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Consultoría y Redes Sociales: ¿Siempre lo mismo?

“Tenga una foto de perfil buena” “ponga un buen fondo” “profesionalice su cuenta de Twitter” “sea creador de contenidos” “interaccione con sus seguidores”... Estos son algunos de los consejos que asesores/consultores de Comunicación dan a los políticos, partidos o instituciones, para que den un buen uso a sus perfiles. En el otro extremo de uso de redes sociales tenemos a las estrategias que Obama utilizó para el estudio y monitorización, hasta el extremo, de sus redes sociales. Ni tanto (a no ser que tengas su presupuesto) ni tampoco. Con un equipo pequeño de personas (incluso con un solo trabajador/consultor) con algo de iniciativa e imaginación, podemos sacar un buen provecho a las redes sociales. Por ejemplo, a continuación les presento unas líneas básicas sobre la ponencia que realicé en el I Congreso Internacional de Open Goverment de Valencia en cuanto a innovación en la emisión de mensajes a través de Twitter, y de cómo maximizar su alcance. Uno de los grandes handicaps que encontramos en el momento de hacer llegar un mensaje (nuestra especialidad es la Comunicación Política, así que siempre pensaremos en clave de mensaje político) a través de las principales redes sociales de un partido/administración es la relación que existe entre lectura del tweet y seguidores del perfil. Es difícil llegar a aquella gente que no sigue un perfil, a no ser que se realice un retweet. ¿Cómo sobrepasar estas barreras? Una de las posibles respuestas nos la dio el sociólogo Granovetter en 1973, con un artículo titulado “The Strength of weak ties”. Presumamos que las redes sociales virtuales responden a las mismas sinergias que las redes sociales como se entienden en sociología, y que nos rodeamos de aquellas personas que tienen unas opiniones, ideas o hobbies semejantes a los nuestros, y que la información novedosa nos suele llegar por lo que Granovetter llamó Vínculos Débiles, o lo que es lo mismo, aquellas personas con las que no tenemos un trato diario, y que son capaces de trasladarnos informaciones que por nuestros amigos más cercanos sería difícil que nos llegaran. Por tanto, los Vínculos Débiles son, según las conclusiones de Granovetter, los mejores transmisores de información. Si llevamos esta lógica a las redes sociales virtuales, a Twitter, encontramos que los perfiles oficiales de los partidos cuentan, en su mayoría, con seguidores que o bien son dirigentes, o con algún cargo del partido, militantes o simpatizantes. Pero nuestro mayor interés debería ser conseguir llegar a aquellas personas que pueden ser votantes en potencia del partido en cuestión pero que no son seguidores del perfil del partido. Si adoptamos la teoría de los Vínculos Débiles podemos presumir que, si conseguimos identificar cuáles de nuestros seguidores son Vínculos Débiles, podremos emitir mensajes a nuestra red de Twitter con mayor penetración, podremos llevar nuestro mensaje a aquellos perfiles que son susceptibles de comulgar con las ideas del partido, pero que tienen un difícil acceso a nuestros mensajes. Si utilizamos esta técnica no solamente estamos consiguiendo una mayor penetración de nuestro mensaje en la red social, sino que además estamos ganando en socialización del mensaje, y conseguiremos una mayor implicación (y por ende una mayor fidelización) de nuestros ya


militantes y seguidores de nuestro perfil. Además, si pensamos un poco más, nos percataremos de la posibilidad de controlar los mensajes que se emiten a través de los perfiles de nuestros Vínculos Débiles, y de la fuerza que estos mismos mensajes pueden llegar a contener por el simple hecho de no ser un mensaje emitido desde un perfil político. Los Consultores/Asesores en Comunicación Política tenemos un gran campo de investigación en las redes sociales, más allá de aconsejar a los políticos y partidos en como no meter la pata en su perfil de Twitter. Mi opinión es que debemos aprovechar la oportunidad de socialización del mensaje y investigación de perfiles que nos proporcionan las redes sociales, no como sustitutivos de encuestas, pero si cómo elemento de segmentación y estudio de las “atmósferas políticas”.


Consultoría y Redes Sociales: ¿Siempre lo mismo?