Issuu on Google+

Ejemplar gratuito EJEMPLAR GRATUITO Prohibida su venta

Año VII, Número 54 ABRIL, 2014

AÑO VII, NÚMERO 55

Medio confiable Auditado-Certificado

MAYO, 2014


2


editorial hg

DIRECTORIO VLADIMIR ROTHSCHUH DIRECTOR GENERAL CARLOS VILLANUEVA GERENTE GLAFIRA OSORIO CLARK EDITORA ISABEL ARIAS COORD. EDITORIAL EDUARDO VILLEGAS PUBLICIDAD MARISELA URIBE VENTAS JOSÉ HÉRNANDEZ SUSCRIPCIONES MOISÉS LUWE VERSIÓN DIGITAL JOSUÉ LUWE BLOGS COMUNICACIÓN/MEDIOS DISTRIBUCIÓN MARTÍN CAMPO REPARTO SELENE MARTÍNEZ AGUSTÍN SERRÁN SAÚL GARCÍA DESPACHO UGV DISEÑO PUBLICACIÓN MENSUAL GRATUITA Los autores son exclusivos responsables de sus opiniones, salvo error de apreciación de su parte. El material de lectura es proporcionado al lector con fines informativos y de divulgación del conocimiento conforme a la Carta Universal de Derechos del Hombre, para su crítica y reflexión, respetando la reglamentación en materia de derechos de autor en medios impresos, electrónicos y de Internet. TRIBUNA DE TLALPAN Domicilio de la Publicación: Juárez 85-9 Col. Miguel Hidalgo, Deleg. Tlalpan, cp 14260. Impreso en: Fernando Alva Ixtlixochitl 125-local Col. Obrera. Distribución: Comunicación y Medios, Juárez 85-9 Col. Miguel Hidalgo, Deleg., Tlalpan, c.p. 14260. Nos reservamos el derecho de publicación sobre posibles anuncios objetables. No intervenimos en operaciones de compra-venta de los anunciantes ni se cobra comisión alguna por el contenido u origen de los anuncios. Derechos reservados. Se acabó de imprimir: 28 de abril de 2014.

El presidente colombiano reclamó para su país algunas cenizas de Gabriel García Márquez, como si el novelista fueran los restos cremados y no su inmortal obra. Las añejas disputas entre liberales y conservadores que llevaron al Coronel Buendía a entablar varias guerras, persisten en las diferencias domésticas de la actual Colombia donde los democristianos de Uribe y Santos, se reparten la vida pública del país. ¿Qué tan colombiano o tan mexicano fue García Márquez? Según Álvaro Mutis, el código que abrió Macondo, él se lo entregó a Gabriel cuando le dio Pedro Páramo y le dijo “así se escribe”. Lo memorizó de pe a pa, lo recitaba en voz alta, pero el resplandor del programa lo obtuvo en la reverberación del solazo suriano, cuando viajaba con Carlos Fuentes en su ritual de salir del país por barco y regresar por ahí mismo para obtener la visa. García Márquez superó a Rulfo, no por la maestría de Cien Años de Soledad, sino por el oficio. Las críticas a Rulfo por no volver a escribir como si Comala fuese un acto de los Dados de Dios, en el colombiano fueron la gracia del ejercicio que comenzó como cronista de los cines cachacos y de manera póstuma nos lega Si nos vemos en Agosto. Gabo se queda donde dijo y a pesar de que como pariente del General Gerineldo Márquez, le anunció al hijo de Mauricio Babilonia su largamiento a París a aprender literatura, lo cierto es ni siquiera muerto se va a Montparnasse, como fueron las palabras últimas de Carlos Fuentes para morar, como el General Díaz, en la Ciudad Luz.

Permisos * Número de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo, INDAUTOR: 04-2008-110613172400-101 (SEP) * Número de Certificado de Licitud de Título (SEGOB): 14530 * Número de Certificado de Licitud de Contenido (SEGOB): 12103

3


Octavio Paz Buena parte de la pintura de Tamayo pertenece a este realismo humilde, que se contenta con darnos su visión del mundo. Y su visión no es tranquilizadora. Tamayo no nos pinta ningún paraíso en el mejor de los mundos; tampoco su arte justifica los horrores de los tirios con la excusa de que peores crímenes cometen los troyanos: miseria colonial y campos de concentración, estados policíacos y bombas atómicas son expresiones del mismo mal. La ferocidad de muchos personajes de Tamayo, la bestialidad encarnizada de su Perro rabioso, la gula casi cósmica de su Devorador de sandías, la insensata alegría mecánica de otras de sus figuras, nos revelan que el pintor no es insensible al “apetito” destructor que se ha apoderado de la sociedad industrial. La abyección y miseria del hombre contemporáneo encarnan en muchas de las obras recientes de Tamayo; incluso la mirada más distraída descubre una suerte de asco en algunas de estas composiciones; en otras, el pintor se encarniza con su objeto -hombre-animal, figura imaginaria: no importa-, lo desuella y lo demuestra tal cual es: un pedazo de materia resplandeciente, sí, pero corroída por la lepra de la estupidez, la sensualidad o el dinero. Poseído por una rabia fría y lúcida, se complace en mostrarnos una fauna de monstruos y medios seres, todos sentados en su propia satisfacción, todos dueños de una risa idiota, todos garras, trompas, dientes enormes y trituradores. ¿Seres imaginarios? No: Tamayo no ha hecho sino pintar nuestras visiones más secretas, las imágenes que infectan nuestros sueños y hacen explosivas nuestras noches. El reverso de la medalla, el rostro nocturno de la sociedad contemporánea. La pared ruinosa del suburbio, la pared orinada por los perros y los borrachos, sobre la que los niños escriben palabrotas. El muro de la cárcel, el muro del colegio, el muro del hogar, el muro del dinero, el muro del poder. Sobre ese muro ha pintado Tamayo algunos de sus cuadros más terribles. La violencia ensimismada es sólo una parte. La otra es su antiguo mundo solar, visto con nostalgia y melancolía. Naturalezas muertas, sandías, astros y figuras del trópico, juguetes, todo ahora bañando por una luz fantasmal. En estos cuadros Tamayo ha alcanzado una delicadeza y una finura casi irreales. Nunca el gris nos había revelado tantas entonaciones y modulaciones, como si oyésemos un poema hecho de una sola frase, que se repite sin cesar y sin cesar cambia de significado. El mundo luminoso de ayer no ha perdido nada de su fuerza, nada de su poder de embriaguez; pero la seducción de hoy, como una luz filtrada por las aguas de un estanque, es más lúcida y, me atreveré a decir, más reflexiva... La pintura de Tamayo no es una recreación estética; es una respuesta personal y espontánea a la realidad de nuestra época. Una respuesta. Un exorcismo y una transfiguración...Tamayo ha redescubierto la vieja fórmula de consagración. (México, 1950)

TAMAYO EN LA PINTURA 4


GEOGRAFÍA CELESTE Gabriel García Márquez No ha muerto. Ha iniciado su viaje atardecido, de azul en azul claro -de cielo en cielo- ha ido por la senda del sueño con su arcángel de lino. A las tres de la tarde hallará a San Isidro con sus dos bueyes mansos arando el cielo límpido para sembrar luceros y estrellas de racimos. -Señor, ¿cuál es la senda para ir al Paraíso? -Sube por la Vía Láctea, ruta de leche y de lirio, la menor de las Osas te enseñará el camino. Cuando sean las cuatro la Virgen con el Niño saldrán a ver los astros que en su infancia de siglos juegan con la Rueda – Rueda en un bosque de trinos. Y a las seis de la tarde el ángel del servicio saldrá a colgar la luna de un clavo vespertino. Será tarde. Si acaso no te han guardado sitio dile a Gabriel Arcángel que te preste su nido que está en el más frondoso árbol del paraíso…

5


El conflicto entre democracia y totalitarismo ha dominado la historia de Europa en el siglo XX, pero ha dejado también un fuerte trazo en otros continentes: Asia, América e incluso África (la lucha contra el comunismo fue una de las grandes justificaciones que esgrimió el apartheid). Actualmente, los regímenes totalitarios no se mantienen más que marginalmente, como en Corea del Norte. En China o Vietnam, donde todavía sólo el Partido Comunista posee el poder político, la situación ha evolucionado, dado que la vida económica escapa al control del Estado. Me parece que esta evolución es irreversible, y no podemos más que congratularnos de que se produzca de manera pacífica, sin derramamiento de sangre. El desmoronamiento de los regímenes totalitarios es un hecho incontestablemente positivo. Como intenté demostrar en mi último libro, Los enemigos íntimos de la democracia, los más grandes peligros para la democracia hoy provienen de ciertas perversiones de los principios democráticos mismos. Porque estos principios son múltiples y mantienen entre sí un equilibrio precario, ejercen uno sobre el otro una acción moderadora: cuando el equilibrio se rompe, alguno de estos principios crece de manera desmesurada y termina tomado por lo que llamamos la hubris [término ligado con la desmesura del poder]. Un primer ejemplo: lo que ocurre cuando la convicción de que poseemos los mejores valores del mundo nos impulsa a aventuras militares que llevan desolación a las poblaciones que las sufren (por ejemplo, la guerra de Irak). O la erosión de las prácticas democráticas dentro de las mismas naciones que defienden esos valores occidentales (como ocurre con la tortura legalizada y sistematizada en los Estados Unidos). La adhesión legítima a los valores democráticos termina pervertida en lo que se parece a un mesianismo secular. Un segundo ejemplo sería el neoliberalismo contemporáneo, esta doctrina que parece haber sido adoptada tanto por los partidos de izquierda como por los de derecha; en nombre de la libertad individual, ciertamente necesaria, se descuida el interés por el bien común, no menos indispensable. El poder económico ilimitado, resultante tanto de la globalización como de una evolución de la legislación propia de cada país, goza de una libertad que recuerda a la del zorro dentro del gallinero: la libertad de uno anula la de los otros. Un tercer ejemplo, presente en muchos países europeos, sería el populismo xenófobo, movimiento que no es extraño a los principios democráticos, pero que los desvía de su destino. Los demagogos que practican este populismo consiguen convencer a los ciudadanos de que todos los males que sufren provienen de la presencia de extranjeros entre ellos. Todos estos enemigo íntimos, como yo los llamo, son muy difíciles de combatir porque se presentan como encarnación de la democracia. www.lanacion.com.ar

6

ENEMIGOS ÍNTIMOS

Tzvetan Todorov


Karina Sainz Borgo

PLACERES MEZQUINOS

Luis de Góngora estaba enfermo, no tenía ni un centavo y su padrino, el Conde de Villamediana, había muerto. A Francisco de Quevedo, su rival, le dio igual. Y de los poemas injuriosos pasó a la acción. Compró la casa en la que vivía el poeta cordobés, “para darse el mezquino placer de echarlo”. Pablo Neruda, atosigado por los ataques de Pablo de Rokha y Vicente Huidobro, les escribió un poema: “A mí no me alcanzáis con vuestros escupitajos”. Proust y Joyce comenzaron a odiarse a bordo de un taxi. Completamente borracho, el autor de En busca del tiempo perdido le preguntó al irlandés si, acaso, había leído algo suyo. “No”, respondió el autor de El Ulises. Y ahí quedó todo. Enemistades literarias, acaso más dulces que cualquier romance que hayamos leído. Más genuinas, verduleras, viscerales; todas ellas llenas de amor propio aporreado y egos lastimados. No todas, valga decir, han sido de muy alto vuelo. Y puede que ahí radique la fascinación que nos producen. Baudelaire llamó letrina a George Sand y Mario Vargas Llosa le asestó a García Márquez un puñetazo en el ojo, dicen, que por celos: el colombiano se había dedicado a mal aconsejar a su mujer Patricia. De Nobel a Nobel. Menuda paliza. El odio entre escritores: combustible de una literatura injuriosa y acaso también gasolina estupenda para páginas y páginas de mitología. Luis Cernuda no se cortó un pelo al momento de responder a Emilio Prados, un acérrimo crítico de su obra: “Lo cretino, en ti, / no excluye lo ruin. / Lo ruin en tu sino, / no excluye lo cretino. / Así que eres, en fin, / tan cretino como ruin”. Jean Paul Sartre y Albert Camus se conocieron en 1943. El asunto fue amor a primera vista. Camus ya había leído La naúsea, y aunque dijo de ella que le faltaba prosa, elogió el músculo filosófico de Sartre. Desde este momento Sartre se convirtió en una influencia directa en la obra de Camus. Pero, ¡ah!, la ideología, la ideología, peligrosa confitura que recubre los hojaldres más dulces hasta ablandarlos y quebrarlos. Cuando Sartre se radicalizó y propuso que los intelectuales y artistas tomaran parte activa en la comunidad, “ensuciándose las manos” con actos violentos, Camus marcó distancia. Aún siendo ambos partidarios de la izquierda, los matices entraron como el agua entre las grietas. Camus se convirtió en un gran crítico de Sartre. Ahí quedó su amistad, vuelta un potito bajo el paso de la ideología. En nombre de la izquierda se han roto las filias más nobles, se han quebrado los huesos más firmes. ¡Ya lo sabrá Cabrera Infante! ¡O el boom latinoamericano entero después del caso Padilla! tendencias.vozpopuli.com

7


TREGUA Y COMBATE Alejandra Varela Cuando Georges Bataille escribe El erotismo construye una textura sumamente sensorial y sugerente. El estilo le permite acercarse de un modo más preciso al tema de su obra donde se piensa la transgresión y el límite, la religión y la muerte. Están los datos pero como soporte de una celebración de la palabra. El pensamiento se resuelve en el lenguaje. En Retórica especulativa, Pascal Quignard toma la voz del teórico romano Frontón para referirse a la metáfora como un recurso que utiliza el orador para desarticular y armar el lenguaje en el fondo de su naturaleza, a diferencia del filósofo que muestra sin metáfora. La poesía es una cadena de palabras ligadas entre sí, el análisis se propone desatar esa ligazón. Para Quignard el escritor trabaja con la palabra como un elemento de combate, el filósofo, por el contrario, recurre a ella como una tregua. “No prefieras la tregua antes que el combate. Combate con el lenguaje cuya hoja tienes que pulir día tras día para hacerla resplandecer.” En la Grecia clásica el estilo se construía en el debate, en el territorio de la oralidad. Como cultor del género del diálogo, Platón cuestionaba la escritura porque perdía ese virtuosismo de la refutación inmediata, esa gimnasia de la memoria que exige la discusión. Pero a su vez cuando Platón escribía, construía una dramaturgia que le daba cuerpo a las ideas. Samuel Beckett en Tres diálogos con Georges Duthuit recupera este género de la réplica y el debate para ensayar una forma de la crítica de arte transformada en el diálogo teatral. El escritor irlandés es refutado, acorralado por un interlocutor que desarma su discurso. Nietzsche imaginaba que las enseñanzas presocráticas eran recitadas, incluso cantadas. El mito como una construcción fundamental de lo histórico supone el uso de la ficción, de ciertos elementos del orden de lo fantástico y de lo onírico para relatar los hechos. “La fuerza del pensamiento y del estilo de Heráclito es tan abrumadora que es capaz de arrastrar la imaginación de sus lectores más allá de los límites de la interpretación sensata.” Manifestaba Hermann Fränkel. La posibilidad de imaginar mundos alternativos, más allá de las limitaciones empíricas o lógicas, también es motivo de reflexión para George Steiner. El ensayista norteamericano se preocupa en pensar el armado poético que sostiene la obra de los grandes pensadores como un arqueólogo que investiga la respiración de la sintaxis. www.revistaenie.clarin.com

8


Luis Chitarroni G.K Chesterton se asoma a la historia de San Francisco de Asís (Editorial Sudamericana) con una perplejidad asertiva digna del mundo que va a revelarnos. La cercanía del corpulento polígrafo y el santo enjuto exige cierta fragilidad de parábola, y Chesterton marcha con paso seguro en ese territorio porque lo ha instruido un personaje propio: el padre Brown. En realidad, el encuentro entre los dos tiene algo inevitable: la inexorabilidad lírica de las mejores historias. Para despojarlo de cualquier color local, Chesterton toma la admirable precaución de acercarse a Francisco en las boscosas colinas de Umbria; se sabe cómo es Chesterton y aprendemos cómo es Francisco. Misterioso y distraído, por momentos absorto. Uno se cansa al pensar de qué manera piensan quienes no piensan como nosotros, y Chesterton tiene la sabiduría de averiguarlo y revelarlo a lo largo de todo el libro, no en una dosis de secreto arrogante, que un escritor menos lúcido hubiera expuesto: “San Francisco y la revelación de su secreto”. Como el gran escritor que es, ha sembrado de sospechas ya todas las certidumbres convencionales para abrir los corazones al santo de Asís. Ha dicho que el cristianismo es la mejor morada para el paganismo, y lo ha hecho a partir de un diálogo con un ateo que –tanto si apela a la veracidad como si no– entabla con el lector una conversación confidencial menos digna del convencimiento que de la credulidad. Afirma que es probable que Francisco se llamara apenas Juan, que el Francisco provenga del afecto, y que los amigos fueron los que le pusieron Francisco por su afición a los juglares y a la poesía trovadoresca. Es decir, sin veleidades ni jactancia, Chesterton ha cortejado la herejía; proféticamente, ha transformado la leyenda en balada. La interpretan: Francisco y los Jongleurs de Dieu.

CORTEJANDO LA HEREJÍA

Chesterton desconfía más que cualquiera de la creencia superficial, admite como un solo hombre la superstición, pero nunca nos pone a prueba: Francisco es una evidencia. Una historia plena: una fábula y un evangelio; un apólogo y una balada; un relato completo. Una biografía, una novela. www.pagina12.com.ar

9


ME LO CONTÓ EL RÍO El miedo está presente en todas las religiones monoteístas: durante siglos, el miedo al demonio sirvió para justificar la tortura de la Inquisición católica; a Lutero, para aniquilar las rebeliones campesinas; en la caída de Constantinopla, el miedo a los turcos otomanos paralizó a las ciudades renancentistas. En América, la iglesia combatió, en nombre del miedo a Satanás, las religiones de los pueblos indígenas. En 1348, las ciudades europeas estuvieron dominadas por el miedo de la peste, que llevó a la pérdida de un tercio de la población; los enfermos eran aislados y sus cadáveres nauseabundos, ni siquiera eran enterrados por temor al contagio; la muerte perdía toda dignidad y la ciudad era pasto de un aire irrespirable. Las distintas pestes dominaron Europa y América hasta comienzos del siglo XX. El héroe de La peste, de Albert Camus, es un santo laico que lucha contra el absurdo que domina la ciudad de Orán, en Argelia.

Subversión de los temores Rafael Luís Gumucio Rivas

Otro aspecto del miedo es la escatología: la idea de que vendrá luego el fin de los tiempos; sin esta concepción milenarista es inexplicable el éxito de San Pablo y de Lutero: si no hay fin de los tiempos, no hay terror ni conversión. La escatología y el rumor de tiempos apocalípticos ha pasado por todos los períodos posibles: desde el primer milenio hasta el año 2000 – en este último se sostuvieron las más increíbles teorías esotéricas. El miedo, junto con paralizar, puede ser subversivo: en diversos períodos de la historia han existido sequías y malas cosechas, que provocan grandes hambrunas, en algunas de ellas los campesinos se han rebelado. Jean Delumeau relata los sucesivos episodios de falta de trigo y harina, que condujeron a la Toma de la Bastilla (14 de julio de 1789). Las crisis económicas del capitalismo también han provocado olas de miedo: sin ir más lejos, la de 1929 provocó la cesantía y la muerte de poblaciones enteras; su correlato fue, en lo político, el totalitarismo y los Campos de Concentración. El miedo a los judíos, a los musulmanes, a los turcos, al papado, a los herejes, ha provocado, en Occidente, distintas persecuciones, que desde el racismo, la persecución de las ideas, hasta los ghettos; las víctimas principales fueron los judíos que, durante siglos, fueron acusados de deicidas y de especuladores; muchos de los escritos del siglo XIX están plagados de anti judaísmo.

www.elciudadano.cl

10


ACTUALIDAD DEL EXCESO

Luisa Corradini

Marc Augé es uno de esos hombres a quienes la curiosidad les da alas. Y como además es uno de los personajes más brillantes de su generación, a los 79 años, el célebre antropólogo francés sigue teniendo cosas apasionantes para decir sobre el mundo y sobre nosotros, sus habitantes. También es cierto que por su actividad específica -que lo llevó durante 40 años a estudiar el comportamiento de los hombres desde las lagunas del sur de Costa de Marfil hasta el Jardín de Luxemburgo, desde Togo hasta el metro de París, desde el paganismo hasta el hipermodernismo-, Augé tiene una capacidad particular para comprender y explicar los vertiginosos cambios culturales de nuestro planeta durante el último siglo. Nacido en una familia de militares, se interesó en la descolonización, pero también en las ciencias de la información y la comunicación. Con el tiempo, terminó transformándose en el mejor observador de lo que él mismo llamó “sobremodernidad”, una situación social caracterizada por el exceso: de tiempo, de velocidad, de movimientos y de consumo. Ese ritmo desenfrenado, singularizado por la dificultad creciente de estudiar sociedades completamente aisladas del resto del mundo (esos objetos de estudio "puros" caros al etnólogo), habría podido dar el golpe de gracia a la antropología. Por suerte, no fue así. En su último libro, El antropólogo y el mundo moderno, Augé evoca la travesía de la antropología durante los últimos cien años. También, la necesaria apertura al nuevo mundo global del cual, hoy menos que nunca, el antropólogo no puede abstraer ni al "observador" (él mismo) ni al "indígena" observado: "Todos pertenecemos al mismo mundo, gracias a la circulación universal de las imágenes y las informaciones". Radicado desde hace poco en la ciudad de Turín ("con la esperanza de mejorar mi italiano", confiesa), sigue viajando con la misma intensidad que durante sus años de joven investigador. Marc Augé pertenece a esa generación de antropólogos que comenzaron a trabajar en la época de la descolonización, heredando una disciplina caracterizada por las grandes aventuras intelectuales del estructuralismo. Años después vio caer el Muro de Berlín y al mundo internarse en los caminos de la globalización. En El antropólogo y el mundo moderno, que quizá no sea un típico libro de antropología, porque reserva una parte importante a la larga y fértil carrera de su autor, Augé intenta demostrar los aportes de su disciplina. O tal vez, lo que una mirada formada por esa actividad puede proponer para comprender y poder nombrar nuestro mundo globalizado actual y los desafíos que representa. "Este libro es el de un antropólogo que se interroga sobre su disciplina y sobre el mundo en el que vive. En él trato de proponer una lectura global de ese mundo, con la esperanza de llamar la atención de quienes se sienten inquietos y de otros, interesados por la antropología", dice Augé. www.lanacion.com.ar

11


12


Felipe Fernández - Armesto Aristóteles lo expresó con su brevedad habitual -«el fin del Estado es el bien supremo»pensando en el bien ético, no en el bienestar material. Su confianza en el propósito moral de la política era uno de los pocos principios que compartía con Platón, su maestro, con quien, como buen alumno, solía discutir tenazmente. Ese acuerdo se extendió entre los autores de los textos sagrados de chinos, hebreos, budistas e hindúes. «Gobierna bien», aseguró Confucio, «y el pueblo seguirá el camino recto», y esa rectitud valía más que la alimentación física, porque «morir es normal» pero la virtud es poco común. El concepto budista de dharma era parecido: la responsabilidad del rey consistía en facilitar el acceso de sus súbditos a una vida conforme a los impulsos de la benevolencia. «En el estado que busca la virtud», dijo Laozi, el fundador del Daoismo, «todo resulta posible». Aún en una antigüedad más remota, en el segundo milenio antes de Cristo, las leyes de Hamurabi procuraban animar la buena conducta, y las pinturas que rellenaban las paredes de entierros egipcios representaban los premios eternos prometidos a los que obedeciesen a las leyes faraónicas. Pero la práctica desmintió esas teorías benignas. Las utopías proyectadas por filósofos salieron distópicas o inalcanzables. En la modernidad hemos abandonado la idea de que el Estado pudiera servir a aumentar la virtud. Nos limitamos al concepto de staats politik -el Estado existe para realizar sus propios intereses- o al pragmatismo, que reconoce el hecho de que la política es más o menos impotente y lo mejor que se puede esperar es lograr «el arte de lo factible» controlando, tal vez, los efectos de los desastres, o procurando que la sociedad se mantenga sin intentar qué mejorar en el sentido moral. Si la virtud parece inalcanzable, los vicios son, por lo visto, ineludibles. En una sociedad compuesta de seres humanos, hay que aguantar la permanencia de esos excesos típicos de nuestra especie, de egotismo, violencia, crueldad, desigualdad, y explotación. El Estado no es capaz ni de practicar las virtudes ni de difundirlas entre los ciudadanos. No tiene medios para poder suprimir los vicios sin abrogar la libertad. En cambio, por el mismo hecho de no ser una criatura moral, él tiene otra capacidad: puede devorar los vicios y hacer que no queden restos para los demás. El caso modélico es el de la violencia. En los últimos dos o tres siglos, en los países relativamente desarrollados, el Estado no ha podido ni ha intentado eliminar la violencia, pero sí ha logrado negarla a los ciudadanos.

STAATS POLITIK

www.elmundo.es

13


Nicolás Curi

Dentro de la interminable lista de conceptos que explican la evolución del planeta Tierra encontramos la teoría de la Noosfera, cuyo significado es: “esfera de la mente” o “capa mental de la tierra”. Este término fue acuñado gracias al trabajo en conjunto del filósofo francés Jules Le Roi, el paleontólogo Jesuita Pierre Teilhard de Chardin y el geoquímico ruso Vladimir Vernadsky, en París a comienzos del siglo XX. Para llegar a dicha definición los teóricos estudiaron el comportamiento global del planeta y como éste cambia con el paso del tiempo. La primera fase en el desarrollo de la Tierra se conoce como Geosfera, la parte mineral y terrestre en que habitan los seres vivos. En ella se agrupan la Atmósfera (el aire), la Hidrosfera (el agua) y parte de la Litosfera (superficie de la tierra). Cada una de estas partes que permiten el desarrollo de la Biosfera, lugar donde se conforma la “materia viva”. Aquí se agrupan todos los organismos vivos del planeta ya que las condiciones físicas y químicas permiten la evolución del Geosistema. La Noosfera -palabra que proviene de la derivación del griego “nous” que significa inteligencia- se considerada la “mente del planeta”. Aquí se da origen a una unidad más alta y compleja de organización en que el pensamiento se vuelve parte del proceso evolutivo. Vladimir Vernadsky se dio cuenta que cuando el cuerpo físico se ha desarrolla en un alto grado, posteriormente aparece la mente que controla dicha unidad de información para así utilizar la máxima capacidad de él. El geoquímico ruso ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió estar implícito desde el principio de la evolución en la Tierra. Pierre Teilhard de Chardin, jesuita que continuó las investigaciones, explicó de la siguiente forma la Noosfera a través de un escrito titulado “The Future Man”: “Debemos engrandecer nuestro pensamiento para englobar el desarrollo que esta ocurriendo ante nuestros ojos. El desarrollo de una entidad biólogica particular que nunca ha existido en la Tierra, el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera, de una nueva capa planetaria, una envoltura compuesta de una sustancia pensante a la cual por conveniencia y simetría se ha dado el nombre de Noosfera”. La mayor influencia de su pensamiento proviene de Henri Bergson, filósofo francés ganador del premio Nobel de Literatura en 1972. Él plantea el concepto de evolución creativa, el cual se opone al dualismo de Descartes y concibe a la evolución como una fuerza vital permanente que anima a la materia y conecta fundamentalmente al cuerpo y a la mente. Bergson decía que el papel esencial del universo es “ser una máquina creadora de dioses”. Esta sería una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual. www.elciudadano.cl

LA MENTE DE LA TIERRA 14


15


EL MONO Chantal Maillard Convendría recordar que Tales de Mileto no era griego, sino jonio, lo mismo que Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras y la mayoría de los llamados presocráticos. Y que la costa jonia se sitúa en Asia menor, en la región septentrional de Anatolia, territorio que perteneció a la antigua Persia. O sea, que no es que Tales pensase en India, es que su tradición, al igual que la de todos estos filósofos que aparecen en el siglo VI a.n.e. era la persa, y que los persas procedían del valle del Indo. Olvidamos demasiado a menudo que nuestra filosofía, antes de ser occidental, fue oriental, y más a menudo aún, que antes de ser culturalmente griegos, fuimos indoeuropeos. Nosotros hemos heredado de los nómadas arios la idea de un Dios (Dyaus, Zeus, Jupiter, o Deus pater) del cielo. Las poblaciones agrícolas del subcontinente indio, en cambio, tenían a una Diosa. Es natural: el cielo es de los que caminan; la tierra, de los que la siembran. Lo uno y lo múltiple. La pérdida de la capacidad de asombro es el precio que pagamos por creer que sabemos algo. El científico, el escritor y el chamán (el stalker), los tres personajes de Tarkovsky que entran en la Zona, son la representación de las tres formas en que la razón se ha enaltecido. Los métodos del teórico y del científico no son sin embargo menos rudimentarios que el del stalker, que lanza al azar una tuerca amarrada en extremo de una venda para señalar el camino.

EBRIO Todos temen el contacto con la naturaleza misteriosa y autónoma de aquel sistema porque ninguno la reconoce dentro de sí. En la India tradicional, como en otras poblaciones antiguas, todo es sagrado porque nada es esencialmente diferente. Todo participa del mismo principio vital. El universo es un ser que respira, un ser musical, del que nosotros hemos olvidado la melodía. Tratamos de capturarla con la mente, pero no dejamos que nuestra voz la entone. A esa naturaleza primordial, los antiguos chinos lo llamaban el Cielo, el hinduismo, el brahman, y el budismo, el rostro original. En algunas tradiciones de la India, al principio supremo, se le identifica con Vac, la palabra primordial. Es el sonido inaudible, anterior a la formación de cualquier sonido audible que adviene por resonancia. A Shiva, se le se define como poder vibrátil, pulsión cósmica. Y los sonidos son vibraciones, y las vibraciones materia. No hay diferencia, más allá de la percepción, entre la solidez de lo que llamamos materia y la tensión de las ondas sonoras. El universo tal como lo entendían los antiguos hindúes tiene mucho más que ver con el universo de la física actual de lo que cualquier teodicea. En cuanto al silencio, observarlo significa ante todo apaciguar la mente. Un sabio hindú comparaba la mente con un mono ebrio picado por un escorpión. Para iniciarse en la escucha del sonido inaudible hace falta no sólo taparse los oídos, sino dejar de producir los ruidos que la mente segrega de continuo. Ésa es la verdadera libertad. www.granadahoy.com

16


issste

17


UNIVERSALISMO Y SOLEDAD EN OCTAVIO PAZ FEDERICO OSORIO ALTÚZAR* Hay mucho ruido y pocas nueces en torno al Centenario de Octavio Paz. Nuestro Premio Nobel de Literatura merece mucho más en este ejercicio destinado a ponderar, revalorar y dar a difundir su prolífica y luminosa obra, la cual enriquece el catálogo del Fondo de Cultura Económica (FCE), así como el de otras editoriales. Ciertamente, los libros de Paz no son de fácil y mucho menos lectura entretenida. No escribió para el gusto de sus contemporáneos como tampoco para el gusto particularista de sus gratuitos competidores e insatisfechos compañeros de oficio. Éste, el oficio de pensar y de dar a luz lo reflexionado, no es compatible con las modas ideológicas. Y el autor de “El laberinto de la soledad” expresó en lenguaje inusual su visión del mundo y de la vida en metáforas que no reflejan realidad alguna, acomodada al parecer de sus vehementes críticos. Son invención libérrima de su autor. Se le tachó de pro yanqui en una época en la que todo aquello que no estuviera al servicio de las doctrinas de la izquierda oficial, radicalizada, y por consiguiente confinado a ser pasto de la ironía, cuando no de la deformada interpretación. Así se le convirtió en un apologista, cuando no en declarado iconoclasta. No había lugar, entonces, para la crítica de las ideas, para la discusión sin cortapisas de las tesis opositoras; tampoco para el análisis lógico y metodológico de las doctrinas en boga. Paz combatió a los izquierdistas de oficio lo mismo que a los derechistas por encargo. A los primeros en su propia trinchera, demostrándoles que los términos y voces que proclamaban paladinamente (justicia, igualdad y democracia) encubrían mar de fondo. Así, no se detuvo en poner en su sitio a cada quien, y a todos por igual, llamando por su nombre, por medio de conceptos, a la ideología del momento. A la derecha fustigó con las manos en la cintura, sin mucho esfuerzo y como si se tratara de un enemigo de poca monta. Quizá eso dio pábulo a la pretensión de que estaba alineado con la ideología del marxismo. Y, como es sabido, se hizo correr la versión de que debía el Nobel de Literatura a sus propensiones en pro del imperialismo y a su postura política comprometida. En otros términos, se puso en la balanza de la crítica arreglada todo el peso de la confusión y la equivocidad, así como se le volvió defensor a ultranza de los valores del intervencionismo y de las tendencias suplantadoras de ajenas soberanías. Se le hizo fama de vocero vergonzante y promotor de la teoría del más fuerte. No se le dio, con espontánea disposición, el merecido reconocimiento a su universalismo, a su búsqueda y encuentro de vínculos con la cultura cosmopolita y de trascendencia en relación con lo meramente local y regional. Se confundió la apología de los valores que hay en la creación y recreación de lo humano por medio del arte, con una especie de esnobismo que empequeñece, limita y al propio tiempo aniquila. Fue mucho más allá de los Ramos y de los Caso, sin desdeñar lo nacional, lo que es propio y atañe al ser de los mexicanos. Pero no hizo de “lo” mexicano una categoría tendente a lo universal, como si por la vía de un estilo particular de vida se pudiese ascender por la escala humana hacia formas de creatividad ecuménica; es decir, universal. Es el año de 2014 un año de conmemoraciones centenarias. Coindicen con la de Octavio Paz, las efemérides de José Revueltas y de Efraín Huerta. Las letras mexicanas están, por tanto, de plácemes y sus críticos hacen todo lo que está a su alcance para rendir tributo a quienes nos han dado el pan y la sal de la cultura a través de la metáfora, la expresión embellecida y la creación y recreación del mundo y de la vida. * Maestro en Filosofía (federicoosorioaltuzar.blogspot.mx). 18


Fitotoxicidad inducida

Ulla Rothschuh O. El principal deterioro de las aguas superficiales es a causa de la contaminación industrial por metales pesados e hidrocarburos. Las industrias están obligadas a descontaminar sus deshechos producidos, pero es muy costoso y optan por no hacerlo. Otro de los orígenes contaminantes es el deshecho de aguas residuales. Los productos de uso diario contienen varios químicos, que al no ser tratadas por las autoridades de forma correcta, terminan contaminando incluso, océanos y mares, mediante corrientes que dispersan la contaminación por todo el planeta. El tratamiento de aguas residuales en México es ineficiente debido a la mala infraestructura, los altos costos, la falta de mantenimiento y de personal capacitado: sólo el 36 % de las aguas residuales generadas reciben tratamiento, lo cual significa que el agua permanece contaminada más allá de lo deseable. Cualquier contaminación superficial puede filtrarse en el suelo y llegar hasta las capas subterráneas. En este caso, la degradación se presenta por el uso de pesticidas y la salinización causada por uso excesivo de aguas subterráneas. Los agentes tóxicos presentes en los tintes permanentes para el cabello, son la p-fenilendiamina y la p-toluilendiamina. Ambos son responsables de dermatitis. Más allá, la p-fenilendiamina libera gases y humos tóxicos. Es extremadamente dañino para organismos acuáticos y para el ambiente, al igual que la p-yooluilendiamina, Muchos países tienen regulaciones para el uso de estos químicos bajo concentraciones determinadas, tanto como para el cuidado humano como para la naturaleza. También contienen peróxido, que causa una infinidad de afecciones, tales como paro respiratorio, vómito, corrosión, ceguera y efectos mutágenos. En cuanto al ambiente, puede llegar hasta 20 días en el agua. El amoníaco también está presente, como causante de cáncer. La inhalación puede causar daños respiratorios. Si se mezcla con agua se le conoce como amoníaco líquido, que es grave en cantidades muy grandes. La mayor parte del amoníaco en el agua se transforma en amonio. También se recicla naturalmente y no perdura mucho en el ambiente, por lo que no significa un peligro. Como respuesta a los tintes agresivos, nacieron los tintes semipermanentes. Estos son libres de todos los químicos mencionados anteriormente. No están probados en animales, porque no son un riesgo para el entorno. Entre sus componentes está el extracto de hoja de Aloe Barbadensis, que tiene cloruro de centrimonio, causante de mutaciones en estudios con animales. La industria tendrá que entender que su carrera es contra sí misma.

19


DOCENCIA Y UNIVERSIDAD

Burton R. Clark Las necesidades de la moderna educación superior de masas, con matrículas 5 y 10 veces mayores y más, dan origen a las fuertes mareas que provocan el “alejamiento de la docencia”, en donde la docencia se retira de los departamentos y universidades centrados en la investigación para concentrarse en sitios e instituciones dedicados únicamente a la docencia. Ya muy avanzada en los sistemas estadunidense y japonés, esta tendencia es un fenómeno insistente en sistemas que han llegado a la era de la educación superior masiva en años más recientes. Este motivo basta para que el vínculo no se pueda sostener en todas partes. Cada vez más profesores y estudiantes se localizan de manera formal en escenarios no dedicados a la investigación. El alejamiento de la investigación y el alejamiento de la docencia se ven promovidos por la fuerte presencia de ciertos intereses de industrias y gobiernos. Al buscar los gobiernos contener los costos crecientes de una investigación costosa y costosos niveles avanzados de entrenamientos universitario, pasan a concentrar el vínculo en una mínima parte de escenarios al tiempo que lo retiran de la mayoría. Al volverse ávidos de acelerar la productividad científica por razones de progreso económico, también se inclinan a subsidiar a los institutos dedicados únicamente a la investigación fuera de los escenarios universitarios. A su vez, a la industria le interesa sobre todo la investigación que resulta beneficiosa para las empresas. Se supone que la investigación debe dar origen a un desarrollo firme y específico para cada sector. De acuerdo con los dictados de la investigación y desarrollo, la investigación se puede desmembrar y realizar por partes en locales separados; se puede considerar que la docencia y el entrenamiento general son asunto de otros. Aunados los intereses centrales de gobierno e industria, tiene un importante papel como fuerzas de fragmentación.

En “Las universidades modernas: espacios de investigación y docencia”, de Burton R. Clark, Ediorial UNAM.

20


Richard Gerver

EDUCADORES ACTUALES De la editora Nadie imaginaba que hace muchos años, cuando solicitaron un director para la escuela primaria Grange en Inglaterra, el modesto profesor solicitante, Richard Gerver, recibirá más tarde el Premio Nacional de Enseñanza y el que se otorga a quien resulte mejor director de escuela por sus aportes pedagógicos. Como autor de Creando hoy las escuelas del mañana, Gerver ha sacudido algunas conciencias al centrarse en la materia prima de la educación: los alumnos. Lejos de la compleja estructura burocrática, de los planes de estudio, de las demandas laborales de los profesores, Gerver habla de lo que conoce y señala que “lo importante no son los resultados, es la calidad del viaje, del proceso. La educación debe ser excitante e interesante para los niños”. Aun cuando pruebas como Pisa dicen que los niños modernos no saben resolver problemas (naturalmente ello sucede así porque se les ha enseñado a memorizar libros y lecciones en lugar de vivir la vida, activar su pensamiento y usar su razonamiento), Gerver considera que cuando se utiliza la inquietud y la curiosidad de los alumnos, es posible obtener mejores rendimientos que cuando se les estima como sujetos pasivos que ocupen un lugar de menor importancia que el profesor, el pizarrón y el libro de texto. Gerver ha hecho extensos llamados para que los profesores no esperen una línea política para provocar la transformación, pues “nuestros hijos no van a esperar a que los políticos digan cómo tenemos que educarlos”. Como experto en liderazgo, expone cambios básicos y simples, en la educación rutinaria: a) El sistema educativo debe reconocer que la era en la que los jóvenes necesitan desarrollar habilidades cognitivas rutinarias como una prioridad, está acabada; por encima de todas las cosas, la gente joven hoy necesita desarrollar habilidades interpersonales de alto nivel, b) Demasiadas naciones hoy en día tienen sistemas educativos obsesionados en preparar a los niños para pasar pruebas a fin de ganar títulos, en lugar de dar a los jóvenes las habilidades básicas que necesitan para ser contratados, c) Los trabajadores del siglo XXI necesitan ser capaces de aprender, adaptarse y cambiar y d) Es necesario que haya vínculos más cercanos entre el mundo del trabajo y el mundo de la educación. Educar es una tarea que va afinando sus objetivos en cada época histórica. Nuestra modernidad llama a la capacitación en el mundo real, a la aplicación de la inteligencia emocional y a la adquisición de habilidades personales. Y ello no depende de una política gubernamental ni de un programa institucional pues a fin de cuentas se han gastado, de forma equivocada, demasiado tiempo, esfuerzos y recursos en el sistema educativo, en lugar de enfocarse a las necesidades de los alumnos.

21


NO TE LOS PUEDES PERDER

LENTES COMPLETOS DESDE:

$400 Visítenos en línea: opticaservin.blogspot.com

mxtdt.blogspot.mx

Valentín Gama Cruz 212 (Antes Progreso)

Suscripciones y publicidad: tdtoficina@yahoo.com.mx

Col. Miguel Hidalgo Tlalpan, D.F.

Tel.: 5335 3853

At´n. personalizada de:

José Luis Servín

22


23



Mayo 2014