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© Toni Mañané Se autoriza y aconseja cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública, y transformación de esta obra sin contar con el titular de la propiedad intelectual, excepto: tira comica © Peridis chiste © Santy Hazme llegar tus comentarios y críticas a tonimbcn@hotmail.es

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Per la Meritxell i la Irene, les meves filles, i tots els nens del mon, perquè heredin un mon social i ecologicament més lliure.

(Para mis hijas Meritxell e Irene, y todos los niños del mundo, para que hereden un mundo social y ecologicamente más libre.)

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1ÂŞ Parte

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DEDICATORIA Alguien escribió hace unos años “los pequeños secretos se recuerdan siempre, las grandes mentiras se olvidan muy pronto”. Lo acontecido alrededor del Prestige, las grandes mentiras y la ocultación de la verdad por parte de los estamentos oficiales tardará muchos años en olvidarse. Este es un libro nacido de la voluntad de compartir con mis amistades los sentimientos y mi experiencia alrededor del Prestige. Es un libro pensado en catalán y escrito en castellano para poder hacer participe a tod@s aquell@s que me animaron a hacerlo. Se trata pues de un libro compartido. Quiero agradecer a mis amig@s internaut@s la ayuda recibida desde Argentina, Colombia, Suecia, o las diferentes comunidades españolas. A ell@s les debo en primer lugar los ánimos dados, los consejos y su colaboración ya sea dando opiniones o sugerencias, o ayudando en las correcciones de las galeradas , ortográficas o lingüísticas y “limpiando “ de catalanismos el texto. No sería justo, no acordarme de mi familia, que durante todo este tiempo ha padecido, padece y padecerá mis neuras solidarias. Este modesto libro, vai dedicado ós mariñeiros, percebeiros, mariscadores, redeiras e a aquelas persoas que dalgún xeito foron víctimas do Chapapote, Galipote ou Pichi xa sexa en Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi ou costas francesas. Eles foron os afectados, eles foron os que máis duramente sufriron nas súas carnes a traxedia do barco, e os que fixeron que vendo o seu 7


coraxe loitando sin outras armas que as súas mans, os seus utensilios e a súa improvisación , contaxiáronos ós milleiros de voluntarios as súas ansias de mantener o litoral e as súas conciencias limpas. (Este modesto libro, está dedicado a los marineros, percebeiros, mariscadores, redeiras y a aquellas personas que de alguna manera fueron víctimas del Chapapote, Galipote o Pichi ya sea en Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi o las costas francesas. Ellos fueron los afectados, ellos fueron los que mas duramente sufrieron en sus carnes la tragedia del barco, y los que hicieron que viendo su coraje luchando sin otras armas que sus manos, sus herramientas y su improvisación, nos contagiaron a los miles de voluntarios sus ansias de mantener el litoral y nuestras conciencias limpias)

Al eremita-artista alemán, Manfred Gnädinger “Man” al que tildaban de loco por estar recluido en su casa-museo en Camelle y que murió el 28 de diciembre de tristeza al ver sus obras y su playa teñidas del negro fuel. A esos niños que descubrieron aquel mes de diciembre que ante las prohibiciones de la Xunta era necesario expresar su protesta, realizando murales o entrelazando sus manos en una kilométrica cadena humana (cerca de 50.000 ) uniendo las poblaciones de Laxe y Muxía en A Costa da Morte. A l@s compañer@s voluntari@s que han dado una lección de civismo y ecológia yendo desde las diferentes comunidades o los llegados desde Japón, Eslovenia, Francia o Bélgica, a pesar de todos los insultos recibidos por parte del gobierno y a la plataforma de intelectuales “Burla Negra” y la plataforma ciudadana “Nunca Máis” por demostrar que ante la ineficacia oficial, la sociedad civil es capaz de actuar. Y finalmente a mis colegas periodistas: redactores, fotógrafos, cámaras, que luchando contra viento y marea nos ofrecieron crónicas no manipuladas y enseñaron al mundo lo que estaba sucediendo.

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My Day, My Day..

“O galego non protesta,emigra”, Castelaó

Era un miércoles 13 de Noviembre. Los informativos de televisión daban la noticia de que un viejo barco llamado Prestige había sufrido , frente a las costas de Galicia, una vía de agua en su casco y arrojaba kilos de fuel a las en aquellos días embravecidas aguas del Atlántico gallego. Eran las 15.10 cuando el capitán del Prestige lanzaba un desgarrador “My Day, My Day...” En un principio la noticia, aunque preocupante, no parecía que revistiera una extrema gravedad. Su situación, a pocas millas de la costa de Galicia, presagiaba que rápidamente los servicios de emergencia de los puertos cercanos y las autoridades tanto autonómicas como estatales se puesiesen manos a la obra. El Prestige un viejo petrolero monocasco, fabricado en 1976 era propiedad de Mare Shipping Inc y la armadora Universe Maritime Ltd. Fletado por Crown Resources. En su interior almacenaba no menos de 77.000 toneladas de fuel pesado de muy mala calidad (fuel oil M-100) que había cargado en Ventspillss (Letonia) y San Petesburgo, destinado a Singapur. Las horas se íban sucediendo. La tripulación formada por 27 hombres, 24 de origen filipino, dos griegos y un rumano fue rescatada del buque, en el que sólo quedó su capitán, un viejo lobo de mar de 67 años llamado Apostolos Mangouras cuyo único interés era llevar el barco a puerto y reparar la averia y dos ayudantes. A lo largo de los días no salimos de nuestro asomo. La descordinación y falta de toma de acciones concretas se acrecentaba a medida que los días pasaban. El barco no sólo no se le acercó a la costa, sino que por órdenes del ministro de Fomento Alvarez Cascos, se le intentaba alejar de la costa, mientras las

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fuertes corrientes otoñales del Atlántico volvían a llevar al Prestige cerca de la costa. Lejos de procurar solucionar el vertido,las autoridades optaron por tomarse un descanso e irse al Pirineo como el Ministro de Fomento, Alvarez Cascos, de descanso a Doñana como hicieron Jaume Matas (Ministro de Medio Ambiente),Angel Acebes (Ministro de Interior), y Ana Pastor (Ministra de Sanidad) o de caza como el Presidente de la Xunta de Galicia , Manuel Fraga Iribarne. Para el viejo mandatario gallego, nada era más importante que pasar el fin de semana de cacería como hacía antaño con su paisano y generalísimo, Franco. Total según sus propias palabras “todo está bajo control”. El vertido del Prestige no suponía ninguna preocupación para las principales autoridades ni autonómicas ni españolas. Junto al anciano presidente, compartieron jornada de caza en Aranjuez los Conselleiros de Medio Ambiente, Carlos del Álamo y el de Obras Públicas Xosé Cuíña. Durante días el zapping a la hora de los informativos fue el deporte nocturno. Ni TVE , con el manipulador-presentador y a su vez director de informativos Alfredo Urdaci, ni Antena 3 daban información veraz, se limitaban a decir que todo estaba bajo control. ¿A que se referían?, ¿al vertido de crudo o al control informativo por parte del gobierno? Afortunadamente la independencia informativa de Tele 5 y de la cadena autonómica catalana TV3 ,ofrecían larguísimas crónicas desde Muxía. Los informativos nocturnos de estas cadenas se alargaban casi una hora y dedicaban casi la mitad del tiempo a informar "in situ” sobre lo que se preveía sería un gran desastre ecológico. Las imágenes no daban lugar a dudas. Muxía, en plena Costa da Morte, villa marinera que había tenido la oportunidad de conocer hacía solo unos años, había cambiado sus rocas impolutas y sus calles bellísimas por unas estampas dantescas, negruzcas, en que la gente debía caminar con mascarillas a consecuencia del olor 10


irrespirable del fuel que el bravío mar lanzaba con rabia contra las calles del pueblecito marinero. Las imágenes ofrecían el rostro cansado de los mariñeiros y mariscadores regresando a puerto con su carga de fuel, con sus barcas que siempre habían estado limpias y cuidadas hasta el último detalle, ahora teñidas de negro y con sus motores impregnados de fuel. Mientras los marineros en tierra vaciaban rápidamente las barcas de las enormes masas de fuel, las mujeres se avalanzaban sobre los que regresaban del mar para ayudarles a quitarse el mono, en otra hora blanco, y ahora teñido de negro, y limpiarles las caras y manos y darles agua antes de volver a esa desagradable pesca que según el gobierno no hacía presagiar una marea negra. Viendo esas imágenes y la impotencia del pueblo gallego ante la inoperancia de los gobernantes, los ojos se me humedecían cada noche era la impotencia y rabia que íba acumulándose en mi interior. Si debiese recordar sólo dos imagenes del sufrimiento de los mariñeiros y sus familias estas serían la descrita anteriormente, y la explicación que daba un niño de once años desde su colegio, decorado con un enorme mural sobre lo que se presagiaba como gran desastre. Poco más o menos el niño explicaba que sólo tenía 11 años , que era eso, un niño y no entendía, pero que sabía que su padre era mariñeiro y no podía ir a pescar. Su abuela era redeira, y como los pescadores no salían a la mar, no podía tejer redes, y como su padre y su abuela no podian traer dinero a casa, su madre no podía comprar pan y la panadera, como no vendía pan, tampoco podía comprar, y acababa su exposición diciendo “pero sólo soy un niño de 11 años y no entiendo nada”. Estas imágenes reflejadas en mi memoria demuestra lo que ha sufrido y sufre el pueblo marinero ante esta catástrofe y cómo la juventud, y la infancia,ha tenido que crecer, madurar rápidamente en sólo unas semanas.

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Galicia siempre conformista, siempre conservadora, se movilizó contra la ineptitud del anciano Fraga y la pasividad del gobierno central. Encabezados por escritores e intelectuales, los galegos se aglutinaron alrededor de la plataforma Nunca Máis con el fin de recaudar fondos y coordinar la llegada de voluntarios deseosos de limpiar tanto las playas como los miles de aves (unas 25.000) que estaban impedidas de volar debido a la impregnación de su plumaje por el fuel y la ingestión del mismo. Las convocatorias de manifestaciones fueron un éxito progresivo, cada convocatoria sumaba más participantes que la anterior, fruto del trabajo bien hecho y tambien debido a la rabia que aumentaba entre la población gallega.Los gritos de “gobierno culpable” y las peticiones de dimisión se multiplicaron en cada manifestación. La bandera Gallega, blanca y azul, se transformó en negra y azul. Negro por el luto de miles de galegos que veían morir su mar, negro por el fuel que embadurnaba sus costas. Tanto la Xunta de Galicia como el Gobierno de Aznar, vieron en estas movilizaciones masivas el fantasma de su declive político por lo que rápidamente se afanaron en intentar desprestigiar a Nunca Máis y a los que la apoyaban acusándolos de batasunos, radicales y de ser el instrumento movilizador del Bloque Nacionalista Galego. Lejos de amedrentarse, la plataforma fue incrementando el número de simpatizantes, las ayudas económicas aumentaron vertiginosamente, tanto, que el gobierno rápidamente trató de asustar a la gente afirmando que ese dinero estaba financiando al BNG. Intelectuales, estudiantes, profesores, militantes tanto del PSG-PSOE,como de IU, o gente simple y llana se adhirieron a Nunca Máis. Habían pasado casi 15 días desde el inicio de la vía de agua en el Prestige, y se seguía sin hacer nada. La decisión del gobierno de realizar un crucero con el barco accidentado por toda la costa gallega había agravado la situación. La decisión de llevarlo mar adentro con la intención de lo que era un grave problema que afectaba a España, fuese un enorme problema internacional y que 12


otros países pusiesen remedio al desaguisado, había provocado que esa vía de agua, merced a los embates del fuerte oleaje de la zona dañase mucho màs el betusto casco del petrolero hasta que finalmente partido en dos sucumbió bajo las aguas atlánticas, a 4.000 metros de profundidad. Para el gobierno toda había pasado. Con el Prestige partido en dos y a tal profundidad, el fuel se “solidificaría” y el problema se habría acabado. El tiempo demostraría que fue la peor solución, el fuel no sólo no solidifico, sino que las grietas existentes continuaban vertiendo petróleo a la superficie. El gobierno minimizo dichas grietas afirmando que “sólo son cuatro hilillos”. Cada día que pasaba la llegada de fuel a las costas aumentaba y se seguía sin hacer nada. Ni los responsables del gobierno de Aznar ni el betusto Fraga y los suyos se atrevían a acercarse a la zona afectada. El “guaperas” y engominado Delegado del Gobierno en Galicia, Arsenio Fernández de Mesase limitaba a “coordinar” (?) desde su despacho de A Coruña y a desinformar. El trabajo en el litoral gallego no cesaba. Las barcas de pesca cada vez estaban más estropeadas a causa del alquitrán que taponaba sus motores. Los hombres cada vez estaban más cansados después de casi 15 días de trabajar a brazo partido contra la marea negra. La tenacidad y la improvisación fueron determinantes en los primeros días. Ante la falta de herramientas, los herreros idearon y fabricaron enormes sartenes de freír castañas. Estas sartenes, tienen la peculariedad que en su base, la que esta en contacto con el fuego, está repleta de agujeros de un centímetro aproximadamente lo que permite sostener las castañas sobre el fuego y a la vez permitir que éste las vaya asando a través de la cáscara. Dicho artilugio, aplicado a una brazo largo y una superficie mucho mas ancha que la casera, permite recojer a “paladas” el fuel del mar y a su vez que el agua que lo acompaña, se vaya por dichos agujeros. Otra herramienta construida por la gente de tierra fueron las barreras que intentarían detener el avance de la mancha negra. La primera barrera se instaló en la desembocadura del río Anllóns a 13


los tres días del inicio del desastre. Ante la falta de decisión de las autoridades, la iniciativa civil ideó la forma de construir barreras. Mientras los niños iban de casa en casa buscando colchones o almohadas de espuma, las mujeres y redeiras se afanaban en tejer sacos de patatas rellenos de dicha espuma. Cualquier elemento que permitiese la flotación era válido, cualquier elemento que permitiese retener la marea aunque sólo fuese unas horas servía. Cientos de bidones industriales, debidamente limpiados también fueron utilizados como atolones artificiales. Las barreras industriales, provenientes de los paises nórdicos, aun tardarían varias semanas en ser solicitadas oficialmente. Se acercaba el puente de la Constitución. En las universidades los estudiantes hincaban los codos intentando apurar las últimas horas antes de los exámenes de diciembre. Los tres días de fiesta, habían estado deseados por muchos estudiantes para hacer un alto en sus estudios y disfrutar de las fiestas. El Prestige truncó esos deseos y miles de voluntarios se desplazaron hacia las costas gallegas para colocarse el mono blanco y con sus únicas armas, sus manos limpiar el litoral. Una vez más ante la ineficacia oficial, reacción popular. En pocas horas, las negras playas gallegas se habían teñido de blanco. Una marea de voluntarios, disciplinariamente alineados uno junto a otro, sin nadie que dirigiese sus actuaciones se pusieron manos a la obra. La gente de los pueblos costeros no salían de su asombro. Sin saber cómo ni por qué, miles de gentes venidas de cualquier rincón del estado español, latinoamérica, Europa incluso de Japón irían cada fin de semana hasta su litoral para mostrar su solidaridad. Lejos quedaba, afortunadamente el tópico de los jovenes pasotas, los jovenes del botellón o las drogas. La sensibilidad solidaria ante el desastre, nos presentaba a una juventud desconocida, 14


solidaria, reivindicante y afanada en acabar con el mal sueño de las playa negras. Los pabellones polideportivos se conviertieron en improvisados “hoteles” donde los voluntarios descansarían después de tremendas jornadas de trabajo. Los bares de los pueblos ofrecían bebidas y alimentos, algunas casas particulares abrieron sus puertas para que esos solidarios-desconocidos tuviesen un techo donde descansar. Los ancianos del lugar, se sintieron rejuvenecidos por esa marea blanca y aportaban su ayuda ofreciendo agua o cigarrillos a los agotados voluntarios en sus momentos de descanso. Rápidamente el material de que se disponía se agotó. Los guantes y monos blancos, sólo se pueden utilizar una vez y era necesario prevenir a los voluntarios de posibles contaminaciones del fuel. Internet se convirtió en el arma del voluntariado. Los correos electrónicos se multiplicaban. De extremo a extremo del estado español, los e-mails solidarios cruzaban el territorio recabando solidaridad, o que los ciudadanos acudiesen a Galicia a limpiar. Otros más atrevidos, fueron enviados a empresas proveedoras de equipamiento (monos, guantes, gafas, botas) o a directivos de grandes superficies comerciales, solicitándoles que aportasen desinteresadamente dicho material para poder equipar a los miles de voluntarios, a la vez que se les indicaba que “su colaboración será valorada altamente por el público y su establecimiento logrará un alto prestigio”. Numerosas empresas se hicieron eco del llamamiento cibernético y enviaron camiones de material hacia la costa. Todo un gesto admirable por parte de estas empresas. La marea blanca desbordó todas las previsiones. Rápidamente, una vez más la Xunta puso palos al carro e intentó impedir la llegada de más voluntarios. La descordinación oficial era enorme. Nunca Máis y la población civil, sustituían la ineficacia de los gobiernos. Desde Catalunya, la propia Generalitat abrió una oficina de coordinación para los miles de voluntarios que cada 15


semana se desplazaban hacia A Costa da Morte a 1.200 km de Barcelona. Nunca Máis, también constituyó una delegación catalana formada por los hijos de aquellos inmigrantes que llegaron a Cataluña a dejar su sudor y esfuerzo en los años 50. Mai Més, la definición catalana de la plataforma se volcó con sus hermanos gallegos. Los medios de comunicación social, prensa, radio, televisión y tambien internet tuvieron una significación especial a lo largo del primer mes de desastre ecológico. La prensa, televisiones y emisoras de radio más próximas al gobierno se afanaban en minimizar las consecuencias del vertido. Una y otra vez repetían que no había marea negra pese a que del vientre del barco ya se había desprendido 35.000 toneladas de fuel y en su interior quedaban aún 40.000 que poco a poco íban desprendiéndose hacia la superficie. Se decía que no había marea negra, cuando los vecinos portugueses habían montado todo un sistema de vigilancia y prevención en vistas a una posible arribada del negro “regalo” de las autoridades españolas. No había marea negra a pesar de que Asturias, Cantabria, Euskadi y el SO de Francia iban tiñendose de negro. Al frente de este ejército de mentirosos la televisón oficial gallega, la televisión que sólo sabe adular a Fraga y que en esos días sólo ofrecía mínimas informaciones sobre el Prestige y largas crónicas de lo bien que lo estaba haciendo el gobierno autonómico y el Ministro Cascos, acompañado de imágenes irreales de playas semi limpias, tal fue la manipulación informativa por parte de la Televisión de Galicia (TVG) que pronto fué rebautizada como Televisión de Outra Galaxia (TVOG). La tergiversación, la manipulación, la desinformación por parte de la administración autonómica, llegó a tal extremo que el estudio de TVE para ofrecer los informativos desde el puerto de Muxía, tuvo que buscar un lugar más tranquilo, lejos de las gargantas airadas de los mariñeiros y mariscadores que acallaban la locución de Urdaci con gritos de “televisión manipulación” y “dimisión”. El estudio tuvo que trasladarse a una montaña situada 16


en la isla de Ons., mientras el resto de platós televisivos ofrecían sus progamas desde el propio puerto de Muxía. Ante la impotencia de los profesionales de la información, frente a la actitud oficial, éstos llegaron a encadenarse a las puertas del Parlamento Gallego como protesta a la falta de transparencia informativa, coincidiendo con la sesión del pleno que debía debatir las dos mociones de censura contra el betusto presidente Fraga. Días antes el colegio de periodistas había difundido un comunicado, avalado por la firma de más de mil periodistas gallegos, denunciando la falta de libertad informativa. Frente a esta tergiversada e interesada información, afortunadamanete estaban los mass-media que ofrecían información contrastada, información veraz y no manipulada. Emisoras de radio como la SER, cadenas televisivas como Tele 5, o las autonómicas TV3 o Euskal Televista, diarios como El País, La Vanguardia, los del grupo Z, etc. se esforzaban en dar a la opinión pública una información acorde con la realidad. Litros de tinta, metros y metros de vídeo y horas de locución contrarrestaron la manipulación informativa y fomentaron la solidaridad entre la población y el aumento de nervios por parte de los llamados gobernantes del país. Papel importantísimo tuvo internet en este proceso de concienciación. Instituciones oficiales como universidades, grupos ecologistas, institutos, o simplemente internautas anónimos colgaron en la red las informaciones que íban consiguiendo. Durante los primeros meses de catástrofe la red ofreció mucha más información que los medios de comunicación tradicionales. Fotos de las playas, de las miles de aves que agonizaban víctimas del manto negro, evoluciones de las mareas, aportaciones en forma de comentarios u opiniones particulares, corrían por la red. Especialmente curioso resultaba ,sin embargo observar el mapa de los departamentos de costa del gobierno portugués y el español en sus páginas web. Ambos mostraban la misma zona, pero mientras en el portugués aparecían los lentos movimientos de la marea hacia las rías gallegas, en la web oficial 17


española no había ni rastro de la marea. Todo un ejemplo de transparencia informativa por parte del gobierno Aznar... Llevabamos más de 15 días que el mar sólo hacía que vomitar fuel hacia la costa , en ese tiempo, la gente se había percatado ya de que el desastre ecológico no podía pararse. Los pescadores gallegos y sus familias, sabían que la temporada de altas ventas de navidad se había ido al traste. Miles de monos blancos teñían de esperanza el negro litoral, pero... y el gobierno? y el ejército? y el vegestorio Fraga?... Nadie aparecía por las costas gallegas después de dos semanas. Los ánimos estaban cada vez más caldeados, la ineptitud, inoperancia, inutilidad de los dos gobiernos se acrecentaba a medida que pasaban los días, hasta que en la mañana del 2 de diciembre, como si hubiesen tocado arrebato, todos los dirigentes gallegos, ministros, y politiquillos de tres al cuarto se movilizaron. Lo que hubiese sido una visita normal, en un país normal, en el que por desgracia se produce un accidente de un petrolero, en Galicia había necesitado que fuese un ciudadano llamado Juan Carlos de Borbón, por ende también monarca español, el que movilizase a la clase política oficial. Por primera vez en 15 días, esos politiquillos de pacotilla, esos lame culos del poder, íban a pisar y oler el nauseabundo aroma del fuel. La decisión inesperada del rey español de conocer in situ la realidad de la catastrofe ecológica, significó un antes y un después. Los lameculos que se arremolinaban alrededor del monarca con la intención de salir en la foto aún a pesar de ensuciar sus lindos zapatos con el negro fuel, debieron oír toda clase de improperios e insultos por parte de los mariñeiros, sus familias y ciudadanos del litoral gallego. Un patético octogenario y senil Fraga debía hacer verdaderos esfuerzos para moverse entre las abruptas rocas de la costa da Morte y estar cerca del rey. El propio monarca, a pie de litoral, pudo oír por parte de los voluntarios las quejas de éstos acerca de la descoordinación, falta de materiales y falta de organización y ayuda oficial hacia los que desinteresadamente estaban limpiando las playas. Y Aznar encerrado en su palacio de la Moncloa, seguía sin acercarse a Galicia. 18


Fue apartir de ese día, en que el Rey español estuvo en Galicia, en que tras las pregunta de ¿Donde está el ejército? El ministerio de Defensa organizó el envío de tropas a limpiar playas, tras la pregunta ¿donde está la coordinación? se intentó tímidamente y con pocos recursos, a través de la Xunta, coordinar las oleadas de voluntarios. Hay que reconocer que la aportación desinteresada de miles de “monos blancos”, desbordó cualquier previsión dando lugar a que en algunas zonas los propios voluntarios se molestasen o que dado el gran número de estos llegados a algún Concello, no se tuviese el material de seguridad necesario. En Catalunya, que junto a Madrid fueron las dos comunidades que más se volcaron, se organizó através del Institut Català del Voluntariat, el envío de voluntarios hacia Galicia de forma coordinada y con la total certeza que los más de mil kilometros de distancia entre ambas comunidades, serían recorridos con un fin y unos resultados de ayuda positivos. Frente a la solidaridad popular, el gobierno se empeñó en poner palos a las ruedas de las ayudas fuesen del propio estado o extranjeras. No se podía consentir que ante la inoperancia oficial, la sociedad civil se organizase y actuase libremente. Europa no conocía oficialmente la magnitud del desastre, el cual era constantente minimizado por las supuestas autoridades españolas. Los aviones de reconocimiento portugueses, eran sistemáticamente apartados del espacio aéreo español, tal vez temeroso éste de que difundiese las fotos de como la marea negra se acercaba una y otra vez hacia Galicia. Las barreras que debían cercar la gran mancha negra,y que debían de llegar de los países nórdicos, no acababan de pedirse agravando día a día la situación. La única ayuda aceptada por el gobierno fue la de la flota francesa que durante dias limpió las costas gallegas, hasta que dada la magnitud del desastre y la amenaza de que la marea llegase a las orillas galas, hízo que éstas regresasen a su país y evitar, bajo las órdenes del gobierno francés , que les afectase la tragedia. Aquí sin embargo nadie movía pieza y mientras mirábamos a los dos países vecinos como se movilizaban autoridades, ejército y 19


pescadores en previsión de la llegada de la marea, aqui se seguía minimizando el asunto. Ya a mediados de diciembre se insistía oficialmente en que no era necesaria la ayuda del voluntariado y que todo estaba “bajo control” La ineptitud de los encargados de paliar los daños ocasionados por el Prestige seguían en su tozudez de demostrar que todo iba bien. La Generalitat de Catalunya fletó dos barcos limpiadores de fondos marinos, procedentes de la desembocadura del río Ebro donde trabajan habitualmente. La Xunta, durante más de diez días les prohibió trabajar argumentando que dichos barcos limpian del Ebro una plaga de moluscos -el mejillon cebra- que es realmente una plaga peligrosa para el ecosistema fluvial. Se argumentaba que dichos barcos podían llevar larvas de dicho molusco y contaminar la costa gallega extendiendo la plaga del molusco cebra. Por más que los técnicos y biólogos se esforzaban en explicar que dicho molusco solo vive en aguas dulces y muere en contacto con el agua salada, la prepotencia de la Xunta y el malestar que generaba que Catalunya, pagase con dinero de la administarción pública autonómica dichos barcos hizo que éstos no pudiesen realizar sus tareas en aguas gallegas. Tras dos semanas de cruce de reproches entre ambas administraciones y en vista de que los gallegos no estaban dispuestos a aceptar dicha ayuda, los barcos se trasladaron a Asturias, donde fueron recibidos con gran entusiasmo.

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LA GRAN MENTIRA LAS PERLAS DEL PRESTIGE

“O Atlántico foi mudado salvaxamente para negro” Anton Reixa

Durante los meses transcurridos desde el fatídico 13 de noviembre, los responsables políticos no han dejado de regalarnos frases lapidarias que sólo se las creian ellos. He aqui algunos ejemplos de las palabras “tranquilizadoras” de los gobernantes y de como “dominaban” la situación: “Probablemente el fuel no toque la costa gallega” Arsenio Fernandes de Mesa, Delegado del gobierno (14 Noviembre 2002) “Ya ha pasado el peligro más grave” Manuel Fraga Iribarne, Presidente de la Xunta de Galicia (15 Noviembre 2002) “La acción rápida de las autoridades españolas, que han alejado el barco de la costa, ha impedido una gran catastrofe ecológica.Y no hay ningún peligro para los recursos pesqueros. Miguel Arias Cañete, Ministro de pesca (16 Noviembre 2002) “Creo que hay alarmismos muy poco justificados” José Mª Aznar, Presidente del Gobierno español ( Roma 28 Noviembre 2002). Las fotos que ofrecio el batiscafo “Nautile” desde la profundidad del Atlántico mostrándonos las pérdidas del pecio del Prestige, fueron reducidas por el Vicepresidente del gobierno, Mariano Rajoy como “hilillos de plastilina que se solidifican al alcanzar la verticalidad” y las capas visibles desde la superficie o en la playas se les minificaba tildandolas de “irisaciones “ o “algunas manchas dispersas”.

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Para Alberto Nuñez Feijo, Conselleiro de Política Territorial de la Xunta, la preocupación de los gallegos por el Prestige es “una neurosis obsesiva” (15 de agosto 2003) La plataforma Nunca Máis, los voluntarios y todos aquellos que manifestamos nuestra protesta a la actuación gubernamental fuimos tildados de adjetivos que a la vista de lo acontecido, nos dignifican como “ nacionalistas radicales”, “comunistas” ,”anarquistas” o comparándonos con radicales abertzales vascos “batasunos “ o “jarraicos” Si en la fauna animal existe algun animal más fiel al hombre sin duda este es el perro. Algún trauma infantil debe tener el Presidente Aznar al comparar a los canes con los miles de manifestantes que hicieron oír sus protestas en las principales capitales españolas y en Bruselas al tildarnos de “Esos perros que ladran su rencor por las esquinas”. Jamás un intento de insulto aproximó tanto a sabuesos y humanos, aún cuando estos últimos gritaron en el código marino “delta,india,mike,india,sierra,india,oscar,november” para que entendiesen los poderes públicos que actitud tomar ante su actuación ante el grave desastre ecológico. Lamentablemente el mensaje sólo lo recogió Xosé Cuiña, Conselleiro de Obras públicas dela Xunta quien dimitió el 16 de enero del 2003) Sin embargo la mayor “perla” la protagonizó el vejestorio Fraga al otorgar el 25 de Julio, Día de Galicia, la máxima distinción autonómica, la Medalla de Oro de Galicia a Francisco Alvarez Cascos, Ministro de Fomento y Obras Públicas por “su empeño personal en acabar con el atraso secular de Galicia” y a la comisaria Europea, la popular Loyola de Palacio por “su batalla para preservar las costas gallegas del tráfico de mercancías peligrosas”. Paralelamente, y mientras más de 20.000 personas protestaban en la santiaguesa Plaza do Obradoiro por estas medallas, los escritores José Luis Sampedro y el promotor de Nunca Máis, Manuel Rivas, prendían del cuello de una voluntaria cántabra, un hilo dorado del que colgaba una concha marina con 22


el texto “Nunca Máis” como homenaje a los miles de voluntarios. “Aquí condecoramos a la gente que se lo merece, a los que de forma desinteresada han luchado por mejorar las condiciones de este mar herido” En el momento de entrar en imprenta el presente texto, la empresa Repsol YPF hizo público un informe según el cual, la cantidad de fuel que almacena el pecio del Prestige es 13.800 toneladas, lo que supone que la cantidad de fuel vertido al mar es de mas de 64.000 Toneladas. Ante esta “pérdida” de 23.000 toneladas del interior del barco, el Comisionado del Gobierno para las actuaciones derivadas del accidente del Prestige, Rodolfo Martín Villa, no tuvo el menor reparo en afirmar que tal vez el armador había falseado la cifra de fuel transportado y en lugar de 77.000 toneladas transportase sólo 60.000. Apoyaba su afirmación en que el cálculo del fuel que quedaba en el barco durante los primeros días se hízo, por parte de los técnicos “a ojo”. De confirmarse el vertido de 64.000 toneladas de fuel al mar, supondría el mayor desastre europeo por delante de los vertidos del Erika y el Mar Egeo, incluso mucho superior al Exxon Valdés Paralelamente a este hecho, se ha sabido también que el gobierno español a renunciado a su jurisdicción nacional y ha presentado demanda judicial contra ABS (American Bureau of Shipping) en Estados Unidos, en lugar de hacerlo en España.

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NUEVE MESES DESPUES

“¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día ulterior que sucede a la agonía”. Jorge Luis Borges

Han pasado nueve meses desde el hundimiento en dos del barco, de su pecio aún salen 700 kg de fuel diarios que llegan a las playas diseminados en pequeñas “galletas”. Este hecho ha provocado que la mayoría de playas del Cantábrico y Atlántico vieran arriar las banderas azules que califican sus aguas y arenales como de calidad. Mas de 4.000 personas trabajan diariamente limpiando los arenales. Las pérdidas de captura de peces es de unas 26.000 toneladas según la Cofradía de pescadores de Pontevedra. La normalidad ecológica de los fondos marinos, según estudios de la Fundación Pedro Barrié de la Maza no se conseguirá hasta el 2.015. La mortandad de aves durante este período es difícil de evaluar, pero según el mismo estudio podría llegar entre las 300.000 y las 670.000 aves muertas lo que supondría la mayor catástrofe ecológica europea y de las mayores mundiales, equiparable a la provocada por el Exxon Valdés en las costas de Alaska. Entre las especies afectadas figuran alcas, alcatraces, airaos, frailecillos, gaviotas... La dificultad en evaluar el número exacto de aves muertas, estriba en factores como los vientos que soplaban en dirección contraria a la costa, el hecho de que el Prestige se encontrase en alta mar, y lo accidentado del litoral gallego, así como la gran cantidad de días que duró el vertido de forma incontrolada. A pesar de que el gobierno anunció a bombo y platillo que el 1 de julio las playas estarían limpias, la realidad es otra: Durante los meses de verano (julio-septiembre) han estado trabajando en tareas de limpieza un total de 4.031 personas. Las 25


playas afectadas en dicho período suman 135 (63 en Asturias, 30 en Galicia, 22 en Euskadi y 20 en Cantabria), siendo un total de 745 las playas que en algún momento se vieron afectadas por la contaminación del Prestige (504 sólo en Galicia). A fecha del 11 de agosto se habían retirado un total de 78.147 toneladas de residuos de las que 2.864 corresponden al período entre el 1 de julio y el 11 de agosto . Dando por buenas las cifras de que el barco transportaba 77.000 toneladas –la empresa propietaria se negó sistemáticamente a dar cifras-, hasta mediados de agosto se habían recogido unas 37.400 toneladas, quedando por recoger unas 2.600. El barco vomita de su pecio unos 700 kg diarios, quedando en su interior entre proa y popa unas 37.000 toneladas. Las dos partes del Prestige que descansan a 3.500 y 3.800 mts constituyen una auténtica bomba capaz de reventar en cualquier momento y agravar la situación ya delicada del litoral atlántico. Tras unas primeras afirmaciones de que el fuel solidificaría con el frío y la profundidad, se pasó al sellado una a una de las diferentes fugas 9 en proa y 5 en popa , solución momentánea. No será hasta primavera del 2004 cuando se ensaye el recuperar el fuel a través de aberturas en el casco y su recogida en enormes balones hasta subirlos a la superficie. Si este sistema fracasase se intentaría construir dos marquesinas que cubriesen por completo los restos del barco. Tanto una como otra solución jamás ha sido intentada a tal profundidad, por lo que el peligro de futuras mareas negras seguira en tanto en cuanto no sean vaciados los depósitos del Prestige.

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EL PLAN GALICIA

“Les roques negres m’atrauen a naufragi. Captiu del càntic, El meu esforç inútil, quí popt guiarme a l’alba?”” Cementeri de Sinera,Salvador Espriu (Las rocas negras me atraen a naufragio. Cautivo del cántico, Mi esfuerzo inútil, Quién puede guiarme hacia el alba?”) Cementeri de Sinera,Salvador Espriu.

Muchas han sido las mentiras del gobierno acerca de la marea negra y la contaminación costera. Con la finalidad de minimizar el suceso, desde las instancias oficiales se ha intentado cualquier argumento. Se ha tergiversado la información manipulando sin ningún rubor las televisiones públicas, la prensa afín al poder. Se ha reprimido a manifestantes y periodistas, se ha descalificado a “Nunca Máis “ y a los que les apoyaban, sin embargo sólo han conseguido aislarse ellos mismos. Las principales preocupaciones del gobierno ante la crisis del Prestige eran dos, una como deshacerse del barco “hay que enviarlo al quinto pino” llegó a decir el Ministro Alvarez Cascos, la otra preocupación era como acallar a los gallegos. En 1992, otro barco el “Mar Egeo” embarrancó a la entrada del puerto de A Coruña, junto al faro romano de la Torre de Hercules. El barco, cargado de petroleo, arrojó toneladas de líquido al mar y acabó incendiándose. En aquella época, la lentitud del gobierno socialista, hizo que las indemnizaciones llegasen demasiado tarde. Ahí esta el kit de la cuestión !! debió pensar Aznar, y preparó toda una serie de inversiones millonarias para Galicia. Ante la irritación social, se pretendía acallar a la población a base de talonario, un nuevo “Plan Marshall” para los gallegos. 27


José Mª Aznar que durante el primer mes de la catástrofe había permanecido alejado de la zona, decide viajar el 14 de diciembre a A Coruña, lejos de la Costa da Morte, ahí encerrado en la torre de control del puerto coruñes permaneció tres horas “interesandose” por los trabajos que se estaban realizando. Un fuerte despliegue policial evitó que la gente le dijese a la cara lo que pensaban de él. Aznar argumentó que no acudía a la zona del accidente para “ no entorpecer las tareas de limpieza , ni distraer la atención del personal”, toda una demostración de cinismo. La siguiente ocasión en la que el mandatario español acudió a Galicia fue el 24 de enero con motivo de la celebración de un Consejo de Ministros en Galicia. En sus carteras los ministros llevaban la mentira del “Plan Galicia”. Dicho plan consiste en un ambicioso proyecto de inversiones infrastucturales por parte de los diversos ministerios. Según los acuerdos del consejo de ministros coruñés, el total de inversiones previstas en los próximos años dentro del llamado “Plan Galicia” era de 12.459 millones de Euros lo que no dijeron es que de éstos, 7.200 millones ya estaban previstos con anterioridad al 13 de noviembre. La Xunta de Galicia, no se quedó atrás y emulando al gobierno de Madrid, declaró unas inversiones de 1.662 millones en su propio plan. Casi 800 millones también habían estado presupuestados con anterioridad al desastre. Las ayudas prometidas a los afectados no han llegado todavía, para recibirlas, deben renunciar a cualquier demanda judicial. En los comicios municipales celebrados el 25 de mayo, el PP mantuvo sus resultados, dicha paradoja resulta de la campaña de intoxicación lanzada por los populares amenazando a la población de que votar al PSG-PSOE , IU o al BNG suponía llevar a Galicia a los “rojos” y “comunistas” y por tanto “ que no llegue el dinero 28


de las indemnizaciones “ (!) .No es de extrañar que a partir del 26 de Mayo apareciesen camisetas con la leyenda “Eu non fun” (yo no fui) en referencia a los que votaron PP. En estos nueve meses desde el accidente del Prestige, 30.000 personas abandonaron completamente su actividad y otras 120.000 tuvieron que hacerlo de forma parcial. Se calcula que entre las indemnizaciones y los gastos de limpieza de las playas cifra de daños ocasionados por el Prestige, no bajaría de los 4.000 millones de euros.

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2ÂŞ Parte

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40 HORAS DE VOLUNTARIO

“ Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro. No había sol, ni luna ni gente, ni animales, ni plantas. Solo el mar estaba en todas partes, era la Madre. Ella era agua y agua por todas partes y ella era río, laguna, quebrada y mar y así ella estaba en todas partes. Así, primero sólo estaba la Madre. Se llamaba Gaulchováng” La Creación según los Kogui (indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia)

Por fin era viernes, acababa para mí una semana de trabajo fuera de casa, en otras ocasiones estaría alegre por regresar y ver a los míos, en esta ocasión no era así, no emprendería el camino de casa, sino que me adentraría en la costa gallega, esa costa a la vez tan bella pero tran traicionera para los pescadores. Mi objetivo había estado meditado desde hacía meses tenía moralmente una obligación y en pocas horas iba a realizarla: luchar con mis manos contra el chapapote. La semana en el noroeste de España había sido dura para mí. Además de los casi 2000 kilómetros que había estado conduciendo, mi cuerpo había tenido que sufrir la tensión del trabajo, la lluvia y esa en otrahora bella estampa de una Asturias nevada, pero no deseada ahora, en pleno mes de mayo. El frío y la humedad había hecho mella en mí y el repentino cambio de tiempo experimentado el jueves al llegar a Galicia, con temperaturas altísimas me hacía sentir extraño. En horas habíamos pasado de lo 0º a los veintitantos. Cuando emprendí el viaje desde Vigo a Porto Do Son, una extraña sensación se apoderó de mí. Me quedaban aún casi 125 kilometros y había acabado de trabajar más tarde de lo que esperaba. El asfalto de la autopista era devorado rápidamente por mi coche, acortando la distancia entre ambas poblaciones. Estaba 33


pagando el último peaje cuando por fin me dí cuenta que dejando atrás Padrón, entraría en la Galicia llana, la Galicia sincera que conocía por mis viajes a las zonas rurales de esa comunidad. Los pinos, abrazados por los helechos, daban un bello color verde a ambos lados de la carretera. Había quedado con María,la coordinadora de voluntarios a las nueve de la noche en el Concello de Porto do Son y me apresuraba para ser puntual a mi cita, jamás me ha gustado hacerme esperar. La población, un pequeño pueblo marino, se asentaba a lo largo de la Ría de Muros e Noia, su recientemente remodelado puerto pesquero denotaba la importancia que para los portenses tenía ese mar tan azul. A pesar de lo tarde que era, y debido a la latitud de la villa, empezaba a ponerse el sol. Cuando entré en el edificio que alberga el Concello, María ya me esperaba con toda la documentación preparada y tras rellenar los correspondientes vales de comida, seguros y demás papeles me acompañó a la casa donde dormiría. Esta fué precisamente mi primera sorpresa, íba preparado para dormir en comunidad en el suelo del polideportivo municipal, pero la falta de voluntarios a estas alturas de mayo aconsejaba acomodarlos en casas particulares. Allí conocí a Carlos un castellonense de Burriana con el que compartiría horas de la playa y casa. La casa era pequeña, pero enorme para nuestras necesidades, de hecho sólo utilizariamos durante nuestra estancia la mitad de la misma. Los amplios muros de piedra y la vista hacia la Ría y la Punta Carreiro, situada al otro extremo de la misma, le daba un aire idílico. Esa noche, después de cenar, aún tuve ganas, a pesar de la humedad de dar una larga caminata por la dársena del puerto y 34


apreciar la bella imagen de las barcas reflejadas en el agua, gracias a una tímida luna en cuarto creciente. Era madrugada y mientras mi pensamiento reeditaba las imágenes trágicas de aquel mes de noviembre cuando el Prestige vomitó parte de su negra carga en el mar y las gentes del mar luchaban por detener el avance de la marea, del exterior me llegaba el rumor del mar batiendo contra las rocas del acantilado y las gaviotas lanzaban sus cantos a los cuatros vientos. Me desperté relativamente pronto, María, no pasaría a recogernos hasta las 9.30, y no estaríamos en la zona de limpieza antes de las 10 ó 11 de la mañana en función de las mareas. Antes de desayunar aun me dí un corto paseo por el puerto. El sol, explendoroso, se lavaba la cara en las aguas estancadas de la dársena, mientras algún marinero realizaba pequeñas reparaciones en sus barcas. Junto al puerto se encontraba la lonja y los vendedores ambulantes estaban montado su mercadillo del sábado donde venderían sus productos, frutas, verduras, flores. Me detuve junto a un pequeño puestecillo que ofrecía el típico queso de teta Gallega y pan de maíz, un pan moreno enorme y denso, ahora placer de gourmets, pero en otra hora único alimento disponible. Charlé durante un buen rato con el anciano que estaba al frente, comentamos historias acerca del pan negro. Mientras él me contaba que era el único pan que podían comer después de la guerra –el pan blanco sólo era accesible a través de la cartilla de racionamiento- yo comentaba mis recuerdos de niñez cuando fuí por vez primera a la aldea de mi madre y me ofrecieron ese tipo de pan que yo creía mas duro que una piedra y que se hornaba una vez en cantidad suficiente como para poder disponer de ese alimento durante 15 días. Me contaba el hombre del puestecillo, que en su pueblo dos familias hornaban la misma cantidad de pan para esa quincena y mientras a una le llegaba para ese periodo, para la otra era necesario adelantar la siguiente hornada. Tardaron tiempo en descubrir que el secreto de la duración de la ración del pan no estaba en la realización ni los ingredientes del mismo, sino que 35


mientras una familia tenía guardado el pan en lo alto de un armario , la otra lo tenía al alcance de los niños y estos cada día echaban mano del pan de maíz. Cosas de críos...y de las penurias de la posguerra... Eran ya algo más de las 10 de la mañana cuando precedidos del jeep del Ayuntamiento, íbamos en el coche de Carlos hacia Corrubedo. Según el castellonense, era mejor ir con nuestro coche pues así a la vuelta podíamos ser independientes y no tendríamos que estar esperando a que el coche oficial viniese a buscarnos. Corrubedo es un pequeño pueblo situado a unos 20 km de Porto do Son, con casitas bajas al que se accede por una bella carretera entre pinos y helechos. En el local habilitado por protección civil, nos facilitaron toda la indumentaria, por un momento me recordó la denigrante escena de la entega de la ropa militar durante el obligado servicio militar. En esta ocasión habían datos que la hacían muy diferente, de un lado las chicas que se ocupaban del menester eran muchísimo más bellas y amables que aquellos malcarados militares, su sonrisa era sincera y la labor en que se emplearían esos trajes, sería mucho más gratificante que aquel impuesto servicio de armas. De Corrubedo a la Praia de Balieiros, había poca distancia, estacionamos el coche al principio del camino de acceso. Desde ahí veiamos la bella C que hacía la cala. A nuestra izquierda un grupo de “monos blancos” provistos de lanzas de agua y caretas se aferraban en dejar blancas unas negrísimas rocas,. A nuestra derecha una pareja de “monos” y algo más allá otro grupo de cuatro limpiaban la arena con palas y tamices, eran los componentes de la cuadrilla de Tragsa con los que compartiriamos las horas de playa. Vestidos de blanco, teníamos más el aspecto de desinfectadores de gérmenes peligrosos que de voluntarios y eso que sólo llevabamos los guantes y el traje y precindimos de ponermos las mascarillas, gafas y capucha. La contaminación grande las playas de los primeros días había remitido considerablemente y no hacía 36


necesario utilizar todo el equipo aunque aquellas personas que están en contacto diario con la zona contaminada siguen sufriendo molestias respiratorias y gástricas,como Vicky, una de los capataces que teníamos asignados y que ese día no podia venir a la playa por estar con vómitos debido a la respiración del aire mezclado con el fuel. La zona asignada para Carlos y para mí estaba justo en el centro de la bahía formada por los dos cabos de la playa. Nuestro trabajo se basaba en tamizar ,“peneirar” según nuestros colegas gallegos, “garbellar” según nosotros, la arena de la playa. Para trabajar racionalmente, marcabamos con palos pequeñas parcelas de aproximadamente dos metros cuadrados de playa y a golpe de pala y “peneira” íbamos limpiando centímetro a centímetro la misma, intentando esparcir de nuevo la arena de forma que quedase más o menos extendida de forma uniforme, sin producir montañas y agujeros en el gran arenal de la bahía. Desde el primer momento se nos insistió mucho en nuestra condición de voluntarios, como contraposición al resto de gente que estaba en la playa como contratados por la Xunta de Galicia o el Ministerio, lo que significaba que no debíamos erigirnos en héroes e intentar acabar con el chapapote en pocas horas, pues, además de ser imposible, sólo conseguiríamos llevarnos de recuerdo un terrible dolor lumbar. El día era precioso, el cielo despejado hacía que el mar tomase un color azul intenso sólo roto por la espuma blanca de las olas. Levantar la vista y girarnos hacia el mar era un ejercicio relajador. El sol era de justicia con unas temperaturas que superaban de largo los 25º. Las medidas de seguridad e higiene, nos impedían liberarnos de ropa, con lo que la sensación de calor era mayor. Las botellas de agua corrían de mano a mano durante los numerosos descansos. Durante estos algunos aprovechaban para poner sus riñones en contacto con la arena y aliviar la zona 37


lumbar, otros aprovechabamos para realizar fotos con el consiguiente enfado por parte de los encargados de FCC que aducían que estaba zona prohibida, otros, como Carlos y Alberto compartían canutos de marihuana. Jamás me ha tentado hechar una calada a un cigarro de “chocolate”, pero debo reconocer, a pesar de mi ignorancia sobre el tema, que Alberto era todo un profesional en el arte del liado. Si no fuese por el olor uno diría que estaban hechos por Philips Morris. En una de las pausas se me acercó uno de los componentes de la otra pareja, con la que sólo compartimos el sábado y de los que , por desgracia ignoro sus nombres. Se trataba de dos hombres de pueblo, de esos que a pesar de tener, aparentemente, pocos estudios se les nota en la cara y en el hacer su bondad y su sabiduría labrada en experiencias diarias. Este, al que llamaré el “pescador” pues se definió como tal, era una persona de mediana edad, barba blanca teñida de alguna mota negra, como si su bello se negase a dar paso a la alba barba , me acercó a la orilla y desde allí me señaló hacia el horizonte indicandome Fisterra, Muxía y el trágico recorrido que realizó el Prestige. Su ojos y sus palabras denotaban toda la rabia almacenada en su interior. En un principio me sorprendió la acción del pescador, pues yo no era más que un voluntario que en pocas horas regresaría a mi ciudad, como durante casi seis meses habían hecho miles de voluntarios llegados desde los más reconditos lugares del planeta: sudamérica, Europa, Japón, etc. La clave que resolvería mi sorpresa me llegaría al día siguiente, yo preocupado por la limpieza de la playa, ignoraba que a mis espaldas los otros “monos blancos” elocubraban sobre quien sería yo. Las casi 20 personas que estabamos en Balieiros, nos habíamos divido en cuatro grupos: la cuadrilla,los diez de FCC y dos parejas, aparentemente nada nos unía entre nosotros simplemente, no era poco, la lucha contra el fuel. A la hora de comer, la cuadrilla nos sugirió la posiblidad de ir a Corrubedo y deleitarnos con un magnifico bocadillo de pulpo 38


gallego, a lo que no pudimos negarnos. Durante la comida estuvimos comentando las vicisitudes del chapapote y sus consecuencias. Fue una conversación corta pues sólo disponíamos de media hora para comer y debíamos volver a la dura tarea. La comida afortunadamente fue ligera y el no abusar de las cervezas, en otra hora deseadas como fieles acompañantes, nos permitió seguir ejecitando la pala y la “peneira”. Nos quedaban escasamente dos horas de trabajo, los voluntarios, debíamos abandonar la faena a las cuatro y los contratados a las cinco. Debíamos pues aprovechar el tiempo. Conforme pasaba el tiempo debo reconocer que el desánimo hacía mella en mí. Movías kilos y kilos de arena y sólo sacabas diminutos trozos de fuel del tamaño de un grano de arroz, posiblemente provenientes de los residuos que saltaban de las rocas por las lanzas de agua a presión del grupo de FCC. Estábamos con Carlos “peneirando” la última parcela que habiamos marcado , cuando Pablo me llamó “Toni, coje la cámara y mira esto”. Mis ojos se abrieron de par en par, no podía ser, pensaba yo. La cuadrilla estaba limpiando una zona junto a las rocas marcada por el sendero que había hecho el agua envestida por las olas de regreso al mar. O un “accidente” o un azar, se produjo un pequeño desprendimiento que había dejado a la vista una superficie de arena situada a más de un metro de profundidad. El olor a fuel era fuerte y delante nuestro una bola de unos cinco kilos de un material negruzco, viscoso, mal oliente había salido a la luz mezclada con algas. Híce la foto, mientras un grito de rabia emanaba de la garganta de Lali “a saco !!!”. Me sorprendió la reacción de la galleguiña. Durante todo el día había estado pendiente del telefono móvil. Lali era la típica mujer gallega , muy joven, madre de una niña de cinco años terriblemente enamorada de su marido, José, maquinista de un barco pesquero de largas travesías y que hacía quince días que había enbarcado por un período de tres meses. Su dependencia del móvil estaba justificada, sólo le quedaban tres horas de cobertura antes de que José quedase incomunicado telefónicamente. Como muchas mujeres gallegas, esposas de emigrantes o marinos, Lali debía 39


asumir la responsabilidad de mantener una casa y educar paternomaternalmente a su hija. Ese “ a saco!!” resonó en mi como si hubiésemos descubierto un lobo en un corral de ovejas. En menos de un metro cuadrado nos pusimos seis personas a escavar. El olor era penetrante, señal de que había más, Sabíamos que estábamos contraviniendo una norma, no podíamos profundizar más de un par de centimetros y ya estabamos por el metro y medio casi de profundidad. Encima de las rocas Carlos sacaba bolas de chapapote. Al inicio de la garganta producida por el desprendimiento, a mano, Alberto y Pablo escarvaban siguiendo el olor desagradable del fuel. En un lateral, Nati se ayudaba de los pies para arrancar arena, a continuación Lali y yo, a paladas, íbamos retirando la arena amontonada. No tardamos demasiado en observar la segunda bola, una enorme y asquerosa bola de unos quince kilos, ahora ya no podíamos seguir, debiamos afrontar nuestra desobediencia y avisar al capataz, quien a su vez avisaría a sus superiores y así sucesivamente, algo que evidentemente no sería de su agrado ni de el de las instancias superiores. Mientras esperábamos la llegada de Miguel, observabamos el viscoso volumen negruzco. Nadie decía nada mientras estábamos estirados en la arena, pero todos coincidiamos en nuestros pensamientos “estamos haciendo el gilipollas”. Estábamos limpiando en superficie, para dar apariencia de limpieza en la playa, cuando las mareas y la acción de la naturaleza había ido enterrando el chapapote . En superficie el tamaño era de granos de arroz, profundizando más del tamaño de un garbanzo y más abajo el de una nuez. A metro y medio las bolas eran de cinco y quince kilos !!!, La llegada de Miguel, no supuso ningún sobresalto, habíamos encontrado aquello por “casualidad” y debíamos seguir escarvando pues no se sabía si lo que quedaba eran restos de la gran bola, o la continuación de la misma.

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Eran más de las cinco y decidimos que una vez extendida la arena, esta se secaría y al dia siguiente sería más fácil tamizarla. Agotados de las horas pasadas y el calor, nos dirigimos al coche de Carlos. En nuestro cuerpo se nota el cansancio, sin embargo ambos deseabamos conocer O Castro de Baroña, a mitad de camino entre Corrubedo y Porto do Son. O Castro es una magnífica construccion celta enclavada en un istmo, al que se accede através de una pronunciada pendiente entre pinos. La vista de la construcción castreña es imponente. Ahí abajo, junto a los embates del mar aparecen más de 16 construcciones circulares distribuidas en dos agrupaciones. No es difícil pensar que los antiguos celtas se creyesen en el paraíso al habitar este castro. El regreso hata el aparcamiento nos acabó de matar. Una vez en nuestra casa, Carlos se decidió por tumbarse a descansar, mientras yo, cogía un libro y me dirigía al acantilado. Allí, en plena solitud, el silencio sólo lo rompía las olas que chocaban contra las piedras a pocos metros de donde yo estaba y el canturrear de unas docenas de bellas gaviotas plateadas. Alternaba mi lectura con la visión de ese mar tan bonito y hoy calmado del Oceáno Atlántico. Las horas pasaron sin darme cuenta y solo el frescor de la tarde noche hízo que me retirase de aquel lugar tan placentero. Como Ulíses , por la noche volví a sentir los cantos de sirena y de nuevo acabé sentado en la darsena del puerto. La noche era apacible, la temperatura ideal y de nuevo las barcas de los pescadores se reflejaban en el agua iluminada por una luna que quería completarse poco a poco. Las Miñarzo, Necora, Serviola o Maraxa, nombre de algunas de las decenas de barcas danzaban ante mis ojos al son de un inaudible mar. Tal vez fuese la tranquilidad del lugar la que hiciese que varias veces me despertase esa noche, o tal vez fuesen esas sirenas que enamoran a los marinos las que susurrasen en mi oído. Fuese lo que fuese, el despertarse con el ruido del agua chocando en las rocas y las gaviotas cantando, fue maravilloso.

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Era ya domingo, parecía que hubiese dormido una eternidad y mi agotamiento del día anterior había desaparecido. El día, como el anterior, había amanecido explendoroso. El cielo azul abrazaba las aguas de la ría. A través de mi ventana veía ese abrazo entre los dos azules. Abrí mi ventana y deje que el frescor del amanecer invadiese mi alcoba. Hoy iría sólo a limpiar, Carlos tenía por delante un largo camino de 1000 km hasta Burriana, donde estaban a punto de iniciarse las fiestas patronales. Después de ducharme y hacer la maleta salí sigiloso para no perturbar las últimas horas de descanso de mi compañero voluntario. Las calles de Porto do Son aparecían desiertas, nadie paseaba por ellas, por unos instantes me creí el dueño de la villa marinera y deambulé una vez más por su puerto y sus angostas callejuelas. El kiosko permanecía cerrado igual que los bares. ¿Para que debían abrir a esas horas si los portenses aún dormían?. Sin la compañía del diario, preferí coger mi otro compañero de viaje un buen libro de lectura. Mientras me dirigía a la ensenada observé las bolsas cargadas de pan que pendían de las puertas de los bares, algo inimaginable para los que vivimos en grandes ciudades. No recuerdo el tiempo que pasé leyendo en la dársena, pero oí el ruido de la kioskera que abría su negocio. Poco a poco los bares tambien abrían sus puertas, definitivamente (y por suerte para ellos) no era el dueño de Porto do Son . Fuí a desayunar al bar mientras ojeaba el periódico. Estaba ensimismado en la lectura de “El País” cuando oí un “bon dia”, era Carlos que ya se había levantado para ir a su tierra. Al poco rato entró María y comentamos los tres nuestro hallazgo de chapapote del día anterior. María no mostró ninguna sorpresa , jamás supe si estaba acostumbrada a estos encuentros de fuel por parte de los voluntarios, o que su cargo de coordinadora del Concello, le impedía mostrar sus opiniones. 42


Eran casi las diez de la mañana cuando el jeep amarillo del Ayuntamiento venía a buscarme. Tras la despedida de Carlos iniciamos la ruta hacia Corrubedo donde debía recoger la nueva equipación para ese día. Iba en mi coche con las ventanillas abiertas, quería embriagarme del aroma de los pinos y helechos que marcaban la senda hacia ese Concello. Al igual que en el día anterior, junto a la carretera unos autocares del ejército, indicaban el lugar donde los militares tenían su base logística. Unos, aproximadamente 60 soldados , se dedicaban a limpiar la zona de la Praia de Basoñas, a mitad de camino entre Porto do Son y Corrubedo. Una playa con un largo arenal y en la que según supe después había mucho fuel enterrado. El local habilitado como almacén de voluntarios no mostraba demasiado ajetreo, mejor dicho, no había nada de ajetreo, en cuanto se me entregase el equipo ya podían cerrarlo e irse a casa. El tiempo se había nublado y aunque para mí no amenazaba lluvia se nos entrego “ropa de agua”, un chubasquero con pantalón verde para protegernos de la lluvia. Mientras esperaba al jeep de Tragsa que me llevaría a la playa, por mi mente pasaron las posibles imágenes del ajetreo de ese local unos meses antes cuando la concienciación ciudadana había enviado a cientos de voluntarios a la Ría de Muros. Cuando llegué a Praia de Balieiros ya estaba la cuadrilla limpiando. Mi llegada fue recibida con gran alegría. Sólo nos conocíamos desde hacía veinticuatro horas, pero habíamos establecido unos profundos lazos de amistad y fraternidad . La playa, pequeña en extensión, era enorme para nosotros cinco. Era domingo y sólo estábamos la cuadrilla y yo. Tal y como habíamos hablado el día anterior, nos dedicaríamos a “peneirar” la arena que habíamos extendido el día anterior cuando encontramos las dos bolas de chapapote. 43


En una de las pausas que hicimos para descansar, Lali me abordó de lleno en presencia de sus compañeros de cuadrilla. Con gran seguridad en si misma me dijo “¿oye Toni, tu no serás un paparazzi infiltrado...”. Me sorprendió la pregunta y deje escapar una carcajada “¿porque lo dices?” le inquerí. Lali me dijo que mi forma de actuar no era “normal”. Para ella esa anormalidad era la forma que tenía yo de atender a lo que me comentaban ellos o el marinero, el tipo de fotos que hacía, más cercanas a la foto denuncia que a la foto turística, mi enfado cuando la cámara digital que acaba de estrenar se bloqueó y me impidió seguir tomando instantaneas, o el hablar con pasión y rabia del desastre del Prestige. Les comenté a mis compañeros que, efectivamente era periodista, pero que hacía ya años que no ejercía la profesión. Noté en sus rostros, sobre todo en el de Lali un alivio y una mayor franqueza al hablar. Estábamos “peneirando” cuando vimos que se acercaba hacia nosotros una bella muchacha, era Vicky, la capataz de los empleados de Tragsa. Me chocó sus buenos dias, pues apareció gritando irónicamente “que no sabeis que aqui no hay chapapote....Porque os empeñais en encontrarlo...Ya sabeís que las ordenes son que no hay nada,¿de acuerdo?. Vicky, era la encargada de controlar las brigadas que trabajaban en la cinco playas de la ría. Su contacto con el fuel la había obligado a coger la baja en varias ocasiones. Cuando me la presentaron le dijeron “este es el voluntario catalán” y me saludo en mi idioma. Estuvimos un buen rato hablando, en primer lugar me comentó que acababa de reincorporarse ese domingo al trabajo y que su enfermedad era que al inhalar los gases del fuel durante tanto tiempo, este le atacaba al estómago produciéndole vómitos constantes. Vicky estaba indignada por la sucesión de hechos acontecidos desde el hundimiento del barco y las trabas encontradas para limpiar como es debido el litoral.

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La rabia brotaba de sus labios y me comentaba que en esa misma playa a la que estábamos limpiando la cara, sabía que había capas importantes de fuel enterradas. Junto a Pablo comentaban esos hechos y Vicky afirmó que junto al faro se agolpaban los fines de semana los turistas gallegos que iban a ver los trabajos de limpieza, y como ella “en un descuido” solía mover alguna piedra que dejaba ver su negro color para que éstos viesen que aún quedaban importantes cantidades de fuel. La semana siguiente tenían prevista la llegada de una cincuentena de voluntarios de la Universidad de Vigo “ y esos si que la van armar” dijo ella, mientras dirigiendose a Pablo comentó que no sabía si llevarlos a la zona del faro o a la de las Dunas. Pablo muy seguro de lo que buscaban era denunciar que aún quedaban playas por limpiar afirmó “llevalos a la de las Dunas, es más impactante”. Vicky se fue a seguir controlando las diferentes brigadas y ya no tuve oportunidad de poder seguir conversando ni de contactar con ella, pues su información hubiese sido muy importante para mí. Sentí cierta vergüenza al ver que mientras yo estaba hablando, mis compañeros seguían limpiando,y que al ir hacia ellos, paraban para refrescarse. Me senté junto a ellos, era un descanso que yo no me merecía pues en ese espacio de tiempo sólo había estado hablando. Sentados en círculo seguimos charlando sobre el chapapote , de mi vocación periodística. Comenté que al incio del desastre del barco, envié un email a los ecologistas gallegos, ADEGA, y que éstos lo habían colgado -con gran sorpresa y tambien alegría por mi parte- en su página web. Lali me dijo que estaba recopilando toda la informacion sobre el Prestige y que le gustaría tener ese escrito. Definitamente entre los cinco se había establecido una franca confianza mutua. De entre las numerosas conversaciones, se me comentó la rabia que tenían hacia algunos marineros que se reían de los voluntarios que íbamos a limpiar y su impasibidad ante las tareas de limpieza 45


prefiriendo estar en tierra cobrando las subvenciones antes que intentar limpiar el litoral y poder faenar. La Xunta supo desde el primer momento que a base de talonario de subvenciones , podría acallar las voces de parte de los afectados. Lo que no sabía la Xunta es que los ciudadanos de las grandes ciudades como Vigo o Santiago íban a coordinarse bajo el lema de Nunca Máis y que las voces disidentes recorrerían no sólo Galicia de punta a punta, sino también otras ciudades del estado español como Madrid o Barcelona o incluso Bruselas. Las movilizaciones y la concienciación de la población de las villas costeras, fue tal que en los colegios los niños hicieron murales contra el desatre ecologista y ante tal “peligro” la Consellería de Educación de la Xunta obligó a los colegios a eliminar esos murales y cualquier referencia al Prestige. Lejos de conseguir su objetivo, los padres de alumnos de colegios públicos se manifestaron durante semanas con lemas por la libertad de expresión y contra el Prestige logrando que los diarios estatales se hiciesen eco de dicha prohibición. Sin casi darnos cuenta se había hecho la hora de la comida y con un palet abandonado improvisamos una mesa. Un mantel de plastico azul, establecía una perfecta armonia entre el mar, el cielo y la mesa. Como habían acordado el día anterior mis compañeros galegos, habían traído para que me deleitase con los productos autóctonos y que mejor para ello que unas riquísimas empanadas. La primera de pan de trigo y pulpo y una segunda de pan de maíz y sardinas, a cual mejor. Inexorablemente el tiempo avanzaba rápidamente y desgraciadamente ya debía partir, aún nos quedaban unos instantes para seguir charlando junto a una taza de café. Con el jeep de Tragsa nos fuimos a lo que debía ser un enorme restaurante de playa y que en otras épocas debía estar repleto de turistas dando cuenta de los arroces con bogavante típicos de la zona.

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Antes de apurar los ultimos sorbos de café, fui invitado a pasar a la parte trasera del restaurante y ver la exposición de pinturas que la dueña del establecimiento había hecho. Todas las pinturas firmadas por Maraxa (algunas embaladas y dispuestas para su transporte) versaban sobre el mismo tema, el hundimiento del Prestige y el desastre ecológico que ocasionó. Las obras, a mi parecer, extraordinarias, estaban realizadas con varias técnicas pictóricas entre las que destacaban los óleos. En ellas se reflejaban la rabia, la impotencia de los hombres y mujeres del mar ante la invasión de fuel. Había llegado la hora de partir, después de intercambiar teléfonos, en el exterior los besos y abrazos expresaban lo que mi garganta no era capaza de decir. Subí a mi coche y sin mirar atrás inicié mi regreso a Catalunya. Durante casi una hora un tremendo nudo en la garganta me impedía casi respirar. Partía con la satisfacción de haber realizado un deseo largamente meditado, pero también con la impresión de que mi aportación a la limpieza de las playas había sido mínima. Mientras me alejaba la rabia seguía apoderandose de mí. Durante los seis meses que habían transcurrido desde que el Prestige iniciase su derramamiento de fuel, había seguido con atención casi enfermiza todo lo acontecido alrededor del barco y a mil kilómetros de distancia, la gente ya no se acordaba de lo sucedido y , lo que es peor, había calado la idea de que las playas estaban limpias y no era necesario ir a limpiar. En una de las conversaciones mantenidas ese domingo en la playa, mis compañeros me habían suplicado que denunciase públicamente lo que había visto y que dada mi facilidad para escribir, que enviase cartas a los periódicos. Una vez superada la presión en mi garganta, empecé a parir este librillo en mi mente. Para mí era justo cumplir los deseos de mis compañeros e intentar dar a conocer al máximo número de personas la realidad que yo ví en Galicia .

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Este verano, miles de turistas acudirán a Galicia atraídos por la enorme campaña publicitaria organizada por la administración. Acudirán con el deseo de comer el mejor marisco del mundo y de tumbarse en las limpias playas del litoral gallego, sin embargo cuando miren las plantas de sus pies, o quiten la toalla de la arena, descubrirán que estas están llenas de manchas negras y es que a pesar de lo que digan las autoridades y politiquillos, el chapapote sigue y seguirá arribando a la costa. La gran mentira de los gobiernos autonómico y central no podrá esconderse y como triste “souvenir” el chapapote quedará impregnado en la memoria de esos turistas que creyeron lo que les dijeron aquellos que afirmaban que las playas ya estaban listas para el baño...

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Epílogo Martes 12 de agosto, nueve meses menos 7 días desde el desastre del Prestige, 90 días después de mi estancia como voluntario en A Costa da Morte, volvía a esas playas gallegas. Eran mis vacaciones estivales, este año habíamos decido con mi familia dedicarlas a visitar la casa de mis antepasados en las sierras de Lugo, y una buena excusa para escaparme de nuevo a las playas que me vieron en el mes de mayo. Cuando llegamos a Porto do Son al filo del mediodía, la villa marinera aparecía iluminada por un sol radiante. A diferencia de tres meses atrás, los veraneantes paseaban por sus calles, entre ellos el actual Secretario General del PSOE, Jose Luis rodríguez Zapatero, habitual en Porto do Son durante los meses de agosto. Me acerqué de nuevo a la dársena ahí estaban mis “compañeras” las barcas de pesca que me habían acompañado durante las noches de mayo, danzando de nuevo ante mí. De nuevo enfilé la carretera ansioso de acudir a “mi “ playa. En pocos minutos llegamos a Balieiros. La playa estaba desierta a pesar de la hora y el buen tiempo que hacía. De no ser por el fuel que escondía en sus profundidades, el mar incitaba a un buen baño. 49


Rápidamente por mi cabeza pasaron las imágenes de aquel mes de mayo. Ya no estaban las casetas – vestuario, ni la caseta-aseo. Los contenedores de tela, mas de 20, tambien habían desaparecido y sólo se podían ubicar por la negrura de la arena donde estuvieron asentados. El arenal aparentaba limpieza, debo decir que lo hicimos a conciencia, aunque seguro que en capas inferiores todavía quedaba donde limpiar. Las rocas, donde habían estado limpiando los de FCC aún dejaban ver enormes zonas con chapapote no limpiado . Más negras cuanto más inaccesible era el lugar. Frente a esa estampa, la fauna marina luchaba por sobrevivir. Miles de diminutos mejillones se agarraban unos contra otros en las rocas limpias, algún pececillo y nécora, dejaban entreverse en las aguas que se estancaban entre las rocas. Era la lucha por la supervivencia, la naturaleza contra la insensatez humana. Quería perpetuar en mi retina cada milímetro del acantilado, saltando de roca en roca, me adentré hacia el mar, eran mis sirenas que me reclamaban con sus cánticos queriendome guiar. De regreso a Porto do Son, me dirigí de nuevo a las rocas, aquellas mismas que me acogieron con sus gaviotas aquella tarde de sábado cuando regresé de mi primera jornada de voluntario. Me dejé llevar por las sirenas, tumbado en la roca oía sus cánticos con la música del agua chocando contra las rocas. Tardaremos años en ver regenerado ese mar y ese oceáno, pero lo que es seguro es que jamás se borrará de la gente ni la solidaridad ni la experiencia vivida. Canet de Mar (El Maresme,Barcelona) 19 de agosto 2003, 9 meses después del hundimiento del Prestige.

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3ª PARTE

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ANEXOS

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Artículo colgado en la página web de ADEGA

Ha pasado el largo fín de semana. Desde Catalunya hemos seguido minuto a minuto el enorme trabajo realizado por miles de voluntarios llegados de toda España a las costas gallegas. Hemos visto como el blanco tiznaba de esperanza las negras aguas atlánticas y cantábricas y lo que es la esperanza del esfuerzo realizado por los voluntarios, se entremezclaba con palabras biensonantes y “declaraciones de principio” y soluciones tardías que provenían del gobierno central. Ha pasado casi un mes desde que el Prestige empezase a escupir fuel. Durante este tiempo han sido los mariñeiros y percebeiros los que han coordinado su particular lucha contra la marea negra mientras los gobernantes de caza, en Sierra Nevada o en su retiro de la Moncloa, descansaban placidamente. El pueblo gallego se ha caracterizado por su resignación ante los problemas, ha preferido siempre emigrar a afrontar el problema, sin embargo el desastre del Prestige, ha servido para cambiar esta mentalidad. Por fin el pueblo gallego se ha enfrentado al problema, está plantando cara a estos gobernantes que se dedican a decir que “todo está controlado”, “no hay marea negra”, “son sólo cuatro hilillos que salen como plastelina”. La rebeldía ante la inoperancia de los gobiernos gallego y español, se ha demostrado este fin de semana. Miles de voluntarios, con más voluntad que instrumentos han dedicado este fin de semana a arrancar de las playas, con sus propias manos, el chapapote. Junto a ellos ha resurgido de nuevo esa mujer gallega, que con su coraje mantuvo en los años de la emigración las casas y los hijos de esos gallegos que marcharon en busca de fortuna. Ha tenido que pasar casi un mes. Ha tenido que haber una “desobediencia civil” que hiciese oídos sordos a esas voces de las “autoridades” que decían que ya había 3.000 voluntarios y que no fuesen más, para que el gobierno tomase cartas en el asunto. 55


Ahora todos querrán hacerse participes de la solidaridad de los voluntarios, todos querrán aparecer en las fotos en las que se inmortalizará para la historia que por fin se van a dar ayudas económicas y materiales a los mariñeiros, sin embargo miles de hombres y mujeres de la mar, saldrán cada día hasta la orilla de sus playas para contemplar como ese día tampoco podrán faenar pues el desastre del Prestige se acentuó debido a la mala gestión de unos gobernantes que sólo se llenan la boca de palabras fáciles cuando no hay ningún problema, pero que se esconden como cobardes cuando el desastre y la desesperación aparecen en algún rincón del país. Toni Mañané Barcelona, 9 Diciembre 2002

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E Mail del Presidente de la Xunta de Galicia en respuesta a mis cr铆ticas a su actuaci贸n en el caso Prestige (16 diciembre 2002)

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Carta publicada en las ediciones en catal谩n, castellano y digital de El Peri贸dico de Catalunya (17 de mayo 2003)

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Posición del Prestige entre el 13 y 19 de noviembre 2002. (Fuente Junta de Investigación Conjunta de la Comisión Europea)

Fotografia del satélite ASAR del 17 de noviembre 2002 Fuente CEDREX (Centre de Documentation de Recherche et d’Experimentations sur les Pollutions Accidentelles des Eaux)

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La lucha contra el chapapote incrustado en las rocas

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O Castro de Baro単a

Playa de Balieiros (12 agosto 2003)

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Índice 1ª Parte Dedicatoria.......................................................................... 7 “My Day, My Day...”.......................................................... 8 La gran mentira................................................................... 21 Las perlas del prestige......................................................... 21 Nueve meses después.......................................................... 25 Plan Galicia ........................................................................ 27

2ª Parte 40 horas de voluntario ......................................................... 33 Epílogo................................................................................. 49

3ª Parte Anexos................................................................................. 53 Artículo colgado en la pagina web de Adega...................... 55 Respuesta de la Xunta a la protesta sobre su actuación....... 57 Carta publicada en El Periódico de Catalunya.................... 58 Álbum fotográfico y documental......................................... 59 Índice................................................................................... 68

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La gran mentira