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INTERNACIONAL

Chile: La comunidad perdida Arremete el mar, se abre la tierra, cunde la desesperación; se acerca la muerte a pasos ahogantes, el individuo corre tropezando buscando aire, vaciando sus pulmones a gritos. Nunca ha sentido esa sensación de soledad tan brutal, no sabe cómo pedir ayuda en medio de tanto desastre que lo rodea; no aprendió a saludar a su vecino, no sintió la enfermedad ajena, día a día alimen-

tó solitariamente su ego de ganador. Sin embargo, ahora siente que necesita ayuda urgentemente, su mundo se derrumba y no sabe si pedirla a Dios o a esos desconocidos que corren esta madrugada junto a él en una maratón del “sálvese quien pueda”.

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Trapiche

MARZO 2010, Cochabamba - Bolivia

D.L. Nº: 2-3-37-09

Año II • Nº 13 • 12 páginas

¿Qué es el socialismo comunitario?

Últimamente se ha desatado una discusión en torno a las declaraciones de Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera en el sentido de que ingresamos a la forma de socialismo comunitario, además de ser un Estado Plurinacional comunitario y autonómico. ¿Cómo se puede entender esta definición? ¿Qué es el socialismo comunitario? En las mismas declaraciones se han mencionado algunas características: no se trata del socialismo realmenPOLÍTICA

SOCIEDAD

te existente, tampoco del socialismo del siglo XXI, sino de otro socialismo, inventado por los bolivianos, en el contexto de sus luchas sociales y de la guerra anticolonial. Interpretando estas características, se trata de un socialismo que recoge las banderas socialistas por la igualdad y la justicia, en un proceso de radicalización de la democracia, combinándolas con el proyecto de reconstitución de las comunidades y de las naciones y pueblos indígenas originarios.

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POLÍTICA

SOCIEDAD

La mutación antropológica (2da Parte)

Reflexiones personales en marzo, sin más.

Sobre lo que no cambia, en el “proceso de cambio”

Vidas en las minas del Cerro Rico (1ª Parte)

Alfredo Apilánez

Elena Apilánez Piniella

Jenny Ybarnegaray Ortiz

Nacho Arantegui

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Trapiche

EDITORIAL

editorial

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Marzo 2010, Cochabamba - Bolivia

La gran batalla por la industrialización

os agoreros de la anti patria atemorizaban al pueblo boliviano en sentido de que si se nacionalizaban los hidrocarburos, las empresas transnacionales abandonarían el país y no habrían más inversiones de capital orientadas al incremento permanente de la producción del gas para el mantenimiento y la expansión del mercado para ese producto boliviano. Las empresas no se fueron, permanecen en el país; pero los malos augurios no fueron totalmente superados. Si bien las empresas transnacionales no abandonaron nuestro país, tampoco hacen esfuerzos por incrementar la producción de los hidrocarburos pese a tener con el gobierno nacional, acuerdos de inversion para tal fin. La empresa hindú Jindal que ha suscrito un contrato con el gobierno de Bolivia para la explotación e industrialización del hierro del mutún, a más de un año de la iniciación de los trabajos, acudiendo a pretextos que ya fueron considerados y superados para la firma del contrato, viene mostrándose reticente en el compromiso de invertir cada año 300 millones de dólares para la consolidación de la industria siderúrgica, pese a que el mercado para el acero y otros productos derivados del hierro está en cotidiano crecimiento. Esos agoreros a los que hacemos referencia, no deben sentirse del todo frustrados o decepcionados de sus negativos vaticinios cuando lo que hoy se ve en el tema referido a la explotación de los hidrocarburos, es una especie de boicot de las transnacionales que, si bien permanecen en el país, no aportan efectivamente al desarrollo de la producción hidrocarburífera y menos a su industrialización. Pareciera que están a la espera de un cambio político, al estilo de lo que sucedió en la república centroamericana de Honduras, para recuperar su poder y privilegios que les permita re emprender el saqueo, aún más voraz, del gas boliviano, dejando migajas para el pueblo. Los 44 nuevos contratos firmados, después de la nacionalización de los hidrocarburos con las empresas petroleras que permanecen en Bolivia para que continúen con su actividad productiva, no le han inyectado ninguna energía a la producción del gas y más bien parecen haber contribuido a hacer resbaladizo el camino que debe avanzar Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos en su propósito de manejar eficientemente la producción de hidrocarburos para que el país se vea beneficiado con esta riqueza. En el caso de Jindal y el desarrollo de la industria siderúrgica en Bolivia, los términos del contrato exigen de esta empresa el cumplimiento de trabajos, inversiones y condiciones para obtener determinados productos en plazos establecidos. Expertos en el tema siderúrgico opinan que, dentro del contrato suscrito, se dan las condiciones para acelerar etapas y obtener, por ejemplo tubos de acero, desde el segundo o tercer año de vigencia del contrato y no después de cinco años como está previsto. Estos tubos de acero, de diferentes diámetros, tienen un mercado seguro para la extensión de gasoductos en el norte argentino que está a la espera de nuestro gas y en la propia ampliación de la red gasífera nacional que, de acuerdo a los planes del gobierno, se expandirá a todo el país. Jindal se encuentra en Bolivia con el propósito no de favorecer al país, sino de ganar dinero explotando nuestro envidiable yacimiento férrico del Mutún; si tiene el contrato suscrito, es que los términos del mismo le convienen porque le permiten obtener la ganancia por la que vino. Entonces, lo lógico sería que, al menos, cumpla con las cláusulas del contrato y con el cronograma acordado. Es más, si se da la posibilidad, un buen empresario quema etapas para obtener utilidades en el tiempo más corto posible; esto no sucede con la empresa hindú, lo que parece ser extraño. En nuestro país se está experimentando un avance socio-político-cultural muy profundo e importante que está siendo observado con mucho interés por todas las naciones del mundo. Pero este avance tiene que estar respaldado por fundamentos económicos, amplios, sólidos y plenamente sostenibles que garanticen el vivir bien de todos los habitantes de la patria. Uno de esos fundamentos básicos es la industrialización. ¿Que tenemos los bolivianos para una industrialización inmediata que tenga colocación, también inmediata en los mercados, nacional y extranjeros? Tenemos el gas y el hierro, con gran demanda nacional e internacional, y contamos con enormes reservas de litio en los departamentos de Potosí y Oruro. Bolivia tiene que industrializarse. Estamos conscientes, habrán sabotajes, boicots, presiones, amenazas así sean veladas, de potencias industriales y políticas externas que pondrán piedras en nuestro camino, pero los bolivianos, todos los bolivianos, de todos los rincones del país, de todas las clases sociales, debemos estar férreamente unidos para librar la gran batalla por la industrialización porque en ella está comprometido el bienestar, el progreso y la felicidad de los bolivianos.

Trapiche COORDINADOR Helmut Vega

CONSEJO EDITORIAL Grover Vega Elena Apilanez Leila Pérez

INDICEP

Instituto de Investigación Cultural para Educación Popular Dirección: Calle Maria Luisa Pacheco Nº 359 Cochabamba - Bolivia Casilla: 463 Telf./Fax: 4301852 E-mail: trapiche@indicep.org

Las opiniones expresadas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las opiniones de la Institución.

Eduardo Galeano

San Salvador

La ofrenda

Hasta hace un par de años, sólo se entendía con Dios. Ahora habla con todos y por todos. Cada hijo del pueblo atormentado por los poderosos es el hijo de Dios crucificado; y en el pueblo Dios resucita después de cada crimen que los poderosos cometen. Monseñor Romero, Arzobispo de El Salvador, abremundo, rompemundo, nada tiene que ver ahora con aquel titubeante pastor de almas que los poderosos aplaudían. Ahora el pueblo interrumpe con ovaciones sus homilías que acusan al terrorismo de Estado.

Ayer, domingo, el arzobispo exhortó a los policías y a los soldados a desobedecer la orden de matar a sus hermanos campesinos. En nombre de Cristo, Romero dijo al pueblo salvadoreño: Levántate y anda. Hoy, lunes, el asesino llega a la iglesia escoltado por dos patrullas policiales. Entra y espera, escondido detrás de una columna. Romero está celebrando misa. Cuando abre los brazos y ofrece el pan y el vino, cuerpo y sangre del pueblo, el asesino aprieta el gatillo.


Marzo 2010, Cochabamba - Bolivia

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POLÍTICA

La mutación antropológica (2da Parte)

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l reconocimiento de la adaptación resignada y el sometimiento callado e individualizado de la mayoría silenciosa a las reglas del juego vigentes, junto con el realismo necesario para no engañarse con falsos milenarismos revolucionarios, exigen respuestas imaginativas y el abandono de hábitos y mentalidades correspondientes a épocas pretéritas. Ello conlleva la necesidad de renovar radicalmente las formas de lucha tradicionales (huelgas, manifestaciones, parlamentarismo), incidiendo en la creación de nuevos tipos de organizaciones, que puedan crear redes sociales autónomas que ensayen prácticas que vayan construyendo otro tipo de relaciones intersubjetivas. La pedagogía social de esta nueva praxis incidiría directamente sobre los aspectos neurálgicos de la inhóspita vida cotidiana que exigen una mutación radical. El desprestigio de la actividad política y sindical institucional es tan abrumador, que plantear hoy en día la posibilidad de derrotar al bloque neoliberal dominante a través de la participación en los cauces yermos por los que discurre la mascarada parlamentario-electoral, es anacrónico y frustrante. El patetismo que transmite la imagen de desunión y sectarismo de los minúsculos grupúsculos de la llamada izquierda anticapitalista, entrampados en disputas intestinas y en inanes pantomimas electorales con resultados insignificantes, resulta grotesco. Sería infinitamente más eficaz aprovechar el creciente desapego de la población hacia esa oligarquía llamada clase política, creando amplias plataformas que promuevan activamente la abstención, para denunciar la estafa de la susodicha farsa parlamentaria, desvelando paralelamente quién mueve los hilos que manejan a las marionetas que se sientan en los hemiciclos. En fin, dado el erial de la resistencia anticapitalista en las “islas de bienestar” del primer mundo, se imponen pues las tareas defensivas y pedagógicas que, a través de la crítica del fascismo postmoderno que caracteriza los actuales regímenes políticos en occidente, y de la creciente conexión de la amalgama de colectivos cuyas actuaciones oteen un horizonte anticapitalista, pongan de relieve la falacia de la promesa de democracia y justicia en la que se sustenta la propaganda del poder. Así, resulta imprescindible resaltar la galopante corrupción de las instituciones públicas y la condición de la partitocracia gobernante de simple correa de transmisión de los intereses del gran capital corporativo y financiero y el vaciamiento progresivo de los derechos sociales de la ciudadanía, ejemplificado en la avalancha de trabajo precario y en la privación de sus posibilidades de emancipación personal de las legiones de mileuristas, que penan atrapadas entre el contrato basura y las prohibitivas condiciones de acceso a la vivienda. Amén de la insaciable rapacidad de los tiburones bancarios, merecedores de una alfombra roja de estímulos estatales para amasar réditos astronómicos con las múltiples burbujas especulativas de la época de bonanza, y receptores posteriores en bandeja de plata de ingentes ayudas públicas para superar la resaca posterior al festín, sumiendo de paso a la población en

el pozo del paro y las deudas impagables... ...Sin olvidar el escándalo de los paraísos fiscales, agujeros negros del capital financiero internacional y pozos insondables de fraude fiscal; el militarismo y las agresiones internacionales imperialistas actualmente en curso (Irak, Afganistán, etc.); la explotación de los inmigrantes, los parias modernos, convertidos en mano de obra sobreexplotada o encerrados en centros de internamiento carcelarios por haber cometido un único “delito”: hacer acto de presencia en las fortalezas primermundistas, desde donde se provoca la miseria que les compele a huir de sus pueblos de origen; la conversión creciente de la educación en un criadero de mano de obra funcional a las necesidades del capital; el fascismo planetario encarnado en los gendarmes del orden capitalista internacional (FMI, Banco Mundial, OMC); el cinismo insostenible del mendaz discurso ecológico del poder en los brindis al sol de las grandes cumbres, mientras se intensifica impunemente su contribución al desastre. Y, en fin, todas aquellas aristas que desvelan la estafa flagrante de las pseudodemocracias occidentales han de ser los arietes de la crítica que pugne por movilizar a grupos crecientes de ciudadanos, poniéndolos ante el abismo existente entre las patrañas falaces de progreso y bienestar y la burda caricatura de las mismas, que muestra una somera ojeada a la realidad que el neoliberalismo impone por doquier. Simultáneamente, la necesidad de superación de los modelos organizativos tradicionales de la izquierda ha de concretarse en planteamientos imaginativos, que combinen los tres vectores decisivos del combate contra la hegemonía capitalista en el momento actual: la pedagogía, la resistencia y el activismo. La pedagogía social, entendida como propaganda y denuncia del fascismo posmoderno, que bajo el envoltorio de democracia y libertades formales, encubre la sumisión total a los dictados del poder corporativo. La resistencia, materializada en la construcción de “zonas autónomas”, redes de socialización, ámbitos de debate y demás modelos de relaciones interpersonales ajenos a la mercantilización absoluta de la vida ejercida por la cultura dominante. Y, por último, el más clásico aunque desprestigiado activismo, capaz de crear grietas en el armazón del poder al hilo de las cotidianas luchas populares. Estos habrían de ser los ámbitos de intervención político-cultural que porfíen por configurar una masa crítica de contestación social al orden imperante. Esta suerte de esfuerzo molecular de creación de áreas de oposición efectivas al opresivo modo de vida vigente tiene actualmente a su disposición valiosísimas herramientas de comunicación y de intercambio de experiencias que, aglutinadas por Internet, pueden propiciar la integración y coordinación de múltiples movimientos sociales: creando canales y lazos que permitan amalgamar las dispersas aristas de la resistencia popular y potenciar simultáneamente su capacidad expansiva. Los llamados colectivos alternativos (estudiantes, activistas por el derecho a la vivienda, feministas, ecologistas, movimientos antiglobalización y demás

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Alfredo Apilánez

grupos antisistema), junto con los sectores más avanzados de la izquierda tradicional (ajenos a los aparatos de los partidos reformistas cómplices del poder y a las miserias sectarias de los grupúsculos resultantes de la división atomizada del movimiento obrero), son actualmente la vanguardia que puede tratar de fertilizar el páramo de mansedumbre y sumisión que se extiende por la vieja Europa. Avanzando a través de una síntesis creativa de la microlucha (socio-antropológica) y la macrolucha (política), habrán de continuar con el empeño de remover las estancadas aguas del trampantojo de paz social erigido por la ideología dominante, tratando simultáneamente de poner palos en las ruedas del vehículo conducido por el poder reinante, que aceleradamente nos encamina al precipicio. Y, por último, en consonancia con la globalización universal de la estructura económica capitalista, reaparece con fuerza renovada la necesidad de vivificar el principio genéticamente constitutivo del movimiento obrero decimonónico: el internacionalismo. De este modo, el apoyo crítico a los procesos de desconexión de las mallas imperialistas y de dignificación de las condiciones de vida de sus pueblos, que están llevando a cabo los llamados socialismos bolivarianos (Venezuela y Bolivia principalmente), debería ser un principio neurálgico de la estrategia de la izquierda en el primer mundo. Resulta evidente que, en las actuales circunstancias, son los países víctimas del imperialismo yanqui en Latinoamérica los eslabones débiles de la cadena capitalista mundial, y es allí donde se tienen que concentrar las fuerzas que puedan provocar una ruptura de la misma. Así que, los escasos y precarios focos resistentes de los nichos de “bienestar” del planeta, habrían de volcarse en el apoyo a estos procesos por todas las vías posibles: porque es ahí donde ahora mismo reside la única esperanza de ensanchamiento de grietas en la estructura de dominio del imperialismo hegemónico. Finalmente, no me queda más que constatar de nuevo la íntima convicción de que las posibilidades que tenga todavía el ser humano de tomar las riendas de su destino para transitar del reino de la necesidad al de la libertad, pasan ineludiblemente por empeñar todas las energías transformadoras en la búsqueda de un hombre nuevo, cuya cultura, valores y principios sean los parteros de una civilización socialista. Un individuo que haya sufrido (parafraseando al maestro Manuel Sacristán) lo que en las tradiciones religiosas se denomina una conversión. Si la creciente perentoriedad de esta mutación antropológica avivará las llamas de la rebeldía social contra la funesta primacía del imperio del capital, o la barbarie impregnará crecientemente la existencia humana en un futuro cada vez más sombrío, sólo la historia lo dilucidará. Agradecimiento: No querría concluir sin manifestar mi gratitud a Héctor García Villa, lector meticuloso del borrador, que ha aportado valiosas contribuciones recogidas en la versión definitiva. Obviamente, los múltiples errores u omisiones que todavía persistan son responsabilidad exclusiva del autor de estas líneas.


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POLÍTICA

Marzo 2010, Cochabamba - Bolivia

La historia es del pueblo El presidente Evo Morales pidió, a las Fuerzas Armadas, que abrieran sus archivos para buscar pistas que orientaran la búsqueda de los desaparecidos, en tiempos de las dictaduras militares. La respuesta fue ambigua pues, aunque no se opusieron a la demanda del primer mandatario, tampoco mostraron interés en el tema. A comienzos de este año, el fiscal que debe hacer efectiva la orden judicial para acceder a los archivos militares, se encontró con disposiciones castrenses que le impidieron realizar su tarea de investigación. La actitud de los militares es, ahora, abiertamente contraria a la orden judicial; el propio Ministro de Defensa, aunque es civil, ha dado la razón a los jefes militares. La búsqueda judicial se relaciona con la desaparición de personas en los años ’60. ’70 y ’80; es decir, treinta o más años atrás. No se trata de resguardar la actuación de los que eran mandos militares en esa época; lo más probable es que, todos ellos, hayan fallecido años atrás. Se trata de la conducta basada en una estructura de reserva, de confidencialidad y de desconfianza hacia el pueblo. Esta conducta surge, como está comprobado en varios países, de la llamada teoría de las fronteras ideológicas. El Pentágono, sede de los mandos militares de Estados Unidos de Norteamérica, elaboró esta teoría como respuesta a la Revolución Cubana; era parte de la estrategia que buscaba aislar, y luego derrocar, a la guerrilla triunfante en Cuba. Tal teoría establece que, las fuerzas armadas, deben reorientar su estrategia: el enemigo potencial deja de ser el país vecino dispuesto a conquistar territorio y pasa a ser esa parte de la población que se organiza y lucha contra el Estado. A partir de entonces, los ejércitos se reorganizaron para controlar a la población rebelde. En Bolivia concretamente, cuando se restableció la democracia en los años ’80, se dio a conocer denuncias respecto al diseño de esa estrategia. Los sitios en los que se había instalado a los efectivos militares no resguardaban el patrimonio nacional, más bien vigilaban a las organizaciones sociales. Los centros mineros que, en ese tiempo, concentraban lo más combativo de los sectores populares,

eran vigilados muy de cerca por tropas especializadas en represión. A consecuencia de la implementación de esa teoría, que aún no ha sido sustituida sino solamente disminuida, es que las fronteras físicas se hallan totalmente desguarnecidas. Entre 1964 y 1982, con excepciones mínimas, el gobierno estuvo en manos de dictadores militares; las excepciones fueron tres gobiernos civiles que, sumando tiempos, estuvieron en la presidencia sólo 18 meses. En ese largo periodo, y especialmente entre 1971 y 1978, el dictador Hugo Banzer integró a su régimen en el nefasto Plan Cóndor. Desapariciones, asesinatos y crímenes tan

horrendos como la entrega de recién nacidos a los torturadores de sus padres. Lo mismo en Chile que en Argentina, en Bolivia como en Brasil, el Plan Cóndor fue una efectiva arma de destrucción de los movimientos sociales y las organizaciones políticas. Los documentos militares que se reclaman ahora, debieran contener información sobre la actuación de los grupos represivos, tanto oficiales como clandestinos, que manejaron aquellas dictaduras. Esa información tendría que dar cuenta de las desapariciones que, en la legislación internacional, se considera como delito de lesa humanidad que sigue perpetrándose, en tanto no se restituya a la persona o, en el peor de los casos, sus restos. Es imposible que no haya registro de tales hechos. No es posible, sencillamente porque son acciones de tal gravedad, que no se realizarían sin expresa orden de los mandos correspondientes. Nadie otorga el privilegio de actuar criminalmente, sin estar bajo un determinado control, pues eso pondría en peligro la vida de los propios mandos. Otra cosa distinta es que hayan desaparecido documentos condenatorios para los dictadores y sus colaboradores. Tal posibilidad es absolutamente cierta, ya que el dictador García Meza, que actualmente cumple condena por sus crímenes, negoció y vendió el Diario del Che en Bolivia a un mercante que, años después, intentó rematar en Londres. Ese valioso documento estaba depositado en los archivos militares. De ese tiempo a esta parte, repetimos, han transcurrido treinta años. Los actuales mandos militares hicieron sus cursos y se graduaron después de 1980. Con frecuencia han declarado su adhesión a la constitución y las leyes. Pero todavía siguen manteniendo la Teoría de las Fronteras Ideológicas, como base de la estrategia que determina su distribución. No es fácil sustituir tal teoría, por diversas razones. Pero es imprescindible, y no hay obstáculo ninguno, para allanar el camino a la búsqueda de los registros castrenses. Es una deuda para con el pueblo, para con el país. Es una parte importante de la historia y, como todos sabemos, la historia es del pueblo.

Llegó la hora de los “volquetes”? El 4 de abril, se elegirán nuevos gobernadores y nuevos alcaldes por la vía democrática electoral para renovar estas instancias que ahora se llevarán a cabo en un ambiente de autonomía, reclamada por la mayoría y permitirá un desarrollo sostenido de los nueve departamentos de Bolivia. Las encuestas circulan de uno a otro confín del territorio nacional, los candidatos se promocionan por calles avenidas, provincias y comunidades, para captar el voto de los electores que en su mayoría ya definieron su preferencia. Existen algunos porcentajes de indecisos a los que llega la propaganda mediática. Los partidos de la llamada “derecha” aparecen disminuidos, pero con candidaturas que intentan su sobrevivencia, para trabajar luego en su rearticulación. La derecha mayoritariamente gamonal, se encuentra temerosa de perder su más que centenario negocio de vender y comprar la tierra. Los que ahora están en el gobierno con aspiraciones de capturar definitivamente el Poder, sostienen que la tierra es la Pachamama, la “madre tierra” y como hijos de ella se niegan a que sea vendida o alquilada. Otro es el pensamiento de los gamonales que tras la independencia de los españoles se apoderaron de ella y la acapararon.

Establecieron así el negocio de la compra y venta de la tierra que les permitió vivir cómodamente generación tras generación, hasta ahora. Ante el peligro del cierre de su negocio, los latifundistas, han decidido defenderse desde dentro, porque fuera están desprotegidos. El gamonalismo, antes organizado políticamente en partidos como Acción Democrática Nacionalista (ADN), Falange Socialista Boliviana (FSB), Poder Democrático y Social (Podemos), Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Nueva Fuerza Republicana (NFR), Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y otros, están derrotados y reducidos a casi la nada. Al no tener fuerza en esas condiciones, aparentemente han decidido unirse a los vencedores. Abdicaron coyunturalmente a su militancia de derecha y como si hubieran recibido orden de alguien, se pasaron al Movimiento Al Socialismo (MAS), como sus más revolucionarios adherentes. Esta política, no es nueva, ya ocurrió meses antes de la independencia de Bolivia. Militares al servicio de la corona española, pero con intereses económicos a punto de ser perdidos, como Andrés de Santa Cruz o José Miguel de Velasco y políticos como Casimiro Olañeta se pasaron convenientemente a los

Antonio Peredo Leigue / Alai

Fortunato Esquivel

libertarios y hasta llegaron a ser sus líderes. ¿Acaso no existe un parecido actual con los gamonales y latifundistas de entonces? Se verifican cambios, aparentemente irreversibles en el nuevo Estado Plurinacional, lo que está motivando la migración de la ultraderecha hacia el MAS. En cambio, los fundadores y militantes de primera línea de ese movimiento indígena resultan regurgitados, sin más. Es hora de preguntarnos si efectivamente ¿llegó la hora de estos volquetes? Es repulsivo, pero es la realidad. En filas del MAS aparecen, antiguos militantes de la ultraderecha, feroces separatistas y reconocidos terroristas, ahora travestidos de “masistas”, actuando al lado de candidatos a gobernaciones y alcaldías. En el siglo XIX, ni guerrilleros de las republiquetas, ni revolucionarios del 25 de mayo y 16 de julio, llegaron a probar las mieles de la independencia. Los gamonales, les quitaron la revolución, se apoderaron de ella y los excluyeron de la nueva realidad que nos había legado el libertador Simón Bolívar. ¿No será que los volquetes, están en la misma estrategia? Poco a poco estos enemigos del Estado Plurinacional, se han enquistado en el MAS con el claro propósito de derrotarlo desde dentro. Son una especie de Caballo de Troya. ¿Será de verdad, la hora de los volquetes? Vale la pena reflexionar.


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SOCIEDAD

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Reflexiones personales en marzo, sin más. Elena Apilánez Piniella

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a construcción del patriarcado en las diversas sociedades del mundo es producto de un largo y profundo proceso de tal forma que los preceptos patriarcales están fuertemente enraizados en la actualidad, pese a que ya el siglo XX haya quedado atrás. Corroer los pilares fundamentales del patriarcado no es cosa de broma y las mujeres lo saben. Para ello, han construído diversos fundamentos y estrategias. En conjunto, las teorías feministas y las mujeres organizadas como movimiento social han ido socavando paulatinamente los cimientos en los cuales está fundamentada su subordinación/subalternalidad en base a la diferencia sexual. El patriarcado ha ido construyendo, a lo largo de siglos de evolución de las poblaciones humanas, sistemas de sexo-género adaptados a las características históricas, económicas, étnicas o raciales de cada grupo poblacional. Los preceptos sobre los cuales la sociedad occidental europea ha asentado las bases fundamentales de la subordinación femenina no coindicen en su totalidad con los fundamentos del sistema sexo-género en las sociedades asiáticas, por ejemplo, o con los fundamentos de la enorme diversidad de las sociedades africanas. No obstante ello, es preciso destacar el hecho de que gran parte de las sociedades “no-occidentales europeas” han sido sometidas -durante muchos siglos- a procesos colonizadores de los cuales aún muchos países ni siquiera han salido. Los “avances” de las mujeres en las sociedades patriarcales occidentales seguramente son los más visibles. Éstos han sido producto, no sólo de la evolución de los sistemas socio-económicos nacionales, sino también de las luchas sociales de las mujeres organizadas que se fueron recrudeciendo a medida que el siglo XX avanzaba. Desde la posición socio-económica que ocupaban las mujeres de principios de siglo a la actual en, por ejemplo, España, las diferencias son evidentes. Nosotras mismas, yo misma, somos productos claros de esta evolución: nos permitimos una libertad de movimientos inusitada hace escasos 70 años, votamos –si así lo deseamos-, trabajamos y obtenemos una independencia económica sólamente imaginada “en sueños” por nuestras antecesoras de unas pocas generaciones atrás, tenemos libre acceso –más o menos- a métodos de control de nuestro propio cuerpo, optamos por diferentes formas de relación erótica –con mayor o menor dificultad-... . La lista de “cosas” que las mujeres podemos hacer en 2010 frente a la que resultaría del análisis de la posición y condición de las mujeres de hace unas pocas generaciones (no más de 4 ó 5) en ese país es, sustancialmente, más amplia. Sin em-

bargo, creo que los envoltorios mágicos han cegado durante estas últimas dos décadas a muchas de mis contemporáneas. No hace falta tener gran lucidez para darse cuenta de la evidencia: las mujeres europeas occidentales seguimos siendo subalternas en un sistema de sexo-género que sigue monopolizado y jerarquizado por el patrón masculino de la humanidad, construído siglos atrás y forjado a lo largo de la historia de nuestra sociedad occidental. Desde mi punto de vista creo que aún las mujeres tenemos pendiente la revolución de nuestra vida privada; es decir, debemos de comenzar a construir –de forma hegemónica- relaciones heterosexuales diferentes a las actuales (particularmente sigo viendo que nuestras estructuras de relación heterosexual continúan construyendo estilos muy clásicos en cuanto a roles y jerarquías), debemos de ofrecer formas diferentes de vivir “el amor” puesto que “por amor” las mujeres seguimos haciendo muchas cosas, debemos de profundizar la reividicación de nuestro propio espacio en el espacio del otro (que no es más que el espacio público).... Respecto a “los avances” de las mujeres de otros continentes, mi reflexión se radicaliza, haciéndose más enojada y reivindicativa, si bien es preciso reconocer que los procesos históricos son muy diferentes a los europeos y, por lo tanto, a resultas de los mismos, los sistemas de

sexo-género también se han construido de muy diversas formas. En otros lugares del mundo “no-occidental”, las categorías de análisis de clase y etnia/ raza se hacen más necesarias y complican las reflexiones, radicalizándolas: la condición y posición de las mujeres, digamos, bolivianas (por ser las más cercanas a mi realidad cotidiana actual) es muy diversa entre sí y es preciso apuntar hacia otros análisis que tengan en cuenta, de forma holística, una diversidad de categorías que para las mujeres europeas nos son más lejanas...Tal es el caso de la construcción de los actuales procesos de “post-colonización” en Bolivia y de cómo éstos están facilitando (o instrumentalizando) el hecho de que muchas mujeres indígeno campesinas estén ocupando espacios de los cuales fueron postergadas secularmente al igual que sus homólogos varones indígenas campesinos. Me refiero a espacios de poder político y social, fundamentalmente (los espacios de poder económico continúan ocupados por los varones blancos o criollos de las oligarquías nacionales). Estas nuevas posiciones que las mujeres bolivianas están ocupando en espacios de los que fueron relegadas contribuyen a socavar los cimientos del orden de género establecido en el país. Si bien nos puedan parecer, digamos, anecdóticos, no dejan de ser precedentes de gran importancia a los que dar su importancia. El simbolismo que alguna de estas mujeres genera es importantísimo y se irradia al resto de sus homólogas de clase y/o etnia, contribuyendo a radicalizar sus discursos de género (conscientes, a veces, inconscientes otras veces) y, por lo tanto, a medio y largo plazo, contribuyendo a construir nuevos imaginarios individuales y colectivos que, necesariamente, habrán de producir cambios en la estructura del orden patriarcal boliviano.


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POLÍTICA

Marzo 2010, Cochabamba - Bolivia

¿Qué es el socialis

Este modelo combina el proyecto anticapitalista de los traba

Últimamente se ha desatado una discusión en torno a las declaraciones de Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera en el sentido de que ingresamos a la forma de socialismo comunitario, además de ser un Estado Plurinacional comunitario y autonómico. ¿Cómo se puede entender esta definición? ¿Qué es el socialismo comunitario? En las mismas declaraciones se han mencionado algunas características: no se trata del socialismo realmente existente, tampoco del socialismo del siglo XXI, sino de otro socialismo, inventado por los bolivianos, en el contexto de sus luchas sociales y de la guerra anticolonial. Interpretando estas características, se trata de un socialismo que recoge las banderas socialistas por la igualdad y la justicia, en un proceso de radicalización de la democracia, combinándolas con el proyecto de reconstitución de las comunidades y de las naciones y pueblos indígenas originarios. También se podría decir que el socialismo comunitario recoge nuevamente el proyecto comunista, retomando la matriz comunitaria articulada a la forma cooperativa de trabajo, al intelecto general, a la circulación de los saberes y a la voluntad colectiva, entendiendo el campo de posibilidades que abre la revolución tecnológica, articulada a la recuperación de tecnologías ancestrales. Se entiende, a diferencia de lo que ocurre durante el siglo XX, cuando se inventa la hipótesis del socialismo en un solo país, que el socialismo es una tarea a escala mundial, que la economía mundo capitalista y el sistema mundo sólo pueden ser reemplazados por una economía integral y una sociedad integral socialistas de una forma global. Ahora bien, se entiende que esto no se consigue de la noche a la mañana, no es de un día para otro, se trata de una transición, que Samir Amin comprende como transición larga al socialismo, a través de un mundo multipolar. Lo que quiere decir que se tiene que romper primero con el carácter unipolar del mundo actual, esto significa quebrar la dominación de la hiperpotencia económica, militar tecnológica de los Estados Unidos de América. Lo que también significa retomar la lucha antiimperialista en el contexto contemporáneo, en el contexto de las guerras de control emprendida por la hiperpotencia, la llamada guerra interminable contra el terrorismo, que en realidad es una guerra de control de las reservas hidrocarburíferas del planeta. ¿Cómo puede entenderse entonces este socialismo comunitario?

1. En primer lugar, tiene que ser igualitario, tiene que hacer desaparecer las clases sociales y las diferencias sociales. Tiene que derrumbar la estructura de clases, construir una sociedad igualitaria, con igualdad de oportunidades para todos. 2. En segundo lugar, tiene que lograr la justicia; se trata ciertamente de una sociedad armónica, interpretando el sentido de justicia en el sentido etimológico originario; empero, también se tienen que resolver problemas prácticos de accesibilidad a la justicia como lograr la desmercantilización de la justicia así como su desburocratización. Todo esto enmarcado en el pluralismo jurídico, establecido en la Constitución, reconociendo la jurisdicción originario campesina, de acuerdo con las normas y procedimientos propios de las naciones y pueblos, que se construye a partir de otra ética, la ética con la naturaleza y la comunidad, además de otra forma de administración de justicia. 3. En tercer lugar, tiene que expandir la libertad, profundizando, radicalizando la democracia, llevándola hasta donde dice la Constitución Política del Estado, la democracia participativa, lo que equivale a trasformar el sistema de gobierno y el sistema político. 4. En cuarto lugar, es indispensable abolir la explotación de la fuerza de trabajo. ¿Pero, cómo se hace esto? ¿Expropiación de los medios de producción, de los grandes medios de producción, de los monopolios, de las transnacionales? ¿Es suficiente para escapar a la historia de la explotación de la fuerza de trabajo? ¿Podremos algún día salir de la esfera del valor y por tanto de la teoría del valor? ¿Se trata de repetir la dramática historia del socialismo realmente existente? ¿De inventar otro socialismo? ¿No era más adecuado el socialismo de la versión del marxismo humanismo yugoslavo, con la experiencia de la autogestión obrera en las fábricas? ¿O por el contrario, se trata de convivir con la propiedad privada de los medios de producción, estableciendo claramente el derecho de los trabajadores y siendo rigurosos en su cumplimiento? ¿Es posible un capitalismo humanista? Más grave aún, si nos preguntamos sobre la convivencia armónica entre el capitalismo y la naturaleza. Empero, ¿cómo resolver este problema, si tomamos en cuenta que queremos embarcarnos en una nueva experiencia de desarrollo e industrialización? ¿Es suficiente con que la gente tenga su trabajo y se le garantice el salario a partir del mínimo vital? Como se puede ver, son problemas pendientes. ¿Qué es el socialismo? ¿Cuándo hablamos de socialismo, de qué hablamos exactamente? Karl Marx hablaba del salto del reino de la necesidad al reino de la libertad, es decir, trabajar cada vez menos y ocupar el tiempo libre en la creatividad. Esto es ciertamente una utopía, ¿podrá

realizarse esta utopía? ¿Se ha realiza Algunos antropólogos lo creen. ¿Pe la población de un país entero? Está al socialismo, sin renunciar a la vez dad? Ciertamente, el socialismo fu borado durante la modernidad, cap ducto de la modernidad. ¿O fue la talismo? Con esto no podríamos ha modernidad capitalista. Por eso teó tan por una superación de la moder No hay respuestas y las respue práctica, en el movimiento dinámic la praxis, en el desenvolvimiento de pesar de las dificultades de la proble de vista es la necesidad de claridad Por lo menos, algo debe qued cientemente con el capitalismo, no ción de la fuerza de trabajo, ni sólo la incidencia de la polarización, en nación ambiental y al cambio climá encontrar una salida al conjunto de mundo polarizado y lleno de confl talista. Ciertamente, no tenemos por sa, pues es una tarea de la humanida encontrar una salida. En lo que res tante asumir nuestra parte de la tar político, la hegemonía indígena po medio de una conducción radical d les más amplios de participación y d sociales. Inmediatamente es la forma d de ser una reiteración de las formas romper la separación entre goberna lo que dice la Constitución, la con política, la construcción colectiva ción colectiva de las leyes, de la ad transformaciones institucionales. N subyacentes y explícitos, tampoco e palabras no sustituyen la realidad.


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smo comunitario?

ajadores con el descolonizador de los movimientos indígenas.

ado en las comunidades indígenas? ero qué hacemos cuando se trata de á complicado. ¿Podemos renunciar a nuestro más caro deseo de igual-

ue una respuesta al capitalismo elapitalismo que también fue un promodernidad el producto del capiablar de otra modernidad sino de la óricos como Antonio Negrí apuesrnidad. estas no son teóricas, se darán en la co de la realidad, en la dinámica de e la lucha de clases. Sin embargo, a emática, lo que no se puede perder sobre estos asuntos. dar claro, no podemos convivir pasólo por la exponencial de explotao por todos los peligros que implica ntre ellos los relativos a la contamiático, sino también porque hay que e contradicciones generadas en un flictos de la economía mundo capi-

qué sentirnos solos en esta empread, es una responsabilidad mundial specta a lo que nos toca, es imporrea, esto es aprovechar el momento opular para orientar el proceso por de la democracia, logrando los nivede formación de los nuevos sujetos

de hacer política; la política no pues de gobernabilidad liberal, se debe antes y gobernados, se debe asumir nstrucción colectiva de la decisión de la gestión política, la construcdministración de las leyes y de las No podemos eludir estos problemas eludir esta tarea con retóricas. Las . Es menester una transformación

Raúl Prada Alcoreza / Círculo Epistemológico Comuna

material, substancial, verídica de las relaciones sociales, de la relaciones de poder, de las formas políticas y de las instituciones. Entre estas tareas, la descolonización parece ser una labor primordial en un proceso de emancipación. 5. Parece ser que la salida de la esfera del capitalismo no encuentra su ruta crítica repitiendo la historia de la revolución industrial, volviendo a incursionar por el desarrollo nacional, entendido como el cumplimiento de una meta, sino más bien se trata retomar la herencia y la experiencia comunitaria de las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos, como nombra la Constitución, herencia que transmite la forma de organización integral de lo que ahora llamamos economía, política, cultura, a partir de códigos e instituciones culturales que valoran el circuito del don, la reciprocidad, la redistribución, el prestigio y la rotación. En la interpretación de la Constitución esto se recoge en la traducción del suma qamaña, el ñadereko, el ivimarei y el qhapac ñan, como vivir bien. De lo que se trata es de retomar esta herencia en la actualidad, articulándola con la revolución tecnológica. Tarea nada fácil, por cierto, pero que actualiza instituciones ancestrales en la contemporaneidad. Esto también significa comprender que la base de lo que se haga, llamemos hipotéticamente socialismo o mejor comunismo, o quizás otra cosa, completamente diferente, como volver a las raíces, a entender de algunos intelectuales aymaras, con quienes comparto la tesis; planteamiento que podríamos llamar la vía de la otredad, de la alteridad a la modernidad. En esta formulación hay el riesgo, por cierto, que esto último nos lleve a circunscribirnos en nuestra propia especificidad, sin lograr del todo articularnos a la lucha anticapitalista global. Parece ser que la alteridad viable al capitalismo es una construcción mundial. A esta construcción llama Samir Amin la larga transición al socialismo. Sin embargo, esta transición larga al socialismo no está exenta de cumplir dos tareas: resolver el problema de la explotación de la fuerza de trabajo y retomar contemporáneamente la reconstitución de las comunidades, actualizadas y articuladas a los procesos de radicalización de la democracia. No sé si entender que esto ocurre en otra modernidad, o más bien se trata de adentrarse por los caminos de la posmodernidad, o quizás, expresando de una manera más amplia, de la transmodernidad. En sentido propio nombramos a este nuevo espacio-tiempo como pachakuti, que combina los sentidos de trastrocamiento, retorno, cambio, nuevo ciclo. 6. El camino de la reconstitución comunitaria es el que se ha plas-

mado en la Constitución Política del Estado; se ha definido al Estado, además de plurinacional, como comunitario, se configura materialmente esta forma de Estado en las autonomías indígenas, que pueden tener distintos alcances, menores al municipio, del tamaño del municipio o regionales. Se establece este carácter de Estado transversalmente en el sistema de gobierno, en el marco de la democracia participativa, como el ejercicio de la democracia comunitaria; en los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios; en el pluralismo jurídico, con la constitucionalización de la jurisdicción indígena originario campesina; en la reterritorialización comunitaria de las autonomías indígenas y en el modelo económico, entendido como social comunitario, donde se reconoce expresamente la economía comunitaria. Ésta es la ruta crítica de la descolonización. Esto es en lo que respecta a lo comunitario, aunque también se puede entender por comunidad las nuevas formas colectivas de resistencia al capitalismo; en esta perspectiva no nos olvidemos que la Comuna de París planteó un proyecto de sociedad autogestionaria. Desde esta experiencia se recoge el proyecto comunista como alternativa radical al capitalismo, sustentado en el desarrollo de las fuerzas productivas logradas, basado en el trabajo cooperativo, en el intelecto general, en este sentido en estructuras de comunidad conformadas como el lenguaje, la ciencia y la comunicación. En conclusión, las tareas estratégicas son dobles, devenidas de la lucha anticapitalista y de la lucha anticolonial, aunque ambas se encuentran íntimamente imbricadas, pues el colonialismo es la forma violenta de expansión capitalista y la colonialidad es el lado oscuro de la modernidad. No hay lucha anticapitalista que no sea consecuentemente anticolonial, no hay lucha anticolonial que no sea consecuente anticapitalista. Como hipótesis interpretativa del análisis hecho, podemos decir que la lucha anticapitalista es retomada por el proyecto socialista, en mejores condiciones teóricas, por el proyecto comunista, en tanto que la lucha anticolonial es retomada consecuentemente en el proyecto de reconstitución comunitaria y, de manera abierta y matizada, intercultural, por la proyección de lo plurinacional. Quizás el mejor lugar de articulación entre ambos proyectos es la reinterpretación del proyecto comunista a partir de la reconstitución comunitaria. En resumen, la hipótesis política del socialismo comunitario combina el proyecto anticapitalista de los trabajadores con el proyecto descolonizador de los movimientos indígenas.


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Sobre lo que no cambia, en el “proceso de cambio”

Jenny Ybarnegaray Ortiz

A

cabo de leer en la prensa una excelente noticia “Adiós al Miss Universo”, ¡qué bueno que semejante disparate no se hubiera consumado! Lo triste es enterarse de que, según declaraciones de la Ministra de Culturas, la causa no es otra que “las autoridades han evaluado las exigencias financieras y tomaron la decisión de declinar la postulación”. Es decir, el Estado Plurinacional de Bolivia no declina a tan absurda postulación en clara consecuencia con los principios que viene postulando, lo hace por falta de recursos económicos para enfrentar el “desafío” de organizar el evento. Repasemos los antecedentes. El 18 de noviembre de este año, en plena campaña electoral, la Agencia Boliviana de Información anunció “Bolivia postula a sede del concurso Miss Universo. Gobierno apoyará emprendimiento para organizar concurso de Miss Universo en Bolivia”. Mi primera reacción ante el anuncio fue de asombro “¡Vaya, qué ocurrencia!”, de verdad que me pareció una broma, otro chiste de campaña. Mayor asombro me provocó el enterarme que los promotores de la “brillante idea” habían sido nadie más ni nadie menos que el Presidente y el Vicepresidente (por entonces candidatos a la reelección) del Estado Plurinacional. Leal a la iniciativa de sus jefes, el Ministro de Culturas, Pablo Groux, se puso de inmediato en contacto con la señora Gloria Suárez de Limpias, dueña de la empresa “Promociones Gloria” para coordinar las gestiones necesarias a esa postulación, anunciando muy emocionado que “… se espera la visita de una delegación internacional en una fecha aún por definir y evaluará las posibilidades que ofrece el país para postularse como sede de este evento de repercusión internacional”. ¡Quién lo hubiera imaginado! El ministro encargado de desarrollar las políticas nacionales de “descolonización” del Estado Plurinacional, tan afanado en esos menesteres. Me pregunté entonces y lo reitero ahora ¿qué tendrá que ver el concurso de “Miss Universo” con las políticas de “descolonización”? Parecía que el ministro todavía no se había percatado de que las únicas mujeres que tienen oportunidad de alcanzar el “elevado pedestal” de “reinas de belleza” corresponden a un solo molde, el molde fetichizado de las modelos europeas y norteamericanas, el que se usa para vender cualquier cosa, sean automóviles, bicicletas, licuadoras, computadoras, cigarrillos, licores, muebles de “puro cuero” o cueros de puro mueble, “¿te imaginas?”. No obstante, no dejan de asombrarnos, en el país donde las políticas públicas, los programas y proyectos suelen ser olvidadas con cada cambio de autoridad, resultó ser éste un “proyecto estrella” del ministerio en cuestión. Su nueva autoridad, la cantante Zulma Yugar, continuó con la iniciativa hasta darse de narices con la cruda realidad del alto costo del disparate iniciado por su antecesor. Las campañas electorales, como el papel, “aguantan todo”, incluso veleidades como la que comento. Podríamos pensar ingenuamente que quienes promueven este tipo de “genialidades” son personas que ignoran de qué se trata, personas que no han tenido la oportunidad de enterarse cómo ni para qué se construyeron esos escenarios de mercantilización de los cuerpos de las mujeres, pero no es así. El Vicepresidente Álvaro García Linera, en un encuentro de campaña con mujeres cruceñas, nos dio lecciones de feminismo. Estuvo impecable, se refirió con absoluta propiedad a la historia de construcción del sistema

patriarcal, demostró que entiende con claridad meridiana todos los argumentos que hacen a las luchas de las mujeres, reivindicó el doble coraje de las mujeres que, además de estar al lado de los hombres abriendo las brechas de la historia, estamos lidiando cotidianamente con la posición de subordinación que nos ha asignado ese sistema. Nos aseguró que él y el Presidente son nuestros más firmes aliados, porque comparten el horizonte de las luchas de las mujeres. En suma, es evidente que no requiere explicaciones ni largas argumentaciones sobre el significado fáctico y simbólico de los “reinados de belleza”. Entonces ¿por qué promueven a Bolivia como escenario de la máxima expresión de la fetichización de los cuerpos de las mujeres? No voy a ponerme a especular sobre las fantasías masculinas, me remitiré a las argumentaciones de la promotora de este tipo de concursos en Bolivia y, más concretamente, en Santa Cruz de la Sierra. Según el periódico “El Día” de la misma fecha, la señora Limpias “opina[ba] que el concurso de “Miss Universo” no sólo debe ser política de Estado, sino considerado [como una invaluable oportunidad] por empresarios, responsables de la Cámara Hotelera, aerolíneas, taxistas. Toda una maquinaria humana se pondría a trabajar para dar la bienvenida a los visitantes”. Nada más ni nada menos que “política de Estado” ¿cómo la recuperación del litoral boliviano? Pero, resulta que el concurso de marras tiene “dueño”, el magnate estadounidense Donald Trump que ostenta una fortuna calculada en dos mil quinientos millones

de dólares, si alguien saca rédito del concurso es este señor. Obviamente, su último interés debe ser promover el turismo donde sea que fuere la sede del evento, a él sólo le interesa mover su dinero y engrosar su fortuna que, por cierto, no tiene a este evento como su única fuente. El país anfitrión y la virtual promotora apenas recibirían los centavos; pero, ya se sabe que en el reino de la pobreza los centavos valen mucho. La organización del concurso implicaba una inversión estatal de aproximadamente nueve millones de dólares y suponía un negocio redondo para “Promociones Gloria” y algunos sectores empresariales y de servicios ¿con la subvención del Estado Plurinacional descolonizador y anti-patriarcal? Definitivamente, algo no cuadraba en esta ecuación, pero no intentaré encontrar “la cuadratura del círculo”, que con ello encuentren divertimento los licenciados en matemáticas. Lo sorprendente es que esos no fueron los argumentos para desestimar la iniciativa, a sus promotores (y promotoras) criollos se les cayó la ilusión cuando se enteraron de que, además, debían hacer una “inversión” de otros cuarenta millones de dólares por concepto de “seguros”. Está claro que en este “proceso de cambios”, hay cosas que no cambian. Me han contado que se está creando una “Unidad de Despatriarcalización” en el Viceministerio de Descolonización ¡enhorabuena! sus promotores aseguran haber comprendido el significado y los efectos de la relación perversa de subordinación de las mujeres hacia los hombres construida en el marco del sistema patriarcal. Hay que darles el beneficio de la duda, ya veremos cómo desarrollan la idea. Sin embargo, dudo de que las mujeres verdaderamente podamos complacernos con esta iniciativa, ya que las señales que nos dan a cada paso son poco alentadoras. Pregunto, por ejemplo, ¿cuánto presupuesto está destinando el estado para la ejecución del plan “Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia Para Vivir Bien” que tanto costó armar? ¿Cómo están pensando aplicar esta política pública aprobada por su propio gobierno? Hasta donde estoy informada, el plan se está sosteniendo, una vez más, con los aportes de la cooperación internacional. O, ahora que contamos con un “gabinete paritario” –como manda la Constitución en su artículo 172, inciso 22– ¿qué proyectos o ideas de proyectos están planteando las ministras de defensa legal del estado, planificación del desarrollo, desarrollo productivo, justicia, trabajo, salud y deportes, medio ambiente y agua, desarrollo rural y tierras, transparencia, culturas, en favor de las mujeres? Porque las mujeres no hemos peleado espacios de poder para las mujeres sólo para que ocupen esos cargos, sino para que desarrollen políticas orientadas al menos a romper brechas de inequidad en razón de género. Finalmente, valga la oportunidad para aclarar a quienes corresponde, que el discurso que están promoviendo, en sentido de que las mujeres somos las responsables de que el patriarcado (aunque no usen ese término) se perpetúe porque “no hay peor enemiga de una mujer que otra mujer”, o porque “las mujeres somos machistas y criamos hijos machistas”, o porque “no estamos preparadas para la función pública y tenemos que prepararnos si queremos asumir responsabilidades”, no hace otra cosa que devolvernos en culpa lo que la sociedad nos ha marcado como mandato para sostener sus estructuras de poder.


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SOCIEDAD

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Vidas en las minas del Cerro Rico (1ª Parte) Nacho Arantegui

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icolás comenzó a trabajar en la mina a los doce años, a los treinta le diagnosticaban silicosis, la enfermedad de los mineros, con treinta y cinco dejaba viuda, tres hijas y un hijo. Margarita cuenta que los últimos años de su esposo fueron terribles, le comunicaron que tenía esa enfermedad y le dijeron que no tenía cura, que sólo un trasplante de pulmones le daría esperanza “Pero claro, eso era imposible ¿Dónde?”, se pregunta ella, “si somos tan pobres”. Poco a poco se fue apagando, le costaba andar, su piel se fue oscureciendo, con la tos comenzó a expulsar sangre, se ahogaba. Margarita tuvo que ir vendiendo los pocos bienes que tenían para pagar un tratamiento que mitigara el dolor de su esposo, pronto salió a la calle para realizar trabajos con Álvaro y Abigaíl, los dos hijos mayores que tenía en casa. Desempeñaban los pocos trabajos que encontraban, lo peor fue buscar entre las basuras para poder comer. Julia, la pequeñita, se quedaba en casa con Nicolás; la hermana mayor ya había marchado de casa en busca de recursos que mandar. Cuando Nicolás murió Margarita tuvo que pedir dinero a la cooperativa minera donde había trabajado para poder enterrarlo. Aquí, en las minas de Potosí, si trabajas como trabajador eventual en las cooperativas, no hay un seguro de atención en salud, ni una renta de vejez ni viudedad. La gran parte de las minas que explotan el Cerro Rico se dividen en cooperativas. Cuentan los mineros que algunos socios ni se acercan por la mina, son ellos, los peones, los que hacen la labor dura. Estos trabajadores han llegado de zonas rurales buscando una fuente de ingresos para mantener a sus familias, pero apenas pueden subsistir pues los pagos que se les hace son precarios. Un peón de mina cobra según la pureza del mineral que extrae y el precio de mercado, Actualmente el ingreso está en los 200 bolivianos por semana. No tienen un horario fijo pero suelen entrar a la mina a las 10 de la mañana para salir al anochecer, hay días en los que doblan turno, emergen de las entrañas del Cerro Rico para tomar algún alimento y entran de nuevo para ver la luz al día siguiente. Siempre siguen un ritual antes de entrar, el acullico de coca o pijchear coca, es un acto de hermanamiento donde se acentúa la lealtad del uno para el otro, se comparten las alegrías y las penas, pero también servirá para mantener la energía dentro de la mina. Ahí dentro no comen, sólo se dan un pequeño respiro para cambiar el bolo de coca o para ofrecer ofrenda al patrón de los trabajadores de las profundidades de la tierra. Tienen la superstición de que dentro de la mina les protege el diablo, también llamado Tío. Si éste es

debidamente obsequiado y reconocido, se prodigará en devolver favores entregando ricas vetas. Por ello le conceden ofrendas de hoja de coca, alcohol y cigarrillos que colocan en su boca. Los mineros respetan sus designios; de otra forma los castigos que impone son rigurosos, se le achacan accidentes, todo tipo de desgracias e incluso la muerte. El Tío es representado en figuras modeladas en barro o roca. Sus formas, un tanto precarias e inocentes, llegan a estremecer. Si a eso añadimos todos los objetos de las ofrendas que rodean a la figura, la ubicación en pequeñas capillas escavadas anexas a las profundas galerías, la iluminación tenue de las lámparas de los mineros y toda la ceremonia en la que éstos ponen a su disposición su suerte, el resultado es tremendamente impactante.

Cuando vas avanzando por las angostas galerías, la energía tormentosa que se siente ahí dentro, sin ningún tipo de sonido que provenga del exterior, asediado por la oscuridad y las rocas, con los olores profundos de otro mundo, sólo se ve mitigada al estar rodeado de esas personas que se juegan la vida cada día y que saben dialogar tan bien con las entrañas de la Tierra. Pudimos pasar una jornada de trabajo con cuatro de estos mineros. Para llegar a la veta que estaban explotando, nos adentramos por estrechos corredores, trepamos por conductos en donde se abrían precipicios, nos arrastramos por espacios por donde únicamente cabía nuestro cuerpo. Una ascensión donde en todo momento nos sentimos protegidos, ellos velaban por nuestra seguridad. Al llegar a la veta estábamos exhaustos, pero emocionados. Antes de comenzar el trabajo compartimos unos tragos de un licor fuerte, reforzamos el acullico de coca y conversamos envueltos de una energía espiritual que nos unía a las profundidades de la tierra y a nosotros mismos. Los peones saben que ese trabajo les traerá más temprano que tarde las enfermedades, sin embargo cuentan sin turbación alguna que la silicosis les llegará a los treinta y algo, reconocen que si ese momento se presenta tendrán que visitar a la muerte dejando a sus familias abandonadas a su suerte. Cuentan que, por el momento, no tienen otra alternativa, tienen que seguir trabajando en la mina; pero por otro lado, sueñan con poder dejar ese trabajo y montarse un pequeño negocio. Cuando se les pregunta si les gusta este trabajo, responden que sí, lo llevan realizando desde los 10, los 12, los 15 años. Lo que he podido observar es que a estas personas les une la lealtad, el compañerismo, pasan más tiempo juntos que con lo que habita el mundo exterior, ahí dentro comparten las penas y la dura vida que viven y lo hacen sin que falten las bromas, las risas que se iluminan a luz de las lámparas. Ahí, en la veta que están explotando les conté un poquito de mi vida. Como no tenían Tío me presté a modelarles uno, me pidieron muy animados que lo hiciera, pasaron cinco horas sin apenas enterarme y ahí quedó, en barro de plomo y plata, elevado sobre una roca. Me pidieron que le pusiera un nombre y les dije que se llamaría Pedro Botero. En seguida le pusieron un cigarro en la boca y, al día siguiente, le habían hecho una pequeña plataforma en barro para poder hacerle las ofrendas. Quedé muy emocionado. Ahora siempre habrá algo que me una a esas personas y a lo más profundo de la Tierra.


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POLÍTICA

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Ni calco ni copia El andino José Carlos Mariátegui, nuestro Amauta moderno, edificó los tres pilares fundacionales de la ciencia social en este continente al decir que sin la liberación de los indígenas no habría ni democracia ni socialismo en América, que las raquíticas burguesías nacionales y sus fuerzas políticas no podrían realizar las conquistas democráticas (como la cuestión de la independencia nacional o la de la tierra) y, por lo tanto, éstas deberían ser concretadas por el socialismo y, por último, que éste, en nuestras tierras, no podía ser ni calco ni copia de las experiencias hechas en otros continentes, donde existía una densidad histórico-cultural muy diferente. El curso revolucionario actual en Bolivia está comprobando esas afirmaciones. En el surco abierto por el gobierno nacionalista de Gualberto Villarroel (19431946) con la primera asamblea indígena y después por la revolución de 1952 y por la asamblea popular a fines de los años 60, en tiempos del gobierno del también nacionalista general Juan José Torres, el gobierno de Evo Morales-Alvaro García Linera está construyendo una Bolivia con un Estado basado en el masivo consenso indígena, una nación democrática y moderna que lucha por su independencia y la de todos los países latinoamericanos, en la perspectiva de la creación de un régimen social diferente que saque al país del capitalismo en condiciones de aguda dependencia. Ahí empiezan los problemas, porque la meta social está definida mucho más por lo que no debe ser –ni el llamado socialismo real totalitario, ni la imposible política de la socialdemocracia– que por un proyecto común. Existe la convicción de que ese cambio social no puede ser ni calco ni copia de la experiencia rusa, yugoslava, china, cubana, sino que debe apegarse a la historia y las condiciones bolivianas. Y, por supuesto, la conciencia de que un aparato estatal fuerte apoyado en el movimiento campesino y en los trabajadores urbanos será la herramienta fundamental para construir las ba-

ses de una transformación profunda de Bolivia, que es un país vasto y riquísimo, apenas poblado por menos de 10 millones de habitantes y con gran cantidad de trabajadores emigrados, sobre todo a Argentina, Brasil y España. Pero ahí acaban las coincidencias en el mismo gobierno y en su partido, el Movimiento al Socialismo. Hay, en efecto, quien teoriza que el gobierno actual es el gobierno de los movimientos. Pero éstos no tienen proyecto alternativo al capitalismo y, además, se basan en la defensa dentro de este sistema de las condiciones de vida y trabajo de sus integrantes y, por eso, entran muchas veces en choque con otros movimientos sociales y con el gobierno mismo y asumen muy a menudo un aspecto corporativo. También existe quien piensa que es posible crear un modelo capitalista de los pobres, llamado capitalismo andino, que se basaría en una alianza entre lo que queda de los ayllus (es decir, las comunidades prehispánicas) y la incipiente burguesía nacional, con el Estado como aglutinante. Pero ese Estado es hoy capitalista y, por lo tanto, somete aún más a un tremendo desgaste a los restos comunitarios –mediante el mercado, la educación, las leyes, los impuestos– y tiende además a sustituir a los elementos de la naciente burguesía nacional, que incluso nacen también de la disolución de las comunidades. Los ayllus, por otra parte, ya desde tiempos de la Colonia dejaron de ser autosustentables porque dejaron de ser territoriales (es decir, de tener tierras en las montañas, en la falda de éstas y en los valles, para compensar con diversas producciones los problemas climáticos) y tuvieron que concentrarse en comunidades inventadas. Hay también los que se dan como meta un socialismo comunitario no muy bien definido. Es cierto que, como planteaba Marx en sus célebres cartas a Vera Zasulich, es teóricamente posible que en algunos países no industrializados y con fuerte base campesina tradicional

Guillermo Almeyra / La Jornada

el socialismo se apoye fundamentalmente en las comunidades agrícolas no destrozadas aún por el desarrollo del capitalismo. Pero el capitalismo de hoy no es el del siglo XIX y existen aymaras que exportan a China y allí instalan sus hijos porque salen de la comunidad directamente al mercado mundial. El capitalismo, por otra parte, subsume hoy la agricultura y todas las relaciones precapitalistas y penetra, con sus ideas y sus mercancías, por cada poro de la sociedad. Las comunidades se diferencian internamente a gran velocidad y se disgregan. Además, el socialismo requiere una educación colectiva, pero también alternativa, científica, desmistificadora. Ese es el papel del partido que aún no existe y que el MAS no desempeña, ni cumplen tampoco los movimientos sociales. Para ser socialista, por otra parte, hay que dejar de verse primordialmente como comunitario, indígena, obrero o campesino, para no perder esas identidades pero integrarlas en una superior, la de un hombre o una mujer libres, internacionalistas, solidarios. Hoy, si dejamos de lado algunos militantes provenientes de los viejos partidos de la izquierda, el grueso de los cuadros del MAS son nacionalistas pragmáticos y atribuyen al Estado el tradicional papel extractivista y distribucionista que tenía el desarrollismo nacionalista clásico de 1952. Al mismo tiempo, encuentran en la particularidad de sus movimientos la oportunidad para hacer carrerismo en el Estado apoyándose en bases propias, que tienden a controlar burocráticamente. Esto abre el camino a una doble burocratización: la de los dirigentes que se integran en el aparato estatal y la de la verticalización creciente de las organizaciones de base, con fines y por medios clientelares. Aquí está el nudo del problema: en la carencia de fines claros para la superación del capitalismo y en la falta de un partido, democrático, pluralista, no estatista, que dé importancia a la discusión teórica y a la formación política de sus cuadros.

Un camino para no retrasar el proceso Autonómico

Nuevas facultades del Tribunal Constitucional Juan Carlos Alarcón / CIPCA

La llamada “ley corta”, que es la Ley de Necesidad de Transición a los Nuevos Entes del Órgano Judicial y del Ministerio Público, promulgada el 13 de febrero del 2010, por el Presidente del Estado Plurinacional, ha sido criticada por la oposición en la Asamblea Legislativa Plurinacional y en las regiones, tildándola de inconstitucional. Aquí nos ocupamos únicamente sobre los efectos de retardación que tendría ésta Ley en la implementación de las autonomías, específicamente, referente a las consultas que se deben hacer al Tribunal Constitucional para el control de constitucionalidad de los Estatutos Autonómicos. El Art. 4-I de la referida Ley limita las competencias y funciones del Tribunal Constitucional al circunscribir sus fallos a los recursos presentados hasta el 6 de febrero de 2009, por tanto, este órgano sería, en los hechos, un Tribunal Constitucional Liquidador de las demandas presentadas antes de la fecha mencionada y no de las que se han presentado y las que se vayan a presentar en adelante. Esta limitación dificultará y postergará el proceso autonómico, de los Departamentos, de

la Región Gran Chaco y de los once Municipios, que el 6 de diciembre del 2009, mediante voto dijeron Sí a la Autonomía. Éste Tribunal constitucional, por tanto, no tendrá competencia para realizar el Control de Constitucionalidad de los Estatutos ni de las preguntas para el referéndum de aprobación de los mismos, ésta tarea corresponderá recién el Tribunal Constitucional Plurinacional a elegirse en diciembre del 2010 e iniciará sus labores en enero del 2011. Por tanto, el proceso autonómico queda en statu quo hasta esa fecha. En el caso de los once municipios la implementación de las Autonomías Indígenas Originarias Campesinas puede resultar aún más compleja y lenta, porque la “provisionalidad” de las Autoridades a elegirse el 4 de abril, no tiene fecha límite, se espera que la Ley Marco de Autonomías pueda incorporar un artículo transitorio, que dé límite a las autoridades “provisionales” de dichos municipios. La implementación de las Autonomías Indígenas debe seguir el proceso siguiente: elaboración de los estatutos; aprobación por 2/3 de votos de su entidad deliberante; envío a control de constitucionalidad; referén-

dum de aprobación de los estatutos; puesta en vigencia de estatutos con la elección de autoridades según los Estatutos y posesión de las nuevas autoridades, poniendo de este modo en plena vigencia la Autonomía. Según la norma actual, el ejercicio pleno de la Autonomía se daría recién el 2012 siempre y cuando todo vaya a tiempo, de lo contrario será más largo aún, y dependerá de la coyuntura política, de las fuerzas políticas, de la participación y de los acuerdos y consensos que se pueden dar al interior de los municipios, entre las organizaciones, instituciones y partidos políticos. Para evitar todo este retraso que se prevé y agilizar el proceso de la implementación de las Autonomías, consideramos que es necesario dar al actual Tribunal Constitucional (designada a través de la “Ley corta”) la facultad “excepcional” de realizar el control de constitucionalidad de los estatutos autonómicos de los departamentos, los once municipios y la región del Gran Chaco. Esta facultad se deberá incorporar en las disposiciones transitorias de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional, que según la CPE, la Asamblea Legislativa debe aprobar hasta el 22 de julio del 2010.


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INTERNACIONAL

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Chile: La comunidad perdida Wladimir Painemal / Rebelión

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rremete el mar, se abre la tierra, cunde la desesperación; se acerca la muerte a pasos ahogantes, el individuo corre tropezando buscando aire, vaciando sus pulmones a gritos. Nunca ha sentido esa sensación de soledad tan brutal, no sabe cómo pedir ayuda en medio de tanto desastre que lo rodea; no aprendió a saludar a su vecino, no sintió la enfermedad ajena, día a día alimentó solitariamente su ego de ganador. Sin embargo, ahora siente que necesita ayuda urgentemente, su mundo se derrumba y no sabe si pedirla a Dios o a esos desconocidos que corren esta madrugada junto a él en una maratón del “sálvese quien pueda”. El emprendedor solitario no tiene un centavo en los bolsillos, todo quedó en su tarjeta de crédito, la misma que no puede cambiar por un pedazo de pan ni menos transformarla en una tabla salvadora. Su cuerpo palpitante de solidaridad va comprendiendo lentamente que jamás aprendió a compartir, nunca entendió eso que algunos llaman comunidad, siempre relacionó la palabra comunero con unos indios del sur, atrasados y prehistóricos, y no con el concepto de solidaridad. Mientras se ahoga en el amanecer piensa en las zapatillas de 100 lucas que no le sirvieron para correr a ningún lado y en el celular de 400 que no le sirvió para llamar a nadie. Viendo las imágenes de televisión no podemos quedar indiferentes al sinnúmero de testimonios angustiantes. El dolor más grande pareciera no estar en lo material, sino en el abandono, en la falta de solidaridad, en la impotencia ante el pillaje del propio vecino. Sin embargo cabe preguntarse: ¿de qué nos extrañamos si durante 20 años los valores individuales han sido fomentados en Chile como una verdad casi incuestionable? Ante la tragedia se asoma la añoranza de un país más solidario, se nota un dejo de nostalgia de los tiempos antiguos, tiempos de vecindad, de barrio, de comunidad, aquellos espacios que le brindaban soporte moral a la conducta de todos y cada uno; ¡si hasta los ladrones tenían entonces su moral! solo le robaban a los ricos, jamás a los suyos. Moral de ladrón, pero moral al fin y al cabo. ¿Existió esta comunidad alguna vez en Chile? Y si la hubo, ¿cuándo se perdió? En un país impactado por la reacción de la gente frente a la catástrofe, donde el pillaje y la autodefensa de la “propiedad privada” marcaron la tónica, pareciera cobrar sentido la palabra “comunero/a”, aquel representante de lo que se conoce hoy como la comunidad mapuche rural. “Comunero”, el mismo que despierta los miedos más profundos de las empresas forestales del sur, aquel “sujeto-problema” de las instituciones públicas y objeto de persecución y estigma por parte de las instituciones policiales. Denostado por su naturaleza colectiva, el “comunero/a” es el objeto de la política pública que busca transformar a toda costa a los mapuche en “emprendedores individuales”. Política pública influenciada

por un modelo económico neoliberal que prioriza la individualidad por sobre lo colectivo, al consumidor por sobre el ciudadano, la competencia por sobre la reciprocidad. Chile tiene hoy una oportunidad histórica de enmendar el rumbo, reconociendo dos fracturas que han quedado en evidencia tras el terremoto. La primera es la fractura económico-social que provoca una desigualdad de la cual los mapuche y los pueblos originarios somos una muestra palpable si de índices de desarrollo económico se trata. La segunda fractura tiene relación con la propia identidad del país. Chile emerge en el siglo XIX como Estado. La construcción de la “nación chilena” sería -y es hasta hoy- una tarea pendiente, inconclusa, con poco futuro si se sigue pensando a semejanza de Inglaterra y dando la espalda a su profunda identidad originaria. No se trata que los chilenos se transformen en mapuche o aymara. O que estos últimos se hagan finalmente chilenos. Más bien que unos y otros aprendamos a reconocernos y valorarnos en nuestra diferencia. Así se construye comunidad. La actitud de la gente para interpretar el fenómeno también nos debe llamar la atención. Que Dios nos envíe estas calamidades tiene mucho sentido para el mundo religioso cristiano, pero en esta oportunidad se responsabilizó también a la naturaleza. Puede haber varias interpretaciones al respecto, solo me quiero referir a dos. Una de ellas es la que se define en términos de su individualidad social frente al mundo, pero también en su nula relación con los fenómenos de la naturaleza, como si las acciones del ser humano sobre ella no existieran, no importaran. La segunda interpretación es aquella que daba la líder pewenche Berta Quintreman, tan solo días antes del terremoto en un programa de televisión: el grave daño provocado por las represas en la zona del Alto Bio Bio tendría sus consecuencias. Lo advirtió la ñaña frente a la incredulidad -y las sonrisas- de todos. Dos maneras de interpretar un mismo hecho. ¿Podrán reconciliarse ambas miradas?, ¿será capaz el mundo cristiano de comprender el valor del conocimiento cultural mapuche sobre la relación de los hombres con la naturaleza? Vale entonces preguntarse por la reconstrucción material, pero también por la reconstrucción social, cultural y política del país, mucho más profunda que cualquier reposición de infraestructura derrumbada. ¿Cómo se generan nuevas legitimidades, nuevos rumbos, en un país que no tiene clara su identidad, que no está reconciliado con su pasado y que reniega de su composición indígena? El dolor del alma de Chile no se resolverá con Teletones ni con batallones de militares patrullando calles donde reina el descontrol. Se requiere una revisión crítica acerca de lo que es Chile, de su pasado, presente y futuro. Solo así, mapuches y chilenos, podremos enfrentar y compartir algún día nuestros dolores como pueblos hermanos.


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Trapiche

CULTURA

Marzo 2010, Cochabamba - Bolivia

Entrevista con César Brie sobre sus documentales de Bolivia

El arte del humor y de la memoria

Cecilia Hopkins/Página 12

El director argentino radicado en Bolivia filmó Morir en Pando, un trabajo que hace foco sobre la masacre de campesinos ocurrida en el departamento ubicado al norte de ese país, en 2008. Antes ya había presentado Humillados y ofendidos, otro documental esclarecedor. Sus comienzos en el campo del cine documental fueron azarosos: sin habérselo propuesto, Brie fue testigo de la movilización campesina que llegaba a Sucre en ocasión de una visita de Evo Morales a la ciudad, en mayo de 2008. Ese día el presidente, que por cuestiones de seguridad personal no llegó a destino, tenía la intención de anunciar la entrega de ambulancias destinadas a los sectores rurales de la región de Chuquisaca. La jornada devino en una verdadera batalla campal, dado que las fuerzas opositoras al gobierno organizaron una violenta represión que tuvo su clímax en la plaza principal de la ciudad. Allí mismo un importante grupo de campesinos fue obligado a los golpes a arrodillarse y a insultar a su líder mientras eran quemadas sus banderas. Estas escenas fueron registradas por Brie en Humillados y ofendidos, el documental que apenas un mes después de los hechos fue difundido en la televisión, en varias ciudades bolivianas. El equipo que acompaña al director en sus nuevas actividades es muy reducido: el editor y director cinematográfico Javier Horacio Alvarez y los músicos Pablo Brie y Manuel Estrada. El caso es que este documental, que solamente circula en versión pirata, constituye hoy un documento de peso en los juicios que se están llevando a cabo contra figuras encumbradas del ámbito político y universitario de Sucre, uno de los baluartes de la oposición al gobierno de Morales. Luego de dar a conocer Humillados..., Brie y su equipo encararon la producción de un nuevo documental, esta vez sobre la masacre de Pando. El hilo de la investigación se apoya fundamentalmente en las contrapericias que, a pedido de Brie, realizó en Buenos Aires el médico forense de la Policía Federal Alberto Brailovsky, el mismo que resolvió el caso Carrasco. Según el director, el especialista “ha descubierto omisiones en los informes, falsas autopsias y diagnósticos equivocados, lo suficiente como para cambiar de cuajo el sistema forense boliviano, liderado por un ex torturador y conformado por médicos corruptos que venden sus resultados, serviles al poder y al mejor postor”. ¿Cómo se hizo Humillados y ofendidos? El 24 de mayo de 2008 pasaba por la plaza principal de Sucre con la camarita con que ese día había filmado a mis hijas en un acto escolar. Registré lo ocurrido y luego investigué a fondo e hice una serie de entrevistas. Un mes después presenté el documental, en el que se veía al rector de la Universidad, a la alcaldesa de Sucre, al presidente del consejo municipal y a senadores y diputados de la república participar en este acto de humillación al sector campesino que se había hecho presente en Sucre para recibir a su presidente. ¿Cuál fue la reacción en Sucre al conocerse el documental? En un día me volví del artista que enaltecía la ciudad al argentino de mierda. Recibí llamadas telefóni-

cas amenazándome con expulsarme de Chuquisaca. En La Paz, Oruro, Potosí, por el contrario, me volví un héroe. Cuando pasaron el documental por el canal estatal, el primer día cortaron la señal en Sucre y en Cochabamba. El segundo día quemaron los cables de las televisoras, pero lo hicieron tan mal que impidieron la señal a todos los canales menos al que pasaba mi documental. ¿Cómo fueron los sucesos que se investigan en Morir en Pando? En septiembre de 2008 hubo una masacre de campesinos en Pando, el departamento amazónico de Bolivia. Luego de visitar el lugar de los hechos volví convencido de que los habían emboscado y masacrado, dado que los campesinos afirmaban que no iban armados. Entrevisté a las familias de los muertos, recibí los informes médicos y los legajos judiciales. Pero como las autopsias resultaban incomprensibles y no coincidían con los diagnósticos, contacté con el doctor Alberto Brailovsky, el perito de la Policía Federal que demostró que al soldado Carrasco lo habían escondido vivo, que había sido inyectado y que su agonía había sido larguísima, desesperante. ¿Qué opinó el especialista? Brailovsky se apasionó con el tema y comenzó a hacer las contrapericias sin pedir un centavo por su trabajo. El resultado de su contraperitación fue contundente, ya que se descubrió que hubo falsas autopsias e informes y, en suma, un ocultamiento generalizado de las causas de muerte de las víctimas. ¿Se pudo avanzar en el esclarecimiento de lo ocurrido ese día? Los cívicos de la oposición a Evo Morales habían

ocupado por la fuerza instituciones públicas. Entre ellas el Instituto de Reforma Agraria, que estaba saneando y distribuyendo tierras. Y para evitar la marcha de las columnas de campesinos que iban a realizar una asamblea, cavaron de noche dos zanjas para impedir su avance, aunque sin éxito. En la mañana del 11 de septiembre de 2008 los campesinos llegaron a la localidad de Porvenir con seis rehenes e innumerables heridos, pero fueron detenidos por la policía, rodeados, obligados a liberar a los rehenes y, finalmente, masacrados. También hubo muchos desaparecidos, hombres, mujeres y criaturas, que fueron enterrados en fosas comunes. ¿Cuáles son las conclusiones del documental? A partir de lo investigado nadie queda sin acusación: las fuerzas de choque de los cívicos, el ex prefecto y cacique de esa zona, Leopoldo Fernández, los policías, los médicos. También se critica la inacción de las fuerzas armadas y al mismo gobierno, que fomentó la fuerza de choque que, solapadamente, se mezcló con los campesinos que iban desarmados. ¿Hay un juicio pendiente sobre estos hechos? Sí, y es muy importante que Brailovsky continúe con su trabajo de contraperitaje. Pero, al parecer, el jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca, no le concede la licencia para que pueda viajar a Bolivia a realizar su informe, que ahora ha sido solicitado por el actual prefecto de Pando. ¿Usted volverá al teatro? Estoy preparando una obra de teatro que se llamará Árbol sin sombra. Se estrenará en mayo próximo, en el festival Fabbrica Europa, en la ciudad italiana de Florencia. La obra parte de la masacre de Pando pero no hace una denuncia, sino que indaga a partir de las consecuencias humanas del hecho. Para denuncia están el documental y el libro que tengo intenciones de publicar. ¿Qué tema privilegia? El tema de este trabajo es la ausencia. Personas que no regresan a casa: una cama fría, una mesa puesta frente a una silla vacía. La escena es un umbral, un lugar de frontera entre lo que se ve (a lo que distraídamente damos el nombre de real) y la vida que late y respira en el otro lado. ¿Cuáles son los personajes de esta obra? Los muertos, que tienen voz, los ausentes son los que cuentan el dolor de los vivos. En la escena, un campesino desaparecido en la jungla boliviana puede volver a casa, decir que ha existido, besar a sus hijos, susurrar a su esposa que busque un nuevo marido. Usted suele decir que “el artista es alguien que nos restituye algo”... Sí. El artista restituye siempre la vida que vivimos a través de la belleza. Nos permite vernos en lo profundo y comprender lo que nos ocurre. Nos sacude, nos dice mentiras, ficciones que sirven para hacer más llevadera o más lúcida nuestra existencia.


Trapiche nº13