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Cd. Obregón, Sonora, Domingo 11 de Enero del 2009

Terrorismo político-electoral Luciano Campos Garza

MONTERREY, N.L. Enero 10 (Proceso).- De acuerdo con las primeras investigaciones de la PGR y de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León, el atentado contra Televisa Monterrey el martes 6 de enero, donde se utilizó un arma corta calibre .40 y una granada, pudo ser un acto de terrorismo político o de guerra sucia electoral. Entre los elementos que sustentan esta hipótesis están los hechos de que el ataque se realizó en el estacionamiento –no en los estudios ni en su entrada–, los agresores dispararon sólo a la parte alta de un portón, la granada era de explosión –sin esquirlas– y los protagonistas tuvieron el cuidado de que no hubiera heridos ni coches dañados. Como al parecer se trataba sólo de un mensaje, en esta hipótesis cobran especial relevancia los escritos que aparecieron en una cartulina y tres mantas ese mismo día, así como una denuncia por presuntos delitos electorales que se presentó en contra del secretario de Gobierno de Nuevo León. En la cartulina que los atacantes dejaron en un automóvil después del atentado, acusaron a Televisa Monterrey de ser parcial en su cobertura informativa: “Ya dejen de transmitir nada más a nosotros, también transmitan a los narcomandatarios. Esto es un aviso”, decían en caracteres de plumón azul. A este reproche de orden informativo se suma otro que, aparecido el mismo día en tres mantas colocadas en diversos puntos de la ciudad, hace una crítica política al gobernador y se refiere al aspecto electoral: “Natividad González. ¡Feliz 2009! Este año haga su trabajo. Nuevo León es hoy mundo de pandilleros, crimen organizado, deuda pública, invasión y robo de terrenos, tráfico vehicular, etc. ¡Seguridad y Vialidad! Nati ¿votaremos por tu candidato?”. El firmante: “Memoria Colectiva”. Este mensaje que apareció en tres puentes sólo fue difundido por TV Azteca y Multimedios Televisión en sus noticieros de mañana, tarde y noche. Pero Televisa se abstuvo de pasar la nota. Una fuente del Gobierno estatal que pidió no ser identificada consideró que el atentado en las instalaciones de Televisa pudo ser una venganza por no difundir el contenido de las mantas. Y observó también que los textos dejados en la televisora y en tres puentes de Monterrey eran muy parecidos en su redacción, caligrafía y manejo del lenguaje. Por esas coincidencias y por la forma en que se perpetró el atentado, la fuente consideró que los patrocinadores de éste no fueron narcotraficantes. “Es un ataque relacionado con política”, dijo, y recordó que en este año serán elegidos en Nuevo León el nuevo gobernador, los alcaldes y los diputados locales y federales. Esto, agregó, es lo que más preocupa ahora a las autoridades locales, pues no se sabe hasta dónde los agresores pueden llegar en sus intentos de intimidación y si respaldan a algunos de los candidatos. Consultado al respecto, el director de Noticias de la televisora, Francisco Cobos Cardona, expresó:

“Lo que nos han dicho es que el contenido del mensaje (dejado en Televisa) es diferente a los demás, debido a que tiene ciertas palabras que son diferentes, como la de ‘narcomandatario’, que nunca había aparecido en un mensaje. La investigación se centra un poco en eso, como un punto para dar con el posible móvil”. Por lo pronto, las tres televisoras comerciales de Monterrey y al menos un periódico ya cuentan con protección especial. Hay elementos del Ejército, de la Policía Federal Preventiva y de Seguridad Pública Estatal en el exterior de Televisa Monterrey, asentada en el centro de la ciudad; en TV Azteca, localizada en la colonia México, y en Multimedios Televisión, que opera desde la colonia Roma. Una vigilancia armada similar existe en el exterior de las instalaciones del periódico El Norte, a una cuadra del Palacio de Gobierno. En medio de la conmoción que causó el ataque armado a un medio de comunicación, se recordó que, desde el 10 de mayo de 2007, se encuentran desaparecidos los reporteros de TV Azteca Noreste Gamaliel López Candanosa y Gerardo Paredes Pérez; que el domingo 12 de octubre de 2008 varios desconocidos dispararon contra la fachada del Consulado de Estados Unidos en Monterrey para enseguida arrojar al jardín una granada de fragmentación que no detonó, y que unos días después, entre el 14 y el 22 de octubre, fueron asesinados a cuchilladas 10 elementos del Ejército Mexicano en varios municipios de Nuevo León. La intimidación La noche del 6 de enero de 2009 los conductores Hugo Chávez y Michelle Galván transmitían las informaciones del día cuando fueron interrumpidos por el director de Noticias, Francisco Cobos Cardona, quien, en un enlace telefónico, expresó con la voz entrecortada por la emoción que la televisora había sido víctima de un atentado con una granada y a balazos. Aunque las versiones iniciales del suceso fueron confusas, la Procuraduría General de Justicia del Estado aclaró finalmente que, poco después de las 20:40 horas, un coche rojo se detuvo en las calles Albino Espinosa y Amado Nervo, a una cuadra de Televisa, y que de él bajaron dos personas. Los testigos dijeron que eran dos hombres jóvenes que vestían sudaderas y se cubrían las cabezas con las capuchas de esas prendas. Caminaron unos 50 metros. Uno de ellos disparó en nueve ocasiones con un arma corta sobre la parte alta de uno de los dos portones (el que no se usa) del estacionamiento, ubicado del otro lado de la calle de la televisora. Al parecer, el atacante se asomó luego por una de las rendijas del portón para verificar si había personas del otro lado y arrojó la granada cerca del área donde se hacen trabajos de escenografía. Tras el estallido, que sólo dejó un hueco en el piso de concreto de 20 centímetros de profundidad, los atacantes huyeron. A su paso, uno de ellos dejó en la parte trasera de un Volkswagen una cartulina blanca con la amenaza contra Televisa. Diez minutos después, el lugar

se llenó de hombres armados de todas las corporaciones: Ejército, Seguridad Pública del Estado, Agencia Estatal de Investigaciones, Policía Municipal de Monterrey... Protección Civil del Estado evacuó el estacionamiento. En el interior, los conductores televisivos trataban de mantener la calma y,

Antes de la media noche, la PGR giró un boletín en el que anunciaba que atraía el caso y que abría la averiguación previa PGR/NL/ESC/033/D/2009. La orden fue dada directamente por el procurador Eduardo Medina Mora, explicó Alejandro Garza y Garza, subprocurador de Ministerios

visiblemente nerviosos, terminaron los minutos que les quedaban del noticiero, que concluye a las 21:00 horas, con reportes de lo que sucedía en el exterior. Cuando Eugenio Azcárraga López, director general de Televisa Monterrey, llegó a las instalaciones, organizó junto con Cobos Cardona una junta de emergencia para explicar lo ocurrido y tranquilizar al personal. Aunque el director de Noticias expresó a los reporteros la opción de no salir a reportear si sentían miedo, todos aceptaron continuar con su trabajo. Aunque mayor tranquilidad debieron experimentar los delincuentes cuando el propio Cobos Cardona dirigió más tarde un mensaje de respeto y consideración a los “señores de la delincuencia organizada”, a quienes, promisorio, les aseguró: “no queremos nada contra ustedes”. Esa misma noche, en El Noticiero de Televisa a nivel nacional, Joaquín López-Dóriga se refirió así al atentado: “Esta noche, indignados, rechazamos la violenta agresión y expresamos nuestra solidaridad personal y profesional a todos y cada uno de nuestros compañeros de Televisa Monterrey y a todos quienes en Monterrey siguen estas transmisiones todos los días desde hace 50 años”.

Públicos de la Procuraduría de Justicia estatal. A las 8:00 de la mañana del día siguiente, agentes de Tránsito de Monterrey encontraron abandonado a unas cuadras de allí, con una de las puertas traseras abierta, el coche que utilizaron los pistoleros: un Pontiac rojo, placas de Texas Z37CRB, en cuyo interior se hallaba la pistola calibre .40 con cargador que usaron los sicarios. Hallaron igualmente una sudadera, una capucha y un pants. Las coincidencias Televisa Monterrey ya había recibido previamente al menos dos amenazas. El 8 de noviembre de 2006, cuando un grupo de policías perseguía una camioneta que culminó con la detención de varios pistoleros, Televisa transmitía la operación en vivo. En una llamada por teléfono, una voz anónima exigió al área de Noticias sacar del aire aquella nota. No obstante que entonces la Gerencia de Noticias decidió suspender la transmisión, fue retomada en un noticiero del día siguiente. Quien parecía ser la misma persona exigió que la nota fuera sacada y advirtió que no habría tercer aviso. Un poco más tarde, cuando TV

Azteca difundía también dicha información, al parecer la persona que había hablado a Televisa le exigió lo mismo a la competencia. Y el 18 de septiembre del año pasado, cuando Televisa Monterrey daba cuenta de un enfrentamiento entre dos bandas en el penal de Topo Chico, otra llamada anónima pidió sacar del aire la información porque, según el de la voz, “tenía intereses” ahí y no era conveniente hacer público el desorden del penal. Inmediatamente después del ataque del pasado 6 de enero, en la Procuraduría General de Justicia del Estado corrió la hipótesis de que este hecho podía estar relacionado con la aparición, esa misma mañana, de las mantas contra el gobernador. Una de esas mantas estaba sobre un puente peatonal de la avenida Gonzalitos, casi cruzando Fleteros. Las otras dos se hallaban en San Pedro, una en el cruce de Vasconcelos y Montes Rocallosos, y otra en Calzada del Valle y Calzada San Pedro. Todas fueron retiradas antes del mediodía. Pero también llamó la atención el hecho de que un panista que se dijo desempleado, Eddi Jacobo Alvarez, quien anteriormente trabajó como encargado de Prensa en la Delegación de la Secretaría de Economía en la Entidad, acudió a la PGR para presentar una querella por delitos electorales en contra del secretario general de Gobierno, Rodrigo Medina de la Cruz. A su vez, el jefe de la Oficina Ejecutiva de la Gubernatura, Héctor Gutiérrez de la Garza, dijo que la colocación de las mantas en puentes parecía ser “el inicio de una guerra sucia” contra el Gobierno, y agregó que despertaba “sospechosismo” la coincidencia de los mensajes de las mantas y la denuncia presentada contra el secretario general de Gobierno. Este tipo de sospechas se multiplicaron después del estallido en Televisa, al punto de que una fuente relacionada directamente con la investigación dijo no tener elementos para atribuir el atentado a una de las bandas del crimen organizado que operan en la Entidad. “Los sicarios de los cárteles –explicó– no disparan para dejar mensajes y no utilizan pistolas; es igualmente extraño que, en lugar de abrir fuego sobre la puerta de la televisora, que estaba cruzando la calle, agujeraron un portón, y, por si fuera poco, testigos dicen haber visto a uno de los muchachos asomarse por una rendija del portón para ver si no había personas del otro lado antes de arrojar la granada. “Los sicarios de los cárteles no tienen esos miramientos –observó el investigador–. Además, no utilizan coches como el Pontiac. Generalmente se desplazan en camionetas y usan armas largas. No acostumbran abandonar los coches, y menos las armas usadas en sus ilícitos. “No parecen integrantes de alguna de las bandas del crimen organizado. Y si lo son, parecen ser pistoleros de menor rango contratados por alguien más”, puntualizó. Otros análisis hicieron notar que en la cartulina dejada en Televisa se usa un lenguaje inusual, que incluye palabras como “transmitir” y “narcomandatarios”, que parecen términos demasiado sofisticados

para hampones. Indicaron también que los trazos del texto de la cartulina de Televisa y de las mantas presentan rasgos afines, con una diferencia que podría explicarse por la prisa de la redacción en un caso, y de la calma con que se escribió en el otro. Destaca la pulcra redacción, el empleo correcto de signos de puntuación y una implicación político-electoral al referirse directamente al gobernador como “Nati” y preguntar: “¿Votaremos por tu candidato?”. Por último, apuntan los especialistas, la firma de “Memoria Colectiva” remite a un autor que denota formación intelectual. Respecto a las causas de que Televisa no haya dado a conocer el contenido de las mantas, un vocero de la televisora en Monterrey aseguró que no pasaron la nota simplemente porque, inicialmente, no les pareció trascendente. Pero en el transcurso del día, al ver que los canales de la competencia sí le “dieron vuelo”, en Televisa se determinó hacer una nota pequeña al respecto para incluirla en el noticiero nocturno. Casualmente, dijo el vocero de Televisa, la nota se fue retrasando por otras que eran más importantes, y cuando se disponían a difundirla ocurrieron la explosión y la balacera. Francisco Cobos, periodista con 23 años de experiencia, consideró improbable que el ataque haya sido en represalia por la cobertura de algún tema polémico, y así se lo ha comunicado directamente a los investigadores de la Procuraduría. “Ya analizamos nuestros contenidos y no encontramos algo específicamente que nos haga pensar en una nota de peligro o de riesgo, como nos ha pasado. No es la primera vez que nos amenazan, pero sí la primera que se perpetra un ataque de esta naturaleza”, afirmó. Y refirió que en los últimos cuatro años él, camarógrafos, reporteros y personal técnico han recibido diversas amenazas de todo tipo y han vivido “en constante zozobra” por la misma dinámica del oficio. Como consecuencia de la explosión, las medidas de seguridad en el edificio de Televisa Monterrey se han incrementado. Ahora son más cuidadosos en la expedición de permisos para ingresar a las instalaciones y, por lo pronto, cuentan con una estrecha vigilancia del Ejército y de la PFP, aunque los reporteros no tienen ninguna protección extra. Por su parte, el subprocurador de Ministerios Públicos de la Procuraduría General de Justicia del Estado, Alejandro Garza y Garza, se negó a especular sobre la relación que pudiera haber entre las mantas con mensajes contra el gobernador y la cartulina contra Televisa. “ To d a s l a s l í n e a s d e investigación están abiertas desde que iniciamos la investigación. Nos entrevistamos con directivos de Televisa (y les preguntamos) si hay amenazas o no. La información la pasamos a la PGR y tengo entendido que ellos ya hablaron con la gente de la televisora”, manifestó. Por su parte, al referirse al atentado, el gobernador Natividad González Parás se limitó a afirmar el jueves 8 que “hay una línea de investigación muy sólida…”.


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