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Boquete Centenario Florilegio Poético -­ Histórico Novena Parte


Markela Rojer de Ballesteros

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ESCALANDO MONTAÑAS

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LOS KINARDS Y PEDICINOS, TURISTAS DE TEXAS ESCALANDO MONTAÑAS

ACTIVIDADES BAJO TECHO

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La foto superior muestra el momento en que llegara al distrito de Boquete el carro utilizado en esta hazaña, manejado por Agustín Domínguez. En la foto inferior el carro de La Trocha conservado aún por el Ing. Carlos Enrique Landau. En la misma, de izq a der, el Ing. Landau, Markela Rojer de Ballesteros, Gelsis Domínguez y Arnulfo Moreno Domínguez (hija y nieto de Agustín Domínguez), recordando. 394


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DESDE GRECIA HASTA BOQUETE, CONSTANTINO LEKAS El día 8 de noviembre de 1937 nació en Kranidion, Argolidos, Grecia, Constantino Lekas. Es el segundo de cuatro hermanos. Llegó a Panamá en 1963 y se trasladó a Boquete. Allí lo conocimos. Un joven inmigrante que llegaba a Boquete con el propósito de trabajar la tierra. Adquirió su parcela de tierra y se dedicó a sembrar tomates y otras legumbres. A parte de mis padres, que se hicieron sus buenos amigos, Constantino no conocía a más nadie en Boquete. Por lo que al terminar sus labores de agricultor, llegaba hasta nuestra casa a tratar de entendernos a nosotros y hacerse entender por nosotros que nunca habíamos escuchado a nadie hablar griego. Así, encontró en nosotros a la familia que aquí no tenía, y era muy querido en nuestro hogar. Entre una palabra y otra, entre conversaciones con signos, señales y todo aquello que ocurre entre los que quieren entender y darse a entender, “Consta”, como le llamábamos cariñosamente, fue aprendiendo poco a poco a decir sus primeras palabras en nuestro idioma español. Trabajó sin descanso sus huertos y un día, emigró a la ciudad capital ya sabiendo hablar más el idioma y se dedicó a los negocios. Después de unos años volví a encontrarme con Constantino. Formó su hogar con Aspacía, y tiene dos hijas y cuatro nietos. Fundó la Compañía Ultramar en 1974 y Olimpos en 1978. Sus empresas nos han apoyado grandemente en el material utilizado para confeccionar este libro. Constantino Lekas, nos compartió que nunca olvida que sus prijmeras raíces como panameño crecieron en los surcos de la negra y fértil tierra de Boquete. Él es un ejemplo a seguir para todos aquellos que buscan en nuestro país un horizonte de futuro y encuentran un hogar próspero y sus descendientes son nacidos en nuestro terruño. 395


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Marilika y su padre Constantino

Pano, Constantino, Aspasía y Constantino

Jorge, Helen y Yanni 396


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SIN ELLOS, YO NO SERÍA: ¡MIS PADRES! Olga y Otto. Cada uno aportó cuatro letras de su nombre para formar el hogar de siete hijos, donde yo soy la primogénita. Digo que la dote que aportó cada cual fue sólo su nombre porque eso era lo único que poseía cada uno de ellos, su nombre. Llegaron a viejos sin grandes propiedades, pero nunca se angustiaron por tenerlas. ¡Esa fue la herencia que nos dejaron; Deseo de superación, pero no, amor al dinero! ¡Y es bíblico! Mi madre es de Boquete y mi padre “se hizo boqueteño”. En la misericordia de Dios nunca nos faltó la mano amiga, el mendrugo de pan, la tacita de té, el par de zapatos y el cuaderno. Y “salimos adelante”, como se dice. Apoyándonos los unos a los otros hasta el día de hoy. ¡Tan ligero tu equipaje, tan lejos llegarás! Y eso nos aconteció. Como no teníamos mucho, la carga fue liviana en las batallas de la vida para lograr victorias y con la ayuda de Dios, llegar tan lejos como nos hemos propuesto. En esto, mis padres han sido ejemplo de perseverancia y espíritu de lucha. Y su apoyo, según sus posibilidades, siempre estuvo presente. Olga, mi madre, ha sido hasta el día de hoy, mujer digna de admiración por su entusiasmo en medio de cualquier situación para superarla con más facilidad. En la navidad de sus ochenta y pico de años (a las mujeres no nos gusta decir la edad), ella nos invitó a pasar un día entero con ella. ¡Sus siete hijos y ella! La reunión fue en Dallas, en casa de mi hermana Myrna. Ella hubiera querido que mi padre estuviera en la reunión, pero él repelía los aviones y prefirió que le contaran. Aquella reunión fue la muestra de tres cosas: Mi madre sigue siendo tan llena de energía como una chica joven. Ella es el eje familiar y todos sus hijos le heredamos su sencillez, aunque “sin bombos ni platillos” nos supo guiar con toda sabiduría hasta el éxito. De ella aprendimos a que ninguno de sus siete hijos destruiría la familia por la causal “dinero”. ¡Somos uno para todos y todos para uno! ¡No somos “los mosqueteros” pero somos “los Rojer”! ¡El que es amigo de uno de nosotros, es amigo de todos! 397


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Otto, mi padre, se fue del mundo de los vivos, así como vivió, sin quejarse nunca de nada. Ël era el hombre “oquei”. Creo que 398


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todos tenemos un pedacito de su carácter. Tan sólo un pedacito. Porque somos siete y nos teníamos que repartir la herencia de su fuerte carácter. Nos enseñó y requete enseñó la responsabilidad. Era inteligente y de rápido razonamiento. Bueno para los números y de excelente memoria. ¡Dios nos dio magníficos padres, y nosotros nos esforzamos cada cual por ser obediente a su mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” Éxodo 20:12

EL FÉRTIL SUELO BOQUETEÑO PLANTAS MEDICINALES: En el suelo boqueteño también abundan los pastizales donde crecía la guayabita sabanera, las zarzamoras, los canillos y los guineos patriotas que nos servían de merienda en el verano mientras nos bañábamos en las quebradas cubiertas con verdes alfombras de berros. Recuerdo haber visto en el patio de cada casa las plantas que servían como una “botica privada” como le llamábamos a la farmacia, y recuerdo haber tenido en esas plantas el rápido alivio para innumerables males. Entre las Plantas Medicinales que podemos mencionar están: Romero Ruda Hierba de limón Paico Anís Albahaca Matico o Cordoncillo Hoja de naranjo y limón Jengibre Boldo Sabanés

Salvia Sábila Verbena Gavilana Cola de Caballo Solda con Solda Caña Agria Hoja de Guanábano Ortiga Mastranto Eucalipto

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Yantén Manzanilla Hierba buena Pito de Vaca Ajenjo Mozote Orosul Zarzaparrilla Sauco Anamú Piro


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Las plantas medicinales para infusiones, te y baños crecen silvestres en la tierra boqueteña sin la intervención de la mano del hombre. Han sido puestas allí, por Dios, al servicio de nuestra salud. Algunas de estas plantas medicinales son utilizadas para dar masajes, con sus hojas machacadas y jugosas. Otras como té tranquilizante, bebida para desparasitar o para aliviar dolores corporales. PLANTAS ORNAMENTALES Y FLORES Aliento de Ángel Ananás Begonia Chaflera Lengua de Suegra Abanico Anturios Azalea Begonia Buenas tardes Boca de león Cielito Crotos Fusia Flor de Navidad Gardenia Girasol Gusanito Hortensia Heliotropo No me olvides Mirto Orquídeas Poma Veranera Violeta Africana Lobelia

Aloe Agave Anturios Zidia Cobra Helecho de Cuero Ensueño Sávila Rabo de Gato Salvia Agapanto Amarantus Azucena Ave del Paraíso Astromelia Banderas Bouquet de Novia Camelia Calas Camarón Cactus Crisantemos Colios Cruz de Caravaca Chavelita Dalia Flor del Espíritu Santo Nardos Gallito Gardenia Glosinia Geranio Gladiola Lago de Amor Helechos Lirios Floripondio Llamarada Jazmín Jade Nazareno Mosqueta Novios Paragüito Chino Parásitas Papos Reina Margarita Siempre Viva Rosa Saeta Pascua Chilena San Rafael Helecho Cola de Pescado

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LEGUMBRES, VEGETALES Y TUBÉRCULOS Lechuga Tomate Pimentón Chayote Habichuela Coliflor Cebolla Zuquini Yuca Papa

Pepino Repollo Repollo Chino Espinaca Remolacha Apio Patata Zanahoria Otoe Remolacha

ESPECIAS Jengibre Azafrán Perejíl

Pimienta Orégano Mostaza

Cebollina Brócoli Zapallo Ají Berenjena Rábano Camote Cebollina Ñame Papa Dulce o Ñampi Canela Culantro

GRANOS Frijoles

Maíz

FRUTAS Naranja dulce Naranja China Limón real (ácido) Papaya Guaba Guayabita sabanera Nance Aguacate Frambuesa Níspero Maracuyá Cidra Mangostín Guineo Patriota

Naranja agria Naranja Pera Limón dulce Chririmoya Guayaba ácida Fresa Higo Toronja Granadilla Caña Pomarrosa Mandarina Marañón Curazáo Guineo Primitivo

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Naranja Injertada Caña Fístula Guanábana Mango Guayaba china Zarzamora Canillo Naranjilla Cereza Almendra Durazno Jobito Manzana Guineo Manzano


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Guayabas y cerezas del patio de la abuela Carmelita de Ruíz

Así que, por sus frutos los conoceréis. Mateo 7:20 ÁRBOLES DE MADERA: En las laderas de Lino, Horqueta, Los Ladrillos, Pianista, Bajo Mono, Palo Alto y Jaramillo se extienden los cafetales, naranjales y árboles de maderas como el cedro, bambito, mata hombre y cenizo que son utilizados en la construcción de viviendas.

Pinos de Alto Quiel 402


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EL CAFÉ BOQUETEÑO Y LOS CAFICULTORES:

Plantones de café en calle 1ª A Sur en Bajo Boquete

Plantones de café en calle 1ª A Sur en Bajo Boquete Las tierras boqueteñas poseen las condiciones agroclimáticas especiales que demanda el café para convertirse en un grano apetecible y poder incursionar en el mercado mundial con altas expectativas. 403


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Las laderas de Lino, Horqueta, Los Ladrillos, Pianista, Bajo Mono, Palo Alto, Jaramillo, El Salto y Volcancito, han sido, desde finales del siglo XIX, tapizadas por nacionales y extranjeros, con plantaciones de diferentes tipos de café. El café se convirtió por décadas en su principal producto. A medida que el tiempo transcurría, los primeros pobladores fueron viendo en estas tierras el escenario especial para este rubro y las fincas cafetaleras empezaron a proliferar. Ha sido un largo camino recorrido por los pobladores de Boquete, para que esta importante actividad, la caficultura, se convirtiera en pilar de la economía boqueteña. En 1960 se funda el Beneficio Central de Café. En 1973 se crea el Programa Nacional de Café. En 1990 se constituye la Cooperativa de Productores de Café de Boquete. El café ha sido base económica del sustento de varias generaciones. Muchas familias boqueteñas han gozado de gran prosperidad, por muchos años, gracias a la dadivosa herencia del “oro verde”. Recordemos a algunas familias propietarias de aquellos cafetales donde el grano maduro pintaba las laderas boqueteñas. Caficultores dueños de piladoras y molinos que llenaban el ambiente del delicioso aroma a café tostado, hasta el año 1960 y algunos de ellos, un poco más. Algunas de estas familias son: Vásquez, Sittón, Pittí, Taylor, Sandberg, Fisher, Suárez, Tapiero, O´Donell, Boutet, Castillo, Tedman, Dianous, Revilla, Díaz, Domínguez, Tovar, Suárez y Ruiz. Los cafetales de Arco Iris con su empacadora de Café Princesa Janca, propiedad del Ex Presidente de Panamá Dr. Arnulfo Arias Madrid. A medida que los años han pasado, algunos de estos cafetaleros han desaparecido del mercado. Los nuevos herederos han reajustado sus estrategias y otros han vendido sus cafetales a nuevos interesados en el negocio del café. La heroica reingeniería de algunos de estos productores los ha mantenido en el mercado regional y mundial, a pesar de los cambios en los aranceles, de los aumentos en los costos de producción y de la situación difícil que provoca la globalización en países pequeños como el nuestro. Las nuevas fórmulas en el tratamiento de la demandada bebida han hecho que nazcan los “cafés gourmet” y los “cafés de altura” que con éxito, se han ido abriendo paso en el mercado mundial. 404


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El aumento súbito en el movimiento migratorio de nacionales y extranjeros hacia Boquete, ha producido grandes cambios en el panorama económico y social boqueteño. Algunos antiguos cafetaleros, a causa de la demanda habitacional, han utilizado sus extensos cafetales para construir nuevas barriadas. Las estrategias para enfrentar el nuevo siglo que tiene Boquete por delante deben ser analizadas profunda y sabiamente. Deben buscarse entre las alternativas, aquellas que causen los menores impactos en el ambiente y en la economía. Reinsertarnos en los mercados que más convenga sin perder ni vender las tierras que son la herencia familiar. En Boquete se celebran los Eventos de Catación de Cafés Especiales de Panamá. A este evento en el que se evalúa nuestro café, asisten gran cantidad de catadores, compradores y tostadores del grano, de diferentes partes del mundo. Entre las variedades de café que han sido sembradas en nuestras laderas podemos mencionar: el Arábico, el Typica, el Bourbon y el Caturra. Boquete cuenta con torrefactoras, despulpadoras y molinos de café en las empresas que con el tiempo se han fortalecido en este rubro y que han sido pioneros en la Caficultura en Panamá: Café Sittón, Café Ruíz, Café Princesa Janca, Eduardo Taylor Sucesores, S. A., y Price Peterson con su conocido Café Geisha. Por la alta calidad del grano de café boqueteño y su excelente presentación, nuestro café goza de buena acogida en el mercado de Estados Unidos y Europa. El “Café de Altura” boqueteño tiene fama mundial por su calidad.

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El café es un eje motor en la economía boqueteña no sólo para los dueños de cafetales. Ha sido permanentemente un seguro generador de empleos para los trabajos de mantenimiento de los cafetales y durante el tiempo de la cosecha. Movimiento cuya espiral inserta el transporte, y toda tienda, panadería, mercado, zapatería, farmacia, etc. donde haya el expendio de cualquier producto necesario para la vida familiar, ya que por lo menos 10,000 cosecheros indígenas se movilizan hacia Boquete, cada año, en tiempos de la cosecha del grano de café maduro.

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LA HORTICULTURA

COSECHA DE ZANAHORIA EN VOLCANCITO El suelo boqueteño, de fértil tierra negra, suelta y suave, es de origen volcánico. Tierra propicia para la agricultura y la ganadería. Famoso por sus variadísimas flores y helechos, café, tubérculos, legumbres y frutas. Su producción abastece el mercado provincial, nacional y en algunos rubros también el mercado 407


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internacional. Sus naranjas injertadas, sus dulces y jugosas fresas y zarzamoras son muy gustadas. En las faldas del Volcán tenemos a Volcancito, Camiseta y Quiel, cuya vegetación y suelos son aptos para toda clase de cultivo. El propio clima lluvioso es un apoyo natural a los agricultores de los rubros de legumbres, flores y frutas. Grandes plantaciones de papas, cebolla, cebollina, llenan sus laderas. Y parecen alfombras verdes sus sembrados de gigantescos repollos y lechugas. El clima también es propicio para el cultivo de la fresa y la zarzamora, que han hecho famosa a la región por sus dulces, conservas, batidos y jugos naturales. Y juntamente con las plantaciones de tomates pintan de colores el suelo boqueteño.

LA AGRICULTURA Y LOS AGRICULTORES: Boquete ha sido conocido en el ámbito nacional e internacional por su producción de legumbres, tubérculos, frutas y flores. Muchos son los boqueteños esforzados en la agricultura de este rubro. Ellos han seguido el ejemplo de sus padres, abuelos y 408


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bisabuelos y han continuado su labor de hacedores de surcos. Gracias a ellos nuestro pueblo mantiene su imagen de granero de la patria. Bregando en medio de los desafíos de los cambios de clima y de los cambios económicos, ambos desestabilizadores de los agricultores del campo. Pero siguen adelante haciendo su labor y su negocio, que es el sustento en cada una de nuestras mesas panameñas. Estos incansables agricultores son las familias: Cicilia, Dejud, Cheva, Quiel, Cruz, Suárez, Pittí, Tapiero, Castillo, Ruíz, Marciaq, Buchain, Pinzón, Rojas, Garrido, Cervando, Toledo. A estos apellidos se añaden las familias que sin tener grandes sembradíos formaban parte de este grupo laborioso con sus pequeños cultivos.

El paso del tiempo ha borrado a algunos de estos agricultores del mercado actual. Otros han sido reemplazados por sus descendientes, y otros nuevos agricultores se han ido sumando a esta labor. Gracias a su esfuerzo y su trabajo permanente, Boquete conserva sus aromas a tomate, rábanos, cebolla, cebollina, repollo, 409


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lechuga, pepinos, frijoles, brócolis, coliflor, ajíes, pimentones y muchos más. Es bueno añadir que aún se estila, como antaño, tener huertos caseros. Algunas amas de casa mantienen una gran variedad de productos en sembradíos de subsistencia para el consumo familiar y también como un apoyo económico, como ingreso extra en el pequeño mercado. Nuestro distrito ha demostrado poder mantener por más de un siglo, su fama de tierra fértil, conservado el liderazgo en la producción de productos de altura, de calidad, dignos de nuestra fama d e suelo fértil. LA GANADERÍA Y LOS GANADEROS: Desde que hemos iniciado la historia de Boquete vemos que los hatos de ganado conjuntamente con las fieras y animales salvajes, los pobladores de estas regiones después de los Indios Doraces.La primera trocha hacia el Valle se trazó en la barranca, siguiendo el trillo de los hatos que bajaban a beber agua. También hemos visto como en un incipiente poblado, lo que era considerado “la plaza”, el centro, cada noche se llenaba de ganado que venía allí a comer sal y a dormir. 410


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Eran pobladores eminentemente agrícolas y ganaderos. Hablando con mis tíos, recuerdan que para 1930 a 1940, el ganado se había multiplicado de tal forma, que a falta de “mangas” cercadas donde tenerlos en el valle, vivían sueltos en la espesura de las montañas, siendo muchos de ellos presas de los tigres y leones. Uno de mis tíos, Jerónimo “Ñoño”, recuerda sus experiencias como vaquero joven. Cuando el ganadero Enrique Vásquez, su abuelo, recogía su ganado. Había que arriar a veces toros y vacas, que por la gran cantidad que eran y la “soltura” en que vivían en las montañas, eran casi salvajes. El cuenta, que usaban los “cachos” para “fututear” (llamar) al ganado. Cuando se “sonaba” o se “fututeaba” aquel cuerno, el ganado salía de todas partes y el pequeño pueblo se llenaba con aquel ganado que respondía al “fututeo”. Lo contaban, le daban a comer sal y sacaban aparte las vacas lecheras. Durante mi niñez, recuerdo a un Boquete ganadero. Los hombres, y algunas mujeres, a caballo, detrás del ganado. Era común encontrarse las lecherías como parte del pueblo. Boquete empezaba a crecer, se trazaban las calles y los cercos con el ganado cada vez se iban alejando más de las casas del poblado. Aún, en el 2010 encontramos el ganado en las riberas del río Caldera, en mitad del poblado.

El Señor Rodolfo “Chicho” Ruíz ordeñando su vaca 411


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Varias lecherías boqueteñas han provisto de leche, hasta el día de hoy, a las familias boqueteñas. Aún se crían caballos de carga y lindos caballos de paso y algunos ganaderos, siguen siendo asiduos participantes en la Feria Internacional de San José de David en la Sección de Ganadería, presentando siempre los mejores novillos y cementales. Como un ejemplo mencionamos a Vera Elliot, propietaria de las fincas ganaderas Los Pozos de Caldera y La Esmeralda en Palmira, quien fue la primera persona que trajo a Panamá la inseminación en el ganado de carne. LA FERIA DE LAS FLORES Y EL CAFÉ: La famosa y esperada Feria de Las Flores y El Café, abre sus puertas cada verano y expone sus variadas y exóticas flores y la creatividad de su artesanía, en las primeras semanas de enero. Su gente entusiasta y laboriosa ha logrado con su trabajo arduo y tenaz, abundantes frutos de progreso. Comparte con artesanos y artistas de otros países, la prosperidad que se esparce sobre todos los que llegan a sus ferias, llenos de esperanza. A medida que hemos visto la historia de Boquete, hemos visto cómo nació, se desarrolló y alcanzó su mayoría de edad, por decirlo así, nuestra Feria de Las Flores y El Café, en Boquete. Feria que recoge el sentimiento y las esperanzas de todo un pueblo que se desborda en flores cada año, y se viste de su alegre colorido y perfume para recibir a cada visitante.

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LA FERIA DE LAS ORQUÍDEAS: La Asociación de Orquideología hizo la primera exposición de orquídeas debido a que los hoteles cerraron en el mes de agosto por no tener suficiente clientela. El Señor Edgar Castillo habló con los dueños de hoteles para que no cerraran sus hoteles en ese mes y entonces él celebró el Festival de la Orquídea. Hubo muy buena acogida por parte del público y fue visitada por muchos turistas. La volvieron a hacer el 28 de noviembre de 1990, aprovechando que no hubo fiestas patrias. El Salón Arco Iris que es donde se hace la exhibición había sido rentado para hacer allí una actividad bailable. Para esta feria cooperaron los diferentes Clubes de Orquídeas del país. Después de 1990, la Feria de las Orquídeas comenzó a realizarse en abril y por lo general coincide con la Feria de las Flores y El Café. LA FLORICULTURA Y LOS FLORICULTORES: La floricultura como ciencia del sembrar, cuidar y cultivar flores, no es una disciplina para desarrollarse de cualquier manera. En Boquete, las flores nacen por doquier, silvestres. La tierra de sí las produce. Y muchas familias las cultivan por afición o su venta al detal sostiene la economía de sus hogares. Hay, quienes han hecho de la floricultura, su vida. Las cultivan con dedicación, con celo, con amor. Las reproducen, las injertan, las polinizan, y no dejan sus conocimientos encerrados en sus mentes, sino que se han dedicado a enseñar a otros, “el cómo” de la floricultura. Las preciosas y variadas flores que mantienen un jardín permanente en los terrenos de la Feria de Las Flores y El Café, con su colorido y vistosidad que sólo Boquete produce, es el trabajo incesante del Señor Edgar Castillo, también cultivador de orquídeas y uno de los promotores de la Feria de las Orquídeas, en Boquete. La Flia. Ruíz, dedicada al cultivo de las flores siguiendo el ejemplo de su progenitora Rosa González quien por muchos años llevó el liderazgo entre los floricultores de Boquete. Su producción de flores, para el consumo nacional y en el extranjero 414


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le ganó la admiración en ferias y concursos florales por su variedad, fragancia y belleza y por lo creativo de sus arreglos florales. La antigua casa de Don Lalo González, conocida como “Villa Marta”, en honor a su esposa, ha sido convertida desprendidamente por sus dueños en un obligado e inolvidable sitio turístico en Boquete.

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AYER Y HOY EL COMERCIO EN BOQUETE Boquete ha tenido un progreso acelerado por todas las bondades con que lo ha regalado la naturaleza de Dios. A mediados del Siglo XX (1950), las casas comerciales existentes seguían ubicándose en la Calle Central de Boquete y las dos calles paralelas, como calles principales del distrito. Igualmente en los caseríos de Los Cabezos, Los Naranjos y Lino, los negocios seguían ubicados en la Calle Principal.

Abarrotería Aparicio

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A continuación haré un listado de esos comercios y su ubicación tal y como los vaya recordando a medida que hago mi viaje imaginario por las calles de Boquete en el año 1970: NOMBRE

PROPIETARIO

UBICACIÓN DEL COMERCIO

*Casa Bruña *Hotel Wing Casa Palma *Zapatería La Mejor *Barbería Montenegro Casa Mathews *Casa Verde *Tienda Urriola Bar El Tumbaíto después La Cumbita *Jardín El Coca Cola Teatro Cumbres

Luciano Bruña Carlos Wing Alfonso Palma Manuel Rodríguez Fabio Montenegro Eduardo Mathews Gur Sharáng Singh José Urriola Adolfo Médica

Fernando Gaitán Administrador: Eliseo Carrizo y Tica Sastrería Luis Luis González y Paula Zapatería Beltrán Rafael Beltrán Sastrería Pichilingo Ildefonso Serrano Barbería Caballero Encarnación Caballero *Abarrotería de Bolo Bolívar Urriola Casa Rubio Alberto Rubio Almacén Ideal Chalo Tribaldos Después Novedades Ely Ernesto González Pensión Hernández Rosa Hernández Floristería Thomas Margarita Dolande de Thomas Casa Dore Antonio Dore 417

Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Los Naranjos Los Naranjos Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete


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Almacén Romero *Almacén Évila Bar El Mono después Bar Yen Almacén La Marquesita Gasolinera Chinoval *Farmacia Méndez Ferretería Davis y Remón *Novedades La Reina Panadería Colón Casa Horna Club Boquete Panadería Rey del Norte Almacén La Proveedora *Hotel Panamonte Bar El Jardín Unión *Hotel Rebequet Hotel Dos Ríos Pensión Villarreal *Pensión Marilós *Hotel Fundadores Pensión Virginia ahora Doña Cata Restaurante Viña

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Aristides Romero Pedro Castrellón Máximo Menéndez

Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete

Amado Boutet Bajo Boquete Administrador: Regino Bajo Boquete Rodrigo Méndez Bajo Boquete Sam Davis y Sr. Remón Bajo Boquete Andrés Palma y Bajo Boquete Reina Cattán Julio Colón Bajo Boquete Eugenio Horna Bajo Boquete Horacio Tapiero Bajo Boquete Gilberto Contreras Bajo Boquete Adalberto Jolí Bajo Boquete Bob Wright / Cap. Hans Bajo Boquete Elliot/ Inga Collins Robin Laws Bajo Boquete Danilo Amorusso Bajo Boquete Amalia(Mayita) Zebede Bajo Boquete Evelio Villarreal y Chala Bajo Boquete Gregorio Shuljac Bajo Boquete Ing. Carlos E. Landau Bajo Boquete Catalina y Alfonso Bajo Boquete Castro Virginia Araúz Bajo Boquete

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Pensión La Luna Pensión El Sol Refresquería Sotillo Refresquería Sorrento Billar Nelson *Billar Espinoza Restaurante El Túnel Salón Los Bomberos después Salón La Charca Panadería y Abarrotería Domínguez Abarrotería Felícita Abarrotería Serracín Zapatería El Delfín Botica Boquete Sedería América Rest. Gallo Pinto ahora Central Park Bar Los Arcos Restaurante Octaviza Rest. y Refresquería Lourdes Restaurante Rocío Restaurante del Mercado *Banco Nacional de Panamá

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Santiago Campos (El Tico) Sr. Rosario Arturi y Evita Pedro Sotillo Vitorio Calcagno Erasmo González Nicolás Espinoza Josefa Castillo Administradores: Cuerpo de Bomberos Jerónimo Ruiz (Ñoño) Julián Domínguez

Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete-

Felícita Araúz Julián Serracín Delfín Rodríguez Ernesto Alfonso América de Hoger Doña Zenobia Bajo

Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Boquete

Efraín Valenzuela Octaviza de Laws Gudelia Quirós

Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete

Miguel Castillo Zenobia Saldaña Bajo Boquete

Bajo Boquete Bajo Boquete

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Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete Bajo Boquete


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Los comercios de expendio de víveres se llamaban Abarrotería, Abarrotes, Tiendas y a la mayoría de ellas se les llamaba “Casa…”, seguida esta palabra del nombre o apellido de su propietario. En 1970 a raíz de la gran inundación del Río Caldera que afectó grandemente la economía del distrito, algunos comercios desaparecieron y otros fueron trasladados a otras ciudades. Los nombres de la lista anterior que tengan un * (asterisco) a su izquierda, son los comercios que se han mantenido hasta la fecha, han sido heredados a los familiares. Entre los negocios de antaño no podemos olvidar a las siguientes pequeñas empresarias: COSTURERAS Y MODISTAS DE BOQUETE: Ellas trabajaban en sus casas, no tenían talleres con letreros pero todo el pueblo sabía que “cosían ajeno”, (así se decía). Recordamos a: Virginia Ruiz de Tapiero Mirta de Mojica Edith Soto de Tapiero Carlota de Urriola Paulita de González Aura Candanedo de Suárez Edisa Serrano Raquel Serrano Raquel Rodríguez Ana González Daysi Montenegro Graciela Rodríguez de Salazar ¡Artistas del hilo y la aguja! El gusano de seda trabajó arduamente para que ellas se lucieran con sus creaciones. Vistieron con sus costuras a las damas de la sociedad de Boquete en los tiempos en que la clientela escogía la moda del vestido que deseaba, en los figurines y revistas y estos eran reproducidos a punta de tijeras y máquina de pedal. ¡Había que ver aquellos Uniformes, aquellos Trajes de fiesta, de Quinceañeras y de Novias! El trabajo artístico de sus costuras se extendía también con habilidad al campo del hogar dejándonos su herencia en la confección de ropa de cama, manteles y cortinas 420


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RECORDACIÓN ESPECIAL A LA MAESTRA BLANCA CANDANEDO DE BOUTET Artífice del conocimiento de la costura y del hogar en la escuela primaria y secundaria de nuestro distrito. Sus manos bordaron los más exquisitos paisajes, flores y frutas en los lienzos y telas. Y sus tejidos fueron siempre dignos de la admiración de todo aquel que pudo apreciar sus manualidades tan delicadas. Los tapetes y cortinajes reales contenderían y se quedarían sin brillo a la par de los magistrales y finos tejidos que hicieron sus hábiles manos. Logró inyectar su sabiduría a la juventud que tuvimos la inmensa suerte de estar en sus aulas y ser discípulas de ella. Su conocimiento no se estancó en nosotras, pues ha corrido como el agua de los manantiales boqueteños y la dejaremos como una herencia sin igual. Ella vivirá para siempre a medida que ese conocimiento siga pasando de generación a generación. BOQUETE EN EL LIENZO DE UN ARTISTA El escenario de las montañas, los arco iris, los ríos, quebradas y chorros boqueteños, con naranjales y cafetos en flor, fueron la inspiración de varios personajes que hicieron de su arte, su vida, y nos han dejado un legado valiosísimo. MARCO ERNESTO Yo era una niña cuando Ernesto Gómezjurado, “Marco Ernesto” se casó con mi vecina Gertrudis Acosta y vino a vivir cerca de nuestra casa. Allí lo observé muchas veces en silencio, miraba el paisaje, como inspirándose en la naturaleza boqueteña que lo rodeaba, para luego dar rienda suelta a su talento. El artista Marco Ernesto, movió su prodigiosa espátula con soltura y exquisitez en tres lugares de nuestro distrito: la Dirección de la Escuela Bajo Boquete hoy Josefa Montero de Vásquez, el Bar Yen hoy Restaurantre Bistro y la Pensión Virginia hoy Pensión 421


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Cata y Hostal Mamallena, donde dejó plasmado en sus paredes, naranjales y cafetales rebosantes de frutos. A la primera mirada nos demuestran que la musa de sus obras era la tierra boqueteña. En mis recuerdos de niña, está grabada la pintura de un precioso cafetal boqueteño en plena cosecha. ¡Está en mi escuela primaria! En la Escuela Bajo Boquete ahora Josefa Montero de Vásquez. Aquel cafetal alegre con el rojo de sus granos de café. Los maestros y estudiantes de aquel plantel hemos seguido nuestro destino, pero allí quedó aquel cafetal, en la pared del fondo de la Dirección del plantel. ¡Ese es su destino! El artista le dio vida a aquella cosecha que nos habla del Boquete del ayer. En la Calle Central de Boquete, don Máximo “Yen” Menéndez, propietario del ya desaparecido Bar Yen, tuvo la genial idea de adornar su negocio con la pintura de un naranjal boqueteño, el cual aflora en la pared del fondo de aquel local. En los últimos años, su hija Anayansi remodeló totalmente aquella vieja edificación, teniendo el cuidado de conservar aquella pintura, deseo de su padre. Hoy, los visitantes del restaurante Bistro se recrean con el panorama, producto de las manos del artista Marco Ernesto, mientras disfrutan del fresco ambiente de Boquete.

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MARGARITA LANDAU DE CREEGAN La huella del artista se perpetúa, aunque su ausencia sea para siempre. Es que la obra de las manos cobra vida en la madera, en la piedra, en el barro o en el lienzo. Así han quedado grabadas: las legumbres, flores, frutas y paisajes boqueteños, que pintó mi Profesora de Artística, Margarita Landau de Creegan. Ella amaba el arte de la pintura y sus manos hacían prodigios con pedazos de telas, cartones o lata. El material era lo de menos para crear una artesanía que fuera toda una obra de arte. Nos enseñó a usar los colores, la luz y la sombra, el brillo y la refracción. A pintar en un pequeño tronco aquellas puestas de sol de nuestro pueblo.

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Trasladó su arte a la repostería y sus flores de azúcar en un pastel de bodas, eran réplica exacta de los jardines boqueteños. De tan reales, casi perfumaban el ambiente. Sus manos prodigiosas hacían ensaladas, conservas de frutas y bocadillos, merenguitos, suspiros y cocaditas, adornadas con especiales colores y grageas, que eran también diminutas obras artísticas que invitaban a comérselas y a conservarlas, a la vez. Su arte se extendió más allá. Confeccionó de su inspiración de artista los emblemas y estandartes de nuestras escuelas e instituciones en los que plasmó también su espiritualidad y ondean en la brisa boqueteña en cada desfile patrio o infunden el respeto debido en una oficina o colegio. EL INDIO NGÖBE SALVADOR EDMUNDO GONZÁLEZ Guardo gratos recuerdos de mi amistad con “Salva” o “El Cholo Salvador”, como le llamábamos cariñosamente los que nos consideramos sus amigos y los que como yo, lo queríamos como a un familiar. Era un Indio Gnöbe nacido en el Distrito de San Félix, allá en la Comarca Ngöbe Buglé. Se cree que nació el día 16 de julio de 1947. Su madre, cada año se trasladaba a Boquete a cosechar café. Y cada sábado, pasaba la noche, esperando a su indio, en el portal de la “Casa Domínguez”, tienda de Julián Domínguez y Paula González, los suegros de una de mis tías, Aurora “Nena” Ruíz de Domínguez. Por aquellas circunstancias de necesidades económicas tan graves que tienen, de todos los tiempos, nuestros indígenas, aquella india, un día, le dejó (me imagino yo, que llena de dolor en su corazón) a su pequeño niño, a la señora Paula González. Ella lo adoptó, le dio un nuevo nombre y su apellido, y lo crió como a un hijo. Yo visitaba todos los días la casa de tía Nena la cual estaba cerca de la casa de sus suegros, donde vivía Salvador. Allí jugaba con mis primos y con “Salva” por los cafetales y naranjales de 424


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aquella propiedad (al lado de la iglesia católica de Bajo Boquete). Salvador era, además, mi compañero en el salón de clases en la escuela primaria. Desde niño nos sorprendió con su habilidad para tocar la guitarra y para el dibujo y la pintura. Un día dibujó mi cara en la hoja de su cuaderno y creo que en aquellos tiempos en que no teníamos una cámara fotográfica, ese fue mi primer retrato. Como yo escribía poemas desde niña, siempre le decía: “Salva, un día yo escribiré libros y hablaré de ti y de tus pinturas en mis libros, y serás un pintor famoso, y él se reía de mi ocurrencia, pero siempre me preguntaba cuándo lo iba a poner en mi libro”. Por muchos años, “Salva” exhibió sus pinturas en el portal de la casa de tía Nena y muchos turistas se llevaron a Boquete y su preciosa naturaleza en sus lienzos, sabrá Dios a qué lugares lejanos de este planeta. Yo tengo la suerte de tener algunas de sus obras engalanando las paredes de mi casa y de mi oficina, porque Salva fue “El Pincel Indio que pintó a Boquete”. Algunas veces, lo apoyé comprándole lienzos y pinturas para que él hiciera sus lindas obras. El domingo 13 de febrero del 2011, yo andaba tomandoo algunas fotos para este libro cuando recibimos la llamada de su único hijo Miguel Ángel a quien Salvador puso el nombre del gran pintor. Migue nos informó que “Salva” acababa de morir. He modificado este texto que habla de Salvador para compartir con ustedes que, este pintor Ngöbe, con bellos dones de Dios, que amó a Boquete y que pintó sus ríos, sus montañas, sus animales, sus cafetales, ya no está más entre nosotros. Nos legó sus pinturas y sobretodo, hizo honor a su raza en muchos de sus lienzos, pintando a sus hermanos y hermanas indias en los cafetales y naranjales boqueteños. Sus obras son un pedacito del boquete hermoso donde su vida se desarrolló entre el valle y las montañas. En este mi libro de homenaje a mi Boquete, cumplo la palabra dada por mí, en la niñez, a mi amigo “Salva”, a mi pintor indio, y comparto con ustedes algo de lo suyo. 425


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Pinturas de Salvador sobre su autorretrato

¡Descansa en Paz Amigo, “Timorogo” Hermano Indio! ¡Todo aquel que lea este libro, sabrá de ti! 426


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EDGAR CASTILLO Una flor es una obra de arte del Creador apreciada por todo ser humano. Pero, para alguien que vive entre las plantas, las observa, estudia su comportamiento en su fase de reproducción, crecimiento y floración, eso lo convierte en un técnico experto en este campo. Alguien que con plantas y flores crea y elabora los más insólitos escenarios y ambientes. Nos referimos al amigo Edgar Castillo Gutiérrez. Instalando y decorando pabellones florales, su mente creativa ha producido los temas más inverosímiles. Y sus hermosas creaciones artísticas han decorado de lujo, las instalaciones de las Ferias de las Flores y El café en Boquete, de la cual fue su Director-administrador por 24 años. Cada feria ha tenido un tema especial, veamos aquí algunos de los temas educativos y conservacionistas que ha utilizado Edgar para engalanar con su creatividad las ferias boqueteñas: Feria 1977: “Ayudemos nuestra industria”; Exposición, siembra, procesamiento, industrialización y mercadeo del café. Feria 1978:“Fantasía Floral”; Decoración floral con animales de la fauna panameña hechos en ciprés. Feria 1982: “Haga de la Flor, una canción”; Invitación a los cultores de la música para volcar sus composiciones a la naturaleza. Feria 1984: “A los indios de América”; Dedicada a los indios americanos y en particular al Indio Gnöbe, cosechador del café. Feria 1986: “Una Flor en el Universo”; Dedicada a la tecnología espacial. Con estos temas, las ferias boqueteñas, desde su entrada, han sido unas verdaderas obras de arte. Los asientos de flores gigantes, los enormes paragüitos de sapo, los molinos de viento, son figuras de una creatividad difícil de superar. La obra de este artista boqueteño es digna de admiración. Ha sido el maestro de decenas de jóvenes que han recibido de él los secretos y las técnicas de su valioso trabajo. Entre sus obras florales tiene el haber creado en diferentes lugares del distrito, formas especiales en los cipreses. En la Calle Costa Rica, al lado del puente de la Quebrada Grande, queda “La Casita de 427


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Kela”, que así se llama mi casa. En la entrada de ella, frente a mi ventana, entre veraneras y palmas, hay un ciprés que tiene la forma de “una ardilla comiendo”. Edgar la creó con alambres. Y allí está la ardilla, con su enorme cola levantada, meciéndola en la brisa. Este ciprés se llena de pájaros que esconden sus nidos en la cabeza y patitas de la ardilla. Y así se conjugan las obras de arte de la naturaleza, porque ésta, como una cajita de música, es una ardilla de la que salen trinos.

Boquete tiene un legado especial de parte de este artista del dibujo y la pintura. En 1957, ganó el concurso organizado por el Concejo Municipal para elegir el Escudo del Distrito de Boquete. Hace poco tuve una conversación con Edgar acerca de los cipreses, acerca de la ardilla, de la Feria y de las flores. Ya se acogió a su bien merecido retiro, y ahora se dedica a visitar lo que fueron las obras de sus manos “para ver si las conservan bien”. Sigue siendo un trabajador silencioso e infatigable, a cuyo continuo desvelo se debe, en gran parte, los logros resonantes de las ferias dentro y fuera del país. 428


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EDGAR CASTILLO Y SU ARTE

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MARIOLA INÉS ROJER RUIZ Algunas personas con talentos extraordinarios llegan a este mundo en fechas también muy especiales. Este es el caso de Mariola Inés Rojer Ruíz, hija de Olga Ruiz de Rojer y Conrado Otto Rojer (q.e.p.d.), quienes en el año 1955 la recibieron como un regalo de navidad aquel lluvioso 24 de Diciembre. Sus estudios primarios los realizó en las Escuelas Pío XII y Josefa Montero de Vásquez. Sus colegios secundarios fueron el Primer Ciclo Secundario de David y el Colegio Francisco Morazán, donde se graduó de Bachiller en Comercio. Para continuar sus estudios viajó a temprana edad a Los Angeles, California donde reside hasta el día de hoy. Se especializó en el arte de la pintura, como pintora de lienzos al óleo, pinturas de acuarela, bosquejos de carbón y pintura en papel con lápices de colores. Su creatividad la ha desarrollado en el arte de géneros textiles como el Macramé o Makrama, un arte muy antiguo, usado por los egipcios y asirios en el cual la única herramienta uilizada eran las manos. Este es el arte de entretejer y entrelazar nudos planos o de cote usando manilas de yute para crear cortinas, cenefas, lámparas, mesas suspendidas y un sin número de arreglos. Mariola Inés es reconocida por la utilización de técnicas artísticas mixtas para alcanzar terminados naturales, de vanguardia o antiguos, de mármol, yeso, madera, rocas, etc., y también para la impresión, remodelaje o estresamiento decorativo de maderas. Ella esculpe y pinta estatuillas de diversos temas. Su arte diversificado lo realiza con materiales moldeables como el alambre fino, de hilos metálicos e hilos de fibras artificiales con lo que también elabora cuadros de una creatividad innovadora. Entre sus dones artísticos está el diseño de la arquitectura de jardines en lo cual incluye el estudio de las plantas y de los árboles utilizados, como también los sistemas automáticos de luz, sonido, drenaje e irrigación. 430


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MARIOLA INÉS Y SU ARTE

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Como pintora muralista, sus obras muestran su especialidad en los murales infantiles donde los animales más fieros son dibujados con su pincel con las más dulces caritas sonrientes y cariñosas. Mariola Inés, como buena boqueteña, plasma en sus lienzos la naturaleza de su Valle de Las Flores en paisajes de serena, plácida y relajante floresta. A continuación, una pequeña muestra de la gran producción de la artista. Nuestra artista Mariola Inés es además fanática de la fotografía de flores, nubes, e insectos (mariposas, libélulas, abejorros, abejas, etc.). De sus viajes al terruño tiene una impresionante colección de fotografías boqueteñas la cual me ha sido de gran ayuda para la realización de este libro. Entre sus discípulos, dos de sus sobrinos, Jeffrey Dunn (pintor, diseñador, caricaturista y artística en computadoras) y Vivian Montenegro de Pedicino (arte antigua, decoración en general y pintora muralista), han logrado con dedicación y esmero, la experticia en los pinceles, la pintura y la acuarela en cuadros y murales, como es el deseo de un buen Maestro de Arte como lo ha sido Mariola Inés.

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Seguidamente, sus discípulos y alguna de sus cosechas.

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Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra desus manos. Salmo 19:1 435


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Anécdotas Boqueteñas

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¡SERENATA ENTRE TOROS Y VACAS! Corría la primera década del siglo XIX. Lo que es hoy el parque de Boquete, era en ese entonces un corral donde se le daba sal al ganado del Hato. Todas las noches, centenares de reses bajaban de diferentes puntos, para venir a comer su sal. Se echaban por doquier para dormir ocasionando un peligro muy grande. Mi abuelo contó una anécdota en la cual el fue parte interesante del evento. Aún no había luz en el poblado y los lugareños se retiraban temprano a sus casas antes de que la oscuridad inundara los caseríos. Una noche, un grupo de hombres jóvenes entre los que estaba mi abuelo, se proponían agasajar a una doncella del lugar con una hermosa serenata para lo cual habían estado practicando mucho. Al acercarse a la residencia objeto de aquel festejo, decía él, ya los guitarristas se estaban preparando. De pronto, uno de los músicos que estaba punteando su guitarra, se instaló cómodamente trepando un pie sobre una piedra que había en el lugar, con la intención de hacer mejor su trabajo. Ya comenzaban a cantar cuando de pronto la piedra donde el guitarrista tenía puesto su pie, se movió. Y cuál sería la sorpresa que los dejó a todos atónitos, cuando un enorme toro se erguía embravecido y listo para embestir a los que ofrendaban aquella serenata. ¡El susto fue mayúsculo! Cada cual se puso rápidamente a buen recaudo buscando un refugio seguro, huyendo de aquel bravo animal. Y hasta allí llegó el intento de darle una romántica serenata a la Dulcinea. Después me enteré de que aquella dama era mi abuela, a quien estaba cortejando su galán enamorado, mi abuelo. No fue sino hasta 1918 que las autoridades lograron erradicar el pastoreo de ganado en soltura por lo que para aquel poblado eran calles y plazas. Mientras esto se lograba, los cantores y guitarristas aprendieron que debían ser más prudentes y ofrendar sus serenatas cuando al menos había luz de luna. Nunca más se aventuraron a salir en aquellas noches oscuras en que se confunden fácilmente una piedra con la cabeza de un toro embravecido”. 437


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¡ADMIRANDO A LAS MATRONAS PIONERAS! Es que se habla de los “Pioneros” pero ¿Acaso Boquete se construyó sin mujeres? ¡Yo quiero hablar de ellas, de “las Pioneras”! De las que saltaron por acantilados. Las que tejieron y cosieron las mantas y los abrigos para luchar contra el frío. Las que sembraron y cosecharon las primeras flores. Las que encendían los fogones y buscaban la leña. Las valientes que dieron a luz a los primeros boqueteños que nacieron en aquellos inhóspitos parajes. ¡Y qué decir de aquellas parteras! ¡Las primeras mujeres de Boquete, todas sin excepción, fueron mujeres de arduo trabajo! ¡Mujeres con días de interminable trabajo, sin horario! ¡Mujeres de voces silenciadas! ¡Mujeres que aunque inteligentes, prudentes y calladas; su opinión era a veces apenas tomada en cuenta! A mi bisabuela la llamaban “Mamá Paula”. Su lacio cabello castaño era muy largo y siempre lo enrollaba tras la nuca y le ponía su peineta de carey. La recuerdo en la cocina de su “casa grande” (así le decíamos a su casa porque era muy grande y además porque la nuestra era muy pequeña). “Ella no puede tener una casa pequeña”, decía mi abuela. “Primero, porque tiene una familia de muchos hijos, luego porque mi papá le construyó una casona como las de la gente “pudiente” de Boquete.” ¡Ah!, exclamaba yo. Allí se reunía la gran familia, siempre muy alegre, con risas, música y bulla. Hoy, ese caserón de madera, una de las construcciones más añosas del pueblo, es una casa vacía. Hoy, su silencio habla de la opulencia y del poder de tiempos idos. Pero en esa casa, como en muchas otras por el mismo estilo, estaba la matrona, la mujer grande, la que a veces ordenaba, tras bambalinas. Allí frente a su estufa de leña conversando con mi abuela Carmelita, ambas con gruesas medias largas de color crema, para el frío. Yo oía sus voces mientras se tomaban su taza de café negro, sin azúcar. A mí no me ponían atención. Pero yo estaba allí, oyendo aquellas conversaciones de abuelas que casi nunca 438


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entendía. Yo sólo debía escuchar y callar, sino, no me llevaban otro día. Luego había que subir al cuarto de la bisabuela. Mi abuela me miraba y “me convidaba”: “Venga Make”. Y yo tras ellas, callada, subía aquellos 23 escalones hacia el segundo piso. Luego aquel largo pasillo con muchas puertas de lado y lado, una frente a la otra. Eran las habitaciones de la gran familia. Y al final del pasillo… su cuarto. Sobre su cama, un mosquitero. Y aquella pared con tablillas donde estaban las imágenes de todos los santos y de todas las vírgenes. No importaba si el día era frío o no porque cada imagen tenía una veladora encendida y allí se sentía una calefacción religiosa. El cuarto tenía una puerta hacia el balcón exterior frente a la Calle Central, pero yo no podía estar allí, porque según ellas era peligroso. Ellas, que se llamaban “comadres” entre sí, bajaban tanto su voz para seguir hablando, que me comenzaba a dar sueño en aquel silencio. Mi visita entonces se limitaba a mirar las imágenes y a bostezar. Pero yo había ido de “dama de compañía” y tenía que esperar hasta el final, porque si parecía que iba a preguntar “¿A qué hora nos vamos?” yo encontraba en el silencio de sus miradas la respuesta de lo que nos enseñaban cada día: “Los niños hablan cuando las gallinas orinan”. ¡Así era la ley… y a callar!

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¡QUIEN SIEMBRA, COSECHA! Mi abuelo, escribió de su suegro que: “No se podría escribir la historia de Boquete sin mencionarlo”. Mi abuela, nos contó de su padre: “Cuando él murió, yo perdí mi único apoyo y Boquete perdió a un gran hombre”. Estos comentarios eran acerca de mi bisabuelo. Cuando yo nací, él ya no estaba. Se llamaba Enrique Vásquez Serracín. Llegué a saber de él por los relatos de su primogénita hija, mi abuela Carmelita. Para ella, ¡Él fue su héroe! Mis recuerdos están llenos de aquellos momentos en que mi abuela Carmelita se sentaba a “echarnos cuentos de su niñez”. Cuentos muy interesantes, muchos de los cuales me han ayudado en la redacción de este trabajo. Y entre aquellas historias, estaban sus memorias de aquel padre, mi bisabuelo. Hablaba de él con mucho amor y respeto. Recordaba el día en que le dieron la triste noticia: ¡Su padre había muerto! Ella decía: “Era tan joven, tan apuesto, tan trabajador y tenía aún tanto para dar. ¡Pero Dios lo quiso así!”. “Él era el sostén de la casa y su ausencia significó una gran pérdida para la familia”, decía. “Cuando yo era muy pequeña, él llegaba debajo de aquellos aguaceros, con su sombrero de ala ancha y su capote chorreando agua. Se bajaba de su caballo, pero antes de entrar a la casa tenía montones de cosas que hacer en el granero, en la espulpadora de café o en la bodega llena de sacos de papa. Sí, porque su prosperidad creció; de no tener nada, a sembrar papas y legumbres y a lograr todo, poco a poco”. Lo recordaba como el hombre serio, pero alegre. Aprovechador de su tiempo. De sus fincas La Hilda María, La Anselmito y La Monta, traía toda clase de productos que vendía en aquella abarrotería instalada en el frente de su casa en “la calle central del poblado”. Era un lugar de compras y de tertulia. Allí mi abuelita, fue su mano derecha en el mostrador, siendo aún casi una niña. Allí la conoció mi abuelo Esteban y la desposó después. 440


Boquete Centenario Florilegio Poético Histórico - Parte 9