a modo de presiones externas, tal y como dirían los conductistas. Ambiente

Ciertamente, para que exista una sociedad, por pequeña que esta sea, tiene que haber un contexto, un espacio en el que existan todos sus miembros. A su vez, ese espacio nos condiciona en mayor o menor grado por el simple hecho de que nosotros estamos insertados en él. Es difícil no estar de acuerdo con esto: resulta imposible imaginar a un jugador de fútbol aprendiendo a jugar por sí sólo, en un gran vacío. El jugador refinará su técnica viendo no sólo cuál es la mejor manera de marcar goles, sino también leyendo las reacciones de sus compañeros de equipo, el árbitro e incluso el público. De hecho, muy probablemente ni siquiera habría empezado a interesarse por este deporte si no le hubiera empujado a ello una cierta presión social. Muchas veces son los demás quienes fijan parte de nuestros objetivos de aprendizaje. El factor cognitivo Sin embargo, nos recuerda Bandura, también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda de la Teoría del Aprendizaje Social: el factor cognitivo. El aprendiz no es un sujeto pasivo que asiste desapasionadamente a la ceremonia de su aprendizaje, sino que participa activamente en el proceso e incluso espera cosas de esta etapa de formación: tiene expectativas. En un contexto de aprendizaje interpersonal somos capaces de prever los resultados novedosos de nuestras acciones (de manera acertada o equivocada), y por lo tanto no dependemos totalmente del condicionamiento, que se basa en la repetición. Es decir: somos capaces de transformar nuestras experiencias en actos originales en previsión de una situación futura que nunca antes se había producido.


Gracias a los procesos psicológicos que los conductistas no se han molestado en estudiar, utilizamos nuestra continua entrada de datos de todos los tipos para dar un salto cualitativo hacia adelante e imaginar situaciones futuras que aún no se han dado.

Aprendizaje vicario El pináculo del aspecto social es el aprendizaje vicario remarcado por Bandura, en el que un organismo es capaz de extraer enseñanzas a partir de la observación de lo que hace otro. Así, somos capaces de aprender haciendo algo difícilmente medible en un laboratorio: la observación (y atención) con la que seguimos las aventuras de alguien. ¿Recuerdas las polémicas que se desatan periódicamente sobre la conveniencia o no de que los niños y niñas vean ciertas películas o series de televisión? No son un caso aislado: muchos adultos encuentran tentador participar en Reality Shows al ponderar los pros y los contras de lo que les pasa a los concursantes de la última edición. Nota: un truco mnemotécnico para recordar el aprendizaje vicario del que habla Bandura es frijarse en las serpientes o "proyecciones" que le salen por los ojos al señor del videoclip Vicarious, en el que también aparecen muchos ojos y muchas cosas extrañas.

Un término medio En definitiva, Bandura utiliza su modelo de la Teoría del Aprendizaje Social para recordarnos que, como aprendices en continua formación, nuestros procesos psicológicos privados e impredecibles son importantes. Sin embargo, a pesar de que son secretos y nos pertenecen sólo a nosotros, estos procesos psicológicos tienen un origen que, en parte, es social. Es precisamente gracias a nuestra capacidad de vernos a nosotros mismos en la conducta de los demás por lo que podemos decidir qué funciona y qué no funciona. Además, estos elementos del aprendizaje sirven para construir la personalidad de cada individuo: "La Teoría de la Personalidad de Albert Bandura" Somos capaces de prever cosas a partir de lo que les pasa a otros, del mismo modo en el que el hecho de vivir en un medio social nos hace plantearnos ciertos objetivos de aprendizaje y no otros. Por lo que respecta a nuestro papel como aprendices, está claro: no somos ni dioses autosuficientes ni autómatas.


Personalidad egocéntrica: 15 rasgos característicos Repasamos las características básicas de la persona egocéntrica. por Bertrand Regader

La personalidad egocéntrica y el conjunto de conductas egocéntricas suelen estar vinculadas a ciertos patrones comportamentales, como la ambición, la arrogancia o el exhibicionismo. Ser capaz de reconocer los rasgos de personalidad y las manifestaciones conductuales de la personalidad egocéntrica te dotará de recursos para identificar a este tipo de personas. Personalidad egocéntrica: 15 rasgos para detectar el egocentrismo

Habitualmente, las personas egocéntricas emplean esta característica como una barrera psicológica que les impide actuar teniendo en cuenta las consecuencias de sus acciones en los demás. Frecuentemente, el origen de este rasgo puede encontrarse en su experiencia familiar, generalmente en un entorno integrado por padres de poca afectividad, que proyectan en el niño sus deseos de grandeza y omnipotencia. Pero, ¿cómo es exactamente la personalidad egocéntrica? Los siguientes 15 rasgos son característicos de las personas egocéntricas.

Autoimagen distorsionada

1. Falsa autoconfianza A pesar de que la imagen externa del egocéntrico puede aparentar una gran confianza en sí mismo, la realidad es otra. Las personas egocéntricas suelen ser, en realidad, inseguras. Según el psicólogo alemán Erich Fromm, esto se debe a un mecanismo de defensa (1991). Proyectan una autoconfianza artificiosa y


parecen convencidos de todo lo que dicen, es por ello que pueden resultar persuasivos y ser capaces de actuar como si tuvieran una gran autoestima. 2. Exceso de autoestima Se observa que se valoran excesivamente a sí mismos. No obstante, el investigador D.M. Svarkic sostiene que esta actitud puede indicar justo lo contrario: una autoestima frágil que intentan compensar mediante esfuerzos para ser respetados, reconocidos y admirados por las demás personas.

3. Los sentimientos de grandeza La persona egocéntrica cree ser poseedora de grandes talentos y habilidades especiales, y piensa que sus problemas y necesidades solo pueden ser atendidos por personas con gran capacidad y prestigio. El entorno de la persona egocéntrica suele emplear algunas expresiones para referirse a esta actitud, como por ejemplo "se cree un/a divo/a".

4. Ambición y expectativas desmedidas A consecuencia de sus sentimientos de grandeza, las personas egocéntricas pueden estar focalizadas constantemente en sus fantasías de poder, éxito, amor, sexo, etcétera. No es raro que piensen que en cualquier momento su vida profesional eclosionará y se convertirán en millonarios.

5. Distorsión de la realidad El egocéntrico solo acepta la realidad que encaja con sus ensueños de grandiosidad. Tiende a no dar crédito o simplemente rechaza aquellos aspectos de su vida que ponen en tela de juicio su prestigio y su imagen de persona perfecta y admirable.

Poca empatía

6. No es capaz de reconocer los sentimientos de los demás La pobre manifestación de sentimientos y gestos afectivos hacia las personas de su entorno (mostrarse sensible le haría sentirse inferior) contrasta con la necesidad del egocéntrico de ser admirado, halagado y respetado. Se muestra poco sensible ante los demás.


7. Dificultad para valorar las características personales de las persona de su entorno Este punto genera una falta total de compromiso, empatía y afectividad entre la persona egocéntrica y sus allegados.

Hipersensibilidad a la evaluación de los demás

8. Reacciona de forma excesiva ante las críticas que recibe Aunque pueda no expresarlo de forma directa, el individuo con personalidad egocéntrica es muy proclive a sentirse ofendido ante cualquier crítica (Kohut, 1972). Considera que los demás no tienen suficiente nivel o autoridad para juzgarle, y que probablemente las críticas se deban a la envidia que despierta. Suelen mostrarse excesivamente susceptibles.

9. Se compara con los demás y siente envidia Le preocupa sentirse valorado como mejor que los demás. De forma indirecta, la persona egocéntrica expresa sentimientos de envidia, ya que no es capaz de aceptar el éxito ajeno. Tampoco son capaces de aceptar la ayuda de otra persona. Este último punto es paradójico, puesto que a pesar de que necesitan recibir elogios y respeto por parte de los demás, se muestran incapaces de aceptar ninguna clase de ayuda.

Dificultades en las relaciones interpersonales

10. Exhibicionismo La personalidad egocéntrica también se manifiesta en ciertas actitudes como la motivación por el placer de sentirse halagado y admirado. Esto suele observarse en el deseo excesivo de esperar ser recompensado con halagos por los demás, y también una necesidad permanente de acaparar la atención. Por este motivo suelen mostrar mucha tendencia a ocupar cargos de repercusión pública, a partir de las cuales puedan ser objeto de atención y admiración (Akhtar y Thompson, 1982).

11. Sentimiento de tener derecho sobre otras personas Esto implica que la persona egocéntrica se cree con derecho a recibir un trato preferente y ciertos privilegios respecto a los demás. Esto se manifiesta en las


muestras de orgullo, vanidad y en los momentos en que se exige que se le otorguen ciertos privilegios y prebendas.

12. Maquiavelismo El Maquiavelismo se define como la tendencia a utilizar a las demás personas en beneficio propio. Este comportamiento refuerza en la persona egocéntrica fuertes sentimientos de envidia, y solo se interesa por las demás personas en la medida en que puede emplearlas para obtener algo a cambio.

13. El control sobre los otros (manipulación) La personalidad egocéntrica precisa de una alta cuota de poder para poder compensar el sentimiento de inseguridad de fondo. El individuo egocéntrico trata de forzar a otras personas a que les ofrezcan su admiración incondicional a través del control sobre sus ideas, acciones o comportamientos; a través de la manipulación o el chantaje emocional.

14. Distorsión en la expresión verbal Es habitual referir esta característica como “egocentrismo del lenguaje”. El objetivo fundamental del lenguaje basado en el yo es tratar de impresionar e incrementar su propia autoestima. La función comunicativa del lenguaje pasa a un segundo plano. El estilo comunicativo se caracteriza por una focalización constante en uno mismo, y por ser incapaz de escuchar al interlocutor.

15. Solitario y pesimista La persona egocéntrica, por último, se caracteriza por sufrir sensaciones de vacío existencial y tristeza. La soledad es uno de los peajes de la personalidad egocéntrica, puesto que poco a poco van siendo rechazados por las personas próximas (amigos, familiares, compañeros).


¿CÓMO SON LAS PERSONAS SUPERDOTADAS? Autora: Ana Muñoz Las personas superdotadas no solo se caracterizan por tener una alta capacidad intelectual sino que también se diferencian del resto de las personas en su forma de sentir, experimentar el mundo y relacionarse con él.

¿Qué define a una persona superdotada?

La definición más ampliamente utilizada recurre al CI de las personas para detectar la superdotación (o altas capacidades, como también se suele llamar). Algunos autores critican esta definición porque consideran que solo tiene en cuenta un aspecto de las personas y no a la persona en tu totalidad. Además, los test de CI utilizados pueden contener aspectos sociales o culturales que hagan que impidan hacer mediciones realistas. Por otra parte, hay test que dicen medir la inteligencia general pero en realidad solo miden uno o dos de sus aspectos. Por tanto, para tener un resultado realista es necesario usar una batería formada por diversos test.

Según el CI, se ha dividido a las personas con altas capacidades en cinco tipos:

Inteligencia brillante: un CI superior a 115. Representa aproximadamente el 14 % de la población. Superdotación moderada: un CI de más de 130. Representa el 1,94 % de la población (1 de cada 52 personas). Superdotación alta: un CI de más de 145. Representa el 0,11 % de la población (1 cada 924). Superdotación excepcional: un CI de más de 160. Representa el 0,0023 % de la población (1 cada 41.916). Superdotación profunda: un CI de más de 175. Representa el 0,00002 % de la población (1 cada 3.483.046). Características de las personas superdotadas


Evidentemente, cada persona es diferente y entre los superdotados nos podemos encontrar con una gran variabilidad entre ellos. No obstante, hay algunas características que comparten una amplia mayoría de ellos. En general, muestran una mayor intensidad y mayores niveles de excitabilidad emocional, intelectual, imaginativa, sensorial y psicomotora.

A nivel cognitivo, son originales, suelen tener ideas inusuales, su mente es rápida, son capaces de conectar ideas aparentemente no relacionadas, tienen una capacidad superior para razonar o resolver problemas y una gran capacidad de imaginación. Les gustan los retos intelectuales y se aburren o distraen con tareas demasiado sencillas para ellos. Su vocabulario es amplio, suelen gustarles las palabras y ser ávidos lectores, aprenden con rapidez y tienen una buena memoria a largo plazo.

A nivel emocional y perceptivo, se trata de personas altamente sensibles que tienen unas emociones más intensas que los demás y una gran capacidad para apasionarse con temas o proyectos de su interés. Tienen un gran sentido del humor (peculiar y diferente), son muy perceptivos, con gran capacidad de observación. Por lo general, suelen ser introvertidos. Son muy compasivos y empáticos, con una gran capacidad para “leer” a los demás y saber qué sienten o piensan.

A nivel motivacional, son muy perfeccionistas y se exigen mucho a sí mismos y a los demás, muy curiosos, con gran deseo de aprender, independientes y autónomos. So buscadores de la verdad y del sentido de la vida. Tienen un alto sentido de la justicia y suelen reaccionar ante las injusticias cometidas contra ellos o contra los demás. No es raro que tengan un alto sentido de la ética y honestidad. Presentan un gran rango de intereses y habilidades.

En cuanto al nivel de actividad, tienen una gran cantidad de energía y una alta capacidad de atención, de manera que pueden concentrarse en algo de su interés durante mucho tiempo y trabajar hasta acabar agotados. Son muy perseverantes.

A nivel social suelen ser inconformistas, cuestionan las reglas y las normas sociales y hacen preguntas embarazosas. Suelen sentirse diferentes y no es raro


que se sientan solos e incomprendidos. Los demás no siempre entienden su sentido del humor o sus ideas.

Los superdotados son pensadores independientes caracterizados por un deseo de conocer ideas complejas, pensar y generar ideas nuevas, mientas que las personas de inteligencia media están más interesadas en temas sociales que en las ideas en sí mismas.

Tienen una alta capacidad para crear su propia estructura y organizar datos, mientras que las personas de inteligencia media prefieren regirse por una estructura ya creada. Así, personas como Newton o Einstein fueron capaces de crear estructuras completas de comprensión del universo.

Aspectos psicológicos y sociales No todas las personas superdotadas saben que lo son, especialmente a edades más jóvenes. Una chica de 18 años con un CI de 165 pensaba que era estúpida porque hacía muchas más preguntas que sus compañeros en clase. Sus padres le habían ocultado su alto niv el de inteligencia. A menudo, sus compañeros los consideran extraños porque no los entienden. Así, algunos pueden verse rechazados y desarrollar una baja autoestima. Pueden sentirse solos y alienados o pensar que hay algo malo en ellos. Otras personas pueden rechazarlos por prácticamente cualquiera de las características en las que destacan o son diferentes. Así, pueden decirles que son demasiado sensibles, demasiado empáticos, demasiados listos, preguntan demasiado, tienen demasiada energía, etc. Por ejemplo, una estudiante de medicina superdotada era capaz de hacer diagnósticos antes de tener los conocimientos necesarios para ello debido a su alta capacidad para “leer” el cuerpo humano. Su profesor le dijo que era muy rara. Todo esto puede dar lugar a problemas de ansiedad, depresión, baja autoestima, fracaso escolar y problemas para relacionarse con otras personas. No obstante, estos problemas no forman parte del hecho de ser superdotado sino del hecho de vivir en un ambiente inadecuado para ellos (al igual que le sucedería a una persona de inteligencia media criada en un ambiente destructivo). Por otra parte, algunas características de los superdotados pueden confundirse con trastornos psicológicos. Para un superdotado es normal funcionar a altos niveles d e intensidad y sensibilidad, de manera que pueden acabar siendo diagnosticados de algún trastorno que, en realidad, no tienen, como hiperactividad o algún trastorno de personalidad. Esto se debe a la falta de información que, a menudo, tienen incluso los propios profesionales de la salud mental respecto a los superdotados.


Por eso es importante detectar a tiempo a las personas superdotadas e integrarlas en un programa de educación especial donde puedan no solo desarrollar sus capacidades sino también sentirse aceptados, desarrollar una buena autoestima, aprender a manejar su alta sensibilidad y tener claro qué significa ser superdotado, qué es lo que los diferencia de los demás y en qué se asemejan al resto de las personas. Cuando el ambiente en que se desarrollan es adecuado, pueden sacar el máximo partido a sus capacidades y tener una vida productiva y satisfactoria.


TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD Autora: Ana Muñoz

El trastorno límite de la personalidad consiste en un patrón generalizado de inestabilidad en las relaciones personales, la propia imagen y las emociones, así como una marcada impulsividad. Suele comenzar en la adultez temprana.

Se caracteriza por cinco o más de os siguientes rasgos:

1. Intensos esfuerzos por evitar un abandono real o imaginario. Es decir, tienen un miedo muy intenso a ser abandonados por la persona que aman (o cualquier persona importante para ellos) y suelen reaccionar con una ira inapropiada o pánico cuando tienen que separarse, aunque sea sólo durante un tiempo limitado. Por ejemplo, cuando alguien llega tarde a una cita o tiene que anularla lo interpretan como un indicio de posible abandono o traición y reaccionan de forma muy intensa.

2. Relaciones interpersonales inestables, caracterizadas por la alternancia entre la idealización de la otra persona y su desvalorización total. Es decir, pueden llegar considerar a otra persona un ser maravilloso y excepcional en el primer o segundo encuentro, sienten unos sentimientos muy intensos hacia esa persona, desean estar a su lado y recibir su atención continuamente, le exigen mucho a nivel emocional y desean compartir los detalles más íntimos desde el principio de la relación. Sin embargo, si esta persona no cumple con esas altas expectativas, lo cual suele suceder, pueden pasar fácilmente al extremo opuesto, pensando que en realidad no le importan nada a esa persona, que les ha traicionado y que es decepcionante o mala persona.

3. Problemas de identidad: tienen una auto-imagen o sentido del yo marcadamente inestable. Cambian bruscamente sus metas, valores, aspiraciones profesionales, opiniones, tipos de amigos; no tienen claro lo que desean ni tienen una identidad definida, sino que cambian en función de las influencias externas. Cuando les falta una relación de amor y apoyo, pueden incluso sentir que no son nada o no existen en absoluto.


4. Impulsividad al menos en dos áreas en las que pueden perjudicarse a sí mismos. Por ejemplo, pueden gastar el dinero de forma irresponsable, comer compulsivamente, abusar de sustancias, practicar sexo no seguro, conducción temeraria, etc.

5. Conductas suicidas recurrentes o auto-mutilación. El suicido suele ocurrir en el 8 - 10% de estas personas. Las conductas de auto-mutilación (cortarse, quemarse) ocurren durante periodos de malestar emocional intenso. Pueden ser precipitadas por amenazas de separación o cuando se espera que asuman una mayor responsabilidad.

Estas conductas suelen producir alivio al sustituir el dolor emocional intenso por el dolor físico, proporcionar una válvula de escape para sus sentimientos de culpa y auto-castigo, trasladar su atención al dolor físico y olvidar momentáneamente el sufrimiento emocional, etc.

6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad emocional marcada (por ejemplo, episodios de disforia, irritabilidad, ansiedad, que duran sólo unas horas o, rara vez, unos días). Generalmente, su estado de ánimo es disfórico, con frecuentes estallidos de rabia, pánico o desesperación, debido a que reaccionan con gran intensidad ante los diversos sucesos de la vida, sintiendo emociones muy intensas y con problemas para controlarlas. No es raro que lleguen a tenerles miedo a las emociones (por ejemplo, miedo a enamorarse). Se aburren con facilidad y buscan constantemente algo que hacer. Pueden mostrarse sarcásticos, resentidos, furiosos, tener estallidos verbales.

7. Sensación crónica de vacío, falta de sentido y soledad.

8. Ira intensa e inapropiada o dificultades para controlarla (por ejemplo, estallidos emocionales agresivos, rabia constante, peleas físicas recurrentes). La rabia puede surgir cuando se ven rechazados por alguien importante para ellos. Después suelen sentir vergüenza o culpa.

9. Ideación paranoide temporal en periodos de estrés intenso o síntomas disociativos severos. Estos síntomas suelen durar poco tiempo (horas o minutos) y


suelen aparecer tras un abandono. Un ejemplo de idea paranoide consistiría en creer (estar totalmente convencido), sin base alguna que lo justifique, que esa persona le ha abandonado porque tiene otra pareja o familia en alguna parte y le ha estado engañando todo el tiempo que han estado juntos.

Los síntomas disociativos pueden consistir, por ejemplo, en una sensación de despersonalización, de estar fuera de sí mismo, observándose desde el exterior, no reconocerse al mirarse al espejo, sentirse como en un sueño, etc.

Esquemas de pensamiento

La base del trastorno está constituida por tres supuestos fundamentales:

1. Conciben el mundo como un lugar peligroso y a las demás personas como malévolas o potencialmente dañinas.

2. Piensan que son vulnerables e incapaces de salir adelante por sí mismos.

3. Se ven a sí mismos como inaceptables, malas personas e indignos de amor.

Muchas personas con este tipo de trastorno han sido víctimas de malos tratos en la infancia o de abusos sexuales (lo que podría llevarles a percibir a los demás como peligrosos) o bien han vivido separaciones traumáticas y dolorosas en la infancia, lo que les lleva a percibir a los demás como fuente potencial de un gran sufrimiento, traidores y egoístas, sobre todo a las personas importantes para ellos. Esta creencia los lleva a la conclusión de que es peligroso bajar la guardia, asumir riesgos, estar en una situación de la que no se puede escapar fácilmente, mostrarse vulnerables, etc. De modo que están en un constante estado de ansiedad y tensión, constantemente alertas y vigilantes. Esta característica es similar a la desconfianza del trastorno paranoide; la diferencia radica en que las personas límite se sienten ineficaces e impotentes y no confían en su propia capacidad de valerse por sí mismas y enfrentarse a las amenazas. Tampoco pueden llegan a volverse totalmente dependientes de los demás, debido a que su creencia de que son inaceptables e indignos de amor los lleva a esperar el rechazo.


Es decir, por un lado, necesitan desesperadamente alguien que les de amor, los cuide y los apoye porque no se ven capaces de hacerlo por sí mismos ni de sobrevivir solos en este mundo percibido como hostil, pero al mismo tiempo temen este tipo de relación porque esperan que tarde o temprano serán rechazados y sentirán un dolor inmenso.

Por otro lado, el pensamiento dicotómico es muy común en ellos. Consiste en ver el mundo en términos de categorías excluyentes (por ejemplo, bueno o malo, éxito o fracaso, lealtad o traición). Al faltar las categorías intermedias, se hacen interpretaciones extremas de acontecimientos que en realidad caen en una zona intermedia de un continuo. De este modo, una persona puede pasar de ser maravillosa a ser horrible ante sus ojos, lo cual genera, a su vez, unos sentimientos también muy intensos. Es decir, quien considera algo como horrible, sentirá una emoción mucho más intensa que quien lo considera sólo molesto. Del mismo modo, al considerar a una persona absolutamente maravillosa, sienten una gran euforia y una alegría intensa.

Al percibir el mundo el términos de blanco o negro, no solo están propiciando sus estallidos emocionales, sino que además están siendo poco realistas en su percepción del mundo y las personas, de modo que las decepciones serán frecuentes y contribuirán a perpetuar el trastorno ("ya sabía que me iba a rechazar", "es verdad que no se puede confiar en nadie", "esto demuestra que no soy digno/a de amor"). Así, este modo de pensar es el responsable de la inestabilidad de su estado de ánimo y los cambios bruscos. Pero no sólo perciben a los demás en términos dicotómicos, sino también a sí mismos, de modo que no es difícil que, ante el más pequeño defecto o fracaso se consideren seres inaceptables o que la más mínima carencia los convierta en seres sin valor. Los malos tratos o los rechazos pueden contribuir también a mantener esta creencia básica, que se ve confirmada con cada rechazo.

Todo esto los lleva a mantener patrones inestables: la idealización les lleva a entregarse por completo a la persona amada, mientras que el miedo al rechazo (procedente de la creencia de que son inaceptables) los lleva a tener miedo a la intimidad y alejarse, frustrando sus propios deseos de intimidad.

La frustración del deseo de proximidad suele dar lugar a una ira intensa y devastadora, que acaba destruyendo la relación, si llega a producirse. Al mismo


tiempo, la satisfacción de ese deseo es vista como peligrosa, porque la posibilidad de abandono está siempre presente. De este modo, mantener una relación supone estar en un estado de ansiedad constante y la relación tiene muchas probabilidades de fracasar entre estallidos de rabia y desesperación.

Por tanto, suelen vacilar entre buscar la dependencia y evitarla, pero no saben confiar en los demás en una medida moderada.

Otra característica de estas personas es un sentido débil o inestable de su propia identidad (confusión e incoherencia en sus metas, prioridades, valores). La confusión acerca de sus metas y prioridades hace que sea difícil que trabajen con regularidad y eficacia para lograr metas a largo plazo y se dejan llevar por sus impulsos del momento. No tienen una estrategia coherente para solucionar los problemas que surgen. De todo esto resulta una ineficacia real y una sensación de fracaso e incapacidad, lo cual conduce a un falta de motivación y perseverancia. La falta de un sentido claro del sí mismo les dificulta la toma de decisiones en situaciones ambiguas y provoca una baja tolerancia a la ambigüedad. Todo esto refuerza sus creencias de falta de valor personal y necesidad de dependencia

La combinación de respuestas emocionales intensas, capacidad inadecuada para controlar sus emociones, impulsividad y falta de dirección clara en su vida, genera una serie de crisis y situaciones que no logra controlar, de modo que no es extraño que aparezcan también otros trastornos, como ansiedad generalizada, trastorno de pánico, depresión, etc. También suele ser frecuente entre esas personas la existencia de un trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo u otros trastornos de personalidad.

Mente Plena  
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