Issuu on Google+

Cuentos Caseros escritos con amor

Carlos A. GarcĂ­a Varillas 1


Rumbo a casita Viernes al fin, se termino la semana pero son las seis de la mañana y ya estoy en el trabajo, listo para subir a las móviles para premiar la sintonía de la radio. Hay una intensa neblina en el distrito de San Miguel y yo muriéndome de frío porque olvide llevar mi casaca. Hemos premiado ya a los fieles oyentes y ya es hora del almuerzo, así que nos regresamos a la radio. Volvemos a subir a la móvil a las dos y veinte de la tarde y regresamos a las cinco y media, firmo mi salida y me dirijo a la universidad a recibir mi última clase de la semana. Seis horas académicas de clase y a partir de las dos últimas comienzan los pestañeos. Claudia mi compañera de asiento me pasa la voz y vuelvo a la clase. Ya son las diez y abandono la universidad junto a mis compañeros Claudia, Eliana y Diego. Claudia nos lleva en su carro y nos jala hasta la avenida 28 de julio, Diego y yo nos

2


despedimos de ella y de Eliana; tomamos un carro que vaya por la avenida Arica. Son las diez y media y aun tengo frío, tomamos un carro medio lleno pues ya no soporto el sueño y el frío. Diego se baja antes que yo, yo lo hago al final de la avenida, camino hacia mi barrio, subo las escaleras muy cansado, abro la puerta de mi casa, subo a mi cuarto y caigo sobre mi cama en un sueño profundo hasta el día siguiente.

3


Te extraño mi hermano Al escuchar esto lo primero que se me viene a la mente eres tú, tú a quien de pequeño cuidaba pues tenias apenas tres años y yo cinco. Que tiempos aquellos, nos separaron llevándote a vivir a ventanilla. Te mudaste y ya no tenía a ese amiguito cercano con quien jugar a los carritos, con dinosaurios, transformes o figuras de acción de los Power Rangers. Los aires de otoño que suelen estar acompañados de un cielo completamente gris y nublado ya aparecían y me bajaban por completo los ánimos y las ganas de hacer algo, peor aún por tu ausencia. Trate de buscar algún otro amigo, pero mas los sentía como unos compañeros, no los sentía como unos grandes amigos. 4


Cinco largos años pasaron y regresaste al barrio y esta vez para quedarte. Desde entonces parábamos de arriba abajo, nos contábamos nuestros problemas, nos aconsejábamos y nos regañábamos si era necesario. En pocas palabras éramos como hermanos y ahora, somos mas que eso, somos casi familia pues será el padrino de mi bebe.

5


Una vida de padre ¿fácil? Un hijo mío…que hermoso pronunciar esas palabras, pues como dicen: “un bebe es siempre una bendición”, pero también dicen: “criarlos no es fácil”. El año pasado a fines del mes de diciembre me entere que seria padre, bueno eso cambio por completo mi vida, pues tenia muy claro que esta vez mis vacaciones de verano la pasaría trabajando en lugar de divertirme jugando futbol o en la playa; tenia que conseguir dinero de donde sea para poder cubrir los gastos del bebe y empezar a ahorrar. Muchos dicen que a mis cortos 20 años no estoy listo para poder aguantar esa gran responsabilidad de traer un bebito al mundo, yo solo hago oídos sordos pues sé que haré todo por ser un buen padre y le callare la boca a todos los que dijeron que no podría.

6


Ahora solo espero con ansias los últimos días de agosto para poder ver a mí bebe, y darme cuenta que tantos esfuerzos y sacrificios valieron la pena. Para sentir la satisfacción de ser padre y decir con orgullo: “yo si pude hacerlo”.

7


La hazaña de mi abuelo No todos tenemos a esa persona de los ojos marcados, las arrugas de los años que no en vano pasaron por ellos, años que le dejaron miles de buenos y malos momentos, experiencias inolvidables, lecciones para la vida y sobre todo las clásicas historias que hacen leyenda a un abuelo y lo convierte en el héroe de su nieto. Un día yo llegaba del colegio y encontré a mi abuelo arreglando sus cosas cuando de pronto se quedo quieto observando detenidamente una foto en la cual aparecía abrazando a un cocodrilo de casi tres metros de largo, le pregunte por la foto y empezó la aventura. Cuando el estuvo en el ejercito lo mandaban a cumplir misiones y una de ellas fue en la selva, tenia que atrapar a una banda de narcotraficantes.

8


En el trayecto tuvieron que cruzar una laguna, sin saber que en este habitaban cocodrilos, uno de estos animales se topo con el amigo de mi abuelo y lo ataco. Mi abuelo al ver esto, cogi贸 una escopeta que llevaban para la misi贸n y le disparo en la cabeza al animal, matando instant谩neamente a este. Con el animal muerto en frente aprovecharon para retratar su haza帽a, como recuerdo de lo que fue su victoriosa pelea con un peligroso cocodrilo.

9


Hablando con el rey Era de noche, yo estaba echado sobre mi cama escuchando música variada de mi mp3, sentía mucho frío así que cerré mi ventana, estaba abrigado con dos polos y una chompa, pero seguía frío y no entendía por qué; en mi mp3 estaba terminando de escuchar la canción “Virgen” de la Orquesta Adolescentes y empezó a sonar la canción “Billie Jean” de Michael Jackson, yo estaba a punto de cantarla cuando de pronto parado en la ventana, apareció el mismísimo rey del pop bailando la canción, yo me asusté así que comencé a cantarla para intentar distraerme pero seguía ahí, terminó la canción, me trague mi miedo y me acerqué para poder hablar con él pero se desvaneció como arena al igual que en el video de la canción “Remember the time”, iba a voltear para irme a dormir a mi cama y al girar Jacko estaba ahí, me sorprendí y grité del susto, el me dijo: “ ¿What’s the problem? ”, yo respondí que me había asustado el hecho de verlo ahí, fuimos a sentarnos a mi cama a conversar. 10


Una vez sentados en mi cama, me contó que su muerte la había planeado su médico particular pues le aplico el triple de dosis del medicamento que se aplicaba normalmente, llevándolo en cuestión de un par de minutos a la otra vida, el se sentía mal pues le había confiado toda su confianza, su salud, su vida, y este doctor no la supo valorar.

11


Cuando le pregunté sobre las acusaciones de violación que había tenido, se puso a llorar, entre lagrimas me contó que el llevaba un grupo de niños a su rancho y los engreía pues les daba de todo, dulces, juegos de video, juegos de mesa, películas animadas, pasaban un bonito día de recreación, los trataba como si fueran sus hijos y nada más, se defendió diciendo: “Yo tengo hijos tres hijos y como padre no me gustaría que le hagan algo malo a mi hijo”, su manifestación tenía mucha coherencia así que le creí. Le confesé que era su fan número uno desde que tenía 10 años, le conté también que el 25 de Junio casualmente el mismo día en que falleció, yo estuve gravemente enfermo, me había intoxicado y casi al borde de la muerte por tomar un analgésico sin receta médica; me dijo que si sabía pues estuvo ahí y me ayudó a sanar la verdad que eso nunca me lo había imaginado era algo increíble.

12


Eran ya casi las 12 de la media noche y al estilo de la cenicienta, me dijo que tenía que irse a visitar a su familia, me puse triste pero feliz a la vez, pues pude hablar con El Rey del Pop, antes de irse me dijo que le había gustado conocerme y conversar conmigo, yo le dije que el gusto había sido mío y se desvaneció en la oscuridad, al irse Michael Jackson yo escuchaba una voz que me llamaba parecía la voz de mi madre pero se escuchaba de muy lejos, entonces en el intento de escuchar bien la voz de mi madre moví mis brazos con dirección a mis oídos y es que tantas ganas tenía de limpiarme las orejas que al tocarlas, desperté.

13


CRÓNICA DE VIAJE De los cinco viajes que he tenido en toda mi vida el que más me gusto fue el de Europa. Amanecía y había llegado el día, viajaría a Rumania para visitar a mi mamá, aún me faltaba alistar algunas cosas en mis maletas, mi tía Mili también se estaba alistando pues los dos tomaríamos el mismo avión para hacer una escala en Ámsterdam y luego tomar aviones diferentes pues ella iba a Turquía. Llegó la noche y mi abuela en compañía de mis tíos fue al aeropuerto para despedirnos, mi abuela Victoria se veía preocupada pero nos despidió al fin, aun un poco inquieta, nos dio su bendición y dijo que nos cuidáramos mucho, abordamos el avión y no nos sentíamos nerviosos como otras personas que al viajar les da algún ataque pues ya habíamos volado antes, lo único diferente era que iba ser un largo viaje de ocho horas.

14


En la parte de atrás de cada asiento había una pantalla para LCD para que cada pasajero vea las películas que quiera, navegara por Internet o escuchara música usando los audífonos que las aeromozas nos proporcionaron a todos los pasajeros luego de haber despegado, pude ver tres películas que por alguna razón no había podido ver en Lima, cuando ya casi iba a terminar la tercera película se sintió una fuerte turbulencia que duró poco más de 30 segundos, me asusté al igual que mi tía pues eso nunca nos había pasado, las luces del avión de encendían y apagaban, las maletas que estaban en los compartimientos se sacudían fuerte y parecía que en cualquier momento se iban a caer, los rostros de las personas reflejaban lo horrorizados que estaban; gracias a Dios solo fue un susto. Llegamos sanos y salvos al aeropuerto de Holanda, era enorme y lo recorrimos durante cinco horas de lado a lado pues teníamos que esperar el vuelo de conexión, mi tía viajó primero, media hora más tarde aborde el avión con destino Rumania. Llegué al aeropuerto de Bucarest y me hicieron pasar por el control de aduana, me abrieron al maleta y estuvieron revisándola un buen rato, y como la oficina de control de Aduanas estaba en la puerta de salida de pasajeros por 15


curiosidad me asome y vi a través de las lunas que mi mamá me estaba esperando y su rostro reflejaba que estaba preocupada, inquieta pues aún no salía y debía haber llegado una hora antes de la hora que llegué pero el avión se retrazo y al parecer mi mamá no sabía eso, decidí acercarme a la puerta y pasarle la voz para que me vea, grité: ¡mamá!, y ella al verme se tranquilizó, haciendo una seña le dije que me esperara un rato. Salí y la abrasé, tomamos un taxi hacia la casa que quedaba muy cerca, ya en el taxi, me preguntó cómo me fue en el viaje, que hice el tiempo que tuve que esperar en Holanda y por qué había demorado tanto, le conté todo muy rápidamente y en cuestión de minutos llegamos a la casa, no la pude observar muy bien pues eran casi las tres de la mañana, pero si pude ver que era una zona residencial bien exclusiva, entramos a la casa y subimos al cuarto, me eché en la cama e instantáneamente me quedé dormido por ocho horas, al despertar mi desayuno estaba servido al costado de la cama, saludé ami mamá desayunamos, me bañe y nos fuimos a pasear, era un ambiente completamente distinto, en el centro había el popular metro ó tren subterráneo, todos los buses eran relativamente nuevos tenían rutas específicas y no se pagaba el pasaje en el bus pues cada 10 o 15 cuadras había un tipo de puesto de 16


periódico pequeño en los cuales vendían tickets que uno al subir al bus tenía que perforarlo con una maquina que todos los buses tenían, si no lo hacías y subía el controlador de boletos te ponían una multa, como ya le había sucedido anteriormente a mi mamá, entonces le pregunté porqué no cargaba siempre el boletos perforado y ella me dijo que todas as maquinas tienen una perforada distinta no siempre es la misma. Estuvimos paseando por varias tiendas del centro de la ciudad, comimos y me compró ropa y unas zapatillas Nike que decían Ronaldinho; visitamos museos y recorrimos calles muy bonitas, sus edificios y demás construcciones transmitían otra aura tenían un estilo muy parecido al romano, eran palacios elegantes y también había un hermoso museo de Bellas Artes; estuve paseando en esa ciudad durante dos semanas, luego en la tercera semana viajé con mi mamá a visitar a mi tía que estaba en Turquía, nos despertamos muy temprano para ir al aeropuerto pues nuestro vuelo salía a las seis de la mañana, aún con ganas de seguir durmiendo, abordamos el taxi esperaba abajo y salimos rápido pues me había dormido con la ropa que iba a viajar, esa madrugada mi madre no había dormido por que estuvo planchando la ropa de la casa y 17


alistando todo lo necesario en las maletas; arribamos al aeropuerto y llegamos justo a tiempo, subimos al avión y hacía mucho frío, eso es lo malo de los aviones que el aire acondicionado es helado, pero pedimos unas frazadas y en algo nos paso el frío, nos sirvieron un refrigerio que consistía en un sándwich triple con un jugo de fruta, luego del cual dimos una breve pestañada y al abrir los ojos ya estábamos en Turquía. En el aeropuerto nos esperaban mi tía, la hermana de su novio y su sobrina, nos presentaron y fuimos a la estación del metro, nos sentamos y nosotros estábamos al frente de ellas, y era muy gracioso pues mi tía para comunicarse con su cuñada tenía que hacer señas y sonidos universales de comunicación porque no sabía hablar ingles ni turco, llegamos a la casa de su cuñada que era en donde se hospedaba mi tía y la señora nos presentó a sus dos hijas, su hijo y su esposo, era casi la hora de almuerzo y ellos no pueden comer carne de chancho así que el almuerzo fue agua pan y muchas verduras y un poco de carne para cada uno. Luego del almuerzo salimos todos a pasear y tuvimos que cruzar el mar con un bote que es un tipo de transporte común pues una parte de Turquía pertenece a Europa y la otra a Asia, como muchas 18


personas trabajan en Europa y viven en la parte asiática o viceversa diariamente estos botes de dos pisos son usados diariamente por muchas personas, llegamos al lado Europeo y visitamos un mercado enorme que es conocido como “El Gran Bazar”, ahí encontrabas de todo, alimentos ropa, dulces, cosas para la casa, y muchas cosas más. Llegó la noche y regresamos a la casa a cenar y como era de esperase más verduras y solo un apequeña porción de carne para cada uno, como se imaginaran me fui a dormir con el estomago vacío. A la mañana siguiente agradecí Dios por un día más de vida y le pedí que al menos el desayuno no sea tan ligero como las demás comidas, me lave la cara y salimos al comedor con mi mamá, al ver la mesa mire al cielo y dije: ¡Gracias Dios!, claro que no lo dije en vos alta fue internamente en mi mente, habían rodajas de queso, queso fresco, aceitunas, pan, mantequilla, jugo de frutas, leche, tortillas de brócoli y fruta picada en cuadraditos, luego del desayuno nos fuimos a visitar un antiguo castillo, un templo católico llamado “Santa Sofía”, y paseamos una hora en bote, los demás días conocimos otros centros de comercio restaurantes, incluso había un restaurante en el que servían una especie de 19


pizza, la cual bastantes verduras y poca cantidad de carne, pollo dorado y carne a la parrilla, estuvo ¡riquísimo!, al finalizar la semana nos tomamos foto con la familia y nos despedimos por que al día siguiente mi madre y yo viajábamos de regreso a Rumania, nos despedimos en el aeropuerto y nos dijeron que podíamos volver cuando queramos pues nos darían alojamiento gratis.

20


Volvimos Rumania y me quedaba una semana más para conocer otros lugares, recibimos una invitación de el consulado de Perú en Rumania para asistir a una fiesta de gala por la celebración de fiestas patrias, así que me puse mi terno, mi madre su vestido de noche y nos fuimos, era en la casa del cónsul de Perú, había comida peruana enviada exclusivamente de Perú solo por esta fecha y bailarines que realizaban bailes típicos de Perú, asistieron otros peruanos que residían allá y pasamos un momento muy ameno y regresamos a la casa con el estomago lleno. Ya faltaban pocos días para que regresara a Perú y mi mamá me dijo que iríamos a Transilvania para visitar el castillo del Conde Drácula, así que otra vez a alistar maletas, tomamos un tren que nos llevo hasta allá en 4 horas al llegar nos tomamos fotos con varios castillos que habían alrededor y por supuesto no podían faltar las fotos en el castillos de drácula, compramos un cofre para mi tío Jesús que nos encargó, seguimos paseando por ahí, tomamos el tren de regreso y llegamos nuevamente a casa. Y ahí nos dormimos al día siguiente ya me iba así que otra vez a alistar maletas, desayunamos y almorzamos rico paseamos un poco para luego regresar a la casa a bañarme y partir rumbo al aeropuerto. 21


Llegó la noche y mi madre se veía triste pues yo ya me iba y ella se tenía que quedar trabajando, me dio pena verla así, pero me contuve las ganas de llorar, me despedí y entre a buscar mi puerta de embarque, de regreso tenía que hacer escala otra vez en Holanda, en ese avión viajaba a Perú “El pato Quinteros” y “El Chato Barraza” y logré tomarme unas fotos con ellos; llegamos al aeropuerto Jorge Chávez, mi abuela me esperaba me abrazó y nos fuimos en un taxi a casa, subía a mi cuarto y me puse a alistar mis cosas para el día siguiente pues era mi primer día de clase en la Universidad Bausate y Meza.

22


Cuentos caseros escritos con amor