Issuu on Google+

GRATIS

Edición Nº 25 Tiraje: 20,000 ejemplares mensuales

www.tutazacafe.com tu taza café también en

www.tutazacafe.com “El ser humano es una basura” A los 22 años, Marco Zunino vio por primara vez CABARET. En ese entonces era un estudiante de arte dramático en Nueva York. Hoy, a los 33 años, interpreta en el Teatro Marsano al protagonista principal de este musical. TU TAZA CAFÉ conversó con él. ¿Cuándo fue la primera vez que viste CABARET? En el año 1999. Me había ido a estudiar a Nueva York.

¿La viste en el cine o en Broadway?

En Broadway. Pero no fue la última vez que la vi. Luego o la Marc o Zu nino he visto en Bogotá, que me pareció malísima. También la vi en México y en Buenos Aires, que me pareció que estaba bien, pero no me encantó. La que sí me encantó fue la versión española, que la vi en video. ¿Por qué la viste tantas veces? Lo que pasa es que la música me pareció espectacular. Aparte de la idea de la obra. Esa cosa cargada de sexualidad y decadencia. Como espectador tuve sensaciones que nunca en mi vida había tenido. Una mezcla de vergüenza ajena, pero al mismo tiempo fascinación por lo que estaba viendo. Me enteré de que conociste a John Kander, el compositor del musical de CABARET Estuve en su casa. Luego salimos a caminar y me invitó una hamburguesa. Él es el creador del musical. Lo mismo que de canciones como «New York, New York» que canta Frank Sinatra, o de CHICAGO y EL BESO DE LA MUJER ARAÑA. Lo conocí porque su pareja era mi profesor en segundo año de la escuela en Nueva York. ¿Qué tan difícil fue construir el personaje? Ha sido el personaje más difícil que he interpretado en mi vida. Cuando comenzamos a hacer la obra ya tenía claro cómo iba a ser. He visto a muchos actores que respeto representarla, pero cuando me puse a ensayar me di cuenta de que no los podía imitar. ¿Qué era lo que no funcionaba? Nada de lo que hacía funcionaba para el personaje. Ni mi voz ni mi corporalidad y eso comenzó a frustrarme muchísimo. En un momento sentí que no sabía por dónde empezar a construir. No sabía si hacerlo con acento alemán o no. Porque en Colombia lo hacen sin acento y salió mal y en España fue al revés y salió bien. Entonces comencé por ese aspecto. Me aprendí todo el texto con acento alemán y convenimos en que tenía que ser con ese acento. ¿Por qué CABARET conecta con un público tan diverso en Nueva York, Buenos Aires, Madrid o Lima? Aparte de la música, que es buenísima, creo que lo que sucede es que te identificas con los personajes de este musical. El ser humano es una basura y esta obra te pone a pensar en eso y en todo lo que somos capaces de hacer, y te presenta esta miseria humana de una forma pícara, cómica y con un ritmo espectacular propio de un gran musical.

El test Brown Dan Brown, autor de la novela EL CÓDIGO DA VINCI, fenómeno mundial en ventas, regresa con EL SÍMBOLO PERDIDO. Editorial Planeta y TU TAZA CAFÉ regalan tres ejemplares de esta última novela a los primeros que respondan la pregunta que aparece en este artículo. Si hay un secreto guardado bajo siete llaves, ése es la a versión en español de EL SÍMBOLO PERDIDO, la nueva va novela de Dan Brown, que saldrá a la venta este jueves ves Dan 29 de octubre. En esta nueva historia, el experto o en Brow n simbología Robert Langdon vuelve a ser el protagonista. ta Hasta donde se ha hecho público, se trata de un misterio que aparece en el centro del poder político norteamericano: el Capitolio en Washington. Hasta allí llega el profesor de Harvard, Robert Langdon, rt Langdo invitado a dar una conferencia por Peter Solomonmasón, filántropo y antiguo mentor. en Sin embargo, el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Langdon, con la ayuda de Catherine Solomon —hermana de Peter—, se verá obligado a introducirse en un mundo clandestino de secretos masónicos y a descubrir un secreto tan poderoso que puede cambiar el mundo. Para los estudiosos de la cultura de masas se trata de un libro que conjuga un buen manejo narrativo del tiempo presente, el uso de los recursos de la novela policial y un high concept revelado en medio de una historia entretenida. Dicho esto, sólo nos queda plantear una pregunta para el concurso. Según aparece en EL CÓDIGO DA VINCI, ¿qué palabra forma la combinación del segundo criptex que resuelve Robert Langdon? Los primeros tres lectores que respondan correctamente se harán acreedores a un ejemplar de EL SÍMBOLO PERDIDO. Los resultados serán publicados en la página web de TU TAZA CAFÉ apenas se tengan las tres respuestas correctas.

Tu Taza Café regala tres ejemplares de El Símbolo Perdido (ver el Test Brown)

*En esta edición


Sale todos los Jueves

Semana del 29 de Octubre al 04 de Noviembre del 2009

El coctel de la semana Aldo Santoromita, jefe de barra del restaurante [arte y cocina] Scena, comparte con nosotros los secretos de su última invención, el joratini. Un martini hecho con una base de chicha de jora y maracuyá que espera ser la sensación del verano. Cuando terminé de estudiar la carrera de barman decidí viajar al Cuzco en busca de aventura», dice Aldo. Eso ocurrió hace diez años. «Trabajé en varias discotecas como Mamafrica y Aldo San torom Café Tacuba», recuerda. Allí aprendió la velocidad que debe ita tener un bartender a la hora de preparar un trago. Hace cuatro años entró a Scena, en donde se le dio la oportunidad de experimentar. Desde entonces, Aldo ha creado varios tragos. Hace unos meses comenzó a pensar en hacer algo especial, nunca antes visto, una suerte de trofeo de su creatividad, un coctel que revalora uno de los insumos más celebrados de la cultura popular peruana: la famosa chicha de jora. «Hice cuatro pruebas. Mezclé la chicha de jora con pisco, macerado de kion, macerado de canela y macerado en coca, y jugo de camu camu, pero cada macerado tiene un aroma y sabor especial que no terminaba de encajar. No me di por vencido y seguí combinando. Decidí apostar por el pisco quebranta, porque su sabor y aroma es neutral y me gustó. Luego mis amigos barman me aconsejaron ponerle maracuyá. Les hice caso y el resultado fue excelente. Sólo le agregué un poco de jarabe de goma». Hace dos meses decidió presentarlo al dueño del restaurante. «Le agregué una base de chicha morada para tener dos capas». El trago pasó la primera prueba, luego se la hizo probar a algunos de sus clientes y se sorprendieron cuando les dijo que estaba hecho con una base de chicha de jora. A todos les encantó, incluido a este redactor que se dio el trabajo de probarlo. «Yo lo recomendaría probar con un piqueo llamado Scena que tiene bocaditos fríos, calientes y a base de carne con los cuales combina muy bien el joratini», dice Aldo. Preparación. En un vaso ponemos 1 onza de pisco, 1 ½ onza de chicha de jora, 1 onza de jugo de maracuyá, y ½ onza de jarabe de goma. Con una cuchara de mango largo mezclamos y luego agregamos cinco cubos de hielo para volver a mezclar. En un vaso de martini de 7 onzas previamente enfriado, ponemos ½ onza de chicha morada como base, y luego, con mucho cuidado y ayudados por nuestra cuchara, vertemos el trago de tal forma que se mantengan las dos capas. Salud por la chicha de jora y por Aldo Santoromita, que la vistió de frac y la puso en la mesa más exigente.

TU TAZA CAFÉ recomienda El Club Empresarial: Los miércoles 11 y 25 de noviembre a las 7:30 pm, se realizará el Primer Torneo Empresarial de Backgammon. Informes e inscripciones: 215-9000, anexo 1158. Evento: Conamyc: Primera Convención Internacional de Cómic, Animación, Fantasía y Ciencia Ficción. Este 6, 7 y 8 de n. noviembre desde las 10:00 am en el Parque de la Imaginación. Av. José de la Riva-Agüero, cuadra 8 s/n, San Miguel (entre la Universidad Católica y el Parque de las Leyendas). Entradas a la venta en Tu Entrada de Plaza Vea.

Dieg o El Ciga la

Concierto: Diego El Cigala, DOS LÁGRIMAS. Este 12 de noviembre en el Centro de Convenciones María Angola. Av La Paz 639, Miraflores. Entradas a la venta en Teleticket de Wong y Metro.

Historias de café Un empleado novato en un café, un jefe encantador fuera del trabajo, pero tirano dentro de él, y una cita con una verdad inesperada. Entré a trabajar en un famoso café ubicado en Plaza Pizarro en 1990. Entonces tenía veinte años y estaba desempleado. Me ofrecieron el puesto de almacenero. Ingresé en este trabajo porque el administrador era muy amigo de mi papá. Él fue quien me lo presentó una tarde de verano y me pareció una persona amable y encantadora fuera del horario de oficina, pero dentro resultó ser un ogro y un tirano. Mi tarea era proveer de todos los insumos necesarios al local, uno de éstos el café Zena, que compraba en la avenida Argentina. Nunca logré entender por qué en las mañanas el administrador me enviaba a hacer ciertas diligencias, y en las tardes, con un genio de los mil demonios, me regañaba. Una mañana me pidió cambiar todos los tachitos de azúcar de las mesas del café por unos más grandes; cuando terminé, me preguntó molesto por qué había cambiado los tachos. Estas órdenes y contraórdenes no sólo me volvían loco a mí sino a todos los empleados que no sabían si les esperaba una felicitación o una reprimenda cada vez que hacían su trabajo. En ese momento entendí por qué había tanta rotación de gente. No niego que aquel administrador fuera muy bueno en otros aspectos, pero era claro que tenía un grave problema con su memoria de corto plazo. Lo curioso era que, ni bien cruzaba la puerta de salida, aquel hombre mayor se convertía nuevamente en una persona encantadora con la que se podía dialogar. Un día a la salida decidí acompañarlo en su ruta y averiguar por qué daba órdenes que luego contradecía. Era un atrevimiento de mi parte y al mismo tiempo una curiosidad que me mataba. Avanzamos por el Jirón de la Unión y el señor me preguntó si quería ir a tomar un jugo. Acepté su invitación y entramos en un local. Ya instalados le pedí que no tomara a mal mis palabras y le confesé todo lo que pensaba: «Estoy contento con mi trabajo, pero hay algo que no encaja». «¿Qué cosa?», me preguntó medio despistado el administrador de cabello cano. «Usted», respondí con desparpajo. «¿Cómo?», replicó el anciano que casi se atraganta con su bebida por la sorpresa que le produjeron mis palabras. Entonces le conté con sinceridad lo que pasaba en el café y le pregunté por qué daba duras reprimendas por cumplir sus órdenes. Para mi asombro, el administrador me explicó que nunca se había dado cuenta de que había hecho eso. Nunca me esperé esa respuesta. Como tampoco que cambiara, porque al cabo de unos meses siguió siendo el mismo de siempre.

Edición: Daniel Flores Bueno


TTC Ed. 25