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la sagrada familia edificios de la historia #02

ignacio capapĂŠ aguilar


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una «catedral» en busca de autor

La historia de este edificio plantea una profunda reflexión en torno a la autoría

El pasado 7 de noviembre de 2011, fue consagrada la iglesia de la Sagrada Familia como Basílica. Este hecho y su inauguración han puesto a este monumental edificio de nuevo en el debate arquitectónico. Este Templo, como generalmente ocurre con los grandes edificios de la historia, es fascinante desde muchos puntos de vista. En este pequeño estudio, se analizan algunos de ellos, pero fundamentalmente se aborda el tema de la “autoría”. En este caso, este asunto ha provocado una gran polémica, y es además un tema que le interesó especialmente a Gaudí. El propio arquitecto nunca se consideró autor único del proyecto, se sentía como un maestro constructor de catedrales, que mientras viviese estaría al frente de las obras, pero que otros terminarían. Decía: “no veo que sea motivo de preocupación. La Providencia cuida-

rá de encontrar un sucesor. Por otra parte, los que vengan harán lo que mejor les parezca. (…) La aportación de distintas generaciones con diferentes estilos que rivalicen en esplendor, será el mejor homenaje a la Iglesia. ¡Cuántas catedrales no tienen señalado en su fachada el paso de los siglos!”. Como se puede ver en sus declaraciones, no se puede entender la historia de este edificio sin tener en cuenta la profunda religiosidad de Gaudí y la influencia de su espiritualidad en su trabajo. Buscaba que el diseño fuera una respuesta a las demandas simbólicas, litúrgicas y “naturales” de la construcción. Encontramos un Gaudí más interesado en los procesos que en los resultados, procurando que su mano creativa no interfiriese en las decisiones de diseño, tanto arquitectónico como escultórico.

Este interés por los procesos tiene mucho que ver evidentemente con los retrasos en los avances de las obras: la historia de esta iglesia comenzó hace casi 130 años, y hoy apenas ha cubierto aguas (con toda la avanzadísima tecnología que se está aplicando en los últimos años) Es también curioso que la obra cumbre de un arquitecto sea una obra que ni empezó él ni terminó. Y no sólo no terminó, si no que apenas vio terminada una sola torre de una de las fachadas. Y por supuesto, nos queda la polémica que siempre se ha planteado respecto de este edificio: sobre la conveniencia de terminar la obra como Gaudí la imaginó, o bien terminarla como un sucesor proyectara, o, como dijeron otros, dejar la obra como Gaudí la dejó en 1926.

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antoni gaudí: «san josé la terminará» La opera magna de un arquitecto que ni empezó ni terminó

En sus orígenes la Sagrada Familia fue la idea de un librero nacido en Sant Cugat del Vallés: D.José María Bocabella Verdaguer. Hombre que fundó en 1866 la Asociación Espiritual de Devotos de San José. Desde 1876, Bocabella buscaba un solar para levantar el templo, y en 1877 el arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar y Lozano se ofreció a realizar gratuitamente los planos. En 1881 se adquirió toda una manzana del Ensanche, en el barrio llamado del Poblet. El proyecto de Villar era totalmente neogótico, de una iglesia de tres naves con cripta orientada según los ejes ortogonales de la parcela. Medía 44 por 97 metros, ábside con siete capillas y una flecha de 85 metros. El día 19 de marzo de 1882, festividad de San José, fue colocada la primera piedra de la nueva iglesia. Se incluyó un pergamino que contenía el texto que justificaba la construcción de aquella iglesia expiatoria. Esto significaba que aquella iglesia se levantaría estrictamente con la limosna de los fieles, y no con capital privado.

Tan solo un año después del comienzo de las obras, en una discusión entre el arquitecto y Bocabella, pidieron opinión al arquitecto D.Juan Martorell, quien ya mayor, llevaba con él a una joven promesa que colaboraba en su estudio, el joven Antoni Gaudí i Cornet. Villar renunció y el joven Antonio Gaudí, a la edad de 31 años, aceptó la dirección de las obras. Aceptó por intereses profesionales, ya que era su primer gran proyecto. A pesar de su escepticismo frente a la iglesia por aquel entonces. Cuando Gaudí se hace cargo de la obra, ya estaba concluida la cripta situada bajo el ábside cuyas columnas alcanzaban una altura considerable. El arquitecto hubiera preferido darle otra orientación al eje del edificio que ya estaba fijado con las partes construidas. Hizo una zanja alrededor del ábside y abrió ventanas en los muros debajo de las bóvedas, la estancia ganó en luminosidad y adquirió la firma inconfundible de Gaudí. Aunque durante un tiempo el arquitecto parecía lleno de optimismo en cuanto a la conclusión de la

iglesia (todavía en 1886 creía poder concluir la Sagrada Familia en diez años, siempre que pudiera contar con 360.000ptas anuales), pronto fue consciente de la envergadura del proyecto. El que esto fuera así no depende únicamente de la grandeza del proyecto ni tampoco exclusivamente de la resolución de los fundadores por la cual la iglesia debía financiarse con limosnas y donativos(la iglesia de los pobres). El motivo del retraso de las obras residía en la propia forma de proceder del arquitecto, quien más que trabajar según un plan prefijado, desarrollaba sus creaciones durante el transcurso de las obras. Dedicaba tanto tiempo al desarrollo estructural de las naves (conocemos al menos cuatro versiones del interior de los que hizo maquetas a 1/10), como a buscar el asno perfecto para ilustrar la Huída a Egipto en la puerta de la Fe. No tenía ninguna prisa, “para Dios lo grande no es lo dimensional, sino lo perfecto”

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la forma sigue a su estructura

La forma de la Sagrada Familia es un resultado físico, no una intención formal

Gaudí bebe de tres fuentes: la Naturaleza, la Liturgia y la Sagrada Escritura. La gran diferencia entre el modernismo y Gaudí estriba en que la imaginería modernista estaba tomada de las formas naturales, pero conserva su carácter puramente ornamental, decorativo. Gaudí, sin embargo, buscaba en la Naturaleza no una inspiración ornamental, sino un verdadero libro de construcción: el modo “natural” de sostener y sostenerse las formas construidas. Leyó en lo que denominaba el Gran Libro de la Arquitectura: la Naturaleza, como repetidamente manifestó. “¿Quieren saber dónde he encontrado mi ideal? Un árbol en pie sostiene sus ramas, éstos su tallos y éstas las hojas. Cada parte aislada crece en armonía.” Su conclusión era que la Naturaleza utiliza infinidad de formas, todas ellas originadas con lógica y totalmente de acuerdo con las leyes de la estática y de la dinámica. Si bien Gaudí estuvo siempre interesado por las formas regladas que aparecen frecuentemente en la naturaleza (hiperboloides, paraboloides, conoides…), se decidió a utilizar una técnica de cálculo de estructuras completamente nueva. Que ensayó

en el proyecto de la Cripta de la Colonia Güell y que luego aplicó en el sistema estructural de la Sagrada Familia.

indicaba la inclinación que deberán tener los elementos de sustentación para evitar que la reacción final de la estructura genere algún empuje.

Para ello construyó una maqueta tridimensional que él denominaba “estereostática” y que estaba compuesta de cordeles y pequeños sacos de lona que contenían perdigones. Este sistema de cálculo empírico se halla descrito en el libro que publicó en 1910 el profesor ingeniero y arquitecto Félix Cardellach Alivés, titulado en Filosofía de Estructuras. No hizo si no poner en rigor matemático, el modelo experimental seguido por Gaudí.

El aspecto interior del cobertizo en el que hicieron la maqueta era impresionante. De la tabla fija en el techo colgaban multitud de pequeñas cadenas de las que a su vez pendían los cordeles con centenares de bolsitas. Gaudí colocó además en la parte interior de los cordeles una serie de hojas de papel muy fino, para no aumentar el peso sobre los cordeles, y poder distinguir perfectamente lo que era el exterior y el interior de la maqueta. Pero cada vez que el arquitecto rectificaba la posición de una columna era preciso cambiar los sacos de perdigones de sitio, con lo que se producía un desequilibrio que se acusaba en los puntos de la maqueta más alejados al cambio de saco. Los pacientes carpinteros Munné y Bertrán con un trabajo que parecía de relojería iban separando las cadenas, cambiando los bramantes y situando los nuevos sacos de perdigones.

Se trataba de generar la forma del edificio con la previsión de cargas (fundamentalmente su peso propio ya que el material que emplear eran bloques de piedra arenisca). Sobre la planta se descolgaban unos bramantes sujetando sobre ellos la previsión de las cargas a escala. Inmediatamente se generaba una forma catenaria, que al invertirla asegurabas que el poígono de fuerzas estáticas pasa por el interior de la estructura, no generando flexiones ni esfuerzos de cizalla que generalmente se habían resuelto en la arquitectura de piedra mediante arbotantes y contrafuertes. Además

Este sofisticado e ingenioso sistema era la “fábrica” de formas de Gaudí.

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acheiropoietos Gr. que no está hecho con las manos

Gaudí buscaba en sus procesos captar la realidad sin adulterarla

El término “acheiropoietos” viene del griego y significa “que no está hecho con las manos”. Es un término que se acuñó para definir aquellas imágenes que según la tradición, no fueron hechas por la mano del hombre (como la Sábana Santa, la imagen de Guadalupe y otras). Pero también es un término que está ligado a la tradición de los pintores de iconos. El iconógrafo no pretendía hacer “arte” como lo conocemos hoy día en el mundo occidental (donde un autor, “artista”, plasma a través de un soporte, una idea preconcebida y subjetiva, de algún modo, “original”). La actitud del iconógrafo sin embargo era la de hacer visible una realidad invisible. Salvando las distancias, Gaudí, a medida que iba avanzando en la realización del proyecto de la Sagrada Familia, fue acentuando esta misma idea, procurando que el Templo fuese un reflejo de una realidad, intentando no adulterarla con su cincel. El resultado desde el punto de vista estructural de

esta actitud, es el sistema “estereostático” aplicado en la generación de la forma arquitectónica. “En el mundo no se ha inventado nada. (...) mire si no este eucaliptus. Crece. Fíjese en su tronco, cómo se resuelve en las ramas y ramitas, y acaba en las hojas. Fíjese bien: en estos planos y en estas rayas hay manifiesta una figura geométrica. (...) No tienen necesidad de materiales exteriores ni de contrapesos. ¡Y los hombres vamos construyendo al revés!. Para que una piedra no cayese, para que las líneas de fueza y empuje no hiciesen imposible la construcción, todo fue contrapesar cargas y cargas, y poner arbotantes y arbotantes que sirvieran de muletas a la construcción inestable”. Pero no sólo tuvo esta actitud desde el punto de vista estructural; el sistema que utilizaba para realizar las esculturas que profusamente colonizan la fachada del Nacimiento (única en la que trabajó Gaudí) era el del vaciado del modelo natural. Este sistema consistía en buscar un modelo

real y sacarle su molde de escayola (vaciado). Después se simulaba con alambres la postura que tendría en la fachada. Con un juego de espejos se estudiaban todos los puntos de vista de la misma, se ensayaban distintas posturas, se adaptaba el modelo de escayola y después se esculpía ese resultado en piedra. “Cuando se supo que buscaba un asno para la Huída a Egipto, me presentaron los más hermosos asnos de toda Barcelona; pero ninguno era el que yo necesitaba. (Lo encontró ante el carro de una mujer que vendía arena para fregar). La cabeza le colgaba casi ahasta el suelo. Me costó mucho convencer a la mujer de que viniera conmigo; cuando el asno fue copiado, segmento a segmento en escayola, comenzó a llorar porque creía que el animal no saldría con vida de aquello. Ese es el asno de la Huida a Egipto y que tanta impresión te ha causado, porque no ha sido creado, sino que es real.”

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una biblia de piedra

En su construcción se puede encontrar un compendio completo del credo católico Gaudí simbolizó en la Sagrada Familia prácticamente todos y cada uno de los misterios de la fe cristiana, siguiendo las explicaciones del Année Liturgique, de Dom Prosper Guéranger, abad del monasterio benedictino de Solesmes (Francia), cuyos volúmenes guardaba cuidadosamente en su biblioteca de la Sagrada Familia. Se ha dicho que la portada del monasterio románico de Santa María de Ripoll es la biblia de piedra. Igualmente puede afirmarse que la Sagrada Familia se concibió como un edificio para ser comprendido en todos sus detalles y en su conjunto, como el texto completo de la religión católica. La iglesia tiene planta de cruz latina. Uno de los extremos de la cruz es el ábside, con siete capillas absidiales, y los otros tres se muestran a la calle con tres grandes portadas: en el brazo corto, la fachada orientada a levante corresponde al misterio de la Encarnación, el Nacimiento de Jesús (es la única que terminó Gaudí). La fachada opuesta, la del misterio de Redención, la Pasión y Muerte. La fachada principal, orientada a mediodía, la de la Gloria. Un claustro exterior rodea a la iglesia, solamente interrumpido en la parte correspondiente al ábside por la capilla de la Asunción. Cada una de estas cuatro fachadas tiene cuatro torres, formando en total 12 pináculos representando a los 12 apóstoles y sus sucesores, los obispos (todas ellas rematan con los atributos episcopales: mitra, báculo y anillo). El volumen

exterior está presidido por el cimborrio, sobre el crucero, con una altura de 170 metros, y que representa a Jesucristo rodeado por cuatro torres dedicadas a los Evangelistas, detrás de las cuales se levanta la torre de la Virgen y las cúpulas de las dos sacristías. La fachada del Nacimiento, está compuesta como todas, por tres puertas, dedicadas a la Fe, la Esperanza y la Caridad. La puerta más cercana al ábside es la de la Fe, y en su arquivolta y tímpano se describen los pasajes de la vida de Jesús relacionados con dicha virtud. En el centro figura Cristo joven discutiendo con los escribas y fariseos, a un lado está san Juan Bautista, y su padre, san Zacarías. En el lado izquierdo está la Visitación de María, el encuentro del Niño en el Templo, así como a Jesús adolescente trabajando como carpintero en Nazaret. Encima está el grupo de la presentación al Templo, con las figuras del patriarca Simeón y la profetisa Ana, mientras que la coronación de estas esculturas se hace con una linterna compuesta de espigas y uvas, símbolo de la Eucaristía, misterio de Fe. La fachada de la Pasión (que se realizó después de la muerte de Gaudí, con la intervención de Subirach), queda escenificada por 24 huesos (referencia a las costillas del ser humano), y por las 14 estaciones del Via Crucis. Está orientada al Oeste, y su volumetría acentúa el juego de sombras al atardecer. Igual que las otras fachadas, las tres puertas están dedicadas a las tres virtudes

teologales (fe, esperanza y caridad). La fachada de Gloria será la principal. Representa al ser humano dentro del orden de la creación: su origen, su paso por la tierra y los Novísimos. También tendrá las tres puertas y un nártex con siete columnas que representan los dones del Espíritu Santo, los siete pecados capitales y sus virtudes opuestas. En grandes caracteres, el Credo será escrito subiendo por los cuatro campanarios. El interior de la nave está estructurado con un módulo fundamental de 7,5m. La longitud del templo son 12 módulos, la del crucero 8, la anchura del Templo 6, la del crucero 4, y la altura total del edificio 24. Las tres vías interiores representan varios conceptos: la principal, la Vía de la Humanidad, el brazo corto, la Vía de Jesucristo, y el claustro la Vía de la Iglesia. Toda la estructura de la fachada es de piedra arenisca de Montjuic, y en el pensamiento de Gaudí estaba la idea de policromarla totalmente, cosa que no llegó a realizarse. Éstos son algunos detalles sobre los significados de la catequesis que Gaudí quería plasmar en piedra, pero no hay espacio en estas páginas para describir detalladamente todo el programa simbólico que Gaudí tenía preparado para la Sagrada Familia.


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la sagrada familia después de gaudí

Siempre le ha perseguido la polémica sobre cómo (y si se debe) finalizarla En 1926, Gaudí fallece atropellado por un tranvía. Desde este momento y sobre todo unos años más tarde, surgió la duda y la polémica sobre si se debía o no continuar la obra de un genio. “No querría acabar la obra yo, porque no convendría. Una obra así ha de ser hija de una larga época; cuanto más larga mejor. (...). La obra de un solo hombre ha de ser forzosamente raquítica, y muerta en el momento de nacer.” A partir de su muerte, sus discípulos se hicieron cargo de las obras acabando la Fachada del Nacimiento. Estos primeros años fueron tiempos económicamente difíciles pero en los que no hubo oposición a la continuación de las obras. En 1936 estalló la Guerra Civil Española y durante los disturbios de los primeros días de conflicto, un grupo de anticlericales quemaron el estudio de Gaudí. Esto provocó la pérdida de mucha documentación sobre la construcción del Templo. Tras la guerra, y pese a las pérdidas, los ayudantes de Gaudí volvieron a reanudar las obras siguiendo fielmente el proyecto. La Posguerra trajo una gran crisis económica que hizo caer a la Sagrada Familia prácticamente en el olvido. En 1954 decidieron dar un gran impulso a las obras iniciando la construcción de la Fachada de la Pasión.

Casi simultáneamente a esta iniciativa se empezó a formar un movimiento social de oposición a la continuación de las obras. A partir de la década de los sesenta empieza a valorarse realmente la obra de Gaudí. Se descubre en él la figura de un arquitecto genial y empieza a cuestionarse la finalización de una de sus obras. El 9 de enero de 1965, un grupo de conocidos arquitectos publicaron unas declaraciones en La Vanguardia en las que señalaban que no había justificaciones sociales ni urbanísticas ni pastorales ni artísticas para proseguir la obra. Fue una carta firmada, entre otros, por Le Corbusier, Pevsner, Zevi, Moragas, Coderch, Bohigas, Rubió i Tudurí, Miró, Tápies o Subirachs. Recientemente, con motivo de la consagración del Templo, el mismo periódico volvió a ponerse en contacto con algunos arquitectos. Algunos se reafirmaron en sus opiniones, mientras que otros han cambiado de opinión al ver las obras avanzar. “Siempre he pensado que la Sagrada Familia es un tema que va más allá de lo arquitectónico, entra en lo simbólico, en el terreno de los emblemas de la ciudad. Gaudí ya no es patrimonio exclusivo de los arquitectos; lo es de la humanidad entera. Y ahora más. Nunca quise entrar en la discusión de si había que seguir con la obra, y menos teniendo en cuenta que no se paga con dinero público, sino con aportaciones voluntarias. Quizás no muchos colegas piensen como yo.” Carlos Ferrater.

“A consecuencia de lo visto en las imágenes, me he propuesto visitar el templo con calma. Quizás ahora haya más dudas sobre la radicalidad de quienes defendían no terminar la obra. Siento un interés por conocerla al detalle que antes no sentía. He leído un librito que invita a ver la Sagrada Familia con ojos alejados de la ortodoxia del movimiento moderno. Es otra posibilidad”. Josep Llinàs. “La continuación de la Sagrada Família es un error. La prueba está a la vista: lo que se ha logrado es un falso Gaudí, totalmente discutible en términos de autoría. Hubiera sido mejor no comprometer la arquitectura de Gaudí, ahora desvirtuada.” Oriol Bohigas. “Lo que se ha acabado ahora es horroroso. Los rosetones de las claves son de una vulgaridad increíble. El maravilloso equilibrio entre técnica y composición que lograba Gaudí no asoma por las patochadas que se han hecho ahora. Yo hubiera sido partidario de dejar la Sagrada Família como la dejó Gaudí; a lo sumo, se podría haber hecho algún elemento complementario. Para alcanzar este resultado no valía la pena seguir.” Ignacio Paricio. Como se puede observar, la polémica no está resuelta. Quizá Gaudí fuera demasiado grande para comprenderle. O quizá no estemos preparados para hacerlo.

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referencias bibliográficas Bassegoda Nonell, Juan (1989). El gran Gaudí. Ausa. Giralt-Miracle, Daniel (2010). La Sagrada Familia de Gaudí. Lunwerg. Zerbst, Rainer (1985). Antoni Gaudí. Benedikt Taschen. Álvarez Izquierdo, Rafael (1992). Gaudí. Palabra. www.sagradafamilia.org

Ignacio Capapé Aguilar Madrid, marzo 2011


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