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El arquitecto, encargado de la rehabilitación completa del Teatro Góngora, recupera el antiguo y abandonado edificio -proyecto de Luis Gutiérrez Soto (1929-1932)-, referente de la arquitectura cordobesa del siglo XX, añadiéndole de forma visionaria una sala polivalente que se sale del modelo clásico, asegurando una mayor variedad de usos e impulsando la vida cultural cordobesa del siglo XXI. Ubicado en un emplazamiento central del conjunto histórico cordobés, junto al área declarada Patrimonio de la Humanidad, próximo a la Plaza de las Tendillas y plenamente integrado en su zona comercial, Rafael de La-Hoz ha rehabilitado la sala existente, con un aforo de 700 localidades, añadiendo una nueva sala polivalente en la azotea del edificio, aprovechando el espacio del antiguo cine de verano para crear una sala cubierta y cerrada, eminentemente práctica, funcional y completamente diáfana, que intenta sacar el máximo partido al edificio y habilita un tipo de espacio hasta ahora inexistente en Córdoba. El proyecto aporta una quinta fachada acristalada al primitivo teatro. Se trata de una apuesta arriesgada por un concepto de sala polivalente, teatro experimental o “Black-box”, que emerge

como un cuerpo acristalado sobre la sala del antiguo teatro y cuyos posibles usos se multiplican -teatro a la italiana o frontal, escena central, sala de ensayos, plató, conciertos de música de cámara, sala de exposiciones, conferencias, presentaciones, coloquios o salón de baile o banquetes- gracias a un espacio de 6m de altura libre sin ubicación predeterminada o fija ni de la escena ni del público. La primera puede ser montada según las necesidades en cualquier punto de la sala mediante tarimas modulares. Todo el espacio se cubre por una estructura tubular simple que permita la suspensión de todo tipo de elementos: focos, telas, altavoces, motores, etc. de apoyo a los espectáculos. Se disponen cuatro graderíos retráctiles fijos para el público. Con la tribuna principal se cubre una configuración frontal clásica con la mejor visibilidad posible, pudiendo alcanzarse un aforo máximo de más de 200 localidades. Los otros tres graderíos obedecen a la posibilidad de crear diferentes distribuciones del espacio en función del tipo de evento programado, el aforo previsto, la ambientación deseada, etc. La intervención mantiene el uso cultural, de relación y disfrute de los ciudadanos para el que fue concebido el edificio y

fija, en el corazón de la ciudad de Córdoba, un centro donde poder desarrollar una gran variedad de actividades escénicas, musicales, eventos, actos, funciones, etc., con diferentes requerimientos, formatos y distribuciones. Rafael de La-Hoz Rafael de La-Hoz (Córdoba, España) es arquitecto por la ETSAM. Desde hace dos décadas dirige su propio estudio de arquitectura, una firma muy activa con gran proyección internacional que en la actualidad desarrolla proyectos en España, Marruecos, Arabia Saudí y Francia. Sensibilizado con la evolución de la arquitectura en la ciudad y el cuidado medioambiental, ha conseguido la máxima certificación sostenible en alguno de sus proyectos y numerosos galardones nacionales e internacionales. Entre ellos, el MIPIM Award, ‘al mejor edificio del mundo’, el Premio Obra Internacional de la Bienal Argentina o el premio American Architecture Award del Chicago Athenaeum (USA). Patrono de la Fundación Arquitectura Contemporánea y miembro en la actualidad del Consejo editorial de la

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D+A 39  

Revista Diseño + Arquitectura

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