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多Quieres conocerme? Paulina Mayo

Editorial Juentud


© 2011 by JUBAMA La presente edición es propiedad de JUBAMA Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas por las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo público.

Impreso en España / Printed in Spain ISBN: 978-84-15215-04-2 Depósito legal: B28219-2011


A todos los ni単os del mundo


¡Hola! M

e llamo Lucía, y me gustaría hablarte de mi amigo Dani. Es un niño de mi clase.

Tiene

autismo, y eso hace que algunas cosas las haga de una forma diferente, de una forma que a ti te puede extrañar.

Me

gustaría poder explicarte en este libro lo que le ocurre a mi amigo. Así, si algún día conoces a alguien como él, podrás echarle una mano, entenderle y ser amigos.

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Te presento a mi amigo


Éste es Dani

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No s ó l o soy compañera de Dani, también soy su entrenadora personal. Pero no de deportes, ¿eh? Yo le ayudo a que haga las cosas como el resto de niños y niñas, para que los demás no le vean extraño. A veces parece sordo: le llamas, le llamas y le llamas... y parece que pase totalmente de ti porque no te hace ni caso. A Encarna, la maestra, eso le sacaba de quicio, hasta que Agustín le explicó cómo hacerlo: tan sencillo como acercarse, mirarle a los ojos, y hablarle. ¡Y ahora ya todos nos sabemos el truco! Lo que sabe Agustín.

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¡Lo que sabe Agustín!


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En

el patio también parece que va a su bola. Es

fácil verle en su rincón de siempre jugando solo. Porque, aunque cueste creerlo, Dani no aprende los juegos como tú y como yo, que los vemos, los probamos, y ya sabemos de qué va la cosa. Él necesita que se lo expliques como si fuera una clase de mates. Así que lo que hay que hacer es enseñarle, paso a paso, cómo se juega cuando se sale al patio. 10

Aprendemos a enseñarle


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D

ani también me ha enseñado juegos a mí. Cuando viene a casa, siempre coge todos los discos de música de mi madre, y los ordena poniéndolos en fila. ¡Es buenísimo! Los coloca todos a la misma distancia, uno a uno... ¡Yo no tengo tanta paciencia! Pero él podría llegar a colocar cientos sin pestañear, como un robot.

C

uando los tenemos todos colocados... Jejeje... Viene lo que a mí más me gusta: Darle un empujoncito al primero de la fila, y... Fiuuuu... ¡No veas cómo caen, uno tras otro, parece una serpiente en movimiento! 12

Yo no tengo tanta paciencia


je

je je AsĂ­, de entrada, a veces tiene cosas que chocan mucho. Como cuando anda de puntillas, o mueve las manos como si quisiera volar. Otras veces le da el ataque de risa por cosas que no son para tanto. Aunque a veces nos contagia y acabamos riendo todos. Y es que a Dani, solo es cuestiĂłn de conocerle.

je

je

je

je

je 13

Nos reĂ­mos todos


O

tra cosa que le molesta cantidad a Dani son los ruidos y los olores fuertes. El timbre que avisa la hora del patio se ha tenido que cambiar, porque no veas lo nervioso que se pon铆a y c贸mo se tapaba las orejas con las manos.

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Le molestan los ruidos


D

esde luego, esto del autismo, es muy curioso. Cosas tan fáciles como saber jugwar o señalar, se las tienen que enseñar. En cambio, otras, que son más difíciles, las hacen como si nada. Tendríais que oír a Dani cuando habla sobre los planetas... ¡Utiliza todo tipo de palabras que los demás no tenemos ni idea de lo que quieren decir! ¡Parece todo un científico!, aunque a veces, resulta un poco pedante, oírle hablar con ese lenguaje tan rebuscado

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Nos reímos todos


Y

es que no os podéis imaginar lo que disfruta Dani con el tema de los planetas. ¡Lo vive! No sé cómo se las arregla para que, aunque empecemos hablando de otra cosa, te acabe explicando que si Plutón está a tantos kilómetros de la tierra, o que si Saturno está formado por cuales materiales...

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Cómo disfruta con los planetas


A

veces tengo que proteger a mi amigo Dani. Es fácil que se meta en problemas, sin realmente buscarlos. Por tonterías. No se te ocurra decirle que “estás muerto de la risa”... Porque te mirará con ojos de plato y te dirá muy airado que le estás diciendo una mentira. Que te está viendo, y que de muerto nada, que estás bien vivo. Y es que lo entiende todo tan al pie de la letra, que no comprende el sentido que tú les das a esa frase. Por eso, a veces, mete la pata. Pero también, por eso, sé que puedo contar siempre con Dani. Es un amigo fiel y honesto que sé que nunca me engañará.

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¡Nunca te engañará!



Conte Autisme