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La resistencia ambiental de la Amazonia ecuatoriana. Por Nicola Ókin

Mauricio Rocha Especial de diseño — El cartel MS-13 en Long Island — Entrevistas con Yvonne Venegas y Alan Hollinghurst — Las vinícolas de Parras — El cine documental en Morelia — Lo último de Los Carpinteros MX $50 / COL $15.000 / EEUU US$3,99 DE VENTA EXCLUSIVA PARA MAYORES DE EDAD

N Ú M E R O 2 0 5 — O CT U B R E 2 0 1 9 — W W W.G ATO PA R D O.C O M


D I R E C TO R I O E D I TO R I A L

D I R E C TO R A G E N E R A L —

C O N S E J E R O E D I TO R I A L —

D I R E C TO R C R E AT I VO —

D I R E C TO R D E F OTO G R A F Í A —

E D I TO R-AT- L A R G E —

E D I TO R A PA R A A M É R I CA L AT I N A —

C O O R D I N A D O R E D I TO R I A L —

E D I TO R G R Á F I C O —

P R O D U C TO R A D E F OTO G R A F Í A —

E D I TO R A W E B —

R E TO Q U E D I G I TA L —

PRODUCCIÓN —

C O R R E C C I Ó N D E ES T I LO —

R E DAC TO R ES —

T E X TO S

Patricia Fernández Judith Campiña Óscar Martínez Selene Mazón Nancy Mora María Pellicer

Luz Arredondo luz@travesiasmedia.com

César Gaviria Trujillo

Rigoberto de la Rocha rigorocha@travesiasmedia.com

Diego Berruecos diego@travesiasmedia.com

Felipe Restrepo Pombo felipe@travesiasmedia.com

Leila Guerriero leila@travesiasmedia.com

Guillermo Sánchez Cervantes guillermo@travesiasmedia.com

Rodrigo Marmolejo marmol@travesiasmedia.com

María Dolores Rivera mado@travesiasmedia.com

Alejandra González Romo alejandra@travesiasmedia.com

Armando Ortega Oswaldo Rodríguez Ilah de la Torre Paula Velasco Joaquín León Samantta Hernández Estefanía Camacho Ricardo Marín

travesiasmedia.com Gatopardo nú­me­ro 205, Octubre 2019

FOTO G R A F Í A

Nicola Ókin Adrián Duchateau Ritta Trejo

Revista de publicación mensual. Editor responsable: Javier Arredondo. Número de reserva otorgado por el Instituto Nacional de Derechos de Autor: 04-2012-021014182000-102 Número de certificado de licitud de título: 14037. Número de certificado de licitud de contenido: 11610.

I LUST R AC I Ó N

Alejandro Magallanes Charles Glaubitz

Travesías Editores, S.A. de C.V., Amatlán 37, Alt. 1 ofna., col. Condesa, México D.F., del. Cuauhtémoc, C.P. 06140. Impresión: Preprensa e Impresión Litoprocess Impresos. San Francisco No. 102 –A, Col. Naucalpan Edo. de México Tel. 2122-5600 Distribución Nacional: Ibermex Distribuidora, S.A. de C.V. — T. 5347 1165 / 5347 1151 Alfesa Comercializadora y Logística S.A. de C.V. — T. 6840 7791 / 5319 3020 Distribuidora Dabeli, S.A. de C.V. Voceadores de la CDMX. Iturbide No. 18-D Col. Centro — T. 55 6111 8563 Los artículos, la publicidad pagada y los anuncios son responsabilidad exclusiva de sus autores o representantes legales y no necesariamente reflejan las opiniones y juicios de Travesías Media. Los interesados en reproducir algún contenido publicado en esta revista deben enviar su solicitud a contacto@travesiasmedia.com o llamar al 5211 0665.

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D I R E C TO R I O C O M E R C I A L

P R ES I D E N T E D E L C O N S E J O —

D I R E C TO R D E F I N A N Z AS —

Javier Arredondo

Juan Martín Osorio

V E N TAS D E P U B L I C I DA D

D I R E C TO R C O M E R C I A L —

Marco Gutiérrez marco@travesiasmedia.com

D I R E C TO R A C O M E R C I A L D I G I TA L —

Andrea Calderón andrea@travesiasmedia.com

C O N T E N T ST R AT E G I S T —

Brenda Legorreta brenda@travesiasmedia.com

Estados Unidos Charney / Palacios & Co-Publicitas Latin America T. (786) 388 6360 tgarcia@publicitas.com

G E R E N T E D E C I R C U L AC I Ó N —

Alejandro González alejandro@travesiasmedia.com

AUX I L I A R ES D E C I R C U L AC I Ó N —

Eduardo Sánchez eduardo@travesiasmedia.com

Jorge Iván Díaz jorge@travesiasmedia.com

C O O R D I N A D O R A D E A L I A N Z AS E I N T E R CA M B I O S —

Imelda Fuentes imelda@travesiasmedia.com

C O O R D I N A D O R A D E M A R K E T I N G Y R E L AC I O N ES P Ú B L I CAS —

Teresa Cristo teresa@travesiasmedia.com

AS IS T E N T E D E L A D I R E C C I Ó N G E N E R A L —

María del Carmen García Anaya carmen@travesiasmedia.com

AS IS T E N T E D E L A D I R E C C I Ó N C O M E R C I A L —

Marcela Flores marcela@travesiasmedia.com

S I S T E M AS —

Joaquín Téllez joaquin@travesiasmedia.com

AUX I L I A R ES D E C O N TA B I L I DA D —

AUX I L I A R ES D E O F I C I N A —

CA R T E R A —

Claudia Reyes Mónica Reyes Manuel Martínez Érika Arellano Julio Lara Arturo Ramírez Alejandro López Juan Gabriel Campos Andrea Olguín gatopardogpl@etb.net.com

S U S C R I P C I O N ES E N M É X I C O —

suscripciones@travesiasmedia.com

travesíasmedia.com MÉXICO Travesías Editores, S.A. de C.V., Amatlán núm. 33, colonia Condesa, 06140, México, D.F., T. 5211 4000, F. 5286 4169. COLOMBIA Calle 72 #10-70, Centro Comercial, Av. Chile Torres A, oficina 1003, T. 313 4196.

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Los editores publicarán los avisos autorizados por los anunciantes, bajo la total responsabilidad de éstos.


Fotografía de Diego Berruecos.

Contenido

Retrato de Mauricio Rocha junto a su madre, Graciela Iturbide, detrás del escritorio en su despacho Taller Rocha + Carrillo.

Reportajes 060 Diseñar lo intangible Nuestro personaje de portada es el arquitecto Mauricio Rocha, una de las voces más importantes de la arquitectura en México. Estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México y realizó su tesis acerca del Centro de Invidentes y Débiles Sociales. Ahora, trabaja al frente del Taller que dirige junto a su socia Gabriela Carrillo, el cual ganó recientemente la Medalla de Oro de la Academia de Francia. Su trabajo se basa en el compromiso social y utiliza el espacio arquitectónico como un punto de reflexión. TEXTO DE ALEJANDRA GONZÁLEZ ROMO

FOTOS DE DIEGO BERRUECOS

078 La Mara derrota a Trump Éste es un fragmento del nuevo libro Crónicas desde la región más violenta (editado por Debate) del periodista Óscar Martínez. En éste, Martínez cuenta cómo los asesinatos de nueve jóvenes latinoamericanos en Long Island, en 2016, pusieron a varias comunidades de migrantes en el radar. Todos culparon a la Mara y Trump utilizó estos homicidios para apuntalar su agenda antiinmigrante. Desde entonces, la Mara está reclutando en Nueva York a jóvenes. El libro es parte del proyecto periodístico Sala Negra del periódico ecuatoriano El Faro, que cubre la violencia en Centroamérica desde 2011; algunos de sus textos más poderosos han sido recopilados en esta obra. TEXTO DE ÓSCAR MARTÍNEZ

ILUSTRACIONES DE CHARLES GLAUBITZ

090 El país en un mosaico El Festival Internacional de Cine de Morelia se ha convertido en uno de los más importantes para el panorama cinematográfico en español. Ha cubierto problemáticas que van desde la identidad, la violencia, la justicia, la migración o el narcotráfico, consolidando un potente abanico. No es secreto para nadie que el documental mexicano vive un buen momento. Del 18 al 27 de octubre se celebra una edición más de este festival, en el que se presentan las piezas de un rompecabezas imperfecto que proyecta la realidad contemporánea. TEXTOS DE RICARDO MARÍN

097 Resistencia en el Amazonas Este fotorreportaje cuenta la historia de los pueblos indígenas de la Amazonia ecuatoriana, que han sufrido de múltiples saqueos y abusos por parte de empresas extranjeras y diversos conflictos políticos dentro del territorio ecuatoriano. Nicola Ókin documenta la resistencia de estos pueblos amenazados por extracción de cobre, oro y petróleo, así como la pérdida de la selva, sus identidades y tradiciones. FOTOS DE NICOLA ÓKIN

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WhatsApp gratis a bordo Para esos mensajes que no pueden esperar, disfruta de este servicio en tu siguiente vuelo.*


Fotografía de Rodrigo Marmolejo.

Contenido

El ambiente (2019), de Adriana Lara, forma parte de la exposición "Who Writes?" de la galería OMR.

Atelier

Portafolio

030 Selección Gatopardo

046 Relojes

114 Diseño

Mobiliario arquitectónico

Por un planeta perpetuo

Detrás de los playgrounds

032 Relojes

050 Viajes

118 Arte

Innovación relojera

En Parras con vino

Memorias de Yvonne Venegas

034 Grooming

052 Relojes

120 Arte

Fragancias de Tom Ford

Un día en Wimbledon

La despedida de Los Carpinteros

036 Moda

056 Autos

121 Cine

Marroquinería parisina

La fiesta del automovilismo

La ópera prima de Yazpik 122 Libros

038 Moda Couture deportivo 040 Relojes

058 Zoom El destino de farc en Colombia

Lo nuevo de Alan Hollinghurst 124 Arte

Un nuevo clásico

Arte de la sublevación

042 Especial de diseño

126 Escena

Vuelve el Abierto Mexicano

Un Shakespeare distópico

044 Especial de diseño

127 Postal

Design Week México

Una ilustración de Alejandro Magallanes

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Editorial

Cientos de jóvenes y adolescentes se reunieron en el Ángel de la Independencia, el pasado 20 de septiembre, y durante el cierre de esta edición, llevando pancartas improvisadas de cartulinas y trozos de cartón que sostenían hasta con ganchos de ropa reciclados. Algunos usaron la caja de pizzas de la noche anterior, intervinieron sus playeras para la ocasión, y no faltaron los ramos de flores de nubes y margaritas moradas que pintaron de color a la multitud. Los jóvenes marcharon al grito de consignas por un futuro mejor, no más hidrocarburos ni más plástico, y que el gobierno federal se pronunciara ya en torno a la crisis ambiental que tanto desdeña Donald Trump. El #FridaysforFuture fue tendencia mundial. Esta protesta, que se replicó en varias ciudades del planeta, nace del activismo de Greta Thunberg, la sueca de 16 años que inició los viernes una huelga escolar contra el cambio climático y que atrajo de inmediato la atención de los medios internacionales. Esto la convirtió en el rostro de un activismo que se colocó entre los trending topics y que enmarca el movimiento Fridays for Future. La marcha sucedió en las vísperas de la Cumbre sobre la Acción Climática de Naciones Unidas, en Nueva York, a la que Thunberg llegó en un barco ecológico con el que cruzó el Atlántico. Aunque el movimiento en México fue pequeño en comparación con el de otros países, resultó muy significativo ver a los jóvenes mexicanos sumarse a la agenda de la crisis climática. Dentro de este contexto, las poderosas fotos de Nicola Ókin sobre la Amazonia ecuatoriana dan testimonio de las diferentes formas de resistencia de los pueblos originarios que viven amenazados por las continuas concesiones a empresas extranjeras para la extracción de cobre, oro y petróleo, además de la deforestación. Fue hace cuatro años cuando Ókin se adentró llevando su cámara y ha sido testigo de la lucha de las poblaciones shuar, kichwa, zápara, kofán, achuar y siona, que hacen frente a las maquinarias, y que van mapeando puntos de interés como la fauna y la flora, así como la presencia de minería ilegal. No sólo corren el riesgo de perder la selva, sino territorios fundamentales como son la identidad y las tradiciones. El medio ambiente ha sido uno de los temas que ha tocado el cine documental. Basta recordar el poderoso trabajo de Eugenio Polgovsky sobre el río Santiago, que mezclaba la denuncia social con una sensibilidad narrativa y audiovisual. El Festival Internacional de Cine de Morelia ha visto nacer a una generación de documentalistas que muestran piezas de un rompecabezas imperfecto de la realidad contemporánea en México. Este mes, el festival creado por Daniela Michel y Alejandro Ramírez cumple 17 ediciones consecutivas apostando por lo mejor de la cinematografía. Ricardo Marín escribe una retrospectiva de los documentales que han formado parte de Morelia, de denuncia e injusticias, pero también otros que han tenido que ver con el retrato íntimo de la familia, un abuelo, un hermano o una autobiografía. No es secreto para nadie que el cine documental vive un buen momento. Hace unas semanas se publicó en México Crónicas desde la región más violenta, editado por Debate, con las historias más poderosas de Sala Negra de El Faro, el proyecto periodístico que lleva cubriendo la violencia en Centroamérica desde 2011. En esta edición incluimos una historia escrita por Carlos Martínez, quien cuenta cómo a partir de los asesinatos de nueve jóvenes latinos en Long Island, Nueva York, en 2016, el gobierno culpó al cartel Mara Salvatrucha (ms-13) cuyas pandillas se expanden en Estados Unidos. Trump utilizó este caso para apuntalar su agenda antiinmigrante. Ahora que México ve desplegar a 25 mil miembros de la nueva Guardia Nacional, por las fronteras norte y sur, como parte de los controles exigidos del gobierno estadounidense, la Mara sigue reclutando en Nueva York. Finalmente, cerramos esta edición con nuestro personaje de portada, Mauricio Rocha, una de las voces más importantes de la arquitectura en México. Este año el Taller Rocha + Carrillo, que dirige junto a su socia Gabriela Carrillo, ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura en Francia, que se suma a una serie de premios en bienales nacionales e internacionales. En este perfil, Alejandra González Romo hace un retrato íntimo de su trabajo, una arquitectura que busca un compromiso social que propicie la reflexión, a través de luces, sombras y materiales que se articulan al servicio de la gente y construyen la memoria. Guillermo Sánchez Cervantes Coordinador editorial

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Correo

Sobre "Tiempo de nosotras en el Hay"

Sobre "Un mexicano en Nueva York"

Sobre "El nieto perdido"

Les agradezco infinitamente por escribir sobre

Me da mucho gusto ver a Víctor Barragán en

El mundo ha sido testigo de la lucha de Abuelas

las mujeres en el Hay Festival. Fui a Querétaro y

la portada de Gatopardo, una decisión acertada

de Plaza de Mayo y ha celebrado sus hallazgos.

leer sobre ellas me guió hacia lo que quería ver,

que supo leer el clima del momento. La manera

Pero ahora, la historia de Ignacio Montoya Car-

escuchar y leer, y quedé satisfecha. Me pareció

de Barragán de hacer moda, provocativa y re-

lotto cobra singular importancia, pues no sólo se

muy importante que sus voces fueron unas de

pleta de referencias a la contracultura, es sin

trató del nieto 114, sino que además resultó ser

las más relevantes, como las de Lina Meruane

lugar a dudas un estandarte para la comunidad

nieto de la presidenta de la asociación civil. La

y de Eva Baltasar. No alcancé a conocer a Kate

latina en Estados Unidos y un punto de toque

transparencia con la que el autor del texto narra

Horne, pero pude escuchar la conferencia que

para los diseñadores mexicanos independien-

el encuentro con cada uno de los personajes, re-

dio Tiziana Ulian. ¡Y pensar que casi me las

tes. Este número va directo a mi colección de

fleja un momento honesto que nos deja acercar-

pierdo por no saber más!

portadas predilectas.

nos a la nueva realidad de muchos argentinos.

—Sonia Sánchez

—Roberto Amezcua

—Mariana García

Gatopardo en Twitter

Gatopardo.com

@SugarSpiceMx: La editora de moda Anna Wintour visitó su casa-estudio como parte del CFDA/ Vogue Fashion Fund 2019, del que es finalista. Conoce a Víctor Barragán, el diseñador de moda mexicano que está rompiendo estereotipos de belleza en su industria. @SoyGerardCortez: Wow! Amo ver a Barragán en la portada de @Gatopardocom. Uno de los diseñadores mexicanos que aborda la moda con provocación y lleno de cultura de calle. Acaba de presentar en New York Fashion Week. @TrendoMx: #coolhunting La más reciente portada de la Revista @Gatopardocom es el talentoso diseñador mexicano #VíctorBarragán. Su influencia es una de las más importantes internacionalmente y es uno de los finalistas del (CFDA) /Vogue Fashion Fund 2019. Fotografía de Nicola Frioli.

@kindbergeditor: Recomendamos el especial Literatura y Feminismo de revista @Gatopardocom con @mariafernandamp @lunamonelle Lina Meruane, Cristina Morales, Fernanda Melchor y @ selvaalmad

Fotogalerías

@LitRandomHouse: @fffmelchor, en el especial sobre literatura y #feminismo de @

Mira el trabajo de Nicola Ókin sobre los pue-

Gatopardocom. «Creo que gracias a las redes sociales el feminismo ha llegado a lugares donde

blos originarios de Ecuador en "Resistencia

antes no hubiera podido llegar»

en el Amazonas"; las ilustraciones de Charles Glaubitz en el adelanto de "La Mara derrota a

@Langosta_Lit: “Es momento de que la voz masculina, que dominó durante siglos, guarde

Trump", y el de Diego Berruecos en el texto de

silencio, pero sobre todo de que escuche”. Por @selenemazon en @Gatopardocom.

portada con Mauricio Rocha.

@FundacionGabo: Conoce a uno de los nominados al #PremioGabo 2019, en la categoría Texto: Volver para incendiar a Colombia. Autor: @danaleph. Medio: @Gatopardocom. ¡Léelo!

Contenido digital Lee en línea los textos de nuestros colaboradores, como Abraham Jiménez Enoa, quien

Si quieres comunicarte con nosotros, escríbenos a correogatopardo@travesiasmedia.com También puedes seguir a @gatopardocom en Twitter, unirte a nuestra página en Facebook (www.facebook.com/gatopardocom) o dejar comentarios en el sitio www.gatopardo.com

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escribe desde Cuba, o a Samantta Hernández, en su reciente texto sobre el movimiento global en defensa del cambio climático.


Colaboradores

Nicola Ókin Fotógrafo freelance que ha trabajado por varios años en las áreas de fotorreportaje, editorial, fotoperiodismo y retratos. Desde hace 14 años ha viajado por el norte de México, India, Pakistán, Cachemira y Cerdeña. Vive en la Ciudad de México. Ha sido publicado en National Geographic Alemania, Time, The Independent Sunday, The New Yorker Magazine, y muchas otras. Su trabajo “Al ‘otro lado’ del sueño" se incluyó en la exposición “Resiliencia”, en PHotoEspaña, en 2009, para el Instituto Cervantes de España.

Alejandra González Romo Estudió periodismo en el Tecnológico de Monterrey y obtuvo la beca al mérito para estudiar una maestría en Periodismo en Arte, en The School of the Art Institute of Chicago. Trabajó como reportera en los programas Creadores, de Foro TV, y Solórzano en la Red, de Canal 22. Colaboró para el noticiero de Carlos Puig en W Radio y la Primera Emisión, de Carmen Aristegui en MVS. Actualmente es editora web de Gatopardo.

Óscar Martínez Nació en El Salvador en 1983. Fue coordinador del proyecto En el camino (2007-2010) y es miembro fundador del proyecto Sala Negra (2011-2018), del periódico ecuatoriano El Faro. Es editor de investigaciones especiales de ese periódico y autor de Los migrantes que no importan, A History of Violence (crónicas sobre la violencia en el norte de Centroamérica), y coautor de Jonathan no tiene tatuajes, Crónicas negras y El niño de Hollywood. Ha publicado artículos, ensayos y columnas de opinión en medios estadounidenses, como The New York Times, The Nation y The New Republic. En 2008 recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez; es Premio Nacional de Derechos Humanos por la Universidad José Simeón Cañas de El Salvador. También es miembro del equipo que ganó el primer lugar del premio de periodismo de investigación entregado por el Instituto de Prensa y Sociedad en 2013, el Hillman Prize en 2018 y el Premio Rey de España en 2019.

Charles Glaubitz Es ilustrador y vive en Tijuana. Nacido de padre alemán-americano y madre de Los Mochis, Sinaloa, alterna entre las bellas artes, la ilustración y la historieta. Su trabajo ha aparecido en American Illustration, Communication Arts, How Magazine, y Print Magazine. Entre sus clientes pasados están: Rolling Stone Magazine, United Airlines, Converse, Asset International, San Diego Transit System, Timken Museum, Budweiser y Tequila 1800. Es autor de la serie MacBurro, guionizada con Giancarlo Ruiz. Recientemente salió su primer tomo de la serie de novelas gráficas Star Seeds con Fantagraphics, siendo el primer mexicano adoptado por el sello. Es miembro fundador de Latino Toons.

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Un camino sin esfuerzo Cuando un pianista toca en un concierto, a simple vista, el tecleo parece fácil como si cualquiera pudiera hacerlo. Este fenómeno aplica a casi todo, pero la confianza necesaria para hacer que algo se vea realmente sencillo no es tan común. Por fortuna, hay marcas como Lincoln que se esfuerzan para que hagamos de todo viaje un placer. Y es que la vida de la ciudad es cada vez más ajetreada, por eso la nueva Aviator 2020 regresa a hacerla un poco más fácil con su tecnología y diseño.

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La Aviator tiene una historia peculiar. Su primera generación se empezó a producir hace más de quince años. Hoy, la suv regresó con un rediseño espectacular que transformó completamente a la marca. El nuevo modelo adoptó un diseño más aerodinámico, con formas que la destacan en el creciente mercado de las suv. Con sus nuevas curvas, la Aviator hace honor a su nombre y parece que se desliza sobre la carretera sin esfuerzo alguno. Las puertas, con tecnología e-Latch, abren y cierran auto-


Lincoln POR Gatopardo

máticamente con un solo toque; por su parte, la intensidad de los faros cambia dependiendo de la velocidad, con un diseño aerodinámico en todo el exterior y rines de aluminio que parecen turbinas de avión. Subir a una Aviator es como subir a un avión privado, listo para llevarte a una playa exclusiva o a una cosmopolita ciudad. Por dentro es igual de sofisticada y deja ver su diseñada tecnología. En la ciudad, por ejemplo, el tráfico ya no es un problema con su sistema Stop & Go, que le permite a la suv

detenerse y seguir de manera automática dependiendo de los autos a su alrededor, así como el reconocimiento y ajuste de límites de velocidad. Por otro lado, en un viaje en carretera caben hasta siete pasajeros, tiene 14 bocinas con un sonido 3D que magnifican los tonos compuestos por la Orquesta Sinfónica de Detroit y una pantalla de 10 pulgadas para poder navegar cómodamente hasta cualquier destino. El cargador inalámbrico, tecnología de estacionado y su sistema de Co-Pilot 360 Plus

hacen del manejo de la Aviator un santuario por dentro y un jet por fuera. Cómoda en la ciudad y en la carretera, la suv tiene diferentes tipos de manejo para demostrar su versatilidad, una suspensión adaptativa y una transmisión automática de 10 velocidades para potencializar el motor de 3L V6. La Aviator es una experiencia en sí misma. Su regreso marca una nueva etapa para Lincoln, que facilita la vida de sus clientes, haciendo de cualquier situación algo extraordinario.

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PREMIOS TRAVESÍAS OCTUBRE 2019

PRESENTADOS POR

Lo mejor de los viajes en las Américas


Atelier Radio transistor portable y fonógrafo TP1. Diseñado para Braun por Dieter Rams en 1959. Está hecho con plástico, aluminio y cuero.

Legado minimalista POR REDACCIÓN GATOPARDO

Los objetos que vemos a diario fueron diseñados por alguien y tuvieron un proceso creativo detrás. Dieter Rams es uno de los diseñadores más influyentes del siglo xx y responsable del renacimiento del diseño funcionalista. Para él, el buen diseño tiene que ser innovador, proveer utilidad al producto, ser estético, entendible, discreto, honesto, anacrónico y exhaustivo hasta el último detalle. Rams trabajó por más de 30 años con la compañía Braun, donde ideó y posteriormente inspiró muchos de los objetos tecnológicos que reconocemos en la cotidianidad, como tornamesas, radios, calculadoras y armarios. Uno de sus productos más célebres es el radio transistor portable y fonógrafo TP1, que después sirvió de inspiración para el primer iPod. Diseñado en 1959, podía tocar un vinilo de 7 pulgadas y reproducir música tanto en la bocina como por la radio.


Atelier

Selección Gatopardo

A

B

Fotografía de Adrián Duchateau / Texto de Paula Velasco

30


C

E

D

Hay formas que nunca se olvidan y que se quedan en la memoria colectiva

C. Cofran S2

nacional. Clásicos Mexicanos, la joven galería que se encarga de revisitar

región, que usó maderas locales.

mobiliario nacional del siglo xx, juega con esta memoria. Mediante

Diseñada en 1955 por

investigación de archivo, hemerográfica y de campo, la galería se ha dedicado

Armando Franco, es

a buscar diseños no convencionales que han significado algo en la vida cultural

el único ejemplar que

del país. Esta búsqueda ayuda a la elaboración de reediciones de los muebles

sobrevive desde su

Esta pieza fue diseñada

para su venta. Clásicos Mexicanos se enfoca en la colaboración con los talleres

primera producción.

por Manuel Parra, uno

originales que diseñaron las piezas, así como en una conciencia social y

Franco desarrolló en

de los arquitectos más

ecológica. En nuestra selección tenemos algunas propuestas de mobiliario de

1954 la colección Cofran

prolíficos en México.

los arquitectos más importantes del país.

que mezclaba artesanía

Junto con sus casas

y diseño industrial.

neocoloniales, diseñó un

E. Banca

gran número de muebles D. Silla de Comedor

que llamaba Early Mexican Handmade

A. Torres II

B. Silla para El Eco

Mezquitic

Serigrafía de las Torres

Diseñada para el

Diseñada en 1965 por

rescata su trabajo y

de Satélite, de 1972,

mobiliario de El Eco

Roberto Eibenschutz,

proceso creativo.

hecha por el mismo

en 1953, por Mathias

esta silla es parte de un

Mathias Goeritz, quien

Goeritz. La silla es

comedor desmontable

junto con Barragán

pequeña y fácil de

hecho de pino y tablones

ideó las torres en 1957,

mover. Se produjeron

de mezquite. La colección

inspirados en las de San

aproximadamente

Mezquitic fue producida

Gimignano en la toscana

25 piezas pero sólo

originalmente por un

italiana.

sobrevive una.

carpintero huichol de la

Furniture. Esta pieza

Clásicos Mexicanos Tres Picos 65, Polanco, Ciudad de México clasicosmexicanos.mx

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Atelier

Relojes

Royal Oak Offshore Cronógrafo automático con caja de acero inoxidable (derecha) y de titanio (izquierda). audemarspiguet.com

Innovación en alta relojería POR PAULA VELASCO

En la alta relojería, innovar es seguir nadando. La industria suiza pasó por una crisis que estuvo a punto de ahogarla, cuando los relojes de cuarzo japoneses, que eran más baratos y modernos, llegaron al mercado. Las relojeras necesitaron innovar para mantenerse relevantes. En ese momento, Audemars Piguet (AP) tomó un riesgo e introdujo en 1971 el Royal Oak, diseñado por Gérald Genta. Esta pieza rompió todas las expectativas y se convirtió en una de las siluetas más icónicas. En 1993, la marca dio un nuevo giro al Royal Oak. Con una forma más deportiva y aventurera, lanzó el Royal Oak Offshore y comenzó un viaje que aún no termina. Este año, lo lanza con cronógrafo automático, caja de titanio y una correa de caucho negro, elegante y urbano. Además, la versión Camo, cuenta con procesos de investigación para colorear la cerámica que adorna las cajas de las piezas, mucho más juguetona y atrevida. Su correa, adornada con motivos de camuflaje militar, tiene tres colores: verde, azul y café. Fotografías de Adrián Duchateau.

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Atelier

Grooming

1. Ombré Leather Eau de Parfum 2. Fucking Fabulous Eau de Parfum tomford.com

2

1

Tiempos modernos POR REDACCIÓN GATOPARDO

Si alguien ha podido ejemplificar al hombre moderno, ése ha sido Tom Ford. No sólo fue el responsable de salvar a Gucci en los noventa, sino que es un gran director de cine y tiene una de las líneas más exclusivas en el mercado. Ford anunció en 2005 que haría su propia marca y se encargó de erigir el imperio que ahora lleva su nombre. Las fragancias de Tom Ford son sensuales y atrevidas, al igual que sus diseños en pasarela. En México podemos encontrar las más icónicas, como Fucking Fabulous y Ombré Leather. La primera es parte de la colección Private Blend, con notas a cuero y especias exóticas. Mientras que Ombré Leather está inspirada en la libertad que evoca el espacio abierto. Fotografía de Adrián Duchateau.

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SALÓN INTERNACIONAL ALTA RELOJERíA MÉXICO 2019

15 AL 17 DE OCTUBRE THE ST. REGIS MEXICO CITY

#SIARMX

#SIAR2019

SALONALTARELOJERIA.COM

EVENTO PRIVADO, ACCESO SÓLO CON INVITACIÓN. Salón Internacional Alta Relojería, México se reserva el derecho de cambiar las fechas, locación y condiciones antes mencionadas sin necesidad de previo aviso. “SIAR” y “Salón Internacional Alta Relojería” son marcas registradas de SIAR, Salón Internacional Alta Relojería, S.A. de C.V.


Atelier

Moda

Mochila Revestida de tela con cuero. sandro-paris.com Pochette Sobre de cuero con detalle tricolor. Boutique Artz Pedregal

Un cuento marroquí POR REDACCIÓN GATOPARDO

En la medina de Fez, en Marruecos, se puede ver el cuero secándose al sol después de ser curtido. La palabra marroquín se refiere a un tipo de cuero de oveja lustrosa; de ahí viene la marroquinería, un oficio que se ha vuelto tradición y que prevalece en las calles y tiendas de moda de esta región. Evelyne Chetrite vivió parte de su infancia en Marruecos, y de ahí viene la inspiración y la calidad de la marroquinería que le ha dado prestigio a su marca, Sandro. Ahora la maison francesa ha abierto su primera boutique en México, en Artz Pedregal, al sur de la Ciudad de México. Como un homenaje a sus raíces, esta mochila negra está forrada de piel repujada y la acompaña un sobre con acentos de color. Fotografía de Adrián Duchateau.

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Atelier

Moda

My Cesare Leather Sneakers Couture XXX 2019 zegna.com

De camino a la moda POR PAULA VELASCO

Las fronteras no existen para Ermenegildo Zegna. Desde su concepción, en 1919, es una marca mundial a la vanguardia. Su línea de invierno, Couture XXX, que se presentó en los pasillos de Milano Centrale, está inspirada en la vida en movimiento. Alessandro Sartori, director artístico, sintió la necesidad de abogar por la apertura de las fronteras y crear prendas para un cliente global, y así contrarrestar el creciente hermetismo del panorama mundial. La colección está hecha casi en su totalidad con tejidos exclusivos de lana, cashmere y nailon. En nuestra selección, está el icónico sneaker My Cesare que juega con texturas y colores que normalmente no se ven en zapatillas deportivas. Fotografía de Adrián Duchateau.

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Atelier

Relojes

Carlos Rosillo.

Geometría opuesta POR PAULA VELASCO

Bell & Ross es una firma relojera suiza, creada en 1992, que vive un buen momento para la innovación y el diseño de sus piezas. El ceo y fundador, Carlos Rosillo, da pistas del adn detrás de su nueva colección. 40


Un círculo y un cuadrado parecen ser las formas geométricas más opuestas. Pero Bell & Ross y su nueva colección, BR05, han de-

G› ¿Qué significa la innovación para Bell & Ross?

CR› Representa una dimensión vital de la

CR› Este instrumento es ideal para un hombre

en la ciudad, emocionado por encarar los retos de la vida moderna y en control de su tiempo y

mostrado lo contrario. Establecida por Bruno

marca. Nos debemos de cuestionar constante-

Belamich y Carlos Rosillo en 1992, no se que-

mente y extender nuestra experiencia a nuevos

da atrás en innovación y diseño. Inspirados en

campos, lo cual es un ejercicio muy emocio-

las situaciones extremas a las que se exponen

nante para nosotros. Por eso siempre estamos

algunos profesionales, sus diseños son utili-

buscando nuevos materiales, movimientos y

buscando expandir los límites del diseño y la

zados por buzos, pilotos, desactivadores de

diseños únicos.

función, hay muchos nuevos y emocionantes

explosivos y astronautas. Su precisión y funcionalidad completan su diseño estético. La nueva colección BR05, a diferencia de

G› ¿Quién es el candidato perfecto para esta colección?

su destino: los exploradores urbanos.

G› ¿Qué es lo que sigue para la marca? CR› Posibilidades infinitas; siempre estamos

diseños en el camino. Tenemos la habilidad de ser más atrevidos que otros, somos retadores y nos gusta tomar esos riesgos.

las anteriores, tiene un aire mucho más urbano y casual. La caja, con un cuadrado mucho más pronunciado, está redondeada y encapsula la carátula circular. Con una correa unificada con la caja, la silueta fluye y añade otra dimensión a la pieza. La colección combina formas geométricas, lo que la hace indispensable. En el marco de este lanzamiento, el ceo y cofundador, Carlos Rosillo, habló con Gatopardo sobre todos los detalles de esta nueva colección.

Gatopardo› ¿Qué significa para la marca un

lanzamiento tan grande como el BR05?

Carlos Rosillo› Necesitamos siempre reno-

varnos. El mayor reto es mantener los pilares de la marca mientras innovamos. Después de enfocarnos en instrumentos del tiempo para profesionales, pensamos que era momento de crear un diseño inspirado en el lifestyle urbano y activo de hoy. Este instrumento lleno de carácter exuda fuerza y elegancia. Es nuestra nueva joya de masculinidad, escultural y cautivante.

G› ¿Cuáles son las diferencias entre esta colección y sus predecesoras?

CR› Fieles a nuestras consignas de legibili-

dad, funcionalidad, confiabilidad y precisión,

esta nueva colección se jacta de tener un look absolutamente urbano. Las líneas de la caja combinan lo redondo con lo cuadrado, las formas básicas que forman parte de la identidad de Bell & Ross. La colección BR05 fue creada para sobrepasar el rigor del cuadrado y trascender la perfección del círculo para definir su propio carácter. Su estilo aprovecha la energía, el ritmo y la riqueza de la ciudad.

G› ¿Cómo fue el proceso creativo detrás de esta colección?

CR› El punto de partida de todos nuestros

relojes son las especificaciones técnicas. Definimos los objetivos y necesidades, las fun-

cionalidades del reloj. Luego viene la fase de dibujo, seguido del desarrollo de un prototipo, que tendrá una prueba final antes de irse a la producción en serie.

La nueva colección de Bell & Ross, BR05, combina formas geométricas, lo que la convierte en una inolvidable. Fotografía de Adrián Duchateau.

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Atelier

Especial de diseño

Abierto Mexicano de Diseño: epicentro pop POR PAULA VELASCO

El Centro de la Ciudad de México es un rompe-

y fácil de entender para las masas. La visión

cabezas involuntario y enorme, cada pieza está

extrapolada de la cultura ha dibujado una

diseñada a la perfección. Desde las piedras uti-

línea divisoria entre la alta cultura y lo popular.

lizadas para el Templo Mayor, el mármol del Pa-

La primera: exclusiva y elevada, y la segunda,

lacio de Bellas Artes, o los letreros rotulados a

reservada a la simpleza. Afortunadamente, la

mano anunciando cámaras en la calle Donceles

cultura popular siempre ha tenido aliados que

tienen la misma importancia en el rompecabe-

la comprenden y magnifican, como lo ha he-

zas de la estética popular mexicana. Este año, el

cho el amd desde su concepción, destacado

Abierto Mexicano de Diseño (amd), a celebrarse

por ser un festival más grande y abierto a todo

del 9 al 13 de octubre, dedica su edición a esta

el mundo.

zona de la ciudad, y por primera vez aborda una

“El amd fue una iniciativa que salió de un

temática y una curaduría externa. Mario Balles-

grupo muy amplio de diseñadores que decían

teros, el curador invitado para esta séptima edi-

‘necesitamos un espacio que sea más democrá-

ción, y director editorial de Travesías, habla con

tico, más horizontal, que esté más cerca de las

Gatopardo sobre la importancia de construir y

preocupaciones y las necesidades de la gente y

repensar lo popular en el diseño.

la comunidad del diseño’. Entonces ahí ya había

Por mucho tiempo, lo popular se ha considerado algo de poca sofisticación; simple

Fotografías cortesía de Abierto Mexicano de Diseño.

42

esa cosquilla democrática, horizontal o popular”, dice Ballesteros.


Umor Rex (arriba, izquierda). Pay’s (arriba, derecha). MaliArts Comunicación Visual (abajo).

(impi) de arte popular y arte indígena desde el siglo xviii hasta nuestros días. Según Ballesteros, el festival explora tres líneas de pensamiento y acción: primero el diseño por el pueblo, o sea, el de los no diseñadores; luego se enfoca en el diseño para el pueblo y las maneras en las que profesionales han tratado de responder a las demandas de las masas, aparte de analizar los cambios en el diseño industrial; y finalmente, el diseño del pueblo, el concepto o imagen de lo popular construido a lo largo del siglo pasado. “El diseño no debe ser ser excluyente ni exclusivo; me parece un momento muy interesante para pensar y volver a poner al diseño primero. Quizás la artesanía es en parte donde está el meollo de cómo podemos conciliar condiciones sociales, políticas, económicas y culturales muy dispares que todavía en México peAparte de la inercia construida por la trayec-

diseño, espacio público, comunicación visual,

san muchísimo”, comenta Ballesteros sobre el

toria del festival, el populismo es un tema que se

mobiliario y objeto, moda y textil, tecnológico

interés de democratizar no sólo el diseño, sino

ha vuelto clave en los últimos años, tanto en la

y, por primera vez, un pabellón de novedades

las instituciones culturales que lo engloban.

política como en todas las esferas de la vida pú-

donde los diseñadores podrán mostrar su tra-

“Creo que el diseño, a diferencia del arte,

blica. “A mí me interesaba que fuera un tema ac-

bajo reciente aunque no se apegue al tema.

tiene este encanto de inmediatez, son cosas a

tual, candente y relevante para el momento que

Los pabellones serán en diferentes museos

las que estamos acostumbrados a ver y usar y

vivimos en el diseño, la cultura y en México en

del Centro, como el Museo Numismático que

convivir todos los días. Si ves un objeto que te

general. El tema de lo popular, de lo no profesio-

albergará el Pabellón de Arquitectura y ten-

recuerda a tu niñez o que te recuerda al pueblo

nal y del pueblo está muy presente en el discurso

drá una exposición de Derek Dellekamp, o el

donde creciste, es una conexión muy visceral

político, específicamente: el populismo, que es

Museo de Arte Popular con una instalación de

e inmediata que en el arte no es tan sencillo”,

un tema importante y controvertido. Sentía que

piñatas de sillas mexicanas de Tony Macare-

concluye el curador.

el festival no tenía que huirle a estos temas co-

na. La exposición principal, con sede en Bellas

yunturales”, dijo el curador.

Artes, será una reflexión más abierta sobre

Como parte de los eventos del festival,

el diseño popular, y contará con el acervo del

tendrán pabellones de academia, arquitectura,

Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial

Abierto Mexicano de Diseño Del 9 al 13 de octubre abiertodediseno.mx

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Atelier

Especial de diseño

Design Week México: imaginando el patrimonio POR PATRICIA FERNÁNDEZ ROBINSON

Fotografías cortesía de Design Week México.

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A lo largo de las últimas décadas, el diseño

nes concretas a urgencias de desarrollo social

contemporáneo ha logrado mantener el im-

y económico, medio ambiente, comunicación o

pulso de los ideales que movimientos, como

movilidad, entre muchas otras.

la Bauhaus, iniciaron hace ya un siglo para

Design Week México (dwm) se ha pro-

ampliar y democratizar sus alcances. La eje-

puesto, para su edición de este año, abordar

cución del diseño y la arquitectura se entre-

el diseño en contextos patrimoniales como

cruzan hoy en día. Se entrelazan con temáti-

temática rectora de su programa. Y no es coin-

cas de vital importancia para las sociedades

cidencia que haya convocado como invitados

de nuestro tiempo, mientras plantean solucio-

de honor a Cuba y a Yucatán; dos polos cul-


turales y emblemáticos —tanto por su rique-

el mna se exhibirán las piezas que diseñadores

za patrimonial como por su producción crea-

cubanos y mexicanos crearon en conjunto con

tiva contemporánea— en cuyos territorios el

artesanos del estado de Yucatán, como parte

diseño, la arquitectura y el patrimonio han lo-

del programa “Visión y Tradición”.

grado convivir de manera armoniosa y benéfica para sus comunidades.

La meta es ofrecer muestras claras de que los mundos del diseño, la arquitectura, el arte y

Bajo este contexto, México Territorio

la defensa del patrimonio coinciden hoy, no sólo

Creativo (la organización que engloba a dwm,

en tiempo y espacio, sino en su obligada aproxi-

Arch Days y Espacio cdmx) ha decidido abrir

mación multidisciplinaria (o transdisciplinaria)

esta conversación —a través de sus diversas

a las problemáticas de nuestro tiempo.

líneas de trabajo— convocando a diseñadores, arquitectos, líderes de opinión, artistas, artesanos, estudiantes y público en general a imaginar juntos el diseño de un futuro innovador

Design Week México Del 3 al 27 de octubre de 2019 designweekmexico.com

que, al mismo tiempo, sea capaz de convivir de manera fluida y respetuosa con el patrimonio cultural, histórico y natural. Esta edición, que ahora más que una semana se extenderá a lo largo de casi todo el mes de octubre, planteará los diversos cruces entre el diseño, la arquitectura y los distintos tipos de patrimonio. Nos alejará de ese viejo debate entre los “nostálgicos” y los “progresistas”, cuyas posiciones nos orillan a ubicarnos ya sea en el pasado o en el futuro, para, más bien, localizarnos en un presente consciente y orgulloso de la riqueza histórica, respetuoso de la diversidad del patrimonio inmaterial (sea cultural o natural), y cuya mirada es lo suficientemente crítica y creativa para plantear mejoras para el futuro, así como mantener una conexión fluida entre estos tres tiempos. El pabellón de este año será diseñado por el arquitecto Gerardo Broissin y se instalarán estructuras efímeras creadas por jóvenes diseñadores y estudiantes de escuelas de diseño de la Ciudad de México. Asimismo, dichas estructuras se instalarán a lo largo de siete zonas de la ciudad, a través de las plataformas Inédito, Territorio Urbano y Design House. Los museos de Arte Moderno (mam), Antropología (mna) y la Galería Torre del Reloj alojarán tres exposiciones que narrarán la interacción de estas disciplinas con los temas patrimoniales. “Cuba, la singularidad del diseño”, en el mam, estará integrada por piezas de diseño, fotografías, maquetas y materiales gráficos, mediante las cuales el público mexicano podrá conocer las distintas formas en las que se materializa la diversidad cultural en Cuba y sus procesos creativos, su diseño y arquitectura. “Ellas restauran”, en la Galería Torre del Reloj, y diseñada por la Empresa de Proyectos de Arquitectura y Urbanismo de La Habana, será una muestra compuesta por 17 carteles que recogen parte de las obras desarrolladas en el centro de La Habana, y proyectadas por arquitectas e ingenieras bajo la dirección del Dr. Eusebio Leal Spengler. Y, finalmente, en

Programa de residencias de creación entre diseñadores cubanos, mexicanos y artesanos yucatecos (arriba). La Habana, Cuba (abajo).

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Atelier

Sustentabilidad

Perpetual Planet: iniciativa global para preservar el mundo POR MARÍA PELLICER

Exploradores que han subido las cumbres más altas o visitado las cuevas más profundas; pioneros que estudian los mares, las selvas y los desiertos; maestros que han dedicado su vida a concientizar sobre el delicado equilibrio de nuestro planeta. Rolex ha apoyado a estos hombres y mujeres desde sus orígenes, con proyectos que representan al adn de la compañía pero sobre todo, que representan la filosofía de Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, y quien siempre vio nuestro planeta como un laboratorio viviente. Durante el siglo xx Rolex fue parte de algunos de los más extraordinarios logros, como la Expedición Británica al Everest de 1953 donde Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay se Arriba: Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay en el Everest, en 1953. Abajo: El laureado Stephen Kress ha inspirado esfuerzos de conservación de aves en 14 países.

convirtieron en los primeros hombres en llegar a la cima del Everest. O la increíble aventura de Jacques Piccard y Don Walsh, primeros en alcanzar la Fosa de las Marianas, con un Rolex Oyster experimental, a más de 10  916 metros de profundidad, en pleno océano Pacífico —James Cameron lo haría de nuevo en 2012—.

Fotografía de ©Cortesía de Stephen Kress - ©Alfred Gregory/Royal Geographical Society - ©Rolex/Kurt Amsler - ©Mark Thiessen/National Geographic

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El siglo xxi nos ha puesto delante nuevos retos, y la exploración y la investigación han dejado de ser solamente herramientas de descubrimiento para convertirse en herramientas que ayudan a preservar al mundo. Con estos nuevos retos en la mira, Rolex ha lanzado un campaña titulada Perpetual Planet, y en ella engloba a los diferentes proyectos y personas con quienes ha colaborado a lo largo de los años, y cuyo trabajo está resultando crucial para asegurar la continuidad del planeta. Los exploradores de hoy están más preocupados que nunca por el equilibrio y el balance de los ecosistemas, por eso sus proyectos y exploraciones tienen cada vez más relación con la fragilidad, los catalizadores y las posibles soluciones de los cambios que está sufriendo la tierra. Desde 1974, a través de los Premios Rolex a la Iniciativa, Rolex ha reconocido a más de 140 emprendedores a nivel global cuyos proyectos mejoran la vida o ayudan a proteger la herencia cultural o natural de su entorno. Personajes como Joseph Cook, un investigador que trabaja en Groenlandia tratando de entender la relación que existe entre los microorganismos y las capas de hielo, Francesco Sauro, quien encabeza expediciones en las más profundas cuevas de Sudamérica o Cristian Donoso, quien ha recorrido la Patagonia en su kayak para intentar documentar esta región tan especial del planeta con la esperanza de poder transmitir el incalculable valor que tiene para la humanidad cuya labor es crucial para la continuidad de la vida en el planeta. Además, a través de este programa se ha conseguido apoyar esfuerzos de conservación en al menos 17 ecosistemas de enorme riqueza y valor ecológico, como la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda, en Querétaro, la Reserva de Desarrollo Sustentable de Mamirauá en el Amazonas brasileño o el Gran Chaco, al sur del continente americano y un total de 23 especies en peligro de extinción se han visto beneficiadas por los esfuerzos de los laureados, desde un pequeño caballo de mar hasta el más grande de los peces, el tiburón ballena pasando por tigres, mantarrayas y este año, uno de los más grandes peces de agua dulce.

Brad Norman, laureado en 2006, trabaja en la conservación de tiburón ballena. Abajo: James Cameron y el Deepsea Challenger en su descenso a la Fosa de las Marianas, en el 2012.

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Atelier

Sustentabilidad

Otros exploradores e investigadores, de

modelo a lo largo y ancho del planeta. Desde

gran trayectoria y consagrados por la comu-

el 2014, y con el apoyo de Rolex, el número de

nidad científica internacional, también han

Hope Spots ha aumentado de de 50 a 132 con

trabajado de la mano de Rolex para darle

el objetivo de conseguir que un 30 por cien-

continuidad a sus proyectos. Desde George

to de los mares queden protegidos dentro de

Schaller, personaje clave en la creación de más

este modelo para el 2030.

de 20 reservas naturales a lo largo del mundo

Desde el 2017 Rolex ha extendido tam-

hasta el mítico Richard Leakey quien ha tra-

bién su colaboración con National Geographic

bajado incansablemente por el manejo sos-

Society para promover exploraciones que po-

tenible en África desde su perspectiva antro-

drían ser claves para entender los cambios y

pológica pasando por Alain Hubert quien creó

retos que enfrentamos. La primera llevó ape-

en 2002 la International Polar Fundation (IPF)

nas en abril de 2019 al Everest a un equipo de

para apoyar la ciencia polar como instrumento

investigación, con objetivo de entender cuáles

clave para entender y dimensionar el cambio

están siendo los efectos de la crisis climática y

climático.

poder asegurar los recursos de agua para más

Uno de los casos más emblemáticos, y

de un billón de personas que habitan la región.

una de las alianzas más estratégicas es la que

Manteniendo esos mismos valores que

se estableció con Sylvia Earle, Testimonial de

movían a Hans Wilsdorf, Rolex busca conti-

Rolex desde 1982 y una de las biólogas mari-

nuar ese legado adaptándose a los retos que

nas más reconocidas y respetadas. Gracias a

enfrentamos hoy apoyando, promoviendo y

este trabajo en conjunto los esfuerzos de con-

difundiendo el trabajo de hombres y mujeres

servación han llegado a los océanos, y a los

en todo el mundo que están dedicando su vida

"Hope Spots", espacios que Earle ha creado si-

a la conservación del planeta y de quienes ha-

guiendo el modelo de los Parques Nacionales

bitamos en él.

y que funcionan como santuarios para la vida marina. Desde 2010, y a través de su iniciati-

Más información sobre los proyectos y

va Mission Blue, Earle ha conseguido trabajar

emprendedores que trabajan de la mano de

con comunidades y gobiernos replicando este

Rolex en rolex.org #Perpetual

Fotografía de ©Atsuo Tsuji, cortesía de Pilai Poonswadr - ©Rolex /Xavier Lecoultre - ©Rolex/Marc Latzel

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A través de los Premios Rolex a la Iniciativa se ha conseguido apoyar esfuerzos de conservación en al menos 17 ecosistemas de enorme riqueza y valor ecológico y un total de 23 especies en peligro de extinción se han visto beneficiadas por los esfuerzos de los laureados.

Arriba: Pilai Poonswad trabaja con aves nativas de Tailandia. Izquierda: Zenón Gomel Apaza y las comunidades del altiplano andino unen esfuerzos para preservar técnicas de cultivo. Derecha: Talal Akasheh y la conservación de Petra, Jordania.


Mazda PO R Gatopardo

CX-5

CX-9

CX-3

Una compañera de vida Los automóviles marcan temporadas en la vida: a los veinte, cuando al fin el auto se vuelve algo propio y hay una libertad infinita; a los treinta, cuando hay que cambiarlo por uno más grande y las necesidades son más exigentes. Muchas veces, las marcas automotrices toman en cuenta el crecimiento de sus clientes y encuentran en ellos una posibilidad de desarrollar autos que los acompañen toda la vida. Un ejemplo es Mazda, que con su amplio rango de sus suvs se cerciora de ser un apoyo constante en las diferentes etapas de la vida de sus clientes. El mercado de las suvs ha crecido enormemente, y es fácil reconocer por qué. Son cómodas, amplias y seguras, pero no pierden la emoción de la velocidad. En especial, las opciones de Mazda ejemplifican a la perfección la esencia de la suv. La marca cuenta con cuatro opciones, la Mazda CX-3, Mazda CX-5, Mazda

CX-9 y la nueva adición: la Mazda CX-30. Cada una con factores específicos y tamaños diferentes. La más pequeña de la familia, la CX-3, es compacta y elegante. El rediseño está enfocado en la parrilla con faros led, y un interior amplio a pesar de su reducido tamaño. La comodidad de la CX-3 recae en sus amenidades internas, que la hacen cómoda para cualquier aventura. Esta suv es perfecta para una persona que está lista para la aventura, dentro y fuera de la ciudad La CX-5, un poco más grande y madura, es perfecta para travesías más extensas y de largo aliento. Al igual que la CX-3, ésta también es elegante y tiene un diseño enfocado en los detalles. Todos los autos Mazda están inspirados por el concepto del diseño KODO, que encarna el alma en movimiento, como un animal a punto de atacar. La CX-5 sigue este concepto al pie de

la letra, pues aunque es más amplia no pierde la agilidad, lujo y comodidad que la representan. La CX-9, con sus siete asientos, es ideal para un roadtrip familiar. Amplia, segura y deportiva, es la más grande de la línea de las suvs de Mazda, pero no pierde lujo ni audacia. Cada una de éstas encaja perfecto en cada etapa, pero hay una nueva integrante del equipo. La CX-30 se inserta en una fase de transición, entre la CX-3 y CX-5, completando el rango de acompañamiento que tiene Mazda con sus clientes. Así es como Mazda cubre todas las necesidades de un piloto. Estas increíbles suv llegan a la vida de las personas en el momento indicado, volviéndose compañeras de vida. La marca crece con las personas y guía a través de la calidad, la seguridad y la tecnología de sus autos. La vida tiene muchas curvas y la mejor aliada para tomarlas es una suv Mazda.

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Atelier

Viajes

La Hacienda San Lorenzo de Casa Madero.

Memorias de un viaje a Parras POR JUDITH CAMPIÑA

eclipses provocados por su movimiento, pasa Parras de la Fuente es un pueblo que siempre

pera un viaje de dos horas en carretera, y en

una luz intensa que rebota en los blanquísimos

ha producido vino, en el norte mexicano, pero no

cuanto dejamos atrás la ciudad, una parte de

muros de la Hacienda San Lorenzo. El personal

hace mucho era aún un pueblo casi industrial

la Sierra Madre Oriental aparece ante nues-

de las bodegas nos recibe y pasamos a insta-

que tuvo que reinventarse. Fue en 2011 cuando

tros ojos, naturalmente texturizada y bella, y

larnos en las centenarias habitaciones de la ha-

la fábrica La Estrella, después de 150 años de

nos acompaña en el trayecto. Nuestra prime-

cienda, lo que antes era el casco del lugar.

producir mezclilla, se declaró en quiebra y dejó

ra parada, antes de llegar al centro de Parras,

Para la comida nos espera una mesa exten-

a por lo menos 400 parreños sin trabajo, pues

es El Restaurante Calandria, dentro del hotel

sa debajo de un enorme nogal. Ahí esta Édgar, el

era uno de los principales activos de la región.

Rincón del Montero, que nos recibe con una

sommelier de la casa, para platicarnos sobre el

Ahí fue cuando apareció el vino en el mapa.

mesa humeante donde hay café, gorditas de

banquete que vamos a degustar: un lomo de cer-

Hasta entonces la producción vinícola era local

harina, huevo con machaca y salsas verdes. Ya

do envuelto en tocino con puré de camote y salsa

y se vendía a los párrocos en las iglesias. Pero

es mediodía y el calor no da tregua. Parece ser

de mil especias, además de tortillas de maíz he-

este acontecimiento, que sacudió al pueblo,

el momento más oportuno para empezar la

chas a mano y un Gran Reserva Malbec (2015),

hizo que todos trabajaran para atraer a viajeros

ruta del vino en Parras.

con 24 meses en barrica de roble americano. La

por medio de sus fructíferas tierras.

nariz distingue ciertos ingredientes, la boca y el

Estamos en el aeropuerto de Torreón,

1. Llegamos a la vinícola más antigua de Améri-

una mañana de junio, a punto de partir hacia

ca, Casa Madero. Las nubes que nos recibieron

Después visitamos las bodegas de la mano

Parras, al sur del estado de Coahuila. Se es-

se han empezado a esparcir y, entre los micro-

de don Lalo, quien trabaja aquí desde hace

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paladar otros, pero el conjunto es explosivo.


38 años. Mientras recorremos un camino de

Cae la noche en Casa Madero y, para la

que alberga estos viñedos. Se trata de una vi-

pérgolas cubiertas de vides, nos cuenta que la

cena, el chef Hugo Alfonso Sandoval Rivera nos

nícola que va más allá de la mera producción

casa tiene más de 400 años elaborando vino

tiene preparaciones y maridajes potentes y de-

de vino; se trata también de un proyecto soste-

y más de 300 hectáreas en producción. Para

liciosos. Christian Rojas y Andrea Pérez, dos de

nible, en el que se preocupan por reinsertar en

1970, la cuarta generación de la familia de Eva-

los enólogos de la casa, nos acompañan y, con

su hábitat especies endémicas de la región que

risto Madero, uno de los dueños y con el que

la plática, dejamos que el vino corra.

están en situación vulnerable.

experimentó con la adaptación de diferentes

2. Al día siguiente nos dirigimos a Don Leo, un

casa, y nos cuenta que esta bodega es consi-

varietales de uvas y con ello aumentaron las

viñedo con apenas 19 años de vida, pero con

derada uno de los viñedos más altos y extremos

pruebas de calidad. En menos de dos décadas,

un crecimiento imparable en el Valle del Tunal,

del mundo, por ello las propiedades que ad-

la producción de Casa Madero comenzó a ga-

que se encuentra a 2  100 metros del nivel del

quieren sus uvas aportan notas aromáticas más

nar competencias internacionales.

mar. Nos adentramos en la sierra y, conforme

definidas: “Aquí, entre las montañas de la sierra,

De vuelta en la hacienda nos espera

subimos, lo que menos esperamos ver es una

las uvas tardan más en estar listas, porque en la

Édgar y su taller de vino para ayudarnos a crear

estructura modernísima de muros de concreto

etapa de maduración tienen más horas de frío,

nuestra propia etiqueta con mezclas de merlot,

y madera rodeada de montañas verdes y escar-

sin embargo, es una espera que vale la pena”.

malbec y cabernet sauvignon, todos vinos jó-

padas. Aparecen ante nosotros unas diez mil

El recorrido sigue por la bodega, donde el

venes y orgánicos.

hectáreas de tierra que componen el rancho

proceso del vino continúa. Este espacio contras-

Nos recibe Ángel, el sommelier de esta

se funda el nombre comercial de la bodega,

ta con la naturaleza del exterior: adentro es casi un laboratorio de última generación. El toque humano lo pone una mesa floreada en medio de la bodega y comenzamos con una cata de vinos. Tablas de quesos y charcutería son nuestras herramientas para maridar con syrah, pinot noir y el fantástico zinfandel, el rosado de la casa, que se llevó nuestro corazón. Además de la cata, nos espera una comida con un Gran Reserva. Nos vamos de Don Leo con la sensación de haber estado en uno de los lugares más impresionantes de México. Estando aquí es fácil pensar que estos viñedos no pueden ser un secreto de Coahuila, el mundo tiene que venir a verlos. 3. Dicen que se necesita un buen terruño y una buena uva para tener buen vino, una combinación afortunada que cada año ocurre en la casa vinícola Rivero González. Aquí nos recibe nuestra guía y sommelier, Irán, quien nos lleva por los viñedos y las bodegas mientras nos cuenta sobre el proceso de producción. Nos habla también de la historia de Rivero González, la vinícola que comenzó como un hobbie para la familia y que hoy es una de las productoras más importantes del país. “Los vinos que salen de aquí son de edición limitada, eso nos permite tener un control de calidad superior y hace también que nuestros vinos sean más deseables”, dice. Después del recorrido, nos lleva a la zona de nogales, donde nos espera una comida que habla de la herencia parreña: ate, nueces enchiladas, quesos, carne de altísima calidad, asado, arroz, frijoles y tortillas hechas a mano. Para tomar hay copas de syrah y cabernet sauvignon, perfectamente temperadas y listas para quedarse impregnadas en nuestros sentidos. La experiencia termina en la hora dorada, cuando el sol está en la cima y baña estos terruños. En este lugar se presenta la fuerza de lo evidente: Parras es una tierra rica y próspera. Dan ganas de caminar por sus viñedos como si hubiéramos perdido la urgencia de estar en otro El Restaurante Calandria (arriba). Viñedo Rivera González (abajo, izquierda). Casa Madero (abajo, derecha).

lado más. Irse de aquí es difícil, sin embargo, el consuelo es que hay mucho vino para llevar.

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Atelier

Relojes

El mejor tenis del mundo POR LUZ ARREDONDO

Son las dos de la tarde, en el segundo día

filosofía es apoyar proyectos y a jugadores

del campeonato de Wimbledon 2019, el más

a largo plazo. Al momento de ser escogidos

importante de Londres y del mundo entero.

como testimoniales, tienen la certeza de que

Roger Federer juega contra Llyod Harris. Los

su relación con ellos será a largo plazo y no im-

primeros sets no son tan buenos pero, de pron-

porta si les está yendo bien o mal. Toda acción

to, empiezan a mejorar y parece ser que sólo

busca tener permanencia.

es cuestión de tiempo para que Federer gane.

Federer es uno de los testimoniales de

Estamos con Rolex, el cronómetro oficial

Rolex y juega como si volara; tiene todo el es-

de Wimbledon y, además, patrocinador siem-

tilo, la gente lo adora y parece que no estuvie-

pre presente en estas míticas canchas. La

ra haciendo mucho esfuerzo. “Todo está en la

marca de relojes tiene una relación extraordi-

cabeza”, nos dice Vijay Amritraj, poco después

naria con Wimbledon, en la que la integración

en la suite de la marca, quien fue un gran ju-

del tiempo y el tenis es más que perfecta. Su

gador en los años setenta. Su época fue la de John McEnroe, Jimmy Connors y Björn Borg. “Los jugadores jóvenes tienen mucha fuerza pero les falta cabeza. El tenis va de estrategia, administrarse, dejar ganar un punto cuando es necesario y retomarlo en su momento”. Vijay lleva cincuenta años viniendo a Wimbledon y dice que los jugadores más experimentados saben exactamente donde colocarse. “La primera vez que vine fue a los 15 y los cambios son grandes. De entrada, las raquetas ya son desarrolladas con tecnología de la nasa y, para contrarrestar la velocidad, ahora las pelotas pesan mucho más. Estamos viviendo una era en la que hay tres jugadores muy fuertes: Federer, Nadal y Djokovic. Si ellos tres hubieran vivido en diferentes generaciones, hubieran sido todavía más exitosos”. Al preguntarle por qué México va lento en el tenis profesional, cuenta que es un caso similar al de India: el enfoque en la educación es más importante que en el deporte. “Yo creo que el deporte tiene que ser parte de tu vida. Te convierte en un persona integral. Es bueno para las familias, las comunidades, los negocios, las amistades y es también para conocer gente. Mi caso en específico con el tenis fue muy especial”, cuenta a Gatopardo. “Nací con una enfermedad y estuve los primeros diez años de mi vida en hospitales. Mis pulmones estaban muy pegados y sólo podía respirar al 20% de la capacidad. Los doctores me recomendaron jugar un deporte al aire libre para que se expandieran. La primera vez que jugué por mi país fue a los 13, después fui el mejor en India a los 17, a los 18 ya era el mejor en Asia y a los 19 estaba en el top 10 mundial. Mi mayor talento fue nacer con los padres correctos. El tenis se volvió mi mayor educación”. Caroline Garcia, tenista francesa, come con nosotros. Es su séptima vez en Wimbledon. “Perdí ayer, así que me voy mañana de regreso. Prefiero no seguir viendo el campeonato porque es muy doloroso”. Garcia es testimonial

Vista interior de la pista Centre Court en The Championship, Wimbledon (2019). Fotografías cortesía de Rolex.

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de Rolex desde 2018. Su papá es su entrena-


Vista aérea de The Championship, Wimbledon (izquierda). Roger Federer en el partido de cuartos de final (derecha).

joven jugadora, de pronto, le va ganando a la veterana. Hay muchos nervios en la audiencia. Cori gana y el momento es tan emocionante que se siente un nudo en la garganta. Venus nació en 1980 y Gauff en 2004, así las diferencias de edades y no siempre resulta obvio saber a quién irle porque las dos son jugadoras extraordinarias. Mirando desde el palco real está Kate Middleton, duquesa de Cambridge. Dicen que el código de vestimenta es tan estricto en esa zona que el año pasado el corredor de Fórmula 1, Lewis Hamilton, no lo cumplió y no lo dejaron entrar. Así que hay dos opciones: o traes saco y corbata para entrar a ciertas zonas reservadas de Wimbledon o te los prestan. No hay opción de no seguir las reglas. Wimbledon tiene varias tradiciones. La dor, y cuenta que esta profesión no es siempre

la gente viene muy arreglada y permanecen

gente toma Pimm’s, una bebida clásica de vera-

fácil, pero les permite viajar mucho juntos. “El

silenciosos mientras miran el juego. De vez

no, que es un poco dulce pero regresa la energía

deporte tiene que estar apoyado por los papás:

en cuando, no falta quien grita el nombre del

para mirar partido tras partido. También se co-

es muy difícil que un niño pueda ser tan cons-

jugador al que le va. Pero se exige silencio. El

men fresas con merengue y nata, que se llama

tante y persistente sin ayuda”.

juego es rápido, aquí sólo hay una oportunidad

Eton mess. A los ingleses les gusta hacer filas,

de seguir en el torneo (que dura dos semanas)

y Wimbledon no es la excepción. Todo es muy

y es ganar cada vez.

ordenado. Hay posibilidad de ver muchos parti-

Entramos a la zona de jugadores, el área de ca-

Decidimos entrar al partido de Venus

dos, porque además de las canchas principales

lentamiento, donde rara vez el público común

Williams y Cori Gauff, ¡y qué gran decisión! Di-

hay muchas otras donde puedes ver partidos de

tiene acceso. Ser parte del club de Wimbledon

cen que Cori es la nueva estrella, tiene 15 años

jugadores que no son tan renombrados todavía,

no es fácil, en general necesitas haber ganado

y es la jugadora más joven que se presenta en

pero que lo serán en un futuro.

un Grand Slam para llegar aquí. Obvio las ins-

Wimbledon. Venus tiene toda la experiencia,

Finalmente, el cierre de Wimbledon fue

talaciones son de lo mejor y estar allí genera

pero Cori es más rápida y contundente: brin-

cardiaco con uno de los partidos más largos de

gran emoción al ver prepararse a los futuros

ca sin parar y tiene una condición física que

la historia, en el que Djokovic venció a Federer.

campeones.

le permite moverse rápidamente en la cancha.

Éste es el mejor tenis del mundo y no hay ma-

La cancha central es impecable. Ahí es

Pide perdón cuando siente que va a fallar un

nera de olvidarlo porque con cada partido se

donde suceden los partidos principales. Toda

saque. El partido es muy emocionante. La

hace historia.

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león PO R

Gatopardo

Festival Internacional del Globo.

Tecnología.

Teatro del Bicentenario.

Feria de León.

Un titán llega a León Hannover Messe es la feria industrial más grande del mundo que, año con año, tiene entre sus pabellones la tecnología que mueve y moverá al planeta hacia el futuro. La feria se enfoca en industria aeronáutica, automotriz, de alimento y fármacos. Como parte de su trabajo, promueve y apoya la industria internacional y este año, por primera vez, la feria ha decidido celebrar un evento en nuestro país. Industrial Transformation Mexico será el nombre del evento que se enfoca en las nuevas plataformas de transformación digital y manufactura inteligente. La decisión no es ninguna sorpresa, ya que México es una potencia industrial, uno de los líderes en manufactura y el mayor exportador de artículos de media y alta tecnología de las economías del G20. En particular, la sede de la feria en México es muy importante. León, Guanajuato

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ha sido seleccionado como el indicado para albergar este evento que explora la industria y la tecnología que tiene el potencial de cambiar al mundo. Industrial Transformation Mexico se llevará a cabo en el Poliforum León del 9 al 11 de octubre de este año. El Poliforum León es una institución que lleva más de 40 años siendo sede de los eventos más importantes de la industria de la ciudad. El recinto cuenta con 42 mil metros cuadrados de salones y áreas multifuncionales. Dentro del lugar tienen un complejo de negocios, cultura y entretenimiento de 67 hectáreas, que garantiza que los 10 mil especialistas y 200 líderes del sector puedan ser parte del Industrial Transformation Mexico. La ciudad en sí es un punto estratégico. León es la capital económica y cultural de Guanajuato. Está conectada por un aeropuerto internacional que recibe casi 900 mil visitas anuales y diversas

carreteras que la conectan con puntos estratégicos del país, como Monterrey, Guadalajara, Puebla y Ciudad de México. La oferta hotelera y gastronómica de la ciudad también es extensa, por ejemplo, dentro del Poliforum hay un hotel Marriott con 142 habitaciones. De igual modo, cuenta con otras más de 3 000 habitaciones fuera del recinto para congresos y convenciones, incluyendo el corredor que va del aeropuerto a Silao, así como restaurantes, desde los más tradicionales hasta comida internacional y fusión. México está en el tercer lugar en el índice de transformación digital y, con ayuda de la iniciativa pública y privada, atrae eventos del calibre del Hannover Messe. Esto es, definitivamente, el principio de una alianza internacional dedicada a promover la innovación necesaria para atender los problemas contemporáneos que aquejan al planeta.


Atelier

Autos

La fiesta del año: la F1 POR PAULA VELASCO

Una voz unísona y un retiemblo envuelve el Au-

del Gran Premio de México, charló con Gato-

tódromo Hermanos Rodríguez cada vez que un

pardo sobre la tarea de mantener viva la fiesta

monoplaza entra por el Foro Sol en el Gran Pre-

de la F1 en el país.

mio de México. No es un secreto que la afición

“Ha sido un esfuerzo de todos, la gran labor

mexicana es la más apasionada y que, cuando

mediática, la cobertura; nosotros como promo-

se trata de la categoría máxima del automovi-

tores, la parte del gobierno, las empresas que

lismo, ha dado mucho de que hablar. Desde su

apoyan el Gran Premio. Cada quien desde su

regreso en 2015, la Fórmula 1 Gran Premio de

esquina ha hecho una excelente labor donde se

México ha sido el evento deportivo con más al-

ha vuelto un tema de orgullo y de representa-

cance en el país. Por un momento, su futuro era

ción de cada uno de nosotros. Obviamente que-

incierto, pero hoy hay carrera para varios años

remos llevarlo al siguiente nivel y que la carrera

más. Rodrigo Sánchez, director de marketing

siga teniendo éxito”, explica Sánchez en entrevista. La F1 ha ganado el reconocimiento de la comunidad deportiva como un evento de talla mundial, ya que ha ganado tres veces como el mejor evento de la temporada. “Las últimas cuatro carreras han sido eventos totalmente distintos y ése es nuestro adn. Tiene que ser una experiencia única y lograr que los aficionados, los medios, los mismos pilotos y escuderías tengan ese deseo de seguir regresando al país. Que cada año vas a ver una experiencia distinta”, añade Sánchez. El mayor reto para la F1 es mantener la frescura y creatividad, que este año se materializa con Mario Achi, el mariachi con casco que funge como embajador. Este año, el tema que han seleccionado es la Guelaguetza, una de las tradiciones más ricas de Oaxaca. Contarán con la participación del coro de niñas de Juchitán y bailarines de todo el estado para la inauguración. “Yo creo que representa una ventana al mundo, una importante, donde hemos podido demostrar que en México somos capaces de hacer eventos de primer nivel y también hemos podido mostrar la riqueza de la cultura mexicana. Ha sido un evento en el que todos nos hemos reunido para poder enseñarle al mundo de qué está hecho México”. La Fórmula 1 Gran Premio de México generó 8 600 empleos en el 2018 y ha traído un mercado que por mucho tiempo estuvo perdido en el país. Éste mezcla el entretenimiento y el deporte a niveles cada vez más altos, atrayendo atención de los aficionados y expertos de todo el mundo. La carrera, que se llevará a cabo el domingo 27 de octubre, aprovecha la creciente popularidad del automovilismo y la creatividad con la que se ha caracterizado a la F1 para ser la fiesta del año.

Rodrigo Sánchez es director de marketing de la Fórmula 1 Gran Premio de México. Fotografías cortesía de Fórmula 1 Gran Premio de México.

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Fórmula 1 Gran Premio de México 27 de octubre Autódromo Hermanos Rodríguez mexicogp.mx


A la paz, nada la detiene Hace unos años parecía imposible un acuerdo de paz entre el gobierno y las farc, la guerrilla más poderosa y antigua en América Latina, pero se logró hace dos años y medio cuando 13 mil combatientes entregaron las armas y pusieron fin a cinco décadas de conflicto. Fue el desarme del siglo. La comunidad internacional lo aplaudió, y la guerrilla se convirtió en un partido político con diez escaños en el Congreso. Ahora en vísperas de las elecciones locales, Colombia vive polarizada. Sin duda, farc enfrenta una importante oposición. Están registradas más de 8 millones de víctimas y más de 7 millones de desplazados durante el conflicto; todo esto conlleva secuelas y Colombia, si bien no hay dudas de que quiere la paz, tiene heridas que tardan en cicatrizar. Sobre todo luego de que Iván Márquez, uno de los exlíderes de la guerrilla, reapareciera en un video el pasado agosto, anunciando su regreso a las armas por una “traición a los Acuerdos de paz”. Carlos Ruiz Massieu, diplomático mexicano y representante especial de la onu en Colombia, se enteró de la noticia

mientras visitaba México. Le parecía que la realidad rebasaba todo. “La decisión que tomaron no tiene justificación. La condenamos en los términos más enérgicos. El compromiso de farc es irreductible. Confío en la resiliencia y en el compromiso de las partes para seguir en un proceso exitoso”, dice y asegura que, a pesar de las disidencias, 98% de los excombatientes sigue dentro del proceso. Ruiz Massieu, que lleva 25 años en el servicio público, 15 de ellos trabajando para América Latina en la onu, ha visto un mayor consenso, en el que la mejor vía de soluciones es el diálogo político. “Pero no siempre están las condiciones dadas para que éste exista, como fue el caso de Colombia. Hubo muchos conversatorios con farc y es un ejemplo para el mundo. Con fórmulas encontradas por los propios colombianos, no fue una receta de medidas por la comunidad internacional. Implicó una justicia restaurativa, y no penal, para poner a las víctimas en el centro del acuerdo”. Este año la onu, en su segunda Misión de Verificación y con una inversión de 70 millones de dólares, está apoyando la rein-

corporación de los excombatientes a la vida económica; un programa de sustitución de cultivos ilícitos, el incremento de participación política, y garantías de seguridad. Sin embargo, desde la firma del acuerdo en La Habana, han asesinado a 137 excombatientes; y aunque la promesa de apoyar al desarrollo rural fue decisiva para el desarme, todavía muchos esperan que se cumpla. Este octubre habrá elecciones y todas las partes tendrán que garantizar que farc pueda competir. Para estos comicios, se presentaron 340 candidatos, entre excombatientes y simpatizantes de farc. Ruiz Massieu rescata la normalidad democrática de verlos participar ante el Congreso. “Cuando un excombatiente deja el fusil —lo único que ha tenido y que le provee seguridad física, jurídica y alimentaria—, el Estado y la onu tienen que garantizarle que su reincorporación avance”, concluye. Texto Guillermo Sánchez Cervantes Fotografía Diego Berruecos


ZOOM

Carlos Ruiz Massieu

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Diseñar lo intangible Un perfil de Mauricio Rocha Texto

Alejandra González Romo Fotografía

Diego Berruecos


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Los miembros y colaboradores del Taller Rocha + Carrillo en 2010.

Mauricio Rocha es una de las voces más importantes de la arquitectura en México. Su trabajo al frente del Taller que dirige junto a su socia Gabriela Carrillo —quienes ganaron recientemente la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia, además de múltiples medallas en bienales nacionales e internacionales—, abandera una arquitectura de fuerte compromiso social a través de espacios que invitan a la reflexión y no al espectáculo; a una experiencia de luces, sombras y materiales que se articulan al servicio de los seres humanos y construyen la memoria.


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Margot Kalach

El Taller Rocha+Carrillo se fundรณ en 1991 y en el trabajan mรกs de 30 arquitectos.

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Era 1969 y sus padres organizaron en casa una tremenda fiesta por la llegada del hombre a la luna. Ahí estuvieron el artista Felipe Ehrenberg, el actor y cineasta Alfredo Joskowicz, y es difícil saber quién más, pues ninguno de los hermanos Rocha Iturbide —Manuel, Claudia y Mauricio— tenían edad para entender qué estaba pasando y, como era de esperarse, los mandaron a dormir temprano. Se rumora que fue una noche legendaria, en la que hubo de todo un poco. Manuel, el mayor, iba en primero de primaria y empezaba a leer. A la mañana siguiente, ya listo para la escuela, descubrió las huellas de la resaca en las paredes. Había dibujos de la luna y frases escritas para ella. Algunas de tinte político, otras más poéticas. Él trataba de leerlas para poner a prueba su recién adquirida habilidad, pero no se preocupó demasiado por interpretarlas. Después de todo, aquella no debió ser una noche tan extraña en su familia. Por esos años, su madre, Graciela Iturbide Guerra, los dejaba en la escuela por la mañana y luego se iba al estudio del fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, para quien trabajaba como asistente. Después pasaba por ellos y los llevaba a casa, en la colonia Irrigación, antes de irse de nuevo, esta vez a estudiar, pues era alumna de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la unam. Mientras tanto, su padre, Manuel Rocha Díaz, se abría camino como arquitecto y pocos años después ganaría un concurso para hacer el Club de Golf Bellavista, y de 1973 a 1980, se encargó del proyecto de la Cineteca Nacional. Los niños iban a una escuela abierta, diseñada por una generación de padres que participaron en el movimiento estudiantil de 1968 y que querían romper con el mundo burgués de finales de los sesenta, por lo que abrieron para sus hijos una opción educati66

va más libre, humanista y con una ideología de izquierda. Los niños del colegio Cipactli rompían piñatas de Nixon, Pinochet y Franco, y cantaban de memoria “La Internacional”, himno del comunismo y el movimiento obrero, pues era también el de su escuela. Entre los amigos de la infancia y adolescencia de los Rocha, estaba Gabriel Orozco, los hermanos Emilio, Mauricio y Claudette Maillé, el cineasta Juan Carlos Rulfo, el músico Javier Ortiz, y Lázaro y Cuauhtémoc Cárdenas Batel. De ese grupo de chicos que hacían prácticas en comunidades indígenas que les ayudaron a comprender el México profundo, saldría una generación de artistas y gestores que durante años marcarían la vanguardia de la producción cultural en el país.

Era 22 de agosto de 2019. En la entrada del Teatro Carlos Lazo, de la Facultad de Arquitectura de la unam, había una fila de estudiantes que daba la vuelta a un patio y seguía varios metros en línea recta sobre uno de los pasillos de entrada. Días antes se había anunciado la conferencia magistral de Mauricio Rocha Iturbide y Gabriela Carrillo, recientemente galardonados con la Medalla de Oro de la Academia de Arquitectura de Francia, uno de los reconocimientos más importantes para el gremio a nivel mundial. Una vez dentro y ante butacas repletas, el joven maestro de ceremonias los presentó con una breve semblanza: “Mauricio Rocha, nacido en 1965, es socio fundador del Taller Rocha + Carrillo y egresado del Taller Max Cetto de esta facultad de arquitectura. Es miembro de la Academia de Artes y jurado vitalicio de la Beca Marcelo Zambrano”. “Gabriela Carrillo, nacida en 1978, se unió al estudio en 2001 y en 2012 se asoció con Rocha. También es egresada de la facultad, del taller Jorge González Reyna. Actual-

mente es académica y profesora de esta institución, y fue nombrada Arquitecta del Año por Architectural Review en 2017”. El despacho que encabezan, fundado en 1991, ha recibido múltiples medallas de oro y plata en bienales de arquitectura mexicana e internacionales, como la Iberoamericana y la Panamericana. Recibieron también el reconocimiento Emerging Voices que otorga la Architectural League de Nueva York a ocho firmas del continente americano; asimismo, forman parte de los treinta arquitectos del BSI Swiss Architectural Award y algunos de sus proyectos están en la colección del Centre Pompidou en París, Francia. “Para nosotros, es profundamente emotivo estar aquí porque somos locales”, dijo Rocha una vez que pararon los aplausos. “Sin duda, este premio se lo ganó la unam”. Y otra vez, aplausos. “Hay tres lugares de alta democracia en este país: uno es Chapultepec; dos, cualquier estadio de futbol; y tres, esta escuela. Aquí todos tenemos los mismos derechos, vengamos de donde vengamos, seamos quien seamos. Para nosotros es el foro más importante, es nuestra casa”, dijo Gabriela Carrillo antes de dedicar el primer slide de la presentación a hacer un pequeño homenaje a todas las personas que pasaron por el Taller desde su fundación, y a enfatizar que lo más importante que han desarrollado durante todo ese tiempo es una manera de pensar. Una obra etérea que se ha esculpido a lo largo del tiempo entre procesos. Sin soluciones fáciles. La conferencia recorrió más de tres décadas de trabajo que iniciaron con las primeras intervenciones artísticas de un muy joven Mauricio Rocha, en un momento en el que aún no estaba seguro de querer ser arquitecto. Fue así, a través de su trabajo efímero, que Gabriela descubrió a su futuro socio.


“Esta pieza es para mí un ejemplo que habla de la forma en que pensamos en la oficina que dirigimos”, dijo al mostrar una fotografía de 1996 con la fachada de una casa porfiriana, la Galería de Arte Contemporáneo en la colonia Roma. A simple vista, la intervención es casi imperceptible, una perforación circular de unos 45 centímetros de diámetro sobre el muro frontal. Sin embargo, al entrar se descubre que ése y los siete muros consecutivos de la galería habían sido perforados exactamente en la misma dirección, construyendo así una línea diagonal de fuga que atravesaba completamente la casa, pasando por un baño, una escalera, una puerta y todo tipo de habitaciones, lo que resignificaba de inmediato cada espacio en lo individual y en su conjunto. Además, conectaba dos árboles que no se habían visto jamás y que ahora podían mirarse uno al otro a través de este agujero repetitivo que lo cambió todo: desde el flujo del viento hasta potenciales dinámicas de vida, a partir de un gesto mínimo de consecuencias brillantes. Un antecedente de esta intervención es la que hizo Rocha un año antes, en 1995, en un caserón neoclásico de la calle de Maestranza, en Guadalajara. Ese mismo año, Rocha exhibió en La Panadería un registro fotográfico de esa sustracción escultórica, que en palabras del curador y crítico de arte Osvaldo Sánchez: “Viola todo culto a la seguridad del muro”, a través de “un cañonazo zen”, en diálogo con el legado de Gordon Matta-Clark. Sin embargo, sus primeras intervenciones en el mundo del arte venían de tiempo atrás, cuando apenas rondaba los veinte años de edad. En 1987 participó en la Bienal de Espacios del Museo de Arte Moderno, como parte de una convocatoria para cuarenta voces plásticas bajo un concepto amplísimo: el espacio. En un artículo publicado en enero de ese año, por Luis

Carlos Emerich, se describe aquel ejercicio como un momento efímero donde el museo se “mostró vivo”, abriéndole paso a lo contemporáneo: “... a la diversidad de conceptos, ricos y pobres, de jóvenes creadores mexicanos, donde lo único que podría generalizarse es la multiplicidad de signos recogidos o activados del malestar nacional y su antítesis (no antídoto) plástica productora, al menos, de una esperanza”. A un par de años del devastador sismo de 1985, en una obra conjunta, Mauricio Maillé, Gabriel Orozco y Mauricio Rocha apuntalaron, como todos aquellos edificios que seguían en riesgo de derrumbarse, la sala del museo. El gesto, agresivo en su montaje de postes de piso a techo, polines, clavos y cuñas de madera, funcionó como un poderoso símbolo que traía la sacudida social y emocional de regreso para convertirla en un comentario sobre las instituciones culturales y su escasa voluntad de renovación, aún ante la crisis. El proyecto, provocador e incisivo, se llevó el primer premio. En 1993, Rocha participó también en una exposición colectiva organizada en una casa abandonada en Temístocles 44, en Polanco. Al explorar el espacio para decidir cuál sería su intervención, descubrió un arco sin función estructural y decidió evidenciarlo derrumbando sus costados. El rol ornamental y cosmético del arco y su relieve dorado quedaron expuestos en otro gesto de sustracción que desnudó la arquitectura para discutirla, de un modo tan sutil que pasó inadvertido para muchos. En su reseña para la revista Poliéster, Kurt Hollander escribió: “Estos artistas se convierten en obreros de la (de)construcción, utilizando martillos, piquetas y bulldozers en lugar de pinceles. [...] En contra de la práctica normal de contribuir con algo nuevo, algo original, hacen una incisión crítica, un desprendimiento y una revelación”.

A Rocha le emocionaba de igual manera hacer un edificio que un agujero en la pared; le interesaba romper las líneas entre disciplinas, tensar los límites y profanar los espacios. “Era muy difícil entrar a los museos en esa época, muy, muy difícil. Pero por eso mismo no nos podíamos quedar en el plano de las instituciones. Fue muy divertido creer que se pueden hacer las cosas por encima de uno mismo. Por encima del permiso, del presupuesto o de este conocimiento estereotipado”, dice el curador y crítico de arte, Guillermo Santamarina, quien colaboró con Rocha siendo muy joven y ha seguido su carrera desde entonces. “Mauricio se ha relacionado siempre con los espacios de forma muy respetuosa, por eso siempre va ganando; no se repite y no lo podemos adivinar”. Otra línea de análisis que exploró en este periodo fue la posibilidad de habitar e interactuar con el vacío. Ejemplo de ello es la escultura transitable que construyó al interior de otra, en 1996, la Torre de los Vientos, que el uruguayo Gonzalo Fonseca hizo en 1968 como parte de la Ruta de la Amistad. La Torre de los Vientos es una escultura habitable con forma de cono trunco, en cuya cima hay un domo que permite la entrada de la luz natural. Rocha diseñó una cimbra escalonada en forma de espiral que permitió a los visitantes transitar el vacío hasta el punto más alto para observar la ciudad a través del domo. La pieza, fotografiada de abajo hacia arriba, era un bellísimo caracol de luces y sombras que, construida con madera prestada, borraba los límites entre escultura y arquitectura, atravesando ambas disciplinas con una experiencia tan fuera de lo común, como ascender en el vacío por el simple deleite de hacerlo. Partiendo de esa misma intención y valiéndose de su obsesión con las cimbras, intervino en más de una ocasión el Museo 67


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Fotografías de Luis Gordoa (abajo) y Onnis Luque (arriba).

Los trofeos de muchos años de trabajo se acumulan en el baño del Taller (página anterior). Hotel Habita Cuatro Cuatros, en Ensenada, Baja California, 2019 (arriba). Centro de Invidentes y Débiles Visuales en Ciudad de México, 2001 (abajo).

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Ex Teresa Arte Contemporáneo, mediante estructuras transitables que permitieron al visitante interactuar en distintos ángulos y alturas con ese espacio tan particular, frío, húmedo, cavernario, espiritual, un tanto embrujado y chueco, que parece estar siempre a punto de caerse y, sin embargo, lo ha sobrevivido todo y nos convence siempre de volver a entrar en su aura extraña. En el ejercicio más reciente, inaugurado a finales de 2018, la estructura diseñada por Rocha fue parte de una instalación sonora curada por su hermano, el artista Manuel Rocha, quien, como era de esperarse, no sólo es un gran músico y artista sonoro, sino uno que entiende como pocos la relación entre sonido y arquitectura.

En 1970, muy poco después de la llegada del hombre a la luna, Mauricio Rocha, de cinco años, perdió a su hermana de seis, quien murió de forma inesperada. La familia completa se llenó de dolor. Dicen que un golpe así, o une más, o separa. En este caso, la pequeña se llevó junto con su corta vida la cohesión familiar y un año más tarde, Manuel Rocha y Graciela Iturbide decidieron divorciarse. “No me llevaron al funeral, me dijeron que se fue como un angelito. Yo me había peleado con ella dos días antes y me quedé con sentimiento de culpa”, recuerda Mauricio. Su padre se mudó a la Zona Rosa, donde construyó otro círculo intelectual. Sus amigos se reunían ahí cerca, en el Mesón del Perro Andaluz. Entre ellos estaba el director de teatro José Luis Ibáñez y de pronto aparecía también el pintor José Luis Cuevas. Su departamento era el de un típico hombre soltero, medio vacío y con un refrigerador que a duras penas tenía Coca Cola y sardinas. Tiempo después se mudaron a Miguel Ángel de Quevedo, en 1973. En esa casa es donde Mauricio tiene hasta hoy su taller de arquitectura. 70

“Yo veía a mi papá muy diferente que a mi mamá, con su saquito de gamuza y su apoyo al pri. Sin embargo, en la parte humana era muy abierto, apasionado y gran consejero. Leía a Borges, le encantaba Tarkovski y siempre nos llevaba al cine. Tenía un mundo intelectual muy rico”, recuerda. “Pero mi mamá fue mucho más radical. Nos llevó a Panamá a conocer a Omar Torrijos sabiendo que él no estaba de acuerdo; recibía en casa tanto a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, como a miembros del partido comunista que buscaban dónde esconderse, entre ellos a un campesino al que le faltaba un dedo. Y no le gusta que cuente esto, pero a veces nos mandaba a comer con nuestros amigos porque en casa no había nada. Ella se la jugó con todo”. En el hogar de su madre aparecían también cada tanto personajes como Sebastião Salgado o Josef Koudelka, y Mauricio y sus amigos aprovechaban cada oportunidad para escucharlos discutir todos los temas que caben en mentes de ese tamaño. Esos fueron los verdaderos lujos de su infancia y adolescencia. Años después, alrededor de los 18, inició un tratamiento de psicoanálisis. Como dicta la tradición, le preguntaron por qué estaba ahí. Él respondió que no sabía qué estudiar, que tenía broncas con las chicas, que sus padres se habían divorciado y que se había muerto su hermana, pero que ya lo había superado. “A la mitad del proceso empecé a sentir mucho miedo a la muerte y me puse a ver fotos para recordarla. Un día mi papá me preguntó quién era esa niña. Yo le dije, ‘¡Papá, es Claudia!’, y se soltó a llorar, porque él lo había evadido mucho tiempo, a diferencia de mi mamá, que lo encaró y se fue a fotografiar la muerte y los pájaros, a estar sola con la cámara y el espacio. Yo creo que la fotografía la salvó”, comparte sentado en una larga mesa de madera en el estudio que le diseñó a su

madre en 2017, y que recientemente ganó el Brick Building Award en Viena. El estudio es una espléndida casa de tres plantas y una terraza construida enteramente en ladrillo, cuyos muros externos funcionan a modo de celosía, dejando entrar la luz natural de un modo casi espiritual. Es la arquitectura de un hijo puesta al servicio de la memoria y el modo de mirar y de existir de su madre, la fotógrafa más reconocida de México. Cada espacio está repleto de libros, imágenes, pequeños altares para sus héroes y seres queridos, plantas rebosantes de vida, cientos de objetos recolectados en innumerables viajes, y hasta la piedra más triste del mundo está ubicada en un sitio tan perfecto que más bien parece destino. “Tras el divorcio, cuando mi mamá estaba en su casa, ahora en Barranca del Muerto, yo la veía fumando, escuchando música y viendo al infinito, sin hacer nada”. En ese momento, para ella, y por vía sanguínea para sus hijos, fue muy importante el apoyo de Manuel Álvarez Bravo y su mundo profundo. “Él fue su gran maestro y le enseñó la importancia del tiempo, la paciencia y la observación, que llevan a tomar apenas cuatro fotos cada fin de semana. En los días restantes, lo que importaba era leer, pensar, escuchar y platicar con la gente que le importaba; una manera de comportarse ante la creación, partiendo de la reflexión y de la ética de un mundo interior”.

Aunque viene de una familia sin arquitectos, desde la secundaria Gabriela Carrillo estuvo segura de que ella sería la primera. Su padre es ingeniero geólogo y en su determinación algo tuvo que ver, quizás, el que lo haya visto trabajando en su oficina llena de dibujantes y fotos aéreas, mucho antes de que existiera Google Maps. De niña vivió en la Villa Olímpica, una unidad habitacional diseñada para los Juegos


Olímpicos de 1968 bajo el gobierno del sombrío Gustavo Díaz Ordaz. A ella siempre le parecieron edificios fantásticos y se imaginaba interviniendo sus azoteas. A los 19 años fue una de los cinco estudiantes seleccionados a través del área de vinculación de la unam para desarrollar la segunda etapa del Tribunal Federal Electoral. Desde entonces, no paró de trabajar. Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México participó en el corredor del Centro Histórico a la Fuente de Petróleos, que incluyó la remodelación del Paseo de La Reforma, además del plan maestro del Instituto de Ingeniería, entre otras cosas. En 2001 empezó a trabajar con Mauricio Rocha en el Taller, que hoy tiene un enorme grafiti morado en la fachada que han decidido no combatir, dejar ser. Ella tenía 23 años. “Me interesaba mucho la obra pública y la manera de ver de Rocha. Cuando yo entré aquí trabajábamos en la covacha y éramos once. Yo era la más chiquita y la única mujer. Teníamos un súper jefe de taller que era Arturo Mera y me enamoré de la oficina”, dice sonriendo. Tiempo después ganó una beca de Conacyt para estudiar una maestría. Ella quería irse a Italia, pero se la ofrecieron con la condición de que estudiara en Róterdam o en Oxford. Mauricio la convenció de quedarse a trabajar y la maestría nunca le hizo falta. Hoy, además de ser profesora en su alma mater, imparte, junto a Loreta Castro, el curso “Manifestos for Building the Utopia” para estudiantes de posgrado en la Universidad de Harvard. El reto para sus alumnos es entender la crisis como una oportunidad y partir de la escasez, los problemas sociales, el cambio climático, la contaminación extrema, los sismos y otras catástrofes naturales para imaginar soluciones. Su llegada al Taller, 18 años atrás, coincidió con el desarrollo de una serie de proyec-

tos públicos en Milpa Alta, una de las delegaciones con más carencias en la ciudad. Ahí no llega el metro, ni el Metrobús, ni el tren ligero. No hay una sola universidad, cine, teatro ni centro comercial, y de sus 156 mil habitantes, más del veinte por ciento son indígenas nahuas. Ahí, a más de dos horas del centro de la ciudad, se concentra el mayor índice de pobreza de la capital del país. El Taller Rocha + Carrillo diseñó ahí, entre otros edificios públicos, el mercado en San Pablo Oztotepec, con el que ganaron la Medalla de Oro en la VIII Bienal de Arquitectura en México. Entender las problemáticas sociales que rodean cada proyecto toma tiempo, por lo que había que conocer las necesidades de los vendedores. “Tu cliente no es el delegado, tu cliente es la gente que lo va a usar, así que había que hablar con los líderes del comité, que eran el pollero y el carnicero”, recuerda. “Cuando te dicen que lo único que esperan es que a su puesto no se lo lleve el viento, empiezas a entender necesidades reales y dices, ‘wow, y yo preocupándome por la arquitectura contemporánea y por replicar la línea de los volcanes…’”. Tras escuchar a los locatarios, diseñaron soluciones. Para evitar que el sol dañe la mercancía de los puestos, el mercado tiene persianas metálicas en las fachadas sur y poniente, que permiten el paso de la luz indirecta y la ventilación, pero no del calor. Los materiales se eligieron por su bajo costo y velocidad de construcción y cada uno de los locales puede modificarse según las necesidades del vendedor. El interior del edificio, discreto, funcional y democrático, deja el protagonismo y el colorido en manos de la fruta, las verduras, los dulces y las piñatas que se venden ahí dentro. Desde el exterior, el mercado dialoga con la topografía del lugar mediante techos de lámina de acero de alturas variables que, al interior, abren márgenes para

La verdadera acción de la arquitectura no está en el dibujo, sino en la concentración profunda del pensamiento. Por eso prefiero a Duchamp que a Picasso.

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la entrada de luz natural, y hacia fuera emulan y homenajean las lonas que utilizan los mercados ambulantes en México, y la arquitectura informal de la zona, que resuelve mucho con poco y sin arquitectos. “En la inauguración un chavito, sin saber quién era yo, me regaló una liga de pelo y me dijo casi llorando que estaba muy feliz porque les acababan de regalar un espacio fantástico. Y por primera vez dije: ‘¡De esto va mi chamba!’. Ésas son las oportunidades que tenemos en países que están en crisis todo el tiempo y así hemos construido gran parte de los conceptos de la arquitectura que hacemos”. Gabriela tiene pegado sobre el muro de su oficina un dibujo que hizo con Rocha cuando concursaron para diseñar el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano y que ganaron Javier Sánchez y Aisha Ballesteros. Lo conserva porque le recuerda un gran momento en su dinámica de trabajo. En esa ocasión, ella no pudo ir al sitio, pero él volvió a contárselo. Le dijo que era un terreno esquinado con un gran jardín, pero que la calle era muy fea. Estando ahí, él se imaginó haciendo algo con barro. Ella acababa de ir a Puerto Rico y le vino a la mente hacer un fuerte, algo como El Morro de San Juan. Sobre la mesa empezaron a trazar ese fuerte imaginario, rojizo como el color del barro, que contenía un oasis; se preguntaban cómo iba a entrar la luz y por dónde correría el apantle. Junto al dibujo, Gabriela iba apuntando las referencias que se les ocurrían: el huerto de una iglesia, el plano de Roma de Nolli, el Jardín Borda, las albercas de Álvaro Siza o las termas de Caracalla: “... y de repente nos perdíamos, hablando de ‘El Triste’, de José José, yo con vino, él con tequila. Era el paraíso”.

En la unam, a Rocha le decían el “mil dudas”, porque seguía confundido entre to72

das las disciplinas que le interesaban. Por la misma razón que admiraba el trabajo de Luis Barragán, estaba fascinado con el cine de Tarkovski y su exploración del tiempo, la luz y las atmósferas, así que en el segundo año de la carrera hizo el examen para entrar al Centro de Capacitación Cinematográfica. De cien aplicantes quedó en segundo lugar y lo aceptaron, pero decidió terminar primero lo que había empezado ya. Sin embargo, siguió explorando la fotografía, y empezaron a invitarlo a exponer. Su carrera universitaria se alargó a seis o siete años, porque cada tanto iba con su madre a Europa o Nueva York a tomar fotos y admiraba mucho el trabajo de Eniac Martínez, a quien tiempo después le construiría una casa. Por fortuna, en la facultad se encontró como maestro a Humberto Ricalde, gran crítico, historiador y teórico de la arquitectura, a quien no le gustaba ninguna de esas etiquetas. Con él hablaba de cine, de libros, de teatro y de lo que fuera. Era un hombre que desbordaba conocimiento fuera de la arquitectura. Gracias a él entendió que nada de lo que le interesaba estaba peleado con la disciplina y que la riqueza de su mundo cultural sería años más tarde una de sus más grandes fortalezas. —A ver, cabrón. ¿Cómo se define un maestro? —le preguntó muchos años después. —¿Cómo? —le regresó Rocha la pregunta. —Un maestro es el que te cambia la vida —respondió. Y así como su madre reconoce en Álvarez Bravo a su gran maestro, Ricalde lo fue para él. Fue así que el estudiante encontró la forma de ser arquitecto a su manera. “En la unam, cada taller tiene que ver con posturas políticas y percepciones éticas de la disciplina. Hay talleres muy sociales a los que no les interesa la parte creativa, no piensan leer las vanguardias artísticas del siglo xx. Hay

otros a los que sólo les interesa hacer clubes de golf y de yates. El Max Cetto era un punto medio y a su taller llegaron muchos intelectuales con visión política y estética”, explica. “A mí me parece estúpida la discusión de si la arquitectura es o no arte: cualquier condición creativa lo es, pero depende de cada quien. Lo que realmente importa es el contenido y qué tienes que decir a través de ella. Yo he podido nadar como pez en el agua en la arquitectura, pero me incomoda mi gremio porque es conservador y comercial. Pesa mucho el dinero y no hay compromiso social ni le dan importancia al proceso creativo. Hacen despachos, edificios, y los venden, pero la mayoría no hablan de espacios, experiencias, tránsitos”. Durante sus años universitarios iba los jueves con sus amigos al Bar 9, porque ésa era la noche buga y había barra libre de nueve a once. “A Mauricio le decían ‘El Sugus’ por el comercial que los anunciaba como ‘el sabor de la amistad’. Él tiene amigos en todos lados y de todo tipo. Es rollero, desmadroso y ligador, no como yo que siempre tenía que esperar a que me ligaran”, dice Manuel, el mayor de los Rocha, que en ese tiempo tenía una banda junto con “El Chivo” Lubezki, mientras que Alejandro González Iñárritu comenzaba a ser locutor de radio. No estaban conscientes de que serían un generación de grandes artistas, pero “no éramos como los millennials que les vale madre el mundo. Nosotros queríamos conquistarlo”, dice Mauricio. “Éramos un grupo muy libre, muy hippie, muy colaborativo. No había espacios para exponer, así que buscábamos aliados con quien platicar y armar un proyecto independiente”, recuerda el artista Damián Ortega, haciendo una pausa en su trabajo de estudio, entre esculturas de papel maché y costales que cuelgan del techo. “Había mucha curiosidad por lo que hacía Mau, porque transitaba entre mundos. Él


Fotografías de Mauricio Rocha.

Edificios públicos (arriba), de 2004, y el mercado San Pablo Oztotepec (abajo), de 2003, ambos en Milpa Alta, Ciudad de México.

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no tiene la visión del típico arquitecto que te invita a decorar su casa con un cuadro. Te invita al proceso intelectual de crear proyectos. Además es muy divertido, se ríe mucho y se le van las cabras. Su arquitectura es como él: cálida, fraternal y afectiva”. Otro hecho que marcó a su generación fue el terremoto de 1985, una tragedia que, en sus palabras, volvió a la ciudad parte de la obra. “Las construcciones perdieron solemnidad y entre ruinas y casas abandonadas surgieron oportunidades”, dice Ortega vestido con un overol negro salpicado de pintura, mientras prepara una exposición en San Francisco y su participación en la Bienal de Bangladesh. Luego del sismo, vinieron las elecciones de 1988 y la famosa caída del sistema. “Fue una etapa interesante porque teníamos una conciencia social distinta. El temblor fue fundamental para entender que no podíamos echarle la culpa de todo a los políticos. Por eso ganó Cárdenas, porque la gente se dio cuenta de que sí podía cambiar las cosas”, dice Manuel desde su casa en la envidiable calle Ideal de la colonia Juárez. “Pero, bueno, el pri no estaba dispuesto a darle al país una nueva fuerza política, eso está claro. Nosotros fuimos a una marcha de protesta, pero luego el movimiento se murió rapidísimo. Cárdenas decidió no luchar”. A los 25 años, Rocha construyó su primera casa, la de su madre, en el Barrio del Niño Jesús en Coyoacán, que en ese entonces no hacía honor a su nombre, pues era bastante bravo. En el predio había unos muros de adobe que, inspirado en el arte povera, quiso rescatar, así que construyó una fachada que los respetara y a partir de ese primer proyecto hizo un compromiso con lo que él llama “preexistencia”, y que puede ser un muro, una piedra o la grieta que provocó un árbol en la banqueta. Es la memoria contenida, y él está convencido de que a lo

contemporáneo le corresponde construir un diálogo con ella. Ése será el caso de una enorme enredadera de flores rosas que ha crecido sobre el muro del predio contiguo, que la familia compró recientemente. El arquitecto se comprometió a encontrar la manera de construir sin lastimarla.

En 1996, el cáncer de pulmón se llevó a Manuel Rocha Díaz, otro golpe muy duro para sus hijos. Antes de morir, le pidió a Mauricio que le dijera a su madre que siempre la amó, y le dijo a él que aún tenía todo por delante, que era ya un gran arquitecto. En su oficina, justo detrás del escritorio, tiene una fotografía donde aparece de unos cuatro o cinco años y con la cara manchada de lo que podría ser chocolate, recostado sobre el hombro de su padre, de cabello rizado, espeso bigote y sombrero negro. Un año más tarde, en 1997 y ya recuperado del golpe, Cuauhtémoc Cárdenas, el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, llamó a Mauricio para colaborar en distintos proyectos. Uno de ellos fue el diseño de albergues para niños de la calle, que en su mayoría quedaron abandonados cuando arrancó el gobierno de López Obrador. También trabajó en la remodelación del Parque Lincoln en Polanco y en un espacio de arte contemporáneo dirigido por Iñaki Bonillas, que también duró lo que el gobierno de Cárdenas. Poco después, le planteó diseñar una escuela para invidentes en Iztapalapa. El reto de imaginar arquitectura para quien nunca podría verla era tan complejo como fascinante. Una de las soluciones que le vino a la cabeza para guiar los trayectos fue colocar plantas de olor para orientar a los usuarios a través del olfato. “La idea de las plantas surgió por un problema, el terreno era un desastre lleno de deshechos de construcción, y los problemas siempre ayudan.

Iba a ser muy difícil sacar con camiones todo ese cascajo, así que se me ocurrió manipularlo y hacer con eso taludes con vegetación que nos salvaran del ruido exterior”. Diseñó un espacio por donde corriera el agua, con guías para bastones en los pisos y donde las texturas dieran indicaciones para detenerse. Un lugar donde las sombras y los rayos de luz pudieran sentirse en la piel y los aromas de los árboles se volvieran más significativos que en ningún otro lugar. En cuanto a materiales, eligió trabajar con petate, concreto y piedra, que son parte de su contexto y funcionan muy bien en lo acústico. Creó estructuras ligeras que pudieran flotar para evitar columnas que obstruyeran el paso de quienes no pudieran verlas y exploró una entrada de luz distinta, a la que poco estamos acostumbrados quienes trabajamos con un foco sobre la cabeza. “Fueron maquetas difíciles, creo que hubo como cuatro, y el despacho estaba también en un momento complicado, así que le pusimos muchas ganas y mucho cariño. Fue de los primeros proyectos que hice aquí, por lo que era muy importante para mí hacer un buen trabajo”, dice Francisco Ortiz, rodeado de trozos de madera y las esculturas que hace con el pegamento UHU que le sobra. Le dicen “Paco Maquetas” porque lleva desde los catorce haciéndolas y es parte fundamental del Taller. Hasta ahí, todo iba de maravilla, pero el constructor iba a ser nada más y nada menos que Carlos Ahumada Kurtz, quien años más tarde pasaría al salón de la infamia tras la publicación de un video donde aparece sobornando a René Bejarano, entonces presidente de la Asamblea Legislativa, que se encontraba ante el predicamento de acomodar 45 mil dólares en efectivo en su portafolio. “Casi al final de la obra me enteré de que estaban pintando todo de morado y amarillo. Tuvimos que mandar espías para 75


“Me parece estúpida la discusión de si la arquitectura es o no arte: cualquier condición creativa lo es. Lo que importa es qué tienes que decir a través de ella”.

que tomaran fotos de los edificios, ya que no nos dejaban pasar”, dice Rocha. La calidad del concreto era muy mala, contrario a lo que se había estipulado y presupuestado, y eso iba a ser evidente para cualquier auditoría, así que la pintura morada y amarilla tenía intención de ocultarlo. La selección de colores, por otro lado, era bastante más inexplicable. “Tuve que reaccionar, porque no soy cortesano, y en este caso se trató de enfrentarse a la corrupción”, continúa Rocha, quien logró que despintaran los muros y firmó un documento para que respetaran el color natural de los materiales. “Con ese pleito perdimos mucho dinero, pero no me arrepiento. Hay cosas que son más importantes”. Mauricio Rocha y su equipo están convencidos de que la obra pública, aún cuando se trabaja en estas condiciones, es la única forma de que los espacios dignos lleguen a la gente que más los necesita, e independientemente de los constructores corruptos, los cambios de gobierno y los “retoques” que delegados y presidentes municipales le dan a sus diseños, el reto es hacer arquitectura que aguante esas decisiones.

La noticia de la muerte de Francisco Toledo lo encontró en Sudamérica. “Trabajar con él fue una de las grandes experiencias de mi vida y que se haya ido me duele como no tienes idea”, dice Mauricio mientras atiende varios compromisos a la vez. El artista, uno de los más grandes amigos de su madre, lo buscó por primera vez para que le ayudara a diseñar un albergue para gente con sida, y trabajaron un proyecto que al final no se logró construir. Luego le habló de la posibilidad de hacer una escuela de arte para la Universidad Autónoma Benito Juárez, en Oaxaca. Toledo iba a donar el proyecto y la universidad se encargaría de la construcción. 76

Ya entrados en el proceso, discutían si tenía que haber integración plástica y decidieron que no. Recorrieron juntos el Jardín Etnobotánico para encontrar las plantas adecuadas y el artista escogió personalmente macuilis para los patios. La ausencia de un plan maestro que integrara los edificios preexistentes abrió la posibilidad de diseñar el proyecto como un gran jardín sumergido, en el que se tejen edificios de piedra y tierra compactada, plagada de accidentes y texturas; un aula magna suspendida en cartelas de concreto sobre una pequeña plaza, terrazas habitables y muchos patios. En palabras de Ricalde, la sensación que provoca este “espacio-cráter” creado al voltear la tierra para contenerlo “es una experiencia poética tectónica” y “un relato topológico cuyas acciones en prosa serían tan evidentes como sus verbos: excavar, voltear, contener, rampear, etc.”. En una de sus últimas conversaciones, Toledo le planteó a Rocha añadir un taller de arquitectura para los fines de semana en la Escuela de Artes Plásticas, lo que seguramente se hará realidad. “Yo no puedo más que decir que al día de su muerte, Francisco Toledo fue el arquitecto vivo más importante de este país, no sólo por lo que logró hacer como artista de muchas disciplinas, sino como gestor cultural y social. A él le debemos la que es para mí la biblioteca de arte y arquitectura más importante de América Latina, el Centro Fotográfico Álvarez Bravo, el Cine Club El Pochote y muchos proyectos más, pero sobre todo el haber abanderado una sociedad civil contestataria en un estado pobre con un gobierno nefasto. Por fortuna, su legado llegó a nuevas generaciones que no lo van a dejar morir”.

Entre 2010 y 2015, Gabriela Carrillo viajó una vez por semana a Michoacán para tra-


bajar en una serie de juzgados que la dejaron completamente agotada. El recorrido comenzó en Pátzcuaro, se extendió a Morelia, Lázaro Cárdenas, Uruapan, Zitácuaro, Los reyes y Apatzingán. Trabajar para el poder judicial tuvo retos de distintos tamaños, pero el camino se abrió gracias al entonces magistrado presidente del Poder Judicial de Michoacán, un funcionario público que creía en la arquitectura y en su potencial para contribuir a un mejor sistema de justicia, en un estado inmerso en una tremenda crisis de violencia. Además, era un momento de transición rumbo a los juicios orales, una evolución muy importante para el sistema de justicia nacional en busca de procesos más ágiles y humanos. Había que imaginar espacios afines a ello. Aún para la gente que pasa años en la cárcel antes de recibir sentencia, un juzgado es un lugar donde todavía cabe la esperanza y pueden recuperar la libertad. Para el Taller Rocha + Carrillo ésta fue una oportunidad de crear espacios dignos y transparentes, que contribuyeran a la reflexión y a la empatía. “Con estos proyectos no le apostamos a ganar premios de arquitectura, aunque me encantaría, Gabriela, pero lo que quiero ganar son premios de derechos humanos”, le decía el magistrado a la arquitecta. Su intención era dejar un precedente, una línea de pensamiento sobre la obra judicial y una contribución para limpiar el sistema de justicia nacional. Fue así que a un juzgado en Pátzcuaro, y a los que vinieron después, llegaron amplios espacios con luz y ventilación natural, áreas al aire libre y celosías que modifican la iluminación de los pasillos según la hora del día. Son lugares que, sin dejar de cumplir con los múltiples requisitos de ingeniería y seguridad, no contribuyen a la tensión, ni a los círculos viciosos, sino a que un juez se tome un respiro antes de cambiarle

la vida a un inculpado y a imaginar formas de enmendar el rumbo como país.

Las obras en las que el Taller Rocha + Carrillo está trabajando actualmente se cuentan por decenas. Entre los proyectos de mayor escala está la renovación de la vinícola más antigua de América, Casa Madero, que con más de 400 años de antigüedad tiene una extensión de 35 mil metros cuadrados, naves que datan de 1593 y edificios con injertos de Félix Candela. Su propuesta toca con nostalgia esos distintos periodos e incorpora lo contemporáneo con espacios aptos para programas de turismo. Por otro lado, exalta la vid como fuente de memoria histórica y cede a la luz de Parras, que es única, gran parte del protagonismo. Además, el Taller ganó recientemente el concurso para diseñar una tequilera cuyo nombre aún no puede ser revelado. Todas las naves estarán cubiertas de agave e insertas en el campo a modo de camuflaje, de manera que la estructura se diluya en el paisaje. El resto del terreno tiene toques de land art, que en renders de vista aérea se revelan como una obra de arte independiente. Otro proyecto en obra es una extensión del Museo Anahuacalli, diseñado por Diego Rivera para resguardar su colección de arte prehispánico, y construido por su hija Ruth Rivera y Juan O’Gorman, quienes terminaron este proyecto en 1963 con la ayuda de Dolores Olmedo. El reto y el privilegio de construir frente a este homenaje de la arquitectura teotihuacana y azteca, en conversación con el presente, fue una victoria ante los despachos de Felipe Leal, Bernardo Gómez Pimienta y Tatiana Bilbao. Están trabajando también en un hotel Four Seasons en colaboración con Víctor Legorreta, además de un Centro Cultural en Oaxaca en el que hacen equipo con Tatiana Bilbao y Alberto Kalach, y el desarro-

llo de Cuatro Cuatros en Ensenada, donde invitaron a colaborar a 44 arquitectos, 22 mexicanos y 22 extranjeros. Tras diez años de trabajo están terminando el hotel, que será operado por Grupo Habita, y una serie de casas en colaboración con el Taller TO. Como parte de este proyecto, en un inmenso terreno de 360 hectáreas, el desarrollo inmobiliario sólo ocupará 10% del espacio. El reto es que el resultado se pierda en el paisaje sin dañarlo.

El piropo más grande que le han hecho a sus obras es llamarlas “ruinas contemporáneas”. Si algo llega a ser ruina, dice Rocha, es porque logró ser un espacio atemporal, a diferencia de la arquitectura de estilo, que como toda moda, va y viene. “Si tú logras hacer arquitectura atemporal es porque habla de lo intangible”. En su carrera hay muchas historias de proyectos que se quedaron a medias, pero jamás los ha visto como pérdidas. “La verdadera acción de la arquitectura no está en el talento del dibujo, sino en la concentración profunda del pensamiento y por eso prefiero a Duchamp que a Picasso. Hay que dirigirse al silencio, porque sin él, como decía John Cage, no existe la música, ni el espacio, ni la experiencia”. Para Rocha, la arquitectura es un pretexto para tránsitos y demoras, y hasta hoy, los arquitectos que más le gustan son los que le recomendó Ricalde en la universidad, y que en su momento no entendía: Barragán, Alvar Aalto, Louis Kahn... “Los que te obligan a entender que sus obras son partituras y que la arquitectura, como la música, el cine y el arte, juega con esa cuarta dimensión que es el transcurrir del tiempo. Una imagen no basta, pero una secuencia sí te permite construir sobre la memoria un lugar que se habitó o se puede habitar”. 77


La Mara derrota a Trump Fragmento de Crónicas de la región más violenta, colección de la Sala Negra de El Faro Texto

Óscar Martínez I l us t r a c i o n e s

Charles Glaubitz


La Sala Negra de El Faro es un proyecto periodístico que cubre la violencia en Centroamérica desde 2011. Algunos de sus textos más poderosos han sido recopilados en Crónicas de la región más violenta (editado por Debate). En este fragmento, Martínez cuenta cómo los asesinatos de nueve jóvenes latinoamericanos en Long Island, en 2016, pusieron a varias comunidades de migrantes en el radar. Todos culparon a la MS y Trump utilizó estos homicidios para apuntalar su agenda antiinmigrante. Desde entonces, la Mara está reclutando en Nueva York a jóvenes que no comprenden el mundo al que llegaron.


—¿Por qué viniste a Long Island? Es 4 de junio de 2017. Estamos en un restaurante Subway, lejos del centro de cualquiera de estos pequeños pueblos habitados en su gran mayoría por migrantes de origen latinoamericano, muchos de ellos indocumentados. A 40 minutos está la capital del mundo, la ciudad de Nueva York, pero aquí es suburbio, extrarradio, periferia. Estamos en el límite entre North Merrick y Uniondale, ciudades dormitorio de obreros, donde las principales atracciones son centros comerciales y ferias itinerantes. Quien responderá mi pregunta es un muchacho salvadoreño de 18 años, hijo de una tortillera, nacido en un cantón que se llama El Niño, en un caserío que se llama La Ceiba, en las faldas del volcán Chaparrastique, en el ardiente departamento de San Miguel. —Mi mamá y mi hermana ya estaban aquí. Mi papá falleció cuando yo estaba en El Salvador. Andaba tomando cuando un carro lo atropelló. Yo no vivía con él, sino con una tía. Nos daban pija [palizas] parejo a todo mundo, porque mi tía tenía cuatro hijas más que vivían en el mismo solar. Ahí nos daban pija parejo a todos. Es un muchacho fibroso. Aún conserva el cuerpo campesino, huesudo, de músculos anudados, forjado en milpas. Lleva una gorra de los New York Yankees y se ha puesto dos implantes dorados en los dientes delanteros superiores. —¿Cómo fue llegar aquí con 11 años? —La vida aquí sólo es pasar encerrado como perro cuando sos inmigrante que no tenés papeles ni carro ni nadie que te dé cancha y te muestre lugares. Te sentís perdido. Mi mamá ya tiene su esposo, un salvadoreño. Se acompañaron aquí. Rentábamos un basement. Los tres vivíamos ahí: un solo cuarto con cocina y baño por 900 dólares. En un pedacito yo tenía mi cama y mi ropero. Mi mamá entraba a trabajar a las cuatro de la mañana y salía a las tres. A veces dobleteaba turno y se quedaba hasta las 11 de la noche. Sólo a dormir venía, y a darle al otro día a las cuatro de la mañana otra vez. 82

El niño de cantón rural llegó en 2010 a un lugar que no entendía, a vivir con una señora que durante años fue sólo una voz en el teléfono. Ser joven era jodido en Long Island, aun antes de escuchar hablar de la Mara Salvatrucha. —¿Qué hacías solo en el basement? —Encerrado, sólo viendo televisión. El primo del muchacho lo espera afuera del Subway en una camioneta con el motor encendido. No se siente del todo seguro en esta calle. Algunos pandilleros aún creen tener cuentas pendientes con él. —¿Cuánto tiempo pasó antes de que conocieras gente de la pandilla? —Me enteré como al año de estar aquí de que había pandillas, pero no le di mucha importancia. Ya cuando entré a la high school, ahí sí. Hay de las dos letras y de los números. Todo comenzó por eso. —Llegaste hasta chequeo de la Mara Salvatrucha, ¿verdad? —Hasta ahí. —¿Qué clica? —Hollywood Locotes Salvatrucha. Pasaron muchas cosas, se derramó mucha sangre joven, pero fueron sobre todo las que ocurrieron en dos meses las que tienen a Long Island en titulares de todo el mundo. Long Island y unas siglas: ms. Mara Salvatrucha. El recuento de esos dos meses parece el recuento de lo ocurrido en una violenta colonia empobrecida de San Salvador, la capital de los homicidios. Sin embargo, pasó en Nueva York, en diferentes pueblitos de Long Island, no tan lejos de la Estatua de la Libertad. El primero de esos meses fue septiembre de 2016. El lunes 12, en un pueblo llamado Mineola, mientras caminaba en la calle, fue asesinado a balazos un joven salvadoreño de 15 años, Josué Guzmán, estudiante de décimo grado. El día siguiente, un martes 13, cuando caía la noche en Brentwood, un grupo de jóvenes asesinaron con bates a dos muchachas justo afuera de la escuela Loretta Park, donde estudiaban. Kayla Cuevas era

una chica de raíces dominicanas de 16 años. Nisa Mickens, quinceañera, era una de sus mejores amigas. Ambas murieron aporreadas. Sus cadáveres quedaron a metros de distancia en un área residencial afuera de la escuela. El 16, la policía encontró el cadáver de Óscar Josué Acosta, un salvadoreño de 19 años que tenía tres de haber llegado a Brentwood. Había desaparecido el 19 de abril. Cinco días después, el 21, la policía encontró otro cadáver. Lo encontró en la misma área que el anterior, en los alrededores boscosos de un hospital psiquiátrico abandonado que se llamaba Pilgrim. Se trataba del cuerpo de Miguel García, un ecuatoriano de 15 años. Había desaparecido siete meses atrás. 2016. Un mes. Cinco cadáveres. La policía, sus informantes, los medios, todo mundo dijo: ms. Arrestaron a 25 supuestos miembros de la pandilla en Long Island. Todos, al igual que los muertos, eran adolescentes. Centroamericanos la mayoría. Salvadoreños la mayoría. En diciembre de 2016, tras sólo un mes de haber ganado las elecciones y a días de asumir como el 45º presidente de los Estados Unidos, Donald Trump tomó el micrófono y habló de lo que pasaba en esos pueblitos de Long Island. Lo hizo durante una entrevista con la revista Time, que acababa de nombrarlo hombre del año: “Vienen de Centroamérica, son la gente más ruda que hayas conocido. Están matando y violando a todo mundo allá. Son ilegales. Y es su fin”. El nuevo presidente volvía la mirada hacia la comunidad centroamericana y no era para nada bueno. Los pueblitos de Long Island siguieron en la mira. Decenas de titulares se publicaron. Todos llevaban las siglas ms. Más redadas, más arrestos, más juicios. El Servicio de Inmigración y Protección de Aduanas (ice, por sus siglas en inglés), entre el 1º de octubre de 2016 y el 4 de junio de 2017 —ya con su nuevo líder—, deportó a 2 798 supuestos miembros de pandillas, de varias pandillas. Una cantidad inusual en ese periodo, según la misma oficina afirmó. Todo se revolvió, y se seguía


revolviendo alrededor de las mismas siglas: ms. La comunidad indocumentada de Long Island intentaba sobrevivir sacando cabeza lo menos posible. Joven, indocumentado y centroamericano se convirtió rápidamente en presunto emeese. Y por esos días, luego de que en 2014 más de 64 000 menores no acompañados entraran a Estados Unidos sin los documentos necesarios, había muchos jóvenes, indocumentados y centroamericanos en Long Island. Cuando la tormenta empezaba a amainar, llegó el otro mes que lo cambió todo. Un solo día, más bien. El martes 11 de abril de 2017, en el pueblo de Central Islip, cinco muchachos y dos muchachas salieron a pasar el rato a un bosque, cerca del complejo recreativo del pueblo. Al poco tiempo se vieron rodeados por un grupo de muchachos enmascarados y con machetes. Todo lo contó Álex Ruiz, un joven recién llegado de El Salvador que sobrevivió junto a las dos chicas. Los otros cuatro fueron asesinados a filazos. Murió Justin Livicura, 16 años, de familia ecuatoriana, empleado de un restaurante. Murió Jorge Tigre, 18 años, que llegó con 10 años a ese país desde Ecuador. Murió Michael Banegas, hondureño que había huido de la violencia de su país hacía tres años para alcanzar a sus padres. Murió Jefferson Villalobos, primo de Michael, hondureño también, 18 años, que había llegado de visita desde Florida cuatro días antes de ser macheteado. Un día. Cuatro cadáveres más. En suma: en dos meses, nueve cadáveres. Para ser precisos: en cinco días, nueve cadáveres. Misma área, mismas edades, misma culpable: ms. Las causas de los asesinatos que trascendieron en diferentes medios de comunicación eran dos. La primera, que algunos de los asesinados eran cercanos a otras pandillas y habían ofendido a miembros de la emeese. Ofensas que no pasaban de ser retos en el patio de una escuela, desafío de adolescentes. La segunda, que no habían querido incorporarse a la pandilla. Más que antes, esos pueblos repletos de obreros e indocumentados latinoamericanos vol-

vieron al centro del debate estadounidense, que hace eco en todo el mundo. Esta vez Trump no sólo habló. Habló varias veces. Viajó a Brentwood para hablar. “El cartel ms-13 es particularmente violento. No les gusta disparar a las personas porque es muy rápido. Leí que uno de esos animales explicaba que le gustaba cortarlos y dejarlos morir lentamente porque era más doloroso y les gustaba verlos morir… Son animales”, dijo el hombre más poderoso del mundo el 28 de julio de 2017, ante oficiales de policía de los dos condados donde ocurrieron los homicidios. La ms-13 en Long Island fue el caballito de batalla de Trump toda esa semana. Hablaba de “esos animales” y luego de la necesidad de eliminar las ciudades santuario para indocumentados. Explicaba cómo los emeese “cortan con un cuchillo” y prometía más deportaciones de hispanos. La ms encajó tan bien en los planes de deportación de Trump como en la sociedad salvadoreña de la posguerra. Long Island sigue en el centro del debate sobre la presencia de la pandilla más sanguinaria del mundo en Estados Unidos. La ms mata de formas crueles y rebuscadas. Desmiembran, machetean, degüellan, ahorcan, violan, matan. Pero en este debate amnésico sobre cómo fue posible que se derramara tanta sangre en tan pocos días, el gobierno de Estados Unidos olvida lo que ya pasó, y magnifica —“el cartel ms-13”, dijo Trump— a su enemigo mientras se sube al ring contra un enclenque. La ms de El Salvador no es la ms de Long Island. Brentwood no es Soyapango. La ms de Long Island es una organización callejera de poca monta, violenta como un adolescente iracundo con un bate, y no como un cartel mexicano. Lo que hace que estos jóvenes maten en Long Island ya hizo que décadas atrás mataran en Los Ángeles. Hay que visitar Long Island para ver con claridad todo eso. —Éramos como seis amigos hispanos. No éramos de ninguna pandilla. Ya en la high

school, con 15 años. Íbamos a jugar pelota a la cancha, ahí conocimos a más amigos. Ninguno era pandillero. Pero nos buscaban para darnos duro los de las dos letras [ms], los números [Barrio 18] y las pandillas de aquí, como los Bloods… a veces estaba en clases, y pasaban los mollos [negros] hablando: “We are waiting, come on outside”. El problema del muchacho que nació allá por el volcán Chaparrastique y que ahora habla en el Subway de Uniondale no era ser pandillero. Su problema era ser joven y centroamericano. Su problema era que podía ser pandillero. Era una amenaza, pues. Vale recordar que en Estados Unidos el universo pandilleril se extiende y el catálogo viene ordenado por razas y nacionalidades, como no ocurre en El Salvador, donde son sólo iguales contra iguales. Bloods y Crips son pandillas negras. Vatos Locos, por ejemplo, es una pandilla esencialmente mexicana. Mara Salvatrucha remite a Centroamérica. En las escuelas públicas de Long Island, un salvadoreño recién llegado que use un pantalón flojo será visto con recelo por los Bloods, por los Crips… La mujer india que atiende en la caja del Subway no está nada cómoda desde que el muchacho salvadoreño entró. Voy al mostrador por uno de los panes. Le pregunto si hay muchas pandillas por aquí. “La semana pasada nos asaltó uno con un enorme cuchillo”, responde desganada. Los suburbios de Estados Unidos dislocan toda la escenografía de las pandillas y la violencia que ha trascendido desde Centroamérica: barrios obreros de casitas que parecen cajas de cemento, una tras otra, sólo divididas por un pasillo minúsculo y también de cemento. Aquí en los pueblos de Long Island la imagen es la de la prosperidad, lo opuesto al hacinamiento centroamericano, al menos en apariencia. Frente al Subway hay una casa con un enorme jardín frontal perfectamente cuidado. Sobre el jardín, un poni de madera con adornos azules y un cartel anunciando la llegada de un nuevo miembro: “It’s a boy”. 83


La Long Island de las pandillas no se parece ni en estética a El Salvador de las pandillas. —¿Cómo ocurría ese acoso? —pregunto al muchacho de los dientes dorados. —Digamos que íbamos a jugar pelota y pasaban los que eran Bloods, y nos empezaban a tirar señas y a decirnos que a la verga los hispanos y cosas así, a chingarnos. Había también unos nueve cipotillos de mi misma edad [15 años] de la [pandilla] 18. Llegaban después de la escuela, nos esperaban en los carros y nos empezaban a hacer señas con las manos y nos decían cosas. Una vez, a un amigo mío que no era nada lo mandaron al hospital. Le reventaron el codo con fierros. Los de aquí [los Bloods de Uniondale] nos querían dar verga. No nos querían ver aquí. Íbamos a cualquier calle y nos querían dar pija. Íbamos allá [Hempstead, que tiene otro gran centro comercial con cine], y lo mismo. Nos íbamos para Garden City, al mall, a buscar vaciles sanos y nos encontramos como a 15 Dieciochos. Sólo andábamos cuatro y dos morras. Un maje entra y le pega una patada a un amigo. Le empezó a decir ondas: que era pandillero, que a la mierda la ms, que lo iba a matar. Vamos afuera, vamos a darnos pija, nos decían, pero nosotros sólo éramos cuatro cipotes, ellos eran 15. ¿Qué íbamos a hacer? La historia de este muchacho es la verdadera historia de lo que pasa entre Long Island y la ms. Lejos de la idea de una gran mafia organizada controlando a sus miembros, es la historia de muchachos que llegaron a integrarse en familias a las que no conocían más que por teléfono. Muchachos que tuvieron que ir a clases especiales en sus escuelas, mezclados entre recién llegados de distintas edades, para aprender a decir good morning. Y en esas clases, peceras de recién llegados desde países controlados por las pandillas, los pandilleritos de la escuela veían potenciales víctimas, hommies, enemigos. Todos contra ellos: el idioma, los pandilleritos de sus países, los negros de las otras pandillas, el horario la84

boral de sus madres… y ahora, la policía, las noticias, el mismo presidente Trump. Hacerse pandillero no parecía por momentos una decisión, sino una imposición. Sos, y no importa lo que digás. Los pueblitos de Long Island, hay que decirlo, no son lugar para jóvenes indocumentados. Uniondale es un suburbio de película. Grandes casas, calles anchas, verdes jardines, enormes carros. Afuera de muchas de esas casas hay no uno ni dos, sino cuatro o seis carros parqueados. Es porque en esas casas, no sólo de este pueblo, sino de los de alrededor, no vive una familia, viven cuatro o seis. Varias familias indocumentadas se apiñan en los diferentes cuartos de esas casonas que, siguiendo el cliché, invitan a hacer una parrillada sobre la verde grama. Esas casas son un cascarón de bienestar. Por dentro, muchas están a punto de estallar. En una de las calles principales de Uniondale hay un restaurante que recién abrió este mayo. Venden tacos y pupusas, sopa de gallina y hamburguesas. Es un restaurante para migrantes. Adentro se habla español y se toman Coronas en un pequeño sótano iluminado por un foco pelón donde, por las noches, llegan mujeres gordas en diminutas calzonetas a intentar seducir a los hombres que juegan billar. Luego, les cobran. Por la compañía. Por el sexo, si es que llegan al acuerdo de irse a otro lugar o salir al callejón de al lado. El restaurante es una estampa del Long Island migrante de estos días. El dueño tiene una década aquí. Es del departamento oriental de San Miguel, en El Salvador. Actualmente tiene un problema. Alberga en casa a un nuevo inquilino: su hermano menor. El muchacho tuvo en El Salvador “problemas con las pandillas”. Ésa es una construcción que escucharemos muchas veces en este pedazo de Nueva York. Los padres lo enviaron a reunirse con su hermano mayor, un perfecto desconocido para el muchacho que tenía ocho años cuando su

hermano migró. El muchacho recién llegado ahora tiene 16. Vino a mediados de 2015. Fue, en toda regla, uno de los menores no acompañados que entró a este país. Empezó en la escuela de Uniondale. Se hizo miembro de la Mara Salvatrucha. “Tuve que sacarlo de la escuela, al menos alejarlo, porque yo no tengo tiempo de andarlo siguiendo”, dice el dueño del restaurante mientras destapa dos Coronas. Ahora mismo, esta tarde de 1º de junio de 2017 el hermano mayor no sabe dónde está su pariente. “Andará en algún parquet con quién sabe quién”, dice. Nadie tiene tiempo de guiar en este nuevo mundo al adolescente de 16 años. O mejor dicho, sí, hay un grupo que tiene tiempo: la ms. El hermano mayor asegura que si el menor no se compone, lo echará de la casa. “A la calle, a que vea qué putas hace”. Y así se construye un pandillero en Estados Unidos. En Long Island muchas veces parece que el problema es la pandilla, una máquina eficiente de reclutamiento, pero más bien la pandilla es la consecuencia. La causa se parece más al abandono. Quien sí sabe dónde están sus hijos es la cocinera del restaurante. Doña Vilma tiene 44 años y es de Tacachico, La Libertad, El Salvador. Voltea la carne para los tacos de res y también las pupusas de queso mientras cuenta que vino en 2016, junto a sus hijos de 18 y 14. “Problemas con las pandillas”, dice, sin dejar de ver la plancha. Le pregunto qué problemas. “Nos amenazaron por vender cogollos”, agrega, y ya no explicará más. Quizá cruzaron fronteras, quizá no pagaron renta… Quizá. Doña Vilma, a diferencia del dueño del restaurante, sí sabe dónde están sus hijos. Están aquí, a la par de ella. Uno hace sus tareas de la escuela en la mesita para picar. Va del restaurante a la escuela, de la escuela al restaurante y del restaurante a la casa. El otro, el de 18, sale a algún trabajo y luego vuelve al lado de su madre a esperar que ella termine, para irse juntos al cuarto que rentan. La estrategia de doña Vilma para repeler a las pandillas


en Long Island es la cercanía. No la cercanía metafórica, sino la más literal. Gran parte del día tiene a sus hijos a dos metros. En eso sí se parece Long Island a El Salvador: a falta de estados eficientes, una madre siempre ha sido el mejor antídoto ante la mara. Los tacos los comeré yo. Las pupusas las espera para llevar un salvadoreño cuarentón que vino en 2012 a Long Island. Hizo un dinero y volvió a El Salvador. Allá tuvo “problemas con las pandillas” y regresó en 2014. Ahora piensa traer a su hija de 16, pero duda. “Dicen que aquí está jodido eso de las pandillas”, apunta el hombre que tiene más de cinco años de vivir aquí. Le pregunto si alguna vez algún pandillero le ha hecho algo en Long Island. “No, pero lea los periódicos. Andan en todas partes”, responde. El restaurante tiene una nueva mesera. Es una muchacha delgada, de 18 años, de cuerpo fino y blanco, pelo teñido de rojo, que viste un cortísimo, ajustado y escotado vestido. “Es para atraer clientes”, dice el dueño del local. “Ella se vino de otro pueblo de aquí, donde anduvo con los mareros. Pregúntele”, sugiere el hombre. La muchacha me lleva una cerveza. Le pregunto de dónde es. “De El Salvador”, responde con el pronunciado acento boricua que ha cultivado en sus cuatro años en Long Island. Le pregunto dónde vivía. “Ahí por el monumento al Salvador del Mundo vivía”, dice, en referencia a una zona de San Salvador. Le explico que soy periodista. Le cuento que quiero entender por qué los jóvenes entran en pandillas en Long Island. Digo que sé que ella estuvo cuando menos cerca de la Mara Salvatrucha. “Salí a hanguear [divertirme] mucho con la pandilla”, dice, y se va al mostrador. En menos de dos minutos, la muchacha pelirroja vuelve con servilletas. “Cuando vine, estaba sola —dice con el ceño fruncido—. Ellos son los primeros que te tienden la mano. Te buscan para tenderte la mano”. Luego, la muchacha que llegó a este país con 14 años, se va de nuevo al mostrador y se sumerge en su celular. La cobertura mediática habla de

una ms fuerte en Long Island. La principal voz difundida en los medios, la de Trump, habla de una batalla entre el Estado y una poderosa mafia “transnacional”. Sin embargo, varias otras voces de funcionarios que conocen de primera mano la situación aportan otra perspectiva: no es una batalla de nadie contra nadie, sino inutilidad pura de un Estado que no ha sabido lidiar con unos adolescentes recién llegados de países violentos. Desinterés puro. Howard Koening, el superintendente de las escuelas de Central Islip, donde fueron macheteados hasta la muerte los cuatro muchachos en abril de 2017, dijo en declaraciones públicas que el recorte de 9 200 millones de dólares en gastos educativos para el presupuesto de este año “se convierte en una herramienta que alimenta las actividades de reclutamiento de la pandilla”. El comisionado de policía del condado de Suffolk, al que pertenece Brentwood, donde asesinaron a las dos muchachas a batazos en 2016, aseguró que entre 2014 y marzo de 2017 su condado había recibido a 4 624 menores no acompañados. Más de 90%, según datos del ice, provienen de países centroamericanos. Menos presupuesto, más muchachos. Menos presupuesto, más muchachos que necesitan particular atención. Incluso los datos de la Patrulla Fronteriza refuerzan la idea de que la pelea se pierde dentro de Estados Unidos. El 21 de junio de 2017, Carla Provost, jefa interina de esa institución, dijo en el Senado que desde 2012 han detenido a 250 000 menores no acompañados en la frontera con México. Sólo 56 estaban bajo sospecha de tener relaciones con la ms. No se trata, insinúan los datos de los temidos patrulleros, de un problema que entra sin papeles por la frontera. Se trata de una batalla que se pierde dentro del gran país. La ms gana aquí adentro. O, visto de otra forma, el Estado estadounidense pierde aquí adentro. No todos los problemas estadounidenses vienen de afuera. No todos los males ocurren del otro lado del muro.

En mayo de 2017 un agente de la Oficina Federal de Investigaciones (fbi, por sus siglas en inglés), que ha seguido a la ms en Centroamérica y Estados Unidos, me aseguró que hay un intento de la pandilla de consolidar el programa Costa Este. Un programa es una reunión de clicas de la pandilla, lideradas por una sola cúpula. De consolidarse el programa Costa Este, clicas de Boston, Houston, Washington y Nueva York empezarían a seguir pautas similares. Sin embargo, dijo el agente, de momento la consolidación no se ha logrado. Los miembros nuevos son muy jóvenes e impulsivos. “Quieren más la vida loca”, explicó. Dice que esto no es nuevo, que la alerta de un tsunami ms se enciende cada cierto tiempo en Estados Unidos. La ms en la Costa Este engorda en su base más primaria: jovencitos solos. “Perdidos”, dijo el agente. “Se vienen deportaciones masivas”, dijo el agente. “Volveremos a tener esta conversación en 10 años. Será igual”, auguró el agente. Tras una larga jornada donde se escucharon voces de funcionarios de Long Island, en junio de este año, un senador lo dijo más claro. “El fracaso total del gobierno en establecer un proceso eficiente y una supervisión significativa de la colocación de estos niños ha llevado a la actual crisis de la ms”, dijo el senador Charles Grassley, de Iowa. Es un político del Partido Republicano, el partido de Trump. “Uno de mis amigos le dijo a uno de esos vatos [de la pandilla 18] de Hempstead que cuál era su furia, que se cayera tal día aquí [a Uniondale], y que nos diéramos pija uno a uno, sin ondas de pandillas. Cayó uno al que le dicen Farruquito de Hempstead, y mi amigo le dio pija en esta misma calle, en una cancha a la que le decimos La Bombonera. Mi amigo es de Honduras”, dice el muchacho salvadoreño de dientes dorados. Aún no era emeese. No lo era él y no lo era tampoco el amigo suyo que le dio “pija” a Farruquito. Eran sólo muchachos recién llegados que intentaban sa85


car cabeza en un lugar extraño, pero eran aplastados cada vez por otros muchachos. Hasta que se hartaron, se supieron solos, y empezaron a pelear. “Pero a los días volvieron —continúa—. Esa vez sí nos sacaron carrera a mi amigo que había peleado y a mí. Andaban en una troca y en un Hondita. Se bajaron tres, con cadenas y bates, y nosotros sin nada. Por esos días conocimos a las dos letras. Algunos ya tenían 17, 16 años. Nos buscaban dar duro adentro de la high school. Les decíamos que no éramos pandilleros, que los de Hempstead nos querían dar duro, que los Blood también nos querían reventar. Los majes [de la ms] no nos creían. Pero un día, uno de ellos me dio un número de él, y dijo que cualquier problema le habláramos, que él estaba de toque”. El muchacho de las faldas del Chaparrastique aguantó casi un año el acoso de todas las pandillas. En la escuela, en el centro comercial, en el cine, en la calle, frente a las chicas. Ser joven migrante era jodido en Long Island, aún sin ser pandillero. “Son el diablo, y tenemos que temerle — dice Sergio Argueta, una de las personas que más entiende lo que está ocurriendo con la ms —. Ése es el mensaje que el gobierno estadounidense quiere dar. Hay bastante exageración”. Argueta es fundador de la organización strong y también trabajador social de una escuela pública. strong es una organización que trabaja, desde hace más de 15 años, con jóvenes en riesgo en Long Island. Algunos jóvenes fueron pandilleros, otros casi lo fueron, otros fueron víctimas de las pandillas y otros fueron víctimas del cliché de las pandillas. Muchos son jóvenes, indocumentados y centroamericanos: el diablo en Long Island. “Las pandillas son un síntoma de un Estado que ha fracasado. Las escuelas donde está nuestra gente son las que tienen peores notas. En la escuela de Uniondale, donde trabajo, tenemos 2 313 estudiantes. 86

Hay dos trabajadores sociales. Sólo uno habla español. Yo soy trabajador social, pero encargado de asistencia. A mí me toca andar buscando a los que no vienen a la escuela. Cada día hay 300, 400 que no llegan. Tengo jóvenes que no se han reportado en 60, 70 u 80 días. ¡¿Cómo madres, si ando apagando un montón de fuegos, voy a asistir a esas familias?! Cuando un sistema no puede ayudar a estos jóvenes, ¿quién más? Los únicos, piensan ellos [los jóvenes], son esas pandillas, porque lo que la pandilla le ofrece… bueno, no ofrece nada, pero a esa edad parece que es mejor”. Argueta sabe. Argueta fue pandillero. Nació aquí en Long Island. Su madre, salvadoreña de un cantón de Ahuachapán, que estudió hasta sexto grado, vino en 1974, antes de que se desatara la guerra. Entre los 13 y 19 años fue miembro de la pandilla Redondel Pride en Hempstead. Hubo muertos, armas y condenas en prisiones federales para muchos de sus colegas, hispanos en su gran mayoría. Argueta sabe de lo que habla porque lo ha vivido y lo ha visto ocurrir desde hace más de dos décadas. Lo que ocurre no es nuevo. Las voces que claman deportaciones tampoco lo son. Argueta explica que lo que dio nivel a su pandilla, fundada por amigos del barrio, fue una serie de noticias que hablaban de la llegada de la pandilla Latin Kings a Long Island. En algunas de esas noticias, un jefe policial explicaba que esa enorme pandilla había llegado y entrado en contacto con la pequeña Redondel Pride. “Oh, shit, ya éramos famosos”, recuerda Argueta su reacción ante aquellos sucesos. La fama les permitió crecer. Lo que ocurrió en aquellos años, principios de los noventa, se repite ahora según este miembro de strong. “Lo que ha hecho este gobierno, el tipo ese, Tim Sinny [ jefe de la policía en el Condado de Suffolk], es que le dieron más fama a la ms. Han servido como los reclutadores de alto nivel de la mara. Si usted es marero y quiere pertenecer a la mara más vergona, la más fuerte, que controla todo, ¿qué mejor que ser miembro de la ms?”.

Argueta no niega que en Long Island se han visto cosas sangrientas como nunca antes, como que dos niñas fueran destripadas a batazos en plena calle. Sin embargo, cree que la principal razón de esto no es que una gran pandilla organizada y transnacional esté haciendo bien su trabajo, sino que ante la oleada de nuevos niños migrantes centroamericanos, las autoridades no han sabido responder: “Hacerse pandillero es un síntoma”, repite Argueta varias veces. “Algunos vienen y sólo han estudiado allá tercero o cuarto grado. Otros vienen preparados, y los ponemos a todos juntos en el mismo salón de esl (siglas que en español significan Inglés como Segunda Lengua). Sí, se unen también por protección, para tener amistades y novias, pero el mayor problema es que los hemos puesto en un solo cuarto a todos estos jóvenes con tanto trauma, y los hemos puesto en un solo cuarto donde toda la frustración que cargan se la desquitan entre ellos. Se van a hundir juntos”, dice Argueta. Y aun así, a pesar de que el sistema olvida a estos jóvenes hasta que les toca su cita en corte migratoria; a pesar de la violencia con la que aplastaron a esas niñas, a pesar de los titulares y de Trump y de Sinny, Argueta está convencido de que la ms de Long Island y la de El Salvador no tienen nada que ver. “Aquí no se dan mucho color, y las autoridades no han perdido el control. Pueden estar 10, 15 pandilleros que se creen bien vergones, y llega la policía y salen como cucarachas. La describen como una organización terrorista internacional bien organizada, y sí hay individuos que se mantienen en contacto [con otros en Centroamérica], pero tiene que ver con las deportaciones. O Facebook. ¿Un crimen organizado donde están llegando miles de dólares? No, estos monos son pobres. Aquí trabajan cortando grama o en car washes. Los veteranos no quieren ya tener nada que ver con la pandilla, porque les van a dar 30, 40 años. Hubo grandes


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redadas en 2004 y 2007 en todo el país y ésta es una de las regiones donde más capturaron miembros de la ms. Y siguen ahí. Porque las pandillas son un síntoma… La ms no es tan diferente con el joven que venía sin papá y mamá, no sabía leer ni escribir, y llegó a Nueva York en 1800, pero era irlandés”, dice Argueta en referencia a las pandillas de principios del siglo xix que se disputaban áreas de Nueva York. Las pandillas son un síntoma, repite. El abandono se parece más a una causa, la marginación. Y una idea recalcada más: “Los mafiosos” de los que habla Trump cortan grama y lavan carros. “Tengo una joven que cuando estaba allá [El Salvador] la violaron. Viene aquí y está la misma pandilla. Entonces ella se mete a la pandilla rival para protegerse e ir contra esa pandilla. Fuma, usa drogas y alcohol para procesar el trauma”, ejemplifica Argueta. Antes de que la entrevista termine, Argueta pide agregar un detalle. El detalle incluye a la mayoría de los jóvenes que llegan indocumentados. La enorme excepción que los políticos trumpistas olvidan hacer, a pesar de que sus propias cifras lo indiquen. “Recordá que la mayoría de los que vienen no entran a la pandilla. Pero hay algunos que vienen y ya no tienen nada que perder”. “Un día salimos de la escuela y estaban tres carritos Hondita, de unos bajitos que andan ellos [los Dieciochos de Hempstead]. Nos tiraron la pandilla de ellos. Yo ya me sentía cansado, siempre nosotros teniendo que correr y viviendo aquí, sin joder a nadie. Pues agarré una piedra y se la dejé ir a un hijueputa”, dice el muchacho de los dientes dorados. Y repite luego como lema: “Yo también soy macho Yo también sé darme pija Yo no me ahuevo”. El muchacho estaba listo. Carne de cañón para una pandilla de adolescentes 88

en Nueva York. Perdió Estados Unidos. Perdió Trump. Ganó la Mara Salvatrucha. No sería éste un texto justo sobre jóvenes en Long Island si sólo habla de jóvenes pandilleros. De la minoría. “Somos del departamento de La Unión [El Salvador], del municipio de El Carmen. Somos agricultores. Sembramos maíz, frijoles”, dice el mayor de los hermanos, de 21 años. A su lado, en el restaurante de postres en el pueblo de Westbury, está su hermano menor, de 20. El mayor estudió hasta sexto grado. El menor, nada. Sembraron desde niños. Dejaron su país un 24 de agosto de 2016. Su hermana, que vive en Long Island desde hace 20 años, pagó a un coyote 7 000 dólares por cada uno. Ellos estaban resignados a vivir y morir como pobres. Su opción era trabajar seis días a la semana, de 6 a 11 de la mañana, en tierra ajena, por 36 dólares, y sólo durante la estación lluviosa. Seis dólares al día. Pero la Mara Salvatrucha no les permitió continuar con su precaria vida de campesinos. “Querían que sembráramos marihuana, para ellos venderla. Nosotros les íbamos a sembrar y cuidarla, así como hacíamos con el maíz: cuidarlo. Querían que sembráramos droga en medio de las milpas. Nosotros somos cristianos evangélicos. Nosotros no podemos hacer eso”, explica el mayor. Muchos de sus días arrancaban con una golpiza a las 5:30 de la mañana, cuando caminaban hacia las milpas ajenas que hacían crecer. Un 10 de agosto de 2016 los amenazaron con pistolas. El 15, los hermanos fueron a denunciar a la subdelegación policial de El Carmen. “Ellos [los policías] dijeron que fuéramos a enseñarles quiénes eran. Nos subieron a la patrulla, pero nos llevaron a un callejón algo solo, se llama El Cacho. Eran dos policías. Nos arrodillaron

y nos preguntaron por qué no habíamos aceptado la propuesta. Porque vamos a la iglesia. Comenzaron a pegarnos patadas. Nos amenazaron diciendo que nos iban a obligar a cooperar. Nos dejaron ahí. No hallábamos a quién pedir ayuda”, dice el mayor. Los hermanos se encerraron en casa. Pero el 20 tuvieron que trabajar. Con un salario de seis dólares al día, las reservas duran poco. “Estábamos esperando que abrieran una tienda como a las 5:30. Era una camioneta gris, los mismos policías, pero vestidos de civil. Varios vieron cuando ellos nos tiraron al suelo y ahí mismo nos esposaron. Nos subieron al carro, nos encapucharon. Nos llevaron a una casa sola. Cuando nos bajaron, estaban los pandilleros. Comenzaron a preguntarnos otra vez lo mismo. Respondimos que no, que creemos en Dios. Se enojaron con tanta furia que ahí sí nos golpearon fuerte. Puñetazos, patadas, en el suelo nos tiraron. Eran cuatro pandilleros y esos dos señores policías. Nos descargaron varios tiros cerca. Dijeron que la próxima vez sí nos iban a matar si no cooperábamos”, dice el mayor. Así se ve la Mara Salvatrucha en El Salvador. Es más una especie de gobierno paralelo, con mucho más control sobre la gente, en tantas ocasiones, que el mismísimo gobierno. Allá sí es una mafia. De pobres, pero mafia. Un amigo los llevó a la clínica del municipio. Estuvieron dos días en observación, para determinar si no tenían sangrado interno. Eso fue el 20. El 22 empezaron los arreglos con el coyote. El 24, a las cinco de la mañana, su travesía de un mes inició. Cruzaron el río Bravo un día de septiembre a las ocho de la noche. Caminaron tres días por el desierto. Eran 14. Llegaron sólo 11. Tres señoras de Honduras no pudieron más. Se quedaron sentadas esperando que alguien las encontrara. “Eran gorditas, bien gorditas”, dice el menor de los hermanos.


El grupo fue descubierto, según el mayor de los hermanos, por culpa de un migrante mexicano que se durmió en uno de los breves descansos. El grupo caminaba todas las noches y parte de los días hacia una antena. La antena, recuerda el salvadoreño, “como que iba caminando para atrás”. El cansancio era mucho. El mexicano, al despertarse y verse rezagado, corrió, gritó que lo esperaran. Siete carros de la Patrulla Fronteriza aparecieron de la nada. Y a la una de la mañana, tras tres días caminando, su intento terminó. Entonces les pasó lo que les pasa a miles cada mes. Primero, a las hieleras, cuartos desalentadores donde viven su primera detención los migrantes. Cemento frío como castigo por migrar. Después fueron trasladados a un centro de detención a esperar su deportación. Pero los hermanos contaron lo que aquí se ha contado y, a los 15 días, un juez les dio una fianza. Si querían esperar en libertad la respuesta a su proceso de asilo, los campesinos que ganaban 36 dólares semanales tenían que pagar 12 000 dólares. —¿Quién pagó? —pregunto. Los dos hermanos hacen el mismo gesto. Se inclinan, remangan sus pantalones y dejan ver el aparato tamaño cargador de celular que llevan enganchado a sus tobillos. —Esto es por parte de una empresa. Ellos me andan controlando donde sea que esté. Pueden verme —dice el hermano mayor. Esto no tiene que ver nada con la Mara Salvatrucha. Hay cosas, sin embargo, que un periodista no debe evitar contar una vez que las sabe. Los hermanos, desde que huyeron, asumieron una deuda con su hermana de 7 000 dólares cada uno. Catorce mil dólares debían los hermanos antes de empezar a cortar grama en Long Island. La vida no estaba como para pagar una fianza de 12 000 dólares por cabeza a los Estados Unidos. Entonces entran las companies de fianzas. En la historia de estos herma-

nos entró Libre by Nexus. Por más enredo y melodrama con que lo expliquen en sus páginas de internet, estas empresas no son sino usureros de la migración. Las fianzas de 24 000 dólares por los dos hermanos las pagó Libre by Nexus. Eso quiere decir que cada hermano no sólo debe 7 000 dólares a su hermana, sino también 12 000 dólares a Libre by Nexus. O sea, cada hermano, antes de poder siquiera podar un jardín, debe 19 000 dólares. Aun falta, porque Libre by Nexus tiene que ganar un poco también en el país de la libertad. Por eso, la empresa cargará 20% más de la fianza a cada hermano: 2 400 dólares más por cabeza. Cada hermano, antes de siquiera empuñar una cuma en Estados Unidos, debe 21 400 dólares. Pero la cosa no termina ahí. ¿Cómo va a estar segura Libre by Nexus de que unos pobres hermanos campesinos de La Unión pagarán su parte, sus 28 800 dólares? Entonces, Libre by Nexus le traba un gps en el tobillo a cada hermano. Pero en esta tierra nada es gratis. Libre by Nexus no regala gepeeses, los alquila. Cada hermano tiene que pagar 420 mensuales a Libre by Nexus por el alquiler de sus negros gepeeses. Si el juicio de los hermanos tarda, digamos, un año en ocurrir, ellos deben pagar 5 040 dólares a Libre by Nexus por el gps. Si lo rompen, son 3 800 dólares. Cada hermano, antes de siquiera oler la grama estadounidense, debe a Libre by Nexus y a su hermana 26 440 dólares, si se trata de un año; 31 480 dólares, si se trata de dos… Y así, hasta pagar, conectándose todas las noches dos horas a la electricidad, para que el gps de Libre by Nexus no se descargue y la empresa pueda saber dónde está su dinero, dónde están sus campesinos salvadoreños. Libre by Nexus, con oficinas en 22 ciudades, se presenta como parte de una “organización religiosa”. No les basta hacer lo que hacen, sino que en su página web se describen casi que como monjitas de la caridad: “Existen muchas historias

de horror sobre familias que pasan dificultades para pagar la garantía para fianzas de inmigración. Hemos conocido familias que se han visto obligadas a vender todo lo que tienen para pagar la garantía para un familiar. Hemos visto familias forzadas a ir a sus comunidades a rogar a la gente para que usen su propiedad como garantía. Y, desafortunadamente, hemos visto innumerables detenidos deportados porque no pudieron pagar su fianza y salir de la custodia. Libre by Nexus representa la esperanza que esto nunca tenga que pasar de nuevo. Innovamos constantemente nuestros servicios para ayudar a más detenidos en crisis. Estamos aquí para ayudarle. ¡Contáctenos hoy!”. Libre by Nexus hizo que la hermana de ellos firmara como respaldo. Si ellos no responden, ella responderá. —Gracias a Dios, estamos trabajando en grama, yarda se llama aquí —dice el menor de los hermanos. Arreglan jardines como empleados de una compañía. Ganan 100 dólares diarios de siete de la mañana a 5:30 de la tarde. —Ustedes huyen de la ms, pero dicen que aquí está la ms. ¿Han visto a alguno? —pregunto. —No —dice el menor. —¿Hay algún lugar al que les dé miedo salir? —No —dice el menor. —¿Cuál es la diferencia entre aquí y El Salvador? —Que aquí podemos salir. Allá, no — dice el mayor. Los mismos datos de la Patrulla Fronteriza lo dicen. Jóvenes como éstos son la mayoría de los que vienen. Jóvenes que destripan muchachitas con bates son la ínfima minoría. Sin embargo, así funcionan las cosas, no es noticia que un joven honesto corte grama para pagar miles de dólares a una empresa y vivir. Sí es noticia que jóvenes destripen a unas muchachitas. De una cosa no habla un presidente; de la otra, sí. 89


El país en un mosaico El camino del cine documental en México Texto

Ricardo Marín


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Bellas de noche (2016).

Del 18 al 27 de octubre se celebra una edición más del Festival Internacional de Cine de Morelia, que se ha convertido en uno de los más importantes para el panorama cinematográfico en español. En éste se presentan las piezas de un rompecabezas imperfecto que proyecta la realidad contemporánea. Ha cubierto problemáticas que van desde la identidad, la violencia, la justicia, la migración o el narcotráfico, consolidando un potente abanico. No es secreto para nadie que el documental mexicano vive un buen momento. Hoy Morelia es una ventana hacia esta realidad.


Cualquier cinéfilo empedernido sabe que el Festival Internacional de Cine de Morelia (ficm) comienza sus actividades con una vistosa premiere atiborrada de medios, invitados de lujo, flashazos y una alfombra roja. En ocasiones pasadas, la película inaugural fue Coco, del estudio Pixar, o Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino. Pero en 2003, cuando el festival nació, optaron por una película mexicana de gran expectativa: Nicotina, dirigida por Hugo Rodríguez y protagonizada por Diego Luna, Daniel Giménez Cacho y Rosa María Bianchi. Por una variedad de razones, ni los populares protagonistas o el director pudieron asistir. Así lo confiesa irónicamente, y entre risas, Daniela Michel, directora general y artística del festival —el cual se ha convertido en uno de los más importantes no sólo del país, sino en América Latina—, en una entrevista para Gatopardo, a un par de semanas de que arranque la edición número 17. Quienes sí estaban entre el público de esta función inaugural eran dos personalidades del cine mundial: Barbet Schroeder, afamado director francés conocido por su versatilidad con el cine de autor y los trabajos hollywoodenses, junto a Werner Herzog, reverenciado y controvertido autor alemán tan talentoso y arriesgado como poco ético. La presencia de ambos, consagrados en la ficción y maestros del cine documental, daría las pistas en los años por venir de una profunda conexión de Morelia con el género documental, una forma cinematográfica cuyo interés recae en explorar la realidad en cualquier presentación: desde simples historias de veteranos hasta relatos de dictadores genocidas. Daniela Michel reconoce la necesidad de esta exploración: “En los primeros cinco años había nada más competencia de cortometraje de ficción, animación y largometraje documental”, cuenta sobre el festival que fundó junto con Alejandro Ramírez y Cuauhtémoc Cárdenas Batel. 94

El ficm se originó de las Jornadas de Cortometraje, organizadas por Michel entre 1994 y 2002, una época en la que jóvenes cineastas no tenían mucho escaparate para hacer películas de largo aliento y a veces mucho menos para un corto. Los noventa fueron un periodo oscuro para la cinematografía nacional. Entre 1996 y 1997, el Instituto Mexicano de Cinematografía (imcine) reportó la producción de 25 películas nada más, número diametralmente opuesto a las 186 que reportó en 2018, de las cuales 79 fueron documentales. Las de Jornadas, no obstante, permitieron mezclar cine de ficción, documental, experimental, y cualquier otro género en un hervidero de talento en bruto, en una época en la que urgía un reflector así. Daniela Michel le propuso a Ramírez, hoy ceo de Cinépolis, que estas Jornadas dieran el salto hacia Morelia, convertidas en un pequeño festival. Ramírez respondió afirmativamente, propuso remodelar salas y le dejó muy claro una cosa: la necesidad de incluir el documental. Los documentales fueron los primeros trabajos de larga duración en exhibirse y, durante 17 años de existencia, la competencia documental ha demostrado tener una fina selección de la cinematografía mexicana más innovadora, cuyo impacto desborda los límites del festival, da seguimiento a cineastas y continúa edificando una comunidad. Everardo González, autor del extraordinario análisis de la violencia en México con La libertad del diablo, está convencido de que los documentalistas son otra especie de directores: “Somos perfiles muy distintos a los otros géneros de cine. Lo que nosotros hacemos no debería responder sólo al ego; eso cambia y hace que nuestra comunicación sea más franca, porque lo que a veces nos hermana son las causas, que en ocasiones son mayores a las carreras personales de los cineastas.

Eso se mantiene desde la producción, dirección y hasta promoción y exhibición de una película. En general, es un mercado con cierta calidad moral”. Esta calidad moral es algo que también remite a otro artista que cambió la comunidad cinematográfica de México en más de una forma. Eugenio Polgovsky es autor de Trópico de Cáncer y Los herederos, obras que cosecharon una variedad de premios y nominaciones alrededor del mundo, incluyendo tres Arieles, una selección en el 65º Festival de Venecia y dos veces el premio Joris Evens en el festival Cinéma du Réel. La relevancia de Polgovsky no es sólo en su manufactura, en la que balancea la denuncia social, la pobreza sistemática y la exploración rural con una experta sensibilidad artística, narrativa y audiovisual, sino que también ayudó a detonar un movimiento hoy clave para la difusión del documental mexicano. “Justamente cuando ganó Eugenio con Trópico de Cáncer comenzamos a hablar con Diego Luna y Gael García Bernal sobre cómo podríamos hacer un festival documental, y de alguna forma el origen de Ambulante es el festival de Morelia”, recuerda con optimismo Daniela Michel. Trópico de Cáncer estrenó durante el segundo ficm (2004) y ganó el premio al Mejor Documental, continuando el precedente del primer año en el que Eva Aridjis triunfó con Niños de la calle, un vistazo a las condiciones diarias de cuatro niños sin hogar en la Ciudad de México. Dotado de profundo acceso a la vida de estos personajes, así como a la más adversa realidad social que enfrentan, donde las drogas y enfermedades como el cáncer o vih son problemas diarios, Niños de la calle es un trabajo que —junto con Trópico de Cáncer— perpetúa una narrativa clásica y necesaria del cine documental: la denuncia social, el retrato de la injusticia y los desposeídos. En Morelia, trabajos de esta estirpe serían primordiales para la selección do-


Tempestad (2016).

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cumental. En 2009, por ejemplo, el premio en esta categoría lo ganó Presunto culpable, un relato sobre el corrupto aparato judicial del país, que en vez de ofrecer justicia a las víctimas, más bien castiga a las personas inocentes. Presunto culpable se convirtió en un fenómeno nacional, aunado a su complicado proceso de distribución, en el que una jueza detuvo legalmente la exhibición en 2011, año de su estreno en salas comerciales. La película, no obstante, batió récords de asistencia para un documental (y para un documental mexicano) y llevó este arte a un muy afortunado estrato de consumo masivo. El documental de Tatiana Huezo, Tempestad, seleccionado en Morelia en 2016 y ganador de tres Arieles (incluidos mejor director, documental y sonido), no sólo fue un éxito coyuntural, sino que fue reconocido en el mundo cinematográfico por su tratamiento de la atroz violencia que atraviesa México, así como por la fotografía de Ernesto Pardo, que lo hizo acreedor del Premio Documental en el festival polaco Camerimage. Sin embargo, quizá otro elemento triunfador de Tempestad es lo empática que resulta su sencilla forma narrativa, en la que un recorrido en autobús está ominosamente relatado por dos mujeres, cuyos escalofriantes relatos son un recordatorio de la espantosa realidad invisible del país. A Nuria Ibáñez, dos veces ganadora del premio al Mejor Documental en el ficm, le gusta remarcar que los retratos documentales no tienen que ajustarse al corte social, ésa es una de muchas piezas que componen, lo que denomina “una realidad social compleja”. “No sólo se están haciendo películas de denuncia, otras tienen que ver con el retrato íntimo de la familia, un abuelo, un hermano o una autobiografía. No únicamente se reduce a documentales expositivos que buscan contar una tesis clara, sino películas mucho más abiertas, en las que se expresa 96

No sólo se hacen películas de denuncia, otras tienen que ver con el retrato íntimo de la familia, un abuelo, un hermano o una autobiografía.

un sentimiento, una situación, las relaciones humanas, la complejidad del ser humano, y nada viene explicado”, dice. A pesar de que el documental mexicano tiene una tradición importante de denuncia social, reducirlo a esta categoría sería ignorar a toda una ola de directores y narradores que buscan contar otro tipo de historias. María José Cuevas y su relato sobre las vedettes más icónicas del México de antaño, Bellas de noche, es tan rebosante de empatía que ganó el premio al Mejor Documental en la competencia de 2016. Nuria Ibáñez es otro ejemplo. Su primer triunfo llegó en 2013 con El cuarto desnudo, un trabajo sobre niños en un hospital psiquiátrico, y en 2018 por Una corriente salvaje, sobre la relación de dos amigos pescadores. Pedro González Rubio es otro realizador que ha ganado más de una vez en Morelia. La primera fue en 2005 por codirigir Toro negro con Carlos Armella, cinta sobre la autodestructiva y violenta vida de un torero maya en el sureste mexicano; y en 2012 por Inori, relato de un pueblo japonés y su relación con la brecha generacional, las nuevas tecnologías y el olvido. Ambos son trabajos íntimos, cotidianos y de estilo personal, en los que se favorece estudiar a las personas y sus vidas diarias, dejando al espectador libre para armar la película. Estas cintas también son piezas de un país compuesto de muchas realidades, e Ibáñez lo expone así: “Yo no hago documentales explicati-

vos que tengan un objetivo, sino que van hacia la experiencia personal, y la cuento de una manera más sutil, donde cada quien pueda sentirse identificado sin explicar lo que deben sentir”. Para Michel, también supervisora de la programación del ficm, esta selección variada, en la que existe más de un tipo de forma documental, es clave para un festival plural: “Queremos un foco sobre qué es lo que pasa en México, del norte al sur, este y hasta el oeste del país; en zonas urbanas, zonas rurales, con la comunidad gay, no gay, estudiantes, ancianos, niños. Tenemos que construir un mosaico de México”. Michel, capaz de recomendar y de explicar con detalle qué hace especial a la selección documental de este 2019, es una campeona de apostar por la diversidad y calidad de los trabajos de este género, el cual es una curiosa amalgama de perspectivas e intersecciones, donde la denuncia social, la pobreza, la intimidad y el interés por las personas, tanto como por los problemas del país, están presente en una sola película. Desde 2003, en 16 competencias de largometraje documental en Morelia, nueve mujeres se han llevado el premio principal en esta sección. Directoras como Lucía Gajá, Christiane Burkhard o Luciana Kaplan hablan de un cine no necesariamente con perspectiva de género, pero sí con exploraciones que resaltan los temas que el grueso de la población mexicana tal vez no conoce, a pesar de que forman parte de la vida diaria. “Lo que es interesante es que el documental es quizá el más descentralizado de los géneros, porque no te obliga a estar dentro del país, y es el que tiene más equidad de género. Si vemos el volumen de mujeres haciendo documentales, están rebasando a los hombres. Es una forma muy democrática de hacer cine. ¿Cómo no celebrar una comunidad haciendo visible lo que el resto no quiere ver?”, concluye Everardo González.


Resistencia en el Amazonas U n e n s ayo f o to g r á fi c o d e

Nicola Ókin

Piatsaw es un testimonio de las diferentes formas de resistencia de los pueblos originarios de la Amazonia ecuatoriana, en tiempos de crisis ambiental en el mundo. Hoy estos pueblos viven amenazados por las continuas concesiones a empresas extranjeras para las actividades de extracción de cobre, oro y petróleo (además de la deforestación). No solo acabarían con la selva, sino que los nativos perderían territorios fundamentales como son la identidad y las tradiciones. 97


Una lancha viaja por el río Bobonaza, en las cercanías de la comunidad de Sarayaku, al interior de la selva amazónica. Es el único acceso por tierra para ingresar a la zona. Sarayaku se opone a la construcción de carreteras terrestres, una manera de evitar la deforestación y mantener el control del territorio contra la llegada de intrusos, como empresas petroleras y militares (comunidad de Sarayaku, Pastaza).

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Una mujer se asoma a la ventanilla de una avioneta que acaba de aterrizar en la comunidad de Morete, en territorio zápara, en el corazón de la Amazonia ecuatoriana. Llegó hasta acá para ver el acontecimiento. Porque el aterrizaje de una avioneta es un evento especial: significa el único contacto que tienen con el mundo moderno. Ella vive en un territorio rodeado de miles y miles de hectáreas de selva primaria, por lo que llegar por los aires es la mejor opción para quien se atreve adentrarse. Ante la falta de carreteras, trasladarse a pie implicaría un largo camino de una semana por zonas lodosas. La falta de caminos es una suerte de bendición para los pobladores, una manera para mantener el control y preservar su territorio. Fue hace cuatro años, cuando el fotógrafo italiano Nicola Ókin decidió adentrarse llevando su cámara. Buscaba, principalmente, reconstruir la historia de la disputa entre Ecuador y Perú, que ocurrió en 1995, la Guerra del Cénepa, por la frontera entre ambos países. El conflicto llenó de minas la región; se registraron 120 víctimas a causa de las minas en Ecuador, entre 1995 y 1999, de acuerdo al Departamento de Estado de los Estados Unidos de América. Ókin observó cómo estos pueblos viven en constante resistencia contra la amenaza de las actividades de extracción de cobre, oro y petróleo por parte de empresas transnacionales. Las poblaciones indígenas shuar, kichwa, zápara, kofán, shuar, achuar y siona luchan amagados por las continuas concesiones a extranjeros que amenazan con destruir no sólo su ecosistema, sino también su identidad (que para ellos está estrechamente conectado con el territorio) y tradiciones. Esto dio paso a este diario fotográfico, que resume la vida de los pueblos de la Amazonia ecuatoriana frente a dichas adversidades. Lo tituló Piatsaw, que es el nombre del primer hombre de la mitología zápara que profetizó el fin de su pueblo. La premisa detrás de este trabajo es que si estos pueblos pierden los recursos naturales que tanto cuidan, ¿dónde quedarán sus sueños? 99


Izquierda: Franco Viteri Gualinga, de 49 años, en la pista de aterrizaje del pueblo originario kichwa de Sarayaku. Fue elegido presidente de Tayjasaruta de 2001 a 2003, luchando contra la extracción petrolera. En su periodo, lograron expulsar a la empresa argentina CGC, ya que no fueron consultados, violando derechos constitucionales y humanos. El pueblo Saraku, logró interponer una demanda en contra del Estado ecuatoriano, del que se derivó el caso ante la CIDH, del cual tuvieron el histórico triunfo en 2012. A la fecha se espera cumplimiento de la sentencia (comunidad de Sarayaku, Pastaza).

Derecha: La Amazonia con acceso restringido. La guerra del Alto Cenepa sembró de minas la región de la cordillera del Cóndor. Un informe de Naciones Unidas, de 1999, revela que se enterraron alrededor de 90 000 minas.

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Humo de la quema de llantas, durante un plantón frente a las maquinarias para la construcción de una hidroeléctrica en el río Piatúa, en la provincia de Pastaza. La empresa Genefran empezó los trabajos preliminares, que fueron bloqueados por la presión indígena en defensa de su río.

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Izquierda: Mujeres en una protesta contra la policia en Quito, Ecuador, contra el ataque militar en Nankints, en diciembre de 2016.

Derecha: Una familia de la comunidad de Sarayaku regresa en lancha. Buscan obtener material suficiente para construir un techo de paja para su nuevo hogar (rĂ­o Bobonaza, comunidad del pueblo originario de Sarayaku, Amazonia ecuatoriana).

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Un grupo de jóvenes kichwas están de guardia durante una asamblea convocada para detener la construcción de una hidroeléctrica sobre el río Piatúa. Sin que los comuneros fueran consultados previamente, la empresa Genefran, S.A., empezó los trabajos preliminares. Pero tuvieron que ser bloqueados por la presión indígena en defensa de su río y fuente de agua. El pueblo declaró que quemarían una maquinaria cada día hasta que decidieran retirarse. Ókin retrató el momento. Ókin observó que el contraste entre las máquinas excavadoras y la abundante vegetación amazónica resaltaban con las fotografías en blanco y negro. Retrató las avionetas estacionadas en la selva bajo la vigilancia de los habitantes de estas regiones; las presidentas comunitarias usan radios para dar aviso de intromisiones en la región, mientras sostienen un machete con la otra mano. El blanquinegro del proyecto se debe, primero, a que el fotógrafo se considera a sí mismo un romántico; y, segundo, porque siempre imaginó la Amazonia como la retrataban en los libros que leía en su infancia: con ilustraciones a tinta o fotografías de la época que sólo salían en dos tonos. A pesar de las rígidas posturas frente a la llegada de extraños, las comunidades cuentan con la ayuda de la tecnología, herramientas que les ayudan a persistir y, claro, a no perder sus territorios. Vemos en estas imágenes a los guardias indígenas de la comunidad de A’i Kofán con cargadores de celulares en el cuello. Con los dispositivos mapean puntos de interés, como la ubicación de jaguares, aves o plantas medicinales, así como la presencia de minería ilegal y hasta los cambios ambientales que va sufriendo la tierra. En tiempos de movilizaciones de activistas por la defensa del medio ambiente, Piatsaw es un acercamiento entrañable: fotografías que ofrecen la oportunidad de adentrarse en las historias poderosas de los defensores de esta Amazonia. Retratos que cuestionan el desinterés de los gobiernos en preservar el patrimonio cultural indigena. Texto: Redacción Gatopardo

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Gloria y su hijo miran el valle desde su casa, en la comunidad de Tsumtsuim. Días despues, la comunidad fue atacada por cientos de militares que dispararon contra los pobladores. Las 26 familias, que componen esta comunidad, tuvieron que huir y dejar sus casas internándose en la selva. Al día de hoy, más de 41 mil hectáreas de selva amazónica han sido concesionadas por el gobierno de Ecuador a empresas mineras extranjeras.

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El bebĂŠ reciĂŠn nacido, de Hilario y Luisa, llora en su hamaca. A su lado, los objetos que Luisa normalmente lleva consigo cuando se aleja de casa: un radio Motorola y un machete (comunidad de Llanchama Cocha, Amazonia ecuatoriana).

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Izquierda: Guardias en servicio sobre un puente colgante, único acceso para llegar a la comunidad de A’i Kofán, en la provincia de Sucumbíos, en la Amazonia ecuatoriana.

Derecha: Vista del río Coangos, una de las zonas de conflicto durante la guerra del Alto Cenepa contra Perú, en 1995. Los pobladores cercanos tuvieron que ser evacuados hacia las riberas al norte del río Santiago. La zona fue sembrada de minas.

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Portafolio Páginas de cultura en Gatopardo — Octubre, 2019

El diseño detrás de los juegos para niños Yvonne Venegas explora la mirada fotográfica en dos exposiciones simultáneas La nueva novela del escritor británico Alan Hollinghurst El colectivo cubano Los Carpinteros se despide y presenta su última pieza 113


Cortesía de Playgrounds del México moderno/Colección Carlos Villasana.

El cohete de Tlatelolco en el Complejo Habitacional Nonoalco Tlatelolco (1964). Autor desconocido.

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Dise ñ o

El lenguaje de los juegos El historiador de arte Aldo Solano hace un recorrido por los playgrounds diseñados en el último siglo, y da cuenta del panorama político-social del país. Por Samantta Hernández Escobar

(1957) de los arquitectos Mario Pani y José Luis Cuevas, hasta el cohete espacial de 12 metros que, con total facha soviética, vino a ocupar una de las áreas de juego del Complejo Habitacional Nonoalco Tlatelolco (1964) en plena Guerra Fría. En su conjunto, las zonas infantiles lograron una suerte de línea del tiempo que hoy permite conocer a México a través del espacio urbano dedicado a la niñez. De ahí parte Playgrounds del México moderno, del historiador de arte Aldo Solano Rojas, una antología de espacios de juegos públicos en el país que, además de proporcionar herramientas para conocer y entender el panorama político-social de décadas atrás, resalta la importancia de la integración plástica en la historia de los diseños. “Sin darnos cuenta, casi todos los niños mexicanos jugamos en importantes ejemplos de integración plástica moderna, que fueron hechos por notables artis-

tas y arquitectos", cuenta Solano Rojas a Gatopardo, tales como los hermanos Barragán y sus estructuras geométricas en concreto colocadas en el Parque Revolución o el laberinto de Fernando González

“Los historiadores del futuro sabrán mucho de nosotros al estudiar los juegos de plástico prefabricados en lugares insalubres.”

Cortesía de Playgrounds del México moderno/Colección Carlos Villasana.

Tubos, concreto y metal son los materiales que uno suele encontrar en la historia de los playgrounds en México, en los que a través de mobiliario urbano se buscaba crear un ambiente dedicado al esparcimiento infantil. El proyecto, inspirado en el modelo estadounidense y europeo, comenzó a gestarse en México a inicios del siglo xx, pero ganó relevancia concluida la Revolución. Fue ese periodo de posguerra en el que artistas, arquitectos y diseñadores, de la mano del gobierno mexicano, proyectaron en la niñez el futuro del país, un segmento de la sociedad que era necesario cuidar, empoderar y moldear para lograr mejores ciudadanos. Era clara la necesidad de impulsar la infraestructura del ocio, un lugar como el área de juegos dentro del espacio público dedicado a los niños. Los resultados fueron variados: desde el arenero en el patio de juegos de la guardería al interior de la Unidad Habitacional Santa Fe imss

La Pirámide en Torres de Mixcoac, Ciudad de México (1971). De Mathias Goeritz.

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Cortesía de Playgrounds del México moderno/Archivo Pedro Miret.

“Sin darnos cuenta, jugamos en importantes ejemplos de integración plástica moderna, hechos por notables artistas y arquitectos.”

proyectos pequeños y casi piezas únicas”, señala Solano Rojas. Las esculturas-juegos en bronce con formas de animales de Pérez Soria son un ejemplo perfecto de ello. La iniciativa fue presentada al Instituto Nacional de Protección a la Infancia (inpi) a inicios de la década de los setenta. Sin embargo, la institución dejó de lado al autor, tomó la idea y la transformó en grandes reproducciones en concreto que, a la fecha, se encuentran en espacios públicos como el Parque Miraflores de la capital del país. Solano Rojas explica que con su investigación percibió que, a través de los playgrounds en diversos puntos del país, “encontramos la prueba material de las preocupaciones por la niñez por parte de los gobiernos de todo el siglo xx”, pues es a través de éstos que en la actualidad “podemos conocer las inquietudes de artistas y arquitectos, así como el apoyo que daba el gobierno hacia la educación y el cuidado de los niños”. Sin embargo, la antología en la que el historiador trabajó trasciende y sirve de guía para comprender la importancia de la integración plástica en la historia de los diseños; facilita la labor de protegerlos y preservarlos, pues al final son muestra tangible de la historia del diseño del país. “Los historiadores del futuro sabrán mucho de nosotros al estudiar los playgrounds de plástico prefabricados y colocados hoy bajo los puentes peligrosos e insalubres de la ciudad”, concluye.

Gortázar en el Parque Amarillo, ambas en Guadalajara. Sin embargo, al inicio, pocos fueron los que asumieron la autoría de su trabajo, en parte porque el mobiliario urbano infantil era considerado un ejercicio menor, que se le comisionaba a arquitectos o artistas jóvenes que por vergüenza no quisieron firmar o divulgar sus trabajos. En otros casos, como el del escultor Alberto Pérez Soria, se sufría de “una especie de anonimato institucional”. El espacio público siempre fue motivo de curiosidad en la carrera de Solano, pues es un sitio “que no es de nadie en particular, pero es un lugar donde existen normas y acuerdos tácitos de comportamiento”. Motivado por conocer la historia de los playgrounds del país, a los que describe como algo importante pero a la vez omnipresente, el historiador emprendió la andanza de explorar y conocer el espacio público a través de las áreas públicas de juego, un proyecto que formuló desde su maestría en la Universidad de Granada, España. A su vez, la idea original fue creciendo con apoyo de la Fundación Jumex, que ahora se traslada al libro Playgrounds del México moderno (2019), publicado por la Promotora Cultural Cubo Blanco. “Me di cuenta de que, en comparación con el resto del mundo, México tuvo un lenguaje muy particular en esta tipología de diseño, teniendo alcances de gran escala que abarcaron casi todo el país, a diferencia de otras naciones en donde son

Anteproyecto para trepadores infantiles, de Pedro Miret. Lápiz y color sobre papel (1959).

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Cortesía de Playgrounds del México moderno/Archivo FGG.

Laberinto para la zona infantil del Parque Amarillo, en Guadalajara, Jalisco. Proyecto de Fernando González Gortázar (1969).

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A rt e

Las tomas imperfectas A través de dos exposiciones simultáneas en la Ciudad de México, la fotógrafa Yvonne Venegas cuestiona la construcción de la mirada fotográfica. Por Selene Mazón

Fotografía de Diego Berruecos

Yvonne Vengas seleccionó y editó fotografías del archivo de su padre, un cronista visual de Tijuana.

Tienen la mirada arriba, los brazos extendidos y la boca abierta en una expresión de júbilo. Es la foto de tres mujeres que ríen y alzan las manos alcanzando un ramo de flores rosas en 1975. Al lado, una niña observa asombrada, divertida. No hay pose, sólo una reacción instintiva. Es la instantánea de una alegría efímera, el lanzamiento del ramo de novia, uno de los momentos emblemáticos en una boda. Esa imagen forma parte de la muestra “Días únicos: el estudio y su archivo” que la fotógrafa mexicana Yvonne 118

Venegas (Laguna Beach, 1970) exhibe en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (muac). Ella seleccionó y editó 43 fotografías del archivo Venegas Fotografía Fina, el estudio de foto de sus padres, José Luis Venegas y Julia Edith Percevault, que se consagró como una suerte de cronista visual oficial en la Tijuana de los años setenta y ochenta. “Todos los artistas nos hacemos con traumas”, dice Venegas en entrevista para Gatopardo. “Los proyectos que hago están conectados con mi infancia. No

“Mis proyectos están conectados con la infancia. No puedo pensar en retratos sin ver a un fotógrafo trabajando.”


Cortesía de Yvonne Venegas y José Luis Venegas.

Boda Sosa-Gómez, 1972. Foto de José Luis Venegas (arriba). Luciana, 2019. Plata sobre gelatina (abajo).

puedo pensar en retratos sin pensar en un fotógrafo trabajando. No puedo pensar en fotografía sin ver la experiencia completa desde adentro. Siento que todo está conectado”. Venegas creció entre cámaras, rollos, negativos fotográficos y cientos de retratos de personas que no conocía, pero que, al igual que ella, habitaban en una sociedad de clase media que estaba en proceso de expansión. Su obra se compone, principalmente, de series de retratos intimistas que indagan y enfrentan

la vulnerabilidad de los retratados ante una realidad que es sorprendida por el flash. “Días únicos: el estudio y su archivo”, particularmente, es un ejercicio para construir el relato alrededor de sus raíces, de ella misma, mediante un meticuloso trabajo de archivo, al cual califica como “hasta cierto punto terapéutico”. Para esta selección, eligió las tomas desechadas por su padre de cientos de bodas, aquellas que, a su decir, reflejaran las imperfecciones y vulnerabilidad de las personas, lo que, de alguna manera,

hace más sencillo al espectador conectar con ellas. “[Al hacer eso] de cierta manera desdice la técnica de su padre: mientras él buscaba una progresión de momentos perfectos, ideales, ella está convirtiendo las tomas erróneas en tomas significativas, lo que describo como apropiacionismo incestuoso”, refiere Cuauhtémoc Medina, uno de los curadores de la exposición y curador en jefe del muac. Esa apropiación va más allá de la relación con su padre y la cámara. Se trata, al mismo tiempo, de un experimento que busca resignificar las miradas que históricamente han construido el “deber ser” de la fotografía, que ha sido principalmente a través de los ojos masculinos. Este tema es más evidente en la muestra “El lápiz de la naturaleza”, también de su autoría, que se exhibe actualmente en la Galería de Arte Mexicano. Se compone de una serie de retratos y autorretratos que cuestionan la construcción de la pose femenina ante la mirada fotográfica. Así, en la exposición, se ven a mujeres y a una Yvonne Venegas emulando las poses de fotógrafos varones: miradas duras, poses atrevidas. “Hemos practicado la pose a partir de la fotografía y la pose femenina ha sido creada por miradas masculinas. Los autorretratos son ejercicios donde personifico la masculinidad con el fin de utilizar esas miradas para hacerlas mías”, señala. Las imágenes que conforman ambas exposiciones son, en todo caso, el recuerdo permanente de que todo cambia. De personas que viven vidas que se acaban, que crecen o se transforman. Es, quizá, una aproximación a la pérdida de una inocencia que no volverá más. “Me conmueve mucho que éramos más humanos antes frente a la cámara que ahora”, señala con un dejo de nostalgia. “Estas exposiciones buscan la posibilidad de ampliar nuestro pensamiento alrededor de lo que pensamos sobre la posteridad”.

Días únicos: el estudio y su archivo Hasta el 1 de diciembre de 2019 muac.unam.mx El lápiz de la naturaleza Hasta el 20 de noviembre de 2019 galeriadeartemexicano.com

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A rt e

Los hijos de la revolución Los Carpinteros cosecharon una exitosa trayectoria cuestionando al poder y a su entorno. “Cuba Va!”, su última pieza juntos, es la reflexión de un país y de sus ideales. La mañana del 8 de enero de 1959 el mundo despertó con la noticia del triunfo de la Revolución cubana. La promesa de una sociedad sin clases sociales y con oportunidades para todos ha acompañado, desde entonces, a generaciones de cubanos, entre ellos, los integrantes del colectivo artístico Los Carpinteros, formado por los artistas Marco Castillo, Dagoberto Rodríguez y Alexandre Arrechea (quien se retiró en 2003). Mediante una impresionante obra multidisciplinaria —de esculturas, acuarelas, instalaciones y videos—, desde 1992 han cuestionado las contradicciones de su país y del mundo. “Cuba Va!” es la instalación que se presenta desde este mes en el museo The Phillips Collection, en la ciudad de Washington. Una reflexión de un país cuyos ideales revolucionarios parecen estar en declive. Se trata, además, de la última instalación de Marco y Dagoberto juntos, quienes anunciaron su separación en el verano pasado. “Esta obra la comenzamos hace tres años, pero apenas se estrena”, dice Marco Castillo en entrevista. “Decidimos tomar caminos distintos, pero el hecho de que ya no vayamos a hacer un trabajo nuevo, no significa que la carrera de Los Carpinteros acabe”, enfatiza. “Cuba Va!”, que alude a una vieja canción de esperanza revolucionaria, se compone de una serie de retratos de luces led de sus líderes revolucionarios, como el Che Guevara y Camilo Cienfuegos, así como dos proyecciones de video. Comodato, por un lado, es un cortometraje de 22 minutos que recorre los cuartos de una casa que representan una clase social diferente de la isla caribeña. Ahí se observa una progresión de habitaciones, primero amplias, lujosas y luminosas, hasta otras más pequeñas, amontonadas, sucias. Rétractil, por el otro, presenta en 17 minutos la confesión del poeta Heberto Padilla quien, tras un proceso de encarcelamiento y tortura, fue obligado a retractarse públicamente de sus críticas al gobierno de los años setenta. Estas contradicciones enmarcan una 120

Cortesía de The Phillips Collection.

Por Selene Mazón

"Cuba Va!" es una instalación con retratos de luces led de los líderes revolucionarios.

instalación que genera preguntas alrededor de la promesa revolucionaria. “Los que realmente vivimos los efectos del socialismo fuimos la gente normal, no quienes llevaron la Revolución. Vivimos este experimento y por eso queríamos retratar a los protagonistas”, dice Castillo. “Es una relación amor-odio”. Vesela Sretenović es la curadora senior en el Phillips, y quien cura esta exposición. Al igual que Los Carpinteros, ella también vivió los efectos de una revolución que no conoció. Creció en la exYugoslavia, un antiguo estado en la península balcánica, de tintes socialistas, ya disuelta. Para ella, las preguntas que provoca la instalación “Cuba Va!” trascienden más

allá de un país: “Es la historia de dos sistemas que se están derrumbando frente a nuestros ojos en el presente: el socialismo y el capitalismo”, dice. “La revolución había sembrado un optimismo en nuestros padres que ya no existe”. En Cuba, relata Castillo, existía la idea de que los niños no pertenecían a los padres, sino a Fidel Castro. A través de su trabajo, Los Carpinteros vuelven a reclamar y a cuestionar su independencia. Cuba Va! Los Carpinteros The Phillips Collection Hasta el 26 de enero de 2020 phillipscollection.org


Cin e

Un accidente cinematográfico José María Yazpik debuta como director de cine con Polvo. Su ópera prima compite dentro de la selección oficial de Morelia, previo a su estreno comercial. Por Nancy Mora

Motivado por la nostalgia de volver al pueblo donde nació su padre, en Baja California Sur, y entender de manera muy personal el paso del tiempo, Polvo es el debut como director de José María Yazpik, que se estrena este mes en México. Este proyecto nació por accidente, así lo cuenta el actor de Las oscuras primaveras y Narcos: México. “Después de un tiempo de no ir a San Ignacio, mi hermano y yo decidimos llevar a mi papá para retomar la relación con el pueblo y que él pudiera visitar a su familia y amigos, los que aún viven, y fue un shock muy fuerte, tanto para la gente de allá al ver a mi papá ya viejo, como al recordar lo que había sido de ese pueblo años atrás”, explica Yazpik en entrevista con Gatopardo. Además de protagonizar y dirigir, coescribió el guion y coproduce la cinta. A esta historia se sumó una anécdota que, dice el actor, le contó un amigo colombiano sobre una avioneta que se estre-

lló en un pueblo de Sudamérica cargada de cocaína. “A partir de esa anécdota, escribimos Polvo. Nunca pensé en dirigirla, jamás dije ‘ésta va a ser mi ópera prima’, pero mientras trabajábamos en el guion, mi hermano y yo nos preguntábamos quién dirigiría esto. Sólo nosotros sabíamos el tono que buscábamos, y los personajes basados en nuestra familia. Así fue como decidí hacerlo yo mismo”, comenta el actor. La cinta cuenta la historia de El chato, interpretado por José María Yazpik, un hombre que se va de su pueblo para perseguir el famoso sueño americano y convertirse en un actor de Hollywood; sin embargo, lo más que consigue es ser cadenero en un bar de mala muerte en Tijuana. Tras verse involucrado con unos narcotraficantes, para salvar su vida debe recuperar un cargamento de “polvo blanco” que fue lanzado a su pueblo natal, antes de estrellarse, a donde no ha puesto un pie en muchos años.

Polvo es la ópera prima de José María Yazpik, en la que además participan Mariana Treviño, Joaquín Cosío y Jesús Ochoa.

Para lograr su cometido, El Chato convence a los habitantes de San Ignacio de ayudarlo a recolectar esos paquetes, argumentando que se trata de una sustancia para medicamento; a cambio les dará 100 dólares por cada paquete devuelto. Este hecho cambia la vida de todos los habitantes. Polvo es una historia de personajes, así fue concebida. “Todos los personajes, los nombres, todo estuvo ahí, pasaron cosas muy bonitas, aunque fue muy complicado porque el pueblo queda a 11 horas de un aeropuerto, pero teníamos que vivir el lugar. Fue una experiencia de aislamiento”. El tono es de una comedia de humor negro. Yazpik siempre ha tenido claro que la “comedia radica en que cada personaje esté muy bien delineado y que responda a su propia naturaleza para que salga bien; de repente uno puede crear una escena a partir de la anécdota, pero siempre a través de los personajes, y eso es lo que le da fondo”. Yazpik buscó “cobijarse” con un casting que lo apoyara en su debut y por ello invitó a quienes, además de ser sus amigos, son viejos lobos de mar, entre ellos Joaquín Cosío, Jesús Ochoa y Mariana Treviño. “Aprendimos mucho viendo trabajar a Chema en sus distintas etapas, lo acompañamos en su proceso y fuimos testigos de cómo tenía que cambiar el papel de actor a director; era como ver una coreografía. Además había una gran generosidad de su parte y de todo el pueblo para que nos sintiéramos cómodos y así poder apropiarnos del lugar y de los personajes”, dice Mariana Treviño. “Soy una persona que le gusta tener el control, y pocas veces lo puedes tener en su totalidad, sobre todo en cine, así que aprendí mucho en cada uno de los aspectos de una manera tan intensa y orgánica”, dice Yazpik. Esta película coral podría cambiar su carrera abriéndole la puerta a la dirección cinematográfica. Polvo compite además dentro de la selección oficial de largometrajes del Festival Internacional de Cine de Morelia, previo a su estreno este 25 de octubre. 121


L ibro s

A ratos, en libertad La más reciente novela de Alan Hollinghurst explora la transformación social de la homosexualidad a lo largo de distintas épocas en el Reino Unido. Por Joaquín León

años ya tenía borradores de novelas que terminaron en el tintero por la falta de paciencia y, por lo tanto, lo primero que publicó no fue narrativa sino poesía, con lo que ganó el prestigioso Newdigate Prize (otorgado desde 1806 a figuras como John Ruskin u Oscar Wilde). Para escribir novelas y, sobre todo, a la manera de Hollinghurst —largas, absorbentes y pobladas de atmósferas

Robert Taylor.

Alan Hollinghurst vive en un apartamento a las orillas de Hampstead Heath, en una zona de Londres que le recuerda a la vida campirana en la que creció. Llegó ahí hace veintinueve años luego de pasar una temporada larga en Oxford, donde estudiaba literatura, y tras crecer en Farington, una ciudad rodeada de granjas y colinas de tiza. Desde joven tuvo la inquietud de ser escritor; a los dieciséis

El caso Sparsholt, la última novela de Alan Hollinghurst, ha sido traducida al español por Anagrama.

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descritas de forma exquisita— se necesita tiempo. Por suerte, eso se lo ofreció Oxford, donde prolongó su estadía por diez años. Ahí obtuvo sus primeros trabajos como profesor, esbozó su primera novela, y escribió una disertación sobre escritores gay que no pudieron escribir abiertamente sobre su sexualidad, entre ellos Ronald Firbank, E. M. Forster o L. P. Hartley. Desde esos primeros años y hasta la fecha, con la publicación de su más reciente El caso Sparsholt (2017), novela traducida al español por Anagrama, Hollinghurst, ya con barba y pelo cano, a sus 65 años, ha hecho de esa mirada histórica sobre la homosexualidad el núcleo temático de su escritura. En La biblioteca de la piscina (1989), su primera novela que publicó mientras era editor adjunto del Times Literary Supplement, Hollinghurst aborda de manera franca la vida de un joven londinense —privilegiado, homosexual y promiscuo— y las vicisitudes de un mundo subterráneo, el de la cultura gay de los años ochenta. La novela, repleta de encuentros fortuitos y de una atmósfera lasciva, no se parecía a ninguna otra. Aún, a veinte años de la descriminalización de la homosexualidad en el Reino Unido, escaseaban en Europa los referentes literarios abiertamente homosexuales y, por lo tanto, la provocación que sugería en sus páginas lo convirtió un referente ineludible de la cultura gay. “Este primer libro estaba cargado de novedad, urgencia y una franca dimensión política. Era una época en la que la confrontación se necesitaba. Exhibir la sexualidad sobre la página tenía un propósito y escribir una historia desde un punto de vista abiertamente homosexual, a la manera en que lo harían los escritores heterosexuales, era adoptar una postura sin pedir disculpas”, dice Hollinghurst en entrevista. Sus siguientes novelas, menos provocativas, pero más maduras en estilo, fueron dando forma a un fresco histórico


Fotografía de Carl Bruin/Mirrorpix/Getty Images.

Hollinghurst inició su carrera novelística escribiendo del mundo subterráneo de la cultura gay del Londres de los años ochenta.

“El primer libro estaba cargado de novedad, urgencia y dimensión política. Era adoptar una postura sin pedir disculpas.”

que retrata los cambios legales y las libertades ganadas por la comunidad gay. Históricamente, su tercera novela, La línea de la belleza (2004), continúa donde La biblioteca de la piscina concluye, en el verano de 1983, antes de que la epidemia del sida comenzara su cosecha sombría. En ella, su protagonista, Nicholas Guest —un homosexual intelectual apunto de cumplir veinte años— enfrenta un mundo señorial, luminoso, marcado por el dinero y el privilegio de la “Era Thatcher”, que contrasta con sus andanzas clandestinas de la mano de su sirviente negro, con las que descubre los placeres de la vida gay metropolitana. Hollinghurst abarca periodos de tiempo para hablar de transformaciones sociales e ironizar el status quo que distingue a cada época. Así lo hizo con El hijo del desconocido (2011), que comprende desde principios del siglo xx hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Sobre esto el autor explica: “El cambio constante que ha vivido la comunidad gay, desde la promulgación de nuevas leyes y la obtención de libertades, ha apagado la urgencia de mis primeras novelas. Hoy, creo que lo que me interesa es seguir el rastro de esa trans-

formación, cómo un sujeto, antes oculto, emerge a la luz”. El caso Sparsholt surge treinta años después de la primera novela de Hollinghurst y, por lo tanto, lo hace en un contexto menos severo para la comunidad. Ahí retrata medio siglo a través de cinco escenas anacrónicas, desde el mundo de cartas amorosas en la clandestinidad, hasta las pantallas múltiples de las apps de encuentro. David Sparsholt, un joven atractivo, llega a Oxford a estudiar ingeniería y se convierte en objeto de deseo entre intelectuales. La novela hace un recorrido por tres generaciones de homosexuales; una percusión de escenas, episodios y personajes. “A medida que envejezco, me interesan más las ironías y las sorpresas que me trae el tiempo. Creo que hay una especie de cambio moral relacionado a los cambios de gusto, a las transiciones de una época a otra y a cómo cada generación ha tenido que lidiar con la anterior, y se ha tenido que adaptar”, dice Hollinghurst. “Probablemente ésa sea la función de la ficción, comprender la experiencia y la actitud de alguien distinto a uno, en su debido tiempo y espacio. Esto, a fin de cuentas, tiene una gran virtud política”, concluye. 123


Jo Ying Peng es la curadora invitada en OMR. Tiene un proyecto editorial y curatorial, Vernacular Institute, con base en MĂŠxico y TaiwĂĄn.

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Art e

El arte de la sublevación La exposición presentada en OMR este otoño explora la dimensión política del arte y su relación con cuestiones como libertad, opresión y segregación. Por Joaquín León

Fotografías de Rodrigo Marmolejo

El pasado 24 de julio, Puerto Rico vivió una victoria para la historia de su democracia. Tras años de soportar profundos problemas sociales y económicos, la indignación colectiva alcanzó un punto álgido y la sociedad salió a las calles a denunciar un régimen corrupto. Luego de dos semanas de protestas, Ricardo Rosselló renunció a su cargo como gobernador. Días después, Jo Ying Peng (Taiwán, 1982), directora de Vernacular Institute (proyecto curatorial y editorial con base en México y Taiwán), y Adriana Lara (México, 1978), artista conceptual mexicana, estaban en la isla instalando proyecciones nocturnas y realizando performances que tenían que ver justo con la resistencia. Para Peng, la experiencia en Puerto Rico significó un parteaguas en su pensamiento y sacó a relucir sobre su trabajo un cuestionamiento nuevo: “¿Qué existe después de la liberación?”. Meses posteriores a los sucesos, y a la par de las protestas contra el intervencionismo chino celebradas por los jóvenes en Hong Kong a lo largo de cien días —desde junio 6 y hasta el cierre de esta edición—, esta pregunta cobró un carácter urgente y se convirtió en el concepto curatorial detrás de “Who Writes?”, exposición que ella misma cura y que se presenta este otoño en la galería omr de la Ciudad de México. Para Peng, hablar de las problemáticas sociales a través del arte es algo que apremia. “En un momento de crisis global, en el que gobiernos como el de China han abusado del concepto de ‘liberación’ —creen que sus políticas represivas son redentoras—, preguntarnos desde dónde se ejerce la libertad y en qué contexto se formula la resistencia es fundamental”, dice Peng en entrevista. En consecuencia, “Who Writes?” es una exposición que se presenta más como un cuestionamiento que como una afirmación. Los artistas seleccionados, provenientes en su mayoría de países asiáticos o latinoamericanos y conocidos por un quehacer artístico políticamente activo,

se suscriben al planteamiento que rige la muestra desde la particularidad de su entorno, y a través de una actitud poética y política que permite divisar distintos horizontes de libertad. Entre los artistas incluidos se encuentran: Adriana Lara, Maria Taniguchi (Filipinas, 1981), Jorge Méndez Blake (México, 1974), Michael Lin (Taiwán, 1964), Ariel Schlesinger (Israel, 1980), y Shilpa Gupta (India, 1976); algunos de ellos expuestos por primera vez en conjunto. La obra de Méndez Blake, I Took my Power in my Hand (and a Typewriter), por ejemplo, es un muro de ladrillos rojos a la mitad de la sala en omr, con un poema de Emily Dickinson entre los ladrillos. En México, hablar de muros y, más aún, construirlos, es un acto que pesa y resuena. Por lo tanto, esta pared montada en la exposición frente a una pintura de Maria Taniguchi, un muro de ladrillos negros, pone a los espectadores en una conversación de la que no se puede escapar: mirar un muro es, a fin de cuentas, quererlo derrumbar.

La exposición tiene la coincidencia de estar formulada desde los márgenes. “Estamos hablando de arte hecho al otro lado del muro”, dice Peng, para quien Taiwán y México comparten ciertas similitudes. “A fin de cuentas, en ambas regiones, hemos tenido que lidiar con un pasado colonial, y la tensión con las hegemonías del norte nos ha hecho formular los discursos desde esa perspectiva”. Por ejemplo, en el caso de Taniguchi, artista filipina, el ladrillo de su obra es de un negro oscuro muy intenso. “Cuando Manila es tu lugar de origen, vives ahí y te sabes vulnerable, lo que observas es eso que Taniguchi presenta: una pared negra e impenetrable”. “Who Writes?” hace así una lectura política. Cada una de estas obras provocan una reflexión sobre sí mismas y su entorno. “En un mundo en el que consensuar una voz es tarea difícil, lo que el arte sabe hacer es comunicar y poner problemas sobre la mesa. Para mí, ése es el mejor arte, el que hace preguntas”, concluye.

Untitled (There is No Border Here) (2005), de Shilpa Gupta. Dibujo mural con cinta adhesiva.

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E sc e n a

Shakespeare cruento La más reciente adaptación (distópica) de la tragedia de William Shakespeare, Titus, derrumba un universo masculino de violencia y venganza. Por Estefanía Camacho Jiménez

Fotografía de Ritta Trejo

Nailea Norvind grita como señal de liberación —calentando motores y como sólo ella sabe hacerlo—, vestida de negro poco antes del ensayo de Titus, la famosa tragedia de William Shakespeare. Los actores están parados alrededor de ella en el escenario, en espera de la señal de inicio, que es otro grito de Norvind, pero esta vez de angustia. Ella interpreta a Tamora, la reina de los godos, recién derrotada en la guerra por el general romano Titus Andrónico. Cuando llega a Roma, como su prisionera de guerra, mira cómo uno de sus hijos es sacrificado a manos del cruel Titus. Montar una obra de Shakespeare casi medio milenio después de su creación es más que un reto para los creadores detrás de esta puesta, que se presenta desde el pasado septiembre en el Centro Cultural Helénico. “Las armas han evolucionado desde entonces, pero no la forma de usarlas. Es brutal. Espanta la cantidad de sangre que tiene la obra y la cantidad de asesinatos que hay en ella... Pero un día abres el periódico y te encuentras que en Veracruz incendiaron un antro y quemaron a todos dentro. La realidad supera a la ficción”, dice en entrevista la directora Angélica Rogel. Esta obra se sitúa en una modernidad distópica. Titus (interpretado por Mauricio García Lozano) cede su título como emperador de Roma a Saturnino (Antonio Vega), y pacta su propia caída. Porque éste, una vez en el poder, y enamorado de Tamora, la nombra emperatriz. Entonces sus hijos, en venganza, violan y mutilan a Lavinia (Inés de Tavira), la hija de Titus. A partir de ese momento, la violencia escala y escala cada vez más. Para Norvind, actriz de teatro, cine y televisión, la violencia de Shakespeare es “tarantinesca” y un llamado de reacción. Porque Titus es el arte que combina la belleza y el dolor. “Cuando ves que algo bello es destruido y te duele, te hace reaccionar. Tal vez todos debamos confrontar esta obra para que reaccionemos ante la realidad que vivimos”, dice Nailea. 126

Otro cambio que Rogel hace a Titus es Marco, el hermano del emperador. Rogel convierte a Marco en mujer, Antonia, quien será la única persona empática y consciente de la brutalidad que cometen con Lavinia. Encuentra paradójico que, al abordar la violencia de género, hubiera un universo muy varonil, mientras que Lavinia era invisibilizada y acallada. “Cada vez es más escandaloso el número de mujeres que aparecen silenciadas en nuestro país”, dice la directora. En Titus se siente a Macbeth, a Lear, a Otelo y un poco de Hamlet. El personaje es

la representación de la masculinidad, que pasa de tener el poder absoluto a ver cómo su mundo se derrumba emocionalmente y vulnera su sentido de virilidad. Y Lavinia se convierte en el vehículo del horror. Titus se presenta hasta el 10 de noviembre en el Helénico y cuenta con un elenco diverso que irónicamente se ha convertido en una familia. García Lozano señala: “Todos mis compañeros de escena son bestias del teatro. Son verdaderos animales que les gusta comerse la escena y, si hay una obra que te obliga a comerte las cosas, pues es Titus Andrónico”.

Nailea Norvind interpreta a Tamora en la puesta Titus.


P o st al

Por Alejandro Magallanes 127


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Número 205 - Octubre 2019  

Nicola Ókin es testigo fotográfico de la Amazonia ecuatoriana y de las diferentes formas de resistencia de los pueblos originarios amenazad...

Número 205 - Octubre 2019  

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