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Túnel de letras

Te espero en el viento “El mundo no acaba en el atardecer” Giovanni Quessep Mi mamá no sabe que estoy en la brisa ahora, que viajo todos los días en ella y que desde cada árbol en el que reposo la voy a estar mirando. Ahora mismo, se ve muy triste, sentadita ahí, en la soledad de mi cuarto. Supongo que no entiende mi partida y que me extraña tanto que no puede ver la vida como antes. Saca mi ropa del closet y mis camisetas favoritas, también algunos libros y discos que nunca quise prestar. Los mete en cajas, creo que los va a regalar. Luce tan desesperada, no sabe qué hacer, no entiende a donde me fui. Le envío un viento fuerte, que hace retumbar las ramas de los árboles y expulsar todas sus hojas hasta golpear la ventana. Ella mira, pero no me ve y vuelve a llorar de la misma forma en que lo hizo el día que morí. Recuerdo que en ese momento, mi cuerpo se había dormido totalmente y las últimas voces que oí, me gritaban que me quedara, que volviera, que no podía dejarlos así. Pero ya tenía que irme. Me fui con el viento, afuera, donde todo es azul y los abismos no existen. Viajé al mar también y me perdí en su brisa fresca que sopla con fuerza para que ellos la respiren. Sigo viendo a mi mamá hasta que el día acaba y noto como su agonía crece. Se acuesta en su cama y grita con rabia. Se duerme en medio del llanto. Y trato de entrar a sus sueños, pero no me deja. Su cabeza es un laberinto lleno de imágenes que intento esclarecer para hacer real, por lo menos una, pero no sé porqué me desvanezco cuando intento llegar. Se despierta muchas veces en la noche, no puede estar tranquila por mi ausencia. Menciona mi nombre en varias ocasiones. Todo el tiempo lo estoy oyendo, los susurros y las penas de los que la acompañan también, sus voces me persiguen en donde esté. Vuelan y me alcanzan como la neblina espesa que se interfiere en el camino y no se puede despejar.

En tu recuerdo

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Aun guardo las fotos que nos tomamos juntas, las tardes que pasamos frente a la ventana, un atardecer lleno de pájaros, caminando junto a ti a cada momento del día, las tormentas y las lágrimas, los cabellos y las agonías, mi alma entristeció cuando te fuiste y no volvió a ser la misma, aun no lo es, no puedo negar que pienso en ti todas las noches, con la luz apagada y en tranquilidad para preguntar ¿Por qué paso esto?

Hoy va a ir a donde me enterraron. Cree que la escucharé mejor desde el cementerio. La sigo y espero que oiga a los pájaros que cantan para ella y que tratan de reconfortarla, mientras mira mi nombre escrito en la tumba. Sé lo difícil que debe ser. Pero ahí nunca estuve. Ahora me busca en las nubes, quiere ver mi imagen y sus ojos llorosos se ahogan por sólo encontrar las formas de la nada. Aunque a veces se abre el cielo sólo para que ella me contemple y ya no nos separe ese espacio infinito, ella no parece estar muy atenta. Se va. Corre. Se enfurece y piensa en la manera en que desaparecí y dejé de estar en la tierra. Dice que todo pasó muy rápido. Recuerda que estuve en mi habitación ese lunes, normal, como cualquier otro día, que me levanté, desayuné, le di un beso. Luego me morí. Culpan al chofer del autobús que me llevaba porque fue quien ocasionó el accidente a dos calles de mi casa. Hasta allá llegó mi familia a ver cómo mi vida se extinguía. Ha pasado mucho tiempo desde que me desvanecí en el sol. Desde entonces la he estado acompañando. He viajado en el viento tantas veces, de un lugar a otro, en el frío y en la noche. He estado más cerca que antes de la vida y noto como la tristeza de mi madre se oculta y brota. Anoche la vi cuando se quedó observando una estrella que surgió en el silencio, se llenó de calma cuando empezó a brillar con intensidad. Creo que por fin me está empezando a mirar. Camila Méndez Burgos Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Sergio Arboleda. Ha publicado varios cuentos y poemas en revistas de papel y digitales. En el 2007 publicó su primer libro de cuentos titulado Al otro lado con la editorial independiente Papel Carbón y fue finalista del concurso Proyecto Expresiones con el cuento Presentimiento. Actualmente realiza publicaciones periódicas en su blog titulado también Al otro lado.

Y esperar a que algún día me vuelvas a hablar; es extraño, muy extraño como suceden las cosas, jamás hubiera imaginado tanta velocidad, ahora me encuentro, ahora lo entiendo y es demasiado tarde para remendar. A Viviana Giovanna Chadid Bogotá, 6 de diciembre de 1985. Escritora y Poetisa Colombiana. Estudio Literatura y Filosofía. Su primer libro es Guevonaditas Varias (Corpos Editora/Portugal 2011) traducciones al español y portugués.

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Revista literaria Túnel de letras - Número 1  

Revista digital de circulación semestral, dedicada a la literatura y el teatro.

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