Issuu on Google+

Cd. Obregón, Sonora, Domingo 11 de enero 2009

Magui Lendo.

¡Feliz cumpleaños Marbella!

Magui Lendo.

Marbella cumplió 11 años.

Un cumpleaños muy divertido presidió Marbella Domínguez Gil, quien apagó 11 velitas que decoraron su pastel de cumpleaños. Sus queridas amigas y familiares le cantaron “Las Mañanitas” y le hicieron llegar bellos obsequios como muestra de cariño y que sin duda fueron de su agrado. Sus papás, Gilberto y Lupita de Domínguez con gusto prepararon cada detalle del festejo, logrando que su heredera se divirtiera a lo grande. Participaron alegremente en la organización de juegos y en la quiebra de la piñata que contenía ricos y variados dulces, para después deleitarse con la merienda y el pastel. Cabe destacar que la fiesta fue una modelada en la cual ellas mismas fueron las modelos.

Marbella y sus amiguitas modelaron toda la tarde.

María Angelina Alvarez Armenta cumplió quince años, motivo por el que presidió emotiva ceremonia de acción de gracias que tuvo lugar

en la Parroquia del Corazón Eucarístico de Jesús. Posteriormente sus orgullosos padres, Enrique Alvarez Acedo y María del Carmen Armenta

de Alvarez, ofrecieron inolvidable recepción en el Club Campestre, donde la debutante disfrutó junto a sus seres queridos esta inolvidable velada.

Blancarte.

Angelina cumple su sueño

¡Hola! Le saludo con las vueltas para entrar nuevamente a clases. A Usted, que me ha hecho el favor de acompañarme, en ésta su columna, durante estos años que, por cierto, ya cumplimos once y vamos para doce (en junio), le comento que voy a entrar al sexto semestre de la Licenciatura en Psicología, lo que confirma aquello que en una de mis citas le comenté, es decir: Que laboremos o no, el tiempo, indiferente, de todas maneras sigue corriendo a través de nuestra vida y nosotros decidimos si lo aprovechamos o no. El asunto en esto es que no podemos “volver a hacer cola” o regresarnos, en el tiempo, para hacer todo aquello que en la actualidad, nos hubiese gustado hacer o debiésemos haber hecho. Quizá Usted piense que en esto de la Licenciatura me contradigo por estar estudiando a estas alturas de mi vida, pero no, porque en mi época de juventud -aunque ésta también es mi época, pero de madurez-, estudié otra carrera universitaria, la de CP, por cierto, sin titularme… Bueno, después de esta disgregación, continúo con lo del tiempo ya que, como le decía, poco a poco y, casi sin sentir, me he estado acercando a la meta; “el tiempo pasó volando” y conforme avanzo, pareciera que se complica un poco más el estudio, por su profundidad, selección y volumen de libros de consulta. Sin embargo, por ser material propio de la carrera, esto lo vuelve más apasionante. Me refiero a la inquietud que me provoca, en relación a las patologías psicológicas, al estar leyendo y comprendiendo los procesos psíquicos, en donde en dos que tres síntomas me pongo el saco, para luego sentir alivio cuando

leo que existen otros síntomas o parámetros que me ubican dentro de la “normalidad” y, en otros, donde detecto que estoy en el “border line” (en el ya casi, pues), corro con los profesionales, por asesoría para salir de dudas… Por cierto, este “punto de referencia”, me hace pensar en la importancia de obtener ayuda profesional de la psicología, porque generalmente pensamos que estamos bien, en razón a nuestras motivaciones, en donde generalmente justificamos nuestros actos y tendemos a culpar a los demás de nuestros problemas. No le voy a negar que, existen personas conflictivas que nos allegan buenos dolores de cabeza. Sin embargo, ante esto, es importante la actitud que tomamos frente a ello. Cuando permitimos que nos afecte, es decir, cuando “nos enganchamos”, coloquialmente hablando, nosotros también no andamos muy bien que digamos. Me refiero a nuestra actitud. No es lo que decimos o contestamos, sino cómo lo decimos o contestamos, porque generalmente cuando alguien nos reclama en forma verbal y consideramos que somos inocentes de lo que se nos atribuye, generalmente nos sentimos agredidos en forma injustificada, esto nos provoca malestar, molestia y hasta coraje, por lo que reaccionamos también de manera agresiva, a manera de defensa y, en vez de guardar la calma para entablar un diálogo que disipe o aclare las dudas o malos entendidos, buscamos “algo guardado” de la otra persona, para sacarlo a colación y “revirar”, lo que hace que la comunicación llegue a culminar en distanciamiento, pleito y hasta agresión física. Si

el reclamo es justificado y en realidad el error es nuestro, lo más saludable es aceptar y pedir disculpas, y tratar de enmendar o reparar el daño. Si somos inocentes, también se debe tratar de conservar la serenidad para argumentar la defensa, porque si estamos airados (de ira), nuestra mente se volverá confusa y no llegaremos a ningún acuerdo. Si la otra persona es la que está airada, es mejor poner tiempo de por medio, para esperar a que se calme y esté dispuesta a dialogar tranquilamente. Si no quiere esperar, el último recurso es ignorarla, porque entonces se infiere que lo que esté esperando es “sacarnos de nuestras casillas”, todo esto es inconsciente, por lo que cuando uno se ve frecuentemente en este tipo de situaciones, hay que pensar en la ayuda profesional para que nos enseñe a manejarlas. Es importante dejar atrás el mito de que “sólo las personas que están locas” van con los psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas, es precisamente que se acude a ellos para evitarlo… máxime en esta era en la que la crisis nos expone a una serie de preocupaciones, crisis y angustias de todo tipo, económicas, laborales y familiares, que nos llevan a un quebrando de salud física y mental. Hasta la próxima mi Dios mediante. “TODO HOMBRE TIENE SUS PENAS SECRETAS QUE EL MUNDO NO CONOCE. POR ESO A VECES ACUSAMOS DE FRIALDAD A UN HOMBRE QUE EN REALIDAD ES UN HOMBRE TRISTE”... LONGFELLOW.


arroquiadelCorazónEucarísticodeJesús.Posteriormentesusorgullosospadres,EnriqueAlvarezAcedoyMaría