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Tostadas Nยบ3

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Tostadas Nº3

Éramos la sal de algo que se inventó soso, el azúcar del café, la nutella de ese pan recién tostado o la mantequilla sin mermelada, la mermelada sin mantequilla, e incluso ambas creando la tostada más deliciosa que jamás pudo comerse.

Dibujo pintado por Bel, ya mostrado en el primer número.

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Quiénes somos Tres son los ingredientes principales de este pequeño dulce, tres son las personas que han trabajado en estas letras que estás leyendo, de tres son las manos que teclean sin descanso creando, para que todos vosotros podáis disfrutar del segundo número de este pequeño gran proyecto nuestro, posible gracias a vosotros. Mantequilla: Srta. While, While, W, la chica que convirtió una idea en realidad (esta realidad, la que estás leyendo) Futura historiadora y maga de letras con alma parisina. Clic. Nutella: Elito (E, ele, i, te, o), otro de los grandes pilares de este proyecto. Escritora, otaku y cinéfila. Gracias a ella y a W. podéis leer preciosos textos. Clic aquí para conocer sus propias letras. Mermelada: Sasha Rouge (o S., a secas) Fotógrafa. Proyecto de periodista con complejo de escritora. Junto letras para crear historias.

©Todos los textos que forman parte de la revista, así como las distintas ilustraciones o fotografías, pertenecen a sus respectivos autores. Queda totalmente prohibida su copia parcial o total.

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Índice Entrevista a Sab Texto de Sab, Alaska y fuego

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Reportajes Mundo Disney, el papel de la mujer Texto Disney de Mantequilla, Corazón crujiente, como las hojas en otoño

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Terminado Septiembre, When me up, when september ends Texto Bajo el ciruelo, por Micaela D. Ruiz. Lágrimas Frías, Aria Black. Al Borde de la línea, Eleinete. Don’t wake him up, Christie Nothing. Deja que yo apague la luz, Maibaik. Esa brisa marina que me hace sentir medio viva…, Azul.

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Fotografía / Ilustraciones. Hablemos de despedidas, Cat. Libertad, Maitane, Aimée. Pensamientos, Arlet Hinojosa Martínez. Aleteos, Maibaik. Nuestro baile de disfraces I y II. Jêveur y Maibaik.

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Relatos. Stop, Love, Mantequilla. Estrellados, Mantequilla y Nutella. Una historia que apesta a cenicero, María Móra Torres. En la playa del olvido, YrWynt Perdona por las veces que me preferí intangible, Maibaik. Delirio de Robin Hood, Azúcar. Eres estrella, Mantequilla.

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Mundo Blogger Pergamino con Tinta. 1001 tonos de frío.

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Agradecimientos.

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Entrevista, por Mantequilla. Sab https://twitter.com/SrtaSognatore

Antes de nada agradecer la rapidez con la que contestó las preguntas, además de aceptar nuestra entrevista con ganas, contestándola así de largo y tendido.

 Primera pregunta de todas, y supongo que la típica ¿cuándo empezaste a escribir? ¿desde cuándo te supiste que querías escribir, que te gustaba, que te llenaba? Hace ya muchos años, (ni que fueras tan vieja, Sab) es casi como lo de dibujar. Yo veía a gente que lo hacía tan bien que hasta me enfadaba; no entendía como a algunos les resultaba tan sencillo y yo ponía toda mi ilusión y los resultados acababan en la papelera. Siempre he escrito pequeñas historias; tengo decenas de libretas por mi cuarto donde te puedes encontrar desde los primeros capítulos de una novela que ni siquiera llegó a cuento hasta pequeñas poesías que, bueno, si las leo ahora yo misma me doy cuenta que algo sí que he mejorado, (y menos mal). Cuando llenaba un folio de palabras, a veces incluso sin sentido, y me sentía tan llena, tan libre, tan a gusto. Como si le hubiera gritado a alguien todo lo que llevo dentro; me di cuenta de que quizás nunca debería dejar de llenar hojas y más hojas.  ¿Hay alguna manía, algún secreto que tengas y que puedas compartir, claro está, cuando te pones a escribir? Que por cierto, ¿a lápiz-boli o tecleando con las nuevas tecnologías?

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Tostadas Nº3 He de confesar que no. O sí. Me explico. Si voy por la calle y me fijo casi sin querer en algún pequeño gesto de algún transeúnte, completamente desconocido, y de golpe siento algo dentro, ilusión, necesito un papel y un boli a la de ya. Tengo escrito folios y folios con tan solo ver como la mirada de un hombre anciano se iluminaba al ver acercarse de lejos a un conocido. Y ambas. A veces tecleo directamente y publico en el blog y otras veces cojo cualquier hoja, o cuaderno que tenga a la vista y dejo fluir tinta. Además, soy mucho de acompañar textos con dibujos e ilustraciones así que la tinta, o la mina, me facilita mucho el poder desahogarme a mi manera.  ¿Cuál ha sido la mejor idea que has tenido para un escrito, sí, esa idea que has leído y releído y te has dicho: qué bien me siento? Y no me digas que ninguna, que todos hemos leído el texto que te ha hecho ganadora. La verdad es que hay un par de textos deambulando por ahí de los que me siento orgullosa. Uno de ellos lo escribí soñando despierta con tener la sonrisa de esa persona especial a escasos centímetros de mis labios, y he de reconocer que al volver a leerlo hasta a mí me pone la piel de gallina (ay, l’amour…); otro, escrito después de pasarme una tarde entera entre las paredes de un hospital. Pero para ser más concisa, y que todo el mundo pueda leerlo, el texto que presenté en este concurso me ha hecho sentirme bastante llena.  ¿Has ganado más concursos? Si es que sí, ¿cuáles? Si es que no, ¿cuál te gustaría ganar y por qué? Sí, he ganado uno de una blogger a la que le tengo mucho cariño. Y bueno, la verdad es que no es tanto el querer ganar concursos sino la propia ilusión de participar. En ese sentido soy el buen reflejo de “lo importante es participar”.

Bien, pasando ahora a preguntas un poco más personales y menos profesionales, que puedes contestar si quieres o no, claro está.  ¿Qué piensas cuando miras a las estrellas? ¿Podrías contarnos uno de los muchos deseos que pides cuando ves una estrella fugaz? Sabemos que si nos lo

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Tostadas Nº3 cuentas no se cumple, por eso te pido que nos digas uno que sí se cumplió, para que no seamos nosotras las que hagamos perder la magia. Pienso que las estrellas son tan infinitas y preciosas. Acabo llegando a la conclusión de que no somos nada. Creemos tener el poder en este mundo, creemos que podemos manejar a nuestro antojo a la madre naturaleza y no es así; somos, (esa metáfora que tanto me gusta) como un grano de arena en medio de una playa, por pequeña que ésta sea. Y me hacen sentirme pequeña, diminuta e insignificante. Hasta ahora, las estrellas se han portado bastante bien. A los que quiero siguen en mi vida; la salud, que es lo que más importa, sigue bien; y parecerá poco soñadora pero nunca he pedido deseos muy… “mágicos”.  ¿Cuál es tu momento favorito del día? Es decir, pequeños momentos que te llenen como escritora, bloggera, twittera, persona. Cuando me siento frente al mar, abrazada a mis rodillas, pierdo la mirada en el horizonte y en lo único que me concentro es en la brisa que me acaricia la piel y el ruido del mar inundando mis oídos. Ese momento es mágico. Y me parece muy cruel que haya gente que muera sin poder sentirlo.  ¿Un consejo? Cualquiera, sí. Nunca dejar de soñar. Yo misma he tenido mis altibajos pero dejar de soñar, dejar de desear algo, es morir por dentro. Es sentirte completamente vacía y es la peor sensación del mundo.  ¿Nos recomendarías algún libro que no se conozca apenas? ¿Por qué? “Ángel caído” de Åsa Schwarz. Porque es un libro increíble que te deja con la piel de gallina. Y personalmente, porque junta mis dos pasiones literarias, la sangre y aquellos que defienden con uñas y dientes al planeta.  ¿Y una película? He de confesar que no soy muy cinéfila clásica. Películas clásicas que tienen muy buenas críticas a mí no me atraen, no soy capaz de superar ni la mitad, ¡y mira que pongo de mi parte! Si tuviera que recomendar alguna bajo la presión del cañón de un

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Tostadas Nº3 arma, diría que la saga de “Fast and furious”. Sí, soy una apasionada de las películas de acción, de los tubos de escape, de la velocidad y un poco del “macarrismo”.

Y ahora, pasando al escrito en sí, al que te ha hecho ganar el concurso y en consecuencia, esta entrevista.  ¿Cómo se te ocurrió la idea? ¿Fue por arte de magia o tuviste que estar pensando un buen rato? Vi las opciones que While presentó para escribir el texto y no pude resistirme a escoger el fuego, su color, su magia, todo, hace que esté completamente enamorada de él. Y al ver que Alaska estaba en el otro grupo de opciones, pensé que qué mejor que dos elementos casi opuestos para poder dejar una buena huella de mí en el escrito. Después de eso, juro que solo me dejé llevar. Intenté sentir el hielo chisporrotear bajo las llamas y sentir el frío y el calor juntos por todas mis vértebras, y escribí.  ¿Quedaste contenta con el resultado o pensaste que el escrito no pasaría de "cuartos"? Por así decirlo Pensé que no pasaría de cuartos. Era tan breve y tan extravagante, que a duras penas confié en él. Creí que, como ya me tiene pasado, no se entendería o sería muy poco… atrayente. En cuanto supe que pasaba como finalista me lo releí unas cuántas veces.  ¿Te basaste en algo? Sentirlo. Me basé en sentir lo que escribía.  Y por último de todo, ¿cómo te sentiste al ganar el concurso? Muy bien. Sonará típico y algo pelota, ¡pero me da igual! Y es que me hizo muchísima ilusión ganar este concurso. Además, al no haber confiado mucho en el resultado, como ya dije, la sorpresa fue muchísimo mayor. Y bueno, espero poder repetir.

Sab fue la ganadora del concurso lugareSensaciones que realicé en mi blog de vainilla, por lo que ahora os dejamos aquí este relato ganador para que lo disfrutéis tanto como nosotras lo hicimos.

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Alaska y fuego Crujía bajo sus pies el hielo, calaba hasta los huesos esa sensación de frío en el alma. Y lloraba. Temiendo que cada lágrima se le congelase entre pestaña y pestaña, siempre dijeron de ella que era valiente, hasta el punto de liberar pequeñas gotitas asesinas de sus pupilas. La noche cayó a la vez que su agotamiento, había caminado durante horas sobre aquella arena helada y blanca, a penas había bebido un litro de agua ni comido dos barritas energéticas; llegaba el peor momento de todos. Debía encender fuego aún con el riesgo de derretir su propio suelo. Sacó los palos de madera seca envueltos en papel aluminio de su mochila, idea para no humedecerlos y prendiesen mejor. Los amontonó en el suelo creando una pequeña pirámide y frotó aquellas dos piedras que cada día gastaba un poco más. Chispas que se perdían entre el frío de Alaska, chispas que no prendían como aquella amistad del pasado que se le vino encima, chispas que escapaban buscando su propia libertad, sin saber que morirían al rozar el gélido aliento del continente.

Y de pronto, irrumpiendo su deseo de no volver a vivir el pasado, una chispa se aferró a la madera y prendió. Cuando se quiso dar cuenta, el fuego iluminaba una mínima parte de aquel infinito. Levantó la mirada y allí estaba ella.

Firme, segura de sí misma, con su imponente figura; con su gran sombra y a la vez, su inmensa luz.

La aurora boreal le acompañaba en aquella helada noche.

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Reportajes Mundo disney, por Mantequilla. El papel de la mujer

Muchos dicen que las películas Disney son para niños, sin ver realmente lo que hay detrás de ellas, detrás de cada canción y de cada sonrisa escondida tras una pincelada. Es por eso que traigo cinco películas Disney, más o menos antiguas, de las cuales haré har una pequeña reflexión un poco más madura que la simple alfombra que vuela de Aladdín o la magia que envuelve la Bella Durmiente. Me quiero centrar en el papel de la mujer, destacando la película de Mulán de entre todas las que hay. Decían que las mujeres mujeres no podían ir a la guerra, que éramos demasiado débiles, que debíamos de quedarnos en casa: jugando con las muñecas cuando somos pequeñas, haciendo la comida y limpiando cuando somos mayores. Sin ver más allá de tu ciudad, de tu aldea, de tu gente, porque eres mujer, porque no eres como los hombres, porque simplemente eres diferente. Y además de todo eso, por si no ha habido suficiente, tu juventud se basa en aprender cómo ser una buena esposa, ponerte guapa para él, cocinar para él. Y tener hijos para que puedan ser como vosotros de felices, como una buena familia.

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Tostadas Nº3 La película refleja todo esto desde el primer momento en que aparece Mulán a escena. Desde el primer momento en que se hace la chuleta en el brazo para no olvidar las claves para ser una buena mujer. La tardanza con la que llega a su preparación, tan maquillada, tan delgada, tan antinatural. Y después de eso, "el ser de provecho para su familia", honrarla al casarse, ser buena esposa y dar a luz. Cuando llegan los unos, que es la

primera

escena

de

la

película, toda China se pone en marcha, reuniendo a todos los hombres (las mujeres no, las mujeres no pueden salir a defender su país con armas por ser mujeres, y además, si te descubren, el castigo es la muerte) que estén disponibles, es decir, todo hombre al que no le falten los dos brazos. Es por eso que aparecen en el barrio de Mulán, y terminan llamando a su padre. Ella se interpone, este no está en condiciones de luchar, pues ni se sostiene sin su garrota. No resulta efecto además de llevarse una reprimenda de su padre horas después y de ponerla en evidencia delante de todo el mundo el hombre que repartía los pergaminos para la guerra, que le reprocha al padre la mala educación que ha tenido la hija, al no saberse controlar en presencia de un hombre (flipo calipo). Tras esta escena es cuando empieza la revolución interior de Mulán, el jugarse la vida, tanto en la guerra como en el campamento con el peligro que suponía introducirse ahí si eras mujer. Y empieza lo mejor de la película, puede que sea un topicazo que ahora sea ella la mejor de los guerreros, pero me encanta ver como se supera para ser la mejor, por su padre, por ella, por conocer cosas, aprender cosas más allá de la cocina o lo que sería su mejor marido. Consigue entrenar y mejorar como luchadora, hasta que deciden ayudar en la guerra, y es cuando vuelve ese lado machista de los hombres con la canción de "mi dulce y linda flor", con frases como: "cabeza aguda y gran saber, juiciosa para hablar, NO, mis músculos y autógrafos ya la fulminan"

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Tostadas Nº3 La primera frase la dice Mulán, pero todos la niegan, prefieren tener a una mujer que les admire, que lescocine, que a una que piense y juzgue por sí misma. Y de nuevo Mulán demuestra que no. Se encuentran con los Unos, por lo que deben de luchar contra ellos. Es a Mulán a quien se le ocurre la idea de provocar una luz y que ellos se ocultaran tras una roca que tenían más a mano que los enemigos. Es por eso que cae herida, descubriéndose que es una mujer, y salvándose la vida gracias a que ella se la salvó al capitán. Tras esto descubre que los Unos no han caído en su totalidad, avisando a sus compañeros y al propio capitán, que no la creen, porque ahora es mujer, porque si antes confiaban en su yo masculino, ¿por qué no confiar en el femenino? Y de nuevo Mulán sorprende con sus ideas para salvar al emperador. De nuevo se lleva al público al bolsillo con su naturalidad, muy alejada de la que piden las televisiones hoy en día (y desde siempre): una mujer natural, que sepa valerse por sí misma, que no se preocupe apenas del maquillaje porque vale mucho más cuán grande se tenga el corazón.

En cuanto al papel de la mujer he decidido empezar por Mulán, porque es ella la que da comienzo al cambio femenino en las películas Disney, es con ella con quien empezamos a ver a las mujeres fuertes, a las mujeres que se valen por sí mismas y no necesitan un príncipe azul como La Bella Durmiente o Blancanieves, simplemente quieren ver mundo, vivir, en definitiva. Y junto con Mulán también destacar a Pocahontas, Bella o Tiana, entre otras, que nos dejan ver que la mujer puede valerse por sí misma, ser inteligente y decidida, sabiendo lo que hacer por un futuro y luchar por él como cualquier hombre. Mary Poppins.

Para terminar con este reportaje, voy a dejaros con un texto más literario que esta observación sobre el mundo mágico. Uno de los personajes Disney se esconde sobre las líneas del relato, espero y deseo que lo adivinéis con una sonrisa dibujada en los labios.

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Corazón crujiente, como las hojas en otoño. Por Mantequilla Empezó a abrir su ojo izquierdo y sonó algo parecido a una persiana oxidada que hacía años que no se utilizaba. Comenzó a mover los dedos y la madera podrida empezó a latir dentro de ellos. El otro ojo se abrió con el mismo sonido que el primero. Vio borroso durante unos pocos segundos, hasta que se acostumbró a la luz y a su alrededor. Las piernas de madera chirriaron al moverse, y los brazos conjuraron un crack al ser doblados. Dobló el cuello, provocando el sonido de las ramas en otoño romperse por las pisadas de la gente. Apoyando las manos en lo que parecía ser una estantería, consiguió elevarse y ponerse en pie. Tambaleó varias veces hasta que consiguió andar, pestañeó cuatro veces más, y sonrió. Con la elegancia de la madera se llevó la mano al pecho, este latía con sonidos crujientes, como las hojas en otoño.

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Reportaje: Terminado septiembre

Letras que se crearon con la canción de Green Day y que terminaron cuando septiembre acabó hace unas semanas. Escribieron escuchando, teclearon sintiendo notas, por lo que recomendamos encarecidamente que clickeéis aquí mientras leéis.

Aunque sucedan cosas que me hagan querer desaparecer, o por mucho que me toque perder, una parte de todo aquello que me hizo feliz en algún momento, se quedará para siempre conmigo, Aria Black.

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Tostadas Nº3 Bajo el ciruelo, por Micaela D. Ruiz. http://mipreteritoimperfecto.blogspot.com.ar/

He estado llevando la cuenta de aquellos recuerdos en los que nos vemos involucrados, y todos ellos están colmados de una esencia con aroma a tabaco y canela. Entristece saber que solo esos diminutos recuerdos nos unen, y dependen de un hilo que se va resquebrajando con el tiempo de tu ausencia. Una vez más, aquí te escribo. Como un barco de papel, me encuentro en peligro de hundirme en el mar de lágrimas que atravieso, a la deriva, con el rostro enrojecido apoyado sobre la almohada. Son madrugadas de llantos desenfrenados, oscuros y vacíos, que forman un nudo en mi garganta. Madrugadas que son salvadas por el cantar de aquellos zorzales que alguna vez vimos crecer en tu jardín. Zorzales que, con su canto taciturno, te rinden homenaje por ser la inspiración de mis días, la musa de mis palabras melancólicas. Ahí estás, sin pensarlo dos veces. Ahí estás, bajo el ciruelo, sonriendo. Tan joven, tan radiante... ¡cómo quisiera ir y abrazarte! Romper con todos esos estúpidos límites del tiempo, y ser ante tus ojos la niña de vestidos que solía colgarse de tu cuello. Es extraño: puedo oír tu respiración, percibir el aroma de tus más preciados anhelos, apreciar la libertad que se desvela en tus ojos marrones. Puedo sentir tu corazón latir nuevamente. Puedo admirar la belleza de tu alma color carmesí rodeando todo tu cuerpo, sintiéndose segura de sí misma al revelarte ante mi presencia. Estás tan cerca, estás tan real… La primavera comienza a sentirse en estos días cálidos. Observo mi alrededor: el silencio me inquieta. Los zorzales siguieron su camino, el ciruelo perdió su encanto… y vos desapareciste al amanecer. Entonces me recordaste a aquella estrella fugaz que vi cruzar el horizonte, aquella a la que olvidé pedirle el infantil deseo de que nunca se fuera. Y ahí va mi décimo tercer recuerdo en el que te involucro, mi estimada estrella fugaz. Septiembre está cerca, y ya te echo de menos. Por favor, despiértame cuando todo esto termine. No quiero volver a perderme en la magia de mis ilusiones efímeras.

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Tostadas Nº3 Lágrimas frías, por Aria Black. http://nohaylugarcomolondres.blogspot.com.es/

Hoy me he decidido a escribirte. No sé si llegarás a leerme, pero quiero contarte cómo han ido las cosas desde que no estás (desde que te fuiste). No creo que llegue a olvidar aquel día nunca. Llegar a casa y no encontrarte, hacerme a la idea de que no ibas a volver y que debía buscar la manera de seguir sin ti, es lo más difícil que he hecho. Hubo días en los que ni siquiera salí de la cama. Me quedaba allí, acurrucada, esperando que el tiempo pasara rápido y se llevara el dolor consigo. No distinguía el día de la noche y tampoco me importaba. Otros días reunía fuerzas y me obligaba a salir a la calle y hacer mi vida como si nada hubiera pasado, como si no te hubiera perdido, como si no me hubiera perdido a mí también. No podría decirte qué días llevaba peor tu ausencia, porque todos sabían un poco a infierno sin ti. Me decía que al final podría recordarte con una sonrisa, pura y limpia como las que tú me sacabas, pero no conseguía creerme a mí misma. Repasaba nuestras fotos cada día, no sé si para seguir torturándome o para memorizar cada uno de tus detalles, pero estoy segura de que, si algún pedazo de ti hubiera estado en los rostros de aquellas imágenes, probablemente se hubiese ahogado entre tantas lágrimas. Y sí, lloré. Claro que lloré. ¿Acaso creías que podías irte así, sin siquiera despedirte, y esperar que yo no acabara rota en mil pedazos? ¿Pensabas que me sería fácil acostumbrarme al nudo en mi garganta? Aunque supongo que no tuviste mucho tiempo para pensar, así son estas cosas. Hice y deshice las maletas tantas veces… Quería escapar de aquí, de los recuerdos. De los sueños que perdí antes siquiera de soñarlos y que acabaron volviéndose pesadillas: tú estabas en todos ellos. Pero nunca tuve el valor suficiente para alejarme de los retazos de felicidad que aún quedaban en esta ciudad y que llevaban tu nombre, de alguna forma me daban la paz que tú te llevaste. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, muchas noches en vela en esta casa que tan grande se me hace sin ti. Voy dando pequeños pasitos, he vuelto a sonreír en viejos lugares y me he deshecho de tanta soledad acumulada. Ojalá pudiera decir que ya no te

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Tostadas Nº3 echo de menos, que no me haces falta… pero no puedo, supongo que será mi asignatura pendiente. Septiembre se volvió frío aquel día y, aún hoy, sigue helándome los huesos.

Recuerdos, y un vacío interno, Micaela D. Ruiz

Al borde de la línea, por Eleienete. http://lintswindow.blogspot.com.es/

Era una noche más, en un bar más, mesas y mesas llenas de botellines de cerveza. Serían las 3 de la madrugada cuando creo que en un intento de cortejar a un chico rubio, ojos claros y complexión fuerte, resbalé protagonizando como siempre, el ridículo más espantoso. Me largué en cuanto encontré la parte del tacón derecho que había perdido, sí, al caer rompí los mejores tacones que he comprado en mi vida, unos trescientos euros a la basura. La noche no acabó ahí, realmente no recuerdo dónde estuve, pero el caso es que me encontré con Adrián, aquel camello de Cuenca que se mudó hace unas semanas. Es un tío fácil, le dices las cuatro tonterías que quiere escuchar y ya lo tienes invitándote a cualquier viaje toda la noche. De todos modos, le robé todo lo que no había vendido esa noche, siempre lo guarda en el bolsillo derecho de detrás del pantalón, qué iluso. Aún así el muy imbécil insistió en llevarme a casa en coche. Conducía un Jeep Grand Cherokee de dos mil seis gris perla, realmente un coche feo con ganas, diría que sin clase para un hombre como él. Tras quince minutos lo entendí todo. El coche paró en seco, pues había consumido la reserva de combustible, Adrián no era más que un mindundi que no tenía donde caer muerto.

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Tostadas Nº3 Decidí andar hasta casa, aunque me encontraba en medio de la nada. No tenía ni idea de hacia dónde ir, además para colmo me había dejado todas las cosas en el coche, me olvidé de todo. Sí, realmente iba muy drogada. Tras andar quién sabe cuántos quilómetros recordé que llevaba dentro del sujetador lo que le había robado a El Gringo (así llaman a Adrián, el camello de Cuenca). Me senté y me dispuse a terminarlo todo. Me dormí, pero al despertar ya no estaba en el mismo lugar ni eran las siete de la mañana, pues hacía un sol resplandeciente, me levanté y no vi nada, todo era un alargado e infinito paisaje al más puro estilo británico, muy cursi. Anduve y anduve, hacia ninguna parte, pues no avanzaba lo más mínimo, de repente un gato naranja con pequeñas manchas negras se abalanzó hacia mí. Era imposible, era mi gato, había muerto meses atrás por sobredosis. Creía que las latas vacías de su comida eran un buen escondite, pero vaya, me equivoqué. Fui a cogerlo y desapareció, corrí y grité hasta que de repente me encontraba dentro de un coche, un Jeep Grand Cherokee gris perla de dos mil seis. En ese momento quise matar a El Gringo, le hubiera escupido en la cara después. Yo solo quería llegar a casa, ducharme, dormir un par de horas e ir a la boda de mi hermana. Jamás entenderé porqué un domingo, sinceramente creo que pretendía molestarme, arruinarme el sábado noche, siempre le ha gustado eso de molestar, a ella y al resto de la familia, desde que era pequeña. Comencé a darme cuenta cuando tenía quince años, me llevaron a un psicólogo, decían que tenía problemas. En parte tenían razón, mis problemas eran ellos. No conformes con eso se empeñaron en hacerme creer que estaba loca. Según ellos tenía un trastorno mental, y solo tenía que tomarme unas pastillas. Tomaba pastillas, sí, pero nunca las que me recetaban. Entre tanto pensamiento el coche había desaparecido y permanecía de pie, alcé la vista y vi algo curioso. Era yo, semidesnuda tirada en el suelo, rígida como un palo y fría como el hielo. Pensé que era una broma, luego lo entendí todo. Estaba muerta.

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Tostadas Nº3 No había más, nada más. Ni más noches en bares, ni más hombres que conquistar, ni más tacones que comprar y por supuesto, ni una pastilla más. No estaba triste, lo tenía asumido, no había muerto, me había ido matando yo sola, era borderline, al borde de la línea, y al final, caí.

Don’t wake him up, por Christie Nothing. http://dominemoselmundodesdeelsalon.blogspot.com.es/

“¿Qué te dé un consejo?” Sintió un escalofrío. El viento ya había llegado. Octubre generalmente era un mes que solía gustarle, con las hojas comenzando a caer y volviendo a las tardes de lluvia en casa. Pero, ¿cómo no querer tirarse en la cama y dormir para siempre después del verano que acababa de vivir? Sabía que era un tópico, pero el amor puede cambiar todo. Y él era la prueba. Por supuesto, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y nunca olvidará lo que perdió. A ella, a la única, la verdadera. La que podía hacer sonreír hasta a un témpano de hielo, la que creaba melodías con el sonido de su voz. La que había llegado, le había robado el corazón y se había ido. Él había sido tan optimista, tan feliz a su lado. ¿Quién no lo sería con tal suerte de su parte? Cuando lloraba, a él se le hundía el mundo. Cuando reía, parecía que el Sol había sido eclipsado por otra luz aún más brillante. Una supernova. De las que explotan y se llevan el Universo entero por delante. Sobre todo porque ella era todo su Universo. Todo lo que tenía. Un día, casi al final de agosto, consiguieron ir a pasear por la playa. “¿Qué pasará con lo nuestro?”, preguntó ella. “No te preocupes mi vida, nada puede rompernos. Lo nuestro es un para siempre, y para siempre será. No te preocupes, nunca lo hagas por eso.” Y en ese instante, rompieron los dos a llorar. Una por obligarle a hacer tal promesa. Otro por tener que hacerla. Y los dos porque sabían que iban a romperla.

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Tostadas Nº3 Pero la vida sigue. Y él es uno de los desgraciados a los que les toca seguir en ella. Solo quiere dormir, dormir para siempre. Como ella. Junto a ella. Ahora, cada vez que le piden un consejo, le sale de los labios, sin dudar, un “no te enamores de alguien con cáncer terminal”. Sabe que no es tarea fácil.

Deseando dormir hasta que septiembre acabe y pueda haber tenido tiempo para procesar lo ocurrido, para soñar con lo que nunca pasó, Azul.

Deja que yo apague la luz, por Maibaik. http://tormentayhuracan.blogspot.com.es/

Te recuerdo protestando con el pelo revuelto y los ojos aún llenos de legañas. Me recuerdo tapada hasta la cabeza y a ti riendo porque ‘qué haces con este calor’ pero por aquel entonces no sabía dormir ni sin sábana ni sin ti. Te recuerdo porque mi despertador era una de tus canciones favoritas y me han pedido que escriba escuchándola y claro, cómo no voy a recordarte. Decías que acabaría odiándola porque siempre despertaba de mal humor y la acabaría asociando, pero saliste de mi rutina antes de que ella se hubiera hecho costumbre y me pregunto si sigues siendo tan malo buscando excusas. Y claro que duele ahora cuando el aleatorio me sorprende y no me veo con fuerzas de hacer que pare. Claro que dueles, desde la primera quinta justa que hacen el sol y el re hasta la vez que te la toqué al piano, pasando por todas las veces que pedías que te despertara, que no te gustaba dormir conmigo despierta pero es ahí cuando más guapo estabas. Yo creo que viendo dormir a las personas nos damos cuenta de lo importantes que son, y de lo importantes que somos para ellos. Yo, por ejemplo, no dejaría verme dormir a cualquiera, no dejaría que cualquiera asustara a mis pesadillas ni que cualquiera me tirase de la manta porque ‘qué egoísta eres que te la llevas toda’.

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Tostadas Nº3 Tampoco dejaría que cualquiera me viera con gafas pero eso sí que es otra historia. Así que supongo que aunque a veces se me olvide y otras veces no me acuerde bien del todo, no eras cualquiera, y qué importa ya eso. Así que escribo esto ahora que ha acabado Septiembre, y no se ha portado mal del todo. Escribo porque los sueños hay que alimentarlos con proyectos llevados a cabo, y menos mal. Escribo porque hacía mucho que no aparecías por aquí y este que viene ahora es el mes menos Azul de todos y le tengo un poco de respeto, que no miedo. Así que a mi avisadme cuando Octubre haya pasado. Y no os pido que me despertéis porque sé de sobra que no voy a poder dormir.

Esa brisa marina que me hace sentir medio viva en medio de todo este caos, por Azul. http://bajoelmantodelalluvia.blogspot.mx/ El agua salada moja mis pies mientras camino por la playa, el viento mece mi cabello y los primeros rayos de sol de este verano desaparecen tras el horizonte. Respiro un poco de esa brisa marina que me hace sentir medio viva en medio de todo este caos y me dejo caer en la arena. Que el agua moje mis pies, que me lleve y me arrastre dentro del mar y que nunca me deje salir. Queriendo cumplir mis deseos, la marea parece subir y las olas empiezan a mojar mi cintura. Que me mojen entera, que me empapen de las lágrimas de las almas perdidas, que me lleven lejos. Una ola especialmente grande me arrastra un poco a mar adentro, entonces es cuando me levanto, consciente de mis actos. El hecho de que el mar me lleve y muera no cambiará nunca el pasado.

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Tostadas Nº3 Suspiro, dejando que el viento se lleve mis secretos. Quiero dormir, dormir y desaparecer… Despertar en otoño, cuando todo parece ser más feliz, cuando las hojas de diferentes tonos de rojo y naranja crujen bajo mis pies, cuando abunda el choclate caliente y las sonrisas, tal vez eso me haga revivir. “Despiértame, despiértame cuando se acabe Septiembre.” Le susurró al mar, al viento, a las rocas, a cualquiera que escuche. “Cuando el verano se haya ido y solo quede la calidez de un suéter beige y las avellanas de color café.” Han pasado 7 años. Siete años de que se fue y me dejo en este mundo para sufrir. Me siento tan vacía sin él… Inconscientemente llevo mis manos a mi estómago, esperando sentir la vida que nunca pudo disfrutar verdaderamente de este mundo, dejo escapar un pequeño sollozo y unas cuantas lágrimas se unen a ese mar de secretos a mis pies. Una bala en el estómago se lo llevó a él y me dejó a mí. ¿Por qué? ¿Por qué no me llevó a mí y lo dejó a él? Unas cuantas lágrimas más escapan. “Llévame” le digo al mar “Llévame y déjame dormir. Y luego despiértame cuando se acabe Septiembre, porque entonces su padre volverá y tal vez podamos superar juntos el dolor de su injusta partida.”

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Tostadas Nº3

Fotografía / Ilustraciones. Hablemos de despedidas, por Cat http://www.flickr.com/photos/caathiieeh/

Puede que a pesar de tanto tiempo esté encerrada en esos “te echo de menos” y quizás no salga de ellos. Puede que sienta que me hago pequeñita notando como todo el mundo avanza mientras estoy sola, mirándolo todo, sentada en ese rincón de "te quieros" que me dejaste. Y todo eso por haberte dado el poder de enseñarme a que con una sonrisa podías hacer magia, que todo es más sencillo cuando me miras y que a veces las cosas sin solución tan solo por contártelas se solucionan. Pero también he aprendido que las cosas no son fáciles, que un “empecemos de cero” o un “quedemos para hablar” no sirven de nada cuando el destino se empeña en separarnos. Porque tú has sido capaz de convencerme que los ojos marrones guardan más secretos que cualquier otros. Pero lo que no sabes es que esas frases, las últimas que dijiste, taladraron mi alma. Gracias por hacerme daño, nos veremos en la otra vida.

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Tostadas Nº3 Libertad, por Maitane Aimée http://libelulasverdesblog.blogspot.com.es/

Con la melena al viento sobre su lomo, Corr galopaba y me hacía sentir libre. Y qué si era el único momento en el que podía romper las cadenas, volver a ser yo. Y volar.

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Tostadas NÂş3 Pensamientos, por Arlet Hinojosa MartĂ­nez http://respirarfuegoytoserceniza.blogspot.com.es/

No hay peor monstruo que el propio pensamiento.

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Tostadas Nº3

Aleteos, por Maibaik http://tormentayhuracan.blogspot.com.es/

"El efecto mariposa era algo así como que tú digas 'hola' y a mí me tiemble hasta el alma, ¿no?"

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Tostadas Nº3

Nuestro baile de disfraces Texto de Jêveur, ilustración de Maibaik laslucesestandentro.blogspot.com.es/ y http://tormentayhuracan.blogspot.com.es/

Las máscaras eran lo nuestro, y lo sabíamos. Aparentar los tiburones del mundo con las ganas de huir por debajo de la piel como pasatiempo, desgastarnos como necesidad. Sólo nos teníamos a nosotros mismos, queriendo dejar todo atrás y nunca siendo suficiente. Siempre ansiando algo lejano, algo que no es nuestro.

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Tostadas Nº3

Confunden la debilidad con lo frágil. Que cuántas veces hemos caído, cuántas veces nos hemos roto. Parece que la vida trata de eso, de cómo aprender a bailar con las piezas aún mal puestas, cómo levantarse, cómo ver con la vista desenfocada. Pero ser débil... ser débil es tender constantemente a la fragilidad, una y otra vez, sin remedio. ¿Cómo viven los débiles?

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Tostadas Nยบ3

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Tostadas Nº3

Relatos Stop, Love, por Mantequilla. Medio sonríe. Hay algo en él que parece que no termina de florecer, será que no lo regaron bien, que la cosecha este año no fue buena, pero esa media sonrisa la carga el diablo y Betty lo sabe, aunque nada parece importarle cuando él la mira. Deja que sus manos morenas hagan y deshagan los nudos de las zapatillas y los del vestido de colores vivos. Siente el roce delicado en su cadera y lo nota descender. Cierra los ojos, ambos de pie, y nada puede ser más erótico que tenerle entre sus sábanas del color de la arena de la playa. Un nudo en el estómago se fortalece al oír su respiración agitada, el tiempo se para cuando mira el reloj de su pared y el orgasmo le pellizca el corazón y el vientre. Cierra los puños y siente que flota en mitad de la tierra que con un color gris tristeza, empieza a dormirse al notar la madrugada bajo los párpados. Espera, para, te quiero, ámame, no te vayas. Pero nada es lo que parece cuando la sonrisa se disuelve del rostro de Adam, cuando el verdadero diablo se apodera de su alma ya vendida al rey de los infiernos y desaparece como por arte de magia de entre las sábanas de Betty. Ella lo sabía, lo sentía, era un cabrón, un jefe cabrón, guapo, con una sonrisa que levantaba faldas y suspiros. No se hizo caso, y terminó viéndose frente al espejo, rezando a un dios en el que no creía, para que alguien parecido al diablo volviese entre sus brazos. Pero las divinidades tan opuestas no creen en los milagros, y aunque parezca mentira Betty tampoco.

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Tostadas Nº3

Estrellados, por Mantequilla y Nutella. Parte Nutella

La lluvia de miradas que me golpeaba con la fuerza del granizo se acentuaba por las mañanas, en plena hora punta del metro, cuando todos nos apretujábamos en un mismo vagón y los ojos de hombres ansiosos me lamían entera como si no hubiesen visto una mujer en su vida. Cuando Roxan me acompañaba al trabajo toda la atención la focalizaba ella, y aunque la mayoría del tiempo se regodeaba en lo mucho que me superaba en todo, yo me alegraba de que me eclipsara de aquella manera. Pero la amiga que te habla de penes flácidos para hacerte reír y rebajar tensiones no siempre puede ir contigo a todas partes.

Esa mañana yo ya lo había vaticinado todo. Era como aquellas frases que Roy soltaba después de la última calada de su porro de los malos, cuando le dábamos la razón y nos descojonábamos a la vez, porque todo tenía sentido y dejaba de tenerlo mientras se quejaba de lo puta que era la vida y de cómo no había piedad para los autoestopistas. Una cosa no quitaba la otra, pero a mí siempre me ganó con aquello de que los días malos siempre acababan peor. Y ese día, después de una noche de reflexión y discursos emotivos, parecía preparado para un final horrendo.

Roy había bebido más de la cuenta y se insinuaba a la nevera con una soltura épica; Roxan se abrazaba el vientre y hacía el amago de vomitar sobre los demás mientras sollozaba sin sentidos sobre niños sin futuro; y yo lloriqueaba en una esquina con mi copa sin tocar y entera, porque era tan consciente de todo que dolía a rabiar.

Estábamos tan perdidos con aquellos 24 años que casi parecíamos marcados por las balas de fogueo del destino, por la mancha que dejan los pobres antihéroes al estamparse contra la acera. Daba pena reconocerlo mientras hacía vida normal yendo a un trabajo asqueroso, pero éramos el club de chavales tristes más deprimente que pudiera verse en cualquier película americana, con esas ganas rotas y el sueño amargo de poder salvar el mundo, aunque fuese una minúscula parte de él.

Porque incluso cuando Roy se hinchaba de la peor mierda que pudiesen vender en el barrio, yo no era capaz de quitarle la razón: que ninguno habíamos nacido con mala

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Tostadas Nº3 estrella, pero a lo largo del camino se nos había torcido y resquebrajado lo imposible. Parte While

Se nos habían roto los sueños que una vez, no hace demasiado tiempo, tuvimos, haciendo el amago de luchar por todos ellos. Pero se cayeron al suelo de la alta estantería y se rompieron, sin ninguna luz que nos guiara más allá del alcohol y las drogas, de lo que nos evadiera de la mierda del mundo, con otra mierda que era aún peor. Suspiré cuando oí mi parada del metro, desapareciendo de tanta mirada lasciva, bajé el escalón y caminé sin pensarlo, inercia propia, supongo, seguro, yo que sé. Después de salir del curro me acerqué al bar de la esquina donde siempre me esperaba Roxan, con una sonrisa radiante y tres tíos rodeándola, intentando invitarla a una copa.  No quiero nada, de verdad – esta negaba con la cabeza, hasta que se giró hacia mí y al verme gritó, aprovechando que había aparecido cual milagro – ¡Hola! – se bajó del taburete y cogiéndome del brazo salimos a la calle escopetadas. – Me has salvado la vida.  Eso te pasa por ir tan provocativa – me burlé.  Idioteces. Caminamos hasta que llegamos a nuestra casa justo cuando sonaba el teléfono, era Roy, había conseguido tres entradas para una de esas fiestas mundialmente conocidas con champagne, espuma, disfraces y mil y una locuras más. Rox me miró interesada, pero yo negué con la cabeza.  Mañana tengo que currar, joder.  No seas un muermo, coño – puse los ojos en blanco ante el comentario de mi amiga – Dice que sí, vamos los tres.  ¡Roxan!  Hasta luego.  Oh, venga, vete a la puta mierda, tía – crucé los brazos, más que cabreada.  Volvemos a las tres, te lo prometo, cinco horas para dormir.  Insuficientes.  Más que suficientes. Terminé por ceder y buscar algo que ponerme, pero no me puse algo mucho más allá que unos pantalones cortos y una camiseta un poco más mona de lo habitual. Algo incomparable con los tacones, la minifalda y el escote generoso de Roxan. La miré a

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Tostadas Nº3 regañadientes cuando salimos de casa y nos fuimos directas al metro.  Bajamos aquí.  Si son tres paradas más.  Sí pero Roy quiere pillar y yo hoy quiero probar un poco, aunque sea.  ¡Rox!  Calla. Bajamos y la seguí a trompicones. Demasiado rápido, demasiado emocionada. Roxan nunca se drogaba, por eso no entendía qué coño le había dado esta noche ¿a caso había pasado algo que no me había contado? Iba a abrir la boca para preguntarle cuando encontramos a Roy de frente, ya con los ojos rojos de tanto fumeque, y la sonrisa de un ido de la vida que prefiere no vivirla.  Toma, Rox – se pasó la lengua por el labio – Dicen que es de lo mejorcito.  No jodas – la miré - ¿No irás a tomarte esa puta pastilla? Roxan me miró sonriente a la vez que la cogía y se la tragaba con rapidez. Cerró los ojos fuerte, y cuando los abrió estalló en risotadas fuertes.  Vamos. Roy nos guió por unas callejuelas todavía más oscuras hasta que entramos por la puerta trasera de un edificio alto del que salían luces de varios colores, música demasiado alta y gritos, muchos gritos. Este enseñó los pases y los tres entramos. Había estado en un montón de fiestas, pero jamás tan descontenta. Y todo por culpa de Rox y la pastilla que la tenía excitada, y realmente inaguantable. No llevaba la cuenta de los hombres que se había llevado al cuarto oscuro o la gente que la había manoseado sin que ella pareciese notarlo. Estaba drogada, demasiado, nunca había visto así a Rox, estaba acostumbrada con Roy, pero tampoco iba más allá de fumar hasta quedarse dormido.

Eran las tres y cuarto de la mañana cuando pasó. Cuando la mala suerte volvió a empaparnos hasta las cejas. Cuando la nube negra se puso sobre la cabeza de Roxan y le lanzó un rayo. Esta, en mitad de uno de sus bailes frenéticos en los que movía la cabeza sin parar se paró en seco, y tras unos segundos cayó al suelo, sin que nadie se molestara en sujetarla. Roy y yo, que en ese momento la estábamos observando desde la barra, corrimos en su busca, asustados.

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Tostadas Nº3 Y todo pasó demasiado deprisa.

Cuando llegué donde Roxan se encontraba ya había varias personas ayudándola, uno de ellos la sujetaba de la cabeza y gritaba algo, supuse que era auxilio porque con tanto ruido no conseguí oírle. Sin hacerle demasiado caso me acerqué a mi amiga y le toqué la frente, un escalofrío me recorrió hasta el alma al ver que estaba fría como el hielo. ¿Muerta? Lo dudé por un instante casi fugaz, hasta que vi que su pecho se movía de forma irregular, pero lo hacía.  Ya he llamado a una ambulancia, y los de la fiesta me han dicho que van a venir a ayudarnos.  Gracias, Roy – le medio sonreí, pero por la cara que puso no debió de ser una de las mejores sonrisas que había visto en mí. Me volví a girar hacia Rox y vi pánico en los ojos del hombre que empezaba a cogerla en volandas. No supe que decía hasta que vi la cara ensombrecida de Roy y leí, como por arte de magia, fruto de la puta realidad que me hacía darme cuenta de las cosas cuando realmente no necesitaba porque me dolería mucho más, le entendí: No respira. Abrí la boca y en un ataque de nerviosismo le inste para que saliera. No lo hicimos pasados unos segundos que se me hicieron interminables.  ¡No respira! – gritó el hombre. Roy puso la chaqueta en el suelo y este posó a Roxan sobre ella.  Tiene que respirar – con los ojos empañados miré llegar a la ambulancia. Y todo lo demás te tornó borroso, rápido, pasajero, fugaz, como si no hubiese existido jamás: Luces, sirenas que me ametrallaban en los oídos, los gritos de Roy preguntándome cómo estaba, que si le oía, que se llevaban a Rox, que la estaban intentando reanimar.

Incluso cuando Roy se hinchaba de la peor mierda que le pudiesen vender en el barrio yo era incapaz de quitarle la razón, ninguno habíamos nacido con mala estrella, pero a lo largo del camino se nos había torcido y resquebrajado, aunque ninguna de ellas se apagó, hasta aquella noche de luna llena para Roxan, sin estrellas que brillaran, ni si quiera las más torcidas, sólo la oscuridad de una vida torcida que terminó por fundirse, como las luces de neón de los bares abandonados.

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Tostadas Nº3

Una historia que apesta a cenicero, por María Móra Torres. https://twitter.com/tailatai

Sasha le dedicó a su interlocutor una mirada desapasionada. Lánguida. Aplastó el cigarrillo en el cenicero y exhaló la última calada por la boca, empañando la imagen de aquel hombre por unos instantes. Se quedó allí donde estaba, tirada de cualquier manera sobre el asiento, y con la vista clavada en la acera, perdida entre los dibujos que formaban las baldosas, escuchando la música rugiente que escupían los altavoces, el tic-tac de algún reloj y la respiración hambrienta del depredador que tenía frente a ella. (Y puede que esos dos últimos sonidos se los imaginara.) Hombres como él aparecían cada mañana frente a su puerta y a ninguno le dedicaba más que una de esas miradas pesadas, aletargadas y profundamente indiferentes, y un parpadeo antes de ocupar su atención en su pedazo recortado de calle. Hombres desarrapados o errantes, con las miradas hambrientas y doblados por las penas. Hombres con clase y la cartera llena, con las costillas invadidas de monstruos y demonios detrás de las pupilas. Todos ellos se detenían y se asomaban para ver de dónde salía aquella música infernal que inundaba la calle. Sasha se apostillaba antes que el sol en las puertas abiertas del taller del viejo Bob. Bob era un hombre mugriento con la sonrisa destartalada y negra, los labios arrugados y el bigote muy espeso y muy gris, que llevaba en la familia más de treinta años. Y para Sasha, era toda la familia que tenía. La mayoría del tiempo no le gustaba porque apestaba a los materiales que utilizaba en los estúpidos coches, pero era un buen tipo. Le dejaba su viejo sofá para reproducir el mismo ritual de cada mañana y ella se lo agradecía llenándole el local de humo, compañía y música ruidosa y de calidad más bien dudosa. Lo que veían esos hombres que se asomaban era una mujer joven, con la mayoría de edad recién cumplida, sentada con dejadez sobre un sillón polvoriento y machacado, vestida con unas mallas de rejilla agujereadas y una camiseta antaño blanca y larga (aunque no lo suficiente). Se cubría sus huesudos hombros con una cazadora negra, que parecía ser lo único de aquella sala que no tenía más de quince años, y calzaba unas botas militares, negras y peladas. Llevaba los ojos muy pintados. El rímel resaltaba sus ojos verdes y grandes y le daban un aire melancólico y triste. De animal abandonado. Tenía la piel pálida y eso

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Tostadas Nº3 contrastaba con el negro que rodeaba su mirada. Nunca se pintaba los labios, a pesar de que eran carnosos y bonitos; los dejaba con su tono rosado natural. Se había cortado el pelo ella misma y los mechones negros le caían de forma caótica y casi rebelde sobre la frente. —Lárgate —le espetó una voz a sus espaldas a la figura de la puerta. Sasha reconoció a Bob y a su tono irritado. Se lo imaginó con su ropa vieja y destrozada y una llave inglesa sujeta en la mano derecha. Frunciría el ceño y por debajo de su espeso bigote asomaría lo que quedara de su cigarrillo. El hombre levantó una mirada amenazadora hacia él. Llevaba casi un cuarto de hora allí, de pie, sin moverse y observando a Sasha como si fuera el mejor ejemplar de codorniz que un cazador hubiera visto jamás. Con hambre. A Sasha no le importaba. Podía quedarse allí toda la mañana si lo deseaba, porque ella no pensaba darle nada. —¿No me has oído? —insistió Bob. Sasha continuó sin prestarle atención aunque notó que el desconocido dirigía la vista hacia a ella, casi como si esperara que le defendiera. Porque bueno, llevaba mucho rato allí, por ello, y era obvio que habían conectado, ¿o no? Sasha no se movió ni un centímetro. Parpadeó una sola vez y cuando volvió a abrir los ojos la sombra del intruso había desaparecido. —Cómo te gusta tocar los cojones, ¿eh, Sashita? —murmuró Bob. —No me llames Sashita —dijo. La voz de Sasha sonaba como un ronroneo, dulce y calmada. Bob se limitó a sacudir la cabeza, resoplar y volver a su trabajo. Él era el hermano pequeño del padre de Sasha. Había decidido hacerse cargo de ella cuando apareció en la misma puerta que ahora custodiaba, completamente empapada, con una maleta diminuta cargada con todas sus pertenencias y el corazón partido. En realidad, cuando eso ocurrió, ella ya no era ninguna niña, pero aun así necesitaba un techo donde dormir y comida en el plato, así que la acogió. Él nunca quiso meterse en las disputas familiares de su hermano, ¿pero qué podía hacer? ¿Decirle no a su sobrina? —Si llamas a mis padres me largaré de aquí antes de que hayas marcado dos dígitos. —Le había advertido Sasha, cuando ya estaba seca y cubierta con una manta frente al fuego, sujetando un chocolate caliente entre las manos y con algo más de color en las mejillas. Él masculló insultos y maldiciones, pero no hizo esa llamada. Bob no tuvo el valor.

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Tostadas Nº3 Aunque sus padres jamás vinieron a buscarla, Sasha no se convirtió en su hija. Era sólo la mujer que tenía parte de su sangre, malhablada y de pocas palabras, que se sentaba cada mañana como un alma en pena en su sillón. Bob había apreciado mucho a la pequeña Sasha, la que peinaba a sus muñecas durante las comidas y escribía la continuación de sus cuentos en la página en blanco que quedaba al final, pero esa niña ya no estaba. Todo lo que quedaba de ella eran un par de ojos esmeraldas, fieros, y su voz. El resto… pertenecían a otra persona. Pero Sasha no lo había tenido fácil. En ese mismo instante, ella pensaba en que los hombres felices jamás le lanzaban esas miradas ávidas y voraces. A veces le dedicaban segundos de su tiempo, si llegaban a percatarse de su presencia, y nada más. Pasaban de largo como si no la hubieran visto. Y a Sasha, le daba tan igual como el resto. — ¿Dónde irás hoy? —le preguntó Bob, a pesar de saber que no le respondería. Nunca lo hacía, en realidad, pero él pensaba que era su deber intentarlo. Ella se limitó a rebuscar dentro de los bolsillos de su cazadora hasta dar con la cajetilla de tabaco. Cogió un cigarrillo y se lo colgó del borde de los labios, mientras tanteaba por encima de los altavoces en busca del mechero. Su música de letras destructivas cubría el ambiente como una capa más de aire. Estaban tan acostumbrados a ella que a veces la olvidaban. La banda sonora de Sasha era horrible. Como ella. Sucia, rota y deprimente. Pellizcó el cigarro entre los labios y lo encendió. Chupó la primera calada con el ceño ligeramente fruncido. Y después de exhalarla, pasó a ese estado de casi trance en que la vida le bailaba por delante de los ojos y pasaba de largo. ¿Que a dónde iría? Dejaría que la piel se le pudriera sobre la butaca hasta la hora de comer y luego se compraría algo grasiento en el bar de enfrente. Después, arrastraría sus huesos hasta el descampado y subiría al Tejado. Se sentaría al borde del abismo y dejaría que sus pies se balancearan sobre él, mientras el sol hacía parábola por encima de la ciudad y se perdía a ras de las montañas. Y dejaría que se le consumieran los tic-tac, las horas del reloj y los días del calendario. El lunes de hoy se convertiría en humo mientras el martes aparecía por el lado contrario del cielo, y horas después sería el martes el que se agotaría y extinguiría como una calada. A Sasha le daba igual.

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En la playa del olvido, por YrWynt http://trazadoresdesombras.blogspot.com.es/

Nรกufrago en la isla del desaliento vuela mi cerebro; entre las sombras de mi alma turbia, recorre las olas mi mirada en pos de sus ojos negros.

Busco su silueta en los afilados riscos, los pies hundidos en la arena abandonada; doliente, por verla nadar lejos de este mar olvidado.

Muero por su mirada penetrante, mudarme del olvido a su recuerdo y hundirme en ese abismo de azabache.

Saber que en ella vivo en algo eterno me eleva de esta playa; mi alma late por siempre, por ella y sus ojos negros.

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Perdona por las veces que me preferí intangible, por Maibaik http://tormentayhuracan.blogspot.com.es/

Mientras se desliza despacio, recorriendo cada centímetro de la piel, pienso que la sensación fácilmente puede calificarse como agradable. Sientes un escalofrío pero no es más que agua en contacto con tu cuerpo, con todo tu cuerpo. Lentamente vas desnudándote, deshaciéndote de todo aquello que impide el roce de cada poro, de cada célula. El agua avanza por dentro llegando a cada rincón, a cada órgano, y en cada movimiento nos mojamos aún más. Te sientes limpio. Al fin y al cabo, es agua. Podrías acostumbrarte a eso y, sin quererlo, te acostumbras. Entonces poco a poco la sensación de comodidad se va mitigando y un suave pinchazo desciende desde la boca por tu garganta. Las fosas nasales están taponadas y dónde había relax y tranquilidad empieza a estar ocupado por unos sudores extraños y ajenos a la temperatura exterior. Intentas tomar aire pero el agua ocupa la totalidad del espacio en el que te movías hasta hace un momento. Has superado un límite, has estancado, saturado, naufragado. El agua te encharca los pulmones y poco puede hacer nadie por ti. Dejaste que te consumiera completamente y no puedes echar culpas a terceros porque tú has permitido esta situación. Tú mismo te has ahogado. Ahora imagina que el agua no es agua, y que tiene nombre propio. Imagina quitarte capas para alguien y dejar que poco a poco entre tan dentro. Alguien a quién no puedes ocultarle nada. Nada. Absolutamente nada. Te darás cuenta demasiado tarde y por mucho que grites ya no tienes voz. Tú ya no eres tú y tampoco puedes quejarte porque, al

menos

al

principio,

tenía

permiso. Tú, que has dejado que te lo quiten todo, entonces, no eres nadie. Y ahora, qué.

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Delirio de Robin Hood, por Azúcar. http://funambulistadecometas.blogspot.com.es/

— No existe la vida sin poesía — le gustaba decir tras follar conmigo, perdón, mamá, hacer el amor. Luego me pasaba el cigarro y echaba el humo contra el techo. Parecía el puñetazo que jamás habría sido capaz de darme. Me cansé, en aquella noche de marzo. En la que el frío traspasaba las paredes y nos calaba los huesos, o al menos podía conmigo, haciéndome temblar sin que él se diese cuenta. — La poesía es todo lo que tenemos. Lo que hace que en la vida haya algo bueno. — Eres un bastardo, Tauro — le repliqué amargamente. Echó más humo contra el cielo gris yeso del apartamento. Sus ojos brillaban en la penumbra. Yo seguía en el borde de la cama, temblando, apenas dibujada por la luna, apenas menos que la quimera que realmente era, desnuda por completo por fuera, desprotegida del todo por dentro. Vulnerable, deseante. Tauro no miró. — Te quiero, Aries. Lo sabes. No me cupieron más mentiras en el corazón, mamá, créeme. Se acabó lo que tú decías, el amor lo puede todo, porque también puede matarte, porque las no miradas de Tauro me mataban más rápido que la enfermedad que no me había atrevido a contarle. Vi las flores en la ventana. Brillaban, mamá, brillaban. Estaban húmedas. Y pensé que sabían que yo iba a llorar. — Por eso te vas cada noche que no estoy a las calles, como una vil puta, ¿no, Tauro? — contestaron mis curvas abandonadas con sabor a hiel. — Robin Hood que da amor a los que no tienen. Eres un puto delirio de Robin Hood. Me miró de reojo mientras echaba el humo de los labios, como una cafetera rota que es lo único que sabe hacer, e ir rompiéndose más a cada intento de arreglarse. — No cambia lo que siento. Sus ojos se habían convertido en marchitos pétalos mojados. Apagué el cigarro en el colchón. — Que te follen, Tauro. — No tú — cogió aire, pero se quedó congelado ahí. Sin humo, sin roturas, sin veneno esa vez, o quise creer —, tú haces el amor, Aries.

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Eres estrella, por Mantequilla. Una lluvia de estrellas fugaces empezó a colorear el cielo oscurecido de la noche cerrada que se presentaba en aquella tierra de nadie. Cerré los ojos, como si me fuese la vida en ello, y pedí lo que estaba cansada de hacer, pedí lo imposible, lo improbable, lo soñado, lo que jamás se cumpliría. Pero ahí estaba yo, para perder el tiempo, para ver el color del viento si hacía falta. Suspiré, habían pasado tres estrellas fugaces, una de ellas del color del mar en verano, y nada, no parecía notar en mis dedos un cosquilleo que me hiciese entender que mi sueño se había hecho realidad. No parecía saber por ciencia cierta que estaba saliendo bien, que empezaba a reflejarse en donde quiera que fuese, lo que yo había pedido esa noche. Apoyé mis manos en el muro blanco, y miré más allá de las montañas. Donde otros pueblos más grandes tintineaban en la oscuridad, emanando una vida que empezaba a apagarse poco a poco, como cualquiera.  ¿Sigues aquí? Asentí sin ni siquiera mirarle. Y este comprendió que necesitaba estar sola, quedarme en el mudo silencio del cielo, tan poco hablador. Sólo valía para escuchar, y él lo sabía, por eso de vez en cuando mandaba estrellas tintineantes, para que las vieras y supieses que te estaba escuchando, que no dejaras de hablarle. Oí los pasos alejarse, bajando los escalones que daban a la terraza donde me hallaba. Y me quedé fría de repente, como si algo en mí empezase a quitarse el anorak, a quedarse en tirantes en pleno invierno. Pero era agosto. Cerré el puño y me quedé allí unos minutos más, hasta que sin quererlo empecé a pensarla. A oír su risa en los rincones de la terraza, a imaginarme que me veía desde el cielo, sentada en alguna estrella, mirándome como siempre lo hacía. Con su sonrisa. Incluso bailando con el firmamento ya no tan oscuro, porque ella lo estaba iluminando con su sola presencia.

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Tostadas Nº3 Algo parecido a una naranja exprimirse se oyó dentro de mí, entre las costillas. No supe lo que había sido hasta que entendía que fue el corazón que se me estrujó ante tanto sentimiento perdido para siempre. Y empecé a llorar. Pero sin dejar de sonreír. Las lágrimas salían disparadas de mis ojos, sin querer cesar, sin querer pararse. Miré de nuevo al cielo, y ella seguía allí, mirándome, triste, pidiéndome con sus ojos, ya apagados, que no llorase, que estaba bien. Y fue entonces cuando lo entendí. Mi deseo. El que había pedido minutos atrás, se estaba cumpliendo. Estaba bien, estaba entera. Bajé la mirada para secarme las lágrimas, aunque era inútil, ellas seguían saliendo, empapando mi cara y calando mis huesos sin que yo apenas lo notara. Subí de nuevo la cabeza y ya no estaba. Se había marchado, aunque supe que realmente nunca había venido, que había sido mi imaginación, mi recuerdo materializado en polvo de estrellas que se refleja en el cielo en forma de ella. Pero gracias a eso supe que mi deseo se cumplió, y que ella estaba predestinada a estar bien en el cielo nocturno: ella tenía luz propia y magia entre las pestañas. Ella era una estrella que debía de estar en la vía láctea. Y siempre lo había sabido, en realidad.

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Mundo blogger Pergamino con tinta. http://pergaminocontinta.tumblr.com

Somos un blog creado con el objeto de dar a conocer ese talento artístico y literario tanto Nacional como Internacional que llegue a nuestras manos. También las editoriales y/o autores pueden ponerse en contacto para las reseñas de sus libros.

Pergamino Con Tinta - { Nuestros Inicios...}

Pergamino con Tinta desde que se ideo fue planteado como un espacio creado para la demostración del talento en cualquiera de sus expresiones, teniendo como premisa que lo que sueñas, lo vives y si lo vives eres capaz de demostrarlo a todos. Ésta es una iniciativa que desde hacía tiempo su creadora había querido plasmar y fue posible con la llegada de algunos chicos (Jules (hoy Pyrite Wolf), Darkenis, La Dama, Gabrielle Ann y aunque no nos acompañe actualmente Violeta que por ella está Linda Ravstar) a los que hoy damos las gracias.

Con el piloto que inicio en el mes de Noviembre de 2011 en la plataforma Blogspot y teniendo una propuesta de innovación, éstos chicos cambian de plataforma a Tumblr para demostrar cualquier lugar es bueno para escribir si se tiene inspiración.

Darkenis, La Dama, Gabrielle Ann y Pyrite Wolf son aquellos seres que llenaron de luz y oscuridad el espacio; tales efectos que sólo se logra con una gran madurez de su escritura… unas tan profundas que podrían dejarte sin habla y otras aún más risueñas que pudieras volar y llevarte lejos sin ni siquiera haber salido del lugar. Pero, ¿Y que sucede con el talento semanal?… Pensado en éste grupo de personas se estableció un rincón para derrochar lo que con distinción habían sabido ganarse y así, sobresalir de las diferentes propuestas enviadas a nuestro correo; ellos al igual que los otros chicos son partícipe del nacimiento de PCT, y son fueron un abreboca de las muchas SorpresasPCT que a partir de ellos, encontraran en nuestro espacio.

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Tostadas Nº3 ¿Sabías que...fuimos y seremos un lugar diseñado para las publicaciones de aquellos que se consideran escritores, autores innatos, diseñadores, artistas plásticos como digitales y pintores, donde respetamos y protegemos en PCT sus creaciones bajo la certificación de CopyRight?. No nos fundamentamos en el plagio creemos en ese espíritu libre que es capaz de hacer sus sueños realidad y por tanto, es respetado.

• Enlaces de interés de esta página: - Buscan a personas como tú: http://pergaminocontinta.tumblr.com/post/56353143753/pct-aquienes-estamos-buscando

- Escritores/publicaciones en la página: Linda - Ravstar / Gabrielle Ann / Dama del Lago / Pyrite Wolf / Darkenis - Cumplen el 27 de noviembre su aniversario:http://pergaminocontinta.tumblr.com/post/61726790920/antesala-a-nuestroaniversario-pct

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1001 tonos de frío http://1001tonosdefrio.blogspot.com.es/

1001 tonos de frío es un espacio en Blogger que empezó a comienzos de octubre y ya ha empezado a publicar los reportajes, entrevistas, textos y muchas cosas más. Este blog se está capitaneado por dos mujeres:

Laura: http://1001tonosdefrio.blogspot.com.es/search/label/Aforo%20ilimitado%20%28Laura%29 Lorena: http://1001tonosdefrio.blogspot.com.es/search/label/Nido%20particular%20%28Lorena%29

Además, se puede colaborar en todo lo que se quiera, publicándolo semanalmente. Tiene varias entradas que lo explicarán mucho mejor que nosotras que aquí os dejamos, y esperemos que os animéis a participar, que es un proyecto muy bonito: http://1001tonosdefrio.blogspot.com.es/p/about.html, además de este enlace, os dejamos con el kid que está para descargar, donde te viene cómo y dónde puedes participar, todo de manera muy mona y sencilla: http://1001tonosdefrio.blogspot.com.es/p/colabora.html.

Esperemos que os paséis.

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Tostadas Nº3

Agradecimientos Primero de todo agradecer a todos los que han estado todo este tiempo con las tostadas, siguiéndonos, comentando, leyendo, participando. Gracias en especial a los que han participado en este último número de la revista, gracias a los que nos han felicitado, gracias a las palabras bonitas, a las tostadas, gracias a los que nos han mandado palabras de apoyo. Gracias a todos/as.

Este es el último número de la revista, como seguramente sabréis todos, así que, sólo esperamos que os guste, y lo disfrutéis como todos los anteriores. Muchas gracias por haber estado ahí, y hasta siempre, tostadores/as.

Tostadoras

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Revista tostadas, nº3  

Último número de esta revista llena de tostadas, sal, azúcar, mantequilla, mermelada y nutella. Vuelven las entrevistas, reportajes, escrito...

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