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El pastor que le da la mano al presidente de México Por Emiliano Ruiz Parra.

Julia Carabias El mexicano detrás de Scorsese — La mirada de las mujeres fotógrafas — Especial de relojes — Sinaloa, cuna de mitos y narcocultura — El nuevo libro de Valeria Luiselli — Se renueva el MoMA de Nueva York MX $50 / COL $15.000 / EEUU US$3,99 DE VENTA EXCLUSIVA PARA MAYORES DE EDAD

N Ú M E R O 2 0 7 — D I C I E M B R E 2 0 1 9 — E N E R O 2 0 2 0 — G ATO PA R D O.C O M


EVITE EL EXCESO Permiso de Publicidad No. 1933002T1A0448 www.alcoholinformate.org.mx


D I R E C TO R I O E D I TO R I A L

D I R E C TO R A G E N E R A L —

C O N S E J E R O E D I TO R I A L —

D I R E C TO R C R E AT I VO —

D I R E C TO R D E F OTO G R A F Í A —

E D I TO R-AT- L A R G E —

E D I TO R A PA R A A M É R I CA L AT I N A —

C O O R D I N A D O R E D I TO R I A L —

E D I TO R G R Á F I C O —

P R O D U C TO R A D E F OTO G R A F Í A —

E D I TO R A W E B —

R E TO Q U E D I G I TA L —

PRODUCCIÓN —

C O R R E C C I Ó N D E ES T I LO —

R E DAC TO R ES —

T E X TO S

Diego Rabasa Virginia Mendoza Emiliano Ruiz Parra Diego Enrique Osorno Mario Ballesteros Luis Daniel Bañales Diego Parás Milagros Belgrano Judith Campiña Isabel Gómez Aguado

Luz Arredondo luz@travesiasmedia.com

César Gaviria Trujillo

Rigoberto de la Rocha rigorocha@travesiasmedia.com

Diego Berruecos diego@travesiasmedia.com

Felipe Restrepo Pombo felipe@travesiasmedia.com

Leila Guerriero leila@travesiasmedia.com

Guillermo Sánchez Cervantes guillermo@travesiasmedia.com

Rodrigo Marmolejo marmol@travesiasmedia.com

María Dolores Rivera mado@travesiasmedia.com

Alejandra González Romo alejandra@travesiasmedia.com

Armando Ortega Oswaldo Rodríguez Ilah de la Torre Paula Velasco Joaquín León Samantta Hernández Estefanía Camacho Ricardo Marín

travesiasmedia.com Gatopardo nú­me­ro 207, Diciembre 2019-Enero 2020 Revista de publicación mensual.

FOTO G R A F Í A

Maysun Santiago Arau Adrián Duchateau Graham Dunn Pía Riverola Andrea Cinta Ritta Trejo Andrea Anaya

Editor responsable: Javier Arredondo. Número de reserva otorgado por el Instituto Nacional de Derechos de Autor: 04-2012-021014182000-102 Número de certificado de licitud de título: 14037. Número de certificado de licitud de contenido: 11610. Travesías Editores, S.A. de C.V., Amatlán 37, Alt. 1 ofna., col. Condesa, México D.F., del. Cuauhtémoc, C.P. 06140. Impresión: Preprensa e Impresión Litoprocess Impresos. San Francisco No. 102 –A, Col. Naucalpan Edo. de México Tel. 2122-5600

I LUST R AC I Ó N

Manuel Vargas Alejandro Magallanes

Distribución Nacional: Ibermex Distribuidora, S.A. de C.V. — T. 5347 1165 / 5347 1151 Alfesa Comercializadora y Logística S.A. de C.V. — T. 6840 7791 / 5319 3020 Distribuidora Dabeli, S.A. de C.V. Voceadores de la CDMX. Iturbide No. 18-D Col. Centro — T. 55 6111 8563 Los artículos, la publicidad pagada y los anuncios son responsabilidad exclusiva de sus autores o representantes legales y no necesariamente reflejan las opiniones y juicios de Travesías Media. Los interesados en reproducir algún contenido publicado en esta revista deben enviar su solicitud a contacto@travesiasmedia.com o llamar al 5211 0665.

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UN VUELO DE ENSUEÑO Disfrute el vuelo de sus sueños en el Boeing 787-9 Dreamliner.

Los productos y servicios están sujetos a cambios en función de la duración del vuelo y del modelo de avión.


D I R E C TO R I O C O M E R C I A L

P R ES I D E N T E D E L C O N S E J O —

D I R E C TO R D E F I N A N Z AS —

Javier Arredondo

Juan Martín Osorio

V E N TAS D E P U B L I C I DA D

D I R E C TO R C O M E R C I A L —

Marco Gutiérrez marco@travesiasmedia.com

D I R E C TO R A C O M E R C I A L D I G I TA L —

Andrea Calderón andrea@travesiasmedia.com

C O N T E N T ST R AT E G I S T —

Brenda Legorreta brenda@travesiasmedia.com

Estados Unidos Charney / Palacios & Co-Publicitas Latin America T. (786) 388 6360 tgarcia@publicitas.com

G E R E N T E D E C I R C U L AC I Ó N —

Alejandro González alejandro@travesiasmedia.com

AUX I L I A R ES D E C I R C U L AC I Ó N —

Eduardo Sánchez eduardo@travesiasmedia.com

Jorge Iván Díaz jorge@travesiasmedia.com

C O O R D I N A D O R A D E A L I A N Z AS E I N T E R CA M B I O S —

Imelda Fuentes imelda@travesiasmedia.com

C O O R D I N A D O R A D E M A R K E T I N G Y R E L AC I O N ES P Ú B L I CAS —

Teresa Cristo teresa@travesiasmedia.com

AS IS T E N T E D E L A D I R E C C I Ó N G E N E R A L —

María del Carmen García Anaya carmen@travesiasmedia.com

AS IS T E N T E D E L A D I R E C C I Ó N C O M E R C I A L —

Marcela Flores marcela@travesiasmedia.com

S I S T E M AS —

Joaquín Téllez joaquin@travesiasmedia.com

AUX I L I A R ES D E C O N TA B I L I DA D —

AUX I L I A R ES D E O F I C I N A —

CA R T E R A —

Claudia Reyes Mónica Reyes Manuel Martínez Érika Arellano Julio Lara Arturo Ramírez Alejandro López Juan Gabriel Campos Andrea Olguín gatopardogpl@etb.net.com

S U S C R I P C I O N ES E N M É X I C O —

suscripciones@travesiasmedia.com

travesíasmedia.com MÉXICO Travesías Editores, S.A. de C.V., Amatlán núm. 33, colonia Condesa, 06140, México, D.F., T. 5211 4000, F. 5286 4169. COLOMBIA Calle 72 #10-70, Centro Comercial, Av. Chile Torres A, oficina 1003, T. 313 4196.

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Los editores publicarán los avisos autorizados por los anunciantes, bajo la total responsabilidad de éstos.


Charlize Theron Brad Pitt Adam Driver

PEYRELONGUE CHRONOS BERGER JOYEROS • LIVERPOOL UITRAJEWELS • MASTERS JOYEROS

NAVITIMER

The Cinema Squad


Fotografía de Santiago Arau.

Contenido

La bióloga Julia Carabias dedica sus esfuerzos para proteger, conservar y restaurar la Selva Lacandona en México.

Reportajes 080 La defensora de la selva Nuestro personaje de portada es Julia Carabias, quien se ha enfrentado a enormes obstáculos para defender el medio ambiente en México. Después de una breve actuación en el sector público, fundó Natura junto a Javier de la Maza. La bióloga dedica sus esfuerzos a proteger, conservar y, en la medida de lo posible, restaurar la Selva Lacandona: uno de los sitios de mayor biodiversidad en el mundo. Su lucha es contra su principal depredador: las invasiones humanas, y no ha venido sin obstáculos. Fue acusada, amenazada e, incluso, secuestrada. Hoy es una de las investigadoras más reconocidas en el mundo y una de las más fieras defensoras del medio ambiente. TEXTO DE DIEGO RABASA

FOTOS DE SANTIAGO ARAU

098 El pastor de la 4T La relación entre la religión y la cuarta transformación tiene nombre y apellido: Arturo Farela. amlo y él son amigos cercanos y el pastor lo apoyó en sus tres campañas presidenciales. Ahora en el poder, el presidente le corresponde con reconocimiento público: lo convocó al Palacio Nacional, le pidió predicar en Tijuana, e invitó a dos de sus hijos a trabajar en el gobierno. Y aunque el actual presidente no es el único con el que se ha relacionado en las últimas décadas, su cercanía con López Obrador va mucho más allá. TEXTO DE EMILIANO RUIZ PARRA

FOTOS DE RITTA TREJO

114 Los guardianes de La Estrella Sinforosa quiere fallecer donde nació, morirse con sus muertos, ser la que cierre el pueblo. Siente la necesidad de cuidar hasta el fin lo que una vez fue de todos. Ella y su esposo, Juan Martín, han vivido solos desde hace cuatro décadas en La Estrella. Nadie más habita este pueblo solitario en la provincia de Teruel, España, que llegó a tener alrededor de 200 habitantes y se fue vaciando. Virginia Mendoza cuenta la historia de un terreno poco fértil que impedía el cultivo, donde marcharse pasó a ser la norma, y a esta problemática se unió la hambruna de la posguerra española. TEXTO DE VIRGINIA MENDOZA

FOTOS DE MAYSUN

130 La cuna de la narcocultura ¿Por qué Sinaloa es la capital internacional del narcotráfico? Es la pregunta que el cronista Diego Enrique Osorno ha buscado responder desde hace diez años cuando apareció El Cartel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco. Ahora Grijalbo hace una revisión y lo ha vuelto a editar. En este adelanto de libro, Osorno ahonda en lo que no se dijo en el juicio de El Chapo en Nueva York, y sobre la vida del verdadero “Jefe de jefes” de la organización más importante de tráfico de drogas en el mundo. TEXTO DE DIEGO ENRIQUE OSORNO

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ILUSTRACIONES DE MANUEL VARGAS


Fotografía cortesía del MoMA/Iwan Baan.

Contenido

Gatopardo estuvo presente en la reapertura del MoMA en Nueva York, luego de una profunda renovación que marcará su nuevo camino.

Atelier

Portafolio

030 Selección Gatopardo

068 Restaurantes

144 Arte

El arte del vidrio

Japón en la Roma

El nuevo MoMA

032 Grooming

072 Autos

148 Cine

Productos universales

La nueva Escape 2020

Viaje en el tiempo a los ochenta

034 Historia de marca

074 Local

150 Libros

Diseño democrático

El paraíso de los chocolates

Lo nuevo de Valeria Luiselli

036 Historia de marca

076 Club Travesías

152 Foto

La mujer del tiempo

Bebidas que curan

Mujeres fotógrafas

038 Moda

112 Zoom

156 Cine

Latinoamérica con Ferragamo

Ana Lucía Riojas

Un mexicano en Hollywood

040 Historia de marca

158 Libros

Cine y café en el ficm

Ensayo de las protestas

042 Moda

047 Especial de Alta Relojería

159 Postal

El italiano de Carrera

Perfección relojera

Una ilustración de Alejandro Magallanes

062 Viajes Los Ángeles de diseño 064 Hoteles Hospedaje revolucionario

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Editorial

Este diciembre cerramos la segunda década del siglo, y hemos sido testigos del poderoso eco que han tenido las protestas y las movilizaciones sociales. En el último año, los ciudadanos de varias regiones de Iberoamérica tomaron las calles para pronunciarse en contra de un discurso, la corrupción o la impunidad, por las mujeres o contra un poder político o legislativo. Escribe la española Lucía Lijtmaer en su libro Ofendiditos —entrevistada en esta edición— que estamos ante un cambio de paradigma social, a pesar de todas esas voces que descalifican y criminalizan la protesta en tiempos de discursos como los de Jair Bolsonaro o Donald Trump. Al cierre de esta edición, el pasado noviembre, miles de colombianos salieron a las calles para protestar contra el gobierno de Iván Duque; con un cacerolazo masivo revelaron un malestar entre sindicatos, indígenas, activistas y estudiantes, y evidenciaron la necesidad de diálogo en temas económicos, de educación pública y de seguridad. La movilización estuvo acompañada de un paro nacional. Las imágenes que la prensa recopiló vinieron sólo a recordarnos lo que ha sucedido en la región: las marchas contra los feminicidios en México; los catalanes que salieron a respaldar una independencia de España; la tensión de los bolivianos por la reelección de Evo Morales y que provocó su exilio; el hartazgo ante la desigualdad en Chile; la marcha “más grande de la historia” de Juan Guaidó contra el segundo mandato de Nicolás Maduro; y a éstas se le suman los aún vivos ecos de la Marea Verde en Argentina y las movilizaciones que cimbraron a Ecuador, Haití o Puerto Rico. El pulso de la calle podría estar dando pistas de la libertad de expresión en el próximo decenio. Con este espíritu llevamos de portada a Julia Carabias, una de las mayores guardianas del medio ambiente en México. El escritor y editor Diego Rabasa, luego de seguirla por varios meses junto con el fotógrafo Santiago Arau —y en un año en que la crisis ambiental ha cobrado tal preocupación—, cuenta la historia de una científica que lleva décadas trabajando para proteger, conservar y restaurar la Selva Lacandona, en Chiapas, uno de los sitios de mayor biodiversidad en el mundo. A pesar de las amenazas y hasta de un secuestro, la cofundadora de Natura lucha contra los obstáculos de gobiernos y empresas que siguen la lógica de “roza, tumba y quema” los ecosistemas. Tenemos también una historia que se sitúa en torno a la despoblación rural en Europa. Las cifras indican que, por ejemplo, 53% del territorio español está en riesgo de despoblación. La periodista Virginia Mendoza se adentró a La Estrella, un pueblo en la provincia española de Teruel, que lleva decenios en el abandono. Llegó a tener alrededor de 200 habitantes y se fue vaciando por su tierra infértil, los desastres naturales y la hambruna de la posguerra española. Sinforosa y Juan Martín son los últimos dos habitantes, que sobreviven en una hospedería para peregrinos y se niegan a irse porque eso significaría la muerte. Finalmente, Emiliano Ruiz Parra vuelve a las páginas de Gatopardo y cierra esta edición con la historia de Arturo Farela, el pastor evangélico que le da la mano al presidente de México. En este perfil, con fotografías de Ritta Trejo, el autor habla de la cercanía entre el pastor y Andrés Manuel López Obrador, lo que hace que las creencias religiosas de este último se antojen polémicas. El actual presidente le corresponde con reconocimiento público: lo convocó al Palacio Nacional, le pidió predicar en Tijuana e invitó a dos de sus hijos a trabajar en la Cuarta Transformación. Farela es un ejemplo del poder político de los evangélicos en el mundo. Guillermo Sánchez Cervantes Coordinador editorial

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Correo

Sobre "La industria millonaria

Sobre "Los zapatos de Gabo"

Sobre "El andar de Elisa Carrillo"

del reggaetón en Medellín" La cinta “Fresa y Chocolate” fue un hito en la his-

Supe de Elisa Carrillo hace ya algunos años

El artículo me pareció preciso y altamente

toria del cine cubano. La naturalidad con la que

por su labor en el ballet de Berlín. Leer este

ilustrativo. Me sentí hasta extraño de conocer

consiguió salir de la isla y conquistar varios de

perfil me recuerda las cosas increíbles que

todos los nombres y hasta algunas canciones

los festivales de cine más importantes permitió

pueden surgir en México, y cómo el trabajo y

que el autor mencionaba. La verdad hasta me

que el mundo viera en ella una ventana a través

la dedicación retribuyen para bien. Me abrumó

enorgullezco. Me da gusto que el reggaetón

de la cual fue posible concebir a Cuba y su acer-

un poco imaginarme toda su demandante ruti-

sea parte de sus páginas, que no se queden

camiento a temas como la homosexualidad, la

na, pero creo que esta determinada actitud es

con la frivolidad del tema y que, además, nos

política y las artes. Es grande la oportunidad que

lo que la ha llevado tan lejos, así como el im-

lleven hasta el mero corazón del fenómeno pop

Gatopardo entrega, con un texto mágico en voz

portante apoyo familiar que recibe. Qué gusto

que se vive hoy. Enhorabuena.

de Vladimir Cruz.

leer toda la historia.

—Rodrigo Cantoral

—Antonio López

—Alberto González

Gatopardo en Twitter

Gatopardo.com

@EdSextoPiso: «Me aproximo a los poemas de San Juan como los otros se aproximan a su cuerpo y el cuerpo visto como algo inestable, mutante». En @Gatopardocom platicaron con @LuisFelipeFabre sobre su novela “Declaración de las canciones oscuras”: @betotavira: El perfil biográfico más completo y mejor escrito sobre Evo Morales lo encontré en @Gatopardocom. Es de la autoría de Pablo Ortiz: “Evo Morales no sabe perder” @cinetonala: Te compartimos la entrevista que amigos de @Gatopardocom realizaron a la directora @Zita_Erffa, tras el estreno del documental. Lo mejor que puedes hacer con tu vida. @MinervaEditores: Hoy, la revista @Gatopardocom escribe esta reseña sobre nuestro proyecto y nuestras ideas. Estamos muy felices y agradecidxs. @vil_val: Muchas gracias a @Gatopardocom por el gran apoyo que dan a las editoriales

Fotografía de Maysun.

Fotogalerías

independientes, gracias por acercarnos a nuevos lectores y expandir la discusión literaria y editorial. Es un gusto y un honor enorme estar entre sus páginas. @MinervaEditores

Mira el trabajo de Ritta Trejo en “El pastor de

@Dharma_Books

la 4T”, el de Maysun en “Los guardianes de La Estrella”, y el de Santiago Arau con nuestro

@GranSalonMexico: La invitada internacional de este año a GSM es Flavita Banana,

personaje de portada: Julia Carabias.

puedes saber más sobre ella y su trabajo en esta nota publicada por la Revista @Gatopardocom Contenido digital @cimagen: La tercera edición de @FotomexicoFest es una oportunidad única para explorar artistas ya conocidas y propuestas latinoamericanas emergentes bajo el tema “Mujeres”.

Lee en línea los textos de nuestros colabora-

Nuestros amigos de @Gatopardocom nos cuentan por qué no puedes perderte el festival.

dores, como Abraham Jiménez Enoa, quien escribe desde Cuba, o a Ricardo Marín, en su reciente texto sobre Ira Sachs, uno de los

Si quieres comunicarte con nosotros, escríbenos a correogatopardo@travesiasmedia.com También puedes seguir a @gatopardocom en Twitter, unirte a nuestra página en Facebook (www.facebook.com/gatopardocom) o dejar comentarios en el sitio www.gatopardo.com

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directores más importantes del cine independiente norteamericano.


Fotografía de Lulú Urdapilleta.

Colaboradores

Emiliano Ruiz Parra Nació en la Ciudad de México en 1982. Estudió una maestría en teoría política en University College London (ucl) y literaturas hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (unam). Es autor de los libros de crónicas Ovejas negras (Océano, 2012), Los hijos de la ira (Océano, 2015) y Obra negra (Secretaría de Cultura de México, 2017). Colaborador habitual de la revista Gatopardo y fue reportero de política en el diario Reforma. Nominado al premio de la Fundación Gabriel García Márquez en 2010, recibió en 2013 el Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter y en 2016, el Premio Nacional de Crónica Joven. Sus textos han sido traducidos al inglés, italiano, holandés y alemán.

Diego Rabasa Nació en la Ciudad de México en 1980. Es miembro del consejo editorial de Sexto Piso, una de las editoriales independientes más reconocidas de Iberoamérica, y de la publicación mensual Reporte SP. Sus textos han aparecido en diarios como The Guardian, El País y Clarín, en el extranjero; y Milenio, Reforma, La Jornada y Más por Más, en México. Ha publicado ensayos, relatos, crónicas y reportajes en revistas como Letras Libres, Nexos, La Gaceta, del Fondo de Cultura Económica, y Chilango, entre otras.

Santiago Arau Nació en la Ciudad de México en 1980 y es egresado de la Escuela Activa de Fotografía. Su trabajo ha sido expuesto en espacios como el Museo de la Ciudad de México, el Museo de Arte Moderno en Filipinas, y las Rejas del Bosque de Chapultepec sobre Paseo de la Reforma. Su campaña como director y fotógrafo para los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi en 2014 obtuvo el premio Golden Rings Award, otorgado por el Comité Olímpico Internacional.

Maysun Nació en España en 1980, y es de ascendencia palestina. Maysun es una periodista visual basada en Madrid. Tiene una licenciatura en fotografía, un diploma en fotoperiodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, y una maestría en cinematografía en Madrid. Ha cubierto conflictos políticos y sociales en todo el mundo, pero con un especial énfasis en el Medio Oriente. Ha colaborado con agencias como EPA, AFP y ACN, y medios como Time Magazine, The New York Times, Der Spiegel, The Washington Post, Al Jazeera, El País, y muchos otros.

Virginia Mendoza Nacida en España en 1987, es periodista y antropóloga social. Ha vivido en Armenia y ahora recorre la España rural, desde donde escribe. Ha escrito para medios españoles, como Papel (suplemento del periódico El Mundo), Altaïr, Verne, Salvaje, Yorokobu, Jot Down y FronteraD, entre otros. En América Latina ha publicado en El Puercoespín (Argentina) y Escalando (Chile). Es autora de los libros de crónica Quién te cerrará los ojos. Historias de arraigo y soledad en la España rural (Libros del K.O., 2017) y Heridas del viento. Crónicas armenias (La línea del horizonte, 2018), y de las biografías noveladas de Jane Goodall y Alexandra David-Néel, incluidas en la colección Grandes Mujeres de RBA.

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Atelier Tapete Camino Real hecho de lana inglesa y diseñado por Anni Albers en 1967. christopherfarr.com

Un rescate textil POR REDACCIÓN GATOPARDO

Hace 52 años, Luis Barragán, Mathias Goeritz y Ricardo Legorreta viajaron a Carolina del Norte para pedirle a Anni Albers, la diseñadora de textiles más reconocida de la Bauhaus, una pieza para el hotel Camino Real. La pieza, diseñada para estar colgada, tenía tres metros de alto y ancho, y estaba tejida a mano con fieltro de lana y algodón, con un diseño de triángulos en varios tonos. En el marco de los 50 años del hotel, los editores Carla Zarebska y Humberto Tachiquín encontraron esta joya después de estar 30 años en la bodega del hotel en la Ciudad de México. Ahora, la icónica marca de tejidos Christopher Farr junto con la Fundación de Josef & Anni Albers han rescatado el famoso diseño y lo han puesto de nuevo a la venta con algunas modificaciones.


Atelier

Selección Gatopardo

El vidrio es uno de los materiales más durables a pesar de su fragilidad. Nouvel, un estudio de diseño en vidrio en la Ciudad de México (mx.nouvel.glass), hace de esa fragilidad verdaderas obras de arte en sus talleres. Creado en 1994 por la manufacturera de envases de vidrio Grupo Pavisa, se ha dedicado a explorar los límites del vidrio soplado. Este 2019, la marca cumple 15 años y han decidido festejar con la exposición “InVisible” en el Museo Franz Mayer, en la que se da testimonio de la consolidación de México como un referente del diseño en vidrio. Esta muestra cuenta con piezas de Nouvel, Grupo Pavisa y Vissio, la cual estará abierta hasta el 12 de enero de 2020. En nuestra selección se encuentran piezas que son parte de la exposición y que han sido diseñadas por artistas y diseñadores reconocidos de México y el mundo.

A. Dermal Escultura de vidrio

referencia a las muñecas

hecha a mano diseñada

Hopi, originarias de las

por Héctor Esrawe. Está

comunidades nativas

basada en la técnica

del sudeste de Estados

del mismo nombre,

Unidos.

en la cual un implante C. Ficus

subcutáneo es insertado como decoración.

Jarrón de cristal ideado por el diseñador y artista

B. Katsina Nata Aska

holandés Jan Hendrix Contenedores de vidrio

en 2016, quien recibió

soplado de Edgar

la Orden Mexicana del

Orlaineta, de 2017. Estas

Águila Azteca por su

piezas de vidrio hacen

trabajo en el país.

C

A

B

Fotografía de Adrián Duchateau / Texto de Paula Velasco.

30


D. Sura

G. Tzompantli

Jarrón de vidrio soplado

Calaveras decorativas

de Nouvel. Esta pieza

de vidrio diseñadas

decorativa remite a

por el arquitecto Pedro

la suavidad y brillo

Ramírez Vázquez, quien

del vidrio.

se inspiró en las paredes

D

prehispánicas. Aquellas E. Isla

fueron presentadas por primera vez en

Recipiente hecho a

Zona Maco 2018.

mano diseñado por la suiza Julie Richoz en

E

H. Canasta

2018. Esta creación celebra el trabajo de

Recipiente de vidrio

los sopladores de

soplado creado por el

vidrio y la riqueza

diseñador industrial

cromática del vidrio.

Emiliano Godoy en 2011.

F. Monja Set Set de decantador y vaso creado por el diseñador industrial Héctor Esrawe en 2006. El set está inspirado en las fotografías de Bernd y Hilla Becher, que documentan contenedores y tanques de agua como monumentos anónimos.

H

F

G

31


Atelier

Grooming

A. Prisme Primer Pimer matificante para evitar el brillo. B. Mister Instant Corrective Pen Pluma con corrector para imperfecciones. C. Mister Healthy Glow Gel Gel para la piel con esferas luminosas. A

givenchy.com

B

C

Belleza sin género

El maquillaje se ha considerado como un producto para las mujeres, pero en esta época de diversidad y apertura las cosas han cambiado. Los productos sin género se están popularizando y han llegado a formar parte del adn de marcas importantes. Givenchy, por ejemplo, se propuso crear una línea de maquillaje que rompiera con los estereotipos de género. La marca francesa ha estado a la vanguardia desde 1989, cuando decidió incorporar maquillaje y skincare a su imperio. Mister, una línea para matificar, esconder y realzar con el objetivo de brindar un acabado natural y saludable a la piel, es universal, práctica y sencilla de usar. El diseño es neutro, moderno y fácil de transportar para que no falte nunca. Fotografía de Adrián Duchateau.

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Atelier

Moda

Vista View Down Coat Chamarra de plumas de ganso. thenorthface.com.mx

Sin miedo al frío

Douglas Tompkins y Dick Klopp fundaron en 1966 una marca con la que podían encarar el lado norte de las montañas, que englobara su pasión por el senderismo. Aunque, paradójicamente, The North Face comenzó muy lejos de cualquier montaña en California, Estados Unidos. Hoy es una de las marcas más conocidas por su funcionalidad y estética. The North Face es vital no sólo para senderistas, sino para cualquiera que disfrute ir al aire libre o tenga que moverse en temperaturas extremas. Su nueva colección, Premium City, reúne los mejores materiales para crear prendas más exclusivas, con un relleno de plumas de ganso y la mejor tecnología para mantener el calor. Fotografía de Adrián Duchateau.

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Atelier

Historia de marca

Jaeger-LeCoultre: el rostro detrás del tiempo POR LUZ ARREDONDO

G› ¿Cuál es tu pieza favorita lanzada este año

qué es lo que hay que hacer. Que lo que decida

dos fuertes ingredientes que hoy hacen desta-

de Jaeger-LeCoultre?

esté alineado con lo que desea construir. Que

car a Jaeger-LeCoultre de muchas otras casas

no tenga prisa. Sí, a veces hay que hacer las

relojeras. Cada una de sus piezas refleja el orgu-

CR› El reloj Rendez-Vous. Cuando lo uso, no

me pongo otras joyas, pues tiene algo de peso

cosas de negocio rápido, pero es importante

llo y la humildad de quienes trabajan para hacer

en quilates. También me gusta mucho el Rever-

construir a largo plazo.

de cada reloj un objeto atemporal. La ceo de la

so Burgundy, que uso con más accesorios. Mi

marca, Catherine Rénier, platicó hace unas se-

favorito sigue siendo Rendez-Vous, una pieza

manas con Gatopardo sobre cómo la inspiración

fuerte y fácil de usar en el día a día. Amo ade-

por viajar ha sido importante para la maison. Su

más el color de la correa.

Una larga historia y un equipo apasionado son

acentuar su autenticidad en todos sus relojes.

CR› Para nada. Tal vez en otra maison pueda

serlo. Pero en Jaeger-LeCoultre siempre he-

curiosidad por conocer a profundidad la manufactura le ha dado la visión que necesita para

G› ¿Ha sido difícil para ti ser ceo de una em-

presa liderada por hombres?

G› En términos de management, ¿qué le reco-

mos tenido productos para mujeres y hombres.

mendarías a un nuevo ceo?

Nuestras piezas son excepcionales, fuertes y

CR› Que viaje todo lo que pueda en su primer

respetadas de igual forma. Para mí, lo que más

Gatopardo› ¿Qué te viene a la mente cuando

año para conocer las distintas áreas y escuchar

importa son los valores, la pasión y el respeto

piensas en México y Latinoamérica?

a su equipo. También, crear su propio criterio,

por la manufactura. Espero poder abrir el cami-

Catherine Rénier› Creo que el país tiene mu-

aunque todos tengan una opinión distinta sobre

no para muchas más mujeres.

cha diversidad y cosas por descubrir, como la comida; he estado en distintos lugares y no he probado nada igual. En términos de negocios, sé que es el comienzo. Estoy feliz de estar aquí y conocer mejor el mercado y a los coleccionistas. Algunos de ellos están conociendo por primera vez todo el trabajo que hay detrás de un reloj.

G› ¿Cómo ha sido para la maison conectar con

un mundo digital que no siempre entiende lo que hay detrás de una pieza de Alta Relojería?

CR› Hay que comunicar un mensaje que sea

consistente con quien eres. En todo momento hemos sido muy auténticos. No se trata de inventar tu propia historia buscando complacer a la audiencia. Para nosotros, ser auténticos va de la mano con todo lo que hacemos.

G› ¿Crees que la gente ya no se da el tiempo de

investigar los productos?

CR› Cuando visitan la manufactura, les gus-

ta conocer al equipo y hacer preguntas sobre

nuestro trabajo. Hay muchos medios para encontrar información en línea, como en blogs. Cuando alguien se interesa por un tema en específico puede encontrar mucho. Aunque es verdad que ahora la velocidad del comprador para apreciar algo es mucho más rápida.

G› ¿Cómo encuentras la inspiración y la aplicas

a tu trabajo del día a día?

CR› En mi posición creo que es importante via-

jar y conocer el mercado. Adquieres un toque de realidad. Al final lo que cuenta es la retroalimen-

tación que obtienes. He estado en mercados menos explorados y en todos lados me dicen que somos un equipo apasionado. Fotografía cortesía de Jaeger-LeCoultre.

36

Catherine Rénier, CEO de la marca de relojes Jaeger-LeCoultre.


Atelier

Historia de marca

Ferragamo en un bolso POR PAULA VELASCO

Cada decisión estética revela un poco de la

tivo, era diseñada por talento independiente

personalidad de una persona y se manifiesta

para cada categoría; entonces, estoy tratando

en las prendas o accesorios. Los bolsos, por

de mover la marca hacia adelante. El nombre

ejemplo, son contenedores de mundos y una

de la bolsa, boxyz, con la X, Y y Z al final, tiene

expresión estética al mismo tiempo. Este con-

la intención de introducir esas generaciones a

cepto lo entienden diseñadores como Paul

la marca. Con el arte tan dinámico que ilustra-

Andrew, director creativo de la italiana Salva-

ron las artistas en esta bolsa, vamos a poder

tore Ferragamo, quien buscó la colaboración

introducir la marca a estos consumidores”,

de la artista mexicana Milena Muzquiz, la es-

explica Andrew, quien antes de ser nombrado

cultora argentina Luna Paiva y la arquitecta

director creativo el año pasado era el diseña-

mexicana Frida Escobedo para crear tres mo-

dor de calzado para mujer de la casa italiana.

delos de edición limitada de la bolsa boxyz.

La colaboración no sólo cuenta historias,

Salvatore Ferragamo es atemporal. Sus

sino que da una plataforma interesante para

consumidores son diversos en edad y género,

artistas latinoamericanas muy diversas. Mile-

lo que rompe los estándares del lujo y las casas

na Muzquiz, originaria de Tijuana, enfoca su

de moda tradicionales. Una de las creaciones

trabajo en la cerámica, el collage y la pintura.

más icónicas de Andrew es la bolsa boxyz.

Su creación es un collage hecho con los reta-

“Ferragamo nunca ha tenido un director crea-

zos que iba dejando al hacer otra obra y lleva la

Luna Paiva (izquierda). Milena Muzquiz (arriba). Frida Escobedo (abajo). Fotografías cortesía de Salvatore Ferragamo.

38


Salvatore Ferragamo buscó la colaboración de tres artistas para crear tres bolsos que rompieran los estándares de la moda y el lujo.

leyenda “I am here” inscrita en la tapa.“Tengo

decoró con pequeños dibujos en dorado todo el

la habilidad de voltear las cosas, y puedo en-

bolso, los cuales retoman su trabajo con bron-

tender que la belleza no está en el marco de lo

ce. Estos dibujos los describe como un trabajo

que nos han enseñado que es bello, sino que

íntimo, pues son los que tiene en sus libretas

está dentro de lo que no consideramos”, expli-

privadas. “Siempre me interesa hacer colabo-

ca Muzquiz. Las ganancias recolectadas por

raciones, siento que se combina mi experiencia

la venta de esta edición limitada serán para

con la de otros y se potencia. Todas las colabo-

Border Angels, una fundación sin fines de lu-

raciones también llevan a cosas personales, y

cro que se encarga de ayudar a migrantes en la

en relación a esta bolsa, yo pensé simplemente

frontera de México y Estados Unidos.

cuál sería la que yo querría llevar”, comenta Pai-

La colaboración hecha por la arquitecta

va, quien decidió donar las ganancias a Arte y

mexicana Frida Escobedo se enfoca en una

Parte, una fundación argentina dedicada a en-

neutralidad universal y elegante. Inspirada en

señar arte a niños hospitalizados.

la celosía y en los patrones de uno de sus úl-

La colaboración fue hecha completa-

timos proyectos en la Ciudad de México, Es-

mente en Italia, en la nueva sede de bolsos

cobedo tradujo su historia personal a través

en Florencia, donde se realizaron a mano por

de su diseño. “Hay una relación para mí de la

artesanos y nuevas tecnologías como la alta

arquitectura con la idea de fachada; la facha-

frequenza (que le da relieve a la piel sin lasti-

da es como te presentas. Escoger el patrón de

marla). Estas ediciones limitadas estarán dis-

una fachada se traslada en una idea de iden-

ponibles en México, Brasil y Argentina. “Ferra-

tidad en un objeto más pequeño, como una

gamo ha estado en Latinoamérica por muchos

miniversión de la edificación de una persona”,

años; como diseñador, aquí te tratan como una

explica la arquitecta con su bolsa, que tiene

celebridad. Hay una gran apreciación por la

detalles en rojo y azul. Escobedo decidió donar

alegría, la vida, el color y los patrones, y todo

las ganancias de su colaboración a la Funda-

eso es parte del adn de Ferragamo. Me encan-

ción Origen, dedicada a apoyar y empoderar a

ta estar aquí, es muy inspirador”, finalizó An-

mujeres en situaciones vulnerables.

drew, quien espera trabajar muchos años más

La última colaboración está inspirada en el arte precolombino. La escultora Luna Paiva

con mujeres de distintos lugares, para crear una marca universalmente sofisticada.

39


Atelier

Historia de marca

Stéphanie Corno-Bal, directora de marketing y comunicación de Nespresso (arriba, derecha). La casa Nespresso sirvió los mejores cocteles en el Festival de Cine de Morelia.

llevó Ruffo, dirigido por Marco Aurelio Celis, que se enfoca en la vida del chef tijuanense Ruffo Ibarra, su relación con su familia, la comida, y la crisis migratoria que se vive en la frontera entre México y Estados Unidos. La experiencia gastronómica de Casa Nespresso se llevó a cabo por el chef Sergio Camacho y evidenció la diversidad gastronómica del país. El almuerzo fue preparado por una cocinera tradicional de Morelia. Se sirvió huitla-

Del cine al plato

coche Milpero, calabazas a la mexicana, frijoles refritos, tamal de elote tierno, corundas, pollo

POR PAULA VELASCO

en mole verde y tacos de charales. El chef Ruffo La comida para los mexicanos es una cues-

de Cannes, I lost my body de Jérémy Clapin,

Ibarra, aparte de ser el protagonista de uno de

tión casi sagrada. Rendirle pleitesía al maíz

presentada por Charles Tesson, director de

los cortometrajes, viajó para sorprender a los

está en nuestros orígenes como civilización.

este reconocimiento. Los ganadores fueron

comensales. Ibarra y Camacho hicieron equipo

La gastronomía, que se podría considerar un

seleccionados por la chef Gabriela Ruiz, el vlo-

para celebrar los ingredientes y presentaron

arte, se mezcla con el cine en uno de los fes-

gger Carlos Lang, Humberto Busto, Sofía Ca-

diversos platillos, como tostada de salmón al

tivales fílmicos más importantes de nuestro

rrillo, Mariana Chenillo, Lila Avilés y Geminiano

tequila con aderezo de crema de rancho y que-

país. Nespresso, un fuerte aliado del Festival

Pineda, y apoyados por la productora Ximena

lites, bruschetta de frutos secos con terrina de

Internacional de Cine de Morelia (ficm), le hizo

Urrutia y la directora del ficm, Daniela Michel.

foie gras, avocado toast con rasurado de jurel,

homenaje a la comida mexicana, escogiéndo-

El primer lugar, Pozolli, muestra la historia

puré de limón eureka y wakame, totopo de maíz

la como tema para el concurso de Nespresso

de un platillo prehispánico: el pozole. Por medio

azul martajado con láminas de marlín ahuma-

Talents de este año. Casa Nespresso abrió sus

de animación stop-motion, los creadores logra-

do, aguachile tatemado de atún aleta azul, y

puertas, en el centro de la capital michoacana,

ron establecer una narrativa histórica para ilus-

perla de jocoque y pistacho con cobertura de

a socios, medios de comunicación e invitados

trar el choque de culturas que representa este

cacao y polvo de oro.

especiales, donde la gastronomía y el cine se

plato. El cortometraje fue hecho por Mauricio

Nespresso y el ficm celebraron por tercera

unieron para ofrecer una experiencia única.

Hernández, Pamela Reyes e Iván Couttolenc. El

vez esta unión que, aparte de celebrar la cultura

El tema “Somos lo que comemos” inspi-

segundo lugar, Mario, dirigido por Mildred Del-

mexicana y apoyar al talento joven que abunda

ró a los tres ganadores del concurso, quienes

gado Muñóz, muestra un retrato íntimo de la

en el país, sirve como un catalizador de rela-

presentaron sus cortos de tres minutos en

vida de Mario, un pescador de la costa de Naya-

ciones dentro del festival y consolida a México

formato vertical durante la proyección de la

rit, y la manera en la que se relaciona con el mar

como uno de los productores de cultura cinema-

película ganadora de la Semana de la Crítica

y el sustento que le brinda. El tercer lugar se lo

tográfica más importantes de América Latina.

40


Atelier

Moda

Look — Ermenegildo Zegna Couture Lentes — Carrera

El estilo italiano a la F1 POR PAULA VELASCO

Antonio Giovinazzi es el nuevo integrante del equipo de Alfa Romeo Racing, embajador de la marca italiana de lentes Carrera, y el primer italiano en pisar las pistas de la Fórmula 1 en ocho años. El piloto de 25 años paseó por las calles de Los Ángeles con uno de los accesorios básicos para los amantes de la velocidad: unos lentes de sol. Carrera ha brindado estética elegante y práctica a los pilotos desde 1956. La marca fue fundada por Wilhelm Anger, inspirado en la Carrera Panamericana, conocida por ser una de las más peligrosas del mundo. Hoy en día, Carrera es una marca innovadora y con una estética inconfundible, que aparte es patrocinadora del Alfa Romeo Racing Team. En su visita a Los Ángeles, el italiano respondió algunas preguntas a Gatopardo sobre su estilo y su vida como piloto de una de las escuderías más importantes del mundo. Fotografía Graham Dunn / Moda de Salvador Cosío / Grooming de Candice Birns.

42


Gatopardo› ¿Cómo comenzaste en el mundo

AG› Claro que estoy orgulloso, porque des-

del automovilismo?

pués de ocho largos años un piloto italiano

Antonio Giovinazzi› Cuando tenía tres años

está de vuelta en la Fórmula 1 y con una marca

mi padre me dio mi primer go-kart, y después

tan importante como es Alfa Romeo.

de eso todo comenzó. Desde luego compitiendo con go-karts hasta los 17 y luego la Fórmula 4, la Fórmula 3, y desde 2016 comencé con Ferrari en la Fórmula 1. El año pasado me convertí en piloto oficial de Alfa Romeo Racing.

G› ¿Cómo es estar con Kimi Räikkönen como

“Cuando tenía tres años mi padre me dio mi primer go-kart, y después de eso todo comenzó”.

compañero de equipo?

AG› Es muy bueno estar con él. Yo le he apren-

dido mucho, es un campeón mundial con mucha experiencia. Ha sido una muy buena

G› ¿Estás orgulloso de formar parte de Alfa

Romeo Racing?

primera temporada y no puedo esperar a comenzar otro año con él.

Saco — Diego Zúñiga Menswear Jersey — Z Zegna Pantalón — MSGM Lentes — Carrera

43


Atelier

Moda

Camisa y pantalón — MSGM Tenis — Converse Lentes — Carrera

G› ¿Ha cambiado tu vida desde que comenzaste a manejar oficialmente para la F1?

44

G› ¿Cuál es tu relación con la moda? AG› Soy italiano, entonces claro que me gusta

AG› Seguro, es un poco diferente. La gente te

la moda. No soy un gran aficionado, pero me

puede reconocer en la calle y todo, pero yo es-

gusta vestirme bien. Mi estilo es simple, no

toy enfocado en mi objetivo, que es ser lo más

me agradan las cosas muy complicadas. Me

rápido posible.

gusta vestir simple, clásico y bien.

G› ¿Qué es lo más importante para ti en la pista? AG› Todo es mi pasión, entonces amo la ve-

G› ¿Tienes un par de lentes favoritos de Carrera? AG› No, tengo muchos. Me gusta cambiar de

locidad, amo competir con los mejores pilotos

modelo cada vez que puedo, así que en reali-

en el mundo. Todo es igual de importante. Pero

dad tengo varios favoritos. Algo que vaya con

mi estrategia es empujar, desde el principio

un outfit muy simple: sneakers blancos, panta-

de la temporada, y obtener la mayor cantidad

lones azules, una camiseta blanca y una cha-

de puntos para el equipo.

marra azul.


BMW POR Gatopardo

BMW Serie 1 lo supera todo El nuevo BMW Serie 1 es la tercera generación del famoso modelo de la automotriz alemana. Sus modificaciones en el chasis se combinan con un interior ergonómico que redunda en mayor confort. Deportivo y elegante, es un automóvil seguro con lo último en tecnología. Destaca su paquete de asistencia al conductor con cámara, advertencia de colisión frontal con función de frenado en zonas urbanas así como alerta de salida de trayecto. Cuenta con advertencia de cambio de carril, previsión de colisión trasera y tráfico cruzado en la parte posterior, mientras que su asistente de estacionamiento trabaja automáticamente en forma paralela y perpendicular e incluso toma el control de la dirección en un recorrido de hasta 50 metros en reversa. A bordo se encuentran otros dispositivos que facilitan aún más la experiencia, como el

Head-Up Display que proyecta información del viaje, velocidad, dirección en el gps o lista de contactos en el campo de visión de quien conduce, permitiéndole concentrarse en la ruta. Su control de gestos reconoce movimientos manuales como el de “deslizar” para aceptar o rechazar llamadas entrantes o el de abrir y cerrar la mano para iniciar el guiado a casa. Y hablando de conectividad, además de servicios remotos (como cerrar puertas o encender luces a distancia) destaca su Live Cockpit Professional, con un cuadro digital de instrumentos. Sin olvidar que su asistente inteligente, con reconocimiento de voz, aprende gustos y brinda ayuda en cualquier circunstancia. ¿Te quedaste con ganas de saber más? Agenda ya mismo una prueba de manejo en el sitio web oficial bmw.com.mx.

Aceleración poderosa, un motor eficiente y componentes inteligentes hacen del BMW Serie 1 una experiencia inolvidable.

45


Travesías Media continúa descubriendo lo más excepcional de la Alta Relojería y de los personajes que la construyen cada día, y conoce a fondo cada una de las piezas que constatan que este arte sigue vigente.

El Salón Internacional de Alta Relojería (siar) de la Ciudad de México continúa siendo un referente para el lujo en la región. Este año se presentaron más de 48 marcas, el número más alto de expositores en trece ediciones. La cantidad de asistentes también fue excepcional: más de cuatro mil personas tuvieron la posibilidad de conocer de primera mano lanzamientos admirables. Por segunda ocasión, el Grand Prix d’Horlogerie de Genève visitó la Ciudad de México con los relojes nominados a lo mejor de lo mejor en 2019.

E s p e c i a l d e A l t a Re l o j e r í a

P er f ec c i ó n r eloj era


E s pe c ial de Alta R e lo je ría

Movimiento mecánico de cuerda automática, función GMT, caja en acero Oystersteel, 40 mm, esfera negra, brazalete Jubilé

Ro l ex

C l á s i co p a r a v i a je r o s

y bisel giratorio de 24 horas.

O y s t e r Perp et u a l GMT- Mas ter II La colección Oyster Perpetual continúa renovándose. Este GMT es una evolución de la edición presentada el año pasado, con una nueva combinación de colores en cerámica azul y negra. Es un reloj perfecto para viajeros, ya que permite leer dos husos horarios: el de casa y el del destino al que se viaja. Sus materiales son altamente resistentes a las rayaduras y a la corrosión. El movimiento de este reloj garantiza precisión, autonomía, resistencia a los golpes y a los campos electromagnéticos.


Roya l O ak Selfwinding P er petual Cale ndar U ltra-Thin Audemars Piguet ha estado presente en todas las ediciones del siar. Patrick Ottomani, ceo de la manufactura para Norteamérica, visitó nuestro país para reafirmar la sólida presencia de la marca en México a través de experiencias memorables. Una de las piezas estrellas del salón fue este calendario perpetuo ultradelgado, que logra romper las barreras de lo que se pensaba posible: una nueva generación de relojes con complicaciones, y con una estética refinada que

R o mp i e n d o r e g l a s

Aud ema r s Pi g uet

mantiene la tradición pero que al mismo tiempo se adapta a un estilo de vida contemporáneo.

Movimiento mecánico automático, caja en titanio, 41 mm, calendario perpetuo, esfera azul satinada y brazalete en titanio.


La línea Montblanc 1858 se inspira en los relojes profesionales Minerva de las décadas de los años veinte y treinta, los cuales fueron concebidos para la exploración, el montañismo y el uso con fines militares. Con una distintiva estética en color verde vintage, la edición limitada a ocho piezas del 1858 Split Second Chronograph genera una reminiscencia de los colores de México. La carátula está elaborada en jade nefrita verde, una de las dos formas minerales

Cronógrafo monopulsador con cuerda manual, caja de 44 mm en bronce. Carátula en piedra de jade nefrita verde, correa en piel de caimán.

M e mo r i a s d e l a mo n t a ñ a

de esta piedra preciosa que se valora por su durabilidad, resistencia, translucencia y brillo.

Mo n tbl a n c

E s pe c ial de Alta R e lo je ría

1858 Sp l it Second Chr onogr aph L imite d Editio n 8


Movimiento mecánico automático, calibre BR-CAL.302, caja de pulido-satinado con cristal de zafiro

Un a z u l cl á s i co

y con tratamiento antirreflejos.

Be l l & R o s s

42 mm de diámetro. Hecho de acero

BR 03- 92 B L UE STEEL El tiempo es un instrumento, y en ciertas situaciones un segundo puede significar una eternidad. Para pilotos, buzos, aviadores y empresarios, el tiempo es el instrumento más preciado y Bell & Ross, la marca de lujo francesa, comprende su obsesión por él. Esta silueta clásica de la marca lanza un nuevo color, con el que se posiciona como una de las más versátiles del mercado relojero. La esfera es azul con efecto sol, con correa de piel de becerro azul y tela sintética ultrarresistente negra.


Chopard reinterpreta su silueta más icónica, el St. Moritz, el primer reloj diseñado por Karl-Friedrich Scheufele, actual copresidente de la marca, con el lanzamiento de Alpine Eagle. El reloj, inspirado en la pasión de Scheufele por la belleza de los Alpes suizos y el magnífico poder de las águilas, es un homenaje a la naturaleza. También, este modelo es un recordatorio de la importancia del medio ambiente, ya que representa la iniciativa de la organización Eagle Wings, cofundada por Chopard, dedicada

Un á g u i l a a l v u el o

a la conservación del paisaje alpino.

C h opa r d

E s pe c ial de Alta R e lo je ría

Alp in e Eagle L ar ge

Movimiento mecánico de carga automática, caja de 41 mm, esfera de latón azul galvánico con motivo radiante, inspirado en el iris del ojo de un águila, presentado sobre una correa de acero Lucent Steel A223.


El movimiento Calibre 321, caja en cristal de zafiro. Cronógrafo, caja de 42 mm cepillada y pulida

A p t o p ar a e l e s p a c io

negra con hebilla de platino.

Om e ga

en platino y oro, y pulsera en piel

Sp eed m as ter Moonwatch 3 2 1 Platinum Con un complejo diseño, el Calibre 321 original fue el primer movimiento empleado en el Omega Speedmaster en 1957. También fue utilizado en el Speedmaster ST 105.003 (modelo probado y cualificado por la nasa, que llevó puesto el astronauta Ed White durante el primer paseo espacial estadounidense) y en el Speedmaster ST 105.012 (primer reloj utilizado en la luna el 21 de julio de 1969). Después de una extensa investigación y reconstrucción, el Calibre 321 ha vuelto con sus especificaciones originales. Este año, en el 50 aniversario del alunizaje del Apolo 11, la manufactura suiza de relojes Omega presenta el primer nuevo Speedmaster Moonwatch que aloja el famoso movimiento.


automática, caja en acero de 40 mm, esfera en opalina plateada, pulsera en piel de becerro, cosida a mano, marrón claro y cierre de hebilla.

Un l og r o h or ol óg i co

Pa tek Ph ilippe

E s pe c ial de Alta R e lo je ría

Movimiento de cuerda

Ca la t ra va Calendar io Sem anal 5212A-001 Patek Philippe presenta una nueva complicación entre sus relojes con calendario: el calendario semanal, un mecanismo semiintegrado que indica, además del día y la fecha, el número de la semana en curso. La manufactura ha desarrollado para ello un movimiento totalmente nuevo con cuerda automática dotado de diferentes innovaciones y optimizaciones técnicas que se aplican en particular al sistema de cuerda. Este calibre compuesto por 304 piezas, que puede verse a través del fondo de cristal de zafiro transparente, hace su debut en el nuevo Calatrava Calendario Semanal, el único Calatrava de acero de la colección actual de Patek Philippe.


Cla ssiq ue Tour billon Extr a-P lat Sque le tte 5395 Breguet ha elegido esqueletizar su movimiento extraplano. Con 3 mm de grosor, es uno de los más finos movimientos de tourbillon de carga automática del mundo. Una hazaña tanto técnica como artística que rinde tributo a los oficios artesanales. La concepción del tourbillon en particular fue replanteada para dar vida a una arquitectura única. Hoy, la maison eleva aún más el listón al retirar cerca de 50% del material de este movimiento, ahora inamovible. Así esqueletizado, este calibre de oro de

Ev i d e n c i a de l u j o

Br egue t

18 quilates juega literalmente con los límites de la física.

Movimiento automático con masa oscilante periférica, achaflanado, grabado y guilloché a mano. Calibre 581SQ extraplano (3 mm). Caja en oro rosa de 18 quilates de 41 mm. Correa en piel de aligátor con hebilla desplegable de oro.


en titanio con tratamiento DLC negro, caja de 45 mm, brazalete de piel de aligátor tratada con caucho, y hebilla desplegable de titanio.

V a n g u a r d i a a b s ol u t a

Girard-Perr eg a u x

E s pe c ial de Alta R e lo je ría

Movimiento automático Neo Bridges

Ne o B rid g es Ea rt h to Sky Tomar riesgos está en el adn de Girard-Perregaux, y lo han hecho desde 1791. Este año, la marca se adentra en el cosmos, dedicando sus diseños a la exploración del cielo. El Neo Bridges Earth to Sky es una reinterpretación de la silueta ya famosa de la casa relojera suiza, la cual es de titanio. La edición Earth to Sky adopta los códigos de construcción arquitectural que permiten visualizar el paso del tiempo; con la ausencia de esfera permite revelar la construcción de este calibre, mientras un aro con índices suspendidos completa la silueta.


Movimiento de cuarzo de alta autonomía, caja de acero satinada de 43.5 mm y corona perlada y

V el oci d a d a la ma no

Cart ie r

cabujón azul.

Ca rt i er Santos -D um ont El Santos de Cartier es considerado el primer reloj de mano masculino. Inspirado en el aviador brasileño Alberto Santos Dumont y su obsesión por la velocidad, resalta la historia de uno de los modelos más icónicos de Cartier. La nueva versión del Santos-Dumont es fiel a la elegancia del modelo original de 1904. Con su caja silueta atemporal, preserva el patrimonio de un gran clásico relojero y hace homenaje tanto a la Cartier como a su historia.


automático, caja en oro blanco, 39 mm, esfera azul, fase lunar y brazalete en piel.

U n c l á s i co u l t r a d el g a d o

J a eg er -Le Co u ltr e

E s pe c ial de Alta R e lo je ría

Movimiento mecánico

M as ter Ultr a Thin Moon Ename l En su visita al siar, Catherine Rénier, ceo de la manufactura suiza, resaltó el interés de la marca con los clientes y expertos de la región. Con la visión de continuar comunicando la experiencia en Alta Relojería desde 1833, Jaeger-LeCoultre presentó piezas muy especiales para coleccionistas dentro de su espacio en el salón. Un ejemplo de estas piezas es el Master Ultra Thin Moon Enamel, que cuenta con una nueva configuración de fase lunar creada por artesanos expertos en el cuidado al detalle.


Movimiento El Primero 4805 SK de cuerda manual con tourbillon y transmisión de huso-cadena, caja de 44 mm en Platino 950

Un a f u er z a con s t a n t e

Z e ni th

y esfera esqueletada.

Def y El Pr im er o Fus ée Tour billo n Desde los comienzos del cronometraje de precisión, los relojeros han tratado de producir relojes que ofrecen un rendimiento insuperable mediante el uso de la “fuerza constante”. Zenith reinterpreta este término de huso y cadena en el nuevo Defy Fusée Tourbillon, elaborado en platino y limitado a sólo 10 unidades. El movimiento proporciona una visión vibrante y voluminosa, donde la mezcla de materiales y tonos añade profundidad, desde la platina de antracita del movimiento, hasta la cadena azulada y la jaula del tourbillon rematada por un conjunto de puentes geométricos en dos tonos.


Panerai ha sorprendido a todos este año con su nueva estrategia de vincular Alta Relojería con experiencias extraordinarias. En entrevista con Benoit de Clerck, director internacional de ventas, contó que hace pocas semanas se realizó una de las experiencias de buceo en Bora Bora con Guillaume Néry, uno de los campeones de apnea. “Es un momento muy especial para la industria porque cualquiera puede comprar un reloj, pero no todos pueden comprar una experiencia”. Panerai es una manufactura suiza con tradición italiana. Este modelo

I n n o v a c i ón y t r ad i ci ón m a r i n a

vintage retoma elementos del primer modelo de 1936.

Pan era i

E s pe c ial de Alta R e lo je ría

Ra d i omi r Califor nia 47 m m

Movimiento mecánico automático, caja en acero con efecto patina, 47 mm, esfera sombreada café y brazalete en piel de becerro.


Atelier

Viajes

Diseño hecho en L.A. POR MARIO BALLESTEROS

En inglés, estar en la la land significa andar

de la industria creativa. Desde principios del

en la luna, o como dice el diccionario, en “un

siglo xx, Los Ángeles fue imán de cineastas,

estado mental eufórico, onírico; indiferen-

guionistas, divas en potencia, músicos y di-

te a las realidades más duras de la vida”. No

bujantes. La construcción de fantasías como

me parece un mal apodo para Los Ángeles.

motor de crecimiento también atrajo a produc-

El lalalandismo de L.A. —como le dice todo el

tores, ingenieros, constructores, montajistas,

mundo, borrando cualquier rastro de origen

animadores y todo tipo de artesanos califica-

hispano— la convirtió en la primera capital

dos. Atrajo diseño. El lado oscuro del lalalandismo es que también tiende a omitir, desplazar o borrar lo antiestético. Como decía Orson Welles, L.A. es un lugar brillante y culposo. En The History of Forgetting, Norman Klein aborda el hábito malsano de Los Ángeles de querer rediseñarse a partir del olvido colectivo selectivo: una ciudad que felizmente cancela su legado histórico cuando se vuelve incómodo, como la bendita amnesia tras una buena borrachera. El diseño ha consentido y facilitado esta obsesión de Los Ángeles por ser siempre nueva, joven, fresca. La tendencia angelina a cancelar lo oscuro con sonrisas luminosas y atardeceres perfectos se puede observar mientras transcurre en tiempo real en DTLA, el nuevo nombre de Downtown, porque L.A. ya no tiene centro. Aquí se destruyeron cientos de casonas victorianas para construir los primeros rascacielos de la ciudad en Bunker Hill. Aquí se junta una de las poblaciones de personas sin hogar más grande de Estados Unidos, con las fachadas pulidas de instituciones de vanguardia como el Broad, un museo privado diseñado por Diller Scofidio + Renfro que aloja una impresionante colección de arte americano de la posguerra y contemporáneo. DTLA es un buen punto de partida para empezar a entender las muchas maneras en que el diseño está cambiando a Los Ángeles, para bien y para mal. A finales de los noventa, una ordenanza de “reúso adaptativo” abrió las puertas a que antiguos edificios industriales del DTLA pudieran convertirse en viviendas, hoteles y restaurantes. El Grand Central Market —donde Frank Lloyd Wright tuvo su oficina mientras trabajaba en sus icónicas casas angelinas, como la Ennis House o la Hollyhock House, hoy Patrimonio de la Humanidad por la unesco— se transformó en un mercado gourmet con departamentos. Se reacondicionaron grandes edificios art déco, como la torre Eastern Columbia, y llegaron los hoteles cool, como el Ace Hotel,

Jessie Young y Emiliana González, fundadoras de Estudio Persona (arriba). Casa Perfect, galería de diseño en la antigua residencia de Elvis Prestley (abajo). Fotografía de Pía Riverola.

62

que ocupa la torre neogótica de los años veinte que en su momento fue sede de los estudios/


Hopie Stockman, fundadora del estudio de diseño textil Block Shop (izquierda). Alex Reed, residente en Owl Bureau, un espacio compartido para creativos en Highland Park (derecha).

sa contundente: ¡Los Ángeles funciona! Hoy resulta difícil —en la época MAGA, con las políticas antimigrantes y la emergencia climática— ser tan optimista sin sonar como un ignorante. Pero L.A. no deja de intentarlo. En ROW DTLA el sol deslumbra, las vitrinas relucen perfectas, los muros de acento están pintados con grecas de colores estridentes. Los aires acondicionados perfumados se entremezclan con el olor a pan recién hor-

teatro de United Artists. Hoy ofrece habitacio-

Pensábamos en un principio que el Downtown

neado de The Manufactory, una sucursal de la

nes minimalistas con guiños a la Bauhaus y un

iba ser más ciudad, pero tampoco es así”. Sin

famosísima Tartine Bakery de San Francisco,

rooftop espectacular.

embargo, los desarrolladores siguen empeña-

y a café recién molido de Go Get Em Tiger, la

dos. Hace un par de años decidieron inaugurar

cadena más modernilla de coffeebars de la ciu-

aquí un nuevo distrito de diseño: ROW DTLA.

dad. Los útiles y la papelería se organizan por

Además de atraer turismo, una de las ambiciones del nuevo DTLA fue crear una comunidad creativa fuerte. Aquí aterrizaron

Ocupando la carcasa de lo que alguna

colores con obsesión compulsiva en el project

Jessie Young y Emiliana González cuando se

vez fue un antiguo mercado de abasto, este

space de Poketo y las luminarias escandinavas

mudaron de Montevideo a Los Ángeles en

complejo de tiendas, talleres y restaurantes

parecen bailar con sus formas simples y se-

2014. Poco después fundaron Estudio Perso-

abarca una superficie de 120  000 m2. Antes de

ductoras en A+R. En ROW DTLA el equilibrio

na. Sus muebles combinan una estética depu-

ROW se encontraba aquí la fábrica de Ameri-

entre el grit —el filo, la mugre— y el paisajismo

radísima con la calidez y la honestidad de los

can Apparel: un proyecto de diseño que quiso

manicurado está cuidadosamente planeado,

materiales de su natal Uruguay: cuero, madera,

hacer frente al fast fashion con una línea de

y los desarrolladores pretenden “incrustar

vidrio. “Diseñar juntas fue nuestra manera de

básicos cool para las masas, apostándole a

creativos” ofreciéndoles espacios de trabajo

conocer Los Ángeles”. Su talante las ha llevado

la manufactura local sin explotación típica de

diáfanos, clases de yoga en la azotea y esta-

a colaborar con despachos locales consolida-

la maquila en los rincones sudorosos del Ter-

cionamiento gratuito. Sin embargo, ni siquiera

dos, como Atelier de Troupe o Stahl+Band, y

cer Mundo, y falló. La sombra de ese optimis-

esta perfección estimulante (a veces intimi-

participar en Intro/LA, una selección curada de

mo dosmilero sigue rondando por aquí, con su

dante) parece haber atraído a suficientes per-

lo más interesante del diseño local emergente

fachada rosa y su frase de “Legalize LA”. Hoy

sonas como para quitarle a ROW DTLA la sen-

durante LA Design Week. Estudio Persona

esa frase se siente tan inocente y fuera de lu-

sación de desalmado. Hoy sigue pareciendo un

sería un perfecto caso de éxito de atracción

gar como el amor desbordado que le tenía a

set de pueblo fantasma de diseño.

de talento a DTLA, si no fuera porque se mu-

esta ciudad el crítico de arquitectura británico

daron hace poco. “Estábamos en Downtown,

Reyner Banham, prendido por la cultura de los

pero era medio raro. Como que decíamos,

gadgets y el à go-go. Contra sus detractores,

¿estamos en L.A.? ¿Estamos en Nueva York?

a Banham le gustaba afirmar con una sonri-

*Éste es un fragmento del reportaje “Hecho en L.A.”, publicado en el número 202 de nuestra revista hermana Travesías. Descubre más en travesiasdigital.com

63


Atelier

Hoteles

The Standard se distingue por estar en lugares especiales: culturas, vecindarios de moda y vistas inolvidables.

Diseño de experiencias inesperadas POR PAULA VELASCO

64

La experiencia de la hospitalidad ha revo-

Amar Lalvani, ceo de Standard Interna-

lucionado en los últimos años a través de

tional desde 2013, que incluye The Standard

nuevos

rompiendo

y Bunkhouse, habló con Gatopardo sobre los

las reglas. Desde 1998, The Standard se ha

retos y nuevos hoteles que tiene en puerta.

destacado por su enfoque divertido e inno-

Lalvani ha estado involucrado en la hotelería

vador dentro del mundo de la hotelería; sus

desde hace 20 años, trabajando en impulsar

propiedades están llenas de diseño y detalle,

y desarrollar nuevos conceptos que revolucio-

servicios excepcionales que paradójicamente

nan el mercado de los viajes de lujo. El empre-

lo tienen fuera del estándar.

sario se caracteriza por su pasión al viajar, algo

jugadores

que

están

Por ahora, The Standard cuenta con pro-

que se traduce a su ética profesional y visión

piedades en diferentes puntos de ciudades

de los negocios. La expansión de la marca se

como Los Ángeles, Nueva York, Londres, Mia-

ha estado moviendo a un paso acelerado, pero

mi, las Islas Maldivas y, finalmente, en 2021

la calidad no flaquea. “Somos muy afortuna-

llegará a la Ciudad de México.

dos de tener un equipo de liderazgo: desde


Bacardí POR Gatopardo

Bacardí en Casa Gatopardo Cáscara de naranja, ciruela pasa, coco tostado, madera y vainilla son los aromas que plagaron el ambiente de Casa Gatopardo mientras se degustaban rones añejos en una cata orquestada por Bacardí. El evento, celebrado al interior de una residencia de los años setenta en Lomas de Chapultepec, tenía el propósito de invitar a sus asistentes a descubrir el estilo de vida que Gatopardo ha encarnado con dedicación desde hace 19 años y, entre pláticas y actividades, permitirles disfrutar de la curaduría hecha por el equipo editorial con lo mejor en autos, lujo, gastronomía y, por supuesto, mixología. La cata de rones, celebrada a media tarde en una sala de sillones con vista al jardín, después de una exquisita comida y una charla sobre la democracia en México, fue una experiencia que le reveló a los asistentes las complejidades aromáticas y gustativas que ofrece un buen ron añejo.

Óscar Valle, apasionado de la mixología, fue el experto en la historia de rones que introdujo a los asistentes a esta experiencia; y explicó que este tipo de ron ha sido pasado por alto en las barras del mundo en repetidas ocasiones. Su hermano, el ron blanco, es uno de los destilados más populares del planeta y con el que se han canonizado de forma global tragos como la cuba libre y el mojito. Sin embargo, el ron añejo, intenso en sabor pero aterciopelado en textura, es en realidad una joya con una riqueza inimaginable que vale la pena ser apreciada ya sea derecho, en las rocas o en un coctel. La cata compuesta por una ruta con tres paradas —Bacardí Reserva 8, Gran Reserva 10 y Reserva Limitada— no sólo ayudó a reivindicar el valor del ron añejo, sino que lo hizo relucir en todo su esplendor. El destilado, añejado en

barricas de roble durante varios años, de donde obtiene sus fuertes notas aromáticas a madera, y presentado en una copa de cristal que le permite lucir a contraluz su fascinante color ámbar, sorprende por su profundo sabor; uno que va de la frescura de un cítrico a la dulzura de una ciruela madura, pasando por la intensidad de la vainilla, el coco y la melaza. Al término de la presentación y tras haber recorrido la historia y composición de la gama de rones, que entre más tiempo de añejamiento se vuelven más complejos, Óscar Valle invitó a pasar al jardín para presenciar la preparación de cocteles con ron añejo. Ya sea en la clásica cuba libre o en un sofisticado old fashioned, o en la más reciente creación, el trago Gatopardo, realizado en exclusiva con Bacardí Reserva 8, fresa, jengibre, jugo de limón, miel de maple y prosseco.

65


Atelier

Hoteles

The Standard crea un nuevo tipo de experiencias, que involucran a los huéspedes con los destinos que visitan.

Aparte de ser un eje de cultura en los lugares más interesantes del mundo, The Standard se preocupa por ser una compañía socialmente responsable. Se han creado algunas iniciativas que impulsan la responsabilidad cívica de los clientes. “Desde el nacimiento de la marca, hemos mantenido un compromiso activo a empoderar nuestra comunidad a través de crear oportunidades de acción social. Dentro de The Standard tenemos el programa de ‘Ring your Rep’, que le da a nuestros invitados y vecinos acceso directo a los representantes de su estado vía telefónica. También, a través de ‘ Chefs Stand Up’, realizamos una serie de cenas apoyando los derechos de los trabajadores migrantes de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, dentro de otras iniciativas”, sigue Lalvani. diseño, operaciones, marketing, pr, vida noc-

marca tienen que ver con las personas y su

El objetivo de The Standard es crear un

turna y cultura, que posee un compromiso con

relación con el ambiente. “Al buscar nuevos

nuevo tipo de experiencias, que no sólo sean

la creación de experiencias y atención al de-

hogares para la marca, buscamos lugares

cómodas y prácticas, sino que verdaderamen-

talle. Somos mentores de personas afines en

vibrantes, culturalmente ricos y locaciones

te involucren a los huéspedes en la comunidad

los equipos centrales para mantener nuestros

emergentes, ciudades y barrios en la cúspi-

en la que se encuentran. Ya sea con Bunkhou-

estándares y abrazar la pasión que ponemos

de. La Ciudad de México y Lisboa son unos

se o The Standard, la compañía busca a per-

en cada proyecto con el que nos comprome-

de los mercados que están en la cúspide de

sonas sin pretensiones que se quieran diver-

temos”, explica.

la prominencia cultural global, como se pue-

tir en lugares hermosos, pero también que

Los hoteles de The Standard se dis-

de ver en Instagram. La Ciudad de México

se adentren en una comunidad diferente a la

tinguen por estar en lugares especiales. Ya

me encanta, desde la gente, la comida, el di-

suya. “Viajar te abre los ojos, y sólo con los ojos

sea una cultura burbujeante o un vecindario

seño, el arte y el mezcal. No puedo esperar”,

abiertos puedes ver claramente lo bueno y lo

de moda, los lugares en donde se integra la

dice el empresario.

malo. Es tan simple como eso”, finaliza el ceo.

66


Atelier

Restaurantes

Un rebelde japonés POR PAULA VELASCO

Flanqueada por dos grandes ventanas, una

El término “wabi sabi” es un concepto ni-

cortina colgada de una viga de madera en

pón que encapsula lo efímero, la naturaleza y

Orizaba 76 da la bienvenida a un oasis japonés

la melancolía, y engloba la belleza de la imper-

en medio de la colonia Roma. Una gran barra

fección, dándole cabida a ésta por igual: desde

y pequeñas mesas invitan a los comensales a

la arquitectura hasta la cerámica y los arre-

desconectarse por un rato y disfrutar de pla-

glos florales. Teniendo esta filosofía en mente,

tillos que salen de lo común. En los últimos

la arquitecta y decoradora Alejandra Patrón

años, la popularidad de la comida japonesa se

decidió brindarle un toque fresco y natural al

ha expandido en la Ciudad de México y se ha

restaurante, con sus paredes de cemento puli-

llenado de restaurantes que, la verdad, poco

do, sus murales de Estudio Muro, madera clara

exploran más allá del ramen y los rollos. En ese

y orquídeas que florecen en cada rincón.

contexto, Wabi Sushi es un pedazo genuino de

La comida está a cargo del chef David

Japón, con una propuesta fresca y minimalista

Portillo, quien viene de trabajar en grandes

que hacía falta en la oferta gastronómica de

restaurantes japoneses como Tori Tori y Rokai.

la ciudad.

Su carta muestra comida de varias regiones

Fotografías cortesía de Wabi Sushi.

68

Diseño de Wabi Sushi por Alejandra Patrón (arriba). Coctel de ginebra con Aperol y sandía (abajo).


Monte Xanic POR Gatopardo

Monte Xanic celebra 25 años de Gran Ricardo Monte Xanic está de fiesta. Gran Ricardo —una de las etiquetas premium de esta vinícola del Valle de Guadalupe— cumplió 25 años recientemente, y el artista plástico mexicano Pablo Vargas Lugo se unió al festejo con el diseño de la botella conmemorativa. El Gran Ricardo de Monte Xanic es especial por muchas razones. La vendimia de 1994 marcó el camino de este vino que busca ser un homenaje a la vida de Ricardo Hojel —uno de los fundadores de la casa vinícola, amante del vino y del arte—, quien creyó en la bondad y virtuosidad de la tierra de los valles de Baja California para la producción de vino. Poco a poco, y gracias a la producción de casas vinícolas como Monte Xanic, aquel estado se convirtió en la primera región vitivinicultora del país.

El ensamble de Gran Ricardo —cabernet sauvignon, merlot y petit verdot— se produce con uvas del Valle de Guadalupe, pero también con la mejor selección del Valle de Ojos Negros y el Valle San Vicente de Monte Xanic. El proceso de producción preserva las técnicas artesanales: la vendimia y el encorchado con cera roja se hacen a mano. El artista Pablo Vargas Lugo, uno de los más sólidos representantes del arte contemporáneo en México, fue el encargado de intervenir la etiqueta de la botella conmemorativa de Gran Ricardo. El resultado es un ejercicio muy elegante en el que se respetó la distintiva etiqueta de la casa —el trazo de la firma de Ricardo Hojel—, pero a manera de reflejo y fragmentación, que juegan con las formas de la vid y de un saca-

corchos, y que representan el proceso enológico de principio a fin. Monte Xanic presentó esta botella conmemorativa con una cata vertical, una experiencia donde los sabores evolucionan en el olfato y el gusto. Los aromas de las mezclas de las añadas 1994, 2014 y 2017 se revelan potentes y complejos, pero en boca todo es sedoso y cálido. Frutos negros como grosella o cereza, madera, vainilla —producto de su crianza en barrica de 18 meses—, cacao, lácteos y granos tostados son sólo algunos de los elementos que se distinguen en un primer sorbo, pero el universo de este vino es casi infinito. Gran Ricardo es un vino que emociona, que muestra exitosamente la esencia de su terruño y que no deja de sorprender al mundo.

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Atelier

Restaurantes

llo hace una parada en Osaka y trae a su menú el Shabu Shabu, un caldo en el que cada quien cocina unas verduras y proteína, ya sea ribeye o pork belly, lo que al final se convierte en la base para un reconfortante ramen, perfecto

La barra donde se mira a los chefs preparar los platillos

para compartir en familia.

(izquierda). Temaris de cortes de pescado (derecha). El

Una de las ventajas de Wabi Sushi es que

speakeasy Wabi Bar (izquierda, abajo).

las sorpresas nunca terminan. Al fondo del restaurante, pasando un pequeño jardín hay otra entrada que llega a un speakeasy japonés con como Kioto, de donde es uno de los platillos

apenas unas cuantas mesas y una pequeña

estrella de Wabi Sushi: los temaris. El temari

barra. Wabi Bar es una propuesta coctelera

son pequeñas bolitas de arroz con pescado

que propone sakes por botella o jarra, tragos

crudo y otros acompañamientos; con el tama-

que combinan la coctelería clásica con un

ño perfecto para que las geishas los comieran

twist nipón, y destilados nacionales y japone-

con elegancia. El de salmón con yuzu es im-

ses como whisky y mirin.

posiblemente suave, se deshace casi como

Wabi Sushi es una propuesta fresca que

mantequilla en la boca, volviéndolo un favorito

esconde muchas sorpresas detrás de sus puer-

instantáneo. También tienen de hamachi, atún,

tas. El trato personalizado por los creadores

almeja chocolate, totoaba y otros diferentes

del proyecto, Diego Patrón y Patricio Quiroz,

pescados, dependiendo de la temporada.

le da el toque perfecto para que el restaurante

Aparte de los temaris, Wabi Sushi propo-

se sienta cálido e informal, y, a pesar de la ex-

ne un menú juguetón que no se apega a lo tra-

celente calidad de comida y precisión de sus

dicional, como el atún shiso tempura, que con

platos, este espacio no se siente pretencioso o

un toque de curry se vuelve un clásico de la

inaccesible: sus puertas parecen siempre es-

carta, al igual que el handroll de piel de salmón,

tar abiertas para cualquiera que esté buscando

con toda la textura crujiente que lo destaca de

una pequeña aventura gastronómica sin tener

los demás. Moviéndose por las regiones, Porti-

que ir al otro lado del mundo. Fotografías de Andrea Cinta.

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Atelier

Autos

La suv que lo tiene todo POR PAULA VELASCO

Ford siempre va un paso adelante. Cuando

la nostalgia de los autos más reconocibles de

De hecho, la seguridad es uno de los bastio-

la industria automotriz apenas enfrentaba la

la marca y los lleva a un plano innovador. Por

nes de Ford, así que la tecnología de asistencia

necesidad de cambiar a un esquema amiga-

ejemplo, la carrocería se puede seleccionar

de manejo Co-Pilot 360 facilita todas las manio-

ble con el medio ambiente, en 2005 Ford ya

entre colores diferentes, vibrantes y divertidos,

bras que se puedan necesitar dentro y fuera de

tenía una carta lista para lanzarse: la primera

como el azul eléctrico que se presentó al públi-

la ciudad. Su asistencia de precolisión, volante

suv híbrida estadounidense. Hoy impulsa con

co en un evento en la Ciudad de México, el pa-

anticolisión, monitoreo de punto ciego, sistema

mayor fuerza este cambio con la nueva Escape

sado octubre, donde se celebró su innovación.

de preservación de carril, control de crucero

2020, que no sólo es potente y hermosa, sino

Y es que no sólo va a la vanguardia y es ami-

adaptativo y tecnología stop & go, la hacen una

que cuenta con tecnología avanzada para en-

gable con el medio ambiente, sino que en verdad

acompañante responsable de aventuras. Porque

frentarse a la sustentabilidad y probar que es

irradia potencia y seguridad. Tiene dos versiones,

la Escape 2020 es intrépida, deportiva y ágil, y

posible tenerlo todo en una sola suv.

la SE Sport Hybrid, que cuenta con un motor hí-

se mueve dentro y fuera de la ciudad por igual.

La nueva Escape tiene un diseño muscu-

brido de ciclo Atkinson de 2.5L con baterías de

El mercado está cada vez más lleno de las

lar y deportivo, inspirado en los autos más icó-

iones-litio de 1.1 kilovatios, y la Escape Titanium,

suv y los crossovers, así que se necesita algo

nicos de la marca —el Mustang y el Ford GT—,

con un motor 2.0L I4 EcoBoost y una nueva

verdaderamente especial para sobresalir. La

y sus curvas la hacen la mezcla perfecta entre

transmisión automática de 8 velocidades que la

Escape 2020 no sólo es diversa y divertida, sino

fuerza y sofisticación. Esta combinación toma

convierte en la más poderosa del segmento.

que simplemente se escapa de lo ordinario.

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Michelin POR Gatopardo

Michelin: una competencia de velocidades Manejar es una actividad que no parece ser muy complicada, miles de personas lo hacen diario sin ningún problema. Las cosas cambian cuando el vehículo alcanza velocidades que desafían las leyes de la física. Todo se vuelve más complicado y demandante. Hoy, gracias a la tecnología, es posible poner a prueba nuestras habilidades al volante en simuladores de manejo. En este caso Michelin, la marca de neumáticos más icónica del mercado, hizo posible una experiencia divertida y competitiva en Casa Gatopardo con un simulador de manejo. El evento se llevó a cabo en Reforma 1245 el pasado mes de octubre, donde los visitantes pudieron experimentar el estilo de vida que distingue a la revista. La simulación enfrentaba a los participantes a una pista de carreras genuina, con un

asiento similar al utilizado en competencias, un visor de realidad virtual y un volante con reacciones en tiempo real. La primera vuelta en el simulador era de reconocimiento y la segunda se tomaba como el tiempo para entrar al concurso. La experiencia llamó la atención de los participantes, quienes se esforzaron por obtener el menor tiempo posible. La marca francesa tiene neumáticos para cada tipo de vehículo, desde tractores hasta una nueva línea exclusiva para vehículos suv. La Pilot Sport 4 suv es la nueva adición a la familia Michelin, y está diseñada para aportar longevidad, seguridad y confort óptimo en el manejo. Tiene un piso asimétrico, con piso exterior para condiciones secas y piso interior para superficies mojadas. También, los nuevos neumáticos tienen la textura velvet, que realza la

elegancia de los autos y mezcla la funcionalidad y el diseño de Michelin. Michelin ha sido una marca líder en innovación y tecnología, ya que fueron ellos los primeros en patentar el neumático de refacción y la llanta radial. Esta última, diseño de Marius Mignol, pasó a revolucionar la seguridad y el consumo de combustible y fue adoptada por todos los fabricantes de llantas. Michelin abrió sus oficinas en Norteamérica hace 40 años y en México estableció sus oficinas centrales en Querétaro hace aproximadamente 20 años. Su pasión por rodar ha llevado a la marca a establecerse como uno de los productores de neumáticos más importante del planeta, y como una marca innovadora y divertida con experiencias como la que vivieron todos los asistentes en la Casa Gatopardo.

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Atelier

Local

crecen en nuestro país, su historia y sus problemáticas, y por ello en La Rifa tratamos siempre de informar y educar a las personas sobre la importancia de consumir este fruto”, concluye. Pero si de obras de arte y diseño se trata, no hay mejor lugar que Que Bo! Aquí, los chocolates son pequeñas joyas de colores relucientes. El chef José Ramón Castillo es el escultor de estas gemas, con una técnica que busca unir el gusto del chocolate con los sabores frutales y únicos de Latinoamérica. Sus especialidades son los chocolates rellenos de maracuyá, limón y chía, tamarindo y chapulín, jamaica, mezcal, naranja con sabor a gusano de maguey y guanábana. En Polanco se encuentra Di Cioccolato, un proyecto del músico Emilio Mejía. Para él, la chocolatería debe ser un encuentro de sabores intensos y suaves, como una pieza musical: “Mientras en Europa están acostumbrados a notas más suaves y tersas al paladar, los mexicanos siempre tenemos sabores más penetrantes, como el chile, las salsas, el mole, etc. Quiero mostrar ese sabor estridente en el paladar sin olvidar la suavidad del chocolate. Así es la música, una combinación de sonidos suaves y estridentes”, señala Emilio. La especialidad de la casa es el chocolate blanco con maracuyá y el amargo con relleno de frambuesa, una fusión entre lo exótico y lo clásico. Finalmente, Tout Chocolat es un lugar de-

http:// local. mx

corado con muestrarios de cristal, a través de los cuales se aprecian los chocolates y panes dulces, que parecieran hechos con escuadra. Cada trufa de chocolate es una pedacito de perfección, con tendencias claras al minimalis-

Ruta del chocolate

mo: mantener el contenido profundo pero con figuras sencillas. De entre sus mejores creacio-

POR LUIS DANIEL BAÑALES

nes, nos quedamos con las madalenas de choEl territorio que ocupa la Ciudad de México

En La Rifa, además de los productos de-

fue uno de los lugares que vio nacer el choco-

rivados del cacao, puede probarse el menú sa-

late alrededor de 1900 a.C. Relatos aztecas y

lado diseñado por Daniel, que incluye tamales

mayas cuentan que Quetzalcóatl —deidad de

de chocolate cubiertos con mole o chalupas de

Mesoamérica— robó del mundo de los dioses

guacamole con chapulines. Para beber hay que

este manjar y enseñó a las mujeres a prepa-

probar el chocolate en sus diferentes variantes:

rarlo, moliéndolo con maíz y algunas especias

dulce, semiamargo y amargo. Para servirlo, se

endémicas como el chile. El resultado fue una

utilizan jícaras, que conservan mejor la espu-

bebida oscura y amarga que sólo los sacerdotes

mosa capa de chocolate en la superficie.

y nobles podían tomar.

Daniel aprendió sobre las variedades del

Aquí tenemos una ruta por cinco chocola-

cacao y las recetas en sus constantes viajes a

terías especiales en la Ciudad de México. Co-

Chiapas y Tabasco, las capitales de la produc-

mienza en Central Cacao y La Rifa, fundados

ción de cacao en México. Durante sus recorridos

por el chef Daniel Reza, donde el aroma a ca-

conoció a campesinos y especialistas cacaote-

cao tostado invaden el local. Desde sus logoti-

ros, quienes le transmitieron los conocimientos

pos hasta los diminutos granos de cacao que

que debía tomar en cuenta para ser un experto

adornan las estanterías, pasando por productos

chocolatero, “aunque el cacao es uno de los fru-

como la miel, la manteca, el licor y los nips de

tos mesoamericanos que se heredaron al mun-

cacao, todo comparte la misma temática.

do, nosotros poco sabemos de las especies que

Fotografía de Ritta Trejo.

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colate, con una capita ligera de azúcar que las hace etéreas y deliciosas.

Central Cacao Campeche 51, Roma; 6723 6636; FB: Central Cacao La Rifa Plaza Frida. Ignacio Allende 45, Del Carmen; 9155 7684; sucursales: FB: La Rifa Chocolatería Que Bo! Sucursales: quebo.com.mx Di Cioccolato Isaac Newton 268, Polanco; 4304 0603; FB: Dicioccolato Tout Chocolat Ámsterdam 154, Condesa; 5211 9840; FB: Tout Chocolat


Atelier

Club Travesías

INTERESES QUE DEFINEN AL CLUB

ARTE ARQUITECTURA DISEÑO ARQUEOLOGÍA HISTORIA GASTRONOMÍA

Futura experiencia nocturna de Club Travesías en el Templo Mayor.

Club Travesías, donde cobra vida nuestra revista hermana Travesías.

LA FÓRMULA DE NUESTRAS EXPERIENCIAS

Club Travesías es el club de experiencias que lanzamos en 2016 para celebrar nuestros 15 años de viajeros. Por medio de tu membresía obtienes acceso a un calendario de experiencias diseñadas por el equipo de editores de Travesías y Gatopardo. Arte, arquitectura, gastronomía, naturaleza, moda y otros temas culturales que reflejan nuestros intereses son algunos de los ejes conductores detrás de cada experiencia. Cada año podrás asistir a experiencias únicas, creadas especialmente para aque-

Curaduría El calendario de Club Travesías se basa en la experiencia y los intereses de nuestro consejo de editores y expertos.

llos que, como nosotros, ven el mundo con ojos curiosos y quieren formar parte del grupo que abre las puertas que parecían cerradas. Accesos PRÓXIMAS EXPERIENCIAS CDMX

Club Travesías abre las puertas de lugares fascinantes e invita a interactuar con la gente que está detrás de ellas.

Proyector Museo de Antropología Casa Elías Calles-Torreblanca Tres obras de Agustín Hernández

Expertos locales Club Travesías reúne una red de conocedores que nos acompañan y transmiten sus experiencias e historias de primera mano.

Plaza de Santo Domingo Sala de Arte Público Siqueiros Yoshua Okón y Edgar Orlaineta en Proyectos Monclova

Experiencias Los grupos de Club Travesías son de 16 a 20 personas por evento. Trabajamos con los mejores guías, editores y viajeros que disfrutan compartir sus intereses.

Para más información visita clubtravesias.com @ClubTravesias 76


Hilton POR Gatopardo

Hilton Honors reconoce la lealtad Opciones de alojamiento en el mundo existen millones y dentro de esta variedad destaca la cadena hotelera Hilton que, además de marcar el liderazgo y la innovación como ejes principales desde sus inicios, descubrió que el secreto para convertirse en una de las marcas más sobresalientes del mercado era garantizar la satisfacción de las necesidades de sus huéspedes. De ahí que al año millones de personas opten por hospedarse en alguno de sus más de cinco mil hoteles y resorts en el mundo. El pasado 30 de octubre, como parte de la primera edición de Casa Gatopardo, un encuentro en el que se expuso lo mejor en autos, lujo, mixología y gastronomía, la cadena hotelera presentó Hilton Honors, un programa que desde 1987 ofrece experiencias únicas a sus huéspedes más leales. A través de un espa-

cio dedicado al mundo Hilton, los asistentes al evento tuvieron un acercamiento a la variedad de recompensas a las que pueden tener acceso. El programa ha evolucionado y con el paso del tiempo ha logrado ofrecer un valor más allá de la estadía en un hotel, por lo que ha sido reconocido como el mejor programa de lealtad en el Loyalty Report de Bond 2019. El programa ofrece a sus más de 100 millones de miembros exclusivas experiencias que van desde entradas a los mejores conciertos, carreras con McLaren Racing, acceso exclusivo a The Australian Golf Club, un vuelo en globo en el Festival Internacional de Guanajuato, hasta un tour privado con acceso total al Madison Square Garden. Hilton Honors es gratuito y los huéspedes, en todos los niveles de la membresía, tienen

acceso a las recompensas desde el momento uno, incluido un sistema de pago flexible que permite a los miembros elegir casi cualquier combinación de puntos y dinero para reservar una estadía. Por si fuera poco, este programa de viajero frecuente ha expandido los beneficios de Hilton Honors a experiencias más allá del hotel. Hilton reconoce su compromiso con cada uno de sus miembros, por lo que ofrece cientos de formas de ganar y canjear puntos. Sólo este año, han canjeado más de 90 millones de puntos en experiencias únicas que incluyen noches gratis. Además, los miembros siempre obtendrán el precio más bajo en todos los hoteles Hilton cuando reserven directamente en el sitio web (hiltonhonors.com).

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Atelier

Club Travesías

Los socios de Club Travesías conocieron las aguas tónicas que están conquistando diversos puntos de la ciudad.

Tónica Sagrada, una nueva interpretación POR DIEGO PARÁS

Qué mejor lugar que una farmacia, que no es

donde él disfrutaba tanto el amargor particu-

Otra de las maravillas de Tónica Sagrada

farmacia, para probar una bebida que cura, pero

lar del gin & tonic que se lanzó a mejorar su

es su versatilidad. Hay cinco sabores distintos:

que para nada es medicina. Club Travesías llevó

propia receta.

tomillo, zacate limón, cedrón, salvia y toronjil,

a sus socios a Farmacia Internacional, una ca-

Todos los componentes de los siropes de

los cuales se pueden mezclar con agua mine-

fetería y restaurante en la colonia Juárez, para

Tónica Sagrada son naturales y 100% mexi-

ral y una amplia variedad de ingredientes extra,

probar las aguas tónicas de Tónica Sagrada, una

canos, así que en lugar de obtener la quinina

como cardamomo, flor de jamaica, granos de

marca pequeña y local que poco a poco ha ido

(propiedad molecular más importante de este

café y pimienta rosa, entre muchos otros.

haciéndose presente en la Ciudad de México.

producto) del árbol cinchona —como las aguas

En Farmacia Internacional, los socios pu-

Durante la experiencia, Carlos Kubli —fun-

tónicas inglesas—, Carlos la obtiene del copal-

dieron elegir su combinación de sabores bajo el

dador de Tónica Sagrada— explicó a los socios

chi, una planta originaria de América y que se

atento ojo y consejo de los expertos. Lo mejor,

todo lo que existe detrás de cada agua tónica,

da en México. Además de ser muy refrescan-

uno puede llevar su creatividad a otro nivel si en

desde sus componentes químicos hasta la me-

tes, las aguas sólo tienen 3% de azúcar, por lo

lugar de hacer un clásico gin & tonic, utiliza los

jor manera de servirla y almacenarla. Su afición

que son una gran alternativa a los refrescos

siropes para preparar bebidas con tequila, ron,

por esta bebida viene de los pubs ingleses,

comerciales (que pueden tener más de 30%).

whisky, o al estilo soda tradicional sin alcohol.

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La defensora de la selva Perfil de Julia Carabias, una de las mayores guardianas del medio ambiente en MĂŠxico Texto

Diego Rabasa FotografĂ­a

Santiago Arau


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Desde hace décadas, Julia Carabias se ha enfrentado a enormes obstáculos para defender el medio ambiente en México. Fue acusada, amenazada e, incluso, secuestrada. Después de un paso fugaz por el sector público, fundó Natura junto a Javier de la Maza. Desde ahí dedica sus esfuerzos a proteger, conservar y, en la medida de lo posible, restaurar la Selva Lacandona: uno de los sitios de mayor biodiversidad en el mundo. Su lucha es contra su principal depredador: las invasiones humanas. Hoy es una de las investigadoras más reconocidas en el mundo, una de las más fieras defensoras del medio ambiente.


El calor en la selva se enquista en la respiración. La humedad del entorno se mimetiza con la piel que transpira. Cuando el sol está alto, una quieta zozobra se cierne sobre el dosel de los árboles: no hay quien resista el pundonor de la canícula. Durante nuestra visita a la estación Chajul en la Selva Lacandona, el río Lacantún exhibía zonas bajas y estancadas: hacía tiempo que no llovía. Las marcas dejadas por los niveles del río sobre la ladera nos mostraron que estábamos al menos un metro por debajo de su caudal tradicional. Avanzamos por lancha para tratar de encontrar un punto desde el cual, a pesar de las humaredas que producen las quemas en el ejido Marqués de Comillas, el fotógrafo Santiago Arau pudiera levantar su dron y mirar tanto la majestuosidad orográfica de los árboles como la creciente devastación que amenaza la Reserva de la Biosfera Montes Azules. Cuando por fin encontramos un buen punto para levantar el aparato, la ambientalista Julia Carabias se asomó a la pantalla y nos explicó los límites territoriales de la reserva y la ubicación de los asentamientos ilegales que hoy constituyen una de las amenazas más grandes para la conservación de uno de los sitios de mayor biodiversidad en el mundo. Después de días de recorridos por río y a pie a través de los senderos de la selva, volvimos a la Ciudad de México. En el aeropuerto recibí fotografías y mensajes de voz de Rosaura Cadena y Alejandra Rabasa, cómplices y colaboradoras de Carabias: lejos de los recorridos de inspección que vivimos nosotros, a ellas les tocó trabajo de campo. Bajo el sol inclemente, las tres dedicaron toda su mañana y buena parte de la tarde a restaurar la laguna de Lacanjá. Tras cinco horas de trabajo arduo, Cadena y Rabasa mostraron acuse de la insolación 84

y el cansancio, y se sentaron bajo unas sillas y una sombra improvisada mientras Carabias seguía. “Es infatigable”, explica Rosaura, “no sólo puede estar midiendo plantitas, el manto freático y recogiendo basura sin parar un segundo durante horas, sino que lo hace sin perder entusiasmo”. Lejos de regresar a resguardarse de las jornadas extenuantes, Carabias suele usar las tardes para apuntalar uno de los proyectos principales de la estación: la instrucción de la población más joven. Durante nuestra estancia, pasó una noche proyectando una presentación que explicaba el avance de la devastación en la Selva Lacandona, cómo las interacciones que se generan de manera natural pueden tardar cientos de años en restaurarse y el impacto que las políticas de conservación ha tenido en reestablecer poblaciones de fauna amenazada. Otra noche se la dedicó a trabajar con uno de los chicos beneficiarios de los sistemas de becas que tienen en alianza con organizaciones no gubernamentales: el chico quiere ser chef y trabajar en uno de los proyectos de ecoturismo que hay en la región para promover el desarrollo económico sin tener que desmontar selva. Cientos de niños y jóvenes han pasado por la estación Chajul, en procesos de sensibilización e instrucción en temas ambientales de conservación y protección de recursos naturales. Además se han becado a chicos para que estudien temas vinculados con la biología o la gastronomía, con la intención de que regresen a sus comunidades a impulsar proyectos productivos que tengan siempre una óptica de conservación. En la región de la Selva Lacandona se encuentra una de las selvas tropicales húmedas más vastas y biodiversas del mundo. En ella habita fauna amenazada


como los jaguares o tapires, viven cerca de la mitad de especies de aves que hay en el país, un poco menos de la mitad de las mariposas diurnas y una cuarta parte de los mamíferos. Se estima que en la actualidad sólo 10% de lo que fue el territorio original de este tipo de vegetación en México permanece en buen estado de conservación y sólo 5% está bajo un régimen de área natural protegida, justamente en la Selva Lacandona. Esta zona ha sido ampliamente disputada por la riqueza de sus recursos naturales. Desde las compañías inglesas y españolas de extracción de caoba a finales del siglo xix, hasta las invasiones territoriales y el tráfico de especies actual, la Lacandona ha estado en constante asedio. De no ser por el trabajo que realizan organizaciones como Natura y Ecosistemas Mexicanos, creada en 2005 por los biólogos y conservacionistas Julia Carabias y Javier de la Maza, el daño sería mucho mayor. La población que vive en ella pertenece mayoritariamente a tres etnias: los lacandones, los choles y los tzeltales. En los años setenta fue creada la Comunidad Zona Selva Lacandona, lo que implicó una compleja relocalización demográfica de las etnias que habitaban en la región. Los terrenos de la Comunidad fueron inicialmente dotados a los lacandones y pocos años después, antes de terminar la década, se integraron las etnias chol y tzeltal. Algunos ya vivían al interior del polígono, pero la mayoría provenían de los Altos de Chiapas y de Tabasco, lo cual hizo más compleja la tenencia y la potestad sobre la tierra. Fue en 1978 cuando se decretó la primera área natural protegida de la región, la Reserva de la Biosfera Montes Azules. La pugna por el control territorial ha sido tensa y por momentos, violenta. En el último medio siglo, la Selva Lacandona perdió tres cuartas partes

de sus ecosistemas naturales, selvas y bosques, a partir de dotaciones, invasiones y regularizaciones ilegales de tierras. Sólo entre 2002 y 2007 se asentaron más de 30 invasiones dentro de la Reserva de la Biosfera Montes Azules, gran parte de las cuales se reubicaron mediante largos y complejos procesos de negociación, la mayoría dentro de terrenos de la Comunidad Zona Selva Lacandona pero fuera de la Reserva. En aquella ocasión, el gobierno destinó cerca de 1 500 millones de pesos a la compensación de los comuneros tenedores de esas tierras (choles, tzeltales y lacandones), aunque, claro, en el camino “se perdió” una buena parte de ese monto. Entre 2013 y 2014, una nueva oleada de invasiones y regularizaciones comenzó a tramarse. A ella se opusieron una vez más los lacandones y Carabias, una de las más fieras y comprometidas defensoras del medio ambiente en nuestro país, situación que desembocó, por cierto, en el secuestro que sufrió el 27 de abril de 2014.

La pugna por el control territorial ha sido tensa y por momentos violenta. En el último siglo, la Selva Lacandona perdió tres cuartas partes de sus ecosistemas naturales, selvas y bosques.

Después de un largo tránsito por la administración pública y por organismos internacionales como la onu —que entre otras cosas le ha merecido la Medalla Belisario Domínguez, máximo reconocimiento otorgado por el Estado mexicano, un Doctorado Honoris Causa por la unam y un asiento en el Colegio Nacional—, Carabias fundó en 2005 la organización Natura y Ecosistemas Mexicanos junto con De la Maza. Natura ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a monitorear especies amenazadas en la selva, como la guacamaya roja, el jaguar y el tapir, y también a generar proyectos de desarrollo sustentable para los ejidos fronterizos de Marqués de Comillas colindantes con la Reserva de la Biosfera Montes Azules, como los proyec85


Imagen que muestra los pasos de la deforestaciรณn en Chajul, en la Selva Lacandona.

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tos ecoturísticos Hotel Canto de la Selva, el Campamento Tamandua o el proyecto de aventura Selvaje, entre otros, que ofrece programas educativos y experiencias que le permiten a turistas convivir de manera íntima con la selva sin dañarla y al mismo tiempo generan ingresos y empleos para los ejidatarios dueños de la selva y de estas empresas. Estos proyectos estimulan actividades económicas que no implican la destrucción de la selva, a diferencia de la agricultura o la ganadería, que ha predominado en toda la región. Natura opera sus proyectos en la zona desde la estación Chajul, un centro de monitoreo de especies, educación ambiental, capacitación y vigilancia, ubicado al pie del río Lacantún, fundado por De la Maza hace 30 años. En conjunto, Natura y la estación Chajul, configuran uno de los más importantes bastiones de defensa de la selva, lo cual en 2013 los enfrentó con personajes que de nueva cuenta operaban en contubernio con el gobierno para invadir y regularizar más territorio al interior de la Reserva. Ya que el negocio de dichas regularizaciones ronda el orden de los 1 600 millones, oponerse a él les ha traído muchas y serias enemistades a Carabias y a Natura. “Estamos en los últimos días de la semana de Pascua”, me cuenta Carabias en la última de las seis entrevistas realizadas. La sesión está dedicada especialmente a hablar del secuestro que sufrió. Carabias decidió aprovechar unos días libres durante el receso vacacional para llevar a la selva a unos estudiantes del Centro de Cambio Global con los que estaba trabajando en Tabasco. Para entonces, el acoso y las presiones por su oposición a las regularizaciones de las invasiones ya tenían el semáforo de riesgo en un naranja que parecía necesitar un solo soplido para cambiar a rojo. “Si uno entra por tierra desde 88

Tabasco, hay que entrar precisamente por la zona de Nueva Palestina, desde donde se opera todo el asunto de las invasiones y regularizaciones”, explica. “Había que tomar algunas precauciones, ya sabíamos cómo se estaba poniendo el termómetro de la relación con estas gentes”. Cuando por fin llegaron a Chajul, se lanzaron a hacer un trabajo de campo intensivo, como resultado del cual Carabias quedó insolada. Al volver a la estación decidió tomar un Tempra, algo que jamás hace. “Me noqueó”, dice, “lo siguiente que supe fue que por ahí de las 10 de la noche una de las chicas me despertaba a sacudidas para avisarme que uno de sus compañeros se estaba convulsionando”. Se vistió en un segundo y salió corriendo al módulo en el que dormían los estudiantes, donde se encontró a uno de ellos teniendo una especie de ataque epiléptico. Después de un par de horas finalmente lograron calmarlo. De regreso en su estancia, lo primero que Carabias pensó fue: “Ah, cabrón, qué fácil entró esta chamaca hasta mi cama” y, por primera vez en su vida, puso el seguro tanto de su habitación como del módulo en el que están las alcobas donde duermen los investigadores. En esa ocasión estaba sola. “Me metí en este estado de duermevela que es mitad conciencia mitad alucine, todavía con el efecto del Tempra, y de repente vi luces de linterna en el techo”. “¡Ras! De pronto escucho cómo tiran el mosquitero y llegan hasta mi puerta. Tratan de abrir la chapa y no pueden y golpean y gritos y más gritos. Cuando veo que están a punto de entrar a mi cuarto me entra el instinto de ‘Vámonos con la manada’ y quiero salir, pero ahí ya me topo a dos tipos con cuernos de chivo frente a mí. Veo también a los estudiantes echados al suelo; no alcanzo a ver qué sucedía con la otra chica. Veo también al guardia sometido”.

Cuando finalmente salió, los encapuchados le dijeron que venían de parte del Subcomandante Marcos, lo cual no tenía ningún sentido: ella había buscado al Sub de manera insistente desde hacía meses. Logró ganar un poco de tiempo cuando exigió sus botas y unas medicinas que estaban en su cabaña, aduciendo que no duraría mucho sin ellas. Uno de ellos regresó a la habitación y salió con la caja del Tempra y unas botas de la bodega. Bajó, con vendas del botiquín de la propia estación, con botas un par de números más grandes que las suyas y sin calcetines, y la metieron en una lancha. Cuando la embarcación se puso en movimiento intentó orientarse tratando de adivinar si iban río arriba o río abajo, pero era imposible. Si algo podía restituirle la visión era el tacto con la vegetación: tan pronto como se bajó de la lancha se agachó para tocar plantas y supo de inmediato que no estaba en la selva sino del lado de los ejidos, pues lo que alcanzó a arrancar de vegetación eran pastos. Avanzaron y siguieron hasta llegar finalmente a un puente al pie de la carretera. Ascendieron. Con sus linternas lanzaron unas señales que no tuvieron respuesta. Un coche pasó a su costado y sus captores la arrojaron al suelo. “Órale, algo les está fallando”, pensó Carabias. Cuando el vehículo se alejó se pusieron de pie y reanudaron la marcha. Llegaron a un punto que Carabias reconoció: había cruzado la mojonera de Guatemala. Se detuvieron tiempo después en un árbol al amanecer, la encadenaron del pie y se alejaron para deliberar. Lo que siguió fueron horas de espera y negociación. Algo salió mal en el operativo, alguien quedó mal o algún imprevisto cambió los planes de todos. Quizá fue el ataque epiléptico en la estación que hizo que Julia se metiera más tarde a su cuarto, tal vez fue pura falta de sincronía entre personas


que lejos estaban de ser expertos. Sea como fuere, lo insólito se fue asomando: Carabias comenzó a entablar una relación con sus secuestradores, mientras que del otro lado Javier de la Maza y Rosaura Cadena, compañeros de batallas ancestrales de Carabias, junto con un equipo antisecuestros, tejían una estrategia de negociación. En ambos flancos cundía el desconcierto y la angustia. Del lado de la selva, Carabias ganó terreno en la confianza de sus celadores, tanto que la dejaron recargarse en una mochila que unos minutos después uno de los jóvenes volvió a recoger porque en ella había una pistola. En otro momento, dejaron las llaves de la cadena que la amarraba a un árbol tiradas ante sus pies: “¿No olvidan algo?”, les dijo la bióloga sosteniendo las llaves en la mano. Ella sabía que si quería salir bien librada de ahí, esto sucedería a través de la concertación y no del engaño y la huida. El secuestro se prolongó y Carabias empezó a tener frío, hambre y, sobre todo, sed: “Yo sabía que estábamos en el lado de los ejidos; si no me mataban ahí estos tipos, me mataba una disentería si tomaba del agua de los arroyos de por ahí en donde pasta el ganado”. Las llamadas de rescate iban y venían, los captores pedían 10 millones de pesos. Carabias asentó su postura desde la primera llamada efectuada con un celular de los secuestradores a De la Maza: “Ya les expliqué que ni de chiste podemos juntar ni siquiera una décima parte de lo que piden”. Al final, tras las amenazas y varios momentos tensos, volvieron los tres captores y dijeron: “¿Y a todo esto quién es usted, doña?”. Fue la primera vez que se referían a ella con respeto. “Pues ustedes debieron de averiguar antes de armar todo este numerito, ¿no? Pero a ver, siéntense y les cuento”, les respondió. “Nos sentamos en círculo y comencé a hablarles de los pro-

blemas de la deforestación, de cómo ahora ni el agua ni la fauna podía correr como antes, de la contaminación de los arroyos y el cambio climático, todo eso que además ha incrementado la pobreza. Les conté de lo que hacemos en la estación, de los proyectos de desarrollo que hemos impulsado en la región ‘con personas de su comunidad, por cierto’, que han traído empleo y recursos sin tener que deforestar”. Ellos fueron encajando de a poco la situación, y cuando se dieron cuenta de que sus jefes los habían abandonado, o engañado, y que las negociaciones millonarias no iban a ningún lado, decidieron dejarla ir. No sin antes pedirle que se sacara una foto con ellos. Sellaron la paz con una foto de la que Carabias sólo tendrá una imagen bizarra y lúgubre en su memoria. Después de andar en la dirección que le dijeron, cayó la noche y sintió más miedo que cuando estaba con sus captores; finalmente, se encontró al amanecer con un campesino que la llevó en motocicleta de regreso. Llegó a la estación deshidratada y con los pies sangrando. Todas y todos la recibieron llorando con rostros desencajados.

Cuando Carabias tomó asiento en el Colegio Nacional —en su momento fue apenas la quinta mujer en ser ingresada—, expuso una paradoja que se puede extender como síntoma de nuestro tiempo: las generaciones de hoy tienen más información, leyes más amplias y robustas, medios de comunicación más eficientes y poderosos, pero carecen de formación política para ejercer todo ello. Ésta le viene a Carabias en la sangre. Creció en una familia de exiliados republicanos que huyeron de la Guerra Civil española con historias de tíos desaparecidos, familias divididas por las trincheras. “Mi padre estuvo en el frente

sin tener ni la más remota idea de cómo se agarraba un arma. Tenía un rozón de bala en la espalda como de cincuenta centímetros. Él iba agazapado para echar una granada y le metieron un balazo, entonces se hizo el muerto y la libró”. Antes de que se topara en el camino con maestros de filosofía, biólogos que la encaminaron por la senda de su vocación, compañeros en luchas estudiantiles y sindicales, Carabias comprendió que las causas colectivas van primero que el interés individual, que la injusticia y la arbitrariedad nunca pueden ser normalizadas y que la lucha se ejerce a través de la acción y del movimiento permanente. Cuando apenas cursaba la primaria, ella y una amiga suya liberaron un conejo del laboratorio de biología para que éste no sufriera el funesto destino de la rana que fue diseccionada en ese mismo espacio una semana antes. A los 14 años participó a escondidas de sus padres en la Marcha del Silencio que siguió a la masacre estudiantil de 1968. Cuando iba en la secundaria inició una revuelta femenina al ser la primera mujer en usar pantalones en la escuela. En la universidad pronto se vinculó con personajes que formaron algunos de los primeros cuadros políticos de izquierda en México. En 1977 estuvo en el centro de la disidencia que se desató cuando en la Rectoría de la unam rompieron “a palazos” la huelga sindical que pretendía homologar contratos de los dos sindicatos existentes. Los movimientos sindicales y estudiantiles de los sesenta y setenta tienen como una de sus consecuencias naturales la formación de cuadros políticos de izquierda. La participación de Carabias en organizaciones pioneras como el Movimiento de Acción Popular se conjuga con su involucramiento con el Laboratorio de Ecología de la Facultad de Ciencias de la unam, en 89


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donde comenzó a hacer trabajo en el campo de la selva tropical en los Tuxtlas, Veracruz. “Iba a trabajar al campo, hacíamos un trabajo de regeneración de selvas y de todo el entendimiento del ciclo de vida de las plantas. Estudiamos la floración, fructificación, la producción de semillas y qué bichos son los que las dispersan, cómo germinan, etc. Formamos un grupo interdisciplinario dentro de la ecología. Eso me apasionaba, fuimos una vez al mes a la selva durante siete años de manera ininterrumpida”. Para entonces, los principales partidos de izquierda se habían congregado alrededor del Partido Socialista Unificado de México y poco tiempo después vino el primer triunfo electoral de la izquierda en el país: el normalista Othón Salazar, que cursó parte de sus estudios en la Normal de Ayotzinapa y fue un rebelde sempiterno dentro del magisterio, llevó al triunfo a su camarada Abel Salazar en el municipio de Alcozauca, Guerrero. Othón llamó a Julia para pedirle que le ayudara a desarrollar un programa de producción alimenticia que pudiera echar mano de los recursos y los conocimientos tradicionales de la región: “Fue brutal el asunto, una maravilla. De repente teníamos a los pueblos organizados, dispuestos a chambear con nosotros que no sabíamos nada y fuimos aprendiendo rápidamente con ellos”. La Montaña de Guerrero ha sido históricamente una de las regiones de mayor abandono y por ende de mayor resistencia, recelo y rebeldía ante la autoridad. Una de las tareas más complejas que le encargaron a Carabias y sus colaboradores (Enrique Provencio y Carlos Toledo) en la región fue que acudieran a una comunidad muy aislada de la Montaña de Guerrero, en donde se había quebrantado el estado de derecho, para hablar de los proyectos de desarrollo que estaban en marcha en

el municipio de Salazar y tratar de recomponer la paz. Al llegar, se toparon con un pueblo en conmoción: había una fiesta de celebración en torno al linchamiento de unos ladrones y violadores que habían sido aprehendidos in fraganti. “Llegamos un día a una de las asambleas, estaban ahí todavía los tipos colgados”. Carabias se llenó de serenidad ante el horror y la náusea. Intentó conciliar poniendo como ejemplo los notables logros que habían alcanzado con Othón, mientras un intérprete traducía al tlapaneca para los líderes. De pronto unas patrullas se acercaron al lugar, “y ahí sí pensamos, ya valió madre, nos van a linchar a todos”. Resulta que no iban por nadie más que por ella. ¿Cómo sabían que estaba ahí?, quién sabe, pero cuando el presidente de la República pide la presencia de alguien, la manera se encuentra. Fue llevada por tierra al Palacio de Gobierno en Chilpancingo y el secretario de Sedesol le explicó que el presidente Salinas de Gortari le pedía que se encargara del Instituto Nacional de Ecología, pero ella se resistió (no contribuyó la forma en que fue sacada de la Montaña contra su voluntad, de manera muy inadecuada y riesgosa para la llamada). A los pocos días cayó con una peritonitis aguda que a punto estuvo de truncar su vida. Durante la convalecencia fueron desfilando uno a uno sus eternos cómplices y entre todos poco a poco la convencieron de tomar la encomienda que le lanzaba el Gobierno Federal: asumir, en enero de 1994, desde el lado plenamente institucional, la directriz de cambio en materia medioambiental en el país. El mundo se encontraba en una encrucijada: por un lado, la dinámica del dúo Thatcher-Reagan le sumía el modelo neoliberal por la garganta a las economías del mundo; por el otro, la conciencia por parte de la comunidad científica y ambientalis-

ta sobre el efecto nocivo de la industrialización y la sobreexplotación de recursos naturales en el medio ambiente era cada vez más incontestable. La Cumbre de la Tierra de 1992, organizada por la onu en Río de Janeiro, congregó 178 países y más de 400 ong de todo el mundo. Se discutieron principios sobre los territorios indígenas y el derecho al agua, la gestión de la agricultura o los manejos de los residuos, así como la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático. Carabias se adelantó al informe “Nuestro futuro común” que redactó la onu en 1987, en donde se acuñó por primera vez el término de “desarrollo sustentable”: eso era exactamente de lo que se trataba el proyecto de desarrollo que había instrumentado en Alcozauca, y Salinas de Gortari vio en estos programas, que para entonces se habían replicado en Oaxaca, Michoacán y Durango, una oportunidad para la vanagloria internacional. El hecho de que haya sido Carlos Salinas de Gortari, promotor principal del neoliberalismo rapaz en México, el que lanzara estos proyectos a la tribuna internacional, da muestra de los siglos de política de engaño que el pri hizo su modus operandi a lo largo de todo el siglo xx (y a través de un nefasto sexenio más en el xxi con Enrique Peña Nieto). Carabias sabía que podía fiarse del honorable Partido Revolucionario Institucional, tanto como un carnicero podría hacerlo de una jauría de perros hambrientos. Al incorporarse al Gobierno Federal, su contacto más cercano fue con el hombre más próximo al presidente Salinas: Luis Donaldo Colosio. El entonces encargado de la Secretaría de Desarrollo Social conocía (y respetaba) el trabajo que Carabias había hecho en la Montaña de Guerrero. Como abanderado de un proyecto emblema del sexenio de Salinas, el programa Solidaridad, quiso llevar ese modelo de desarrollo 91


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Natura y Ecosistemas Mexicanos impulsa proyectos que atraen empleos y recursos sin tener que deforestar.

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De continuar con el saqueo y las políticas revanchistas y el reparto agrario, este patrimonio universal sucumbirá ante la lógica de roza, tumba y quema.

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a otros rincones de México. Pero cuando Colosio entró en campaña, verlo se volvió cada vez más complicado. Dos días antes del asesinato del ya candidato presidencial, Carabias se reunió con él: “Lo vi como de once a una, de hecho, se quedó dormido y me retiré. Estaba muy preocupado”. Carabias se enteró del atentado contra Colosio durante una conferencia de prensa en la Comisión de Cooperación Ambiental en Canadá. Estaba el secretario Carlos Rojas frente al micrófono cuando un periodista les preguntó algo al respecto. Al enterarse del deceso del candidato, Carabias pensó que allí terminaba todo. Pero no fue así, y tampoco cuando Zedillo —con quien antes había tenido sólo un encuentro, que no había sido del todo agradable— ganó la elección, quien le pidió hacerse cargo de la entonces Secretaría de Pesca para transformarla en una institución que integrara la política ambiental con el manejo de los recursos naturales, tal y como ella y un grupo de colaboradores se lo habían sugerido a Colosio. Así empezó un nuevo proceso en el Gobierno Federal. Todo sucedió con inusitada velocidad. Para finales de diciembre se había modificado la Ley Orgánica de la Administración Pública, y la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap) había reemplazado a la vetusta Secretaría anterior. Lo primero que hizo el equipo de Carabias fue cambiar estructuralmente la relación con los recursos naturales: el agua ya no era un instrumento que se usaba sólo para regar, la madera es más que un simple insumo para fabricar y la fauna marina algo más complejo que un vehículo para alimentar. Los recursos se agotan, se contaminan, se depredan, si no se comprenden bajo la óptica ecosistémica; sin regulación y sin calibrar la importancia de las interacciones, la valoración de la vida misma se evapora. La Secretaría comenzó a armar-

se con talento que venía de las ong o de la Academia, los mayores y mejores cerebros en términos de conocimiento y compromiso con el medio ambiente se sumaron al proyecto. Javier de la Maza llegó como encargado de las Áreas Naturales Protegidas, como un ejemplo entre muchos otros, algo que no vino sin un costo asociado: cuando llegó “la debacle ambiental” con Vicente Fox, las organizaciones ambientales estaban un poco descobijadas y retomar el trabajo tomó un cierto tiempo. El paradigma neoliberal sugiere que primero van los seres humanos que el medio ambiente. La lógica de conservación no coincide del todo: en efecto, los seres humanos primero, pero no sólo los de ahora sino los de las generaciones futuras también, y de igual modo todos los seres vivos. El trabajo intersectorial y de capacitación realizado por el equipo de Carabias durante su gestión al frente de la Semarnap fue pionero en ese sentido y habría de ser avalado por algunas directrices asumidas por la onu años más tarde. Básicamente, la idea es que “combatir el hambre no se logra produciendo más alimento, sino cambiando los hábitos de consumo y el acceso a los alimentos, alimentos sanos creados en entornos próximos con producción sustentable: toda una cultura distinta”. La intimidación no le fue ajena a Carabias. En una ocasión, al rechazar la “sugerencia” de un diputado del pri para colocar a un delegado en Veracruz (que años después fue gobernador), se publicó un pasquín que detallaba a qué hora entraba y salía su hija de la escuela, y cómo identificar los vehículos en los que viajaba. “Una niña encantadora, felicidades, secretaria Carabias”, remataba la nota. El periodo con Zedillo resultó clave para la conservación en México. No sólo se ampliaron drásticamente las Áreas Naturales Protegidas y se le dio peso y se-


riedad a los delitos ambientales. También se creó la Ley General de Vida Silvestre, y México se ubicó en el mapa internacional como uno de los líderes globales en las discusiones sobre cambio climático y conservación. Carabias no sólo fue la persona clave en crear dependencias y dotarlas de facultades al interior del Estado. José Sarukhán, uno de los máximos exponentes en materia ambiental en el mundo, aseguró durante el ingreso de Carabias al Colegio Nacional que hay “un antes y un después de Julia Carabias” en nuestro país en materia ambiental. En entrevista con el doctor Sarukhán, el exrector de la unam enfatizó aún con más contundencia la aseveración y vinculó la praxis de Carabias también al desarrollo económico comunitario: “Ha marcado una diferencia fundamental entre poblaciones que tienen como patrimonio los ecosistemas”. Un ejemplo muy claro son los derechos de cacería cuyos permisos se daban “desde oficinas forestales y el dinero terminaba en Hacienda o quién sabe dónde. La gente que vivía ahí veía entrar y salir a los cazadores, quienes, en el mejor de los casos, les compraban un refresco y una torta. Julia logró que los beneficiarios fueran los habitantes y dueños de esas comunidades. Son ellos quienes ahora reciben el pago por estas licencias”. Además de esto, hay otros programas como el pago por servicios ambientales y muchos proyectos de desarrollo comunitario que muestran cómo no existe una visión infranqueable entre sustentabilidad y desarrollo económico, siempre que no se haga bajo el amparo rapaz de las lógicas neoliberales de extracción y explotación. “Si hoy tenemos reconocimiento internacional asociado a este tipo de programas es en gran medida gracias al trabajo de Julia Carabias”, dijo Sarukhán para terminar la conversación. Cuando Fox tomó posesión, el secretario del medio ambiente fue Víctor Lich-

tinger. Éste rompió la continuidad de los proyectos y asumió una postura antagónica con sus antecesores. El acoso llegó a tal grado que la Secretaría de Hacienda intentó realizar un embargo personal a Carabias por una supuesta mala comprobación de los viáticos que usó para asistir a la Conferencia de las Partes de Cambio Climático en La Haya. Ante el posible escándalo que desprestigiaría a la política ambiental, Carabias prefirió cerrar el expediente pagando de su bolsa ese viaje oficial en el que México jugó un papel de liderazgo, como estaba documentado en la prensa nacional e internacional. La Semarnap sacó la P de pesca de la secretaría y ésta se fue de regreso a la Secretaría de Agricultura, donde volvió la lógica de máxima extracción (provocando la actual y dramática crisis de escasez en los mares mexicanos). Después vinieron años difíciles, de regresar a la Academia y sobre todo de intentar regresar al campo. Para entonces, el trabajo de Carabias ya era reconocido a nivel mundial. Presidió un panel de expertos durante cuatro años en Naciones Unidas, pero su vida y su verdadera vocación siempre ha estado en el campo. Así, en 2005 conformó junto con Javier de la Maza —que llevaba más de 20 años trabajando en la estación Chajul—, Rosaura Cadena y Ricardo Frías, entre otros, Natura y Ecosistemas Mexicanos. Desde su fundación, Natura dedica sus esfuerzos a proteger, conservar y, en la medida de lo posible, restaurar la Selva Lacandona, uno de los sitios de mayor biodiversidad en el mundo y una de las razones centrales por las cuales México es considerado uno de los 12 países megadiversos en el planeta, entre los cuales se reparte aproximadamente 70% de la diversidad. Ahí, no sólo se han dedicado a proteger la selva de su principal depredador (las invasiones humanas), también han logrado estable95


La estación de Chajul es un centro de monitoreo de especies, educación ambiental, capacitación y vigilancia al pie del río Lacantún.

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cer proyectos comunitarios de desarrollo que conviven con la conservación, pero hoy todo eso vuelve a estar amenazado. En un país que tiene casi la mitad de su población viviendo entre pobreza y pobreza extrema, el tema del desarrollo sustentable encuentra una seria encrucijada: “No puedes limitar el crecimiento económico, porque todavía tenemos 50 millones de personas en pobreza, más treinta que vienen, como 80 millones de personas a las que hay que dar servicios y alimentos”. Este tipo de retos generan la necesidad de promover tipos de crecimientos distintos, idealmente con energías limpias que no generen gases de efecto invernadero, con una forma de uso de los recursos naturales renovables que no se agoten, e invertir mucho en programas de educación y concientización que promuevan formas distintas de entender el consumo. Asimismo, bajar el consumo en minerales (por ejemplo, el que promueven los teléfonos celulares), regular el uso de recursos forestales y pesqueros para que sea sustentable, pero todo eso pareciera ser ajeno a los paradigmas y propósitos de la actual administración. Uno de los proyectos turísticos insignia de la administración de López Obrador está vinculado con la región del trópico húmedo: el polémico Tren Maya que pretende llevar “cientos de miles de empleos a la región” plantea tanto construir como aprovechar vías ferroviarias existentes para conectar toda la península de Yucatán y el estado de Chiapas. “Sí, va a traer empleos a la región, pero no puede ser a costa de lo que nos queda de los ecosistemas naturales de la península de Yucatán”, explica Carabias. “Está bien el Tren Maya en las zonas en las que ya están construidas las vías, siempre y cuando se haga con estricto apego a la normativa de impacto ambiental y de ordenamiento territorial. Pero es inaceptable el

tramo que no tiene vías y que se pretende abrir por el sur de los estados de Campeche y Quinta Roo. Se pretende crear dos ciudades (en Calakmul y Bacalar) de 50 mil personas cada una, en donde hoy no hay gente. Es decir, reacomodar gente de otros sitios… ¿Cuál es la finalidad? Esto para atender a los millones de personas que se esperaría en Calakmul y Bacalar; van a reventar estos últimos espacios naturales de la Selva Maya porque los consideran tierras ociosas. ¿Van a repetir la colonización como en los setenta que sólo dejó destrucción del trópico, pobreza y hoy crimen organizado? En fin. Una cosa completamente fuera de proporción a lo que se requiere hoy y no hay en ese proceso una planeación económica que incorpore cómo debe ser el crecimiento sin la destrucción de los recursos naturales”. Parte central de la visión sobre la política ambiental de Carabias está fincada precisamente en no contraponer la conservación con el crecimiento económico: “El crecimiento debe estar desacoplado del uso de los recursos; más crecimiento, menos uso de recursos naturales”. ¿Cómo se logra? “Entre muchas medidas, con otro tipo de energías, no con las gasolinas”, idea que en países desarrollados no se discute más, mientras que aquí se desmonta manglar y se allana el terreno para la construcción de una gran refinería. La lucha de Carabias es transgeneracional y conecta —como lo hace la vida a través de esa maravillosa serie de interacciones llamada biodiversidad— distintos ámbitos de políticas públicas y planeación económica, social y cultural. Desgraciadamente, para la lucha que Carabias y su equipo llevan fraguando por décadas por todas las especies vivas de este país, la idea del largo plazo, el privilegio de la vida y el sostén de convicciones es antagónico a la obtusa “lógica” politiquera de corto plazo.

Carabias permaneció secuestrada 48 horas y mantuvo una conducta estoica que privilegió el proyecto de conservación que han desarrollado por décadas por encima de su propia vida. En Morelos fue asesinado Samir Flores por oponerse a la construcción de una planta termoeléctrica. Podríamos dedicar un texto, amplio y lúgubre, a los cientos de activistas y ambientalistas que han sido asesinados defendiendo su territorio. Como bien señaló en septiembre la representante zapatista María de Jesús Patricio Martínez en una entrevista concedida a El País, el gobierno mexicano sigue obstinado en usar a las comunidades indígenas sólo para obtener de ellas una supuesta legitimidad ancestral y mecanismos de folclore que no son otra cosa que utensilios de propaganda. Si de verdad existe una voluntad por atender los siglos de abandono y rapacidad en territorios como la Selva Lacandona, planteó Marichuy, hay que empezar por defender el territorio y promover formas de desarrollo que sean compatibles con su conservación y sustentabilidad a largo plazo. Aunque los peligros se acendran y los recursos se agotan, y pese a que pasan los años y el cansancio no mengua: “Sigo y seguiré trabajando 18 horas diarias porque ésta es mi vida y ésta es mi pasión”, dice Carabias. Se cuentan por cientos las personas que han tenido que pagar con su vida la defensa del territorio, otros como Carabias han decidido dedicar la suya para conservar uno de los recintos de biodiversidad más importantes que hay en el mundo. De continuar el saqueo y las políticas revanchistas y de reparto agrario, este patrimonio universal sucumbirá ante la lógica de roza, tumba y quema que históricamente ha imperado como estrategia de desarrollo y de gobierno en un país que tiene ya buena parte de su territorio y población sepultados en cenizas. 97


Arturo Farela se ordenó pastor en el seminario San Pablo de la Iglesia Cristiana Interdenominacional. Predica regularmente cada 15 días en el templo Príncipe de Paz en San Lorenzo Tezonco, Iztapalapa.

El pastor de la 4T Un perfil (sobrenatural) de Arturo Farela Texto

Emiliano Ruiz Parra Fotografía

Ritta Trejo


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De Salinas a Peña Nieto, Arturo Farela exhibe en el despacho del templo Príncipe de Paz sus retratos con expresidentes. Al lado, los trofeos de futbol del equipo de la iglesia.

Arturo Farela se ha relacionado con el poder político mexicano en las últimas décadas. Conoció a los presidentes Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Pero su cercanía con Andrés Manuel López Obrador va mucho más allá. Son amigos cercanos y el pastor lo apoyó en sus tres campañas presidenciales. El actual presidente ahora le corresponde con reconocimiento público: lo convocó al Palacio Nacional, le pidió predicar en Tijuana e invitó a dos de sus hijos a trabajar en el gobierno. “Ganó el hombre que yo apoyé”, dice con orgullo Farela.


La palabra favorita de Arturo Farela es “sobrenatural”. La pronunciará 16 veces en una conversación de dos horas. El Espíritu Santo se aparece cada tanto en su vida: le pone palabras en la boca. Le da órdenes. Le manda mensajes a través de algún desconocido. O lo salva de la muerte. Sobrenatural. O mejor: estrictamente sobrenatural. Le pido que me cuente su historia. He oído una narrativa similar de otros cristianos evangélicos: yo era malo y me volví bueno. Renací en Jesucristo. Farela dice: “Nací católico guadalupano, perdí a mis padres cuando tenía cuatro años y mis abuelos me criaron en la escasez, pero en una escasez digna y plena de amor. Sin embargo, la nostalgia por mis padres me llevó a ser [y aquí Farela no escatima adjetivos]: violento, borracho, peleonero, corrupto, mentiroso”. Le pido detalles: “Bebía alcohol como agua y disfrutaba involucrarme en golpizas”. Me sorprende que su historia tenga un matiz propio. Farela llegó a Jesucristo por amor. A los 22 años se enamoró de una bella muchacha y le pidió matrimonio. Nunca me casaré con un pagano, le respondió Genoveva Pacheco, cristiana evangélica. Arturo se convirtió: “El Señor te bautiza con Espíritu Santo y fuego. Te cambia el lenguaje, la mentalidad, el corazón. Tienes una operación neurológica, cardiológica, de todo”. A la conversión le siguió el noviazgo, luego el matrimonio

con Genoveva y los hijos, Arturo chico el primero, hasta juntar cinco: tres varones y dos mujeres. Se pudo haber quedado así: como padre de familia y creyente. Hasta que un día, no mucho después de su conversión, fue a un templo en la colonia Agrícola Oriental, un barrio obrero en la periferia de la Ciudad de México. Había una señora desconocida orando. La señora estaba en un éxtasis místico y empezó a hablar lenguas desconocidas. Farela la vio salir del templo, la siguió y le dijo: —Hermanita, siento en mi corazón que tiene un mensaje de Dios para mi vida. Y ella le contestó: —Arturo, predica la palabra. Jesucristo salva, Jesucristo sana, Jesucristo viene. Farela: “Se me hizo asombroso que me hablara por mi nombre directamente sin que me conociera. Entendí que se trataba de una profecía y de un llamado divino para servir al Señor. No es algo que yo busqué, no es algo que yo pedí. Ni siquiera lo merecía. Es una gracia de Dios”. Sobrenatural. Estrictamente sobrenatural. Farela estudió en el seminario San Pablo de la Iglesia Cristiana Interdenominacional, en la colonia Portales de la Ciudad de México. Lo suyo, dice, ha sido fundar iglesias. La primera en su propia casa, la llamó Iglesia Emanuel, y sus hijos

crecieron ahí entre oraciones y prédicas. Pero quería más. Cuenta Farela: “Iba caminando y veía un letrero de ‘Se vende’ en un edificio. Me acercaba, le imponía las manos a la pared y rogaba: ‘Dios, dame este edificio o uno así’. Marcaba al teléfono y me decían: vale tantos millones, que no tenía. Pero recordaba la frase de San Pablo: llamad a las cosas que no son como si fuesen”. O sea, créetela: cree que ese edificio u otro similar se convertirá en un templo de Jesucristo. Y así llegó la segunda iglesia. Estaba orando un día en San Lorenzo Tezonco, en aquel entonces barrio marginal sin pavimentación, agua corriente ni drenaje, en la región de Iztapalapa. Sintió en las paredes una vibración como de un tren. Preguntó. Era un antro a cinco cuadras de ahí. “Entonces fuera de mi control y mi dominio viene el Espíritu Santo sobre mí y de manera sobrenatural da una profecía: un día estaré ahí predicando”. El antro se llamaba La pista escondida. El administrador del local, Adalberto. Era, recuerda Farela, “un asqueroso bisexual” (como buen evangélico, Farela está en contra del aborto, la liberación de las mujeres, los derechos de los homosexuales, y en general, de la agenda progresista). Se los rentó entre semana y el primer día que un grupo de cinco leales oró les llovieron pedradas que azotaron sobre el techo de zinc. Esta historia la

En el despacho de Farela, en las oficinas de Confraternice, se miran retratos con López Obrador y los reconocimientos del Ejército por dictar conferencias a graduados sobre cristianismo evangélico.


confirma Noemí Martínez, secretaria de Farela y testigo del incidente hace más de 30 años. Salieron a invitar a la gente. Nadie fue. Farela: “Me habla el Espíritu Santo y me dice: ‘Sigue predicando aquí, yo tengo mucho pueblo’. Me parecía una burla porque no había llegado ni una persona en tres días, y el Espíritu Santo diciéndome que siguiera predicando”. Y peor: Adalberto ya no quiso rentarle, había bajado la venta de drogas desde que Farela llevaba a su grupito a orar. Y a pesar de todo, la historia acaba bien. Farela localizó al dueño del lugar, que resultó ser un empresario protestante de la rama metodista. —Quiero donarle este local para que predique a Jesucristo —le dijo mientras le daba las llaves. “Yo nunca he recibido un donativo ni de Morena, del pan o del pri. De Andrés Manuel, que es mi amigo, nunca he recibido nada. Lo poco o mucho que tengo es de la mano de Dios de manera sobrenatural”, me dice. Y una tercera iglesia en Ojo de Agua, Estado de México. ¿Cómo consiguió el terreno? De manera sobrenatural. Una vez más el Espíritu Santo fue sobre él y le hizo decir: “Dios nos ha dado un terreno para el templo”, ahí donde no había ni terreno ni templo. Y le donaron un terreno, y en ese mismo barrio había una comunidad que hacía rituales con una

bruja, y todos ellos —la bruja incluida— se convirtieron al cristianismo tras una predicación de Farela. Sobrenatural. Con ese tipo de historias, me advierte, podríamos seguir durante horas. Como cuando lo asaltaron afuera del templo. Tres veces jaló el gatillo el agresor y las mismas que se trabó la pistola. Sobrenatural. O cuando le quisieron robar el coche o quizá secuestrarlo. Abrió la portezuela, salió para entregarse y, de la nada, como si brotaran de la tierra, aparecieron cinco, siete, diez muchachos que le dieron una golpiza a sus secuestradores. Sobrenatural. Estrictamente sobrenatural. O la anécdota que me cuenta su hijo Arturo. Antecedente: Arturo padre y Genoveva habían adoptado a seis niños de la calle como propios. “Estábamos la familia sentada a la mesa. Los cinco niños de la calle que eran hermanos, uno más que no recuerdo cómo llegó que se llama Juan, y nosotros, que sólo éramos cuatro entonces. No había comida. Mi papá nos llamó a que nos sentáramos e hizo enojar a mi mamá, porque le pidió poner los platos vacíos. Empezó a orar: ‘Gracias, Señor, por esta deliciosa comida que nos das’. Interrumpió su oración el toque fuerte al portón, y salió a ver quién era. Se trataba de una de las ancianas de la iglesia, que traía bolsas con comida. Le dijo a mi papá: ‘Dios me dijo que le trajera esto’”.

Arturo hijo no dice la palabra sobrenatural. Al contrario: para él fue un hecho circunstancial, “pero mi familia lo recordó por mucho tiempo como un evento milagroso”. Arturo Farela le da la mano al presidente Carlos Salinas. Luego a Zedillo. En la siguiente a Fox. Calderón. Peña Nieto. Son las fotografías que adornan una oficina dentro del templo Príncipe de Paz, en el barrio de San Lorenzo Tezonco. El mensaje a sus feligreses es claro: desde hace 30 años tengo acceso al presidente de la República. “Eran reuniones protocolarias”, me aclara Farela. Lo que significa: amigo, lo que se dice amigo, sólo López Obrador. Lo cierto es que su historia política empieza en la presidencia de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). En 1991 Salinas convocó a un grupo de pastores, Farela entre ellos, para anunciarles que venía una reforma a la Constitución y las leyes, que por primera vez iba a reconocer la existencia de las iglesias porque México mantenía una legislación antirreligiosa desde la Guerra Cristera. “Nos damos cuenta de que México va a cambiar”, me dice Farela, y un grupo de pastores decide unirse. Al poco tiempo surgió su organización, la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), que empezó con 20 y hoy suma

Farela se reunió con López Obrador en Torreón, Coahuila, en su primera campaña presidencial. El fallecido Manuel Camacho (detrás) fue uno de los artífices del encuentro.


a siete mil iglesias. Farela es su presidente y Confraternice es varias cosas: una organización de incidencia política, pero también es un despacho que presta servicios jurídicos y administrativos. De las reformas de Salinas, por ejemplo, se crearon las asociaciones religiosas, una figura jurídica que le permite a una iglesia ser propietaria de un templo, internar a ministros de culto extranjeros, entre otras facilidades administrativas. Confraternice hace ese trámite, que se toma un año de gestiones y por eso cobra unos 20 mil pesos. Confraternice creció en la década de los noventa porque tomó una decisión estratégica: la defensa jurídica de los indígenas evangélicos. Eran la minoría dentro de la minoría: discriminados por ser indígenas y, dentro de sus comunidades, discriminados por su disenso religioso. Los niños evangélicos de San Juan Chamula, Chiapas, por ejemplo, no eran admitidos en la escuela. Confraternice les construyó una. Les hizo templos a los totonacas de Veracruz. Así tomó, sin cobrar un peso, casos en Guerrero, Jalisco, Michoacán y el Estado de México. Farela: “Confraternice toma la defensa de los casos de intolerancia, gratuitamente, de indígenas que no tienen ni para comer. Les quemaban sus casas, los corrían de los pueblos. Ahí adquiere un gran auge Confraternice por la defensa de la Iglesia perseguida y sufriente”. Farela tomó el caso más polémico posible: la defensa jurídica de los 94 indígenas acusados de la matanza de Acteal: 45 personas de la organización civil Las Abejas, entre ellas 16 menores y siete mujeres embarazadas, masacradas durante varias horas en una ermita del municipio de Chenalhó, en los Altos de Chiapas, el 22 de diciembre de 1997. Las Abejas simpatizaba con las causas del Ejército Zapatista, pero mantenía su independencia y no estaban armados. Después de dos décadas el caso llegó a la Suprema Corte, que amparó y liberó a los 104

detenidos por fallas en el debido proceso (para entonces ya no era Confraternice su defensor). Esa resolución indignó a muchos grupos indígenas, porque además testigos sostienen que los liberados sí participaron en la masacre. En 2004 entré a trabajar como reportero al diario Reforma y me asignaron la cobertura religiosa. Yo tenía 22 años, había crecido en un hogar ateo y ese mundo me despertó una fascinación intelectual. Pronto conocí a diversos líderes de iglesias no católicas, pero con quien trabé una relación duradera fue con Arturo Farela. Era el más audaz en sus críticas al gobierno de Vicente Fox. Era también crítico del pri. En 2006 yo cubría la campaña de Andrés Manuel López Obrador en su primer intento por ganar la presidencia. Un día me reuní con Farela. Me dio una estupenda exclusiva: varias decenas de pastores cristiano evangélicos se habían reunido con López Obrador en el hotel Benidorm de la Ciudad de México. Farela me dijo que al orar con el candidato había sentido una emoción profunda, espiritual. Era muy buena nota —como diríamos los periodistas—, pues los evangélicos casi siempre apoyaban al pri, y otro grupo, dirigido por Hugo Éric Flores, apoyaba al candidato del pan, Felipe Calderón. Estaba seguro de que me darían primera plana. A punto de mandarla al periódico, Farela me llamó. Me suplicó no publicar la nota. No me dio razones pero advertí temor en su voz y accedí. Unas semanas después Farela y otros pastores de Confraternice se reunieron con López Obrador en Torreón, Coahuila. Los periodistas siguieron al candidato y descubrieron el encuentro. A Farela no le quedó más que admitir ante los reporteros que sí, que se habían reunido con el candidato “en privado”. Al otro día la Secretaría de Gobernación llamó a cuentas a Farela y le abrió un expediente por pre-

sunta violación a la ley, que dice que ningún ministro religioso puede pronunciarse públicamente por un candidato o partido. Obrador perdería la elección por medio punto porcentual ante Calderón, alegaría fraude y se prepararía para competir seis años más tarde. Desde entonces seguí en contacto con Farela. Recuerdo su llamada en 2007. Me dijo que la presidencia lo había invitado al informe de gobierno de Felipe Calderón, que por favor lo publicara el periódico. En 2008 dejé Reforma pero lo vi cada tanto. Íbamos a comer mariscos a un restaurante cercano a sus oficinas en la colonia Juárez. Él pedía una cerveza. Ya no recuerdo si fue porque yo le pregunté o porque él se sintió en la necesidad de justificarse (muchos evangélicos son abstemios), pero recordó el episodio bíblico de las bodas de Caná: “Jesús puso una fábrica de vino”. Nunca lo he visto beber más de una copa. Conversábamos sobre política y religión. A veces nos acompañaba su hijo Arturo. Le entusiasmaba decir que los evangélicos crecían: en los barrios marginales, en el campo, entre indígenas y obreros. Cada vez más templos, más pastores, más asociaciones religiosas. —¿Y en la élite política y económica cómo les va? —Sigue siendo mayoritariamente católica —me contestaba con resignación. Y así era. Allá arriba los grandes empresarios, los políticos más poderosos, los que tenían la sartén por el mango eran católicos o simpatizaban con la Iglesia romana. En 2012 Arturo Farela volvió a apoyar a López Obrador. En primera plana de Reforma apareció una foto en donde estaba orando junto a él. Otra vez la Secretaría de Gobernación le abrió una investigación por proselitismo electoral, aunque en ningún caso fue sancionado. López Obrador perdería nuevamente, ahora ante el priista Enrique Peña Nieto, y se prepararía para una tercera campaña en 2018.


Ahora Farela presume ambas investigaciones como si fueran medallas en su pecho de soldado de la causa obradorista: “Y ahora ganó el hombre que yo apoyé”, me dice con orgullo. Hace 15 años, cuando estuve por primera vez en su oficina, la fotografía que dominaba su pared era un retrato de él, Arturo Farela Gutiérrez, predicando en el Zócalo de la Ciudad de México ante unas 70 mil personas. “Esa foto es de cuando estaba Zedillo. Yo convoqué a una marcha por la paz, porque vi claramente que Zedillo no podía con los zapatistas. Dios me habló y me dijo: ‘Convoca al pueblo y que oren en el Zócalo’”. Fue el 9 de noviembre de 1996. Ahora que vuelvo a su oficina en la céntrica colonia Juárez veo esa misma fotografía, pero en una pared adyacente. En la pared principal, al lado izquierdo de su escritorio, hay siete imágenes. En seis de ellas aparece al lado de López Obrador. A la sombra de esos retratos me cuenta la historia de Tijuana: Arturo Farela dormía su siesta de la mañana cuando lo despertó el timbre del teléfono. Eran poco menos de las 11 del 6 de junio de 2019. Al otro lado de la línea estaba Obrador. El presidente le pedía acudir a un mitin en Tijuana planeado para el 8 de junio con el larguísimo nombre de “Acto en defensa de la dignidad nacional y en favor de la amistad con Estados Unidos”. Donald Trump había amenazado con imponer aranceles a México del 5 y hasta del 25 por ciento a menos de que México detuviera el flujo de inmigrantes centroamericanos a su país. —Ve comprando tu boleto de avión porque va a ir mucha gente —le sugirió Obrador a un Farela todavía adormilado. Le dijo que se preparara porque quizá iba a intervenir, o quizá no, según se dieran las condiciones, en el mitin. Para el 8 de junio la amenaza ya se había conjurado. México aceptaba des-

plegar 20 mil efectivos de la Guardia Nacional para impedir el paso a los migrantes. El mitin en Tijuana se convertía en un acto festivo: nos librábamos de los aranceles aunque al precio de convertirnos en el muro de Trump. Farela se registró en el hotel Lucerna. Le sorprendió encontrarse al presidente en el elevador, media hora antes del acto. López Obrador lo saludó, volteó con un asistente y le dijo: —Farela va a hablar en el mitin. Hubo ocho oradores. Cuatro funcionarios, una indígena, un empresario y la sorpresa de la tarde: dos ministros de culto, el sacerdote católico Alejandro Solalinde y el pastor Arturo Farela. Farela no intervino ni habló. Durante siete minutos Farela predicó —es el verbo que usa— ante el gobierno en pleno, gobernadores, legisladores y miles de personas. Contó la historia del origen protestante de Estados Unidos y la maldición bíblica que acarrearía discriminar al extranjero. Más allá del discurso lo importante fue su presencia en ese ritual. “Invitar a un pastor evangélico a predicar estando presente [toda esa gente], o sea, ¿dónde está la laicidad del Estado?”, se pregunta a sí mismo Farela, “yo entendí que estaba dando un mensaje: los católicos están representados con Solalinde y los evangélicos con Arturo Farela”. La predicación de Tijuana coronaba la relación que había surgido casi dos décadas atrás, cuando López Obrador era jefe de gobierno (alcalde) de la Ciudad de México (2000-2005). Una relación peculiar entre un pastor y el presidente más religioso de la historia reciente de México. Recuerdo una escena de cuando lo cubrí en la campaña presidencial de 2006: al pasar por el arco de seguridad de los aeropuertos, el candidato vaciaba sus bolsillos. No traía cartera, llaves ni celular. Sólo cargaba un peine de plástico y dos escapularios. López Obrador navegaba con ambigüedad sobre sus creencias religiosas.

Decía “soy católico-cristiano-bíblico”. A mí esa mezcolanza me sonaba a que quería quedar bien con todos: con los católicos y los evangélicos al mismo tiempo. Farela no tiene dudas. Dice que Obrador es cristiano y para eso le bastan dos pruebas: una, que se declara “seguidor de Jesucristo” y dos, que ha orado con el presidente dentro y fuera del Palacio Nacional. Y aclara: orado, no rezado. Farela dice que Obrador se une al coro de presidentes que profesan públicamente su fe evangélica al lado de Trump, Viktor Orbán de Hungría y Jair Bolsonaro de Brasil, los tres de derecha o ultraderecha. Alejandro Solalinde, con quien hablé en septiembre pasado, me dijo otra cosa: “Andrés Manuel es católico, claro que sí, y para muchos que no sabían, era católico de misa diaria en el Centro Universitario Cultural [una capilla de padres dominicos] cuando estudiaba en la unam”. A eso me refiero con ambigüedad: López Obrador es católico para los católicos y evangélico con los cristianos. Su carrera política la ha entretejido de símbolos religiosos. Fundó un partido que se llama Morena, como la Virgen de Guadalupe (o la morenita del Tepeyac). Como presidente cita el evangelio, habla de espiritualidad y promueve los valores cristianos. El 26 de octubre pasado, en un acto con indígenas de Sonora, comparó a su gobierno con el cristianismo. Vale la pena la cita completa: “El propósito es que tengan mejores condiciones de vida y de trabajo los más necesitados. Esto es humano y es también cristianismo. Me van a criticar pero lo voy a decir: ¿por qué sacrificaron a Jesús Cristo, por qué lo espiaban y lo seguían? Por defender a los humildes. Que nadie se alarme cuando se mencione la palabra cristianismo”. Arturo Farela pertenece a una comunidad que, según el antropólogo Elio Masferrer, está estructuralmente invisibilizada. Los cristianos evangélicos son el elefante en la sala: una población que se multiplica pero que no está represen105


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En la sala de su casa, en Iztapalapa, Farela tiene una pared con fotos familiares y de sus encuentros con presidentes de MĂŠxico.

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tada en la vida pública. Un ejemplo es el censo del Inegi. Según Farela, el censo de 2010 fue un fraude: “Revela que los integrantes de iglesias cristianas evangélicas son solamente ocho millones. Masferrer y su equipo calculan que somos alrededor de 24 millones y según mi cálculo somos 35 millones”. Le pregunto a Masferrer y él mismo sostiene que el censo está sesgado a favor de la Iglesia católica en un detalle muy importante: la pregunta sobre pertenencia religiosa. Si el entrevistado responde que es católico, el encuestador pone una palomita y pasa a lo siguiente. Pero si responde cristiano evangélico, entonces la pregunta es abierta y tiene que cuestionarle a qué denominación pertenece, y anotar la respuesta completa, que puede ser Iglesia Cristiana Interdenominacional Getsemaní de San Juan de las Peras Prietas. Eso multiplicado por, digamos, cinco miembros de una familia, le retrasa mucho la entrevista. Así que mejor le pone católico y a lo que sigue. En 2018 los evangélicos dieron el salto a la política de grandes ligas. El Partido Encuentro Social (sus siglas pes son un guiño a los cristianos) lo había fundado un laico evangélico, Hugo Éric Flores, y había postulado a la presidencia a López Obrador. Flores y Farela no se llevan: “Hugo Éric es un conocido mío de muchos años, siempre hemos hecho acuerdos, pero del cien por ciento sólo cumple el uno por ciento. Es una persona deshonesta. Le dije a López Obrador: ‘Hugo Eric es esto y esto otro’, me respondió: ‘Arturo, todo eso lo sé. Pero yo estoy por encima, reconciliando a México”, me cuenta Farela. A Hugo Éric Flores le dieron un puesto: es el delegado de programas federales (súperdelegado, como se les conoce en el argot político) en el estado de Morelos. El gobernador de ese mismo estado, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, ganó como representante del pes y aliado de Morena. Hugo Éric Flores ha manteni108

do un perfil bajo. Farela, por el contrario, saltó a la fama. “Fui el único líder cristiano evangélico invitado a la toma de protesta”, me dice. Se esperó a que el presidente terminara de platicar con el vicepresidente yanqui Mike Pence e Ivanka Trump. Fue a abrazarlo y Obrador lo recibió con un afectuoso: “Te mandé la invitación, te tengo presente”. Dos meses después, a principios de febrero, Farela lo fue a ver a un mitin en Cuautla: —Somos millones los cristianos evangélicos que te apoyamos —le dijo a gritos Farela, que le hablaba desde abajo del templete. —No me interesan los millones, me interesas tú —respondió el presidente. —Somos más de 50 mil pastores cristianos evangélicos —le decía Farela. —Junta a 20 y llévalos conmigo —le respondió. Veo una de las fotografías: López Obrador y Farela en el despacho presidencial del Palacio Nacional con 20 personas, dos son mujeres, y otros dos son Arturo y Josué Farelas Pacheco, hijos de Arturo Farela (Arturo se apellidaba Farelas pero decidió cambiarse el apellido a Farela, aunque para sus hijos conservó el apellido original). Sonríen, están felices. Por fin después de más de un siglo de presencia en México, los cristianos evangélicos son recibidos como estrellas en el epicentro político del país. En el escritorio se ven papeles y detrás, la silla presidencial. Es el 21 de febrero de 2019. La siguiente fotografía se tomó menos de un mes después, el 13 de marzo. Es otro salón del Palacio Nacional, con una mesa de trabajo, sillones rojos y puertas de madera labrada. Aparecen 28 personas, López Obrador y Farela al centro. Repiten algunos rostros, otros ya no están. La novedad —aparte de Damaris Farelas, hija del pastor— son algunos altos funcionarios. Reconozco a tres secretarios de Estado: Olga Sánchez Cordero, de Gobernación; Jorge Alcocer, de Salud; y María Luisa

Albores, de Bienestar. Y a Gabriel García Hernández, coordinador general de programas para el Desarrollo de la Presidencia. En esa reunión Obrador les dijo a sus subordinados, según el relato del pastor: —Arturo Farela es mi amigo, quiero que trabajen con él. Y le encargó la relación a Gabriel García, el coordinador de los súperdelegados y de los 18 mil “siervos de la nación”, el equipo que toca las puertas y construye los censos de los programas sociales. En esa reunión se dieron tres diálogos interesantes. El primero: López Obrador le pidió a Farela que le ayudara a promover valores entre la población. —Si quiere que promovamos valores, lo más efectivo sería que nos autorizara concesiones de radio y televisión a las iglesias. López Obrador se volteó hacia Sánchez Cordero, testigo de la charla, y le dijo: —Vean eso sin una modificación constitucional para que no se lleve tanto tiempo —recuerda Farela. El segundo: Farela: “Le comento que tenemos siete mil templos de Confraternice, y él me dice: ‘Necesito cinco mil lugares, pero con gente honrada’”. La plática se refería a instalar sedes del Banco de Bienestar (antes Bansefi), para que los beneficiarios de los programas sociales pudieran retirar el dinero que reciben en transferencias directas. —¿Eso significa que los templos evangélicos se convertirán en cajeros bancarios? —le pregunto a Farela. —No. Los templos no se tocan. Anexo al templo. O frente al templo. O un lugar que consigamos. Y el tercer diálogo: Farela: “El presidente Andrés Manuel me pidió que escogiera a uno de mis cinco hijos para que trabajara en su gobierno. Quien sentí en mi corazón que es


el hombre que Dios iba a usar es Josué”, me dice Farela. Para noviembre pasado, Josué Farelas llevaba ya seis meses en el gobierno. En agosto de 2019 se armó un pequeño escándalo. El reportero Samuel Adam de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad reveló que Josué Farelas ganaba un sueldo bruto de 73 mil pesos. Cuestionado en la conferencia de prensa matutina, López Obrador minimizó el tema. Dijo que en su gobierno trabajaban católicos, evangélicos y librepensadores. Y que no veía nada malo en ello. El presidente le pidió al pastor que le ayudara en otro tema: la crisis migratoria. A través de un funcionario le ofreció tres plazas en el Instituto Nacional de Migración. En una de ellas recomendó a su hija Damaris, que es subdirectora de asuntos consulares. En total, me dice el pastor, hay unos 30 cuadros de Confraternice en el Gobierno Federal. Eso sí, él no tiene cargo, no recibe salario y ni un peso para los gastos de apoyar al presidente: “Andrés Manuel me pide ayuda pero no me da ningún salario. El presidente dice ‘Confraternice tiene una estructura, puede ayudarnos con sus recursos económicos’”. —¿Ha hablado de Dios con López Obrador? —le pregunto. —Sí. Muchas veces. Él ha dicho públicamente que es seguidor de Jesucristo. Es un cristiano bíblico. Sé que no va a ningún templo, pero yo he orado muchas veces con él dentro y fuera de Palacio Nacional. Oramos, no rezamos. Es un hombre que conoce a Dios profundamente. Todos los programas sociales tienen un trasfondo espiritual. Tenemos un presidente lleno de compasión por el prójimo. Como cristiano bíblico sabe que el gran mandamiento es amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. (Recuerdo que Farela cita repetidamente unos versículos de la carta a Timoteo para describir al presidente. Que sea un hombre de una sola mujer […] que go-

bierne bien su casa, teniendo a sus hijos en sujeción. “Y así es Andrés Manuel”). —¿Usted es el pastor del presidente? —Es un hombre que no necesita de sacerdotes, pastores o rabinos. Habla con Dios directamente como cualquier otro ciudadano lo puede hacer. No soy su pastor. Soy su amigo y su hermano en la fe. No es tan gordo, más bien su cadera es ancha, y por eso su cuerpo se inclina a los lados al andar. Su ropa de diario es el traje oscuro, camisa blanca, corbata y mancuernillas. Tiene 65 años pero aparenta menos: su cabello es negro azabache, sin canas ni amenazas de calvicie. Este 6 de octubre, en el templo Príncipe de Paz del barrio San Lorenzo Tezonco, me penetra el olor de su agua de colonia. Lo veo caminar al púlpito para iniciar su predicación de este domingo. Los detalles exteriores: unas 60 personas asisten al culto. Hay un escenario en donde una banda toca música cristiana. Se llaman Los Salmistas y se componen de trompeta, sintetizador, guitarra, bajo y dos voces. En la batería está Josué Farelas Pacheco. Cuando le toque cantar las alabanzas, Arturo Farela me sorprenderá con su voz de bajo bien afinada. El culto de hoy no tendrá glosolalia, milagros ni mayor avivamiento emocional. Es un servicio evangélico más. Salvo por la predicación de Arturo Farela. Y no es porque mencione nueve veces a López Obrador, que insista en su cercanía con el político, o que de plano suelte la frase: “¡Yo amo al presidente, oro por él!”. Creo que eso tiene que ver con mi presencia en el templo. Ahora no sólo le está hablando a su grey; me está hablando a mí como periodista. Unos minutos antes me ha saludado públicamente, me ha llamado amigo de muchos años. Farela le dedica su sermón a la crisis migratoria en Tapachula, una ciudad en el sur de México, en la frontera con Guatemala. Mi

primera reflexión: cuando se tiene poder, es decir, responsabilidad, ya no basta con mirarse el ombligo, hablar de Dios y citar la Biblia, hay que salir a ver la realidad y las tragedias de los otros. Farela acaba de regresar de Tapachula y se topó con una crisis humanitaria. Le habían dicho que había 400 transmigrantes varados, algunos de Haití y otros de diversos países de África. Farela se encontró con 10 mil personas que vivían en la angustia: en tiendas de campaña, sin agua ni alimentos. “Me enseñaron las fotografías de sus hijos que quedaron muertos en el camino”, dice conmovido. Le sorprendió que miles (calcula que seis mil) son sus hermanos en la fe, cristianos evangélicos. Entre ellos van pastores y profesionistas: arquitectos, abogados, ingenieros. Gente que huye de la violencia y la miseria y que no quiere volver a sus países. Dice: hasta que se resuelva la crisis, cada peso que reciba este templo va para los migrantes de Tapachula. A Farela le indigna un hecho en especial: que se deje llegar a los migrantes hasta Tapachula y después la Guardia Nacional los encierre en esa ciudad: “Si están abiertas las puertas para que entren miles y miles, no es correcto que no se les diga la verdad: se les va a dar acceso para que transiten por el país o no. No mientan, no engañen, si no, cierren la puerta”, dice. Lo que me impresiona es que piense que López Obrador no esté enterado. Que afirme que “su equipo no le está diciendo la verdad” y le oculta los hechos de Tapachula. Hechos que en efecto son muy graves: convertir una ciudad en un enorme campo de concentración. A mí me parece lo contrario: una política congruente con la decisión presidencial de detener a los migrantes para que no irriten a Donald Trump. Farela cree que engañan al presidente, ¿cómo podría consentir Andrés Manuel un hecho así de grave? Unas horas después me dirá su hipótesis: la crisis migratoria ha sido 109


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Feligreses de Arturo Farela cantando alabanzas en el templo Príncipe de Paz en San Lorenzo Tezonco, Iztapalapa.

creada deliberadamente al interior del gobierno por políticos que desde ahora piensan en la sucesión presidencial de 2024. Generan una crisis para debilitar a sus posibles competidores y sacarlos del camino. Es una idea complicada y medio conspiratista, que yo no comparto. Pienso en una frase que me dijo Alejandro Solalinde —más enterado sobre política migratoria—: “Ahorita [la idea] es un poquito de que los migrantes se queden en el sur-sureste para que Donald Trump no se ponga nerviosito”. Pero entiendo a Farela. López Obrador despierta ese sentimiento: es un político al que se le tiene fe. Tengo la impresión de que su coche es de los pocos lujos que se permite Arturo Farela: un Mazda con vestiduras de piel que maneja por San Lorenzo Tezonco. Salimos de la iglesia Príncipe de Paz y me hace notar que hay cuatro templos evangélicos en la misma manzana. Cruzamos por un mercado de autopartes robadas. La gente camina en las calles, el sol acoge el bullicio dominical entre pollerías, tienditas, casas de una sola planta pintadas de colores vivos. Del templo a su casa son 15 minutos. Farela vive en el barrio de Lomas Estrella. Seguimos en Iztapalapa, el municipio más poblado del país, empatado con Ecatepec con casi dos millones de habitantes, muchos de ellos trabajadores pobres que limpian, construyen, cuidan u ofrecen servicios diversos en el centro de la ciudad. Farela no vive en un barrio rico como Polanco, ni siquiera en una colonia de clase media como la Roma o Condesa. Farela sigue en Iztapalapa. Al cruzar la puerta hay una imagen que me impacta: Genoveva Pacheco, compañera de Farela desde hace 43 años, derramada sobre una mecedora junto a la mesa del comedor. Su movilidad es muy limitada y hablar le implica enor-

mes esfuerzos. Debajo de los bucles brilla una belleza de “esas mujeres fuertes de la Biblia”, como decía Ernesto Sabato de su madre. Me acerco a saludarla y da un brinco de terror. Me disculpo. Arturo Farela me explica: desde hace décadas Genoveva tiene una enfermedad por el consumo de cisticercos “que atacan el cerebro”. —Por eso estoy loca —dice ella con humor negro. —No, amor, no estás loca —responde Farela con cariño y una caricia. Los alimentos son sabrosos sin ostentación: espagueti, cecina, frijoles y chorizo. A la comida llegan tres de los cinco hijos: Arturo, Damaris y Josué. Faltan Febe y Abraham. Damaris y Josué vienen con sus parejas, Arturo es soltero. Es el evangélico rebelde, el filósofo, el que participaba en la porra de los Pumas. Su sentido del humor es ácido y su inteligencia es aguda. “Yo no heredé las cualidades de pastor de mi papá”, me dice, pero sí lo hicieron Josué y Damaris (Febita ya es pastora, estudió teología). Creo que Arturo hijo se parece a su madre no sólo en sus rasgos faciales, sino en ese sentido del humor, esa mirada irónica. En efecto, Josué tiene el cuerpo robusto y el talante solemne y bonachón de su padre. Una parte de la casa de la familia Farela se compró hace 40 años y fue durante años templo y casa. Ahora hay dos líneas del metro cerca, pero entonces Lomas Estrella era un barrio muy alejado. La construcción se fue ampliando, primero hacia atrás y después hacia arriba para dar lugar a los cinco hijos biológicos y a los seis adoptivos. Y llegó el día en que los hijos se fueron y entonces Arturo Farela y Genoveva Pacheco adoptaron perros de la calle. Uno a uno hasta llegar a 10. Farela los saca a pasear todos los días a las 6 de la mañana y luego repone las horas de sueño con una siesta de 9 a 11. Todavía me tocó conocer a Chaneli-

ta, una perrita tan vieja que usaba pañal y comía papillas. Murió unos días después. Todo el tiempo el televisor estuvo prendido, primero en un canal de telepredicadores (en televisión de paga) y luego en un partido de futbol al que no prestamos mayor atención. Arturo Farela fue leal a López Obrador desde 2006 y ahora el presidente le corresponde con reconocimiento público: convocarlo al Palacio Nacional, pedirle predicar en Tijuana, invitar a dos de sus hijos a trabajar en el gobierno. La presencia pública de Farela y Confraternice, pienso, es crucial para la visibilización de los cristianos evangélicos. Farela se toma en serio las tareas que le encomienda el presidente y pone su empeño, tiempo y recursos para ayudarlo. Cree sinceramente en él y no espera nada a cambio para su beneficio propio. Pero tampoco se puede hablar de que los evangélicos influyan en su administración. Los cargos de Josué y Damaris son de nivel medio, gotas en el mar. No hay un miembro de Confraternice como secretario o subsecretario de Estado. Tampoco una “agenda evangélica” que el presidente impulse en el Congreso (no se ha movido nada sobre las concesiones de radio y televisión a las iglesias). La simpatía personal, la afinidad espiritual y el deseo de inclusión hacia Farela son evidentes, pero no hacen un cogobierno evangélico. Son guiños a una población que se multiplica. Gestos simbólicos que representan un nuevo paradigma. Una llamada interrumpe a Arturo Farela. Es un reportero de Notimex. Le da una breve entrevista sobre los dichos del presidente de la mañana. Qué curioso: la agencia de noticias del Estado mexicano le pide a un pastor que traduzca en clave bíblica lo que ha dicho el jefe del Estado. O quizá estoy sobreinterpretando y era sólo un reportero sin nota en domingo, que se le hizo fácil llamarle a Farela para salvar el día. 111


ZOOM

Ana Lucía Riojas


La línea entre la política y el activismo Cientos de mujeres mexicanas salieron a las calles este 2019, y entre gritos de protesta rompieron vidrios y rayaron paredes, ante la reiterada violencia de la que han sido víctimas y del sonado caso de una menor abusada por elementos de la policía capitalina. El 16 de agosto marcó un hito en la lucha feminista en México. “Está cabrón cómo estamos dispuestas a destruir la ciudad por una morra que no conocemos y de eso se trata, de resistir y hacerlo juntas, porque si tocan a una, nos tocan a todas”, asegura Ana Lucía Riojas Martínez, diputada independiente por la LXIV Legislatura, que ha sido amenazada de muerte por formar parte de aquellas mujeres que se apoderaron de las calles. Justo hace un año tomó protesta ante el Congreso y aunque está consciente de que su deber es desempeñar un cargo político, defiende que “ese papel tiene su correlato con las calles y la protesta civil. Puedes participar y es válido, pero no se te puede olvidar que tienes una responsabilidad distinta al resto de la gente”. Con un claro rechazo a los inalcanzables, como define a los políticos que han dejado de lado la dimensión social, sostiene que la diputación “puede ser un trabajo muy noble”, pero son ellos quie-

nes lo han convertido en algo ingrato. “Se les olvida que estamos aquí para representar personas y no intereses de un partido a través del que exprimen todo”. Para Riojas, a México le urge estar a la altura de los tiempos: “La realidad ya nos rebasó y tenemos que tener claro que no estamos acá para defender nuestras creencias, sino lo que mejor le conviene a nuestro país”. Licenciada en comunicación por la Universidad Iberoamericana, señala que la política tradicional nunca estuvo entre sus planes. Siempre optó por un acercamiento directo con los movimientos sociales, como lo hizo con el #YoSoy132 en 2012. Sus convicciones la llevaron a buscar un espacio en el cual pudiera dar voz a los ciudadanos y lo encontró en el Congreso, desde donde ha pugnado por los derechos de las mujeres y del colectivo lgbt hasta cuestiones de seguridad pública, como el rechazo a la militarización del país, con lo que asegura que “López Obrador le cumplió el sueño a Calderón”. Ante la crisis de violencia que atraviesa México, Riojas apuesta por proponer alternativas. Un paso para construir la paz, asegura, consistiría en despenalizar el uso médico y lúdico de la mariguana.

Reconoce que “el país está tan lastimado que ya nos cuesta trabajo imaginar posibilidades”. Aún así, se plantó hace unas semanas frente al Congreso y entregó un porro a Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación. Un recordatorio a la funcionaria para cumplir con su compromiso de atender el fenómeno como uno de salud pública y no de seguridad. Riojas fue criticada y no fue la primera vez, su manera de hacer política ha sido difícil. Reconoce, sin embargo, que es su forma de abonar a la dinámica de esta Cámara desde su “independencia y autonomía de intereses partidistas”. Ella busca aprovechar esto para llevar el debate más allá de las cúpulas políticas. “Es tiempo de concentrar esfuerzos en la reconstrucción del tejido social, mostrar alternativas y, para eso, la información debe permear en la sociedad de forma que podamos imaginar posibilidades más allá del combate frontal al narcotráfico”, concluye. Texto Samantta Hernández Escobar Fotografía Diego Berruecos

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Los guardianes de La Estrella Una crónica de arraigo, amor y resistencia en un pueblo español Texto

Virginia Mendoza Fotografía

Maysun


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Sinforosa y Juan Martín han vivido solos desde hace cuatro décadas en La Estrella. Nadie más habita este pueblo solitario en la provincia de Teruel, España, que llegó a tener alrededor de 200 habitantes y se fue vaciando. Un terreno poco fértil que impedía el cultivo, a donde el agua no llegaba y cuando llegaba, provocaba desastres. Así que marcharse pasó a ser la norma; y a esta problemática se unió la hambruna de la posguerra española. Pero Sinforosa quiere fallecer donde nació, morirse con sus muertos, ser la que cierre el pueblo. Siente la necesidad de cuidar hasta el fin lo que una vez fue de todos.


Sinforosa Sancho y Juan Martín Colomer en abril de 2019, los últimos dos habitantes de La Estrella.

Los dos últimos habitantes de La Estrella tienen planes a futuro: han plantado encinas. Parece un aviso, una declaración de intenciones que se revela nada más llegar a este barrio rural español perteneciente a Mosqueruela y ubicado en el Maestrazgo aragonés, en la provincia de Teruel, junto al límite de la de Castellón. Sinforosa Sancho está sentada en el banco de la puerta de su casa, templada por el sol, rodeada de gatos y envuelta en silencio. Aquí, al fondo de un barranco de difícil acceso, en una ladera rocosa, ella y su marido, Juan Martín Colomer, han vivido solos desde hace casi cuatro décadas en una de las dos hospederías de la iglesia. En estas calles, en las que crece la hierba, llegaron a convivir alrededor de 200 personas. El aislamiento, una naturaleza hostil, el hambre de posguerra y, sobre todo, el éxodo rural desde finales de los años cincuenta, fueron vaciando la aldea hasta que en los años ochenta sólo quedaron aquí los dos ermitaños, a una edad en la que ya nadie se marcharía en busca de trabajo. El hijo de Sinforosa y Juan Martín fue el último niño de La Estrella, tras la muerte de su otra hija, a los 11 años, por un derrame cerebral. Después de que se fueran todos los vecinos, el arraigo de Sinforosa se convirtió en resistencia. 118

—Te has criao así —dice Sinforosa con una sonrisa tímida, como asumiendo que las cosas son como son y no tiene sentido cambiarlas. Mientras habla, a su espalda se extiende una fachada de tonos pastel, amarilla y rosa. La pintura dibuja ladrillos, columnas, sombras. Es un trampantojo que imita a un edificio neoclásico en el que hay dos relojes solares: uno para la mañana y otro para la tarde. La casa en la que viven Sinforosa y Juan Martín es una de las dos hospederías del obispado que, junto al Santuario de la Virgen de La Estrella, cierran una pequeña plaza presidida por una morera. Sinforosa se queda en el banco mientras Juan Martín muestra la aldea: junto a la plaza hay algunas casas reformadas, aunque casi siempre están vacías. Más allá, todo es ruina y abandono. En total, son unas cuarenta viviendas. Hay un horno que no se ha usado durante décadas, un lavadero en el que Sinforosa todavía lava la ropa como antaño y un cementerio que es el único punto al que llega la cobertura móvil. El padre de Sinforosa fue el último enterrado allí. Mientras ella insiste en quedarse, Juan Martín, que preferiría vivir en cualquiera de los pueblos más cercanos, consiente. Ella quiere morir donde

nació, morirse con sus muertos, ser la que cierre el pueblo. Por ser la última, siente la necesidad de cuidar hasta el fin lo que una vez fue de todos. Son dos tipos de amor muy distintos los que los retienen. El de ella, por la tierra en la que nació y a la que la une el vínculo inquebrantable con los antepasados. El de él, por Sinforosa. Para recordar que su lugar en el mundo es Vistabella, un municipio de la provincia de Castellón a unos 17 kilómetros de La Estrella, Martín ha inscrito su nombre y el de su pueblo en una de las puertas de su Land Rover. Es el vehículo del que se vale una vez a la semana para subir, por un camino angosto y zigzagueante, barranco arriba, a hacer la compra en Vistabella. Se encarga él de hacerlo porque Sinforosa no sale de La Estrella ni por un momento. No ha dejado este lugar desde que hace casi una década sufrió una aparatosa caída que le obligó a salir en ambulancia. —A mi mujer no hay quien la saque de aquí —dice Juan Martín mientras sigue caminando—. Yo me iría a Vistabella. Tenemos casa en Villafranca y en Vistabella y está todo más arreglado. Tienes servicios, tienes ducha, tienes de todo. Aquí te tienes que lavar con una tinaja ahí, de cualquier manera. No es igual…


La plaza del pueblo a la medianoche, con la morera blanca que se encuentra plantada desde 1930.

—Y entonces, ¿por qué no se quiere ir ella? —Ay, porque sacar a mi mujer de aquí es matarla. La Estrella se ubica en la margen izquierda de un río que separa dos provincias y dos comunidades autónomas, en el punto más despoblado de Europa. De este lado, es Teruel (Aragón); del otro, empieza Castellón (Comunidad Valenciana). De este lado, el río se llama Monleón; del otro, Montlleó. De un lado, el pueblo más cercano es Mosqueruela (Teruel); del otro, es Vistabella (Castellón). —Aquí hablamos así como a medias, pero nos entendemos —dice Juan Martín. Un día, hace siglos, cuando aquí no había nada salvo árboles, un pastor de Mosqueruela regresó a su pueblo asegurando que había tenido una visión mariana tan luminosa como cegadora; que había visto cómo una virgen sujetaba un bebé con una mano y mostraba una estrella brillante de ocho puntas con la otra. Los vecinos de Mosqueruela bajaron a ese paraje, cargaron la figura y la dejaron en la iglesia parroquial. Pero la virgen desapareció y, una vez más, el pastor la encontró donde la

primera vez. Así ocurrió hasta tres veces. Los vecinos no se resistieron a interpretar el milagro y entendieron que era voluntad de la virgen permanecer en este lugar. Construyeron una ermita y una casa de peregrinos. La ermita inicial era mucho más pequeña que la actual. A medida que se consolidaba el culto mariano en torno al santuario de La Estrella, especialmente desde la construcción de la ermita nueva, iniciada en 1720, se fueron estableciendo cada vez más vecinos, atraídos por el flujo constante de gente y a pesar de la difícil accesibilidad de un lugar que ni siquiera contaba con la pista forestal de 12 kilómetros que hoy da acceso. Por el mismo motivo, se construyó una segunda hospedería. La Estrella creció tanto que llegó a contar con más de 200 habitantes que vivían principalmente de las viñas. Ahora Juan Martín y Sinforosa se dirigen hacia la ermita. Es una construcción barroca rematada por una cúpula de teja vidriada azul celeste. Sinforosa extrae una llave del bolsillo, la introduce en la cerradura sin éxito. Cuando al fin logra abrir, cede el paso. Martín avanza hacia el altar. La ermita tiene tres naves de crucero cuyas bóvedas están rematadas con pinturas religiosas.

—Se venían a parir a los críos y los mataban y los metían ahí abajo. Tras el altar hay como un cementerio y si se abre, se descubre que está lleno de criaturas —dice Juan Martín, que accede a la parte trasera del altar, abarrotada de exvotos, y pisa fuerte para demostrar que bajo las baldosas tiene que haber un hueco. Por la escasez de conexiones, la aldea siempre fue conocida como “la paridera del rey” y se convirtió en un lugar perfecto para ocultar embarazos cuya condición se trataba de mantener en secreto. —Eso que dice es muy antiguo —aclara Sinforosa, como quitándole importancia, mientras mira a su alrededor para asegurarse de que la ermita está impecable y se dirige hacia la puerta. Cuando vienen los romeros, el último fin de semana de mayo, es la cofradía la que se encarga de limpiar la iglesia antes y después de las rogativas. El resto del año, Sinforosa es la responsable del mantenimiento. —Eso, la tonta —dice entre risas justo antes de volver a salir a la calle. —¿Cómo que la tonta? —Pues porque no me voy. —¿Y por qué no se va? —Estás aquí... 119


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Juan MartĂ­n Colomer abre una puerta del Santuario de la Virgen de La Estrella, el 31 de mayo de 2016.

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Los peregrinos celebran una verbena tras la romería de la Virgen de La Estrella. Se realiza en las antiguas caballerías de la Casa Vieja (que data de 1600) y en la que viven Juan Martín y Sinforosa.

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La devoción mariana fue a más en La Estrella desde que en el siglo xvii brotara agua después de una prolongada sequía. Con motivo del milagro que cada vez atraía más peregrinos, se amplió el santuario. Lo que entonces se consideró milagro, dos siglos después dio lugar a la catástrofe. En ese mismo templo, una de las fachadas de piedra de sillería da los detalles de cómo la naturaleza empezó a echar a los vecinos. La inscripción reza: R.I.P. DILUVIO en la ESTRELLA 9. Octubre. 1883. 17 casas destruidas 26 personas Muertas De lo que ocurrió, quedan las huellas. Martín puede imaginar, si alza la vista hacia la ladera y mira con detenimiento, por dónde cayó el agua exactamente el día del diluvio. —Los de campo notamos y vemos que hay sitios en los que no ha llegao el agua en la vida —dice Juan Martín—. En 1883 arrastró piedras y de todo. Y mira si hace años, pero se nota que bajó muchísima agua. En 1883, el despoblamiento en La Estrella empezó como empiezan los peores finales: con un muerto recién nacido. Había llovido sin descanso durante dos semanas, con sus noches y sus días. El río solía arrastrar un caudal escaso, pero después de aquellos días fue dando algunos avisos de que el peligro estaba por llegar. Cuando aumentó seis metros, se desbordó y arrancó el puente con rabia. Juan Martín tiene la explicación: —Es que en realidad es un río seco; si llueve mucho, sale loco. Una riada arrastró árboles y rocas en su descenso por el barranco que da cobijo y acceso a la aldea y destruyó las casas y mató familias enteras. El estruendo despertó a los vecinos. Algunos partieron a pie hacia Mosqueruela. De noche, cuesta arriba y con la lluvia en contra, lograron hacer en dos horas un camino que normalmente requiere casi cinco. En el pueblo ya estaba Antonio Meseguer, que había llegado en busca de un médico porque su mujer se había puesto de parto. La intensidad de la tormenta retrasó su regreso y le libró de ver cómo todos los suyos morían, incluido el recién nacido. Pero no lo salvó de encontrarse todos los cadáveres de su familia y de las vecinas que asistieron a su mujer, a la que halló aferrada al cordón umbilical. No todos los cuerpos estaban a la vista y los vecinos estuvieron buscándolos durante dos semanas. Encontraron veintiuno. A los otros cinco los dieron por muertos. Aunque Sinforosa mira las nubes y sabe qué va a ocurrir, lo cierto es que lo

que hace el agua aquí nunca es completamente predecible. Dice Juan Martín que el problema de La Estrella es que “las tormentas no llegan al punto; no llegan cuando tienen que llegar”. —Aquí es muy pobre de agua. En alguna época, hace 200 años, siempre había agua, pero desde hace setenta años… Se ha terminao, hija —dice con resignación—. El agua parece que es muy llana, pero cuando viene es corriente y se retiene mal. Quedan otras huellas de la inundación: un brote que habla de la vida y de la resistencia y que a los únicos vecinos de La Estrella les parece sagrado. Es lo que queda de un olivo al que se aferró una pareja para que no la arrastrara la corriente. Gracias al árbol, ambos lograron salvarse y su historia pasó de abuelos a nietos. Tras el diluvio, se extendió entre los vecinos un rumor que tenía que ver con su aislamiento y que se convirtió en leyenda después de varias generaciones. Después de la tormenta alguien dijo que una de esas mujeres cuyo embarazo se ocultó se había negado a desprenderse de su hijo recién nacido. Como no consiguió retenerlo, cuenta hoy la leyenda, lanzó una maldición que invocaba la lluvia, los truenos, la muerte. Varias décadas después del diluvio, llegó la Guerra Civil española. Aquel verano de 1936, Juan Martín ya caminaba, aunque todavía no hablaba. Su primer recuerdo, aún intacto, pertenece a esos días extraños. Estaba en el campo, jugando con el cedazo que usaban sus padres para aventar el trigo. Se cortó un dedo con el cierre metálico y su padre le untó la mano con resina. Después, Juan Martín apenas volvió a verlo. Por su aislamiento, La Estrella se convirtió en un lugar de paso para el maquis, la resistencia antifranquista que se echó al monte durante y, sobre todo, después de la Guerra Civil. Desde muy pequeño, Martín pagó las consecuencias de vivir en un lugar que despertaba sospechas. La Guardia Civil merodeaba siempre por la aldea en busca de maquis. Y, recuerda Martín, de comida. —Y el hambre también es viva cuando no tienes na’ que comer. —Viva… —No hay cosa más viva que el hambre. ¿Por qué te crees que había tanta bruja y brujería? Porque la gente estaba débil; no comía. Se quedaron callados y aún no sé cómo no me pegaron un tiro. La Guardia Civil sospechaba que el padre de Juan Martín era un enlace que alimentaba a los maquis de la zona y les ayudaba a ocultarse. Era habitual que se presentaran en casa; unas veces vestidos de uniforme y otras de paisanos. Creían que Juan Martín, que era ya un niño de siete años, no se enteraba de nada. Así que un día aparecieron en su casa haciéndose pasar 123


por maquis, por si tenían la suerte de que delatara a su padre. “¿Y cómo es que el otro día vinisteis vestidos de guardias civiles y hoy de maquis?”, les dijo. Finalmente acusaron al padre de enlace y lo fusilaron. A la madre la encarcelaron durante cinco años. En esos años, La Estrella, que había llegado a tener alrededor de 200 habitantes, se fue vaciando. Al problema de la sequía, las tormentas impuntuales y el terreno que impedía el cultivo, se unió la hambruna de la posguerra. —El que tenía patatas era un campeón —recuerda Juan Martín—. El que tenía padre o madre, ya comía. Nos daban racionamiento los ayuntamientos. A los que pertenecían a Mosqueruela, se lo daban allí, y al que pertenecía a la parte valenciana de Villafranca, pues allí. Pero eso no se podía comer porque estaba malo. La gente no podía, no tenía vida. Se iban a Barcelona, Castellón, Zaragoza… A la familia de Sinforosa no le fue tan mal. —Después de la guerra, a mis padres les dijeron si querían pasar aquí —dice en la casa que comparte con Juan Martín desde hace setenta años, que es la más grande de las dos hospederías—. Yo tenía un miedo de estar ahí, con seis años… Se iba mi madre a la fuente y yo en casa no me quedaba. En la que habíamos vivido ya no cambiamos porque tenían una cerda de cría y cuando paría había que sacar al macho a la calle porque no cabía en el corral, entre tantos animales. Para Sinforosa, la mudanza fue traumática. La casa en la que vive hoy y que se niega a dejar, le parecía entonces un lugar aterrador. Es una casa de tres plantas y varias habitaciones. En la planta alta del edificio estaba la escuela, pero Sinforosa no aprendió a leer en la escuela, a pesar de que la tenía en su casa. Tuvo que dejarla demasiado pronto para cuidar las ovejas de su familia. Nadie le preguntó nunca qué quería ser de mayor porque no había opciones. Pero tenía inquietud y tenía libros que leía su madre. Antes de ir al campo con las ovejas, Sinforo124

sa guardaba alguno de los libros y se reunía con Teófila, otra niña pastora que antes de salir de casa con su rebaño actuaba del mismo modo. Aprendieron a leer juntas. Solas. Desde entonces, a Sinforosa le fascina todo lo que traen los forasteros si se puede leer. Hasta los folletos de ofertas de los grandes supermercados que se niega a visitar. —¿Le habría gustado seguir estudiando? —¡Hombre! Mejor habría sido que guardar ovejas. —¿Tenía alguna idea de lo que querría ser de mayor? —Ay, a mí eso no me lo decían. “A guardar las ovejas”... Sinforosa y Juan Martín se conocieron por aquella época. A ella le tocó cuidar de las ovejas cuando su hermana mayor se casó y se marchó fuera. Él ya cuidaba el rebaño de su hermano. —Ella tendría catorce o quince años y yo tendría doce o trece. Ella fue la lista, que se lo buscó más joven y yo caí en la trampa —bromea. Algunos años después empezaron a “fiestear” en una taberna del pueblo muy próxima a las casas de ambos. Para seducir a Sinforosa, Juan Martín repetía unos versos que había aprendido de memoria: “Quisiera ser hiedra y subir por las paredes, y entrar en tu habitación por ver el dormir que tienes”. Parece ser que aquellas palabras impresionaron a Sinforosa, porque se casaron a los dos años, justo a la vez que una de las hermanas de ella. Fue una boda doble. Sinforosa llevaba un vestido sencillo, oscuro y floreado. Fue un día tan normal para ella que ni siquiera sabe si guarda alguna fotografía. Desde aquella fecha que no recuerda con exactitud, hace unos setenta años, han permanecido aquí. Cada vez más solos. —Entonces no se llevaba eso de ir de blanco y fui como vamos ahora o como un domingo cualquiera —recuerda Sinforosa. Después de la boda, la hermana de Sinforosa se fue de La Estrella. No fue un caso aislado. En un terreno abrupto y poco fértil al que el agua no llegaba o llega-

ba provocando desastres, la vida era cada vez más difícil y marcharse pasó a ser la norma a partir de finales de los años cincuenta. Cuando Sinforosa y Juan Martín se casaron, en La Estrella aún vivían 30 familias que se fueron a lo largo de tres décadas. El éxodo rural que fue vaciando el campo en España hizo el resto. La despoblación rural no es una peculiaridad de España, sino una tendencia casi global que empezó a dejar a los campesinos sin trabajo tras la mecanización de las tareas agrícolas y que concentró la inversión en las grandes ciudades. A partir de los años cincuenta, España se urbanizó casi de golpe y las ciudades demandaban mano de obra procedente del campo. Las cifras dicen que 53% del territorio español está en riesgo de despoblación. Es decir que sus municipios tienen menos de 1 000 habitantes. Hay cuatro provincias —Teruel entre ellas— de las que ya han emigrado más de la mitad de sus nacidos. De los 265 908 habitantes que tuvo la provincia de Teruel en su mejor momento demográfico (1910), en 2018 quedaban 135 562. En un siglo la provincia ha perdido la mitad de su población y se queda con 100 personas menos cada mes. La densidad media es de 9.1 habitantes por kilómetro cuadrado —menos de 10 convierte un lugar en desierto demográfico—. Además, se encuentra en la zona con el índice de envejecimiento más alto y el índice de natalidad más bajo de la Unión Europea. La investigadora Pilar Burillo ha puesto nombre a este abandono propiciado por unas políticas que dejaron en un segundo plano a la población rural: demotanasia. Demos significa “pueblo” y tanasia significa “muerte”. La zona más despoblada de España, dentro de la cual se encuentra la provincia de Teruel, es conocida como la Laponia del Sur. Dentro de esa Laponia española están los Montes Universales. Según un estudio de catedráticos de la Universidad de Zaragoza de la Asociación Serranía Celtibérica, Montes Universales es ya la zona más


Un obispo bendice el Santuario de la Virgen de La Estrella durante la romerĂ­a del 30 de mayo de 2016.

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—Y entonces, ¿por qué no se quiere ir ella? —Ay, porque sacar a mi mujer de aquí es matarla.

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despoblada de Europa. Hay un punto en el que la densidad de población no llega ni a un habitante por kilómetro cuadrado. Pero la población española ha aumentado. Más de 10 millones en apenas un cuarto de siglo. De esa cifra, la mitad se ha ido concentrando en las grandes ciudades. Madrid se ha convertido en una especie de agujero negro que absorbe la población de las comunidades más cercanas pero que salva las periféricas, especialmente costeras. Tal es la capacidad de absorción, que se habla de una nueva ola de despoblación que ya no sólo afecta a los pueblos, sino que ha empezado a vaciar capitales de provincia. Los de Aragón, cuando se marchan, prefieren Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana, en ese orden, por proximidad y por posibilidades. Los de La Estrella partieron hacia Castellón, Zaragoza y Barcelona. —No es que se fueran todos de golpe. Pero sí puede que se fueran unos cien en un año. Había un vecino que me decía que cada vez que uno se iba, él se comía un pollo —recuerda Juan Martín. —¿Quería quedarse solo? —Pues al final él también se fue. Era uno de los últimos vecinos de Sinforosa y Juan Martín. Mientras las ciudades demandaban mano de obra barata, la mecanización de los trabajos agrícolas dejó parada a gran parte del campesinado. Se iban primero y sobre todo los jóvenes. La población iba envejeciendo y el número de muertes empezó a superar el de nacimientos. El desarrollismo acelerado tras décadas de estancamiento benefició a las ciudades y dejó al margen los pueblos. La Estrella no es una excepción. Varios pueblos salpicados por la geografía española cuentan con un solo habitante o dos. A menudo, son ancianos que no pudieron o no quisieron irse. Lo que al principio consistió en quedarse porque la vida estaba ahí y la edad de trabajar se estaba agotando, en algunos casos se acabó convirtiendo en resistencia. Personas como Sinforosa se acostumbraron a

ser cuestionadas por quedarse en un lugar del que todos se fueron y lo que en principio era aceptación, arraigo y necesidad de morir donde nacieron dio paso a una tozudez que al forastero le cuesta entender. —¿Les gustaría que viniera alguien a vivir aquí? —No. Porque no vendrán. No hay vida —dice Sinforosa. El último fin de semana de mayo, La Estrella parece cualquier cosa menos un lugar habitado por dos ancianos. En la plaza hay una barra portátil en la que varios camareros sirven bebidas y bocadillos. La planta baja de la casa de Sinforosa y Juan Martín está a punto de convertirse en verbena y la alta en comedor. El pueblo está lleno de gente y en la calle que lleva a la ermita hay varios puestos de artesanía. Los coches esconden fachadas semiderruidas y a veces, incluso, suenan las campanas. Entre el tumulto llega Isabel, una mujer alta y morena que ofrece un lugar para dormir y comer. —Aquí se duerme en colchonetas, nada de señorío —advierte Sinforosa. Isabel busca un cuarto libre en la hospedería que es la casa de Juan Martín y Sinforosa, donde esta noche todos cenarán, beberán, bailarán y dormirán. —Vamos arriba a comer —dice en un tono alegre. La planta alta es el antiguo colegio, un lugar tan alejado del resto del mundo que hasta hace muy poco colgaba de una de sus paredes un mapa que incluía la Unión Soviética. Isabel se reúne con sus amigos, que comen las tradicionales judías de este día en una larga mesa abarrotada de comida. —Sinforosa se va a quedar aquí hasta el final porque está convencida de que tiene que morir donde nació —dice Isabel durante la cena—. Esta noche, ella y su marido ni siquiera duermen. Hay una gran verbena, con una actuación divertidísima, ya verás. Lo dice elevando mucho la voz para abrirse paso sobre el ruido que viene de


otras mesas. Aunque Isabel es de Castellón, siempre viene a La Estrella el último fin de semana de mayo por su abuelo, que nació aquí y aquí está enterrado. Como ella, acuden unas 200 personas para reunirse en este día tan especial que parece un espejismo. —Yo no soy creyente, en absoluto. Pero mira lo que llevo colgado —dice, extrayendo bajo su jersey un colgante—. A algo hay que aferrarse cuando pasas momentos difíciles. Son mis raíces; es mi identidad. A mí me hablan de una virgen, y digo: me da igual que sea una virgen o un trozo de piedra. Pero la Virgen de La Estrella... La romería dura todo el fin de semana, desde que los romeros bajan a pie desde Mosqueruela el sábado a las dos de la tarde hasta que se van el domingo a las cuatro. El domingo acuden a misa, toman el típico rosco y, tras la última procesión, vuelven todos juntos a Mosqueruela. Antaño también se celebraba una romería por San Martín, en noviembre, pero desapareció. Aquel día significaba el fin de la vendimia. Ahora ha perdido el sentido. También tenían lugar rogativas en momentos puntuales con motivo de sequías, plagas y guerra. Cuando todos se marchan de golpe, queda en La Estrella una sensación como de discoteca vacía y los gatos salen de su escondite. Antes había muchos más, pero los cazadores los confunden con conejos y ahora sólo queda una docena. Todos se llaman Michurrín. Los perros, por su parte, responden al nombre de Pichurrín. Sólo una perra se ha ganado un nombre diferente: Chispa, la perra que encandila a Juan Martín y que ha mantenido encerrada hasta que se han ido los romeros por temor a que le hicieran algo a su “niña”. Las abejas también han vuelto. —Siempre, cuando salen de la caja, salen de culo, de cara a la colmena. ¿Eso cómo te lo explicas? Salen así para calcular, porque si salen por el otro lado, dirán: “A ver ande vuelvo yo ahora...”. Mala desgracia que no venga. Si se terminara la col-

mena, que no quedara ni una, nosotros no viviríamos diez años. Cuando al fin se quedan solos, retoman sus tareas cotidianas y Sinforosa reconoce a medias cierto alivio. —¿A usted le gusta que venga toda esta gente? —Si vinieran to’s los días, acostumbrá a estar sola… —Tanta gente, de repente… —Te marean, te marean. Y si estuviéramos en otra casa, cambia. Pero esta casa y aquella son de la iglesia. Pero bueno, un día… Sinforosa y Martín van juntos al huerto, cargando cubos de pienso para los perros y la comida para las gallinas. Está a punto de anochecer. Al volver a la cocina, Sinforosa fríe patatas para la cena en una sartén de porcelana con un mango de madera que hizo Juan Martín. La cocina es pequeña. Sobre un suelo de piedra hay dos mesas repletas de comida y utensilios frente a una cocina de gas butano. La chimenea todavía desprende olor a tizones. Sólo hace una década que usan gas butano, aunque habían comprado una cocina mucho tiempo antes. Por miedo a que pudiera explotar, Sinforosa la mantuvo escondida en una habitación durante años y siguió cocinando en la lumbre. Juan Martín consiguió convencerla de sus ventajas y le hizo ver que además no tenía sentido esconderla en una habitación. Hasta hace una década, iluminaban la casa con candiles y teas, pero ahora cuentan con paneles solares y un motor que provee electricidad. Con la cena lista, Juan Martín aparece con un pan que compró en un pueblo cercano la última vez que hizo la compra; un pan que le dura tres o cuatro días. Sinforosa se niega a comer, pero acompaña a la mesa e insiste constantemente en freír huevos. —Deja, que estamos con las patatas. Ahora los preparo yo —dice él. El reloj de la cocina marca una hora menos que la hora real. Los cambios de ho-

rario, cada verano e invierno, a ellos poco les importan, porque su reloj de pared está sincronizado con los relojes solares de afuera. Han pasado tres años desde entonces. El punto que da inicio a la angosta pista forestal que lleva a La Estrella está en obras. El caudal del río lleva más agua, dos niñas juegan en la plaza mientras un adulto come dentro de un coche. Los gatos que alimenta Sinforosa se han multiplicado. También han plantado encinas nuevas. Las encinas nuevas, las niñas, la pareja joven, el hombre que come pensando en mañana, el río y los gatos dan forma a una promesa, un deseo o un espejismo. Sinforosa está sentada en el banco. Ahora tiene 87 años y el pelo igual de blanco, con idénticas ondas. Está ahí, como estatua de carne y hueso, como una alegoría de sí misma, cuidadora del lugar en el que ha previsto morir. Al final del poyo está Juan Martín. Con los ojos medio escondidos bajo una gorra oscura y barba de varios días, machaca almendrucos sobre un tronco. Extiende la mano y ofrece unas almendras. No queda claro si el suyo es un gesto de bienvenida o una estrategia de despiste. Mientras su marido sigue cascando almendrucos, Sinforosa entra en la casa y sale de ella con un bote oxidado y lo agita. El sonido del pienso al golpear contra la hojalata congrega a todos los gatos junto a la morera que preside la plaza y da pie a una batalla en la que está claro cuáles van a perder antes de que el pienso toque el suelo. Los gatos terminan apresuradamente su banquete y se esfuman. Llega un viento frío, como cargado de agua, y se convierte en el augurio de algo que Sinforosa ya sabía mucho antes: que va a llover. Sinforosa, en este momento en el que todo parece quedar en suspenso, demuestra que su dominio de la meteorología está casi tan intacto como la memoria de su marido: —Esto es vida. Este aire vaporea todo. 127


El hombre que comía dentro del coche desciende, se presenta como Vicente y despeja las últimas dudas: sólo viene de visita; suele hacerlo a menudo. Llega la lluvia y Juan Martín y Sinforosa, que han servido una infusión al aire libre, se mantienen inmóviles bajo el agua. La lluvia aprieta. Entonces deciden subir a la planta alta de la casa y encender fuego. Hasta Juan Martín, que piensa que “por delante te quema y por detrás te hiela”, cree que lo mejor será cargar unos troncos y unas ramas de romero. Juan Martín entra en la casa con una caja cargada de ramas. Se para en la escalera, con la caja sobre la pierna izquierda, mientras cuenta cómo hizo una llave maestra para todas las casas antiguas del pueblo y cómo arregló la cocina de gas butano, que dejó de funcionar hace poco. Viste un pantalón de pana marrón, chaqueta oscura y camisa de franela de cuadros. Sinforosa sube tras él, pisando fuerte con sus botas de montaña. Todas las habitaciones de la hospedería quedan abajo. La pareja atraviesa la sala que era el antiguo colegio y accede a una amplia cocina. Bajo una enorme chimenea de piedra, Sinforosa empieza a colocar las ramas que ha traído su marido y les prende fuego y acerca una silla de mimbre. Juan Martín y Sinforosa han seguido plantando encinas, recogiendo huevos y dando de comer a los perros y a los gatos. Viven con una pensión que entre los dos no supera los 1 200 euros. Todo lo que antes tenían aquí, como el pan y las legumbres, ahora lo trae Juan Martín con su Land Rover una vez a la semana desde Vistabella, porque aquí no hay dónde comprar. Cuando llega el invierno, la pareja hace acopio de alimentos. El difícil acceso les ha traído varias decepciones, tanto con el personal sanitario como con la Guardia Civil. Cuando Sinforosa se cayó y se rompió la cadera, recuerda Juan Martín, no vino la ambulancia del pueblo que le correspondía, sino la de otro. Algo similar ocurre con la Guardia Civil. —Alguna vez los llamaron de masías cercanas y no vinieron —lamenta Juan Martín. Hace tres inviernos se quedaron completamente incomunicados. Hacía tiempo que no ocurría, pero no les sorprendió demasiado. —Había un metro de nieve y no se podía salir de aquí —recuerda él. —Pero bueno, siempre compras antes —dice ella. Después de llenar la mesa de comida, Martín coloca un pan redondo contra su pecho y, desde el otro lado, arrastra la navaja que él mismo hizo, con el pulgar de la mano derecha sobre el pan. 128

A Sinforosa se le rompen las tenazas en la mano mientras trata de mantener el fuego. —Esto está roto —dice, partiendo troncos. —Todo se cansa de servir. Todo se rompe —responde Juan Martín, con las manos cruzadas, los codos apoyados sobre las rodillas y sin ninguna nostalgia: entre risas. Sinforosa a veces para de avivar el fuego, se levanta y se asoma a la ventana para comprobar que aún queda sol. Cuando regresa a la silla, cuenta que no tiene ningún interés en hacer algo que nunca hizo: subir a un avión. —Es que ir por el aire no apetece… Ni por tierra: ella no sale de La Estrella desde hace años. Cuando pregunto por el cementerio, ella me disuade de visitarlo y Martín aclara: —Su padre fue la última persona que se ha enterrado aquí. Que sin estar malo se murió durmiendo. No se sabe ni dónde está, de la hierba que hay. —Allí no hay más que matas. No se ve nada. No merece la pena ir —dice Sinforosa. Aunque no quiera ir, aunque deje que la hierba vaya cubriendo las tumbas y borrando la memoria del pueblo que cuida, al fondo de esas negaciones repetidas parece que hay algo que no cuenta. Entre los que han vivido en el campo durante toda su vida y han trabajado la tierra, morir donde se nació es un deseo casi universal. Queda claro que es mejor olvidarse del cementerio cuando Vicente, que se ha unido a nosotros junto a la lumbre, dice: —¿Sabes por qué creo que Sinforosa no se va en realidad? Por su hija. Estoy convencido de que se quedó por ella —dice Vicente, que lleva doce años visitando La Estrella sólo para hablar con Sinforosa y Juan Martín, ver amanecer y volver a casa. Hace mucho que Sinforosa entró en esa categoría de madres sin hijos que nadie se ha atrevido a nombrar porque quizá sea mejor conjurarla mediante el silencio. Su hija tenía 11 años. Un día se fue de la escuela antes de tiempo con un fuerte dolor de cabeza hacia la casa de su tía. Le dijo que avisara a su madre porque se estaba muriendo. No sabía la niña que le estaba dando un derrame cerebral, pero lo cierto es que murió. Puede que Vicente tenga razón porque al final uno es de donde se quedan sus muertos. Y es ahí donde quiere morir. A Sinforosa le pertenecen tanto el último difunto como el último niño de su aldea. Ser la última es un imperativo genético para ella. El fuego se agota. El cielo, entrada la noche, se despeja, se llena de estrellas y da sentido al nombre del pueblo. Desde que se ha ido el sol, se ha parado el tiempo. Ahora no es ninguna hora.


Sinforosa en la Casa Nueva, propiedad de la Iglesia, que fue construida a finales de 1700 y que sirvió de escuela hasta que se vació el pueblo. Hoy aloja a los peregrinos que realizan la romería.

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La cuna de la narcocultura Un adelanto del libro El Cartel de Sinaloa. Un historia del uso polĂ­tico del narco, reeditado por Grijalbo Texto

Diego Enrique Osorno I l us t r a c i o n e s

Manuel Vargas


El Cartel de Sinaloa no sólo ha producido dinero y violencia con el comercio de drogas, también ha sido fuerza productora de mitos y narcocultura. ¿Por qué Sinaloa es la capital internacional del narcotráfico? Es la pregunta que el cronista Diego Enrique Osorno ha buscado responder desde hace diez años cuando apareció El Cartel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco, que ahora Grijalbo ha vuelto a editar. En esta revisión, Osorno ahonda en lo que no se dijo en el juicio de El Chapo, y sobre la vida del verdadero “Jefe de jefes” de la organización más importante de tráfico de drogas en el mundo.


La Navidad de 2013 todo era calma en Sinaloa y mientras comía un aguachile en Culiacán, me enteré de que la representación gráfica que existe de Jesús Malverde, el santo de los narcos sinaloenses, fue inspirada en la figura del actor y cantante Pedro Infante. Aunque murió en abril de 1957 en un accidente aéreo, Pedro Infante es hasta hoy una de las figuras más veneradas de México. Su peculiar entonación de la canción “Cielito lindo”, así como su tez aperlada, su cabello castaño y sus ojos casi negros son usados por las agencias de publicidad como prototipo de lo que es “el mexicano”. Malverde era un bandido que al igual que Pancho Villa, a principios del siglo xx asaltaba familias de hacendados y repartía una parte de su botín entre los pobres. La diferencia es que Malverde murió en 1909 y Villa se sumó después a las filas de la Revolución, lo que le mereció un lugar en la historia oficial. En contraste, por decreto gubernamental, el cadáver de Malverde fue colgado de un árbol hasta que éste cayó y fue sepultado entre piedras por sus seguidores. Con el paso del tiempo, esa tumba se convirtió en centro de un culto que creció tanto que uno de sus devotos, Eligio González, decidió construirle una capilla. Cuando sucedió esto, el capellán se dio cuenta de que no existía una imagen de su santo que pudiera ser venerada y en 1983, aconsejado por algunos amigos, decidió ir con un yesero a pedirle que creara la imagen de Malverde basándose en una fotografía de Pedro Infante, de tal forma que el rostro del santo de los narcos sinaloenses está inspirado en el del actor mexicano más carismático que ha existido. Esta historia me la contó Juan Millán, un poderoso exgobernador de Sinaloa, quien dice que es seguidor de Pedro Infante, pero no de Malverde. Malverde es visto como un villano por la Iglesia católica, aunque eso no impide que miles de devotos católicos — no necesariamente ligados al narco— lo 134

consideren un héroe. Esta contradicción podría aplicarse también a lo que genera la figura de Joaquín Guzmán Loera, quien es uno de los mayores narcotraficantes del planeta, pero en su tierra natal es idolatrado incluso ahora que ha caído en desgracia. Tanta fascinación hay por El Chapo que, tras su detención en febrero de 2014, casi 2 mil seguidores suyos se atrevieron a salir a las calles a manifestar su apoyo, algunos portando camisas con la leyenda de “We love Chapo”. Suele decirse que los mexicanos estamos enfermos de narcocultura. Y es cierto que hay decisiones extrañas, sobre todo a nivel oficial, que alimentan esas teorías. Al día de hoy no he podido entender por qué el Ejército mexicano exhibe ciertos objetos que les son decomisados a los narcotraficantes. A pocos metros de la oficina del secretario de la Defensa Nacional, hay un pequeño museo en el que he visto una espada de los Caballeros Templarios de Michoacán, la pijama blindada del capo Osiel Cárdenas Guillén y la pistola que traía Joaquín Guzmán Loera la primera vez que fue detenido en 1993 en Guatemala. Quizás esta narcocultura explica por qué la serie de televisión más vista no es una tan buena como House of Cards, sino El Patrón del Mal, inspirada en la vida del colombiano Pablo Escobar. Sin embargo, me parece difícil equiparar a Guzmán Loera con Escobar. Como lo explica la investigadora Rossana Reguillo, “del Chapo de carne y hueso supimos muy poco en los últimos años. De Pablo se pudo hacer un libro, una telenovela; del Chapo, difícilmente”. Aunque alguien que se “fuga” de una cárcel de máxima seguridad y años después aparece en la lista de Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo tiene que ser, inevitablemente, un personaje fascinante en más de un sentido. El respeto que hay en Sinaloa por Guzmán Loera tiene dos niveles: en las clases bajas hay quienes lo consideran una especie de Robin Hood gracias a la fi-


lantropía que ha hecho históricamente el Cartel de Sinaloa. Por otra parte, en la clase media hay un sector que lo ve como el guardián de la tranquilidad de su estado. Existe la creencia de que Guzmán Loera evitaba que la violencia brutal que ha vivido México en los años recientes llegara a los suburbios y pueblos sinaloenses. Hace un tiempo, en pleno apogeo del conflicto de Michoacán, donde grupos de civiles se armaron para defender sus intereses de los narcos locales, un amigo de Culiacán, ingeniero mecánico y dedicado a negocios lícitos, me dijo: “En Sinaloa no necesitamos algo como las autodefensas de Michoacán porque para eso tenemos al Chapo”. Mauricio Fernández Garza, empresario que gobernó San Pedro Garza García, Nuevo León, la ciudad más rica de México, me dijo: “A los narcos les gusta cuidar el lugar donde viven y mantenerlo en paz. No son tontos. No comen lumbre”. Por eso es que en Sinaloa, donde al igual que en otros estados mexicanos existe un vacío de poder, todavía aplica aquello del capo como el viejo protector de su feudo. Pero fuera de Sinaloa la situación es distinta. Guzmán Loera no sólo es uno de los máximos empresarios del mundo de las drogas ilegales y un personaje pintoresco del imaginario popular mexicano. En especial durante el gobierno de Felipe Calderón, aunque Los Zetas protagonizaron la narrativa del mal, la “compañía” de Guzmán Loera, el Cartel de Sinaloa, también estuvo involucrada en asedios a pueblos, ataques indiscriminados a ciudades, destrucción de bienes civiles, desapariciones forzadas, desplazamientos internos de personas, detenciones ilegales, secuestros, ejecuciones extrajudiciales y otros crímenes de guerra cometidos en diversos puntos de la geografía mexicana. Algunos de estos crímenes, según se ha denunciado, pudieron haber sido realizados junto con grupos de las fuerzas oficiales. “Para muchos, El Chapo podía ser visto como el ‘narco del pan’. Es difícil

saber si hubo complicidad o si se trató de una estrategia para no abrir demasiados frentes de lucha al mismo tiempo. Lo cierto es que El Chapo logró escapar de un penal de máxima seguridad durante la administración del presidente panista Vicente Fox y se encumbró durante el mando de Calderón”, considera el escritor Juan Villoro. Con la detención de Guzmán Loera, el expresidente Calderón parece acercarse al destino irremediable que le esperaba tras la época traumática que vivió México durante su administración. Y ese destino irremediable no es precisamente la Universidad de Harvard, donde gozó de una beca académica al término de su mandato. ¿Por qué su gobierno no detuvo a Guzmán Loera? Se trata de una pregunta pertinente tras la captura del capo en pleno Sinaloa. Durante la administración de Calderón fueron escasos los operativos especiales en esta región. Sobre todo, en comparación con lo que sucedió en Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Chihuahua, adonde tropas de militares y federales arribaban regularmente para sitiar pueblos y ciudades enteras con el pretexto de combatir al narco. Calderón anunció al inicio de su gobierno que habría una guerra contra el crimen organizado. Al final de su mandato no fue detenido ninguno de los barones de la principal organización del narcotráfico en México: el Cartel de Sinaloa. Por el contrario, las únicas bajas o capturas de personajes de alto nivel en el mundo de la mafia fueron de exsocios que se rebelaron contra el Cartel de Sinaloa y crearon sus propios grupos, como Arturo Beltrán Leyva e Ignacio Coronel. Otros objetivos de la llamada guerra del narco fueron líderes de Los Zetas, Los Caballeros Templarios (antes La Familia) y La Línea, grupos emergentes y peligrosos pero menos significativos, sobre todo en lo económico, en comparación con el Cartel de Sinaloa.

A principios de 2014, el periodista salvadoreño Carlos Dada me preguntó por qué en el extranjero, en tan sólo un año, dejaron de escuchar que México era un país que se hundía en un derramamiento de sangre imparable para oír que ahora era el país de moda en América Latina. ¿Acaso se había acabado la violencia? Lo primero que habría que reflexionar es que el gobierno de Enrique Peña Nieto, emanado del pri, hizo un cambio radical en este tema, antes que nada en el área de imagen. La administración federal que le precedió tenía una errática estrategia de comunicación social en la que por momentos se resaltaba la palabra “guerra” en su narrativa y en otros la combatía. Felipe Calderón abordaba en ocasiones el tema del narco ante la opinión pública, no como si fuera el presidente de la República, sino como un fiscal. Incluso el presidente Barack Obama lo comparó públicamente con Eliot Ness. Eso quedó atrás en el gobierno de Enrique Peña Nieto. El presidente casi nunca mencionó el nombre de Joaquín Guzmán Loera y su equipo de comunicación social dirigido por David López, experto en el tema, nacido en Sinaloa, operaba a diario de múltiples formas para sacar los hechos delictivos de las portadas de los diarios y hacer que, si acaso, fueran en la sección de nota roja. Ante el problema de la violencia del narco, la administración de Peña Nieto recurrió a la vieja estrategia de apagar la alarma de incendio, aunque el fuego siguiera encendido. Ni las ejecuciones ni las desapariciones forzadas ni las extorsiones de la mafia dejaron de suceder regularmente en decenas de pueblos y ciudades de México. Con excepción de Michoacán y Guerrero, lo que sí disminuyó fueron los eventos llamados de “alto impacto”. No había cadáveres apilados a la entrada de Veracruz o cabezas humanas guardadas en hieleras afuera de los periódicos. ¿Por qué disminuyeron estos eventos? Por otra decisión del Gobierno Federal: la de 135


replegar a soldados y marinos del intenso patrullaje policial que hacían antes para asignarles tareas más específicas. En cuanto esto sucedió es un hecho que también hubo un repliegue, pactado o no, de los grupos armados al servicio del crimen organizado. Por lo menos hasta antes de la detención de Guzmán Loera, los carteles mexicanos habían buscado el mínimo enfrentamiento y estaban tratando de restablecer entre ellos viejos acuerdos de coexistencia pacífica. El problema de este escenario es que México regresó al disimulo con el que el pri trató el tema del narcotráfico durante muchos años, tal y como lo planteó Roberto Zamarripa, director del periódico Reforma, quien lanzó la pregunta: “¿Puede un gobierno que detectó atrapado en una cañería a un peligroso capo enmendar la política contra las drogas? ¿O sólo quiere un trofeo para la vitrina?”. El Cartel de Sinaloa no sólo ha producido dinero y violencia con el comercio de droga. También ha sido una fuerza productora de mitos y narcocultura. Si no hay un cambio de fondo en la fracasada política contra las drogas que han empleado tanto México como Estados Unidos, pronto emergerá una nueva figura del mundo del narco. Y también se volverá una leyenda como Guzmán Loera. O quizá hasta se convierta en un santo. El capo mexicano de la mafia, Joaquín Guzmán Loera, no sólo llegó a ser el tránsfuga más célebre de la justicia. También hizo carrera como diseñador de túneles, se salvó de ser asesinado gracias a la ayuda involuntaria de un jerarca religioso, adquirió prestigio de omnipresente y se volvió amigo de estrellas de Hollywood para finalmente realizar en Nueva York la que, parece, fue su última jugada antes de pasar al retiro en alguna cárcel estadounidense de máxima seguridad: lograr que el juicio en su contra ayude a los hijos de su socio Ismael Zambada García, El Mayo, 136

y controlar la transición del poder en el mundo del narco, aún más inestable que el de la política oficial. Contra toda probabilidad, poco más de 60 años después de haber nacido en un pueblo perdido llamado La Tuna, de una sierra remota del norte de México, Joaquín Guzmán Loera se convirtió en una celebridad durante la vida cotidiana del invierno de 2018 en Brooklyn, donde fue enjuiciado y encontrado culpable de una decena de delitos relacionados con el uso de armas de fuego, el lavado de dinero y el narcotráfico. De hecho, buena parte de la vida de este hombre que no terminó de estudiar la primaria ha girado en torno a lo improbable. Para empezar, el considerado máximo capo del narcotráfico en el mundo es conocido como El Chapo, un apodo que en su natal Sinaloa es sinónimo de pequeño. Además de ser un criminal, este sucesor del capo colombiano Pablo Escobar en el imaginario —una parte mitológica, otra real— del narcotráfico latinoamericano, ha sido un cuantioso productor de fantasías en un país como México donde la realidad logra tener más imaginación que la ficción. Todo empezó en su juventud, cuando fue enviado a traficar drogas a Mexicali. En aquellos años ochenta en los que Ronald Reagan lanzaba su cruzada contra las drogas, El Chapo retomó una vieja estrategia de los contrabandistas chinos de principios del siglo pasado que usaban un largo y extendido sistema de pasadizos subterráneos de la ciudad fronteriza para mover opio y alcohol entre México y Estados Unidos, el cual, decíamos, es conocido como La Chinesca. Por raro que parezca, esta rupestre idea de usar túneles convirtió a Guzmán Loera, con el paso del tiempo, en un innovador del negocio al que se dedicó desde niño. Su lanzamiento a la fama nacional ocurrió en 1993, cuando sus acérrimos rivales, los hermanos Arellano Félix, en el

afán de asesinarlo, mataron por equivocación a Juan Jesús Posadas Ocampo, un influyente cardenal de la Iglesia católica al que de manera trágica confundieron con El Chapo, quien logró escapar ileso del atentado. Unos meses después de aquel extraño accidente, Guzmán Loera, aunque fue detenido en Guatemala, acabó siendo presentado en México sin que mediara proceso formal alguno entre un país y otro. Tal acto de misteriosa traslación no fue resultado de ningún tipo de magia, sino de un viejo truco mexicano (y al parecer guatemalteco también): la corrupción. En el año 2000, cuando México aún celebraba la llegada de la alternancia con el triunfo de un partido distinto al pri en las elecciones presidenciales, El Chapo arruinó los festejos democráticos al convertirse en noticia de ocho columnas tras escapar del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, oculto en un carrito de lavandería, según la versión oficial. A partir de ese momento su leyenda se forjó con mayor vértigo: lo mismo escuchabas a personas en Oaxaca o en Ciudad Juárez decir que acababan de verlo comiendo en tal o cual restaurante de la ciudad, o bien, que había ido a un baile de música norteña en Tijuana o que estaba departiendo con mujeres en un bar de Cancún. Cada día que pasaba sin ser recapturado se reforzaba alrededor de su figura un halo de omnipresencia que terminó por convertirlo en no pocos lugares del país en un personaje aspiracional, más admirado que cualquier senador de la República. Sin embargo, el personaje también iba dejando a su paso una estela de sangre y destrucción, alentada por políticas populistas en materia penal, como la que lanzó el presidente Felipe Calderón bajo el rimbombante nombre de “guerra contra el narco”, con el fin de conseguir algo de gobernabilidad durante el turbulento arranque de su gobierno. Dicha estela de dolor abarcó también a la familia de El


Chapo, luego de que su hermano Arturo fuera asesinado en el penal de Almoloya y su hijo Édgar en una céntrica plaza de Culiacán. Fue justo en el funeral de este joven de 22 años cuando sentí que estuve más cerca de conocer en persona al capo, quien cubrió con 50 mil flores el lugar donde velaban a su hijo. El hecho acabó en una crónica que publiqué en la primera edición de este libro y luego retomó el cantante Lupillo Rivera para componer una canción bastante desafinada. Pasaron varios años para que Guzmán Loera fuera recapturado por fin. Incluso el pri ya había regresado a la presidencia. Su detención no estuvo exenta de esos detalles que parecen inverosímiles pero no lo son, como el de que horas antes había logrado escabullirse de las autoridades a través de un túnel oculto en el baño de su casa en Culiacán, el cual conectaba su residencia con el sistema de alcantarillado urbano; o que para entrar en el hotel de Mazatlán donde finalmente fue aprehendido en febrero de 2014 se puso peluca y se subió a una silla de ruedas para hacerse pasar por un anciano enfermo. Tras esta detención, parecía que al fin concluía la historia de un fugitivo que había marcado el primer cuarto de siglo de México... Pero al año siguiente, en julio de 2015, El Chapo daría un nuevo giro de tuerca al fugarse ahora del penal de máxima seguridad de Almoloya mediante un túnel construido justo debajo de su celda, donde lo esperaba una motocicleta enrielada para recorrer de forma rápida el kilómetro y medio de distancia subterránea que lo separaba de su libertad. Además, el timing del escape no podía ser más preciso (ni casual): como mencioné, ocurría justo al momento en el que el presidente Enrique Peña Nieto y casi todo su gabinete despegaban para hacer un vuelo transoceánico con destino a París. Luego de esto parecía que El Chapo había llegado a su límite de producción de situaciones inverosímiles, cuando aparecieron en la puesta en escena el actor

Sean Penn y la actriz Kate del Castillo, quienes revelaron al mundo que habían pasado una noche con él para coordinar los detalles de la realización de una película inspirada en la vida del capo. No pasó mucho tiempo para que Guzmán Loera fuera detenido de nueva cuenta y, contra todo pronóstico, acabara siendo extraditado a Estados Unidos justo un día antes de que Donald Trump asumiera la presidencia, como si se tratara de una especie de ofrenda diplomática para el político que nos quiere hacer pagar por el muro que El Chapo y su ralea han cruzado por debajo de la tierra todos estos años. Ya en Nueva York, Guzmán Loera siguió alimentando su mito, ahora concretando el pacto hecho con su socio en el control del Cartel de Sinaloa, El Mayo, para permitir que la colaboración de la familia Zambada con las autoridades estadounidenses en el juicio contra él ayudara a que Serafín y Vicente, los hijos de Zambada, aminoraran sus problemas con la justicia de aquel país. Claro, todo a cambio de que El Mayo ayude a que los vástagos de Guzmán Loera conserven una buena parte del negocio que formó su padre en México. Otro compromiso de Zambada es el de concretar la película sobre El Chapo, la cual ya tiene hasta escrito un guion, aunque está claro que con el tipo de vida del protagonista, el final de la historia aún puede ser reescrito. Si entras en el mundo del narco puedes vivir muy bien, pero sólo será por corto tiempo. Tu destino seguro será encierro eterno o entierro trágico. Y si eres un capo, para fugarte una o dos veces de una prisión de máxima seguridad te hará falta tener mucho dinero y buenos contactos en el gobierno. Pero ¿qué tipo de poder necesitas para llevar medio siglo en el negocio, seguir con vida y no haber pisado nunca una cárcel? Éste es el caso de Ismael Zambada García: un humilde ranchero de Culiacán

que nació en 1948 y que en el siglo xxi se volvió de manera sigilosa el capo más antiguo y poderoso de México. Quizá por eso, en el arranque del llamado juicio del siglo celebrado en Nueva York a su antiguo socio, Joaquín Guzmán Loera, el apodo que robó la atención de manera sorpresiva fue el de El Mayo, cuando el abogado del Chapo lo señaló de manera directa como el auténtico líder del Cartel de Sinaloa. La especulación de que detrás del Chapo —o del capo en turno— haya alguien o alguna instancia con mayor poder no es nueva. Además de ser una creencia popular, desde los noventa, investigadores serios del tema como Luis Astorga o Jean-François Boyer, han expuesto la íntima colusión que existe en torno al narcotráfico, no sólo entre criminales y autoridades mexicanas, sino también por parte de agencias estadounidenses como la dea y la cia, lo cual da como resultado la exaltación de ciertas figuras que son usadas como rostro visible de un intrincado sistema económico y político alrededor del comercio de las drogas prohibidas. Sin embargo, hasta ahora, el afán de anonimato de Zambada era tan legendario como la notoriedad de Guzmán Loera. Cuestión de estilos. Si antes de ser detenido, El Chapo dio su primera y única entrevista a las estrellas de Hollywood, Kate del Castillo y Sean Penn, por el contrario, El Mayo pensó que era mejor idea tener la suya con el decano del periodismo en México, Julio Scherer, un reportero cabal que a sus 83 años de edad lo fue a encontrar en algún rincón entre las montañas de Sinaloa y Durango. Justo desde ese feudo, Zambada es señalado por dirigir un imperio con presencia lo mismo en Chicago que Cancún, Barcelona, Medellín, Ámsterdam, Tijuana, Panamá, Los Cabos, Tucson y la Ciudad de México. Hijo del monte, como le gusta definirse, fue discípulo de Miguel Ángel Félix Gallardo —socio mexicano de Pablo Escobar en los ochenta y jefe de la primera 137


organización mexicana clasificada como cartel por el gobierno de Estados Unidos—; vio encumbrarse y caer a Amado Carrillo Fuentes —fallecido líder del Cartel de Juárez en los noventa—; combatió a la familia Arellano Félix —que sigue traficando en Tijuana—; y ayudó a escapar de dos distintas cárceles de máxima seguridad al Chapo, hasta ser hoy el único jefe que parecen respetar todas las facciones criminales enfrentadas en Sinaloa. Mariguana, cocaína, heroína y metanfetamina son algunos de los productos del mercado negro que Zambada sabe producir, transportar y comercializar a lo largo del mundo. También le han atribuido las autoridades estadounidenses y mexicanas la administración de negocios lícitos como la leche, el atún, la ropa, muebles, bienes raíces y autos de carrera. Aunque es famoso por su discreción, posee en Sinaloa un rancho llamado Puerto Rico y una quinta con un inmenso lago artificial de nombre Isla Palma de Mallorca; se ha hecho cirugía plástica; tiene más corridos que ningún otro narco; está acusado de haber planeado un atentado contra el presidente Felipe Calderón; y en el momento de mayor persecución oficial, cuando dio la entrevista clandestina al periodista Scherer, sentenció que podría entregarse, pero que “el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”. En una época en la que la letra zeta se convirtió en México en sinónimo de violencia extrema, Zambada remite todavía a aquella máxima de antaño de que el narcotráfico es un asunto de negocios que se debe hacer con la menor cantidad de sangre posible. Es por ello que durante décadas ha cooptado o se ha asociado por igual con policías, militares, alcaldes, diputados, gobernadores y agentes norteamericanos. Pero el círculo de protección más importante que ha logrado crear Zambada a su alrededor no sólo es político ni policial, sino social. El arraigo cultural del narcotráfico es tan grande en amplias co138

munidades y pueblos de Sinaloa y Durango que el capo es visto más como un protector que como un transgresor de la ley. Entonces, ¿qué tipo de poder necesitas para cumplir medio siglo traficando millones de toneladas de droga, estar vivo y no haber pisado nunca la cárcel?, ¿cómo puedes dirigir desde el monte un imperio económico que abarca varios países y continentes?, ¿puede un capo de la vieja guardia sobrevivir a la era moderna y evitar el mismo destino de sus antecesores: encierro eterno o entierro trágico? Su perfil ha sido tan bajo, que ni siquiera hay una sola mención al Mayo en la primera temporada mexicana de la exitosa serie Narcos de Netflix, la cual transcurre en México y repasa los nombres de todos los capos más famosos de los últimos tiempos. Pero el juicio del siglo en Nueva York sí golpeó un pilar de la estrategia de supervivencia del Mayo: su anonimato. El juicio a Joaquín Guzmán Loera —a veces revelador como una comisión de la verdad, otras poco verosímil como un talk show latinoamericano— evidenció algunos aspectos desconocidos del mundo criminal. Una de las principales interrogantes sembradas giró en torno a si el famoso mafioso apodado El Chapo era en realidad quien había movido los hilos del tráfico de drogas ilegales todos estos años o si había sido el propio Mayo. ¿Por qué este capo de más de 70 años fue señalado una y otra vez por la defensa del Chapo como el auténtico jefe de jefes de la mafia? Para empezar a responder esta pregunta hay que regresar a finales de los setenta, cuando todavía funcionaba el monopolio en el poder en México del pri. Y así como en el siglo pasado había un solo partido gobernando como una gran familia que invocaba la Revolución de Pancho Villa y Emiliano Zapata en 1910 para designar cada seis años al presidente en turno, el mundo del narco lo dominaba también una sola organización: el Cartel de Sinaloa.

Es verdad que antes hubo traficantes importantes como Rodolfo Valdés, El Gitano, y Pedro Avilés, El León de la Sierra, pero fue Miguel Ángel Félix Gallardo el primer líder que administró como empresa esta actividad ilegal que se originó en los años cuarenta en el noroeste mexicano. Todo iba más o menos bien para el primer capo del Cartel de Sinaloa, hasta que el asesinato del agente de la dea Enrique Camarena sirvió como arma de presión para que el gobierno de Estados Unidos reforzara su cruzada contra las drogas y de paso la que sostenía contra el régimen de partido único. Por ello acabaron siendo detenidos los principales operadores de Félix Gallardo: Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca, convertidos después en los chivos expiatorios que ameritaba el crimen del agente estadounidense, apodado Kiki, en el cual no se ha precisado del todo la participación que tuvo otra agencia americana que por esos años operaba de manera intensa en territorio mexicano: la cia. Debido a la misma presión, en 1989 Félix Gallardo también fue detenido y con ello concluía el modelo de cartel único con el que inició la industria del narcotráfico en el país. Tras la captura de Félix Gallardo, el gobierno divulgó la idea de que el capo nacido en Culiacán, ya en la prisión, había organizado una reunión con sus principales allegados —puros traficantes de familias sinaloenses— a fin de asignarles a cada uno el lugar del país en el que trabajarían a partir de entonces. Durante varios años ésta fue considerada la “génesis” a partir de la cual el Cartel de Sinaloa se dividió en células organizadas en diferentes lugares llamados “plazas” en la jerga del narco. Sin embargo, cuando entrevisté al propio Félix Gallardo para este libro, el capo me dijo que tal cosa sí había sucedido, pero quien había convocado la reunión y había asignado los lugares de trabajo había sido Guillermo González Calderoni, jefe de la policía


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antinarcóticos al inicio del gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari. “Fue González Calderoni quien en su tiempo repartió plazas; él se lució ante sus superiores, pero después de mi detención ya no volvió a detener a nadie de importancia. Todos eran sus amigos”. En 1989 no existían los “carteles”, me contó el capo, quien aún permanece encerrado en una prisión de máxima seguridad. Cartel es una palabra que la dea implementó durante los ochenta en América Latina, para ser retomada luego por autoridades mexicanas, posteriormente por la prensa y finalmente por los ciudadanos de a pie. No es un término preciso para designar a un grupo de traficantes, ya que remite a una organización económica que domina todas las fases de un negocio y que está en posición de controlar el mercado y los precios de un producto o servicio, lo cual no ocurre siempre con los grupos mexicanos involucrados en el narco. Sin embargo, más allá de la mitología derivada del término —que en los últimos años ha sido reivindicada por los propios traficantes para nombrar a sus organizaciones—, la palabra cartel ha trascendido su definición de diccionario y en el imaginario popular se ha convertido en una forma simple de referirse a un intrincado conglomerado de bandas —por lo regular familiares— localizadas en una región en específico. Aunque no queda claro si fue Félix Gallardo o el propio gobierno quien creó este sistema de carteles que aún prevalece y se ha multiplicado en México, la idea de aquella decisión era que todas las células siguieran trabajando de manera coordinada con las autoridades. Como me dijo Félix Gallardo: “Los narcos no estábamos contra el gobierno, éramos parte del gobierno”. De esta forma, hasta finales de los ochenta, el narcotráfico funcionaba como una especie de empresa paraestatal controlada por familias en su mayoría sinaloenses. 140

Pero ya en los noventa México estaba viviendo la consolidación del neoliberalismo y de una incipiente alternancia partidista, por lo que los nuevos tiempos de competencia, así como las leyes del libre mercado, terminaron por imponerse también en el mundo narco. En este contexto, la primera célula de traficantes que se separó de las demás para convertirse en un cartel fue la de Tijuana (de manera coincidente, o no, asentada en el primer estado gobernado por un partido distinto al pri: el pab). En su momento, la familia Arellano Félix decretó la autonomía de su territorio y empezó a cobrar tarifas especiales a los demás traficantes que quisieran usar la codiciada frontera con California, en Estados Unidos. Entre los afectados con esta decisión estaba El Mayo, que ya era un latifundista que controlaba enormes sembradíos de mariguana y heroína en Sinaloa, así como El Chapo, que operaba en el cercano poblado de Tecate y era famoso desde entonces por haber inventado los túneles para cruzar la droga a Estados Unidos. Ambos acabaron aliándose con la familia Carrillo Fuentes, que se había quedado con el control de Ciudad Juárez, el otro cruce importante de la frontera con Estados Unidos. Así fue como El Mayo y El Chapo primero se aliaron y luego construyeron junto a sus familias una de las organizaciones criminales más afamadas de los últimos años en el mundo, la cual terminaría siendo diseccionada en el juicio de 2018 en Nueva York, al final del cual El Chapo fue condenado a cadena perpetua y se generó la sospecha de que había sido traicionado por quien de manera aparente siempre ostentó el poder detrás del trono en el Cartel de Sinaloa: El Mayo. Hubo una época hace no mucho tiempo en la que escribir sobre el narcotráfico no estaba de moda. Por entonces, era un tema censurado y lejos del raro glamour

de hoy, el cual hizo que algunos proyectos de televisión —y ciertos académicos comodinos— lo volvieran fetiche comercial y sensacionalista, en lugar de un asunto que había primero que documentar, luego analizar y después exhibir. En aquellos años, era imposible imaginar que los medios de comunicación dieran cuenta de manera detallada de esta realidad y los reporteros de prensa batallábamos para publicar investigaciones o incluso simples notas. Para quienes trabajábamos en diarios de provincia, esta batalla contra el silencio era más cruenta. Con el paso del tiempo, cuando el fenómeno se volvió más presente y colapsó la vida de un país que se preparaba para vivir la democracia, resultó imposible ocultar la información que emanaba de esa enorme cloaca que comenzó a ser observada como nunca antes y lo seguirá siendo hasta que de nueva cuenta se imponga la censura oficial o criminal sobre una de las principales tragedias de nuestro tiempo. Faltan nombres, pero entre los periodistas pioneros que registraron personajes, rutas, modus operandi, crímenes, pugnas y demás situaciones de este mundo están Jesús Blancornelas y Jorge Fernández Menéndez, así como los académicos Luis Astorga y Rossana Reguillo y los escritores Élmer Mendoza y Yuri Herrera. Tiempo después, una nueva generación de reporteros (todos con nombres que inician con A) como Anabel Hernández, Alejandro Almazán, Alejandro Suverza, Alejandro Gutiérrez, Alejandro Sicairos, Alfredo Joyner (qepd), Alejandro Páez y Abel Barajas escribirían de manera profusa sobre el tema. De manera destacada lo hizo también mi amigo Javier Valdez, asesinado a causa de ello en 2017 en Sinaloa. La primera nota que me tocó hacer a mí sobre el tema data del año 2000. Recuerdo que un editor de la Ciudad de México cuestionaba que estuviera “inventando” en mis textos la existencia


en el noreste del país de un grupo llamado Los Zetas. “La pgr no lo tiene en su lista oficial. Además, ése es un nombre ridículo”, decretó, para luego eliminar de mi artículo la mención a la banda, sin imaginar que años después esta última letra del abecedario se convertiría en una realidad de pesadilla. Según mi archivo, la primera vez que reporteé de manera directa en Sinaloa fue en 2004, cuando entrevisté en Culiacán a políticos locales de cara a las elecciones de ese año en el estado, en las cuales descubrí que el coordinador de la campaña del entonces candidato favorito para ganar era amigo de un temido secuestrador llamado Miguel Ángel Beltrán, El Ceja Güera. Tras publicar la historia, el político señalado no negó sus vínculos con el criminal e incluso organizó un mitin en una plaza pública donde lanzó diatribas contra la publicación y acabó prendiéndole fuego al reportaje delante de cientos de sus seguidores que celebraban su ataque contra mi trabajo. Finalmente, el candidato al que apoyaba este hombre no ganó aquella elección. Tampoco fue investigado nunca por sus vínculos con la mafia. Años después sería asesinado. Y el candidato que sí ganó la elección se convirtió en gobernador. Tras asumir el poder, un día me invitó a desayunar con él a la casa de gobierno. Según mis notas de aquella conversación off the record, fue la primera vez que dimensioné que quien mandaba realmente en Sinaloa no era el gobernador del estado ni el presidente, sino un narcotraficante poco famoso a nivel nacional: Ismael Zambada García. Desde entonces a la fecha, de manera intermitente he entrevistado a capos, sicarios, empresarios, campesinos, víctimas, policías, jueces y políticos, mientras voy recopilando una carpeta de investigación con documentos oficiales, testimonios y notas específicas sobre este personaje, a la que —quizá inspirado en el mundo del narco donde los apodos acaban siendo

más memorables que los nombres— titulé simplemente “Jefe de jefes”. ¿Cuándo empezó todo? ¿Por qué Sinaloa es la capital internacional del narcotráfico? La creencia de que en la década de 1940 el gobierno de los Estados Unidos alentó de manera formal la siembra de mariguana y adormidera en este lugar de México es tan fuerte que hasta la fecha los sinaloenses de a pie suelen dar esa explicación cuando se les hace la pregunta. Muy probablemente, como se detalla más adelante, se trata de uno de los muy diversos mitos que giran en torno a la historia del narcotráfico en nuestro país. Sin embargo, lo que sí resulta evidente es que el gobierno americano ha usado durante mucho tiempo su hegemonía para definir las políticas públicas de México en materia de combate al contrabando de drogas ilegales. Lo que no se sabe es el nivel de detalle. Cada vez más periodistas, académicos, políticos y conocedores del tema suelen afirmar que es en las agencias estadounidenses donde están los auténticos Jefes de jefes de un negocio tan intrincado y complejo que adquirirá otro cariz cuando concluya el régimen de prohibición de drogas actual. En las cortes de Chicago, antes del juicio de Nueva York a El Chapo, se inició un proceso en contra del Vicentillo, el cual prometía mostrar más de ese otro mundo tan poco conocido debido a que, entre otras cosas, hay más periodistas estadounidenses reporteando historias del narcotráfico en México que en su propio país. Tras ser extraditado a Estados Unidos, a través de sus abogados, el hijo del Mayo amagó mediante documentos oficiales con revelar que el Cartel de Sinaloa había trabajado en colaboración con la dea, el fbi y el ice. En específico, en uno de sus alegatos mencionaba al director regional de la dea para Sudamérica, al de México, así como a una serie de agentes

asignados a la embajada estadounidense en la Ciudad de México, y a los consulados de Hermosillo y Monterrey. Según la documentación del proceso judicial que se hizo pública, el intermediario de estos acuerdos era un abogado llamado Humberto Loya Castro, quien operó el supuesto acuerdo entre el Cartel de Sinaloa y el gobierno estadounidense desde 2004 hasta la detención del Vicentillo. El presunto convenio estribaba en que a cambio de que las agencias policiales americanas no intervinieran en las operaciones del Cartel de Sinaloa ni tampoco procesaran al Mayo y al Chapo, el Cartel de Sinaloa proveería al gobierno de Estados Unidos de información sobre las demás organizaciones involucradas en el tráfico de drogas. Pero el juicio al Vicentillo donde se ventilarían estos alegatos se fue posponiendo a lo largo de cuatro años, en medio de negociaciones que finalmente concluyeron con un acuerdo de cooperación entre la fiscalía y el hijo del Mayo, mediante el cual éste se declaraba culpable de cargos menores y aceptaba ser testigo colaborador en otros procesos, a cambio de que se le redujera su estancia en prisión y de que su esposa e hijos fueran protegidos por el gobierno americano. Por ello, durante el juicio de Nueva York, cuando Vicentillo subió al estrado a declarar en contra de su padre y del Chapo (a quien sin embargo se refirió como compadre), el abogado de Guzmán Loera, como lo hizo a lo largo del proceso, reiteró que le parecía sorprendente que El Mayo siguiera libre, asegurando que esto sucedía porque había corrompido a todo el gobierno mexicano y porque su hijo Vicente tenía un acuerdo especial con el de Estados Unidos. —¿A qué se dedica tu papá? —preguntó en algún momento el abogado a Vicentillo. El joven no lo pensó mucho para responder. —Mi padre es el líder del Cartel de Sinaloa. 141


Portafolio

Páginas de cultura en Gatopardo — Diciembre, 2019-Enero 2020

El MoMA de Nueva York viene reloaded Gastón Pavlovich es el mexicano que produjo la última de Scorsese Valeria Luiselli tras las voces de los niños en la frontera La producción artística de las mujeres fotógrafas en el Centro de la Imagen 143


Fachada del Museo de Arte Moderno de Nueva York, diseĂąada por Diller Scofidio + Renfro y Gensler.

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Art e

El MoMA: un gigante renovado Después de una larga temporada de remodelación, el MoMA reabrió sus puertas. Gatopardo estuvo en uno de los eventos más esperados en el mundo del arte. Por Felipe Restrepo Pombo Fotografías Cortesía MoMA/Iwan Baan

Parece un lunes típico de otoño en Nueva York: tráfico, oficinistas apresurados, turistas despistados, tiendas a reventar, y los miles de estímulos cotidianos de una de las ciudades más agitadas del planeta. Sin embargo, hoy no es un día cualquiera para el mundo del arte: después de varios meses de permanecer cerrado, el MoMA, uno de los museos emblemáticos de Manhattan, reabre sus puertas al público. Antes de las 10 de la mañana ya hay mucha gente formada esperando la apertura. La fila recorre casi toda la calle 53, entre la Quinta y la Sexta Avenida. Algunos manifestantes aprovechan la enorme atención de curiosos y de medios que han llegado esta mañana para hacer un escándalo. De inmediato llegan varias patrullas de policías para controlar la situación. En medio del caos, Meg Montgoris, la encargada de las comunicaciones, espera en la flamante recepción del museo. Du-

rante algunos días antes de la apertura ha recibido a cientos de periodistas para recorridos exclusivos. “Han sido semanas de locura”, dice con su acento neoyorquino. Su labor es hacer un resumen de lo que ha sido el MoMA hasta ahora y de su nuevo camino. El MoMA se inauguró en noviembre de 1929, como una iniciativa de tres entusiastas del arte moderno: Lillie P. Bliss, Mary Quinn Sullivan y Abby Aldrich Rockefeller. El propósito de estas benefactoras era crear un espacio de exhibición para las vanguardias y como una respuesta a la propuesta conservadora del resto de los museos de la ciudad. En los diez años siguientes, el MoMA cambió varias veces de lugar hasta que, en 1939, se instaló en su sede actual de Midtown. Desde entonces ha tenido varias ampliaciones y remodelaciones a cargo de diferentes arquitectos: Philip Johnson (en los cincuenta y sesenta), César

Pelli (en los ochenta), Yoshio Taniguchi (en 2004), Jean Nouvel (2018) y, ahora, Diller Scofidio + Renfro. Las modificaciones de 2004 no fueron suficientes. En 2016 y 2018 se hicieron cambios pero

“No se trata sólo de un cambio en el espacio, sino de una nueva mirada sobre el arte.”

Vista interior del flagship store del MoMA, tras la remodelación y expansión.

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“Pensar en un museo que es global, pero al mismo tiempo tiene raíces muy fuertes en Nueva York.”

no estructurales y, otra vez, se quedaron cortos para la enorme afluencia de visitantes: más de 3 millones de personas por año. Así que los directivos decidieron hacer una obra más profunda: cerraron la sede al público desde el 16 de junio de este año y destinaron un presupuesto de 450 millones de dólares para el trabajo. Hay que decir que los cambios son notables. El museo ahora tienen 30% más de espacio expositivo. Por un lado, esto permite que los visitantes circulen con mayor comodidad. Pero también permite mostrar más obras (de 1 500 a 2 400). La renovación limpió los espacios y aumentó la entrada de luz natural. Las obras son las grandes protagonistas en esta nueva concepción del espacio: ahí están las obras maestras de Van Gogh, Matisse, Mondrian, Cézanne, Picasso, Dalí, Pollock, Warhol y Hopper. Pero ahora, gracias a una nueva organización, éstas dialogan con otras de las 200 000 piezas de la colección. Hay pinturas, esculturas, dibujos, fotografías, videos, objetos y películas, entre muchas otras. Lo interesante de esta nueva curaduría es cómo conjuga y yuxtapone las diferentes obras. El equipo de curadores buscó un diálogo entre ellas, sin importar su fecha de creación. Su idea era contar la historia del arte desde un punto de vista temático y no cronológico. También es claro que la renovación busca que los visitantes pasen de una sala a otra y se sorprendan. Por eso, una de las

Vista de galería 206 David Geffen Wing en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

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novedades es que, cada tanto, las obras irán rotando para crear nuevas narrativas. Glenn Lowry, el director del museo, explicó en una rueda de prensa: “El reto que teníamos era pensar en un museo que es global, pero al mismo tiempo que tiene unas raíces muy fuertes en Nueva York. Es un museo que es sensible a todo tipo de prácticas artísticas, pero se centra en las ideas en las que más cree. Es un lugar abierto a un público amplísimo, pero que se debe sentir íntimo. Finalmente es un proyecto que se construye con la participación de su público, pero que se sostiene sobre experiencias individuales”. Para Lowry, esta nueva propuesta va a permitir una experiencia más profunda a través de diferentes medios y artistas de todo tipo de orígenes. De hecho, mencionó que el arte latinoamericano tiene cada vez mayor relevancia en el MoMA, y que dos curadores trabajan exclusivamente en este departamento. Las obras de artistas latinoamericanos aumentaron bastante gracias a una donación de Patty Cisneros y a varias compras recientes por parte del museo. Desde octubre, MoMA ha entrado en una nueva etapa más acorde al tiempo en el que vivimos. No se trata sólo de un cambio en el espacio, es también una nueva mirada sobre el arte. En su nueva versión, el MoMA no solamente presenta piezas que duermen en galerías de un edificio: son ideas que dialogan con un mundo y sus temas más actuales.


Para esta nueva era se creó una curaduría que conjuga y yuxtapone las diferentes obras de la colección del MoMA.

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Cin e

Una década underground Como en una cápsula del tiempo, el cineasta Hari Sama retoma la encrucijada de los jóvenes de los ochenta en su más reciente largometraje. Por Ricardo Marín

Hari Sama, músico y cineasta, vuelve con su quinto largometraje, Esto no es Berlín, que se estrena este 12 de diciembre en salas de cine comerciales.

Las mejores historias coming-of-age son aquellas que hablan con sutileza de una transición, con personajes que pasan de una infancia o adolescencia y aterrizan en un mundo que apenas conocen, la madurez. Para Esto no es Berlín, dicho umbral no es sólo la memoria y el aprendizaje de un joven que vive en los suburbios de la Ciudad de México, sino también la de cómo cambia y se transforma una nación. Se trata del quinto largometraje del mexicano Hari Sama, músico y director de cine egresado del Centro 148

de Capacitación Cinematográfica, y conocido por cintas como Sin ton ni Sonia (2003) y El Sueño de Lú (2012) —esta última con la que ganó importantes premios como el de Mejor Actriz (a Úrsula Pruneda) en Shanghái—. Ahora el cineasta toma prestados pasajes de su adolescencia a mediados de los ochenta para construir la historia de Carlos (interpretado por el debutante Xabiani Ponce de León), un chico que vive a las afueras del entonces Distrito Federal, en Ciudad Satélite para ser


Fotografía de Andrea Anaya.

Xabiani Ponce de León, José Antonio Toledano y Ximena Romo son algunos de los jóvenes actores de Esto no es Berlín.

“Hay algo que no se va a acabar nunca: la búsqueda de la identidad, seas lgbt o punk, o aficionado a Bach.”

exactos, y que junto con su mejor amigo Gera (José Antonio Toledano) descubre las distintas subculturas que brotaron en la época y que cambiaron sus vidas para siempre: la comunidad lgbt, la escena emergente del arte contemporáneo, el new age y el post-punk, mundos integrados por un furioso y ecléctico grupo de jóvenes que, desde las cloacas de una ciudad, construían un frontal desafío a las normas y valores del momento. Combinando el trabajo de potentes jóvenes actores con intérpretes consagrados

como Marina de Tavira y Lumi Cavazos, la película genera cercanía e intimidad. Con ese espíritu retrata los años de inocencia con un dejo de nostalgia, las batallas estudiantiles entre chicos de colegios rivales, y recrea una década underground con el diseño de arte a cargo de Diana Quiroz Ennis. “Eran años que tenían una incomodidad insostenible en muchos aspectos, que hoy ya no tienen la misma fuerza ni el impulso que te lleve a querer romper con algo. Ya no hay tanto ímpetu”, dice el actor José Antonio Toledano. Incluida dentro de la selección oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia 2019, Sama platicó con Gatopardo sobre el proceso de realización. “Reduje a un mes todo lo que me pasó durante varios años. Me tocó crecer en una familia con una madre deprimida y entender la vida con esos ojos era difícil, estábamos rodeados de familias en las que las cosas no se hablaban”, cuenta Sama, y confiesa que buscó crear la sensación de que el público caminara junto con la historia. “Por eso ocupe no sólo varios lentes largos, que te llevan más cerca de los sujetos, sino también una profundidad de campo muy castigada, todo está fuera de foco”. Este acercamiento literal hacia la pantalla, así como la estética que otorga la falta de foco, son las formas con las que buscó conectar su trabajo con el espectador. Esto no es Berlín no sólo sigue la historia de Carlos y Gera, sino también la oposición de mundos, entre hogares conservadores y el transgresor universo de una sexualidad que se vivía de manera abierta, así como el libre uso de drogas poco antes de la crisis del sida. Asimismo, retrata a un país en busca de encontrar su propio discurso en las vísperas del mundial de 1986, y de ahí el activismo político que muestra a través de sus personajes, como el disparador de grupos artísticos como el de La Panadería. “Tristemente, lo que empezó en los ochenta sigue vigente, sigue existiendo un problema de discriminación a la comunidad lgbt; por ejemplo, en ese entonces era un riesgo salir agarrados de la mano o con el pelo rosa. Había una lógica en el status quo que no permitía ese tipo de comportamientos”, asegura el director. Sama buscó establecer un diálogo identitario y al respecto comenta: “Hay algo que no se va a acabar nunca y es la búsqueda de la identidad propia, seas lgbt o punk, e incluso si eres un aficionado a Bach. Lo que seas. Esta película habla de la lucha por encontrarse a sí mismo”. 149


La escritora Valeria Luiselli ha trabajado como intĂŠrprete en las cortes migratorias de Nueva York, siguiendo de cerca la realidad de los niĂąos indocumentados en la frontera con MĂŠxico.

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Libro s

Los niños de la frontera Luego de seguir de cerca la realidad en la frontera de México con Estados Unidos, Valeria Luiselli ha creado una novela que invita a la denuncia y la reflexión. Por Joaquín León

Fotografía de Diego Berruecos

Año con año, miles de niños centroamericanos huyen de la violencia que azota a sus países y cruzan en solitario la frontera de México con Estados Unidos en busca de un refugio. La travesía, compuesta por más de dos mil kilómetros de trayecto, representa un viaje mortífero para muchos de ellos. Son pocos los que logran atravesar el río Bravo y el paisaje hostil de los desiertos sureños de Estados Unidos, una ruta directa a los centros de detención de migrantes. Valeria Luiselli ha seguido de cerca esta realidad a través de su literatura, sobre todo desde el verano de 2014, luego del estallido de la crisis migratoria en la que más de 60 mil niños indocumentados desbordaron la capacidad del sistema judicial estadounidense. Como intérprete en las cortes migratorias de Nueva York —ciudad en la que vive desde hace varios años—, Luiselli ha traducido los testimonios de estos niños indocumentados con el fin de encontrar actores legales que los defiendan de la deportación que tienen en contra, y creando como escritora y académica una obra de denuncia y reflexión. Primero lo hizo con Los niños perdidos (2016), libro de ensayos que la convirtió en la primera mexicana en recibir el National Book Award y con el que denunció la realidad que viven las comunidades migrantes, y ahora lo hace con Desierto sonoro (2019), su segunda novela, pero la primera escrita enteramente en inglés y traducida al español por Sexto Piso. “Me interesaba pensar el papel que juega o puede jugar la ficción ante un mundo complejo, lleno de violencia y segregación. La manera en que lo cotidiano y lo normal se puede resignificar al ser observado desde un ángulo ligeramente movido, pero también y, sobre todo, la forma en que la imaginación infantil y la ficción pueden funcionar como un dique ante la violencia y la brutalidad del mundo adulto”, dijo Luiselli a Gatopardo, el pasado octubre poco antes de presentar su nuevo libro en Kurimanzutto.

“Me interesaba la forma en que la imaginación infantil y la ficción pueden funcionar como un dique ante la brutalidad del mundo adulto.”

La novela, titulada originalmente Lost Children Archive y publicada a inicios de 2019 en Estados Unidos, narra el viaje en carretera de una pareja de documentalistas infelizmente casados y sus dos hijos por el territorio norteamericano. El viaje emprendido, y la búsqueda de las historias de los niños que están siendo detenidos y deportados en la frontera, inicia en las cortes de inmigración de Nueva York y se desplaza hacia alguno de sus nodos en las regiones fronterizas del sur. Un desplazamiento, sí, de este a oeste y de norte a sur, pero también una exploración que, en el tránsito y a través de los ojos de sus personajes, mira de manera fresca ese territorio que durante años ha normalizado la violencia a la tierra y su gente. “La pregunta inicial de este proyecto era cómo construir una narración con personajes con los que no nos tuviéramos que relacionar todo el tiempo como lectores voyeur, sino que nos prestaran sus cuerpos y sus miradas para ver a través de ellos y, a partir de ese desplazamiento, extrañar aquello que consideramos normal”, dice Luiselli. A fin de cuentas, Desierto sonoro es una novela sobre migración, infancia, violencia política y mitos fundacionales que a veces funcionan para sostenerla, pero también, y ante todo, sobre gente que tiene que desplazarse por un territorio, una lengua y una identidad para salir al encuentro con el otro. “Pienso sobre todo en esa dimensión de la novela, la que describe no tanto la familiaridad de un mundo, sino su normalización. Un mundo que se vuelve violento hacia ciertas partes de su población, pero que, al ser dislocado, se revela incomprensible y absurdo”, dice Luiselli. En un mundo con brújula orientada al norte, viajar al sur tiene una connotación reivindicativa. Es girar la mirada como quien rota un mapa para observar de nueva cuenta al mundo y revelar verdades, quizás invisibles, pero más profundas sobre la historia, la violencia política y los lazos familiares. 151


Crystal Palace I (2007), de Camille Vivier. ImpresiĂłn de pigmento de archivo en papel japonĂŠs.

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Foto

Mujeres tras la fotografía En busca de visibilizar la producción artística de las mujeres en espacios museísticos, un festival en México selecciona 140 muestras fotográficas. Por Estefanía Camacho Jiménez

“Revolución, cumple tu promesa: ¡emancipa a la mujer!” se lee en un letrero grande que cuelga del cuello de Margarita Robles de Mendoza, una de las feministas y sufragistas más fuertes del siglo pasado, fotografiada por Víctor Casasola en una protesta para exigir el voto femenino en 1921. Noventa años después, aparece otra imagen: la espalda desnuda de una mujer que tiene pintado el mensaje “No me cuida la policía, me cuidan mis amigas”, retratada por Cerrucha en 2019, una artivista feminista, y la foto es titulada Nunca más nos vamos a dejar. Ambos retratos reflejan la relevancia histórica de las protestas por los derechos de la mujer, y se observan en Fotoméxico, el festival de fotografía que organiza el Centro de la Imagen en la Ciudad de México. Celebrándose cada dos años, Fotoméxico preparó para su tercera edición 140 exposiciones casi simultáneas en el país, con las que busca mostrar un escapara-

te a la producción de mujeres fotógrafas. Lo más relevante de esta edición, titulada “Mujeres”, es que va más allá y reconoce también la labor de escritoras, galeristas, coleccionistas, gestoras, curadoras y activistas presentes en el quehacer fotográfico. La programación explora varios núcleos, como el cuerpo femenino como propiedad privada, las identidades y la sexualidad, así como el cuerpo femenino como político y, finalmente, la memoria colectiva que interfiere en la cotidianidad de las mujeres. Dentro de este universo temático, destaca La balada de la dependencia sexual, de la fotógrafa estadounidense Nan Goldin (1953), musicalizada por canciones de los ochenta, entre las que se escucha “Ballad of Dependency”. Curada por César González-Aguirre y Andrea Celda, la muestra retrata la vida de Goldin frente al deseo, las amistades, el erotismo y la noche. La fotosecuencia de 700 dispositivas hace un recorrido desde 1982 a 1995 por

sus amantes, familiares y amigos. Goldin retrata de forma espontánea a sus amigas embarazadas, a sus parejas, a un hombre desnudo que fuma un cigarro después de tener relaciones, y al mismo hombre que esconde su rostro en una almohada y sostiene su miembro en la mano. La muestra es un álbum de su tribu sin que la cámara les perturbe. Muchos de los amigos que Goldin retrató fallecieron por vih y, de pronto, no aparecen más. La fotógrafa muestra lo subversivo que es entender la muerte, pues las ausencias en las fotos también son un mensaje. “El hecho de que Goldin haya fotografiado a la gente que era cercana a ella o con la que hablaba diario, nos indica que podía ver a través de las imágenes y las imágenes la llevan a la memoria, algo que se nos escapa a todos y todas”, dice César González, coordinador curatorial. También dentro de este núcleo, el del cuerpo, se encuentra Europa, de la france-

Trampoline (2016), de Camille Vivier. Impresión en gelatina de plata en papel barita.

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“Me educaron con la idea de que el arte era para los hombres y los genios, y yo no era ninguno.”

sa Camille Vivier (1977), que estuvo presente hasta el pasado noviembre en Casa General León 51, curada por Apolonia Torres. Los cuerpos y sus contrastes con el entorno, como las fotografías de mujeres desnudas sobre motocicletas o sosteniendo una pistola, es uno de los ejes que la fotógrafa captura. La fotógrafa de moda que publica en la revista Purple incluye influencias surreales, debido a su admiración por el cine y lo audiovisual, como la artista Cindy Sherman, la cineasta Maya Deren y hasta Alfred Hitchcock. Su trabajo está libre de retoques, aunque sí suele ser stage photography, es decir, sesiones en set. Nada es al azar, como sucede en la fotografía de una mujer pintada de dorado que parece salida del filme Metropolis. Europa ofrece una necesaria perspectiva de Vivier sobre el cuerpo femenino en el espacio público o privado, porque representa una preocupación genuina de capturar la belleza realista que rompe con los estándares impuestos. “Su trabajo siempre considera a la mujer fuerte, no hay nada sexual, y siempre es una mirada más íntima con la confianza que construye Camille con las mujeres que trabaja”, explica Torres a Gatopardo. No se puede concluir un texto sobre Fotoméxico sin hablar de Piezas interferidas, días de artista, días de musa, de la mexicana María Eugenia Chellet (1948). Es una serie con recortes de fotografías de la autora, con las que interviene obras históricas del arte occidental. En una foto, por

Un bar del Flies-Bergères, de la serie Piezas interferidas (2019), de María Eugenia Chellet.

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ejemplo, aparecen unas manos reposadas sobre un regazo a lo Mona Lisa; sobresale el recorte por el estilo distinto del retrato en el que se interpone. Sucede que el retrato es de la Duquesa de Granby, quien también fue una artista a finales del siglo xix. Una fotografía recortada en la que Chellet posa con el look de una chica gogó está sobrepuesta en el cuadro Almuerzo sobre la hierba de Édouard Manet, porque tanto Chellet como la mujer desnuda que aparece sentada tienen la misma pose y miran al espectador de forma intrigante. Chellet cuenta que tuvo días en los que ella era musa de sus amantes y no se atrevía a autonombrarse como artista, pese a que sí lo era. Afirma que el que los hombres hayan elegido musas que, a su vez, se convertían en íconos de belleza, como la Mona Lisa, la Venus de Milo, entre otras, era únicamente porque eran las mujeres cercanas a esos artistas. “A mí me educaron con la idea de que el arte era para los hombres y los genios, y yo no era ninguno. No podía plantearme como artista; fui hermana, musa, pareja e investigadora porque estaba perdida y por fin entiendo que la artista soy yo”, afirma Chellet en entrevista. Hasta febrero próximo, 140 espacios en el país explorarán este mundo artístico, sumándose el trabajo de fotógrafas como Eunice Adorno, Nirvana Paz, Laia Abril, Maya Goded, entre muchas más. Una cifra que debe ser repetida, superada y normalizada hasta que se dignifique la importancia de esa mirada que siempre ha existido.


Brian con Los Picapiedra (1981) y Trixie sentada en el catre, Nueva York (1979), de Nan Goldin.

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Cin e

El mexicano detrás de Scorsese Tras un breve paso por la administración pública, y haberle producido dos películas a Martin Scorsese, Gastón Pavlovich ha conquistado Hollywood. Por Guillermo Sánchez Cervantes

posible, pues ningún estudio estuvo dispuesto a financiarla: costó 160 millones de dólares (de acuerdo a Netflix). Así que The Irishman se proyectó en circuitos independientes hace unas semanas, para aterrizar finalmente en la plataforma de Reed Hastings. No es secreto para nadie que los nuevos jugadores —las plataformas de streaming— están cambiando las maneras de ver y hacer cine.

Marco Vallejo Paquini.

El mundo está hablando de la película de gánsteres más madura de Martin Scorsese, con la que volvió al género que lo consagró, que sabe a Donnie Brasco y a The Goodfather, y donde logró reunir a tres leyendas del cine estadounidense: Robert de Niro, Al Pacino y Joe Pesci. Es la película más costosa de su filmografía, que sin la participación del gigante Netflix su realización no hubiera sido

Gastón Pavlovich es originario de Agua Prieta, Sonora, un pequeño pueblo en la frontera con Estados Unidos.

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The Irishman generó tal expectativa mientras se iba mostrando en festivales como el de Nueva York y el de Los Angeles —siguiendo los pasos de Alfonso Cuarón con Roma—, que cerró el ciclo de premieres el pasado noviembre en Los Cabos Film Festival, en México, adonde llegó De Niro y Rodrigo Prieto (director de fotografía), convirtiéndose en una favorita para el Oscar. Gastón Pavlovich es el mexicano que coprodujo esta hazaña. Cuenta en entrevista con Gatopardo que estuvo “en medio de estas conversaciones y lamentablemente no llegamos a ningún acuerdo con las cadenas principales de cine. Nos fuimos con los independientes y me tocó descubrir todo un mundo bastante interesante. Creo que se está abriendo una puerta a la posibilidad de que la gente vea cine en distintos lugares. Hay un hambre por los contenidos. Es un brave new world e iremos encontrándole forma”, dice sentado en un salón del recién inaugurado Nobu Hotel, en Los Cabos, un día antes de la cena del Fondo Fílmico Gabriel Figueroa en el festival de Los Cabos. Pavlovich es originario de Agua Prieta, Sonora, un pequeño pueblo en la frontera de México con Estados Unidos. Cuenta que desde su ventana podía ver Arizona. Estudió relaciones internacionales y se especializó en política económica por la Universidad de San Diego. En México, trabajó durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón en la administración pública, a la que le puso fin para perseguir una carrera cinematográfica. Luego de debutar como guionista y productor de la mexicana El estudiante (2009), produjo las películas independientes Max Rose (2013), de Daniel Noah, y A Hologram for the King (2016), de Tom Tykwer, con las que confirmó ser un productor arriesgado. Conoció a Scorsese cuando sus agentes vieron el trabajo que hizo con Noah y Tykwer. Así que lo invitó a cenar a su casa y le propuso producir Silence (2016), un


De acuerdo a Netflix, The Irishman costó 160 millones de dólares, por lo que ningún estudio quería financiarla.

guion que llevaba veinte años en el cajón y que Hollywood rechazaba por su temática religiosa y alto costo. Pavlovich tomó el reto. Según contó a Vice, en agradecimiento por lo que hizo con Silence le ofreció lo que sería su siguiente proyecto. “Recuerdo haber estado en esas primeras cenas en su casa y notar que no había un lugar especial para todos sus premios. Cuando le pregunté si no tenía un cuarto especial, me enseñó una cortina negra en un rincón, al fondo, que escondía todos sus trofeos. Le pregunté la razón y me contó, muy religioso él, del pasaje de la Biblia y de los judíos en el exilio que veneran un becerro de oro. ‘Si me dedico a ver mis premios doraditos, me pueden cegar’. Es el tipo de persona con los pies en la tierra. Un artesano, un gran artesano”, cuenta. Producirle dos películas a Scorsese, asegura, es algo maravilloso. “La relación directa con él, el uno a uno, es de caballeros, de gran sensibilidad y

Buchanan's llevó a Gatopardo a Los Cabos Film Festival a conocer a Gastón Pavlovich.

preocupación de estar en la misma frecuencia; nos compartíamos ideas”, dice el productor. “La parte difícil es tratar con el mundo de Scorsese. Un mundo de agentes, managers, abogados, gente de pr, todo un universo complejo en donde lo cuidan y lo tratan como rey. Navegar entre ese mundo fue para mí el mayor reto”. Actualmente, Pavlovich planea hacer una serie con Endemol sobre la vida de María Antonieta Rivas Mercado (buscando que pueda salir del país), una serie sobre la historia de un México turbulento de principios de siglo, visto desde la mirada de una mujer. “Sé que vengo de un mundo diferente, pero descubrí que entre la política y el cine hay un par de cosas similares. Los mejores gobernantes son aquellos que cuentan las mejores historias: cómo la narras, cómo convences a la gente que quieres que vote por ti. El que cuenta la mejor historia gana. Y ambos mundos están llenos de vanidad y egolatría”, concluye. 157


L ibro s

¿Quiénes son los ofendiditos? En un libro de ensayos publicado por Anagrama, la escritora y periodista española Lucía Lijtmaer disecciona a un sector de la sociedad incómodamente conservador. Por Samantta Hernández Escobar

La cantante Rosalía lanza en Twitter un “fuck Vox” (que jodan a Vox), y el mundo se le viene encima. Días antes, España había celebrado comicios y el partido, calificado como de extrema derecha, se consolidó como la tercera fuerza política en el Congreso. Las opiniones en redes no tardaron en estallar y así como hay usuarios que celebran y respaldan a la catalana, también hay quienes critican su postura contra el partido presidido por Santiago Abascal. En medio del debate, Vox no se queda atrás y en un intento por descalificar a la joven de 26 años, responde: “Sólo los millonarios, con aviones privados como tú, pueden permitirse el lujo de no tener patria”. Ésta no sería la primera vez que un intento de ofensa se utiliza como herra-

mienta para acallar aquellos discursos que no gustan a los grupos políticos. La escritora y periodista Lucía Lijtmaer toma como punto de partida los obstáculos a los que se enfrenta la libertad de expresión en la sociedad y presenta Ofendiditos. Sobre la criminalización de la protesta, editado por Anagrama. Nacida en Argentina en 1977 y criada en Barcelona, Lijtmaer se reconoce como feminista. El movimiento, tangible en cada una de sus obras, se manifiesta de manera poderosa en Deforme semanal, una especie de late night en el que, junto a Isa Calderón y con una visión de crítica de la actualidad, diserta en torno a los temas políticos y culturales del momento. En Ofendiditos ocurre

Lucía Lijtmaer escribe y conduce un late night en España, Deforme semanal, donde diserta en torno a temas políticos.

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algo similar, la autora aborda la responsabilidad intrínseca en el ejercicio de la libertad de expresión y los obstáculos a los que la sociedad actual se enfrenta para ejercerla. “Es claro que hay un cambio social en la manera de percibir lo que sucede en el contexto político, cultural y mediático”, reconoce Lucía Lijtmaer en entrevista para Gatopardo. De ese fenómeno, se ha popularizado un nuevo léxico en España con el que se pretende criminalizar el derecho a la protesta, de ahí derivan los neopuritanos, los moralistas y, el favorito, el ofendidito. “Para la opinión pública y los medios de comunicación es un apelativo negativo para referirse a quien se queja y reclama algún tipo de acción. A esa gente se le acusa de hipersensible o ignorante”, explica. Al igual que Rosalía, hay sectores de la sociedad, como los millennials, el movimiento feminista o el colectivo lgbt, a quienes se les ha señalado y ridiculizado por el simple hecho de pronunciarse y reclamar algún tipo de acción. A través de cuatro capítulos, la autora explora cómo es que lo “políticamente incorrecto” se ha convertido en el escudo con el que conservadores se permiten añorar la manera en que funcionaba antes la sociedad. “Según ellos, esta sociedad moderna se está volviendo más puritana y conservadora”. Usar “ofendidito” para denostar al otro “siempre dice más de quien recurre al adjetivo que de quien ha sido señalado”, detalla. Con base en esa lógica, asegura que si hubiera que personificar a un ofendidito, el ejemplo perfecto sería Donald Trump, quien se presume como “el más macho por comer hamburguesas en la Casa Blanca y tener muchas mujeres” y se trata de un ser que no soporta ningún tipo de disidencia. “Hay también una cuestión sobre quién es el que se está ofendiendo porque las cosas cambien y ésa es una pregunta que nos podemos empezar a hacer”, concluye.


P o st al

Por Alejandro Magallanes 159


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Número 207 - Diciembre 2019 /Enero 2020  

En esta edición llevamos de portada a Julia Carabias, una de las mayores guardianas del medio ambiente en México. Tenemos también una hist...

Número 207 - Diciembre 2019 /Enero 2020  

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