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PÁGINA 6 / DICIEMBRE 1998

OCTAVARIOS DE AMOR (1998) 1

OCTAVARIO DEL ENCUENTRO DÉJAME QUE TE ENSEÑE

y asirme de tu esplóndido cabello can brilla de cerveza.

Déjame que te euseñe euautu hau visto mis ojos eu la mañaua espesa

Porque sé que vendrán tardes de lluvia que pugnarán par encontrar la herida intacta de tus besos. Viernes 20 de junio de 1998

a las que estás acostumbrada.

La ciudad está eu ruiuas después de tauto iueeudio sofocado. Es como si salieras de uu bosque caleiuado por veredas de asombro y de eeuiza basta desembocar en plazas descompuestas. Fluye la geute como uu río lento, se detieue eu las tieudas fatigadas donde descausa el pan so soledad o se adentra, confusa, entre la niebla cuando el amor no invade las palabras. Hoy parece que el tiempo no se hace voluntad. Triunfan cansancio e indolencia como si el alcanzar los límites del mondo fuera tarea inútil, y, al no acertar los ojos a cruzarse, buyera la mirada pensativa por súrdidas callejas hacia una muerte sin disfraz. Tiene aspecto el reloj de barco hundido señalando las doce sin agujas, y hay ventanas qne no se han encendido, muchachas que no saben despertar, telegramas que pasan par debajo de una puerta de alcoba, donde lo muerte siempre tiene olor u cap era inútil», este jueves de junio bochornoso con un 80 por ciento de humedad. Siento en mi piel el ósculo viscoso de la bruma marina, que me envuelve como su voz y deja sin opción a la mirada en vilo. Despierta. Ven conmigo a recorrer las playas, el callejón oscuro, el paseo marítimo hoy dormido en la broma, la plazas descompuestas... Tu cuerpo juvenil es cuando ven mis ojos.

Jueces 25 de junio de 1998

2 SENCILLAMENTE VIERNES

Sencillamente viernes más da o jueves. si aún puedo dar con otra rosa viva! Hay lea he dicho adiós. Entregadas las isotas, he vuelto a atropellar conciencio del tiempo». Toda se ha convertido, de repente, en palabras par las que van y vuelven aquel primer otoño que abrió el primer poema, el invierno que aún fluye en la memoria como el agua en el tiempo y la distancia, nuestra niña e ingenua primavera donde el amor se trasmutó en secreto hasta alcanzar la luz y se detuvo baja las olivos, el último verano que ya nos pertenece como la perfección a tu desnudo, el rumor al arroyo, la lágrima al dolor a el miedo a ese vacía que se escande en la muerte.

Nada dejan los años que no sea un cúmulo de arrugas, un silencio cobarde y este miedo que repta por la vida hasta perderse por el laberinto oscuro del pasado. San las seis de la tarde y te sigo esperando, más allá de la anócdata que es entregartejtna fotografía. para habitar definitivamente no rincón de tus ajas

SABES QUE YO TE ESPEHO Sabes que ya te espero par detrás de mi voz, más allá del ataño de tantas confusiones y silencios, más cerca de este mar donde ahora vuelaH el acantilado del recuerdo» gaviotas nunca vistas, par encima de todo la que he sido. Sabes que ya te espero detrás de cada noche, en el dolor que nace de las sueños sin cumplir, decidida a vivir oua historia que justifique, al fin, nuestra existencia.

Sabes que ya te espera muy a pesar de ti hasta que, ya extrañada de amar, mi voz se abrace can la muerte. Sábado 27 de junio de 1998

4 CONFESIONES Habito este riiscón del domingo y del viento cuando ya nuestras cuerpos san memoria, memoria una del otro, y un vuelo enloquecido de vencejos

traza franteras a nuestras palabras, que no encuentran su puerta. Tú, despuóa de una noche de ginebra que barra las semáforos, anclas tu soledad en un gran ática can vistas hacia el mar mientras ya intento salvar esta distancia que me aísla en un desván sin sueñas ni batelias. Ya estay donde tú estás, mc dirás luego, al despertar, cuando el rumor del mar libere de vapores tu memoria y asiente en cualquier silla tu cansancio, y caistcmplcs tu cuella, al mirarte en espejas venecianas, sus el rajo callar que ayer lucías por haber aprobado la selectividad.

Por hacerte feliz cruza sin pasaporte la imprecisa frontera de la palabra, acudo allí donde tu voz un me canvaca par caminas de ritmos y metáforas: no quiero que tu voz descanse en el pasada. Y la hago mía. Hay quiera recobrar definitivamente un lugar en tu cuerpo, un ámbito en alguna de las siete fonemas que componen tu nombre a tu apellido, un temblor en tu pecho y un momento en tus labios que sepa a eternidad. Dominga 28 de juuia de 1998

5 LUNES Y CARTAS

No ea pasible olvidar el arrecife dande e1 amor nos canfinó si el mar embravecido nos hastiga el alma can espadas y espumas, donde la muerte y la pasión convergen cama el liria y la sangre en las cárdenas labias, si no nos decidimos a existir en las vastas litorales donde la luz se viste de fiesta y e1 amor se redime tendida sobre arena. Sabes que escriba para ti esta tarde de un lunes y na só dónde estás, si te esperan quienes praclaman su amistad, si has salida a deshora a la ciudad dejando las sillas baca arriba, la cama sin hacer,

A Beatriz Ortiz y Gema Pomares toda esa inmensa colección de objetas, que nas marca frauteraa, en desardcH y olvidada, par vieja y par pretórita, nuestra amar un hueco de torpe inexistencia». No es fácil convencerte de que ocupas esta infinita salcdad del tiempo donde aún te sueña y aprenda cada día a recordarte, donde te nombra con la voz herida y te espera hasta el roja amanecer par si regresas. No huyas de mí hacia extrañas paraísos sin saber que te acecha la tormenta, que noche pasen su cuchillo de dudas sobre el pecho», que la sombra acentúa en la baca el sabor a ceniza y ajenjo, que prasigne la muerte abrióndase caminas. Lunes 29 de junio de 1998

ME QUEDA LA PALABRA

Mc queda la palabra. Aquellas nombres que en las ajas lleva clavadas cama agujas, me taladran las labias y ungen mi sueña de húmedas cenizas. óQnó debo hacer del tuya?

Toda palabra tiene su agua secreta y busca la fecha que creía ya olvidada o la suicida intimidad del vórtiga que halló el primer partal a la pasión a aquel pasea tenso baja la lluvia pertinaz, un día, que anegó tus palabras en la hierba. Cuando vivir asidas del silencia es casi nuestra historia, y nuestra vida un cúmulo de sueñas humilladas, y se va disolviendo tu afirmacióH de niebla, regresa al laberinto del recuerda, recorro desde el fonda de almeudra de tus ajas las calles y las plazas melancólicas de tu ciudad y busca salida franca al mar. A veces me detengo en lugares damósticas en las que compartimos la juventud y estábamos de acuerda can la manera de sentir la vida. A veces me refugio en la rutina, carcama que reduce imperceptiblemente a palva nuestra frágil vivir y nos sume, inclemente, en la tristeza, es decir, en la muerte.

La muerte y el amar, unidas, desembocan en un mar única: el silencía avara y pasesiva. Pera sabes que la inmortalidad reside en la palabra. Martes 30 de junio de 1998

7 CONFUSIÓN DE NOMBRES confusión de nambres en las mapas al regresar de un viaje!

Só que traiga en las ajas el embrujo de la Alhambra. En Cranada, ciudad que oc duerme en un caso de agua», hería e1 sal can pétalos moradas la piel de las turistas a pesar de la nieve de la sierra. Cogidas de la mann contemplamos la gracia y filigrana de los artesanados, la luz del patio de las arrayanes y las jardines del Ceneralife. Tú amparabas tus ajas tras la gafas oscuras de un Christian Diar moderna. Yo, empeñada en el arte de hacerte más feliz, sabienda que la vida va cubriendo de tiempa los nambres y las mapas,

elegí para ti el calar de aquel cielo ya metida en verano que resume la gracia de Sevilla, la alegría de Málaga, el azul contenida pera eterua del agua de Aracena y la salada claridad de Cádiz.

Es difícil entrar, sin la memaria previa, en algunas ciudades can la nache, cuando ladran las perras de las retrovisores y, al pasar, se suicidan vertiginosamente las semáforos. Más difícil salir cuando una mala noche se pasea sabre el insomnio y sabes que- la niebla amenaza las hermosas

madrugadas de jonia. Ahora, de regresa, san las huclias de tus pequeñas manas las que marcan un ruta y las que me devuelven la palabra -muy cerca de estas castas que dibuja la espuma cama la media luz tus juveniles muslos

sabre la blanca sábana dande reina el silencio y te quedas darmida. Miércoles 1 de julio de 1998 B ÉXTASIS

Ya no sé silos días y las besas andan equivocadas, cama escribió Salinas, porque esta noche mágica en que contemplo tu desnuda cuerpo en la nieve ondulante de las sábanas, te beso y te recuerda cama eras.

Mc recorría, entonces, un temblor. Ya no sabía qué escribirte. Alguien mc repetía que eras tú quien llenaba mi pobre luz de abejas. A veces te perdiste par mio versas de manera impreciaa: Todavía mio ajas eran ciegas. Un día, sin buscarla, fui atraa ajas, y cambiaran tu cuerpa y tu memoria.

Eecucrda que salía, a cada iustante, de mi intrigrada mismidad a iluminar tus íntimos rincanes, a escudriñar el humus de tu carne, a ascender par tus húmedas vertientes a acariciar tus hajas después de haber sentida entre mio manas las raíces que te unen a la tierra.

Era canta de alondras tu mirada, de claridad tus labios y de sombra engastada en almendras recientes tus pupilas; tu piel cama un susurro de palpitante sal. Ya te beso esta noche en que el humo que ciega se esfuma de repente y el tiempa se detiene en la redonda morbidez de tus pechas.

Salirse de la noche y de tu lada es salir hacia un bosque sin árboles ni sueñas, aprender a perderae fatalmente por esa red espesa de caminas que irremediablemente conducen a la muerte. Alicante, jueces 2 de julia de 1998 JosÉ Luzs VALLEJO MAaGOzTE

CHASCA Nº 33 - 1998 – DICIEMBRE  
CHASCA Nº 33 - 1998 – DICIEMBRE  

PERIÓDICO ESCOLAR DE LOS MARISTAS EN ALICANTE. ÉPOCA I.

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