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10-A General

Expediente

Viernes 31 de agosto del 2012

Historia

del padecimiento

“S

ofía” tiene 55 años de edad, es originaria de Sonora y residente de esta ciudad desde los 20 años de edad, actualmente divorciada y tiene seis hijas, se dedica al hogar. Inició su padecimiento a los 40 años de edad posterior a someterse a un “tratamiento” de hipnosis regresiva; dichas sesiones fueron aplicadas por personas no profesionales quienes la hicieron revivir eventos dolorosos de su infancia. Este evento, al parecer, fue el detonante para que se desencadenara su enfermedad actual, pues coincidió con el inicio de sus síntomas. Posterior a esto, sus hijas la empezaron a observar intranquila, tensa, con dificultad para conciliar el sueño y se sentía triste. Decía que no podía olvidar aquellos recuerdos y que hubiera preferido haberlos guardado; tenían que ver con maltrato y abuso infantil que de alguna manera su inconsciente había guardado para mermar su sufrimiento. Ahora sentía culpa y el desasosiego la embargaba. No pasaron muchos días cuando, de estar triste o nerviosa, sus familiares empezaron a verla más activa, hasta parecía contenta, sonreía más. Ellos creyeron que ya estaba pasando la crisis y que volvería a ser la persona alegre y sociable de siempre. Sin embargo, al poco tiempo su alegría fue extrema, exagerada, pues reía todo el tiempo y se carcajeaba, estaba eufórica. Hablaba mucho, demasiado motivada y hacía planes, algunos de ellos irrealizables. Por las noches casi no dormía, decía que no quería perder el tiempo, porque tenía bastantes cosas qué hacer. Cuando trataban de convencerla de que descansara o durmiera, sólo lograban que se molestara y les gritara de forma agresiva y altanera, decía que ella estaba “perfectamente bien”, que estaba muy feliz y que todos los demás no la comprendían. Afirmaba que lograría puestos muy importantes en la compañía que trabajaba y aseguraba que haría grandes negocios, para esto, pedía prestadas grandes sumas de dinero y compraba productos que pretendía vender, pero sin resultados. Dos semanas después estaba peor: Más inquieta, agresiva, igualmente, no paraba de hablar al grado de lastimarse las cuerdas vocales y quedarse afónica. Pese que se veía agotada físicamente, parecía que nunca se la acababa su energía o no se daba por vencida. Las personas que la conocían no lograba entender qué ocurría con “Sofía”, y como suele ser común, pensaban en drogas, brujerías o que la seudohipnoterapia la

‘ME SIENTO FELIZ pero pierdo el control’ ‘Sofía’, tiene crisis en las cuales se siente muy feliz, casi no duerme y se comporta agresiva. Sus descontroles son graves al grado de ser internada en centros psiquiátricos había trastornado. Finalmente, al ya no tener control sobre ella fue internada por primera vez en un hospital de salud mental de otra ciudad, recibió el tratamiento y mejoró a las cuatro semanas. Su recuperación fue completa reintegrándose a su vida normal al poco tiempo. Obviamente esta situación generó bastante estrés a la familia, en especial a sus hijas con las cuales convivía y no salían de su desconcierto sobre lo sucedido. Apenas empezaban a retomar el ritmo de su vida y a tranquilizarse, cuando a los pocos meses recayó. Eran los mismos síntomas que el cuadro pasado: Eufórica, inquieta y agresiva. Sus hijas no lo podían creer ¿cómo era posible que su mamá hubiese vuelto a enfermar? Aunque los médicos ya les habían comentado que se trataba de un primer episodio sicótico y les advirtieron del riesgo de reincidencia, nunca creyeron en ello, estaban seguras de que ya no volvería a recaer. Sin embargo, con el tiempo sabrían que estaban equivocadas porque a partir de entonces las recaídas fueron continuas, casi dos veces al año, igual de aparatosas. Su familia no tenía más opción que hospitalizarla por la gravedad de los síntomas y los riesgos que implica-

ba para todos. Pude constatar en su expediente que a lo largo de 15 años había sido internada en 11 ocasiones en distintos centros de salud mental y que casi siempre las recaídas se debieron al abandono de las medicinas al no aceptar su enfermedad. Una de sus hijas así describió dichos episodios: “Empieza por salirse mucho en la madrugada, casi no duerme ni come y habla mucho, muy rápido, dice muchas groserías. También con proyectos, comprando cosas y endeudándose, le da por ayudar a la gente, pero no tiene control. Se pone agresiva si tratamos de detenerla y nos amenaza con demandarnos. Ella generalmente es cuidadosa en su imagen, pero cuando está mal, anda con el cabello maltratado y se pinta muy exagerado, fuerte, con la boca muy roja. Empiezan las llamadas de la gente que nos conoce y nos dicen ‘¡su mamá ya anda mal, ya anda otra vez acelerada!’”. Trastorno bipolar en fase manía es el diagnóstico de “Sofía”. El trastorno bipolar, antes llamado enfermedad maníaco-depresiva, es una enfermedad que inicia al final de la adolescencia o de la etapa de adulto joven y es poco frecuente en la infancia o adulto mayor. Es causado por cambios químicos del cerebro y se caracteriza

por cambios del humor que pueden variar desde la depresión grave (tristeza, llanto frecuente, sensación de abatimiento o cansancio, pesimismo, ideas o intentos suicidas, etc.) hasta manía (euforia o alegría excesiva, aumento de la actividad, enojo, pensamiento o lenguaje rápido, ideas o delirios de grandeza o poder etc.), durando estos episodios semanas o meses para alternar con periodos sin síntomas o de normalidad. Algunas personas tienen un estado bipolar mixto, en el cual se tienen tanto síntomas de euforia como depresivos al mismo tiempo. Otras pueden llegar a tener síntomas sicóticos que incluyen alucinaciones (escuchar voces) y delirios (ideas fueras de la realidad); esto tiene que

ver con la gravedad del episodio. “Sofía” inició con un episodio de depresión y posteriormente presentó sólo episodios de manía. Su respuesta al tratamiento ha sido favorable mejorándose en corto tiempo. Recientemente tuvo una recaída después de cuatro años de estabilidad; es la primera vez que logra estar tanto tiempo asintomática porque esta vez no dejó los medicamentos y acudió a sus citas regularmente. Una situación de estrés en su trabajo se relacionó con su recaída y su egreso fue recientemente por mejoría clínica. Quince años con su enfermedad y once hospitalizaciones no fueron motivo suficiente para borrarle la sonrisa a “Sofía” el día que se le dio de alta. Estaba contenta, agradecida con el personal que la cuidó y le tuvo la paciencia que necesitaba. Se dio tiempo para despedirse de los demás pacientes y ellos le manifestaron su afecto genuino, algunos le dijeron: “¡Cuídate mucho!”; sabían que lo necesitaba. Al llegar sus hijas, las recibió con un fuerte abrazo y las palabras sobraron para expresarse su apoyo mutuo e incondicional. “Desde el penúltimo internamiento ya aceptaba mi enfermedad. Lo difícil es darme cuenta cuando brinco de lo normal al descontrol y ya no tener conciencia de lo que hago. Por eso no dejo los medicamentos, sé que los voy a tomar toda mi vida…y ya me hice a la idea. Me acuerdo de todo lo que hago cuando me pongo mal y no quiero recaer ni hacerles pasar un mal rato a mis hijas”, comentó la paciente en una de sus consultas. Al preguntarle a otra de sus hijas cómo han sobrellevado la enfermedad de “Sofía”, con gran seguridad comentó: “Mi mamá es nuestra heroína porque ha sido una mujer ejemplar, nos enseñó cosas, como la disciplina, la responsabilidad y siempre hubo comida en la mesa, pero cuando se pone mal, nuestro mundo se cae. Nos toca cuidarla y tomar decisiones que nos duelen, como cuando la hospitalizamos, pero sabemos que es necesario. Los primeros años fueron más difíciles, estábamos más chicas y cuando ella se ponía mal o la internábamos, las más grandes cuidaban a las menores, de alguna manera nos organizábamos. Ahora ya sabemos lo que tiene y sabemos que llevando bien su tratamiento se puede mantener estable y hacer su vida normal”. Dudas o comentarios: info@hospitalmentaltijuana.com Derechos reservados HSMT.

Dr. Jorge Octavio Maldonado Nodal Médico Siquiatra del Hospital de Salud Mental de Tijuana

Éste es un espacio compartido con el Hospital de Salud Mental de Tijuana Tel: (664) 607 9090 www.hospitalmentaltijuana.com


Me siento feliz pero pierdo el control