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SEGUNDO CONGRESO IBEROAMERICANO DE TUNAS Ciudad de Murcia-España.

23 a 26 de Abril 2014

La Tuna de Escolapios de Madrid. Experiencias en una tuna preuniversitaria Ponente: Julian Nuñez Olias, “Bandurriator” , miembro fundador de la Tuna de Los Escolapios de San Antón, Director musical de la Tuna de Derecho de la U.C.Madrid 1960 /65 , fundador de la Tuna de la Academia Luz de Ingenieros , actualmente miembro de la Orquesta Universidades de Madrid , gran aficionado a la música y bandurrista de siempre.

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I.-Un poco de historia del Colegio de Los Escolapios de San Antón. A mediados del siglo XX San Antón era uno de los tres colegios que los padres de las Escuelas Pías, o escolapios, tenían abiertos en la ciudad de Madrid. Su historia es también la de los acontecimientos sociales y políticos de España y la de los ilustres estudiantes que pasaron por sus aulas. Durante el reinado de Alfonso XIII fue el primer centro de Segunda Enseñanza de la capital , alcanzando cimas de prestigio inigualables tanto en los días de laa Restauracion, como en el reinado de Isabel II y hombres de la talla Antonio Maura, Eduardo Dato o el General Martinez Campos estudiaron en él. Generales como Diego de León, aristócratas como López de Ayala o Alvarez de Toledo, y yendo más atrás, literatos como Ventura de la Vega o poetas como Manuel José de Larra pasaron por sus aulas En 1819 su rector , Pio Peña , encargó al genial aragonés y pintor de cámara don Francisco de Goya y Lucientes el celebérrimo cuadro de La última comunión de San José de Calasanz , teniendo con el colegio el detalle de perdonar 6.800 reales de vellón de los 16.000 en que se había estipulado su precio, una de las joyas más valiosas del colegio que podía admirarse en su iglesia de la calle Hortaleza. Su nombre: San Antón, se debe al recuerdo y gratitud a los monjes antonianos . Estos, agrupados bajo el ejemplo de vida del ermitaño San Antonio Abad , se asentaron en Madrid y regentaban hospitales para enfermos incurables y de llagas que solían aliviar con una pócima de San Antón, que obtenían de la piel del cerdo , por lo que poseían piaras de estos que portaban al cuello una campanilla , signo por el que les reconocía la gente , siendo muy respetados. San Antón era venerado por su condición de protector de este y en general todos los animales. La labor de los monjes antonianos cesó cuando la enfermedad fue paulatinamente desapareciendo hasta que el Papa Pio VI extinguió definitivamente la Orden de los Antonianos, siendo el Rey Carlos IV quien, a finales del siglo XVIII concedió a la Orden de Los Escolapios, que se habían ganado un reconocido prestigio como educadores, los bienes temporales de la extinguida Orden: La iglesia y el hospitalillo situados en la calle Hortaleza, entre Farmacia y Santa Brígida. Tras los indispensables derribos encargaron en 1794 al arquitecto Francisco Rivas la reforma radical del antiguo convento-hospital para transformarlo en colegio-convento, dedicando este último a San Antón que ostenta en su fachada la tau de los antonianos.

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La iglesia primitiva , según la tradición, la diseñó Pedro de Ribera entre 1720 y 1744 .La fachada actual de la iglesia, muy sencilla tiene una inscripción latina conmemorativa de la fundación escolapia y un escudo del rey Carlos IV por encima del cual un nicho contiene una excelente escultura de piedra de San Antón, pintada a dos colores. Más de dos siglos cuenta su vetusto caserón, o mejor dicho: contaba, porque ya hace años que desapareció gran parte del mismo engullido por el progreso siendo en la actualidad sede del Colegio de Arquitectos de Madrid. Con esta historia encima siempre he pensado que tuve una suerte enorme al ir a este colegio , que tenía alumnos de pago y becarios que estudiaban gratis en igualdad de oportunidades todos ellos. II.- Un Prefecto muy musical.Creación de la Tuna El Colegio se distinguió siempre por la alta calidad de la enseñanza que proporcionaban no solo los sacerdotes sino también profesores seglares, con el padre Samuel a la cabeza como Rector , que era extraordinario. En el año 1952 llega a San Antón , desde Santander y como Prefecto de la institución, el padre Rufino Díaz, burgalés de nacimiento, sacerdote recio con el pelo pincho, abundante y negro como el tizón, impulsivo y vitalista que quería remover los cimientos del vetusto caserón que estaba a punto de cumplir los 200 años de existencia, añadiendo a la calidad de la enseñanza la práctica de otras disciplinas, en general deportivas, como el baloncesto, balón volea, la gimnasia rítmica y , sobre todo, el fútbol , que practicábamos entre semana en sus dos pequeños patios. En uno de ellos se iniciaría en el futbol un alumno llamado Florentino Pérez , hoy Presidente del Real Madrid y gran amigo mío. Y se propuso , al mismo tiempo, potenciar las actividades artísticas y musicales del colegio , reforzando su escolanía , grupo coral de voces blancas , impulsando la participación del colegio en los concursos radiofónicos de la época, en competencia con otros centros de enseñanza, ora artísticos y musicales ,ora académicos y de conocimientos. Trajo, además, los espectáculos como el cine, el teatro o la danza al Salón de Actos del colegio. Su popularidad fue creciendo gracias a estas participaciones, donde la radio era el medio mejor de todos para ello. Es lo que el padre Rufino quería: Notoriedad y éxitos, muchos éxitos para el colegio que él dirigía. Pero su gran creación fue la Tuna Escolar en el curso 1954-1955. Desconozco cómo le vino esta idea y cómo llegó a esta conclusión porque oído, lo que se dice oído, tenía muy poquito. El caso es que se puso a trabajar en ello y descargó en Manuel Martinez Millán, alumno del curso Preuniversitario y buen

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guitarrista, la responsabilidad de organizarla. Empezó por hacer una leva de artistas de pulso y púa preguntando a los delegados de cada curso por los alumnos que quisieran estar en el naciente conjunto y que, además, poseyeran alguna dote artística y musical. Los primeros en aparecer fueron numerosos jóvenes magos de la pandereta , instrumento imprescindible en toda Tuna como bien sabemos y que debía hacerse sonar bailándola ; en nuestro argot la pandereta no se toca ; se baila , a la que también se la conoce por el nombre de parche – El diccionario de la Real Academia en su 4ª y 6ª acepción denomina parche a .. cada una de las dos pieles del tambor y .... tambor, instrumento músico – El barón de Davillier, en su libro Le tour du monde. Viaje por España, describe muy bien este baile diciendo : “ El estudiante, no contento con hacer sonar el parche con sus dedos , imprimiéndole un movimiento de rotación muy rápido , también lo toca con el codo , con la nariz, con la cabeza , con sus rodillas y con la punta del pie. Después de hacerlo pasar alternativamente bajo cada una de sus piernas

, tan pronto lanza al aire su instrumento y lo recibe con la punta del dedo , como lo hace resonar golpeando una tras otras las cabezas de los pilluelos que le contemplan y todo esto, por supuesto, sin perder jamás el compás ” Junto a estos aparecieron también muchos aficionados a la guitarra, de todas las edades , algunos laúdes y bandurrias entre los que me encontraba yo mismo, que había comenzado a tocar a la tierna edad de cuatro añitos, de la mano de mi padre , y que ya hacia un par de años tocaba como bandurria primera en una Rondalla madrileña llamada Los Cortadores. También se incorporaron un violín , una mandolina y una armónica, instrumento muy de San Antón , que tocábamos muchos de nosotros; no hay que olvidar que el Trio Adler estaba entonces en su apogeo de popularidad. Tras unas sencillas pruebas de aptitud con los diferentes instrumentos se eligieron los cuarenta alumnos de diferentes cursos, con una oscilación de edades que iban desde los 10 a los 17 años, que iban a formar esta nueva Tuna Escolar de Madrid : - Primer Jefe de la Tuna y guitarra…… Manuel Martinez Millan - Segundo Jefe de Tuna y bandurria…..Anselmo Adiego Trejo - Bandera……………………………..Angel Muñoz Beades - Solista Vocal y pandereta……………Alfonso Agulló Mancebo - Solista instrumental y bandurria……. Julián Núñez Olías - Violinista……………………………Enrique Lafitte Pradal - Armónica………………………….. Adrián Cabrera, “Popi” además de otros cinco panderetas, ocho laudes y 11 bandurrias y 9 guitarras mas. Hay que entender que ,dada la corta edad de muchos de los componentes, las madres jugaban un papel importante en los ensayos y otros actos públicos a los que a partir de entonces acudirían.

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Lo primero que tuvieron que hacer estas ilusionadas madres fue comprar o hacer ellas mismas, el traje de tuno , símbolo externo de pertenencia a la agrupación , incluyendo la correspondiente capa y bordar las primeras cintas que, a falta de otra cosa, solían estar dedicadas al naciente tuno por sus familiares: tías, hermanas, primas y alguna amiga de la familia del que las portaba airoso, pendiendo de sus rosetones, en lugar de las cintas tunantescas habituales de conquistas, enamoradas y otros lances de ronda. A todos nos hizo una ilusión enorme vestirnos de tunos por primera vez, ordenando el padre Rufino que nos hicieran la foto oficial en una de las aulas del colegio.

Corría el año 1954 y había nacido la Tuna de los Escolapios de San Antón, tuna preuniversitaria ya que éstos culminaban la pirámide de edades del conjunto. III.Primeros pasos de la Tuna de San Anton Pronto nos dimos cuenta que era imposible gobernar aquel numeroso grupo de chavales aficionados sin un director que escribiera las partituras de cada instrumento, pusiera orden a los ensayos y nos metiera en cintura adecuadamente. El padre Rufino encontró pronto al personaje : El profesor Aragón, un buen bandurria, que veía muy poco , y al que le hicimos auténticas trastadas. De todas ellas tal vez fuera la más sonada la de llantina imparable . Consistió aquella gamberrada en ponerle encima de su mesa , desde la que explicaba las partituras y dirigía los ensayos , unas cuantas gotas de amoníaco de forma que cuando se sentaba comenzaba a llorar irremisiblemente ante el regocijo de los estudiantes que no paraban de reír, sin acertar a decir quien había sido porque era muy presumido y no gustaba de ponerse las gafas, aunque él mantenía que no podía llevarlas por prescripción médica

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Para ensayar nos sentábamos en los bancos de los propios pupitres del colegio, bastante molestos para tocar un instrumento, aunque a los instrumentistas principales nos colocaban unas sillas delante de la primera fila de pupitres. Como siempre, a la izquierda los sonidos más agudos , en este caso bandurrias primeras luego, a continuación, las bandurrias segundas para seguir con los pastosos y arcaicos laudes y terminar con las guitarras en el extremo derecho de la formación , colocándose los panderetas al fondo. En el extremo derecho, junto a la última de las guitarras, se situaba el estandarte o bandera de la Tuna que en las actuaciones en público, solía portar Javier Muñoz Beades , alumno capaz de bailarla con donosura durante las actuaciones. Ensayábamos una hora todas las tardes de los lunes, después de terminar las clases , en un aula con suficiente capacidad para albergar el conjunto musical. Tras varias semanas de ensayos y cuando habíamos logrado armonizar la interpretación de Carrascosa, el eterno pasacalles tunero , Clavelitos y La Noche perfumada , el maestro Aragón parlamentó con el Prefecto indicándole que estábamos preparados para actuar cuando a él le pareciera oportuno. -- Esta bien , maestro replicó el padre Rufino, pero primero debíamos nombrar una madrina ; no hay Tuna sin madrina. Es esta una tradición siempre mantenida desde la noche de los tiempos y solía ser una persona relevante , casi siempre de la aristocracia , que estuviera dispuesta a defender las leyes de la tunantesca , aunque, todo hay que decirlo , aquella tuna de niños y jóvenes – el mayor tendría 17 años -- se desmarcaba del verdadero sentido de una tuna auténtica. También solían allegar algún dinero inicial. El Palacio de los Duques de Montpensier estaba ubicado en la esquina de las calles Hortaleza y Farmacia, frente al edificio del colegio . La Duquesa, mujer agraciada y regordeta, pequeña y muy simpática utilizaba los favores del colegio para muchas cosas , sobre todo para actos litúrgicos necesarios en determinadas actividades sociales frecuentando la iglesia del colegio para la celebración de bautizos, comuniones y bodas , todas ellas contempladas en silencio desde el lateral derecho del altar mayor por el impresionante lienzo de Francisco de Goya . De modo que el padre Rufino se lo propuso y ella aceptó al momento: -- Nada me agradaría tanto , padre. Detrás del nombramiento se buscaba también el apoyo social para determinadas actuaciones que deberían dar prestigio a la naciente tuna , evento que no se le había ocurrido a ninguno de los colegios competidores habituales del nuestro. Realmente la madrina , si tenía solera, lo que abría era muchas puertas para actuar. De modo que se procedió a su nombramiento oficial y a realizarla, en su palacio, la visita de cortesía de rigor.

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En el mes de febrero aparecía , con grandes alardes tipográficos en un apartado del diario Ya , de Madrid , denominado Crónica de Sociedad, una fotografía de unos cuantos tunos

rodeando a la Duquesa de Montpensier con un titular que decía: “Su alteza real la Duquesa de Montpensier, marquesa de Valdeterrazo, nombrada Madrina de la Tuna de San Antón” El risueño tuno catorceañero , que aparece a la derecha, pegado a la cara de la duquesa, es el autor de estas líneas. La madrina, como es costumbre , nos regaló el banderín , precioso , con unos bordados exquisitos encabezados por el titulo : Tuna escolar de San Antón seguido de los emblemas de la Tuna y de los Escolapios. Y enseguida se produjo nuestro debut de ronda callejera. Este primer desfile discurrió, al son del pasodoble Carrascosa, por la calle de Hortaleza entre las de Farmacia y Santa Brígida que conformaban la manzana del colegio, como homenaje a San Antón. Era tradicional por esa época la celebración de todo tipo de actos en la calle, sobre todo los religiosos, siendo frecuentes las procesiones con algún fin público y solemne, por lo común

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religioso : Primeras comuniones , Las Palmas en domingo de Ramos, las tradicionales procesiones de la Semana Santa , la cabalgata de Reyes y otras que hoy subsisten en parte, en las que los vecinos de la zona participaban masivamente La escultura de San Antón presente en la coronación de la iglesia del mismo nombre presidía estos desfiles en nuestro barrio , de los que uno de los de mayor tradición en todo Madrid desde el siglo XVIII , es el de los animales, de granja y domésticos fundamentalmente, encabezados siempre por los cerdos en recuerdo de las piaras de los monjes antonianos que el 17 de enero de cada año, festividad eclesiástica del santo , son bendecidos por un sacerdote de la Orden que se sitúa en una pequeña ventana situada a media altura en una habitación contigua a la iglesia. Así que en esta ocasión desfilaron los juveniles tunos de San Antón ,en lugar de otro tipo de animales. Encabezaba el desfile Alfonso Agulló , que era nuestro gran cantante y pandereta, lamentablemente desaparecido muy joven. El diario ABC dedicó a nuestro primer desfile público una foto, en sus páginas de huecograbado y un artículo del redactor jefe José Baro Quesada que merece la pena reproducir: “La Tuna del Real Colegio de las Escuelas Pías de San Antón trae al viejo caserón de la calle de Hortaleza todo el aire romántico de la Estudiantina española . Es una agrupación de gente “ casi menuda “ pero con sentimientos y méritos de grandes artistas. Porque lo que les falta de años , les sobra de alegría , de amor al arte musical y de vocación genuinamente estudiantil ; esa vocación que no consiste en estudiar más ni mejor que otros , sino en sentirse solidarios de los legendarios estudiantones de Salamanca , Alcalá de Henares y Santiago de Compostela, los que aún viven en el tiempo y en el espacio a través de bellos tópicos y poéticas narraciones . Esta tuna de perfiles aristocráticos y aun egregios por el madrinazgo de Su Alteza real la Duquesa de Montpensier – evocación y solera de la Corte isabelina –constituye el primer escalón que conduce a la Rúa del Villar , cerca de la Casa de la Troya o a la decimonónica calle Ancha de San Bernardo , con el recuerdo de sus billares y de su dorada bohemia de café y con todo el encanto brujo del barrio latino matritense ; el barrio que Emilio Carrére cantó y que historió Luis Araujo Costa , barrio de novela y de romance , de picaresca y de heroismo – no en vano es vecino de Maravillas --, hermano de este otro barrio del Hospicio , donde la Tuna de San Antón asienta sus reales. El Padre Rufino Díaz, prefecto del Colegio y alma de su noble y pujante Estudiantina puede estar satisfecho de su hermosa obra . Hay que dar a los muchachos algo más que Ciencias y Letras . Hay que inculcarles un sentido alegre, poético y apasionado de la vida. Hay que rimar el esfuerzo intelectual de las aulas con la nota luminosa y colorista de la calle. ¡ Estudiantina de San Antón ¡ Herencia insospechada de sopistas y pícaros de buena ley . Florón infantil de la Villa de las Siete Estrellas . Sonrisa y copla de un barrio majo y explosión de risueños corazones para gloria – una más – de las Escuelas Pías y para alivio de las fatigas de los libros de texto a lo largo del penoso caminar del curso. Bien esta que los chicos dediquen a los deportes buena parte de sus ocios e incluso de sus programas escolares , pero mejor todavía este dulce ejercicio del espíritu que pone en juego un armónico conjunto de panderetas ,

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guitarras , bandurrias y violines. El alma también tiene sus músculos , que conviene fortalecer y desarrollar . Y nada más apropiado que la música y el alboroto sentimental de la Estudiantina para sentir ensancharse el corazón y engrandecerse el espíritu hasta besar , como Cyrano , las estrellas con un beso sutil, invisible , de rondadores y galanes de todo lo bello y lo sano de la creación. ¡ Adelante, “ tunos “ escolapios ¡ Un periodista que se formó en las aulas calasancias del desaparecido colegio fernandino y veló sus primeras armas literarias en estas mismas paredes de San Antón -- ¡ aquellas inolvidables“ páginas “ que el padre Juan de Diós Muñoz dirigía ¡ -- os felicita y anima a seguir por el camino emprendido . Que la ilusión , la Poesía y la Bondad sean siempre escudo , lema y objetivo de todos vuestros actos . Que soñeis despiertos con la Belleza, el Bien y la Verdad de Cristo. Y que sintáis a todas horas , de jóvenes y ancianos , en el fondo de vuestros corazones perpetuamente niños un alegre pasacalle de estudiantina y una caricia musical de dulces recuerdos infantiles y de consoladora esperanza en la música inefable y eterna del santo Reino de Dios” A partir de este primer desfile inaugural se sucedieron las actuaciones en los sitios más dispares como se verá. Cuando la madrina nos acompañaba a alguna de ellas, antes de entrar en el edificio: cine, teatro, Ayuntamiento,…., la Tuna le hacía el pasillo: Los estudiantes se ordenaban en dos filas separadas unos metros y ella pasaba por el pasillo así formado mientras se la dedicaba alguna de las canciones del repertorio habitual. Es costumbre antigua y reglamentaria que los estudiantes homenajeen públicamente de esta manera a su protectora IV.- Del traje de tuno y sus componentes El traje de los tunos sanantonianos era ligeramente distinto al de los tunos universitarios; una mezcla entre el típico del caballero español del siglo XVI – del que tomaba el jubón con mangas afaroladas y vivos , medias negras y calzas, con hebilla – y el afrancesado, al escoger el calzón corto hasta debajo de las rodillas en lugar de las clásicas calzas que se quedaban por encima. En lugar de la golilla clásica – adorno que circunda el cuello y sobre el cual se pone una valona de gasa u otra tela blanca engomada o almidonada en numerosos pliegues -- llevaba un cuello sencillo de puntilla del que pendía una chorrera – término que significa cascada – o adorno de encaje de tela y puntilla blancas que bajaba desde el cuello hasta más abajo del pecho .

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Tampoco llevábamos prendido en el brazo izquierdo, cerca del hombro, la cuchara y el tenedor de sopista – persona que anda a la sopa o estudiante que seguía su carrera literaria sin otros recursos que los de la caridad -- acepción clásica que atañe a la tunantesca. Aquí aparezco con mi primer traje de tuno , del que acabamos de hablar en el que pueden apreciarse los detalles del mismo, en una fotografía de estudio tomada en blanco y negro que luego el fotógrafo, por un módico sobrecoste, coloreaba para darle un tinte más realista. Tenía aquel grupo de chavales personajes muy singulares , entre ellos un excelente violinista llamado Enrique Lafitte cuyo padre era magnífico músico y disponía de innumerables partituras que entre él mismo, el profesor Aragón y yo – que era de los pocos que sabía solfeo transcribíamos para los instrumentos tunantescos desde las originales para piano , violín, contrabajo,..., de la orquesta tradicional. Era Lafitte un joven muy alto y algo desgarbado que destacaba por encima de todos los demás, junto con Eugenio Ferrándiz y Gabriel Rodriguez Gómez; y sin duda el más profesional , con diferencia , de todos nosotros. Más tarde, al igual que otros muchos sanantonianos y yo mismo, se incorporaría a la tuna de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, dejando un recuerdo extraordinario. Otro “violín” famoso de aquella época fué el hijo del profesor Vian , el que fuera Rector de la Complutense , Mariano “ Serruchini” que tocaba , al igual que su padre , el serrucho utilizando un arco de violín. Aquella tuna preuniversitaria no tenía ni flauta – poco usada entonces – ni acordeonista ; en cambio si teníamos un pandereta Adrián Cabrera,“Popi”, que tocaba también la armónica, instrumento que tocábamos varios de los tunos e incluso yo mismo, que junto con otros dos compañeros del colegio no tunos: Fernando Navarrete, hoy Director de la Academia de T.V.E, y Alberto Garbin habíamos formado un Trio de Armónicas que alcanzó cierta notoriedad en la época, el Trio Nanker. En la foto aparece Popi, a la derecha, tocando con nuestro trio tras una actuación de la Tuna, conmigo vestido también de tuno y Navarrete en el centro. Fernando Navarrete era un armónica buenísimo. Ya he comentado que nuestro cantante era Alfonso Agulló que cantaba como los ángeles y era divertido y ocurrente , dedicándose a la producción y grabación musical cuando acabó la carrera de derecho – también sería miembro de esta tuna -- en un estudio situado cerca de la calle Cartagena esquina a María de Molina.

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Era el tuno preferido, el ojito derecho , del padre Rufino lo que nos producía cierta envidia al resto de los componentes. Y él se lo tenía bastante creído,…, como casi todos los cantantes de las tunas,….,. Muchas veces hemos formado conjunto el y yo con Manolo Martinez Millan , a la guitarra, para interpretar boleros y canciones italianas entre ensayos o al terminar alguna de nuestras rondas. Con él sigo compartiendo las aficiones musicales de antaño. En la fotografía aparece con Javier Muñoz Beades,nuestro bandera. Como ya se ha dicho era nuestro Jefe de Tuna. El segundo Jefe era Anselmo Adiego, buen bandurria y un tipo excelente, de los mayores de la tuna como Manolo. Excelente bandurria, fallecido hace pocas semanas, y el mejor amigo mío, dentro y fuera de la Tuna, era César Alfonso Lopez de Torres , compañero de ronda y de cuitas. Jose Maria Legaza era otro de los panderetas y un artista en ciernes que más tarde sería productor de cine. Le venía de casta pues su padre era gestor y representante de artistas y con frecuencia aportaba al Colegio los elencos necesarios para las fiestas de fin de curso y además recorría España con su famoso espectáculo Los chavalillos de España compuesto esencialmente por jovencísimos valores de la canción, la danza y la música, y que también nos proporcionaba actuaciones a nuestra tuna y actuaba como nuestro manager. Buen pandereta era Carlos Lage, que tenía una hermana, Mari Carmen, de la que estábamos enamorados todos los tunos mayores- o que nos considerábamos asía la que rondábamos unos cuantos de cuando en cuando por los alrededores de la plaza de toros por el sólo placer de verla de cerca, porque como se decía entonces , estaba de “toma pan y moja”. Aunque ningún tuno era tan perseguido por razones familiares como Jose Luis Castillo, venezolano, que poseía un laúd , calvete , extraordinario, de los que tienen boca redonda y roseta en lugar de las ranuras en forma de

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ese tradicionales , heredadas del violín , que de cuando en cuando disfrutaba yo . ¡ Cómo sonaba aquel laúd ¡ Andando el tiempo acabaría comprándome yo uno ¡ Pero de los Castillo hablaremos ampliamente en otro capítulo. También buen laúd y parco en palabras era Paco Oliva, entonces y actualmente dueño de Lámparas Oliva – cuyo establecimiento estaba situado en la calle Hortaleza, cerca del colegio, con el que sigo en contacto después de tantos años. Llegado este punto debo decir que casi todos los componentes de la tuna éramos vecinos de barrio y vivíamos en un pequeño entorno conformado por la Gran Via,la calle Fuencarral, la Plaza de Las Salesas y Santa Engracia y por consiguiente coincidíamos en el colegio, en la tuna , en el cine de barrio o patinando en la plaza; además, éramos amigos . Otros componentes de aquella tuna escolar en parte y en parte preuniversitaria fueron: Angel Entrena, guitarra, más tarde tuno de Farmacia y vecino mío, Jose Antonio Barbosa, también guitarra como Antonio Collado, que con el tiempo sería un excelente concertista de guitarra

clásica, los bandurrias Gabriel Rodriguez Gomez , Eugenio Ferrandiz, Alberto Diaz Corral, Juan Galan, Enrique Sestafe , años mas tarde ingeniero de caminos como yo, y los panderetas Jose Luis Rodenas Casas y Jose Luis Martin Marco. También , cuando yo había dejado el colegio y su tuna , el

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gran Miguel Abascal, “Piti” , a la izquierda, en color, uno de los mejores y mayores conocedores del mundo real del buen tunar que está preparando en estos momentos un libro sobre el mester que promete ser un bombazo. Antonio Angulo, y “el niño” J.Gamboa, el benjamín de la tuna, junto a otros tunos-niños cuyos nombres no recuerdo y que aparecen en las siguientes fotografías.

Como se puede apreciar había muchos tunos-niños, muy niños, lo que conforma una característica singular a estas “tunas preuniversitarias”. Inmediatamente de formarse la Tuna se organizaron dos grupos completamente diferenciados que sólo coincidían en los actos “colegiales”; es decir: En aquellas

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actuaciones públicas y oficiales de la Tuna de San Antón. No podía ser de otra manera, de modo que las actuaciones más típicas de tuna eran realizadas solamente por los mayores, yo diría de 15 a 17 años de edad, o sea: los de quinto y sexto curso y preuniversitario. V.- Actividades de la Tuna de San Antón El primer domingo de febrero de 1954 desfilaron por el salón de actos del colegio las figuras de mayor relieve artístico del momento para apadrinar con su valiosa y desinteresada colaboración el nacimiento de la Tuna del Colegio: El Vicepresidente de la Sociedad de Autores de Madrid D.Antonio Quintero, el humorista Tomy Caxtell, Jose Luis Ozores- antiguo alumno del colegio y gemial actor – la cantante de moda Ana Maria Parra, los bailarines Pilar de Oro y Alfredo Gil, Angelillo, el ídolo de la canción flamenca, los actores Tina Gascó y Pepe Bódalo que interpretaron un delicioso sainete de los hermanos Alvarez Quintero y el autor teatral de moda en España don Manuel Paso, que en cierto modo fueron también madrinas y padrinos nuestros. Todo ello, naturalmente, con la colaboración musical de la recién nacida tuna o de alguno de sus componentes Al terminar el curso de ese mismo año la nueva tuna quiso obsequiar a sus amigos y simpatizantes con un Festival , incluida una gran Rifa-Tombola , en el que intervinieron artistas como Tip y Top, o el Ruiseñor de Castilla, festival que tuvo un tremendo éxito. La Tuna de los Escolapios de San Antón ya era conocida en Madrid y su presencia era solicitada con frecuencia. Desde el primer momento las actividades de nuestra tuna se centraron, fundamentalmente, en colaborar musicalmente con cuantas actuaciones artísticas del colegio requerían la interpretación musical y en acudir a los actos que organizaba la madrina o el colegio en relación con las diferentes instituciones con las que tenía relación. Éramos el eje de cuantos festivales realizaba el colegio con motivo del fin de curso, alguna onomástica como las del padre Rector y el Prefecto , en Navidades y Reyes, y cualquier otra celebración pública a la que , en ocasiones, acudíamos desfilando por las calles de Madrid . Acudíamos, de tarde en tarde, y no toda la tuna sino los “mayores” ,a alguna fiesta privada en casa de alguno de los componentes o de familias de chicos del colegio que querían realzar su fiesta con nuestra presencia, incluyendo la ronda a la hija de la casa. Y a todas las emisoras de radio de Madrid, con cualquier motivo, entre ellos los concursos entre colegios, muy populares en aquellos años. En todas las ocasiones nos acompañaba el padre Rufino, que gustaba mucho de estos eventos.

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A los actos oficiales siempre acudíamos todos ,como en aquella ocasión en que el Embajador de la república francesa en España condecoró a nuestra madrina, su alteza real la serenísima señora Duquesa de Montpensier y marquesa de Valdeterrazo, con la Legión de Honor , acto celebrado en la Embajada Francesa y amenizado, por expreso deseo suyo, por nuestra tuna, que a su llegada la hizo el pasillo , escoltándola en todo momento como su guardia de honor, tras el desfile de rigor por la calle antes de penetrar en el edificio y amenizando la velada en sus jardines con nuestros pasacalles y canciones. Asistieron numerosas personas de la aristocracia española así como altas personalidades de la nación vecina. El cronista del evento incluía una foto con el siguiente comentario : “ El componente más pequeño acariciado por una dama en la embajada francesa . Bonita foto, ¿ verdad ? ” Lo que no deja de tener su guasa cuando debiera ser él, como tuno, quien abrazara a tan elegante y , por cierto muy bella , dama . Desde la perspectiva del tiempo transcurrido, sesenta años , la creación de esta tuna escolar, no universitaria , se ve como algo extraño y la verdad es que no fue bien recibida por las tunas universitarias, e incluso de Colegios mayores como el Guadalupe, que nos ninguneaban claramente. Visita obligada fue la presentación de la tuna al Excmo. Ayuntamiento de Madrid , al que acudimos desfilando por las calles del centro de la cuidad desde la calle Hortaleza hasta el

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Patio de Cristales, un gran recorrido en el que fuimos aplaudidos “con ternura” ya que esta era la palabra que muchos empleaban al ver en aquel conjunto numerosos críos de tamaño menor que la guitarra que empuñaban. Abrían la comitiva tres chavalines con sendas panderetas que producían la admiración de la gente que presenciaba nuestro paso, seguidos ya por otros tres panderetas mayores , el banderín y el resto de los tunos de mayor edad y estatura a menor edad y tamaño. A buen seguro que habrá muchas tunas que no hayan realizado en su vida un recorrido tan largo como el que hicimos nosotros. Otro gran desfile por la ciudad lo realizamos para presentarnos formalmente en el Ministerio de Educación Nacional , situado entonces en la calle de Alcalá. En aquellos años la Radio era el elemento de difusión más utilizado en todos los sentidos: Si no aparecías en la radio, no existías, asi que el padre Rufino se encargó de llevarnos, con cualquier motivo o celebración a las emisoras madrileñas, y de manera singular a los numerosos concursos entre colegios que se organizaban. La firma comercial Cortefiel organizó en Radio Madrid un Concurso de Tunas y Rondallas escolares , y allá que fuimos. Cada lunes por la noche actuaba un conjunto y un jurado le daba una puntuación para decidir a final de curso escolar el ganador. San Antón echó el resto y presentó además de la Tuna, que interpretó obras como la Polonesa de la Suite nº2 de J.S.Bach o las Czardas de V.Monti , ambas interpretadas por mi como solista ( en la foto se me ve concentrado en esta última interpretación ) a la Escolanía y Coros , a nuestro excepcional solista Alfonso Agullo interpretando el Coro de vareadores , de la zarzuela Luisa Fernanda bajo la atenta mirada del maestro Aragon, y nuestro célebre trio de armónicas. Como el concurso se realizaba a lo largo de varios meses , unas veces íbamos de “ paisano” y en otras ocasiones vestidos de tunos , según la ocasión. Nuestra actuación fue muy buena,…., aunque quedamos los terceros en el concurso y fue un duro palo para el Prefecto. Acudíamos con frecuencia a los Concursos. Uno que si ganamos fue el de preguntas sobre conocimientos generales en el que , vestido de tuno, me cupo el honor - y el miedo – de

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responder a las preguntas realizadas por el gran locutor Jose Luis Pecker. La mas difícil fue responder a esta pregunta: -¿Quién fue Alonso Sánchez Coello ? Se hizo en la sala un silencio sepulcral , hasta que se me oyó decir: -Pintor; retratista cortesano ante el alivio general. Habíamos ganado y era un tuno el que había salvado la situación, a pesar de la fama de malos estudiantes que siempre han tenido los tunos. Todas las emisoras de radio de Madrid contaron con nosotros en numerosas ocasiones y la verdad es que nuestro repertorio era mezcla del clásico de tuna y del de una rondalla de la época, muy volcada en obras de compositores españoles como Lucena o Albéniz, amén de los clásicos pasodobles y tonadillas de la época, repertorio que trabajábamos semanalmente ensayando una hora todos los lunes al terminar las clases. El S.E.U , Sindicato único de Estudiantes Universitarios, tenía su propia emisora de radio y también nos invitó a actuar , como se aprecia en la fotografía, con el locutor un tanto serio porque se acababa de publicar una Orden Ministerial de 12 de noviembre de 1955 – afortunadamente algunos meses más tarde de la fundación de nuestra tuna – en la que determinaba que: “ No podrán existir mas Tunas que las dependientes del Sindicato Español Universitario,correspondiéndole al Jefe del S.E.U su creación, organización y supresión y en el que se fijaban hasta las condiciones de admisión, obligatorias, para pertenecer a una Tuna, que resumidamente eran: Tener mas de 17 años y menos de 27 – que evidentemente no cumplia mas del 70% de nuestra tuna - No tener nota desfavorable en el expediente sindical y Poseer los suficientes conocimientos musicales, entre otras sorprendentes disposiciones, además de la prohibición expresa de actuar en el extranjero sin permiso expreso del SEU, fijación hasta del tipo de traje de tuno, estableciendo sanciones por incumplimiento desde la suspensión temporal hasta la disolución de la tuna en casos graves. Actuábamos en la radio el día de Santa Cecilia, en la fotografía, con motivo de la festividad de San Antón, o de tantos eventos culturales como necesitaran una intervención musical. Sin la presencia en la radio y de la radio no se puede entender aquella época.

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Y también en los teatros madrileños :Teatro Madrid, con motivo del festival de la Asociación de Belenistas españoles o Teatro Calderón en el festival musical que todos los años presidía la esposa del Jefe del Estado y en el que participar constituía entonces un honor y un reto a la vez. Podríamos hablar mucho de nuestras intervenciones en las onomásticas del Padre Rector y del Prefecto, siempre acompañando a grandes artistas de la escena, la música o la danza española, siempre bajo la dirección del maestro Aragón, y mezclando piezas instrumentales con otras de coro y solista vocal y la realidad es que todos estos eventos hicieron que la tuna de San Antón fuera bastante conocida en Madrid y muy solicitada. De cuando en cuando teníamos actuaciones más propias de una tuna verdadera, aunque en estas ocasiones acudiéramos solo los mayores del grupo y la mayoría de las veces con el inevitable padre Rufino a la cabeza, que se lo pasaba bomba y en más de una ocasión se olvidaba de que llevaba sotana- porque entonces todos los curas llevaban sotana a cualquier parte-. Esto sucedía cuando alguna familia relacionada con el colegio solicitaba una ronda para alguna de sus hijas, lo que se daba con relativa frecuencia. Entonces los tunos pequeños se quedaban en casa y los demas , fundamentalmente los ya preuniversitarios, nos sentíamos auténticos tunos dispuestos a romper corazones hasta las tantas de la madrugada .Contare una pequeña aventura de este tipo como referente de este tipo de actuaciones. Con alguna frecuencia íbamos por la noche a un chalet situado en las afueras de Madrid,

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cerca de donde hoy se alza el Estadio Santiago Bernabeu en el que vivía una rica viuda venezolana con su familia, cuyo hijo iba al colegio y era laúd de la tuna como se ha dicho. El padre Rufino no se perdía ninguna de las fiestas de “las castillo” como las decíamos por la abundancia de mujeres en la familia y tampoco se privaba de ir don Juan María , Juanma para los amigos, profesor de lengua de los cursos elementales, del que sospechábamos estaba enamorado de la hermana de la dueña de la casa ; no se apartaba de ella en momento alguno y en más de una ocasión les pillamos haciendo travesuras. Era un tipo delgado y bien parecido , tocado con un fino bigote al uso de la época al que gustaba vestir bien y siempre iba muy elegante. Y profesor particular de las hijas, lo que justificaba suficientemente su continuada presencia en aquella casa. Rumores de algún alumno del último curso hacían entrever la posibilidad de una relación muy cariñosa entre el Prefecto y la madre de las Castillo , como se la conocía por los estudiantes , ya que las hermanas Castillo eran , o nos lo parecían entonces , muy atractivas y sensuales , con los labios carnosos y sensuales, faz ovalada y de piel brillante, alegres y picantonas. Estar cerca de Cristina, Graciela o Nelly, la mas guapa de todas, era ponerse demasiado cerca de la tentación, de la tentación pecaminosa, claro, bajo la atenta mirada del padre Rufino que amén de los abundantes canapés, los ríos de Coca Cola – en un país en que casi ni la conocíamos entonces- y la dueña de la casa, dedicaba su tiempo a vigilar la honesta conducta de sus tunos. Resulta difícil de entender hoy pero asi era en el Madrid de los años cincuenta del siglo pasado.La idea de bailar “pegados” te golpeaba con fuerza al entrar en aquella casa y escuchar los sensuales boleros que solían poner como música de fondo mientras los modestos tunos devorábamos cuantas viandas, refrigerios o licores pasaban en las bandejas los camareros que atendían aquella mansión. La realidad es que, al final, nunca pasaba la cosa más allá de algún calentón y alguna medio borrachera de gintonic. Años después de acabar nuestras carreras coincidimos varios de aquella tuna en el restaurante La Criolla de Madrid y allí supimos que el padre Rufino había colgado los hábitos y se había casado. No nos extrañó en absoluto. Como ocurre en todas las tunas siempre hay un grupo que se reúne con mas frecuencia para rondar y celebrar fiestas. Este grupo , en que estaba yo, hicimos nuestras rondas particulares , generalmente a amigas o hermanas de nuestros amigos del colegio y yo las recuerdo con muchísimo cariño e ilusión porque para nosotros, la posibilidad de salir de ronda por la noche – y volviendo de puntillas a casa, con los zapatos quitados- se la debíamos exclusivamente a pertenecer a la Tuna ya que nuestros padres “abrían “ la mano si se trataba de salir para un acto tunantesco , aunque mas de una vez mi madre me comento que no estaba segura si le decía “toda la verdad” cuando salía de noche. .

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VI.- EPILOGO La realidad es que en aquella tuna escolar compuesta por dos grupos muy diferentes : El formado por los alumnos de 5º, 6º y preuniversitario y el resto, llegó un momento, cuando ya estábamos a pocos meses de dejar el colegio , que los mayores nos escudábamos en cualquier tontería para evitar ir desfilando por la calle con los más pequeñajos y nos moríamos si nos veía alguna de las niñas de nuestros amores ante las que nos sentíamos poco menos que héroes de película y pretendíamos siempre aparentar más años de los que el carnet de identidad indicaba. ¿ Puede decirse que Gamboa , el crío de la foto , era un tuno ? o más bien era un niño vestido de tuno. Esa era la diferencia y no sólo semántica. El rechazo de la Universidad, hacia las tunas preuniversitarias, sobre todo a las “escolares” como la de San Antón, era patente: En una tuna no cabían los críos; esto desvirtuaba el sentido básico de la tuna. Sucedió con esto como con la aparición, años más tarde, de las tunas femeninas en un momento dado. Emilio de la Cruz , conocido cronista del buen tunar en su libro de igual título, la justifica ligándola al acceso de las mujeres a los recintos universitarios, pero la propia esencia de la tuna es contraria tanto a su composición por niños como por mujeres. La tuna es y será cosa de estudiantes masculinos y de estudiantes universitarios preferentemente cuya finalidad es rondar en grupo a las mujeres y cantar su belleza hasta conquistarlas , desfilando por las calles y asentando sus reales delante de la fachada de la casa en la que , tras alguno de sus balcones o ventanas , se oculta una linda chiquilla que al fin y tras hacerse de rogar un tiempo se asomará , para escuchar los cantos de la estudiantina. Es este nombre , estudiantina , el que tal vez conjugue mejor los conceptos esenciales de calificación escolar : estudi ,....,ante con la de ronda : and , ....., antina . Y es una acción de ronda amorosa preferentemente nocturna y alegre que se acerca y cuyo sonido lejano pasa del murmullo : Escucha público atento y frena un poco la brida que lleva tu pensamiento. Pon, ..., la calleja , dormida, y al fondo,.., ¡la noche bella ¡ y pon también una estrella detrás de cada balcón y piensa con ilusión que toda blanca de luna

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se va acercando la tuna al aire de una canción. a la canción intensa : Al son de rimbombantes panderetas, con fondo musical y callejero, al brillo de la luna y los luceros dibujan en la noche sus siluetas. Del negro terciopelo , los colores de las cintas, destacan juguetones, dedicatorias llenas de ilusiones a la espera del tuno y sus amores. ¡ Silencio ,..... ¡ que al balcón alguien se asoma. Ya se escucha una suave melodía repleta de piropos deliciosos. ¡ Es para ti, mujer ¡ alguien entona , y la noche se llena de armonía con unos Clavelitos olorosos. como canto en estos versos que compuse en su día para mi querida Tuna de Derecho. En nuestro grupo de San Antón seguimos como unos tunos más , algo más jóvenes que “nuestros mayores” hasta culminar el examen de Preuniversitario reuniéndonos y realizando rondas , desfilando por las semidesiertas calles de aquel modesto Madrid ,ya algo cosmopolita tras la visita a España del General Eisenhower , que abrió la España de entonces al mundo , sobre todo el Madrid nocturno y nocherniego, pobladas sus calles adoquinadas, llenas de obras al calor de cuyas improvisadas lumbres callejeras nos acomodábamos, muertos de frio, junto al vigilante ,cuando terminaba la ronda. Una ciudad en la que se podía cortar el tráfico durante el tiempo que la Tuna, aunque fuera una tuna preuniversitaria, necesitara para desfilar por sus calles más céntricas. De día o de noche, con sus pasacalles clásicos, y en la que los “serenos” eran nuestros eternos cómplices para las rondas con nocturnidad y alevosía ya que ellos eran los depositarios de las llaves de los grandes portalones de acceso a las casas de la época, la mayoría con entradas para carruajes, pues ellos tenían las llaves de entrada de cada calle.

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A pesar de la dureza de aquellos años 50/60 en un país que trataba de recuperarse de una terrible guerra, aislada de todo y de todos, en un universo sonoro en el que solo la radio llegaba a los hogares y donde hasta la Coca Cola era un lujo al alcance de muy pocos. Donde para reunirse públicamente un grupo de más de diez personas era necesario pedir un permiso a la Dirección General de Seguridad – lo que requería o disminuir el número de tunos rondadores para no tener obligación de pedir ese permiso o hacer la trampa de constituir dos grupos diferentes de tunos rondadores que, casualmente, más tarde se encontraban en el mismo sitio para continuar la ronda, en la que , una vez en la casa de la mujer rondada podía aparecer la policía- los “grises” les decíamos entonces –como a mi me ocurrió alguna vez y terminar la aventura romántica y amorosa en la comisaria . Pero los jóvenes estudiantes de aquella difícil época siempre encontrábamos la manera de bordear la legislación para dar rienda suelta a nuestras aficiones musicales amparados por la tradición española, universal no solo de los estudiantes y estudiantinas, sino también de todas las rondallas y grupos de instrumentos de pulso y púa tradicionales en cualquier pueblo de España para salir a rondar por las calles de cualquier lugar de nuestro país. Porque la música popular, las tonadillas, la canción española y la música de las tunas era la única música que podíamos producir casi sin coste en una época en la que las ilusiones y los sueños, la mayor parte de las veces rotos o incumplidos, era lo único de lo que podía disfrutar todo el mundo. Y porque esa música era , en aquellos años, la única música posible para la mayoría de la gente que apenas disponía de un aparato de radio para asomarse a otro mundo diferente al que veía cada mañana al levantarse. Y eso era así tanto para los jóvenes aspirantes a tunantes como para los afortunados que habían alcanzado ya la Universidad. Gloria y Gracias mil a las Tunas, escolares, preuniversitarias o Universitarias de aquella época. Tras las primeras revueltas de estudiantes del año 1956, en las que muchos de nosotros nos vimos envueltos toda vez que la zona de los disturbios estaba pegada a nuestro colegio , el cierre de la Universidad de Madrid y el traslado de la Facultad de Derecho – siempre la más alborotadora- a la Ciudad Universitaria , llegaba al año siguiente la salida del primer automóvil fabricado en España: El Seat “seiscientos” el coche que revolucionaria el país por 65.000 pesetas de entonces – una fortuna – y para nosotros el final del bachillerato y nuestra presencia en el colegio de San Antón con el aprobado del curso Preuniversitario. Tunos y no tunos, procedíamos a recoger definitivamente de nuestros pupitres escolares los últimos lápices y papeles , disponiéndonos a salir por última vez de aquellas clases .

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Cuando me dirigía por el pasillo prácticamente vacío camino del vestibulo , con el único sonido de mis propias pisadas resonando como un eco del pasado se me iban agolpando las imágenes de los 2.000 días transcurridos entre sus paredes . En San Antón me hice un hombre y me enseñaron a vivir y a convivir con los demás, desde una perspectiva cristiana naturalmente , a respetar todas las ideas y a estudiar compaginando la hinca de codos con la diversión. Aprendí a hablar en público, ante un micrófono , en un estudio radiofónico, ante los demás, a actuar en directo sobre un escenario, a dirigir círculos de trabajo y me dieron la oportunidad, a través de la Tuna , de acceder a sitios y personajes que más tarde me valdrían mucho, y de trabajar en equipo con la responsabilidad de aspirar a ser siempre el número uno. Y además pude desarrollar mi amor por la música y nuestros instrumentos musicales de pulso y púa. Dediqué muchas horas a ello pero supusieron una excelente inversión en aprender a vivir con plenitud. En el vestíbulo del nivel de calle nos despedimos unos de otros ; ya no tenía sentido la expresión de siempre : ¡ Hasta el año que viene ¡ ¡ Viva la Tuna de San Antón ¡ Yo aún no lo sabía, pero la Tuna de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid me esperaba, pese a que yo dirigiera mis pasos hacia una carrera de ingeniería cuya Escuela estaba en la otra punta de Madrid.

Murcia , 23 abril de 2014

Julián Núñez Olías

Bandurriator

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