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Mujeres detrás de cámara Danae C. Dieguez El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) fundado en marzo de 1959, subraya un panorama en el que escasean las realizadoras como directoras de cine. Resulta revelador cómo en Cuba, la historia enfatiza el acceso de las mujeres al espacio público, como una revolución dentro de la Revolución y en el mundo cinematográfico se reprodujo la distribución de roles que enmarcaban a las mujeres en especialidades que tradicionalmente habían ejercido; así el maquillaje, el vestuario, la actuación y la edición, signaron sus labores cinematográficas. Un análisis de este fenómeno en el cine cubano debe incluir, por un lado, las causas de la infrarrepresentación de las mujeres como directoras de cine, lo que significa develar el camino de cómo accedieron a esta posición, tema que en sí mismo es la visibilización de las inequidades de género y en este sentido, entonces, indagar si cuando dirigen existen tópicos que revelen desde los temas y sus estéticas, propuestas que hablen de un cine de mujeres, o al menos desde donde distingamos un punto de vista que se comprometa con las narrativas de las mujeres. Cartografiar, a partir de un corpus de películas que ellas dirigen, no significa que per se exista una mirada femenina, pero nos permite revisitar un conjunto de obras que se habían mantenido preteridas dentro del canon cinematográfico, paradigma que basa su constructo en un sesgo discriminatorio.

Para entender la llegada de las mujeres a la dirección de cine en Cuba, habría que repensar el canon a partir de ampliar el concepto de cine cubano realizado desde el ICAIC, pues otras productoras, sin el acento que aquel enuncia del cine como arte e industria, han sido importantes para encontrar a realizadoras que transitaron a la dirección. Así, los Estudios Fílmicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y los de la Televisión, significaron la llegada de algunas directoras que hoy poseen una obra a valorar dentro de la cinematografía cubana. En los años sesenta Sara Gómez dentro del ICAIC comienza a dirigir documentales, género que vendría a ser el lenguaje de la mayoria de las propuestas realizadas por ellas, y desde el cual Sara abordaria los temas fundamentales sobre los que basa su discurso: sujetos que viven el proceso revolucionario desde la marginalidad, el machismo que sobrevive en la construcción de la nueva sociedad y los conflictos que esto implica para las mujeres que acceden al espacio público como camino a su autonomía. Documentales como Mi aporte (1972) y Guanabacoa, crónica de mi familia (1966) revelan tópicos y procesos de autorrepresentación que el cine cubano no había experimentado. En el primero, Sara aparece en el grupo de mujeres que se cuestionan lo que significa para ellas integrarse a la Revolución; mientras han conquistado el espacio público, el doméstico mantiene y legitima los roles sexistas que llevan a las mujeres a la doble jornada laboral. Su mirada incisiva al respecto, su cuestionamiento continuo sobre hasta dónde el verdadero cambio en el imaginario simbólico con respecto a la posición y la condición de las mujeres en la nueva sociedad que surgía, la convierten en una pionera en estos temas

que desarrolla desde varias aristas en otros documentales. En Guanabacoa, crónica de mi familia hay una historia de vida; de su familia y de ella dentro de ese contexto: mujer negra de clase media. Es una disección muy personal, de clase, de género y de raza en la que la mirada a si misma marca un punto de vista diferente en la documentalistica del pais. Considerada la primera cineasta cubana, realiza cerca de dieciocho documentales y un largometraje de ficción: De cierta manera, concluido en el año 1974 por Tomás Gutierrez Alea (Titón) y Julio García Espinosa, pues fallece prematuramente ese mismo año. En esta película, el primer largometraje de ficción dirigido por una mujer en el cine cubano, vuelve sobre los tópicos que ha desarrollado en sus documentales e insiste en abordar la construcción de la mujer nueva dentro de la sociedad socialista; además de continuar una búsqueda estética basada fundamentalmente en la casi anulación del montaje como recurso narrativo, y la articulación de elementos del documental y de la ficción dentro del desarrollo de la trama. Hay escasos estudios que revelen una cartografía que identifique el decursar de las mujeres como directoras de cine, sin embargo En el año 1978, en el ICAIC, Marisol Trujillo dirige sus primeros documentales Lactancia y El sitio en que tan bien se está y en 1977 Rebeca Chávez co-dirige un Noticiero ICAIC latinoamericano, mientras que desde los Estudios Fílmicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en el año 1976, la realizadora Belkis Vega dirige el documental Ustedes esta generación. Comienza la carrera como directoras de documentales y en cada una se verifican caminos diferentes. Uno de los ejes temáticos desde el cual se articulan muchas de las propuestas


hechas por las mujeres es el de la épica y su escritura en el texto fílmico. Este tema que ha caracterizado al cine cubano tiene en realizadoras como Belkis y Rebeca un corpus cinematográfico en el que se revela una mirada al relato épico cubano desde una perspectiva que (re)presenta sujetos ignorados por la Historia, en algunos casos, mujeres relegadas en la narración de la epopeya: el documental Cuando una mujer no duerme (1986) de Rebeca Chávez o Mujeres, simplemente (1980) de Belkis Vega o Esa mujer de tantas estrellas (1987) de la realizadora Mayra Vilasís quien se inicia en el ICAIC como directora de documentales en el año1985. Marisol Trujillo es una de las directoras en las que la temática de la mujer se convierte en un tópico. El más celebrado fue Mujer ante el espejo, de 1983, refiere los sacrificios para desarrollarse en la vida profesional y personal de una bailarina, entre los que se cuentan su estoico cuidado del cuerpo y cómo este es el dominio donde convergen y estallan dos mundos: el espacio privado y el público, sus deseos de ser madre e interpretar un protagónico en el ballet. En otros de sus documentales como Oración y Mujer junto al faro, ambos de 1984, verificamos nuevamente un punto de vista comprometido con el universo femenino, tema sobre el que dejara proyectos inconclusos, entre ellos el guión de un largometraje de ficción dedicado a los niños, proyectado para el género de ciencia ficción, pues a inicios de la década del 90 deja de filmar. Es la década de los 80 un momento en el que confluyen varias directoras, una de ellas , mencionada anteriormente es la realizadora Mayra Vilasis directora a la que le interesaba abordar el tema de la mujer en la cinematografia

cubana, que poseía una mirada feminista, y que se dedicó a escribir varios ensayos al respecto. Dejó sin realizar otro proyecto de largometraje de ficción dedicado a la escritora cubana del s.XIX Gertrudis Gómez de Avellaneda. Vilasís fallece en el año 2002 y en su momento había comentado que en Cuba es más fácil ser pilota de aviación que directora de cine. Estos son los años en los que editoras como Miriam Talavera, en el ICAIC y la musicalizadora Lisette Vila, proveniente de los Estudios Fílmicos de las FAR, dirigen sus propios proyectos. En el caso de Lizette, con una obra pionera en temas como el VIH, la violencia de género, la diversidad sexual, entre otros se verifican la preocupación por asuntos que se habían mantenido invisibles y que más adelante otras realizadoras continuarian. Aunque apenas existen referencias sobre la dirección de mujeres en la televisión, epecíficamente en dramatizados, hoy podemos mencionar que aproximadamente quince tienen acceso a este espacio por lo que ha sido un medio menos complejo para ellas. Desde allí indagan en temas del universo femenino que desde la industria de cine no se han representado; uno de ellos es el erotismo, en el que la mirada de algunas realizadoras posee una óptica particular. Portadora de un lirismo visual, Te llamarás Inocencia de la realizadora Teresa Ordoqui, es una pelicula producida por los Estudios Filmicos de la Televisión. Fue realizada en el año 1989 y es el segundo largometraje de ficción dirigido por una mujer en el cine cubano si, como dijimos al inicio, analizamos la cinematografia con una mirada más amplia que incluya otras instituciones productoras de audiovisual. Hoy, directoras de TV como Elena Palacio, Magda Gonzalez Grau,

entre otras, desde sus propuestas en el espacio de dramatizados, no solo se acercan a temas relacionados con la violencia simbólica y/o la relación de las mujeres con su cuerpo, sino que desde el propio lenguaje televisivo provocan las fronteras discursivas entre el cine y la TV. En el año 1990, producida por el ICAIC, la pelicula Mujer Transparente, formada por cinco historias que abordaban el tema de la Mujer desde diferentes aristas; presentó tres de los cortos dirigidos por mujeres que provenían de la asistencia de dirección y/o la dirección de documentales: Adriana; por Mayra Segura, Julia; por Mayra Vilasís y Laura; por Ana Rodriguez. Esta película le daba la oportunidad de dirigir a varias mujeres, además que proponía rostros femeninos en los que se evidenciaban conflictos aún no superados en la sociedad. Abordaba temas como la invisibilidad del trabajo doméstico y la doble jornada laboral, el deseo y el placer en la tercera edad, mujeres que toman las riendas de sus vidas, y al hacerlo ponían en crisis la hipocresía y la doble moral de una sociedad en la que lo individual se supeditaba al deber ser, tema que sobre todo en las dos últimas historias; Zoe, dirigida por Mario Crespo y Laura, dirigida por Ana Rodriguez , se hace más notable a partir de la representación de los personajes femeninos, personajes que en el cine cubano marcan una perspectiva de análisis diferente. En los años 90 realizadoras provenientes de la industria, comienzan a dirigir, gracias a la llegada del video. Gloria Arguelles, que se desempeña como editora, Marina Ochoa, Lourdes de los Santos o Gloria Rolando – quien ha realizado su obra documental desde su productora de video independiente a partir de temas relacionados con la


racialidad, entre otros, forman parte de ese corpus de directoras, que sin haber llegado a la ficción, hacen de la producción documentalística una propuesta dinámica marcada por estilos y puntos de vista a revisar dentro de los estudios sobre cine en Cuba. Aunque no todas poseen una mirada que discurse sobre lo femenino o en la que se descubra alguna indagación al respecto, el hecho de acceder a la dirección destaca una variante a tener en cuenta cuando se hace un análisis de la búsqueda de la equidad de género en el cine y el audiovisual cubano. En el año1999 la directora Belkis Vega realiza la versión para TV de la obra de teatro La Casa de Bernarda Alba , la que se proyecta en las salas de cine. En el año 2002, filma, igual para la TV, la obra de teatro Santa Camila de la Habana Vieja, esta última con una concepción de la puesta en escena mucho más cinematográfica. Fue también estrenada en los cines. En el año 2009, la directora Rebeca Chavez que habia incursionado con dos cortometrajes de ficción en la década del 90, se estrena con su primer largometraje Ciudad en Rojo, pelicula coral que aborda la épica revolucionaria, específicamente la lucha clandestina en la provincia de Santiago de Cuba, en los dias previos al triunfo de enero de 1959. Por esta misma línea, la directora de TV, Consuelo Elba realiza en el 2006 el documental Mujeres de la guerrilla. A través del relato de diez ex—combatientes guerrilleras de la Revolución, se describe la procedencia humilde de

estas mujeres, los hechos que las llevaron a su incorporación a la lucha activa y su estancia y posterior incorporación a la sociedad hasta nuestros días. La democratización de las nuevas tecnologías y la creación de las escuelas de cine, han sido factores que permitieron el acceso de las jóvenes realizadoras para ocupar la dirección y otras funciones cinematográficas como la dirección de fotografía; una de las especialidades que históricamente discriminó a las mujeres dentro de la industria. Directoras como Patricia Ramos, con sus cortos de ficción: Na-Na y El patio de mi casa, Susana Barriga con sus documentales Cómo construir un barco, Patria y The Illusión, Heidi Hassan con su cortometraje de ficción Tierra Roja y el documental Tormentas de verano y Daniellis Hernández con el documental Extravío, afrontan temas como: la emigración desde la mirada de los niños, la emigración femenina, el erotismo femenino amputado por lo doméstico, la autorrepresentación como indagación de la identidad, la racialidad, entre otros. Existen en sus obras búsquedas estéticas que resultan un lenguaje que se desmarca, en muchos sentidos, de las narrativas habituales del cine cubano. Otras, aún más jóvenes, como Alina Rodriguez, Milena Almira y Jessica Rodriguez, entre otras, abordan temas conflictuales para la realidad cubana: el trasvestismo, la inmigración del campo a la ciudad, los desamparos sociales, las marginalidades. Recientemente Marilyn Solaya, una de

las representantes de esta generación, en su más reciente documental En el cuerpo equivocado, indaga , a partir de la historia de la primera transexual en Cuba, sobre cómo la protagonista queda entrampada en los estereotipos tradicionales de la mujer doméstica. La nueva promoción asume temas con mayor desenfado, crean sus obras muchas veces independiente de las instituciones y en sus propuestas existen, desde la asunción del lenguaje, búsquedas que recolocan, no solo a sujetos invisibles en las imágenes sobre la nación, sino también problemáticas que examinan nuevos puntos de vista sobre las relaciones de género dentro de nuestro contexto social y cultural. Bibliografía: Chanan, Michael. . Otra mirada En Cine Cubano, No. 127, La Habana, 1989 Chanan, Michael: Cuban Image, BFI Publishing, London, Indiana University Press, Bloomington, Indiana, 1985. COLAIZZI, Giulia. El acto cinematográfico: género y texto fílmico. Lectora. Nº 7, 2001 Diéguez, Danae C. ¿Voces de mujeres o mujeres para ser miradas? http://www.mujeres.co.cu/articulo. asp?a=2011&num=522&art=12 ______________. Cine de Mujeres


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Mujeres detrás de cámara Danae C. Dieguez El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) fundado en marzo de 1959, subraya un panorama en el que escasean las realizadoras como directoras de cine. Resulta revelador cómo en Cuba, la historia enfatiza el acceso de las mujeres al espacio público, como una revolución dentro de la Revolución y en el mundo cinematográfico se reprodujo la distribución de roles que enmarcaban a las mujeres en especialidades que tradicionalmente habían ejercido; así el maquillaje, el vestuario, la actuación y la edición, signaron sus labores cinematográficas. Un análisis de este fenómeno en el cine cubano debe incluir, por un lado, las causas de la infrarrepresentación de las mujeres como directoras de cine, lo que significa develar el camino de cómo accedieron a esta posición, tema que en sí mismo es la visibilización de las inequidades de género y en este sentido, entonces, indagar si cuando dirigen existen tópicos que revelen desde los temas y sus estéticas, propuestas que hablen de un cine de mujeres, o al menos desde donde distingamos un punto de vista que se comprometa con las narrativas de las mujeres. Cartografiar, a partir de un corpus de películas que ellas dirigen, no significa que per se exista una mirada femenina, pero nos permite revisitar un conjunto de obras que se habían mantenido preteridas dentro del canon cinematográfico, paradigma que basa su constructo en un sesgo discriminatorio. Para entender la llegada de las mujeres a la dirección de cine en Cuba, habría que repensar el canon a partir de ampliar el concep-

to de cine cubano realizado desde el ICAIC, pues otras productoras, sin el acento que aquel enuncia del cine como arte e industria, han sido importantes para encontrar a realizadoras que transitaron a la dirección. Así, los Estudios Fílmicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y los de la Televisión, significaron la llegada de algunas directoras que hoy poseen una obra a valorar dentro de la cinematografía cubana. En los años sesenta Sara Gómez dentro del ICAIC comienza a dirigir documentales, género que vendría a ser el lenguaje de la mayoria de las propuestas realizadas por ellas, y desde el cual Sara abordaria los temas fundamentales sobre los que basa su discurso: sujetos que viven el proceso revolucionario desde la marginalidad, el machismo que sobrevive en la construcción de la nueva sociedad y los conflictos que esto implica para las mujeres que acceden al espacio público como camino a su autonomía. Documentales como Mi aporte (1972) y Guanabacoa, crónica de mi familia (1966) revelan tópicos y procesos de autorrepresentación que el cine cubano no había experimentado. En el primero, Sara aparece en el grupo de mujeres que se cuestionan lo que significa para ellas integrarse a la Revolución; mientras han conquistado el espacio público, el doméstico mantiene y legitima los roles sexistas que llevan a las mujeres a la doble jornada laboral. Su mirada incisiva al respecto, su cuestionamiento continuo sobre hasta dónde el verdadero cambio en el imaginario simbólico con respecto a la posición y la condición de las mujeres en la nueva sociedad que surgía, la convierten en una pionera en estos temas que desarrolla desde varias aristas en otros documentales. En Guanabacoa, crónica de mi familia hay una historia de vida; de su familia y de ella dentro de ese contexto: mujer negra de clase media. Es una disección muy personal, de clase, de género y de raza en la que la mirada a si misma marca un punto de vista diferente en la documentalistica del


pais. Considerada la primera cineasta cubana, realiza cerca de dieciocho documentales y un largometraje de ficción: De cierta manera, concluido en el año 1974 por Tomás Gutierrez Alea (Titón) y Julio García Espinosa, pues fallece prematuramente ese mismo año. En esta película, el primer largometraje de ficción dirigido por una mujer en el cine cubano, vuelve sobre los tópicos que ha desarrollado en sus documentales e insiste en abordar la construcción de la mujer nueva dentro de la sociedad socialista; además de continuar una búsqueda estética basada fundamentalmente en la casi anulación del montaje como recurso narrativo, y la articulación de elementos del documental y de la ficción dentro del desarrollo de la trama. Hay escasos estudios que revelen una cartografía que identifique el decursar de las mujeres como directoras de cine, sin embargo En el año 1978, en el ICAIC, Marisol Trujillo dirige sus primeros documentales Lactancia y El sitio en que tan bien se está y en 1977 Rebeca Chávez co-dirige un Noticiero ICAIC latinoamericano, mientras que desde los Estudios Fílmicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en el año 1976, la realizadora Belkis Vega dirige el documental Ustedes esta generación. Comienza la carrera como directoras de documentales y en cada una se verifican cami-


nos diferentes. Uno de los ejes temáticos desde el cual se articulan muchas de las propuestas hechas por las mujeres es el de la épica y su escritura en el texto fílmico. Este tema que ha caracterizado al cine cubano tiene en realizadoras como Belkis y Rebeca un corpus cinematográfico en el que se revela una mirada al relato épico cubano desde una perspectiva que (re)presenta sujetos ignorados por la Historia, en algunos casos, mujeres relegadas en la narración de la epopeya: el documental Cuando una mujer no duerme (1986) de Rebeca Chávez o Mujeres, simplemente (1980) de Belkis Vega o Esa mujer de tantas estrellas (1987) de la realizadora Mayra Vilasís quien se inicia en el ICAIC como directora de documentales en el año1985. Marisol Trujillo es una de las directoras en las que la temática de la mujer se convierte en un tópico. El más celebrado fue Mujer ante el espejo, de 1983, refiere los sacrificios para desarrollarse en la vida profesional y personal de una bailarina, entre los que se cuentan su estoico cuidado del cuerpo y cómo este es el dominio donde convergen y estallan dos mundos: el espacio privado y el público, sus deseos de ser madre e interpretar un protagónico en el ballet. En otros de sus documentales como Oración y Mujer junto al faro, ambos de 1984, verificamos nuevamente un punto de vista comprometido con el universo femenino, tema sobre el que dejara proyectos inconclusos, entre ellos el guión de un largometraje de ficción dedicado a los niños, proyectado para el género de ciencia ficción, pues a inicios de la década del 90 deja de filmar. Es la década de los 80 un momento en el que confluyen varias directoras, una de ellas , mencionada anteriormente es la realizadora Mayra Vilasis directora a la que le interesaba abordar el tema de la mujer en la cinematografia cubana, que poseía una mirada feminista, y que se dedicó a escribir varios ensayos al respecto. Dejó sin realizar otro proyecto de largometraje de ficción dedicado

a la escritora cubana del s.XIX Gertrudis Gómez de Avellaneda. Vilasís fallece en el año 2002 y en su momento había comentado que en Cuba es más fácil ser pilota de aviación que directora de cine. Estos son los años en los que editoras como Miriam Talavera, en el ICAIC y la musicalizadora Lisette Vila, proveniente de los Estudios Fílmicos de las FAR, dirigen sus propios proyectos. En el caso de Lizette, con una obra pionera en temas como el VIH, la violencia de género, la diversidad sexual, entre otros se verifican la preocupación por asuntos que se habían mantenido invisibles y que más adelante otras realizadoras continuarian. Aunque apenas existen referencias sobre la dirección de mujeres en la televisión, epecíficamente en dramatizados, hoy podemos mencionar que aproximadamente quince tienen acceso a este espacio por lo que ha sido un medio menos complejo para ellas. Desde allí indagan en temas del universo femenino que desde la industria de cine no se han representado; uno de ellos es el erotismo, en el que la mirada de algunas realizadoras posee una óptica particular. Portadora de un lirismo visual, Te llamarás Inocencia de la realizadora Teresa Ordoqui, es una pelicula producida por los Estudios Filmicos de la Televisión. Fue realizada en el año 1989 y es el segundo largometraje de ficción dirigido por una mujer en el cine cubano si, como dijimos al inicio, analizamos la cinematografia con una mirada más amplia que incluya otras instituciones productoras de audiovisual. Hoy, directoras de TV como Elena Palacio, Magda Gonzalez Grau, entre otras, desde sus propuestas en el espacio de dramatizados, no solo se acercan a temas relacionados con la violencia simbólica y/o la relación de las mujeres con su cuerpo, sino que desde el propio lenguaje televisivo provocan las fronteras discursivas entre el cine y la TV. En el año 1990, producida por el ICAIC, la pelicula Mujer Transparente, formada por cinco historias que abordaban el tema de


Mujeres detrás de cámara Danae C. Dieguez El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) fundado en marzo de 1959, subraya un panorama en el que escasean las realizadoras como directoras de cine. Resulta revelador cómo en Cuba, la historia enfatiza el acceso de las mujeres al espacio público, como una revolución dentro de la Revolución y en el mundo cinematográfico se reprodujo la distribución de roles que enmarcaban a las mujeres en especialidades que tradicionalmente habían ejercido; así el maquillaje, el vestuario, la actuación y la edición, signaron sus labores cinematográficas.


Mujeres detrás de cámara

Un análisis de este fenómeno en el cine cubano debe incluir, por un lado, las causas de la infrarrepresentación de las mujeres como directoras de cine, Danae lo que C. Dieguez significa develar el camino de cómo accedieron a esta posición, tema que en sí mismo es la visibilización de las inequidadesEl Instituto Cubano que de Arte e Industria de género y en este sentido, entonces, indagar si cuando dirigen existen tópicos Cinematográfico (ICrevelen desde los temas y sus estéticas, propuestas que hablen de un cine de mujeres, o al menos desde donde distingamos un punto de vista que se comprometa conAIC) las fundado en marzoellas de 1959, subraya un narrativas de las mujeres. Cartografiar, a partir de un corpus de películas que panorama en el que esdirigen, no significa que per se exista una mirada femenina, pero nos permite recasean las realizadovisitar un conjunto de obras que se habían mantenido preteridas dentro del canon ras como directoras de cinematográfico, paradigma que basa su constructo en un sesgo discriminatorio. cine. Resulta revelador Para entender la llegada de las mujeres a la dirección de cine en Cuba, habría que cómo en Cuba, repensar el canon a partir de ampliar el concepto de cine cubano realizado desde el ICAIC, pues otras productoras, sin el acento que aquel enuncia del cine como arte e industria, han sido importantes para encontrar a realizadoras que transitaron a la dirección. Así, los Estudios Fílmicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y los de la Televisión, significaron la llegada de algunas directoras que hoy poseen una obra a valorar dentro de la cinematografía cubana. En los años sesenta Sara Gómez dentro del ICAIC comienza a dirigir documentales, género que vendría a ser el lenguaje de la mayoria de las propuestas realizadas por ellas, y desde el cual Sara abordaria los temas fundamentales sobre los que basa su discurso: sujetos que viven el proceso revolucionario desde la marginalidad, el machismo que sobrevive en la construcción de la nueva sociedad y los conflictos que esto implica para las mujeres que acceden al espacio público como camino a su autonomía. Documentales como Mi aporte (1972) y Guanabacoa, crónica de mi familia (1966) revelan tópicos y procesos de autorrepresentación que el cine cubano no había experimentado. En el primero, Sara aparece en el grupo de mujeres que se cuestionan lo que significa para ellas integrarse a la Revolución; mientras han conquistado el espacio público, el doméstico mantiene y legitima los roles sexistas que llevan a las mujeres a la doble jornada laboral. Su mirada incisiva al respecto, su cuestionamiento continuo sobre hasta dónde el verdadero cambio en el imaginario simbólico con respecto a la posición y la condición de las mujeres en la nueva sociedad que surgía, la convierten en una pionera en estos temas que desarrolla desde varias aristas en otros documentales. En Guanabacoa, crónica de mi familia hay una historia de vida; de su familia y de ella dentro de ese contexto: mujer negra de clase media. Es una disección muy personal, de clase, de género y de raza en la que la mirada a si misma marca un punto de vista diferente en la documentalistica del pais. Considerada la primera cineasta cubana, realiza cerca de dieciocho documentales y un largometraje de ficción: De cierta manera, concluido en el año 1974 por Tomás Gutierrez Alea (Titón) y Julio García Espinosa, pues fallece prematuramente ese mismo año. En esta película, el primer largometraje de ficción dirigido por una mujer en el cine cubano, vuelve sobre los tópicos que ha desarrollado en sus documentales e insiste en abordar la construcción de la mujer nueva dentro de la sociedad socialista; además de continuar una búsqueda estética basada fundamentalmente en la casi anulación del montaje como recurso


narrativo, y la articulación de elementos del documental y de la ficción dentro del desarrollo de la trama. Hay escasos estudios que revelen una cartografía que identifique el decursar de las mujeres como directoras de cine, sin embargo En el año 1978, en el ICAIC, Marisol Trujillo dirige sus primeros documentales Lactancia y El sitio en que tan bien se está y en 1977 Rebeca Chávez co-dirige un Noticiero ICAIC latinoamericano, mientras que desde los Estudios Fílmicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en el año 1976, la realizadora Belkis Vega dirige el documental Ustedes esta generación. Comienza la carrera como directoras de documentales y en cada una se verifican caminos diferentes. Uno de los ejes temáticos desde el cual se articulan muchas de las propuestas hechas por las mujeres es el de la épica y su escritura en el texto fílmico. Este tema que ha caracterizado al cine cubano tiene en realizadoras como Belkis y Rebeca un corpus cinematográfico en el que se revela una mirada al relato épico cubano desde una perspectiva que (re)presenta sujetos ignorados por la Historia, en algunos casos, mujeres relegadas en la narración de la epopeya: el documental Cuando una mujer no duerme (1986) de Rebeca Chávez o Mujeres, simplemente (1980) de Belkis Vega o Esa mujer de tantas estrellas (1987) de la realizadora Mayra Vilasís quien se inicia en el ICAIC como directora de documentales en el año1985. Marisol Trujillo es una de las directoras en las que la temática de la mujer se convierte en un tópico. El más celebrado fue Mujer ante el espejo, de 1983, refiere los sacrificios para desarrollarse en la vida profesional y personal de una bailarina, entre los que se cuentan su estoico cuidado del cuerpo y cómo este es el dominio donde convergen y estallan dos mundos: el espacio privado y el público, sus deseos de ser madre e interpretar un protagónico en el ballet. En otros de sus documentales como Oración y Mujer junto al faro, ambos de 1984, verificamos nuevamente un punto de vista comprometido con el universo femenino, tema sobre el que dejara proyectos inconclusos, entre ellos el guión de un largometraje de ficción dedicado a los niños, proyectado para el género de ciencia ficción, pues a inicios de la década del 90 deja de filmar. Es la década de los 80 un momento en el que confluyen varias directoras, una de ellas , mencionada anteriormente es la realizadora Mayra Vilasis directora a la que le interesaba abordar el tema de la mujer en la cinematografia cubana, que poseía una mirada feminista, y que se dedicó a escribir varios ensayos al respecto. Dejó sin realizar otro proyecto de largometraje de ficción dedicado a la escritora cubana del s.XIX Gertrudis Gómez de Avellaneda. Vilasís fallece en el año 2002 y en su momento había comentado que en Cuba es más fácil ser pilota de aviación que directora de cine. Estos son los años en los que editoras como Miriam Talavera, en el ICAIC y la musicalizadora Lisette Vila, proveniente de los Estudios Fílmicos de las FAR, dirigen sus propios proyectos. En el caso de Lizette, con una obra pionera en temas como el VIH, la violencia de género, la diversidad sexual, entre otros se verifican la preocupación por asuntos que se habían mantenido invisibles y que más adelante otras realizadoras continuarian. Aunque apenas existen referencias sobre la dirección de mujeres en la televisión,


epecíficamente en dramatizados, hoy podemos mencionar que aproximadamente quince tienen acceso a este espacio por lo que ha sido un medio menos complejo para ellas. Desde allí indagan en temas del universo femenino que desde la industria de cine no se han representado; uno de ellos es el erotismo, en el que la mirada de algunas realizadoras posee una óptica particular. Portadora de un lirismo visual, Te llamarás Inocencia de la realizadora Teresa Ordoqui, es una pelicula producida por los Estudios Filmicos de la Televisión. Fue realizada en el año 1989 y es el segundo largometraje de ficción dirigido por una mujer en el cine cubano si, como dijimos al inicio, analizamos la cinematografia con una mirada más amplia que incluya otras instituciones productoras de audiovisual. Hoy, directoras de TV como Elena Palacio, Magda Gonzalez Grau, entre otras, desde sus propuestas en el espacio de dramatizados, no solo se acercan a temas relacionados con la violencia simbólica y/o la relación de las mujeres con su cuerpo, sino que desde el propio lenguaje televisivo provocan las fronteras discursivas entre el cine y la TV. En el año 1990, producida por el ICAIC, la pelicula Mujer Transparente, formada por cinco historias que abordaban el tema de la Mujer desde diferentes aristas; presentó tres de los cortos dirigidos por mujeres que provenían de la asistencia de dirección y/o la dirección de documentales: Adriana; por Mayra Segura, Julia; por Mayra Vilasís y Laura; por Ana Rodriguez. Esta película le daba la oportunidad de dirigir a varias mujeres, además que proponía rostros femeninos en los que se evidenciaban conflictos aún no superados en la sociedad. Abordaba temas como la invisibilidad del trabajo doméstico y la doble jornada laboral, el deseo y el placer en la tercera edad, mujeres que toman las riendas de sus vidas, y al hacerlo ponían en crisis la hipocresía y la doble moral de una sociedad en la que lo individual se supeditaba al deber ser, tema que sobre todo en las dos últimas historias; Zoe, dirigida por Mario Crespo y Laura, dirigida por Ana Rodriguez , se hace más notable a partir de la representación de los personajes femeninos, personajes que en el cine cubano marcan una perspectiva de análisis diferente. En los años 90 realizadoras provenientes de la industria, comienzan a dirigir, gracias a la llegada del video. Gloria Arguelles, que se desempeña como editora, Marina Ochoa, Lourdes de los Santos o Gloria Rolando – quien ha realizado su obra documental desde su productora de video independiente a partir de temas relacionados con la racialidad, entre otros, forman parte de ese corpus de directoras, que sin haber llegado a la ficción, hacen de la producción documentalística una propuesta dinámica marcada por estilos y puntos de vista a revisar dentro de los estudios sobre cine en Cuba. Aunque no todas poseen una mirada que discurse sobre lo femenino o en la que se descubra alguna indagación al respecto, el hecho de acceder a la dirección destaca una variante a tener en cuenta cuando se hace un análisis de la búsqueda de la equidad de género en el cine y el audiovisual cubano. En el año1999 la directora Belkis Vega realiza la versión para TV de la obra de teatro La Casa de Bernarda Alba , la que se proyecta en las salas de cine. En el año 2002, filma, igual para la TV, la obra de teatro Santa Camila de la Habana Vieja, esta última con una concepción de la puesta en escena mucho más cinematográfica. Fue también estrenada en los cines. En el año 2009, la directora Rebeca Chavez que habia incursionado con dos cortometrajes de ficción en la década del 90, se estrena con su primer largometraje Ciudad en Rojo, pelicula coral que aborda la épica


revolucionaria, específicamente la lucha clandestina en la provincia de Santiago de Cuba, en los dias previos al triunfo de enero de 1959. Por esta misma línea, la directora de TV, Consuelo Elba realiza en el 2006 el documental Mujeres de la guerrilla. A través del relato de diez ex—combatientes guerrilleras de la Revolución, se describe la procedencia humilde de estas mujeres, los hechos que las llevaron a su incorporación a la lucha activa y su estancia y posterior incorporación a la sociedad hasta nuestros días. La democratización de las nuevas tecnologías y la creación de las escuelas de cine, han sido factores que permitieron el acceso de las jóvenes realizadoras para ocupar la dirección y otras funciones cinematográficas como la dirección de fotografía; una de las especialidades que históricamente discriminó a las mujeres dentro de la industria. Directoras como Patricia Ramos, con sus cortos de ficción: Na-Na y El patio de mi casa, Susana Barriga con sus documentales Cómo construir un barco, Patria y The Illusión, Heidi Hassan con su cortometraje de ficción Tierra Roja y el documental Tormentas de verano y Daniellis Hernández con el documental Extravío, afrontan temas como: la emigración desde la mirada de los niños, la emigración femenina, el erotismo femenino amputado por lo doméstico, la autorrepresentación como indagación de la identidad, la racialidad, entre otros. Existen en sus obras búsquedas estéticas que resultan un lenguaje que se desmarca, en muchos sentidos, de las narrativas habituales del cine cubano. Otras, aún más jóvenes, como Alina Rodriguez, Milena Almira y Jessica Rodriguez, entre otras, abordan temas conflictuales para la realidad cubana: el trasvestismo, la inmigración del campo a la ciudad, los desamparos sociales, las marginalidades. Recientemente Marilyn Solaya, una de las representantes de esta generación, en su más reciente documental En el cuerpo equivocado, indaga , a partir de la historia de la primera transexual en Cuba, sobre cómo la protagonista queda entrampada en los estereotipos tradicionales de la mujer doméstica. La nueva promoción asume temas con mayor desenfado, crean sus obras muchas veces independiente de las instituciones y en sus propuestas existen, desde la asunción del lenguaje, búsquedas que recolocan, no solo a sujetos invisibles en las imágenes sobre la nación, sino también problemáticas que examinan nuevos puntos de vista sobre las relaciones de género dentro de nuestro contexto social y cultural. Bibliografía: Chanan, Michael. . Otra mirada En Cine Cubano, No. 127, La Habana, 1989 Chanan, Michael: Cuban Image, BFI Publishing, London, Indiana University Press, Bloomington, Indiana, 1985. COLAIZZI, Giulia. El acto cinematográfico: género y texto fílmico. Lectora. Nº 7, 2001 Diéguez, Danae C. ¿Voces de mujeres o mujeres para ser miradas? http://www.mu-


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