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14-A General

Historia

Viernes 5 de julio del 2013

Expediente

del padecimiento

“M

ayra”, es una mujer de 42 años, divorciada, con escolaridad de preparatoria completa y desempleada desde hace cuatro años, se dedica al hogar. Su padecimiento inició hace dos años después de sufrir un evento traumático que desestabilizó su vida. Tenía una hija de 19 años de edad la cual un día no regresó a su casa. Angustiada empezó a buscarla por todos lados: preguntó en la escuela, a los familiares y a los amigos; finalmente uno de ellos le informó que la había visto abordando un auto del cual más adelante intentó bajarse, pero un sujeto la subió a la fuerza tomándola de los cabellos. “Mayra”, bastante estresada, no cesó en buscarla y pensando en lo peor fue a las delegaciones, Semefo, Cruz roja, etc.; sin embargo, no tuvo resultados. Cinco días después se enteró a través de los medios de comunicaciones locales que una joven de edad aproximada a la de su hija había sido “levantada” y poco después asesinada y arrojada a la calle con huellas de tortura. Un escalofrió recorrió su cuerpo y la idea de que esta persona fuera su ser querido, se apoderó de su pensamiento. No perdió tiempo y fue a las instalaciones del Servicio Médico Forense a reconocer el cuerpo. Sus hermanos y amigos, quienes decidieron acompañarla, fueron testigos de su llanto incontenible y gritos desgarradores que retumbaron en el recinto. Era su hija quien estaba en aquel espacio metálico y frio; ya no había lugar a dudas, ya no tenía que seguir buscando. Su familia intentaba tranquilizarla, darle ánimos, expresarle su apoyo, pero “Mayra” no quería saber nada, estaba conmocionada y se repetía una y otra vez que todo era una pesadilla, que ya quería despertar. Pasaron las horas y con el dolor a cuestas, tuvo que hacer los trámites necesarios. No hubo demandas, no hubo a quien culpar de su muerte, las autoridades nunca dieron con los responsables. Se especuló que su hija estaba involucrada con narcotraficantes o que la habían confundido con otra persona, nada era claro. Desde esta fecha, “Mayra” ya no pudo dormir bien; las noches eran eternas, dolorosas y su llanto sofocado se mezclaba con los recuerdos de su hija. Tal vez, con el fin de aminorar su sufrimiento, empezó a fumar mucho y a ingerir bebidas alcohólicas en exceso; ya nada le importaba, la vida no tenía sentido. Pasaba la mayor parte del tiempo acostada, a veces iba al gimnasio tratando de retomar su rutina, pero no

ASESINARON A SU HIJA

Y QUISO SUICIDARSE Secuestraron y asesinaron a su hija. Por este motivo, “Mayra” quiso acabar con su vida tomando veneno para ratas, pero su nieta la hizo desistir… podía, todo era tan difícil. ”Mayra”, ya no era la misma mujer sonriente y motiva que le gente conocía, ahora era una mujer apagada, sin energía, sin deseo de vivir. Por insistencia de la familia decidió acudir a tratamiento psiquiátrico y psicológico en forma privada, también acudió con una especialista en tanatología para tratar de superar la muerte de su hija, sin embargo no se mejoraba. Su desconsuelo era tan grande que en una ocasión preparó un poco de café y le agregó un frasco completo de veneno para ratas. Estando a punto de tomarlo, la interrumpió el llanto de su nieta, y al verla tan frágil y necesitada de atención, comprendió que aun valía la penar seguir viviendo. Su familia se enteró del incidente y para no arriesgarse de que sufriera algún daño, decidieron llevarla al Hospital de Salud Mental donde fue valorada en el servicio de urgencias. El especialista decidió internarla al determinar que su estado afectivo estaba bastante alterado y que el riesgo de suicidio era alto. Estuvo dos semanas internada y recibió un tratamiento integral: medicamentos antidepresivos y ansiolíticos, además terapia psicológica. A los pocos días de hospitalizada empezó a observarse mejoría clínica: dormía más horas, estaba más tranquila y su estado depresivo fue remitiendo, las ideas de suicidio desaparecieron. En estos casos se recomienda una

estancia de tres a cuatro semanas, pero a solicitud de la familia egresó antes, de cualquier manera se les dio información amplia sobre los cuidados y se les insistió de la importancia de no abandonar el tratamiento. Actualmente “Mayra” sigue asistiendo a control a través de la consulta externa, y estas son alguno de sus relatos sobre su evolución en la consulta recientes: -“Haber estado aquí, sí me ayudó porque me di cuenta que puedo salir adelante, que sólo es cuestión de echarle ganas y que es un dolor con el cual hay que aprender a vivir. Hay gente que está peor que yo. Lo único que tengo es tristeza por haber perdido a mi hija. Me sirvieron mucho las pláticas, las manualidades, las actividades y la convivencia. Me dijeron que debí haber estado más tiempo, pero mi familia ya no quiso, me sacaron, me decían: -¡ya estuvo, no te hagas pendeja, si no estás loca para estar aquí. De estar aquí nomás acostada, mejor

vete acostar a tu casa!- ¡!Es que no estoy acostada, todos los días me levantan a hacer actividades!, les decía. Pero no entendieron. De cualquier manera, esos días que estuve hospitalizada, me ayudaron mucho”. El diagnóstico de la paciente fue Depresión grave y Trastorno por Estrés Postraumático. Por depresión se entiende a aquellos pacientes que por una o diversas causas sufren de tristeza profunda, llanto frecuente, pérdida del interés general, ideas pesimistas, cansancio, insomnio o somnolencia excesiva y en ocasiones pensamientos o intentos de suicidio. En el caso del Estrés Postraumático, es la reacción que presentan algunas personas ante un evento trágico y que puede impactar a la mayoría de la gente. Estas situaciones traumáticas pueden ser: asaltos, accidentes, abusos sexuales, desastres naturales (terremotos, inundaciones) o presenciar o enterarse de la muerte de otras personas, entre otros.

Cuando esto sucede, los pacientes reviven continuamente el evento, tienen pesadillas sobre lo ocurrido, experimentan tensión continua, no duermen bien o tienen sobresaltos. Al paso de tiempo, cuando no reciben ayuda, pueden sumirse en un estado de depresión profunda o iniciar con el consumo de alcohol o drogas buscando compensar su malestar, pero solo consiguen complicarse más su vida. En el caso de “Mayra”, fue impactante la muerte de su hija, su nivel de estrés y tristeza fue tan intenso al grado de pasar todo el tiempo llorando, abatida y con pérdida del interés por la vida. Intentó suicidarse buscando una salida a su sufrimiento, pero afortunadamente se contuvo y más tarde fue hospitalizada. Al finalizar la entrevista, le pregunté qué les diría a las personas que han sufrido un evento trágico como el de ella. Su respuesta fue acertada y objetiva, le di la razón: -“Yo tengo amistades que se les han muerto sus hijos, y para ellos ha sido más fácil aislarse y que el mundo ruede; estar dormidas, acostadas y tomando pastillas…siempre esperando que les digan -¡pobrecitas, que lástima, se murió su hijo, y está bien mal!-. Tomar el papel de victima, no estoy de acuerdo. No hay como salir adelante, aunque claro, es bien duro. A veces tienes que poner una sonrisa delante de la gente, pero por dentro sientes que te está llevando pifas. Yo siento que tengo que seguir luchando porque tengo por quien vivir. Mi niña (nieta) me necesita, me gusta llevarla a la escuela, acompañarla. Las personas que hayan pasado por esto, deben buscar ayuda porque solos no pueden. Si yo hubiera estado sola, ya me hubiera matado, pero gracias a Dios tengo ayuda tanto psiquiátrica como psicológica y de mi familia, que me entienden mejor y me apoyan. Lo importante es la aceptación, entender que ya no está esa persona contigo, que ya no está su cuerpo, pero que siempre la vas a tener en cualquier cosa, en cualquier detalle, en cualquier canción. Cuando lloro le digo: hija, te lloro no por dolor, sino porque me acuerdo de ti y pienso en cómo desperdicié esos momentos de mi vida que no pasé contigo…te lloro porque te extraño, pero tengo que seguir con mi vida…”

Dr. Jorge Octavio Maldonado Nodal Médico Siquiatra del Hospital de Salud Mental de Tijuana

Éste es un espacio compartido con el Hospital de Salud Mental de Tijuana Tel: (664) 607 9090 www.hospitalmentaltijuana.com


Asesinaron a su hija y quiso suicidarse.